¡Muchas gracias bella Nikki por tu review! Para este capítulo les recomiendo que se abran una cervecita y pongan suavecito de fondo algún tema de Babasónicos, en lo personal les recomiendo "Impuesto de Fe" que es un discazo, pero creo que cualquiera puede servir.
Sin más que decir ¡Disfruten!
6
"Para enamorarme
no necesito tu consentimiento.
Dame un sólo beso
que dure más que una mentira"
— "Curtis", canción de Babasónicos.
Quería esmerarme por ocultar la sonrisa que llevaba plantada en mi rostro desde que Wally me había invitado a salir el Viernes, pero era imposible. Dentro de mi cabeza se llevaba a cabo una batalla campal entre mi ilusión y el sentido común. Una parte de mí estaba segura de que Wally me había invitado a una cita y la otra, la más racional, me decía a los gritos que los amigos también van a recitales juntos sin que nada más pase. Que una invitación era simplemente una invitación, sin importar que viniera de mi ex.
No es que fuera masoquista, simplemente estaba tratando de protegerme. No quería alimentar ilusiones que pudieran hacer que terminase lastimada. Cuando mis fantasías volaban demasiado alto, me forzaba a recordar las cosas malas de Wally y volver a eje. Pero mi resistencia era casi estéril. Prácticamente inexistente. Me había subido a una montaña rusa y no podía (ni quería) bajar.
El hecho de que el amor estuviera empapando todo el departamento no hacía las cosas más fáciles. Contrario a todo pronóstico, Billy y Karen habían vuelto a salir cinco veces esa semana y el Miércoles ella se había quedado a dormir, sorprendiéndonos en el desayuno vistiendo una remera de Billy y todo. Mientras tanto, SeeMore no se había quedado atrás y también había pisado el acelerador con Brenda, pero él era el que se quedaba a dormir en su departamento, algo que Kyd Wykkyd y yo agradecíamos porque dejaba libre el sillón y nos libraba de volver a ser involuntarios compañeros de cuarto.
Brenda había resultado ser una chica muy agradable, contrario a Karen que siempre que podía hacía algún comentario lastimero disfrazado de inocencia. Estas cosas me hacían pensar que las mejores decisiones las tomaba borracha y no sobria, al menos en lo que a amistades femeninas respectaba. Con Brenda era fácil conversar, le gustaba Rupaul y estaba al día con las temporadas, escuchaba buena música (Abba incluído) y como su mamá era peluquera (eso explicaba su pelo perfectamente decolorado), daba unos geniales tips para cuidar el cabello. Llevaba menos de una semana de conocerla y ya quería que fuese mi compañera de cuarto y eso no era algo fácil de lograr en mí.
Pero lo mejor de todo era ver las expresiones de enamorados que ella y SeeMore intercambiaban. Eso me conmovía tanto que había hecho que me tragara todo el discurso de la etapa de enamoramiento y sus peligros que siempre le daba a SeeMore cuando tenía alguna nueva conquista, por lo ingenuo que él solía ser. Él estaba simplemente flotando en una fantasía de algodón de azúcar y yo quería dejarlo ahí para siempre.
—Esto no es un hotel a donde sólo se viene a comer y dormir. —Soltó Billy irónicamente, viendo entrar a SeeMore por la puerta la mañana del Viernes.
—¿Qué pasa? ¿Extrañas que te abrace por las noches? —Retrucó SeeMore fingiendo galantería, mientras se bajaba sus gafas para observarlo con su único ojo. Billy le dedicó una mueca de disgusto y continuó revolviendo el contenido de su taza.
—Por lo menos algunos tienen la sana costumbre de no comer frente a los que pasan hambre. —Lo defendió Mamooth que ya estaba devorando su tercer bowl de cereales.
—Y de no dejarnos sordos —Añadí, rodando los ojos.
—No es mi culpa que a mi chica le guste duro —Replicó Billy, golpeándose el pecho con altanería. —y Bill-Man se debe a su chica. Bill-Man siempre les da lo que quieren.
—Por favor, un hamster puede fingir orgasmos mejor que esa lunática —Acotó Gizmo rodando sus ojos y provocando una carcajada colectiva. Billy nos fulminó con la mirada. —y estoy seguro de que sería menos insoportable desayunar con el Hermano Sangre senil y desnudo, arrojándonos su materia fecal a la cara de lo que es hacerlo con esa arpía.
—¿¡Por qué siempre eligen hablar de caca en el desayuno!? —Protesté, aunque no pude evitar que se me escapara una risa que se acopló a la de los demás.
—Más respeto a mi chica —Espetó Billy, tomando su café recelosamente.
—Que ella nos respete primero. —Dije yo cortándolo en seco.
Ya estaba harta de los descaros de Karen. Ella había estado abusándose toda la semana de que trabajábamos en el mismo lugar para excusarse y quedarse a dormir en el departamento y que fuéramos juntas a la galería, algo que normalmente no me hubiera molestado de no ser que eso implicaba alimentarla gratis. Había insistido en pedir comida con la excusa de no querer incomodar haciéndonos cocinar para una más y había engatusado a Billy para que pagara su parte. Jamás se había ofrecido a lavar los platos y había dejado sus tangas sucias colgadas en la ducha al menos dos veces en la semana. Sin mencionar que la única forma de conversar con ella era mediante críticas y comentarios negativos, porque todo le parecía malo y nefasto menos ella misma, claro. Pero lo peor de todo no eran sus dotes de inquilina indeseable, sino que a ella no le gustaba Rupaul Drag Race y había logrado convencer a Billy de cenar solos en la cocina para no tener que ver ese programa en la sala con nosotros.
La verdad era que no la conocía tanto como para hacer juicios de valor que fueran justos, pero con lo que llevaba viendo tenía suficiente. Había sumado dos más dos y llegado así a la conclusión de que Karen era una vividora que no tenía problema en fingir los orgasmos que fueran necesarios para sacarle todo el jugo que pudiera a Billy. La única falla de su plan era que lograr su cometido implicaba necesariamente meterse de una forma u otra con la economía de todo el resto del grupo.
