¡Hola mis bellezas cósmicas! ¿Cómo están? Esta vez no tardé nada, eh jajajaja quería decirles que lo del Lunes no fue mi culpa. Hubo una falla general en el sitio que persistía desde el 30/31 de Octubre y recién ayer pudieron solucionarla. Yo re subí el capítulo antes de enterarme de esto (Al final no estaba loca, yo sí lo había subido el Lunes) y luego no me molesté en editarlo para que pudiera quedar cargado apenas se reestableciera todo. ¡Pero no teman que no voy a abandonarlos! Todos los Lunes y Viernes pienso estar firme por aquí. Si notan que no publico uno de esos días, mandenme un MP porque probablemente o no lo noté (como este Lunes) o bien, pasó algo o bien soy pendeja porque para qué mentirles... Esta vez no fue mi culpa, pero soy bastante pendeja.

Nikki querida! No puedo responder a tu review sin hacer spoilers. Así que solamente voy a decir: muchas gracias por tus palabras y me encanta que te gusten las conversaciones pasivo agresivas. Me alegra que así imaginaras a Jinx, va a haber mucho de su cinismo en la historia. Gracias por seguir pendiente de la historia. Te envío un fuerte abrazo y espero que estés bien.

INSTRUCCIONES DE VITAL IMPORTANCIA PARA LEER EL CAPÍTULO 5:

Vayan a Youtube o a su portal de música preferido, busquen: Super Troupper de Abba y denle play para dejarla en loop de fondo. Y luego se escuchan toda la discografía que es excelente, eh. De nada.

Sin más preámbulos, aquí seguimos. Gracias.


5

Tal vez la felicidad sea eso.

No sentir que tienes que estar en otro lado

haciendo otra cosa,

siendo alguien más.

Isaac Asimov

—¿¡JINX, DÓNDE ESTÁN MIS CALZONCILLOS!?

Nada como el dulce sonido de la venganza para iniciar una mañana de Sábado. Ni siquiera me inmuté ante los gritos desesperados de Gizmo amenazándome con miles de destinos fatales. Continué tomando mi té verde sin poder dejar de sonreír, hasta que el chaparrito apareció en la cocina con una toalla envolviendo su minúscula cintura y otra su calva cabeza. Se puso de pie frente a mí, con el ceño fruncido y los brazos en las caderas, adoptando un parecido increíble al de un Gremlin.

—¿Y bien? —Escupió. Me encogí de hombros.

—No tengo la culpa de que seas tan desordenado, Gizmo.

—Jinx, sabes perfectamente que no soy desordenado y que siempre guardo mis calzones en el mismo lugar… ¡No te rías! —Amenazó, dirigiéndole una mirada asesina a Billy que reía entre dientes. SeeMore también había esbozado una sonrisa. —¡Dime dónde están mis calzones!

—No sé, mi memoria falla cuando no me dan la razón. —Respondí simplemente, mientras alzaba mi taza para tomar otro sorbo de té. El rostro de Gizmo estaba entrando en unos tonos escarlatas que me resultaban espectaculares. Parecía que iba a salirle humo de las orejas en cualquier momento. —Quizá podría refrescarse con un poco de ayuda.

Él soltó un bufido, dio una patada al suelo y puso los ojos en blanco. Un auténtico berrinche digno de un niño de cinco años protagonizado por un adulto en sus veintes.

—¡Está bien!

—Rápido Billy, trae la cámara —Dije y Billy se rió con tantas ganas que cayó de la silla. Gizmo lo fulminó con la mirada. Yo carraspeé para hacer que su atención volviera a mí. —¿Decías, Gizmo?

Él se mordió el labio inferior con fuerza y volvió a patalear, sacudiendo su cuerpo violentamente. SeeMore no aguantó más y estalló uniéndose a la carcajada de Billy.

—Yo usé tu crema para celulitis. —AdmitióGizmo en un tono de voz apenas audible.

—¿Qué dijiste? No puedo oírte.

— Que yo usé tu crema para celulitis.

—¿Y qué más?

—Y tu mascarilla de aguacate.

—¿Y…?

—Y no volveré a tomarlas sin tu permiso…

—Dísculpame, Gizmo, es que es muy difícil escucharte desde las alturas de la montaña del Sentido Común y el Buen Criterio —Le espeté con notoria soberbia.

—Ya está, ya lo dije, ahora dime dónde están mis calzoncillos.

—Mmm, creo que anoche luego de la discusión, sentimos un poco de olor a podrido que venía de tu habitación y aunque yo insistí en que seguro eran tus putrefactas mentiras, Wally creyó que se trataba de tu ropa interior. —Respondí sin despegar los ojos de mi taza de té, fingiendo completa desconexión con mis amigos que seguían partiéndose de risa y el rostro de Gizmo que mutaba violentamente en diversas muecas de disgusto.

—¿QUÉ ESE PELIRROJO QUÉ?

—Sí, dijo que sería una buena idea ventilarla y yo sugerí colgarla en la soga que está en la escalera de incendios,—Continué, con mi calmo tono de voz. Hice una pausa para darle otro sorbo a mi té. — aunque bueno, ya era tarde y Wally tenía que irse, así que no hicimos tiempo de colgarla con broches. No sé, como te dije, que no me den la razón me nubla un poco la memoria…

Gizmo lanzó una catarata de insultos y salió corriendo rumbo a la escalera de incendios dejándome en la cocina con SeeMore y Billy que intentaban recuperar el aliento. Yo tomé mi celular y abrí mi chat con Wally para escribirle "misión cumplida" junto con una carita de un diablito y seguir tomando mi té.

Habían pasado unos tres meses desde la final de Rupaul a la que Wally había asistido como un invitado inesperado, dejándome una rosa y su número de teléfono. Esa noche decidí que quizá debíamos quitarle la presión de exs y buscar ser amigos. Después de todo, el tiempo había pasado y no en vano para los dos, ya no éramos esos adolescentes confusos e impulsivos que alguna vez se habían elegido como novios. Ahora éramos adultos que habían entendido sus diferencias. Así que luego del fiasco de esa noche, le escribí y nos encontramos en un bar al día siguiente para charlar con menos tensión. Es impresionante lo mucho que cambian algunas cosas cuando enfrías la cabeza y ganas un poco de perspectiva. Concluimos en que no había inconveniente en que fuéramos amigos y vernos de vez en cuando.

Al principio, fue raro para Wally integrarse a mi vida. La presencia de los chicos lo intimidaba y repelía en iguales proporciones. Por un tiempo, me vi reflejada en sus actitudes, comparando su relación con la mía con los Titanes. Pero Wally no era como yo, él era mucho más agradable y comprador y logró ganarse a los chicos uno por uno. A veces me divertía pensando en la reacción del Hermano Sangre o Madame Rouge si vieran a sus discípulos entablar amistades con un Titán.

Así que las cosas habían fluido maravillosamente, quizá más de lo que yo había esperado. Obviamente que seguía siendo la más cercana a Wally, pero procuraba no hacer muchos planes a solas por miedo a que se prestara a malas interpretaciones. Necesitaba establecer límites desde un principio y mantenerlos, porque por más bien que nos llevaramos, seguía teniendo la sospecha de que él quería volver a hacerme parte de los Titanes de alguna forma y yo no estaba dispuesta a darle la más mínima chance de eso.

A los chicos les gustaba mucho hacer gala de que ahora tenían un amigo policía, pero sabían que delante mío no se hablaba del asunto. Yo no me esmeraba en ocultar lo mucho que me aborrecía saber sobre los pormenores de la justicia y la persecución de delincuentes y Wally parecía haber entendido la indirecta (para nada discreta) a la perfección, porque tenía la delicadeza de no insistir en el tema cuando yo pedía cambiarlo.

Esa mañana Wally me respondió enseguida y yo esbocé una sonrisa ante la pantalla de mi celular y aproveché para preguntarle cómo había pasado su noche, porque estaba de guardia y sabía que podían llegar a llamarlo para que fuera a la búsqueda de una banda de ladrones de joyas al cual estaban siguiéndole la pista de cerca hacía un tiempo.

—¿Y bien? —Preguntó Billy, intentando espiar mi teléfono indiscretamente. Yo aparté el celular con recelo.

—¿Y bien qué?

—¿Cuándo van a blanquearlo? —Insistió SeeMore.

Alcé una ceja, mirándolos confundida.

—¿Blanquear qué?

—Que están saliendo de nuevo.

—¿Quienes?

—Tú y Wally.

—¿Qué? —Casi escupo mi té del asombro por esa acusación. SeeMore y Billy intercambiaron una mirada cómplice y luego se volvieron hacia mí.

—Vamos, Jinx. Es obvio. —Dijo Billy, intentando desdramatizar todo con un gesto de la mano. —Todos nos vamos a dormir y ustedes se quedan aquí "hablando" —hizo comillas con sus largos dedos. — hasta altas horas de la madrugada. ¿Te crees que somos tontos o qué?

—Por favor, Billy, ¿Por quién me tomas? ¿Acaso alguna vez les oculté que estaba teniendo sexo?

—Ojalá lo hubieras hecho… —Lanzó SeeMore poniendo una mueca de espanto. Billy soltó una carcajada y yo le arrojé un repasador a la cara. —¡Oye!

—No puedo creer que piensen que Wally y yo estamos saliendo —Me quejé cruzándome de brazos. —. Somos amigos, nada más.

—No comes donde cagas, Jinx —Sentenció Billy mientras se llevaba un bocado de sus Hot Cakes a la boca. Esta vez, tanto SeeMore como yo lo interrogamos con la mirada.

—Eres un asco, Billy, como si no fuera suficiente arrancar el sábado hablando de los calzones de Gizmo.

—¡Hey! ¡Eso no fue mi culpa!

—Además, ¿Qué rayos quiere decir esa expresión?

—Quiere decir que hay lugares para cada cosa y hay personas para cada cosa. —Explicó él, mientras se multiplicaba para evitar pararse a la heladera, mandando a su réplica a que le trajera leche. — Así como no haces caca en la cocina, los ex novios no pueden ser amigos. No comes donde cagas.

—Deja de decir eso.—Le pedí, asqueada.

