Capitulo II
"El pacto"
Lin vio a su hermano entrar a la mansión con su esposa en sus brazos, se tapo los labios con sus dedos al ver que era cierto, que estaba muerta, el rostro de su hermano era dolor absoluto, sus ojos rojos e hinchados.
—Hermano, lo lamemento mucho. -murmuro triste viendo como su hermano solo la ignoro subiendo las escaleras, era como si el tambien se hubiera ido.
Fudo fue a su habitación dejando a su esposa sobre la cama, la observo detenidamente, era como si durmiera o eso deseó.
—Juro que vengare tu muerte Natsuki, el que te hizo esto morira.
Llego la tarde cuando Fudo reunió a todos sus hombres en la sala.
—Quiero a ese maldito aquí, el que asesino a Natsuki debe pagar...
—¡Fudo! -lo llamo su tio entrando con un ninja que no era de su Clan, lo empujo quedando delante del lider Yasakani. —Este es uno de los hombres de los Kusanagi, dice que fue testigo de lo que sucedio con tu esposa.
Al escuchar eso Fudo lo tomo de la ropa con ambas manos mirandolo fijamente.
—¿Que tienes que decirme? -le cuestiono intimidandolo.
—¡Fue Ken Kusanagi! ¡El asesino a su esposa! -hablo rapidamente tragando saliva, le temia. Fudo lo soltó lentamente no creía en el sujeto.
—¡Mientes! ¿Porque Ken mataria a mi esposa?
—El la queria también, escuche lo que hablaron cerca del manantial. -contesto, si decia lo contrarioTravis seria quien lo mataria. —El le pedia ser su amante ella se reuzo, dijo que estaba embarazada y que lo amaba a usted, eso lo enfureció y la apuñalo con esta daga. -le entrego el arma, el lider Yasakani la tomo y la miro detenidamente, la daga era larga y puntiaguda.
—¿Porqué deberia de creerte? -cuestionó Fudo incredulo.
—Señor, su esposa me mando llevar un recado al Señor Ken. -hablo uno de los ninjas de su Clan dando un paso adelante. —Se notaba nerviosa.
—Es por eso que encontraron su cuerpo en los territorios de la familia Kusanagi. -hablo tambien su tio pasando una mano por su cabello. —Sobrino, cuando Ken tenia 18 años estuvo a punto de romper su casamiento con Kushinada por Natsuki, ellos fueron muy amigos.
Esa confesión lo sego por completo, no habia duda, fue el.
—Ella nunca me lo dijo. ¡Maldito Kusanagi! ¡Voy a matarlo! -grito furioso queriendo marcharse pero su tio se lo impidió.
—¡Espera Fudo! ¡Sabes que no puedes enfrentarlo! El poder de los Kusanagi va mas allá del nuestro. -le recordó, Fudo gruño, sabia que tenia razón, la rabia lo consumió, se imaginaba a Ken matando a Natsuki, eso lo enloqueció, la ira y el dolor lo habian cegado por completo.
—¡Sueltame! ¡Hare algo mejor!
Hiro miro a su sobrino sin entender.
—Todos ustedes, vengan conmigo. -les indico Fudo a sus ninjas.
Ya casi anochecia cuando Mei hacia sus oraciones en el templo, arrodillada frente a un altar cuando escucho unos gritos afuera, provenian del jardín, salío de inmediato y lo que vio la dejo sin habla.
Ninjas del Clan Yasakani tenian cautibas a sus sacerdotizas y monjes acorralandolos con sus sables, todos ellos encabezados por su lider, su vestimenta estaba cubierta de sangre.
—Fudo ¿Que haces? -cuestino la lider Yata sin entender su actitud.
—Mataron a mi esposa. -hablo como si nada, ya no habia dolor, solo odio. Mei bajo su mirada triste, sabia lo mucho que la amaba.
—En verdad siento tu perdida.
—No necesito tu lástima, solo la caverna donde tienes a Orochi. -dio un paso hacia el templo pero ella se lo impidió.
—¿Para que quieres entrar a ese lugar? -exigió saber.