Billy se cruzó de brazos y me observó desafiante.
—¿Qué quieres decir? Pensé que ustedes eran amigas.
—Las amigas no dejan tangas sucias en la ducha de otras amigas. —Sentencié lapidaria.
—Un error lo comete cualquiera.
—Dos veces en la semana en casa ajena no es un error. Arréglalo o yo lo arreglaré a mí manera. Y no será bonito.
Le sostuve la mirada e hice que mis ojos brillaran con el tono rosa que adoptaban cuando dejaba salir mis poderes para que Billy comprendiera la gravedad de mi advertencia.
—Hablaré con ella. —Dijo él simplemente y se retiró de la cocina para terminar su café en su habitación.
—¿Soy yo o Billy está un poquito dominado para estar saliendo con alguien que apenas conoce? —Preguntó SeeMore una vez que escuchamos el sonido de la puerta del cuarto que él, Billy y Kyd compartían cerrándose bruscamente.
—Eres tú —Contestó Gizmo. —. No es un poco, prácticamente es un perro faldero.
—Creo que nunca estuve tan feliz de que alguien me rechazara. —Terció SeeMore, en alusión a su desastrosa cita con Karen.
—A nosotros también nos alegra, porque eres tan arrastrado que tú le hubieras entregado llaves del departamento luego de la primera noche juntos —Acusó Mamooth, apuntándolo con su cuchara.
—Es más, tú también estás bastante dominado —Le solté, esbozando una sonrisa cómplice. —. Pero tu novia no es mierdera ni vividora.
—Gracias por lo que me queda… —Bufó el cíclope. Yo le di unas palmadas amistosas en la mano. —Bueno, hoy estrenan capítulo de AllStars, así que puedo reinvindicarme como su compañero de departamento quedándome a cenar y viéndolo con ustedes, ¿Qué dicen?
—¿Y a ti quien te dijo que queremos que te reinvindiques? —Replicó Gizmo, venenosamente. SeeMore lo fulminó con la mirada mientras todos reíamos.
—Me encanta la idea, pero tengo planes. —Anuncié, mientras le daba el primer mordisco a mi tostada.
—¿Vas a salir con Karen a tomar algo? —Bromeó Mamooth. Puse los ojos en blanco.
—Sí, y aprovecharé para envenenarla.
—¿Puedo ir? —Pidió Gizmo.
—Claro, así serían dos pájaros de un tiro —Respondí, ganándome una grosería del chaparrito y la carcajada del resto.
—¿Cuáles son tus misteriosos planes?
—Iré a ver una banda tributo a Abba con Wally.
Lo que siguió a mi respuesta fue un silencio sepulcral acompañado de las miradas de sorpresa de mis amigos.
—Creí que no estabas saliendo con Wally—Comentó SeeMore, con auténtico asombro mientras se llevaba su té a los labios. Volví a rodar los ojos por enésima vez esa mañana.
—¿Acaso estás audicionando para suplir a Billy ahora que lo perdimos para siempre en manos de esta arpía? Claro que no estoy saliendo con Wally. No es una cita.
—No, claro. Porque no hay nada más heterosexual que ir a un tributo a Abba —Soltó Mamooth sarcásticamente.
—Graciosas palabras para venir de un heterosexual que disfruta de ver un realitie de travestis—Me defendí.
—Wow, wow, wow… Retira eso.
—Tú retractate primero.
—Creo que lo que Mamooth quiso decir —Nos cortó SeeMore, interviniendo antes de que la conversación subiera de tono innecesariamente. —es que ir a un tributo a Abba es una excusa para llevarte a una cita.
—¿Por qué es tan difícil para ustedes entender que dos exs novios pueden llevarse bien y ser buenos amigos?
—Porque cada vez que Wally viene a casa a ti se te caen los calzones y te ríes como estúpida —Disparó Gizmo, fiel a su estilo, sin piedad alguna.
—Yo no me río como estúpida.
—No estás desmitiendo lo de los calzones, entonces.
Lo fulminé con la mirada y le lancé un pequeño rayo rosado que hizo estallar su vaso de leche, empapándolo.
—¡Imbécil! ¡Voy a tener que cambiarme de nuevo! —Protestó Gizmo. Se puso de pie y se fue a su dormitorio a cambiarse de ropa, no sin antes cerrar de un portazo.
—Mira, Jinx —Empezó SeeMore, cuidando mucho su tono de voz para no sonar condescenciente. —. Somos tus amigos y si decides volver con Wally, no vamos a juzgarte…
—Yo sí voy a juzgarla —Acotó Mamooth, que iba por su enésimo bol de cereal. SeeMore y Kyd Wykkyd lo fulminaron con la mirada. — ¿Qué? —Inquirió el gigantón encogiéndose de hombros. —La sinceridad es importante.
—En fin… Si decides volver con Wally…
—No voy a volver con Wally.
—Pero si decides hacerlo eventualmente… Tienes nuestro apoyo.
Me puse las manos en la cara, completamente harta.
—No entiendo porqué están tan empeñados en hacer de esto algo que no es —Me defendí, juntando las cosas que había usado para desayunar. —. Wally y yo somos amigos. Lo nuestro pasó hace mucho tiempo. A él le regalaron unas entradas y para no desperdiciarlas me invitó a acompañarlo. Nada más. Eso es todo. —Le imprimí a esas palabras más decisión de la que ameritaban porque necesitaba creérmelas yo misma por sobre todas las cosas.
—Okeeeyy… —Concedió SeeMore, intercambiando miradas con el resto y entendiendo que no era prudente seguir insistiendo. Aquel gesto me bastó como respuesta y sin esperar nada más, volví a mi habitación para cambiarme e irme de una vez por todas al trabajo.
