Buenas, bellezas cósmicas! Muchas gracias por tanto amor en sus reviews . Lamento haberles roto el corazón, pero bueno, aunque seguimos en el tour de caca, esta parada es más amena y traigo una novedad para sanear su corazoncito de pollo jajajaja. ¡Gracias por sus comentarios! Son alimento y dan ganas de seguir publicando. Les mando un abrazo y nos leemos abajo!


12

"Somos bellas, egoístas

y vanidosas criaturas.

¿No es extraño como

logramos ser los mejores amigos

del mundo?"

—Sharon Needles

Una vez, en una misión para La Colmena, el Hermano Sangre nos pidió que nos coláramos en un Banco de máxima seguridad. Estaba empecinado en que Gizmo hackeara su sistema y que nos midiéramos con él, probablemente para volcar todo ese conocimiento en su objetivo superador de crear un villano infalible. Yo encabecé la misión demostrando estar a la altura y violé los sensores con la elegancia que me caracterizaba. Pero Gizmo calculó mal y la alarma sonó cuando todavía estábamos dentro. Un montón de oficiales aparecieron y abrieron fuego para detenernos. Esquivé la mayoría de las balas dando saltos, pero aún así una de ellas logró impactarme en el abdomen. Perdí tanta sangre que creí que moriría, y mis compañeros no estaban preparados para asistirme. Éramos unos niños muertos de miedo. Una cosa era hacerlo en los entrenamientos, en donde a veces reíamos de los golpes que nos dábamos, pero aquí era distinto. Esto era la vida real. Mi vida, para ser exactos.

Recuerdo que Mamooth no me soltaba la mano mientras Gizmo intentaba ocultar su desesperación, aún sumido en desarticular el sistema de seguridad. SeeMore me hablaba sin parar, aunque yo no entendía ni una de las palabras que me decía. Probablemente estaba aprovechando para despedirse ya que creía que iba a morir. El dolor era insoportable y yo intentaba frenar la hemorragia con mi mano inútilmente. Fue Billy el que apareció de la nada y sin articular palabra, se quitó su máscara para hacerme un torniquete con la tela de la misma. Con una señal le indicó a Mamooth que me cargara con delicadeza, justo cuando Kyd Wykkyd apareció y nos envolvió a todos en un portal sacándonos de ahí.

Fue el dolor más fuerte que me había tocado soportar en la vida. La situación más desesperante, tanto que tardamos un buen tiempo en lograr hacer chistes al respecto. Y no había vuelto a sentirme así de ahogada y perdida hasta aquel Martes en que había visto a Wally con Donna.

Obviamente que era consciente de que un balazo dolía mucho más (y era mucho más grave) que un corazón roto, pero ese razonamiento no me ayudaba a sopesar el malestar. Lo comparable no era eso, era la desesperación. El sentir que estaba hundida en una situación insuperable, de la que no sabía si iba a recuperarme, temiendo no poder salir adelante. Sabiendo que no volvería a ser la misma.

Igual que aquella vez en el Banco, había puesto mucho en riesgo pecando por la soberbia que sentía que me daban mis capacidades. Sintiendo que tenía todo en control. Lo que había acordado con SeeMore en el muelle había sido una fachada. Descubrí que esa felicidad inexplicable, esa seguridad efímera era una farsa, un montaje que había hecho como cada vez que iba a correr un riesgo. Si había decidido volver a buscar a Wally era porque en el fondo estaba segura de que él me correspondería. Igual que con esa misión, había accedido porque creía que iba a poder contra ese sistema de seguridad y había pagado el riesgo muy caro, perdiendo y sin saber si iba a recuperarme.

Tal como cuando Billy se había marchado, estaba tapando el dolor con hiperproductividad y sexo, sólo que esta vez con desconocidos. Nadé de cama en cama durante varios días, recorriendo cuerpos extraños y aceptando bocas que daban besos mezquinos pero no hacían preguntas. Hice lo que sabía hacer, pero en el fondo sentía que no estaba ahí. Apenas existía.

Ninguno de los chicos atinó a preguntar. Ni siquiera SeeMore, ya que él también estaba bastante deprimido. Su conversación con Brenda no había salido bien. Ella se había sorprendido y si bien, no se había espantado al descubrir que él era un mutante, el hecho de enterarse que había sido un villano no le había hecho ninguna gracia y le había pedido tiempo para pensar qué hacer. Contrario a mí, el cíclope había optado por quedarse en casa en largas sesiones nocturnas viendo películas de amor mientras lloraba sin ningún escrúpulo. Su capacidad de expresividad me parecía envidiable y vergonzosa en iguales proporciones.

Wally había vuelto a escribirme y hasta lo había visto merodeando en los alrededores de mi trabajo algunas veces, pero yo había sorteado la situación con astucia escondiéndome y archivando su chat una y otra vez. Cambié el recorrido que hacía para ir del trabajo a casa pues temía encontrármelo y no quería hablar con él. No mientras estaba tan herida. No mientras seguía teniendo la hemorragia y no supiera si iba a sanar o no. Todo era demasiado doloroso como para acceder a ponerlo en palabras. Además, ¿Qué iba a decirme? ¿"Tenías razón, Jinx, me cansé de ti y por eso comencé a salir con una policía a la que no le molestan las hipocresías de la Unidad"? No quería oírlo decir eso, por más cierto que supiera que era.

Ese Viernes sentí como mi celular volvía a vibrar por el mensaje de una de mis furtivas conquistas. Sin detenerme a escribir demasiado, respondí solicitando una dirección a la cual acudir y anuncié que iría. Otra noche fuera de casa, intentando sacarme de la cabeza mis problemas por un rato con sexo furtivo y descorazonado. Era la única forma que había encontrado de poner mi psiquis en remojo y dejar de alimentar un poco los fantasmas de mi dolor.

Cargué mis cosas en un bolsito y avancé por el living, lista para irme de casa cuando sentí que mi pie derecho se hundía, haciéndome caer de bruces. Me incorporé ayudándome con mis manos y noté que mi pie seguía atorado y descubrí que había pisado uno de los portales de Kyd.

—¿Qué demonios…?—Los pies de mi extraño amigo aparecieron a la altura de mis ojos, obligándome a subir mi vista y encontrarme con él, Gizmo y Mamooth que me observaban de brazos cruzados y con el ceño fruncido. —¿Cuál es su problema?

—No irás a ningún lado —Resolvió Mamooth mientras Kyd y Gizmo asentían con un gesto de la cabeza.

—¿Y por qué no?

—Porque este show de patetismo y depresión se tiene que terminar —Dictaminó el chaparrito.

—No estoy deprimida.

—Entonces no será un problema quedarte con tus amigos para pasar algo de tiempo de caridad.

—Tengo planes.

—Tenías —Dijo el gigante mientras con un ademán de su mano, Kyd hacía desaparecer mi cartera con sus poderes. Fruncí el ceño mientras sentía como mis ojos brillaban, pero antes de que pudiera hacer cualquier movimiento, Mamooth tomó mis dos manos en una de las suyas y Gizmo saltó sobre ellas, enlazándolas con un par de esposas eléctronicas que se cerraron enseguida. Agité mis brazos inútilmente y para mi sorpresa, no logré liberar ningún tipo de energía.

—¿Qué diablos están haciendo…?

