Capitulo XIV

"El incendio"

Aún en el templo Iori estuvo de acuerdo con chizuru que lo mejor era quedarse unos días hasta que no hubiera peligro, abrió el cerrojo de la puerta lentamente y lo primero que vio fue a su esposa durmiendo en la cama y a la pequeña niña sobre su cuna a su lado.

– Hola hija- murmuro, la niña le respondió con una sonrisa.

Athena comenzó a moverse hasta que abrió los ojos, y se dio cuenta de la hermosa escena que veía, su esposo viendo con cariño a su hermosa beba.

– Iori, quien lo diría.. tu y yo formando una familia - hablo la psíquica a lo que el pelirrojo semi sonrió sentandose a su lado. –Dejame ayudarte.

Con cuidado ella coloco a la bebé en los brazos del Yagami, se veía tan tenso con su hija en los brazos, como si temiera que se le cayera al piso.

–Tranquilo, no es tan difícil.

Era tan pequeña y liviana como una pluma. Cuando vio los ojos de la niña que lo observaban con curiosidad.

–Son lilas- murmuro el.

–¿Qué cosa?

–Sus ojos son lilas, igual que los tuyos- la miro.

Ella acerco aun mas y miro a la niña.

–Se parece a tu madre - murmuro ella para darle un beso en la frente a su bebe.

–¡Foto! - escucho, para después ver la luz.

– Fumiko.

–Tenia que fotografiar este momento. - se disculpó la hermana de Iori.

– Hola, gracias por venir - la saludo Athena al verla y a la vez ingreso Sakura con obsequios y globos,Taiki y los ojos se posaron en la niña, era obvio que venían a conocer a la nueva integrante de la familia.

–¿Puedo cargarla?- pregunto Taiki.

–Claro. -dijo Athena. El la cargo por unos minutos, mientras Fumiko les saco algunas fotos.

–No puedo creer que está niña hizo desaparecer la maldición de Orochi. -hablo Taiki sorprendido. –¿Cuál será su nombre?

–Akane. - hablo Iori, su padre lo miro y sonrió. –Es igual a ella.

–Es preciosa Athena. Felicidades. - hablo su madre orgullosa de su hija. –Traemos obsequios para Akanee.

–Gracias mamá. -respondio Athena era raro verla tan emocionada por ella y la niña, tal vez estaba cambiando.

Luego fue el momento de fotografiar a Athena con Iori.

–Es mi turno ahora, Fumiko sacame una foto con mi nieta. - hablo Sakura quien también se veía feliz, después de todo tenía corazón. – Vaya, no perdí la práctica después de tantos años de no cargar a un bebé.

– Me toca cargar a la bebé -hablo Fumiko– haber Sakura tómame una foto con mi sobrina.

Akanee salio sonriendo mientras posaba para algunas imágenes, la beba no decía ni reclamaba nada, al parecer le gustaba ser el centro de atención.

–Ahora una foto familiar. -Fumiko le entrego la niña a Athena y le saco una foto junto con Iori.

Después de eso pasaron varios días, todo parecía estar tranquilo.

Ella estaba vestida de blanco y a su alrededor no se veía nada solo niebla que segaba todo el espacio.

Athena... -escucho que la llamaban, era imposible pero le parecía familiar.

¿Quien eres..? ¡Muéstrate!

Soy la Princesa. - hablo al tiempo de hacerse ver. Athena vio con sorpresa el parecido en ella.

Eres la diosa..

Asi es, vengo a advertirte de un gran peligro, debes ser fuerte...

¿De que hablas? ¿Que peligro?

Es Akane ... -susurro ella sintiendo el dolor de Athena en sus ojos. –¡Debes despertar!

¿Que? ¿Esto es un sueño?

¡Despierta!

Sobresaltada aquella madrugada, con toda la frente perlada de sudor, miro a su alrededor se había quedado dormida en los brazos del Yagami en el sillón de la sala del templo, Chizuru había quedado cuidando a la niña para que ambos descansarán un poco ya que últimamente no podían dormir, parecia que hubiera tenido una pesadilla, lo recordaba y la niebla seguía ahi.. ¡Espera! No era niebla era humo y comenzó a toser sin parar.

– ¡Iori! ¡Hay humo! - lo zamarreaba ya que nadie se había dado cuenta. El abre los ojos lentamente comenzando a toser también.

¡Fuegoo! - escucho que grito una de la sacerdotisas afuera.

Athena pensó en la niña mirando con terror al pelirrojo.

–Akanee

Ambos corrieron hacia la habitación donde en ese lugar aumentaba el humo y la luz escarlata de fuego, el pelirrojo tiro la puerta abajo tapándose la cara con el codo, la ola de calor de las llamas era insoportable, vio a Chizuru estaba tirada en el suelo, Athena fue a socorrerla ella aún respiraba, Iori cuando fue a la cuna de la niña, estaba vacía.