No lograba descifrar porqué estaba tan molesta. Había algo en mostrarme transparente frente a los demás que me irritaba demasiado. Me hacía sentir que perdía el control. No quería que los chicos supieran cómo me sentía ni que se me notara, porque eso podía significar que quizá Wally también se daba cuenta. Sentía que reconocerlo en voz alta sería algo parecido a una derrota contra mí misma y todo lo que había construido.
Pero a la vez… ahí estaba: relojeando la hora con ansiedad, rogando que el tiempo pasara más rápido para que llegara el momento en que Wally me buscase del trabajo. Pensé en Gizmo diciendo que él hacía que se me cayeran los calzones y volví a enojarme con toda la situación, frunciendo el ceño.
Tras despedir a mi último cliente, me retoqué el maquillaje y salí a la vereda a esperar a Wally. Ya habían pasado cinco minutos de la hora que habíamos acordado y eso hizo que comenzara a ponerme nerviosa (más de lo que ya estaba), así que busqué en mi cartera un cigarillo. Lo prendí y me apoyé en una vidriera a fumar.
Necesitaba calmarme. Apenas dejé salir el humo de mi boca, sentí que me invadía un poco más de tranquilidad. "Wally es tu amigo", me repetí en mi fuero interno. "Vas a salir con tu amigo y nada más. Es amable, es considerado y es gracioso contigo como lo es con todos los demás. Además tampoco estás tan buena como para sentir que todos te tienen ganas. Recuerda lo que siempre le dices a los chicos: los exs pueden ser amigos."
—¿Cuándo dejarás ese hábito del mal? —Las palabras del velocista hicieron que me sobresaltara, provocando que casi dejase caer mi cigarro.
—Cuando recupere mi estabilidad emocional. O sea, nunca. —Respondí, sin pensarlo demasiado ignorando con quién estaba hablando. Para desdramatizar un poco, añadí: —Hoy fue un día largo en el trabajo.
—¿Muchos clientes tontos?
—Clientes, compañeros de departamento, yo misma… —Enumeré poniendo los ojos en blanco y dándole una última pitada al cigarrillo para arrojarlo a un cesto de basura. Wally solo soltó una carcajada. Lo bueno de ser una perra sarcástica es que puedes permitirte instantes de catarsis descarada y que todos piensen que estás bromeando y no que tu psiquis pende de un hilo.
—Bueno, pero ya empieza el fin de semana. Nada que una buena cerveza y un poco de música no solucionen —Dijo él poniendo su mano cariñosamente en mi hombro.
"No pasa nada, Jinx, los amigos pueden ser físicamente cariñosos. Que tú vivas con una horda de salvajes cavernícolas es algo muy distinto", me dije al sentir el contacto de su mano en mi cuerpo, intentando calmar el estremecimiento que eso había producido. Le dediqué una sonrisa incómoda y comencé a caminar a su lado.
El Britt no estaba lejos de mi trabajo, por eso habíamos acordado que sería mejor caminar juntos desde ahí. Enseguida nos pusimos a hablar de nimiedades, más que nada compartir gajes del oficio y de la atención al público. Al llegar no había cola para entrar, solamente un guardia de seguridad en la entrada con cara de pocos amigos. Adiviné por el gesto nervioso de Wally que jamás había ido a ese bar.
—¿Llegamos muy temprano? —Se preguntó en voz alta mientras miraba su reloj.
—Wally, ¿nunca viniste al Britt, cierto?
—Eemm, ¿se nota mucho?
Solté una carcajada.
—¿Recuerdas el Riotz? —Él asintió con un gesto de la cabeza. —Bueno, esto es peor.
Y yo no mentía. Si el Riotz era un bar de mala muerte, el Britt ni siquiera llegaba a bar. Era prácticamente un galpón con habilitaciones para funcionar. El piso ni siquiera estaba tapizado, sino que era el propio cemento de la acera y carecía de iluminación o ventilación alguna. Solo tenía un patio trasero en el cual se podía salir a fumar. Había algunas mesas distribuidas, una pequeña mesa de recepción a un costado que también hacía de barra y de kiosco dentro del mismo bar y un biombo inestable que pretendía dividir la enorme habitación en dos ambientes distintos y detrás del cual estaba el escenario. De más está decir que ese lugar tenía la peor acústica del mundo.
Wally se adelantó y apartó una mesa torpemente, ni muy lejos ni muy cerca del escenario. Una vez que nos sentamos, buscó con la mirada a algún mesero para hacer el pedido pero nadie aparecía porque no había tal cosa en el Britt. Yo comencé a reír en mi fuero interno hasta que no pude más y solté la carcajada.
—¿Qué es tan gracioso? —Inquirió él, alzando una ceja.
—No hay meseros, Wally. El pedido se hace en la mesita de allá.
—¿En la recepción?
Volví a soltar una carcajada.
—Sí, en la recepción. —Respondí finalmente. —Y yo que tú no me pondría muy pretencioso con el menú —Advertí al ver que él se paraba para ir por comida.
Volvió a los minutos con un ticket en la mano y se sentó frente a mí.
—Me dijeron que espere a escuchar que llaman mi número. Sólo tenían pizza—Anunció encogiéndose de hombros. Yo estaba que me partía de risa por su frustración e inocencia. —¿Qué es tan gracioso ahora?
—Nada, nada.
—Vamos Jinx…
Di un suspiro e intenté ordenar la idea para que sonara tan graciosa como sonaba en mi cabeza.
—Nada, es sólo que… estoy pensando que probablemente le desvalijaron la casa a la anciana que te regaló las entradas porque su nieto debe vender drogas—Wally continuaba mirándome expectante. —. Digo, para decidir tocar en el Britt, no debe ser una persona muy tranquila que digamos.
