Capitulo VIII

"La separación"

Athena recostada sobre la cama veia al pelirrojo quién fumaba en el balcón, era un dia soleado, ideal para ir al mar, se escuchaba el sonido de las olas y se podia ver como las personas pasaban el dia en la playa. La psíquica se acerco a el para acompañarlo, el veia con curiocidad a una madre jugando en la arena con dos niños que parecian ser sus hijos, a Iori le recordó una escena que habia vivido con su madre. Athena se percató de ello.

—Creo que deberiamos volver a Japón. -murmuró ella mientras se apoyaba sobre el balcón.

—Ya te aburriste del lugar. -le respondió el.

—No pero para que esperar el fin de semana ya casi termina la reserva. Además ya estoy cansada de tus estupidos celos. -dijo a lo que Iori la miro fijo.

—No son celos.

—¿Entonces porqué golpeaste a Benimaru?

—Se lo merecia.

—El solo me estaba acompañando.

—¿Porqué no dijiste que irias a esa cita con ese doctor? -reprochó.

—Porque era algo mio, personal.

—¿Personal? Y para eso llamaste al idiota de Nikaido. -rió con gracia.

—No lo llamé. -remarco ella algo molesta. —El apareció en ese momento, no planee una cita con el... además ya te dije que no estoy interesada en el, solo es un amigo. -suspiro con cansancio la psíquica. —Iori, no me conoces bien pero quiero que sepas que yo se que es la fidelidad y quiero que confies en mi como yo también confio en ti.

—¿Aunque no me ames?

Esa pregunta la confundió, estaba fuera de lugar.

—Iori.. yo. -sus mejillas comenzaron a arder, mordiendose el labio inferior, debia contarselo, tal vez asi confie en ella. —tengo sentimientos hacia ti.

Iori sonrió para si, arrojando la colilla de cigarrillo en el cenicero. La chica estaba diciendole que le gustaba y el no podia negar que también empezaba a quererla.

—También me agradas. -dijo el suavemente. Athena esperaba esa respuesta, era dificil que saliera algo mas romántico. Iori agregó algo mas para complacerla. —Eres con la única que quiero tener un hijo.

La chica lo miro sorprendida, si supiera lo lindo que se oyó eso, como si la quisiera de verdad, sabia que no era solo para tener al heredero que terminaria con su maldición. Decidió sacarse el pudor para si acercarse mas al pelirrojo que la tenia cautivada. Lo tomó de la mano sonriendole con dulzura mientras entrelazaba sus dedos con los de el.

—Iori.. no eres tan malo.

Este la observo, realmente era una joven hermosa, no le sorprendía que Eric hubiese caído en sus redes al mirar aquellos hechizantes ojos lilas. Se preguntaba si la merecia.

—¿Cómo era ella?

—¿Quién? - preguntó él, extrañado.

—Tu madre. Siempre piensas en ella.- murmuró la joven, sabia que el se enfadaria por meterse en su cabeza pero no fue así.

—Fisicamente es parecida a Fumiko. -hablo el. —Fue la única mujer que me quizo tal como soy. Era un niño muy problematico.

—¿Qué paso con ella? ¿Fue la maldición?

—No, ella no era una Yagami de sangre, solo por nombre.. fue el cancer quién acabó con ella. -confesó sintiendo algo de tristeza. —Fumiko tenia tres años cuando mi madre murió. Ella me pidió que fuera fuerte y cuidara de ella.

—Lo siento. -musitó Athena sintiendo su pena. —Por lo que me dices fue una luchadora.

—Fue mas que eso..

—Asi es, mi padre también lo era.

—Eres hermosa. - susurró Iori de repente levantando una mano para acariciar la tersa mejilla de Athena quién rió suavemente, sus labios buscó los del pelirrojo para besarlos con ternura a lo que el respondió de inmediato abrazandola.