Billy simplemente se encogió de hombros mientras el otro Billy volvía a unirse a él.

—Yo sólo digo que cuando te acuestes con él, no vengas llorando a decirle al tío Billy que tenía razón.

—¿Por qué te llamaría tío si tienes la misma edad que nosotros?—Quiso saber SeeMore.

—¿Y por qué iría llorando a decirte que tenías razón si acabo de tener sexo?¿Tan mal me va a coger?

Billy se atragantó de la risa y SeeMore soltó una carcajada.

—Mira, Jinx, cree lo que quieras —Habló Billy una vez que recuperó la plenitud del uso de su tráquea. —. Puedes mentirme a mí o a SeeMore, puedes mentirnos a todos con tus palabras y tus gestos comedidos, pero esa sonrisa que tienes plantada en tu rostro no miente. —Abrí la boca para replicar, pero él siguió hablando. —Esa es la sonrisa de alguien que recibió un mensaje lindo de una persona a la que se quiere coger.

Me mordí el labio mientras rodaba los ojos en una clara expresión de fastidio. Las tonterías de Billy estaban empezando a cansarme.

—Que tú seas un cretino que habla de caca mientras la gente intenta desayunar y eso haga que espantes a todas tus novias no quiere decir que la gente no pueda ser amiga de su ex pareja. —Sentencié de manera lapidaria. Billy me dedicó una mirada cargada de cinismo. No le gustaba que lo contradijeran.

—En primer lugar, yo no hablo de caca con mis novias porque cuando estoy con ellas estoy demasiado ocupado dándoles placer… Si sabes a qué me refiero —Dijo mientras alzaba sus cejas de forma sugestiva.

—Creo que todo el edificio sabes a qué te refieres. —Lo cortó SeeMore, rodando su ojo haciendo clara alusión a los "sonidos" que a Billy le gustaba hacer cada vez que traía alguna chica al departamento.

—Y en segundo lugar, Liza Minelli, mientes —Siguió Billy haciendo referencia a una frase de una Drag Queen. —. Mientes y estoy tan seguro de ello que puedo apostarte cincuenta dólares a que terminaras volviendo con Wally.

—Wow, cuánto vale mi honor para ti. ¡Cincuenta dólares! —Exclamé con ironía.

—Que sean cien, entonces.

—Oye, no te pases. Solo estaba jugando. —Me apresuré a aclarar. —Tengo que poner mi parte de la renta y reponer mi stock de productos de skincare después de la indeseada intervención de Gizmo.

Billy soltó la enésima carcajada de esa mañana y se inclinó hacia atrás en su asiento.

—Es una apuesta —Sentencié, extendiendo mi mano con absoluta tranquilidad para que la tomara. Él la miró unos instantes y luego la tomó con fuerza, en un apretón.

Mamut y Kyd Wykkyd desfilaron por la cocina, murmurando inentendibles palabras que pretendían ser un saludo de buenos días mientras se acercaban a la mesada para prepararse sus desayunos.

—¿Alguien sabe por qué Gizmo está gritando groserías en la escalera de incendios? Sus chillidos interrumpieron mi sueño de belleza. —Protestó Mamut. Miré a SeeMore y a Billy con complicidad mientras me encogía de hombros y seguía tomando mi té.

—Jinx, recuerda que hoy nos vemos en el Riotz para que me presentes a Karen —ComentóSeeMore mientras recogía las cosas que había usado para desayunar y le cedía el lugar a Kyd Wykkyd.

—¿Karen? —Repitió Billy, alzando las cejas juguetonamente. —¿Quién es Karen?

—Nadie que te importe. —Le espeté, intentando disimular que había olvidado por completo que me había comprometido esa noche a presentarle a SeeMore a Karen en compensación por lo bien que se había portado la noche que Wally había venido a casa.

—Oh, vamos. Cualquier persona a la que le guste hacer karaoke en Riotz es alguien que me importe. —Insistió Billy. Estaba a punto de intervenir en la discusión haciendo uso de mis poderes porque Billy ya comenzaba a hartarme y no eran ni las diez de la mañana, pero SeeMore pareció leer mis pensamientos y dijo:

—Karen es una compañera de trabajo de Jinx que está interesada en conocerme, pero supongo que no habría problema en que todos la conozcan y hacer de esto una salida de amigos para que sea un poco más relajado. Claro, siempre que Jinx esté de acuerdo.

Me miró con la calma que siempre lo caracterizaba. "Ay, SeeMore" pensé "Ojalá algún día se te acabe la paciencia y comprendas que Billy es un imbécil irremediable". No pude más que asentir con la cabeza.

—No creo que Karen tenga problema.

—Así que es una salida de amigos, entonces —Siguió Billy mientras yo tomaba mi teléfono nuevamente, pues me acababa de llegar un mensaje de Wally. —, o sea que no habrá problema en invitar a nuestro "amigo" Wally,—Otra vez hizo comillas con sus dedos— ¿Verdad, Jinx? —Terminó intentando ver la pantalla de mi celular, ya sin disimulo.

Yo simplemente incliné la taza de té, arrojándole su contenido y empapándole la cara completamente. Todos rieron, menos Billy que estaba ocupado secándose y fulminándome con la mirada.

—Avísale tú si quieres que venga. —Dije, mientras me ponía de pie. —¿Sabes algo, Billy? Me parece que antes estabas proyectando y tú eres el que quiere acostarse con Wally.

—¿Pero qué…?

—Así que quiero decirte que no hay resentimientos si decides hacerlo —Continué, mientras el resto se partía de risa. Me acerqué a Billy para darle una falsa palmada amistosa en el hombro. —. Ve por él, hermana. Es todo tuyo.

Tomé mi celular rápidamente y salí de la cocina rumbo a mi habitación. Una vez ahí, puse Abba a todo volumen y me dispuse a ocupar mi sábado en la relajante tarea de pintar algunas cosas que tenía en mente. Le envié un mensaje a Karen confirmándole que seríamos más esa noche. Mientras buscaba mi atril y mis pinturas, volví a reír ante las ocurrencias de Billy. Sí, tenía que admitir que a Wally le habían sentado muy bien los años y que estaba mucho más maduro y guapo. Obviamente que tenía una espalda fenomenal que invitaba a pasar una vida entera en ella y me parecía un tipo atractivo. Contaba buenos chistes, se llevaba bien con mis amigos y siempre tenía algo amable para decir de la gente, pero a mí no me gustaba. Yo lo tenía completamente digerido. Yo podía ser amiga de mi ex tranquilamente. De mi ex que estaba para chuparse los dedos y no guardaba ningún resentimiento hacia mi persona a pesar de haberlo dejado con un papelito en el baño luego de una cita fallida.

Quizá sí estaba un poco confundida.

Billy tenía algo de razón en lo que había dicho. Si bien siempre hacíamos planes en grupo que terminaban haciendo que fuéramos a casa a seguir conversando un rato, al final quedábamos Wally y yo. A veces, cuando caminábamos todos juntos por la calle, yo me detenía a ver algo en una vidriera y él se retrasaba a propósito para esperarme. Wally recordaba todo lo que yo contaba y siempre prestaba atención a mis anécdotas, inclusive las que no eran interesantes. Todo eso me encantaba y hacía que sintiera un nudo en el estómago, pero yo estaba decidida a no sucumbir. Quería a Wally y quería tenerlo en mi vida, pero seguíamos siendo muy diferentes y seguíamos queriendo cosas distintas y por eso lo mejor era continuar como amigos, sin forzar nada ni obligarnos a nada. Además, dudaba que Wally sintiera algo similar. Seguro había hecho su vida y salía con chicas distintas cada semana, solo que tenía la amabilidad de no contármelo por ser su ex novia, por lo que no tenía ningún sentido darle trascendencia a mis pensamientos y a las tontas insinuaciones de Billy.

Con Dancing Queen sonando de fondo, me dispuse a terminar mi última pintura que consistía en un retrato abstracto en el que predominaban el amarillo, el rojo y el naranja. Noté con sobresalto que eran los colores del traje que Wally usaba cuando era KidFlash. Al parecer mi psiquis me estaba jugando una mala pasada. Quizá necesitaba hacerme una mascarilla. O una exfoliación. Pero en el cerebro.

La noche llegó más rápido de lo que imaginé y cuando quise darme cuenta, ya era hora de prepararme para ir al Riotz. En el departamento todo era un caos y podía sentir desde el interior de mi habitación a los chicos disparándose en todas direcciones, terminando de arreglarse. Mientras decidía qué ponerme, ya con la ropa interior que había elegido puesta, sentí que alguien tocaba mi puerta.

—Gizmo, si viniste a preguntar por tus calcetines ya te dije que…

—No, Jinx, soy SeeMore, quiero preguntarte algo.

Me aproximé a la puerta y lo hice pasar, así como estaba, sin cubrirme con nada. Esas cosas no me importaban. Después de llevar tantos años conviviendo, los chicos ya me conocían hasta los pelos de las axilas. Y yo a ellos, por desgracia. Y si bien, al principio las cosas con SeeMore habían sido un poco raras al reencontrarnos en el Hostel, crecimos y él comprendió que sus sentimientos por mí eran más platónicos que otra cosa. Además, de todos los chicos que vivían conmigo, era por lejos el más potable para conversar y el más amable. Bueno, Kyd Wykkyd también, pero con él no se podía hablar de nada, a menos que quisieras hacer un monólogo.

Él entró sosteniendo dos camisas que eran prácticamente idénticas, tanto en el corte, como en el diseño y en el color. SeeMore paseaba su ojo frenéticamente por toda la habitación a la vez que mantenía sus labios apretados, en una clara expresión de nervios.

—¿Cuál te gusta más? —Preguntó, extendiendo las camisas delante mío.

—SeeMore, son exactamente iguales. —Concluí pasando rápidamente mi vista de una a la otra.

—¿Qué? ¡No! Son súper diferentes, mira —Alzó la de la derecha más alto. —. Esta es verde musgo —Alzó la otra. — y esta verde militar. ¿Lo ves? ¡Completamente distintas!

