Hola bellezas cósmicas! Espero que todos estén bien. Gracias Nikki por tu review, como siempre y espero que disfruten este capi. Si tengo algún lector fantasma (que según las estadísticas de aquí si los hay) me gustaría saber qué piensan de la historia si no es mediante un review, que sea mediante un MP. Siempre es lindo saber que no escribimos al aire, digo.
Les mando un saludo y espero que todos estén bien!
7
"Quererse en las luces es bonito
Quererse en las sombras es esencial"
—Julia Jimenez
Volver a salir con Wally no había cambiado tanto mi rutina. Obviamente que pasábamos más tiempo juntos, pero el hecho de que ya conociera a los chicos y se llevara bien con ellos había hecho que acoplarlo a mi vida resultase más sencillo. Como yo no tenía intenciones de que me acusaran de ser como Billy trayendo a mi pareja a convivir con nosotros, alternábamos entre mi departamento y el suyo.
Wally vivía solo en un enorme loft cerca de la estación de policía. Era un lugar amplio con una iluminación excelente y un balcón de verdad, no una improvisada escalera de incendios. El único defecto era que siempre había algún otro oficial dando vueltas y con algún otro oficial quiero decir en realidad que siempre terminaba cruzándome un ex Titán que ahora trabajaba en la Unidad Especial de la policía junto a Wally. Esas cosas me ponían los pelos de punta porque era como un recordatorio constante de haberlos abandonado sin dar explicación ni despedirme. Además que la mayoría de ellos (Y hablo de ti, Cyborg) no sabía bien cómo hablarme, haciendo todo una situación el triple de incómoda.
Pero Wally valía todas las incomodidades. Él siempre estaba ahí, intentando coordinar nuestras salidas con su trabajo, porque sabía que yo no quería cruzarme a los Titanes y que tampoco era un planazo para ellos. Así que podía decirse que en esos meses que llevábamos juntos, nuestra relación fluía de forma espectacular a pesar de las vicisitudes que la vida adulta tenía.
—Creo que deberíamos empezar por la zona Norte de la ciudad —Decía Robin o el Oficial Dick Grayson como se hacía llamar ahora, mientras extendía un enorme mapa sobre la mesa de la sala que el resto del equipo miraba con atención.
Yo estaba tomando mi té en silencio, tras la barra que separaba la pequeña cocina del living, mientras chequeaba en mi agenda cuántos clientes tenía citados para el Lunes. Cada vez que los Titanes tenían cosas que hacer en casa de Wally y coincidíamos en el mismo lugar, yo procuraba ser cordial pero mantenerme al margen y sobre todo, irme lo antes posible. Ese día habían llegado especialmente temprano porque estaban ultimando los detalles de un operativo muy delicado en el que esperaban hacer caer a una banda de ladrones de bancos a la cual llevaban meses siguiéndole el rastro.
—¿No crees que ese movimiento es muy obvio? —Cuestionó Abeja, o la Oficial Karen Beecher alzando una ceja. Grayson la miró expectante, sin dejar de fruncir el ceño. —Es lo que ellos están esperando que hagamos. Ahí fue donde sorprendieron a Kori y a Raven en la última intervención —Estaba hablando de Starfire y por supuesto, de Raven. Wally me había explicado que todos habían optado por adoptar identidades civiles que fueran más fáciles de asociar para los ciudadanos y los demás oficiales.
Dick se mantenía impasible, sin mover ni un músculo de su (siempre) contorsionado rostro.
—Estoy de acuerdo con Karen —Apuntó Cyborg, que ahora era el Teniente Victor Stone, mientras le sostenía la mirada al líder. —. Es lo que ellos están esperando que hagamos, Dick.
"Dominado de mierda" pensé para mis adentros al ver esa escena.
Grayson se llevó los dedos a la barbilla en un gesto pensativo y clavó sus ojos celestes nuevamente en el plano extendido en la mesa. Los demás lo imitaron.
—Tal vez podríamos encabezar el ataque por el Boulevard Central —Apuntó Chico Bestia que ahora era el suboficial Garfield Logan. Raven que estaba sentada a su lado, negó con un gesto de la cabeza.
—Hay demasiada gente a esa hora. Muchos civiles. Demasiado riesgoso. — Replicó con su monótono tono de voz. Y tenía razón, yo había pensado exactamente lo mismo. El Boulevard Central estaba lleno de bares y planeaban hacer el operativo un Sábado por la noche. Encabezar por ese lado sería arriesgar demasiadas vidas.
—Raven tiene razón —Concedió Dick sin levantar la mirada del mapa. —. No queremos abrir más frentes de los que podamos cubrir realmente.
"Y además les daría a ellos la posibilidad de capturar rehenes", pensé yo para mis adentros pero no lo dije.
Los Titanes volvieron a quedarse en silencio unos instantes.
—¡Ya sé! —Starfire se paró de un salto de su asiento y se abalanzó sobre el plano. —Si comenzamos por el aire, tendríamos un paneo claro de dónde estarán y en base a eso podríamos ejecutar un ataque más formidable.
"Perderían mucho tiempo entre comunicaciones, el plan quedaría sujeto al clima y además ellos podrian verlos y atacar o darse a la fuga" dije en mi fuero interno, mientras anotaba los clientes de la tarde del Martes y le daba un sorbo a mi té.
—Eso podría funcionar —Concedió Speedy, que ahora era el agente Roy Harper, aunque no parecía estar prestando mucha atención al debate.
Aqualad, que se había negado a tener algún cargo formal como oficial y era más bien una especie de voluntario ("el hombre aburrido del que nada se espera sigue siendo aburrido ¡qué sorpresa!" había sido mi reacción cuando Wally me contó), miraba los planos con el ceño fruncido y chasqueó la lengua antes de responder.
—Parece ser nuestra mejor oportunidad —Se acercó y señaló un punto en el plano. —. Podríamos dividirnos y pedirle a la Comisaría 22 que colabore con sus helicópteros.
"Helicópteros de la policía en el cielo, eso seguro que es discreto y sorpresivo" ironicé para mis adentros poniendo los ojos en blanco. Starfire hizo un pequeño baile triunfal por la repercusión que estaba teniendo su propuesta y no pude evitar esbozar una sonrisa al ver esa escena por el rabillo del ojo.
—Podría funcionar —Admitió Dick finalmente. Wally hizo un gesto de alivio, reduciendo un poco la tensión. Estaba cansado, habíamos pasado la noche juntos (no precisamente durmiendo) y Grayson le había avisado de la reunión a altas horas de la noche, frustrando nuestros planes de desayunar en un bar del centro que nos encantaba y sobre todo de no despertarnos a las seis de la mañana. —. Quienes no puedan volar, pueden acompañar a pie. Tomaremos tres vías, por el Centro, el Este y el Oeste. El Norte y el Sur quedarán cubiertos por quienes vayan por agua. Garfield, Aqualad, ese será su trabajo.
Los aludidos asintieron con un gesto de la cabeza. Garfield soltó un largo bostezo mientras extendía sus brazos, espabilándose y aprovechando para posar su mano sobre el hombro de Raven.
—Detesto nadar de noche —Soltó el cambiante. —. La visión no es clara y es cuando más residuos tiran al océano. —Raven no dijo nada y simplemente se limitó a tomar la mano que él posaba en su hombro.
—La contaminación nocturna es un tema urgente del que debemos hacernos cargo y en el que tenemos que actuar de forma inmediata —Sentenció Aqualad posando sus manos en sus caderas. —. El Lunes habrá una manifestación en las puertas del Ayuntamiento. De más está decirles que están todos invitados.
Hubo un murmullo general de agradecimiento por la invitación mientras yo hacía un esfuerzo campal por contener la risa.
—Continuemos —Dijo Dick retomando el rumbo de la conversación. —. En tierra iremos Wally, Victor, Roy y yo, cada uno tomando su respectiva línea —Wally y Victor asintieron, con sus ojos puestos en los lugares que Dick les indicaba. —. Finalmente, Kori, Raven y Karen, ustedes irán por aire. Si todos están de acuerdo, me contactaré con la Comisaría 22 para ver si contamos con disponibilidad de helicópteros.
—No va a funcionar.
Lo dije en voz alta y sin pensarlo, con mi vista fija en mi agenda. No fue hasta que noté el silencio sepulcral en el que habían incurrido el resto de los comensales que advertí que sus miradas clavadas en mí.
