Capitulo XI

"Amaterasu"

Athena abrió sus ojos lentamente, sonrió al recordar, la noche con el pelirrojo, sobre ella besando cada parte de su cuerpo, fue sensacional. Giro para verlo pero el no se encontraba, se extraño y sentía un mal presentimiento.

En cambio Kyo también lo recordaba pero con preocupación, observó desde su balcón el hermoso estanque en su jardín lleno de rosas rojas, se preguntaba que había pasado después de que Athena se fue con Yagami ¿Habrán peleado? ¿Será verdad que le fue infiel?

Un imperceptible ruido a su espalda interrumpió sus pensamientos.

— Kyo Kusanagi

La voz era profunda y baja, pero audible a pesar de las aves que cantaban en la mañana.

—¿Acaso burlaste la seguridad de la casa?

— Tus ninjas son unas idiotas.

—¿A si? -comentó Kyo con una sonrisa desdeñosa. —No sabes dónde te metiste.

Iori se acercó a él y echó una mirada sobre su hombro, el rostro serio e imposible de leer. Vestía una larga gabardina de color vino. Se tomó de la baranda y contempló el jardin, justo lo que había hecho Kyo segundos atrás.

— Si querías admirar el paisaje podrías haberte buscado tu propio balcón, Yagami. - habló Kyo con insolencia, mirando a Iori.

— En verdad piensas que olvide lo ayer. -le contestó Iori con su tono ligeramente despectivo y malhumorado. — Aléjate de ella si no quieres que te mate.

Kyo contuvo una risa burlona, al principio odiaba la presencia persistente del Yagami en su vida pero ahora ya no le daba importancia. Aunque le molestaba cuando lo amenazaba y tener una conversación con el es como desactivar una bomba de tiempo, nunca sabes qué lo hará explotar.

—No voy a comenzar una pelea en mi casa, si buscas pelea para eso está el torneo que comenzará en unos meses. -le informo. — Y con respecto a Athena, no voy a dejar de verla a menos que ella me lo pida.

—¿Que intención tienes con ella?

—Es mi mejor amiga, tu no lo puedes entender porque no los tienes Yagami. ¿Es cierto que engañaste a Athena?

— Esa cuestión es irrevelante.

—¿Encerio? - Kyo mantuvo su sonrisa, nunca habían hablado de cosas personales, pero algo le decía que fue un mal entendido ya que si no lo fuera el no estaría en su casa exigiéndole que se alejara de ella.

—Te estaré esperando en el torneo, Kyo - termino diciendo Iori mientras se iba en dirección a la puerta. — Está vez no habrá interrupciones.

—Si como digas Yagami - se giró Kyo con un ademán de su mano.

Ambos escucharon voces, Iori paro en seco y volvió a mirar a Kyo. Sonaban como ecos en sus cabeza, decía templo.. Kagura.

—¿Dime qué también escuchaste Yagami?

— Debemos ir al templo.

"Mi vida fue un asco"

Pensó Choi mientras veía a su maestro entrenando con Chang a metros de el, sentado al pie de un árbol los observaba a ambos, sonrió está era su vida ahora. Recordó cuando conoció a su maestro, lo había seguido durante sus caminatas nocturnas, deseaba despellejarlo con sus garras hasta que gritara un basta y suplicara por su vida y ahí darle la estocada final pero nunca imagino que el sería el derrotado, lo odio por ese momento de humillación.

Sabía que lo arrestarian nuevamente por eso pero no fue así, ese hombre al que quería matar le extendió su mano ofreciéndole su ayuda, Choi quedó sorprendido nadie le había entregado ayuda ni tampoco amabilidad como se expresó aquel sujetó de cinta negra, desde ese instante sintió una pequeña esperanza de cambiar su vida.

Aprendió muchas cosas, a ser buena persona, a luchar no solo por el placer de matar, ya no sentía ese placer, quería ser fuerte, quería tener amigos y así apareció Chang otra alma desviada como el, otra alma que su maestro Kim quería cambiar.

Ya había pasado mucho tiempo juntos, muchas batallas ganadas y otras pérdidas, sonrió al ver cómo su maestro se secaba el sudor con una toalla blanca mientras se sentaba a su lado.

—¿En qué piensas? -le pregunto Kim.

—En como mi maestro tuvo el valor de recoger a un asesino.. -bajo su mirada distante. —Yo no valgo la pena... Sé que debo estar feliz pero mi pasado es algo que no puedo olvidar, debería irme y dejar de ser una carga para usted.

— Choi - la voz de su maestro era dura, y lo miro con severidad. — No digas estupideces. - dijo, sin ser nada gentil. Choi parpadeó dolido, pero se limitó a sonreír levemente, haciendo que la mirada de Kim se suavizara. — Yo confíe en ti y no me voy a dar por vencido ni dejaré que tú lo hagas.

—No será fácil.

