Capitulo V

"La boda"

En el jardín de la mansión Kusanagi se encontraba Shingo dando unas patadas y piñas al aire cuando alguién apareció de pronto.

—¡Kusanagi-san! -lo saludó Yabuki animado de volver a ver a su maestro. —¿Cómo les fueron en Londres? ¿Y su esposa Yuki?

Kyo le sonrió con esa arrogancia suya saludandolo.

—Bien, fue a la habitación a cambiarse de ropa, esta cansada del viaje. -le dijo viendo la cara de su alumno exhauto como su traje mojado de transpiración. Kyo lo miro serio. —¿Sigues entrenando? También debes descanzar.

—Lo siento maestro, solo he estado calentando. -argumentó con pena.—Pensé que volverian dentro de un mes.

—Extrañamos Japón y Yuki a su madre. -susurro lo último un poco molesto. — ¿Los chicos como estan?

—Muy bien, Goro fue padre nuevamente tiene una niña llamada Ai.

—Vaya si recuerdo que Jokyojo estaba por las últimas semanas de embarazo cuando me case. -sonrió Kyo. —Ire a verlo esta semana para felicitarlo. ¿Y el presumido de Benimaru?

—En un sertamen de moda en Argentina. Me llamó ayer estaba enojado porque perdió su peine favorito -contesto Shingo divertido a lo que a Kyo también le pareció gracioso, se sentó en una banca que estaba cerca.

— y del maldito de Yagami ¿Alguna noticia? -murmuro el castaño sin poder disimular su odio hacia su rival.

Shingo bajo su mirada antes de contarle y se sentó a su lado.

—Iori volvió a la mansión, tomó las riendas del Clan Yagami y va a casarse. -le informó rapidamente asombrando al castaño quién rió con gracia.

—¿Yagami va a casarse? Me da pena la pobre mujer, aguartar a ese psícopata.

—Es Athena, maestro.

La cara de Kyo se tornó mas confusa.

—¿Que dijiste?

—Yagami- sama va a casarse con Athena. -volvió a repetir. —Salió en el periodico esta mañana, se casaran esta tarde en la Antigua catedral de San José y la fiesta sera en la mansión.

Kyo no daba crédito a lo que decia Shingo.

¿Porque Athena se casaria con Iori? No era lógico lo que decia Yabuki.

—¿Estas seguro de lo que hablas?

—¡Si, maestro! ¿Porqué le cuesta creerme? -protestó el joven.

—Entiende Yabuki, me voy por tres semanas y me dices que ¿Athena se casa con Yagami? -cuestionó como si fuera lo mas absurdo que habia escuchado.— Y no solo eso sino que sera ¿esta tarde?

—Kusanagi-san yo pienso que ella acepto casarse para que Eric la dejara en paz, ya sabe el Clan Yagami la protegeria. -supusó Shingo. Kyo lo miró preocupado.

—Fave ¿Volvió a Japón?

—Si, maestro. Volvió a tratar de secuestrar a Athena... Yagami se lo impidió, fue lo que Momoko me comento, dice que su maestro Chin esta de acuerdo y la aconsejo que se quedara con el, es por eso que desde entonces vive en la mansión Yagami.

Kyo negó con la cabeza todo era aún mas confuso.

—Es todo muy extraño maestro, yo no he hablado con Athena, hasta su madre apareció y vive también en la mansión.

Kyo al fin entendió todo, esa mujer ambiciosa apareció y de algún modo convenció a Athena en casarse con Yagami.

—¡Claro! ¡La señora Sakura! -exclamó Kyo como comprendiendo el comportamiento de Athena.

Mientras tanto en otro lugar Saiki reunió a algunos hombres en una sala, estaba acompañado de Eric.

—Esta tarde se casa Athena con Yagami-sama en Antigua catedral de San José, no quiero errores quiero que traigan a esa psíquica y para que lo hagan bien iran con Eric, ella no puede defenderse si el esta. -sonrió Saiki, viendo a Eric quién asintió, ya sabia porqué Athena no podia defenderse de el.

