DETROIT: REVENGE

Capítulo 02

"Desaparecido"

—Oye, Connor —dijo suavemente —despierta, hijo —Connor abrió los ojos de inmediato, se giró y se topó con Hank —¿Estás bien?

—¿Qué hora es? —Connor se irguió de pronto.

—Es hora de cenar —se rio.

—Entiendo. —Connor se levantó a prisa y se dirigió a la puerta —Te prepararé algo de inmediato.

—Oye, ey, ¡Ey! —Connor se detuvo —hijo… ¿cómo te sientes?

FRUSTRADO, CONFUNDIDO, INDIFERENTE, CENA —Yo, eh… no lo sé, Hank. No logro entender lo que sucede. Estoy… confundido. —Connor se dio la vuelta —¿Ha avanzado la investigación? ¿Ya encontraron al sospechoso?

—Connor, te hablaré del caso luego de cenar, primero quiero que hablemos de ti.

NO HAY NECESIDAD, INSISTIR, ¿DE MÍ? —¿Qué quieres saber, Hank?

—Ya me oíste, quiero saber cómo te sientes.

VERDAD, MENTIR. —Estoy… bien, Hank. Me encuentro perfectamente estable. Realicé un diagnóstico general hace unas cuantas horas, y los resultados son positivos. Todo se encuentra perfecto.

—Sí, sí. Ya no me convences con tu mierda de programación. Quiero que hablemos de…

—Hank… Por favor. Quiero demostrarte que estoy funcional. Permíteme prepararte la cena… por favor.

Hank no quería hacerlo. Él sabía que Connor estaba intranquilo; después de todo, era sospechoso de asesinato. Finalmente cedió —Tú ganas.

Connor forzó una sonrisa —Gracias, Hank. ¿De qué tienes antojo?

—Lo dejo a tu elección.

Connor retiró el plato sucio de Hank, lo llevó al lavabo y regresó con un trago.

—Debo recordarte que no recomiendo beber licor a esta hora de la noche. En especial después de cenar.

—Y yo te recuerdo que agradezco el interés, pero —tomó el vaso y bebió —no pienso romper mi sana tradición.

—Ya sé que no —ambos rieron. Connor permaneció en silencio, pero Hank sabía lo que cruzaba por su mente.

—Bien, lo prometido es deuda. La verdad es que no hemos avanzado tanto como esperaba —Connor lo miró expectante —No es culpa de Gavin, si es lo que piensas, es por falta de evidencia. Decidimos regresar a la escena del crimen. Recorrimos toda la casa otra vez, pero no vimos nada nuevo. Así que, tras un poco de investigación, y de hablar con los vecinos, descubrimos que la familia poseía un androide muchos meses atrás. Después, se volvió divergente y desapareció. Nadie lo vio de nuevo.

—Sugieres que el atacante era ese mismo androide.

—Si tu teoría es cierta, cosa que yo creo completamente, lo hace buena coartada.

—Pero hay algo que no te convence, ¿cierto?

—Sería demasiado fácil. Nadie escuchó ni vio nada, hasta esta mañana que nos llamaron. Desde que son libres, los androides, en su mayoría, se han apartado de los humanos, ¿por qué uno querría regresar a su antiguo hogar y asesinar a sus antiguos dueños? En especial, si sabe que ya se rigen por leyes morales, y que eso es un delito. No; yo pienso que fue alguien más. Quien haya hecho esto, sabía perfectamente que lo íbamos a buscar, y pretende despistarnos.

—Sabe cómo trabajamos, ¿podría ser alguien a quien nos hemos topado antes?

—Venganza —Hank dio otro trago —alguien que nos odie, tal vez. O a ti, y por eso te dejó ver como sospechoso. Mañana… mañana vamos a entrevistar de nuevo a la niña. Le mostraremos fotografías de divergentes, y esperemos que ella nos aclare las cosas —Hank desvió la mirada, pensativo —desgraciadamente, aún no puedo mostrar tu inocencia.

SOLICITAR PERMISO, EXIGIR OTRA OPORTUNIDAD, NO DECIR NADA. —Hank, permíteme regresar. Yo puedo ayudarlos a resolver el caso.

Suspiró —Yo opino lo mismo. Y, aunque te sorprenda, Gavin cree lo mismo.

—¿Lo hace?