Eran como las diez de la noche cuando Kyo salió a dar una vuelta en su moto, estaba cansado de escuchar las quejas de sus padres por mostrar mas interéz en los asuntos de la familia, tampoco queria ver a Yuki siempre estaba de mal humor, ya no parecia la jovencita tierna de la que estaba enamorado, pareciera que con el tiempo habia cambiado su actitud, exijiendo y reclamando cosas, aún seguia enojada por lo haber llegado tarde esa noche, ya se habia disculpado pero ella no ponia de su parte para que su matrimonio funcionara, era como si ya no le importara.

Tenia pensado ir a correr para no perder la costumbre, ya que hay pocos grupos interesados en carreras de motos ya que la moda ahora eran los automoviles, fue directo a un embarcadero abandonado, fue casi escoltados por varios motoristas, se identificaban por la diferencia de colores en su pañuelo con el de Kyo.

A su alrededor, la noche era agradable por la llegada de la primavera, pero no había nadie en ellas... a esa hora la mayoría de las personas normales estaban escondidas en sus casas para evitar que los atropellaran los corredores de motos -totalmente ilegales que aparecían a las afueras de Southtown.

Para comenzar, estaba llegando tarde, tal vez ya habian arreglados las carreras, estacionó su moto y encaminó hacia la fila de motos estacionadas donde se encontraban algunos conocidos amigos.

La luz de la luna se reflejaba sobre los elegantes y caras motos reunidos por toda la calle, la música se escuchaba por todos lados gracias a algunos autos de carreras con costosos y renovados estéreos con luces de neón. Caminó hacia toda una bola de jovenes que no pasaban de los veinte y tantos, uno se acercó a el.

—¡Kusanagi! -chocó puños con él. Un hombre grandote como Goro de cabello negro, usaba un corte al estilo samurai. —Hacia meses que no te veiamos.

—Quiero correr Takumi.

—¡Hey, no quiero problemas con Saisyu! -se atajo el chico a lo que Kyo rodeo los ojos con cansancio.

—¡No tengo dieciseis años!

— Chicos, miren, Kyo por fin está aquí. -anunció como anfitrión y todos comenzaron a palmear su espalda como expertos corredores callejeros.

Jovenes casi sin talentos en correr lo adoraban, no tenian idea lo que era correr donde podias ganar o perderlo todo arriesgando tu propia vida. Pero ese era su vicio.

Escaneó el lugar, lo primero que localizó, fue una Aprilia RSV4 roja, habian dos chicos apoyados en la moto, uno era un tipo enorme de pelo rubio y corto, tenia miles de perforaciones, se veia como uno de esos tipos con los que no deberias meterte, a su lado su novia o eso parecian ya que prácticamente se estaban devorando el uno al otro.

—Kyo Kusanagi, pero que sorpresa de encontrarte.

Se obligó a desviar la vista hacia otro lado, para encontrarse con Eric frente suyo, llevaba una de esas camisas sin mangas, dejaba ver sus formados y marcados músculos; un pañuelo largo y blanco sobre su cabeza.

—Deberias estar con tu familia, debajo de las faldas de tu esposa. -rió divertido.

— ¿Tu que haces aqui, Fave?

—Vine a pelear un poco.

—¿Sabes pelear? -se rió burlonamente Kyo.

—No me confundas, yo no soy Iori Yagami.. yo si te mataria. -le contesto desafiante.

—Claramente tu no eres el, al menos Yagami si sabe darme una buena pelea. -admitió Kyo.

—También sabe como sacarte a tus amigas. -contra atacó Fave con burla refiriendose a Athena. —Después de tanto protegerla se caso con Iori dejandote a ti con un pudo ser. ¿No es por eso que quisiste detener la boda? -preguntó Eric, sarcásticamente pero esperando provocar lo suficiente al Kusanagi para que empezara a atacarlo.

—No sabes lo que dices.