—Qué bueno que esta noche no estoy de servicio. —Concedió Wally, escondiendo su placa en el bolsillo interno de su saco. Yo sonreí y advertí que la muchacha que atendía en la mesa multifunción nos hacía señas, probablemente indicando que nuestro pedido estaba listo. Me paré y con un gesto de la mano le indiqué a Wally que yo me encargaría, ya que todavía quería pagarle las bebidas que le debía tras nuestro primer encuentro. Con algo de dificultad y en dos viajes, logré traer todo a la mesa para encontrarme con un Wally completamente paralizado, con los ojos clavados en el escenario.
Volví mi vista al lugar en el que estaba clavada la suya para intentar comprender qué estaba pasando y no pude evitar volver a reír.
—¡Te dije que seguro vendían drogas!
La banda tributo a Abba era un tributo bien alternativo ya que no vestían de manera ochentosa como el grupo Sueco, sino todo lo contrario. Esos chicos llevaban pantalones chupines negros con roturas a la altura de la rodilla y chaquetas de cuero. Las dos chicas, que seguramente serían las vocalistas, tenían puesto labial negro y se habían delineado excesivamente los ojos para obtener una mirada que pretendía ser dura pero que causaba un efecto más similar a que hubieran sido víctimas de una paliza. Los otros dos chicos parecían parientes de Kyd Wykkyd por el pálido color de su piel y tenían el cabello peinado en picos franjas de colores fuertes pintadas en él.
—Hey, Oficial West, ¿Qué hay? —Saludó uno de los muchachos acercándose a la mesa y tendiéndole una mano al velocista. Deduje que debía ser el nieto de la dichosa anciana. —Mi abuela me dijo que le había regalado unas entradas. Gracias por venir…
Wally le tendió una mano dubitativa mientras asentía como un autómata.
—Y si vio algo raro o fuera de lo normal en casa de mi abuela… Por favor, no se lo diga —Agregó él guiñándonos un ojo. Tuve que esforzarme por no echarme a reír frente a aquel extraño. —En fin, voy a probar el sonido. ¡Gracias por venir!
Y salió corriendo al escenario dejando a Wally murmurando un vago "gracias" al aire.
—¿Qué posibilidades crees que hay de que sean un conjunto pop al que le gusta mucho el negro? —me preguntó, recuperando un poco la compostura y tomando un trozo de pizza.
—Las mismas que existen de que Kyd Wykkyd se despierte siendo un cantante lírico mañana.
—Eso no es justo —Terció Wally apuntándome con una porción de pizza. —,que el chico no hable no quiere decir que no tenga una gran voz.
Me encogí de hombros.
—Inocente de tenerla hasta que se demuestre lo contrario —Repliqué y haciendo que mi interlocutor soltara una pequeña risa. Abrió la boca para contestar, pero el estruendoso sonido de una guitarra sonando lo interrumpió.
—¡BUENAS NOCHES JUMP CITY!—Gritó el muchacho que había hablado con nosotros minutos antes. —Vemos que hay mucha concurrencia hoy. Gracias a todos por venir —Giré la cabeza y me encontré con el Britt prácticamente vacío. Solamente había dos parejas más además de nosotros. Eso era algo muy propio de ese lugar: hacían que las bandas malas tocaran temprano para que al momento cúlmine de la noche, cuando el bar estuviera lleno, tocasen las mejorcitas o las que tenían algún arreglo con el dueño. Teniendo en cuenta eso, el optimismo del muchacho era respetable. —Somos los Super Troupper —Wally me dedicó una mirada divertida cuando la banda anunció su nombre. Yo puse los ojos en blanco. —y estaremos tocando algunas canciones mientras ustedes disfrutan de su cena.—Giró sobre sus talones y se acomodó tras la batería desde donde dijo:— Uno, dos, tres, cuatro…
Aquella banda no sonaba mal: directamente era una bolsa de gatos. No había ningún adjetivo calificativo lo suficientemente preciso como para describir el daño que hacían a nuestros tímpanos, sumado a la acústica del lugar que tampoco ayudaba. Empezaron con una pésima versión de "Dancing Queen", que las chicas cantaban a destiempo y desentonando. Además la guitarra y la batería marcaban un ritmo que iba más rápido que sus voces y por momentos sonaba tan fuerte que no dejaba que se las escuchara.
Yo observaba todo completamente fascinada. Aquella puesta en escena era tan absurda y paupérrima que no podía dejar de mirarla. Quise espiar por el rabillo del ojo la cara de Wally y lo encontré a él en un estado similar, hasta que finalmente cruzamos miradas y ninguno de los dos pudo contener la risa. Por suerte para nosotros, la acústica nos favorecía y parecía que nuestros gestos eran por estar disfrutando a la banda y no burlándonos de ella. Los Super Troupper siguieron adelante con "Mamma Mia" y perdimos completamente los estribos cuando las dos vocalistas quisieron cantar la canción como si fuera una discusión entre dos personas y terminaron interrumpiéndose entre ellas.
—Gracias por escuchar, haremos una pequeña pausa y retomaremos luego —Anunció el baterista.
Wally y yo aprovechamos para recuperar un poco el aliento.
—Por Dios, menos mal que hicieron una pausa porque me estaba quedando sin aire de tanto reírme. —Anunció Wally vaciando su cerveza de un trago mientras yo respiraba entrecortadamente y asentía con la cabeza.
—No puedo creer que no tengan vergüenza de hacer una cosa así. Y lo digo siendo consciente de que toda mi adolescencia me vestía como la reina de los emos y me sentía cool por eso.
—Al menos vestías de negro y eso va con todo. —Concedió Wally devorando tres porciones de pizza a la vez. —Yo parecía un semáforo.
—Pero eras un semáforo muy ardiente.
Lo dije sin pensarlo demasiado, probablemente por el éxtasis del divertido momento que acabábamos de vivir y supe que era tarde para retractarme o rematarlo de forma graciosa, así que tomé un poco de cerveza como para hacer algo. Wally simplemente me sonrió.
