Muchas gracias Nikki West por tu bellísimo review. Me pareció adorable todo lo que me dijiste. Me sigue sorprendiendo muchísimo cuando la gente me habla de "Una Simple Agenda" porque fue mi primer FLINX y porque fue un trabajo para el colegio. Le tengo mucho cariño porque hace poco estuve viendo fics viejos y es por lejos el único que me sigue gustando como el primer día (la mayoría me da cringe la verdad jajaja). Es muy lindo lo que me escribiste y conmigo no tengas temor en explayarte porque amo los reviews largos y detallados así que por mí, me escribís un testamento que no pasa nada.

Gracias también a mis amigas sin registrar o con problemas de internet que se hacen margen para leer y darme sus lindísimas devoluciones por otro lado, las quiero mucho y sin ustedes no podría existir bella historia.

Les dejo muchos saludos a todos. Un fuerte abrazo.


3

"La amistad no es necesaria.

No es como la filosofía

como el arte y demás.

No tiene valor de supervivencia,

sin embargo, es una de las cosas

que da valor a la supervivencia."

Clive Staple Davis

ㅡ¿Quién tomó mi toalla? ¡Jinx, voy a matarte! ¡Tengo una reunión importante hoy!

Los gritos de Gizmo en conjunto con el despertador sonando sin parar habían acabado por aniquilar mi dulce descanso. Salté de la cama y abrí las puertas de mi ropero de un saque para buscar a tientas la dichosa toalla. La encontré justo donde la había escondido y salí arrastrando los pies hasta el baño. Abrí la puerta sin tocar para enfrentarme al desnudo y chaparrito cuerpo de Gizmo, que me observaba completamente encolerizado. Sin darle tiempo a que me lanzara un insulto, le arrojé la toalla en la cara y salí de ahí cerrando de un portazo.

ㅡEspero que eso te enseñe que no puedes faltarle el respeto a Bianca del Río ㅡDije lo suficientemente alto para que pudiera escucharme.

ㅡ¡Courtney es mejor reina que ella! ㅡReplicó Gizmo del otro lado. Con un simple ademán de la mano, disparé un rayo rosado que se coló por debajo de la puerta y guardé silencio esperando el grito de Gizmo que no tardó en oírse. ㅡ¡Está bien, está bien! ㅡAdmitió, aterrado. ㅡBianca es la mejor ganadora.

ㅡAsí me gusta.

Aquella secuencia era más habitual de lo que me gustaría admitir. Probablemente por eso ninguno de los demás parecía haberse inmutado por el escándalo que acabábamos de hacer. Volví a mi habitación y supe al ver la hora que mi posibilidad de seguir durmiendo había quedado extinguida. Me senté en la cama y repasé mi agenda. A las 11 am me esperaba el primer cliente. Tenía dos horas para desayunar y alistarme si quería llegar con algunos minutos de margen. Busqué mi mazo de cartas de Tarot en el cajón de la mesa de luz y las mezclé brevemente. Di un hondo suspiro y saqué las tres que estaban arriba de todo. Las coloqué boca abajo mientras meditaba cual voltear primero. Me decidí por la del medio.

A pesar de que ya llevaba dos años trabajando como tarotista, no tenía la costumbre de auto tirarme las cartas. Pero a veces, como aquella mañana, sentía el impulso y decidía seguirlo. No podría poner en palabras exactamente esa sensación, era una mezcla de escalofríos y nudo en el estómago. Desconocía si realmente había desarrollado una especie de don clarividente o se trataba de mis poderes de presentimiento hablándome de una forma inusual, pero hacerme caso me daba cierta seguridad, aunque después sucedieran cosas completamente diferentes a las que las cartas habían augurado. Era cuestión de sacarme de encima esa vocecita que me hablaba sin palabras.

Di vuelta la primer carta para leer mi pasado y sonreí al ver, por enésima vez, como salía El Loco, significado de que los riesgos que había tomado habían valido la pena.

ㅡ¿¡PUSISTE PEGAMENTO EN MI GEL DE CABELLO!?ㅡ La aguda voz de Gizmo se coló en mi habitación, acompañada de golpes contra mi puerta. ㅡ¡VOY A MATARTE!

Cerré la puerta haciendo girar la llave con magia para evitar que Gizmo pudiera entrar en mi habitación.

ㅡOh, es que no tenía dónde guardarlo y me pareció que no ibas a usar ese pote, ya que eres calvo ㅡCanturreé gozando de la desesperación del chaparrito, palpable por los violentos golpeteos que se sentían en la puerta.

ㅡ¡NO ES SÓLO PARA CABELLO, TAMBIÉN ES HUMECTANTE!

ㅡSí, sí, lo que digas ㅡConcedí volviendo mi atención a las cartas sobre mi cama. ㅡ¿No tenías una reunión importante hoy?

Escuché como Gizmo soltaba una palabrota y el atolondrado paso de sus pequeños pies corriendo hacia su cuarto. No pude evitar soltar una carcajada por toda la secuencia. Y recién eran las nueve de la mañana.

Volví a mi tirada para leer mi presente y ahogué un grito al ver la carta de Los Amantes. Eso quería decir que se acercaba un conflicto que pondría a prueba mis valores, obligándome a decidir entre mi carrera y el amor. Volví a soltar una carcajada, pues la respuesta en ese momento no podía estar más clara, después de todo, no había vuelto a sentir algo parecido al amor desde mi relación con Wally.

Habían pasado cuatro años desde aquella olvidable noche en la que había decidido abandonar la Torre T. Mi primera parada, como vagabunda sin dinero fue un Hostel de mala muerte, ya que era a lo único a lo que podía acceder con mis acotadísimos ahorros. Aquello no era nada alentador, pero era un comienzo. Sentía una mezcla de pánico y emoción cada vez que salía a tirar mis Currículums para conseguir trabajo. No sabía bien qué quería hacer, pero sabía que lo primero que necesitaba era conseguir dinero. Si quería insertarme en la sociedad de algún modo más o menos normal, necesitaba un empleo, porque la idea de vagar de hostel en hostel, extorsionando al casero o escondiéndome para que no me echara, me resultaba muy poco glamorosa.

