Capitulo IV
"La visita"
Era de mañana cuando el timbre de su apartamento no dejaba de tocar, Iori despertó frotandose los ojos, tenia a la psiquíca durmiendo sobre su hombro, recordó que ella le habia pedido que se quedara después de contarle su sueño, lo sucedido con Eric, con cuidado saco su brazo dejandola dormida en la cama, se veia tan tranquila cuando dormia, no debió quedarse con ella, ni compartir la misma cama ¿Que pasó por su mente?
Nuevamente el timbre, fue a ver quien era y se asombró de ver a su hermana menor, una joven de veinti cuatro años de ojos azules y cabello negro corto hasta en los hombros.
—¿Fumiko?
—Hola, siento venir tan tempranó pero nuestro padre pide tu presencia en la mansión. -hablo entrando sin ser invitada.
—¿Qué quiere de mí? Fue muy claro cuando me echo del Clan dijo que no queria volver a verme. -le recordó. Ella aspiró sintiendo un aroma de mujer, se acerco a su hermano oliendo su camisa blanca, el la miro extrañado.
—¿Lo que huelo es uno de los perfumes de Carolina Herrera ? -le pregunto mas bien lo afirmó levantando una ceja, su hermano desvió su mirada, su Fumiko es fanática de esa diseñadora. —Otra vez esa americana. -dijo con cansanció enfocando su mirada hacia la habitación de su hermano.
—No es ella.
—Sabes que Papá nunca dejara que te involucres con una extrangera, con eso de las reglas del Clan. -le dijo enojada la chica llendo hacia la habitación.
—Espera Fumiko. -la quizó detener pero ya era tarde la chica ya habia entrado a la habitación, aún la psíquica dormía.
La joven abrió sus ojos sorprendida mientras que su hermano la sacaba de la habitación nuevamente hacia la sala. Iba a regañarla, pero apreciaba mucho a su hermanita, además le recordaba mucho a su madre.
—Te dije que no era Ambar. -le contesto molesto. Ella lo miró confusa.
—¿Es Athena Asamiya? -cuestionó ella apuntando su dedo hacia donde estaba la psíquica, el asintió. —¡Bien! Me ahorre el tiempo de ir a buscarla. -sonrió complacida.— Llevalá a la mansión, nuestro padre también quiere hablar con ella. -informó guiñandole un ojo llendo hacia la salida, pero el pelirrojo la detuvo antes.
—¿Que quiere con ella?
—Lo sabrás cuando la lleves, es importante que vayan. -solamente dijo Fumiko antes de irse.
Pensar en volver a la mansión Yagami, después de tanto tiempo, no era una idea que le gustara en lo más mínimo, pero no podía solamente dejar de pensar en lo último que dijo su hermana, además que fue su padre quien lo llamaba después de que fue el quien lo habia echado.
A las afueras de la ciudad se encontraba Eric, en el medio del campo en una choza abandonada, estaba furioso consigo mismo, pateó una silla estrellandola contra la pared.
—¡Estoy arto! No aguanto estar en este lugar.
—Eric, estas en este lío por tu culpa ¿Pórque tuviste que matar a Soiree? -le reclamó Shen.
—¡Fue su culpa! No dejaba de acosar a mi Athena.
—¡No es tuya Eric! -le gritó cansado. —Alba y la policia no deja de buscarte, tu familia ya no van a apoyarte con tus locuras.
—Ese imbécil, es igual de entrometido como su hermano. -murmuró cólerico.
—¡Ya olvidala!
—¡No!
En ese instante una especie de circulo en el aire como portal apareció en ese lugar, Shen miró confundido, era imposible qur fuera el, ese dios ya estaba muerto, recordó el torne KOF XIV, cuando Ash sacrificó su vida para salvar al mundo de...
—¡Saiki! -exclamó Shen al verlo salir de ese portal.
Este se veía igual como lo recordaba pero el dios solo lo ignoró, su mirada se fijo en Eric.
—¿Tu eres Eric Fave? -le pregunto mas bien afirmo seguro.