—Gracias. Por ti me hubiera vuelto emo. —Respondió galantemente. Yo me eché a reír con ganas.
—Muchos lo hicieron —Susurré, mientras tomaba un poco más de cerveza y le dedicaba una mirada gatuna.
—No me sorprende.
Aquello era muy agradable. Habíamos destrabado otro nivel de intimidad al bromear con nuestro pasado. Cada comentario era como ir descubriendo hasta dónde era capaz de llegar nuestra complicidad.
Notamos que el bar había empezado a llenarse de a poco. Ya no éramos tres gatos locos, sino que comenzaban a quedar pocas mesas vacías y a sentirse más murmullos a nuestro alrededor. Mientras la banda preparaba las cosas para retomar el concierto, yo estaba hablándole a Wally de Karen y Brenda y lo antagónicas que me parecían.
—Así que le pedí a Billy que le pusiera un freno porque sino yo tendría que encargarme del asunto.
—Wow. Si yo fuera Billy, no tentaría a la suerte. —Observó él, abriendo mucho los ojos.
—A la mala suerte, dirás. —Dije sonriendo, haciendo brillar mis ojos levemente.
—¿Tan terrible es? A lo mejor es muy tímida y se siente intimidada por ustedes.
—Wally —Apoyé mi vaso de cerveza con más fuerza de la necesaria, haciendo que su contenido rebalsara un poco y cayera fuera de él. —, una persona tímida no se instala de lleno a vivir con cinco desconocidos y aprovecha para hacer una exhibición de su ropa interior sucia en un baño que no es el suyo.
—Bueno, si lo pones así…
—No le gusta Rupaul Drag Race.
—Esa perra tiene que irse.
—¡Es lo que quiero decir! —Exclamé, con un tono de voz un poco más alto del necesario. —Es una perra ventajera sin criterio para los realities shows… Básicamente es lo peor que podría pasarle a Billy.
—Vaya… ¿Estás preocupada por él? —Inquirió Wally con un dejo de sorpresa y algo que parecían ser celos.
—Obviamente que estoy preocupada por él. —Zanjé, con altanería. — O sea, por mí que le entre a la zoofilia y se coja un mapache si gusta, pero esa tipa viene por todo. Karen quiere que él la mantenga y si él accede a eso, estará afectando nuestra economía.
—¿No crees que estás exagerando, Jinx? —Inquirió él, observándome con una ceja alzada. —Apenas llevan saliendo una semana.
—Wally, soy tarotista. Me dedico a leer personas y a interpretar su suerte. Sé de lo que estoy hablando, estas cosas también se leen sin necesidad de una tirada de cartas. Además —Me llevé una mano al costado de mi ojo derecho y lo señalé. —ojo de loca no se equivoca.
Wally soltó una carcajada y yo me uní a él, a pesar de que había dicho eso muy en serio.
—Está bien —Concedió él. —. Ya que hablas de leer personas, ¿Qué lees en mí?
Y sin darme margen para responder, se inclinó sobre la mesa para acercar su rostro al mío mientras me sostenía la mirada. Sentí un nudo en la panza, pero no quería ceder y que se notara que estaba nerviosa así que me quedé ahí, viéndolo fijamente e intenté concentrarme en lo qué iba a responder.
—Veo —Comencé lentamente, recorriendo con mis ojos todo su rostro. Él aguardaba expectante, sin decir nada. —una persona que ha comido mucha pizza con extra ajo. —Terminé, esbozando una sonrisa. Wally también sonrió, pero no se echó atrás para volver a su asiento. Mis palpitaciones seguían subiendo, pero había algo en la situación que me hipnotizaba. Me hacía sentir que también tenía el control. Así que me acerqué un poco más y continué hablando: —Veo a alguien que tiene ganas de ser feliz pero que antes quiere buscar certezas. Sabes que tienes que meterte en un lugar oscuro y que quizá no te guste lo que encuentres ahí. Quizá no quieras esa respuesta, pero igual la necesitas.
Nos quedamos así unos segundos, muy cerca. Podía sentir su respiración en mi cara pero no estaba dispuesta a ceder, no quería alejarme y terminar ese momento. Finalmente, Wally esbozó una sonrisa y lentamente volvió a sentarse en su lugar. Chasqueó su lengua y dijo:
—Eres buena.
—Te lo dije.
No dejábamos de mirarnos. Algo se había instalado en la mesa con nosotros a partir de ese momento y quizá jamás se iría. Como al cerrar cada tirada de cartas, había algo nuevo que sabía y que no podía expresar con palabras precisas, pero había cambiado todo para siempre. Y ahora los dos lo sabíamos aunque no lo dijéramos.
La banda volvió al escenario y anunciaron que se estaban preparando para tocar la canción que les daba nombre, que era también la que yo había cantado en el Riotz. Automáticamente, Wally me dedicó una expresión risueña y entendí que se estaba burlando de mí, pero eso fue antes de que comenzara la canción.
—Yo creí que nadie podía cantar peor que la tipa esa en Riotz que escuché el sábado pasado.—Murmuré.
—¿Te refieres a la Jinx borracha?
—Exactamente.
Tenía que darles crédito en algo: esos chicos no tenían vergüenza. Su infinita confianza solamente podía tener una explicación coherente: el uso de drogas alucinógenas. Porque no podía explicarse que no supieran que estaban faltándole al respeto a una de las mejores bandas pop de todos los tiempos con su paupérrimo y desatinado tributo. Pero ahí estaban ellos, tan seguros como SeeMore cada vez que iniciaba una nueva relación. Ciegos de placer.
—No quiero apresurarme, pero creo que esta ha sido su peor versión.
Antes de que yo pudiera contestar a la observación de Wally, iniciaron con acordes (obviamente horribles) que parecían ser de "Give me Give me Give me". Esbocé una sonrisa cínica.
—No te apures, ellos siempre se superan.
