Capitulo III

"Recuerdos"

Como todos los años en mayo festejan el dia de los niños, uno de los festivales importantes en todo Japón donde muchas bandas tocarian y lo recaudado se donaria al hospital de Tokio. El lugar estaba repleto de personas como también de niños, habia juegos, animadores, inflables, comidas y golosinas de toda clases.

—¡Athena! ¡Athena! -clamaban el público por su idiola.

Ella apareció en el escenario tomando el micrófono, se veia hermosa con su vestido violeta brillante.

— ¡Hola Japón! Gracias a todos por venir, hoy en este dia tan especial les digo a todos que si tienen un sueño nunca se rindan porque ningun sueño es imposible ¡Aquí voy!

Hay un sueño que late

Dentro de ti, dentro de ti

No te deja dormir

Se hace oír, se hace oír

Respiras y sigue ahí

Vive en ti, vive en ti

Nada podrá impedir

Que te libere al fin

Iori también la escuchaba y veía en un lugar exclusivo junto con su banda, debia admitir que la niña tenia talento aunque mirandola bien ya no era una niña, ya habia pasado mucho tiempo, ella tiene veinti seis años, ya era toda una mujer.

Una llama en tus ojos renace

Todo el mundo la verá cuando arde

Una voz si se cree en lo que haces

No pares, no pares

No, no, no te rindas jamás

Lo que sueñes se cumplirá

Confía en ti y lo lograrás

Siempre brillarás

Cantarás, bailarás

Hasta el sol subirás

Con tu fe vencerás

Por amor

Siempre brillarás

Recordó la última vez que se encontró con ella no fue hace mucho tiempo, su eterno rival y el nuevamente peleaban, esta vez fue en una plaza de noche.

—¡¿Hasta cuando seguiremos con esto Yagami?! -le grito Kyo mientras esquibaba sus golpes. — ¡Ya olvida esta guerra!

—No es por el Clan ¡No me interesa! -rugió Iori dandole una patada en el pecho de Kyo estampandolo sobre un árbol, eso afecto la respiración de Kyo. —Lo mio es personal.

Una llamarada purpura iba directo al Kusanagi que no la vio venir cuando ella apareció de la nada enfrente de su rival y con su escudo psíquico deshizo el ataque, esa chica siempre entrometiendose en su pelea con Kyo.

—¡Maldita bruja!

—¡Ya basta Iori-san! Deja a Kyo en paz ¡Vete!

—pero ¡¿COMO te ATREVES a ordenarme estupida?! ¿Quieres MORIR tambien?

—¡YAGAMI! -se hizo escuchar Kyo colocandose en frente de el. —¿Si no es por el Clan porque me odias tanto?

Esa pregunta lo sorprendio ¿Porque lo odiaba? Desde pequeño lo obligaron a odiarlo a muerte con duros entrenamientos, las imágenes duras de su niñez pasaron por su mente.

¿Me haz llamado, Padre? - preguntó el pequeño de cabello rojo con expresión dura. El hombre estaba sentado frente a el en su gran silla que estaba arriba de unas escalinatas.

No estas progresando Iori, estoy enojado contigo. –hablo su padre con voz potente y severa.

¿Y ahora que hice? –cuestiono con frialdad.

Me dijo uno de tus maestros que preguntas cosas y me pidió que hablara contigo ¿Puedo saber que preguntas son esas? –hablo de una forma ruda que asusto al niño, el agacho la cabeza mientras de su mechón caía su transpiración, había entrenado toda la mañana y se sentía cansado.

Quiero saber ¿Pórque debo aprender esas tecnicas? No lo entiendo.. –dudo en hablar el niño.

¡Sabes muy bien porque!-exclamo.

¡No lo sé!-grito el pequeño impulsivamente.

Bien. –se levanto de su asiento y se acerco a el. —Vamos a ver que haz aprendido con tus maestro y te dire lo que quieres saber. El niño retrocedio un poco preparandose a cualquier ataque.

El padre del niño hizo aparecer en su mano una pequeña y flameante llama purpura, Iori sabia que su padre utilizaria la técnica que viaja sobre el suelo hacia el, Iori saltó de inmediato pero su padre le envió otra llamarada aún mas intensa que lo rodeó quemando su ropa y su pequeño cuerpo.