Hace mil años su antepasado mató a una mujer Asamiya, tal vez era porque Athena era la reencarnación directa de Natsuki Asamiya, ella habia sido apuñalada por Travis y llevaba una cicatriz en un costado de su cintura, ella le contó que su bisabuela le dijo una vez que esa marca se debe a que en su otra vida pudo haber muerto apuñalada y que a veces traian secuelas en esta vida, pero ella no creía en esas cosas y eso era una ventaja para el.

Athena vestida de novia parada frente a un gran espejo no podia decir que estaba contenta con este matrimonio, habia tratado de evadir a Iori cada vez que lo veia. Debia que admitir que el vestido que diseño era precioso con sus bellos bordados de color rosa y se ajustaba bien a su cuerpo, su peinado recogia todi su cabello con algunas ondas, se sonrojó al ver lo bella que se veía levantando un poco mas su leve maquillaje. En ese momento su madre entró.

—¡Por dios! ¡Te ves hermosa Princesa! -la alagaba viendola desde el espejo muy animada. —Vas hacer la envidia de muchas mujeres, te lo aseguro.

—Gracias mamá. -dijo secamente dando la vuelta. —¿Ya es hora?

—Así es, el chofer nos llevara a la iglesia. -le comentó viendo la cara seria de su hija. —Ya Athena, sonrié. No vamos a un funeral.

—¿Sabes porque hago esto? ¿lo sabes?

—Todo lo que hago es por tu bien, no quisiera que Eric tratara de lastimarte ahora que ya no lo busca la policia. -dijo suspirado mientras veia la cara de terror de su hija.

—¿Como que no lo busca la policia? -tartamudeó Athena sin comprender.

—Un amigo suyo puso mucho dinero para que se cerrara el caso, el muy infeliz quedo libre de toda culpa.

—¡No puede ser mamá! ¡El mato a Soiree! -gritó con rabia Athena. Tenia que hacer algo para que Eric pague por lo que hizo.

—Lo se amor, pero ahora hay que ir a la iglesia, dejemos que los Yagamis se ocupen de el.

Las campanas de la iglesia anunciaban la boda, Iori esperaba adentro junto con Fumiko y algunos familiares como también amigos intimos de la psíquica.

Pensaba en Athena, iba a ser imposible esta relación pero apenas tenga a su hijo le pediria el divorcio quizás en los torneos le había llamado la atención, su fuerza, su poder, su habilidad, pero ahora le había demostrado que era una mujer tan frágil, era sorprendente que ni siquiera podía con su propia vida y con un serio problema emocional. Era mejor alejarse de ella lo antes posible si no quería ser atacado en un momento de locura.

—¡Llegó la novia! -exclamó un jovencito de su Clan.

La canción de entrada de los casamientos se empezó a escuchar, los invitados se levantaron cuando vieron a la novia entrar tomada del brazo de Taiki con su mejor traje de gala, en cambió Iori solo usaba una camisa blanca, pantalón azul y zapatos negros, la esperaba en el altar sin expresión alguna, como si no le importara en lo absoluto.

Kyo sentado en el sofá viendo televisión no podia dejar de pensar en la conversación que tuvo con Yabuki esta mañana.

"Pasando a otro tema de último momento el famoso guitarrista de rock Iori Yagami se encuentra contrayendo nupcias con la estrella pop Athena Asamiya en la antigua catedral san jose, para todos fue una gran sorpresa esta pareja que mantenia su relación secreta.."

El Kusanagi apagó el televisor, ya no queria escuchar a esa reportera, debia hacer algo para impedir esa boda.

En otro lugar Eric llegó a la catedral junto con otros hombres, dispuesto a hacer lo que sea para tomar a Athena y asesinar a quienes se cruzaran en su camino.

Por lo que veía era un evento grande lo que celebraban llenos de periodistas, esperaban atentos a tomar alguna foto que les sirviera de artículo de alguna tonta revista o periódico.

Hombres con cámaras, mujeres con micrófono en la mano, todo un circo mal montado como si fuera una escena de alguna telenovela poco creíble ante los ojos de los espectadores que esperaban que terminara algo que nunca debió comenzar.