–No está. - dijo el viendo la cara de Athena quien se tapo los labios con la mano verificando lo dicho.

–No puede ser ¡¿Dónde está?! -exclamó ella poniéndose nerviosa.

–No lo sé.. ¡Tenemos que salir!

Las llamas se hacían cada vez más grandes, y el calor era insoportable.

–No.. - dijo ella comenzando a llorar y noto un papel que estaba sobre la cuna que decía " En el nombre del dios Yamata no Orochi"

Iori vio también la nota

–Se la llevaron, malditos.

Chizuru se empezó a despertar.

–Shen... Se llevó a Akane. -afirmo levantándose como pudo

– ¡Bastardo! Ya verá cuando.. espera ¿Shen Woo?

–¡Iori! Hay que salir -dijo Athena ayudando a Chizuru a caminar hacia afuera de la habitación junto con Iori salieron del templo donde vieron a las demás sacerdotisas que al ver a la morena no tardaron en auxiliarlas.

Los bomberos llegaron junto con la ambulancia y la policía.

En cuestión de minutos, casi la mitad del templo estaba en fuego y los bomberos no tardaron el sacar la manguera y apagar el fuego mientras que otros rescataban a algunas sacerdotisas.

Después de unas horas...

– ¿Lograron a pagar el fuego ya? – preguntó Chizuru a Kyo quien apenas se enteró lo sucedido habla venido lo más rápido posible. Todos estaban afuera del templo.

– ¡Sí! Lamentablemente, algunas habitaciones fueron consumidas, el jefe de bomberos dijo que el fuego pudo haber sido provocado ya que el insendio fue en la habitación donde estaba la niña y unas de las sacerdotisas dijo que vio a una persona rubia corriendo en el jardín.

–Fue Shen Woo quien secuestro a la hija de Athena. - hablo Leona con tristeza.

–¿Cómo lo sabes? - cuestionó Iori con desconfianza.

– El me llamo me dijo que me arrepentiría de haber jugado con sus sentimientos. - suspiro. –No le di importancia, fue un error.

–¿Error? ¡Debiste haber avisado, mujer! - le gritó Iori hecho furia.

–Lo lamento..

– ¡¿Y tú?! - se acercó amenazante a Chizuru quien temio a la reacción de Iori quien no podía estar más furioso. – ¿Como pudo ese infeliz derrotarte?

–Me tomo por sorpresa, estaba dormida cuando empezó atacarme. -argumento la morena.

–¿ Y los guardias? Este lugar no estaba custodiado con ninjas del Clan Kusanagi? - volvió a exclamar el pelirrojo.

–Fue mi error. - hablo Benimaru. – Mande a la mitad a descansar porque hace días que no lo hacían y..

En ese momento Iori lo tomo del cuello, estaba realmente enojado.

–¡Idiota! ¿Con que derecho haces esa estupidez?

–¡Ya suéltalo, Yagami! -los separó Kyo y lo miro con enfado a su amigo rubio.–Debiste consultarme Nikaido, ellos están preparados para estás situaciones.

–No lo sabía, solo quería ayudar.. también descuide mi guardia ¡En verdad soy un tonto! - se acercó a la psíquica muy arrepentido quien estaba en shock mirando el templo destruido. –Perdoname por favor..

–Solo quiero recuperar a mi hija. - dijo solamente la psíquica muy triste sintiéndo un gran dolor sobre su pecho y luego se alejo de ellos sin decir nada más.

Mientras tanto en el edificio...

–¡¿QUE HACISTE IDIOTA?! - Ámbar vio como Shen entraba a su apartamento con un bebé en brazos y un par de bolsas –No me digas que es..

–La hija de Iori y Athena. - afirmó triunfante.

–¿La secuestraste?

–No fue fácil, tuve que actuar rápido había guardias en el templo, creo que el Clan Kusanagi está rodeado de inútiles, no eran muy fuertes... -siguio diciendo mientras se sentaba sobre el sillón cómodamente.

–¿ Y que haces aqui ? - pregunta molesta. –¿Sabes que me haría Yagami si se entera de que su hija está aquí ?

–No querías venganza ¿Olvidas que fue Yagami quien asesino a Eric? - le recordó mientras que ella comenzaba a ponerse triste.

–¿Que harás? ¿Se la entregaras a Saiki?

–Aun no lo sé.. mientras tanto cargarla mientras voy a bañarme. - se la entrego en brazos y al tiempo la bebé apenas la vio comenzo a llorar y se escucho por todo el lugar, y pese a que la chica lo mecia y arrullaba simplemente no se callaba.

– A ver damela.- En cuanto la pequeña sintió nuevamente las manos del rubio y ese calor que emanaba el joven se calmó totalmente, lo cual sorprendió a la chica. –¿lo ves? Eres tan maternal como una hiena - dice burlón mirando a la rubia

–¡No es cierto! ¡Esa niña es tan odiosa como su padre!