—Voy hacer un pacto con ese dios. -reveló a lo que la chica nego con la cabeza.
—Sabes que no puedo dejarte entrar y mucho menos con esas intenciones. -le aseguro seria.
—Hazte aun lado Mei. -la empujo aun costado entrando.
—¿Que te pasa Yasakani? ¡¿Acaso ya no tienes respeto?! -le gritaba mientras lo seguia. —¡Es un templo sagrado!
—¡No me interesa! -rugió el.
—¿Que hiciste con mis hombres? ¿Dónde estan?
—¿En verdad quieres saberlo? -le cuestiono con una sonrisa sádica jámas vista, siempre fue amable con ella la muerte de Natsuki lo habia cambiado.
De pronto ninjas del Clan Yasakani aparecieron y atraparon a Mei mientras Fudo entraba en la caverna, cerro la puerta con fuerza. El sello de Orochi estaba en un altar, podia sentir la presencia de ese dios en ese lugar frio. Escuchaba los gritos de Mei "¡No lo hagas! ¡Vuelve!"
"Yasakani"
Escucho ecos en su mente como ese dios lo llamaba.
Se porque haz venido... lo se todo.
Fudo apreto sus manos, odiaba tener que pedir ayuda a ese maldito espiritu.
—Quiero hacer un pacto contigo Orochi, quiero mas poder para poder enfrentarme a Ken Kusanagi y vengar la muerte de mi esposa.
Puedo aumentar tu poder.. pero todo tiene un preció Yasakani.
Fudo rió con ironia, sabia que ese dios no accederia tan facilmente.
—¿Cuál es el truco Orochi?
Debes saber que este pacto de sangre solo podrá ser roto cuando tu o tu desendencia acabé con la vida del lider del Clan Kusanagi de quien quieres vengarte.
—No sera por mucho tiempo, mataré a ese infeliz. -dijo con resentimiento.
Pero de lo contrario tu familia y tu descendecia sera quienes paguen las consecuencias, caera una maldición sobre todos ellos.
Como efecto secundario, sus llamas se volverán púrpura.
Cada heredero morira joven.
Cada madre morira al dar a luz.
Y sufriran adicionalmente denominado "Disturbio de sangre"
—¿Disturbio de sangre? -dudó sin comprender, las consecuencias de su fracaso eran muchas ¿Y si no logra vencer a Ken?
Entraras a un estado donde no tendrás control sobre ti mismo convirtiendote en un monstruo.
—Yo... no lo se.
Fuiste tu quien ha venido Yasakani, si quieres aumentar tus poderes ese el trato o vuelve a tu vida normal sabiendo que el asesino de tu esposa disfruta de una vida dichosa junto a esposa e hijo, en cambio tu lo haz perdido todo...
Fudo apreto sus mandibulas, era cierto, ese maldito disfrutaria su vida con su familia mientras que a el le habia arrebatado la felicidad al lado de Natsuki y su futuro hijo, ese hijo que no llego a conocer, no importaba las consecuencias, iba a vengar la muerte de su esposa e hijo a comode lugar.
—Acepto.
Inclinate ante mi y derramar tu propia sangre.
Fudo se hincó ante el altar saco una daga que tenia guardado en su ropa, la misma con la que asesinaron a Natsuki, la apreto en su mano y sin miedo se hizo un corte en su brazo izquierdo e hizo lo mismo con el derecho, la sangre recorria su brazo hasta sus manos caian como gotas sobre el suelo seco.
Mei habia derrotado a golpes a esos ninjas que la sujetaban cuando escucho gritos de Fudo dentro de la caverna, gritos tan desgarradores que quien los oyera pensaría que pudieran estar matando a una persona.
Rapidamente entro al lugar y se horrorizo al verlo, sus ojos estaban encendidos como brazas de carbon, sus manos parecian garras y un hilo de sangre salia de sus labios que se formaron en una sonrisa macabra.
—¿Que hiciste? -susurro con los ojos lagrimosos, ya no era el hombre honesto que conoció, parecia un monstruo salido del mismo infierno.
