¡Hola mis queridas! ¿Qué tal están? Espero que recuperándose de la rabia que les dejé el finde jajajaja. Las quiero. Gracias Nikki y Astrid por sus reviews. Pronto en este capítulo se responden sus dudas. Me divertí leyendo sus teorías y si se han quedado intrigadas, se supone que estoy haciendo bien mi trabajo.

Nikki, para responder a tu pregunta y ahorrarte el tour de caca que significaría releer mis historias: la chica que le da el cigarrillo a Jinx es Luna, un personaje de "De la guerra al amor, solo hay un paso" y "Del amor a la guerra" que son dos de mis historias. Me encanta poner referencias de mis otros fics en todo lo que escribo, de hecho acá Jinx lleva una agenda para sus clientes... Como Nicole en "Una simple Agenda" (aunque esto fue inconsciente, me di cuenta cuando ya tenía bastante escrito ajajaj). A su vez, el mensaje de "Pedidos Ya" que le llega cuando está esperando que Wally le responda también es una referencia a ese fic. Seguro he puesto diálogos cruzados también queriendo y sin querer, es algo que me sale inconsciente y también consciente. Quiero ser como la gente de Pixar que pone guiños de sus otras pelis xD

Ojalá se les saquen algunas dudas y bueno, queden otras. Teniendo en cuenta que el Viernes es Noche Buena y que probablemente tarde un poco en traer el Bonus porque todavía no lo he escrito, ¿Qué les parece si actualizo el Jueves y terminamos? Me lo responden en los reviews.

Recomiendo fuertemente leer escuchando "Por Mil Noches" de Airbag, que es la canción que inspiró toda esta historia realmente. Apareció como la más escuchada según las estadísticas de mi spotify y casi le pongo así al fic, pero claro, ustedes no iban a entender ni pedo jajaajaj. En fin, espero la lean con eso de fondo. Gracias por el apoyo y nos leemos abajo!


19

"Yo no soy lo que me ha pasado

yo soy aquello en lo que decido convertirme"

—Albert Camus

—¡No te saldrás con la tuya! —Gritaba Dick, golpeando con sus puños las paredes de la cápsula que los aprisionaba. Madame Rouge rió divertida, ante aquel arrebato.

—¿Dónde está Stephan? —Inquirió Roy, desafiante.

—No te preocupes, está a salvo —Respondió Rouge para luego esbozar una sonrisa maligna y decir: —por ahora. Deben quedarle unos pocos minutos de vida.

—¿Qué hiciste con él?

—¿Por qué te importa tanto? Ninguno de ustedes sobrevivirá esta noche.

Yo estaba inmóvil, repasando con la vista a los Titanes, prestando atención a cómo cada uno de ellos intentaba salir usando sus poderes. Garfield cambiaba de forma constantemente, robando el poco espacio disponible para todos e interrumpiendo las maniobras de los demás. Abeja se encogió y buscó escurrirse por alguna endija que pudiera haber quedado entre el suelo y la pared de la cápsula mientras Victor apuntaba con su cañón y disparaba contra las paredes. Raven estaba sumida en su meditación, hasta que vi salir su característica aura negra en forma de cuervo que voló en dirección nuestra menguando por salir de la cápsula sin éxito, estallando y dispersándose en todas las direcciones.

Starfire seguía disparando en todas las direcciones, con lágrimas en los ojos. Noté como su energía se iba volviendo más débil, mostrándose en rayos más delgados y que brillaban con menos intensidad. Más y Menos corrían de un lado a otro mientras Aqualad intentaba rastrear un posible conducto de agua para hacer uso de sus poderes. Trueno y Rayo estaban envueltos en una discusión cuyos motivos escapaban a mi razonamiento. El único que permanecía quieto sin hacer nada, parado y viéndome sin ver era Wally. Sentí que se me estrujaba el corazón. Pero ya había llegado hasta ahí, era demasiado tarde para retractarme.

Giré para acercarme a Rouge nuevamente y confrontarla.

—Ya te di lo que querías —Le solté secamente. Ella se volvió a mí y me estudió de arriba a abajo antes de contestar. Buscó en su bolsillo y sacó el bendito pen drive. Extendí mi brazo para tomarlo, pero ella lo corrió de mi alcance.

—Has sido una excelente cómplice, Jinx —Dijo y en un lento movimiento, volvió a guardar el pen drive en el cinturón que colgaba de sus caderas. —y por eso me gustaría contar contigo un tiempo más.

—¿Qué quieres decir? —Le espeté, abriendo mucho los ojos. —Creí que teníamos un trato. Hice lo que me pediste, ahora dame lo que es mío.

—Te dije que con el tiempo me he vuelto una excelente negociante —Siguió ella, sin ocultar el disfrute que sentía por tener el control de la situación. La fulminé con la mirada. —. Si logré que hicieras todo esto con esta pequeña presión, imagina lo que serías capaz de hacer a largo plazo y con algo de entrenamiento. No pienso dejarte ir.

—Eres una arpía. —Murmuré entre dientes, haciendo que mis ojos brillaran de poder mientras la fulminaba con la mirada. Pero Madame Rouge ni se inmutó.

—¿Vas a decirme que no lo disfrutaste? —Ella alzó la voz al decir esas palabras y noté que lo hacía para que los Titanes escucharan con claridad lo que estaba diciendo. —Fingiendo desconcierto durante toda la tarde, tomándoles el pelo para arrastrarlos hasta aquí. Admítelo, Jinx. Tal vez puedas resistirte un tiempo más pero creeme: llegará a gustarte. Lo llevas dentro de ti. —No respondí. Me quedé viendo la escena en silencio, ante lo cual Madame Rouge aprovechó para decir: —Ahora sé una buena chica y termina el trabajo que empezaste.

Giré sobre mis talones resignada, caminando con la vista clavada en el piso y en dirección a los Titanes. Ya estando a tan sólo unos metros, me atreví a mirarlos de nuevo y me reencontré con sus expresiones suplicantes.

—Vieja, no tienes que hacer esto. —Dijo Garfield, acercándose y sosteniéndome la mirada. Negué con la cabeza mientras levantaba mis manos y sentía como mis ojos brillaban.

—Jinx, somos tus amigos —La voz de Dick intentaba frenarme, pero yo no tenía opción. Tenía que seguir adelante.

—¡Amiga Jinx, por favor! —El ruego de Starfire estuvo a punto de quebrarme, pero mis manos ya estaban cargadas de poder, listas para disparar en cualquier momento.

—Jinx… —Wally habló en apenas un susurro, con su voz quebrada apenas audible y supe que había llegado el momento.

—Solo tengo algo para decir —Murmuré finalmente, ganándome la atención de todos. —. Sashay away, hija de puta. —E ignorando el desconcierto en la mirada de los Titanes, giré en una fracción de segundo para volver a Madame Rouge mientras gritaba: —¡KYD AHORA!

Dos portales se abrieron justo debajo de los pies de esa arpía, atrapando sus piernas en ellos e impidiéndole moverse. Yo corrí en su dirección, disparándole rayos sin parar y sin darle tiempo a defenderse, mientras Angel llegaba volando desde el fondo del depósito, cargando a Mamooth de sus brazos y dejándolo caer detrás de Rouge.

—¡Billy, rodéala!

Un séquito de clones apareció sin previo aviso de entre las cajas, formando una ronda alrededor de ella que aún estaba aturdida por el impacto de mis rayos. Se abrió un portal negro del que salieron SeeMore y Kyd para sumarse a la ofensiva.

