Hola bellezas cósmicas! Cómo dicen que les va? Lamento la tardanza (aunque creo que estoy en horario habitual), es que estos días no dispuse de mi computadora para hacer las ediciones correspondientes, pero ya la tengo en mi poder.

Nikki: ¿Por qué mal presentimiento por Star? Me enterneció tu ansiedad por las publicaciones :) gracias por tu review y por ser una lectora fiel desde el principio.

Hechizada: Tus teorías locas me hicieron el día! ayayay amiga, me encanta que compartamos esta neurona y que captes tan bien los guiños a la Rosa que pongo. Es que es mi referencia, ya lo he dicho mil veces :) Me alegra que te haya parecido buena la intervención de Star. Aquí llega su momento estelar.

Filkile: AJAJAJAA amoooo que te identifiques con Gizmo, me encanta que lo disfrutes tanto. Fue todo un desafío escribir de estos seis pero también ha sido super divertido ajajajaja y Gizmo la verdad que es uno de los que más me ha gustado hacer. Creo que quedó en personaje y divertido.

Vayan a leer: Memorias de un inocente y Miserables Bellezas si no lo han hecho aún. También agradezco que me dejen recomendaciones de fics en sus comentarios, ahora que tengo un poco más de tiempo y ganas para leer.

Sin más que decir: GRACIAS por su apoyo y disfruten el capítulo!


15

"Sólo porque alguien no te ame como tú quieres,

no significa que no te ame con todo su corazón"

—Gabriel García Márquez.

Convencer a Starfire de que se quedara con nosotros no fue muy complicado. Su dócil carácter y nuestra retorcida amabilidad hicieron de la oferta algo potable para ella. Además, Raven y Garfield le habían avisado que la misión se prolongaba (y por tanto, la de Donna y Wally también, lo cual era un alivio para mí ya que al no estar en la ciudad, no corría el riesgo de cruzármelos), por lo que no iba a poder contar con su contención a la brevedad.

Tal como yo lo había predicho, ella encajaba en nuestro grupo perfectamente. SeeMore era el que mejor se llevaba con ella, ya que disfrutaban de ver películas románticas juntos y eran igual de agradables en el día a día. Starfire también entrenaba temprano (supongo que esas son las secuelas que te quedan de mantener una relación amorosa con alguien tan obsesivo como Dick), por lo que acompañaba a Mamooth en sus trotes matutinos y la increíble fuerza que ambos tenían hacía que pudieran compartir desafíos físicos de mayor talante. A ella no le incomodaban los poco discretos intentos de Billy por conquistarla y los declinaba amablemente, hecho que no le impedía ayudarlo a elegir sus outfits y participar de nuestros debates sobre moda y estilo. Le gustaba mucho hacerse mascarillas y peinarse, así que teníamos eso en común y era algo que hacíamos juntas (porque ella a diferencia de otros sí pedía permiso para usar mis cremas). Con Gizmo había logrado conectar desde una arista que ninguno de nosotros jamás había podido: la biología. El pequeño genio pasaba horas y horas explicándole con lujo de detalles distintos procesos biológicos que para Starfire eran de sumo interés, especialmente aquellos que databan sobre descomposición de alimentos y cuerpos. Ella tenía un extraño fanatismo por los hongos y su reino que solamente era comprendido por el calvo chaparrito. En cuanto a Kyd Wykkyd… Se llevaba con él como todos nosotros. Normal. Dentro de los parámetros de Kyd.

Ese período en el departamento fue el que terminó de delinear nuestra amistad y me permitió conocerla mejor sin la presión de tener que caerle bien a los demás Titanes. Así descubrí que Starfire era una persona excelente. Era colaboradora, entusiasta y muy optimista, aunque sabía tener también una mirada realista de las cosas. Me resultaba admirable que conservara un espíritu tan limpio después de tanto tiempo trabajando para la policía y viendo tantas cosas tan terribles a diario; pero por sobre todo: teniendo el corazón roto. Porque a pesar de que sus poderes parecían estar volviendo a funcionar poco a poco, su angustia seguía vigente y eso no era un secreto. Al menos no para mí, ya que compartíamos habitación (jamás la habría dejado durmiendo en el sillón, tan cerca de Billy) y la oía llorar por las noches hasta quedarse dormida. Yo seguía firme en mi promesa de no preguntarle al respecto porque si bien, estábamos volviéndonos más cercanas, aún no teníamos ese nivel de intimidad. Y también porque era un asco hablando de sentimientos.

De cualquier modo, tenerla cerca era enriquecedor en múltiples aspectos y no nos estaba costando para nada. Además, nos permitía estar informados sobre los aspectos criminales de la ciudad, algo que nos interesaba mucho desde el incidente con mi presunto clon.

—Ya es el tercer ex alumno de La Colmena que la Unidad detiene esta semana. —Nos contó Starfire un Jueves por la noche, mientras cenábamos comida Thai. — Empieza a ser muy sospechoso.

—¿Y qué dice el jefe de la Unidad al respecto? —Inquirió SeeMore. Le di un codazo mientras le recordaba en un susurro que el jefe era Dick. El semblante de Starfire se ensombreció un poco antes de responder.

—El jefe… Es decir, Dick cree que es demasiado pronto para sacar conclusiones pero aún así, se ha iniciado una investigación. En parte, por eso se ha prolongado la estadía de Raven y Garfield en Ciudad Acero.

—¿Es porque piensan que Sangre puede haber vuelto y tener algo que ver con todo esto? —Terció Gizmo.

—No estoy autorizada a dar esa información.

—Ese viejo debe estar hecho cenizas. —Concluyó Mamooth mientras Kyd y Billy asentían a su lado dándole la razón.

—Yo no estaría tan segura —Repliqué. —. Recuerda: hierba mala nunca muere.

—Entonces tú vas camino a la inmortalidad. —Me soltó Billy, haciendo que el resto de mis amigos rieran. Hice magia haciendo que un puñado de fideos le saltaran a la cara y a su ropa, ensuciándolo.

—Siempre tentando la mala suerte. —Dijo SeeMore negando con la cabeza en un gesto reprobatorio. —Pasan los años y siguen sin aprender.

—No todos tenemos un doctorado en lamesuelas como tú, cabeza de chorlito —Replicó Gizmo, provocando más risas y que el cíclope lo fulminara con la mirada.

Starfire dejó su plato en la mesa un segundo mientras nos miraba con una mezcla de confusión y angustia.

—No lo entiendo.

—¿Qué cosa? ¿Dónde hizo el doctorado en lamesuelas?

—No. —La pelirroja bajó la mirada unos instantes buscando las palabras para expresar lo que quería decir. —Quiero decir… No comprendo porqué se portan así entre ustedes. ¿Por qué son tan malos el uno con el otro?

—Pues porque somos amigos. —Respondió Mamooth encogiéndose de hombros, como si fuera lo más obvio del mundo.

—Los amigos no se agreden físicamente en medio de una cena. —Acusó Starfire, cruzándose de brazos.

—No entiendo, creí que esta chica te conocía, Jinx. —Observó SeeMore y estuve tentada de volver a usar magia ante esa ácida conclusión, pero preferí responderle a nuestra invitada.

—Mira, Star. Hay muchos tipos de amigos. Nosotros somos un poco…

—Malvados.

—Hirientes.

—Insoportables.

—Iba a decir "diferentes" —Los corté, fulminando con la mirada a Mamooth, SeeMore y Billy antes de que dijeran más adjetivos desafortunados para describir nuestra amistad. —. Nos gusta molestarnos. Es todo.

—Claro, es como cuando dicen que los que se pelean se aman. —Intentó sintetizar Billy, poniendo una cariñosa mano en el hombro de la pelirroja.

—Exacto, por eso hicimos una formación Beta para Karen: para decirle cuánto la amábamos. —Disparó Mamooth provocando nuevamente una carcajada colectiva.

—¿Quién es Karen?

—Una ex novia de Billy —Expliqué, apresurándome antes de que alguno de mis amigos hiciera otra acotación que pudiera hacer que Starfire se horrorizara aún más. —que era bastante… diferente.

—¿Jinx está usando la palabra "diferente" como eufemismo para todo lo que considera malo?—Le preguntó SeeMore al gigante en un susurro, ganándose un pisotón de mi parte por debajo de la mesa.

—Comprendo. —Aceptó nuestra invitada, retomando su plato. —Pero aún así pienso que los amigos no deberían tratarse mal.

—Nosotros no nos tratamos mal —Dije intentando defendernos. —, solamente a veces somos un poco…

—¿Diferentes? —Zanjó SeeMore, esbozando una sonrisa cargada de sorna. Kyd Wykkyd y Mamooth rieron por lo bajo mientras yo lo fulminaba con la mirada.

—Bromistas —Concluí. —. Nos gusta bromear.

—Hacerse daño no me parece gracioso.

—Porque no lo has practicado lo suficiente —Replicó Gizmo, que era el presidente del maltrato verbal. Starfire lo observó alzando una ceja con desconfianza y yo no pude evitar pasarme una mano por la cara. Ya comenzaba a ponerme nerviosa. —. Una vez que empiezas, no puedes parar.

—No encuentro ningún tipo de placer o adicción en lastimar a las personas que me importan.

—Pero nosotros no nos lastimamos —Replicó SeeMore. —, bueno, no siempre.