—Claro que sé Kusanagi, por lo menos yo tuve una oportunidad con ella, pude tocar su piel, sentir el sabor de sus labios... a fresas. -pareció pensarlo como si lo recordara con ilusión y a la vez burlandose de Kyo por la expresión seria que tenia, sabia que lo habia lastimado. —En cambio tu solo te queda la desgracia de extrañar lo que nunca pasó.

—Si es cierto, Athena fue una gran amiga -contestó Kyo despreocupadamente como si sus palabras no le hubieran afectado pero el maldito le dijo la verdad. —Aunque al menos con Yagami conocera a un verdadero hombre.- sonrió de lado a lo que enojo a Fave.

—¿Insinuas algo Kusanagi?

—Eres un cobarde Fave, todo el mundo aquí sabes que mataste a Soiree Meira por la espalda.

Un silencio incomodó se propago en el ambiente, sus conocidos vieron a Fave con total odio.

Eric iba a golpear a Kyo pero el fue mas veloz dirigió su puño hasta la cara de Eric, el impacto fue tan fuerte, que su cara terminó en el suelo estampada contra el pavimento.

—¡Infeliz!

Fave se levantó de inmediato, iba a respoder ese golpe cuando escuchó un chirriar de llantas y las personas a su alrededor voltearon a ver el lugar de donde provenía tal sonido.

Dos motos aparecieron súbitamente en la entrada de la calle llena de gente, Kyo vio preocupado como todas las personas brincaban hacia un lado de repente fuera del alcance de las motos que, en lugar de bajar la velocidad, la incrementaban.

Cuando se dispersó un poco la multitud, vio que un BMW S 1000 RR color azul estaba compitiendo contra un Ducati 1299 Panigale, ambos se debatían la victoria, pero al final, el BMW S 1000 RR cruzó antes y con un derrape que se escuchó por todo el lugar, ambas motos de detuvieron por completo al mismo tiempo.

Todo se quedó en silencio absoluto por unos cuantos segundos, las personas expectantes a lo ocurrido hasta que detrás de él empezaron los gritos y fueron avanzando hablaban al mismo tiempo entre todos la multitud. Del BMW 1000 RR bajo una chica de cabello azul liso con algunas ondas al final de su larga y frondosa cabellera, mientras que el de la moto Ducati salió una rubia con un par de piernas bien torneadas muy enojada con la peliazul.

Kyo contubo la respiración cuando la vio.

—¿Leona?

—Si, es una fiera esa mujer. -murmuró Takumi suspirando viendo como rubia enojada le entregaba las llaves a la peliazul diciéndole algo e intercambiaron algunas palabras enfrente de todos los que gritaban y armaban bullicio.

—¡Eso es Lara!

—¡Lo hiciste!

—Con ese, Lara se lleva otra moto. -agregó uno de los jovenes con orgullo. Kyo levantó ambas cejas, él había dicho otra moto.

Miró hacia todos lados mientras varios jovenes gritaban hacia las chicas como si fueran estrellas de cine. Ellas seguían concentradas en una discusión en medio de la calle. Miró a la rubia furiosa y a la chica peliazul volteó hacia Takumi.

—¿Quién son? -pregunto Kyo a los chicos que estaban cerca de el, ellos lo vieron con admiración.

—¿Encerio? ¿No sabes quienes son? - contestó un jovencito con un tono de preocupación en su voz. El chico tenia una pequeña radio en sus manos y estaba muy atento a ello.

—Hace meses que vengo aquí. -contestó como si nada Kyo.

Takumi soltó una risita y palmeó uno de sus hombros, luego señaló a la chica de cabello rubio.

—Esa es Ambar Ramos, amigo mío.

—Es tan hermosa. - agregó otro y todos los demás asintieron de acuerdo— Dicen que fue la novia de Iori Yagami pero ultimamente la ven con Eric Fave.

Kyo vio a Eric quién se acercaba a la rubia y la tomaba de la cintura. Takumi cruzó un brazo sobre los hombros del Kusanagi y lo hizo mirar hacia la peliazul, que en ese instante alzaba las llaves y todo el mundo a su alrededor aclamaban.