Mi querido Iori, debes aprender a defenderte para que no seas humillado como lo estas ahora, ser derrotado por un Kusanagi es un insulto, debes acabar con ese heredero y futuro lider del Clan Kusanagi para que nuestra maldición acabe, algun dia tu ocuparas mi lugar, ese es tu destino. -respondió su padre al ver como su hijo trataba de levantarse gimiendo del dolor.

Maldito. –susurro el niño como pudo, sentía odio hacia su padre, porque tanto sufrimiento y dolor, se supone que es su hijo y lo trataba peor que a sus ninjas.

Es cruel pero es el destino que te tocó. -lo levanto de la ropa y lo miro a los ojos tirandolo nuevamente al suelo con despreció. —Ahora largo de mi vista.

Tu no eres mi padre. ¡Jámás volvere a llamarte padre!

Niño tonto y obstinado.

Lo que vio Iori venir a su rostro fue una fuerte patada y luego no recordó nada mas, despertó en una vacía habitación oscura y fría, asi lo castigaba su padre cada vez que lo enfrentaba, le ardía la piel, fue por hacia la ventana y vio que era de noche, caía la lluvia solo veia oscuridad tambien afuera, como también la sangre que caía de su cabeza donde le habia golpeado su padre recorriendo su rostro, el pequeño cerro sus ojos cuando el dolor se hizo insoportable.

Llegarás donde quieras ir

Lejos, lejos

Aunque te cueste vas a seguir

En contra al viento

Hay un fuego dentro de ti

Es eterno, eterno

Aliméntalo, es la razón de tu corazón

Una llama en tus ojos renace

Todo el mundo la verá cuando arde

Una voz si se cree en lo que haces

No pares, no pares

No, no, no te rindas jamás

Lo que sueñes se cumplirá

Confía en ti y lo lograrás

Siempre brillarás

Iori vió a la psíquica como asombrada se limpiaba una lágrima con discreción.

Como no odiar a Kyo, era su enemigo, porque el si podia tener una vida, un futuro feliz con su novia, ahora el estaba en su luna de miel con Kushinada, Kyo tenia amigos que darian la vida por el, una familia amorosa, en cambio el tenia que lidiar con su maldito padre y soportar los dolores que causa estar maldito, en resumen daria lo que fuera por tener la vida de su rival.

—¡Gracias!

El grito Athena lo sacó de sus recuerdos, la vió saludando al público.

—Vamos chicos ahora salen ustedes. -les indicó su representante.

La banda se prepararon saliendo de su lugar de descanzo hacia el escenario donde la psíquica bajo e iba en sentido contrario de los chicos cruzandose con ellos, algunos la admiraban y uno le guiñó el ojo, ella solo desvio su mirada con un lindo sonrojo en sus mejillas pero cuando vió a Iori sus miradas se encontraron, ella sabiá que el participaria también ya que las mejores bandas fueron invitados al festival, Iori con su mirada seria como siempre, ella le sonrió pensando que el pelirrojo jámas cambiaria su expresión.

Por un momento el giro su cabeza para verla marcharse entrando a su camarín, no supo porque ni cómo pero tenia un mal presentimiento.

Athena entro a su lugar de descanzo y fue directo al tocador para retocarse el maquillaje.

— ¡Oh la la ! -escucho detrás de ella ella se estremeció reconociendo esa voz, giro lentamente para encontrarse con la peor de sus pesadillas.

—Eric. -musito ella al verlo, su cabello gris desordenado, sus ojos negros y en su esclerótica rojos, parecia un desquiciado.

—¡Te ves hermosa mi amor! -la alagó acercandose aún mas a ella.

—¿Que haces aquí? -le cuestiono ella mostrando valor alejandose. —¡No te acerques o gritare!

—No puedo olvidarte, te necesito. Además se que tu amiguito Kyo esta de luna de miel, ya no podra defenderte.

En ese momento Athena iba a gritar pero el tapo toda su boca con su mano reteniendola contra su cuerpo. Ella suplicaba, gritos ahogados junto con sus lágrimas.

