n/a: hola! feliz navidad a todos. mil gracias por sus reviews *-* este es un capi cortito, pero ya pronto tendran el II!

disclaimer: bleach no me pertenece.

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FORGET-ME-NOT

CAPITULO 1.5:

Cabello Naranja, Ojos Grises

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Tatsuki Arisawa corrió como nunca antes lo había hecho en su vida. Corrió y corrió, saltando sobre agujeros repletos de agua estancada. Las personas que habían gritado su nombre lo habían dejado de hacer… o quizás ella había dejado de escucharles. Y es que todo había pasado de repente, en unos instantes ella había estado golpeando una bolsa de arena en sus prácticas y luego… luego ella se encontró sintiendo que algo faltaba. Algo había ocurrido. Y ella no sabía que era. Era algo importante.

No, era alguien importante.

Pero, ¿Quién?

La joven deportista abrió la puerta de su casa, con el aire comprimido en sus pulmones. Su madre estaba limpiando unos jarrones de cristal cuando le vio subir a paso apresurado al segundo piso, donde se encontraban las habitaciones. Ella ni siquiera se había detenido para saludarle; ella estaba demasiado sumergida en sus pensamientos como para hacerlo. —¿Tatsuki?— La mujer dejó de limpiar sus jarrones y observó la figura de su hija desvanecerse en su habitación, cerrando la puerta tras de sí.

Tatsuki se dejó caer de rodillas frente a su cama, y buscó debajo de ésta un pequeño baúl de fotografías y demás tonterías que siempre mantenía guardados. Allí tenía básicamente todos los recuerdos de su infancia y adolescencia, cartas de sus amigas, fotos con… fotos con… La chica entrecerró los ojos. ¿Fotografías con quién? Desesperada, abrió la caja y comenzó a sacar todas sus fotos y demás cosas. Había fotografías con Keigo y Mizuiro; también había con Sado y con Ichigo. En otras ella estaba sola, sonriendo a la cámara. Pero eso era imposible, se había dicho a sí misma, porque ella no era de tomarse fotos sola.

¿Qué estaba pasando?

Se llevó las manos a la cabeza, sintiendo un horrible dolor en ella. Algo faltaba. No, no era algo. Era alguien. Alguien importante faltaba. Ella lo sentía en su pecho; lo sentía en ese horrible dolor y en esas ganas de llorar. Sentía que enloquecería, porque cada vez que trataba de recordar que pasaba, su mente se iba en blanco. Literalmente podía verlo, la figura… una figura que parecía estar cubierta con una especie de velo blanco. Por más que se esforzaba en descubrir quién era, la figura se apartaba más y más.

Con sus manos en la cabeza y tirada en el suelo, la joven gritó en agonía. —¿¡Quién eres!?— gritó a todo pulmón, haciendo que su madre se sobresaltara. —¿Quién eres? ¿Por qué no puedo recordarte?— gritó una vez más, pegando su cabeza en el suelo. Con el duro golpe que sufrió, la joven pudo ver momentáneamente un cabello naranja oscuro; largo y sedoso, resplandeciente a la luz del sol. También escuchó la suave risa, parecida a las campanillas.

Tatsuki se recompuso, con sus ojos abiertos como platos y con sus manos en su regazo. ¿Quién era esa chica? ¿Quién era ella? ¿Qué era ella para su vida? —C-cabello naranja, ojos grises…— ¿Cómo sabía que sus ojos eran grises? ¿Cómo lo sabía?

—¿Tatsuki? ¿Qué te ocurre?— cuestionó su madre desde el otro lado de la puerta. La joven se llevó las manos a la boca. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué estaba tan confundida? ¿Por qué no podía recordar nada? ¡¿Por qué sentía que esa chica era alguien importante en su vida? ¡¿Por qué le dolía tanto el pecho?! Su madre entró a la habitación, y la miró con preocupación evidente en su mirada. —Tatsuki, ¿qué ocurre?—

"Cabello naranja, ojos grises, cabello naranja, ojos grises, cabello… cabello, ¿de qué color era su cabello? ¿Negro? No, no era negro…" sus ojos oscuros se quedaron observando el suelo, mientras sus mejillas se comenzaban a humedecer. "¿Por qué estoy llorando? ¿Por qué me duele tanto?"

La señora Arisawa, preocupada, se arrodilló frente a ella, —Tatsuki, ¿qué pasa? ¿Qué te ocurre? ¡Háblame!— demandó, tomándole por los hombros y obligándole a mirar. La joven entreabrió sus labios, pero no salieron palabras. "Quizás ella sabe, quizás ella debe saber"

—Ona-san, ¿conoces a una chica de cabellos…— "¿de qué color era su cabello?" Entrecerró sus ojos y lo recordó momentáneamente. "Naranja, naranja como el atardecer." —…naranjas y de ojos grises?— ¡Por Kami! ¿Por qué sentía tanto dolor al respirar?