El resto de las canciones fueron similares (es decir, decadentes) y nos divertimos muchísimo comentándolas o señalando cosas curiosas de los trajes y los gestos de los músicos. La estaba pasando muy bien, al punto de que cuando la banda anunció que acababan de tocar el último tema de la velada, Wally y yo los alentamos para que toquen otra canción. Sentimos las miradas incrédulas del resto de los comensales clavadas en nuestra espalda, pero eso sólo alimentaba nuestra diversión.
Cerraron con "The Winner Takes it All" que fue la que menos peor les salió de todas y nosotros los aplaudimos de pie porque realmente nos habían hecho la noche. Los miembros de la banda nos saludaron con la mano mientras exhibían expresiones de absoluta confusión en sus rostros.
—No te sorprendas si luego él viene a ofrecerte droga —Le advertí a Wally, refiriéndome al baterista. Él me fulminó con la mirada. —¿Qué? Después de ver lo mucho que festejamos su banda de mierda, seguro él también te quiere agradecer.
—Jinx, no hay pruebas de que ese chico sea…
—Ojo de loca no se equivoca. —Le repetí, volviendo a señalarme el ojo derecho.
Nos estábamos poniendo de pie para irnos, pero entonces llegó otra banda para tocar algunos covers que resultaron ser tan agradables que decidimos quedarnos un rato más, como para curar un poco los tímpanos con buena música después de tanto calvario auditivo.
Cuando iban por la tercera canción, el vocalista invitó a los comensales a bailar. El Britt no tenía una pista de baile, sino que igual que en el Riotz, se corrían las mesas y se bailaba en ese espacio. Observé como varias personas se precipitaban hacia la improvisada pista hasta que me topé con una mano que se tendía frente a mí.
—¿Bailamos? —Preguntó Wally. Lo observé unos instantes antes de acceder, tomando su mano.
"Los amigos pueden bailar, Jinx. Has bailado con los chicos mil veces en el Riotz", me dije en mi fuero interno mientras Wally entrelazaba sus dedos con los míos y me acercaba hacia él. Giré sobre mí misma y luego hice que él hiciera lo mismo, guiándolo con suavidad. Cada dolor tiene un nombre y yo quiero conocer el tuyo. Sé que al final de los tiempos me vas a doler cantaba el vocalista con una voz nasal, mientras yo observaba como el resto de las parejas aprovechaban para bailar más pegados. Wally me acercó un poco más hacia él, tomó mi mano derecha y puso su otra mano en mi cintura. Yo puse la mía en su hombro mientras repetía en mi fuero interno que él estaba haciendo todo eso porque así se bailaba ese ritmo. Nunca tuvimos testigos, no tenemos ni una foto juntos. Es que el lente no registra gente como yo… Seguía cantando el líder de la banda, mientras nosotros girábamos sobre la pista. Alcé la vista para encontrarme con los ojos de Wally y no pude evitar sonreír. No, aquello no era igual que con el resto de mis amigos. Ahí había algo más y ya no tenía sentido seguir negándomelo.
¿De qué sirve ser inmortal si no se puede morir de amor? disparó el cantante y Wally me hizo girar hasta que mi espalda quedó en su pecho y él me envolvía con sus brazos y meneaba su pelvis pegada a mis caderas. Me dejé llevar sin pensarlo demasiado. Ya no me importaba si se notaba mi cara de estúpida o que se me caían los calzones por él. No me importaba la apuesta con Billy ni preservar mi honor. No me importaba tener el control de todo. Solamente me importaba eso que teníamos en ese momento y que era imposible de ignorar. Eso que a pesar de los años y la distancia, de los desencuentros y los descaros, siempre había estado y hoy volvía a sentarse con nosotros en la mesa, más presente que nunca.
Cerré los ojos un instante y me incliné ligeramente, haciendo que la cabeza de Wally quedara en mi hombro, sintiendo su respiración en mi cuello. Ninguno de los dos decía nada, y es que todo lo que se pudiera decir parecía innecesario en ese momento. Sus manos se soltaron de las mías y se posaron suavemente sobre mi cintura. Yo giré para volverme a él y crucé mis manos detrás de su cuello, de modo que volvimos a estar frente a frente.
Cada historia tiene un dónde y yo quiero recordarlo siempre. Algo de eso que sentimos me quiero llevar continuó el vocalista, acariciando las palabras en cada pronunciación. Se notaba que el tema estaba llegando al final y con él también, nuestro momento. Pero no me importaba. Pronto se hicieron presentes los aplausos porque la canción había terminado, pero nosotros seguíamos tomados de la mano.
—Fue una buena banda —Comentó Wally, mientras salíamos del bar, rumbo al departamento.
—La verdad no la conocía ni recuerdo cómo dijo que se llamaba. —Admití. Seguíamos tomados de la mano, pero yo ya no estaba nerviosa. Sentía que no había nada de malo en ello y él también parecía cómodo con la situación.
—Yo tampoco.
Continuamos caminando, rompiendo con el silencio ocasionalmente para decir alguna cosa sin demasiada trascendencia. Estaba más convencida que nunca de que eso era real. Estaba pasando. Yo no estaba construyéndome fantasmas en mi cabeza, había algo vigente a lo cual darle curso. Y Wally también lo sabía.
Llegamos al departamento y no fue necesario que le dijera que pase. Entramos y le ofrecí tomar una cerveza en el descanso de la escalera de incendios.
—Es una gran vista —Apuntó él, paseando la mirada sin hacer alusión a ningún punto en particular.
—Si la comparas con cierta banda tributo… No está tan mal —Bromeé haciendo que él riera. Di un trago a la cerveza. Me invadía una tranquilidad prácticamente desconocida hasta el momento y no quería dejar de sentirme así.
—¿Los chicos están en casa? —Preguntó el velocista. Me encogí de hombros.
—SeeMore debe haberse ido a dormir con Brenda. Billy seguro está aquí, porque esa perra no debe tener donde caerse muerta y los otros tres ni idea…
—No seas así —Apuntó Wally en clara alusión a mi comentario sobre Karen.