Se abrió camino como pudo con seis hombres armados, nadie notó que entrarón con tanta multitud fue fácil, abrió rapidamente las puertas dónde llevaba a toda la acción. Fue directo a la pareja de espaldas, todas las personas empezaron a gritar cuando vieron que estaban armadas.

—No te vas a deshacer de mi tan facilmente. -le dijo mientras tomaba a la novia del brazo dandole vuelta y darse cuenta que no era Athena sino una señora que comenzo a gritar asustada abrazando a su novio quién era un hombre también adulto sin comprender que sucedia.

Eric gruñó maldiciendo a los Yagamis, lo habian engañado.

Mientras tanto Kyo tomó las llaves de su moto cuando apareció Shingo, sabia lo que el Kusanagi trataba de hacer.

— No lo haga maestro.

—Tu no lo entiendes Yabuki, ese casamiento es una farsa. -contesto con enojo, Shingo suspiró, tenia bien claro que cuando algo se le metia en la cabeza no habia poder humano que se lo saque.

—Yagami y Athena se casaran en la capilla de Southtown, decidieron cambiar de iglesia en último momento. -le informó.

—¿Cómo lo sabes?

—Me dijo Momoko. -contestó algo sonrojado, Kyo sonrió comprendiendo al parecer habia algo entre ellos.

—Gracias. -murmuró para salir apurado de la mansión.

Lo bueno que la capilla estaba en la ciudad, iba hacer facil para llegar con su moto, no tardo ni veinte minutos, entró al lugar sin ser visto en un costado para que no lo reconocieran, vió una silueta vestida de blanco con su cabello recogido caian algunas ondas de su cabello sobre su rostro y a Iori sosteniendo su mano.

La novia lucía completamente hermosa, parecia un ángel caido del cielo, llevado a la tierra para salvar el alma de cualquier humano maldito como Yagami, Athena con su presencia iluminaba el oscuro lugar, las personas veían tranquilos la ceremonia, como si sus destinos dependieran de esa unión. También vio a Momoko, Bao y al maestro Chin, no estaba Kensou y era de esperarse siempre estubo enamorado de Athena.

El padre frente a los presentes decia las tipicas palabras hipócritas, algunos parecian atentos a esas palabras con poco sentido del amor. En Athena solo veia tristeza como si estubiera obligada a estar con el, la cara de Iori era como solia ser, serio sin sentimiento, nada a lo de un novio enamorado, Kyo apreto sus manos con odio, Yagami no la iba a ser feliz, no podia dejar que cometiera tal error.

"Si hay alguién quien se oponga a esta boda que hable ahora o calle para siempre..." pronunció las palabras el padre con firmeza.

—¡Yo me opongo! -gritó Kyo ante el silencio de los presentes.

En unos segundos todos los invitados reconocieron a Kyo, el clima del lugar cambió completamente.

Iori lo miro desconcertado al igual que Athena tenia los ojos como platos al verlo.

"¿Cuál es el motivo por el cuál quieres impedir esta unión? " le pregunto el padre a Kyo.

Nadie decia nada, todos quedaron sorprendidos a aquellas palabras a esa acción por parte del Kusanagi. La madre de Athena lo veía con enojo.

—Sencillamente ¡Porqué ella no lo ama! -respondió con firmeza a lo que el padre lo miro increduló, el la miro a la psíquica. —Porque ella es mi mejor amiga y no quiero que se convierta en una Yagami. -hablo lo último con despreció, los invitados comenzaron a murmurar diciendo cosas que no lograba entender pero no le importaba.

De los ojos de Athena comenzaron a salir gruesas lágrimas agachando la cabeza como si estuviera avergonzada, sus manos comenzaron a temblar haciendo que el ramos de flores se moviera rapidamente, se veía triste, a la vez asustada y desconcertada como si estuviera viviendo una pesadilla.

—pero ¡¿QUIEN DEMONIOS TE CREES PARA VENIR A INTERRUMPIR MI CASAMIENTO?! -hablo Iori por primera vez, lo miro fijamente a los ojos. —¡¿NO TIENES HONOR?! ¿QUIERES ACASO QUE TE MATE? -escupio cada palabra cargado de furia y desprecio.