–Tal vez podría llegar a ser tu hija si Athena no te hubiera quitado al pelirrojo.

–Solo tu puedes decir estupideces como esas. - en ese instante vio que la niña le tomo el dedo del chico comenzando a chuparlo.

–¿Tiene hambre? - y sintió un olor.. se había hecho popo. –Ah no..

La chica rio y vio de reojo las bolsas que había dejado sobre la mesita.

–Al menos no eres tan idiota. -dijo sin bromear está vez y una venita apareció en la frente de Shen quien tomo las toallitas húmedas y con cuidado limpió a la bebé poniéndole el pañal, sin embargo no dejaba de llorar pero era normal ya que tenía hambre. –Bueno yo voy a dormir, solo ocupate que no llore ¿Ok?

–¿Que? ¿Vas a dejarme solo con ella?

–Secuestrarla fue tu idea, Haste cargo tu sino quiere que llame a Saiki - lo amenazó ella llendo a su cuarto.

Después de una hora Shen suspira profundamente mirando a aquel angelito entre sus brazos, tenia una cara de felicidad que no podia con ella

–¿En que sueñas? - le pregunta a lo bajo y camina hacia el futon, le recuesta ahí, aun envuelta, y se tumba también, mira al techo. –Ni te acomodes mañana te llevaré con Saiki para que se haga cargo de ti - dice de pronto, pero curiosamente parecia más que se lo decía a él mismo para no permitirse más sentimientos. Se tapa con las mantas y a los pocos minutos se queda dormido al lado de la niña.

El amanecer se acercaba y Athena no había podido conciliar el sueño, ahora ambos se encontraban en la mansión Yagami, no había caso seguir en el templo después del secuestro de Akane, ya la policía estaban al tanto y dijeron que iban a ser lo posible por capturar a Shen Woo, la psíquica solo esperaba un milagro, ya no tenía fuerzas para seguir, sus ojos estaban rojos e hinchados de tanto llorar, pensaba en la niña todo el tiempo ¿Como estará? ¿Si la estarán tratando bien? Y lo peor ¿Si aún estaba con vida? Rezaba pidiendo por su hija. Iori bajo por las escaleras y la vio parada en el ventanal como si esperara a alguien, le partió el alma verla tan destrozada mentalmente, fue hacia ella tratando de consolarla con un abrazo.

—Akane -sollozo rompiendo a llorar. Necesitaba sentir su cuerpecito entre sus brazos, la necesitaba tanto.

—Cariño, tranquilízate, la encontraremos; ya mandé a publicar sus fotos en todos los periódicos y televisoras de todo Japón, Shen ni Saiki podrán ocultarse más.

—Soy tan mala madre -sollozo— Por mi culpa se la llevaron y he descuidado a mi hija… Ya no tengo fuerzas… Iori, siento que en cualquier momento voy hacer una tontería.

—Mírame, Athena -le exigió Iori.

Y así lo hizo, fijó su mirada en él.

—Eres una buena madre. Es comprensible que no tengas cabeza para nada con lo que está pasando, serías una mala madre si no lo sintieras y estuvieras tan campante; tienes que ser fuerte por Akane y por mí; te necesito, trato de ser fuerte pero si no me ayudas… me derrumbaré -manifestó con tristeza. Solo era cuestión de tiempo para que él también se rompiera.

En ese momento algo en ella se encendió. Tenía que ser fuerte, no era justo dejarle todo a él. Estarían juntos, lucharían juntos y traerían a casa a Akane la familia la necesitaba fuerte y optimista. Acaricio su mejilla, él solo cerró los ojos.

—Seré fuerte, nuestra hija regresará a casa. Tienes razón, somos guerreros, amor, luchare contra el mismo Orochi por ella -le brindo una pequeña sonrisa.

La tarde pasaba tan lenta, reunidos con el comandante Heidern pensaban en interferir los teléfonos cuando el celular de Iori comenzó a sonar, él se puso tenso al ver quién llamaba.

— ¿Qué pasa? -pregunto con miedo la psíquica.

—Número desconocido -informó.

— ¡Diablos! Tome la llamada en lo que conecto los cables para rastrearla -exclamó el comandante.

Posicionó un aparato y lo encendió, conectando un cable al celular del Yagami.

—Si. -contesto lo más tranquilo que pudo el sonido llenó el entorno, se percato que habían llegado tres soldados más en la sala.

—Hola, cariño. -Su voz se escuchó. Athena se estremeció —Tengo algo que te pertenece -dijo riendo.

—¡Ambar! -exclamo — Devuélveme a mi hija

—¿Iori Yagami rogando?, pero eso no lo esperaba ¿y tu esposita? -preguntó con burla.

—No te metas con ella -exigio alzando la voz.

