DETROIT: REVENGE

Capítulo 03

"Investigación"

Markus se encontraba de brazos cruzados frente a la ventana. Le gustaba ver salir el Sol por las mañanas antes de comenzar con sus actividades diarias, le transmitía calma y era algo que había estado haciendo con frecuencia. Una mujer se acercó con calma por detrás.

—¿Admirando la vista? —dijo North.

Markus salió de su trance y se dio la vuelta —Sólo quería ver el amanecer.

—Sí… pero eso fue hace horas. ¿Está todo bien, Markus? —North avanzó y acarició su rostro.

—Lo estoy.

—¿Seguro?

Markus se inclinó hacia su mano, y suspiró —estaba pensando en él. Todo a mi alrededor me hace pensar en Carl: el tablero de ajedrez, el piano, sus libros, el estudio… todo. En verdad lo extraño.

—¿Te incomoda estar aquí?

—No, no es eso. Es sólo que… no es lo mismo sin él.

—Bueno… Sabes que siempre podemos mudarnos de distrito.

—No, yo juré mantener vivo su legado, y eso implica conservar su casa.

—Entonces habla con Leo. Firmen otro acuerdo, que él sea el responsable de la casa.

—Hmm… ha cambiado mucho los últimos meses, es una mejor persona ahora… pero no cuidará la casa como es debido.

—…Okay —inclinó su cabeza para que su frente topara con la de Markus —¿Por qué no sales a tomar aire? Sé que, técnicamente no lo necesitamos, pero es algo que se dicen las personas entre ellas para hacerlas sentir mejor.

Markus se rio —Tú ganas. Además, ya es hora de trabajar —se separaron —recibí un mensaje de Josh.

—Está afuera esperándonos. Cámbiate —Ella se dio la vuelta para salir de la sala y se detuvo antes de cruzar la puerta —Tal vez quieras darte prisa. Según nos dicen hubo un homicidio… parece que el responsable es un androide… —ella se giró completamente.

Markus avanzó hacia ella. —¿Quién murió?

—Aún no nos dicen.

Markus suspiró —¿Qué es lo que sí sabemos?

—No vas a creer quién es el sospechoso.

El vehículo se detuvo justo afuera del Departamento de Policía. Markus, North, Simon y Josh bajaron del vehículo.

—Esta es la primera vez que vengo —dijo Simon, estaba nervioso y emocionado —No lo puedo creer.

—Y yo no puedo creer el motivo que nos trajo aquí —dijo Markus —entremos.

Tan pronto cruzaron la recepción, Nines los avistó —Están aquí.

El Capitán Jeffrey, Gavin, el oficial Chris y la oficial Chen los vieron y avanzaron hacia el grupo para presentarse. Jeffrey se aclaró la garganta y extendió la mano —Un placer. Tú debes ser Markus.

—Así es —este le tendió la mano también —¿Sabe qué hacemos aquí?

—Por favor, será mejor discutirlo en privado —Jeffrey los guio hasta su oficina —¿Todos ustedes van a investigarlo?

—Si así lo prefiere, entraré yo sólo.

—Sólo quiero evitar el pánico y la divulgación de información. Es todo. —Jeffrey entró, seguido de Gavin. Nines se detuvo en la puerta.

—Está bien —dijo Simon —adelante.

Markus los miró a los tres y asintió, luego se topó con Nines en la puerta, que se hizo a un lado para permitirle la entrada —Gracias.

—No hay de qué —respondió Nines, y luego cerró la puerta.

—El día de ayer dos adultos fueron asesinados. El teniente Hank Anderson, y Connor, determinaron que el culpable pudo haber sido un androide, ya que no había huellas digitales de nadie, excepto de las víctimas. Una niña sobrevivió, y aseguró que Connor era el atacante, así que lo suspendí, bajo sospecha de homicidio; Hank y Gavin fueron asignados a la investigación. El día de hoy Hank desapareció, tras haber seguido una supuesta pista en una casa abandonada… Según me dicen, Connor regresó aquí pocos minutos después de la partida de Hank y fue a buscarlo. Y minutos más tarde la casa voló en pedazos, sólo Connor apareció.

—¿Qué tan seguros están de que Connor es el responsable?

Jeffrey miró a Gavin, y después a Markus de nuevo —¿No escuchó lo que le dije? Hay dos muertos y un desaparecido.