—¿Quién eres? -pregunto prepotente el francés.
—Mi nombre es Saiki, dios del tiempo y tu querido amigo eres desendiente de uno de los sirvientes de Orochi.
—¿Cómo sobreviviste? -pregunto desepcionado Shen metiendose en la conversación.
—Nunca morí, solo sumulé mi muerte pero sin que ustedes idiotas se dieran cuenta escape. -le explicó el dios.
—Ash sacrifico su vida por nada. -hablo Shen triste, aún extrañaba a su amigo.
—No me recuerdes a ese traidor. -murmuro enojado Saiki.—El esta muerto.
—¿De qué hablan?
—Sé todo sobre ti Eric. -cambió de tema Saiki.— y puedo ayudarte mas de lo que tu piensas ¿Quieres a Athena?
Eric lo miró interesado a lo que Saiki sonrió complacido.
—Sigue hablando.
—¡No, Eric! ¡Saiki es un asesino!
—¡Igual que yo, Shen!
—¡Se acabó, Eric! ¡No pienso seguir con esto! -se voltió dandole la espalda a su amigo.
—¡¿Es encerio?! -gritó Eric endureciendo su mirada.
—Tu maldita obsesión por Athena va arruinarte amigo, adiós.
—¡Shen Woo! ¡Shen!
Lo vio salir de la choza azotando la puerta de madera.
—No lo necesitas, Eric. Yo puedo limpiar tu nombre para que no tengas que vivir en estas condiciones. -hablo pasando un dedo sobre una mesa de madera, miro el dedo negro con asco. —En este mundo esta claro que el poder del dinero compra a cualquier juez. -rió con ironia viendo a Eric que lo miró con desconfianza.
—¿Pórque quieres ayudarme?
—Porque en el pasado tu ansestro Travis Fave me fue de mucha utilidad al igual que lo eres tu ahora, juntos vamos acabar con esa profecía y resusitaremos a Orochi.
Eric no entendió nada a que se referia Saiki, necesitaba respuestas y su ayuda.
— Creí que no vendrias hermano..- la voz de su hermana los recibió con una sonrisa, era extraño volver a verlo en la mansión, Iori le devolvió la sonrisa, solo que la de el fue sadica al tiempo que entraba con Athena, Fumiko la miro detenidamente inclinando un poco la cabeza como saludo.— Bienvenida, soy Fumiko Yagami. Athena hizo lo mismo.
—¿Qué es lo que tu padre quiere hablar conmigo? -hablo la psíquica con curiosidad
—Eso tienes que preguntarselo a el. Pueden ir ahora el esta en la sala desocupado.
—Vamos. -hablo Iori, Athena lo siguió.
Pasaban por un pasillo largo de un color azul marino, ella observó cada detalle, los candelabros y objetos antiguos a lo que le daba un aspecto siniestro, necesitaba atención y un cambio de imagen, era opuesta a la mansión Kusanagi donde se sentia paz y era mas moderna, aunque la belleza del jardin que se vió en una ventana, una fuente, flores, plantas y árboles. El sol del atardecer hacia brillar el agua de la fuente que caía como si fueran diamantes.
Iori le dirigió una mirada como exijiendole que se apurara mientras la veia, ella estaba tan distraida observando la gran mansión, era una mujer bella, tan femenina y delicada veía los cuadros de los antiguos lideres y uno le llamó la atención quedandose viendo detenidamente, era un hombre de cabello largo negro de ojos azules. Iori la ignoro siguiendo su camino.
Athena tocaba la pintura del cuadro, admiraba lo bien que habiá sido pintada.
—Se llamaba Fudo Yasakani. -escucho a sus espaldas imaginandose de quien se trataba, giro para comprobarlo.—Fue uno de los lideres del Clan Yagami.
—¿Mamá?
La miró incredula. La señora de unos cuarenta años de cabello y ojos color rosa, a pesar de sus años seguia siendo una bella mujer atractiva y delicada.
—Mi preciosa hija. -le abrió los brazos a lo que Athena solo la miro con enojo.
—¿Que haces aquí?