—Decimos todo con buenas intenciones —Continuó Mamooth mientras yo sentía como si estuviéramos en una clase de La Colmena, improvisando una lección oral porque no habíamos estudiado.

—Claro. Nada es muy en serio que digamos. —Dijo Billy.

—Y si nada es en serio ¿por qué lo dicen? —Inquirió Starfire.

"Mierda, estos Titanes son todos graduados en educación emocional" pensé en mi fuero interno, mientras repasaba los rostros de mis amigos que exhibían una mezcla de confusión e incredulidad.

—Porque… —Balbuceó SeeMore rascándose la barbilla y paseando su mirada distraídamente.

—Porque es más fácil para nosotros demostrarnos cariño de esta manera. —Sinteticé yo, sintiendo como el rubor subía a mis mejillas porque no estaba acostumbrada a darles a entender a mis amigos que los apreciaba. Starfire me observó unos instantes, escudriñando mi rostro mientras se rascaba la barbilla.

—Supongo que eso tiene sentido. —Resolvió finalmente, encogiéndose de hombros y yo sentí como me volvía el alma al cuerpo porque eso daba por finalizado el interrogatorio sentimental, área en el que todos apestábamos.—Pero aún creo que podrían ser más afectuosos entre ustedes.

—Yo no tengo problema en ser afectuoso contigo cuando quieras. —Respondió Billy, observando a Starfire lascivamente. Le di una patada por debajo de la mesa, haciendo que se alejara de golpe para tomarse la zona herida.

—Tomaremos en cuenta la sugerencia. —Dije, regalándole una sonrisa honesta mientras mentalmente anotaba su acotación en la lista de cosas que me importaban una mierda.

Lo más probable era que Starfire tuviera razón, pero estábamos atravesando dos rupturas, un reencuentro amoroso y un "tiempo" mientras hacíamos malabares para pagar la renta y no terminar cayendo en el alcoholismo o las drogas pesadas. No era precisamente el mejor momento para cuestionar la forma en la que nos demostrábamos afecto. Además, éramos ex alumnos de una organización sectaria que parecía estar por resurgir en cualquier momento, digamos que teníamos cosas más importantes de las cuales ocuparnos.

El asunto de mi impostora me tenía más preocupada de lo que quería admitir. Por un lado, quería creer que había sido un simple robo pero por el otro, mi instinto y mis propios poderes de predicción me habían encendido la alarma y ya no podía apagarla. Aunque no había mucho por hacer. No estábamos en condiciones de montar una investigación para aclarar las cosas, por falta de medios y de tiempo. Éramos fugitivos de la justicia y apenas habíamos logrado dejar de estar en el mapa (al menos según lo que me había dicho Wally). ¿Qué íbamos a hacer? ¿Ir a la comisaría a denunciar que un ladrón intentó robarnos? Ya podía imaginarme a los oficiales respondiendo: Ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón, mientras anotaban todo en su máquina de escribir invisible.

Solamente nos quedaba ser prudentes y cuidarnos lo más que pudiéramos sin caer en la paranoia. Por eso habíamos establecido un código secreto para poder entrar a casa. Una especie de contraseña que consistía en enunciar alguna de las formaciones que solíamos hacer en la Colmena. La cambiábamos cada día y además, nos hacíamos un pequeño interrogatorio sobre alguna cuestión personal que solo nosotros podíamos conocer.

Al día siguiente de esa cena, era Viernes de Drag Race por lo que habíamos organizado una buena comida con pizza y alcohol en cantidad. A Starfire le encantaba ese plan, aunque no era muy asidua al alcohol y le gustaban combinaciones extrañas de pizza, siempre estaba feliz de sumarse. Así que ese día por la tarde, pasó por mi sala de Tarot antes de mi hora de salida para buscar mi llave y así poder hacer las compras para que todo estuviera listo cuando yo volviera a casa.

—Recuerda pedir una con extra queso. —Indiqué, entregándole mi juego de llaves. Starfire asintió con un gesto de la cabeza.

—Extra queso, peperoni, fugazza y piña con cerezas. Tres de cada una, ¿está bien? —Repasó ella enumerando con los dedos de la mano.

—Exacto. Y compra otro tarro de mostaza. Grande. —Añadí y vi como sus ojos brillaban de ilusión.

—De acuerdo. —Me dio un abrazo estrecho, más moderado que los que solía dar cuando recién nos conocíamos y yo le correspondí. Sentía que estaba acostumbrándome a las demostraciones de afecto normales. —¡Nos vemos en unas horas!

La saludé con un gesto de la mano mientras la observaba alejarse por el pasillo hasta salir a la calle y perderse entre la gente. Repasé con la mirada mi agenda y comprobé que mi próximo cliente llegaría en media hora, así que decidí salir a fumar a la vereda.

Me apoyé contra una vidriera mientras me llevaba el cigarro a la boca y veía a la gente pasar. Ya había empezado a hacer frío de verdad y algunos negocios habían comenzado a poner decoraciones navideñas porque se acercaba Diciembre. Un auto pasó por la calle, con música sonando a todo volumen y reconocí el tono nasal de quien cantaba esa canción. Era el mismo cantante que había escuchado la noche que había ido con Wally al Britt.

Y entonces una ola de nostalgia me invadió y me encontré reconociéndome en una situación similar a la de esa noche. Viernes por la tarde, fumando en la vereda, intentando aclarar mis pensamientos y esperando por Wally, con la enorme diferencia de que esto último no era real. Y quizá nunca volvería a pasar.

Quizá jamás volveríamos a cruzarnos. O tal vez sí, en algún cumpleaños de Starfire si es que seguíamos siendo amigas después de esta convivencia y si ella decidía invitarme a sus cumpleaños. ¿Los tamaraneanos festejaban cumpleaños? Tenía que preguntarle. Sólo para saber. Por mera curiosidad. No porque quisiera buscar algún camino que pudiera conectarme con Wally, por minúsculo y remoto que fuera. Por incierto que se viera. Era una posibilidad. Una pequeña luz de esperanza.

Y entonces me pregunté, ¿Para qué? Wally estaba con Donna. Ellos eran pareja. Y yo no tenía nada que hacer ahí. Lo quería. Lo extrañaba. Pero tenía que aceptar que ya no podía tenerlo, al menos no de la forma en la que yo necesitaba tenerlo. En la que quería tenerlo. Y caí en la cuenta de que quizá jamás volvería a tenerlo de ninguna forma posible, que quizá jamás se me iba a pasar la mezcla de dolor, vergüenza y culpa que sentía cada vez que pensaba en él y en nuestra relación y cómo todo se había desmoronado.

Las lágrimas peleaban por salir de mis ojos, así que me apresuré a limpiarme con el dorso del brazo antes de convertirme en una de esas locas que llora en la calle sin explicación. A lo mejor, a toda esa gente que vaga hundida en tristeza en una tarde de invierno también le duele alguien que sabe que jamás volverá a tener. "Y pensar que yo solamente quería fumar un puto cigarro y me terminé fumando recuerdos." me dije, sonándome la nariz con un pañuelo.

Volví a levantar la vista e intenté fijarla en la gente otra vez para distraerme. Y entonces lo vi. Era un sujeto con un sobretodo marrón, muy parecido al que Wally usaba como uniforme para su trabajo. Estaba apoyado en la pared junto a la puerta de la galería, sosteniendo un diario de manera tal que no podía verse su rostro. A simple vista, parecía una persona normal. Pero algo llamó mi atención: ese sujeto no estaba leyendo el diario. Era demasiado notorio que estaba usándolo para cubrir su cara y poder espiar con calma.

Dados los hechos extraños relacionados con La Colmena que venían aconteciendo, tomé la determinación de encarar al fulano. Si era un criminal, lo mejor era saberlo más temprano que tarde. Arrojé la colilla de mi cigarrillo al suelo y tras soltar la última bocanada de humo, avancé hacia él a paso firme con el fin de averiguar quién era.

—¿Se te perdió algo? —Le dije cuando estuve lo suficientemente cerca como para que me oyera, pero conservando una distancia por si tenía que defenderme. El sujeto se estremeció por mi intervención y giró su rostro lentamente mientras bajaba el diario para que nuestras miradas se confrontaran.

—¿Jinx?

—¿Dick?

De todas las personas en la faz de la tierra, probablemente él era la última que esperaba encontrar en una situación como esa. Camuflado y espiando… ¿Qué?

—¿Qué haces aquí? —Preguntamos al unísono. —¡Yo pregunté primero!

Me crucé de brazos mientras lo fulminaba con la mirada. Él lanzó un suspiro, relajando sus facciones en un gesto que pretendía ser conciliador.

—Yo estaba… —Hizo una pausa. Parecía que lo que iba a decir le costaba mucho esfuerzo. —Estaba… Las cosas con Starfire no están bien y decidimos tomarnos un tiempo. Ella dijo que se quedaría en casa de unos amigos, pero Garfield y Raven no están en la ciudad, Victor y Abeja me dijeron que no estaba parando con ellos y… Yo sólo quería saber que ella está bien.

Normalmente me hubiera enojado mientras le gritaba acusándolo por arruinar mi relación y maltratar a mi (ahora) amiga, pero su expresión denotaba una preocupación tan auténtica que no pude evitar sentirme conmovida. Se notaba que estaba siendo honesto y que llevaba mucho tiempo guardándose esas palabras. Me fue inevitable empatizar con ese sentimiento. Además, yo era una abandonadora serial con problemas para hablar de sus emociones. No era como que fuera quien para juzgar su desesperado accionar.