Su madre le miró confundida, antes de fruncir el ceño y negar la cabeza con lentitud. —No, Tatsuki. ¿Debería conocer a una chica de cabello naranja y ojos grises?— El mundo se le vino abajo. ¿Qué estaba pasando?

—¡Era mi amiga!— gritó, para luego taparse la boca con sus manos. ¿Su amiga? ¿Ella tenía una amiga de cabello naranja? ¡Eso era imposible! ¡Ella ni siquiera sabía su nombre! ¡Ni siquiera la conocía! "Pero entonces, ¿por qué siento que era alguien tan importante en mi vida?"

—Tatsuki, estoy cien por ciento segura de que no tienes ninguna amiga con esas características…—

—Sí, la tenía,— señaló, con labios temblorosos. —E-Ella tiene que estar en ésta caja. Estoy buscándola porque yo sé que ella… yo sé que…— ¿Ella sabía qué? ¿Qué se suponía que sabía?

La señora Arisawa se puso de pie, con preocupación más que evidente en su rostro. —Voy a llamar al doctor, cariño. Creo que tienes una crisis nerviosa.—

—¡No estoy loca, ona-san! ¡Yo sé que ella está aquí!— gritó, volviendo a revolcar una vez más todas las fotografías y papeles. Sus manos temblaban, mientras que sus mejillas se humedecían cada vez más debido a las lágrimas. Su pecho dolía como los mil demonios; joder, sentía que su corazón y alma eran rasgados en miles de pedazos, y lo peor era que ella no sabía ni entendía el por qué. Sólo tenía esa imagen; esos rasgos que sabía que había visto en alguna parte pero que ahora no recordaba donde. —Ella está aquí. Ella era mi amiga,– volvió a decir en un susurro. Su madre salió a paso apresurado de su habitación, en búsqueda de un teléfono.

La chica se puso de pie, y sólo tomando un bolígrafo —que se echó en los bolsillos de sus pantalones— salió corriendo de su habitación. Salió de la casa y no se detuvo ni siquiera cuando su madre comenzó a gritar su nombre. Ella tenía que correr; ella tenía que encontrar quien era esa chica de cabellos naranjas y ojos grises.

Corrió y corrió durante minutos que le parecieron horas. No se detuvo ni siquiera cuando sus pulmones comenzaron a dolerle. Sus piernas estaban muertas de cansancio, por eso la dejaron caer frente a un edificio de apartamentos bastante lejano de su casa. El mirar los apartamentos le provocaron un fuerte dolor en el pecho, uno que se asemejaba al que le había atacado cuando comenzó a pensar en aquella extraña sin rostro. Aquella extraña que solamente tenía cabello naranja y ojos grises.

Recorrió con su mirada los nombres de los inquilinos grabados en los buzones de correo. Ninguno, absolutamente ninguno le parecía conocido. Sin embargo, había un número de apartamento que le resultaba familiar, aunque el nombre de la familia Miyazaki no lo fuera. Recostó su cabeza de la pared, y respiró hondo.

¿Qué le estaba pasando?

—¿Arisawa-san?— La voz de Mizuiro la hizo sobresaltar. El chico iba sujetando una bolsa de vivieres con una mano y con la otra su teléfono móvil. Él se quedó sorprendido de ver la apariencia de la chica, quien tenía los ojos rojos e hinchados, con sus mejillas rojas por el tanto llorar, y con su cabello revuelto. —¿Te encuentras bien?—

Tatsuki se acercó a él, alarmada. —Mizuiro-kun , por favor, por favor, dime que la recuerdas. Por favor, dime que la recuerdas…— sus mejillas se vieron nuevamente humedecidas a causa de sus lágrimas.

Mizuiro arqueó una de sus cejas. —¿Recordar a quien, Arisawa-san?— Él no tenía ni la más mínima idea de qué estaba hablando Tatsuki. ¿A caso estaría bajo los efectos de algo? "No," negó la cabeza, "eso es imposible," se dijo a sí mismo.

La chica sintió que su alma había abandonado su cuerpo. "Él tampoco la recuerda." —L-la chica, Mizuiro-kun. La chica de cabellos naranjas y ojos grises. M-mi amiga… ¿no la recuerdas?— Su pregunta abandonó su boca en un sollozo agudo.