—Están intentando ayudarte. —Habló otra voz a mis espaldas. Giré mi cuello como pude y me topé con SeeMore, que estaba parado en el marco de la puerta que conectaba el living con el pasillo. Llevaba su bata puesta y una enorme manta que cubría sus hombros, mientras sostenía una taza.— O mejor dicho, ayudarnos.

Di un repaso visual del panorama y comprendí que resistirme sería inútil y hasta contraproducente. No tenía ganas de sumar una visita al hospital a todo el circo sentimental en el que se había convertido mi vida en los últimos meses. Resolví que iba a quedarme, no sin antes aclarar que no estaba dispuesta a hablar de mis sentimientos ni a contarles nada.

—Eso ya lo veremos —Me advirtió Mamooth, cargándome hasta el sillón.

—¿No van a desatarme? —Inquirí levantando mis brazos que aún seguían unidos por esas extrañas esposas.

—No hasta que todo esté listo —Indicó Gizmo sin dejar de fruncir el ceño. Lo fulminé con la mirada y comencé a imaginar escenarios en donde llevaba a cabo una venganza que no era exactamente apta para todo público. Mis tres amigos se perdieron entrando al pasillo mientras SeeMore caminaba hacia mí y tomaba asiento a mi lado.

—¿Qué están tramando esos tres? —Le pregunté al cíclope, pero él simplemente se encogió de hombros mientras bebía un poco de su té.

—No lo sé. No me lo dijeron.

—¿O sea que tú no eres parte de este plan?

—No. Al parecer también quieren ayudarme.

—¿Y por qué a ti no te ataron?

—Porque por si no lo has notado, no he abandonado este sillón en casi diez días, Jinx.

—Buen punto.

—Además yo no soy la que siempre ha presumido que le gusta el sexo duro —Añadió con picardía.

—Cállate.

Mamooth apareció en escena trayendo cuatro colchones y algo con qué taparnos. Detrás de él venía Gizmo que traía lo que parecía ser mi bata y mi pijama y cerrando la fila Kyd Wykkyd con una enorme pila de almohadas que me sorprendió, porque ignoraba que tuviéramos tantas. El gigante dejó caer los colchones en el suelo sin demasiada delicadeza. Corrió nuestra pequeña mesita ratona a un lado y los acomodó junto al sillón, para que quedaran bajo el televisor. Luego, procedió a enfundarlos con las sábanas y las frazadas mientras Kyd distribuía las almohadas, reservando una gran pila en un colchón del extremo que adiviné, sería el que él iba a ocupar.

Gizmo se abrió paso pasando por encima de aquel improvisado fuerte hasta llegar frente a mí para arrojarme mis cosas en la cara.

—Cambiate —Me ordenó.

—¿Cómo se supone que voy a vestirme si estoy atada, cabezas de chorlito?

—Ese no es mi problema —Resolvió él, tirando de mis brazos y obligándome a ponerme de pie. Me detuve para putearlo, pero entonces Kyd me transportó al baño con uno de sus portales. — ¡Las pizzas llegarán en diez minutos, tienes hasta ese momento para vestirte o entraremos a vestirte nosotros! —Me advirtió el chaparrito gritando desde afuera del baño.

Dejé salir un grito esperando que liberara el torbellino de sentimientos que tenía en ese momento y cuando terminé, sentí que las esposas de mis manos desaparecían, gracias a otro de los portales de Kyd. Comprendí que no tenía sentido abrir fuego. A fin de cuentas, si me habían liberado era porque me estaban dando el voto de confianza de que no me iría. Y aunque tenía más ganas de asesinarlos y pintar las paredes con su sangre que de tener estabilidad emocional (lo cual era mucho decir), me resigné a aceptar que una noche en mi departamento, comiendo mucho y viendo realities basuras no me vendría mal. Ya estaba un poco cansada de dormir poco y mal o en camas que no eran la mía y no tenía más conjuntos limpios de ropa interior para combinar. Además que me estaba gastando un dineral en taxis y transporte público para ir y venir, y no era como que nuestra economía estuviera en su mejor momento.

Salí del baño ya en pijama con mi mejor cara de pocos amigos y me dejé caer en el sillón junto a SeeMore que seguía bebiendo su té. En mi ausencia, los chicos habían aprovechado para distribuir mejor los colchones y habían traído algunas cervezas dejándolas en la mesa a un costado del sillón. Tras ver que yo estaba dispuesta a cooperar, Mamooth se acercó a mí tendiéndome una lata.

—Veo que cambiaste de opinión —Observó, sonriéndome. Lo fulminé con la mirada y le quité el control remoto a Kyd Wykkyd de un manotazo.

—Me quedaré, pero yo elijo qué temporada ver —Anuncié. Kyd y Mamooth intercambiaron miradas cómplices y no interpusieron reclamos, justo cuando sonaba el timbre anunciando la llegada de las pizzas.

Gizmo se precipitó sobre la puerta con la intención de abrir. Me puse de pie por inercia para acercarme porque sabía que su pequeño cuerpo no podría cargar con las nueve cajas de pizzas que solíamos devorar. Dando cómodas zancadas, logré llegar a la puerta antes que él.

Dejé caer la cerveza que tenía en la mano, haciendo que se volcara por toda la alfombra. No podía dar crédito a lo que veían mis ojos. Parpadeé varias veces y sentí como mi boca se abría en una mueca de asombro sin poder evitarlo. Parado frente a mí, rodeado de cajas que parecían contener todas sus pertenencias y con un bolso deportivo colgando de su hombro, estaba nada más y nada menos que Billy, observándonos con un gesto cansino mientras rascaba su cabello nervioso.

Me quedé de piedra mientras sentía a mis amigos asomándose detrás de mí para ver quién estaba en la puerta, gesto que hizo que Billy se sonrojara un poco y desviara su mirada. Un silencio tenso se instaló mientras nuestras caras arrojaban interrogantes a la inesperada visita. Billy carraspeó un poco, aclarándose la garganta y se dignó a cruzar su primer mirada conmigo.

—Em… Hola —Saludó esbozando una sonrisa forzada.—. Karen y yo… Yo… Em… Discutimos y… No tenía a dónde ir. Quise escribirles pero…

Antes de que pudiera terminar de hablar, avancé hasta él y lo abracé con fuerza. No tenía sentido seguir conteniéndonos y darle de comer a un enojo que ya no tenía razón de ser. Noté cómo él se estremecía, pero no tardó en levantar sus brazos y corresponderme, envolviéndome también.

—Se los dije. Sabía que volvería. —Escuché hablar a SeeMore. Pero no me importaba lo que el cíclope decía ni lo que los demás pensaran, yo seguí estrechando a Billy con fuerza y a dejar de esmerarme por retener las lágrimas.

—¡Eres un imbécil! —Le espeté, separándome y dándole un golpe en el hombro mientras con la otra mano secaba mi mejilla mojada por el llanto. Él también se limpió la cara y se sonó la nariz con un pañuelo que sacó de su bolsillo.

—Lo siento mucho, chicos. —Continuó Billy paseando su mirada por el resto del grupo. —Jamás pensé que diría esto, pero Jinx tiene razón. Fui un imbécil.

—Yo no lo dije en pasado, sigo pensando que lo eres.

—¿Podrán perdonarme?