—Claro, tanto como Gizmo por la mañana y Gizmo por la noche —Ironicé. —. Cuando duerme, parece agradable porque está callado, pero si prestas atención sigue siendo el mismo imbécil.

SeeMore no rió ante mi ácido comentario y entendí que eso significaba que estaba realmente nervioso por su encuentro con Karen. Esas cosas me hacían apreciarlo. De todos nosotros, SeeMore era el que tenía el alma menos podrida. Él siempre estaba calmado, siempre era optimista, siempre sabía qué decir y era un romántico empedernido. Obviamente que tenía su cuota de maldad y cinismo, pues de lo contrario, su convivencia con nosotros habría sido imposible.

—A ver, ¿y con qué pantalones? —Pregunté intentando demostrar algo de seriedad.

—Los que tengo puestos.

—Mmm… Esta —Dije señalando la de la derecha. SeeMore me miró disconfome.

—¿Segura? ¿Crees que el musgo me queda mejor que el militar? —Preguntó con desconfianza. Tuve que hacer un esfuerzo por tragarme mis palabras y evitar repetirle que eran del mismo maldito color.

—Sí. Va mejor con tu tono de piel.

—¿Tú crees? Porque Billy dijo que el verde militar es el último grito de la moda...

—Billy habla de caca en el desayuno, SeeMore. No puedes confiar en su criterio. —Lo corté en seco. Él esbozó una sonrisa y me tranquilizó un poco verlo más distendido.

—Es que estoy nervioso, Jinx. —Admitióen un tono de voz apenas audible. —¿Y si no le gusto? ¿Y si le caigo mal? ¿Y si le gusta Billy y él termina cogiéndosela?

—SeeMore, si alguna de esas tres cosas pasan, entonces dejaré de frecuentar a Karen porque sería la confirmación de que es una imbécil. Sobre todo si accede a acostarse con Billy — Sentencié logrando que SeeMore suelte una risita nerviosa. —. Tranquilo, vas a estar bien. Y sino, siempre puedes seguir el plan Jinx.

—¿El plan Jinx? ¿En qué consiste el plan Jinx?

—Emborráchate hasta perder el juicio.

Los dos reímos con fuerza ante mi respuesta. SeeMore me agradeció y se fue para terminar de alistarse y dejar que yo también pudiera terminar.

Había decidido no avisarle a Wally del Riotz esa noche, porque la conversación con Billy y mis cavilaciones me habían hecho notar que estaba confundiéndome demasiado. Necesitaba desintoxicarme un poco de su encanto y una noche de distensión y alcohol con mis amigos parecía el plan perfecto para lograrlo. Quizá hasta podía lograr alguna conquista furtiva como para saciar mi líbido y terminar de despejar mi cabeza. A los chicos les había dicho que Wally no iba a poder venir, como para ahorrarme las explicaciones y las insinuaciones de Billy..

Decidí ponerme unos pantalones de cuero negro con una amplia blusa color lila y en un arrebato de nostalgia, las mismas plataformas que usaba cuando era una villana. Me maquillé levemente y fui rumbo al living a esperar al resto de mis amigos. Ahí me encontré con Kyd Wykkyd que siempre era el primero en estar listo y con Mamooth cuyo poco empeño en su imagen personal también hacía que fuera de los primeros en alistarse. Billy siempre tardaba siglos, porque le gustaba replicarse para probar varios atuendos al mismo tiempo y decidir cuál le quedaba mejor. Decía que no confiaba en los espejos y que por lo tanto ese era el método más efectivo, pero más de una vez lo había escuchado decir que algunas de sus réplicas eran más gordas que él. Gizmo era más bien un punto medio solo que esa noche estaba teniendo especiales dificultades para vestirse sin ropa interior ni calcetines. Finalmente SeeMore también era de los primeros en estar listo pero en esta ocasión no paraba de detenerse en nimiedades porque quería verse perfecto para Karen.

—Bueno, ya estoy listo —Anunció el cíclope entrando a la habitación. Rápidamente buscó con la mirada el espejo de cuerpo completo que teníamos junto a la puerta de calle y escudriñó su reflejo con detenimiento. —. Olvídenlo, necesito peinarme mejor.

—Ya te peinaste como quince veces, hermano. —Protestó Mamut, poniendo los ojos en blanco. Kyd Wykkyd hizo un gesto con sus manos que indicaba que en realidad habían sido dieciséis veces. — Claro, exacto. Kyd tiene razón. Deja ese cabello en paz.

— Okey, entonces iré a ponerme un poco más de perfume.

—Viejo, entre tú y Billy van a ahogarnos en colonia barata.

—Está bien. Entendido, sí. Bueno, volveré a limpiar mis anteojos —Anunció SeeMore y volvió sobre sus pasos decidido a ir a su habitación, pero antes de que pudiera llegar al pasillo lo tomé del brazo y lo obligué a sentarse en el sillón entre Kyd Wykkyd y yo.

—Deja de retocarte, SeeMore, o Karen va a odiarte por dejarla plantada. —Le solté con un tono de voz tan autoritario que él no se atrevió a replicar.

Permaneció sentado mientras zapateaba el suelo nerviosamente y jugueteaba con sus dedos, apoyados en su regazo. Lancé un bufido cargado de impaciencia.

—¡Apúrense antes de que cometa un homicidio!—Les grité a Billy y a Gizmo que no tardaron en aparecer en escena, ya arreglados y perfumados. —¡Por fin!—Me puse de pie arrastrando a SeeMore tomándolo del brazo antes de que pudiera correr a arreglarse nuevamente y tomé las llaves para salir de casa de una vez por todas.

El Riotz era un bar asqueroso, con poca iluminación, mesas amontonadas y un pequeño escenario al cual la gente se subía a cantar. Tenía los horarios más desordenados del planeta, de modo que abría Sábados, Domingo y quizá Martes. O Miércoles. Era un lugar de ultratumba, lleno de gente extraña y bizarra y por eso nos encantaba. Alcohol barato, borrachos haciendo el ridículo, gente rara que no tenía miedo de mostrarse rara y canciones de los noventa sonando de fondo, ese lugar era nuestro paraíso.

Karen nos esperaba en la puerta. En su rostro ya se reflejaba el arrepentimiento de haber accedido a venir a un lugar como el Riotz con su microvestido rosado y su cabello rubio recogido en un pequeño rodete, y entonces caí en la cuenta que quizá no había sido una decisión inteligente pautar un primer encuentro en ese lugar.

Yo trabajaba en una galería que tenía varios locales en donde las personas se dedicaban a distintas oficios. Había desde tatuadores hasta personas que leían la carta natal. También había negocios mas normales como la tienda de ropa en la que trabajaba Karen que estaba junto al mío. Alguna que otra vez, había venido a tirarse las cartas conmigo y nos habíamos caído bien. No éramos amigas pero sí buenas conocidas.

—¡Karen! —La saludé con una sonrisa, acercándome para darle un beso en la mejilla. Ella tardó unos instantes en darse cuenta que yo era yo. Quizá era hora de dejar de usar tanto delineador para el trabajo. —Te presento a mis amigos y este es Simon —Jalé a SeeMore para dejarlo justo frente a ella.

Él se quedó estático con su mano levantada en un gesto que pretendía ser un saludo. Karen le devolvió una mirada cargada de confusión y yo supe que si quería que esa cita funcionara, iba a tener que desplegar todos mis dotes de casamentera.

Entramos al bar, que como de costumbre estaba lleno. Billy se acercó a la barra para hablar con un conocido que no tardó en despejarnos y conseguirnos una mesa cerca del pequeño escenario. Hice todo mi esfuerzo en lograr que SeeMore se sentara junto a Karen y lo conseguí, pero antes de que yo pudiera sentarme al otro lado de ella, Billy se me adelantó, usando sus poderes de replicación para traer tragos para todos. Había tanta gente que nadie se dio cuenta de que de golpe había tres tipos pelirrojos e idénticos con camisa a flores repartiendo tragos en una mesa.

—¿Qué te pasa, te dejaron caer de niño? —Le espeté entre dientes, tras acomodarme a su lado una vez que sus réplicas habían vuelto a fundirse en él.

—Soy sureño, Jinx. Para que alguien me dejara caer, tendrían que haberme cargado y a mí nadie me quería lo suficiente.

Le di una patada por debajo de la mesa

—¡Sabes a lo que me refiero, imbécil! ¿Te parece divertido multiplicarte en un lugar lleno de personas? ¡Te recuerdo que somos prácticamente fugitivos de la justicia!

—Bah —Repuso él, disminuyendo todo con un gesto de la mano. —. De todos los lugares de Jump City, el Riotz es el último en el que deberíamos preocuparnos por ser descubiertos. ¡Mira a tu alrededor, Jinx! —Exclamó, paseando la mirada por el lugar. —Este es un desfile de fenómenos, así que, ¿Por qué preocuparse?

La verdad era que no tenía cómo argumentar contra esa lógica. El Riotz era un lugar muy turbio, lleno de personas extrañas, con peinados alocados, muchos tatuajes a la vista y algunas veces, cuestionable higiene personal. No me sorprendería si me topaba con algún ex alumno de La Colmena en ese lugar o alguna otra clase de mutante.

Busqué a Karen y a SeeMore con la mirada y me decepcionó un poco notar que todavía no estaban conversando. Karen se veía incómoda y estaba sentada de brazos cruzados observando todo el lugar con una mirada reprobatoria mientras que SeeMore seguía quieto, demasiado nervioso para hablar. Le hice una seña indicándole que tomara un poco de su trago y se soltara, pero no me vió, algo verdaderamente irónico siendo que se trataba de una persona que tiene un solo ojo gigante y cuyo superpoder es ver.

Billy no desaprovechó la oportunidad y comenzó a conversar con Karen, intentando integrar a SeeMore a la charla, pero era inútil. SeeMore era una bola de nervios y solamente acotaba monosílabos. Hasta Kyd Wykkyd habría sido más verborrágico en su lugar. El resto de los chicos ya estaban eligiendo canciones del catálogo del Riotz, porque lo único que le faltaba a ese lugar para terminar de ser el más bizarro e increíble de la historia era incluir un karaoke.