—¿Y por eso la seguiste? —Inquirí, esperando a que él me confirmara lo obvio asintiendo con un gesto de su cabeza.

Entendí que iba a necesitar otro cigarrillo para enfrentar esa conversación, así que tras chequear cuánto tiempo me quedaba hasta la llegada de mi cliente, saqué uno de la caja que tenía en el bolsillo de mi jean no sin antes ofrecerle uno a Dick.

—No, gracias. —Respondió él, obviamente.

—Starfire está bien. —Dije, tras prender el cigarro y soplar el humo a un costado para que este no aterrizara en el rostro de mi interlocutor.

—¿Cómo lo…?

—Porque se está quedando en mi casa. —Contesté, cortándolo antes de que terminara. La cara de Dick ofrecía tal desconcierto que lamenté no tener una cámara para retratarla.

—¿En tu casa? Pero… ¿Por qué?

—Porque monté un club de corazones rotos —No pude evitar que la ironía se me escapara. Era más fuerte que yo. La incredulidad del rostro de Dick estaba escalando a niveles extremos. Di otra pitada a mi cigarrillo. —. Porque ella necesita espacio, Dick. Necesita aire.

Hice una pausa largando el humo de mis labios mientras me volvía a cruzar de brazos, preparada para los potenciales reclamos de mi interlocutor, pero contrario a mi expectativa él simplemente bajó su mirada y dijo:

—Entiendo.

—Escucha. Yo no sé qué pasó entre ustedes y tampoco es necesario que me lo digas —Continué, haciendo que él volviera su vista hacia mí. —pero sí tengo algo de experiencia en reconocer la tristeza cuando la veo. Y ahora mismo, lo único que sé, es que los dos están tristes. Y necesitan descansar de ese dolor hasta decidir qué hacer con él.

Ni yo sabía de dónde había sacado tanta sabiduría. A lo mejor, algo se me había pegado de los seminarios de relaciones tóxicas que Billy nos daba a diario sin que se lo pidiéramos, citando todas las enseñanzas que había aprendido de su noviazgo con Karen. O por fin le estaba sacando rédito a todos esos años de traumas emocionales producto de haber pasado toda mi adolescencia bajo el manto de un aterrador sacerdote pederasta.

Dick vaciló unos instantes antes de responder.

—Tienes razón, Jinx. Es sólo que… La extraño, ¿sabes? —Escuchar eso me dolió. Y eso que moría por partirle la cara a ese tipo, porque a mis ojos seguía siendo una de las personas que había saboteado mi relación con Wally. —Nos vemos todos los días en la Unidad y he intentado respetar su espacio, hablándole lo justo y necesario y evitando contarle a nuestros compañeros pero a veces es muy difícil…

—Escucha, Dick —Lo corté, porque se acercaba la hora en la que llegaría mi cliente. —. Ambos están heridos y vulnerables. Necesitan sanar hasta decidir qué hacer. Procura respetar ese tiempo para ella pero sobre todo, para ti mismo. Porque tú también lo necesitas.

Él me observó un tanto confuso, pero asintió con un gesto de la cabeza mientras volvía a desviar su mirada, incómodo.

—Y no te preocupes por Starfire. Ella estará bien.

—Sí —Dijo él, esbozando una sonrisa nostálgica. —. Nuestra chica sabe cuidarse.

Yo también sonreí. Seguía pensando que era un imbécil en más de un aspecto, pero no podía evitar que me conmoviera el afecto con el que se refería a ella. Se le salía por los poros y por la mirada.

—Gracias, Jinx. —Siguió Dick, viéndome de frente por primera vez. Busqué en mis bolsillos mientras terminaba mi cigarrillo y saqué una pila de tarjetitas.

—Cuando quieras un consejo más elaborado, puedes pasar a que te tire las cartas. —Le dije, tendiéndole una de mis tarjetas. Él me observó confuso, pero sonrió y tras despedirse un gesto de la cabeza, se alejó caminando por la acera, perdiéndose entre la multitud.

"Ahí va tu buena acción del año, Jinx. No partirle la madre a Dick cuando tuviste la oportunidad" me dije en mi fuero interno, girando sobre mis talones para volver a la sala de Tarot a esperar a mi cliente. Por suerte, esa última consulta no duró demasiado y pude irme a casa antes de la hora en la que solía salir.

Mientras caminaba, encendí otro cigarrillo y pensé en la conversación que había tenido con Dick y en si debía contárselo a Starfire. Intenté ponerme en su lugar y pensar si a mí me gustaría saber si Wally estaba pendiente de mí, pero enseguida concluí que las situaciones eran diferentes. Yo sabía que Wally aún me apreciaba o eso quería creer… O más bien, ya no estaba ni siquiera segura de ello.

Si bien, estaba agradecida de que él no hubiera intentado contactarme, también me había dolido un poco que se hubiera resignado tan rápido a dejar de tenerme en su vida. Yo sabía que yo no le había dejado opción, que yo era quien le había dicho que si no podíamos ser pareja, no quería estar cerca suyo porque sería demasiado doloroso verlo ser feliz con alguien más, pero aún así había una parte de mí que se sentía un poco decepcionada. Que sentía que Wally se había rendido conmigo demasiado pronto. Que hubiera deseado verlo pelear por mí con más fervor.

No era la primera vez que caía en un espiral sentimental de ese talante, aunque fiel a mi naturaleza evasiva, me esmeraba por evitarlos y por poner mi mente en otra cosa. Pero esa tarde me estaba costando mucho salir de mi lugar oscuro. Ver a Dick buscando a Starfire, preocupándose porque esté bien me había hecho pensar en Wally rondando mi trabajo y en Donna…

Donna, la muchacha agradable a la que yo había lastimado, cagándome en ella a sus espaldas, acostándome con su novio solamente porque yo no podía dejarlo ir. Y ahora ahí estaba, hospedando a una de sus amigas, queriendo jugar a ser una buena persona por unos días, creyendo que quizá con eso podía redimirme. La presencia de Donna y mi relación con Wally sabiendo de su existencia habían contaminado todo el recuerdo del afecto que sentía por él y del que él sentía por mí. Ya no podía refugiarme en los momentos buenos que habíamos pasado mientras habíamos sido novios porque ahora todo estaba manchado con esa mentira. Con la certeza de saber que habíamos lastimado a alguien inocente y que también quería a Wally. Igual o más que yo.

Y volvía a pensar en lo mismo de siempre: Yo estaba marcada. Yo era mala en esencia. No sabía relacionarme de otra manera. Tal como le había explicado a Starfire en la cena del Jueves: era más cómodo herir que decir que quería a alguien. Cubrirme bajo el manto de la indiferencia y el cinismo mientras decía que tenía formas diferentes de expresar mi cariño. Era mejor evadir, salir por la tangente, fingir demencia que comprometerme con lo que me pasaba. Lo que me pasaba era distracción, era una pérdida de tiempo o era sencillamente demasiado doloroso como para lidiar con ello. Como para asumirlo. Y ahí estaba mi marca: no importaba cuánto intentara borrarla. Yo jamás podría quitármela, jamás podría resolver las cosas como lo hacía la gente buena. Podía ser amable alguna que otra vez o no ser tan desalmada, pero en el fondo yo sabía que terminaría siendo una perra sin corazón. En el mal sentido de la expresión, claro.

En ese mar de conclusiones nefastas me hallaba hundida mientras esperaba que Starfire, Kyd y Billy vinieran con las pizzas, SeeMore terminara de bañarse, Mamooth trajera las cervezas y Gizmo regresara del trabajo. De pronto aquel plan me parecía muy lejano e innecesario y tuve que luchar contra el impulso de encerrarme en mi cuarto con una mascarilla puesta mientras lloraba y comía helado. Por suerte, justo cuando estaba por flaquear, la puerta de calle se abrió dando paso a Gizmo, que estaba llegando demasiado tarde para tratarse de un Viernes.

El chaparrito tenía un semblante extraño, puntualmente porque esbozaba una sonrisa de oreja a oreja. Me saludó con un gesto de la mano y tras dejar sus pertenencias en su habitación y ponerse ropa más cómoda, vino a sentarse al sillón, sin cambiar su expresión. Dudaba mucho que de repente le estuvieran haciendo favores sexuales en el trabajo, por lo que al ver que SeeMore también se sumaba al living a esperar con nosotros, decidí preguntar.

—¿Por qué tan contento?

—Tuve una reunión con los ejecutivos de la empresa para mostrarles el funcionamiento de un nuevo producto de cuyo desarrollo yo estuve a cargo y quedaron encantados —Respondió él sin ocultar la soberbia en sus palabras.

—¡Wow, felicitaciones! —Exclamó SeeMore con un auténtico entusiasmo.

—¿Eso significa que te van a subir el sueldo?

Pero antes de que Gizmo pudiera responder a mi pregunta, la puerta se abrió dando paso a nuestros amigos. Por esa vez evitamos hacer el chequeo de identidades ya que era imposible que cuatro clones llegaran trayendo pizzas y en manada, así que nos acomodamos en el sillón ya con comida y bebidas y dimos comienzo al episodio estreno de Rupaul. Como siempre, los realities basura y mis amigos de mierda salvándome de mis propios fantasmas, aunque sea por un rato.