Intercambiamos miradas mientras sonreíamos con malicia antes de responder lo obvio:

—Claro. No seríamos los Cinco del Mal si no fuéramos seis. —Dijo Mamooth, posando una de sus enormes manos en el hombro de Billy. Éste soltó un suspiro aliviado y se replicó enseguida para juntar todas sus cosas y entrar. —No tan rápido —Lo frenó el gigante apoyando su enorme mano en el pecho de Billy, impidiéndole pasar. — Te fuiste del grupo así que tendrás que pasar una nueva iniciación.

—¡Otra vez el monociclo no, por favor!—Suplicó Billy, haciendo que todos riéramos en voz alta justo cuando el portero eléctrico sonaba, indicando que esta vez sí eran las pizzas que habíamos pedido.

—Con ir por las pizzas alcanzará —Indiqué agachándome y tomando una de las cajas que tenían sus cosas. —por ahora.

Billy asintió y volvió a replicarse, dejando a algunos clones para que llevaran sus cajas al interior del departamento y otros lo acompañaran a buscar las pizzas a la Planta Baja. Todos ayudamos logrando que en poco tiempo sus pertenencias estuvieran en su habitación. Al cabo de instantes, estábamos todos sentados en el fuerte de colchones y almohadas que los chicos habían armado, mientras veíamos la cuarta temporada de Rupaul Drag Race, nos hacíamos mascarillas faciales y comíamos pizza con cerveza.

—Que me disculpe RuPaul, pero lo que hizo Willam es sencillamente alucinante —Apuntó Billy señalando la pantalla con su mascarilla de tela puesta. SeeMore negó con la cabeza en un gesto desaprobatorio. El cíclope se había puesto una de arcilla, porque siempre que estaba angustiado le salían muchos granitos.

—Willam hizo trampa.

—No hizo trampa, ella rompió las reglas —Alegó Mamooth, engullendo dos porciones de pizza apiladas a la vez.

—No muevas tanto la cara o se te saldrá la mascarilla —Indiqué yo, acercándome al gigante y distribuyéndole mejor la crema que se había movido cerca de las comisuras de su boca. —. ¿Qué quieren que les diga, chicos? Willam es fantástica, pero por algo Sharon es la ganadora de esta temporada.

—Lo inexplicable sigue siendo Phi Phi —Zanjó Gizmo que tenía la cara verde por su mascarilla de aguacate, mientras fulminaba con la mirada la pantalla al ver aparecer a la drag mencionada. Kyd, que se había puesto una peel-off para los puntos negros de la nariz, asintió con la cabeza dándole la razón. —, jamás entenderé cómo pudo quedar entre las tres mejores.

—Porque sus peleas con Sharon vendían más que Latrice siendo amable y amiga de todas. —Concluyó Billy.

—Si las peleas venden, ¿cuando haremos un reality tú y yo? —Le solté haciendo que todos rieran, excepto él que casi se atragantó con la pizza que estaba comiendo. — ¿Demasiado pronto para bromear?

—Para nada. Volví aquí esperando esto —Replicó, dándole un trago a su cerveza. —. Es más, han estado bastante blandos conmigo, chicos. Me decepcionan.

—Porque decidiste volver justo cuando Jinx y SeeMore están en el Boulevard de los sueños rotos. —Dijo Gizmo, rodando los ojos. Le arrojé un almohadón a la cara, pero él lo esquivó ágilmente.

—¿Cómo que están? Creí que vivíamos ahí, que era nuestro estado permanente.

—Digamos que por fin entiendo porqué en La Colmena había una estricta política de celibato —Siguió el chaparrito, dándole un sorbo a su cerveza. —. Al parecer, el sexo te atrofia las neuronas y el amor te vuelve asquerosamente dependiente y estúpido. Por cierto, esta mascarilla de aguacate es fantástica.

—Uf, si es para hablar de eso, entonces llegué justo a tiempo. —Bufó Billy.

—No vamos a hablar de eso. —Sentencié tajante, acomodándome mi mascarilla de ácido hialurónico con una mano y tomando el control remoto con la otra para darle play al siguiente episodio. — En este episodio sale Alaska llamando a Sharon. Denle los pañuelos a Gizmo.

—¡Oye! ¡Te dije que tenía algo en el ojo!

—Sí, claro.

—Me da mucha lástima que ya no sigan siendo pareja. —Opinó SeeMore en referencia a las dos drags que yo acababa de nombrar.

—¿Cortaron? —Soltó Mamooth con la boca llena. Volví a acercarme para limpiarle la crema de su mascarilla que estaba pegoteada en sus patillas por lo mucho que se movía. —¿Cuándo?

—Hace mucho, creo que apenas terminó la temporada cinco. —Contestó Gizmo.

—¿Y por qué?

—Parece que Sharon le fue infiel a Alaska. —Terció Billy.

—Pues entonces Alaska está mucho mejor sin Sharon.— Opiné, sosteniendo mi cerveza con más fuerza de la necesaria. SeeMore reparó en mi arrebato y me miró con preocupación mientras torcía sus labios.

—Igual siguen siendo buenas amigas, creo. —Añadió Billy, ajeno a mis reacciones mientras se inclinaba para tomar otra porción de pizza de pollo.

—Los exs infieles no pueden ser amigos. —Lancé, entornando los ojos y cruzándome de brazos. Sentí como SeeMore se corría en el sofá para alejarse de mí.

—Bueno, cada relación es un mundo…

—NO. No pueden ser amigos. —Continué, elevando mi voz innecesariamente. —Si amas a alguien, lo respetas y no tiras todo al cuerno por una tonta pelea. No abandonas la relación empezando a salir con la primera persona más o menos decente que te cruzas en el camino. Si quieres a alguien y te equivocaste, buscas reconciliarte e insistes hasta obtener una respuesta. No dejas que tus tontos amigos te llenen la cabeza y te hagan hacer estupideces. Te haces cargo de lo que te pasa y dejas de mandar tontos mensajitos de whatsapp. No te quedas esperando que tu novia se entere que ya no es tu novia porque te vio besándote con otra chica a la cual no puede odiar porque fue demasiado amable con ella, probablemente porque ni siquiera sabe quién es.

Tuve que tomar un largo trago de cerveza para recuperar el aliento que había perdido al decir todo mi descargo de golpe y sin pausa, y fue entonces cuando sentí las miradas de mis amigos posándose sobre mí.

—¿Seguimos hablando de la relación de Sharon Needles y Alaska Thunderfuck?—Aventuró Billy, que era el más confundido ya que no tenía idea de qué había sucedido en los últimos tres meses de mi relación con Wally. Dejé salir un suspiro, sin molestarme en ocultar mi agotamiento.

—Creo que no. —Admití casi en un susurro. Sentí como el sillón se movía un poco ya que Mamooth se había dejado caer en él para sentarse a mi lado mientras Gizmo ponía pausa al episodio. Kyd se acercó, trayendo sus almohadas hasta quedar sentado en canastita a mis pies y me tendió un cojín para que lo abrazara mientras Billy se volvía para observarme con preocupación.

—¿Así que ese imbécil te fue infiel? —Indagó Mamooth mientras golpeaba su puño en la palma de su otra mano en un gesto amenazante. —Lo sabía. Debí partirle la madre en el primer segundo en que te puso un dedo encima.

—¿Qué? ¿Wally siendo infiel? —Repitió Billy abriendo mucho los ojos. —No puede ser. West siempre me pareció un buen tipo.

—Era obvio —Acotó Gizmo poniendo los ojos en blanco. —. Siempre supe que era un mujeriego empedernido. Nadie que trabaje con Raven puede resistirse a sus encantos.

