Hola hermosuras. ¡Feliz Navidad! Espero que hayan tenido unas lindas fiestas en familia. Pido disculpas por el retraso, pensé que tendría tiempo pero la verdad es que mi hermano vino a casa luego de 9 meses lejos pues pandemia y personal de salud y quise disfrutarlo el poco tiempo que estuvimos juntos. Ojalá ustedes también se hayan reencontrado con los suyos y hayan tenido una bonita Navidad.

Ahora sí: quería agradecerles muchísimo por su compañía durante este viaje. Para mí escribir es algo muy importante. Este año me di cuenta de la parte fundamental que tiene en mi vida. Me cuestioné, sufrí, me angustié, creí que no servía para esto, que tendría que dejarlo, que mejor hacer otra cosa más digna o para la que fuera mejor. Y entonces mi querida Isa apareció, una madrugada en la que le escribí llena de angustia y existencialismo. Una noche en la que activé mi comunicador y ella, como siempre, atendió mi llamado. Me he desecho en agradecimientos desde entonces porque su compañía y sus palabras me sacaron de un lugar oscuro. Tomó tiempo, tomó risas, tomó dudas y tomó coraje, pero logré salir de ahí y hoy me siento más convencida que nunca. Siguen dándome miedo muchas cosas, pero siento que veo todo más claro.

Esta historia es el resultado de un proceso personal profundo en un año muy difícil. Fue un faro de esperanza que me iluminó durante mucho tiempo. Dedicarme de lleno a escribir algo tan largo después de tantos años, darle de comer a mis ideas, volver a creer en ellas y reconciliarme con mi talento fue algo que me salvó luego de aquel periodo oscuro de mi vida. Me permitió darme cuenta de lo que soy capaz de hacer cuando pongo mi mente en ello, por más cliché que suene. Quizá no es una historia perfecta, pero me trajo de vuelta a algo que me hace sentir bien y viva. En un momento de oscuridad, de incertidumbre, de dolor infinito, en el que muchos no sabíamos si volveríamos a ver a nuestros seres queridos o si volveríamos a ser los mismos (que no seremos, porque crecemos y cambiamos todo el tiempo), sentarme a escribir fue mi salvavidas. Como el náufrago que se aferra a la tabla en medio del mar luego de que todo se ha destruido y se deja llevar por la corriente esperando sobrevivir.

Y como le dije a otra querida amiga: mucho de lo que he escrito en esta historia siento que me lo he escrito a mí misma. Ya es muy sabido que no hay nada nuevo bajo el sol, que no he inventado nada y mucho menos si estoy escribiendo un fic. Pero como ustedes me han dejado en sus bellos comentarios que se han sentido identificadas con Jinx, me siento en la obligación de compartirles que están menos solas de lo que piensan. Y que eso es exactamente lo que espero que encuentren al leerme: un hogar, algo conocido. Buenos amigos que las acobijen y hagan reír (aunque hablen de caca en el desayuno) pero también el espacio para pensar y reconocer lo que les está pasando. De algunas cosas tenía conciencia plena mientras las iba pensando, algunas las trasladé tal cual las viví pero de otras me di cuenta mientras editaba y releía y UFF ha sido un viaje para mí también.

Sin ánimos de extenderme mucho más, sugiero que lean este capítulo también con "Por mil noches" de Airbag de fondo que como ya dije, es la que inspiró el fic o bien "Dog days are over" de Florence and the Machine.

Una vez más: MUCHAS GRACIAS por sus comentarios y todo su apoyo. Le dedico este capítulo al personal de Salud que tanto ha hecho este año por TODA LA HUMANIDAD y que tiene su partecita en este capi jeje. Comprende también a mi querida Isa y su familia :)


20

"—¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en ese ir y venir del carajo? —Preguntó.

—Toda la vida. —Dijo."

—Gabriel García Marquez

Donna entró al hospital a toda velocidad. Con un ademán de la mano despachó a Argenta en la puerta y continuó su camino mientras esquivaba hábilmente a los camilleros y médicos que trasladaban pacientes de un lado a otro. Alternaba su vista entre el celular y el frente, para ocuparse de no chocarse con nadie. El corazón le latía a mil y sentía que estaba por salírsele por la garganta en cualquier momento.

Sin detenerse en la recepción, siguió camino por uno de los pasillos laterales, abriendo las puertas de golpe y sin reparar en la gente. Se ganó algunos insultos por la brusquedad de sus maneras, pero no le importó. Necesitaba llegar al tercer piso lo antes posible.

Recién cuando dobló el último pasillo y reconoció el inconfundible corte de cabello de Raven y las facciones robóticas de Victor, sintió que el alma le volvía al cuerpo y su ritmo cardíaco recuperó cierta normalidad. Sus compañeros se volvieron, saludándola con un gesto de la mano. Ella repasó sus rostros de un vistazo, intentando leer sus expresiones para anticipar las respuestas a las preguntas que ya no podía aguantar hacer.

—¿Cómo están todos? ¿Qué fue lo que sucedió?

—Tranquila, Donna. —Fue Dick el que se acercó unos pasos y la estrujó entre sus brazos, permitiéndole liberar las lágrimas que había acumulado tras tanta tensión e incertidumbre. Él sabía mejor que nadie lo mucho que odiaba que la vieran llorar, así que Donna agradeció ese pequeño refugio para permitirse ser vulnerable un instante y recuperar la compostura. —Todos estamos bien.

—¿Qué sucedió? —Volvió a preguntar ella, separándose del abrazo y limpiándose la cara con el dorso del brazo.

Sus compañeros intercambiaron miradas dubitativas antes de responder.

—Fue una emboscada. —Explicó Aqualad, que tenía algunos rasguños en su rostro. —Madame Rouge es quien está detrás del retorno de La Colmena.