—Eso no prueba que él lo hizo.

—Lamentablemente —dijo Nines —Sí lo hace. Una cámara de vigilancia de un establecimiento cercano al lugar de la explosión los vio llegar juntos, pero jamás captó al teniente salir.

—La terrible teoría es —dijo Gavin —que Connor trató de encubrirse. El teniente iba a descubrirlo y le tendió una trampa, y… el haber estado ahí en la explosión podría significar que él mismo la provocó —a pesar de que trataba de escucharse seguro, Gavin dudó de lo que acababa de decir, y quizás Markus lo notó.

—¿Y tú crees eso?

Gavin su humedeció la boca —Lo crea o no, no tenemos más evidencia para probar lo contrario. Ni siquiera tenemos a Connor.

—¿Dónde está?

—No lo sé —dijo Nines —Yo vigilé la puerta principal, pero… debió encontrar otro modo de huir de mí.

Markus se giró de nuevo hacia Jeffrey —¿Qué quiere de nosotros, capitán Fowler?

—En realidad, quisiera que se fueran y le dejaran el caso a la policía… Pero los llamé porque ustedes saben de androides: protocolos, programación y esas cosas. Si saben un método para rastrear a Connor…

—No vamos a actuar contra uno de los nuestros, capitán, aunque nuestro departamento fue creado para regularizar la actividad androide, tanto lícita como ilícita. Nuestro trabajo es encontrar a androides que hayan cometido delitos, asegurarnos de si es o no el responsable, averiguar qué lo motivó a hacerlo, y después dictar si es inocente o no.

Jeffrey suspiró —De acuerdo, ¿tú qué propones? ¿Quieres quitarnos el caso de las manos?

—Claro que no. Nosotros no somos la policía, pero sí sugiero un trabajo en conjunto: usted trate de encontrar al teniente Anderson, y nosotros nos encargaremos de encontrar a Connor. Si trabajamos en sincronía, podríamos encontrar a ambos al mismo tiempo.

—Bueno, ya están ustedes aquí, creo que ya no tenemos opción —se cruzó de brazos —Él es el detective Reed, y está a cargo de la investigación. Pónganse al día y… al menos notifíquenme lo que quieran hacer.

—Así lo haremos, señor —dijo Markus. Nines y Gavin lo vieron salir de la oficina y luego volvieron la mirada a Jeffrey, quien no estaba para nada feliz.

—¿Por qué lo llamaste? —le preguntó a Nines.

—Es… mi deber, señor.

—No, tú deber era informarme a mí sobre cualquier descubrimiento, decisión o sospecha que tuvieras.

—Lo consulté con Gavin… él dijo que-

—¿Gavin? ¿Acaso Gavin es el nuevo capitán de la policía de Detroit?

—Jeffrey, escucha —dijo Gavin —Sé que esto luce de la mierda misma, pero Connor es un excelente investigador; él es cauteloso, muy observador, y sabe perfectamente cómo trabajamos. No lo vamos a encontrar solos, pero con Markus de nuestro lado sus posibilidades disminuyen.

—¡Ya accedí a tu solicitud de no volverlo público!

—Jeffrey…

—48 horas, capitán. Es todo —dijo Nines —permítanos a Gavin y a mí buscarlo por 48 horas, y si para entonces aún no tenemos nada, entonces lo hacemos a su modo.

Tras un momento de tensión, Jeffrey accedió —Sólo 24 horas, y es a partir de ahora —miró su reloj —largo de aquí.

—Gracias señor —dijo Nines, Gavin suspiró aliviado —Que tenga un buen día —le dijo.

—No lo hagas enojar más —le susurró Gavin. Salieron de la oficina, donde los esperaban Markus y los otros.

—Esta es la cosa —dijo Gavin —No tenemos ni puta idea de adónde se fue. Tampoco sabemos nada de Hank, ni por qué eligió a la familia. En el vecindario no encontramos nada, y la casa que explotó se llevó todo lo que había.

—¿Y qué quieren hacer? —preguntó Markus.

—Nuestra primera opción parece ser Elijah Kamski —dijo Nines —tengo entendido que el detective y el teniente Anderson fueron a buscarlo durante su investigación de divergentes, si alguien sabe sobre trastornos o impulsos repentinos en androides, es él. Después quizá nos dirijamos a Cyberlife, necesitamos hablar con los programadores.