—Princesa, en verdad deseaba que nuestro encuentro fuera diferente pero tu no me dejas opción. -saco un pañuelo de su bolsillo para atarle las manos pero ella se resistia a lo que el agarre de Eric lastimó su mano, cuando escucho unas llamaradas purpuras derrumbaron la puerta, sus hombres que custodiaban la entrada estaban retorciendose de dolor en el suelo. El pelirrojo entró al camarín mientras que Athena se deshacia de su agarre y se alejaba lo mas posible de Eric quién miro al pelirrojo con desconfianza, Iori lo observo detenidamente, era un hombre de unos treinta años, igual de alto como el y atlético.

—Yagami, esto no es de tu incumbencia. ¡Largo!

—¡No! Por favor Iori-san no me dejes con el.

—¡¿Pero que esto Athena?! ¡¿Ahora le pides ayuda a cualquiera?!

—¡Ya dejame en paz! -grito ella sumamente enojada, este iba a responder cuando llego un hombre corriendo rapidamente hacia el.

—¿Que pasa Shen Woo? -le cuestiono con fastidió.

—¡La policia esta cerca, Eric! ¡Tenemos que irnos!

Eric apreto sus manos miro a Athena con advertencia.

—Ya nos volveremos a ver Mon cherie. -sin mas salió de inmediato del lugar, Athena respiro aliviada tomandose del pecho, miro al pelirrojo.

—Gracias Iori si no fuera por ti...

—¿Acaso no puedes defenderte? -le interrumpió el, Athena bajo su mirada.

—No.. -contesto con impotencia. —No se porque pero cuando estoy cerca de el no puedo defenderme ni utilizar mis poderes. Es como si el lo bloqueara por completo.

—Eso no es algo bueno niña, Eric volvera a buscarte y esta vez lograra su cometido.

—¿Tu lo conoces? -cuestiono Athena asombrada.

—Tiene negocios con mi padre. -contesto como si le costara decir esa palabra "padre". —Su familia es influyente.

—Dimelo a mi. -susurro Athena recostandose sobre la pared. —Lo he denunciado muchas veces por acoso, lo he grabado y solo un dia estuvo preso, al dia siguiente su famlia lo saca y el vuelve a buscarme. He llenado de guardias mi casa pero el siempre logra llegar a mi. Crei que ya se habia olvidado de mi.

—Es un demente. -comento Iori

—¿Que hare ahora?

—¿Por qué? - preguntó Iori, observándola con fijeza.

—Ya te dije que no puedo defenderme. -respondió ella, como si fuera algo perfectamente obvio.

— Además Kyo no está, ya no podra protegerte - murmuró Iori riendo, siendo cruel al ver cómo la cara de Athena cambiaba a tristeza, ya no se sentía segura, y ella terminó apartando la vista. No supo si fue lástima pero el sentia que era su deber protegerla, al menos por el momento. —Puedes quedarte en mi apartamento solo por esta noche, el idiota de Eric no te buscara ahi.

Athena lo miro perpleja ¿Acaso Iori queria cuidarla? Pero el tenia razón, ella aceptó, no tenia opción, al menos si Iori intentaba atacarla ella con el si podia defenderse.

De prontó se escuchó el sonido de ambulancias y patrullas acercandose. Los hombres a los que Iori golpeó cobraron conciencia y quisieron huir pero los policias lo atraparon de inmediato. Apareció Alba Meira totalmente enfurecido tomó a uno de su ropa ¡¿Dónde esta?! ¡Habla! Gritó pero los policias lo apartarón arrestando a los hombres de Eric. Athena cerro sus ojos dejando salir sus lágrimas y sus delicadas manos apretadas con fuerza como si tratara de reprimir el dolor.

Mientras un auto viajaba en la autopista conducido por su amigo Shen, Eric con la mirada perdida sobre la ventanilla, aún recordaba esa mañana cuando la conoció.

Fue hace tres años en su lugar de nacimiento, Francia, en Puerto Viejo de Marsella, estuvo veinte minutos mirando el cuadro blanco frente a él, con su tabla de colores a la derecha y el paisaje del mar a la izquierda. Mordió sus labios por la rabia que le causaba la falta de inspiración, la capacidad la teniá pero las ideas pasaban por su mente sin ser aún definidas, estaba a punto de romper el cuadro atravesándolo con su puño cuando vió a alguién pasar adelante de el obteniendo toda su atención, ella con un con unos auriculares puestos tarareaba una canción.