— Y ella, es la reina de las carreras, se llama Lara Almeida, y esta tan buena que podría raptarla para después…

— Takumi… - le advirtieron.

Alguien se aclaró la garganta detrás de ellos y todos voltearon con expresiones de horror.

Un joven rubio apareció a su lado ¿Dónde lo había visto antes? ¡Claro! En los torneos KOF, estubo en el equipo con Ash Crimson.

— ¿Disculpa? ¿Hablas de mi chica?

—¡¿Shen Woo?! No... solo bromeaba. -se disculpó Takumi algo intimidado.

—Te conviene. -le amenazó Shen llendo airado de ahí con pasos pesados.

Todos le abrían paso mientras lo miraban con respeto, su cara mostraba irritación contra aquellos gritos de los aficionados de las chicas y gracias al comentario que había escuchado de Takumi, una venita se marcaba en su frente.

Llegó hasta la mitad de la calle donde las dos chicas ya no peleaban, solo hablaban. Lara cuando vio a Shen le sonrió feliz mostrandoles las llaves.

— ¿Novio? -preguntó Kyo sintiendo algo de envidia al ver como abrazaba a la peliazul.

— Nadie lo sabe, se dice que se traen algo. -murmuró. — Te diré algo Kusanagi, no te metas ni con la ella, ni con Shen.

— ¿Por qué? - cuestionó Kyo sin apartar la vista de la pareja que seguía riendo en medio de la calle.

— Porque, ese tipo es el mejor corredor del área.

Kyo pensó un momento si en verdad merecia ese titulo. Por un instante Lara vio al castaño con sorpresa aunque lo disimulaba muy bien ante Shen.

¡Viene la policia!

Escucho Kyo de la radio de uno de los jovenes, en un parpadeo todos comenzaron a correr hacias sus motos, salieron todos huyendo. Kyo trató de hacer lo mismo pero su moto no encendia.

—¡Rayos! ¡No tiene gasolina! -grito golpenando el manurio.

Se bajo rapidamente y una patrulla justo frento a metros de el.

—¡Hey! ¡Alto ahi! -grito el policia, Kyo comenzó a correr lo mas rápido que pudo por la calle doblando hacia un callejón y cuando la patrulla estuvo a punto de alcanzarlo una moto freno de pronto frente a el, era la misma chica peliazul.

—¡Sube!

Kyo sin dudar se monto en la parte de atrás mientras que la chica arrancó a toda marcha evadiendo algunas patrullas a su paso hasta perderlas de vista, Kyo no dejaba de verla aún desconfiando de la chica, ella fue bajando la velocidad y parar en una plaza, el Kusanagi bajo y luego ella, volvió a verlo confundiendolo aún mas. Ella llevaba puesto un top blanco y arriba una chaqueta negra, un jeans azul y zapatillas blancas.

—Sabia que eras tu Heidern.

—Asi es Kusanagi, estoy encubierto Tu ¿Que haces aqui? -le reclamo molesta. —Deberias estar con tu esposa.

—Las cosas con Yuki no estan del todo bien.

—Pero si te acabas de casar. -murmuro sin comprender.

—No tiene caso que hablemos de eso ¿Dijiste que estas encubierta? -repitio pensativo. —¿Acaso Shen Woo no sabes que eres una soldado?

—Si lo sabe pero no le importa. - contestó con cara de aburrida.

—¿Sabe que lo estás utilizando? - cuestionó Kyo con ironía.

— El está interesado en mi, solo que yo no le daba esperanzas hasta ahora. - contestó algo inquieta.

—Leona, estás jugando con sus sentimientos.. puede que al terminar con tu obligación puede salir lastimado. - le recordó Kyo preocupandola.