—Déjennos a nosotros el viaje a Cyberlife. Reuniremos toda la información posible de su modelo, y ustedes hagan el trabajo de campo, ¿tienen algún punto de partida?

—Su casa —dijo Gavin.

—Pues ahí iremos primero.

Una vez llegaron ahí, recorrieron con cuidado cada centímetro del lugar. Sumo les ladró un par de veces desde su rincón, pero finalmente se rindió y volvió a dormir. Revisaron las habitaciones, el baño, la cocina y el garaje.

—No parece haber nada fuera de lo normal —dijo Markus.

—Sí, —dijo Gavin —o la limpiaron muy bien antes de que llegáramos, o no hay nada qué encontrar.

—Tiene razón, Markus —dijo North acercándose a él —aquí no hay nada. Quizá debamos separarnos.

—Estoy de acuerdo —se giró a Gavin —nos dirigiremos a Cyberlife, ¿tienes su registro de lugares más frecuentados? —le preguntó a Nines.

—Por supuesto.

Nines y Markus se sujetaron las manos, mientras uno transfería información y el otro la recibía.

/

Se miraron fijamente un par de segundos, y luego se soltaron.

—De acuerdo. Resolvamos esto.

Markus salió de la casa, y los otros fueron con él. Nines y Gavin se quedaron dentro.

—¿A dónde vamos nosotros, Gavin? Tengo una lista de lugares que el teniente suele frecuentar, comenzando por un puesto de hamburguesas —Gavin lo miró incrédulo —¿Por qué me miras así? —Gavin sólo le dedicó una sonrisa y salió de la casa. Nines también sonrió y lo siguió fuera, no sin antes volver a mirar a Sumo y guiñarle un ojo.

Gavin se sentó en el asiento del copiloto y esperó a Nines. —¿A dónde vamos, fortachón?

—Regresaremos al lugar de la explosión.

—Tú mandas.

—Lo sé.

Nines encendió el auto.

La casa se había convertido en meros escombros. Aún había cintas holográficas de policía, pero Nines las atravesó sin dudar, con Gavin tras él.

—¿Qué hacemos aquí, fortachón? ¿No íbamos a ir con Kamski?

—Su visita puede esperar —dijo Nines atravesando lo que una vez fue la entrada.

—Okay, ¿y cuándo me dirás por qué vinimos aquí?

Nines se detuvo.

/

Nines y Markus se sujetaron las manos, mientras uno transfería información y el otro la recibía. Se miraron fijamente, y en una fracción de segundo se estableció un vínculo neural entre ambos.

¿Dónde está Connor? —preguntó Markus.

No lo sé. Sólo le advertí que se fuera.

¿Y qué hay de los sitios de las víctimas?

Sólo investigamos la casa de la familia, aún no investigamos el sitio de la explosión.

Háganlo, debemos saber si este caso es particular, o encaja con nuestro sujeto.

Entendido.

Tras un par de segundos, se soltaron.

/

Nines miró a Gavin —¿En serio crees que Connor es el culpable?

—Oye, no me mires así, cabeza de máquina. Admito que… no es mal policía, o detective, o lo que sea. Pero… él y yo no…

—Gavin, te pregunté si crees que Connor es el responsable.

Gavin alzó la vista hacia él, suspiró y se frotó la cabeza —No. No lo creo.

—Yo tampoco —se dio la vuelta —vinimos aquí para comprobarlo.

—¿Qué podríamos encontrar aquí?

—Te lo diré cuando lo encuentre.

Tras un parpadeo, la visión de Nines se ajustó para identificar señales de calor, piezas de metal, biocomponentes y cualquier otra anomalía que fuera necesaria. Podía ver exactamente cada detalle, y podría haber reconstruido una vez más lo que aconteció justo antes de la explosión, pero ya había averiguado lo más posible, así había encontrado en dónde cayó Connor. Analizó cada pieza de metal, madera o cualquier otro material visible, y así logró encontrar piezas de madera con manchas de color. La superficie estaba quemada, pero la muestra seguía ahí. Nines se acercó a una de manchas rojas, tomó una muestra con su dedo y la analizó con su lengua.

—Es la sangre del teniente Anderson.

—Así que estuvo aquí… y, ¿esto prueba que murió?