Una de las primeras noches que llevaba ahí, escuché discutir a los gritos a las personas que estaban en la habitación de al lado. Quise ignorar aquel altercado, pero una de las voces me resultaba especialmente familiar por lo aguda que sonaba así que me asomé. No cabía en mi sorpresa tras comprobar que mis antiguos compañeros de La Colmena estaban parando en el mismo Hostel que yo, justo al mismo tiempo y con las mismas intenciones.

ㅡDesde que la Hermandad se extinguió, todo ha ido en picada ㅡMe explicó SeeMore brevemente, un día que nos encontramos todos juntos en el comedor del Hostel. Kyd Wykkyd a su lado, simplemente se limitó a asentir con un gesto sin abandonar su habitual silencio.

ㅡEsto es un asco ㅡProtestó Gizmo, viendo la comida y fingiendo arcadas.

ㅡSerá un asco, pero viene incluido con la estadía ㅡRepliqué, comiendo sin problema. Haber pasado un año degustando los platos elaborados con los dotes culinarios de Starfire me había curtido.

Gizmo empujó su plato y se cruzó de brazos mientras fruncía el ceño. A su lado, Mamut devoraba todo a su paso sin saborearlo demasiado.

ㅡ¿Y tu novio donde está? ㅡEscupió el chaparrito, fulminándome con la mirada.

Sentí como se formaba un nudo en mi garganta y bajé los ojos, intentando ocultar las lágrimas que querían salir.

ㅡNo lo sé, supongo que en su casa.

ㅡ¿Supones? ㅡInquirió SeeMore.

ㅡ¿Qué pasó con esos idiotas? ㅡDiisparó Billy numeroso, que se había reproducido a sí mismo y se había ocupado de vestir a cada uno de sus clones con ropa diferente para poder repetir el almuerzo todas las veces que quisiera. ㅡ¿Al final no eran tan cools como creías, eh?

ㅡEn realidad, ellos son muy cool. ㅡRespondí, sinceramente, jugueteando con el tenedor en mi comida. ㅡSolo que de una forma distinta.

ㅡLo sabía ㅡDijo Gizmo con suficiencia. ㅡ. Él la dejó.

Disparé un pequeño rayo, haciendo que el vaso de agua de Gizmo se le volcara justo sobre sus pantalones dejando una mancha que daba la imagen de que se había orinado encima. Todos rieron con fuerza, menos él, claro.

Y yo también reí. Reí como hacía un año que no reía. Aquello sí me resultaba divertido. No sólo el hecho de molestar a Gizmo, sino poder estar en un ambiente descontracturado, hablando de la vida, sin presiones ni alertas, aunque estuvieran interrogándome de mi vida sentimental.

ㅡEntonces… ¿Qué pasó entre ustedes? ㅡQuiso saber SeeMore con auténtica curiosidad. Poco a poco, las risas de los demás se fueron apagando y pude sentir como todas las miradas se posaban en mí. Me sentí incómoda. Nuestro reencuentro me parecía una circunstancia optimista, pero no estaba de humor como para hacer un despliegue de mi vida amorosa en nuestra primera charla.

ㅡDigamos que… Queríamos cosas diferentes. ㅡSinteticé, queriendo restarle importancia y engullendo un buen bocado de comida.

ㅡ¿Cosas diferentes? ㅡRepitió Billy. ㅡ¿Cómo? ¿En la cama?

Sentí que me atragantaba.

ㅡ¿Qué onda? ¿Hacían role play? ㅡSiguió Mamut.

Empecé a toser con violencia.

ㅡ¿Eras la villana que lo sometía? ¿O al revés? ㅡGizmo estaba gozando mucho de ese momento.

Podía sentir como me estaba poniendo bordó, sin saber si de vergüenza o por la comida que se negaba a deslizarse por mi garganta.

ㅡHas sido una chica muy muy mala, Jinxie ㅡComenzó SeeMore viéndome sugestivamente, haciendo una pobrísima imitación de Wally, mientras los demás se partían de risa. ㅡ, eres una terrible villana y por eso tengo que castigarte…

Logré tragar la comida y me llevé un vaso de agua con urgencia a los labios. Una vez que aclaré mi garganta de cualquier intruso, les dirigí a todos una mirada asesina.

ㅡMirala nomás, se atraganta con una cucharada. Seguro que el pelirrojo muy bien dotado no estaba…ㅡSoltó Billy. Todos rieron nuevamente.

ㅡAl menos yo puedo jactarme de haber tenido vida sexual, no como otros. ㅡContraataqué dirigiendole una mirada impiadosa a Billy. Él abrió la boca para replicar, pero en vez de decir algo tomó un vaso de agua, como para hacer algo.

ㅡVaya… Lo de perra malvada sin corazón no se te va ni haciendo un intensivo con SuperhéroesㅡObservó SeeMore. Lo fulminé con la mirada y volví a mi almuerzo.

ㅡ¿Y ustedes qué demonios están haciendo aquí? ㅡPregunté, intentando librarme de la indeseable atención que mi vida amorosa había despertado en ellos .

Todos desviaron la mirada un tanto incómodos, hecho que me hizo sonreír sintiendo que yo tenía las riendas de la conversación de nuevo.

ㅡPues… ㅡBalbuceó SeeMore, rascándose un poco la nuca. ㅡEstamos, em… Tratando de… Empezar de nuevo o algo así.

ㅡ¿Empezar de nuevo?

ㅡEstamos hartos de La ColmenaㅡSintetizó Gizmo, que parecía haber cambiado de opinión y ahora se animaba a comer el contenido de su plato. ㅡ. Siempre nos dan misiones estúpidas.

ㅡO de demasiado riesgo. ㅡAcotó Mamut.

ㅡY la verdad es que es horrible, innecesario y es… demasiada responsabilidad para algo que te coarta tantas libertades.ㅡApuntó SeeMoreㅡ Digo, no puedes ir siquiera a comer a un lindo bar.

ㅡO invitar a alguna señorita a salir. ㅡSe lamentó Billy, llevándose dramáticamente el puño al pecho.

ㅡCreo que lo que queremos es… no sé… Tener una vida lo más normal posible. ㅡSintetizó SeeMore, mirándome.. ㅡAlgo de libertad no estaría mal.

Un silencio un poco tenso se instaló en la mesa luego de esa conversación. Todos parecían demasiado ensimismados en sus pensamientos para decir algo. Jamás había visto a los chicos así, parecía que el cerebro estaba a punto de estallarles (especialmente a Mamut). Había algo de familiar en todo ese ambiente que no tenía que ver únicamente con el hecho de conocernos. Era como si todos estuviéramos pasando por lo mismo de forma diferentes.