—¿Qué? ¡Es la verdad!
—No es lindo hablar así de las parejas de tus amigos. —Me reprochó él, dejando su cerveza en el suelo. —A ti no te gustaría que hablen así de tu novio.
—Yo jamás saldría con un idiota de ese calibre.
—¿No? —Wally se había puesto de pie, acercándose un poco a mí que ya estaba parada contra la baranda del descanso de la escalera. — ¿Y con qué idiotas saldrías?
Lo observé unos instantes, tardando en contestar a propósito, para aumentar un poco esa tensión que tanto me estaba divirtiendo.
—Bueno, a mí me gustan los idiotas graciosos…
—Ajhá.
—Y con un trabajo serio pero emocionante — Seguí diciendo, mientras sentía como Wally estaba prácticamente a mi lado y nuestros brazos ya se rozaban, así que giré para verlo de frente.
—Claro, nada que no tenga emoción vale la pena. —Acotó él, volviéndose a mí.
—Exacto. Y también me gustan los tipos que se visten con colores llamativos… No sé, como el rojo y el amarillo.
—Buenos colores —Comentó él, corriendo con delicadeza un mechón de cabello de mi rostro. Simulé un gesto pensativo.
—¿Tú con qué clase de tipas saldrías?
—Bueno… —Vaciló él, encogiéndose de hombros mientras desviaba su mirada. —Ya me conoces, la verdad es que yo soy un tipo sencillo. —Me crucé de brazos mientras le dedicaba una sonrisa cargada de impciencia. —La verdad es que no saldría con nadie —Dijo e hizo una pausa mientras yo sentía como me daba un vuelco al corazón. Rápidamente, cambió su gesto y acarició mi mejilla mientras terminaba de decir: —. Con nadie que no estuviera en este balcón conmigo en este momento.
No llegué a sonreír ni a responder, porque sus labios ya estaban posados sobre los míos antes de que pudiera hacer cualquiera de esas cosas. Pasé mi brazo detrás de su cuello y me aferré un poco más a él. Aquellos temores matutinos se sentían completamente ajenos, como si le hubieran pertenecido a otra persona que no tenía nada que ver con quien era yo en ese momento.
Sin separarnos, entramos a la habitación que ya estaba en penumbra y nos dejamos caer en la cama sin demasiados miramientos. Sentía que renacía con cada caricia, con cada contacto. Había algo eléctrico en ese reencuentro y algo familiar también. Era la prueba absoluta de que el tiempo no parecía haber pasado en más de un aspecto de nuestra relación.
Abrí los ojos despacio, molesta por la luz del sol que se colaba a través de la ventana. No habíamos llegado ni a cerrar las cortinas al entrar la noche anterior. Sentí también el olor de la cerveza derramada, probablemente a consecuencia de nuestro atropellado paso del descanso de la escalera al interior de mi habitación. Me estiré, espabilándome un poco y reparé en un brazo rodeando mi cintura. Giré para encontrarme con Wally completamente dormido, sumergido en una profunda paz que adornaba todo el ambiente y de la que por primera vez, yo también me sentía parte. No pude evitar sonreír.
Quise librarme de su agarre para ir a cerrar las cortinas y continuar durmiendo, pero apenas me moví él me sostuvo con fuerza, atrayéndome hacia él en un abrazo. Murmuró algo inentendible y volvió a girar sobre sí mismo, acomodándose mejor de lado en el colchón. Solté una risita muda y esta vez sí conseguí librarme para cerrar las cortinas y volver a dormir.
Despertamos al cabo de unas horas, por los gritos de Gizmo y Billy que aparentemente creían que las nueve de la mañana de un sábado era un momento oportuno para discutir sobre la final del AllStars 2. Wally se estiró en la cama y apretó los ojos unos instantes antes de abrirlos. Parpadeó y sondeó el lugar, como si buscara reconocer dónde estaba hasta que se encontró con mi mirada.
—¿Se le perdió algo, oficial West?—Pregunté, esbozando una sonrisa juguetona.
—Tiempo. —Respondió él, con absoluta serenidad. —Hemos perdido tiempo que podíamos estar compartiendo durante todos estos meses.
Agradecí haberme levantado a cerrar las cortinas y que estuviéramos en penumbras porque esa frase me había hecho poner roja como un tomate. Wally se sentó y me dio un beso en la frente. Se puso de pie y comenzó a vestirse.
—¿Vas a algún lado?
—Por muy orgulloso que esté de mi físico en este momento — "Ya somos dos", pensé en mi fuero interno sin dejar de devorarlo con los ojos. — me parece que ir a desayunar en bóxer no es una idea muy glamorosa que digamos. No quiero ser la nueva Karen.
Cuando Wally pronunció ese nombre, aterricé en la realidad cayendo en la cuenta de que estábamos en el departamento, con mis queridos compañeros. Los mismos que estaban gritándose cosas en la cocina un sábado a las nueve de la mañana mientras yo estaba metida en mi habitación con mi flamante ex novio después de haber prometido que no volvería con él, llegando a inclusive apostar que no volveríamos a acostarnos.
—Maldito Billy, ojalá te trague la tierra —Murmuré entre dientes fulminando con la mirada a un punto fijo.
—¿... Jinx, estás bien?
Sin molestarme en responder a la pregunta de Wally, salté de la cama en búsqueda de mi cartera. Junté los cincuenta dólares, me puse mi bata y me paré junto a él.
—¿Ese dinero es para mí? —Inquirió el pelirrojo alzando una ceja, intentando encontrar la lógica de mis acciones. —Jinx, no tienes que pagarme nada, todo ha pasado con mi consentimiento.
—¿Siempre hablas tanto por las mañanas? —Le solté entre divertida y harta. —Porque si lo que tienes es ansiedad por usar la boca, a mí se me ocurren algunas cosas más interesantes para hacer que jugar al detective.