Ya era de noche, la familia Kusanagi estaban sentados en la mesa como de costumbre para cenar cuando escucharon choques de sables como si una guerra hubiera comenzado afuera en el jardín. Ken fue el primero en levantarse.
—Quedensen aquí, no salgan hasta que yo les diga.. -ordenó el lider Kusanagi saliendo de la mansión.
Cuando salió vio a sus ninjas peleando con otros ninjas que llevaban en su espalda el logo de la media luna. Ken miro a Fudo en la oscuridad quien tenia su ropa con manchas de sangre.
—Yasakani ¡¿Que demonios estas haciendo?! -le gritó con enojo.
Fudo comenzo a reir a carcajadas como si fuera un lunatico, los ninjas de ambos clanes pararon la pelea para ver el comportamiento extraño del lider Yasakani quien termino suspirando pasando una mano por su cabello negro hacia atrás. Ken aún esperaba una respuesta.
—¡Contesta!
—¡¿Y aún preguntas?! ¡Vengando la muerte de Natsuki!
El dolor que Fudo sentía se reflejo en el rostro Ken.
—¿Nat esta muerta?
—¿Nat? ¿Asi llamabas a mi esposa? ¡Maldito pervertido!
—¡Ella no puede estar muerta! Acabo de hablar con ella esta mañana.
—La encontraron cerca del manantial, la apuñalaron, la asesinaron a sangre fria a ella y a mi hijo.
En ese momento su familia salió afuera para ver lo que sucedia.
—¡Ken! -grito Jun con un bebe en brazos. Tambien estaban sus padres preocupados.
—¿Que sucede hijo? -hablo su madre.
—¡No se acerquen! -grito Ken.
—¡Asesino! -exclamó Fudo con sumo coraje.
—¡Yo no fui! Seria incapaz de hacerle daño yo.. -se cayó de repente, iba a decir que también la amaba pero no era prudente.
—No lo niegues, uno de tus hombres te vio matandola.
—¿Dónde esta? ¡Traé al que me difamó!
—¿Porque lo hiciste? Eh ¡Porque no quizo ser tu amante! -le aseguro, Ken abrió aun mas sus ojos. Fudo se acerco a el frente a frente tomo la cadena con el dije de rubi arrancandosela del cuello mientras lo observaba con resentimiento. —¿Vas a seguir negandolo?
Ken lo miro con odio, le habia quitado la única cosa que le habia regalado ella, que iba a poder recordarla.
—Ya no tratare de convencerte. -le respondió el Kusanagi. Ambos se miraron desafiantes y atacaron al mismo tiempo.
Lo que veian los ninjas y la familia Kusanagi, era a ambos lideres darse de puñetazos y patadas, Jun entro adentro con el niño ya que comenzo a llorar, se encontraba muy tensa para poder atenderlo, la madre de Ken tomo al niño viendo el estado de su nuera.
—Descuida, Ken estara bien. -le aseguro con una sonrisa, la chica no entendia como podia estar tan tranquila.
Jun salió afuera y vio con sorpresa que su esposo tenia la ventaja, le habia dado su merecido a Fudo. Las llamas carmecí brotaban de las manos de Ken al máximo.
—Vete de mis tierras Yasakani. -le dijo desaciendo sus llamas, Fudo solo volvió a sonreir con ironiá.
—¿Crees que haz ganado?
Ken observo que su rival estaba cambiando, no parecia el mismo, sus ojos azules eran de un color rojo, sus manos como las uñas crecian como garras, como si no perteneciera a este mundo.
—pero ¿Que rayos eres?
—¡Ten cuidado Ken! -eclamó Mei llegando. —Fudo hizo un pacto con Orochi.
—¡¿Que dices Yata?! -grito Ken al ver como el Yasakani encendia sus llamas purpuras elevandolas. —¡Idiota!
—¡Cierra la boca Ken! -le contesto Fudo.
— ¡Ya basta!... por favor. – pedía Mei aturdida. —¡Juntos sellamos a Orochi! Los tres somos una hermandad.
—¿Hermandad? -escupió la palabra Fudo. —El no tiene eso ni siquiera tiene honor.
—¡¿Tu que sabes de mi?!