ㅡBueno, ㅡdije en voz alta, obligándolos a prestarme atención. ㅡ parece que estamos juntos en esto.

Creo que fue la primera vez en todos los años que llevaba de conocerlos en que vi como todos (inclusive Kyd Wykkyd) me dedicaban una sonrisa sincera.

A partir de ahí, pusimos todo nuestro empeño por conseguir trabajos que nos permitieran abandonar aquel Hostel del carajo. No fue nada fácil. A nadie le gusta contratar ex supervillanos o dicho de forma más elegante: personas con antecedentes penales. No fue hasta que Gizmo tuvo la brillante idea de hackear la base de datos de la policía y borrar cualquier rastro de nuestra vida criminal que el camino comenzó a allanarse un poco. Hizo falta más que borrar registros, también tuvimos que conseguir nuevas identidades y cambiar nuestra imagen para vernos más serios y convincentes (y menos parecidos a un montón de inadaptados).

SeeMore abandonó esas mallas verdes y blancas horrendas y se consiguió un buen arsenal de camisas, todas en distintos tonos de verdes y pantalones de vestir. Para cubrir su enorme y único ojo, dejó crecer un poco su cabello negro y enrulado y Gizmo le construyó unas gafas que lo camuflaban, haciendo que pareciera que tenía dos. Fue el primero de nosotros en conseguir empleo ㅡalgo que a nadie le extrañó, porque era el más agradable por lejos ㅡ en una óptica, en el espacio de ventas al público.

Mamut conoció las bondades de los jeans y de las playeras de algodón, los cuales eligió combinar con zapatillas deportivas. Se negó rotundamente a cortarse su cabello, únicamente accedió a recogérselo en una cola de caballo baja a pesar de mis insistencias. Trabajaba en una tienda de videojuegos y cómics, empleo que le permitía convivir con sus dos verdaderas pasiones sin ser juzgado: comer cuanto quisiera y decirle a la gente qué hacer.

A Billy fue al que menos le costó todo eso del cambio de look. Él simplemente adoraba variar de ropa, a veces salía con tres mudas en su mochila y sin la intención de replicarse en la jornada, solamente para darse el gusto de estrenar nuevos outfits. Su estilo era más casual, con jeans y camisas. Él sí era muy receloso de su pelirrojo y lacio cabello y procuraba siempre cortarlo y tenerlo prolijo. Fue esa afición por la indumentaria masculina la que hizo que consiguiera trabajo en una tienda de ropa. Fue ascendido rápidamente por obtener un récord en ventas y comisiones, mérito que conseguía gracias a que utilizaba sus poderes de replicación sin que sus jefes se dieran cuenta, obviamente.

Gizmo protestó durante todo el proceso, alegando tener un incuestionable buen gusto para vestirse y no necesitar ningún cambio en su look. Tras ser rechazado en la tercer entrevista laboral a la que se presentó con su clásico overol y antiparras, dejó que Billy y yo lo asesoremos en la materia. Sú único requisito era no verse como un imbécil, algo verdaderamente difícil de lograr puesto que le pusiéramos lo que le pusiéramos, seguiría teniendo esa cara. Se conformó con un estilo similar al de SeeMore, pero con camisas en tonos blancos y consiguió un trabajo en una fábrica de electrodomésticos. A pesar de no ser un graduado en ingeniería, escaló rápidamente pues, ¿para qué negarlo? siempre fue un genio de la tecnología.

Kyd Wykkyd fue el más difícil de ayudar, porque su inexpresivo rostro hacía que fuera imposible adivinar qué rayos quería ponerse. No se resistió en abandonar su uniforme (o eso interpretamos) y se mostró conforme adoptando una moda de pulloveres anchos en escote en V y jeans achupinados. Supuse que sería un intento por emular su capa y sus mallas, pero opté por dejarlo ser sin cuestionarle demasiado porque siempre le había tenido un miedo de cagarme. Gizmo también le construyó unas gafas que cubrieran sus rojos ojos y yo le enseñé a peinarse su negra melena lacia, de manera que quedara más o menos presentable. Insólitamente, consiguió el empleo mejor pagado de todos nosotros: como personal administrativo de la Intendencia de la Ciudad. Simplemente estaba en una mesa de entradas que recibía reclamos y su trabajo consistía en repartir formularios o asentir sin replicar, escuchando las quejas de las personas y haciendo informes de ello. Su silencioso comportamiento era interpretado como una excesiva educación y empatía que era celebrada por los clientes. Además, nunca se quejaba. Ni de la paga, ni de las condiciones de trabajo, ni de la higiene cuestionable del lugar. Una bendición para cualquier jefe.

En cuanto a mí, aquel cambio no me costó nada. Quizá porque lo necesitaba más que ellos, porque siempre había sido una aficionada a la moda o porque el look de muñeca Vodooh estaba pasadísimo de moda y más aquel año. Opté por blusas amplias en tonos pasteles y blancos que combinaba con pantalones ajustadísimos encuerados o simplemente de gabardina negra. También me gustaban mucho los vestidos, amplios o al cuerpo. Abandoné el look de las dos colitas y solté mi cabello. A veces me gustaba atármelo en una cola de caballo alta, bien tirante, algo que solía hacer para ir a las entrevistas de trabajo. Pero abrazar un cambio exterior no hace necesariamente que este se produzca y mi vida laboral era una clara muestra de ello. Fui la que más empleos tuvo hasta dar con uno que me permitiera conseguir lo suficiente para pagar la renta, algo que me hizo entender que la sociedad no sólo te juzga por criminal sino también por ser mujer. Pero no dejé que eso me desalentara. Me dediqué a estudiar varias cosas en el camino. Pasaba horas en la biblioteca. Seguía sin saber qué quería hacer de mi vida, pero había entendido que no iba a llegar un día a golpearme la puerta y decirme "Hola, soy tu vocación".