—Tienes razón no debería haberlo ilusionado. -hablo ella sintiendo algo de culpa. —pero presiento que quiere ayudarme a tener las pruebas necesarias para enviar a Fave a una prisión.

—¿Eric Fave? ¿Que tiene que ver en todo esto?

—Investigo un asesinato. Hace una semana mataron a Alba en una carrera de motos donde también estubo Eric Fave, creemos que fue el, es por eso que decidí acercarme a Shen Woo ya que lo conoce muy bien.

—Alba esta muerto. -murmuro Kyo con algo de tristeza. —Primero Soiree y ahora Alba. Eric va a pagar por lo que hizo.

—Esto es confidencial Kusanagi, no te entrometas. -le advirtió ella.

—¿De que hablas Leona? ¡Ese maldito asesino a Soiree y ahora a su hermano! ¡Debe morir!

—¡Dejanos a nosotros! Te aseguro que encontrare las pruebas y lo encerraremos.

Cuando Kyo entró a la habitación Yuki lo estaba esperando sentada en la cama. Su mirada seria lo decia todo, estaba furiosa.

—Son las tres de la mañana Kyo Kusanagi ¿Se puede saber que hacia el señor a estas horas fuera de su hogar?

—Yuki...

Kyo soltó un gran suspiro, le dolía enormemente la situación y lo peor es que no podía hacer nada. Después de nueve años, él y Yuki habían llegado a su fin, siendo ahora su esposa el sentia que ahora ya no eran nada… Nunca creyó que el amor acabara entre él y Yuki.

"Llegó a ser rutina los besos máslindos…"

El amor acabó de la manera en que llegó, sin avisar. Sus discusiones se volvieron insoportables y constantes, cada uno dejó de hacer lo que los hacía felices y las salidas como el trabajo se convirtió en la excusa perfecta para evitarse pero ya no podían seguir engañandose.

"Cuando nada es para siempre, el amor termina "

Finalmente, Kyo pudo divisar a Yuki. La castaña estaba mirando hacia la nada ajena a lo que Kyo tenia que decirle, lucía un sencillo vestido de piyama color crema y de sólo verla, sintió ese orgullo de pareja que lo envolvía cada vez que la veía en público, Yuki habia madurado bastante, ella era una buena compañera despúes de todo ella fue el gran amor de su vida y quizás simplemente en otra vida podría resultar… deseaba que así fuera.

Kyo se acerco a ella para poder acariciarle el rostro pero ella se nego, Kyo veia que ya no habia amor en sus ojos o eso quizo creer, tal vez era el quién ya no la amaba, bajo su mirada temiendo que eso fuera cierto.

—Fui a una carrera de motos. -confesó el, Yuki nego con la cabeza mordiendose los labios.

—¡Basta ya Kyo! -grito asombrando al castaño. —Ya estoy cansada de tus salidas nocturnas ¡Eres mi esposo! ¡El lider del Clan no debe estar expuesto a carreras clandestinas!

El solo la observaba viendo la expresión de enojo y tristeza de su esposa mientras escuchaba sus reclamos, ya no le dolia verla en ese estado y el solo la lastimaba con su indiferencia.

—¡¿Estas escuchando, Kyo?!

Lo ultimó le llamó la atención sacudiendo su cabeza para poder responder. Suspiro cansado y tomo su mano sorprendiendola, sus ojos marrones mostraban algo de melancolia, era como si fuera dificil para el en preguntar.

—Yuki.. ¿Aún eres la mujer que amé hace nueve años?

Ella titubió dudando a aquella pregunta fuera de lugar.

—¿Porque dices ame?

—Solo contesta..

—Las personas cambian Kyo. ¿Que quieres decirme exactamente?

—Que esa mujer ya no esta mas. -le aclaró a lo que Yuki entendio su punto. —Ya no es lo mismo y lo sabes, nosotros queremos cosas diferentes.-respondió a lo que Yuki comenzó a sollozar y sus propias lágrimas cayendo sin poder detenerlas. Ella se lanzó a sus brazos.