—Es así como recibes a tu madre despues de un año de no verla. -le reclamó la señora.
—¿Que quieres mamá? ¿Dinero? ¡Ya no hay mas! -le respondió sientiendo un odió en su interior. —Estamos casi en quiebra y bien lo sabes que fue por tus maldita obsesión con las compras y gastaste nuestro dinero con tus novios europeos.
—¡Me equiboque, Athena! Lo siento corazón perdona a tu madre. -reconoció simulando dolor y arrepentimiento.
—Como quisiera creerte mamá, pero ya no confió en ti. -le respondió casi llorando, a pesar de todo esa mujer era su madre y su comportamiento le dolia.
—Además no todo es culpa mia Athena, sé que regalaste el cuadro que teniamos del emperador Kõmei, era una reliquia familiar ¿Cómo pudiste? Aunque sea debiste venderlo. -le reclamaba con enfado.
—Ese cuadro lo herede de mi padre, no te interesa madre, solo dime que haces aquí.-cambió de conversación.
—Taiki y yo fuimos muy amigos de jovenes. -le respondió suavemente bajando un poco su mirada.
—"¿Amigos?"-cuestionó Athena siendo ironica, conociendo a su madre ellos bien pudieron ser mas que amigos.
—Ten mas respeto, soy tu madre... además hay algo que debes saber.
Mientras tanto Iori llegó a la sala, dónde una presencia sentado en su gran sillón lo esperaba, Iori recordó sus golpes, sus gritos en su mente cuando era tan solo un niño, el dolor y temor que sintió en su adolescencia cuando desobedecia a su padre, sus severos castigos, cuando cumplió la mayoria de edad se fue de ese infierno para siempre. Ahora estaba frente a el altivo, quien seguia teniendo esa imagen solemne a pesar de sus años, su semblante seguia siendo frio y maligno, serio quien veía también que su hijo habia cambiado, ya no habia rastros de aquel pequeño timido y asustadizo.
—¿Para que diablos mandaste a llamarme? -hablo Iori.
Su padre sonrió con malicia levantandose, tomo un pergamino que habia dejado en una mesita.
—¿Sabes quién escribió esto?
A Iori no le parecia importarle.
— Fudo Yasakani, el lider que hizo el pacto con Orochi. -se respondió Taiki.
—¿Eso que tiene que ver conmigo?
—Mucho Iori, en este pergamino habla de una profecía. -el abrió el papel errollado mostrandoselo. — "En la noche clara y el día oscuro, el agua, el aire, la tierra y el fuego se transformarán en círculo. La moneda de la vida tiene dos caras, pero tendrá una, y solo el heredero de sangre divina y mortal salvará al hombre de la maldición".
A Iori esa revelación lo confundió imaginandose de lo que se trataba.
—¿Es una profecía que rompera con la maldición?
—A si es, hable con Kagura hace unos años, ella me explicó que en este documento dice que Fudo Yasakani conoció a una diosa inmortal, quién también fue esposa del emperador Kõmei, la profecía dice que unión del descendiente de esa diosa y la de un Yagami renacerá un heredero que con su nacimiento acabará con la maldición de Orochi. Es por eso que mande llamar a esa joven. -miró hacia atras de su hijo. —¿Dónde esta ella?
—Sé mas claro -exigió Iori queriendo saber mas.
—Athena Asamiya es la descendiente del emperador Kõmei ¿No lo entiendes? Tuviste a esa joven frente a tus ojos sin saber que ella era la que podia acabar con esta maldición. -le informó con dureza a lo cual Iori abrió sus ojos con sorpresa. —Es por eso que pienso desposarla.
Iori parpadeó para luego reirse de su viejo padre.
—¿Piensas casarte con ella?
A Taiki no le pareció gracioso la reacción de su hijo.
—¿Crees que tengo edad para casarme Iori? ¿Con una mocosa? ¡Podria ser mi hija!
—¿Y bien?
—Tu seras quién se case con ella. -le ordenó, Iori lo miro serió. —Ya es hora que tomes las riendas del Clan.