Fueron dos años duros en los cuales fui camarera, secretaria, empleada en una tienda, empleada en una empresa de limpieza ㅡ el peor trabajo que se podría tener en el mundo ㅡrecepcionista en restaurants y empleada del Pizza Hut ㅡMentí, este es el peor trabajo que se podría tener en el mundoㅡ hasta que se presentó la oportunidad con el Tarot. Yo había estado leyendo mucho al respecto y tras hacer algunos cursos ㅡa los que me colaba ilegalmente pues falta de dinero para pagar membresía ㅡ, me animé a empezar a tirar las cartas. El principio practicaba con los chicos hasta que vi un anuncio en un salón que quedaba de paso cuando volvía de Pizza Hut. Quizá fue la desesperación en mi rostro o que realmente era muy buena y convincente haciéndolo, pero la dueña del lugar me contrató enseguida.

Nos tomó más o menos un año y medio reunir el dinero suficiente para abandonar el Hostel y mudarnos a un departamento que no fuera un asco. Habíamos conseguido uno que era geográficamente conveniente para nuestros empleos y que tenía tres habitaciones y dos baños que no parecían sacados de Terror Mortal 3. La renta era razonable y nadie más vivía en el piso en el que vivíamos nosotros. No era lo que se llamaría un lujo, pero no estaba nada mal.

SeeMore, Kyd Wykkyd y Billy compartían habitación mientras que Mamut y Gizmo dormían en otra. Yo dormía sola, beneficio que tenía por ser la única mujer.

Quizá no era una vida glamorosa de magnates millonarios, pero al menos no tenía que andar ocultándome para tener sexo. Bueno, tampoco era algo que hiciera demasiado seguido ni en el departamento, pero saber que no tenía que estar escondiendo cotidianeidades de mi vida personal de los demás era un panorama por demás de alentador.

Por supuesto que pensaba en Wally de vez en cuando. Había momentos en donde algo me hacía tan feliz o me entusiasmaba tanto que mi primer impulso era correr a contárselo, solamente para recordar que ya no podía hacer eso. Había conservado el comunicador Titán, no sabía si por un arrebato de nostalgia o porque había tomado todas mis pertenencias sin chequear demasiado al marcharme. Pero en el momento en el que puse un pie en el Hostel, lo apagué. No quería que Wally ni ninguno de los Titanes pudiera encontrarme. Necesitaba empezar a tomar mis decisiones y dejar activado el comunicador era darme a mí misma la oportunidad de flaquear.

Las primeras noches habían sido duras. Lo extrañaba más de lo que imaginaba. No me había dado cuenta de lo acostumbrada que estaba a su calor hasta que empecé a dormir sin él. Pero sabía que no podía obligarlo a aceptar la vida que yo quería construir. Sabía que esa distancia era lo mejor para los dos.

No hablarlo tampoco me había ayudado mucho a superarlo. A pesar de que SeeMore y Billy habían intentado que les diera más detalles de nuestra relación, yo me mantuve firme en mi silencio. No me sentía lista para ello. Por eso quizá, me había refugiado en el Tarot y el arte. El Tarot me daba cierta seguridad sobre mi vida y sobre la de los demás. Había una adrenalina en interpretar vidas ajenas, en indagar sobre intimidades. Era alucinante y reconfortante a la vez. Me hacía sentir menos sola y me ayudaba a darle perspectiva a mis propios problemas. Hay algo sanador en poder ayudar a los demás. La claridad, a veces, puede venir de las más oscuras vivencias. Y el arte era mi auténtico refugio. Matizaba mis ansiedades en cuadros psicodélicos que pintaba a altas horas de la noche. Otras veces, me ponía más realista y copiaba algo que tuviera a mano. Y otras simplemente inventaba algo.

Seguía extrañando a Wally, pero no en un sentido enfermo u obsesivo de la palabra. Lo extrañaba como el buen recuerdo que era, como el compañero que había sido conmigo. Con afecto casi fraternal y sano, por la ansia que me daba compartirle todo lo que había conseguido tras seguir mi camino. Además, sexoafectivamente no me había quedado de brazos cruzados. Había procurado entablar, aunque sea, relaciones casuales como para mantenerme entretenida. Nunca llegaba a involucrarme demasiado, pero no podía negar que lo pasaba bien.

Así que la carta de Los Amantes era una verdadera sorpresa aquella mañana. Amor o profesión. Nunca había estado más claro. Di vuelta la última carta: El Mago. El futuro era incierto y el apoyo de mis amigos sería fundamental. Quizá tendría una oportunidad creativa…

Solté una carcajada. A veces no podía creer lo que las cartas me arrojaban. Sabía que todo tenía que ver con todo y que nunca arrojaban absolutismos, sino que invitaban al autoconocimiento y a comprender qué nos sucedía y quiénes éramos… Pero esa mañana, salvo por la carta de El Loco ㅡ que me salía en cada tirada, desde que había empezado a practicar el Tarotㅡ sentía que estaba leyendo la vida de una persona completamente distinta.

Salté de la cama y fui a la cocina a hacerme un rápido desayuno, mientras armaba mentalmente mi outfit de ese día. Era un día de verano de esos en los que no hace ni frío ni calor. Pensé que un vestido amplio, largo y con mangas anchas estaría bien. Quizá podía sumarle un cinto para que me diera un poco de forma.

ㅡBuenos días ㅡSaludo SeeMore, sentándose a mi lado en la mesa, con su café y sus tostadas. ㅡ¿Tienes planes esta noche?

ㅡ¿Por qué lo preguntas?

ㅡPorque hoy es la final

¡La final! ¡Lo había olvidado por completo! Qué tonta, si por eso le había escondido la toalla a Gizmo la noche anterior. Aquel Viernes iban a pasar la final de la temporada 7 de Rupaul Drag Race, un reality de travestis que nos encantaba.

Apenas pudimos comprar un televisor, lo primero que hicimos fue contratar Netflix. Ninguno de nosotros había tenido nunca semejante lujo. En La Colmena solamente sintonizaban el canal de la escuela que era básicamente un monólogo del Hermano Sangre y las bondades de su vida y obra. En la Torre T, solo teníamos un enorme y gran televisor que compartíamos y Robin no había accedido a que tuviéramos Netflix porque decía que podíamos entretenernos demasiado y perder valioso tiempo de entrenamiento, así que eso era toda una novedad para mí y para mis compañeros. Fue una de esas veces, buscando realities chatarras que ver, que encontré aquel programa del bien.