—Kyo.. te juro que voy a cambiar, podemos intentarlo..

—No Yuki.. ya no somos felices y prefiero terminar este matrimonio antes que comencemos a odiarnos y acabar con todo lo bueno que aún queda. -respondió separandola un poco para mirarla a lo que ella asintió de acuerdo. —Es mejor que nos separemos.

—Va a ser dificil Kyo, siempre hemos estado juntos..

—Lo sé pero es lo mejor para los dos.

Yuki comprendió bajando su mirada, el tenia razón ¿Para que seguir lastimandose? si ya no habia amor.

Iori bajo de la limosina junto con Athena, habían vuelto a Japón, a la mansión Yagami.

—¡Princesa! -exclamo la señora Sakura feliz de volver a ver a Athena quien solo semi sonrió.

—Hola mamá.

Sakura le dió un breve abrazó para luego ver a su yerno.

—Bienvenido Yagami-sama. - sonrió haciendo una leve reverencia a lo que el pelirrojo solo saludo siendo "amable" con su suegra. —De seguro estan cansados del viaje, mandaré que el chófer lleven sus maletas a la habitación principal.

—Esta bien mamá. -le respondió la psíquica entrando junto con Iori a la mansión, donde fueron recibidos por Taiki quién se encontró en la sala.

—Bienvenidos. -saludo siendo cordial a lo que se asombro al ver a su hijo algo cambiando, noto un brillo diferente en sus ojos azules, lucía más animado ¿Acaso era amor?—¿Cómo estuvo la luna de miel en Buenos Aires?

—La pasamos bien. -contesto la chica algo nerviosa, el padre del pelirrojo tenía una mirada dura.

—¿Solo bien? -volvio a preguntar.—o hay ¿Algo más?

Athena bajo su mirada sonrojada al tiempo que entraba Sakura mandando al chófer al cuarto quien llevaba unas maletas.

—Eso no te interesa. -hablo Iori con molestia a lo que Taiki comprendió sonriendo de lado.

—oh Taiki deja a los jóvenes que vayan a refrescarse a la habitación. -hablo Sakura animada.

—Vamos. -hablo el pelirrojo tomando la mano de Athena y ambos subieron por las escaleras.

Los ojos de Taiki como de Sakura quedaron asombrados, aún más el viejo Yagami al ver cómo su hijo sujeto la mano de la chica con suavidad. La pelo rosa miro a su acompañante con complicidad.

—Presiento que ese viaje fue relajador. -murmuro con una pequeña risa.

Había pasado un mes, Kyo vivía en su viejo apartamento y Yuki en la mansión Kusanagi hasta que saliera el divorcio y ella volviera a su casa donde vivía su madre, desde entonces no se veían, el castaño dejo estacionada su moto y miro hacia el juzgado, dónde habían quedado con Yuki encontrarse ahí para firmar los papeles de divorcio, bajo de la moto y la espero mientras tanto. A lo lejos la veía llegar, tenía puesto un bonito vestido azul, se veía más hermosa que nunca, hasta le sonreía a las personas que pasaban por su lado. A Kyo le gustaba verla felíz, después de todo ella había sido su gran amor y su motivación para pelear, hasta había arriesgando su propia vida y no se arrepentía de nada, ambos habían cambiado, aprendieron uno del otro y sobre todo aprendieron amarse, ahora las cosas habían cambiado porque ya no la amaba de la misma manera.

Yuki vió a Kyo y se acercó a él.

—Hola. - saludo Yuki, sintió que su autoncontrol cedía, ya había llorado lo suficiente y se prometio a si misma no llorar ese día. Aún así, se le llenaron los ojos de lagrimas. El amor entre ella y Kyo había sido como pocas personas han conocido, la clase de amor duradero que todo el mundo busca. —No puedo creer que al final tu y yo nos separemos, después de una vida juntos -dijo ella con la voz quebrada.