—Cuando te dejé, Gavin regresó con Jeffrey para que nos permita incluir un androide policía en la investigación; y si los oídos todavía no me fallan, lo escuché decir tu nombre.

Hank trataba de sonar optimista, pero no parecía creérselo ni él mismo. —Hank… dijiste que lo íbamos a hacer juntos.

Hank se enderezó —¿Y crees que te mentí?

Inestabilidad del software. SÍ, NO, NO LO SÉ. —No. Sé que fuiste sincero.

Guardaron silencio —Todo se va a resolver pronto. Ya verás —dijo Hank —el partido está por comenzar, ¿quieres verlo conmigo?

, NO. —Claro, Hank. Me encantaría.

¡Connor! ¿Vienes o qué? le dijo Hank.

Connor alzó la vista hacia él Voy detrás de usted, teniente.

Hank dudó, luego dio la vuelta y cruzó la puerta. Connor se encontraba justo fuera de una casa abandonada. Subió los peldaños lentamente, siguiendo a Hank.

¿Qué estamos buscando, Connor?

Una pista clave para la investigación, teniente.

Connor cerró la puerta tras de él. De pronto aparecieron instrucciones... no, era un mensaje.

'Míralo morir, Connor'. Después, Connor tomó un arma oculta en sus pantalones y apuntó a Hank.

Connor abrió los ojos, aún creyendo haber escuchado el disparo. VE CÓMO ESTÁ HANK, aparecía como prioridad. Se levantó a prisa, abrió la puerta y se dirigió a su habitación.

—¡Hank! —tocó la puerta —¿Te encuentras bien? —TOCAR, ENTRAR. Connor abrió la puerta buscándolo y sólo se topó con su cama destendida —¡Hank! —Connor se dirigió al baño. Llamó la puerta de nuevo, pero no hubo respuesta. La abrió y tampoco lo encontró ahí —¡Hank! —entonces recibió un mensaje de texto.

Mensaje nuevo a las 8:35 a. m. Emisor: Hank Anderson. -Ve con Gavin-

El nivel de estrés de Connor bajó de alto a moderado, sabía que Hank estaba bien, aunque seguía sin conocer su paradero, y la presencia de Sumo lo ayudó aún más a relajarse. Podría estar ya en la oficina. El mensaje era una instrucción. Connor salió del baño y miró la cama de Hank. Se fue sin avisar. Connor regresó a su habitación a ponerse el uniforme. Se estaba ajustando su corbata cuando se detuvo justo fuera de su habitación y miró la puerta. La puerta estaba cerrada al despertar. Connor jamás cerraba la puerta, excepto cuando él salía. Salió a la sala y miró la cocina: había un sándwich sin comer y un café frío. Yo no necesito comer. Después, Connor salió de la casa.

Tardó más tiempo del que debería, pues tuvo que buscar un taxi desde su casa hasta el DPD. Una vez ahí, respiró hondo y entró. Justo al pasar la recepción, divisó a Gavin en su escritorio charlando con unos oficiales. Este lo vio de inmediato.

—No. —se levantó y caminó hacia Connor —No, no, no. Tú sí que eres un divergente, ¿no? No puedes estar aquí, hasta que todo esto se resuelva.

—Detective, recibí un mensaje de Hank, ¿se encuentra aquí?

—Temo que te lo perdiste. Se fue de aquí hace una… media hora, ¿no te lo dijo?

—Él… salió de casa antes de que yo me reactivara, y hace varios minutos recibí un mensaje de su parte. Me dijo que me dirigiera con usted.

Gavin lo miraba de brazos cruzados —No sé a qué estén jugando… pero sí. Dejó un mensaje para ti. Está en su escritorio —Gavin regresó a lo suyo —¡Pero no puedes estar aquí mucho tiempo!

—Sólo tomará un momento.

Connor fue al escritorio de Hank. Analizó su espacio de trabajo, pero no había nada fuera de lo normal. Accedió a su monitor y ahí vio una nota: era una dirección, a varias calles de ahí. Tendría que tomar otro taxi, o el autobús. Connor dejó el escritorio y se dio la vuelta dispuesto a irse, pero alguien llamó su atención. Inestabilidad del software. Justo saliendo de la oficina de Jeffrey, y dirigiéndose hacia el escritorio de Gavin había otra unidad RK800, otro Connor.

