Jin GuangYao había estado evitando a su padre desde que regresó a LanLing tras su estadía en QingHe. Lo vio solo una vez y prefirió no encontrarse con él ni su madrastra nuevamente. Pasaba casi todo el día pegado a su hermano y cuñada, cuidando de su pequeño sobrino de casi ocho años. Si bien no quería que nadie se ocupase por él, agradeció que YanLi le ayudase a recompensar su estado físico, y que, sobre todo, no hiciera tantas preguntas.
—¿Cómo te sientes hoy, Yao-er? —su cuñada se acostumbró a llamarlo de ese modo, y eso le hizo sentirse apreciado. Se encontraban tomando el té en sus aposentos.
—Bien, solo un poco preocupado.
—¿Por el líder Nie?
—Sí, un poco. —GuangYao no pretendía mentir, lo que le ponía ansioso en realidad, era que su padre solicitara su presencia. El último encuentro le había dejado secuelas que seguían curando—. Le enviaré una carta pronto.
—Seguro que está mejor, supe que A-Xian fue a visitarlo.
—Oh, ¿enserio? —creyó recordar vagamente que algo así comentó Lan XiChen en su última carta, pero GuangYao no se imaginaba un escenario donde Wei WuXian y su expareja convivieran, no eran celos, solo que la idea se le hacía extraña. «¿De que podrían hablar?», se preguntó.
YanLi asintió.
—El y A-Cheng tienen un grupo donde se reúnen algunos combatientes de la guerra que tuvieron algún tipo de secuelas emocionales. —aclaró YanLi, pues era bien sabido que entre los hermanos Jiang existieron diferencias que parecieron en inicio, irreconciliables. Gracias a la intervención de los hermanos Wen y de la misma YanLi, las fracturas en la relación de los hermanos Jiang, pudieron ser restauradas.
—No lo sabía.
—Hace poco tiempo que lo crearon, se reúnen cada mes en Muelle de Loto, al inicio solo eran mis hermanos, pero ahora se ha unido más gente.
—¿Y qué es lo que hacen? —GuangYao estaba interesado. Aunque la idea de comentar sus problemas con otros no le hacía mucha gracia. Prefería incluso no hablarlos.
—Exactamente, no lo sé. Podrías hablar con A-Cheng si lo deseas.
—Sí, quizá eso le vendría bien a da-ge. —Jin GuangYao quería que alguien pudiese ayudar a su expareja. Había meditado en hacer lo mismo, pedir ayuda, pero veía su problema mucho más complicado y no quería que nadie interviniese.
—¿Qué hay de ti? ¿Haz pensando en hacer algo, Yao-er? Tienes que decirle todo a A-Xuan, él te escuchará, yo puedo testificar para ti si lo deseas. —ofreció la mujer, pues había sido testigo implícito de la violencia del líder Jin hacia su hijo—. Tienes a tus hermanos jurados, A-Cheng te apoyaría también.
—Estoy bien, de verdad, no tienes que hacer esto por mí. —GuangYao le dedicó una sonrisa bastante fingida. Sentía que solo estaba dando lástima ajena y que señalar a su padre como su abusador solo causaría un gran alboroto. Sin embargo, el desconocía que YanLi le daba esta opción porque ella sentía culpa de no haber defendido a su hermano de los abusos psicológicos de su madre.
—Yao-er, me gustaría ayudarte, sé que no estás atravesando una situación sencilla, pero yo…
—¡No! ¡Es que tu no lo entiendes! —la interrumpió abruptamente— ¡Nadie me creerá!
YanLi se disculpó en voz baja y abandonó el pabellón donde residía su cuñado. Tras haberse quedado solo, Jin GuangYao comenzó a recordar.
La última vez que Jin GuangShan había agredido a su hijo fue inmediato a su regreso a LanLing, pues GuangYao fue cuestionado por extender su tiempo de pasantía en QingHe.
—Has tardado en regresar, hijo.