Antes de ver la temporada de Rupaul entera, armábamos un Bingo con especulaciones basándonos únicamente en las impresiones que nos daban las Drags en el primer episodio. El que acertaba más, quedaba exento de lavar los platos por un mes y quien acertaba menos, tenía que cumplir su condena cantando alguna canción vergonzosa en Riotz. Aquella noche, Gizmo era el victorioso y yo la perdedora que tenía que cumplir su particular pena, pero eso no me molestaba en absoluto porque me divertía muchísimo cantar en el escenario de ese lugar. Así que apenas los vi repasando com la mirada qué canciones tenía el DJ para ofrecer esa noche, supe que estaban buscando la más vergonzosa que pudieran encontrar.

Decidí que para enfrentar mi pequeño castigo y alivianar la tensión de SeeMore y su cita, era necesaria una ronda de chupitos de tequila antes de comer las pizzas que íbamos a cenar. Yo misma me encargué de ir a buscarlos a la barra y de iniciar el brindis (¡Por la desgraciada de Violet que no merecía ganar!). Tomamos de un saque y sentí como el ardor envolvía mi tráquea y un calor me recorría todo el cuerpo. Esbocé una inevitable sonrisa porque ya empezaba a sentirme a tono y me ofrecí a ir por la segunda ronda.

Le llevó tres tequilazos a Karen soltarse un poco y poner una expresión en su cara que no fuera de fastidio. El único problema era que SeeMore seguía en silencio, demasiado nervioso para unirse a la charla y su cita ya estaba clavando los ojos en otra presa.

—¿Ustedes vieron como Karen está mirando a Billy? —Inquirió Mamooth, cuando me acompañó a la barra por la cuarta ronda de tequilazos. Kyd Wykkyd asintió con un gesto de la cabeza y gesticuló con su cara.

—¿Estoy loca o tú también entendiste qué quiso decir Kyd con esa cara? —Le pregunté a Mamooth. Él asintió con la cabeza y Kyd esbozó una sonrisa…. O algo parecido.

—Yo también creo que Karen se fijó en Billy desde que llegamos, Kyd —Acotó Mamooth en referencia a lo que había dicho sin usar palabras. —. Me da lástima por SeeMore, pero no ha dicho ni una palabra. Está demasiado nervioso.

Hice un rápido repaso a la mesa mientras esperábamos nuestros tragos y noté que Karen estaba dándole la espalda a SeeMore sin ningún disimulo para hablar solamente con Billy. Kyd negó con la cabeza en un gesto desaprobatorio.

—Yo también creo que es una ordinaria —Dije, ya sin asombrarme de estar conversando con Kyd (o algo así). Élhizo otro gesto.

—Estoy totalmente de acuerdo —Afirmó Mamooth y yo también asentí con la cabeza. Una vez que pagamos nuestros tragos, cruzamos el bar para sentarnos cerca de SeeMore. Seguía teniendo una expresión estática y apenas había bebido sus medidas de tequila, mientras que Karen, a su lado, tomó la que le acabábamos de traer y la bebió de un saque sin decir ni "gracias". Me prometí en mi fuero interno que le espantaría un par de clientes por el deleznable comportamiento que estaba teniendo para con el resto de la mesa y con el chico que pretendía ser su cita.

—¿Estás bien? —Le pregunté al cíclope, poniendo mi mano sobre la suya. Él simplemente asintió con un gesto de la cabeza, sin abandonar esa expresión robótica que tenía. Mamooth le aplaudió en la cara con sus enormes manos, haciendo un fuerte estruendo que hizo que se sobresaltara.

—Gracias —Dijo en un susurro. Repasó con la mirada el bar, hasta aterrizar en la escena de Karen y Billy que parecía que en cualquier momento iban a necesitar una habitación y entonces adoptó un gesto cansino y decepcionado. —¿Lo volví a arruinar, verdad?

—No arruinaste nada, ella…

—Sí, SeeMore, eres un completo cabeza de chorlito. Lo único que tenías que hacer era abrir la boca, zopenco. —Intervino Gizmo antes de que yo pudiera terminar. Le dirigí una mirada fulminante a la par que Mamooth tomaba una de las medidas de tequila que SeeMore había dejado abandonadas y se la tiraba a Gizmo en la cara sin avisar. —¡Oye!

—Ups.

—Gracias—Mencioné, pero Gizmo estaba en modo "la perra seguía y seguía", así que añadió:

—Esto es igual que el final de la temporada 7. Ustedes no pueden aceptar que siempre están guardando esperanzas de gente inútil. No alcanza con ser una buena persona, el mundo no te hará concesiones si simplemente eres un buen tipo. Hay que actuar y pisar cabezas si quieres llegar a algún lado —Pero Mamooth decidió que el discurso "motivacional" de Gizmo tenía que terminar ahí y de prepo le metió una rodaja de limón en la boca de las que habíamos traído para tomar el tequila.

—Piénsalo bien antes de continuar, porque hay tequila y limones para rato —Advirtió el forzudo. SeeMore y yo le agradecimos con la mirada y Gizmo entendió que la diferencia física que existía entre los dos era razón suficiente para no replicar.

—No sé porqué siempre me pasa lo mismo.—Soltó SeeMore tras dar un hondo suspiro. — Siempre arruino las citas, nunca encontraré el amor así.

—El amor está sobrevalorado. —Anuncié, sin demasiados rodeos y tomándome mi quinto tequilazo. —Prefiero la amistad o el sexo sin ataduras, eso jamás te decepciona.

—¿Pero no quieres compartir con alguien tus más profundas experiencias, tus sueños más locos, mientras creces a la par que esa persona hasta envejecer juntos habiendo ganado el invaluable tesoro de una vida llena de recuerdos en común?—Inquirió el ciclope con un brillo en su mirada.

—No. —Negué como si aquellas palabras no me hubieran hecho pensar en Wally automáticamente. Ya no sabía si necesitaba más alcohol o más mascarillas para sacarme al bendito pelirrojo de la cabeza.

—Vaya, te admiro. —Reconoció SeeMore mientras Kyd Wykkyd asentía con un gesto de la cabeza a su lado.

—O sea, a ver… Tampoco soy una perra sin corazón.

—Sí, lo eres —Acotó Gizmo, obligándome a disparar un pequeño rayito que hiciera que tirara la porción de pizza que estaba por devorar.

—Como iba diciendo… Tampoco es que soy una perra sin corazón. Lo que pasa es que mi prioridad máxima en la vida no es encontrar el amor de mi vida y ya —Los chicos me miraban con suma atención, muy extrañados, porque no era propio de mí abrirme de esa forma sobre mis sentimientos. Pero el alcohol, el enojo con Karen, las ganas de hacer que SeeMore se sintiera mejor y de sacar un poco a Wally de mi mente estaban haciendo lo suyo. —. Yo ya estuve ahí. Ya creí alguna vez que el amor era todo lo que necesitaba, pero no es así. No alcanza con el amor.

—Para decir que no eres una perra sin corazón eso sonó bastante como una perra sin corazón —Concluyó Mamooth sin un dejo de cinismo, sino con sinceridad. "Por eso nunca me abro con ustedes, porque tienen la profundidad de un charco" pensé.

—Lo que quiero decir es… Nada, SeeMore. Haz lo que puedas. El rechazo es parte de la vida y no te acostumbras a ello. Pero debes recordar que eres un partidazo. Tranquilo, cuando menos te lo esperes, llegará alguien que notará eso.

Un silencio sepulcral invadió la mesa, mientras mis amigos me observaban completamente pasmados. Yo tomé otra medida de tequila como para hacer algo por la incomodidad que me invadía, hasta que Kyd rompió el silencio haciendo unas apenas perceptibles palmas a las que se sumaron el resto formando así un pequeño aplauso.

—Gracias, gracias, pero guarden sus aplausos para mi gran demostración de canto en el escenario —Anuncié intentando descontracturar un poco.

—Hablando de eso… —Dijo Gizmo esbozando una sonrisa maligna y tomando la carpeta que tenía las canciones disponibles para pedirle al DJ. Se la pasó a Mamooth y le señaló con el dedo una, pero levantó la carpeta para que yo no pudiera ver de que canción se trataba. Kyd y SeeMore se pusieron de pie a la par que una de las réplicas de Billy aparecía para enterarse también de la canción que Gizmo había elegido para que yo cantase. Todos lo felicitaron y soltaron frases triunfales. Evidentemente, el chaparrito se las iba a cobrar por mi bromita de la mañana haciéndome pasar vergüenza, pero a mí no me importaba. La atmósfera del Riotz tenía eso, te cargaba de una energía especial que te desprendía de los prejuicios y la vergüenza… O quizá yo siempre terminaba tan borracha que perdía cualquier rastro de sentido común.

Puse los ojos en blanco ante el infantil comportamiento de mis amigos y me dirigí a la barra por el enésimo trago de la noche, mientras me debatía si tenía que seguir tomando tequila o era hora de alternar con otro trago o una cerveza.

—Disculpa, ¿tú estás sentada en la mesa de esos chicos? ¿Ustedes son los que pidieron quince pizzas? —Me preguntó una mesera, cruzándose en mi camino. Tuve que frenar y esperar unos segundos hasta lograr enfocarla para responderle. Ya estaban empezando a fallarme los reflejos por el alcohol en sangre.

—Sí, somos nosotros. —Afirmé. Ella me devolvió una sonrisa mientras asentía y revisaba la orden tomada en un papelito.

—¿Puedo preguntarte algo un tanto descarado?

—Yo no me estoy robando los cubiertos, ese es el bajito —Me atajé, porque no sería la primera vez que algún empleado del Riotz nos interpelaba sobre el paradero de los tenedores. Al principio me parecía que estaba bien que Gizmo se llevara algún que otro utensillo, porque cuando recién nos mudábamos al departamento no teníamos ni un dólar partido al medio como para equipar nuestra cocina, pero a esa altura de nuestras vidas la estabilidad de nuestra economía no justificaba esas prácticas.