Coordinar aquello no había sido sencillo. Tras la visita de Rouge a mi sala de Tarot, tuve que pensar rápido. Tenía pocos días para actuar y sabía que la tenía siguiéndome el rastro, así que no podía llamar a los chicos por los medios habituales por los que solíamos comunicarnos. Tampoco era seguro reunirnos en mi departamento o en el de alguno de ellos, porque seguro que Rouge terminaría encontrándonos. Pero todavía teníamos algo a favor: Madame Rouge había tenido tiempo de leer nuestras estrategias, de conocer nuestras más palpables inseguridades pero no sabía quiénes éramos nosotros. No había podido conocer nuestra historia.

Así que recurrí al código que usábamos en La Colmena cuando alguno estaba en problemas graves y no quería que el Hermano Sangre supiera. Una frase que habíamos repetido más de una vez en aquel extraño año. Un juego de palabras sencillo e inentendible que fuera difícil de decodificar.

—Escucha Billy —Dije, la tarde del día en que Madame Rouge había aparecido en mi sala. Estaba atendiendo el habitual llamado de mi amigo y aproveché para ponerlo al tanto de la situación. —compré un auto con dos muertos en el baúl.

—Genial —Respondió él, con un tono entusiasta. Puse los ojos en blanco. Para Billy, de alguna forma inexplicable, los problemas siempre le significaban diversión. — ¿Cuándo puedo ir a conocer el auto?

—Lo antes que puedas.

—Le avisaré a mis tíos, se pondrán contentos. A ellos siempre les gusta saber de ti. —Ese era el código que nos permitía entender que el otro había captado la urgencia del pedido y que se encargaría de poner al resto al tanto.

—Genial, gracias. Todavía está en reparación, así que sería ideal que nos viéramos directamente en el mecánico —Rogué que Billy recordara que con eso le estaba diciendo que teníamos que encontrarnos en la horrible catacumba que solía ser nuestra primer guarida. Era el único lugar seguro del que disponíamos, inclusive cuando estábamos en La Colmena.

—¿¡El mecánico!?—Repitió Billy escandalizado, dándome a entender que había comprendido a la perfección porque él odiaba ese lugar. —¿Tan mal está ese auto?

—No tienes idea. Es un dolor de cabeza. Y ni hablar de los muertos.

—De acuerdo. Nunca recuerdo cuándo tenemos capacitación aquí en el trabajo—Billy había modificado la oración original para adaptarla a nuestro contexto actual. Solíamos decir "Nunca recuerdo cuándo tenemos clase de física" para que otro terminara la oración indicando qué día sería prudente reunirnos.

—Los jueves, Billy. Por la tarde. —Contesté.

—Los Jueves son fatales, siempre hay mucho tráfico. —Supe entonces que el mensaje se había entendido y que él deseaba retomar la normalidad de la conversación.

Aquel Jueves tardó un siglo en llegar o al menos eso me pareció. Fui la primera en entrar a nuestra antigua guarida. Tuve algunos inconvenientes para acordarme el último código de seguridad que habíamos puesto hasta que recordé que era "RobinCalzónChino" y conseguí que la puerta se abriera frente a mí.

El lugar estaba tal como lo recordaba, oscuro y sucio con un fuerte olor a humedad que se metía de prepo y sin aviso por tus fosas nasales. Era lo más parecido a vivir dentro de un inodoro que había experimentado en mi vida, pero era el único lugar en el que sabía que estábamos seguros. Rouge no conocía la existencia de esa base porque era la que habíamos ocupado antes de ser parte de la Hermandad y de reformar nuestro equipo, pasando a ser seis para ser los Cinco del Mal. También había sido nuestro primer refugio fuera de La Colmena. Lo habíamos inaugurado cuando aún éramos parte de la escuela, como una especie de Casa del árbol y fundamentalmente como un lugar para poder tener sexo sin que el Hermano Sangre nos estuviera espiando.

Casi me da un infarto al escuchar un ruido desde el fondo del lugar y descubrir que en realidad, no había sido la primera. Mamooth estaba ahí, revisando el refrigerador y ocupándose de vaciar su contenido.

—¿Qué diablos estás haciendo? ¡Esa comida tiene años!

El gigantón se encogió de hombros.

—Pues, de algo hay que morir, ¿no?

Me dejé caer en una de las polvorientas sillas, mientras dejaba salir un suspiro de resignación. Mamooth se sentó a mi lado, sosteniendo un sandwich lleno de moho.

—¿Tan grave es?

—¡Pues espero que lo sea, cabezas de chorlito!—La inconfundible y aguda voz de Gizmo se hizo presente desde la entrada, seguida del ruido de unas pequeñas rueditas que indicaban que llevaba su valija a cuestas. —¿¡Tienen idea lo difícil que es conseguir un vuelo que vaya de New Jersey a Jump City en medio de la semana!?

El chaparrito apareció frente a nosotros, con su valija carrito a su lado y nos observó con el ceño fruncido, apretando los labios que ahora estaban adornados por un pequeño bigote negro y recto. Mamooth y yo intercambiamos una mirada de desconcierto y supe que estábamos pensando lo mismo cuando los dos soltamos una fuerte carcajada.

—¿Qué diablos les pasa?

—¿A ti qué diablos te pasa que tienes una zarigueya colgando del labio? —Contraatacó el grandote mientras yo me sostenía la panza de lo mucho que me estaba riendo. Gizmo nos fulminó con la mirada.

—Es un bigote, me hace parecer más grande y a mí me gusta, ¿De acuerdo?

—Lo que digas, Salvador Dalí. —Le solté con sarcasmo, haciendo que Mamooth golpeara la mesa mientras reía.

—¿De qué se ríen? Pensé que teníamos un muerto en el baúl. —Billy llegó seguido de sus clones que cargaban sus pertenencias sin discreción alguna. Al encontrarse con Gizmo cara a cara soltó una fuerte risotada y siguió caminando.— No sabía que la emergencia era que Gizmo estaba teniendo una crisis identidad y que ahora se cree mexicano.

—Yo diría que es la reencarnación de Hitler.

Seguimos riendo con ganas mientras Gizmo nos fulminaba con la mirada justo cuando un portal negro se abría, dando paso a Kyd y a SeeMore que llegaban acompañados de sus respectivas parejas. Dejé de reír al instante y adopté un semblante serio, al notar que Brenda estaba ahí.

—Sé que compraste un auto con dos muertos en el baúl pero…

—No voy a dejarlo solo —Lo cortó su novia, tomándolo con fuerza del brazo y dando unos pasos para confrontarme. —. No pienso permitir que corra un riesgo a mis espaldas mientras me quedo de brazos cruzados…

Puse los ojos en blanco.

—Brenda… —Dije, intentando frenarla mientras me ponía de pie para acercarme.

—Yo quiero estar con él. No me importa lo que haya sido ni en qué pueda estar involucrado, no voy a dejarlo solo.

—Intenté explicarle que podía ser peligroso, pero ella simplemente no quiso... —Corté las excusas de SeeMore haciendo un gesto de la mano y una vez que conseguí que los dos estuvieran en silencio, los miré con cierta severidad y dije:

—Brenda, esto es muy peligroso…

—¡No me importa, yo…!

—Por lo tanto —Continué, alzando la voz y dando a entender que no iba a aceptar más interrupciones. —es muy importante que si vas a involucrarte, sepas que debes tener mucho cuidado y nos hagas caso. No importa qué tan descabelladas te resulten mis advertencias, tienes que obedecerlas. Si vas a colaborar, si vas a ser parte de este equipo pero sobre todo, si realmente te importa acompañar a SeeMore debes hacer lo que te digamos, ¿De acuerdo?

—De acuerdo—Respondió ella sin vacilar ni un instante mientras apretaba con más fuerza la mano del cíclope.