—¿Disculpa? —Inquirió Dick. Levanté la vista para encontrarme con la escena. Todos me veían pasmados, excepto Grayson que tenía un semblante desafiante y Wally que negaba con un gesto de la cabeza. Sentí el calor subiendo en mis mejillas.
—Nada, nada —Me apresuré a decir, queriendo disminuir la situación con un gesto de la mano. —. Estaba pensando en voz alta sobre algo que tengo que hacer.
—Estás mintiendo —Replicó Raven sin siquiera elevar la voz. "Me cago en los telépatas" pensé, mordiéndome el labio. —. Piensas que el plan no va a funcionar.
Lancé un suspiro. Era inútil persistir en ese papel de desentendida.
—Así es. Pero, no me hagan caso. Apenas los estoy escuchando…
—Si con ese nivel de desatención notas fallas que pueden hacer que el plan no funcione, me gustaría escucharlas. —Puntualizó Dick, cruzándose de brazos. Wally me observaba implorante, pidiéndome con sus ojos que no respondiera, pero ya no había vuelta que darle. Me había traicionado el inconsciente y sólo me quedaba acceder a marcarles las cosas que había notado que estaban mal. No tenía ser tan terrible. Después de todo, quedaba en ellos tomarlas o no.
—Bien —Dije, poniéndome de pie y acercándome a la mesa. Roy no disimuló al recorrer mis piernas con su mirada, ya que yo traía solamente un camisón de satén, bata y pantuflas. —. En primer lugar, ir por aire es bastante visible, ya que es preciso que hagan un vuelo lo suficientemente bajo para divisar algo. Los helicópteros de la policía son poco discretos y hacen tanto ruido que advertiran a más de uno de que algo está pasando. En segunda, encabezarlo en ese plano sujeta sus planes a las condiciones climáticas. Estamos en época de lluvias, por lo que eso podría afectar la visibilidad y, si bien, hay un pronóstico del clima, el mismo no es preciso ni confiable. En tercer lugar, la comunicación resultaría dificultosa ya que a mayor altura, menor es la conectivididad de los comunicadores y eso haría que perdieran tiempo valioso. Finalmente, pienso que ir por tierra desde distintas zonas sería dispersarse en vano. Cualquiera de ustedes podría ser sorprendido y fácilmente interceptado y no se enterarían hasta que fuera demasiado tarde. Y bueno, cubrir el agua me resulta un desperdicio de recursos porque veo poco probable que puedan escapar por ese medio.
—¡Sí! ¡No tendré que nadar de noche! —Exclamó Garfield triunfal. Le dediqué una sonrisa tensa y busqué los ojos de Wally que levantaba un pulgar tembloroso en señal de aprobación. Dick tardó en responder, mientras escudriñaba los planos con el ceño fruncido y una mano en su mentón.
—¿Y tienes alguna sugerencia para mejorar el operativo? —Me preguntó, por fin.
—Dick, no creo que sea necesario preguntar eso. —Terció Wally poniendo una mano en su hombro e intentando dispersar la tensión que se había instalado. — Jinx solamente puntualizó algunas cosas que quizá sería bueno tener en cuenta…
—Yo haría un ataque sorpresa —Dije, porque no podía aguantar más, había estado masticando eso toda la mañana. Dick me interrogó con la mirada, alzando una ceja y Wally abrió tanto la boca que su mandíbula prácticamente tocó el suelo. Interpreté esos gestos como una invitación a explicarme así que me acerqué al plano. —. Haría una falsa ofensiva por la zona Norte, como dijiste antes. Les haría creer que son la verdadera seguridad del banco que está cerca de este punto —Señalé con el dedo en el plano. —. Dejaría que los venzan fácilmente, no tanto como para que sea obvio pero lo suficiente para que sea creíble. Luego, cuando ellos entren al banco, dejaría que roben y cuando estén por salir con el botín, los esperaría en la puerta.
—¿Y qué harías con las demás salidas? —Inquirió Victor, marcándolas en el plano.
—Pondría un agente como civil cerca de cada una de ellas, alguien discreto y poco llamativo.
—¿Y si se complica y toman rehenes? —Arrojó Speedy, enderezándose en su asiento.
—Entraría.
—¿Pero eso no sería muy obvio? —Zanjó Dick. Negué con la cabeza.
—Entraría por las alcantarillas. Seguramente Garfield puede transformarse en un animal lo suficientemente pequeño para aprovechar esa entrada. Pondría a Raven como una falsa civil dentro del banco para leer los pensamientos de los ladrones y anticiparlos telepáticamente y porque podría controlar la situación en caso de que se desborde. Y afuera tendría una cobertura aérea con Starfire y Abeja. Si todo falla y ellos logran salir, atacarlos desde el cielo en ese momento seguiría operando como un factor sorpresa. —Expliqué.
—¿Y si así y todo logran escapar y todo deriva en una persecución? —Indagó Aqualad.
—Con Wally, Dick y Roy cubriendo las entradas del banco a la distancia que ya indiqué, debería alcanzar para interceptarlos en la esquina del Boulevard y GreenStood.
—¿Por qué entre esas calles? —Preguntó Starfire.
—Porque el tráfico ahí siempre es un asco y más un Sábado a esa hora. Eso entorpecerá su huída y jugaría a su favor.
—¿Cómo sabes eso? —Abeja me observaba completamente extrañada.
—Porque en esa esquina está Pizza Hut y trabajé ahí por meses. He recorrido esas calles miles de veces cuando aún vivía en el Hostel. —Respondí, encogiéndome de hombros. Otra vez había vuelto el silencio hasta que sentí unos tímidos aplausos a mi lado. Garfield los había iniciado y Wally se le sumó enseguida, junto con todos los demás.
—Viejo, ella es buena —Apuntó el verde sin dejar de sonreír.
—No sé si ubicas que igual vas a tener que nadar por una alcantarilla. —Señaló Raven. El verde se hundió un poco en su asiento y dejó reposar su cabeza en el hombro de la hechicera mientras sus ojos brillaban con cierta melancolía.
—Solamente tendrías que hacerlo si falla el primer ataque sorpresa y descubren a Raven. —Dije, intentando calmar un poco su ánimo.
—Bueno eso es más alentador que andar esquivando latas y vasos descartables —Señaló Garfield dedicándome una sonrisa.
Intenté devolvérsela pobremente, pero me sentía tensa. Explicar todo eso frente a ellos se había sentido como volver a dar un examen en la Colmena.
—Eso en verdad fue… —Comenzó Dick, haciendo que todos nos volviéramos a él. —muy impresionante, Jinx. No lo había pensado. Estaba tan enfrascado en cubrir todo por zonas que olvidé por completo ocuparme de que no pudieran huir.
—A veces cambiar la forma en que ves las cosas hace que las cosas cambien de forma. —Dije, esbozando una sonrisa que esperaba ocultara mi alivio. —Ahora, si me disculpan, tengo que terminar mi té.
Wally corrió rápidamente hacia mí y me dio un beso en la mejilla.
—Gracias, gracias, gracias —Susurró y volvió a su lugar.
El resto de su reunión consistió en dividir los puestos que iban a ocupar y en repasar los perfiles de la banda de ladrones, por lo que para el mediodía ya se habían ido del departamento.
—Creo que nunca me has gustado tanto en la vida —Me soltó Wally luego de despedir a todos y cerrar la puerta tras de sí. —. Ataque sorpresa, ofensiva, alcantarillas… ¡Wow! ¡Simplemente wow! ¿Dónde rayos aprendiste todo eso?
—No lo sé, no es como que fui a una escuela sectaria para villanos o algo por el estilo —Respondí sarcásticamente. Wally me robó un rápido beso en los labios y ocupó la silla frente a mí.
—Lo sé, lo sé, es que… A veces olvido que estuviste en ese lugar.
—También trabajé para Slade que era el villano más sádico de la ciudad, por si no tuviste el gusto de conocerlo. —Continué en el mismo tono de voz. —Hacer una ofensiva y un ataque sorpresa era lo mínimo que tenía que saber. Los exámenes de la Colmena no eran exactamente soplar y hacer botellas.
—Imagino que no…
—Y luego cuando me dieron la posibilidad de tener mi propio equipo y ser parte de la Hermandad del Mal, tuve que estar a la altura.