—Por supuesto que no. Sólo indica que estuvo aquí.

Nines distinguió un gran rastro de plasma azul. Lo escaneó de la misma forma. Su anillo Led se tornó rojo.

—¿Nines?, háblame.

—Es tirio… y proviene de…

—¿Ajá?

—Un modelo RK800, número de serie 313 248 317…

Gavin pasó su mano por su cara —No me digas que es el de Connor.

—Sí… y no —Nines se levantó —parece alterada, pero… aun no entiendo cómo.

Nines siguió rastreando su alrededor, hasta que un pequeño punto llamó su atención. Nines se acercó y levantó del suelo un anillo Led partido en dos y manchado de plasma azul. Nines presionó su sien izquierda, y colocó el Led. Al contacto, sintió una ligera descarga eléctrica, por lo que tuvo que retirarlo pronto.

—Está muy dañado… pero tengo parte de lo que ocurrió —Nines regresó a la estancia y reconstruyó la escena —El teniente vino aquí, y un androide estaba con él. El Led está destruido, el androide debió haber recibido un fuerte impacto en su cabeza, lo que dañó significativamente su Led, y le hizo perder plasma azul —miró a Gavin.

—¿Y cómo es que el plasma azul es de Connor? Si él poseía su Led intacto esta mañana.

—Yo… aún no lo sé —dijo Nines frustrado. Inestabilidad del Software. Miró el biocomponente en sus manos —tenemos que rastrear al dueño de este Led.

—¿Puedes hacer eso?

—Por supuesto, detective. Muy pocos lo saben, pero los Leds mantienen un enlace que tarda meses en apagarse completamente. Aún retirado, el Led permanece conectado a la red neuronal del androide, no se puede determinar el modelo de esta manera, pero sí se puede conseguir su ubicación... Por desgracia, este Led está terriblemente dañado, y es muy probable que al hacer el rastreo me provoque un cortocircuito.

—¿Un qué? —dijo alterado.

—No tema, detective. Puedo resistirlo… sólo conserve la calma.

Nines volvió a presionar su sien izquierda, llevó con precaución el Led y lo insertó en su cabeza. Al contacto, ocurrió una descarga de energía, que hizo a Nines gritar y caer de rodillas.

—¡Nines!

Gavin quiso acercarse, pero Nines levantó su brazo para impedir que se acercara. Permaneció así hasta que el Led se sobrecalentó, lo retiró a prisa y lo lanzó. Se había tornado negro y salía humo. Nines seguía de rodillas y resistiendo su malfuncionamiento.

—Nines, ¡oye! —dijo Gavin arrodillándose frente a él y sujetando su rostro. Su Led estaba en color rojo —¡Te estoy hablando, idiota!

Nines abrió los ojos, comenzó a respirar con normalidad y su Led recuperó su color azul —Gavin, estoy bien… lo tengo.

—Eh, ¿en serio?

—Sube al auto —se puso de pie —está a 200 metros.

Detuvieron el auto y salieron a la calle. Nines miró cuidadosamente todo su alrededor: las personas y los androides caminando, los autos pasando, los negocios abiertos, hasta que se topó con una reja cortada a la mitad. Ambos caminaron hacia allí, y atravesaron la reja llegando a un callejón.

—Hay algo que no entiendo —dijo Gavin —¿el androide estaba herido?

—Sí —dieron vuelta y llegaron a un patio con un vehículo abandonado, botes de basura y maleza —había tirio en la casa abandonada.

—¿Y por qué sólo ahí? ¿No debería haber un rastro?

—Sí… —inestabilidad del software.

—¿Y dónde está?

—¡Gavin, si eres tan buen detective, ¿por qué no lo averiguas tú?! —Nines se giró hacia él —¡Deja de hacer preguntas obvias y ayúdame a encontrar al androide!

—Discúlpeme, su majestad. —Gavin no le gritó, pero tampoco le gustó su tono. Se hizo a un lado, empujando a Nines, y comenzó a buscar por el patio. Nines se arregló el cabello e hizo lo mismo con su visión, buscando tanto abajo como arriba en las ventanas de los edificios. Gavin dejó de buscar, y sólo comenzó a pasear por el jardín, ocasionalmente mirando a Nines, y luego volviendo su mirada al suelo. Llegó hasta el extremo del patio y se recargó en la pared, sacó de su pantalón un cigarro y un encendedor. Estaba a punto de encenderlo cuando notó algo extraño en el suelo. —Oye, Nines —este se giró y caminó hacia él.