—¡NO LA MERECES YAGAMI! NO MERECE A UNA MUJER COMO ATHENA. -contra ataco Kyo queriendo golpear al pelirrojo quien gustoso esperaba una pelea.

—¡BASTA! -grito Athena tratando de serenarse. El castaño la miro de inmediato al igual que Iori —Deja que Kyo se vaya. -le exijió ella al pelirrojo quién gruño, además que estaban los Yagamis dispuestos a pelear a cualquier ataque del Kusanagi.

En ese momento Chizuru apareció colocando una mano en su hombro.

—Vamonos Kyo.

Fue en ese momento que el castaño entendió que era lo que Athena queria, volvió a verla con enojo dando media vuelta para salir de la iglesia. Chizuru lo siguió hasta cruzar la calle hacia la veredera.

—Kyo ¡Espera! Debes saber que ella no te traiciono solo sigue su destino. -le dijo la morena deteniendolo.

—¿Su destino? ¡Se supone que era mi mejor amiga! -le contesto enojado el Kusanagi.

—La profecía dice..

—¡Ya se que dice esa profecía, Chizuru! -la interrumpió tratando de no salirse de sus casillas. —Yo no creo que eso sea cierto.

—Kyo, nuestros ancestros nos dejaron pergaminos para advertinos de nuestros enemigos, para que sepamos su historia del pasado y a los Yagamis su ancestro les dejó un nueva esperanza de deshacer esa maldición. -le decia dejando a Kyo pensativo. —Iori y Athena estan destinados a estar juntos.

En ese instante la pareja salió de la capilla, todos festejaban tirando pétalos de rosas a los recien casados y los saludaban.

Athena vió a Kyo en la vereda de enfrente, ella sin decir nada mas cruzo la calle y asi poder hablar con el quién en ese momento se sentia desepcionado de su amiga, Chizuru dejo que ambos hablaran a solas volviendo con los invitados.

—¿Cómo pudiste Athena?

—Kyo.. hay cosas que tu no sabes, hay una profecía..

—¿La profecía? ¿De que la unión de uno de los descendientes del emperador Kõmei y un Yagami romperia con la maldición? ¡Es solo un cuento chino, Athena!

Ella lo miro sorprendida.

—Tu.. ¿lo sabias?

—Digamos que Taiki no fue el único que encontro un pergamino. -contesto como si fuera lo mas normal.

—¡También lo hice por ti! Se que estas cansado de esta guerra, ya Iori no volvera a buscarte. -le aseguro queriendo acercarse pero Kyo retrocedió dos pasos.

—¿Que me vas a decir ahora? ¿Que fue también porque Fave trato de secuestrarte? ¿Y necesitabas protección? -supuso el a lo que Athena volvió a agachar la cabeza. Pero Kyo no estaba conforme con lo dicho. —¿O que fue tu madre quién te obligo a casarte, señora Yagami? ¿Asi debo llamarte ahora?

—Es cierto me case porqué quise, por miedo.. por querer ayudar, por ti. -argumentó tontamente ella, nuevas lagrimas terminaban en la comisura de sus labios.

—Ya no quiero volver a verte ni saber de ti. -murmuró Kyo como si le doliera lo que le decia. —Ya no quiero ni pronunciar tu nombre.

En ese instante se arranco un hilo negro que tenia colgado en el cuello y lo dejo caer al suelo. Athena puso ver que era la piedra roja que le habia regalado, cuando levanto su mirada Kyo ya no estaba, solo se escucho la moto irse. Se agacho para tomar la piedra que estaba atada al hilo negro.

—No vuelvas a dejarme solo por ir tras el imbécil de Kyo. -escuchó que le decia Iori al levantarse. Ella solo lo ignoró apretando la piedra con fuerza.

Saiki vió como Eric volvió con los hombres que habian contratado para secuestrar a Athena, se extraño no verla con ellos.

—¿Dónde esta la psíquica? -preguntó la voz fria de Saiki, la expresión dolida de Eric lo decia todo.