—Taiki. -lo llamó la señora entrando a compañia de Athena. Este la miró complacido.
—Saku. -dijo el tomando su mano para luego besarla, a Iori le pareció extraño ese gesto, la trataba como si ya la conociera. —El es mi hijo Iori.
—Un placer, soy Sakura -lo saludó ella con amabilidad. — Y ¿Cuando sera la boda?
—Yo no he aceptado casarme madre. -le respondió Athena a lo que no le agrado nada a Taiki.
—Hija mia, ya hablamos de esto. ¿Acaso quieres que Eric vuelva a lastimarte como ayer?
—Disculpe señora pero eso a usted no le consierne. -la voz de Iori, fue un susurro enfurecido, desde ya no le cayo bien la señora.
—Para su información Iori, yo soy madre de Athena, viuda de Hiroshi Asamiya que en paz descance. -hablo haciendo la señal de la cruz, Athena la miro incredula, su madre no era muy religiosa.
—Lo siento pero no voy a traicionar a Kyo después de haberme ayudado tanto, busquen a otra persona. -concluyo ella a lo que su madre rio con gracia.
—Pues ¿A quién te refieres? Todas las mujeres Asamiya estan casadas, solo quedan solteras tu prima Kata y tiene 3 años. -le recordo Sakura a su hija, Athena miro a Iori quien solo la veia indiferente.
—Sé lo de la profecía mi madre me conto todo, pero no puedo casarme.. no asi.
Athena dio media vuelta marchandose del lugar. La señora rodeo sus ojos viendo lo sentimental que era su hija.
—Saku, veo que tu hija no quiere casarse, tendre que tomar medidas en el asuntó. -hablo el señor Yagami haciendola estremecer.
—Descuida Taiki, hablare con ella, se casara con Iori, tenlo por seguro.
La señora Sakura fue la segunda en retirarse dejando a Iori y a su padre nuevamente solos.
—Tampoco quiero casarme. -habló Iori a lo que su padre gruñó.
—Vas a hacerlo quieras o no. -Su voz amenazante, contra la sonrisa burlona de Iori. Luego Taiki suspiro cansado. — ¿Acaso no estas arto de esta maldición? Piensa en tu hermana, Fumiko si merece tener una vida plena, casarse, tener hijos, formar una familia.
Iori desvió su mirada hacia un costado, eran muy buenos argumentos que les decia su padre y solo tenia que casarse con Athena y tener un hijo con ella, seria un sacrificio para que toda su familia se liberara de la maldición como también el ¿Cómo seria un dia despertar sin ese dolor agudo en el pecho? ¿Sin el riot? Ya Orochi no lo manipularia mas.
—Bien, que sea lo antes posible. -termino diciendo Iori complaciendo a su viejo padre.
—Antes tienes que aceptar ser el legítimo sucesor del clan, comenzando con volver a la mansión. -ordenó el viejo Yagami a lo que Iori asintió y con eso se retiró.
Varios sirvientes curiosos se asomaron desde diferentes puertas, al escuchar la discución de las invitadas del señor Yagami.
—¡Ya basta mamá! ¿Pórque siempre tienes que meterte en mi vida?
—Athena, esto puede favorecernos al casarte con Iori, vivirias en esta gran mansión y seras una señora respetada al casarte con un millonario y el único heredero Yagami. -le decia la señora con ambición, Athena solo la miraba con desepción.
—Es lo único que te importa ¿Verdad mamá? La posición social, el dinero ¡Es por eso que te casaste con mi papá!
—Eso no es cierto, yo amé a tu padre
—¡El te amó! ¡Tu solo lo engañabas con cualquier hombre!
—¡Athena!
—¡Era mucho mayor que tu!
—¡Ya deja de reprocharme! -gritó casi llorando enojada, las cosas que le gritaba su hija le dolia. —Si no fuera por esa unión tu no hubieras nacido niña.
—Lo que quieres es que me case con Iori para disfrutar también de su fortuna y darle la gran vida en esta enorme mansión. -indicó Athena el lugar con sumo corage.