Connor lo miró confundido y caminó hacia él. Mientras más se acercaba, descubrió evidentes diferencias entre él y el nuevo androide: su ropa era distinta, era más fornido y alto que Connor, y sus ojos eran grises. Este nuevo androide miró a Connor, y se sintió… intimidado.

—Ay, no —dijo Gavin al darse cuenta de lo que seguía.

—Hola, detective —le dijo el androide. Incluso su voz era idéntica —Mi nombre es Connor, aunque sé que usted también se llama así, por tal motivo, y para evitar cualquier tipo de confusión puede llamarme Nines.

—Nines… ¿qué modelo eres?

—Soy una unidad RK900. Soy un prototipo.

—Ay —se quejó Gavin —es como tener un déjà vu.

—¿A qué te refieres con prototipo?

—Soy el último y más avanzado modelo androide de Cyberlife. Antes de su transformación post-revolución, si así lo quiere ver.

—... ¿Cuál es tu función?

—Tengo varias funciones, pero mi prioridad es resolver crímenes, igual que tú. Con unas ligeras mejoras.

—¿Qué significa?

—Este fortachón —dijo Gavin poniéndose de pie —fue hecho después de ti. Según su "currículum" fue hecho para ser más veloz, más fuerte, y con los últimos avances en tecnología.

—Y… ¿hay más como tú? —El androide imita mi apariencia física.

—Temo decir que no —respondió Nines —la producción de más modelos RK900 se vio detenida cuando Cyberlife se suspendió. Aunque, yo ya estaba terminado para entonces; así que Marcus prosiguió con mi programación, y ahora, puedo servirle a la policía de Detroit, ¿no es así, detective? —le sonrió a Connor, y después miró a Gavin.

Se aclaró la garganta —Sí. Em, hojalata… te presento a mí compañero. Cabeza de lata número dos. Él será el androide que nos ayudará a resolver este caso, y comprobar tu inocencia.

Connor retrocedió con lentitud —Un placer, Nines. Tengo que ir a buscar a Hank.

—Como quieras —dijo Gavin.

—El placer fue mío, detective Anderson.

Inestabilidad del software. Connor asintió de mala gana a Nines, y después salió del lugar.

El autobús lo dejó dos calles antes de su destino. Connor se sentía intranquilo, tanto porque no sabía nada más de Hank, como por el nuevo androide, RK900. Lucía idéntico a Connor, pero sabía que no era él. Connor se obligó a ignorarlo y a continuar con su misión: encontrar a Hank. Cruzó la segunda calle, y detectó que su destino era una casa abandonada de dos pisos. Connor divisó en la acera el auto de Hank, y se sintió aliviado. Avanzó a prisa al auto, pero había nadie en él. Hank debe estar dentro.

La casa no tenía rejas, por lo que podía entrar sin problemas. Connor estaba por subir los peldaños, cuando se dio cuenta de que ya había estado ahí antes, justo la noche anterior en su sueño —¡Hank! —Connor subió a prisa y abrió la puerta. No había nadie dentro, y Connor se sintió confundido una vez más. Exploró la habitación y distinguió manchas rojas y azules cerca de las escaleras. EXAMINAR SANGRE ROJA, EXAMINAR SANGRE AZUL. Connor se inclinó sobre la sangre roja, frotó sus dedos en el suelo y después lo llevó a su lengua… era la sangre de Hank Anderson.

—¡Hank! —exclamó poniéndose de pie Connor recorrió a prisa el primer piso buscándolo —¡Hank! ¿Dónde estás? —Volvió a las escaleras y subió a prisa. —¡Hank! ¡Contéstame! —Connor no encontró a nadie ni en la primera, ni en la segunda habitación. De pronto abrió la tercera puerta y se topó con un dispositivo de cuenta regresiva. Rápidamente la escaneó y supo que era una bomba, cerró la puerta con rapidez y corrió hacia la ventana, entonces la casa explotó y Connor salió disparado por la pared.

Misión: Proteger a Hank…

Interferencia…

Una serie de imágenes aparecieron en su mente. Amanda caminando hacia él. Hank diciéndole que se pudriera. Hank apuntándole con un arma. Él apuntando a Markus. Él y Hank paseando a Sumo. Él en el baño de la familia asesinada, mirándose frente al espejo.

"Una máquina". Escuchó. "Una máquina". "Mi nombre es Connor"

Vamos a averiguarlo juntos dijo Hank.

—…Juntos dijo Connor.