Los cuatro avanzaron, sentándose alrededor de la pequeña mesa y yo me quedé de pie, porque sentía que así iba a captar mejor su atención. Sin detenerme en muchas introducciones, les conté lo que había sucedido. La visita de los Titanes, el potencial resurgimiento de La Colmena y el rol de Madame Rouge reclutando ex estudiantes. Hice énfasis en el ataque de Cheshire y el riesgo que implicaba resistirnos. Di un hondo suspiro antes de contar lo que Rouge me había revelado, porque sabía que tendría un fuerte impacto en la moral de Billy. Si ya había sentido que nos había fallado yéndose a vivir con la arpía de Karen, saber que en realidad había sido una impostora todo ese tiempo iba a ser demoledor.

—Esto es muy injusto —Protestó Gizmo, cruzándose de brazos.

—Lo sé, a esta altura de nuestras vidas deberían dejarnos vivir con tranquilidad….

—¡No puedo creer que hayan reclutado a Jinx! Yo soy mucho más inteligente que ella —Sentenció el chaparrito, anotando la explicación de SeeMore en la lista de cosas que le importaban un carajo. Puse los ojos en blanco.

—Si quieres con gusto te cedo mi lugar.

—Bah, yo no soy plato de segunda mesa de nadie. Además, en mi trabajo me dan bono de Navidad—Resopló.

—No puedo creerlo —Decía Billy, pasándose la mano por la cara sin ocultar el desconcierto. SeeMore y Kyd le daban palmadas en la espalda a modo de apoyo. —¿Todo este tiempo estuve cogiéndome una cincuentona? Eso es aún más perturbador que el rumor de Sangre abusando de nosotros cuando estábamos bajo el control mental.

—Sí claro, rumor… —Susurró Gizmo, poniendo los ojos en blanco.

—¿Abusar de ustedes bajo el control mental? ¿Qué quiere decir con eso? —Inquirió Brenda, cuya cara era un poema tras las fuertes revelaciones que había tenido mi relato.

—Es una larga historia —Respondió SeeMore, intentando tranquilizarla.

—¿Y cuál es el problema? Vamos a patearle el trasero a esa vieja. —Zanjó Mamooth, que ya estaba comiendo un poco de queso maloliente.

—No es tan sencillo, Mamooth. Ella sabe todas nuestras estrategias, pasó meses estudiando nuestras formaciones. Midió nuestros conocimientos, sabe todo lo que hemos aprendido. —Repliqué, posando una mano en mi frente dramáticamente. Lancé un suspiro. —Necesito un cigarrillo.

Y sin pedir permiso e ignorando que estábamos en un espacio cerrado, saqué la caja y me puse a fumar.

—¿A quién se le ocurre guardar todos nuestros antecedentes? Pensé que los habías borrado. — Acusó Billy, mirando a Gizmo de reojo. El aludido puso los ojos en blanco, fastidiado.

—Ya te lo dije, cerebro de moco. Borrar los datos hace que se copien en la nube, es decir, son recuperables. Guardarlos en una memoria personal era la única forma de asegurarme que ya no estarían en el sistema.

—¿Y por qué no destruiste la memoria?

—¿Y arriesgarme a que alguien pudiera encontrar sus restos, reconstruirla y acceder a nuestros datos? Claro, eso es mucho más seguro, renacuajo deforme. Además, no fui yo el que trajo a una completa extraña a vivir a casa y le contó todos nuestros secretos. —Retrucó Gizmo, cruzándose de brazos. Billy se encogió en su asiento, avergonzado.

—Pues al menos yo no guardo todas las cosas importantes en el mismo lugar.

—¡Eso no debería ser un problema si hubieras mantenido tu enorme bocota cerrada!

—¡Pues no estaríamos en esta situación si no hubieras querido guardar todos tus estúpidos libros de La Colmena!

—¡Eso no sería un inconveniente si tú no pudieras estar sin cogerte todo lo que camina!

—¡Basta! —Los corté en seco, antes de que la cosa pasara a mayores. Di una pitada a mi cigarrillo. —No tiene sentido que se echen la culpa entre ustedes. ¿No lo ven? La única responsable aquí es Rouge. No teníamos forma de saber qué iba a pasar, ¿de acuerdo? Si solo van a pelear mientras se echan en cara tonterías el uno al otro, entonces ya estamos perdidos.

Ninguno de los dos se atrevió a responderme y se instaló un incómodo silencio interrumpido únicamente por los sonidos que hacía Mamooth al masticar el rancio queso que estaba devorando. Cuando me terminé el cigarrillo me encendí otro automáticamente. Estaba demasiado alterada para pensar y me sentía absolutamente culpable, aunque sabía que darle entidad a ese sentimiento no me traería nada bueno. Otra vez esta estúpida marca arruinando nuestra existencia y diciéndonos que no podíamos escapar.

Pero yo no quería huir. Yo no quería irme. Yo no quería tener que empezar de nuevo por enésima vez. Ya estaba harta de ver mi vida pendiendo de las decisiones de otras personas a las cuales ni siquiera les importaba. Ya no quería seguir siendo un títere de mi pasado y darle rienda a la gente de manejar mi presente a su antojo. Ya no quería esa marca en mi vida, estaba cansada de dar un paso temiendo que fuera a arruinar cada cosa que me proponía construir.

—Un momento, hay algo que no estamos teniendo en cuenta. —Dijo SeeMore, rompiendo el silencio. Todos nos volvimos a él. —Jinx, ¿Cómo lograste reunirnos aquí sin que Rouge pudiera seguirte?

Dejé salir un poco de humo de mis labios antes de contestar.

—Usé los códigos que usábamos cuando estábamos en el colegio.

—Exacto. —Pero seguíamos sin entender a dónde iba el moreno. —Madame Rouge no nos conoce. No sabe todo lo que hemos pasado. Ella cree que tiene todo calculado porque tiene nuestros antecedentes, pero no sabe quienes somos.

—¿Y qué tiene que ver eso?

—¿No lo entienden? —Siguió él, sin dejar de sonreír. —Ella cree que no hay nada para hacer pero nosotros hemos hecho muchas cosas antes. Podemos sorprenderla si hacemos exactamente lo que ella espera.

—No sé porqué, pero siento que esto tiene sentido. —Murmuré, encendiendo el tercer cigarrillo mientras mis amigos se acomodaban mejor para ver a SeeMore.

—Ella cree que estás sola, Jinx. Pero no es así. —Continuó el cíclope. —Todo lo que tenemos que hacer es intentar pensar en lo que Rouge pensaría de nosotros.

—Ya me mareé —Anunció Mamooth, tomándose la cabeza con ambas manos.

—Debe ser por toda la comida podrida que has estado comiendo. —Espetó Gizmo, mirando con asco el queso putrefacto a medio terminar.

—Es simple. Basándose en lo que Rouge piensa que haremos, ¿Qué creen que espera?

—Que entregue a los Titanes porque su ego le hace creer que no tengo otra opción. —Contesté, rápidamente. SeeMore asintió.

—Entonces eso es lo que vas a hacer.

—¿Y luego qué? ¿Se larga con nuestros antecedentes y los abandona? —Inquirió Billy, rascándose la barbilla. —El resto no me importan, pero Starfire es nuestra amiga.

SeeMore negó con un gesto de la cabeza, sin perder la calma.

—No —Lo corté yo, que sentí que estaba entendiendo a lo que iba el cíclope. —. Ella no es tonta. Sabe que yo no quiero volver a la Colmena. No me dejará ir tan fácil. Lo más probable es que intente extorsionarme para que siga trabajando para ella, como trataron de hacer con Cheshire.

—Exacto. —Siguió el cíclope. —Y entonces ahí, entramos nosotros.

—Si nos morimos por salvarle el trasero a esos pelmazos, les juro que los mato. — Sentenció Gizmo, cruzándose de brazos.