Con su cabello largo y suelto de color lila que caia finamente sobre su espalda, no era francesa, se notaba no solo fisicamente sino en su vestimenta que para algunos jovenes llamaba la atención su belleza, aguanto la respiración unos segundos y rapidamente tomo su cuaderno de dibujos y su carboncillo para seguirla, ella distraida se sento sobre un banco mientras admiraba el lugar que ni cuenta se dio que la estaba dibujando, observandola mientras trazaba su figura en su cuaderno.

Pasó el tiempo y no fue dificil saber de quien se trataba ya que era reconociada en los torneos KOF, a si que ya era costumbre para el seguirla y dibujarla para luego pasar ese dibujo a un cuadro.

Eres un pervertido amigo -le dijo su viejo amigo Shen mientras mordía fuertemente un cangrejo, le gustaba mucho — Seguir a Athena y pintarla, es algo enfermizo ¿No crees?

Cierra la boca Shen Woo -gruñió siguiendo dibujando en el cuadro, ya casi estaba terminada, la cuarta obra que hacía de su linda carita.

Es linda, pero no tanto como mi Leo.

"Leo", como la llamas, ni siquiera contesta tus regalos y flores. -bufó viendo a Shen levantar una ceja.

Tal vez algún dia lo haga, y sea mi novia. —murmuró guiñandole un ojo y siguió comiendo su cangrejo.

Pero era cierto, el estaba obsesionado con ella, trazando su pincel en las lineas de su cabello que dibujo, le habia costado casi una hora y media en crear el perfecto purpura de sus ojos y cabello. Eran obras deslumbrantes con hermosos colores.

Era la modelo perfecta y solo necesitaba imaginación, lápices y papeles.

—No me digas que piensas en ella. -acertó Shen a lo que Eric solo lo ignoro por completo.

Athena subió al auto y esperó allí al pelirrojo, quién tomó su guitarra dejandola en los ascientos de atrás del auto, el se sentó en la parte del conductor prendiendo el motor, Athena no volvió a mirarlo durante el viaje, entraron en la autopista, ella se acomodó contra la puerta del lado del pasajero, con la mirada perdida otra vez, queria que todo lo sucedido hubiera sido un sueño, odiando el dia que concoció a Eric, no tenia esperanza.

Kyo estaba en su luna de miel, solo el le hacia frente al loco de Eric. No queria ser pesimista pero era algo que no podia evitar, el tarde o temprano la encontrará, se durmió estaba cansada, sintio como la persona de al lado dejó caer su abrigo sobre ella.

El ruido de las ruedas rechinar sobre el asfalto la empujo hacia adelante despertandola, Athena froto sus ojos incorporandose, vio que estaba en el auto del pelirrojo, aun era de noche. Iori consentrado en el camino con la ventanilla semi abierta y el viento agitaba su cabello rojo.

— ¿Qué hora es? - preguntó con un tono bajo. Iori la miro de lado un momento.

— Gritaste su nombre - dijo secamente. — Veo que ese loco te dejo en Shock.

—Yo...-murmuro sin entender cubriendose aun mas con el saco negro de Iori sintiendo su olor, le agradó sentir ese aroma cerrando un poco sus ojos.

— Pedías que lo dejara, como si trataras de impedir algo

Athena abrió los ojos de golpe recordando el sueño.

— ¿Qué quieres impedir? - agregó Iori maquilando un poco su interez.

Athena estaba a punto de abrir su corazón y contarle todo cuando una bocina llamó su atención.

—¡Hey Athena!

Un fitito blanco conducido por un anciano se puso al lado donde estaba ella y la risa de Momoko divertida se hizo escuchar.

— ¿Los conoces?

—¡Maestro! ¡Sie! -exclamó contenta. —Son mis amigos.

Iori le dirigió una mirada como diciendo "Lo se" orillandose aun costado de la carretera, ella salió rapidamente a saludar, Iori solo la espero en el auto. Desde el espejo retrovisor el pelirrojo veia como ella abrazaba a sus amigos, se veian contentos juntos, de prontó algo que ella dijo los puso tristes, seguramente el encuentro con Eric, luego vio como Kensou veia con preocupación la herida en la mano de la psíquica.

