Escenario: Civil Jaune / Cazadora Ruby. Son las tres de la mañana y Jaune recibe un invitado inesperado no tan inesperado.
Factores y Resultados
Tres de la mañana
Honestamente Jaune debería estar acostumbrado al escenario delante de él. Había pasado un año, no debería estar sorprendido de esto.
—Hola Jaune— saludo Ruby con una inocente sonrisa mientras terminaba de comerse otra galleta del tarro que tenía siempre en la mesa solo en caso de que apareciera su novia.
—¿Ahora que ocurrió, Ruby? — pregunto el chico rubio con un tono cansado.
—¿Tiene que ocurrió algo solo para que pueda visitar a mi novio? Me siento insultada, Jaune —respondió burlonamente la caperucita roja fingiendo sentirse dolida.
—Son las tres de la mañana, Ruby. No te di las llaves de mi departamento solo para que vinieras aquí a las tres de la mañana a comerte todas mis galletas— indico Jaune, aunque en realidad todas las galletas que horneaba o compraba eran más que nada para su novia segadora.
Sin embargo, su comentario pareció eliminar todo rastro bromista de la joven cazadora
—Lo siento, no quiero molestarte.
—Sabes bien que no eres ninguna molestia, eres más que bienvenida aquí a la hora que sea— le recordó Jaune, por algo le había dado dichas llaves— Pero solo vienes aquí a estas horas cuando tienes problemas con tu equipo… ¿Paso algo?
Ruby tan solo asintió con la cabeza.
—¿Fue Weiss?
En esta ocasión negó con la cabeza.
Jaune estaba un poco sorprendido por esto, usualmente la mayor parte del tiempo tenia a Ruby asaltando su cocina por alguna pelea que tuviera con su compañera.
—¿Yang?
Ruby lo pensó un poco antes de asentir esta vez.
Pelea de hermanas, Jaune era experto en el tema. Después de todo tener que lidiar con siete hermanas en algún momento habría peleas entre ellas y él.
—¿Quieres hablar de eso?
—…No— respondió tranquilamente Ruby— Tal vez luego, solo quiero olvidarme de todo eso.
Jaune observo como como Ruby metió su mano nuevamente en el tarro, solo para que por la expresión de su rostro dicho tarro ya se encontrara vacío. Con un ligero suspiro se dirigió al refrigerador y comenzó a tomar lo que necesitaba.
—¿Chispas de chocolate? — pregunto Jaune de la nada.
—¿Eh?
—Galletas con chispas de chocolate, tengo suficiente para que podamos hacer un lote.
—Pero son las tres de la mañana ¿quieres hornear a estas horas?
—Que sean las tres de la mañana no te detuvo de venir y comerte todas mis galletas— respondió burlonamente el rubio con una pequeña sonrisa— Además no creo poder dormir de nuevo.
Ruby estaba un poco sorprendida pero rápidamente una enorme sonrisa adorno su rostro.
—¡Si!
Fin
Ya paso bastante tiempo, realmente disfruto escribir de estos dos. A veces simplemente me gusta leer o escribir sobre estos dos porque la mayoría del Lancaster no ahí drama de más, solo dos lindos idiotas actuando románticamente.