Misión: Proteger a Han-k-.-…

MISIÓN FAL-I-… Proteg—er-…..

Hank…

—¡Hank! —Connor se reactivó de pronto, se topó con Nines viéndolo e intentó retroceder.

—Por favor, detective. No se mueva. Aún estoy reensamblándolo.

—¿Qué? —Connor quiso levantarse, pero sintió dolor; al menos, interpretó dolor. No sabía dónde se encontraba, pero claramente se estaban moviendo. Era la parte trasera de una camioneta. Realizó un diagnóstico.

—No hay necesidad, ya casi lo dejo en perfectas condiciones —Nines presionó su pierna y Connor saltó —Ahí tiene. Por favor, beba esto —Nines llevó a su boca una botella con plasma azul para que bebiera.

Connor se sentó, y descubrió que su ropa estaba rasgada, quemada y sucia, había perdido parte de su pantalón y su zapato, en la pierna que Nines acababa de reensamblar y su chaqueta había desaparecido. Connor miró a Nines, aún se sentía incómodo junto a él. CONDUCTOR, DESTINO, RK900, CONNOR. —¿A dónde vamos?

—Nos dirigimos a su casa, detective. Esta vez asegúrese de permanecer ahí.

CONDUCTOR, RK900, CONNOR. —¿Quién conduce?

—El detective Reed, por supuesto.

—¿Qué sucedió?

—Temo que aún no estoy autorizado a hablar con usted al respecto.

—¡Tiene razón! —dijo Gavin desde adelante —¡Ahora cállense! Ya vamos a llegar.

Gavin detuvo el auto. Nines abrió la puerta de la camioneta y bajó primero —¿Puede sostenerse, detective?

Connor se giró y bajó las piernas al concreto. Al levantarse se tambaleó, pero logró mantenerse en pie.

—Escucha, hojalata —dijo Gavin —Vas a quedarte en casa, ¡es una orden! Para asegurarnos de que no hagas otro chiste como ese, Nines se va a quedar contigo. ¿Entendido? —Connor asintió —Bien. —Gavin miró a Nines y ambos asintieron. Luego cerraron la puerta, y Gavin se marchó.

Connor llegó a la puerta y se detuvo. Algo no estaba bien.

—¿Detective Anderson?

Connor lo ignoró y abrió la puerta. Sumo lo recibió con alegría. Luego, se giró hacia Nines, que se encontraba frente a la puerta con sus manos tras la espalda.

—¿Qué haces tú aquí? —su presencia lo incomodaba.

—Tengo órdenes estrictas de mantenerlo dentro de su domicilio —Nines miró alrededor —tiene una linda casa, detective.

—Gracias… es de Hank. E-eh… del teniente Anderson.

—Entiendo. Le sugiero que descanse un poco, detective Anderson.

Inestabilidad del software —No me llames así.

—Pero, es su apellido, ¿no es verdad? Y es detective. Adquirió oficialmente el puesto detective hace tan solo dos meses y medio, justo cuando el teniente Hank Anderson accedió a adoptarlo, y de esta manera, heredar su apellido. ¿Me equivoco?

—No. Todo es correcto… Mi nombre es Connor.

—Y el mío es Nines. Le propongo algo, detective: lo llamaré por su nombre si usted me llama por el mío.

—De acuerdo… Nines.

—De acuerdo… Connor.

Aún se sentía incómodo. Luego, Connor volvió a mirar su uniforme dañado y su pierna recién reensamblada. —¿Puedes decirme qué sucedió, Nines?

Tomó aire —Un dispositivo hizo explosión dentro de una vivienda abandonada hace exactamente 33 minutos. Se trataba de un emisor de ondas sísmicas, que fue modificado para crear una reacción ígnea y detonar con cuenta regresiva. Usted se encontraba cerca del rango de la explosión, atravesó una pared, y salió volando cinco metros… Considérate afortunado, Connor. Cualquier otro ser vivo, humano o androide, no habría contado con tanta suerte.

—¿Y Hank? ¡¿Qué hay de Hank?!

—Lo lamento, Connor, pero aún no estoy autorizado para discutir del caso contigo. Te sugiero que te relajes, descanses, cambies tu ropa, y esperes instrucciones. Si lo prefieres entraré en modo de reposo para no molestarte.