En el suelo, justo donde comenzaba la maleza, había un hueco rellenado con tierra y concreto —Pareciera que alguien cavó un agujero, y después lo rellenó.

—Y lo hizo mal, ¿lo ves? Ni siquiera se molestaron en rellenarlo correctamente.

—Tal vez tenían prisa. Hay que removerlo.

Gavin se giró para buscar algún objeto que le sirviera como una pala, pero Nines unió sus manos y las clavó en el suelo con fuerza, removiendo sin problema los escombros. Descubrieron entonces una gran bolsa negra con lo que parecía ser un cuerpo humano dentro.

—¿Otra víctima? —preguntó Gavin.

—Hay que averiguarlo.

Nines rompió la bolsa con cuidado para no dañar el cuerpo, sin embargo, tan pronto encontró las ropas del cuerpo se retiró sobresaltado. Inestabilidad del software.

—¡Ey, ey! —Gavin se puso frente a él —Fortachón, ¿qué sucede?

Nines lo miró a él, pero regresó la vista al cuerpo. Gavin se dio la vuelta y se inclinó para terminar de descubrirlo. Creyó estar listo para lo que sea. Se agachó y le dio otro estirón a la bolsa, solo para descubrir un uniforme de Cyberlife —¿Qué? —Gavin abrió completamente la bolsa, y al hacerlo también retrocedió asustado —¡Qué mierda!

En el suelo, dentro de la bolsa negra estaba Connor. Vestía su uniforme de Cyberlife, modelo RK800, y miraba con ojos sin vida al vacío. Había plasma azul saliendo de su nariz y boca, y había una gran herida en su lóbulo derecho, donde se supone que iría su Led. Gavin comenzó a caminar en círculos mientras maldecía en voz alta. Nines seguía impactado, mirándolo directamente sin poder reaccionar.

—¡Nines! —Gavin le gritó, y él salió del trance —¡Tranquilo! Tranquilo…

—No… Gavin…

—Está bien… okay, no está bien, pero tienes que controlarte, ¿okay? Hay que llamar al DPD, que vengan por él…

—Ya lo hice… Gavin…

—¿Qué?

Nines abrió la boca, pero no dijo lo que tenía en mente. Bajó la vista, y luego caminó hacia Connor. Se inclinó hacia él sintiendo… tristeza. Un impulso lo hizo acariciar el rostro de Connor. Inestabilidad del software. —No —Nines se alejó, y al hacerlo descubrió un rastro de plasma azul en el suelo, lo analizó con su lengua —No es él.

—¿Qué dices?

—Él no es Connor. E-eh, no el que conocemos. Este es el androide con la sangre alterada. Es la misma que encontré en la residencia… y es el androide a quien le pertenece el Led. —el rastro en el suelo lo llevó hasta el auto abandonado. Nines rompió la ventana del conductor con su codo.

—¡Oye, tranquilo! —le dijo Gavin.

Nines tan sólo se asomó al interior y pudo armar otra parte del rompecabezas. —Alguien conducía este vehículo, y lo tenía… atrás. No se molestó en esconderlo. Llegó aquí por… —Nines salió del auto y buscó alguna entrada suficientemente grande para un auto —…Allí. Un callejón. Entró por ahí, asegurándose que el auto no dejara rastros ni llamara la atención. Lo estacionó aquí, bajó a… al androide, y lo enterró. Luego huyó…

—…Okay… pero eso nos deja varias preguntas.

—Tres, para ser exactos.

—Claro… em… ¿cuáles son esas tres?

—Primera, ¿quién era el conductor? Y, ¿dónde está?

—¿Crees que este sujeto sea el verdadero culpable?

—Puede ser… Segunda, ¿Por qué mató a este… androide? —Inestabilidad del software —Y tercera… ¿Por qué Connor?

—Hay una cuarta pregunta que no te has hecho —Nines lo miró confundido —¿Quién es responsable por la desaparición de Hank, y la muerte de esas personas? ¿Él? —señaló el cuerpo —¿O quien le hizo esto?

—Yo… no lo sé.

Se miraron, buscando respuestas uno en el otro, pero no las tenían. Pronto escucharon la sirena de policía.