—Casada con Yagami. -contesto entre dientes.

Saiki apreto sus puños, habian fallado en el plan.

—¡ESTOY RODEADO DE INCOMPETENTES! -gruño Saiki a sus hombres quienes bajaron sus cabezas ante su amo.

—De último momento cambiaron de iglesia. -volvió hablar Eric riendo amargamente mientas tomaba una botella de vodka que estaba en la vitrina con otras bebidas.

—¿Que haces? ¿Piensas ahogar tus penas con alchol? -cuestionó de pronto Saiki, casi perdiendo el control sobre sí mismo.

—Déjame en paz. -susurró, retirándose con la botella. No dio ninguna explicación, pero Saiki pareció preocuparse, había podido oír la maldición de Eric, sabia que no era buen momento para recriminarle nada, la mujer que queria a la fuerza se habia casado con otro.

Saiki mandó a retirar a los hombres que estaban aún en su oficina, se sentó en su asciento como recostandose. Todo habia salido mal, los Yagamis fueron astutos en cambiar de iglesia como precaución, aquellos días de resusitar a Orochi estaba lejos ahora por culpa de esos malditos herederos, no soportaba mas queria que algo le saliera bien pero no podia perder la paciencia, debia pensar y actuar en el momento preciso, sin que ellos se dieran cuenta.

Kyo estaciono su moto cerca de en una vieja estación de tren que estaba cerca de la capilla, el lugar estaba casi desierto ya que muchas personas usaban el bus que era mas rapidos en llegar a sus destinos, solo estaban abiertas algunas tiendas, se echo a caminar en silencio por el lugar.

Recordó claramente el torneo KOF'97, cuando luchaba y siempre estaba su mejor amiga animandolo, era la imágen perfecta, su sonrisa y su mirada brillante cuando el ganaba a pesar de su arrogancia, se sentiá afortunado de tener a alguién como ella, no solo era su mejor amiga, sino su compañera de escuela, su confidente y a veces se comportaba como su madre cuando reprobaba un exámen regañandolo como si fuera un niño, lo habia aceptado como uno mas de sus amigos, el mejor amigo.

Fue támbien cuando todos se reunieron al final, Chizuru le habia pedido pelear contra Orochi, le dijo que era su deber por ser el futuro lider de su Clan, Kyo no queria pelear, pero no tenia opción, el destino del mundo estaba en juego además habian secuestrado a Yuki El rumor entre los peleadores no tardo en llegar a oidos de Athena, que una batalla se desataria y que Kyo pelearia contra ese dios, algunos lo animaban, otros lo ignoraban pero ella sintió que era su deber estar con el, fue ahí que el mundo se vino abajo para ella, tenia un mal presentimiento, no queria que Kyo fuera lastimado o peor aún, no dudo en acercarse a el.

Kyo. -hablo ella viendo como el Kusanagi la miraba fijamente. —Quiero pelear a tu lado. Quiero pelear también contra ese dios.

No. -fue su sola respuesta sin dejar que ella se explicara sintiendo un nudo en la garganta. Kyo la observaba enfurecido, como si aquella idea fuera lo más tonta del mundo. —No sabes lo que dices, olvidalo.

No dejaré que te arriesgues asi ¡Dejáme ayudarte! -exclamó ella apretando sus puños dando un paso hacia Kyo.

Lo que sintio después Athena fue la mano de Kyo en su mejilla tomandola por sorpresa, ella lo miro a los ojos dolida y este seguia viendola con seriedad pero con una extraña expresión, este se acerco más y más, que ella podía sentir su respiración sonrojandose al percibir la calidez de la respiración de Kyo en sus labios. Pero cuando parecía que se rozarían, el joven Kusanagi se apartó, acercando sus labios al oído de ella.

Nunca dejare que te lastimen. -le susurro Kyo deslizando una mano por la cintura y detrás de la espalda de Athena, ambos se encontraron en un abrazó, ella sentiá que era una despedida, queria hablarle de sus sentimientos.

Kyo... yo... tengo que decirte..