Debatimos un rato sobre lo increíble que era Sasha Velour aunque a Gizmo seguía sin convencerle y tras algunas acaloradas devoluciones, nos fuimos a dormir. Ya en la habitación, Starfire se espabiló efusivamente, estirando sus brazos y bostezando sin reparo alguno dando la pauta de que estaba verdaderamente cansada. Así que, sin detenernos a charlar mucho, apagamos la luz.

Fue ahí cuando volvieron a aflorar mis cavilaciones anteriores impidiéndome conciliar el sueño. Di vueltas en la cama con el mayor de los sigilos para evitar despertar a Starfire que yacía inmóvil acostada en su colchón en el suelo. Clavé la vista al techo, resignada a ser presa del insomnio y dejé salir un suspiro cargado de hastío. Marcada, así me sentía. Jugando a ser buena persona y normal por un rato pero sin poder escaparme. Porque las personas buenas le dicen a sus amigos que los quieren, las personas buenas son amables, las personas buenas no huyen cuando todo se complica y sobre todo, no se acuestan con sus exs novios mientras estos tienen novia. Mucho menos cuando esa novia es de las personas más agradables que has conocido.

Giré sobre mí misma y miré la ventana que daba a la escalera de incendios que había sido testigo de tantos momentos con Wally y quise morir de la nostalgia que me daba algo tan estúpido como la ventana de mi habitación. Era como si nada me perteneciera, como si todo estuviera inundado de un musgo asqueroso que contaminaba todo lo que alguna vez había sido bueno y feliz. Me crucé de brazos y fruncí el ceño. Me parecía muy injusto. Sentía como si me estuvieran robando algo que siempre había sido mío. Mi casa, mi ropa, mi música, mi arte, mis lugares… Ahora todo estaba lleno de musgo. Lleno de putrefacción. Lleno de lo que alguna vez habíamos sido y no volveríamos a ser.

¿Esa era la dinámica de las relaciones? ¿Sostener hasta que todo se fuera al cuerno?

Pensé en SeeMore y en Billy que habían vivido experiencias similares y los imaginé evitando los lugares en común que tenían con sus propias parejas. Me pregunté si ellos también serían presas del mismo desasosiego, si se sentirían tan ultrajados como yo, tan víctimas de un hurto invisible e imperceptible pero igual de atroz e irreparable. Me parecía injusto. Sentía que no me estaba tocando nada en este reparto de los bienes que constituían lo que habíamos construido o más bien que todo lo que me había tocado no era mío y quizá jamás volvería a serlo.

Y entonces escuché un ruido. Al principio creí que me lo había imaginado, porque era apenas un susurro y no quería darle de comer a mi paranoia. Pero pronto el susurro se convirtió en pasos, eran poco audibles y se sentían lo suficientemente cerca como para no ser alguien yendo al baño. Giré sobre mí misma con cautela, fingiendo estar dormida y entorné un ojo para dilucidar qué estaba sucediendo. Una silueta alta y esbelta flotaba acercándose a la puerta para salir de mi habitación. Al parecer, yo no era la única con insomnio esa noche.

—¿Starfire?

Me senté en la cama y prendí el velador antes de que ella pudiera responderme. Starfire ahogó un grito y giró sobre su eje, aún flotando en el aire con su mano suspendida sobre el picaporte. Llevaba una mochila colgada de su hombro que intentó esconder inútilmente al ver que mis ojos se posaban en ella mientras imprimía en su rostro una expresión inocente. Alcé una ceja y le dirigí una mirada expectante.

—¿Ibas a algún lado?

—¿Yo? ¡Oh! —Exclamó con un fingido entusiasmo al darse cuenta que yo había notado la mochila colgando de su hombro. —¡Estaba yendo un rato a la terraza porque hoy en mi planeta se celebra… —Hizo una breve pausa mientras paseaba su mirada incómoda, intentando ver cómo finalizar esa oración. Me crucé de brazos sin despegarle la vista de encima. —el… Smithlorgh de Blebbium! ¡Sí! ¡Y por eso estaba por dar un paseo nocturno para poder hacer el ritual que conmemora esta fecha!

Era obvio que Starfire me estaba diciendo una mentira más grande que mi odio por Karen, pero como eso no era propio de ella, decidí ver hasta donde era capaz de llegar.

—Genial. Te acompaño. —Dije y salí de la cama de un salto para acercarme al ropero con la intención de cambiarme, pero ella voló a toda velocidad interponiéndose entre la puerta del mueble y yo.

—¡No! —La observé fingiendo sorpresa, a la expectativa de una explicación. —Porque… tomarás mucho frío.

—No importa, me pondré un sweater.

—No, porque… porque… Es un ritual que debe celebrarse solo porque… um… de lo contrario… ¡La gran maldición de Zorleghter caerá sobre ti! —Advirtió Starfire alzando sus brazos en lo que entendí pretendía ser una pose intimidante y aterradora, pero a mí no se me movió ni un pelo.

—Claaro… Está bien. No necesito más mala suerte en mi vida. —Dije encogiéndome de hombros. Ella sonrió triunfal y levitó hasta la puerta nuevamente, pero justo cuando tenía una mano sobre el picaporte yo dije: —¿Cómo dijiste que se llamaba la celebración?

La observé estremecerse y detenerse en seco. Giró lentamente hasta volver a encontrarse con mi mirada.

—Uhm… ¿El solsticio de las Lunas de Ghorghton?

Sonreí triunfal mientras me cruzaba de brazos.

—Creí que era el Smithlorgh de Blebbium.

Starfire soltó un suspiro, derrotada y se alejó unos centímetros de la puerta sin dejar de flotar.

—Perdóname, amiga Jinx. No era mi intención mentirte ni privarte injustamente del festejo de alguna de las celebraciones de mi amado planeta. —Dijo con la vista clavada al suelo.

—¿A dónde ibas?

—Iba a … Como lo llaman ustedes, ver al "tóxico" —Explicó, abrazando su cuerpo y evitando verme.

—¿Te ibas a encontrar con Dick?

—Sí. —Admitió ella y se quitó la mochila para buscar su celular dentro de ella. —Nos hemos escrito algunas noches y hoy él sugirió que podríamos vernos y conversar.

"Maldito desgraciado, menos mal que le dije que le diera espacio." Resongué para mis adentros mientras me mordía el labio para evitar decirlo en voz alta, pero al parecer mi semblante no era muy disimulado porque Starfire me observaba preocupada.

—¿Amiga Jinx, está todo bien?

Tenía que decidir. O le contaba de mi encuentro con Dick y que ella definiera cómo la hacía sentir eso o fingía demencia y empezaba a desplegar excusas para retenerla. Di un suspiro para liberar algo de tensión. Entendí que la decisión no era mía y que cuanta más información tuviera Starfire para resolver qué hacer, mejor iba a ser.

—Sí. Sobre Dick… Hoy lo encontré en la calle.

—¿En la calle? —Su voz tenía un dejo de esperanza que me llegó hasta la médula. Maldita sea, esos dos eran un cuento de Disney. O los protagonistas de una de esas pelis clichés que tanto le gustaban a SeeMore. —¿Y qué te dijo? Quiero decir… ¿Te dijo algo? ¿Hablaron?

—En realidad… Te estaba siguiendo a ti. —Expliqué, sentándome en la cama. Starfire voló y se sentó frente a mí. —Él... quería saber como estabas.

—¿Y tú qué le dijiste?

—Que estabas bien.

—¿Y él qué te respondió?

—Que eso lo alegraba y que… te extrañaba.

Starfire se sonrojó mientras esbozaba una sonrisa cargada de alivio.

—Yo también lo extraño. —Admitió, desviando la mirada para solapar el rubor de sus mejillas. Subí las piernas a la cama y abracé mis rodillas mientras le daba tiempo para retomar el diálogo. —Y por eso quiero verlo.

—Entiendo. Pero… Si vas a verlo, que sea en un lugar neutral. Nada de ir a su departamento, porque eso podría despertar muchos recuerdos y podrías terminar acostándote con él aunque nada se haya resuelto y nada haya cambiado realmente, para luego terminar arrepintiéndote y modificando tu vida a su comodidad y antojo hasta acabar perdiendo la noción de quien eres en realidad.

Starfire me observó confusa, ladeando apenas su cabeza a la derecha mientras alzaba una ceja y yo entendí que quizá había ido demasiado lejos con mi consejo. Y que estaba proyectando mis decisiones de mierda en otra persona. Dejé salir un hondo suspiro, buscando calmarme y mitigando las ganas que tenía de salir a la maldita escalera de incendios que ya no me pertenecía para fumar un cigarrillo.

—Escucha, Star… Quizá sería mejor que antes de tomar alguna decisión un poco impulsiva… Me cuentes qué sucedió entre ustedes, así tal vez yo podría aconsejarte. Si quieres.

Sentí como sus brazos me estrujaban con fuerza en un abrazo.

—¡Oh amiga, Jinx! ¡Eso sería maravilloso! —Exclamó ella gritando en mi oreja y dejándome sorda. Le di unas palmadas en la espalda y una vez que logré sacármela de encima, corrí hasta el baño y regresé con varios productos de skin care.

—Si vamos a hablar de cosas que nos estresan o angustian, vamos a hacerlo bien. —Dije tendiéndole los paquetes de las distintas mascarillas. Starfire aplaudió entusiasmada mientras levitaba sentada en canastita y repasaba con la vista cuál iba a ponerse.