— ¡Oh, vamos! De seguro debe estar preocupada también por la bebita... pero ahora vamos a hablar de negocios… si la quieres de regreso, Saiki quiere el Magatama o sea a ti y a Kyo Kusanagi y yo quiero un lindo vestido de diseñador... em aún lo decido bien.

— ¿Te estás burlando de mí? -inquirio Iori.

— Mmm no.. solo te estoy haciendo sufrir un poco más por haber asesinado a mi Eric.. pero en verdad esas son las condiciones si quieres volver a ver a tu hija, no ha dejado de llorar y ya me tiene harta. -exclamo.

— Está bien dime dónde y cuando

—Te pasaré a Saiki. Nos vemos, cariño.

— Iori Yagami… un placer conocerte, tal vez ya me conoces en el último torneo Kof. Mañana al medio día te llamaremos confirmando el lugar para hacer el intercambio, no quiero a los Ikari en esto, sabré si me mientes y me encargaré personalmente de acabar con el llanto del mocosa.

—No le hagan daño a mi bebé, por favor -gritó Athena.

—Escucha a tu mujercita, así que mantén alejado a la milicia de todo esto, lo que vi en las noticias no me gustó, pero lo dejaré pasar -comentó de manera fría.

Volteó a mirar al comandante, quien le escribió que exigiera una prueba de que la niña estaba viva.

—Haré todo como tú lo quieres, pero cómo sé si Akane está… viva. -su voz salió rasposa al decir eso.

—No me desafíes, Yagami; no sabes con quién te estás metiendo. Recibirás algo que te confirme si está viva o no, hasta pronto. -Y colgó, dejándolo con un sabor amargo.

Athena se asustó mucho cuando el comandante le pidió que leyera el cartel, pero no se compara como cuando escucho la voz de Saiki, sentío que dejaba de respirar.

—Mi bebé, Iori ¿por qué dijiste eso? ¿Por qué? Le van a hacer daño, Iori, ¡por tu culpa le harán daño! ¡No te lo perdonaré, si le pasa a Akane algo no te lo perdonaré! -le grito golpeando su pecho.

—Tranquilícese, señora Yagami. Es el protocolo a seguir -explicó el comandante.

— ¡Al diablo el protocolo, usted y sus negociaciones! Es la vida de mi hija la que está en manos de malditos -contesto enojada—. Lo siento… -sollozo— No era mi intención ofenderlo… pero tengo miedo, solo quiero a mi hija de vuelta.

—Tranquila. La encontraremos. -Iori la abrazó tratando de reconfortarla.

—La llamada fue interferida. Señora, tenemos la dirección, mis soldados van en camino -anunció el comandante. Una ola de confianza regresó a Athena.

Shen caminaba por el parque perdido en sus pensamientos ¿Estaba haciendo lo correcto en buscar venganza? Había dejado a la niña con Saiki y Ámbar en un galpón abandonado, pero no podía dejar de sentir culpa.

– ¿Hola? ¿Estás bien? - le pregunto un chico rubio de ojos azules que se había interpuesto en su camino, de figura delicada se tomaba de la cintura como una mujer, un mechón cubría su ojo y su aspecto era francés. Pero lo más que le sorprendió era el parecido con Saiki.

– Disculpa.. ¿Te conozco? - cuestionó y unas imágenes de ambos juntos aparecieron por su mente.

– Tu sabes quién soy.

– Ash.. -dudo en decir a lo que el sonrió.

– ¿Que crees que estás haciendo, Shen? ¿Ahora secuestras bebés? ¿Buscas venganza? - le cuestionaba con decepción.

– Eh.. yo ¡Tu no lo entiendes!

– Lo único que entiendo es que eres un maldito cobarde al alejar a una madre de su hija y luego abandonarla en su suerte con el demonio de Saiki. -le respondió enojado a lo que el solo bajo la cabeza sintiéndose pésimo.

– Lo se.. pero ¿Y eso a ti que te importa? - le pregunto con interés asombrando al francés.

– Me importa por qué siempre fuiste mi amigo. - le dijo con una sonrisa a lo que Shen compartío también sintiendose un poco mejor.

– Fui débil ¿Que hice, Ash? - mostró arrepentimiento tomándose de la cabeza al recordar a la niña, no se atrevía a ver al francés a los ojos.

– Tienes que remediar lo que has hecho para que puedas dormir tranquilamente por las noches. - le aconsejo.

– Lo hare.. -dijo al tiempo de querer verlo pero el ya no se encontraba.

...

– Athena -le susurró su mamá.

— ¿Qué pasa? -cuestioné en voz baja.

—Al parecer son noticias, el comandante está aquí. Ve, mi cielo.

Athena asintió y le dió un abrazo a su madre que la sorprendió.

–Gracias por estar conmigo mamá.

–hija.. no fui la mejor madre contigo, hice cosas terribles contigo y estoy arrepentida de todo lo que hice.. pero en verdad te quiero mucho y deseo que seas feliz. - le confesó sinceramente abrazándola también. –Ahora ve que te están esperando.