—Wally no me fue infiel, chicos —Anuncié, con la vista aún clavada en el suelo. —. O sí, pero no con Raven. No lo sé. Todo estaba raro entre los dos.

—Pues no hay muchas opciones realmente —Analizó Billy, rascándose la barbilla en un gesto pensativo. —. Si era tu novio y se coge a otra, es infiel. Si no es tu novio y se coge a otra, no es infiel. Claro, siempre que no tengan una relación abierta.

—Gracias Billy, eso fue muy esclarecedor —Respondí mordazmente. Él se encogió de hombros.

—Yo solo decía.

—¿Por qué no nos cuentas qué sucedió? —Propuso SeeMore posando una mano en mi rodilla en señal de apoyo.

Alcé la vista para ver a mis amigos que me observaban expectantes y tras dar un último suspiro, junté coraje y comencé a contarles todo. Desde el comienzo. Desde la conversación que Wally y yo habíamos tenido la noche de la final de la temporada 7 en la escalera de incendios hasta la discusión en su cumpleaños. Billy fue el más sorprendido, ya que su reciente incorporación lo había privado de enterarse de hechos tales como la liberación de Angel, los motivos que habían impulsado a su arresto y cómo eso había repercutido directamente en mi propio destino. También les conté de mi excursión a la Unidad Especial, de Donna y lo amable que había sido conmigo y cómo seguramente no tenía idea de quién era yo. Les conté de Wally corriendo tras de mí, mis sospechas de sus intenciones de interceptarme camino al trabajo y porqué me la pasaba de cama en cama, sin tener el coraje de estar sola, sintiéndome demasiado triste para asumir todo.

—¿Y él no te ha escrito desde entonces? —Me encogí de hombros ante la pregunta de Mamooth.

—Sí. Pero no he querido ver.

—Pues estás en tu derecho. —Me contestó el gigante mientras Billy se replicaba para que uno de sus clones trajera más cervezas. —No le debes explicaciones de tu dolor, Jinx.

—Puede ser, pero eso no hace que se vaya más rápido.

—¿Y tú qué quieres hacer? —Me preguntó Billy mientras ayudaba a su clon a repartir las cervezas. Alcé una ceja mientras lo observaba confusa.

—¿A qué te refieres?

Él se puso de pie y caminó de un lado a otro en los colchones, paseándose frente a nosotros mientras buscaba las palabras correctas para explicarse.

—Cuando me fui de aquí, creí que quería eso. Estaba seguro. Karen me había llenado la cabeza diciéndome que ustedes eran unos inútiles que coartaban todo mi potencial…

—Creí que yo coartaba tu potencial con mis manipulaciones. —Lo interrumpí, tomando un sorbo de mi cerveza. Billy me dedicó una sonrisa nerviosa.

—Tú entiendes. Yo estaba convencido y por eso lo hice.

—Yo creí que lo habías hecho porque eras un imbécil. —Le soltó Mamooth sin ningún reparo.

—Eso me recuerda que debo tener el monociclo guardado en algún lugar de mi armario…

—En fin —Nos cortó Billy, antes de que nuestras conclusiones aterrizaran en lugares menos convenientes para su integridad física. —. Yo estaba convencido. Y por eso corrí el riesgo. Karen solía decir que ahora los dos éramos uno. Que lo que le pasaba a uno, era asunto del otro. Y que por eso no importaba nada más. Ni tener amigos, ni pasatiempos, ni tiempo libre… Solo importaba nuestra relación. Y al principio me pareció bien, porque bueno.. Porque… —Billy se detuvo en su relato mientras buscaba las palabras para terminar esa oración.

—Porque el único conocimiento que tenemos sobre el amor lo aprendimos a base de torturas y vejaciones de un anciano decrépito al que no le importábamos una mierda y que probablemente abusó sexualmente de nosotros.—Sentenció Gizmo. Billy chasqueó la lengua, mientras asentía con un gesto de la cabeza.

—Exacto. Por eso. Fue mi primera relación larga o algo así y bueno… Me parecía lógico. Pero entonces Karen comenzó a ser más fría y a la vez demandante. Y entonces pasó lo de la pizza…

—¿Lo de la pizza?

—Una noche, yo estaba muy cansado y no quería cocinar así que le dije a Karen que pidiéramos una pizza. —Explicó. —Y ella estuvo de acuerdo así que llamé para ordenarla y pedí que agregaran aceitunas extra. Karen me escuchó y se enfadó conmigo porque ella no quería aceitunas extra. Discutimos fuerte y supe que tenía que irme.

—Déjame ver si entendí —Dije, intentando recapitular. —, ¿Tuviste una epifanía gracias a unas aceitunas?

—Algo así —Concedió él, esbozando una sonrisa nerviosa, probablemente porque se había dado cuenta de que su revelación no se respaldaba en un argumento muy sólido. —. Lo que sucedió es que entendí que para Karen, "los dos" significaba… Bueno, significaba sólo Karen. Entendí que no estábamos haciendo lo que ambos queríamos, que era yo arrastrándome para cumplir con sus demandas. Y que ahí dentro yo no tenía derecho a nada que quisiera, ni siquiera a miserables aceitunas extras en una cochina pizza que iba a pagar con mi maldito dinero.

—¿Estás diciendo que podríamos habernos ahorrado todo el drama de despedirte, ajustar los números para pagar la renta y lidiar con el dolor de tu ausencia si hubiéramos comprado una estúpida pizza con malditas aceitunas extra? —Disparó Mamooth con auténtica confusión, mientras el resto hacíamos un esfuerzo por no partirnos de risa. Billy se encogió de hombros.

—Tal vez.

—Y nosotros como tontos haciendo una formación Delta —Comenté, negando con la cabeza. Y ahí sí, no pudimos más que reírnos.

—Hey, esa formación fue excelente. —Puntualizó Billy recobrando la seriedad un instante. —Creo que eso me enojó aún más. Estuvieron geniales y no me incluyeron.

—Si te hubiéramos incluído, no hubiéramos tenido que hacerla, escupitajo de rana. —Espetó Gizmo, cruzándose de brazos. —Estabas siendo un imbécil. Ese fue el punto de toda la formación.

—Como iba diciendo —Continuó Billy ignorando los dichos del chaparrito. —eso me hizo darme cuenta que no estaba haciendo lo que quería. Que estaba ahí respondiendo a las órdenes de alguien más, siendo lo que alguien más esperaba de mí y entonces pensé…

—En La Colmena y la Hermandad del Mal —Terminé yo, aunque lo que Billy estaba describiendo era también mi sensación al estar en la Torre T. Él asintió con un gesto de la cabeza.

—Y entendí que estaba en la misma situación, haciendo lo mismo y supe que sólo yo podía romper con todo eso. Pero lo más importante es que… Dejé de esperar que alguien viniera a definir qué es lo que yo quiero para mí —Dijo Billy, viéndome a los ojos. —y eso estoy intentando decirte, Jinx. No tienes que ir tras Wally si no quieres hacerlo. Pregúntate qué es lo que tú quieres.

—No sé, Billy, creo que necesitaré que la aceituna me lo diga. Es que ella es más convincente —Respondí sarcásticamente. Todos reímos y Billy se dejó caer en uno de los colchones, recuperando su lugar en la ronda. —Bueno, suficiente para mí. Le toca a SeeMore.