—Princesa entiende ¿Acaso no quieres que Iori dejara de perseguir a Kyo para matarlo?
Athena quedo sin habla, su madre sonrió, sabia donde tocar a su hija, ella era una heroina y siempre hacia lo correcto.
—Si te casas con Iori no solo ayudarias a esta pobre familia maldita sino que ya no habriá caso que Iori matara a Kyo para salvar a su Clan. -hablo con suavidad tomandola de los hombros.
—Es cierto.. Kyo ya esta cansado de toda esta guerra. -admitió la psiquica.
—También te liberarias de Eric, no se atrevera a tocarte si eres parte del Clan Yagami, ellos te protegeran de ese pervertido. Ya no vivirias con miedo. -le aseguró su madre.
—Yo no queria casarme aún, no de esta forma.
—Oh vamos Athena, si te sacaras todo ese pudor en estos momentos tu serias la esposa de Kyo y no ese hombrecito llamado Yuki.
—¿Porque eres tan malvada? ¿Que te hizo Yuki?
—Solo soy realista hija. -la corrigió Sakura. —La verdad no entiendo como Kyo siendo tan guapo se haya fijado en alguien como ella, Yuki no es bella, ni atractiva ¡Es tan simple!
—Mamá, Kyo no se fija en esas cosas. -le aclaró Athena.
—Pues que pésimo gusto tiene. -contesto con horror la señora.
Athena iba a contestarle pero era inútil, su madre era muy terca, nunca le habia agradado Yuki, siempre la habia considerado inferior a ella, siempre le habia aconsejado que le quitara el novio a su amiga, le dió la espalda para mostrarle lo molesta que estaba.
—Sabes, me recuerdas a tu padre.. el siempre tan bueno y gentil con las personas. -susurró Sakura con tristeza, Athena solo bajo la mirada recordandolo también, el fue su primer maestro y de el habia heredado su poder psíquico.
—Lo extraño tanto. -hablo también girando para ver a su madre quién compartia esa tristeza, tal vez si lo amó. Habia tomado una desición, tal vez luego se arrepentiría. —Esta bien mamá, voy a casarme con Iori.
Pasó una semana después de la "visita" que tubo Iori en la mansión Yagami, ya habia arreglado todo para volver a la mansión, a ser el nuevo lider del Clan después de que con tanta insistencia nego que jamás lo seria. Todas sus cosas estaban allá, solo faltaba unas prendas que metió en una maleta cuando el timbre sonó. Dejo de hacer lo que hacia para abrir la puerta, ahí parada con una sonrisa, con su mano sobre la corta falda de terciopelo que vestía. Sus piernas a plena vista y sensual, terminaba en delicados zapatos de altos tacos. Vestía tal y como había salido de su oficina antes de ir por el Yagami. Un traje elegante, blusa, falda, y un corto abrigo negro para protegerse del frío. Su cabello rubio y suelto caía como ondas sobre sus hombros. Sus ojos eran del mismo color que su nombre.
—Ambar. -susurró Iori, se habia olvidado completamente de ella.
—Hi Iori, did you miss me? "hola Iori ¿me extrañaste?" -le dijo mientras lo tomaba del cuello y lo besaba con pasión, Iori fue deshaciendo su sorpresivo beso con lentitud.
A la americana le sorprendió esa actitud.
—Something happens? "¿Sucede algo?"
—we have to talk.. "Hay que hablar" -contesto Iori, ella dejo que el prosiguiera. Lo cual el se lo dijo sin anestesia. —I'm getting married "Voy a casarme"
—¡What! "¡Que!" -dejo de hablar en su idioma para hablar en el idioma japonés. —¿Cómo es eso que vas a casarte?
—Ambar, sabes que no te tengo que dar explicación alguna. -le recordó el pelirrojo con frialdad, ella ya esperaba que la tratara de ese modo.
—¿Quién es ella? -exijió saber.
—Eso no te interesa.
—¡Dime su nombre! -gritó con lagrimas en los ojos queriendo golpearlo por estar rompiendo con ella.