—¿Madame Rouge? Pero… Creí que seguía en prisión o…

—Pues no, vieja. Está libre y más viva que nunca —Observó Garfield, abriendo mucho los ojos y acercando su rostro a Donna para que viera de cerca la cicatriz que le había quedado en la oreja. —¿Lo ves?

—Creo que Donna no necesita ver toda la cera de tu oído para creer en tu palabra, Garfield. —Terció Raven, tomando al verde del hombro y haciendo que volviera a pararse a su lado.

—No la hemos visto porque no ha estado atacando, o al menos, no usando su forma original. —Explicó Roy, que llevaba su brazo derecho vendado hasta el codo. —Se ha estado haciendo pasar por otras personas todo este tiempo.

—¿Qué quieres decir?.

—Rouge lleva meses reclutando alumnos y ha estado montando un montón de distracciones en forma de delitos menores para que no nos diéramos cuenta —Continuó Abeja que era una de las pocas que no presentaba ningún rastro de la batalla, al menos no visible. —. Los robos, los ataques, las amenazas a ciertas personalidades reconocidas de la ciudad… Estuvo jugando con nosotros todo este tiempo. Nos llevaba permanentemente a callejones sin salida y por eso tardamos tanto en averiguar qué estaba pasando.

—No fue hasta que atacó a Cheshire que conseguimos conectar lo que estaba pasando con un potencial resurgimiento de La Colmena. Fue lo único que ella nos dijo antes de entrar en coma, pero no pudo decirnos quién estaba detrás de todo esto. —Terció Victor, observando por el rabillo del ojo la reacción de Roy. El arquero no dijo nada pero Donna notó como apretaba el puño de su brazo sano y su semblante se ensombrecía.

—La tuve frente a mis narices mucho tiempo. Se hizo pasar por Stephan y así fue como llegó a Jade. Yo se la serví en bandeja. —Soltó el pelirrojo notoriamente contrariado. Starfire posó una mano en su hombro en señal de apoyo.

—Por favor, Roy, no te tortures. No fue tu culpa. No hiciste nada mal. No teníamos forma de saber que ella estaba detrás de esto. —Replicó ella con suavidad.

—Starfire tiene razón. —Concedió Raven, mientras Garfield asentía a su lado.

—¡Viejo, esa tipa está del tomate! Creeme, llevo años persiguiéndola, así que lo sé de primera mano. ¡Su mente está completamente retorcida!—Exclamó el verde, gesticulando con sus manos. Se escuchó un "shh" proveniente del mostrador en el que estaban las enfermeras y una de ellas se asomó dirigiéndole a Garfield una mirada cargada de severidad. —Ups… Perdón.

Donna se llevó una mano al mentón mientras asentía con la cabeza, intentando recapitular toda la información que acababa de recibir.

— Pero, ¿Cómo los sorprendieron? Ustedes son muchos. No creo que Rouge se atreviera a aparecer en la muestra así como así. Además, ¿Cómo supo que ustedes iban a estar ahí?

—Todo parece indicar que Madame Rouge quiso reclutar a Jinx y como ella se resistió, intentó extorsionarla con esto. —Explicó Dick mientras hacía una pausa para buscar algo en su bolsillo. Entonces sacó un pen drive plateado. —Se lo quité en la pelea. Es lo que Jinx le reclamó que le dé a cambio de traicionarnos. Pude chequearlo hace un rato, son los antecedentes penales de los Cinco del Mal.

—¿Pero no son seis? —Inquirió Aqualad, confundido.

El resto se encogió de hombros.

—Viejo, después de lo que hicieron esta noche, yo diría que valen como por veinte. —Repuso Garfield, mientras Raven asentía a su lado.

—¿Qué quieres decir?

—Jinx le hizo creer a Rouge que estaba de su lado pero nunca fue así. —Continuó Dick. —Juntó a sus amigos y prepararon un ataque sorpresa para intentar derrotarla.

—Pero Rouge no vino sola. Trajo a todos los alumnos que logró reclutar para formar su nueva Colmena.

—¿Me están diciendo que esa pobre chica engañó a Madame Rouge y arriesgó su vida en una misión suicida para salvarlos a ustedes? —Soltó Donna, mientras sus compañeros asentían con un gesto de la cabeza. —Creo que necesito sentarme.

Y se dejó caer en una de las sillas que estaban contra la pared, junto a Aqualad que posó su mano en su hombro.

—Lo que han hecho ha sido de una valentía inconmensurable, sin embargo hay algo que me perturba. —Dijo Starfire, haciendo que todas las miradas se posaran en ella. — ¿Por qué no nos pidió ayuda? Creí que ustedes le habían entregado un comunicador cuando fueron a advertirle de La Colmena a su departamento.

Un murmullo de incertidumbre se hizo presente en el pasillo mientras todos intercambiaban miradas que buscaban respuestas a la pregunta de la alienígena que había quedado flotando en el aire. Dick dejó salir un poco de aire a modo de resoplido, volvió a guardar el pen drive en su bolsillo y paseó su mirada por el rostro de sus amigos antes de decir:

—Creo que yo tengo la respuesta.

—¿Y bien? —Apremió Garfield que no era muy bueno manejando la tensión de las intrigas. Dick hizo una pausa antes de comenzar a hablar.

— Llevábamos meses combatiendo delitos menores y de repente capturar a la Banda del Pro fue sumamente sencillo.

—Viejo, ¡Tuve que nadar por las alcantarillas! —Protestó el verde, extendiendo sus brazos al cielo. Victor y Roy rieron por lo bajo mientras Raven mitigaba el ademán de tu novio tomándole la mano y bajándosela con delicadeza.