—Pero, ¿Cómo? —Mamooth y Kyd observaban todo sin entender. —Ella sabe todo lo que hemos estudiado.

—Puede ser —Continuó SeeMore, esbozando una sonrisa cargada de suficiencia. —Pero no sabe todo lo que somos capaces de hacer.

Intercambiamos miradas entusiasmados y detecté que todos estábamos sintiendo el mismo sesgo de esperanza ante las palabras del cíclope.

—SeeMore tiene razón, pero eso no quiere decir que esto no sea prácticamente una misión suicida. Rouge es muy fuerte y apuesto lo que sea a que no estará sola. —Dije, sintiéndome obligada a bajar las expectativas un poco a tierra.

—Nosotros tampoco estamos solos. —Replicó Billy, multiplicándose en cinco más y sonriendo. —O al menos, yo sé que nunca lo estoy. Ya nunca más. —E hizo que todos sus clones volvieran a integrarse a él.

Le sonreí.

—¿Cuándo crees que sea prudente hacerlo?

—Creo que la muestra de primavera es una gran excusa para reunir a los Titanes y ellos no sospecharían… —Propuse.

—¿No vas a decirles? —Inquirió el cíclope, observándome dubitativo. —¿Ni siquiera a Wally?

—No puedo decirles, especialmente a él. —Expliqué, clavando la vista en el suelo unos momentos. —Debiste ver cómo se puso cuando creyó que me habían atacado en mi casa. Si les digo, podemos estar seguros de que perderemos el factor sorpresa.

—Y además ese grupo de papanatas ya intentaron extorsionarte con tus antecedentes una vez —Agregó Mamooth, que había retomado su improvisada cena de queso putrefacto. Asentí con un gesto de la cabeza.

—No estoy lista para arriesgarme a confiar en ellos de nuevo. Al menos, no en una circunstancia tan extrema.

—¿Ni siquiera en Starfire? —Aventuró SeeMore. Abrí la boca para responder, pero Gizmo fue más rápido.

—¿Confiar en la alienígena que no entiende el sarcasmo? Sí, claro. Seguro que es una brillante mentirosa, una verdadera maestra del disfraz. —Lanzó el chaparrito irónicamente.

—Jamás pensé que diría esto, pero Gizmo tiene razón. Starfire no sabe disimular. Se pondría muy nerviosa y Rouge se daría cuenta. Y lo último que quiero es que esa retorcida perra asquerosa se me escape. —Sentencié, golpeando la mesa con el puño mientras soltaba una bocanada de humo del cuarto cigarrillo de la noche. Billy se puso de pie lentamente y avanzó hasta mí, posando su mano en mi hombro.

—Pues somos dos entonces. —Dijo muy seriamente y me quitó el cigarrillo de la mano para fumar una pitada. Busqué en mi caja y le di uno nuevo, que él se puso en los labios mientras yo se lo encendía. Tosió un poco en el primer intento y esbocé una sonrisa aunque en el fondo sabía que para que Billy sucumbiera a ese hábito que tanto aborrecía, debía sentirse sobrepasado por la situación.

—Bueno… Entonces. A trabajar.

Así fue como determinamos que lo menos sospechoso sería hacer que los chicos fueran a la muestra. Acordamos no hablar ni hacer alusión al ataque sorpresa en ningún momento, porque yo estaba segura de que Rouge encontraría la forma de colarse en la exposición haciéndose pasar por alguien más, después de todo llevaba meses haciéndolo. Encontrarla camuflada con Stephan me dio la razón. No podíamos arriesgarnos a hablar del tema en medio de la muestra y que ella pudiera estar escuchando. Tampoco podíamos hacer que Billy y Gizmo vinieran al evento porque sería muy sospechoso, ya que seguramente Rouge ya sabía que ambos estaban viviendo en otra ciudad, así que se quedaron en esa base subterránea los días previos para que esa maldita francesa no sospechara nada. Había que fingir demencia de principio a fin.

Y si los astros estaban de nuestro lado y todo eso funcionaba sin que Rouge se diera cuenta, todavía quedaba el asunto de la ofensiva. Ensayamos varias esa noche, pero no lográbamos dar con una que fuera lo suficientemente efectiva. Sabíamos que Madame Rouge las conocía y probablemente los ex compañeros de La Colmena con quien nos reencontraríamos también.

—Viejo, menos mal que volví a entrenar. —Jadeó Mamooth, deteniéndose para recuperar el aliento unos instantes.

—Menos mal que llevo años haciéndole bullying a Gizmo. —Dije yo respirando con dificultad.

—Realmente necesito dejar de fumar —Anunció SeeMore, estirándose un poco.

—No va a funcionar —Terció Billy, que era el menos agotado. —. No es suficiente. Va a patear nuestros traseros. Gizmo, eres muy lento.

—Estos tontos zapatos no me dejan correr bien. —Se excusó el bajito, frunciendo el ceño.

—Jinx, tienes baja la guardia derecha.

—Yo no tengo… —Pero antes de que pudiera terminar de replicar, Kyd apareció de un portal y me dio un fuerte golpe en las costillas, demostrando que Billy tenía razón.

—Mamooth, tardas mucho en hacer tu maniobra. Hasta mi madre podría golpearte en ese lapso.

—Tú no tienes madre —Replicó el gigante, cruzándose de brazos.

—Ese es exactamente el punto. Hasta un ser inexistente podría acabar contigo. SeeMore, tienes que hacer tu campo de fuerza más rápido o herirán a Kyd. —Continuó Billy.

—Lo hago lo mejor que puedo.

—No es suficiente.

—Oye —Lo corté, viéndolo con seriedad. —no es como que estamos haciendo una sopa de letras, ¿De acuerdo? Hacemos lo que podemos. Cálmate o yo te calmaré.

—Me calmaré cuando terminemos con esa maldita. —Sentenció Billy, frunciendo el ceño y alejándose unos pasos para iniciar de nuevo la maniobra. Fui tras él para impedir que siguiera caminando, reteniéndolo del brazo.

—Billy —Pero él no volvía a verme, así que tiré de su brazo con más fuerza, obigándolo a girar. —. Basta. No te hagas esto.

—Si yo no hubiera sido tan idiota, si no hubiera permitido que viviera en nuestra casa ahora no estaríamos…

—Deja de culparte por lo que una arpía retorcida nos hizo.

Pero él seguía sin mirarme.

—No entiendes, Jinx. Cometí un error y los puse a todos en riesgo.

—Pues bienvenido a la vida. Básicamente de eso se trata. De malas decisiones y riesgos innecesarios. —Billy abrió la boca para contestar pero no dijo nada, así que aproveché para seguir hablando. —Y no sé tú, pero yo ya estoy cansada de dejar que sean mis errores los que me definen. No somos nuestro pasado, Billy. Somos mucho más. Y esta maldita no nos va a arrebatar eso. O al menos, no vamos a dejar que lo haga tan fácilmente.

—Category is: Perra francesa siendo pateada. —Sintetizó Billy, parafraseando a Rupaul.

—¡Eso es! —Exclamó Brenda, que llegaba con algo para beber que no fuera bromatológicamente cuestionable. Giramos para verla de frente. —¡Es hora de hacer lypsinc!

—En serio tienes que dejar de fumar. —Acusó Gizmo, que parecía no estar hablando precisamente de cigarrillos de tabaco. Brenda negó con la cabeza.

—Tienen que improvisar. Hagan lo que saben hacer solo que sin planificarlo. Conozcan la canción pero no ensayen los pasos.— Explicó la rubia. Intercambiamos miradas llenas de confusión.

—Brenda, no creo que esto sea...