El chico frunció el ceño, antes de negar la cabeza. Aparentaba ser que Tatsuki había perdido la mente con cualquier cosa que hubiese tomado. "Quizás son los efectos de alguna droga," pensó apenado. —Arisawa-san, creo que lo mejor será que te lleve a la Clínica Kurosaki… venga…—

¿Kurosaki? ¡Ichigo tenía que saber de qué estaba hablando! —Sí, Ichigo sabrá de que hablo…—

Mizuiro abrió sus ojos como platos. "Esto es peor de lo que pensé." —Arisawa-san… ¿no recuerdas? Ichigo está muerto. Falleció el año pasado…—

—¿Qué?— cuestionó, con un nudo en la garganta. ¿Qué estaba pasando? ¡Eso tenía que ser una pesadilla! Tatsuki se apartó del joven, tropezando con la pared de concreto del edificio de apartamentos.

—Él falleció junto a Sado-Kun e Ishida-san, ¿no lo recuerdas?— Tatsuki se llevó las manos a la cabeza, ¿qué estaba pasando? ¿Por qué no recordaba esas cosas? —Venga, te llevaré a la clínica. Creo que deberían examinarte…— La chica no le dejó culminar. Salió corriendo hacia la calle opuesta. —¡Arisawa-san! ¡Espera!—

"No, no, esto no es posible. Ichigo no puede estar muerto… él no puede estarlo. Él tiene que saber quién es la chica… él no puede estar muerto. ¿Por qué no lo recuerdo? ¿Por qué? ¿Qué me está pasando? ¡¿Qué me está pasando?!"

Llegó hasta las orillas del río de Karakura, donde se calló de bruces, raspándose las rodillas. El dolor físico no se comparaba para nada con el dolor del pecho y en su mente. Se sentía tan confundida, con tanto dolor… —¡Ahhh!— sollozó en voz alta, llevándose las manos a la cabeza. —¡¿Qué me está pasando?! ¿Por qué?— gritó. Su corazón dolía como los mil demonios; sentía que le estaban partiendo por la mitad y no entendía por qué… como si le estuvieran haciendo un hueco a sangre fría en el mismo medio de su torso.

"Cabellos naranjas, ojos grises, cabellos naranjas, ojos grises, cabellos naranjas, ojos grises,cabellos naranjas, ojos grises, cabellos naranjas, ojos grises, cabellos naranjas, ojos grises, cabellos naranjas, ojos grises, cabellos naranjas, ojos grises, cabellos naranjas, ojos grises," comenzó a repetirse mentalmente, como si se tratara de alguna especie de mantra sagrado.

—¡Orihime!— gritó. ¿Ese era su nombre? ¿Así se llamaba? ¿Quién era ella? ¡Tenía cabellos naranjas y ojos grises y sus sonrisas… ¿sus sonrisas qué?! —O-o…— ¿Cómo se llamaba? ¿Cómo lo había olvidado? ¡Lo había gritado! ¿Cómo se llamaba? ¿Cómo? Empezó a llorar en voz alta, sintiendo enloquecer.

La imagen de la chica de cabellos naranjas y ojos grises estaba comenzando a desaparecer de su mente. Su pecho dolía, dolía porque ella sabía que esa chica –se llamara como se llamara- había sido alguien importante en su vida. Sentía que aquella chica había dejado una huella en su vida… una que estaba siendo borrada cruelmente. Sollozando y con sus manos temblorosas, buscó en sus bolsillos el bolígrafo de tinta negra. "C-cabellos n-naranjas, ojos grises…c-cabellos naranjas, ojos grises…"

¡Ella no quería olvidarle! ¡Ella no quería!

Cerró sus ojos, apreciando por última vez la silueta de una chica de cabellos naranjas y ojos grises, la misma que tenía voz dulce y risa de campanilla. La chica que había significado algo en su vida, aunque ella no tuviera idea de qué… la chica que ella no quería olvidar, porque con su olvido una parte de su alma se iría… Extendió sus manos, tratando de alcanzarle, pero la chica desapareció frente a sus ojos, convirtiéndose en polvo de estrellas…

Tatsuki abrió los ojos, encontrándose sola frente al río de Karakura. No tenía idea de por qué estaba allí, mucho menos de por qué sus mejillas estaban húmedas con lágrimas. ¿Qué carajos le había pasado? Se puso de pie y sacudió sus piernas, percatándose de las palabras escritas en su muñeca. Arqueó una ceja al ver los kanjis que allí había. No sabía de qué se trataban, pero debía reconocer que se veían bien como un futuro tatuaje… aunque no tuviera ni una idea de qué carajos significaba.

'Cabellos naranjas, ojos grises… nunca me olvides…'

Frunció el ceño, antes de negar la cabeza y comenzar a caminar hacia su casa. Tendría que recordarse de comprarle flores a las tumbas de sus amigos, Ichigo, Ishida y Sado.