—No hay mucho que decir por aquí —Musitó el cíclope, paseando su vista por el living. —. Le dije a Brenda que era un mutante, eso le pareció cool. Le dije que había sido un villano y dijo que eso no le parecía tan cool y que tenía que pensar si quería mantener una relación con una persona con antecedentes penales. Así que probablemente yo también estoy soltero y sea cuestión de tiempo enterarme cuando volvamos a ir al Riotz y vea a Brenda besando a otro tipo.

—SeeMore, no digas eso…

—Vamos, Jinx, ¿A quién queremos engañar? —Exclamó volviéndose hacia mí, mientras esbozaba una sonrisa cínica. —Somos ex villanos y mutantes. La sociedad nos desprecia. Un pequeño sector dice poder tolerarnos, pero no es cierto. Es algo que dicen porque es bonito y está de moda tener conciencia social. Dicen que quieren que tengamos una vida mejor y lo más normal posible pero eso se va al cuerno cuando les toca ser parte de ese proceso de algún modo. Cuando les toca de cerca, ¿sabes? Ahí deja de parecerles divertido y sencillo. Se llenan la boca hablando de nosotros como si fuéramos un bonito proyecto que en realidad es para su propia realización personal, pero cuando les toca aceptar que nos equivocamos y que somos distintos, es demasiado para ellos y quieren cambiarnos. O huir, porque es demasiado incómodo para su status quo —No tuve el valor de contradecirlo y junté mis labios guardando silencio. —. Quieren que lo haga otro o que seamos diferentes por arte de magia. Mientras tanto, gozan diciendo que merecemos otra oportunidad y que podemos cambiar, pero que otros den esa oportunidad y otros acompañen ese cambio. — Hizo una pausa y dejó salir un poco de aire de su boca en un suspiro resignado, como si lo que estuviera a punto de decir fuera muy difícil. Finalmente, alzó la vista y terminó con calma: —Pasó con Karen, pasó con Wally y no veo porqué no iría a pasar con Brenda.

Nos quedamos en silencio unos minutos y noté cómo la atmósfera cambiaba bruscamente. Se sentía como si la temperatura hubiera descendido unos diez grados y todos los fantasmas de nuestras inseguridades se hubieran colado de golpe y sin avisar en el living del departamento. Quería decirle algo alentador a SeeMore, porque él lo merecía, él necesitaba eso, pero no podía. No tenía palabras, porque lo comprendía perfectamente. Básicamente acababa de describir a la perfección todo el dilema existencial que había contaminado mi relación con Wally y los Titanes.

—No puedo creer que sean tan patéticos… —Murmuró Gizmo, quebrando ese silencio.

—Si vas a decir algo para hacer que nos sintamos peor, te juro Gizmo que…

—No puedo creer que sean tan patéticos para pensar esas cosas —Me cortó el chaparrito, poniéndose de pie sobre uno de los colchones. —. Tú —señaló a Billy— batiste un récord de ventas en menos de un mes y te ganaste la simpatía de todos tus compañeros de trabajo, es decir que eres querible, le agradas a la gente por alguna inexplicable razón. ¿Tuviste una relación tóxica? Pues bienvenido al club. Al menos encontraste una aceituna que te dijera la verdad y pudiste salir de eso. Muchos no tienen nunca una revelación así ni aunque les explote en la cara en una formación Delta —Billy no pudo evitar esbozar una sonrisa ante aquel pequeño discurso. —Tú —Se dirigió a SeeMore. —¿Llorisqueando por una simple mortal sin poderes? Eres un partidazo, SeeMore. La conquistaste en una noche en la que ni siquiera podías abrocharte los pantalones solo. Si ella pudo ver algo en ti en ese deplorable estado, entonces imagina lo que cualquiera podría ver si te dignaras a ser quien eres desde el principio. Deja de lloriquear. Lo más probable es que ella regrese a tus brazos y sino, tenemos una larga lista de formaciones para emular y ponerla en su lugar, ¿no crees? Así al menos le damos razones reales para no querer salir con ex delincuentes. —El cíclope asintió con un gesto de la cabeza mientras susurraba un "gracias" apenas audible. —Y tú —Dijo con más énfasis del necesario, volviéndose a mí. Rodó los ojos antes de continuar y se puso las manos en la cara en un gesto de hastío. —debes dejar de creer que puedes hacer lo que quieras con la gente y que ellos te esperaran hasta que te decidas. ¡Desapareciste un mes de su vida, Jinx! Eso no es una infidelidad. Y no me interesa lo que tengas que decir al respecto. —Me atajó al ver que yo abría mi boca para replicar. — Tienes un problema con tus relaciones. Cuando se complican, huyes o buscas la forma de que las personas huyan de ti. Tienes que aprender a bajar la guardia y a confrontar las situaciones. El papel de perra sin corazón deja de ser cool luego de que cumples veinte. A partir de ahí, es simplemente patético. Y tú ya estás más cerca de los treinta. —Quise quejarme porque no había sido tan amable conmigo como lo había sido con los chicos (y encima me había dicho vieja), pero no podía contradecirlo: Gizmo tenía razón.

El chaparrito se dejó caer en el colchón mientras soltaba un grito cargado de frustración.

—¡No puedo entender cómo pierden el tiempo en estas trivialidades dejando sus vidas en manos de seres mononeuronales y patéticos! —Exclamó, alzando sus bracitos y sacudiéndolos violentamente mientras daba puñetazos al colchón. — ¡Ustedes son impresionantes! Tienen superpoderes, son ágiles y son grandes personas pero son ¡UNOS GRANDES CABEZAS DE CHORLITO QUE NO SE VALORAN! —El esfuerzo de ese último grito lo dejó sin aire, obligándolo a dejar de hablar mientras jadeaba recuperando algo de aliento. Luego de inhalar profundamente, terminó su discurso diciendo: —Y eso es sencillamente frustrante…

Normalmente hubiéramos respondido a tantos insultos con una ofensiva Beta, pero no pudimos evitar intercambiar miradas cómplices luego de oír sus palabras. SeeMore se sonaba la nariz con un pañuelo porque se le habían escapado algunas lágrimas mientras Billy sonreía ampliamente. Mamooth y yo no dijimos nada y Kyd se puso de pie para acercarle una almohada a Gizmo, que la tomó con brusquedad y la abrazó contra su pecho.

—Creo que esa es la forma de Gizmo de decir que nos quiere. —Interpretó el gigante, rompiendo con el breve silencio.

—¿Qué? —Gizmo se incorporó de un salto y nos miró desconcertado, mientras sus mejillas se teñían de rubor. —No. De ninguna manera. Yo no dije eso.

—Pero fue como si lo dijeras. —Insistió SeeMore, sin dejar de sonreír.

—No, para nada. Son unos cerebros de rata que…

—Lo único que estoy escuchando son declaraciones de amor hacia nuestras personas —Apuró Billy, mientras se replicaba infinitamente, haciendo que sus clones acortaran las distancias entre nosotros formando un enorme abrazo grupal.

—¡No! ¡Suéltenme!

Nos quedamos dormidos al cabo de unas horas después de esa conversación. El sonido de un gato maullando en el edificio de en frente me despertó, así que aproveché para ir al baño ya que había tomado mucha cerveza y me lavé la cara, intentando remover los restos de mascarilla que no me había quitado del todo bien. Gracias a que seguía en un estado de somnolencia, terminé mojando mis pijamas al enjuagarme así que decidí cambiarme por unos que estuvieran secos.