—Y entonces nos conocimos —Finalizó Wally, tomando mi mano. Lo miré unos segundos sin decir nada.
—Sí.— Desvié la mirada a la ventana. Volver a ese modus operandi de planificación y ese breve repaso por mi historial como villana me había revuelto algunos sentimientos.
—Creo que sería increíble que pudieras hacer algo bueno con todo eso.
—Wally…
—¡No tendrías que ser una oficial o algo así! —Se defendió él, anticipando mi reacción. —Podrías ser una colaboradora, como Aqualad.
—Ya te dije que no era feliz con una vida así y sigo pensando lo mismo. —Lo corté, antes de que continuara.
—Lo sé, lo sé, pero ahora es distinto…
—No lo es para mí, Wally. —Repliqué, corriendo mi mano de la suya. — Para mí sigue implicando lo mismo. No es esa la vida que quiero tener. Respeto que ustedes sigan eligiéndola y me alegra poder ayudar en algo, pero no tengo ningún interés en retomar mi vida como heroína ni como villana.
Wally abrió la boca para decir algo pero la cerró y dio un hondo suspiro.
—Entiendo… De verdad, entiendo Jinx. — Dijo él, con un dejo de resignación. —Es sólo que… me resulta un poco desesperante ver que tienes un don para hacer cosas buenas y no lo aprovechas.
—Que no lo aproveche como tú crees que debería no quiere decir que no esté aprovechándolo. —Me defendí. — El Tarot también es una forma de ayudar a la gente. Quizá más espiritual y menos concreta que ser un policía o un superhéroe, pero también me deja hacer que las personas se sientan mejor o más comprendidas.
—Sí, claro, pero…
—Wally —Lo interumpí, antes de que siguiera hablando. —yo ya estuve ahí. Ya estuve bajo los reflectores. Ya me medí con los mejores y peores de mi clase y probé estar del otro lado y no me gustó lo que encontré ahí. Me gusta lo que tengo ahora y me gusta poder compartirlo contigo.
Extendí la mano sobre la mesa para volver a tomar la suya. Él la apretó suavemente.
—A mí también me gusta poder compartirlo contigo. —Aceptó él, regalándome una sonrisa.
Esas conversaciones eran habituales, pero pocas veces se daban con tanta intensidad como aquella mañana. Normalmente, Wally acusaba mi buena relación con el resto de los Titanes como argumento suficiente como para volver a ser una de ellos. Ignoraba olímpicamente la tensión que yo sentía con cada reencuentro con ellos y alegaba que era cuestión de acostumbrarme y dejarme llevar. Le costaba entender que yo siguiera sin querer volver a ser una heroína.
—Bueno, eso es lo importante. —Dije, devolviéndole la sonrisa. —Y creo que en eso deberíamos concentrarnos.
Me quedé en su casa algunas horas más y volví al departamento antes de las cinco de la tarde, ya que Wally tenía que ir temprano a la estación para prepararse para el operativo de esa noche.
Al llegar, me dejé caer en el sillón unos minutos, intentando ordenar un poco mis pensamientos. Todavía me sentía revuelta por ese viaje introspectivo en mi carrera criminal y algo sorprendida de seguir pudiendo pensar planes con tanta precisión. Se había sentido bien ayudar después de todo (y taparle la boca a Dick y a sus planes tontos por una vez), pero también se había sentido bien usar esas habilidades que creía oxidadas y olvidadas. Seguía sin atraerme la idea de tomar un rol más activo como heroína. Volvía a acordarme de todas las restricciones y peligros que significaban elegir ese camino y me desalentaba nuevamente. Me gustaba mi vida. No era perfecta, seguía peleando para pagar la renta, vivía con cinco monos de higiene cuestionable —a excepción de Billy y SeeMore—, enfrentaba clientes indeseables a diario pero se sentía libre. Se sentía bien. Y sobre todo, se sentía mía. Nadie me había guiado a ese camino, yo había llegado a él por mis propios medios.
—Esa perra tiene que irse. —El quejido de Mamooth sentándose a mi lado en el sillón interrumpió mis cavilaciones. No tuve ni que preguntar, sabía que estaba hablando de Karen.
Para aquel entonces, SeeMore, Billy y yo llevábamos más o menos cinco meses con nuestras respectivas parejas. Cinco meses de los cuales Karen no había dormido en nuestro departamento solamente cinco noches. Seguía excusándose con que el departamento estaba cerca del trabajo y que así podía pasar más tiempo con su "mon amour", o sea Billy. Cada vez que intentábamos entablar una conversación coherente sobre su parte de la renta o qué aportes económicos debía realizar, Billy siempre la hacía retirarse y la excusaba repitiendo algún cuento del tío que ella le había dicho con total descaro. Que este mes le habían pagado tarde, que su jefe estaba ensañado con ella y por eso le había reducido la paga, que su mamá había enfermado y le había pagado los remedios, que la habían asaltado volviendo del trabajo y así ad infinitum. Sin embargo, todas esas "calamidades" no le impedían aparecer con ropa nueva todas las semanas ni comprar productos de maquillaje o skincare caros y sofisticados (en ese aspecto no podía culparla, yo también me habría gastado todo en skincare y maquillaje si hubiera sido una mantenida), de modo que el resto de nosotros comenzábamos a sospechar sobre la veracidad de sus excusas.
Hablar con Billy era una misión imposible, comparable con un examen sorpresa en La Colmena: de resultados mortales y poca probabilidad de obtener éxito. Él ya no era el jovial muchacho que gustaba de vestirse bien y comentar realities de travestis, sino que se había convertido en un zombie malhumorado y ermitaño. Casi ni se multiplicaba, porque había evitado contarle a Karen sobre sus poderes (probablemente por miedo a que ella lo dejara, porque no era un secreto para nadie cuánto aborrecía todo lo que no fuera normal o acorde a la norma, inclusive más de una vez la había escuchado referirse al mismo Wally como un fenómeno ya que sus poderes no eran secretos) y parecía que no interactuar con sus clones estaba acabando con su psiquis y estabilidad emocional. Sin mencionar que su táctica para evitar discusiones con nosotros era simplemente ignorarnos, de modo que sólo iba a trabajar y volvía a casa para encerrarse en la habitación con Karen.
La situación sentimental de SeeMore era completamente opuesta. Él y Brenda parecían hechos el uno para el otro, si es que existía una cosa semejante. Ella era muy compañera y cada vez que venía a casa se integraba a lo que fuera que estuviéramos haciendo. Era divertido tener un exponente feminino con quien hablar y compartir cosas y que no disparara puras mierdas al momento de sentarse a opinar de algo como Karen. Además siempre creía que yo tenía razón cuando discutía de algo con Wally y estaba de acuerdo con mi top 3 de mejores Drags de la temporada de Rupaul que estuviéramos viendo.
—¿Qué hizo esta vez?—Le pregunté a Mamooth, incorporándome. Él negó con la cabeza a la vez que Kyd Wykkyd entraba al living, que se había convertido prácticamente en su nueva habitación, ya que Karen dormía siempre con Billy y el cíclope solía estar en la casa de Brenda.
Mamooth levantó un joystick con una rajadura al medio que lo dividía en dos mitades que seguían pegadas únicamente por un pequeño borde de plástico.
—Dijo que no lo vio y lo pisó accidentalmente.—Explicó el gigante entre dientes. —Lo compré la semana pasada, ni siquiera terminé de pagarlo.
—¿Qué tan accidentalmente crees que pueda haber sido?
Mamooth frunció aún más el ceño.
—Cero. No dejo estas cosas tiradas, Jinx. Y menos si son nuevas. Estaba en mi habitació í del trabajo y encontré todo revuelto y esto roto. Cuando fui a preguntarle qué había sucedido, dijo que estaba buscando tampones.
—¿Tampones en la habitación donde duermen dos tipos? Sí, claro. Suena súper lógico. —Respondí rodando los ojos.
—Dijo que se confundió. Pero luego no vi que fuera a buscarlos a tu cuarto.
Me llevé una mano a la barbilla, pensativa.
—Mamooth, creo que esa maldita está queriendo robarnos. —Dije, sintiendo que tenía una revelación. Mamooth y Kyd me observaron confundidos.