—¿No lo entienden? Es lo que decía SeeMore. —Siguió la rubia, refiriéndose por primera vez a su novio con su nombre de villano. — Esa arpía no los conoce. Jamás le gustó Rupaul. Jamás quiso saber qué les interesaba. Se ocupó de lo superficial, de lo que dejaron que viera. De lo que ella creyó importante. Si siguen ensayando maniobras, ella podrá anticiparlas. En cambio, si improvisan en base a sus poderes y a lo mucho que se conocen…

Esbozamos una sonrisa antes de que Brenda terminara su conclusión.

—No será tan sencillo acabar con nosotros. —Terminó Mamooth, chocando su puño en su palma, mientras Angel sonreía.

Y eso era lo que estábamos haciendo en ese momento. Improvisando. Sin que Rouge pudiera detectarlo, nos habíamos pasado códigos a través de diversas comunicaciones. Con la tarjeta de Gizmo y Billy en el ramo de flores, los comentarios de mis amigos sobre mis obras y el saludo al despedirse de mí en la muestra. Habíamos trazado acuerdos tácitos, apenas unas simples directivas para intentar derrotar a Madame Rouge con la esperanza de lograr salir vivos de ese ataque.

—¿Creíste que podías venir a quitarnos nuestras vidas como si nada? —Le espeté a Rouge, cuando estuve lo suficientemente cerca. Ella sacudió su cabeza levemente, intentando recuperarse del ataque. Parpadeó algunas veces y nos dirigió una mirada cargada de desdén.

—Vaya, veo que invitaste a algunos amiguitos para jugar, Jinx —Observó Madame Rouge sonriendo sádicamente. —. Me alegra mucho, porque yo también invité a los míos.

Y chasqueó sus dedos haciendo que aparecieran innumerables siluetas desde el fondo del depósito, entrando por los distintos ductos de ventilación. Un malón de caras conocidas apreció frente a nosotros, ya que se trataban en su mayoría de ex alumnos de La Colmena y algunos nuevos reclutas que desconocíamos. Nos superaban en número ampliamente.

Rouge estiró sus brazos hasta llegar al techo para liberarse del agarre de los portales de Kyd, los cuales desaparecieron tras dejar de contener sus piernas. Luego saltó hacia atrás haciendo una mortal en el aire y cayó de pie frente al ejército de villanos que nos observaban, expectantes por recibir la orden y abrir el fuego.

—¿Querían jugar, niñitos? Pues a jugar. —Siseó Rouge, complacida.

Los villanos salieron disparados en nuestra dirección, algunos pretendiendo combatir cuerpo a cuerpo y otros disparando rayos. SeeMore actuó rápidamente, creando un campo de fuerza con su ojo para protegernos.

—Siempre supe que un reencuentro de ex alumnos sería incómodo, pero esto excede cualquier expectativa. —Comentó Billy, que había hecho que sus clones volvieran a unirse a él.

—¿Dónde diablos está Gizmo? —Inquirí, buscándolo desesperada con la mirada. Al ver que no aparecía por ningún lado, tomé mi viejo transmisor H.I.V.E de mi cintura y llamé:—¿Gizmo, me copias?

—Estoy teniendo problemas con el sistema. —Su voz sonaba metálica y cruzada por un poco de interferencia. —Voy a tardar un poco más.

—Oh, sí, tú tranquilo que aquí estamos poniéndonos al día con la pandilla, eh. Calma. Hay mucho de qué charlar —Soltó Billy con ironía.

—¿Vas a dejarme trabajar o vas a seguir interrumpiéndome, cabeza de chorlito?

—Yo te diré lo que voy a hacer... —Siguió Billy, pero yo lo frené con un ademán de la mano.

—¿Cuánto crees que vayas a tardar?

—No lo sé, es difícil saberlo. No más de diez minutos. —Terció el chaparrito. Apreté el botón lateral del dispositivo cortando la comunicación y me lo guardé en la cintura.

—Ya oyeron, procuren no morir durante los próximos diez minutos —Ordené, viéndolos seriamente pero esbozando una sonrisa. Ellos asintieron con un gesto de la cabeza. —. Enseñemosle a nuestros compañeros qué es un alumno ejemplar.

Hice sonar mis nudillos mientras mis amigos adoptaban posiciones de combate.

—Tres, dos, uno… ¡Ahora, SeeMore!

El campo de fuerza desapareció casi en el mismo instante en el que Kyd nos envolvía en un manto de energía negra haciéndonos desaparecer y llevándonos a la cima de una de las pilas de cajas. Parados ahí, pudimos echar un vistazo al panorama por unos instantes sin riesgo de ser atacados. A simple vista, conté más de cincuenta estudiantes, pero no quise detenerme a recordar la desventaja con la que contábamos. SeeMore, Kyd y Angel y tras asentir con un gesto de la cabeza, supe que habían pensado lo mismo que yo. Luego me volví a los otros dos y vi como Mamooth hacía sonar sus nudillos y Billy esbozaba una sonrisa.

Kyd abrió tres portales y sin dar indicaciones, cada uno tomó el suyo sabiendo a dónde se dirigía. Mamooth aterrizó en el centro del salón y comenzó a batirse cuerpo a cuerpo con varios estudiantes, ayudado con unos clones de Billy mientras que Angel volaba junto a SeeMore y Kyd para atacar desde el aire. El Billy original y yo aparecimos justo frente a Madame Rouge, que se había quedado atrás observando todo de brazos cruzados y una sonrisa soberbia plantada en su rostro.

—¿Vas a algún lado? —Le solté, haciendo que mis ojos brillaran de poder.

—Algunos no somos cobardes como tú, Jinx —Rebatió ella. Le disparé unos cuantos rayos rosados directo al rostro, pero Rouge los esquivó sin problema, dando un salto hacia atrás y cayendo con sus manos.

—Recuerda que ella intentará jugar con tu mente. —Me susurró Billy.

Apreté los puños.

—Lo sé.

Él se adelantó en el paso e interceptó a Rouge, replicándose de nuevo. Un montón de Billys aparecieron, formando una especie de pared y acorralándola entre un montón de cajas mientras el Billy original avanzaba hacia ella, con determinación. Yo caminaba tras él, pero recibí un ataque del mismo estudiante marciano que me había interceptado en la calle hacía meses. Tenía al alienígena sobre mí e intentaba quitármelo con uñas y dientes mientras intentaba ver por el rabillo del ojo cómo le estaba yendo a mi amigo con Rouge.

—¿Estás apurada? —Inquirió Billy con sorna. Pero Madame Rouge ni se inmutó, sino que avanzó hacia él haciendo que su rostro se contorsionara hasta adoptar las facciones de Karen.

Billy pareció sobresaltarse y caminó unos pasos hacia atrás, alejándose mientras ella continuaba avanzando hasta llegar a él. Extendió su mano y acarició su rostro.

—No me iré a ningún lado sin ti, cariño —Susurró con una voz melosa, idéntica al tono de Karen. Billy tomó su brazo con delicadeza y posó su otra mano en su mejilla en un gesto cariñoso.

—¡Billy, no! —Gritaba yo mientras veía todo. Le di una patada en el abdomen a mi captor, haciendo que se quede sin aire y logré quitármelo de encima de un puñetazo. Me puse de pie y corrí para asistir a mi amigo, pero parecía haber llegado demasiado tarde.

—Esperé mucho tiempo para hacer esto… —Continuó él sin despegarle los ojos de encima y haciendo caso omiso a mis gritos de advertencia.

—Pues ya no esperes más y hazlo. —Rogó ella, inclinándose para acercar sus labios a los de Billy.

—Tienes razón.

Y entonces Billy le dio un fuerte golpe en el rostro, haciendo que Madame Rouge volara por los aires y aterrizara al otro lado del depósito, estrellándose contra una pila de cajas.