GuangYao no respondió. Si intentaba justificarse, iba a ser reprendido con mayor severidad. Prefirió quedarse callado.
—Escuché cosas, A-Yao, cosas que te vinculan con el líder Nie. ¿Es cierto que tú y el son manga cortada? ¿Eres un maldito manga cortada?
Jin GuangYao quiso gritar que sí, que sí lo era, y que por cariño se había quedado a cuidar del otro hombre. Sin embargo, las palabras se atoraron en su garganta y poco después ya había sido aporreado contra la pared. Se congeló y se quedó en el suelo, no sintió dolor, no sintió que existía. Su padre seguía gritando injurias contra él, y dándole puntapiés. Jin GuangYao no respondió, no sé movió, su cuerpo estaba ahí, pero su mente no. No respondió a ningún estimulo físico ni siquiera cuando Jiang YanLi lo halló hecho un ovillo en el piso. Esta vez no hubo sangre ni ropa hecha jirones, pero por su estado, YanLi se dio cuenta que era grave. Inmediatamente ella le llevó con el sanador de la secta.
—¿Qué ha pasado esta vez? —preguntó el sanador, pues por desgracia, no era la primera vez que lo atendía. En ocasiones anteriores, el mismo Jin GuangShan pedía que atendieran a su hijo, siempre mentía y decía que GuangYao era descuidado y tenía accidentes continuos, mismos que el otro, al encontrarse bajo amenaza, secundaba.
YanLi no supo que responder, además la prioridad era atender la emergencia. Cuando GuangYao cuando volvió en sí, lo primero que pensó es que encontraba terriblemente irónico que después de pasar las dos últimas semanas cuidando de alguien, ahora lo estaban cuidando a él. Luego, montó el mismo teatro, pero cambió la mentira: "asistí a una cacería nocturna en QingHe, y creo que me lastimé un poco". Tanto el sanador como YanLi se miraron con escepticismo, sin embargo, no preguntaron más.
Una vez que Jin GuangYao y su cuñada quedaron solos en la habitación, el Jin solo dijo:
—¿Puedo pedirte un favor, A-Li?
—Claro, Yao-er, lo que sea.
—Esto…—Jin GuangYao se sobó el costado derecho de su torso, ahí donde había recibido más golpes. —No se lo puedes decir a nadie.
—A-Xuan tiene que saber. —respondió ella preocupada—. Esto no se puede quedar así.
—Tú sabes lo que dijo. No me creyó. —y quiso añadir que ella tampoco lo hizo, pero se lo calló. Aquello lo había sentido como una traición. Que su hermano mayor le dijera "Estas malinterpretando las cosas, nuestro padre no te reprendería por nada" fue peor que recibir una puñalada. Si bien en una de sus cartas escribió que ZiXuan no sabía que hacer al respecto, la realidad es que había sido ignorado. —Solo…Solo guarda bien mi secreto.
Jiang YanLi no dijo que sí, pero tampoco lo negó. ¿Cómo podría no decir nada? Se convertiría en una cómplice. Al haberse enterado que su hermano vivió algo similar y de la mano de su propia madre, no podía evitar sentirse culpable, muy culpable, y si estaba en sus manos ayudar a su cuñado, ¿por qué no iba a hacerlo? Pero ella no pensaba en la vergüenza que le provocaba a Jin GuangYao hablar de ese tema, porque el abuso físico y psicológico que sufría por parte de su padre no era más que la punta de un iceberg.