—La facilidad con la que conseguimos arrestar a un grupo de criminales que estábamos siguiendo hacía mucho tiempo me hizo sospechar que había algo que se nos estaba escapando. —Siguió Dick ignorando olímpicamente las observaciones de su amigo. —Ese mismo día, Wally me llamó comentándome lo del arresto de Angel. Eso me sorprendió porque me constaba que llevaba años sin delinquir. Además, nunca la había visto trabajar sola. Siempre había estado siguiendo órdenes de alguien más, ya sea el Hermano Sangre o La Hermandad del Mal. Wally me juraba y perjuraba que en la grabación del programa de Kleinmann no se veía nada fuera de lo normal como para que fuera arrestada, así que empecé a investigar. Así descubrí que nadie en esa comisaría sabía decirme porqué la habían detenido o bajo qué cargos pero eso no era lo peor: nadie recordaba al oficial que la había aprehendido.

—Pero, ¿Y las actas? —Inquirió Donna, sorprendida. Dick negó con un gesto de la cabeza.

— No figuraba el nombre en ningún papel. Pedí las grabaciones del arresto y en todo momento el oficial fue enfocado de espaldas. No dio entrevistas a los medios, otros hablaron en su lugar y en esa Unidad, nadie podía explicarme qué había pasado. Por todo esto y dada la irregularidad del asunto, que conseguí que la liberen fácilmente y ordené que hiciera trabajos comunitarios solamente para mantenerla cerca y vigilada. Ese incidente me dio la pauta de que podía haber algún infiltrado en la policía. Alguien quería capturar a Angel, pero, ¿por qué?

—Viejo, eso es terrible. ¿Cómo es que los medios no se enteraron?

—Yo me ocupé de hacer que no trascendiera. Hacer que los medios hicieran una noticia de esto advertiría a quien fuera que estuviera entre nosotros. Necesitaba que creyera que nadie se había dado cuenta de la irregularidad. Pero subestimé a nuestro enemigo —Admitió, esbozando una sonrisa de lado mientras fruncía su ceño ligeramente. — porque cuando estaba adentrándome más a la investigación, vino el asunto de la auditoría.

Hubo un suspiro cansino al escuchar esa palabra.

—Detesto las auditorías. —Protestó Victor, pasándose la mano por la cara mientras Abeja negaba con la cabeza a su lado.

—Estoy de acuerdo contigo, amigo Victor. Las auditorías me recuerdan a las cacerías en la luna de Grolborgh, una tradición de mi planeta en la que teníamos que permanecer quietos la mayor parte del tiempo posible, porque el mínimo movimiento podría revelar nuestra ubicación resultando en…

—No te ofendas, Star, pero primero quisiera que Dick termine con su relato. —La cortó Aqualad con amabilidad. La pelirroja esbozó una sonrisa nerviosa mientras sus mejillas enrojecían y cruzó una mirada furtiva con su novio.

—Lo siento, por favor, continúa.

— De la nada, nos avisaban que iban a venir a controlarnos, a revisar que todo anduviera bien y todo apoyándose la captura de Angel. Un hecho que no había sucedido en nuestra Unidad y que ni siquiera había trascendido a los medios como la situación irregular que era. Supe entonces que quien estuviera detrás de todo, estaba varios pasos delante de nosotros. Y que lamentablemente, eso también quería decir que no podía contárselo a nadie en la Unidad porque cualquiera podía ser el infiltrado. —Alzó la vista para ver a sus compañeros y aclarar: —Jamás desconfié de ustedes, chicos. Pero no podía arriesgarme. Solo tenía indicios. Estábamos ante una persona muy hábil y que no dejaba rastro. Hablar de algo así con cualquiera no era seguro porque podrían escucharnos y jamás lo sabríamos. Cuando el supuesto auditor terminó su visita, me preguntó, "de manera extraoficial" —Hizo comillas con los dedos. — por el asunto de Angel. Tomé esas palabras como una provocación pero como dije, no tenía pruebas. Así que me decidí a conseguirlas. Usé la base de datos de la Unidad para buscar si los criminales que habíamos detenido tenían antecedentes y descubrí que algunos habían sido parte de La Colmena. Eran pocos pero era la única conexión que había podido establecer con la captura de Angel.

La tensión se cortaba con un cuchillo mientras todas las miradas seguían expectantes el relato de Dick. El líder hizo una pausa para tomar un poco de agua de un vasito descartable.

—Ya no tenía dudas. Había alguien buscando villanos que hubieran estado en La Colmena y ese alguien se había infiltrado en la policía.

—Rouge. —Susurró Abeja entre dientes, entornando sus ojos con odio. Dick asintió con un gesto de la cabeza.

— Entonces pensé en Jinx, en su relación con Wally y cómo eso la convertía en un potencial blanco. Estaba demasiado cerca nuestro y con la guardia baja porque había rehecho su vida. Tenía que buscar la forma de hacer que estuviera cerca y a salvo; pero sabía que no podía decirle nada de lo que estaba pasando. Era demasiado riesgoso. Así que intenté actuar con discresión. Primero le insistí a Wally para que le ofreciera un lugar en la Unidad, apoyándome en lo bien que había planificado nuestra ofensiva. Noté que él estaba nervioso por mi pedido, más de lo habitual y sospeché que había algo más.

—Y ahí descubrimos lo de los antecedentes penales. —Concluyó Victor, recordando el hecho.

—¿Qué antecedentes? —Inquirió Donna.

—Al parecer, Jinx o alguno de sus amigos, se infiltraron en el sistema de la policía y borraron sus antecedentes de la base de datos.

—¿Y por qué harían algo así?

—Porque a nadie le gustan las personas con antecedentes penales. —Respondió Raven mientras Garfield asentía a su lado. —. La gente es prejuiciosa. Ellos querían insertarse laboralmente y por más que todos sus delitos fueran menores y las causas hubieran prescripto, sigue siendo algo con suficiente peso para que la gente decida no contratarte.

—No puedo creer todo lo que tuvieron que pasar para tener una vida más o menos normal. —Comentó Abeja, mordiéndose el labio con impotencia.

—No es fácil empezar de nuevo —Continuó Raven, cerrando los ojos un instante. Garfield tomó su mano y la apretó suavemente. —. Hay personas que siempre querrán condenarte por quien fuiste en tu pasado y se apoyaran en eso para intentar hacerte sentir insignificante.