–Esta bien, también te quiero mamá.

Cuando llego a la sala tomo a Iori de la mano.

—Encontramos el sitio de donde llamaron, la persona que llamó desde allí destruyó el celular. No encontramos indicios de que alguien estuviera viviendo en el lugar, están jugando, despistándonos. Sobre Ámbar… desde ayer no se presenta en su trabajo, nadie sabe de ella, hemos ido a su departamento está todo menos su ropa, confirmamos que renunció alegando compromisos personales. Los aeropuertos, central de autobuses y casetas en las carreteras, tienen su foto junto con la de Shen, Saiki y su hija estas fotos circulan de manera silenciosa por si tratan de escapar del país para que sean detenidos -les explicó el comandante..

—Comandante, han arrojado un paquete a la vereda de la mansión, trae una tarjeta que dice: Para Iori Yagami y familia -habló Ralf por el intercomunicador.

—Revisen si no trae nada peligroso y súbanlo ahora mismo -les ordenó.

Athena moría de los nervios, empezó a temblar, Iori la abrazó fuertemente. Las caras de Taiki, Sakura y Fumiko denotaban miedo.

Dos golpes a la puerta y abrió el Comandante, les indicó que pasaran, con cuidado abrió la caja, sacando de ella un body rosa llena de sangre…

Un grito salió del interior de la psíquica, desgarrándole el alma.

— ¡NOOO! -grito cayendo al suelo—. No, no, no… -Corrío hacia el comandante, quitándole la ropita de las manos—. No, ¡Dios, por favor, no! Mi bebé no…

Sentío unos brazos a su alrededor.

—Athena, por favor, cálmate.

—¿¡Cómo quieres que me calme!? Es el body de Akane… es su ropita y está llena de sangre, es de ella… ¡Iori, es tu maldita culpa! Tú querías una prueba… -Sintio que le faltaba el aire, pero su furia era contra Iori y esta podía más—. ¿Querías pruebas si estaba viva? ¡Pues mira esto! -Con la ropita en su mano empezo a golpear su pecho—. Te juro que si la han lastimado te mataré, Iori, yo misma te mataré, ¡es tu culpa! ¡Tu maldita culpa! -Empezo a sollozar.

Vio los rostros de la familia, sorprendidos a su reacción, Fumiko lloraba desconsolada en brazos de Taiki que no daba crédito a lo que veía.

—Athena -la llamó Iori tratando de acercarse— Athena… -Puso sus manos sobre sus hombros.

—No me toques -le advirtió.

—Athena, no me hagas esto, no tienes idea por lo que estoy pasando. -Athena lo miro fijamente, en verdad estaba triste.

—No me importa, es tu culpa, tú obedeciste las estúpidas reglas, es tu culpa -sollozo — No me toques, no me hables, no te quiero en mi vida, quiero a mi hija -grito corriendo hacia la habitación, necesitaba calmarse.

Después de que Athena se fue a la habitación Iori no podía conciliar de lo dicho su esposa; ella lo quería fuera de su vida, no podía ser real; no, su hija estaba bien, no se atreverían a hacerle daño… No, no.

—Señor Yagami, mandaremos a analizar cuanto antes la ropita, en menos de una hora estarán los resultados. Suelen usar este tipo de cosas para presionarlos, estoy seguro que no es la sangre de su hija. Confíe en nosotros -explicó el comandante.

Taiki y Sakura terminaron de hablar con él, no sé cuánto tiempo pasó, pero aprecio el cielo más oscuro, escucho al comandante hablar y colgar minutos después con una cara más relajada.

—No era la sangre de su hija, era sangre animal.

Cuando dijo eso se alivió, su corazón volvió a latir con su ritmo normal, pronto Akane estaría en su hogar, algo se lo decía.

— ¿Están seguros? -preguntó Taiki

—Confirmado, señor, la comparamos con el chupón que nos dio la señora Athena, no era su sangre, su ADN no coincide; quieren controlarlos para que no nos llamen, la ventaja es que no saben que ya lo sabemos y estamos de civiles por si nos ven salir crean que somos unos más de los sirvientes de la mansión- comentó.

Una llamada irrumpió el silencio.

—Señor Yagami, es su celular, responda -le ordenó el comandante.

Salio de su trance y respondió.

—Bueno. -Iori vio que tenían el intercomunicador activo, se podía escuchar la voz en toda la sala.

—Te llegó mi obsequio -dijo la voz de Saiki riendo. — Es una pequeña advertencia para que no te metas con nosotros. Ahora, quiero Kyo Kusanagi y a ti a cambio de la niña para mañana en la calle Tokio 278, solo Kyo y tú ¿Has entendido?

—Entendido, ahí estaremos -respondio tratando de calmarse.

— ¿Ahora no preguntarás por la malcriada? ¿¡Ves que sencillo es obedecer!? Estamos en contacto. -Y colgó.