—¡Estoy arto de vivir en tu sombra! Siempre querer sacar el mejor provecho en las negociaciones ademas.. ¡Me lo haz quitado todo! ¡Ya no volvere a ver a Natsuki! ¡Ya no podre conocer a mi hijo! ¡Todo por tu maldita culpa! -Fudo sin mas que reclamar corrió hacia el quien espero hasta el ultimo segundo para inmobilizarlo y querer golpearlo pero Fudo lo esquivo fácilmente evadiéndolo hacia atrás del Kusanagi y golpeo con fuerza su espalda, Ken tropezo recuperando su equilibrio y al momento se dio vuelta y le dio una patada a las costillas de Fudo, el joven grito del dolor enfureciéndolo aun mas, Fudo esperaba que el cayera adolorido y no espero que Ken le asentara un golpe sobre su pecho que casi lo dejo sin aire, Ken aprovecho y siguió golpeándolo esta vez encendiendo sus flamas carmecí haciéndolo estallar por un momento, Fudo cayo al suelo y lo miro con odio, hecho furia se abalanzo contra Ken y con sus garras lastimo el costado de su cuerpo, el ataque fue suficiente para abrir una herida y estaba sangrando, Ken cerro sus ojos, el dolor era insoportable.
Jun gritaba el nombre de su esposo llorando desconsoladamente, corrió hasta el quien cayo al suelo, temia por su vida.
—Fudo, te lo imploro, deja a Ken con su familia, ve a casa. -suplicaba la sacerdotiza tomandose de la cabeza mientras escuchaba como Ken gemia adolorido.
—Siempre defendiendolo Mei, siempre apoyandolo en todo ¡Desde niños! -volvia a reclamar Fudo, estaba fuera de control.
— Ya se ha derramado mucha sangre el dia de hoy. -volvió a decir llorando.
Ken en un momento se desvaneció, perdía mucha sangre.
—¡Asesino a mi hijo! -grito el padre de Ken hecho furia.—¡Atrapenlo! ¡No lo dejen con vida!
Ninjas del Clan Kusanagi iban a atacarlo cuando sus propios ninjas del Clan de la luna lo defendieron comenzando una batalla, Fudo aprobecho y hullo del lugar hacia el bosque. Corrió lo mas que pudo estaba agotado despues de la pelea, la oscuridad ayuda a que no lo encuentren facilmente, un dolor punzante hizo que se detuviera de repente, tomandose del estómago, vio con dolor que era su propia sangre la que filtraba, el maldito de Ken lo habia quemado mas de lo que esperaba, se recosto sobre un árbol arrugando todo su rostro, el dolor era inaguantable.
Sus parpados le pesaban, sus recuerdos de todo lo sucedido el dia de hoy pasaban rapidamente por su mente, visualizo o imagino a una mujer con poca ropa de color rojo que la cubria lo menos posible, su cuerpo era perfecto como si fuera una obra de arte, esa mujer hermosa parecia salida de un cuento fantástico.
—Voy ayudarte. -dijo la mujer con una suave y delicada voz.
Lo que sintió a continuación fue un poder extraño con esferas que curaba su herida, sus golpes devolviendole sus energias, hasta renovaba su vestimenta, era como si nunca hubiera peleado con nadie. Cuando estuvo totalmente lúcido tardo en contestar, ella estaba sentada a su lado y lo miraba con desepción.
—Pero si usted es... es...
—La esposa del emperador Kõmei. -prosigió ella.
—¿Señora Athena? - alarmado levantandose de golpe, no entendia nada en lo absoluto.
—Tranquilo Fudo, si soy yo pero como ves no pertenezco a este mundo, es por eso que tuve que irme. -le explico levantandose también.
—¿Abandonaste a tu familia? ¿A tus hijos? -le cuestiono con enojo.
—Soy una diosa inmortal Fudo, no envegesco, tu mismo te diste cuenta. -le recordó. —No quiero ver a mis hijos envegecer y morir luego.
—¿Eres una diosa? ¿El emperador lo sabe?