Al entrar a mi habitación, el tenue brillo de las luces del exterior iluminó mi cama, dejando ver en ella las cosas que Kyd me había quitado con sus portales. Luego de cambiarme, aproveché para tomar mi celular y chequear los mensajes. No había nada demasiado interesante, más que nada clientes pidiéndome por turnos y preguntas de la persona con la que me había citado a cuyo encuentro nunca concurrí. Decidí archivar ese chat y al hacerlo, aproveché para revisar los que tenía en esa carpeta, topándome con el de Wally.

Me había escrito esa misma noche. Tenía más o menos unos veinte mensajes acumulados. Caminé a la cocina en búsqueda de agua y me senté mientras seguía mirando el celular y me preguntaba qué hacer. Tras beber varios tragos, decidí que no tenía que pensarlo demasiado y abrí el chat para ver el contenido de esos mensajes. Eran casi todos idénticos y estaban fechados desde aquel fatídico Martes en el que lo había visto con Donna. "¿Cómo estás? ¿Podemos hablar?" una lista eterna de mensajes con ese contenido que se repetía cada día a pesar de no tener respuesta.

Me crucé de brazos y dejé caer el celular sobre la mesa con brusquedad. Los consejos de mis amigos se me mezclaban con mis sentimientos. Tenía en claro que quería a Wally, pero él ya no estaba conmigo, eso era obvio. A la vez necesitaba saber qué había sucedido y porqué diablos seguía importándole darme explicaciones. "Porque te las mereces, Jinx" dijo una voz en mi cabeza. "Aunque tú también vas a tener que darlas" añadió la misma voz haciendo que pensara en las palabras de Gizmo. Si quería que las cosas funcionaran, tenía que aprender a ser clara. Y soportar las consecuencias.

Mi celular volvió a vibrar haciéndome abandonar mis cavilaciones y no tuve ni que chequear la pantalla para adivinar que se trataba de Wally. "Ojo de loca no se equivoca" pensé al tomar el teléfono y comprobar que estaba en lo cierto. "¿Podemos hablar?" rezaba el mensaje. "Por favor" añadió, probablemente al comprobar que lo había desarchivado y ahora estaba viendo lo que me escribía. Di un hondo suspiro.

"Sí" tipeé antes de que fuera a arrepentirme. El teléfono volvió a vibrar. Wally me pedía que fuera a su departamento. A casa de mi ex un Viernes a las 3 am. Literalmente, no cabían más clichés en esa propuesta. Entendí que no estaba en posición de negociar la locación de nuestro encuentro porque no podía ofrecer algo mejor. Si lo traía a mis aposentos, nuestra conversación se convertiría en la Masacre de Texas, pues con todo lo que le había contado a mis amigos dudaba que volvieran a sentir alguna clase de simpatía por él. Además, cualquier tipo de privacidad había quedado absolutamente descartada luego de mis revelaciones.

De modo que me cambié con lo primero que encontré, sin preocuparme demasiado. Tomé mi bolso y me dispuse a marcharme con el mayor de los sigilos. Pero cuando estaba por salir, una silueta se interpuso en mi camino mientras oía a alguien a mis espaldas:

—¿Qué se supone que estás haciendo? —Aquella era la inconfundible voz de Billy que se había replicado para impedirme marcharme.

—¿Qué te parece que estoy haciendo? —Contraataqué, volviéndome a él.

—Pues a mí me parece que estás yéndote a ver al tóxico. —Señaló él viéndome de arriba a abajo mientras su clon volvía a fundirse con él. Me crucé de brazos y lo miré con odio.

—No estoy yendo a ver al tóx… a Wally.

—No, claro, vas a salir a dar una vuelta a la manzana a las 3 de la mañana. —Replicó Billy con sorna.

—¿No tienes alguna aceituna con la cual conversar?

—Vamos, Jinx —Me apuró él, poniendo sus manos en sus caderas. Puse los ojos en blanco y me recosté contra la pared.

—Está bien, está bien —Solté, resignada. —. Iré a ver a Wally. Sólo vamos a hablar.

—Jinx, tienes tu rutina de skin care en esa cartera. —Acusó él, señalando mi bolso con el dedo. —Hablar mis polainas.

—¡Es por si se me hace tarde! ¿De acuerdo? —Me excusé, elevando un poco la voz, presa de un arrebato nervioso. Me quedé quieta unos instantes, procurando no hacer ruido porque lo único que me faltaba era que mis amigos me hicieran una intervención a las 3 de la mañana. Para mi suerte, el resto seguía durmiendo plácidamente en el fuerte de colchones y almohadas que habíamos construido, totalmente ajenos a la conversación que estábamos teniendo Billy y yo.

Él no dijo nada. Simplemente se volvió a mí y yo le sostuve la mirada mientras me preguntaba a qué deidad de turno tenía que rezarle para poder marcharme de mi casa sin hacer más espamento.

—Sólo vamos a hablar. En serio. —Insistí esperando que fuera suficiente para safar de la situación. Y lo decía con honestidad porque no tenía ninguna intención de que pasara nada más, menos ahora que sabía de la existencia de Donna.

Billy se mantuvo firme unos instantes más hasta que finalmente dio un hondo suspiro y respondió:

—Mira, Jinx, somos adultos y yo no soy nadie para decirte qué hacer ni con quién hacerlo, ¿de acuerdo? Solo quisiera que… No olvides lo que quieres.

—Lo sé.

—Lo que tú quieres —Continuó haciendo especial énfasis en el "tú". —. No resignes quien eres por temor a perder a alguien. Recuerda lo que quieres y quién eres. Sólo eso.

—Gracias Billy, justo los pepinillos de la heladera me aconsejaron lo mismo. —Le solté con ironía mientras él me fulminaba con la mirada, pero no dejaba de sonreír. Tomé ese gesto como el final de nuestra conversación y tras despedirme con la mano, giré sobre mis talones para irme de una vez por todas.

—Y por cierto —añadió Billy segundos antes de que yo saliera por completo del departamento. — jamás creí que fueras una perra manipuladora ni que usaras a la gente a tu conveniencia. Pensé que deberías saberlo.

Me quedé de piedra unos instantes, dándole la espalda porque ya estaba en el palier aunque no había terminado de cerrar la puerta. Esbocé una sonrisa y me giré volviéndome a mi amigo.

—Billy —Lo llamé, haciendo que me viera. —, lo sé.

Intercambiamos una última mirada cómplice y cerré la puerta tras de mí. Tomé el ascensor mientras me retorcía de nervios y bajé hasta la acera para pescar un taxi. El corazón me latía muy fuerte y no podía evitar mirar mi celular a cada rato, avisándole a Wally cuan cerca estaba para que me esperase abajo.

El taxi se detuvo justo frente a la puerta del edificio, donde Wally ya aguardaba esperando mi llegada con una expresión cansina pero ansiosa en su rostro. Con mano temblorosa, le entregué el dinero al chofer y bajé cerrando con un poco más de fuerza de la necesaria, producto de la inquietud que sentía. Me acerqué a la entrada con calma, evitando mirar a Wally a la cara hasta que fuera absolutamente necesario. Él abrió la puerta cuando estuve a tan sólo medio metro y yo atravesé el umbral hasta quedar parada frente a él. Sólo ahí me digné a verlo por primera vez de frente y de cerca luego de todo ese tiempo.