Iori la miro serio, que mas daba decirselo, de un modo u otro se enteraria por la prensa.
—Athena Asamiya.
—¿Athena Asamiya? -cuestionó sin poder creer como alguién como Athena se fijaria en alguién tan frio como Yagami, eran totalmente opuestos.—¡Eres un bastardo, Yagami!
Este le sonrió con frialdad a pesar de que ella estaba a punto de echarse a llorar. Iori solo buscaba a Ambar para pasar el rato, el pelirrojo no era de los hombres romanticos en busca de alguna novia, su vida solitaria estaba bien como estaba, excepto ahora que acepto casarse con Asamiya. Solo le dijo la verdad a Ambar.
— No me interesas Ambar, lo nuestro se acabó. -le dijo el pelirrojo para el completo asombro de ella.
—Después de todo el amor que te di.. creí que teniamos algo. -tartamudeó ella sin comprender aún. — Eres un malnacido Yagami, no serás feliz con ella te lo aseguro.
—Nunca dije que formalizaria algo... - dijo Iori con el más despreciable de sus tonos ya que ella comenzo a atacarlo. — ¿Porqué lo haria contigo? Solo eres una americana que se metió en mi cama una noche de borrachera.
La sonrisa burlona formándose en los hermosos labios de Iori...
Ambar suspiró, cerrando los ojos, antes de seguir hablando a pesar de esa humillación, ella lo queria mucho.
—Iori I love you "Iori yo te amo".
—Acéptalo. -murmuró el pelirrojo sin mas que decirle, ni si quiera sentir el mínimo remordimiento.
—Es que no puedo. -la joven parpadeó sintiendo que sus ojos se llenaban de lágrimas de rabia tratando de asimilar lo que estaba sucediendo. Sintió un odio hacia el quién ni siquiera le importaba lo que sentia en estos momentos, todo su amor habia sido un juego para el pelirrojo, se acerco y lo miro de frente sin temor alguno. —No sabes con quién te haz metido Iori Yagami, te arrepentiras.
Sin mas salió del apartamento dando un portazó, Iori quedo pensativo un momento para luego reir como burlandose de la chica.
—Patética.
Mientras tanto Sakura recibia un cheque de Taiki a su nombre, veía con ambición la conciderable suma de dinero le entregaba por "ayudarlo" a casar a su hija con Iori.
—No es lo acordado Taiki, me desepcionas. -le dijo ella guardando el cheque en su bolso.
—Es solo la mitad, tendrás la otra cuando nuestros hijos se casen. -le informó con desagrado guardando la chequera en uno de sus cajones de su escritorio.
—No te preocupes, yo me encargare de todo los preparativos y que sea en una semana si quieres.
—Lo antes posible Saku, temó que esa hija tuya se retracte.
—No lo hará, ella siempre hace lo correcto, además ya está instalada en la mansión como querias. -le sonrió al Yagami quien solo la veiá con desconfianza, pero conicia bien a Sakura, sabiá de lo que era capaz si trataba de engañarlo.
—Eso me tranquiliza.
—Aún cuando mi hija se case con Iori yo seguire estando aquí a su lado. No pienso irme. -le aseguró esperando su aprobación.
—Haz lo que quieras. -le respondió serio, a el lo favorecia su presencia asi tendria controlada a Athena.
—No tengo que recordarte que la boda corre por tu cuenta, ya quién eres tu el mas interesado en deshacer esta maldición.
—Pórque mejor no sales Sakura, no quiero lastimarte. -le dijo siendo lo mas "amable" posible, ella con una de sus mejores sonrisas salió del despacho, esa mujer a veces lo sacaba de quició, y no era por el gasto de dinero, no le interesaba sino que no entendia como una madre vendia a su hija por dinero, como un hombre prestigioso y honesto como Hiroshi Asamiya termino casado con esa arpía y para terminarla llevo su herencia a la quiebra por sus malos manejos. Respiro aliviado al ver que el no cayo en las garras de esa mujer.