Eran doce participantes que tenían que cumplir desafíos semanales para averiguar quién era la mejor Drag de todas. Como American's Next Top Model pero de travestis. Aquel concepto me enloquecía. El despliegue de las reinas era algo admirable y sus historias de vida me emocionaban muchísimo (aunque jamás lo admití ni lo admitiré en voz alta) . Al principio, solo SeeMore me acompañaba viéndolo, supongo que porque quería fingir que nos gustaba lo mismo ya que seguía sin perder las esperanzas de que yo fuera a darle una oportunidad. Pero luego a él comenzó a gustarle el programa de verdad. Mamut se sumó porque disfrutaba de ver cualquier cosa en la televisión mientras comía. A Billy los estilos de las Drag Queens y los desafíos que implicaban armar outfits lo cautivaron completamente. Gizmo, como siempre, fue el hueso más duro de roer y se dedicaba a criticar el show programa tras programa. No fue hasta una vez que lo atrapé viéndolo solo en plena madrugada, embebido en lágrimas tras la historia de una de las Drags de la temporada 6 ("¡Trinity es así de dura porque ha tenido una vida de mierda! ¡Ella tiene potencial!") que admitió que el show era bueno. En cuanto a Kyd Wykkyd… Él simplemente esbozó una sonrisa tras ver el primer episodio y eso era lo más cercano a un "me gusta" que podíamos aspirar a conseguir de su parte.

La noche anterior habíamos discutido acaloradamente sobre quién creíamos que ganaría aquella final, lo que nos había llevado a hablar de participantes de temporadas anteriores, lo que había llevado a Gizmo a decir que Bianca Del Río (la ganadora de la temporada 6) no era una Drag Queen tan buena como para ser ganadora. Una total falta de respeto. Y por eso yo le había escondido la toalla.

ㅡLo había olvidado ㅡConfesé. SeeMore soltó una fuerte carcajada.

ㅡLo imaginé. Cuando Gizmo dijo eso de Bianca, supe que habías perdido completamente el Norte.

ㅡEs que es un irrespetuoso. ㅡReplique entre dientes.ㅡHablar mal de Bianca, ¿Cómo se atreve?

SeeMore volvió a reír.

ㅡYa no queda gente con valores. En fin, era para decirte que Billy dijo que se encargaría de comprar las pizzas y Mamut va a traer unas cervezas. ¿A qué hora llegas hoy, más o menos?

ㅡA las siete.

ㅡPerfecto. ㅡSonrió él, poniéndose de pie de un salto. ㅡBueno, tengo que correr al trabajo. ¡Nos vemos esta noche!

Lo saludé con un gesto de la mano. Lo cierto era que quizá no habíamos funcionado bien como grupo de supervillanos, pero como amigos que convivían y veían realities chatarra, las cosas eran distintas. Y mucho más fáciles.

Fui a alistarme a mi habitación. Antes de salir, me delineé un poco los ojos en el párpado superior e inferior y me puse un pequeño turbante violeta, a tono con el vestido, como para lograr un aspecto más "Místico" que se viera más convincente. Guardé mis cosas en un bolso y salí camino al trabajo.

La jornada de ese día transcurrió de forma normal. Muchos clientes que venían a consultarme por problemas amorosos y de negocios, incertidumbre por la gran crisis económica que se avecinaba y algún que otro culebrón familiar. Básicamente un día promedio en mi jornada como tarotista.

ㅡHola, Camille ㅡsaludé esbozando una sonrisa que mi interlocutora me devolvió tímidamente. Camille era una cliente habitual que tenía unos problemas amorosos que eran desopilantes. Se hacía tirar las cartas mínimo una vez a la semana.

Ella tomó asiento frente a mí y comenzó a contarme su último drama romántico. Aparentemente su ex novio del colegio había vuelto a llamarla y ella se debatía entre él y su actual, pensando en a quién debía darle una oportunidad. Comencé a mezclar las cartas, pero cuando estaba por dar vuelta la primera y dar inicio a su lectura, sentí un escalofrío recorriéndome la espalda.

ㅡEsto es malo ㅡMurmuré sin poder evitarlo.

ㅡ¿Malo? ¿Eso significa que debo dejar a John?

ㅡAgachate ㅡle ordené, poniéndome de pie súbitamente. Camille me observó confundida.

ㅡ¿Qué dices?

ㅡ¡Que te agaches, Camille! ㅡInsisti.

Ella obedeció y yo salté para pasar por encima de la mesa. La empujé suavemente para que se escondiera bajo el mantel y estuviera más protegida y adopté una posición de combate justo a tiempo.

Una silueta negra, casi como una sombra, había entrado al lugar. Corría hacia mi dirección, cruzando el oscuro pasillo del salón, llevándose personas y mesas puestas en el camino. Era, evidentemente, alguien que huía. Cuando lo tuve suficientemente cerca, pude distinguir que se trataba de un rostro familiar. Ahí estaba, cuatro años después, el mismo tipo que me había arruinado mi única noche de salida con mi novio, el mismísimo Control Fenómeno, mucho más rechoncho, canoso y con una incipiente calvicie asomando en la coronilla.

Cruzamos miradas medio segundo y antes de que él pudiera decir algo, di un salto haciendo que se abriera una pequeña grieta en el suelo y tropezara, para quedar rendido justo frente a mí. Con un rápido movimiento y sin pensarlo demasiado, rasgué un mantel para obtener una especie de cuerda y así atarlo para inmovilizarlo. Tuve que reprimir el impulso de darle la paliza que sentía que realmente se merecía porque no tenía intenciones de montar un espectáculo en mi trabajo, donde nadie tenía porqué saber que yo era una especie de fenómeno con superpoderes.

ㅡ¿Tú? ㅡInquirió Control Fenómeno, observándome desde el suelo con rencor. Había algo gélido en la expresión de sus ojos. Corté otro trozo de mantel y lo amordacé antes de que pudiera soltar alguna otra información sobre mí que resultara incriminante. Una vez que estuve segura de que estaba inmovilizado, me dispuse a avisarle a Camille que podía salir mientras buscaba mi teléfono en la cartera para llamar a la policía. Fue en ese momento que sentí el sonido de unos pasos muy acelerados que se acercaban a mí y una brisa suave impactó mi rostro, despeinándome un poco.

ㅡ¿Jinx?