—¿Robarnos? ¿Y qué rayos podría querer robarnos?
—No lo sé. Piensa: ¿Qué estupidez pudo haberle dicho Billy? Quizá le dijo que teníamos algo de valor y quiere conseguirlo. —Tercí, paseando mi mirada por toda la sala, justo cuando la puerta de calle se abría dejando entrar a un Gizmo completamente agotado. Murmuró un "buenas tardes" apenas audible y se arrastró hasta el primer sillón en su camino.
—¿Por qué la gente es tan imbécil? —Preguntó el chaparrito sin dirigirse a nadie en particular, con la cara enterrada en sus minúsculas manos.
—Llegas justo a tiempo, eso mismo estábamos debatiendo.
—Mi superior pasó mal las cifras del informe que le pasé hace dos semanas y estuve todo el día contestando consultas de algo que estaba resuelto ¡HACE SEMANAS! —Exclamó, agitando sus bracitos. Kyd se acercó lentamente y puso su mano en el hombro de Gizmo, dándole palmaditas a modo de consuelo. Luego fue por la cocina y regresó con una bandeja con tres vasos de agua. Era increíble como un ser podía ser espeluznante y tierno en iguales proporciones. Gizmo tomó un vaso y tras agradecer continuó: — No pude avanzar en nada de lo que tenía que hacer por culpa de ese imbécil.
—Eso es duro, viejo. —Observó Mamooth negando con la cabeza. —¿Pero sabes qué es peor?
—¿Que no importa cuánto me queje y cuán eficiente sea, igual el capitalismo seguirá sin premiar mis esfuerzos?
—No. —Mamooth le mostró el joystick roto a Gizmo. — ¡Está roto y acabo de comprarlo!
La cara de Gizmo se tiñó de un rojo intenso y pude sentir como inclusive la temperatura de la habitación subía unos grados.
—¡Esa maldita estuvo en nuestra habitación! —Gritó él, poniéndose de pie de un salto sobre el sillón. —¿Cómo se atreve?
— Ahora mismo estamos intentando pensar más en un porqué—Dije, relojeando con el rabillo del ojo que Karen no fuera a aparecerse en el living. Gizmo me observó con un gesto confuso en su rostro.
—¿Quizá sea porque su cerebro de rata aplastada no le da para comprender qué es la intimidad y el decoro?
—Quizá sea una rata, pero te aseguro que su cerebro funciona muy bien, Gizmo. —Repliqué. —¿Hay algo de valor que puedan tener en su habitación? Algo de lo que Billy también pueda saber y pueda haberle dicho a esta imbécil.
Mamooth y Gizmo intercambiaron miradas durante unos segundos. Finalmente, el pequeño genio ahogó un grito mientras lanzaba un puño al aire en señal de triunfo.
—¡Lo tengo! —Y tras bajar de un salto del sillón, nos indicó con un gesto de la mano que lo siguiéramos.
La habitación de los chicos parecía haber sido víctima de un asalto o de una de mis bromas pesadas, porque estaba patas arriba. Las camas estaban destendidas y los cajones abiertos. Las puertas del ropero estaban mal cerradas y había cualquier cantidad de objetos tirados en el suelo. Se notaba que Karen había sido sorprendida en medio de la hazaña y que no había tenido tiempo de ordenar, borrando así su rastro pero sobre todo se notaba que no conocía en absoluto a los chicos, que eran bastante ordenados. Los años en la Colmena dejan muchas marcas imborrables y la disciplina y el orden del espacio personal eran dos de ellas.
Gizmo corrió la mesa de luz que estaba junto a su cama, dejando ver una pequeña puerta que parecía ser la caja de los fusiles. Bajó algunas palancas con suma precisión y esta se abrió, revelando otra puerta detrás de los comandos. Metió su minúscula mano (que era en verdad la única que podía entrar ahí) y sacó un paquetito, envuelto en un papel de diario. Observé que en la pared del fondo de ese compartimiento parecía haber otra puerta, pero Gizmo no me dio tiempo a averiguar ya que cerró todo de un tirón.
—¿Recuerdan aquella vez que intentamos robar el museo de Bellas Artes? —Inquirió. Por supuesto que lo recordaba, era la noche en que había conocido a Wally. Asentimos con la cabeza. —¿Que Wally frustró nuestros planes y la pesada de Rouge no dejaba de molestarnos? Bueno. No se los dije en su momento porque no era importante, pero… —Y dejó ver que había bajo el papel. Nuestros ojos se abrieron como platos: Gizmo sostenía un collar, pero no cualquier collar ¡El que yo había querido robar esa noche! —Me lo llevé como trofeo personal para enseñarle a esa imbécil de Rouge que podíamos conseguir lo que quisiéramos.
Con un gesto le pedí permiso para tomar la alhaja con cuidado y observarla de más cerca.
—Hiciste muy bien, pero, ¿Por qué no nos lo dijiste?
Él se encogió de hombros.
—Luego tú te fuiste, la Hermandad se fue al cuerno y henos aquí.
—¡Podríamos haberlo vendido y no meternos a trabajar para tener una vida decente! —Protestó Mamooth, haciendo un violento ademán de manos. Gizmo lo fulminó con la mirada.
—Es una reliquia robada, cabeza de chorlito. ¿A quién diablos iba a vendérselo? —Le espetó, quitándome la piedra de las manos. —¿Al mercado negro para que nos lo compre un narco y nos maten a tiros o a cualquier joyero que le avisaría a la policía y terminaríamos todos en prisión? Imbécil.
Mamooth se rascó la nuca dubitativo y paseó su mirada por la habitación.
—Bueno, yo solo decía…
—¿Cómo es que Billy sabe de esto, Gizmo? —Indagué mientras el chaparrito repetía las artimañas de seguridad para volver a poner la joya a salvo. Una vez cerrado el escondite y oculto nuevamente, soltó un hondo suspiro antes de responder:
—Fue cuando recién comenzábamos a trabajar. Estaba yéndole muy mal, ya saben… Trabajando mucho y ganando poco, como todos nosotros. Pero una noche, cuando aún vivíamos en el Hostel, me secó tanto el cerebro con su depresión que se lo mostré. —Al ver que nuestras caras seguían siendo un gran signo de pregunta, Gizmo continuó. —Le dije que traía buena suerte o algo así y que si quería podía tocarla y que quizá así le iría mejor. Estaba tan contento que se replicó e hizo que todos sus clones la tocaran y bueno…
—Seguro que con todas las desgracias que esa guanaca se inventó para no poner ni un dólar por la renta, él le debe haber dicho de este collar que cambiaría su suerte. — Concluí, atando cabos.
— Y la tipa sumó dos más dos y quiere conseguirlo para venderlo y tener más dinero.—Cerró Gizmo.
—Billy es el que realmente tiene un cerebro de rata aplastada.
—Pero aún así te ganó una apuesta. —Me recordó Mamooth. Hice brillar mis ojos de poder mientras lo veía fijamente.
—No tientes a la suerte con tus comentarios. —Él captó la indirecta y sonrió incómodo, mientras se alejaba un poco de mí. —Igual hay algo que no entiendo: ¿Para qué quiere más dinero? Si Billy ya la está manteniendo y ella se está gastando su sueldo íntegro en estupideces.
—Por si no lo has notado, no parece estar muy interesada en ser una genia de las finanzas e invertir en la bolsa. Ella sólo quiere dinero. —Razonó Gizmo mientras Kyd Wykkyd asentía con un gesto de la cabeza, dándole la razón. —Y va a exprimir a Billy hasta las últimas consecuencias.
—Esa perra tiene que irse. —Concluí mientras mis tres amigos asentían con la cabeza. Sentimos el sonido de la puerta de calle abriéndose y nos apresuramos a salir de la habitación para evitar cualquier sospecha. Afortundamente, al llegar al living, nos dimos cuenta que SeeMore era quien acababa de entrar.
—¡Hey! —Nos saludó con su habitual buen humor. —¿Acaso estaban teniendo una pijamada?
—¿Y Brenda? —Pregunté, buscándola con la mirada. El semblante de SeeMore se ensombreció antes de contestar.
—No vino, hoy le toca trabajar. Y mañana. Y pasado.