En otro lugar en lo alto de un lujoso edifició de cristal, uno de los tantos que tenia Saiki celebraba junto a Eric tomando una botella de licor, ya todas las acusaciones en contra de Eric Fave fueron disueltas, ya no habia nada que podrian hacer, el caso de Soiree Meira fue cerrado dejando a Eric libre de toda culpa, que lo habia asesinado en legitima defensa, para Saiki todo estaba saliendo a la perfección, solo faltaba capturar a la psíquica y acabar con los herederos que sellaron a Orochi.
Un celular no paraba de sonar, vio el nombre del llamante con una sonrisa, contestó de inmediato.
—Ambar. -la nombró como si le sorprendiera su llamada. —¿Cómo estas?
"Tenias razón con respecto a Yagami" -Un suspiro de total frustración se oyó del otro lado de la linea. "El solo jugo con mis sentimientos" "volvere al Clan"
—Al fin te diste cuenta. -murmuro como si le interesara lo dicho. —Orochi te recompenzara por tus servicios ¿Y se puede saber a que se debe ese cambio?
"El va a casarse" -dijo percibiendo su mal humor. "No quiero recompenza alguna, quiero vengarme Saiki"
Saiki sonrió lo que le dijo su informante era interesante.
—¿Con quién va a casarse?
"Con Athena Asamiya"
La sonrisa desapareció, no podia ser coincidencia, algo raro estaba sucediendo.
—¿Estas segura?
Hubo un momento de duda.
"Si el me lo dijo" "¿No es la descendiente del emperador Kõmei? ¿La que buscabas?"
Una vena saltó en su frente de Saiki, antes de mirar a Eric quién lo veia con curiosidad.
— ¡¿PORQUÉ NO ME LO DIJISTE DESDE EN UN PRINCIPIO?!
Un ligero balbuceo del otro lado.
— ¡YA CALLATE Y VEN AL EDIFICIO!
Colgó su celular, estaba completamente confundido. ¿Era posible que supieran de la profecía? ¿Será que Fudo dejo alguna pista antes de asesinarlo?
— ¿Que pasa Saiki? -le pregunto Eric al verlo alterado.
— Iori Yagami va a casarse. -hizo una pausa para ver la expresión de su acompañante antes de terminar la frase. — Con Athena.
Eric abrió sus ojos de la sorpresa, no podia ser cierto.
— Iori y Taiki saben de la profecía. ¡Lo saben todo!
Eric endureció su mirada.
— Agggg-gritó con fuerza tirando el vaso de licor que tenia en su mano contra la pared. — ¡Voy a matarlo! -exclamó echo furia queriendo irse.
— ¡No! -gritó Saiki, su compañero paro en seco. — No actues sin pensar, ya Taiki debe tener a Athena en su mansión y esta lleno de ninjas que protegen su terreno hay que ser mas inteligentes que ellos.
— ¡Iori Yagami no va a tenerla!
— No te preocupes, vamos a idear algo para impedir esa unión.
Eric pareció conforme a lo dicho, Saiki se acerco a uno de los ventanales donde veia su reflejo, su bello rostro, atractivo, un hombre poderoso, el encargado de liderar un nuevo Clan de Orochi, tenia que acabar con esos tres Clanes y mantener la maldición que dispuso Orochi hacia los Yagamis, ya lo habian sellado nuevamente en el último torneo KOF XVI como años atrás, recordó cuando intentó resusitar a Orochi pero todo se frustró gracias a Ash Crimson quién dio su vida para salvar a esos malditos humanos, habia cometido muchos errores en el pasado, no podia dejar que la historia se vuelva a repetir, debia acabar con esos herederos y despertar a Orochi a como de lugar. Solo no podia, los tres Clanes enemigos habian superado al máximo sus poderes desde entonces. Era tiempo de hacer algo bien, y acabar con esos estorbos para siempre, era tiempo que Orochi volviera a gobernar esas tierras.
—Solo necesito tiempo y paciencia señor Orochi. -susurró el con un suspiró. —Esta vez voy hacer las cosas bien, confie en mi.
...·:·:·:·:·…
Aquí un nuevo capítulo lectores!
Gracias por sus comentarios!