Los días que estuvo guardando reposo Jin GuangYao pensó, que si hubiese seguido comportándose como en un inicio pensó hacerlo -obtener el reconocimiento de su padre y quitar a cualquiera que se interpusiera de su camino a cualquier precio-, probablemente vengarse de su hermano habría estado en su lista. Y eso lo asustó. No soportaba guardar tanto resentimiento. Y no solo contra su hermano, incluso contra MingJue. Lo había amado, y todavía sentía algo por él, y al mismo tiempo, sentía cierto rechazo por viejas heridas que no identificaban de dónde venían. Durante mucho tiempo, el rostro ameno que había mostrado a los demás no era más que una fachada, su verdadero ser estaba lleno de desesperanza y un rencor que lo abrumaba. Para sobrevivir, intentó olvidar las penurias que vivió, mantuvo su sonrisa, guardó sus lágrimas, y siguió. Pero ahora, estaba cegado y su percepción pesimista no le dejaban ver que tal vez, si el daba un paso, las cosas sí podían ser diferentes. YanLi intentaba hacérselo ver a través de sutilezas, y él se mostraba frío ante ello.
Sin embargo, ¿qué habría hecho otro en su situación? Jin GuangYao no supo nunca cómo tratar con su padre, el apego que sentía por él era insano y se negaba a reconocerlo, pues HuaiSang se lo señaló: entre más se esforzarse en agradar a su padre, menos afecto recibía. Y era cierto, Jin GuangYao intentó complacer a su padre y llegó a sentirse obligado a hacer deslealtades solo para obtener su aprobación, pero ni siquiera perder su dignidad sirvió. Las pocas muestras de independencia al tomar sus propias decisiones solo fueron mal vistas e incluso su madrastra se refirió a él como "una mala influencia en la familia" -tiempo después ese mote se le fue dado también a Mo XuanYu por la dama Jin, al mudarse este a la Torre Koi. En esa época, los primeros años tras vencer a los Wen, Lan XiChen le brindó apoyo emocional, lo que lo llevó a pensar que desarrollaría sentimientos amorosos por Zewu-jun, y pronto se dio cuenta que los sentimientos que tenía por Nie MingJue permanecían, y lo más sorprendente, fue correspondido.
Durante su relación con Nie MingJue, Jin GuangYao no podía quejarse del carácter de su expareja ya que lo conocía desde hacía años, sumado a que el mismo Nie MingJue admitió que nadie lo llegaría a conocer tan bien como él porque jamás le había otorgado a ninguna otra persona ese grado de cercanía. Recordar esas palabras, le hacía sentirse apreciado y amado, pero cuando volvía al presente añoraba que esos buenos tiempos volvieran. Pensaba tambien en que habían discutido en muchas ocasiones debido a sus divergencias de opinión sobre algunos temas, pero no fue dejado de lado. Además, en pos de establecerse como pareja, "ignoraron" lo sucedido con los Wen pues los dos tenían recuerdos confusos y borrosos sobre lo que había pasado. Y, aunque en alguna ocasión MingJue llegó a sospechar que Jin GuangShan estaba agrediendo a GuangYao, este siempre se las arregló para que el líder Nie no lo descubriera ni interviniera.
¿Había sido eso una manipulación emocional de Jin GuangYao, ocultar a su expareja el maltrato que sufría? ¿O había sido una total evasión e ignorancia y hasta negligencia por parte de Nie MingJue? Cada que GuangYao se planteaba la última pregunta, la respuesta dolía: su visión de la realidad se había distorsionado tanto, tanto, que llegó a culpar internamente a Nie MingJue de todo aquello solo por haber enviado la carta de recomendación a su padre.
Pensaba, pensaba y a veces, Jin GuangYao ya no quería pensar. ¿Qué le habría aconsejado Nie HuaiSang? Quizá, estaba bien si le escribía. Se disponía a hacerlo, cuando alguien entró en sus aposentos. Inmediatamente, adoptó una postura defensiva y su cuerpo se tensó ante la idea que podría ser su padre o su madrastra, al voltearse, se sorprendió al mirar que era su sobrino.
—¡Tío! —Jin Ling cumpliría ocho años ese año. Hacía no menos de tres que le había regalado el perro espiritual, Hada, a quien el niño infante llevaba a todos lados. Al ver que su tío tuvo un escalofrío al verlo entrar, dejó al perro afuera. —¿Te asustó Hada, tío?
—No es eso A-Ling, solo creí que eras alguien más.