Ella soltó una risita y sacudió su cabello hacia atrás y yo aproveché para observarla mejor. No era muy alta y tenía ambos brazos completamente tatuados (sino no podría ser mesera del Riotz). Su cuerpo era bastante menudo aunque estaba bien dotada, y tenía el cabello rubio, casi de color blanco, atado en una alta cola de caballo que dejaba al descubierto sus orejas, las cuales tenían muchas perforaciones. Llevaba unas gafas cuadradas de marco negro que enmarcaban unos ojos celestes que no resaltaban demasiado por lo mucho que se loshabía delineado. Al final de su respingada nariz había un pequeño piercing en forma de argolla en su fosa nasal derecha y sonreía mostrando todos los dientes de su boca pintada de un rojo furioso.

—No, no es eso. —Se apresuró a aclarar. —Es más, creo que está bien que se robe los cubiertos porque con lo que sobrecargan el precio de los tragos y la falta de higiene de los baños, es lo menos que se puede hacer como para equilibrar las cosas.

Solté una carcajadamás estruendosa de lo que ameritaba ese comentario.

—Yo simplemente quería saber si… Tu amigo, el de los anteojos, está soltero.

Giré sin disimulo alguno para posar mis ojos en la mesa de mis amigos.

—¿Cuál de los dos?

—El moreno… El otro me da un poco de miedo.— Aclaró ella refiriéndose a Kyd.

—Sí, a mí también —Solté, sin reparo alguno. —Sí, Simon está soltero.

—Oh —Ella pareció sorprenderse y adiviné que quizá, también se habría tomado algunos tequilazos para juntar coraje y preguntarme eso. —Y… ¿Crees que podría pedirle su número?

—Te diré lo que vamos a hacer —Zanje, poniéndole una mano en el hombro con demasiada confianza. —, cuando nos traigas las pizzas, yo dejaré caer un poco de mi trago en su pantalón y tú te ofrecerás a limpiar su ingle con una servilleta, ¿Eh? ¿Qué tal? Nada como el contacto físico indiscreto para romper el hielo, ¿no?

Ella me escudriñó con la mirada unos instantes y luego soltó una risotada. Yo la imité.

—Gracias por la sugerencia, pero creo que lo mejor será ir más despacio y ahorrarme una demanda por acoso sexual… —Repuso ella con amabilidad. Yo solté un bufido mientras rodaba los ojos.

—Por favor, Simon es tan inocente que probablemente se disculparía por interponerse entre el líquido cayendo y el suelo —Lancé y ella volvió a reír. —. Soy Jinx, por cierto. ¿Tú eres?

—Brenda—Contestóella, extendiendo su mano para que la estrechara. —. Bueno, Jinx, es un gusto y espero que me ayudes a conseguir el número de Simon… Siempre que él no tenga problema. — Y se dirigió a la barra para ir a buscar lo que posiblemente era nuestro pedido.

—¡Solo recuerda el contacto físico indeseado! ¡Nunca falla!—Alcancé a gritarle.

Decidí pedir una cerveza porque aquella conversación y mi falta absoluta de pudor me habían demostrado que era hora de apartarse un poco del tequila y darle algo de lugar al sentido común, más si quería darle una mano a SeeMore. Lo mejor sería no advertirle de Brenda, ya que eso probablemente haría que se pusiera nervioso de nuevo. La verdad era que SeeMore era bastante bueno socializando. Su problema era cuando los nervios lo poseían y se transformaba en un ente imberbe y estático que hacía que Kyd Wykkyd se viera amigable. Tenía que buscar la forma de lograr que se mantuviera tranquilo sin ponerle la presión de que había alguien interesado en él para que todo fluyera.

Volví a la mesa e intenté que no se notara que estaba pendiente de si Brenda llegaba o no con nuestro pedido. Estaba tan compenetrada que no noté que alguien más venía hacia nosotros hasta que dos manos se agitaron frente a mí, llamando mi atención.

—¿Jinx? ¿Hola?

Parpadeé varias veces hasta que por fin divisé los inconfundibles ojos de Wally frente a mí. Debía notárseme mucho la borrachera porque su semblante reflejaba una expresión que oscilaba entre lo risueño y la preocupación.

—¿Wally, qué… qué estás haciendo aquí?

—Acabamos de terminar un allanamiento cerca del lugar —Respondió él mientras se acercaba para saludar al resto de los chicos.

—¿Acabamos? —Pregunté y Wally no llegó a responderme cuando sentí como unos brazos me rodeaban con fuerza, dejándome prácticamente sin oxígeno.

—¡Amiga Jinx, qué gusto encontrarte después de tanto tiempo! —La inconfundible voz de Starfire sonó en mis oídos aturdiéndome, mientras trataba de corresponderle el abrazo torpemente. —Cuando Wally nos dijo que había retomado el contacto contigo, una inconmensurable felicidad se apoderó de mí. ¡Qué glorioso es volver a vernos!

—Sí, qué glorioso —Respondí vagamente, intentando recuperar el aliento y sin perder de vista la puerta de la cocina.— ¿Qué están haciendo aquí?

—Ya te dije. Vinimos a comer algo porque estábamos a unas cuadras y se nos hizo tarde. —Volvió a explicar Wally, sin borrar la sonrisa de su rostro. Acto seguido, se agachó fingiendo acercarse a la mesa para robar una porción de pizza de las nuestras y susurró a mi oído: —No te preocupes, solo vinimos a comer algo rápido y nos iremos. No hay nadie más que tú conozcas, el resto son policías del equipo.

Asentí con un gesto de la cabeza mientras buscaba quitarle importancia al asunto con un ademán de la mano. Starfire volvió a darme un abrazo (esta vez uno más moderado) y se alejó con Wally a las mesas que estaban más al fondo.

Si no fuera porque Billy ya estaba intercambiando saliva con Karen, hubiera ido a partirle la madre en ese momento pensando que él había llamado a Wally para que se nos sumara de imprevisto. Pero no. Otra vez, el bendito destino, repartiendo operativos policiales y agentes cerca de los lugares que yo frecuentaba. ¿Acaso no había nadie que salvar en la otra punta de la ciudad? ¿No podían trasladarlo de imprevisto a Ciudad Acero? ¿No podía librarme de él ni siquiera la única noche en la que me proponía dejar de pensarlo unos segundos?

Pero no había tiempo para cuestionamientos. No tenía que darles trascendencia. Wally estaba ahí con su propia gente y se iría pronto. No habría lugar a que se sumara a nuestra salida y comenzara a contar chistes buenísimos que hacían que me partiera de risa junto a mis amigos, ni habría espacio para que me dedicara algún cumplido leve pero furtivo, lo suficientemente discreto para no resultar inapropiado. No, no habría nada de eso. Esa noche Wally y yo íbamos a ir por caminos separados, en planes diferentes que no estaban destinados a cruzarse.

—Bueno, les traigo su pedido —La voz de Brenda me sacó de mis cavilaciones y me obligó a volver a eje de un salto.

Ella me dirigió una mirada cómplice y en mi afán por hacerle lugar para que pudiera servir nuestra comida en la mesa, terminé tirando nuestros vasos de un saque y empapando a todos mis amigos. Se produjo un estruendo tan fuerte que silenció a todo el Riotz logrando que una multitud de miradas curiosas se posaran en mí, incluidas las del grupito de policías del fondo.

—Bueno, a ver, ¿Acaso nunca nadie rompió un vaso en su vida? ¿Ahora de repente son todos unos señores ingleses bien vestidos y educados?—Soltó Brenda dirigiéndose a la multitud, obligándolos a todos a volver a sus asuntos. Podía sentir como mi rostro estaba rojo como un tomate y el calor lo invadía no precisamente a causa del alcohol que tenía en sangre. Quería esconderme bajo la mesa y no salir hasta que todos se fueran o al menos, hasta que Wally y sus amigos se fueran del lugar.

Pero yo no era una cobarde y no tenía porqué ocultarme, después de todo, el Riotz era mi lugar y no el de ellos. Era uno de mis bares favoritos, el cual frecuentaba desde que me había mudado a aquel Hostel de mala muerte en mis comienzos como persona independiente. No podía dejar que la presencia de unos policías me intimidara, aunque mi ex novio por quien tenía sentimientos encontrados se encontrara entre ellos. Así que me quedé ahí, como la mujer empoderada que era y me tomé otro tequilazo de un tirón, decidida a poner en marcha el "plan Jinx" más que nunca.

—Em… ¿no crees que deberías dejar de tomar? —Inquirió SeeMore.

—Por su cara, parece que necesita una jarra entera de Sangría —Comentó Brenda. SeeMore le dedicó una sonrisa y pude ver como ella ocultaba su sonrojo, mirando hacia otro lado.

—Traela —Pedí sin dudar y mis amigos me miraron completamente pasmados. —. Vamos, hay que divertirse.

—No se diga más —Consintió Brenda y se alejó para traer nuestro pedido.

—Jinx, si vas a seguir tomando, por lo menos come algo. —Me aconsejó SeeMore, que no podía ocultar la preocupación en su semblante. Tomé una porción de pizza y la engullí de un bocado porque él tenía razón, tenía que continuar de pie un tiempo más ya que la noche estaba en pañales.

Brenda no tardó en traer la sangría y como si fuera cosa de magia, SeeMore hizo un comentario graciosísimo que hizo que todos nos partiéramos de risa, ella incluida. Noté como hacían un contacto visual cada vez evidente y me sentí realizada. Ni siquiera conocía a esa chica, pero una conquista furtiva le levanta la autoestima a cualquiera y eso era lo que SeeMore necesitaba en ese momento.

Comimos un poco más relajados que al principio y Brenda venía a nuestra mesa cada vez más seguido, ya con cualquier excusa con tal de entablar alguna pequeña charla con SeeMore. Yo no sabía si él se había dado cuenta de las intenciones de ella, pero deduje que lo mejor era seguir portándome de manera casual para no sumarle ninguna presión. Además, comer algo de pizza me había modulado la ebriedad, haciéndome desdramatizar mis pensamientos sobre Wally.

Pero la calma solo dura el tiempo que tarda en llegar la tormenta y la mía no fue una excepción, pues justo cuando estaba partiéndome de risa por un chiste de Mamooth, Gizmo comenzó a carraspear llamando nuestra atención.