A Kyo le saltaron todas las dudas posibles sobre la decisión. No podía dejarla, no quería… Pero ambos sabían que ya no era lo mismo. Además, lo habían intentado casándose cuando comenzaban a darse cuenta que las cosas entre ellos estaba cambiando, quisieron solucionarlo; hicieron lo posible por salvar su noviazgo.

—Lo sé -respondió el Kusanagi comenzando a sentir el ardor en los ojos previo a las lágrimas.

–Tal vez solo sea pasajero. –dijo Yuki intentando no dejarlo ir, con él había vivido la época más feliz de su vida, hasta hace unos meses.

Kyo sonrió con melancolía. Sentía cada respiración como un dolor sordo clavarse en su pecho, pronto iba a sucumbir a sus sentimientos. Yuki desvío su mirada y se apoyó sobre la moto de Kyo. Las personas que pasaban por sus lados algunos felices otros apurados todo ajeno a lo que pasaba con la pareja.

–Ya no hay amor… -dijo Yuki sin mirarlo.

–No. -respondió el.

–¿Entonces, así terminamos? –preguntó Yuki, no establecieron una despedida o una palabra en especifico para terminar. Simplemente parecía el momento.

Silencio.

Kyo se sentó a su lado.

–¿Recuerdas la primera vez que te dije te quiero? –pregunto Kyo sin despegar la mirada en ella, vio que ella trataba de ser fuerte.– Cuando muestras familias se reunieron a cenar, fue un pretexto para presentarnos, tu estabas enojada y yo te recité un poema para cambiar tú humor.

Yuki sonrió con sinceridad, aún cuando estaba a punto de derrumbarse.

–Mis padres me obligaron a ir, ellos querían que tú y yo formaranos una relación. - recordó la pelo corto. –Pero cuando te ví y me dijiste ese poema de Pablo Neruda comencé a quererte... también fue mí primer beso.

–Te quiero -termino diciendo Kyo y los ojos de Yuki se inundaron con lagrimas cayendo por sus mejillas.

–Si, así se llamaba... Volverías a recitarlo. -le pidió.

Kyo sonrió tomándola de la mano y besarla.

No te quiero sino porque te quiero

y de quererte a no quererte llego

y de esperarte cuando no te espero

pasa mi corazón del frío al fuego.

Te quiero solo porque a ti te quiero,

te odio sin fin, y odiándote te ruego,

y la medida de mi amor viajero

es no verte y amarte como un ciego.

Tal vez consumirá la luz de enero,

su rayo cruel, mi corazón entero,

robándome la llave del sosiego.

En esta historia solo yo me muero

y moriré de amor porque te quiero,

porque te quiero, amor, a sangre y fuego.

Ambos se miraron fijamente, Kyo la miro borrosa a causa de las lagrimas... Yuki fue quien acortó la distancia y solo una vez se besaron de esa forma, cuando tuvieron que separarse y temían no volverse a ver más pero la primera vez que sé besaron fue el comienzo de una nueva etapa de sus vidas.

Ahora, se despedirían y cada uno se iría por diferentes direcciones, sin mirar atrás.

Cuando dejaron de besarse, se abrazaron y se miraron por última vez. Kyo se acomodo su chaqueta mientras que Yuki se limpiaba los estragos de las lagrimas. Se levantaron y sin más entraron al juzgado para así hacer legal la separación.

~•~

Y bueno lectores, así fue la separación de Yuki y Kyo. Agradezco sus comentarios y saludos a todos en especial a Manu quien está siempre presente esperando la continuación de esta historia, ahora Kyo siendo libre podrá comenzar de nuevo por eso tenía que separarse no quería que el se convirtiera en un infiel y a Leona en una rompe hogares.

No se pierdan los siguientes capítulos voy a actualizar cada vez que pueda pero no sé preocupen que voy a terminarla, solo tenganmen paciencia estoy con exámenes finales.