—¿Cómo quién? —preguntó con inocencia.
—Nadie, A-Ling, solo me siento un poco cansado. —sonrió escuetamente y le invitó a tomar asiento, a lo que el niño obedeció—. Cuéntame, ¿has hecho tus estudios tal y como te dije? —Jin GuangYao se encargaba de enseñarle caligrafía a su sobrino, era otro de sus pasatiempos favoritos y uno de los que había compartido con HuaiSang mientras estuvo en QingHe.
—Intenté, pero la verdad es que no me gusta mucho. —admitió el niño. Al ver que el mayor tensó el rostro, Jin Ling se cuestionó si estaba decepcionando a su tío—. ¿Estas triste porque no me esfuerzo?
—No. No es eso, ¿por qué lo preguntas?
—Has estado muy triste desde que regresaste del Reino Impuro, ¿no fuiste feliz ahí, tío?
Le era muy difícil responder tal cosa a Jin GuangYao. Guardaba muchos recuerdos de ese lugar, los más recientes no eran felices, pero no por ello iba a olvidar los momentos en que sí fue feliz, pero su inseguridad atacó de nuevo, «¿De verdad fui feliz con él?», se ensimismó tanto en eso, que olvidó responder a su sobrino.
Jin Ling aunque fuese un niño, no era tonto. A veces los adultos pensaban que los niños eran completos ignorantes, la realidad es que entendía más de lo que debía. Había escuchado que a su abuelo no le gustaba que su tío GuangYao pasase tanto tiempo con su hermano jurado, el líder Nie, y no entendía por qué. Su abuelo no mostraba tal rechazo cuando se trataba del líder Lan, ¿sería que a su abuelo simplemente no le agradaba Chifeng-zun? ¿Había algo de malo en él? Jin Ling también había oído que el líder Nie era un hombre atemorizante, y la última vez que visitó QingHe, casi un año atrás, no tuvo la oportunidad de saludarlo. Y recordaba como su tío GuangYao hablaba de él, lo hacía con el mismo cariño que su madre expresaba por su padre, con la misma felicidad que su tío WuXian hablaba de Lan WangJi. ¿Por eso su abuelo estaba tan enojado? ¿Por qué su tío GuangYao amaba a Chifeng-zun?
—Está todo bien, A-Ling, solo…—¿Qué palabras debía elegir para no preocupar a un infante? —Fueron tiempos difíciles A-Ling, muy difíciles. —Por segundos, Jin GuangYao quiso llorar. Apenas apretó una de sus manos contra la tela del hanfu, apretó los párpados. No quería pensar, ni recordar. Suspiró. Debía tomar cartas en su asunto.
Nota final: Como este fanfic es canon divergente, cambié como se desarrollaron algunas cosas. Más tarde se enterarán, pero si, las diferencias radican en los sucesos entre NMJ y JGY, ¿si les dije que en este AU NMJ nunca tiró por las escaleras a JGY o no? Por eso también es muy OOC.
-Sobre los grupos de sobrevivientes. Nunca estuve en terapia de grupo, pero estaba leyendo que, por ejemplo, hay grupos de sobrevivientes de la guerra de Vietnam y que eso ayudó a que pudieran llevar mejor el asunto del trauma. Ya que hablo del trauma, bueno, es que el trauma no es solo la herida emocional, sino el impacto que hace en tu vida. A veces los síntomas aparecen años después y no inmediatamente. Además, no todas las personas desarrollan PTSD, hay muchos factores que intervienen en eso. Regresando a lo de terapia de grupo, decidí incluirlo aquí porque creí que sería útil. Claro que puede no estar reflejado como tal funciona, pero me doy una idea.
-En cuanto al tema que concierne a JGY, mucha gente cree que la violencia doméstica solo se da entre parejas, a veces también es de padres a hijos, y sí, también en la adultez, por desgracia.
Finalmente, gracias por los follows y favs. Cualquier review es bienvenido. Nos leemos pronto en el siguiente episodio.