—¿Por eso el amigo SeeMore dice que siempre que estás triste o alterada te haces mascarillas? —Asentí con un gesto de la cabeza mientras me prometía a mí misma cobrármela con el cíclope apenas pudiera. — Pero, ¿Por qué?

—Porque las mascarillas son más baratas que la terapia. —Respondí tomando una de fango y poniéndomela en la cara. Starfire me imitó usando una de aguacate y noté enseguida que no tenía tanta experiencia en eso por mucho que le gustara porque se embardunó los mechones de su cabello. —Déjame ayudarte —Y sin esperar su permiso, le quité el pote de las manos y comencé a acomodarle la crema en la cara con delicadeza. Le presté una cinta para que se atara el cabello y se corriera el flequillo para atrás para poder repartir la crema por todo su rostro. —Bueno, cuando quieras puedes comenzar.

Ella cerró los ojos un segundo y dejó salir un hondo y largo suspiro.

—Todo empezó luego de que detuviéramos a la Banda del Pro. Dick quedó muy conforme con esa misión pero pronto comenzó obsesionarse diciendo que había sido demasiado sencillo…

—¿Demasiado sencillo? Pf, prácticamente montaron un ataque sorpresa Epsilon —Repliqué, recordando que yo había coordinado esa ofensiva. Starfire me observó extrañada sin decir nada y caí en la cuenta de que eso no era lo importante. —. Disculpa, continúa.

—Él no se refería a tu intervención, Jinx. Sino que creía que sería más complicado o que la Banda presentaría una organización más compleja.

—Entiendo.

—Y a partir de ahí, fui sintiéndolo cada vez más lejos —Continuó Starfire, bajando la mirada. —. Casi nunca estaba en casa. Se iba a la oficina antes que yo y volvía a última hora. El poco tiempo que compartíamos estaba demasiado cansado como para hacer algo divertido o muy pendiente del celular esperando alguna llamada o informe. Al principio quise entenderlo: eso era importante. Evidentemente, estaba dirigiendo otra investigación…

—¿Qué quieres decir con "evidentemente"? ¿Él no te lo dijo?

Starfire negó con la cabeza.

—A veces Dick encabeza investigaciones de las que no me hace parte.

—¿Por qué?

—Porque no es necesaria mi colaboración en ellas.

—¿Pero... no te gustaría saber qué es lo que está haciendo? —Inquirí porque la sola suposición me estaba dando intriga a mí. Starfire se encogió de hombros.

—No se trata de lo que me interese o no saber. Se trata de respetar su espacio y sus decisiones. —Me acomodé mejor en la cama mientras me palpaba la mascarilla, chequeando si ya era hora de removerla o me faltaba un poco más hasta que se endureciera. —Yo confío en Dick, lo conozco y por eso entiendo que hay cosas que él necesita hacer solo.

Esas palabras me removieron un poco haciéndome pensar inevitablemente en Wally y en nuestra discusión, pero decidí que no era el momento de darle lugar a eso.

—Entiendo.

—Así que decidí hacerme a un lado y no preguntar, pero entonces empezó a estar irascible e irritable. Todo lo preocupaba. Dijo algo de una auditoría, unos agentes desconocidos iban a venir a ver que nuestra Unidad estuviera en orden. Que todo funcionara normal. Dick estaba fuera de sí porque habíamos tenido otra hacía poco tiempo y no entendía qué estaba sucediendo. —Explicó. —Traté de que se tranquilizara, inclusive me ofrecí a organizar cuestiones de la Unidad pero él no deseaba mi ayuda.

—Es muy difícil darle una mano a alguien que no se deja ayudar. —Dije sin poder evitar reconocerme en Dick. Starfire asintió y continuó.

—Llegó el día de la inspección y Dick estaba muy tenso. Recuerdo que Wally llegó tarde esa mañana — "seguro porque estaba cogiendo conmigo" pensé. — y discutieron por eso. Pronto comenzó a tratar mal a todos hasta que Raven, Donna y yo le pusimos un freno. Le dijimos que tenía que calmarse o su actitud terminaría afectando al equipo. Ahí fue cuando Raven me ofreció quedarme con ella y Garfield porque mi malestar comenzaba a ser notorio. Así que decidí hablar con él pero fue en vano. Él no quería abrirse, no quería contarme qué lo tenía tan alterado. Decía que quería protegerme, que yo no podía saber qué estaba ocurriendo. Le pedí que me dejara ayudarlo de alguna manera, algo que le sirviera para estar más tranquilo, pero él no pudo explicarse. Estaba tan alterado que…

—Era demasiado hiriente —Terminé yo, tomándole la mano en señal de apoyo. Ella asintió con un gesto de la cabeza y las lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas.

—Y comencé a guardarme mi angustia porque nunca llegábamos a nada. Hasta que mis poderes comenzaron a fallar y… no quería ser otra carga.

—Nunca deberías quedarte en un lugar donde te sientas una carga. —Le dije con sinceridad, reconociéndome en esa sensación ya que era la misma que me invadía cuando estaba en la Torre T. Ella asintió otra vez con la cabeza, mientras se limpiaba las lágrimas removiéndose parte de la mascarilla.

—Perdóname, estoy desperdiciando tu producto de belleza. —Se disculpó. Solté una risita mientras buscaba un pañuelo en mi necessaire y se lo pasé para que se limpiara mejor.

—Oye, al menos tú pides permiso. Gizmo me roba las mascarillas y luego lo niega rotundamente. Pero ese cutis no miente. Maldito enano embustero. —Starfire soltó una carcajada ante mi mordaz comentario a la que yo también me sumé. —¿Puedo preguntarte algo un poco impertinente?

—Claro.

—¿Por qué estás con Dick si es tan complicado?

El gesto de sorpresa de Starfire me hizo darme cuenta que esa pregunta había sonado más brusca en voz alta de lo que lo había hecho en mi cabeza.

—Olvídalo, no debí decir…

—No, está bien —Apremió ella, posando una mano en mi hombro. —. Entiendo que tu pregunta viene desde un lugar de preocupación porque lo que acabo de contarte no es nada agradable.

"En realidad es porque pienso que tu novio es un imbécil, pero sí, sigamos con tu teoría que es más amable" pensé en mi fuero interno mientras agradecía que la alienígena no fuera telépata.

—Estoy con Dick porque él es mi mejor amigo. Porque es la persona que más me conoce y más me ha acompañado desde que llegué a este planeta. Confiamos el uno en el otro y nos elegimos a pesar y con todo lo que hemos pasado juntos.

Una sonrisa se dibujó en su rostro al terminar de responder.

Y también en el mío.

—Él siempre ha estado ahí para mí, ha respetado mis decisiones y ha buscado lo mejor para mí. Me hace sentir a salvo y acompañada. Y hace que yo sienta que significo lo mismo para él.

—Claro —Balbuceé, intentando que no se notara que estaba por llorar por semejante declaración de amor. —. Entiendo. Debe ser… fabuloso encontrar a alguien así.

—Lo es. Además, el sexo es genial.

No pude evitar soltar una carcajada ante ese repentino e inesperado remate, a la cual Starfire se unió enseguida. Me reí tanto que comenzó a dolerme la panza y me tiré en el colchón abrazándome el abdomen hasta que escuché un "¡Shh!" proveniente de la habitación de Gizmo y Mamooth. Pero eso sólo hizo que nos riéramos con más ganas.

—Ay, perdóname. Lo lamento, es que no esperaba que dijeras eso. —Me excusé una vez que logré recuperar el aliento.

—Me alegra que mi formidable actividad sexual sea motivo de tu alegría, Jinx. —Repuso Starfire, que también estaba recuperando el aliento. Fui de una corrida a buscar agua a la cocina y volví con dos botellas.

—Bueno, son motivos muy buenos si querías mi opinión. Especialmente el último.—Expresé, dedicándole una sonrisa cómplice. Ella soltó una risita y dio un trago a su botella. —Pero aún así creo que salir corriendo a verlo de madrugada mientras todo está raro porque ambos se extrañan no es una buena idea.

—Supongo que tienes razón.

—Me parece bien que respetes su espacio pero… Estar pasando un mal momento no es una licencia para maltratar. Sé de primera mano que esa es la respuesta más fácil. Enojarte con quienes te quieren porque sabes que estarán ahí sin importar qué y que pueden soportarlo. Pero todo tiene un límite. Y puede que a Dick le cueste dar el primer paso y sea un poco evasivo al respecto…

—Él es muy evasivo —Puntualizó Starfire asintiendo con la cabeza. —. No le resulta fácil hablar de lo que le pasa. Siempre quiere arreglárselas solo.

—Es que a veces trabajar solo es más sencillo. O crees que es más sencillo. —Admití, desviando la mirada un momento.

—Pero no lo es —Replicó ella con calma. —. Hablar de lo que nos pasa y conectar con nuestros sentimientos nos hace poderosos —Levantó su mano y dejó salir un leve brillo verde. —. Si te niegas a lo que sientes, lo único que consigues es anular una parte de ti mismo y por mucho que no quieras verla, no desaparecerá —El brillo en su mano se fue apagando hasta convertirse en una minúscula chispa verde, apenas perceptible. —, seguirá ahí, influyendo sobre ti hasta dominarte.