Nines cerró sus ojos y se mantuvo erguido. Connor seguía confundido, pero por el momento no tenía nada más que hacer. Cambia tu ropa. Connor encendió el televisor para que hubiera ruido en la casa. Se había acostumbrado tanto a escuchar a Hank con él, que el silencio total le resultaba extraño. Entró a su habitación y fue directo a su armario, estaba dispuesto a usar otro uniforme, aunque no sería de utilidad, pues no podía regresar al departamento de policía. USAR UNIFORME, USAR ROPA NORMAL. Connor eligió usar otro uniforme.

Connor tenía seis juegos del mismo uniforme RK800 de Cyberlife. Él mismo se aseguró de contar con los suficientes una vez que comenzó a vivir con Hank; de este modo, aprendió a utilizar cada uno por día de la semana, ya que Hank insistía en lavar la ropa de ambos. Connor se quitó el uniforme sucio y se vistió con el limpio, regresó el gancho de ropa al armario cuando se percató que había tres ganchos vacíos. Uno era el del uniforme sucio, el segundo es el que acababa de utilizar, pero, ¿y el tercero? Falta un uniforme. Podría estar en la ropa sucia. Connor se detuvo en la puerta de la habitación, y una vez más recordó que él jamás cerraba su puerta. Alguien debió mantenerla cerrada.

Connor regresó a la sala y miró a Nines, él aún se encontraba firme frente a la puerta con sus ojos cerrados. Regresó al baño y revisó el cesto. Sacó cada pieza de ropa una por una, pero el uniforme no estaba ahí. Encuentra el uniforme. Connor entró a la habitación de Hank y revisó su armario, pero ahí no estaba, tampoco en el suelo entre las prendas tiradas. La cama de Hank estaba deshecha, y él solía arreglarla, aunque fuera a prisa. Hank se levantó apresurado. Connor regresó a la sala y prestó atención a su entorno. Entró a la cocina y se acercó al desayuno en la mesa. Al principio, Connor creía que el desayuno era para él, ¿Y si era para Hank? El desayuno era para Hank. Pero si él se levantó con prisa, ¿por qué se detendría a preparar algo que no comería?Luego escaneó la taza de café, colocó un dedo sobre la bebida y lo llevó a su lengua. De inmediato le desagradó, pues tenía nada de azúcar y mucha cafeína. Hank no se preparó su café.

Connor abrió la despensa buscando cualquier anomalía, y en realidad, todo parecía en perfecto estado. ¿Quién preparó el café? Aún faltaba algo. Connor regresó con Nines.

—RK900 —esperó —RK… Nines.

Abrió los ojos —¿Sí, detective?

—Necesito preguntarte algo sobre Hank.

—Lo lamento detective, pero no puedo…

—¡Ya sé que no puedes hablarme del caso! No pregunto por eso, te pregunto por Hank Anderson… Sólo necesito saber una cosa.

—…De acuerdo, Connor. Sólo una cosa.

HANK EN EL DPD, NINES Y GAVIN, LA BOMBA. Una vez más Connor sintió que su prioridad era "Proteger a Hank". —¿Qué hacía Hank tan temprano en el Departamento de Policía? Recibí un mensaje, a las 8:35 a. m. Hank no tendría por qué estar fuera de casa, ¿sabes algo al respecto?

Nines lo observó durante varios segundos, evaluando qué es lo que podría revelarle a Connor —Estoy de acuerdo. El teniente Anderson suele llegar a trabajar poco menos de dos horas más tarde, según me han dicho —Connor lo miró expectante —Fue inusual verlo llegar tan temprano.

—¿Notaste algo más? Alguna frase, su forma de vestir. ¿Alguien lo acompañaba?

—No sabría decir, yo estaba ocupado… Pero, puedo averiguarlo.

—¿Cómo?

—Voy a contactarme con la ST300 que sigue trabajando en el DPD, le preguntaré si notó algo. Por favor espere, no debo tardar mucho.

Nines volvió a cerrar sus ojos, y Connor regresó a la mesa. El sándwich luce en perfecto estado. No sólo eso, el sándwich había sido preparado con extremo cuidado y atención, no había nada fuera de lugar. Alguien más preparó el sándwichy no fue Hank.

—Listo —dijo Nines, Connor se giró —La recepcionista indica que el teniente llegó en su auto, pero él no lo conducía. Él entró al DPD, y miró dos veces hacia atrás. Después, abandonó el lugar, subió al asiento del copiloto y se marchó. No sabría decir quién iba con él, pero ella supuso que se trataba de usted, detective.