Cerca de ahi el equipo discutían como proteger a Athena.

—Ven conmigo Athena yo voy a protegerte. -hablo Sie.

—No Kensou, no voy a arriesgar que Eric te haga daño.

—Athena ¿Ese hombre que te acompaña no es Iori Yagami? -pregunto su maestro.

—Si es el.

Los tres quedaron sorprendidos, Sie no pudo disimular sus celos.

—¿Que haces con el? No es confiable. -le aseguro Sie.

—Tal vez, pero es guapo. -rió Momoko sonrojandose a lo que Sie rodeo sus ojos.

—Athena, debes quedarte con Yagami. -sentenció su maestro, Kensou abrió su boca con asombró.

—¡Pero que dice maestro! -protestó el psíquico.

—Eric no te molestara si estas con Iori, debes mantenerte cerca de el hasta que Kyo vuelva de su luna de miel. -le aconsejó su sabio maestro a lo que Athena asintió, el queria lo mejor para ella.

La bocina del automovil negro del pelirrojo se hizo presente.

—¡Athena! -la llamó Iori. —¿Te vas conmigo o te quedas con ellos? -dijo no como pregunta sino como dandole dos opciones.

—¡Ya voy! -grito ella algo molesta.

—Que grosero es. -murmuro Sie con desagrado.

—Ve con el Athena. -hablo Chin a lo que no le habia agradado nada al psíquico.

—Pues que envidia Athena. -sonrió Momoko, la psíquica solo la despidió con un abrazo.

Iori prendió las luces del apartamento dejando entrar a Athena, el lujo del lugar y la comodidad que habia era espléndido, los Yagami eran una de las familias mas ricas de todo Japón pero Iori no pareciá importarle mucho, luego fue hacia la habitación, era espaciosa con un gran ventanal con cortinas de color Azul, un televisor grande, una cama de dos plazas y media, cerca un moderno equipo de música

Athena se dejo caer de espaldas sobre el colchón, suspirando realmente estaba cansada, de prontó sintió como Iori tomaba su mano viendo un rascuño, la sangre estaba aún humeda.

—Estoy bien Iori-san. -le insistió viendo como el iba al baño trayendo un poco de algodón humedecido con alcohol.

—No si manchas las sábanas. -hablo cortante pasandolo por su hérida. El estaba sentado a su lado.

—Agradezco lo que haces por mi. -dijo sinceramente, el la miro a los ojos.

—Eric te pudo haber matado si quisiera.

—No, esa no era su intención. -le corrigió ella.—El intento secuestrarme, no era la primera vez que lo hace.

—¿Pórque?

Iori no entendia por qué le hablaba, nunca habian tenido una conversacion, tal vez quería saber algo más de ella, su historia.

— Fui muy tonta, pensé que era la persona indicada... pero ya nadie mas volvera a lastimarme.

—¿Encerio? -sonrió Iori con maldad, pensando en lo interesante que sería hacer que ella se tragara sus palabras.—Ni siquiera puedes usar tus poderes contra Eric.

—Hablo de otra cosa Iori... yo lo amaba.

—¿A si? -Iori rio en voz baja. —Creí que amabas a Kyo.

—Cuando conocí a Kyo, no voy a negarte que senti algo.. pero con el tiempo comprendí que no era amor, sino amistad... recuerdó que una vez entrenamos juntos queria vencerlo y demostrarle lo buena que era peleando pero el muy creído me ganó.

Un silenció se propagó. Iori volvió a reir, esta vez no habia maldad alguna.

—Mujer, ni siquiera yo puedo vencer a ese idiota. -le dijo haciendola sonreir.

Iori se habia dado cuenta que hubo una buena relación entre ellos, pero no debia, aún asi ella no dejaba de ser la amiga de su rival. Se levanto dirigiendose a la puerta.

— Descanza - fue todo lo que dijo saliendo de la habitación.

La siguió hasta a una heladeria, se sento cerca sacando nuevamente su papel y lápiz volviendo hacer su mágia dibujandola en diferentes gestos, esta vez si llamó su atención pero el estaba en su mundo haciendo su arte que ni cuenta se dio que su modelo se le acercó.

Oye... -la suave voz hizo lo sorprendió dando un saltó tirando su cuaderno con los dibujos en el piso, la vió a los ojos, ella tomó los papeles mirando los dibujos.