—Deberías decirle eso a Dick. —Señalé, sin despegar la vista del pequeño estallido de color esmeralda que estaba en su mano. —Si él realmente quiere lo mejor para ti y quiere protegerte, debería entender que alejándote está haciendo lo contrario.

—Tienes razón.

—Y que por mucho que le cueste… Debe aprender a ser vulnerable. No a creer que lo es y seguir montando barreras. Porque sino terminará alejando a todas las personas que le importan… Y quizá no haya retorno.

—Eso sería muy triste.

Me encogí de hombros.

—A veces es difícil ver esas cosas—Dije. —pero creo que… conversando se soluciona mucho. O al menos ustedes parecen ser el tipo de personas que solucionan los problemas así.

—Sí. Creo que tienes razón, Jinx. No lo había pensado de esa forma. —Admitió Starfire. —Estaba muy ocupada queriendo ayudarlo siendo útil en vez de reconocer que el problema estaba en otro lado. Y que él podía no ser consciente de ello.

—Si cambias la forma de ver las cosas, las cosas cambian de forma. —Concluí esbozando una sonrisa.

Starfire se arrodilló en la cama para inclinarse y darme un abrazo muy sentido y yo la correspondí.

—Gracias Jinx, eres una gran amiga. Y una gran persona. —Murmuró ella a mi oído.

Sentí un escalofrío recorrer mi espalda. No me sentía digna de esas palabras por todo lo que había hecho y de lo que Starfire no estaba enterada.

—No —Dije, separándome del abrazo. —no lo soy.

—¿Por qué dices eso?

Desvié la mirada mientras me debatía internamente si contarle o no. Ella había demostrado ser merecedora de mi confianza y ser una persona desprejuiciada, pero de ahí a aceptar que yo había lastimado a una de sus amigas había una distancia. Además, contarle la verdad implicaba exponer a Wally, quien también era su amigo. La miré unos instantes, escudriñando su rostro que oscilaba entre la preocupación y la sorpresa; y tras soltar un último suspiro me decidí.

—Porque he hecho cosas malas.

—Pero eso está en el pasado. Ya no eres una villana.

—No estoy hablando de eso. —Repliqué y comencé a contarle. Adiviné que si estaba tan distanciada de Dick, no tenía idea de todo el asunto de mis antecedentes y como eso ya no era relevante porque no podían hacerme causas penales al respecto, decidí omitirlo para no influir en su relación con su novio. No quería que creyera que mis consejos estaban sugestionados. Así que simplemente le conté de mi noviazgo con Wally, la conexión que sentí que teníamos y cómo a pesar de conocer gente y haber estado años sin hablarnos, aún teníamos una complicidad que estaba intacta. Le conté de mis dudas antes de volver a salir con él y de cómo había tratado de resistirme pero no había podido. Le conté detalles de conversaciones que sabía que ella entendería. La frescura de nuestra nueva amistad y su poco temor a mostrar sus sentimientos me despertaban una confianza sin precedentes. Charlar con ella no era igual que charlar con los chicos, porque Starfire no era como nosotros. Ella estaba del otro lado, directamente en otro planeta y por eso su perspectiva me resultaba reconfortante.

Cuando llegué a la parte de la discusión con Wally el día de su cumpleaños, frené y dudé si debía continuar o no. Ese era el punto de inflexión. Pero necesitaba decirlo. No tanto por su reacción o para obtener consuelo, sino porque no lo había hablado con nadie. Sabía que mis amigos estaban al tanto de mi relación con Wally durante su noviazgo con Donna, pero con tantas cosas dando vueltas, yo no les había contado los detalles. Probablemente porque sentía que no tenía derecho a hacerlo luego de haberlos maltratado tanto.

Starfire me observó paciente sin decir nada, simplemente esbozando una sonrisa de lado y manteniendo una mirada expectante. Ya no había vuelta atrás. Tenía que decírselo, tenía que sacarme eso de adentro.

—Y entonces supe que él estaba saliendo con Donna —Continué. —y quise hablar con él para terminar de cerrar las cosas, para que todo quedara bien entre ambos y… Todo escaló a otro nivel.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Que seguimos viéndonos como… amantes o algo así —Decirlo se sintió muy extraño, especialmente porque era una palabra que no me convencía para definir la relación que habíamos mantenido durante ese tiempo. Starfire se sorprendió un poco, pero pronto recuperó su habitual gesto. — y duró un tiempo. Hasta que me di cuenta que ya no quería hacer más eso porque era más lo que perdía que lo que ganaba y estábamos lastimando a Donna. En realidad, estábamos lastimándonos los tres. —Concluí y la vi asentir con un gesto de la cabeza por el rabillo del ojo. —Así que, una noche decidí que esa sería la última vez y me fui de su casa. Le escribí para decirle que ya no podía seguir así, que ya no quería ser parte de eso y… No hemos vuelto a hablar desde entonces.

—Entiendo.

—Y por eso no soy una buena persona, Star. Porque las buenas personas no hacen estas cosas. Si quieres irte de casa y que no volvamos a ser amigas después de saber esto, lo entenderé y no voy a enojarme. Tampoco si decides contarle a Donna.

Sólo entonces me animé a levantar mi mirada y confrontarla. Ella me observaba completamente estupefacta.

—¿Por qué haría algo así?

—Porque… acabo de contarte que hice algo horrible que lastimó a gente que quieres y que es tu amiga. —Repondí encogiéndome de hombros. Starfire extendió su brazo y apretó mi mano suavemente.

—Jinx, tú también eres mi amiga. —Replicó viéndome a los ojos muy seria. —Y tus errores no cambian eso.

Hice un esfuerzo porque no se me salieran las lágrimas.

—Creo que… Tú y Wally se quieren mucho y que hicieron lo que pudieron para no perder lo que tenían. Tal vez no fue la mejor opción, pero eso no hace menos real lo que sienten.

—Eso es muy bello y todo, pero creo que Wally ya no me quiere como antes, Star. —Me abracé las piernas mientras apoyaba mi barbilla en mis rodillas. — Yo soy una persona muy complicada. Conmigo las cosas nunca están bien y siempre son difíciles.

—Querer no siempre tiene que ver con las cosas que hacemos, Jinx. Porque no siempre podemos hacer lo que nos gustaría. A veces sólo hacemos lo que hemos aprendido. —Dijo Star, apoyando una mano en mi hombro y haciendo que me volviera a ella. —En Tamaran, tenemos un concepto del amor que es muy diferente. Los sentimientos son muy importantes, son nuestra fuente de poder pero nuestros hábitos no se corresponden con esta filosofía. Gritamos mucho, peleamos y hasta llegamos a hacer grandes sacrificios por nuestro pueblo. Ser amable es considerado una señal de debilidad. —Explicó. —Cuando llegué a la tierra, tuve que aprender que era algo diferente. Al principio me costó entenderlo, pero hoy creo que ser amables no solo es algo bueno, sino que es una verdadera señal de fortaleza. En la tierra las personas tienen un concepto del afecto que es más posesivo. Aquí querer a alguien o a veces el solo hecho de ser amable con esa persona, implica de alguna forma que tienes un derecho sobre ella. Y que eso nunca va a cambiar. Que sin importar lo que hagas o lo que te suceda, debes seguir comportándote de la misma manera. Los terrícolas tienen una tendencia a creer que hay sólo una forma de hacer las cosas y que si éstas no son como las han aprendido, entonces están mal o no sirven. —No pude más que asentir con la cabeza ante sus acertadas conclusiones. —Yo he aprendido que las relaciones cambian y que el afecto no siempre se vive igual. Creo que el amor que siento por Dick no es el mismo que sentía por él cuando empezamos a salir, pero no por eso es peor o es menos genuino. Simplemente es diferente. Y el que él siente por mí también lo es y eso no tiene porqué ser algo malo. Creo que las personas ponen mucha presión en cómo tienen que ser las relaciones en vez de simplemente aceptarlas y conocerlas. —Hizo una pausa para darle un trago a su botella de agua. —Jinx, el hecho de que Wally ya no sea tu novio no quiere decir que él haya dejado de quererte ni que hayas dejado de importarle, de la misma manera que haberte equivocado con él y con Donna no invalida tus sentimientos. No los hace menos reales. Puede que no haya estado bien y que te hayas equivocado, no negaré eso. Pero lo importante es que te diste cuenta y que elegiste no seguir haciendo daño. Y creo que en eso deberías concentrarte al momento de definir qué clase de persona eres.

Le dediqué una sonrisa cargada de alivio mientras las lágrimas resbalaban por mis mejillas sin poder evitarlo.

—Gracias.

—Creo que deberías perdonarte por todo lo que has hecho y empezar a enfocarte en lo que quieres hacer.

—¿Y qué hago con todo el cariño que sigo sintiendo por Wally? Siento que va a ahogarme, que nunca se me va a pasar esta angustia.

Ella volvió a apretar mi mano.

—Pasará. Y se convertirá en lo que tenga que convertirse. —Me soltó e hizo aparecer una pequeña chispa verde que se transformó en una esfera más grande, casi del tamaño de una naranja. Y entonces, estalló suavemente desapareciendo en pequeños hilos verdes que se esfumaron en el aire. — No te preocupes tanto por dónde vas a poner tu cariño o qué vas a hacer con él. Déjalo salir y convertirse en lo que tenga que ser.

Volví a enjugarme las lágrimas, ya sin resistirme tanto a que salieran a raudales.