—¿Te ahogaste con un trozo de pizza?

—Creo que llegó la hora de que cumplas con tu condena. — Anunció. Apenas terminó de decir eso, el DJ me llamó por mi nombre de civil para que pasara al escenario. Sonreí con soberbia antes de ponerme de pie. Me tomé un último chupito de tequila para juntar un poco más de coraje y mis amigos en la mesa me gritaron una ovación mientras yo me dirigía al escenario a enfrentar mi condena.

Subí con cuidado los frágiles escalones, cuidando de no patinarme con mis altísimas plataformas y llegué frente al micrófono. Había cantado muchas veces en el Riotz, inclusive más ebria de lo que estaba en ese momento, pero por alguna razón esa noche las piernas me temblaban levemente. Le di al DJ una señal para que le diera play a la canción y clavé los ojos en la pantalla que iba mostrándome la letra para cantarla.

—Hijo de mil puta —Murmuré al ver que Gizmo había elegido para mí Super Trouper que era por lejos, la canción más cursi de Abba. Completamente alegre y risueña. Llena de brillantina y estrellitas de colores. Súper vergonzosa. Y por eso me encantaba. ¡Pero no para cantarla frente a un malón de borrachos mientras estaba vestida de motoquera jugando mi papel de perra malvada! Yo tenía una reputación que mantener, maldita sea.

Pero no iba a darle el gusto de que se notara mi vergüenza. Divisé su sonrisa malvada y cómo todos mis amigos (Incluido Billy, que había dejado de besuquearse con Karen solo para ver mi debut) reían a los gritos mientras acompañaban la intro con palmas que iban al ritmo de la canción. Palmas a las que muy pronto se sumó el resto del bar.

Empecé a cantar decidida y noté que el alcohol me estaba haciendo desentonar varias estrofas, pero eso no iba a detenerme. Pronto me adueñé del escenario con algo de torpeza y alenté a todo el bar a que me acompañara con sus aplausos. Puse toda mi energía en concentrarme y en olvidarme que Wally y algunos de mis ex compañeros de equipo estaban viéndome cantar una de las canciones más pomposas del mundo. Cuando llegó el momento del estribillo me paré en el centro e hice una pequeña coreografía con la mano que me quedaba y al cerrar con el "somewhere in the crowd is you" señalé con mi dedo al público.

No me había dado cuenta de lo coincidente que era esa canción con mi situación sentimental hasta que la canté y le presté atención a la letra. Especialmente la parte en la que hablaba de seguir pensando en la misma persona y ponerse feliz porque iba a estar esa noche en la multitud. Aquello me llenó de entusiasmo, era como una forma terapeútica de gritarle al mundo lo que me estaba pasando con Wally sin que nadie se diera cuenta. Sin que dejara de ser mío.

Continué yendo y viniendo por el escenario y me sorprendió la alegría de la gente. Algunos hasta habían separado las mesas para despejar un espacio y ponerse a bailar. Me sentía una estrella de rock… Una estrella de rock que canta canciones tan rosadas como su cabello. Pero estrella de rock al fin.

Cerré la canción desentonando horriblemente en la última nota, pero a nadie pareció importarle porque me aplaudieron con ganas. Extendí a los costados e hice una reverencia, idéntica a la que hacía luego de mis demostraciones en La Colmena. Bajé del escenario de un salto y volví a la mesa, en donde noté que alguien se nos había sumado.

—¡Pero mira nada más quien llegó! ¡La Super Trouper estrella! —Gritó Wally, recibiéndome con una amplia sonrisa. Lo fulminé con la mirada y le saqué la lengua mientras ocupaba mi asiento a su lado.

—¿Me firmarías un autógrafo? —Pidió Mamooth a modo de broma. Tomé una servilleta, simulé que escribía algo con una pluma invisible y se lo entregué. Él lo recogió y se lo llevó al pecho, abrazándolo mientras ponía una tonta cara de emoción con brillo en los ojos y todo. Soltamos una carcajada y tras juzgar la cantidad de vasos vacíos que se habían sumado a la mesa, adiviné que mis amigos no se habían dedicado solamente a aplaudirme durante mi actuación.

—¿Qué pasó? Creí que iban a comer algo rápido e irse —Le solté a Wally, tomando un vaso de cerveza huérfano de dueño y dándole un sorbo.

—Pues eso hicimos… Al menos, eso hizo la mayoría. Pero yo no podía perderme tu actuación —Dijo él sonriendo y guiñándome un ojo.

—¡Qué bueno que pudiste sumarte, amigo Wally! —Gritó una de las réplicas de Billy sumándose a la conversación poniendo especial énfasis en la palabra "amigo", ya que el Billy original seguía besándose con Karen. Le dediqué una mirada asesina y tomé otro sorbo de cerveza. —La amiga Jinx nos dijo que no ibas a poder unirte a nosotros esta noche.

Tanteé bajo la mesa y le proporcioné un enorme pisotón al que creía que era el pie de Billy, algo que comprobé al escucharlo gritar lastimosamente.

—No tenía idea de que iban a estar por aquí —Respondió Wally dirigiéndome una mirada cargada de confusión. Yo tomé otro trago como para hacer algo ante el incómodo momento.—. Jinx no me dijo nada.

—Porque… porque me habías dicho que estaban muy ocupados con operativos hoy y no quise ponerte en un compromiso —Me apresuré a responder antes de que Billy hiciera otra acotación que pudiera incriminarme. —. Iba a escribirte más tarde, por si te desocupabas.

Wally esbozó una sonrisa mientras asentía con la cabeza pero presentí que no me había creído ni una palabra. Seguimos conversando sin demasiado miramiento y tomando con poco decoro, hasta que empezamos a notar como el bar se iba vaciando poco a poco. Para las cinco de la mañana, Billy ya se había ido con Karen a un lugar en donde pudieran "charlar con más tranquilidad" (eufemismo que había usado para decir que iba a coger) y Gizmo había aprovechado el aventón del taxi para irse al departamento porque, como siempre, le daba sueño temprano. Solo quedábamos Mamooth, SeeMore, Kyd Wykkyd, Wally, yo y Brenda que continuaba trayéndonos tragos.

Yo ya estaba bastante mareada porque luego de bajar del escenario había dejado de ser criteriosa al momento de elegir qué beber, lo que había resultado en mezclar un cóctel fatal. Todo me daba risa y todo me daba vueltas, pero seguía pasándola muy bien a pesar de estar apenas consciente. De un momento a otro, la música se apagó y tras unos gritos de protesta por parte de los últimos comensales que quedaban en pie, el bar comenzó a vaciarse definitivamente.

—Bueno… —Dijo Brenda acercándose a recoger nuestros vasos mientras nos miraba tímidamente. —Fue un gusto atenderlos esta noche, espero que vuelvan pronto.

—¿Vas a dejar que él se te escape? —Inquirí en un tono de voz demasiado alarmado y audible, refiriéndome a SeeMore. Brenda me regaló la primer mirada asesina de la noche por lo desubicado de mi comentario, así que me apresuré a reformular. —Quiero decir… ¿Vas a dejar que se te escape… la posibilidad de seguir pasándola bien?

Ahora todos me miraban confundidos, así que supe que tenía que explayarme.

—Me refiero a que… ¡Nos caíste super! Y…, sería genial que… uhm… —La mirada de Brenda me pedía a gritos que por favor dejara de hablar en ese momento, pero yo no podía. Estaba sufriendo del síndrome de sinceridad vomitiva, como me había pasado hacía años en la fiesta de la Torre T. —queeee…. vinieras con nosotros a… seguir divirtiéndote. —El silencio sepulcral que procedió al final de mi oración me hizo darme cuenta de que era necesario seguir explayándome. —En nuestro departamento. Podríamos… seguir con la fiesta.

—Pero son las cinco de la mañana…

—¡La noche está en pañales! —Argumenté yo alzando los brazos con más entusiasmo del necesario.— Además, seguro que al otro lado del mundo es temprano.

—Jinx, eso no tiene sentido…

—¡Jinx tiene razón!—Exclamó Mamooth, que había tomado el doble que yo. —¡Hay que integrar a la chica nueva!

—No creo que…

—¡Sí! —Siguió SeeMore. Yo tenía razón, el plan Jinx era infalible. —¡Vamos a casa a jugar al verdad o consecuencia con… !—Se puso de pie de un salto, trastabillándose, haciendo que Wally tuviera que sostenerlo para que no terminara cayéndose. Miró a Brenda y le preguntó: —¿Cómo te llamas?

—Brenda.

—¡Bianca! —Exclamó Mamooth, muy seguro de sí mismo.

Brenda dejó salir una risita y dijo que iría a buscar sus pertenencias y nos acompañaría. Nosotros terminamos lo que quedaba de nuestros tragos y nos precipitamos a paso vacilante hacia la puerta, con la intención de conseguir un taxi.

La calle estaba completamente desierta, ya que el Riotz no quedaba en una zona que pudiera considerarse concurrida, por lo que se nos complicó visualizar algún taxi que quisiera pararnos. No fue hasta que Mamooth consiguió frenar uno que nos dimos cuenta que no iba a poder llevarnos a todos. Discutí un poco con el chofer para negociar y que nos subiera, pero Wally, haciendo gala de su deber policial, me apartó de su ventanilla e hizo que Kyd, Brenda, Mamooth y SeeMore lo tomaran.

—¿Por qué hiciste eso? ¡Estaba por lograr que ceda! —Protesté, moviendo mis brazos violentamente y perdiendo el equilibrio por un segundo. Me apoyé en un poste de luz para tener más seguridad.

—Por si el alcohol que tienes en sangre te impide recordarlo, soy policía y no está muy bien visto que los policías incumplan las normas de seguridad de tránsito y sobrecargar un vehículo de pasajeros es una de ellas. —Respondió él sin dejar de relojear la esquina, a la espera de que apareciera otro taxi salvador.

—¡Tú y tus tontas reglas siempre arruinan todo! —Bufé, cruzándome de brazos y dejándome caer en la vereda con tanta fuerza que sentí como me dolía el trasero. Lancé una grosería y Wally rió. — ¡Nunca te dejas ser! Mírate, completamente sobrio un sábado a la noche.