—¿O sea que vuelves a dormir aquí? Viejo, hace tanto que no te veo en el desayuno que creo que tendremos que presentarnos de nuevo. —Bromeó Mamooth mientras extendía su enorme mano hacia SeeMore a modo de presentación. —Mamooth, un gusto.
—Ja, ja, muy gracioso —Respondió SeeMore sarcásticamente pero había algo en su rostro que seguía denotando incomodidad. Como si estuviera pensando en otra cosa.
El gigante soltó una risa a modo de respuesta y anunció que iría a tomar una pequeña siesta antes de la cena mientras que Gizmo entró a ducharse. Kyd Wykkyd simplemente tomó asiento en el living y yo pasé a la cocina con SeeMore mientras lo ponía al día sobre los sucesos relativos a Karen que acabábamos de descubrir.
—Así que todo parece indicar que tenemos un auto con un muerto en el baúl. —Dije usando la expresión que habíamos inventado en la Colmena para hablar de que teníamos problemas en código, por si Karen o Billy llegaban de imprevisto. SeeMore esbozó una sonrisa antes de contestar mientras destapaba su cerveza.
—¿De verdad crees que Billy puede ser tan imbécil de haberle contado algo así? Eso suena muy tonto de su parte. Él es un chico inteligente.
—Eso era antes, SeeMore. —Repliqué dándole un sorbo a la mía. —El Billy que conocimos ya no está y no sé si volveremos a verlo.
—¿No crees que estás exagerando?
—SeeMore, hace cinco meses que está manteniendo a una chica que apenas conoce, dejó de ver Rupaul Drag Race, no se replica y no nos habla. ¿En serio te parece que este es el mismo Billy con el que nos mudamos?
Él paseó la mirada por la cocina, distraído.
—Puede que tengas razón. —Y volvió a adoptar ese semblante ausente, mientras dejaba que su vista se perdiera en un punto fijo.
—¿Qué te pasa? —Le solté, ya harta de tanta melancolía.
—¿A mí? ¡Nada, nada! ¿Por qué lo preguntas?
—Porque estás mirando al horizonte pidiéndole respuestas como si estuvieras en un videoclip de Ricky Martin desde que te pregunté por Brenda.
SeeMore soltó una carcajada notoriamente fingida.
—¿Yo? ¿Pedirle respuestas al horizonte? ¡Pff! ¡Por favor, Jinx! —Hizo un ademán exagerado con el brazo para restarle importancia al asunto, mientras apoyaba la cerveza en la mesa. Yo me crucé de brazos y lo observé alzando una ceja. —¡Qué cosas dices, ja! ¡Se ve que lo de las teorías conspiranoicas te quedó dando vueltas en la cabeza! ¡Ja!
Siguió riéndose forzadamente unos minutos buscando complicidad en mi gesto (algo que nunca pasó), hasta que la risa se le fue apagando, poco a poco.
—¿Vas a contarme o vas a seguir evadiendo el tema? Porque si tú también estás en una relación tóxica, me gustaría saberlo antes de que Brenda intente robarnos nuestros órganos mientras dormimos. —Le advertí, sin modificar mi expresión.
SeeMore clavó la vista en el suelo y bebió otro trago de cerveza. Lanzó un hondo suspiro, completamente derrotado.
—Me temo que aquí el "tóxico" soy yo.
—Vamos, SeeMore. No juegues. Eres más sano que el pan lactal.
—En realidad, hay estudios que demuestran que el pan lactal tiene más grasa que el de salvado, por lo tanto no es tan sano como…
Me incliné y le arrojé un poco de mi cerveza en la cara para que no siguiera hablando.
—Ve al grano o te vacío la botella entera. —Amenacé. Él se limpió con una servilleta, volvió a poner su vista en el suelo, un tanto avergonzado y tras suspirar nuevamente dijo:
—Cada vez que Brenda va a trabajar al Riotz, temo que vaya a engañarme con algún tipo. —Abrí la boca para replicar, pero él me frenó con un gesto de la mano. —Sé lo que vas a decir: No tiene sentido. Excepto que sí lo tiene, porque nos conocimos ahí. Lo que me llevó a pensar, ¿A cuantos tipos habrá conocido en ese lugar, eh? Piénsalo —Continuó, levantando su índice para captar mi atención. —. Tiene sentido. Ella es una linda chica, es interesante, es atractiva. Cualquiera puede acercársele y ella no tendría porqué decirle que no. ¡Y yo jamás me enteraría! Porque esas noches no dormimos juntos.
—Tienes razón, SeeMore. Eso tiene mucho sentido.
—¿Verdad que sí? —Inquirió él, con un dejo de entusiasmo.
Me incliné para tirarle lo que quedaba de cerveza en la cara nuevamente. Dejé la botella en la mesa y me acerqué a la heladera por otra.
—¡Solo tendría sentido en Chernobyl, la tierra de los tóxicos! —Exclamé, cerrando de un portazo. —¿¡Estás loco o qué!?
—Ok, tomaré eso como un no. —Asumió SeeMore, volviéndose a limpiar con la servilleta mientras yo me sentaba nuevamente frente a él. —Lo siento, Jinx. Sé lo que vas a decirme.
—¡La base de una relación es la confianza, SeeMore…!
—Y sin eso no puedo llegar a ningún lado… —Continuó él, como si recitara una lección oral de La Colmena.
—Sin confianza, no hay relación y…
—Si continúo creando fantasmas, voy a terminar arruinando lo que sí es real y tengo... Sí, Jinx, lo sé, lo sé. ¡Lo hemos hablado mil veces mientras estábamos solteros! ¡Pero no puedo evitarlo! —Exclamó el cíclope fuera de sí, tomándose la cabeza. —¿Alguna vez sentiste que algo era demasiado bueno para ser cierto y que te estaba pasando por equivocación?
—¿Qué quieres decir?
Él dio un largo trago a su cerveza antes de responder.
—Ya sabes, como si estuvieras viviendo una vida de prestado. —Explicó, volviéndose a mí. —Como si todo lo que te pasa en realidad no te perteneciera. Como si la vida estuviera diciéndote todo el tiempo: "Bueno, disfruta ahora pero no te acostumbres porque esto no es para ti en realidad. Ya estás marcado y no puedes ser feliz."
—Y entonces procedes a sabotear cada pequeña oportunidad de estar bien que tienes. —Continué, reconociéndome en ese relato.
—¡Exacto! Y empiezas a dudar de que mereces todo lo bueno que te pasa, porque esta vida no es para ti. Porque siempre fuiste un villano, un niño malo y en el fondo siempre lo serás y no tienes derecho a ser feliz ni lo tendrás nunca. —Terminó él.
—O porque sientes que estás demasiado dañado para reconocer que algo es bueno y sostenerlo.—Seguí mientras mi vista aterrizaba en mi botella de cerveza en la mesa. —Pero, ya no somos esas personas, SeeMore. O lo somos pero también somos todo lo que hemos construido desde ahí. —Él levantó la vista, interesado. — Me costó entenderlo al principio, pero… Lo que fuimos no tiene que determinar lo que somos. Yo fui una villana, luego fui una heroína, ahora soy una Tarotista y mañana quizá sea…
—¿Una asesina serial? —Aventuró él, en clara alusión a mis comentarios sobre Karen. Esbocé una sonrisa cínica.
—El punto es… Concéntrate en quien eres. No en quien fuiste. SeeMore, tenemos trabajo registrado, pagamos impuestos, no hemos vuelto a cometer delitos… bueno, quizá no delitos con penas de prisión —Admití, recordando los hurtos de Gizmo al Riotz. —, pero bueno, tú entiendes. No puedes seguir condenando tu presente por algo que está en tu pasado. Y si tienes un problema de inseguridad con Brenda, háblalo con ella. Quizá haya algo que puedan hacer para que te sientas mejor.
—¿Desde cuándo eres tan sabia? —Inquirió él, dándole un sorbo a su cerveza.
—Oye, Billy perdió el Norte por una rata coluda de dos patas, Gizmo nos ocultó que tenía una reliquia preciosa que vale más que nuestro departamento, Mamooth probablemente muera antes de los cuarenta años por abusar del consumo de comida chatarra y Kyd Wykkyd no habla. —Enumeré mientras el cíclope se partía de risa ante mis observaciones. —Yo siempre he sido la más sabia. Aún en mis peores momentos.
—Aún jurando no volver con tu ex novio y terminar volviendo con él.