—Sigo sin entender porqué sigues con Dick. —Dije intentando bromear para aliviar la tensión. Starfire me dirigió una mirada pícara.

—Ya te lo dije. El sexo es muy bueno.

Continuamos hablando de otras cosas mucho más relajadas porque la cuota de intensidad de esa noche estaba más que cubierta. Nos hicimos algunas mascarillas más hasta que nos dimos cuenta que eran casi las cuatro de la mañana y Starfire tenía que estar en la Unidad a las siete treinta, de modo que le quedaban apenas dos horas para dormir si es que pretendía descansar un poco.

Odié la alarma con todas mis fuerzas, pero por suerte Star se despertó de un salto y la apagó enseguida. Se alistó casi sin hacer ruido, pero yo todavía estaba un poco desvelada así que la escuché quedándome inmóvil mientras intentaba volver a dormirme. Finalmente, me venció el cansancio y no la escuché irse pero la paz no me duró mucho (o eso me pareció) porque pronto sentí el timbre del departamento sonando.

No sabía si era otro de los legados indeseables de la Colmena o simplemente mi psiquis haciéndome la vida más complicada como de costumbre, pero yo tenía un sueño muy liviano así que fui la primera en despertar ante aquel insoportable ruido. Pretendí ignorarlo, creyendo que sería alguien tocando equivocadamente, pero luego pensé que quizá Starfire se habría olvidado algo que necesitaba para el trabajo así que tras ver que mis amigos seguían durmiendo muy plácidamente, decidí abandonar mis aposentos para averiguar quién perturbaba nuestro descanso de sábado por la mañana.

Me puse la bata sobre el pijama para aplacar un poco el frío matutino de aquel Noviembre que estaba llegando a su fin y arrastré los pies hasta la puerta, confiada de que sería mi amiga alienígena.

—¿Qué se te olvidó? —Pregunté mientras abría la puerta. Pero no me encontré con la tamaraneana. —¿Brenda?

Sentí como abría los ojos como platos mientras ella se sobresaltaba de verme. Se notaba que recién salía del trabajo porque llevaba el cabello atado en su típica cola de caballo alta, con algunos mechones cayendo a los costados de su rostro y el maquillaje un poco corrido. Detrás de sus características gafas negras había una mirada que oscilaba entre el cansancio y la plegaria mientras su boca pintada de rojo temblaba en un gesto vacilante.

—¿Puedo pasar? Ay, no. Perdona. Jinx. Lo siento. Yo... —Dijo ella tan rápido que apenas pude entenderla mientras intentaba recuperarme de la sorpresa que parecía ser mutua. Brenda se pasó la mano por la cara y clavó la vista al suelo. Emitió un hondo suspiro y adiviné que estaba intentando enfriarse. —Buenos días —Saludó, alzando el rostro e intentando esbozar una sonrisa que no se viera incómoda. —. Lamento venir sin avisar. Yo quería saber si...—Noté que sus nervios la hacían perder el Norte de nuevo, por lo que decidí intervenir a su favor.

—Pasa. Yo despertaré a Simon —Le indiqué haciéndome a un lado para que entrase. Ella asintió con un gesto de la cabeza y obedeció, acomodándose en el sillón de dos plazas mientras repasaba el living con la vista, como para hacer algo.

Yo me escabullí al pasillo en dirección a la habitación que SeeMore compartía con Billy y Kyd Wykkyd. Entré silenciosamente, procurando no despertar a los demás y me abalancé sobre la cama del cíclope.

—SeeMore —Llamé en un susurro mientras le sacudía el hombro. El bulto bajo las sábanas se removió un poco, pero no se despertó. —SeeMore, despierta. Brenda está aquí, vino a verte.

Tuve un sobresalto al ver que una figura se erguía de repente en la oscuridad, pero no era la de quien yo estaba llamando.

—¿Bre… Brenda está aquí? —Al parecer, me había equivocado de cama porque SeeMore acababa de despertar en la cama de al lado. Noté entonces que el bulto en cuestión se movía, quitándose las sábanas de encima dando lugar al rostro de un Billy enojado y somnoliento.

—Ups.—Fue lo único que me salió decir al ver que mi amigo me fulminaba con la mirada.

SeeMore se precipitó sobre la cama de Billy, sentándose a mi lado.

—¿Brenda está aquí? ¿Qué quieres decir con eso?

—Quiere decir que me dejen dormir —Protestó Billy tirando de la frazada para volver a cubrirse la cabeza.

—¿Te dijo algo? ¿Qué es lo que quiere?

Me encogí de hombros.

—¿Por qué no se lo preguntas? Está sentada en el sillón del living, esperándote.

—¿En… nuestro... sillón? ¿Aquí? ¿Ahora? —SeeMore abrió mucho su ojo mientras me observaba boquiabierto. Noté que se paralizaba así que chasqueé los dedos frente a él para hacerlo volver en sí. Él se estremeció y tras parpadear algunas veces, me tomó de los hombros para que nuestros rostros quedaran frente a frente. —¿Qué hago, Jinx?

—Yo te diré qué hacer: —Zanjó Billy, antes de que yo pudiera hablar. —Te paras, salen del cuarto y me dejan dormir.

—¿Qué hago? —Inquirió el cíclope, tomándome más bruscamente e ignorando olímpicamente los pedidos de Billy.

—Habla con ella.

—¿Y si vino a dejarme? ¿Y si ya está saliendo con alguien más?

Tomé sus brazos para librarme de su agarre (que ya era tan nervioso que comenzaba a hacerme daño) y enlacé sus manos con las mías mientras seguía viéndolo de frente.

—Solo hay una forma de averiguarlo.

—Sí: ¡DEJÁNDOME DORMIR! —Exclamó Billy, ya sin sutilezas mientras se replicaba en su cama llenándola de clones, obligándonos a abandonar el lugar. Una vez en el pasillo, noté como SeeMore respiraba con dificultad, dando hondas bocanadas de aire inclinando su cuerpo hacia adelante y atrás. Avanzamos hasta la puerta que conectaba el living con el pasillo y tras asomarse y comprobar que Brenda estaba ahí, el cíclope volvió sobre sus pasos pegando su cuerpo a la pared del pasillo.

—No puedo. —Soltó, mirándome suplicante. —No puedo, Jinx. No puedo enfrentarlo. Miles de veces imaginé este momento y ahora simplemente me supera. Tengo miedo. ¿Y si vino a dejarme? ¿Y si vino a humillarme? ¿Y si quiere seguir conmigo pero luego lo arruino por otra cosa? ¿Y si…?

Me paré frente a él, en absoluto silencio y corté su discurso dándole una fuerte bofetada. SeeMore permaneció unos segundos con su rostro ladeado en la dirección que había seguido mi mano, sobándose la zona herida.

—Gracias.

—Cuando quieras. —Dije y lo empujé hasta el living.

Entré a la cocina por la otra puerta que se conectaba con nuestro pasillo porque estaba decidida a darles privacidad. Pero cambié de opinión tras recordar todas las molestias que esa visita me había ocasionado, interrumpiendo mi descanso un sábado por la mañana. Así que tras hacerme un té, me senté a tomarlo lo más cerca de la puerta que pude, intentando captar algún fragmento de la conversación que se estaba llevando a cabo en nuestra sala.

—¿A quién estamos espiando? —La pregunta de Mamooth me hizo saltar sobre mi asiento, haciendo que casi volcara el contenido de mi taza.

—A nadie —Respondí entre dientes, fulminándolo por la mirada. —. SeeMore y Brenda están hablando en el living.

—¿Y tú estás respetando su intimidad intentando escuchar con la puerta cerrada?

—Yo le abrí la puerta a Brenda y tuve que despertar a SeeMore.

Mamooth asintió con un gesto de la cabeza.

—Es lo justo.

—¿Así que esa arpía se dignó a venir? —Esta vez era Billy el que entraba en escena, revolviéndose el cabello distraídamente con una mano. —Espero que se reconcilien, extraño el Riotz.

Tomó una silla y se sentó a mi lado, pegado en la puerta.

—¿A ti quién te dio vela en este entierro? —Le espeté, alzando una ceja.

—¿Qué? ¿Interrumpen mi sueño de belleza y no tengo derecho a saber el desenlace de la historia?

—Ni durmiendo un año entero podrías arreglar tu cara. —Le escupí con veneno, dándole un sorbo a mi té.

—Tienes razón, esta belleza no necesita ningún retoque. — Atajó Billy, señalando su rostro con un ademán de su mano mientras sonreía. —Es sólo para ser apreciada por observadores expertos, como cualquier buena obra de arte.

—Oye, Mona Lisa, deja de parlotear y pásame mi taza — Ese comentario solo podía venir de Gizmo, que acababa de entrar en la cocina. Billy no se movió sino que se replicó haciendo que uno de sus clones fuera hasta la alacena para bajar la taza que el chaparrito pedía. —¿Y a quién estamos espiando?

—No estamos espian…

—A SeeMore —Respondieron Mamooth y Billy a coro, cortándome.

—¿Y por qué? ¿Enloqueció y está por arrojarse por la ventana?

—Brenda vino a verlo.

—¿O sea que podremos volver al Riotz?