Yo... -intentó decir, pero Athena lo miro con asombró.

¿Soy yo? -señaló.

Pues... te juro en verdad que no soy un pervertido -dijó con la voz temblando, Athena lo miró y dejó que fuera prueba de su fresca sonrisa.

¿Tú los hiciste? -preguntó, él solo asentió con la cabeza— Vaya, eres bueno... demaciado diria yo.

Gra-Gracias -musito como pudo sintiendo que su corazón queria salirse del pecho.

Quiero este ¿Me lo vendes? -dijo indicandole uno de los primeros que hizo.

Es tuya.

¿Encerio? —preguntó confundida.

Sí, es...es mi modo de pedirte perdón por dibujarte y pintarte sin tu permiso.

¿Pintarme?

El maldijo en voz baja, ella aún lo miro confusa.

Si quieres puedo mostrartelos, prometo llevarte a tu casa luego.

Ella asintió, era muy confiada o simplemente sabia como defenderse si algo sucedia. No tenia miedo, Athena entró a su departamento y miro las pinturas asombrandola aún mas, pero solo pasaba sus dedos sobre la pintura seca y le sonrió encantada.

Eres mi modelo. -dijo despació acercandose a Athena levantando su mano para dejarla en una posición apropiada— Déjame pintarte...

Athena respiró ahogado y asistió con su cabeza. Desde en ese momento se hicieron amigos, le dijo que veniá de Japón y que estaba en francia para grabar un video clip, tenía veinti tres años, que su padre habia fallecido hace dos años y que su madre se la pasaba viajando, malganstando su dinero, hablo de su amigo Kyo Kusanagi, se notaba cuanto lo admiraba sintiendo celos de ese Japonés, de un tal Chin, decia que era su sabio maestro, de aprecio hacia un niño pequeño llamado Bao y de Kensou, en lo flojo que era en sus entrenamientos.

A medida que pasaba el tiempo se arriesgaron a mas, ella habia decidido quedarse en Francia un tiempo mas alquilando un apartamento, Eric se la imaginaba usando una tunica como las diosas mitologicas, su piel blanca, tan delicada, pintandola, es tan hermosa que era capaz de matar a otro que tan solo la mirara así y pintar con su sangre una nueva obra.

La beso, la habia besado con pasión, ella lo acepto para luego plasmas su sonrisa, lo beso como nadie lo habia besado y lo acarició como nadie lo habia hecho, hicieron el amor, para ella el fue su primer amor encaprichandose aún mas de esa diosa, enamorandolo como un loco.

Te amo. -dijo al otro dia esa mañana, en la cama, desnudos, juntos y entrelazados en las sábanas.

Yo también te amo Eric.

Sabes, si.. alguién experimentara lo que yo en este momento... no estaria tranquilo hasta que dejara de respirar.

Tonto.. -rió ella pensando que se trataba de una broma.

Ella no tenia idea de lo que provocaba en Eric hasta que la vió una tarde, platicando animadamente con un hombre musculoso, simpatico de cabello blanco, pero ese hombre queria robarle a su ángel y resultaba ser una molestia, lo empezó a invitar a sus conciertos, el iba con una niña pequeña que para el la utilizaba para acercarse mas a Athena, la sangre le hervia cuando lo veia con el, mirandolo trastornado.

¿Quién es él? -preguntó a la psíquica ese día, ella giro a mirarlo.

El es Soiree Meira y esta niña bella es Aiko, los conocí en Japón.

¿Y que hacen aqui? —preguntó Eric.

Estan de paseo.

Soiree el hombre que queria robarle a su novia, era muy parecido a Eric, hasta tenian casi el mismo peinado, Soiree le sonrió tomando su mano con amabilidad, Athena no entendia el enojo de su novio, solamente estaban hablando pero para Eric el era un degenerado y su mirada decia mas de lo que pudiera interpretar.

Todos los dias Eric sentía que se estaba volviendo loco, cada vez que Athena le cancelaba una cita pensaba que estaba con ese sujeto Soiree, fue un idiota dejandose llevar por los celos.

Fue una tarde que fue a buscarla al apartamento de ella donde se hospedaba, entro con la llave que le habia dado la psiquica. Cuando vio al mismo sujeto sentado en el sillón muy campante tomando un té.