Shhh. -el la apartó con cuidado con una sonrisa le pusó un dedo en sus labios mientras que con la otra mano le dejaba algo en la mano de ella, observó que era una piedra roja que la psíquica le habia obsequiadó en su cumpleaños. —Nos vemos, Athena.

Se echo a correr dejandola sola y confundida, sus ojos se llenaron de lágrimas callendo al suelo de rodillas, escuchando una explosión en el estadió y los gritos de miles de personas que corrian por sus vidas.

Kyo dejo paro en seco frente a un árbol respiró profundamente antes de lanzar un golpe contra el tronco con un grito de "Maldición". El árbol tembló, y algunas hojas cayeron a su alrededor, pensó tal vez si se hubiera dado una oportunidad con Athena quizas ahora ella seria su esposa y no Yuki pero tampoco queria arriesgar esa amistad que tenian, por tal vez una relación que no los llevaria a nada, además que era amiga de Yuki, amaba a la Kushinada o eso creia, tal vez era solo costumbre después de tantos años de novios. Ahora ya era tarde, ella estaba casada al igual que el.

El bocina del tren llegar se escuchó sacandolo de sus pensamientos, vio a alguién caminado por las vias del tren, no faltaba mucho para que la locomotora pasara sobre los rieles donde estaba ese sujeto quién seguía ahi como si nada. ¿Acaso piensa suicidarse?

Kyo corrió como si su vida dependiera de ello saltó con tanta rápidez tomando a la parsona y ambos calleron hacia el otro lado, antes que el tren los atravesará.

—¡¿Que pasa contigo?! -preguntó rudamente Kyo, casi el tren los chocaba a ambos por salvarle la vida. —¡Pudiste haber muerto!

—¡Nadie te mando a salvarme, Kusanagi! -le respondió ella empujandolo, este quedo sorprendido que se trataba de una mujer, ambos se levantaron, ella se saco su capa haciendose ver por el.

Su abundante cabello azul y su traje de militar.

—Leona. -afirmó viendo el dolor reflejado en esos ojos azules.

En el salón todos la veian con sorpresa y hablaban a sus espaldas, Athena sentía como susurraban. Desde que Kyo apareció en la iglesia para impedir su boda con el Yagami, sus familiares sospechaban que habia algo entre ellos que iba mas allá de una amistad. Ella igualmente se mantuvo con una sonrisa deseando que la recepción terminara.

Sakura estaba en la cocina viendo que toda la comida como las bebidas estuvieran perfecto tal y como lo planeó para luego ir a la sala a buscar a su hija y apenas la vio se acercó ella.

—Linda escena hizo tu amiguito. -la reprocho su madre disimulando su molestia ante los invitados. —Ahora estamos en boca de todos los Yagamis.

—No quiero hablar de eso mamá. -le cortó Athena.

—Esta bien, hablemos de tu luna de miel con tu esposo. -comentó Sakura para la sorpresa de Athena.

—¿Luna de miel?

—Asi es hija, iras de luna de miel con Iori, asi se conocen mejor y encargan a ese niño de la profecía. -le recordó tranquilamente.

—Mamá yo no quiero ir de viaje. -protestó la psíquica.

—No puedes retractarte Athena, ya esta todo listo, los pasajes, la estadia en el hotel, salen esta misma noche.

Athena parpadeó varias veces aún sin creer en lo que le decia su madre con simpleza, solo cerro sus ojos y suspiró, ella habia aceptado casarse con Iori, era obvio que tenia que aceptar las consecuencias.

Por otro lado Iori permanecia en la terraza del salón, mirando el ocaso de la tarde dejando caer la noche mientras fumaba un cigarrillo, no estaba muy feliz con el casamiento, para el era como hacer un trámite, tampoco queria ir a la sala y ver la cara triste y resignada de Athena, recordo cuando Kyo entro a la iglesia dispuesto a que su amiga se retractara de casarse con el, sonrió ahora al recordar la expresión dolida y desesperada de su rival, era como estubiera a punto de perder a alguién preciado para el aunque debe admitir que en ese momento queria matarlo por su atrevimiento, vio como su padre se acercaba fumando un puro, se notaba satisfecho como si todo lo que deseaba se cumpliria muy pronto.