—Hola —Saludó él, esbozando su característica sonrisa.

—Hola.

Lo seguí por el pasillo hasta el ascensor y subimos los siete pisos en silencio, evitando mirarnos hasta que el ascensor se detuvo y Wally avanzó abriendo la puerta de su departamento. Fue inevitable repasar el lugar con la mirada, como si hiciera siglos que no pisaba su casa. Sentí una poderosa nostalgia invadiéndome de golpe y un nudo se formó en mi estómago.

—¿Quieres tomar algo?

Noté como un pequeño y mudo eructo se me escapaba y volví a saborear la mezcla de pizza y cerveza que había engullido hacía unas horas. Lamenté no haber traído mi cepillo de dientes. Me pregunté entonces si Wally habría tirado el que yo había dejado en su baño y llegué a la conclusión de que esa incógnita no tenía nada que ver con los motivos reales que impulsaban tan furtiva visita.

—No, gracias —Respondí, siguiendo con la mirada al velocista que se acercaba para sentarse frente a mí en la mesa con una cerveza en la mano.

—¿Noche dura? —Aventuró él, apuntándome con el pico de la botella. Yo entendía que estaba intentando sopesar la innegable tensión que existía entre nosotros en ese momento, pero todos sus intentos solamente incrementaban mis ganas de partirle la cara. Conté hasta diez en mi cerebro y pensé en Gizmo diciéndome que huir y maltratar no resolvía nada y respondí:

—Noche, mes, año, vida dura diría yo.

Ok, ser amable no significaba dejar de ser mordaz e irónica. Al menos no para mí. Esbocé una sonrisa y Wally relajó un poco sus facciones ante mi gesto mientras le daba un sorbo a su cerveza.

—Claro, entiendo.

—¿De qué querías hablarme? —Pregunté, cruzándome de brazos y clavándole la mirada. Él pareció no esperar que yo tomara la iniciativa porque abrió mucho los ojos en un gesto de sorpresa. Permanecí en silencio para que quedara claro que yo no iba a retomar el diálogo hasta que él respondiera.

—De… Muchas cosas. —Wally desvió la mirada unos instantes mientras rascaba su cabeza distraídamente.

—Te escucho.

Él dejó salir un hondo suspiro y apoyó la cerveza en la mesa con suavidad.

—Bueno, en primer lugar, quería decirte que no tienes que preocuparte por la desaparición de sus antecedentes. Logré que Dick descartara ese caso por falta de pruebas al día siguiente de que… De que discutiéramos. —Finalizó esa oración con esfuerzo y sin ocultar el dejo de tristeza en sus palabras. Asentí con la cabeza sin inmutarme, pues no me sorprendía en absoluto porque conocía lo suficiente la dinámica de los Titanes como para entender que si estaban dispuestos a negociar era porque no tenían cómo encerrarme en la cárcel. Wally pareció decepcionado de mi falta de expresividad, pero continuó hablando. — No deja de ser un indicio sospechoso, Jinx, no voy a mentirte. Él me juró que no intentaría contactarte pero nada obsta que se reanude la investigación…

—Lo sé.

—Y que eso pueda derivar en una causa penal mayor. —Asentí con la cabeza nuevamente. —Bien. Quería que lo supieras.— Levantó la cerveza y dio otro trago antes de seguir. —Y bueno, sobre…

—Donna —Dije, adivinando que quería hablar de ella que era realmente el tema importante. Él asintió con un gesto de la cabeza.

—Sí. —Hizo otra pausa, incómodo ante mi franqueza y volvió a dar otro trago a la botella. — Donna y yo… Nos conocemos hace años. Prácticamente nos criamos juntos y siempre ha existido este gran cariño entre los dos.

Hasta ese momento sentí que estaba preparada para cualquier cosa, pero la realidad era que jamás había esperado escuchar a la persona de la cual yo estaba enamorada hablar con ese afecto de alguien más. Su mirada era transparente y soñadora al referirse a ella. Esa sinceridad me dolió más que cualquier insulto o reclamo que pudiera hacerme.

—Estuve muchos años sin verla, especialmente después de que decidí abandonar Ciudad Acero para quedarme en Jump City cuando abandonaste a los Titanes —Continuó él y yo no podía más que asentir con gestos, indicando que estaba escuchándolo. —y más o menos una semana después de mi cumpleaños, ella fue transferida a la Unidad.

"Y por eso dejaste de escribirme" pensé, atando cabos en mi mente.

—Y volvimos a hablar. Yo estaba muy dolido por lo que había pasado entre nosotros, Jinx. —Aclaró y nuestras miradas se encontraron.

—Y Donna te consoló —No pude evitar decirlo en voz alta sin ocultar mi cinismo, mientras una sonrisa retorcida se dibujaba en mi rostro. Al parecer sí iba a necesitar esa cerveza. O un Whisky. O un cigarrillo. O una mascarilla. O todas juntas. Sabía que probablemente las cosas no habían sido así, pero necesitaba sopesar mi dolor de alguna forma. Necesitaba desdibujar a Donna para que todo me doliera menos. Bajar la situación al plano de lo mundano.

—No, no fue así —Replicó Wally sin alterarse. —. Donna fue… Ella es especial. Siempre lo ha sido. Y verla de nuevo removió todo eso. Tú seguías sin aparecer. Claramente no querías verme y yo ya había vivido eso una vez contigo entonces creí que…

—Que otra vez te había dejado sin dar la cara. —Sentencié yo, sin piedad alguna, porque también sentía que eso era lo que me merecía. ¿A quién quería engañar? El mundo no estaba hecho a mi medida y cada cosa que me pasaba se ocupaba de recordármelo. Todo lo que Wally me estaba contando no era más que el propio peso de mis decisiones y yo tenía que saber estar a la altura de las consecuencias.

—Sí —Contestó él sin molestarse en ocultar su resignación. Nos quedamos callados un momento, cada uno con la vista clavada en el suelo, hasta que él retomó el relato. —. Y comenzamos a salir. Y se sentía bien y familiar, porque nos conocemos de toda la vida. Yo seguía extrañándote pero también sentía que había entendido el mensaje y que no podía seguir esperando a que volvieras a aparecer mágicamente en mi vida dispuesta a seguir conmigo. —Sentí cómo las lágrimas peleaban por salir, pero no quería permitirlo. No quería darle lástima en ese momento. Él tenía razón en todo lo que me decía. Yo había desaparecido de su vida sin dar explicaciones, por segunda vez y él solo había intentado recomponer un poco su vida. Él tenía derecho a ser feliz, a pesar de mí. —Y entonces apareciste aquel Martes y…

—Y henos aquí —Terminé, con un dejo de voz porque ya había empezado a quebrarme. No podía soportar más detalles. No me sentía lista.

Pero Wally negó con un gesto de la cabeza.

—Y volví a sentir lo que sentía por ti. Me sentí… feliz de verte. De que estuvieras bien y que quisieras verme. Y entonces huiste, otra vez. —Explicó y el corazón me dio un brinco al oír eso. Wally feliz de verme. No podía expresar con palabras cuánto valoraba volver a escuchar eso. —Y Donna estaba ahí, sin entender nada, disculpándose y diciendo que ella te había conocido el día anterior y que le habías dicho que eras mi amiga y querías sorprenderme…

—Al menos eso sí me salió bien, te sorprendiste. —Intenté bromear, para aliviar un poco la tensión. Él me sonrió débilmente.