—Especialmente ahí. —Dije, extendiendo mi brazo para acercar mi botella y chocarla con la suya.
El resto de la velada transcurrió sin sobresaltos, más que algunas miradas cómplices que intercambiamos durante la cena por comentarios que hacía Karen que estaba empecinada en que viéramos una tonta película francesa. Decidimos que no podíamos dejar pasar el hecho de que hubiera entrado a la habitación de Mamooth y Gizmo y hubiera revuelto sus cosas, pero también coincidimos en que lo mejor sería buscar un momento a solas para hablarlo con Billy para tratar de arreglar las cosas civilizadamente.
Como cada vez que Wally tenía un despliegue policial especial que implicaba arriesgar su vida, yo estaba inquieta y me costaba dormirme. Evitaba mandarle mensajes porque sabía que no siempre podía responderme y que eso podía hacer que aumentara mi paranoia, así que elegía aplicar lo que me habían enseñado en La Colmena: sufrir en silencio. Normalmente pasaba esas noches viendo televisión basura que me ayudara a no pensar, evitando noticieros o películas violentas y esa noche no fue una excepción.
Decidí que el estrés de la situación ameritaba utilizar mi mascarilla de arcilla y comer cantidades industriales de comida chatarra mientras veía Keeping Up With The Kardashians en el sillón. Eran más o menos las dos de la mañana y ya todos se habían ido a dormir, por lo que disponía del sillón para toda mi humanidad. Luego de enjuagarme la mascarilla, chequeé el celular por enésima vez en la noche, revisando la última conexión de Wally para constatar, nuevamente, que era la misma que hacía dos minutos (probablemente la hora en la que había comenzado el operativo). El sonido de una bocina rompiendo con el silencio de la madrugada hizo que me sobresaltara y que mi corazón comenzara a latir rápidamente.
Respiré hondo y me recordé a mí misma que Wally no estaba solo, que estaba siguiendo un plan cuidado y que tomarían todas las precauciones. Que Raven tenía poderes curativos y que el punto de partida del operativo estaba ridículamente cerca del Hospital de la Ciudad. ¿Pero y si el plan (mi propio plan) fallaba y Wally resultaba gravemente herido por mi culpa? ¿Y si no hacían tiempo de frenar la hemorragia? ¿Y si era una herida que ni Raven podía sanar?
Otra vez sentí palpitaciones en mi pecho y supe que tenía que intentar calmarme. Respiré hondo tres veces. A veces querer a alguien es una mierda, hace que te preocupes por las personas y que te des cuenta de que tienes mucho que perder. Hace que seas consciente de lo poco que controlas realmente y lo escalofriante que es eso cuando se trata de personas que te importan. Nadie nos había enseñado de eso en La Colmena. Ahí no importaba qué clase de persona eras, solo importaba tu talento y ser notado, en eso consistía tu valor. No había lugar para sentimientos. Sentir te hacía débil, te hacía vulnerable, te hacía menos valioso.
Pensé en SeeMore y en su problema de celos y en cómo eso necesariamente era una consecuencia de las enseñanzas de La Colmena, donde no estábamos acostumbrados a medir nuestro valor por nuestra forma de ser. Donde estábamos acostumbrados a que nos compararan y desecharan. Donde la única forma de avanzar era pisando cabezas. Pensé también en Billy y entendí que tal vez, por eso se aferraba tanto a Karen y elegía no ver todos sus defectos. A fin de cuentas, venía siendo su relación más larga. De maneras diferentes, los tres nos sentíamos vulnerables, los tres teníamos miedo de perder a alguien que queríamos y actuábamos en pos de ello.
Con esos pensamientos rondando mi cabeza, me fui quedando dormida sin darme cuenta y terminé soñando que yo era jueza invitada de Rupaul's Drag Race mientras los Titanes salían draggeados a desfilar frente a mí. Esperaba a Wally con ansias pero él nunca salía a la pasarela. Tenía que reconocer que Dick tenía muy buen caminar, parecía agiornado al uso de zapatos de tacón, probablemente resultado de esos años usando esas botas con plataformas… Hasta que me desperté sobresaltada porque sentí un ruido en el pasillo al que daba la puerta de calle y tras pasear la mirada por el departamento, tanteé mi celular en la oscuridad para ver qué hora era. Las 5.45 am y aún sin noticias de Wally. Él me había dejado el número de Dick por cualquier cosa, pero no quería escribirle y quedar como una novia pesada y controladora o arriesgarme a que me dijera que habían terminado el operativo muy temprano y que Wally no había llegado a casa.
Volví a sentir otro ruido, pero esta vez en la cocina y alcé la vista en esa dirección. Alguien acababa de cerrar la heladera. Me levanté con calma, y tras un rápido viraje por el pasillo, comprobé que no había sido ninguno de los chicos (esa noche le había cedido mi habitación a Kyd Wykkyd voluntariamente y SeeMore estaba durmiendo con Gizmo y Mamooth ya que Karen seguía sin irse), así que me preparé para lo peor. Había un intruso en el departamento.
Entré con sigilo, sin prender la luz y divisé la silueta en la oscuridad. Me agaché y giré en el suelo para interceptar al extraño, arrojándome hacia sus piernas para derribarlo. Una vez ahí, me paré rápidamente para no darle chance a atacarme y le apunté con mis rayos rosados directo a la cara del extraño… Solo para comprobar que era Wally.
—¡POR DIOS WALLY CASI ME MATAS DE UN INFARTO! —Le grité, dándole un pequeño puntapié en la pierna. Él me observaba completamente confuso, sosteniendo un sandwich a medio comer en sus manos.
—¡Oye! ¡Yo no fui el que hizo un tackle y apuntó a la cara con destructivos rayos rosados!—Se defendió él. Puse los ojos en blanco y me pasé la mano por la cara, mientras caminaba hacia el interruptor para encender la luz. Luego volví sobre mis pasos y ayudé a Wally a ponerse de pie.
—¿Por qué diablos no me enviaste un mensaje avisándome que vendrías?
—Oye, amor, quizá esto sea un poco pretencioso, pero esta no es exactamente la bienvenida que esperaba que me dieras luego de hacer un operativo policial de alta complejidad. —Le di un puñetazo en el hombro. —¡Hey! ¡Eso duele!
—¿Qué esperabas? ¿Flores y una admiradora secreta? ¡Tampoco es un lujazo despertar y sentir que hay un intruso en mi departamento!
—No se suponía que fueras a despertarte…
—¡No se supondría que vendrías sin avisar!—Me crucé de brazos mientras Wally buscaba en el bolsillo de su saco con su mano libre. Sacó su celular y tras tocar varias teclas, me mostró que la pantalla no encendía.
—Me quedé sin batería. Perdón. Pensé que estarías dormida y quería venir a dormir contigo. Pensé que si te enviaba un mensaje desde otro celular podría despertarte o podrías preocuparte.—Yo seguía fulminándolo con la mirada mientras intentaba decidir si estaba más enojada porque me había dado el susto de mi vida o aliviada porque estaba vivo y a salvo. —Oye, lo siento… —Continuó él, dejando el sandwich en la mesa y dándome un abrazo. Fui liberando las tensiones de a poco hasta que me permití aferrarme a él. —No quise preocuparte.
—La próxima intenta no matarme de un infarto. —Murmuré abrazándolo con fuerza y dejando salir así todo el estrés que había juntado. —¿Cómo salió el operativo?
—Digamos que, si alguna vez quieres dejar el Tarot, seguro Dick estará feliz de recibirte en la Unidad —Respondió, separándome de él para verme de frente y robarme un rápido beso. Sonreí. —. Salió increíble, Jinx. Gracias a tus acotaciones teníamos todos los frentes cubiertos y ellos no tuvieron oportunidad. Además los del noticiero estaban ahí y pudieron cubrir la nota, así que saldrá en primera hora de la mañana, en el noticiero de las ocho y eso es muy buena publicidad para la Estación.
—Me alegra oír eso y que estés bien.
—¡Obvio que estoy bien, nena! Soy tan rápido que el peligro jamás puede alcanzarme. —Puse los ojos en blanco. "Y tú te coges a este idiota" dijo una voz en mi fuero interno que era extrañamente similar a la de Gizmo.