—Pero tu valor no se reduce a tus errores, sobre todo si eres consciente de ellos. Y ellos son conscientes. Han cambiado y han crecido—Concluyó Starfire apretando los puños.

—Dile eso a la gente. —Lanzó Aqualad, cruzándose de brazos. Roy volteó bruscamente sin poder ocultar la sorpresa por el arrebato del atlante, que solía ser muy medido con sus palabras. Éste simplemente soltó un bufido mientras ponía los ojos en blanco. —Vamos, chicos. Nos juzgan a nosotros y eso que somos los buenos. Cuando éramos Titanes, por ser muy jóvenes y cuando decidimos acoplarnos a la Unidad, por "vendernos" —hizo comillas con los dedos. —a la policía y al sistema.

—Conclusión del día: la gente apesta. —Terció Garfield, mientras Victor y Roy asentían con la cabeza.

—No, la conclusión del día es que aún queda mucho por hacer para que este mundo sea un lugar más justo. —Replicó Raven y todos estuvieron de acuerdo.

—Amén, hermana. —Apremió Donna, acercando su puño para chocarlo con el de la hechicera.

Tras considerar aquel último comentario como el último de esa pequeña intervención, Dick lanzó un hondo suspiro antes de seguir, como si lo que estaba a punto de decir fuera a costarle mucho.

—No estoy orgulloso de lo que tuve que hacer, pero estaba desesperado. La auditoría me dio muy mala espina y quería estar tranquilo de tener a Jinx cerca… —Hizo una pausa y se mordió el labio. — así que le dije lo de los antecedentes a Wally para meterle presión. Creí que si él se alarmaba, encontraría la forma de disuadirla y si la teníamos cerca podríamos protegerla.

—Richard Grayson, ¿estás loco? —Exclamó Donna poniéndose de pie de un salto. Pero Dick permaneció impasible.

—No tenía opción, Donna.

—¡Le hiciste creer a esa chica que estábamos persiguiéndola! —Gritó la morena fuera de sí.

La enfermera volvió a asomarse por la ventanita de su despacho y le dirigió una mirada de advertencia a Garfield nuevamente.

—¡Hey! ¡No fui yo!

—No tuve opción.

—Sí la tuviste. —Sentenció Raven y su mirada se encontró con la de Dick un instante. —Pudiste decirle la verdad.

—No lo entienden. No podía decirle la verdad a Wally. Él es muy impulsivo. Perdería el control e intentaría protegerla aislándola. O lo que es peor: iría por sus propios medios a buscar al culpable, condenando la investigación y poniéndola en un peligro mayor. —Explicó Dick.

—En eso tienes razón. —Concedió Donna.

—No estoy hablando de Wally —Replicó Raven con determinación. —. Estoy hablando de Jinx. Ella merecía saber que su vida corría peligro. Merecía poder decidir qué hacer con lo que tú habías averiguado.

Él desvió su mirada con las manos en los bolsillos antes de contestar.

—Temí que fuera a irse de nuevo. Y no quería que se alejara. No quería que estuviera sola y sabía que no confiaba en nosotros.

—La confianza es algo que se gana. —Continuó la hechicera mientras Starfire asentía a su lado. —Debiste acercarte a ella.

—Yo no quería presionarla. —Repuso Dick, volviéndose y alzando un poco la voz. — Sé lo mucho que le repele… nuestro mundo. Jamás estuvo a gusto con nosotros y por eso se fue en primer lugar. No quería que sintiera que estábamos invadiendo su espacio. No quería que creyera que no respetábamos su decisión de marcharse, aunque eso implicara que fuera a odiarnos. Creí que si la presionaba desde ese lugar, ella cedería y cuando fuera el momento yo le explicaría todo. Por eso confié en Wally para la tarea y cuando vi que nada cambiaba, traté de hacerle la oferta de la forma más sutil posible. Sentí que si le decía la verdad, estaría arrebatándole la libertad que ella tanto se había esmerado por conseguir.

Starfire se acercó a él y envolvió su mano en la suya suavemente, haciendo que volteara a verla a los ojos.

—Nadie duda de ti, Dick. Sabemos que quisiste hacer lo mejor. Pero debes dejar de querer hacer todo solo —Dijo con mucha calma. —. Porque no lo estás. Somos un equipo. Si te hubieras abierto, aunque sea conmigo, podría haberte ayudado a encontrar una solución.

—Tienes razón, Star —Admitió Dick, esbozando una leve sonrisa. Luego se volvió al resto del grupo. —. Lo siento, chicos. No volverá a pasar.

—Los malos hábitos tardan en morir. —Concluyó Victor, sonriendo de lado, intentando suavizar un poco la tensión que se había instalado en el pasillo.

—Chispitas, ¿tú sabías lo de los antecedentes y no me lo dijiste? —Acusó Abeja, dirigiéndole una mirada reprobatoria a su novio. Victor vaciló unos instantes antes de responder. Parecía no haber detectado que al participar de la conversación, había reconocido saber de los antecedentes penales.

—Uhm… ¿Si? —Aventuró a responder, como si estuviera en un concurso de preguntas y respuestas. La morena puso los ojos en blanco y Dick se sintió obligado a intervenir.

—Karen, yo le pedí que no dijera nada. Necesitaba la máxima de las discresiones hasta saber qué pasaba.

Pero Abeja no parecía estar convencida por ese argumento y continuó con el ceño fruncido y una expresión en su rostro que se leía claramente como "En casa vamos a hablar".

Garfield dejó salir un bostezo, mientras estiraba sus brazos y abrazaba a Raven discretamente. Esbozó una especie de sonrisa triunfal mientras observaba la escena.

—¿Y a ti qué te pasa? —Inquirió la hechicera, viéndolo con una ceja alzada.