Camino desbloqueado. Connor se plantó en el pasillo y comenzó a recrear la escena. Hank se levantó agitado, salió a la cocina y el desayuno estaba listo, pero no lo tocó. Hank debió haber salido a prisa, y alguien lo acompañó. Si no despertó a Connor fue porque… él creía que iba con él.

Connor se estremeció. ¿Un impostor? Se dio la vuelta y completó otra parte del camino. El impostor salió de su habitación con su uniforme faltante y cerró su puerta. —Engañaron a Hank.

—Detective —dijo Nines —necesito hablar con usted —Nines caminó hasta la cocina —Por favor, siéntese —él lo hizo.

Connor se sorprendió por la repentina orden, pero hizo lo que dijo. Nines se inclinó.

—Escuche, voy a hablarle del caso. Le pido que me preste total atención, ya que no disponemos de mucho tiempo.

—Qué…

—Por favor, limítese a hacer preguntas hasta que termine —Connor guardó silencio —El día de ayer, una familia fue violentada a altas horas de la mañana. Dos adultos murieron, y se presume que el atacante fue un androide, tanto por la precisión de las heridas provocadas, como por la falta de huellas dactilares humanas. Un infante sobrevivió, y aseguró haber visto al atacante. Hoy, a las 8:30 horas, fue interrogada, y se le proporcionaron fotografías de androides divergentes que fueron buscados por la policía; al haber negado a todos ellos, accedimos a mostrarle fotos de otros divergentes, y me temo que la niña lo identificó a usted como el agresor.

El impostor asesinó a sus padres.

—Además, hay una cámara de vigilancia de un establecimiento que detectó al teniente Anderson, y a usted, arribar al domicilio abandonado a las 8:33 de la mañana.

—No.

—A las 8:40, usted fue visto abandonar el edificio sin el teniente. Luego, llegó a las 8:45 al Departamento de Policía, y se marchó.

—No.

—La cámara lo vio regresar al edificio a las 9:06 a. m., y unos minutos más tarde el edificio explotó, con usted dentro. Al teniente no se le vio salir —Nines se inclinó hacia Connor —Sabes lo siguiente que voy a decir, ¿no es así? —Connor no respondió. Inestabilidad del Software —El teniente está desaparecido… y tú eres el principal sospechoso, Connor.

Connor sentía furia, confusión, dolor y miedo… miedo… era una sensación horrible. —¿Qué sucederá ahora?

—Un equipo armado tiene órdenes de venir y arrestarte bajo sospecha de asesinato múltiple. Tal vez estén aquí en 8 minutos —Sus sistemas estaban inestables. Connor no sabía qué hacer —Aunque —dijo de pronto Nines —técnicamente yo no le dije esto, detective —Connor lo miró sorprendido —Hasta donde nos concierne a ambos—Nines se levantó —yo permanecí en la puerta, bloqueando su salida principal —Nines regresó a la entrada y recuperó su posición erguida —Date prisa, Connor.

Connor se levantó de inmediato. Escapa. Connor corrió a su habitación y abrió su armario, escogió una playera blanca, pantalones azules y una chaqueta de gorro gris para cambiar su atuendo. Entró a la habitación de Hank y tomó dinero —Perdóname Hank, lo devolveré —dijo. Luego entró al baño y se miró con atención. Dejó correr el agua de la llave y se mojó el cabello. Le había crecido mucho las últimas semanas, y Hank jamás lo notó, pero ahora, Connor se alborotó el cabello, se cerró la chaqueta y se puso el gorro. Regresó corriendo a la sala con Sumo, que estaba recostado en su lugar como siempre. Connor se arrodilló frente a él con tristeza.

—Por favor, cuídate… y perdón… tengo que dejarte —Cualquiera habría dicho que era inútil dialogar con el perro, sin embargo, este le respondió con un aullido triste —Te prometo que volveremos, los dos.

Connor lo abrazó con fuerza y Sumo le lamió el rostro. Luego se levantó y miró a Nines una vez más. Después corrió a la habitación de Hank, abrió la ventana y saltó por ella. La cerró, y sin saber a dónde, comenzó a correr. Tomó una calle, pero sabía que la policía llegaría por ahí, así que se detuvo y corrió en dirección contraria.