Wally esbozó una sonrisa juguetona al captar la indirecta y me robó un rápido beso. Luego abrió la puerta, tomó mi mano y cruzamos el umbral rumbo a la cocina para tomar el desayuno.
En la cocina las cosas estaban bien subidas de temperatura y no precisamente porque estuviéramos empezando a sufrir los primeros calores del verano que estaba a la vuelta de la esquina. Gizmo estaba gritando tan fuerte que yo comenzaba a temer por la fragilidad de los vidrios de nuestra casa mientras que Billy había optado por multiplicarse a sí mismo en varios clones para decir todos sus argumentos al mismo tiempo. Mamooth hablaba —o mejor dicho: hacía sonidos guturales— con la boca repleta de cereal y SeeMore tenía el ceño tan fruncido por la discusión que parecía que el ojo iba a partírsele en dos. Kyd Wykkyd, mientras tanto, abría y cerraba la boca intermitentemente.
—Guarda silencio, quizá si somos lo suficientemente discretos no nos vean y no tenga que pagarle cincuenta dólares a Billy —Le advertí a Wally llevándome un dedo a los labios.
—¿Por qué tienes que pagarle cincuenta dólares a Billy?
—¡Shhh!
Y entramos sigilosamente a la cocina. Al principio tuve esperanza, ya que parecía que mi plan de no ser notados iba a funcionar. Los chicos estaban tan enfrascados discutiendo (¡Otra vez le robaron a Katya! ¡No, Alaska merecía ganar, cabeza de chorlito!) que no notaron nuestras presencias apenas entramos. Pero Wally se sentó al lado de Kyd Wykkyd que se escandalizó al verlo en la mesa y comenzó a abrir la boca más ampliamente, aún sin liberar sonido alguno. Al ver que nadie reparaba en sus gestos, tomó la manga del pijama de Mamooth para captar su atención, quien al principio se liberó del agarre con un fuerte ademán pero tras la insistencia de nuestro extraño amigo, se volvió para constatar el motivo de su llamado. Esbozó una sonrisa al vernos y levantó su enorme pulgar frente a la cara de Wally en señal de aprobación. Puse los ojos en blanco, pero Mamooth me ignoró olímpicamente y decidió captar la atención de todos carraspeando con fuerza.
—Vaya… ¿Qué tenemos aquí? —Soltó Billy en voz alta, mirándonos y haciendo que sus clones rodearan a Wally. Nunca lamenté tanto que Karen no estuviera en mi departamento y eso que la odiaba profundamente. —Wally, Wall-man, Wallace, Walter… ¿Qué tal estás?
—Pues… Bien, creo..
—¿Crees? —Repitió uno de los clones a nuestro lado. —¿Y por qué?
—¿Dormiste mal? —Soltó otro clon.
—¿Quizás porque no dormiste en tu cama…? —Continuó el Billy original, llevándose una mano al mentón imitando una expresión dubitativa.
—Wally y yo nos acostamos. ¿Ok? —Disparé sin piedad, harta del show, haciendo que la cocina se quedara en silencio de repente. —Tuvimos sexo. Relaciones íntimas. Practicamos el coito. Hicimos el amor. Como mierda le quieran decir, ¿De acuerdo? —SeeMore abrió la boca para decir algo y adivinando su pensamiento, continué: —Sí, volvimos a estar juntos. ¿Alguna otra duda?
Nadie dijo nada más, excepto Billy que estaba en la punta de la mesa carraspeando, casi llegando al punto de fingir un ataque de tos. Busqué el dinero en mi bolsillo y me incliné sobre la mesa para arrojárselo en la cara.
—Toma tu cochino dinero.
—Un momento, jovencita —Zanjó Billy, chasqueando la lengua. —. Todavía queda la parte del trato del viejo tío Billy.
—¿Por qué se llama a sí mismo viejo si tiene nuestra edad? —Preguntó Wally, expresando la menor de todas las dudas que toda esa escena debía estarle generando.
—No voy a ir llorando a decirte nada. —Le espeté, pero Billy negó con la cabeza. Se puso de pie, se aclaró la garganta mientras estiraba la remera de su pijama y se peinaba con los dedos, acomodando su pelirrojo cabello. Se enderezó por completo, ganando unos centímetros más de altura y en una postura completamente solemne, como si estuviera por anunciar al ganador del premio Nobel de la paz, dijo:
—Te lo dije, Jinx: no comes donde cagas.
Los chicos rompieron en carcajadas y yo lo fulminé con la mirada mientras la cara de Wally seguía siendo un enorme signo de pregunta.
—¿Qué rayos quiere decir eso? ¿Y por qué le pagaste cincuenta dólares?
Rodé los ojos por enésima vez aquella mañana.
—Es una larga historia.
Algunos anuncios parroquiales:
- Desistí de hacer el instagram por falta de tiempo. Tengo que enfocarme en algunos asuntos personales (entre los que está la edición de este fic, que me toma su tiempito pero no teman que no dejaré de actualizar) y no quiero hacerlo si no puedo dedicarle el tiempo que me gustaría. Si tienen ganas de leerme en otros tópicos y formatos, pueden seguir mi página lachicadelosbuenosdias , eso me ayudaría bastante :) si tienen ganas.
- La canción que Jinx y Wally bailan se llama "Vampi" y es, por si no lo dedujeron, de Babasónicos que es pedazo de banda argentina que me encanta. Se las recomiendo muchísimo y ojalá les guste.
- ¡Nos vamos acercando a la mitad! El fic consta de 20 capítulos y quizá, si estoy de buenas y les gusta, haga un capítulo extra con escenas de Bonus Track que se quedaron en el tintero de mi mente.
- Espero que les haya gustado y nos leemos el Viernes. Cuidense, mantenganse a salvo, cuiden a los suyos y con calma. Les mando un abrazo!
Coockie