—Y volviste a mi mente y no podía sacarte de ahí. Quise encontrarte en tu trabajo y hasta pensé en ir a tu casa para que pudiéramos hablar pero no quería invadirte. No me respondías por ningún lado y en medio de todo esto estaba Donna y…

—Y henos aquí —Dije para cerrar y Wally asintió con un gesto de la cabeza.

Le dije que había cambiado de opinión y que ahora sí necesitaba una cerveza y tal vez un cigarrillo. Él me alcanzó la bebida y yo me paré para ir a fumar al balcón un rato. Necesitaba pensar y ordenarme.

Aquello había sido más aturdidor de lo que había imaginado. Por un lado, me conmovía profundamente todo lo que Wally había hecho para protegerme, aún sintiéndose herido. Pero por el otro, no podía ignorar que me dolía en demasía oírlo hablar así de Donna. Sentía que ella ocupaba mi lugar o uno mejor, solamente porque yo había estado ocupada jugando a la perra malvada sin corazón y autosuficiente. Recordé nuestra conversación sobre hablar de sentimientos y me resultó una especie de cachetada kármica, pues si yo hubiera hecho caso a sus consejos nada habría pasado. Pero SeeMore tenía razón, no podía hundirme en hubieras que no existían. Todo lo que tenía era el peso de mis acciones y sus consecuencias. Y tenía que soportarlas. Wally ya había hecho suficiente. Era el momento de dar un paso al costado, por mucho que lo quisiera, por mucho que fuera a extrañarlo y por mucho que me hubieran llegado sus palabras.

Tras terminar mi cigarrillo y deshacerme de él, entré cerrando la puerta corrediza tras de mí. Con paso calmo volví a sentarme frente a Wally, que seguía concentrado en el envase de su cerveza. Nos quedamos en silencio un rato más, hasta que sentimos el canto de los primeros pájaros que anunciaban que el amanecer estaba cerca.

—Bueno, gracias por decirme todo esto. —Dije.

—Era lo menos que podía hacer.

—Supongo que es un adiós, entonces. —Continué, intentando esbozar una sonrisa. —Fue lindo que fueras parte de mi vida.

—¿Un adiós? —Repitió él. —¿A qué te refieres?

Me encogí de hombros mientras daba un trago a mi cerveza.

—Pues, estás con Donna ahora, ¿no? —Decirlo en voz alta era el equivalente a transformarlo en una realidad y me había dolido muchísimo. El malestrar aumentó al ver que Wally asentía con la cabeza. —Bueno. No tengo nada que hacer en tu vida, entonces.

—No, Jinx, no entiendes. Yo… te dije todo esto porque…. No quiero perderte.

Si toda la conversación anterior había sido dura, aquella frase había sido el equivalente a un camión pasándome por encima.

—¿Qué quieres decir?

—Quiero que sigamos viéndonos, que sigas siendo parte de mi vida… Sin necesidad de ser algo más —Lo dijo con un dejo de voz y supe que eso era lo más difícil que le había tocado decir en toda la charla.

—Wally —Lo llamé en un susurro, haciendo que me viera de frente. —a mí también me gustaría que sigas siendo parte de mi vida, pero estás pidiéndome algo muy difícil. Yo sé que me equivoqué. Que debí hablar contigo y no huir…

—Yo debí hablar contigo y no desentenderme de la propuesta de Dick, Jinx —Corrigió él. Negué con la cabeza.

—No tiene sentido reprocharnos todo lo que no hicimos. —Sentencié, porque sino todo se volvería un espiral de culpas y autoreproches. — Hicimos lo que hicimos y ya. La suerte está echada y no se puede ir contra eso.

—Creí que no le hacías mucho caso a esas cosas —Apuntó él, esbozando una sonrisa cómplice.

—No lo hago. Pero esto es diferente. Hicimos lo que pudimos, Wally. Y de nada sirve asumir responsabilidades por cosas que ya no podemos cambiar. Solo podemos esperar hacer las cosas lo mejor que podamos la próxima vez. —Di un hondo suspiro antes de seguir, intentando juntar coraje porque sabía que venía lo más difícil. —Nada me gustaría más que volver a tenerte en mi vida, pero no puedo hacer eso. No puedo. Sería muy doloroso para mí verte y saber que eres feliz con alguien más. —Sin poder evitarlo, una lágrima se deslizó por mi mejilla y sentí cómo él posaba su mano sobre la mía. — Sé que mereces esto y de verdad, estoy feliz por ti pero… Ahora mismo, no puedo soportar ser parte de tu vida en estas circunstancias. No puedo. No lo aguantaría.

Lloré un poco en silencio sin buscar reprimirme. Estaba destruida, pero había algo en todo ese contexto que me hacía sentir a salvo. O tal vez era el hecho de que llevaba tanto tiempo conteniendo mis emociones estoicamente que ya era hora de dejarlas salir. Quizá la certeza de saber efectivamente qué había sucedido, el descubrir que ambos nos habíamos herido y no por eso nos queríamos menos por mucho que hubiera cambiado todo en poco tiempo, hacía que pudiera permitirme ser vulnerable frente a Wally. Él se mantuvo ahí sin decir nada, mientras acariciaba suavemente mi mano moviendo apenas sus dedos.

No dijimos mucho más después de eso y entendí que había llegado el momento de irme a casa. Ya empezaba a aclarar el cielo y los pájaros cantaban mientras se escuchaban los primeros ruidos propios de la calle. Le agradecí por las cervezas y me puse de pie para marcharme definitivamente. Él me acompañó y al abrir la puerta, giré para verlo de frente una última vez y despedirme.

—Gracias por todo —Murmuré y extendí mis brazos para darle un abrazo. Wally me imitó y me estrechó con fuerza, en un apriete sentido.

—Cuidate mucho —Susurró en mi oído y nos separamos. Me puse en puntas de pie para darle un beso en la mejilla y él imitó el gesto besando la mía luego. Volví a acercarme para besar su otro cachete, rozando accidentalmente la comisura de su boca. Fue tan sólo un segundo en el que nos miramos y sin decir nada, juntamos nuestros labios.

Todo lo que habíamos dicho parecía haberse esfumado junto con la noche, porque no podíamos dejar de tocarnos. Wally me estrelló suavemente contra la pared de su living mientras yo le desabrochaba la camisa a tientas y con desesperación. Pronto llegamos a su habitación y nos dejamos caer en la cama. Estaba sucediendo y ninguno de los dos estaba oponiendo ningún tipo de resistencia a que pasara.


Bueno, bueno bueno.. ¿Qué pasó? ¿Cómo sigue esto? jaajajaja me cuentan en sus comentarios y nos leemos el Lunes para saber en qué quedó. Ya nos queda menos trecho. Les confieso que este capítulo fue uno de mis favoritos de escribir (sí, a pesar de la dolorosa conversación entre Wally y Jinx). Nunca había escrito sobre los Cinco del Mal, pero me vino a la mente esta imagen de "noche de amigos" con mascarillas y mirando RuPaul y no pude resistirme. Gracias por leerme. Cuidense mucho, les mando un abrazo fuerte y espero que estén bien. Manténganse a salvo y si pueden, no salgan. Ya queda menos. ¡Besotes!

Coockie