—Oye, que mi metabolismo de velocista no me permita embriagarme no es mi culpa —Se justificó él, caminando algunos pasos para ver mejor si venía algún auto, pero la calle seguía estando completamente vacía. —. Además, siempre he pensado que es más divertido ver a otros emborracharse que ser parte del show que montan.

—Eso es porque a ti no te darían el papel principal. —Repliqué y Wally volvió a soltar otra carcajada. —No todos nacimos para ser estrellas, algunos nacieron para ser estrellados.

—Oye, estrella, no veo taxis y ya se está haciendo tarde. —Anunció él, acercándose a mí para ayudarme a levantarme. —Creo que sería mejor si fuéramos al departamento por nuestros propios medios.

—Estás más ebrio que yo si piensas que puedo caminar más de veinte cuadras con estas plataformas.

—Para considerarte una estrella no eres muy brillante que digamos —Soltó él, sacándome una sonrisa. Se puso de espaldas a mí y flexionó levemente sus rodillas. —Sube —Indicó, invitándome a montarme en su espalda.

—Bueno, siempre quise ser una estrella fugaz —Solté completamente risueña haciendo que Wally volviera a reír con fuerza. Salté sobre él y me abracé con cuidado a su cuello.

—Agarrate. —Susurró él, girando su rostro levemente hacia mí. No me quedó otra que obedecer si no quería caerme en la carrera que nos esperaba.

Wally tenía un perfume riquísimo en su cuello y su piel era tan suave como la recordaba. Íbamos muy rápido, pero él me sostenía con una suavidad que me relajaba. El aire golpeando mi rostro estaba contribuyendo a que el alcohol hiciera efecto y mis párpados empezaran a pesar…

Abrí los ojos sobresaltada porque sentía la garganta como una lija de lo seca que estaba. Giré sobre mí misma con rapidez y me vi obligada a frenar en seco por lo mucho que me había mareado hacer ese movimiento. Paseé mi mirada por todo el lugar, buscando adivinar donde estaba y me tranquilizó comprobar que me hallaba en mi habitación. Volví a moverme, esta vez con lentitud, acercándome a mi mesita de luz donde reposaba mi botella de agua y la bebí con desesperación hasta vaciarla. No fue hasta que me senté en mi cama que noté que estaba en ropa interior.

—Por fin te despiertas —Dijo una voz excesivamente familiar. Alcé la vista y vi a Wally con su torso completamente desnudo, terminando de abrochar el cinturón de su pantalón. Volví mi vista a mi cuerpo en ropa interior y a mi ex semi desnudo en mi habitación y sumé dos más dos temiendo lo obvio.

—Wally, ¿Qué…? —Empecé, pero en el momento en que abrí la boca, una puntada de dolor atravesó mi frente haciendo que sintiera que la cabeza iba a estallarme en cualquier momento.

—Espera, iré por más agua —Me cortó él, quitándome la botella de las manos y saliendo de la habitación. Quise hacer un esfuerzo por recordar lo que había pasado, pero era inútil. Mi memoria se terminaba en la espalda de Wally. Espalda que parecía haber recorrido esa noche. Temía preguntarle y comprobar mis sospechas pero intuía que era mi mejor opción en ese momento, antes que aventurarme a que los chicos quisieran mentirme y jugarme una broma pesada.

Wally regresó con la botella cargada y un ibuprofeno para el dolor de cabeza que era obvio que yo tenía. Se acercó, hasta sentarse en la cama frente a mí y me entregó las dos cosas. Tomé el ibuprofeno como si fuera la fórmula de la vida eterna, volví a vaciar la botella de un saque y Wally volvió a salir para traerme otra. No fue hasta que bebí la cuarta botella de agua que el dolor de cabeza comenzó a disiparse.

—Wally —Supe que tenía que preguntar sin anestesia. Éramos adultos. Cuanto antes supiera, mejor. Especialmente para conocer los detalles de si habíamos usado protección o no, y así tomar los recaudos necesarios. Él me miró expectante. — ¿Nosotros… nos acostamos?

—Sí —Respondió él, haciendo que me dé un vuelco al corazón. —, pero no anoche.

— ¡Imbécil! —Le grité, arrojándole un almohadón mientras él no dejaba de reír. Pero moverme tan rápido había reactivado el dolor de cabeza y me vi obligada a retomar mi posición anterior. — ¡Dios, Wally! ¡Me asustaste!

—¿Qué? ¿Tan terrible hubiera sido? —Preguntó él un tanto dolido. Tomé un sorbo de la quinta botella de agua que él me había traído antes de responder.

—¿Entonces qué pasó? ¿Por qué estás aquí?

—¿Qué es lo último que recuerdas?

—La vuelta al departamento colgada en tu espalda.

—Entonces siéntate porque tenemos bastante que rememorar —Anuncio él, devolviéndome el almohadón que le había arrojado. Me abracé al cojín y entonces recordé que estaba semi desnuda delante de mi ex e hice un esfuerzo campal por pararme a buscar mi bata y cubrirme un poco. —. Bueno, cuando llegamos aquí descubrimos que Billy y Karen también estaban en el departamento y tú insistías en jugar a verdad consecuencia.

—Sí, suena como algo que esa tipa haría… —Murmuré.

—¿Esa tipa? —Inquirió Wally, alzando una ceja.

—Sí, la Jinx ebria. Esa tipa. —Aclaré y Wally volvió a soltar una risotada. — Me mete en muchísimos problemas.

—Claro —Concedió él con ironía. —. En fin, querías jugar a verdad consecuencia y al principio todo iba bien.

—¿Cuando dices que todo iba bien te refieres a que no dije nada vergonzoso?

—Eeeeh… Me refiero más bien a que nadie terminó herido, porque ustedes no dejaban de retarse a hacer cosas bastante riesgosas.

—¿Por ejemplo?

—Por ejemplo, saltar desde la mesa de la cocina, hacer un rol en el aire y aterrizar de pie. —Respondió Wally. Me cubrí la cara con las manos, completamente avergonzada. —No te pongas así, conseguiste hacerlo.

—¿Yo hice eso?

—Como toda una profesional. —Contestó él, sin dejar de sonreírme. Me quería morir de vergüenza. Había traído a mi ex a mi casa para pasármela dando una demostración de atletismo y entonces recordé a Brenda…

—¿Qué pasó con Brenda?

—Ohh, Brenda se entretuvo bastante. Sobre todo gracias a tus retos —Respondió Wally risueñamente.

—¿A qué te refieres?

—Digamos que… primero, la retaste a que bese a la chica más guapa de la habitación y tú eras la única chica… —Ok, no había sido suficiente con montar un show de atletismo, también me había puesto lesbiana delante de mi ex y le estaba arruinando la conquista a mi amigo por segunda vez en la noche. —Porque Karen ya se había ido con Billy a… conversar a su habitación. Pero entonces te diste cuenta de que Mamooth era Mamooth y no otra chica de pelo largo y desististe de ese reto.

Suspiré aliviada.

—… Entonces retaste a Brenda a besar al chico más guapo de la habitación.

—¿Y ella te besó a tí? —Inquirí descaradamente, con un resabio de la ebriedad de la noche anterior. Wally dejó salir una pequeña risa y nos miramos por unos segundos a los ojos.

—No. Ella besó a SeeMore. —Respondió él desviando la mirada al suelo por unos instantes. Tardé unos segundos en comprender.

—¿Besó a SeeMore?

—Oh, hizo más que eso —Siguió Wally, poniendo una mirada juguetona. —. De hecho puedes preguntárselo, porque está durmiendo en el sillón junto a él.

Dejé salir un grito de emoción y tuve que reprimir el impulso de ponerme a saltar en mi cama, ya que eso iba a hacer que el dolor de cabeza volviera a mí.

—¿En serio? ¡Qué alegría! —Celebré, esbozando una gigante sonrisa. —Pero sigo sin entender porqué estás aquí…

Wally tardó unos minutos antes de contestar.

—Pues porque tú quisiste seguir jugando—Hizo una pausa antes de terminar la oración— y Mamooth te retó a acostarte conmigo…

Me quedé helada. Podía imaginar a una Jinx ebria, arrastrando a Wally para que tuviera sexo con ella y quería que me tragase la tierra. Quién sabe qué barbaridades le habría dicho y él, como todo un caballero que era, había desistido rehusándose a tener sexo conmigo completamente ida por el alcohol.

—Y entonces vomitaste —Terminó Wally.

Bueno, eso era mucho peor que haber querido forzarlo a acostarse conmigo.

—Y Mamooth también vomitó.

Bueno, por lo visto no podía empeorar más que eso.

—Y también Kyd.

Ok, lo mejor sería no seguir guardando optimismo.

—Pero tú eras la que estaba peor. Porque no querías que nadie te ayudara, pero yo forcejeé contigo para sostenerte el cabello y evitar que te lo mancharas. Desafortunadamente no pude salvar tu ropa y bueno… Vestirte no era opción. —Sentenció mientras yo me cubría la cara de la vergüenza de nuevo. —No dejabas de insultarme y de lanzar puños y patadas en el aire. Decías que no querías que te salvara.

—Por Dios, Wally, qué vergüenza. —Logré decir, aún sin verle la cara. —Lo lamento mucho. Yo, no quise… —Pero él no me dejó terminar, quitándole importancia con un gesto de la mano.

—Tranquila, no es la primera vez que tengo que verte borracha y agresiva —Repuso él, haciendo una clara alusión a mi última noche en la Torre T.

—Eso no me hace sentir mejor… —Repliqué. Pero aún había algo que no me cuadraba. —Pero aún no entiendo algo… ¿Por qué no te fuiste después de que te traté tan mal?

Wally me miró unos instantes y luego paseó su mirada por toda la habitación.

—Primero, porque los borrachos no me asustan —Dejé salir una pequeña risa que era más nerviosa que real. —Y segundo porque tú me pediste que me quedara.

—Oh.— Fue lo único que logré balbucear.