—No, nunca se dije. Fue mi secreto todo estos años. -confesó triste. —Yo visite este lugar mucho antes que tu nacieras, siempre lo hice.. un dia vi a Kõmei y me enamore de el, solo quise vivir mi propia historia de amor.
—Si pero son solo unos niños ¿Cómo puedes dejarlos? -volvió a cuestionarla.
—Nada comparado a lo que tu hiciste ¿Cómo pudiste condenar a toda tu familia por una absurda venganza? -hablo molesta.
—¿Absurda venganza? ¡Mataron a Natsuki! ... espera ¿Cómo sabes..?
—Leí tu mente y vi tus recuerdos.
Fudo se sorprendió, ella sabia demaciado, tenia poderes imaginable.
—Ken esta muerto, ya descise el pacto. -respondió seguro.
—El no murió. -respondió ella a lo que Fudo nego con la cabeza. —¿Y sabes como lo se? Porque aún siento el poder de Orochi en tu interior.
Fudo apreto sus dientes haciendo aparecer una llama, aún era purpura.
—¡No! -exclamó defraudado de si mismo. —¡Tengo que acabarlo! -estaba a punto de irse pero ella se transporto al frente de el, aun le sorprendian esos poderes.
—Si vas te mataran, la mansión esta rodeada de ninjas y parientes Kusanagi también custodian el lugar. Esta vez no sera fácil.
—¿Cómo puedes estar tan segura?
—Soy psíquica.
—Tengo que hacer algo para poder deshacer esta maldición. ¡Por favor! ¡Ayudame! -le suplico, ella suspiró resignada.
—Un pacto de sangre es dificil de deshacer, Orochi se aprovecho de tu dolor y deseos de venganza.
—¿Conoces a Orochi?
—Digamos que trato de evitarlo... pero hay algo que puedo hacer.
—¿Qué?
—Leer el futuro. -sonrió a lo que el la miro incrédulo.
—¿Eres bruja?
—Es algo parecido. -ella cerro sus ojos, mientras que el la miraba sorprendido, Athena vio imágenes, escenas dónde veía a una hermosa joven parecida a ella, abrió un poco su boca al saber que se trataba de su descendiente, luego a un joven pelirrojo que mostraba su logo una media luna, era el escudo de armas del Clan Yasakani, ambos juntos con un bebé, abrió su boca aun mas, ese bebé no tenia la sangre de Orochi corriendo por sus venas siendo un Yasakani.
—Ese bebé sera quien acabe con la maldición de Orochi. -musitó a lo que Fudo se desespero.
—¿De que habla Señora Athena?
Athena abrió sus ojos rapidamente incorporandose. Miro al Yasakani con ilusión.
—En el futuro nuestros descendientes tendran un hijo y ese bebé sera quien libere al Clan Yasakani de la maldición. -volvió a sonreir. —"En la noche clara y el día oscuro, el agua, el aire, la tierra y el fuego se transformarán en círculo. La moneda de la vida tiene dos caras, pero tendrá una, y solo el heredero de sangre divina y mortal salvará al hombre de la maldición" Aún hay esperanza.
"Aún hay esperanza"
Iori escucho esos ecos por su mente despertó bañado en sudor. Nuevamente esos sueños raros, lo peor era que luego no recordaba nada, solo se habia recostado por un momento con el televisor encendido, su corazón latia con fuerxa y estaba respirando con dificultad, ese sueño lo habia afectado o era también efecto de la maldición, luego el sonido del teléfono lo concentro volviendo a la realidad, lanzó una exclamación maldiciendo, ya se habia echo tarde, sus compañeros de banda lo esperaban para salir a tocar, tomó su celular contestando con un "Estoy llendo" rapidamente se levantó y tomó su chaqueta larga cuando vio a alguien conocido por el televisor, era la chica psiquica amiga de Kyo, subió un poco el volumen para saber de que se trataba.
"La estrella pop Athena Asamiya donó un retrato del emperador Kõmei quién fue uno de los emperadores mas famosos de la historia en Japón y el antepasado de la Idola, el cuadro es toda una reliquía antigua que fue pintado por Itō Shinsui, al Museo Nacional de Tokio..."