Chizuru terminaba de hacer sus oraciones arrodillada hacía el altar cuando escucho na voz... Sonaba como un eco, pero a la vez era tan familiar, su presencia era calida al tiempo entraron al templo Iori y Kyo quienes la veían confusos.

—¿La sintieron? - les preguntó ella al momento un espíritu celestial apareció una mujer bella estaba flotando cerca de ellos, su aura era fuego amarillo que la segaba con su luz, su cabello rojo y largo ardía como brazas encendidas, sus ojos eran amarillo como el sol y de su cuerpo hermoso brotaban bellos rayos de colores con luces brillantes.

—Amaterasu.

La morena la reconoció de inmediato, la diosa sonrió mirándola con con sensibilidad.

— Kagura, Kusanagi y Yagami, ¿saben quién soy?

—Eres la diosa del sol.. nuestro ansestro, la que entrego a mi familia el espejo Yata no Kagami. - contestó la morena mostrando su devoción. Iori y Kyo solo guardaban silencio.

—Se que Orochi ocaciono problemas en este mundo y lo han sellado en mi espejo utilizando las demás reliquias, se que han luchado contra el y que maldijo a los Yasakani.. voy a ayudarlos a cumplir esa profecía.

— ¿Porque ahora quieres ayudarnos? - cuestionó Iori mostrando su enojo. A lo que la morena desaprobó su actitud.

—Yagami-sama guarda silencio. - le dijo Chizuru.

—Sin más recuerdo fueron ustedes quienes hicieron el pacto con Yamata por más poder del que le obsequie, deberías estar agradecido en que intervenga. - le contesto la diosa con firmeza, Iori solo miró hacia un lado con molestia.

— Eso es cierto Yagami, deja de preguntar idioteces. - le respondió Kyo con arrogancia a lo que Iori iba a responder con un golpe pero su puño fue detenido en el aire como si una fuerza lo impedía, Amatarazu miro fijamente al pelirrojo.

— Quiero que terminen con esa guerra que tienen ustedes, Unidos será más fácil acabar con Orochi. - hablo la diosa a los que ambos rivales estaban en desacuerdo. — La profecía de la Diosa Athena decía "En la noche clara y el día oscuro, el agua, el aire, la tierra y el fuego se transformarán en círculo. La moneda de la vida tiene dos caras, pero tendrá una, y solo el heredero de sangre divina y mortal salvará al hombre de la maldición".

—Intente desifrarlo pero lamentablemente no logre entenderlo. - hablo apenada Chizuru a lo que la diosa solo la miro con amabilidad.

—Habla de cuatro individuos con distintos elementos, deben hallarlos y se encuentran cerca de ustedes, ellos son quienes ayudarán a combatir contra los aliados de Orochi. - informo la diosa.

— Aire, agua, tierra y fuego. Como lo fueron los reyes celestiales de Orochi. - dedujo Chizuru.

— Así es, pero a diferencia de ellos, estos individuos son seres humanos. - le respondió la diosa.

— Yo soy fuego ¿Puedo ser uno de ellos? - preguntó Kyo a lo que Yagami lo miro de inmediato.

— Tu puedes serlo Kyo Kusanagi así harás tú alianza con el Clan Yagami y romper la maldición. - le dijo Amaterasu a lo que el castaño se sorprendió, Iori apretó sus mandíbulas.

— ¡No necesito la ayuda de Kyo! - exclamó Iori con enojó. —Yo puedo ser el elemento fuego.

— Tu fuego es impuro Yagami, si quieres salvar a tu familia tendrás que aceptar su ayuda y dejar ese orgullo a un costado. - le pidió la diosa siendo comprensible a lo que el Yagami solo se limitó a no contestar pero sabía que ella tenía razón.

— Solo falta encontrar a los demás, les deseo mucha suerte y no se preocupen estaré al pendiente de ustedes. - con esas palabras la diosa con todo su brillo desapareció.

Los tres se miraron entre sí.

—No puedo creer que la diosa Amaterasu estuvo en mi templo. - hablo la morena con entusiasmo.

— Entonces ¿Fue ella quien entrego las tres reliquias a cada uno de nuestros Clanes? - preguntó Kyo sin comprender. Iori rodeó los ojos.

—No puedes ser más idiota Kyo, luego soy yo quien cuestiona idioteces, ¡Es obvio que si! ¿Acaso tu padre nunca te hablo de ella? - le dijo Yagami como si nada a lo que molesto al Kusanagi.

—Asi es, descendemos de la diosa del sol. - volvió a decir Chizuru complacida. —Si Kyo es el elemento fuego faltaría el elemento agua, aire y tierra ¿ Quienes podrían ser?

—Dijo que estaban cerca de nosotros. - contesto Iori.

—Agua. - susurro Kyo y su novia aprecio en su mente. —Leona. - ambos lo vieron.

—¡Es cierto! Su padre era Gaidel, el elemento agua de Orochi. - recordó Chizuru. — Solo falta Aire y Tierra.

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