—Fue buena idea cambiar la iglesia en último momento. -comentó a lo que Iori solo lo miró de lado sin mostrar mucha importancia. —Eric Fave apareció en plena caremonia con hombres armados, estaba dispuesto a llevarse a tu esposa esta vez.

Al fin su padre decia algo que le intetesara, si Fave hubiera secuestrado a Athena, el plan de romper con la maldición ya estaria muy lejos perjudicando a todo el Clan.

—¿Que sucedió? ¿Asesino a alguién?

—Huyo como una rata golpeando a algunos invitados. -le contesto con una sonrisa divertida para luego cambiar su expresión seria. —Un hombre poderoso lo ayuda, llamado Saiki.

Al escuchar ese nombre Iori recordó el torneo KOF XVIII, cuando Saiki desapareció en el portal del tiempo.

—Ese sujeto ¿Esta vivo? -Iori comenzó a alterarse, su padre no entendiá la razón por la que su hijo actuaba de esa manera. —Ese maldito quiere despertar a Orochi.

—¿Es fuerte?

—Tal vez... -dudó el pelirrojo.

—Bueno no debes preocuparte si esta noche salen de luna de miel a Argentina, ahi no los van a encontrar, ellos pensaran que irán a Europa, van a pasar mucho tiempo fuera de Japón. -murmuró Taiki a lo que Iori lo miro en desacuerdo.

—No dije que queria salir de luna de miel, este matrimonio es una farsa.

—No tienes opción, eso si quieres que ese tal Saiki se lleve a Athena, si esta de lado de Orochi es obvio que no querrá que nuestra maldición termine.

Iori gruño ¿Porqué tenia que ser el quién se sacrificara por todo el Clan? Pero luego suspiró, ya no habia vuelta atrás, ya estaba casado, que mas daba irse de viaje y a lo mejor eso necesitaba, irse lejos.

Kyo miraba a Leona quién estaba enfrente de el. Le habia invitado a tomar algo en un bar cerca de la estación. Desde que llegaron estaban en silencio, era muy incomodo, noto la cicatriz que tenia en su cuello, como si se hubiera hecho un corte hace tiempo. La mesera llegó con una libreta.

—¿Que van a pedir?

—Una cerveza. -respindió Kyo.

—Igual. -hablo solamente la soldado sin mirar a la mesera.

—Bien, se los traere de inmediato. -les respondió alejandose hacia otra mesa.

—Sé lo que piensas Kusanagi, pobre mujer desquiciada intentando suicidarse. -habló la peliazul con ironia a lo que Kyo solo ignoro ese gesto.

—No, pienso cuál fue el motivo para que sientas que no habia otra salida. -respondió el castaño sorprendiendola.

—Es fácil para ti decirlo, tienes a tus padres vivos.

Kyo en cierto modo había entendido esas simples palabras, habian salido como si tratara de disimular su dolor, el si habia sido afortunado, tubo una buena infancia feliz, en cambio la peliazul durante mucho tiempo deseó haber muerto con sus padres. Así no hubiese tenido que vivir una niñez con sus propias pesadillas.

—Tienes al Comandante Heidern, el te ama y te acepto como hija. -le argumentó, ella semi sonrió aún dolida.

—Si, el me adopto queriendo salvarme.. pero aún asi no soy feliz. -una lágrima cayo de sus ojos cristalizados hacia su mejilla, bajando su mirada. —Aún recuerdo..

Kyo notó como el cuerpo de la soldado se estremecia. Leona no pudo evitar recordar, fue imposible. ¿Cómo olvidar esa noche que marco su vida? La noche que hizo que se convirtiera en una asesina.

—Leona... - el susurro de Kyo fue suave, al notar que ella estaba perdida en sus pensamientos solo se volteó a verlo con una sonrisa, tranquila, dando a saber que estaba bien. Kyo le devolvió la sonrisa, pero sabía que nada estaba bien... que ella no estaba bien.