¿Que haces aquí? ¿Dónde esta Athena?

Ella fue a buscar un obsequió para Aiko a su habitación. -contesto sin entender porque el enojo de aquel sujeto.

La furia se desató en Eric, le dio un golpe en el rostro tirandolo a suelo, Soiree se levanto golpeandolo tambien defendiendose, Athena salió rapidamente del cuarto con un oso de peluche viendolos pelear, estaban rompiendo todas sus cosas.

¡Ya basta!

En ese momento Soiree paro la pelea, queriendo explicar a Athena que el no tuvo la culpa dandole la espalda a su enemigo pero esa distracción le costo, Eric hizo aparecer un cuchillo en la mano apuñalandolo varias veces haciendo que él gritara de terror y angustia, pidiera que se detuviera, Athena quizo intervenir contra

Eric utilizando sus poderes pero extrañamente no funcionaba, solo recibió un chorro de sangre que salió del cuerpo de Soiree producto de su cortada.

Athena ya no escuchaba los gritos de Soiree, estaba muerto en el suelo y aún asi Eric seguia apuñalandolo con ira, ella cayo de rodillas mojando su lindo rostro de lágrimas.

No llores, mi amor...ya nadie se interpondrá en nosotros -dijo Eric con el rostro ensangrentado, ella lo miró aterrada en shock por lo que acaba de presenciar.

¿Que hiciste Eric..?

Princesa. -musitó como si nada hubiera pasado. La levanta del suelo, ella evita mirarlo a los ojos pero el la toma de la barbilla como obligandola a que lo viera, ella empezó a temblar. —Mi bella Athena...- acarició su rostro, mientras lo miraba con terror. — Se que tienes miedo, pero te amo demasiado para hacerte daño, eres y serás mia siempre, en la pintura y en la vida real.

Iori despertó repentinamente al escuchar un grito, se habia quedado dormido en el sillón de la sala, era Athena quién gritaba fue corriendo a su habitación acostumbrando sus ojos a la obscuridad, en la cama no estaba, ella se encontraba encogida en el suelo, abrazándose a sí misma, oyó su llantó ahogado.

—¿Que te sucede? - dijo con enojo antes de ir hacia ella. No tenia idea que le pasó estaba temblando.

Athena no respondió, solo cerraba sus ojos con fuerza, no dejaba de llorar Iori se acerco a ella y tocar su hombro pero ella solo se levanto de inmediato haciendo aparecer su aura psíquica.

—No te acerques Eric. -Quizo darle un golpe en el rostro pero el pelirrojo lo esquivó de inmediato, ella le dio otro golpe en la rodilla haciendo flaquear y caer en la alfombra. Athena lloraba, Iori no entendia porque lo confundia con Eric.

Aún asi no hizo presente sus llamas se incorporó tomandola de las manos la acorralo contra la pared, ella no dejaba de luchar. Las lágrimas brotaban de sus ojos lilas, sin cesar, el unió su frente con la de ella para que lo viera y asi reaccionara, pero parecía que le costaba trabajo mantener su mirada en él.

—Miramé.

—No por favor - gimió, negando con la cabeza, se negaba a verlo. Iori la soltó alejandose de ella quien con sus manos tapo sus oidos encogiendose.—¡Détente! ¡YAAAA!

—Tranquila, eso ya pasó. No soy Eric

Finalmente, Iori intentó sacar sus manos de la cabeza de Athena quien quedo quieta en su lugar, poco a poco volteó a ver al pelirrojo quién se asombró al ver los ojos nublados, ella parecia volver a la realidad.

—Abrazame.. -murmuro mas calmada pero sus labios aún temblaba, Iori parpadeó—Por favor Iori... no dejes que me haga daño. -se estremeció apretando sus ojos. —No permitas que se acerque.

Insistió ella a lo que el pelirrojo la recibió en sus brazos dejando que llorara sobre su pecho, habia escuchado esas suplicas y a pesar de no saber lo sucedido, creiá entender lo que paso.

...·:·:·:·:·…

Lo sé, hay muchas interrogantes pero a medida que vaya actualizando los capítulos se daran cuenta.

La canción "Brillaras" pertenece a la cantante Tini