Un par de ojos azules muy familiares me observaban incrédulos y llenos de preguntas, a la par que yo dejaba caer mi celular por la sorpresa de encontrarme parada frente a mi ex novio, cuatro años después de haberlo dejado por medio de una simple nota.

Me quedé inmóvil. Miles de veces había imaginado un reencuentro, pero jamás en circunstancias tan extrañas. Encontrarte con tu ex siempre es algo incómodo, pero es el triple de insufrible cuando no fuiste precisamente una graduada en responsabilidad emocional al momento de dejarlo. No sabía qué hacer ni qué decir. Cualquier cosa me parecía insuficiente o fuera de lugar. A la vez que no podía dejar de estudiarlo.

A Wally el paso de los años le había sentado muy bien. Había crecido unos centímetros más, de alto y de ancho. Se notaba que había dedicado un buen tiempo a trabajar su físico, porque ya no era el mismo chico delgado con el que yo había salido. Las facciones de su rostro estaban más definidas, esbozando una mandíbula más cuadrada y pronunciada que vestía una rala barba, de algunos días sin afeitar. Tenía el cabello más corto, aunque seguía peinándose hacia atrás. Ya no estaba vestido como un Titán, sino que llevaba camisa, corbata y pantalón de vestir que combinaba con un largo saco impermeable color caqui.

ㅡ¿Jinx, eres tú? ㅡVolvió a hablar Wally interrumpiendo mis cavilaciones.

Clavé mi mirada en su cara que albergaba un gesto de súplica, esperando que mi respuesta fuera afirmativa. Pero yo seguía paralizada, la garganta se me había secado de repente así que no pude más que asentir con un gesto de la cabeza.

Me preparé para lo peor. La confirmación de mi identidad ante mi ex, al que había abandonado de la peor forma posible, sin darle explicación ni oportunidad solamente podía vaticinar una lluvia de reclamos y gritos, justo en mi lugar de trabajo. Empecé a elaborar mentalmente estrategias para llevar el conflicto a otro lugar físico para evitar llamar la atención más de lo que ya lo había hecho al detener a Control Fenómeno. Quise abrir mi boca para explicarme, pero antes de que pudiera dejar salir un sonido, sentí como dos brazos me apresaban en un abrazo fuerte y muy sentido.

Había contemplado mil escenarios, mil posibles reencuentros, infinidad de discusiones y explicaciones, pero en ninguna de mis especulaciones Wally terminaba dándome un abrazo.

ㅡNo puedo creerlo, Jinx ㅡSusurró en mi oído y sentí como algunas lágrimas se deslizaban por sus mejillas y empapaban un poco mi cuello. ㅡ. Estás bien, estás aquí.

Moví mis brazos lentamente para corresponder el abrazo, pero no podía dejar de temblar. Un revoltijo de sentimientos me estaba sacudiendo con violencia. Finalmente nos separamos y Wally me observó por unos instantes, esbozando una enorme sonrisa.

ㅡRealmente eres tú… ㅡComenzó Wally. ㅡJinx, yo…

ㅡ¡JINX! ¡JINX! ㅡOtro par de brazos me abrazaban de repente, prácticamente tackleando mi delgado cuerpo. Camille había salido de abajo de la mesa, decidida a mostrar su gratitud en un violento abrazo. ㅡ¡Dios mío! ¡No puedo creer que estés bien! ¡Por suerte ese tipo se cayó y pudiste inmovilizarlo! ¡Quién sabe que hubiera podido pasarte sino!

ㅡAh, sí… Digamos que tuve suerte… ㅡBalbuceé, dándole unas palmaditas en la espalda a modo de consuelo.

ㅡ¡Y aún así fuiste muy valiente! ㅡContinuaba Camille, aferrándome con más fuerza.

Desvié la mirada hacia Wally, buscando ayuda, pero él había aprovechado el interin para ponerse a hablar por teléfono, probablemente ocupándose de llamar a la policía. Me guiñó un ojo mientras me sonreía y continuaba su conversación.

ㅡEh…, si, claro. Camille, ¿te importaría soltarme?

ㅡ¡Esta chica es una heroína! ㅡGritó Camille arrastrándome hasta Wally. ㅡ¡Oficial West, tienen que darle una medalla de honor! ¡Esta chica es toda una guerrera!

Wally esbozó una sonrisa juguetona.

ㅡEn eso coincido plenamente, señorita. ㅡAdmitió él. ㅡ Esta muchacha es toda una guerrera. Y una heroína, claro.

Lo fulminé con la mirada y sentí como toda la gratitud que había cultivado con el abrazo de nuestro reencuentro se había esfumado. Camille asentía enérgicamente mientras yo me preguntaba cómo alguien podía hablar tanto luego de haber vivido una experiencia traumática o casi traumática.

ㅡSi usted me lo permite, ¿señorita…?

ㅡGreenworth, Camille Greenworth.

ㅡ¿Puedo llamarla Camille? ㅡPreguntó Wally galantemente. Rodé los ojos. Al parecer, el paso del tiempo solamente lo había hecho evolucionar físicamente y no intelectualmente.

ㅡClaro.

ㅡBien, si me permite, señorita Camille, llevaré a la señorita…. ㅡDirigió su mirada hacia mí interrogándome con la mirada, fingiendo no saber mi nombre, algo que le agradecí en mi fuero interno ya que demostrar que lo sabía podía despertar sospechas.

ㅡHexx. ㅡContesté tajante, enunciando el apellido de civil que figuraba en mi falsa identificación.

ㅡHexx ㅡRepitió él, para terminar la oración. ㅡa que una ambulancia la revise, para verificar que no esté herida. Las patrullas ya están en la puerta.

Camille volvió a abrazarme con fuerza.

ㅡSalvaste mi vida, Jinx.

ㅡPues… no, exactamente…ㅡRepliqué mientras recordaba la poca mortalidad que tenían las intervenciones villanescas de Control Fénomeno.

ㅡPor cierto, ¿vas a cobrarme esta consulta?

Pero antes de que pudiera responder algo, Wally tomó mi muñeca y me arrastró hasta afuera del salón. Vi pasar a un grupo de policías que se dirigían a paso veloz hasta el lugar donde habíamos dejado a Camille y a Control Fenómeno y eso me tranquilizó un poco. No supe cuánto necesitaba respirar aire puro hasta que la luz del sol impactó en mis ojos, encandilándome un poco. Parpadeé para esclarecer mi vista y encontrarme con el rostro de Wally que me observaba sonriente.