—Lo siento cariño, pero en lo que a mí respecta tenemos diferencias irreconciliables. —Le gritó él. Rouge se incorporó, haciendo volar a las cajas que la rodeaban en todas las direcciones. Enderezó su espalda y movió su cuello, haciéndolo tronar mientras sus fríos ojos continuaban clavados en nosotros.

—Así que quieren jugar rudo, niños. Pues vamos a jugar.

Pero no le permití continuar con su discurso. Le lancé un montón de rayos que apenas consiguió esquivar.

—No somos ningunos niños.

Sin molestarse en responderme, Rouge extendió sus brazos colgándose del techo de nuevo para volver a enfrentarse a Billy y a mí. En una rápida maniobra, se arrojó al suelo y estiró su cuerpo formando una especie de rodillo humano. Rodó hasta tumbar a todos los Billys, dejándolos fuera de combate y se incorporó de un salto volviéndose al Billy original. Combatió cuerpo a cuerpo con él y consiguió noquearlo de un puñetazo en la cara que lo hizo volar hasta estrellárse contra una pared.

Yo hice magia para agrietar el suelo, aprovechando para tomarla por sorpresa y hacerla caer pero Rouge fue más rápida y al sentir las vibraciones, saltó colgándose de las estructuras de acero que sostenían el techo. Aproveché para dispararle varios rayos, los cuales ella esquivó con suma facilidad.

—¿Eso es todo lo que tienes? —Me gritó colgada, mientras fingía bostezar por el aburrimiento.

—Apenas estoy comenzando.

Di ágiles saltos subiendo a las cajas para llegar a estar más cerca y disparar mejor, pero sentí el impacto de un cúmulo de energía estrellándose en mi abdomen, impidiéndome seguir. Otro ex alumno de La Colmena había aprovechado mi distracción para dispararme. Se trataba de una especie de robot dorado y negro, que tenía cañones de energía como armas. Me observó con sus inexpresivos ojos grises y dio un salto para quedar parado frente a mí y continuar peleando cuerpo a cuerpo.

Fui lo suficientemente rápida para bloquear sus golpes y rodé a un costado para evitar recibir el ataque de lo que parecía ser un garfio. Al parecer, sus brazos no eran solamente cañones, sino que eran capaces de transformarse en diversas armas. En el interín en el que intentaba ponerme de pie y recuperar algo de aliento, mi atacante me embistió, haciendo que mi rostro y mi cuerpo quedaran apoyados contra la pared mientras él retorcía mi brazo contra mi espalda, causándome un dolor inconmensurable.

—Pudiste ser uno de nosotros. —Me susurró al oído y su voz sonó como una especie de suspiro metálico. Dobló más mi brazo haciendo que soltara un grito de dolor mientras temía que me lo hubiera fracturado. Hice magia dejando salir unas chispas de la mano que tenía apresada y conseguí quemar a mi captor, obligándolo a soltarme.

— Pude ser muchas cosas. —Repliqué mientras giraba rápidamente para verlo de frente. Le di una patada voladora y me despojé de él.

Alcé la vista al techo y me di cuenta que Rouge ya no estaba ahí. La busqué por un tiempo más y tras comprobar que no la veía por ningún lado, decidí bajar de para unirme a mis amigos e intentar ayudarlos, si es que aún seguían vivos.

Billy había logrado reincorporarse y estaba peleando cuerpo a cuerpo junto a sus clones con diez o doce estudiantes más. A unos metros estaban Mamooth y SeeMore que se batían espalda contra espalda, mientras Angel y Kyd seguían ayudando desde los aires. Sentí un nudo en el estómago. Eran demasiados estudiantes y yo empezaba a notar como mis amigos comenzaban a cansarse. Si Gizmo no lograba resolver el problema del sistema pronto…

Sacudí mi cabeza alejando esos pensamientos y procuré concentrarme en la batalla en la cual estaba sumida. Concluí que lo mejor sería sumarme a Mamooth y a SeeMore, ya que comenzaba a ser palpable la desventaja numérica en relación a sus contrincantes. Di un ágil salto y aterricé justo entre los dos mientras hacía magia para agrietar el suelo, logrando que varios estudiantes cayeran perdiendo el equilibrio.

—¿Dónde está Rouge? Creí que iban por ella. —Me preguntó SeeMore, mientras le disparaba un rayo de su ojo a una especie de copia barata de Angel que se precipitaba hacia él volando.

—Desapareció. —Contesté entre dientes, dándole un puñetazo en la cara a un extraño ser con escamas y piel amarilla.

—Eso es extraño, ¿no crees?

—No te ofendas, SeeMore, pero en este momento estoy un poco más preocupada por salvar nuestros traseros que en planteos esotéricos.

—¡Al piso!

La advertencia de Mamooth apenas nos dio tiempo para echar el cuerpo a tierra. Vimos como nuestro gigante amigo arrojaba por los aires a un individuo mitad primate que era el doble de ancho que él, haciendo que fuera a parar contra un grupo de contrincantes y derribándolos como si fueran pinos de un bowling.

—¡Chuza! —Festejó el grandote, haciendo un pequeño bailecito triunfal. Pero la alegría no duró mucho, porque pronto un rayo negro impactó su pecho, empujándolo y haciendo que se estampara contra la pared y quedara inconsciente.

—¡Mamooth! —Grité, corriendo hacia él para ayudarlo, pero una guerrera enmascarada con el cabello violeta recogido en dos enormes rodetes se interpuso en mi camino, haciendo piruetas e impidiéndome avanzar. De un salto se puso en posición de combate y vi como un montón de pequeñas dagas se asomaban de sus manos. Apenas pude reaccionar y esquivarlas cuando empezó a arrojármelas con una precisión escalofriante. Salté hacia atrás para quedar fuera de su alcance, pero una de las dagas se clavó en la tela de mi camisa, dejándome pegada contra una pared.

Mi atacante se acercó lentamente y vi su máscara con más detalle. Tenía pintados unos ojos rojos y una sonrisa retorcida y macabra, enmarcada en un color violeta que hacía juego con su cabello. Hizo un ademán con la mano haciendo aparecer una un pequeño cuchillo, el cual acercó lentamente a mi cuello…

—¡Oye, esa camisa era de seda italiana y es una tela de excelente calidad! —Protestó Billy apareciendo de la nada y quitándomela de encima dándole una patada en la cara. Se volvió hacia mí, sacando la daga de la pared para liberarme.

Pero no pude ni detenerme a agradecerle cuando sentimos un enorme resplandor. Un rayo amarillo se dirigía a nosotros y era demasiado tarde para escapar. Y entonces todo se volvió oscuro y aparecimos nuevamente en medio del depósito, con Kyd parado frente a nosotros.

—Jamás volveré a quejarme de tus poderes. —Me salió decirle a modo de agradecimiento. Él sonrió y se agachó justo a tiempo para esquivar un puñetazo de otro estudiante.

—¿Soy yo o estos son los diez minutos más largos de nuestras vidas? —Inquirió Billy, replicándose para crear una barrera de clones que se pusieron a pelear con el malón de villanos que se abalanzaban sobre nosotros.

—Sí, Gizmo está tardando demasiado. —Comenté, disparando rayos a diestra y siniestra para derribar a tres estudiantes de look vampiresco que intentaban atacarnos por la retaguardia.

Vi el cuerpo de SeeMore volar por los aires y sentí que el corazón me daba un vuelco. Quise acercarme hasta el lugar en donde lo había visto caer, pero fue imposible abrirme paso entre tantos villanos. Busqué con la mirada a Mamooth y noté que no se había reincorporado a la batalla.