—Solo estoy disfrutando de no haber metido la pata por una vez en la vida. —Inhaló profundamente y amplió su sonrisa al dejar salir el aire. —Ah, se siente muy bien.

Raven le dio un golpe seco en la nuca.

—¡Oye! ¿Y eso por qué fue?

—A nadie le gustan los presumidos. —Sentenció ella, lapidaria.

A pesar de la mezcla de aturdimiento y cansancio por la noche que estaban teniendo, los muchachos lograron soltar una risa ante esa divertida escena.

—¿A ustedes cómo les fue? ¿Qué sucedió? —Quiso saber Dick, volviéndose a Donna.

La morena, que se había vuelto a sentar junto al atlante, se revolvió un poco el cabello antes de responder.

—Bueno, queda claro por todo lo que acabas de contar que no se trataba de un gran ataque. —Explicó, sonriendo irónicamente. — En el fondo sabíamos que lo más probable era que ese robo al Banco fuera otro delito menor cometido por ex alumnos de La Colmena y así parecía ser. Los detuvimos fácilmente, casi parecía una broma. Entonces Argenta sugirió que revisáramos todo el lugar por si encontrábamos alguna pista que pudiera darnos una pauta de quién podía estar detrás de todo esto y ahí fue que encontramos a Stephan…

—¿Qué? —Exclamó Roy, incorporándose de un salto. — ¿Stephan Ambers? Pero, creí que Rouge lo había…

—¿Matado? —Terminó ella, haciendo una mueca de desagrado. — Pues, eso no es técnicamente correcto. Más bien, intentó dejarlo morir en un lugar. Si no hubiera sido por Argenta, jamás lo habríamos encontrado. Al parecer, Rouge lo hirió gravemente y lo dejó encerrado en la bóveda especial del Banco, confiando en que moriría desangrado. —Continuó Donna. Roy abrió mucho los ojos por la sorpresa que le produjeron esas declaraciones. —Tengo que reconocer que es cierto lo que dicen de ella: es bastante retorcida. Una cosa es matar y otra dejar que alguien se desangre solo y asustado…

—Viejo, creo que voy a vomitar… —Protestó Garfield, empalideciendo ante el panorama que la chica acababa de relatar.

—Rouge no es exactamente candidata al Nobel de la Paz —Observó Aqualad. —eso ha quedado más que claro.

—El caso es que cuando reconocí a Stephan, supe que algo andaba mal. Se suponía que él estaría con Roy en la exposición. Tuvimos que actuar rápido para salvar su vida, así que lo llevamos al hospital más cercano. Cuando estuve segura de que estaba a salvo, intenté ponerme en contacto con ustedes —Prosiguió Donna.—. Ninguno me contestaba y temí lo peor. Argenta y Kole se quedaron con Stephan y me marché a la galería…

—Y llegaste justo cuando se produjo la explosión. —Terminó Dick.

—Sí, ¿Qué diablos fue eso?

—El último ataque de Rouge —Explicó el líder. —. Ella intentó escapar y Jinx y Wally la siguieron. Lograron retenerla y cuando estaban por dar el ataque final, Madame Rouge arrojó esta especie de bomba y el resto ya lo conoces. —Dick sacó de su bolsillo unas pequeñas bolitas blancas, apenas más grandes que una canica. — Yo logré quitarle algunas en combate, mientras intentaba recuperar el pen drive.

—Ok, eso es escalar de retorcida a demente. —Concluyó Donna sin poder ocultar su sorpresa. —¿Traía bombas? ¡Está loca!

—Creo que ella no planeaba usarlas esta noche, pero las traía encima por si acaso. —Terció Dick, entregándole las bolitas a Victor con delicadeza.

El moreno las escaneó unos instantes con su ojo biónico y luego chequeó en su brazo los resultados de aquel veloz análisis.

—Esto es tecnología de punta. Rouge es muy inteligente, pero es incapaz de diseñar algo así—Concluyó con seriedad.

—Entonces eso quiere decir que no está sola —Continuó Abeja, que aún seguía teniendo un semblante adusto y severo. —y que probablemente tenga más de un az bajo la manga.

—Hablan de ella como si pudiera haber sobrevivido. —Observó Starfire, viendo a sus amigos dubitativa.

—Ya sabes lo que dicen Star, hierba mala nunca muere. —Garfield abrió mucho los ojos al decir eso, adoptando un gesto que pretendía ser enigmático. Raven puso los ojos en blanco. —Y esta hierba es malísima.

Hubo un resoplido de fastidio general como reacción al chiste del verde. Justo en ese momento las puertas se abrieron, dejando ver a Trueno, Rayo, Más y Menos que llegaban con comida y café para todos. Luego de dar un primer sorbo a su café y saludar al resto de sus compañeros, sintiéndose más aliviada y respuesta, Donna notó que uno de sus compañeros no estaba ahí.

—¿Dónde está Wally? Dick, creí que me habías dicho que todos estaban bien, ¿Dónde está Wally?

El líder chasqueó la lengua e hizo una pausa antes de contestar, mientras el resto desviaban sus miradas con incomodidad. Donna sintió como las palpitaciones iban en aumento.

—Todos estamos bien, es sólo que…

—Wally está con Jinx —Lo cortó Starfire, terminando la oración por él. —. No se ha despegado de ella desde que llegamos al hospital. Está a su lado en la habitación en este momento.

Todas las miradas se posaron en Donna, expectantes a su reacción ante esa revelación. Pero ella simplemente dio otro sorbo a su café y cambió su expresión por una de alivio.

—¡Qué bueno!—Exclamó, llevándose la mano al pecho. —Cuando vi sus caras, temí que algo terrible hubiera pasado.

El pasillo se quedó en silencio mientras la confusión se reflejaba en el rostro de los Titanes.

—¿No estás… enojada? —Preguntó Garfield haciendo la pregunta que nadie se animaba a hacer.

