Disclamer: Todos los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling.
Este pequeño fic es un regalo atrasado para mi hermosa Kaorugloomy! Igual te deseo lo mejor en este nuevo año y espero que hayas pasado un muy feliz cumpleaños! Te amo, Hermosa!
—Lo siento. —Fue la única cosa que pudo salir de mis labios en el momento en que me di cuenta de cuánto la había regado.
—Lo olvidaste —replicó él apretando la mandíbula mientras fruncía el ceño. Estaba totalmente molesto, y con toda la razón—. ¿Cómo pudiste olvidarlo? ¡Te esperé, hacía frío y estaba solo, mientras tú estabas en un pub cualquiera con tus amigos!
Los gritos del rubio me atravesaron el corazón, yo no tenía excusa, solo mi gran falta de memoria.
Draco se había ido de viaje hacía ya un mes, lo extrañaba tanto que pensé que enloquecería sin ese rubio idiota que solo sabía quejarse por todo. Extrañaba su voz mandona en las mañanas exigiéndome que "despierte de una puta vez"; extrañaba su desayuno pasado de sal y sus huevos ligeramente quemados por los bordes; extrañaba su beso de buenos días antes de marchar al trabajo; extrañaba que esperara por mí con la cena lista.
Pero Draco tenía sus propios negocios, que muchas veces lo obligaban a viajar fuera de Londres para realizar algunos chequeos rutinarios. Lo que siempre me dejaba triste con un tremendo vacío en el pecho que no se iba hasta que él volvía.
—Vuelvo a Londres pasado mañana —Me informó a través de una llamada telefónica, y yo le había enseñado a usar el aparato, y él rápidamente se volvió un experto.
—¿De verdad? —inquirí sin dar crédito a mis oídos, él siempre tardaba más de dos meses cada vez que realizaba esos viajes, era increíble que volviera tan pronto.
—¡Por supuesto! —replicó sonando casi ofendido—. ¿Acaso olvidaste qué día es pasado mañana?
—Claro que lo recuerdo —respondí sin tener la menor idea de lo que hablaba. Él por supuesto no me creyó una sola palabra.
—Es nuestro aniversario, Potter —dijo molesto, él siempre me llamaba "Potter" cuando estaba molesto.
—Te dije que sí lo recordaba, Draco —insistí, mintiendo descaradamente, él solo suspiró sin agregar nada más, seguramente conteniéndose para no pelear conmigo.
—Mi vuelo llega a las cinco de la tarde, ¿crees que podrás pasar por mí? Así podremos ir a cenar y celebrar nuestro día luego de eso —dijo coqueto.
Era obvio que tenía todo muy bien planeado, yo solo debía aparecerme y dejarme guiar por él. Draco siempre era así, yo nunca me quejaba, principalmente porque era terrible haciendo planes mientras que Draco era un experto en la materia. Siempre pensaba en la mejor manera de divertirnos juntos y le gustaba sorprenderme.
—Me parece perfecto —contesté mordiendo mi labio inferior—. Estaré esperando por ti, no te preocupes por nada.
Colgamos luego de decirnos que nos amábamos, y yo simplemente me sentí flotar en una nube durante esa noche; la espera me espantó el sueño, por lo que al día siguiente estuve cabeceando en el trabajo durante todo el día. Lo único bueno era que estaba haciendo papeleo que, aunque aburrido, no era nada peligroso y me distraía un poco de la emoción de volver a ver a Draco después de tanta espera.
Pero, el día siguiente, yo realmente estaba mal por la falta de sueño. Caí rendido entre una montaña de documentos realmente importantes, con la mala suerte que mi varita lanzara algunas chispas que los hicieron estallar. El regaño de mi jefe fue el menor de mis problemas, fue el mal humor de Ron, pues también hice volar muchos de sus archivos, lo que hizo el resto de mi tarde realmente insoportable.
Tuve que rehacer todo mi trabajo, además de ayudar a Ron con el suyo, aunque varias veces me dijo que no hacía falta y que entendía que había sido un accidente; pero yo lo conocía lo suficiente como para saber que su humor empeoraría si no lo ayudaba al menos un poco. Al final del día pudimos terminar el trabajo, a pesar de haber tardado el doble por mi culpa. Esto causó que el pelirrojo estuviera de muy buen humor, y se ofreciera a comprarme una copa de hidromiel en el caldero chorreante. Se suponía que sería solo una copa, pero antes de darme cuenta pasaba de media noche y Neville se había unido a nosotros.
Cuando llegué a casa pasaban de las tres de la madrugada, y una figura envuelta en sombras me esperaba con los brazos cruzados. La ira salía de sus ojos con tal intensidad que la sentía quemar en mi piel; Draco Malfoy se encontraba frente a mí totalmente furioso. Se levantó del sillón en el que había estado sentado, se acercó a mí estudiandome con detenimiento, respiró profundamente y replicó:
—Ahora que veo que estás vivo puedo ir a dormir.
Yo no pude decir ni una sola palabra, sabía que la había cagado en grande. ¿Cómo fue que no recordé una simple cosa? Literalmente tenía un solo trabajo que hacer, solo uno: ir a buscarlo al aeropuerto. Y ni eso pude hacer bien.
¿Hasta qué hora me había esperado? Aún corría el invierno, por lo que el clima era realmente frío. No quería ni pensar en todo el tiempo en que esperó por mí sin yo aparecer por ningún lado, peor aun, llegué a casa oliendo a licor y era obvio que había salido a divertirme con mis amigos. Si había algo que tenía Draco Malfoy es que era sumamente rencoroso.