ㅡAsí que Jinx Hexx, ¿eh?

ㅡAsí que Oficial West, ¿no?

Él se rascó la cabeza un tanto incómodo, clavando la mirada en la acera.

ㅡ¿Dónde está la ambulancia? ㅡPregunté como para romper aquella pequeña tensión, mientras buscaba el dichoso vehículo con la mirada.

ㅡNo hay ambulancia. ㅡAdmitió Wally. ㅡSolo quería hablar un poco contigo, tranquilos.

ㅡOh.ㅡWally chasqueó la lengua y adiviné que estaba arrepentido de haber dicho eso y que quizá, aquel plan se había visto mejor en su cabeza. Decidí que tenía que concederle una tregua, después de todo, era nuestro primer encuentro desde que yo había decidido ponerle fin a nuestra relación pasando un papelito bajo la puerta del baño. ㅡPues hiciste bien. Camille puede ser un poco intensa a veces.

ㅡSí, eso supuse.

ㅡTengo una hora libre para almorzar. Si quieres podríamos comer algo juntos. ㅡLo dije rápido y sin pensar, con la sensación de que iba a arrepentirme en el momento en que terminara de decir esas palabras. Desvié la mirada, fingiendo buscar algo en los inexistentes bolsillos de mi vestido, como para simular hacer algo mientras aguardaba la reacción de Wally.

ㅡEso suena… Suena excelente. ㅡRespondió él, regalándome una sonrisa tras chequear la hora en su reloj de pulsera.

ㅡBien, conozco un lugar que no está muy lejos de aquí.

Lo llevé a un bar que estaba en la esquina. No era demasiado concurrido y no era al que acostumbraban a ir ni mis compañeros de departamento ni mis compañeros de trabajo, así que me sentía un poco más distendida como para no sumarle tensión a un almuerzo que ya era tenso en sí mismo. Nos sentamos en una mesa cerca de la ventana.

Wally intentaba disimular sus nervios fingiendo estar muy interesado en leer los envoltorios de los aderezos. Aquella imagen me enterneció un poco.

ㅡAsí que…¿Eres oficial? ㅡDisparé, una vez que ordenamos qué comer, sabiendo que si esperaba a que Wally tomara la iniciativa, estaríamos todo el almuerzo en silencio. ㅡ¿Ya no hay más Titanes?

ㅡNo exactamente. ㅡRespondió él, sin dirigirme la mirada. ㅡ En teoría sigo siendo un Titán, pero trabajo como Oficial en una unidad especial de la policía. Ahora perseguimos los villanos en conjunto y eso permite que podamos hacer investigaciones más detalladas sin perder el foco en la seguridad de la ciudad.

ㅡ¿Y los demás?

ㅡTambién trabajan en la unidad ㅡContinuó, acomodándose en su silla. ㅡ. Todos. Hay unidades en todas las regiones.

ㅡPero si hay unidades en todas las regiones, ¿no deberías estar en la región Este?

Wally tardó unos instantes en contestar.

ㅡDesde que te fuiste pedí que me cambiaran de equipo. Quería estar en Jump City, por si algún día decidías volver.

Aquellas palabras me cayeron como un balde de agua helada y sentí como un nudo se formaba en mi estómago. Tomé un poco de agua como para hacer algo mientras pensaba qué responder. Pero Wally pareció adivinar que me había puesto incómoda, así que dijo:

ㅡ¿Hace cuanto eres tarotista?

ㅡMás o menos dos años.

ㅡNunca me contaste que te interesaban esas cosas ㅡDijo, con una mezcla de sorpresa e interés. Me encogí de hombros.

ㅡNo sabía que esas cosas me interesaban en ese momento.

ㅡ¿Y pagan bien?

ㅡTe sorprenderías ㅡRespondí esbozando una sonrisa cómplice. Wally me devolvió el gesto y volví a sentir un esbozo de todo eso que habíamos construido. Todo eso que seguía latente luego de cuatro años. ㅡ. La gente es increíble. Pagan un dineral con tal de obtener alguna respuesta.

ㅡ¿Ah, si?

ㅡSí, por ejemplo, esa chica que estaba conmigo… Camille. ㅡWally asintió con la cabeza invitándome a continuar. ㅡBueno, ella viene más o menos unas cuatro veces al mes. Siempre tiene los mismos problemas así que todas sus lecturas son parecidas, pero ella insiste, ¿Sabes? Como si en una de las sesiones, yo fuera a , no sé, sacar una paloma de abajo de la mesa que fuera a cantarle qué rayos tiene que hacer de su vida.

Wally no pudo evitar soltar una carcajada haciendo que me diera cuenta cuánto extrañaba escucharlo reír.

ㅡBueno, pero no puedes culparla por esperar algo de magia…

ㅡEl Tarot no es magia ㅡLo corregí, negando con la cabeza. ㅡ. Es una forma de entender la vida, de saber qué cosas están pasándonos y cómo podemos elegir actuar ante ello.

ㅡSuena más serio que hacer terapia cuando lo dices así. ㅡConcedió él, sin ironías.

ㅡEs una especie de terapia. ㅡAdmití. ㅡPara ambas partes.

El resto de la charla fue mucho menos tensa que el comienzo. Seguimos contando anécdotas laborales y evitamos abordar temas que pudieran ser incómodos. Era como si el paso del tiempo no hubiera afectado en nada a nuestra relación, como si todo ese tiempo hubiéramos seguido cerca.

ㅡ¡Maldita sea, debí haber vuelto hace media hora! ㅡExclamé, chequeando la hora en mi reloj de pulsera. Fue entonces que caí en la cuenta de que no había traído dinero, sino que lo había dejado dentro de mi cartera que no había llegado a agarrar luego de todo el revuelo que Control Fenómeno había ocasionado. ㅡWally, por un demonio, olvidé mi cartera. Si me esperas cinco minutos, te juro que vuelvo con el dinero para pagar mi parte.

Pero él le quitó drama a la situación con un gesto de la mano.

ㅡNo te preocupes. Yo invito esta vez. Tú la próxima. ㅡRepuso él, sacando su billetera con calma.

