Aunque me haya inspirado en las portadas de comics franceses (que ni siquiera llegué a leerlos), decidí armar esta historia.

La idea del Zorro pertenece a Johnston McCulley, algunos como Monasterio y García a Disney, y algunos que agregué fue por idea mía.

El joven don Diego estaba en el patio de su hacienda junto con su fiel sirviente sordomudo Bernardo y su padre don Alejandro tomando el sol, hasta que apareció el vaquero con una noticia:

-Tenemos problemas, patrón.

Al acudir a lo que decía su caporal, estaba con dos sirvientes auxiliando a un ranchero herido que les dijo:

-Nos atacaron.

-¿Quiénes?-Pregunta Alejandro.

-Es la banda de Orellana, que ha estado haciendo estrago en nuestros vecinos, ahora me tocó a mí, lo perdí todo.

-Llévenlo para que lo asistan y se recupere-Ordena el patrón.

Mientras se lo llevan, conversa con su hijo:

-Mientras Monasterio anda oprimiendo, no se ocupa de los bandoleros que arrasan en la zona, debemos hacer algo.

-Iré al pueblo con Bernardo, tal vez encuentre algo-Contesta su hijo.

-Suerte.

En la posada del señor Pino, el joven De la Vega bebe unos tragos con Bernardo y ahí escuchan lo que dice un muchacho de nombre Nahuel que les dice a los parroquianos:

-Ya han asaltado a mi primo, el próximo seria yo, no esperaré al comandante, haré justicia por mí mismo.

De repente, aparece el sargento García junto con tres lanceros, y Nahuel no duda en decirle su problema, pero el obeso oficial le dice:

-Pero el comandante está ocupado en capturar al Zorro.

-El Zorro haría un buen trabajo mejor que ustedes, o mejor dicho, que yo me ocupe del problema-Le responde.

-Eso es un insulto-Dice un lancero.

-Claro, si no son más que una banda de inútiles-Contesta furioso.

El joven se enfurece aun mas con los soldados y con la intención de agredirlos, García ordena arrestarlo, a pesar de que sigue protestando.

Don Diego, Bernardo, el posadero Pino y otros parroquianos miran como se lo llevan; y de repente, aparece el capitán Monasterio a caballo que pregunta y Nahuel responde sobresaltado:

-Ando denunciando que unos bandoleros nos andan atacando y usted no hace nada.

-¿Qué no hago nada, eh? Pues te meteré en el calabozo por insultar al comandante-Responde el capitán.

Al llevárselo al cuartel, don Diego paga la bebida y le dice a Bernardo cuando sale:

-Debemos saber sobre esos bandidos cuanto antes.

Cuando Bernardo hace la zeta, su amo responde:

-Sí, hay trabajo para el Zorro.

Esa noche, todo estaba tranquilo en el cuartel y Nahuel estaba enojado en su celda, pensando en el peligro que correrán su familia y vecinos cuando vengan los bandoleros, hasta que de repente y de manera sigilosa, el jinete negro aparece.

Una vez dentro, sorprende a los guardias que los pone fuera de combate dándoles golpes, hasta acercarse al que está vigilando el calabozo que lo golpea y le quita las llaves para liberar al prisionero.

Al liberar a Nahuel, este le dice:

-Lo necesito señor Zorro para atrapar a unos bandoleros.

-Y eso haremos-Contesta.

De repente, el sargento García mira al Zorro y da la alarma, y ahí el enmascarado combate con los lanceros, mientras que protege al muchacho; pero el capitán Monasterio llega a verlos y ordena:

-Que no escapen.

En pleno combate, el sargento intenta atrapar al Zorro, pero Nahuel lo defiende de un empujón y el espadachín de negro empuja a sus oponentes y ordena la huida.

Mientras que tratan de huir, Monasterio y otros lanceros los persiguen, pero el Zorro se ocupa por un momento del comandante, y luego de detener un ataque de su espada lo empuja junto con los soldados.

Una vez que logran salir del cuartel, ambos huyen a caballo dirigiéndose hacia las afueras del pueblo. Cuando están casi a los límites, ven que Monasterio les persigue a caballo con otros lanceros.

Al estar a las afueras del pueblo, el jinete negro le ordena a Nahuel que se esconda; así el Zorro se encarga del comandante luchando con espadas y montando a sus caballos, hasta que el enmascarado esquiva un ataque y de un golpe del mango de la espada, tira al capitán al suelo.

Cuando los soldados los pierden de vista, el Zorro se pone a hablar con el muchacho:

-¿Dónde están esos bandidos?

-Andan en grupo y se seguro están en un lugar donde suelen esconderse.

-Al amanecer iremos tras ellos.

Cuando el sol salía por el horizonte, los bandidos liderados por Orellana y su lugarteniente Pardo, estaban en una granja vecina, y al ver a los hombres armados, el dueño les hace suplicas y el jefe le contesta:

-No me importa, entreguen el dinero y sus productos.

-O lo lamentaran-Dice Pardo.

Con ayuda del muchacho, el enmascarado deja fuera de combate a los bandidos que estaban vigilando, y de forma sigilosa se acercan hacia el rancho.

Cercando a la familia de rancheros, los bandidos estaban dispuestos a cumplir la orden de su jefe, y ahí, el Zorro sorprende a otros, y les dice:

-Sus crímenes tendrán un final.

-Más bien usted señor Zorro tendrá su final-Contesta Orellana.

-Elimínenlo-Ordena Pardo.

El Zorro saca su látigo y azota a varios oponentes, pero cuando varios intentan atacarlo por detrás, el joven golpea a varios con ayuda del padre ranchero.

Cuando Orellana y Pardo deciden unirse a la batalla, aparecen los soldados y estos optan por montar a sus caballos y escapar, pero Monasterio llega a verlos y decide atacarlos.

El comandante le corta el camino al bandido y lo enfrenta, pero Pardo intenta disparar y el sargento lo evita; aunque para huir Orellana golpea a Monasterio y huye con su lugarteniente.

Mientras Nahuel y la familia atan a los bandidos, aparece Garcia y otros lanceros, y el sargento les dice:

-El comandante ha sido golpeado por los bandidos.

-Se los dejo para arrestarlos, yo iré por sus jefes-Dice el Zorro montando a su caballo.

Montado en Tornado, el jinete negro persigue a los bandidos, pero cuando evita los disparos de Pardo y de su jefe, el Zorro saca su látigo y los azota, hasta que golpea al lugarteniente y lo tira del caballo.

Solo, Orellana saca su espada y combate con el enmascarado cara a cara a caballo, pero el Zorro desarma al bandido y este decide escapar, pero de repente se escucha un disparo que acaba con Orellana: era Monasterio.

Cuando Pardo se levanta, intenta huir, pero cuando intenta defenderse de Monasterio, el capitán lo mata con su espada, y el Zorro lo saluda y da media vuelta.

Al volver con los lanceros, ordena a García que aten a los bandoleros y les dice a la familia, incluso a Nahuel:

-He acabado con los jefes, aunque no he atrapado al Zorro, pero estos bandidos serán castigados.

Cuando se retiraron, apareció el Zorro que les saluda, y tanto el muchacho como la familia les agradecen.