Iori apago la televisión sin darle mas importancia tomo las llaves de su coche saliendo de su apartamento, en cambio en la mansión Yagami un hombre veía y escuchaba atentamente a la periodista.
—Con que ella es la descendiente del emperador y la Princesa Athena. -susurro mientras fumaba un habano y mostraban escenas de Athena en el último torneo KOF XV y luego fotógrafos sacandole fotos a la Idola con el cuadro. —Todo este tiempo estaba en las narices de Iori. -rió con ironia. —Al fin la encontré.
Recordó cuando fue al templo de Chizuru hace dos años, varias de las sacerdotisas conversaban al pie de una escalera, despreocupadas, sus voces ligeras mientras disfrutaban del hermoso dia cuando una limosina paro enfrente del templo, un hombre de cabello corto y rojo bien peinado hacia atrás de unos cincuenta años bajo con un bastón.
—Taiki Yagami ¿Qué hace aquí? -le pregunto la morena acercandose a el, era raro verlo, el casi nunca salía de la mansión.
—No he venido de visita Kagura, necesito que tus mojes traduzcan este pergamino. -le ordeno cosa que desagrado a la sacerdotiza pero igualmente tomo el pepel abriéndolo.
—Esta lengua es muy antigua Taiki, hasta el papel parece que se desintegra. -hablo mientras veía su color amarillento. —¿Dónde lo hayaste?
—En mi dormitorio, escondido debajo de una tarimba en el suelo, mande a cambiarlas cuando lo encontraron, estaba cubierto con una manta antigua, al parecer pertenece al antiguo lider Fudo Yasakani. -le informó, Chizuru le intereso el contenido.
—Pasemos a la sala.
Ambos entraron, el hombre se sentó sobre un sofá mientras la morena pedía a una de sus sacerdotizas preparar té volviendo nuevamente con Taiki.
—Fudo Yasakani fue el que hizo el pacto de sangre con Orochi. -le recordo la morena.
—Si el mismo.
—Ire a hablar con uno de los monjes mas antiguó que conoce bien esa lengua.
—De acuerdo. -contesto el hombre mientras las sacerdotizas le servian té.
Sin mas Chizuru salió con el pergamino en mano hacia la salida. Luego de casi una hora volvió nuevamente con el papel, Taiki la esperaba con ansias.
—¿Porqué tardaste tanto Kagura? ¡HA!
—Lo siento, el monje trato de traducir lo que pudo. -explico ella algo extraña, como si hubiera descubierto algo importante sentandose enfrente de el.
—¿Y? ¿Que fue lo que te dijo? -preguntó con interes.
—Señor Yagami, el pergamino revela una profecía. -dijo a lo que el parpadeo sin entender.
—¿Que profecía?
Ella abrió el pergamino indicandole el lugar con el dedo índice.
—Aca dice "En la noche clara y el día oscuro, el agua, el aire, la tierra y el fuego se transformarán en círculo. La moneda de la vida tiene dos caras, pero tendrá una, y solo el heredero de sangre divina y mortal salvará al hombre de la maldición".
—No comprendo lo que dices Kagura, se más especifica.
—Tampoco lo entendí hasta que el monje me dijo mas que decia el pergamino, cuanta que Fudo conoció a una diosa psíquica llamada Princesa Athena y le dijo esta predicción, habla de que ella fue la esposa del emperador Kõmei y que con la únion de su descendencia con la de un Yasakani rompera con el Pacto de sangre que hizo con Orochi años atras.
—Eso quiere decir que ese heredero de la prediccion es el que acabara con esta maldición, entonces solo debo esperar que ese descendiente aparezca y cumpla la profecía.
—No estoy segura que sea tan fácil Señor Yagami. Los pergaminos no predicen el futuro solo nos guian con conocimiento del pasado.
—¿Que quieres decirme?
— Que este documento estaba escondido debajo de tu piso por alguna razón, tal vez Fudo lo escondió porque algún enemigo no quiere que se deshaga la maldición, tal vez un sirviente de Orochi.
—Buscare a ese descendiente con discreción.
—Sea precabido además creo que hay mas en todo esto, deberia investigar.
...·:·:·:·:·…