—Los hemos rastreado. Mandaré a mis hombres a vigilar el perímetro; no se preocupe, no haremos nada, tenemos que ser cuidadosos, saber si la niña se encuentra con ellos, si es así le colocaremos un micrófono para poder oír cada uno de sus pasos, nos infiltraremos y los atraparemos después de que salga con su hija; todo saldrá bien -declaró el comandante.

—Sí, todo saldrá bien -dijo al recordar las palabras de Athena en su mente.

—Iori, deberías decirle a Athena -sugirió Taiki.

—No creo que quiera verme

—Está sufriendo, esto la está matando.. ella te necesita hermano. - está vez hablo Fumiko.

Iori caminó hacia la habitación donde la encontró hundida en el sillón llorando, entre sus brazos tenía la mantita rosa de Akanee.

—Sé que no quieres oírme, pero esto es importante -le dijo, respetando la distancia entre ambos, ella no respondió. — Han llegado las pruebas, no es la sangre de Akanee, pertenece a un animal, solo querían asustarnos. Saiki ha llamado, mañana se hará el intercambio, nos ha dado la dirección. - ella ni siquiera lo miraba — Se que soy culpable, nunca debí involucrarme con la desquiciada de Ámbar, ella lo hace para vengarse de mi, porque la rechacé de la manera más cruel te prometo que Akanee regresará a tu lado. En unas horas iré por ella, me han pedido que vaya solo con Kyo, solo espero que haya escuchado mi mensaje. Athena te amo como jamás creí amar. -Cerro sus ojos por unos segundos, antes de que las palabras que saldrían delataran aún más su sufrimiento. — Dejaré a Akanee entre tus brazos, y después desapareceré de sus vidas para que nadie los lastime por mi culpa.

Iori sintió unos brazos que lo abrazaban

—No te vayas, ¡por favor! Lo siento… -sollozó— No quise decir todo eso, no quise… Pero es que ver la ropita de nuestra hija así me destrozó. Perdóname, Iori, por favor… - Iori lentamente la separó un poco de el — No te vayas -le rogó. Sus ojos estaban irritados por tantas lágrimas derramadas, verla triste y sufriendo lo superaba.

—Solo quiero abrazarte -comento el con voz triste. Sintió cómo suspiró, el la rodeo con sus brazos acercándola lo más que pudo.

—Perdóname, no quise decir todo eso perd… -Iori no la dejo que prosiguiera y coloco un dedo sobre sus labios.

—Lo sé, Athena, sé que fue un momento de desesperación, sé que no querías decirlo, pero en verdad esto es mi culpa -aseguro, pensando en los malditos de Ámbar y Saiki.

—Tú no tienes la culpa, solo ellos, nadie más, ¿entiendes? -argumentó mirándolo a los ojos.

—Pero… -Ahora fue ella quien lo calló.

—Nada, tú no tienes la culpa; eres un buen hombre, mi esposo, padre de nuestra hija quien regresará mañana y esta pesadilla acabará. -Suspiró, brindándole una sonrisa—. Te amo -susurró.

—y yo a ti.. debo ir por Akanee

—No quiero que vayas, es peligroso. -me dijo alterándose de nuevo.

—Nada va a pasarme, Athena. Antes de salir con Akanee acabaré con todos ellos.

— De acuerdo.. - le dijo abrazándolo nuevamente con lágrimas en los ojos.

—Tranquila, estaré bien. -dijo, convenciéndola de la única forma que sabía… uniendo sus labios. Este beso no era suave, era intenso y desesperado, se necesitában y el solo pensar que tal vez no regresara hacía que lo intensificara más.

Después salieron a ver si había noticias. Sakura nos sonrió al ver nuestras manos entrelazadas; Kyo y Leona también se encontraban ahí.

—Goro, Kim y Choi mbién vendrán a ayudar, estaran aquí en una hora -informó Leona.

—No están solos, todos recuperaremos a Akanee - hablo el castaño.

—Gracias, Kyo -le dijo Athena. Camino hacia él y lo abrazo al igual que a Leona.

— También se los agradezco. - habló Iori, era aún difícil expresarse antes los demás, aún más agradecer a Kyo que asistiera a pesar de sus indiferencias y la rivalidad.

—Lo primordial es la niña. - hablo Leona.

— Señor Yagami, siento interrumpir, es hora, debemos irnos para que lleguen justo a tiempo -informó el comandante. — Necesito que lleve esto. -Señaló, tendiéndole un chaleco. —Es por su seguridad. - Iori nego con la cabeza.

—No necesito eso. -lo rechazo y el comandante acepto su petición.

— El audífono y micrófono si lo llevará -Clark se lo colocó.

— ¿Escucha, señor? -le preguntó.

—Sí -contestó Iori.

—Ok, entonces eso es todo, le daremos instrucciones, todo saldrá bien.