Me mordí el labio y le dediqué una mirada cargada de compasión. No tenía corazón para decirle que a pesar de que la habíamos pasado muy bien, yo no estaba segura de querer volver a verlo. Profundizar en nuestra relación nuevamente haría que se removieran muchos sentimientos dentro mío, sin mencionar la increíble culpa que su amable comportamiento me estaba haciendo sentir.

ㅡWally, yo… ㅡEmpecé, intentando buscar una forma amable de decirle que todavía estaba intentando procesar todo lo que había sucedido. ㅡEstá bien. ㅡMe rendí, finalmente. Sólo quería irme de ahí lo antes posible, sin tener que seguir dando explicaciones y así poder darle un descanso a psiquis.

Él sonrió complacido por mi respuesta y antes de que pudiera decir algo más, me despedí con un breve "adiós" y un gesto de la mano y salí de ahí prácticamente corriendo a mi trabajo.

Nunca estuve tan contenta de llegar a mi casa como esa tarde y me sentí aún más bendecida al recordar que era Viernes y que tenía todo el fin de semana por delante para descansar y aclarar mis pensamientos .

Tiré mi cartera en la cama y me abalancé sobre mi mesa de luz, en búsqueda de esa mascarilla facial de ácido hialurónico que me moría por estrenar. Revolví tanto para encontrarla que temí que Gizmo me la hubiera robado. Siempre me quitaba mis cosas de skin care, aunque cada vez que yo lo increpaba al respecto lo negaba categóricamente (pero ese cutis cuidadísimo y luminoso era la peor prueba en su contra). Finalmente la encontré en el fondo del cajón y al sacarla escuché como algo más caía al suelo.

Como si no fuera suficiente la nostalgia de encontrarme con mi ex, ahora había encontrado mi comunicador Titán sin quererlo. Decidí que eran demasiadas emociones para un Viernes que incluía la final de la temporada 7 de Rupaul Drag Race, así que guardé el aparato sin verlo demasiado. Corrí al baño, puse música a todo volumen (más precisamente Abba) y dejé que el calor de la ducha me abrazara, esperando que el agua barriera también todas mis dudas existenciales.

¿De todos los lugares en toda la maldita ciudad, Control Fenómeno tenía que entrar a mi trabajo justo cuando mi ex lo estaba persiguiendo? ¿No podía pasarle a otra tarotista, cualquier otro día en cualquier otra parte de la ciudad? "Basta, Jinx" me dije a mí misma. "Deja de darle trascendencia. Fue una mera casualidad y nada más. Estás bien, lograste armar un poco tu vida y te encontraste casualmente con tu ex. Es una ciudad pequeña, era algo que podía pasar. Simplemente sé agradecida de que no montó una escena en tu trabajo y encima te pagó el almuerzo. Y listo. Déjalo ir".

Salí de la ducha y procedí a hacerme mi rutina de skin care como todas las noches, solo que esta vez me dejé la mascarilla de ácido hialurónico puesta para dejarla actuar. Maldije a Gizmo en mi fuero interno porque prácticamente me había terminado la crema de rostro que usaba de noche (sin mi permiso, obviamente) y enseguida decidí que me cobraría una venganza al día siguiente. Di un hondo suspiro antes de salir del baño, esperando que con eso se me fuera todo el aturdimiento que sentía.

No tenía ganas de ponerme el pijama, así que me quedé en ropa interior y mi bata de satén rosa mientras me ponía la mascarilla. Esa noche necesitaba relajarme y sentirme linda. Ya llevaba tanto tiempo conviviendo con los chicos que estar o no en pijamas era un dato menor. Y eso valía para todos.

Llegué a la sala de estar en donde SeeMore, Gizmo y Mamut ya estaban sentados comiendo frituras y tomando cerveza. Recordé que Billy era el encargado de traer las pizzas y asumí que probalemente Kyd Wykkyd habría decidido acompañarlo. Crucé la habitación y me senté en el sillón, cruzada de piernas y brazos, mientras SeeMore ponía Netflix para buscar la final en la tele.

ㅡ¿Qué te pasa? ㅡPreguntó él, viéndome por el rabillo de su único ojo.

ㅡNada, ¿por?

ㅡSiempre que te pasa algo te haces alguna mascarilla o te pones algo en la cara. ㅡApuntó Mamut.

Sentí como el rubor por ser descubierta subía a mis mejillas pero decidí que no tenía ganas de hacer del encuentro con mi ex el tema de discusión de un Viernes por la noche.

ㅡEso no es verdad ㅡme defendí, intentando sonar tajante.

Mis tres amigos intercambiaron miradas cargadas de suficiencia que no hicieron más que aumentar mi mal humor.

ㅡOkeeey... ㅡSoltó SeeMore en un tono que indicaba que mi respuesta le resultaba poco convincente.

ㅡTuve un día largo, es todo. ㅡAñadí mordazmente. ㅡ Además, no quiero que gane Violet.

ㅡViolet no va a ganar. ㅡIntentó tranquilizarme Mamut. ㅡPearl es el verdadero descubrimiento de la temporada.

ㅡViolet es la única buena de esta temporada, cabezas de chorlito. ㅡSoltó Gizmo, poniendo los ojos en blanco. ㅡ¿Cuándo lo van a entender?

ㅡEso es porque todas las demás son mediocres, no tendría oportunidad contra Bianca. ㅡSentencié yo, aprovechando para descargar un poco los nervios que tenía acumulados.

ㅡPf, Bianca es tan vieja que seguro llegará a entregar la corona caminando con un bastón.

Justo cuando estaba por lanzar un insulto que pusiera a Gizmo en su lugar, el timbre sonó, indicando probablemente que Billy y Kyd Wykkyd habían llegado con la comida. Me puse de pie de un salto, ajusté mi bata rosa con el lazo de mi cintura y fui a abrir la puerta, aún con la mascarilla puesta.

ㅡEspero que no se hayan olvidado de pedir con extra queso…

Pero no eran Billy y Kyd Wykkyd.

Ahí estaba, de nuevo, mi flamante ex novio, vestido igual que en el almuerzo sólo que sosteniendo tímidamente una rosa roja en su mano.


Bueno, hasta aquí llegamos. Nos leemos el Lunes que viene. Gracias a todos.

¡Lo olvidaba! Tengo ganas de hacer un instagram para subir memes o cosas graciosas en relación a este fic y para conocernos mejor. Si tienen ganas, me dicen y les dejo el cuando lo cree.

Coockie