Así fue como las escenas en su aldea empezaron a pasar por su mente, una noche oscura, unos gritos, todo su pueblo masacrados por sus propias manos.

—Debo irme. -dijo al tiempo de levantarse y salir del bar. Kyo la siguió hasta afuera, la encontro parada viendo la luna llena, sus ojos se humedecieron. —No pudieron controlar el disturbio de sangre. -murmuró ella, Kyo la escuchaba atento. —Goenitz aparecio en mi aldea queriendo obligar a mi padre a unirse al Clan de Orochi, el se reusó, mi padre Gaidel queria paz en nuestra aldea.. el no, le dijo que Orochi no perdonaria a los traidores y busco su venganza en mi. -bajo su mirada hacia el suelo para luego continuar. —Mi padre lloraba, era la primera vez que lo veia llorar, hasta que llego el final para el, no aguanto los cortes producidos por mis garras, eran heridas muy profundas.. todo era sangre, la luz de la luna reflejaba sus cuerpos.. la de toda mi aldea.. -Leona tenía lágrimas en sus ojos furiosos. —Yo solo era una niña y no entedia que habia sucedido, no lo recorde hasta ahora.

—Leona, ya no sigas.. te haces daño. - susurró Kyo, dándose cuenta que ella estaba recordando el pasado, dejando que esas escenas volviera a irrumpir su mente, su dolor. Kyo queria protegerla pero ¿Cómo proteger a alguién de su pasado?—Ya no pienses mas... ya pasó.

Solo eso podia decirle, ella voltió a verlo con los ojos brillantes, hermosos ojos azules pedian que las lágrimas cayeran pero solo una sonrisa llena de tristeza se dibujo en sus labios.

—Kyo... mate a mi familia, a mi aldea.. -continuó Leona manteniendo su sonrisa. —Jamás podre olvidarlo -Kyo abrió sus ojos asombrado aunque ya sabia algo de su historia pero le parecia raro esa sonrisa en su rostro. Queria interrumpirla pero ella no lo dejó. —Todo culpa de Orochi. -la sonrisa se volvió cruel, sus ojos brillaban, un brillo malvado en ellos junto con lágrimas.—Solo era una niña... no sabia lo que hacia, el disturbio me domino ¡¿Acaso soy culpable de ello?! - gritó Leona al fin, mirando directamente a los ojos de Kyo, pidiendo que le conteste.

—No lo tienes. -dijo el viendo los ojos de la chica expresaran el dolor más grande que jamás había visto.

—¿Entonces dime porque no me siento mejor? -volvió a suplicar que le contestara.

Kyo sólo pudo tocar el rostro de la peliazul con la punta de sus dedos, secando rapidamente las lágrimas, le dolia verla en ese estado, ella siempre habia demostrado ser fuerte ante los demás y ahora se veia tan frágil, no sabia que mas decirle.

Ella solo le dio la espalda secando ella sus lágrimas, no queria que Kyo viera mas su dolor, su desesperación.

—Disculpa. - dijo, un murmullo, un susurro. —No se porqué te cuento esto... yo solo quiero morir y asi estar con ellos.

—No digas tonterias. -le respondió Kyo algo molesto por lo que acaba de decir la peliazul haciendo que ella se sintiera mal. —Tienes mucho por que vivir piensa ¿Que dirian tus padres si te escucharan ahora?

Kyo la dio vuelta tomandola de los hombros para que lo viera, Leona no aguanto mas y se arrojo a los brazos de Kyo comenzando a llorar desconsoladamente.

El joven respondió al abrazo, rodeando con sus brazos la cintura de la soldado quien se sentíó tan bien tener el cuerpo del Kusanagi cerca suyo, abrazándola, sin miedo... a ella no le agradaba mucho el contacto fisico y ahora se ahora entregarse de esta forma a él, con naturalidad, como si siempre hubiese sido así.

La estrechó con más fuerza, todo estaba bien, el dolor había cesado y ambos quedaron asi abrazados en ese lugar bajo la luz de la luna.

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Aquí estan nuestros principales protagonistas lectores!

Un nuevo capítulo!

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