Estábamos empezando a caer, uno a uno. Salté hacia atrás para esquivar un rayo que volaba hacia mi dirección, con tanta mala suerte que impactó en Billy, que cayó de bruces y quedó tendido en el suelo. Sus clones desaparecieron de un tirón luego de eso. Busqué mi transmisor en mi cintura y llamé a Gizmo para apurarlo.

—¿¡Gizmo!? ¿¡Gizmo, me copias!? —Grité poniéndome el aparato prácticamente dentro de la boca, pero solo se oía un sonido de interferencia. Nadie respondía. Era nuestra última esperanza, Gizmo estaba trabajando para desarticular el sistema con el que Rouge me había hecho capturar a los Titanes en esa cápsula gigante.

—Me temo que ese servicio no está disponible. —Siseó una voz arrastrando las palabras y reconocí ese inconfundible acento francés.

Giré sobre mis talones y abrí mucho los ojos, sin dar crédito a lo que estaba viendo. Rouge avanzaba hacia mí seguida de un muchacho gigante, con una estructura física similar a la de Mamooth, solo que sus brazos eran el triple de anchos y también su espalda. El sujeto llevaba apresado a Gizmo entre sus manotas, mientras éste se retorcía intentando liberarse del agarre de su captor. Busqué con la mirada a Angel o a Kyd y ahogué un grito al ver que ellos también estaban amordazados por sendos atacantes. Ya nadie me disparaba ni intentaba derribarme, sino que le abrían paso a Rouge que avanzaba en mi dirección con su mirada gélida clavada en mi rostro. Me preparé para atacar, pero en una fracción de segundo ella extendió su brazo y me dio una fuerte cachetada que me hizo volar por los aires y aterrizar unos tres metros hacia atrás.

—¿Creíste que podías salirte con la tuya, Jinx? ¿Que un montón de niños tontos podían acabar con mis planes? —Me incorporé con dificultad pero ella volvió a golpearme, dándome un puñetazo en la boca del estómago que casi me hizo perder el conocimiento. Quedé en cuatro patas, respirando con dificultad, intentando recuperar el aire. —Al parecer, sí me equivoqué contigo. —Siguió ella y supe que estaba cerca de mí por la proximidad con la que oía su voz. —No eres la prodigio que pensé que eras. No mereces libertad porque no mereces vivir. —Alcé la vista para confrontarla y ella me observó con asco, mientras se acercaba para volver a patearme en el abdomen, dejándome aún más desecha. —Me has causado demasiados problemas. Y es hora de terminar contigo de una vez por todas.

Levanté la cabeza para volver a enfrentarla, mientras respiraba a bocanadas y comenzaba a resignarme a mi inevitable destino. Todo había terminado. Mis amigos habían sido derrotados y Rouge estaba a punto de acabar conmigo.

Sólo podía pensar en Wally y en lo que no había llegado a decirme e intenté concentrarme en todas las veces que habíamos sido felices juntos. En todas la veces que mis amigos me habían hecho reír hasta que me doliera la panza. En cada noche en el Riotz, en el tiempo en que Starfire vivió con nosotros. Si iba a morir, prefería que mis últimos recuerdos fueran felices y no la asquerosa y retorcida cara de Madame Rouge.

—No es personal, Karen, pero siempre me pareciste una perra ventajera. Nadie que piense bien de Violet puede ser buena gente. —Canturreó la voz de Brenda desde algún lugar.

—¡Te dije que yo era más inteligente, estúpida perra francesa! —Escuché que gritaba Gizmo.

Todo pasó muy rápido. Rouge intentó atacarme, formando una especie de arpón con su brazo que nunca llegó a atravesar mi torso porque un campo de energía negra se interpuso entre las dos mientras un Tiranosaurio Rex verde saltaba sobre ella. Madame Rouge apenas pudo esquivar a Garfield mientras un montón de rayos verdes caían a modo de lluvia, impactando en más de un estudiante de La Colmena.

El campo de fuerza desapareció y la inconfundible figura de Dick llegó dando ágiles saltos hasta quedar parado frente a Madame Rouge.

—Este reencuentro queda cancelado, Rouge. —Dijo Grayson, mientras extendía su característico bastón para dar inicio a la pelea.

Nunca estuve tan feliz de escucharlo decir una de sus típicas frases de líder.

Yo seguía en el suelo, respirando con dificultad cuando sentí que un par de brazos me alzaban delicadamente llevándome a toda velocidad a un lugar más reparado, en un pasillo entre las pilas de cajas. Wally me dejó en el suelo con suavidad, apoyando mi espalda para que esté semisentada. Apoyó una rodilla en el suelo, mientras acercaba su rostro al mío para chequear al menos a simple vista qué tan herida estaba.

—Cuando me preguntaste si confiaba en ti lo decías en serio, ¿eh? —Comentó el velocista, esbozando una sonrisa. Asentí con la cabeza mientras percibía como mi respiración se regularizaba poco a poco. —Ustedes no andan con chiquilinadas. Tremendo circo se montaron. Realmente llevaste eso de resolver las cosas sin pedir ayuda a otro extremo.

Reí con dificultad mientras sentía como me dolían las costillas (adivinando que lo más probable era que estuvieran fracturadas) y fruncí el rostro conteniendo un grito de dolor. Wally se acercó más, sin ocultar la preocupación en su expresión.

—Tienes que descansar, Jinx. Han hecho demasiado. Nosotros nos encargaremos a partir de… —Pero no lo dejé terminar. En un rápido ademán con la poca fuerza que me quedaba, lo atraje hacia mí y lo besé furtivamente. No quería morirme sin volver a hacer eso y esperaba que él comprendiera en ese gesto todo lo que aún me quedaba por decirle.

Él acarició mi rostro con suavidad y apretó sus labios contra los míos hasta que el sonido de un estruendo nos obligó a separarnos de un sobresalto.

—Vaya, Mamooth me debe cincuenta dólares. —Me soltó SeeMore divertido, mirándome desde el suelo. Se puso de pie con dificultad por el impacto y entonces noté que tenía un enorme tajo en su mejilla derecha. Hice un esfuerzo campal por pararme con ayuda de Wally y acercarme a él.

—¿Qué fue lo que sucedió?

—Te dije que era extraño que Rouge hubiera desaparecido —Me reprochó él, que parecía estar regocijándose por tener razón en tantas cosas a la vez. —. Al parecer se dio cuenta que Gizmo estaba en algún lugar intentando desactivar el sistema de captura y fue tras él.

—Pero el trabajo estaba casi terminado, así que para despistarlos, Gizmo se entregó y me dio los controles a mí. —Brenda apareció saliendo del espacio entre la pared y las cajas. Nunca estuve tan feliz de verla, y eso que era la tipa que me traía alcohol en mi bar favorito. SeeMore avanzó hasta ella, le dio un rápido beso y la abrazó unos instantes.

—Tienes que salir de aquí. —Le dijo, viéndola seriamente. Brenda le apretó la mano.

—No quiero. Si yo no hubiera estado cerca, Jinx podría haber…

—Brenda —La corté, haciendo que me viera a la cara. —¿Recuerdas lo que hablamos? —Ella asintió con un gesto de la cabeza, mientras un montón de lágrimas se amontonaban en sus ojos. —Ya has hecho suficiente y ahora tienes que hacerme caso.

—Pero…

—Estaremos bien —Me acerqué para posar una mano en su hombro y darle un suave apretón. —. Todos. Si nos recuperamos de la final de la temporada 7 de Rupaul, podemos sobrevivir a cualquier cosa. —Ella esbozó una débil sonrisa y nos abrazamos. —Despacio, que creo que me rompí algunas costillas. —Dije, bromeando y haciendo que nos separemos. —Gracias por salvar mi vida. Ahora vete de aquí.