Le indiqué que fuéramos a sentarnos al sillón del living y lo puse al día con las novedades de Karen (obviando hablarle del collar robado para no sumergirnos en debates éticos) y él estuvo de acuerdo en que lo correcto sería esperar para hablarlo con Billy cuando fuera propio. Luego se rió de mis apreciaciones personales sobre Karen, las cuales carecían de amabilidad alguna y terminamos quedándonos dormidos en el sillón con el sonido de los primeros pájaros cantando anunciando el comienzo de un nuevo día.
Nos despertó el ruido de cubiertos y tazas sonando en la cocina y tras comprobar la hora, Wally se apresuró a buscar el canal de las noticias para que viéramos el reportaje del operativo de la noche anterior mientras el resto traían sus cosas para desayunar en el living con nosotros.
—¡Rápido Jinx, están por entrevistarme! —Gritó Wally, yéndome a buscar a la cocina y arrastrándome hasta el sillón llevándome del brazo.
—¡Vas a hacer que vuelque mi café! —Protesté, haciendo equilibrio con las dos tazas. Noté que Karen y Billy habían ocupado el sillón en donde habíamos dormido, o sea nuestros lugares, pero decidí que era demasiado temprano para iniciar una discusión, así que me senté en el regazo de Wally mientras veíamos la tele.
En la pantalla había una reportera de cabello negro que hablaba con seriedad mirando a la cámara.
—Fuentes informan que anoche la Unidad Especial de Policía realizó un complejo y delicado operativo que resultó en la efectiva captura de la Banda Criminal del Pro —Wally alzó su puño en un gesto triunfal y los chicos lanzaron algunas exclamaciones de festejo. —. A continuación, les mostramos algunas imágenes del mismo. —la pantalla cambió mostrando la fachada del banco y cómo pronto la puerta principal quedaba envuelta en el aura negra que era claramente la energía de los poderes de Raven. Aún así, algunos hombres lograban escapar por la puerta lateral para ser rápidamente interceptados por Roy, Dick y Victor. Un último fugitivo se escurrió de ese ataque yéndose en auto a toda velocidad, quedando acorralado por el tráfico de la esquina del Boulevard y GreenWright, tal como yo había predicho. Podía verse a Wally llegando a él en cuestión de segundos y sacándolo de la camioneta para esposarlo frente a cámara. Luego la imagen cambiaba y mostraba a Raven con su inexpresivo rostro frente a un micrófono.
—Cuéntenos, Oficial Raven, ¿Fue un operativo complejo?
—Ejecutarlo fue más sencillo que planificarlo. —Respondió ella, quedamente.
—Es todo lo que me gusta, inteligente y concisa —Comentó Mamooth refiriéndose a la hechicera.
—Y hermosa —Acotó Gizmo.
—Supongo que está bien, digo, para ser un fenómeno de circo. —Soltó Karen, con su nasal tono de voz, mientras relojeaba como Billy observaba la pantalla completamente embobado. —O sea, ¿Ustedes vieron esa energía negra que emana de sus manos? No es normal.
—Tampoco es normal instalarse a vivir sin permiso en una casa ajena, pero supongo que no quieres discutir de eso. —Susurré de manera que solo Wally y SeeMore pudieran oírme.
—¿Dijiste algo, Jenn?
—Sólo decía que Billy tenía un crush con Raven cuando estábamos en el colegio, creí que te lo había comentado. —Comenté, esbozando la sonrisa más cínica de todo mi arsenal. Billy me fulminó con la mirada.
—No, él no me dijo nada de eso.
—¡Ahí viene mi parte! —Anunció Wally señalando la tele. Clavamos los ojos en la pantalla justo cuando un Wally, completamente agotado y sudoroso aparecía en ella. El Wally a mi lado me apretó la mano con fuerza.
—Oficial West, ¿Qué puede decirnos del operativo de esta noche?
—Oh, no fue fácil, Ryan. La planificación fue dificultosa. Había que cubrir muchos blancos. Y llevábamos mucho tiempo tras esta banda así que era una gran oportunidad. Afortunadamente, la ayuda de un colaborador ajeno a la unidad facilitó mucho la realización del plan y su captura —Wally guiñó un ojo a cámara mientras el de carne y hueso me daba palmadas en el hombro y yo solamente quería morirme de vergüenza.
—¿A qué te referías con colaborador ajeno a la unidad? —Inquirió SeeMore.
—A la persona que está sentada sobre mí. —Respondió él señalándome con un gesto solemne, como quien exhibe un premio.
—Ya me parecía familiar esa ofensiva —Apuntó Mamooth, con su mano en la barbilla.
—Igual tuviste muchos errores. —Comentó Gizmo con recelo mientras comía su cereal sentado en el suelo. —Dejaste el ala sur completamente despejada.
—Y confiaste por completo en que ellos no harían un ataque sorpresa—Continuó SeeMore mientras Kyd Wykkyd asentía con la cabeza.
—Yo solamente di algunas directivas, la ejecución no estuvo a mi cargo. —Me defendí encogiéndome de hombros.
—¿Cómo diablos saben tanto ustedes de esas cosas? Son sólo unos niños. —Inquirió Karen, juzgándonos con la mirada. Billy comenzó a carraspear sonoramente, lo cual era una clara señal para que termináramos la conversación y cambiáramos de tema. — ¿Te ahogaste, cariño?
—Se atragantó con sus propias mentiras. —Dije por lo bajo, llevándome mi taza a los labios. — Sabemos porque nos gustan mucho las películas de acción. —Contesté dando una respuesta igual de estúpida que mi interlocutora.
Pero Karen no me prestaba atención, le había dado un vaso de leche a Billy para aclarar su garganta y había tomado el control remoto para cambiar de canal ahora que el informe había terminado.
—Ese noticiero me aburre, me gusta más el del Sr Kleinman. —Comentó ella, mientras buscaba el canal en la tele. Pude sentir como tanto yo como mis amigos poníamos los ojos en blanco.
El Sr Kleinman era un periodista nefasto que hacía de las noticias un circo mediático. Lapidaba cualquier conducta que se alejara un poco de lo tradicional y clásico y le echaba la culpa de todos los males a la juventud. Instaba a los jóvenes a enlistarse en el ejército y a la gente a ir armada por la vida, asegurando que esa era la única forma de combatir la inseguridad. Despreciaba a los policías y a los políticos y exageraba cualquier hecho delictivo que informaba, por más mínimo que fuera. Las pocas veces que compartía una buena noticia, se aseguraba de hacerlo lo más rápido posible y cambiar de tema a la brevedad para volver a hacer énfasis en otra tragedia. Todo eso durante una hora y cuarto, hablando a los gritos y acentuando mal las palabras. Era un tedio insoportable. Si hubiera querido pasar mis mañanas escuchando a un viejo retrógrada, me habría quedado en La Colmena para siempre.
Nadie dijo nada por el pacto tácito que habíamos instalado de evitar discutir con Karen hasta que pudiéramos hablar con Billy sobre el incidente de la habitación. Lo mejor era bregar por la paz para evitar que se nos acusara de estar haciendo un ataque personal contra ella para que nuestras negociaciones fueran efectivas.
Pero ninguno de nosotros contaba con lo que el noticiero estaba a punto de mostrarnos.
—¡Sí, así es! ¡Atrápala, sin piedad! —Gritaba Karen alentando a la policía que mostraban en la tele que estaba deteniendo a una chica que yacía acostada en un callejón sin hacer nada. Se notaba que estaba viviendo en la indigencia, durmiendo en la calle. — ¿Ves, West? Eso le hace falta a la Unidad especial. Más mano dura.
No fue hasta que la cámara enfocó el rostro de la joven que forcejeaba débilmente para liberarse del policía que pretendía apresarla que me di cuenta que la conocía. Esos ojos color ámbar y sus pequeñas alas en la espalda eran inconfundibles: era Angel, la chica que había estudiado con nosotros en La Colmena y había tenido una relación (o algo así) con Kyd. Rápidamente, busqué con la mirada a mi extraño amigo que observaba toda la escena completamente estupefacto. Tenía los ojos clavados en la pantalla y la boca entreabierta mientras veía como aquel policía le daba un fuerte golpe en el abdomen a Angel, dejándola incapaz de defenderse.