—Nuestro amigo ha estado sufriendo por meses, arrastrándose en sus lágrimas, hundido en la tristeza más infinita y angustiante que se pueda sentir, presa de la incertidumbre y la agonía de no saber qué iba a pasar con su relación y cuando por fin parece que todo se va a aclarar, ¿ustedes sólo pueden pensar en volver a un tonto bar? —Disparé fulminándolos con la mirada. Un silencio de velorio se instaló en la cocina a la par que los tres clavaban la vista en el suelo, sin poder ocultar su vergüenza. Solté una carcajada sonora, digna de una risa de bruja. —¡Debieron ver sus caras!

—Ya me parecía extraño que dejaras de ser una perra sin corazón de la noche a la mañana. —Contraatacó Billy, esbozando una sonrisa maligna.

—Menos charla y más acción. —Apremié, acercando la oreja a la puerta e intentando escuchar algo de lo que se conversaba en el living.

—Creo que dijo algo de una casa —Murmuró Billy mientras Kyd Wykkyd entraba a la cocina en su habitual silencio.

—No seas tonto, obviamente dijeron algo de una estaca.

—¿Estaca? Eso no tiene sentido.

—Claro que lo tiene. Lo que pasa es que tú escuchas con el…

La puerta se abrió impidiéndome terminar esa oración y logrando que Billy y yo cayéramos de nuestras sillas. SeeMore y Brenda nos miraban parados desde el marco de la puerta, con una mezcla de sorpresa y enojo en sus rostros.

—¡Oh, Brenda! —Exclamó Billy poniéndose de pie y fingiendo sorpresa. —¡Cuanto tiempo sin verte! ¡No sabía que estabas aquí!

—Pues el sentimiento es mutuo, Billy. La última vez que vine tú no vivías aquí. —Replicó la rubia, sonriendo socarronamente. Billy abrió la boca para responder pero yo le di un codazo poco sutil impidiéndole continuar y lo arrastré hasta la mesa para que tomáramos el desayuno en silencio, sin pasar más vergüenza.

SeeMore carraspeó captando nuestra atención y obligándonos a voltearnos para encontrarlo tomando la mano de Brenda y avanzando hasta la mesa.

—¿Qué te pasa? ¿Tienes gripe? —Inquirió Gizmo sin ocultar su hastío.

—Espero que no —Contestó el cíclope y tras intercambiar una mirada cómplice con la rubia, agregó. —. Sólo quería decirles que Brenda y yo volvimos a estar juntos.

—¿O sea que podemos volver al Riotz? —Le di un pisotón a Mamooth por debajo de la mesa por haber hecho una pregunta tan insensible.

—¡Felicitaciones! —Exclamé, esbozando una sonrisa honesta y alzando mi taza a modo de brindis. El resto de los chicos iniciaron unas tenues palmas, con Kyd incluido que se acercó para sentarse junto a nosotros.

—Y también quería decirles que ella sabe quienes fuimos y….

—¡Y pienso que es súper cool! ¡Quiero saber todo sobre su pasado oscuro! —Exclamó Brenda, rematando la oración y haciendo que nos volviera el alma al cuerpo. Soltamos una risa incómoda.

—¿Qué te hizo cambiar de opinión? —Le pregunté una vez que la tuve sentada en frente mientras el resto de los chicos conversaban animadamente. Brenda le dirigió una mirada de admiración a SeeMore, que estaba demasiado abstraído en su conversación con Billy y Mamooth.

—Él —Repondió, sin despegarle los ojos de encima. —. Es demasiado bueno para dejarlo pasar, ¿Sabes? Al principio pensé que era algo terrible y sin retorno pero luego me di cuenta que no tenía porqué ser así. Que tenía que enfocarme en quién era y no en quién había sido y que al final eso es lo que importa.

—El pasado es importante pero no podemos dejar que sea lo único que nos defina.—Sentencié para sintetizar su idea. Ella asintió con un gesto de la cabeza y tomó un sorbo de su taza. —Además SeeMore no fue el único que te extrañó por aquí.

—Me dijo que cortaste con Wally. Además, ¿cuándo volvió Billy? Quiero saberlo todo mientras nos ponemos al día con el All Stars 3. — Dijo ella muy seriamente mientras me señalaba con la tostada que acababa de morder.

Una ráfaga de viento se coló en la cocina, golpeándonos la cara a la par que sentíamos unos pasos aterrizar en nuestro living. Pronto la figura de Starfire apareció en la habitación, levitando frente a la mesada buscando taza y cubiertos.

—Tengo una hora libre en el trabajo y quise aprovechar para volver a desayunar con ustedes, amigos. —Anunció ella, de espaldas a nosotros sin darse cuenta de que teníamos una invitada. Al voltear, ahogó un grito al ver a Brenda y estuvo a punto de dejar caer su taza y su plato. — ¡Por un millón de Goglards! ¡No sabía que teníamos visitas!

—Starfire, quiero presentarte a Brenda —Dijo SeeMore poniéndose de pie y señalando a su novia. Brenda se paró de un salto e intentó hacer algo similar a una reverencia.

—Oficial Koriand'r, es un placer conocerla.

—Por favor, llámame simplemente Starfire —Repuso ella aterrizando en el suelo y acercándose para estrechar su mano. Luego se volvió a SeeMore y le preguntó por lo bajo. —. ¿Esta es Brenda? ¿La misma Brenda de la que me hablaste…?

—Sí y hemos vuelto a estar juntos. —Respondió el cíclope, acercándose para tomar la mano de su novia. Starfire dio un salto en el aire mientras gritaba de emoción y permanecía levitando.

—¡Amigo SeeMore, eso es maravilloso! —Exclamó la alienígena mientras envolviendo a los tortolitos en un abrazo muy sentido. —¡No puedo esperar a que nos conozcamos! ¿Te gustan las mascarillas? ¡Podríamos ver el programa de travestis que tanto les gusta!

Starfire continuó haciéndole propuestas a Brenda mientras el resto de nosotros desayunábamos con calma sin poder evitar sonreír. Finalmente, la tamaraneana se dio cuenta que su hora libre había terminado y salió volando literalmente por la ventana, rumbo a la oficina a toda velocidad.

—Me gustaría saber porqué cada vez que vengo a este lugar hay una chica nueva viviendo de prestado. —Comentó Brenda con una mezcla de sorpresa y enojo, mientras lavábamos los platos. SeeMore y yo intercambiamos una mirada cómplice antes de responder.

—Es una larga historia.

Pasada la emoción del retorno de Brenda, ella y SeeMore anunciaron que saldrían a pasear para aprovechar el sábado. Billy dijo que dormiría la siesta para terminar con su sueño de belleza mientras que Mamooth y Gizmo dijeron que tenían cosas que hacer en el centro. Kyd, como cada sábado, se retiró rumbo al Hostel donde Angel vivía. Eran más o menos las tres de la tarde, por lo que aún faltaba mucho para que Starfire volviera del trabajo, así que aproveché la calma del departamento casi vacío para recostarme y descansar un poco.

Cuando estaba terminando de acomodar mi cama, me acerqué al armario para guardar unas blusas y entonces me topé con mis bastidores y pinturas. Había conseguido rescatarlas del departamento de Wally en una de las furtivas visitas que hice como su amante, pero no había vuelto a usarlas desde que habíamos perdido contacto. Me quedé mirándolas unos instantes y entonces noté el cuadro de la Torre T asomando tras los objetos, intacto desde la fatídica tarde en la que había visto a Wally y a Donna juntos. La nostalgia me impactó sin piedad ni aviso al verlo. Pero no dejé que me dominara, e invadida por una fuerza que no sabía que tenía guardada, saqué mis todo y lo acomodé en mi improvisado balcón de la escalera de incendios.

Ya estaba empezando a refrescar cada vez más temprano porque los días se iban haciendo más cortos a medida que nos hundíamos más y más en el implacable invierno, pero no me importó. Respiré hondo y dejé que el aire helado entrara por mi nariz mientras sentía como mis mejillas se enrojecían. Le di un vistazo a la ciudad desde esa perspectiva. Era una hermosa tarde de invierno, cubierta por un cielo gris que anunciaba una incipiente nevada. Clavé los ojos en el bastidor mientras mi mano se acercaba casi por inercia para bocetear en él con un lápiz.

Y cuando quise darme cuenta, había vuelto a pintar.


¿Vieron que al final no soy tan buena? Al menos uno de estos tres va a tener su final feliz con su pareja. ¡Volvió Brenda! Así que espero que estén felices, me encantó que eso les quedara pendiente. Es un arco menor, pero también me lo pensé mucho y hacerla a ella también me gustó mucho (ya tendrá más intervenciones divertidas, lo prometo). Me cuentan qué les pareció la intervención de Dick, la conversación con Starfire y si ustedes también se confunden de cama cuando despiertan a nadie. Muy efectivo el método de Jinx para darle coraje a SeeMore, ¿no? xD jajajajaja

Las llevé por el tour de caca pero ahora estamos en un lugar mejor. Déjenme sus conclusiones en sus comentarios, ¿Qué onda esta ola de crímenes de ex estudiantes de la Colmena? ¿Les gustó el final del capi?

¡Ya estamos en la recta final! Quedan cinco capítulos y luego... Luego quizá, las sorprenda por otro lado. No se pueden quejar, que este capi está largo. Les mando un abrazo fuerte, cuidense mucho, mantenganse a salvo, no salgan de no ser necesario, GRACIAS por su apoyo y nos leemos el Viernes!

Coockie