Ella no insistió y tras dirigirnos una última mirada cargada de tristeza, volvió sobre sus pasos escabulléndose trás las enormes cajas.

—¿Te rompiste unas costillas? —Inquirió SeeMore, viéndome con auténtica preocupación.

—¿Y tú qué? ¿Estás haciendo casting para Terror Mortal 8? —Retruqué señalando el tajo en su cara. Pero no pudimos seguir bromeando porque un enorme resplandor iluminó nuestros rostros, vaticinando un rayo que estaba por estamparse contra nosotros. SeeMore creó un escudo y Wally se puso de pie frente a mí instintivamente para protegerme hasta que vimos el rayo rebotar y desviarse hacia otro lado.

—Iré a ayudar al resto. —Anunció Wally, volviéndose a vernos un instante. Cruzamos miradas y él despegó sus labios para decir algo, pero luego volteó y siguió su camino.

—"Isi is tirir diniri. Wally isti cin Donna". —Me soltó SeeMore, haciéndome burla usando una voz agudísima. Lo fulminé con la mirada e iba a contestar, pero nos vimos obligados a saltar y a abandonar nuestro escondite porque otro rayo venía en nuestra dirección.

Aterricé en medio del depósito en donde la batalla se había reanudado, sólo que ahora corríamos con mayor ventaja y se notaba. Raven sola se batía a duelo con cinco estudiantes a la par y tras repetir su mantra, los hizo levitar y los arrojó violentamente en cinco direcciones distintas. A unos metros, Garfield y Victor se habían unido a Mamooth, repitiendo la estrategia de derribar varios estudiantes como si fueran pinos de una cancha de bowling. Starfire volaba tirando rayos junto a Abeja y a Angel, atacando desde el aire en una coordinación que parecía ensayada. SeeMore y Roy habían tomado posición en la cima de las enormes pilas de cajas, colaborando con las chicas haciendo ataques aéreos. Trueno y Rayo se habían unido a Kyd Wykkyd y combinando sus poderes, disparaban a través de los portales sin darle a los alumnos de la Colmena la oportunidad de llegar a concretar sus ataques. Aqualad y Dick eran ayudados por Billy, que se había replicado mientras combatían cuerpo a cuerpo con un grupo de alumnos a la par que Wally y Más y Menos corrían trasladando a los combatientes enemigos derribados llevándolos al lugar en donde los Titanes habían estado apresados instantes antes. Noté entonces que Gizmo manejando la cápsula y usándola para encerrar a los maleantes.

Busqué con la mirada a Madame Rouge por todo el lugar y la encontré intentando escabullirse por la puerta de atrás que se conectaba a las cocheras. Decidida a que no se saliera con la suya y tras comprobar que la situación con el resto de los estudiantes estaba controlada, la seguí.

Entré a aquel lugar oscuro y sin ventanas, iluminado apenas por unos focos de luz distribuidos distanciadamente. Tuve que entornar los ojos para intentar seguirle el rastro a Rouge aunque adiviné que lo más probable era que ella hubiera reparado en mi presencia. Tras escuchar como las bombillas que alumbraban tenuemente el lugar se rompían de golpe, confirmé mi corazonada. Avancé con cautela, volteando cada vez que escuchaba un ruido y comprobando que se trataba solamente de mi paranoia, hasta que sentí los pasos de sus inconfundibles botas de taco alto alejándose rápidamente.

Con un ademán de la mano, iluminé el lugar disparando rayos rosas en la dirección en la que creía que estaba y comprobé para mi sorpresa que no había nadie ahí. Su risa cargada de sorna resonó en todo ese espacio, amplificándose por la acústica del lugar.

—¡Cobarde! —Grité, mientras giraba para mirar en todas las direcciones y la buscaba en medio de la oscuridad.

Sentí un silbido, apenas audible y adiviné que debía tratarse de una de las extremidades de Rouge acercándose. Me concentré y logré interceptar su brazo, que se había acercado por mi costado derecho. Lo tomé y tiré de él, obligándola a salir de su escondite. Madame Rouge cayó frente a mí, sin poder ocultar la sorpresa en su rostro por haber sido descubierta y me acerqué mientras le apuntaba con mi energía saliendo de mis manos.

—Quisiste robarte mi vida —Le dije, disparándole un rayo que impactó contra su pecho. —, te metiste con mi pasado y el de mis amigos, quisiste obligarme a hacer algo que no quería hacer…

—¿No lo entiendes, niña tonta? ¡En el fondo, eres como yo…!

—Tú no sabes quien soy. —La corté, acercándome más. —. No sabes de lo que soy capaz. —Finalmente quedé frente a ella y nuestras miradas se encontraron. —Tú no puedes definirme. Yo decido quién soy y en qué me convertiré. Y jamás me convertiré en alguien como tú.

—¿Jinx?

Esa era la voz de Wally resonando como un eco. Giré para ver dónde estaba, bajando la guardia por un instante y Rouge aprovechó para patear mi cara. Caí de espaldas mientras escuchaba unos pasos acercarse y comprobé que el velocista había llegado a mi rescate.

—¿Estás bien?

—He tenido días mejores —Respondí, tomando su mano para incorporarme.

—¿Dónde está Rouge?

Me llevé un dedo a los labios indicándole que hiciera silencio para que no reveláramos nuestra ubicación y con un gesto de la mano le pedí que nos separáramos para buscarla. Wally tomó el ala Norte de la enorme cochera y yo el ala Sur. Caminé con cautela, hasta que una figura se apareció frente a mí. Alcé la guardia e iluminé el rostro de mi extraño contrincante con mis rayos rosados y me sorprendí de encontrarme con Wally.

—Tranquila, soy yo. —

Al ver que no relajaba mi gesto, contorsionó su rostro en una mueca de suplicio y añadió:

—Jinx, por favor —Me rogó—. Soy yo.

Super Troupper lights are gonna find me, but I won't feel blue, like I always do… —Canturreé, haciéndole un gesto para que siguiera la letra.

Cuz somewhere in the croud is you! —Gritó el Wally auténtico, que parecía haber escuchado todo desde el ala Norte mientras que Rouge cambiaba de forma, volviendo a ser ella frente a mí.

—Buen intento.

Disparé y ella saltó hacia atrás, esquivando con gracia el impacto de los rayos. Rompí el suelo con mis poderes y conseguí hacerla trastabillar y caer al suelo. Me acerqué corriendo para impedirle escapar mientras sin dejar de apuntarle ycon mis ojos destilando odio y energía.

—Te veré en el infierno…

—Será un placer. Tú vas primero.

Y sin darme tiempo a reaccionar, Rouge arrojó algo al suelo y se produjo un enorme estallido. Una luz blanca cubrió todo el lugar, mientras sentía como mi cuerpo volaba por los aires y yo abría y cerraba los ojos buscando entender qué estaba pasando. Parecía que los tímpanos me iban a estallar y escuché todo derrumbándose a mi alrededor, mientras el sonido del cemento crujiendo y desplomándose se mezclaba con los gritos desesperados de Wally llamándome.

Y entonces todo se volvió negro.


Una de cal y una de arena. Se disipó el misterio de si Jinx es o no una traidora pero les dejo este final de capítulo jajaajaja. Me dicen en los comentarios si nos leemos el Jueves o prefieren el Viernes. Siempre las leo aunque responda cuando actualizo. Tenganme paciencia para el Bonus porque no está terminado, aunque está bastante delineado en mi mente.

Les mando un fuerte abrazo y espero que estén bien. Quédense en casa, cuidense, cuiden a los suyos, si pueden no salgan y manténganse a salvo.

Un fuerte abrazo.

Coockie