Disclaimer: Naruto y sus respectivos personajes pertenecen a Masashi Kishimoto.

Advertencias: AU,OoC, Itachi (10 años) Sasuke, Naruto y Sakura (5 años)


¿Qué era Konoha si no estaba repleto de sucesos extraños? Y no hablábamos de avistamiento de ovnis en masa o festivales dedicados a la fertilidad donde te podías zampar piruletas con forma de reproductor masculino en plena salida familiar. Nada de eso, pese a la rareza de todos los habitantes la línea a lo excéntrico aún no se había cruzado.

Y aquel día no era la excepción.

El resplandeciente solcito y feliz canto de los pajaritos ya presagiaban grandes eventos. Y el gran evento en cuestión se había llevado a cabo en un particular jardín de infantes de Konoha, en donde dos niños discutían ¿Sobre la importancia de la vida? No, sus charlas eran más bien profundas.

—No estamos sólo teme— anuncio Naruto como quien carga con la sabiduría de mil años, sus ojitos color mar profundo reflejaba la seriedad de sus palabras. Sasuke lo miro sin expresión, preparado para lo que sea que le fuera a soltar —Hay seres extraños arriba.

—¿El salón del segundo piso?

—¡No! ¡En el cielo! — a Sasuke le sonó todo a mentira, como las predicciones que venían en los envoltorios de caramelo que le daba su hermano "Tu novia te dará una sorpresa el día de hoy", apenas tenía cinco añitos y ni novia tenía, y además, que asco. Eso hasta que Naruto volvió a susurrar— Lo vi en la tele.

Entonces ahí sí que el Uchiha cambio la expresión de su rostro, que ha sus cinco años de edad sólo contaba con dos, su habitual ceño fruncido (o su cara de constipado, que venía a ser los mismo) o bien la expresión de palo que se cargaba cuando Naruto estaba a punto de soltarle una estupidez. En cualquier caso, la fuente de lo dicho por su amigo rubio lo había escuchado de la confiable tele, que nunca miente ni se equivoca. Así que segurísimo que era cierto y segurísimo que le preguntaría a Itachi más tarde.

Antes de adentrarse aún más en la conversación el timbre que anunciaba el comienzo de la clase resonó en todo el edificio y, cosa extraña, Sakura aún no había llegado. La pequeña sillita azul que estaba en medio de los lugares que ellos ocupaban estaba vacío, y Sakura siempre era la primera en llegar.

Fue precisamente esa razón por la después de que su maestro Kakashi saliera del salón que presintieron que algo malo había pasado. Y la curiosidad no tardo en transformarse en preocupación cuando lo vieron a través de la ventana de vidrio hablar con la madre de Sakura, la misma que al parecer no asistiría al jardín ese mismo día.

El ceño del pequeño Sasuke se había fruncido y el cuerpo de Naruto se había tensado demasiado rápido. Pensando en escenarios feos con Sakura como protagonista de lo que le había impedido llegar. Desde la posible muerte de su gatito hasta que la habían abducido los marcianos, aunque eso último provenía de la mente volátil de Naruto.

Kakashi no tardo en ingresar y la expresión sería los instó a acercarse corriendo hacia su maestro y exigirle explicaciones.

—Sakura está bien, sólo fue un pequeño accidente con unas tijeras —hizo una pausa, antes de proseguir— Sean amables con ella.

Y nada más decir aquello Sakura ingresó por la puerta con suma timidez, con las mejillas encendidas que si se lo proponía podía iluminar toda una avenida, buscando con desesperación los rostros de sus amigos.

Sus autoproclamados protectores, guardianes del Cerezo y amigos de la tierra, aunque eso último también eran sinsentidos del rubio.

—Naruto, Sasuke-kun— llamo bajito, temblando ante la inspección de ambos niños. Y sus ojitos enrojecidos no pasó desapercibido por nadie.