—Iori. -lo llamo Athena teniendo su atencion. —Ire con ustedes.

—No.

—Es la vida de mi hija que está en juego, iré de todas formas. -insistio.

Iori suspiro con cansancio, sabía que ella por más que se lo prohibiera iría a buscar a Akanee.

Luego de un rato salió Iori, Athena y Kyo de la mansión rumbo a la dirección que le habían dado, iban en el coche de Iori y los Ikari iban en otros autos, mientras le daban instrucciones a través del audífono para que pudiera llegar sin problemas a la dirección. Iori no era de los que recibía órdenes pero por su hija era capas de eso y mucho más.

Después de una hora y media de camino, estacionó el coche y bajo junto con Athena y Kusanagi.

Señor Yagami, actúe lo más tranquilo que pueda, estaremos aquí para resolver cualquier cosa. -El comandante estaba a cargo de cada uno de sus movimientos.

En la entrada de la casa habían diez hombres quienes le abrieron la puerta, una vez adentro la casa estaba vacia. Un hombre que reconocio perfectamente lo recibió con una sonrisa.

—Qué bueno que sea puntual Yagami, hasta convenciste a Kusanagi en venir contigo. -hablo Saiki a lo que Kyo sonrió con arrogancia. —Ah y una visita que no esperábamos.

— ¿Mi hija? -pregunto Athena.

— ¡Pero mira quién ha venido a rescatar a su hija! -En ese momento apareció Ámbar con la niña en sus brazos, Athena sintio como si corazón se le quería salir del pecho cuando la vio y al tiempo los rodearon hombres vestidos de negro, mercenarios, tenían los ojos rojos y un aspecto aterrador, eran como si estuvieran poseídos, entre ellos se encontraba Shen Woo.

—Sabia que no vendrían solos. -rio Kyo llamando la atención. —¿Tienen miedo al poder de los Kusanagi?

—¡Imbécil! -grito Ámbar diciéndole cosas al castaño.

Señor Yagami, vamos llegando, ¿está rodeada la casa? - le preguntó el comandante.

—Sí -susurro Iori aprovechando la distracción

¿Cuántos hombres? -Volvió a preguntar.

—Treinta -susurro.

Rodearemos la casa por la parte de atrás, tengo cuarenta hombres, una ambulancia y dos tiradores; no pierda la calma.

—Ya estamos aquí, ¡Dejen que Athena se vaya con la niña! - demando Iori

— ¿En verdad pensaron que sería tan fácil? - Saiki parecía disfrutar de la situación, Iori gruño.

— No, cariño, tu mocosa no vera la luz del sol nunca mas. - explico señalando a la niña —¿acaso crees que te dejaré ser feliz tan fácilmente? Esta niña desaparecerá de tu vida y la maldita de Athena jamás podrá ser feliz.

—¡No! -grito Athena caminando para arrancarla de sus manos.

—No avances más o la arrojo al suelo. -amenazó Ambar, la psíquica paro en seco.

—¡Infelices! -exclamo Kyo furioso.

Vamos a actuar, señor Yagami, ahora -informó el comandante. Un ruido proveniente de afuera los alertó, se escucharon balazos, unos seguidos tras otros. Saiki se asomó por la ventana.

—Eres un maldito, trajiste a la milicia -escupió Saiki caminando hacia Iori encendiendo unas llamas blancas.—. Morirás.

Iori corrió hacia él y encendiendo sus llamas ya carmeci, entre patadas y piñas a lo cual el esquivaba y recibía algunas. En ese momento apareció Leona entro atacando dando de patadas y piñas con su energía verde, "Agua.." Goro con su increíble fuerza manipulaba la tierra creando una onda sísmica que hacía caer a varios y se lanzaba aplastándolos con su peso "Tierra" Kyo con sus llamas y sus golpes certeros acababa con más de uno " Fuego" Choi con su gran velocidad creaba remolinos y lastimaba con sus garras a varios mercenarios que trataron de lastimar a la psíquica "Aire" Kim sonrió orgulloso al ver cómo su alumno se había puesto más fuerte y había bondad en el.

—¡Ve por la niña! - le gritó Choi a lo que Athena le sonrio.

—Gracias. - le dedicó una sonrisa que a Choi lo conmovió y siguió peleando con más intensidad, Athena, se levantó de inmediato.

Shen aprovecho esa distracción para quitarle la niña de los brazos de la rubia.

—¿Qué demonios crees que haces, idiota? -cuestionó Ámbar a Shen.

—No voy a permitir que la lastimes. Yo quería venganza, pero un amigo me dió a ver qué estaba en un error, yo crecí sin padres y sé el dolor que se siente no tenerlos, no permitiré que lo alejes de su madre.

—Eres un estúpido sentimental, devuélveme a la mocosa -le exigió.