—¡Sí, dale con más fuerza! —Insistía Karen como si viera un partido de fútbol. Nadie decía nada, estábamos demasiado pasmados viendo la escena y se sentía como si la temperatura hubiera descendido unos diez grados. —Ojalá le den perpetua y jamás salga. Esos fenómenos no tienen que salir a las calles. Nunca se recuperan.
Sabía que estaba mal, pero la impotencia que me generaba esa situación me obligó a actuar. No podía quedarme callada. Se lo debía a mis amigos.
—¿Qué quieres decir con eso? —Pregunté, en un tono de voz más elevado del necesario. Sentí como Wally apretaba suavemente mi mano, intentando calmarme, pero la quité de su alcance.
Karen se volvió hacia mí y sonrió con suficiencia.
—Nunca se recuperan, Jinx. Sabes a lo que me refiero.
—No, no lo sé. Explícamelo.
Karen rodó los ojos, como si lo que estaba a punto de hacer fuera hacerme un favor. "El favor te lo estoy haciendo yo al no partirte la cara", pensé.
—Esa gente no cambia. Es así porque quiere ser así. Y merecen un castigo acorde y no quitarle las oportunidades a las personas que sí quieren progresar en la vida. Jamás estará a la altura para ser como cualquiera de nosotros.
—Claro —Dije, entornando los ojos y conteniendo las ganas que tenía de arrojarme sobre su cuello. —, la gente es así porque quiere. Y dime algo, Karen, ¿Tienes idea de la vida de esta chica? ¿Por qué la están deteniendo?
Ella se encogió de hombros, despreocupada.
—No, pero supongo que si la detienen y además es un fenómeno de circo con superpoderes, por algo será, ¿no? Seguro se resistió.
Yo ya estaba llegando a mi límite.
—Y dime, si supieras que alguien a quien quieres mucho —Empecé, mientras me volvía hacia Billy que se había quedado estático y evitaba verme. —, alguien con quien tienes una relación, fue uno de esos… "fenómenos" —hice comillas con los dedos. —y ahora lleva una vida normal, ¿Seguirías pensando lo mismo?
—Jinx, ¿puedo hablarte un segundo?—Me cortó Billy, poniéndose de pie de un salto.
—Espera, Billy, antes quiero escuchar la respuesta de Karen, ya que parece ser una persona muy informada —Repuse, haciendo especial énfasis en la última palabra. Karen tragó su tostada y respondió:
—Pues, no le creería nada. Esa gente no cambia. Algunos trabajan, claro, pero es para ver de qué forma robar o seguir arruinándole la vida a la gente de bien. —Estaba a punto de saltarle a la yugular y no era la única. Los chicos estaban atentos a sus respuestas y también le estaban dedicando miradas asesinas.
—Jinx… —Insistió Billy.
—Si naciste fenómeno, mueres fenómeno. Yo no me creo esos cuentos de bondas y redención. —Continuó Karen, ignorando a su novio. Quise cruzar miradas con Billy, pero él desvió la suya de nuevo. —Y no mereces ninguna condolencia por eso, o sea. Tú te lo buscaste y yo no tengo porqué hacerte un favor con el dinero de mis impuestos.
—Ahora que mencionas los impuestos… —Murmuré, pero Billy no me dejó terminar. Me tomó bruscamente del brazo y me arrastró a la cocina, cerrando la puerta tras de si.
—¿Qué estás tratando de hacer? —Inquirió mientras alzaba sus brazos escandalizado.
—Podría preguntarte lo mismo.
Billy me fulminó con la mirada.
—¿Qué quieres decir?
—Billy, trajiste a una desconocida a vivir con nosotros de mantenida. No paga la renta, no paga la comida e intenta robarnos. —Expliqué mientras enumeraba, usando mis dedos. —Y como si eso no fuera suficiente, tiene el tupé de decir cualquier barbaridad de uno de los nuestros.
—¿Uno de los nuestros? —Repitió Billy, dejando salir una risa sarcástica. —¿Cuándo fue la última vez que viste a Angel? Porque yo ni siquiera le conozco la voz.
—Eso no interesa y lo sabes. —Repliqué, cruzándome de brazos. — Billy ¡Ella fue a La Colmena con todos nosotros! ¡Pasó por el mismo infierno! Sabes perfectamente que no es nada fácil salir adelante de una situación como esa. —Él imitó mi gesto y frunció el ceño, mientras desviaba su mirada, paseándola por la cocina. —Y esa perra se sienta como si nada a hablar mierda de ella y a decir que esa gente no cambia.
—Pues, es libre de tener una opinión, ¿no?
—Ser soberbia, vividora y prejuiciosa no es una opinión. —Sentencié de manera lapidaria, pero Billy seguía evitando mirarme. —¿No escuchaste lo que dijo? ¡Ella no sabe quién eres! ¡Y si se enterase te dejaría! ¿Qué puedes construir con alguien así?
—Lo que yo pueda o no construir con alguien no es asunto tuyo, ¿De acuerdo? —Me espetó, volviéndose a mí.
—Es asunto mío si implica mi comida, mi departamento y mis amigos. —Billy no respondió, así que aproveché para seguir hablando. —Billy, ¿En serio no te das cuenta? ¡Ella te está usando! ¡Odia todo lo que eres! ¿Cuándo fue la última vez que te replicaste y hablaste con alguno de tus clones?
—¿Y cuál sería la solución? ¿Jugar a la justiciera? ¿Ese es el único camino que nos queda a todos los que alguna vez fuimos villanos?
Parpadeé varias veces antes de hablar porque no podía creer lo que mis oídos acababan de escuchar.
—¿Disculpa…?
—Yo no soy el único que está ocultando quién es para mantener a flote su relación.—Soltó Billy, acercándose unos pasos a mí.
—Wally sabe perfectamente quién soy yo.
—¿Y lo acepta? ¿O sólo es válido cuando ayudas a sus amiguitos, Jinx? —Inquirió él con un gesto soberbio tan similar al que Karen había hecho instantes atrás que sentí un escalofrío. —Tal vez estés embelesada con su carisma y su cara de niño bueno, pero yo no. Yo he observado todo y sé muy bien lo que está haciendo. Está intentando que vuelvas a ser uno de ellos. Dime, ¿Eso es respetar quien eres?
—No intentes dar vuelta las cosas.
—Entonces responde la pregunta.
Abrí la boca para responder que sí, que Wally sabía quién era yo y no intentaba cambiarme, pero justo cuando estaba por hacerlo la puerta que conectaba el living con la cocina se abrió, interrumpiéndonos.
—Disculpen —Habló Wally, apareciendo en la habitación con un gesto tímido mientras repasaba la escena con la mirada. —. Escuché algunos gritos y quería saber si estaba todo bien.
—Todo está bien —Respondí enviándole a Billy una mirada fulminante que él me devolvió.
—Perfecto. Mejor que nunca, Oficial. —Añadió él, haciendo énfasis en la última palabra y saliendo rápidamente de la cocina, no sin antes chocar a Wally con su hombro. Observé cómo tomaba a Karen de la mano y la llevaba nuevamente a su habitación, la cual cerró de un portazo.
—Okey… Yo no soy telépata ni nada, pero mi instinto de detective me dice que esa respuesta no fue muy sincera que digamos. —Aventuró Wally.
—¿Recuerdas todo lo que dije sobre Karen y hablar con Billy con tranquilidad para no avivar el fuego? —Él asintió con un gesto de la cabeza. —Bueno. Al diablo con eso. Esa perra tiene que irse. Se terminaron las concesiones, así que será por las malas.
Estaba tan enojada que un vaso cerca mío estalló en pedazos. No podía creer que Billy hubiera tenido la bajeza de atacarme a mí y a mi relación de esa forma, todo para defender a una tipa que ni siquiera lo quería realmente.
—Jinx, no hagas nada de lo que puedas arrepentirte, por favor. —Me pidió Wally, poniendo una mano en mi hombro con delicadeza, intentando calmarme. Lo miré y haciendo brillar mis ojos de energía nuevamente, dije:
—Ella es la única que va a arrepentirse.
Bueno, de golpe las cosas se pusieron picantes, ¿no? ¿Se esperaban que Karen fuera tan mala? ¿Qué tal esa primera interacción con los Titanes después de tanto tiempo, eh? Me cuentan en los reviews si tienen ganas.
¡Cuidense y que estén muy bien!
Coockie