Nos quedamos en silencio un rato, mirándonos. Yo me sentía aún más aturdida que la noche anterior, intentando pelear con la incipiente resaca y el revuelo de sentimientos que ese relato había desatado. De lo único que estaba segura era que luego de verme actuar como trapecista frustrada, limpiar mi vómito, y gritarle toda clase de improperios, cualquier posibilidad que existiera de que Wally me correspondiera había quedado para siempre en el olvido.

Sentí una mano tocando la mía y solté un grito completamente horrorizada por la sorpresa. Wally se sobresaltó y clavó los ojos en el suelo para luego comenzar a reír.

—Eso pasa porque siguen sin ponerte un cencerro —Dijo simplemente, señalando a Kyd Wykkyd que aparentemente había estado durmiendo (o despierto) en el suelo de mi habitación todo ese tiempo junto a mi cama. —. Lo siento, viejo —Wally se dirigió a Kyd que tenía una expresión de completa desorientación. —, quise acostarte junto a Jinx pero no había forma. Solo dejó que yo me acostara tras insistir un rato y para ese entonces ya te habías dormido ahí. —Kyd asintió confusamente y señaló la botella de agua en mi mesa de luz, indicando que necesitaba una. Wally no necesitó más explicaciones y salió de la habitación a buscar lo que le habían pedido.

—¿Cuánto tiempo llevas despierto escuchando? —Le espeté a Kyd. Él se encogió de hombros y yo parecía haber perdido mis habilidades para entender sus mudas expresiones, probablemente porque ya no tenía tanto alcohol en sangre. —Casi me matas del susto. —Él extendió un torpe brazo y acarició mi mano a modo de disculpa. —Está bien, no pasa nada.

En cierto modo, la intervención de Kyd había sido milagrosa porque había hecho que Wally se fuera, dándome unos minutos de silencio para pensar en todo lo que me había contado. Tenía muchas ganas de golpear a "la tipa esa", como me gustaba llamar a mi alterego borracho, por toda la vergüenza que me había hecho pasar, pero a su vez no podía dejar de pensar en que Wally no se había ido. Se había quedado ahí junto a mí cuando más miserable me veía.

Sacudí la cabeza para borrar esas tontas ilusiones. Por supuesto que se había quedado conmigo. Él era un policía, un Titán, un héroe. Jamás se iría si había alguien que lo necesitaba y en esa casa había tres borrachos que lo necesitaban, aunque anteriormente hubieran sido villanos. Era una tontería pensar que él se había quedado por mí. Simplemente lo había hecho porque estábamos en un estado tan patético que dejarnos hubiera sido un riesgo para nosotros mismos. Eso era todo. Wally y yo éramos sólo amigos.

Tan sólo amigos.

Y eso me entristecía profundamente. De golpe volvía a ser la adolescente melancólica enojada porque el chico que la había rescatado la tenía encasillada como amiga, pero ¿Qué podía hacer? No tenía que ilusionarme. Ya no éramos niños. Éramos adultos y yo sentía como mi relación con Wally estaba poniendo en jaque cada vez más y más mi psiquis. Estaba muy confundida. Entonces volvía a pensar en el destino, poniéndolo en mi camino justo el día en que las Cartas me habían hecho recordarlo y luego esa noche justo cuando quería desprenderme de él. El destino haciéndome cantar una canción que podía ser la banda sonora de mi vida en ese momento, justo en el bar al cual él no estaba invitado y había llegado de casualidad a pesar de mis intentos, haciendo que me lleve a mi casa y sumándose al grupo, cuando pudo simplemente dejarme en la puerta e irse. El destino, haciendo que Wally decidiera quedarse, la noche en la que yo decidía ser más patética que nunca para que fuera él quien me contase eso con una sonrisa plantada en el rostro, como si nada grave hubiera pasado, dándose el lujo de inclusive bromear al respecto…

—Aquí tienes —Dijo Wally llegando y tendiéndole la botella a Kyd.

—Tardaste bastante para ser superrápido—Solté, intentando descontracturar un poco.

—Porque fui a comprar algo para almorzar y la empleada del supermercado era condenadamente lenta.—Se quejó Wally, llevándose las manos a la cara en una expresión de hartazgo. Fue entonces en que me di cuenta que ya se había puesto la camisa, quizá en uno de sus movimientos ultra rápidos e indetectables.

—¿Almorzar? —Repetí, mientras buscaba algún reloj con la mirada. —¿Qué hora es?

—Las dos de la tarde.

—¿LAS DOS DE LA TARDE?

Salté de la cama ignorando y corrí a la cocina para comprobar en ese reloj que realmente era la hora que Wally me había dicho. Mi sorpresa fue enorme al toparme con SeeMore y Brenda en el sillón del living, completamente dormidos, a medio vestir y tapados con una colcha que no llegaba a cubrirlos del todo.

—Buenos diaas —Canturreó Billy, saliendo de la cocina con una taza de café, mientras Wally aparecía tras de mí. Billy alzó sus cejas de manera sugerente, dirigiendo su mirada de uno al otro. —. ¿Qué tal terminó anoche? ¿Se divirtieron mis amigos?

Arrastré mis pies a la cocina mientras lo fulminaba con la mirada sin molestarme en responder. Al cruzar el umbral, le robé la taza de café que sostenía en sus manos y me senté en la cocina.

—¿Dónde está Karen? —Pregunté tras notar que Billy estaba solo.

—Ya sabes cómo soy, nena —Respondió Billy, adoptando una postura galante mientras Wally pasaba a su lado y se sentaba frente a mí en la mesa. —. No dejo que se queden a dormir para que no se enamoren. Si les das mucho Billy, ellas nunca se sacian. Siempre quieren más.

— ¿Sabes que esa es una pésima metáfora para alguien cuyos poderes le permiten replicarse infinitamente, verdad? —Le soltó Wally, alzando una ceja. Largué una carcajada que no pudo prolongarse demasiado porque apenas escuché mi tono de voz, volví a sentir ese insoportable dolor de cabeza.

—Bill-Man siempre tiene más, pero Bill-Man tampoco quiere compromisos.— Se defendió Billy golpeando su pecho con altanería. Puse los ojos en blanco.

—Si sigues llamándote a ti mismo Bill-Man no tendrás que preocuparte jamás porque alguien quiera un compromiso contigo —Disparé ácidamente dándole un sorbo al café. —. Y este café está horrendo.

—Porque tú eres más amarga que él.—Me espetó Billy, girando sobre sus talones y yéndose de la cocina haciéndose el ofendido. Volví a rodar los ojos.

—¿Qué pasa con él? —Quiso saber Wally. Negué con la cabeza.

—Multiplicarse tanto le atrofia el cerebro.— Concluí, poniéndome de pie para vaciar el contenido de la taza en el lavabo y preparar uno más decente mientras. — Y tengo la sospecha de que anoche "Bill-Man" no estuvo tan espectacular que digamos…

—Así que… ¿Te gusta Abba, no?

Volví a llevarme las manos al rostro, aprovechando que estaba dándole la espalda. Lo había olvidado. Había cantado una cursi canción, con coreografía y todo, completamente borracha delante de un bar de mala muerte. Dios, esa tenía que ser la peor noche de mi vida. No, la peor mañana de mi vida.

—No tenía idea, no lo mencionaste nunca mientras… —Wally hizo una pausa interrumpiéndose en su discurso. Cada vez que tenía que hacer alusión a nuestro noviazgo se ponía excesivamente incómodo, lo que me daba la pauta de que no quería saber nada con volver a salir conmigo. Su exagerado respeto me exasperaba, siempre preocupado por no incomodarme.

—Empecé a escuchar Abba cuando me mudé con los chicos porque Billy estaba tan emocionado por tener un lugar donde traer chicas que traía una nueva cada semana y era imposible dormir porque se la pasaba gritando como un cerdo mientras cogía. Abba era la única banda que me hacía pensar en otra cosa. —Expresé secamente.

—Yo… No necesitaba saber eso.

—Tú preguntaste —Respondí encogiéndome de hombros y sirviendo los dos cafés. —¿A qué viene esa repentina curiosidad por mis gustos musicales?

—Es que, hace poco tuvimos un caso de una ancianita a la que le desvalijaron la casa y cuando dimos con el ladrón, pudo recuperar sus cosas y se encariñó especialmente conmigo —Explicó Wally, desviando su mirada incómodo. Yo me acerqué con las dos tazas de café y me senté frente a él. —Gracias… Y, bueno, dijo que quería hacerme un regalo por la atención o algo así y me regaló dos entradas para un tributo de Abba que hace su nieto el próximo Viernes y me preguntaba si tal vez… tú… Si tienes ganas, quisieras, uhm… ¿Acompañarme?

La cara de Wally era un poema. Parecía que estaba por desactivar una bomba, debatiéndose qué cable le convenía cortar. Sonreí y tomé un largo sorbo de café, disfrutando de sus indisimulables nervios. Casi había olvidado lo mucho que me gustaba ver su rostro cuando estaba nervioso, tan diferente a su habitual expresión que reflejaba siempre saber qué hacer o qué decir.

—¿A qué hora? —Solté después de unos instantes.

—A las 19 en el Britt.

Volví a tomar un largo trago de café mientras observaba a Wally seguir expectante.

—Perfecto, yo invito los tragos así podré pagarte el almuerzo que te debo —Dije en alusión a nuestro primer reencuentro. Wally sonrió y se dignó a tomar el primer sorbo de café de su taza. Continuamos hablando de tonterías hasta que empezó a anochecer y él decidió que sería prudente volver a su casa ya que al día siguiente tenía que trabajar.

Luego de despedirlo pensé que quizá estaba dándole demasiada entidad a mi confusión. El alcohol había hecho que tuviéramos una noche memorable (aunque gran parte de ella había quedado en el olvido, al menos para mí), pero sobre todo, la amistad que teníamos. Y yo no quería perder eso por tontas especulaciones. Pensé en lo feliz que había sido, cantando sin prejuicios y liberada de las ataduras de si estaba enamorada o no y quise quedarme con ese sentimiento para siempre.


Espero que les haya gustado. ¡Me cuentan en Reviews qué les pareció el capítulo! Abrazo para todos, cuidense y mantenganse a salvo. Nos leemos el Lunes.

Coockie