—¿Por qué estaría enojada? Si Wally y yo…. —Donna se interrumpió al ver que nadie seguía el hilo de lo que decía y posó sus azules ojos en los de Dick. —Richard Grayson, ¿acaso no les cuentas nada a tus amigos?

El aludido tragó saliva, mientras rascaba su cuello incómodo. Donna puso los ojos en blanco y lanzó un suspiro cansino.

—Creí que tú querrías contarles —Se excusó el líder, encogiéndose de hombros.

—¿Contarnos qué?

—Wally y yo ya no estamos juntos —Reveló la chica. Hubo una exclamación general de sorpresa. —. Cortamos en la fiesta de Navidad. Nos dimos cuenta que funcionábamos mejor como amigos que como pareja.

—¿Y no nos dijeron todo este tiempo porque…? —Inquirió Garfield, intentando ocultar su curiosidad. Raven volvió a darle un golpe seco en la nuca mientras Donna se encogía de hombros.

—¿Qué esperaban? ¿Flores y una admiradora secreta? No íbamos a dar una conferencia de prensa, si nuestra relación prácticamente no había cambiado. Seguimos queriéndonos sólo que de otra manera. —Explicó. —Dick sabe desde Año Nuevo, porque fue el único que se dio cuenta que no nos besamos cuando dieron las doce. Creí que comentarle al líder del equipo sería suficiente para ahorrarnos el aviso parroquial. —Finalizó dirigiéndole una mirada de reproche a Dick.

—No quería ser entrometido. Todo era muy reciente y aún alguno de los dos podía entristecerse...—Replicó él, sonriendo incómodo. Donna lanzó un suspiro cansino, mientras posaba su mano en su frente.

—¿Por eso tenían esa cara de velorio? ¿Tenían miedo de que hiciera un escándalo porque Wally está acompañando a otra chica? Les recuerdo que cuando empezamos a salir, yo ya sabía que habían estado juntos y jamás tuve problema en que siguieran siendo amigos. —Soltó ella, paseando su mirada por los rostros de sus amigos, que evitaban mirarla, avergonzados. —Vaya, creo que para saber la verdad esta vez no voy a necesitar usar mi lazo. —Se burló, esbozando una sonrisa de lado. —¿Y cómo está Jinx? ¿Qué tan grave fue?

—Todavía no ha despertado. —Contestó Roy. Victor asintió con un gesto de la cabeza a su lado y agregó:

—Rouge le dio una paliza antes de que pudiéramos asistirla. El médico dijo que tenía dos costillas fracturadas, un esguince en la muñeca y múltiples contusiones. Pero el mayor daño lo hizo la explosión.

—Se salvó de milagro. —Siguió Abeja, sumándose al reporte. —Si Wally no fuera tan rápido, no sé qué habría sido de ella…

Donna emitió un silbido de sorpresa, mientras se llevaba su vaso a los labios para darle otro sorbo a su café.

—Lo dije una vez y lo diré de nuevo: esa chica es otra cosa. Le gustan las emociones fuertes. Más que a mí. —Comentó Rayo, que estaba sentado en una de las bancas laterales junto a su hermano.

—Yo creo que lo que hizo fue muy valiente —Terció Starfire, apoyándose en Dick que la envolvió en un abrazo mientras ella bostezaba.

—¿Y los demás? —Inquirió Donna.

—Igual o peor que ella —Respondió Aqualad. —, honestamente, lo que hicieron fue prácticamente una misión suicida. No recuerdo haber visto tantos villanos juntos desde que combatimos a la Hermandad del Mal.

—¿Y Rouge?

—No lo sabemos. —Dijo Dick, que se había sentado para que Starfire se acomodara sobre él, ya que sus ojos comenzaban a cerrarse por el cansancio.

—¿Qué quieres decir? Me estás diciendo que hubo una explosión y que Jinx se salvó de milagro. No estarás insinuando que ella pudo haber sobrevivido...

—Como ya te dije: no lo sabemos. Lo único que sabemos es que ya ha sobrevivido a cosas peores antes y que no está sola. Puede que esta noche hayamos frustrado su intento de recrear La Colmena y que no sepamos de ella por un tiempo, pero eso no quiere decir que no vaya a regresar. —Concluyó Dick, acariciando con suavidad la cabeza de su novia que ya se hallaba sumida en un profundo descanso.

Hubo un lapsus de silencio en el que nadie dijo nada y todos parecían estar sumidos en sus pensamientos mientras escudriñaban aquel pasillo con la mirada. Había sido una noche larga y agotadora y tras esas revelaciones, no quedaba mucho más por hacer.

—Sea lo que sea y pase lo que pase, estaremos listos. —Dijo Raven con calma, rompiendo con aquel ensismamiento colectivo.

Dick sonrió mientras les dedicaba a sus amigos una mirada cómplice. Trató de acomodarse en esas sillas tan poco hergonómicas, procurando encontrar una posición que le permitiera dormir un poco sin despertar a su novia.


—¡Shhh!

—No puedes seguir frenando el juego cada vez que vas perdiendo, Billy. Eso es trampa.

—No, no es eso, Mamooth. Creo que está despertando.

—¿Quién? ¿Wally? Pero si acaba de dormirse.

—No, imbécil. Jinx.

—¿Acaso estoy muerta, este es el infierno y ustedes también están aquí? —Pregunté, ladeando la cabeza despacio y parpadeando lentamente hasta que conseguí entornar los ojos.

Pasaron unos segundos hasta que mi vista se aclaró y divisé cuatro pares de ojos (O más bien, tres pares y un ojo) que me observaban expectantes y de muy cerca. Quise pasarme una mano por la cara para espabilarme y noté entonces que mi brazo derecho estaba entablillado.

Me moví como pude, procurando sentarme lo más lento que pudiera mientras repasaba con la vista el lugar e intentaba entender dónde diablos estaba. No tardé mucho en darme cuenta que era un hospital. El penetrante olor a alcohol mezclado con productos de limpieza mal diluidos y las paredes blancas me dieron la pauta. Estaba en una habitación con seis camas, las cuales estaban destendidas, excepto por una que parecía no haber sido ocupada en absoluto. Volví mi vista a mis amigos que me observaban con una mezcla de alegría y emoción, mientras sus ojos se ponían vidriosos.