La imagen antes de su largo y sedoso cabello rosa fue remplazada por un cabello sumamente corto, por arriba de las orejas. Casi como si se hubiera puesto un recipiente circular en la cabeza y hubiera recortado al ras de esta, y aquella suposición no estaría tan lejos de realidad en verdad. Un peinado de honguito que mágicamente le favorecía a su rostro redondo e inocente. Lamentablemente los únicos que pensaron eso habían sido ellos dos, porque la risa que rompió el silencio que se había instalado antes fue devastadora.

—¡Sakura-chan! — grito el rubio, corriendo detrás de ella con desesperación.

El único que se quedó atrás fue Sasuke, lanzando amenazas silenciosas con su fría mirada antes de ir detrás de la niña que había jurado proteger desde que había aprendido ir solo al baño.


—Tampoco vino hoy— vocifero molesto Naruto, Sasuke gruñó ante lo evidente. Sakura parecía haberse llevado el buen clima con ella también, por que la lluvia que azotada la ventana estaba fuera de estación. Ya había pasado tres días de lo sucedido y los ánimos de ambos niños no hacía más que empeorar.

—Que molesto— Sasuke maldijo a sus compañeros, a la estúpida idea de Sakura de cortarse el pelo y Shisui, ya que estaba de paso.

—¿Y si vamos a visitarla? — pregunto Naruto renovado de energía, Sasuke medito un momento las palabras de su amigo. Podía usar sus habilidades de persuasión y hacer que regrese al jardín, pero antes tendría que ocuparse de aquellos niños que se habían burlado de ella.

Sakura bien podría ponerse en afro multicolor y seguiría siendo la niña más bonita de toda la prefectura. Aunque eso, Sasuke, no se lo iba a decir.


Maldiciones y muchas, muchas quejas, esa vocecita chillona era lo que estaba perturbando el sueño de Itachi. Quien curioso de que su hermano se encontrará despierto a la dos de la madrugada se levantó de su cama para ir a investigar.

—¿Sasuke que estas...?

Nadie le había preparado jamás para lo que tuvo que presenciar el pobre chico. Y es que su hermano, Sasuke Uchiha, tenía un recipiente en la cabeza y una tijera en la mano. Itachi se murió de ternura cuando se lo sacó (la risa se lo tuvo que tragar cuando su hermano lo apunto con aquella improvisada arma), a quien no le iba a causar gracia era a su madre porque Sasuke hubiera usado sus tijeras. Fugaku, por otro lado, se había elevado al cielo nada más verlo esa mañana.


El trayecto en acompañar a su hermano al jardín había resultado difícil, si, le había costado horrores no reírse, había tosido exageradamente varias veces cuando Sasuke lo miraba con sospecha, pero había logrado sobrevivir. Todo lo que restaba por hacer era dejarlo en la entrada, esperar a que entrara y salir corriendo mientras trataba de no reírse como un descocado. Claro que la suerte ese día decidido escupirle en la cara a Itachi porque un sonriente honguito con cabello rubio venia corriendo hacia su dirección.

— ¡Teme! — Naruto mostro todos los dientes en una gran sonrisa y señalo con su dedo índice detrás de él. A la distancia un honguito rosado venia caminando tímidamente junto con otro honguito rubio, pero femenino.

Itachi se mordió la lengua.

—Sasuke-kun, Itachi-san— saludo Sakura, temblando como una hoja. En el fondo debía estar muriéndose de la risa por que el mayor noto un ligero tembleque en sus labios.

Sakura se mordió la lengua.

Nuevamente antes de que los champiñones se adentrasen en una charla a la que Itachi estaba rotundamente excluido, el timbre que indicaba el comienzo de la clase hizo que todos los niños empezaran a entrar.

—No se queden afuera, entren. Itachi— Kakashi lo saludo con un gesto al verlo, mientras movía la cabeza para deslumbrar a todos con su nuevo corte de tazón.

Itachi escupió un pulmón.

Eso era sólo uno de los tantos sucesos que abundaban en Konoha, pero no tan extraño como un niño con cabello largo corriendo como un desquiciado.

Sospechoso.


NDA: ¿No se?