Shen se echó a correr con Akanee en sus brazos afuera de la casa. Saiki vio lo que sucedía, estaban perdiendo, no estaba saliendo lo planeado, con todas su fuerza logro empujar al Yagami contra la pared deshaciendo la pelea. Ámbar sacó de un cajón otra arma, Athena se alarmo cuando salió corriendo.

— ¡Ambar, vamonos! No seas estupida! -le gritó Saiki tratando de detenerla.

—No sin la mocosa -le respondió Ambar como respuesta.

—Pues vete al infierno entonces, querida. -Y sin decir más se fue huyendo.

Athena reacciono, sabiendo que Ámbar tenía un arma y estaba loca, desquiciada y quién sabe qué más. La psíquica saco fuerzas que arrasaba todo su ser y salio corriendo en busca de su hija, unos disparos se oyeron afuera en el parque.

—Entrégame a la niña - lo amenazó Ámbar a Shen.

— No seas tonta, Ámbar vete aún estás a tiempo -exclamó Shen.

—Entrégamelo o morirás -advirtió apuntándola con el arma.

Athena cuidadosamente y sin hacer el menor ruido posible camino hacia Ámbar.

—Detente, bruja -ordenó girándose ante ella. — O morirás tú también, querida.

—Por favor devuélveme a mi hija Ámbar. -le pidió Athena, fingiendo el temor que sentía en esos momentos.

—¡Nunca! ¡Por tu maldita culpa, perdí a los único hombres que he amado.. primero Iori y luego Eric.. ¡Yo lo amaba! -le reclamo con furia. — Nunca más estarás con ella. -arguyó apuntando el arma hacia Akanee.

Athena con enojo le quitó el arma utilizando sus poderes psíquicos hacia un lado y se abalanzo sobre ella, en esos momentos odiaba ser tan violenta pero ella se lo merecía.

—Maldita, vas... - Athena apretando las mandíbulas le ensesto una fuerte cachetada a la rubia mientras la sostenía sobre el suelo. —A pagar por querer dañar a mi hija -le dió otro golpe más, dejando las mejillas rojas, estaba furiosa.

Ámbar empezó a reír histéricamente, cosa que confundió a Athena y con fuerza empujó a la psíquica apartando la de ella y al tiempo tomo el arma, Iori llegó justo y la tomo por sorpresa sujetándola del brazo forcejeando con ella, haciendo presión en su mano izquierda para que soltara el arma, cuando el arma se disparó.

Athena vio a Shen a caer junto con la niña.

—¡Nooo! -grito Iori empujándola, corrio hacia ellos temiendo lo peor

— ¡Akanee! - exclamó Athena al ver que Shen la sostenía en sus brazos.— ¿Están bien?

—Toma a tu hija -susurró con dolor Shen. De uno de sus costados Athena, vio la sangre brotar. — Ella está bien - le dijo, tendiéndole a Akanee.

—La bala debió alcanzar algún órgano, tenemos que atenderte -exprezo ella mientras se aferraba en sus brazos su bebé.

Una sonrisa se formó en el rostro del rubio.

—Siempre siendo tan buena, no lo merezco, ¡Perdóname! -susurró cerrando sus ojos.

Iori se acercó a el tomándole el pulso aún sentia su pulso, levemente pero lo sentía.

— Shen. -hablo la psíquica. Tenía la esperanza de que no muriera.

— ¡Pero qué patética escena! Eres un estúpido, debiste haberme elegido a mi y no a la bruja de Asamiya pero ahora es demaciado tarde querido -dijo Ámbar a un escaso metro de distancia del pelirrojo con el arma aún en sus manos. —Fue un placer conocerte Iori Yagami. -manifestó riendo, jaló el gatillo. Athena sin pensarlo se transportó adelante de Iori y junto con la bebé en brazos utilizo su escudo psíquico.

Iori conto tres disparos, pero nunca sintió el impacto, Athena lo había salvado junto con la niña. Luego vio el cuerpo de Ámbar sobre el suelo al parecer las balas rebotaron sobre ella.

—¡Señor Yagami! siento la tardanza pero estuvimos luchando con los mercenarios de Saiki ¿Están bien? - pregunto el comandante.

—Shen.. hay que pedir ayuda. - hablo Athena preocupada.

Los paramédicos ingresaron y acudieron al joven quien estaba desangrando en el piso.

— Saiki logro escapar. Se transportó en una especie de portal - cometo preocupando a la pareja Yagami. — No deben preocuparse, tarde o temprano aparecerá y lo apresaremos. - aseguro el comandante aunque Iori y Athena no estaban muy convencidos. Sabían que Saiki no era alguien normal, no solo manejaba el tiempo sino que era un aliado de Orochi.

Próximo capítulo final...

Gracias a todos por sus comentarios y la verdad estoy feliz de volver a escribir amigos, todavía no seguiré escribiendo ya que tengo que prepárame para seguir estudiando ya que me atrace bastante pero no sé preocupen está historia la termino antes. Saludos !

Miyaa