—¿Qué… qué fue lo que pasó? —Balbuceé y noté que mi voz sonaba un poco ronca. Intenté acomodarme mejor y sentí una puntada en el costado izquierdo de mi cuerpo, a la altura de las costillas. —Rouge. Ella… Estaba justo frente a mí y luego…

—Hubo una explosión —Dijo SeeMore, a quien le habían cosido el tajo de la cara y tenía su brazo izquierdo enyesado. —. Ella te tendió una trampa.

—Y cómo… ¿Cómo sobreviví?

Los chicos intercambiaron miradas incómodas, mientras sus bocas se torcían en muecas de tristeza. Y entonces noté que Kyd no estaba ahí.

—¿Dónde está Kyd?

—Él fue el único que se dio cuenta de que habías ido tras Rouge y te siguió hasta las cocheras. —Explicó Billy, y noté como su voz se volvía sombría.

—Logró teletransportarse para salvar tu vida, pero él no tuvo tanta suerte...—Terminó Mamooth, clavando la vista al suelo mientras yo sentía como SeeMore posaba su mano apretando suavemente mi pierna. El corazón me dio un vuelco mientras mis ojos se llenaban de lágrimas. No podía creerlo, Kyd no podía estar...

—No… —Susurré, buscando en las caras de mis amigos algún gesto que desmintiera lo que me estaban diciendo. Pero ellos seguían sin verme.

Un chirrido me advirtió que la puerta de la habitación se abría y vi a Angel entrar, empujando al mismísimo Kyd Wykkyd que iba sentado en una silla de ruedas, con apenas un rasguño en su cara y un yeso en su pierna derecha.

—¡¿ESTÁN LOCOS!? ¡CASI ME MATAN DE UN INFARTO! —Rugí, mientras los chicos se dejaban caer al piso partiéndose de risa. — ¡LOS ODIO! ¿¡CÓMO PUDIERON HACERME CREER QUE KYD HABÍA MUERTO!?

El susodicho se llevó una mano al pecho mientras hacía una mueca de sorpresa, pero luego se acopló a la burla del resto, esbozando una sonrisa maligna.

—Ay, debiste ver tu cara. —Comentó Mamooth incorporándose para observarme mientras se limpiaba las lágrimas que había soltado por la risa.

Intenté hacer magia para arrojarle algún objeto, pero me sentía demasiado débil. Recién ahí noté que el gigantón tenía la cara muy magullada, repleta de moretones y pequeños cortes. Sus dos manos estaban vendadas hasta la muñeca y podían distinguirse algunas manchas de sangre en la tela. Paseé mi mirada y comprobé que Billy también estaba bastante malherido. Le habían vendado la mitad del torso, cruzándolo por su pecho hasta envolver su hombro derecho. Tenía el labio partido y un tajo suturado justo sobre su ceja izquierda. Gizmo estaba bastante bien, aunque tenía un ojo morado y tres dedos entablillados.

—Lo siento, Jinx. Era hacértelo creer a ti o a Billy, pero tú despertaste última. —Explicó SeeMore, sonándose la nariz con un pañuelo.

—Los detesto. Lo único que me alegra de que hayan sobrevivido es que ahora podré matarlos con mis propias manos. — Sentencié, apretando la mano que tenía sana.

— ¿Matar? ¿Morir? ¿Qué pasó? —Escuché que preguntaba una voz masculina a mi lado y volví mi cabeza lentamente para toparme con Wally, que se había puesto de pie de un salto. Parpadeó unos instantes, buscando con la mirada alguna amenaza hasta que sus ojos se posaron en mí y entonces una expresión de alivio se dibujó en su rostro. —Jinx, tú… despertaste.

—Pero casi me pierden nuevamente porque estos estúpidos me hicieron creer que Kyd había muerto—Le espeté, sin dejar de fulminar con la mirada a mis amigos que volvieron a soltar una carcajada.

Wally dejó salir un suspiro y se acercó a mi cama. Hizo un ademán con su mano y supe que estaba a punto de tomar la mía pero se detuvo a medio camino, posándola en su bolsillo.

—¡¿Cómo que le hicieron esa broma?!—Brenda se asomó por la puerta, abriéndose paso entre Kyd y Angel y trayendo bolsas llenas de comida chatarra. SeeMore tragó saliva e intentó ocultarse tras Billy. —¡El doctor dijo que es muy importante que no pase estrés!

—Tranquila, Brenda. Yo no paso estrés: yo soy el estrés.

La rubia avanzó hasta su novio y lo observó con un gesto severo en su rostro.

—No te doy una cachetada porque estás convaleciente, pero apenas te den el alta…

—Yo estaré encantada de ayudarte. —Comenté y Brenda me regaló una sonrisa cómplice, mientras avanzaba hacia mí para pararse al otro lado de la cama.

—Me alegra ver que por fin despertaste. Esa Karen les dio unos golpes muy duros.

—¿Karen? —Repitió Wally, viéndonos con confusión. —¿Cómo que Karen?

—Madame Rouge estuvo haciéndose pasar por Karen durante los meses que vivió en nuestro departamento. Así fue como consiguió saber todo de nosotros y dio con nuestros antecedentes. —Explicó Gizmo, dando un salto para sentarse en la cama que estaba a mi lado.

Wally parpadeó muchas veces y frunció el ceño. Daba la impresión de que estaba haciendo cálculos mentales y que pronto saldría humo de sus orejas por el esfuerzo que su cerebro estaba haciendo por conectar toda esa información.

—Eso quiere decir que todo ese tiempo ella… —Dirigió su vista a Billy. —¿Tú estuviste…?