Me dirigí al cuarto, donde bien sabía que me esperaba, él obviamente esperaría que fuera a disculparme con él. Me acerqué a la cama, observándolo dando la espalda a la puerta, esperó pacientemente por mí, dándome la oportunidad de pensar en lo que le diría a continuación. Pero de mis labios solo salieron las palabras:
—Lo siento. —Porque era la verdad, de verdad sentía mucho lo que había hecho, solo deseaba dejar de ser tan imbécil y no volver a lastimarlo. Yo ni siquiera había recordado que era nuestro primer aniversario después de irnos a vivir juntos.
—Lo olvidaste —replicó él apretando la mandíbula mientras fruncía el ceño y apretaba la almohada con fuerza. Estaba totalmente molesto, y con toda la razón—. ¿Cómo pudiste olvidarlo? ¡Te esperé, hacía frío y estaba solo, mientras tú estabas en un pub cualquiera con tus amigos!
Los gritos del rubio me atravesaron el corazón, porque tenía razón de estar molesto, porque podía imaginarlo fuera del aeropuerto pasando frío como un pequeño gatito indefenso en la nieve, porque sabía que probablemente se repetía a sí mismo "pronto llegará", y yo de idiota jamás llegué.
—Draco, sé que lo arruiné, sé que no tengo excusa —dije con la voz rota y suplicante—. Estuve muy emocionado por verte, tanto que no podía dormir bien solo pensando en que pronto te tendría de nuevo conmigo... Pero hoy tuve tanto trabajo que simplemente lo olvidé.
—¿Tú tuviste mucho trabajo? —inquirió el rubio estallando de irá, se levantó de la cama de un salto y me dirigió una horrible mirada—. ¡Hice el trabajo de dos putos meses en solo uno! Todo porque quería sorprenderte, quería que hoy fuera especial así que hice lo imposible por tener todo listo a tiempo, mientras planeaba nuestra noche. Pero el niño tuvo "mucho trabajo" por un día y lo olvidó por completo.
—Draco, yo... —Nada, no pude decir nada más. Mi garganta estaba apretada, y mi pecho parecía querer romperse en cualquier segundo. El rubio me dirigió la mirada cargada de rabia, imposibilitandome decir cualquier cosa.
—En este momento no quiero hablar contigo —dijo con total serenidad, lo que le imprimió más amenaza a sus palabras—. Mejor te vas a la habitación de invitados y hablamos mañana.
—No, Draco, por favor... Hablemos, pequeño.
—Estoy cansado, molesto y tengo frío —replicó perdiendo la paciencia—. Disculpame por no poder hacer esto precisamente ahora.
—¿No quieres ver el regalo que te compré? —pregunté desesperado, Draco volvió a verme con ira, lo que causó que mi cuerpo temblara.
—¿Crees que con eso te perdonaré?
—Sí —respondí sin pensar, lo que ocasionó que el rostro del rubio se encendiera de rabia contenida—. Quiero decir, no... Obvio que sé que no merezco tu perdón, pero me gustaría que me perdonarás... Es decir... —Las palabras se enredaron en mi boca debido a mis nervios, sabía que mi rostro debía parecer todo un poema en ese instante. Draco rompió en risas sin poder evitarlo.
—Eres un idiota —dijo debatiéndose entre la ira y la risa—. Estoy muy molesto contigo, pero siempre sales con tus tonterías que me hacen querer perdonarte.
—¿Me perdonas? —pregunté ilusionado.
—Por supuesto que no —replicó, dejando de reír abruptamente, y entrecerrando los ojos—. Esta vez te pasaste, Potter.
—Lo sé, Draco, creeme que lo sé... Soy un idiota, ya lo dije y lo sostengo. Pero es nuestro aniversario, es nuestro día y quiero que lo disfrutemos...
—Nuestro aniversario fue ayer, idiota.
—¿Qué?
—¿No ves la hora? Ya es la madrugada del nuevo día.
Y fue todo, rompí en llanto como un tonto, seguramente culpa del alcohol. Solo puedo recordar haberme abrazado al rubio mientras repetía "perdoname" una y otra vez, él acariciaba mi espalda soltando pequeños suspiros intentando tranquilizarse a sí mismo.
—Vuelves a hacer algo así y te dejo —amenazó rendido, yo asentí con la cabeza, ya que me era imposible pronunciar palabra alguna—. Mañana me comprarás dos regalos de disculpa, pedirás el día libre y estarás el día entero a mi lado siendo mi devoto esclavo —Volví a asentir con fuerza—. Ya deja de llorar, Potter.
Volví a asentir, me separé de él y busqué sus labios, Draco trató de evitar mi beso, pero lo aceptó a último minuto. Si algo me quedaba claro era que no quería volver a olvidar ninguna fecha importante.
Fin del fic! Este es mi intento de suplicar perdón a mi hermosa Kaorugloomy por olvidar su cumpleaños... Pero estaba segura que era en febrero! :'( No sé por qué pero era lo que recordaba... :'(
Perdoname, hermosa! ya no se me vuelve a olvidar... Quería regalarte un lemon de los que te gustan, pero al final salió esto... xD Espero que te haya gustado al menos un poquito y me perdones por mi falta de memoria. Es probable que haga un próximo capítulo con Harry siendo esclavo de Draco por un día... Eso me gustó... Así que esperalo!