—¿Cogiéndome a una vieja por casi un año?—Terminó él, asintiendo con un gesto de la cabeza. Wally chasqueó la lengua mientras desviaba la mirada, incómodo.

—Yo iba a decir saliendo con Rouge todo ese tiempo, pero supongo que decirlo así también es válido.

—Se podría decir que llevé al extremo eso de elegir mal a mis parejas. —Bromeó Billy, rascándose la cabeza con el brazo sano.

—Oye. —Lo cortó Mamooth. —Te lo advertimos.

—Lo sé y ahora me alegra el triple que hayan hecho esa formación Delta. Quién sabe cuánto tiempo más la habríamos tenido frente a nuestras narices sin eso…

—Yo no estaría tan orgullosa —Observé, mordiéndome el labio. —. Eso era justo lo que ella quería que hiciéramos. Que le mostráramos lo que sabíamos hacer. Y eso fue lo que hizo que decidiera reclutarme.

—Ya te dije que eso es muy injusto, yo soy más inteligente que tú y quedó claro luego de esta noche cuando la engañé haciéndole creer que me había capturado. —Protestó Gizmo.

—Además ese casting no fue parejo. Yo no estaba incluido. —Añadió Billy, cruzándose de brazos pero descruzándose al instante tras hacer una mueca de dolor.

—Quedaste afuera por dominado.—Observó Mamooth, burlonamente. Billy lo fulminó con la mirada.

—Pues ella no parecía molestarle eso cuando lo hacíamos.

—¡Qué asco Billy! —Me quejé, mientras sentía náuseas y una expresión de disgusto se dibujaba en los rostros de mis amigos. —Ya es suficientemente retorcido saber que estuvo viviendo en nuestra casa como para además sumarle la imagen mental que acabas de aportar.

—Debí sospechar que su elasticidad en la cama no era normal… —Siguió él, llevándose una mano al mentón.

—¡Basta Billy!

—Supongo que después de ver todas esas tangas podemos concluir que es cierto lo que dicen de los franceses: realmente son muy sucios.

—Okey, detesto interrumpir esta historia tan… perturbadora —Lo cortó Wally y nunca en mi vida sentí tanto amor por él. —pero tengo que salir al pasillo a reportarle esto al resto de la Unidad.

—¿La… La Unidad? ¿Ellos están aquí? —Pregunté sorprendida, pues ya me parecía demasiado saber que Wally se había quedado a mi lado como para asimilar que el resto de los Titanes estaban ahí también. Él asintió con un gesto de la cabeza y yo sentí como mis mejillas se enrojecían levemente.

—Y están ansiosos de verte. —Dijo Wally, mientras se acercaba a la puerta. Frenó unos instantes antes de salir y me dirigió una última mirada acompañada de una sonrisa que yo le devolví. Luego salió cerrando tras de sí.

SeeMore empezó a carraspear fingidamente, haciendo que todos nos volviéramos a él. Entonces extendió su mano en dirección a Mamooth, abriendo su palma. El gigante lo miraba sin decir nada.

—Alguien me debe 50 dólares.

—Yo no vi a nadie invitar a nadie. —Replicó Mamooth, cruzándose de brazos.

—Pero se besaron en el combate —Argumentó SeeMore. Puse los ojos en blanco, ignorando la cara de sorpresa del resto de mis amigos.

—Besarse no es lo mismo que invitar a salir.

—Vamos, es sólo un tecnicismo. —Regateó el moreno, frunciendo el ceño.

—¿Apostaron sin mí? No puedo creerlo. —Exclamó Billy indignado.

—Lo hicimos en tu honor. —Dijo SeeMore, intentando reducir la situación con un gesto de la mano.

—Además, yo dije que Rayo lo haría antes que él.

—Uhh, alguien tiene dos novios —Se burló Gizmo mirándome divertido.

Nunca lamenté tanto no poder usar mis poderes.

—No tengo dos novios. —Repliqué, ácidamente.

—Uhh, alguien no tiene ningún novio.

—Rouge, ¿Por qué no me llevaste cuando tuviste la oportunidad? —Pregunté clavando la vista al techo. Noté que la discusión de mis amigos estaba tomando un tono más alto del necesario. —Bien, terminemos con esto. —Dije en un susurro, más que nada para mí misma. —Oigan, idiotas. Mamooth ganó, Rayo me invitó primero.

—¿Qué? ¿Cuándo? —Inquirió el cíclope, mientras el gigantón hacía un baile triunfal.

—En la muestra.

—¿Y le dijiste que sí?

—¿Qué importa eso?

—O sea que le dijiste que no— Terció Billy respondiendo su propia pregunta.

Kyd Wykkyd alzó sus brazos, indicándole a todos que guardaran silencio y Angel empujó su silla de ruedas hasta dejarlo entre Mamooth y SeeMore. Los miró unos segundos e hizo algunas muecas.

—¡Pero no hay pruebas! ¿Cómo sé que no es un complot entre Mamooth y Jinx?—Protestó SeeMore frunciendo el ceño.

—¿Por qué sería un complot entre…?— Pero Kyd me impidió terminar mi pregunta, frenándome con un ademán de la mano. Siguió "hablando" con los chicos mientras yo intercambiaba miradas confusas con Brenda que se encogió de hombros.

—¡Eso no es justo! —Gritó Mamooth, cruzándose de brazos. Kyd le tomó la mano suavemente para llamar su atención y el gigantón lanzó un suspiro, hastiado mientras ponía los ojos en blanco.—Está bien… Pero que sea al mejor de tres.

Y sin más preámbulos, SeeMore y Mamooth se pusieron a jugar a piedra, papel o tijera mientras Kyd oficiaba de árbitro, mirando con atención la contienda. La primera ronda la ganó Mamooth, que sacó tijeras mientras SeeMore sacaba papel. Pero el cíclope empató en la segunda, sacando piedra y destruyendo a la tijera. La tensión se cortaba con un cuchillo mientras esperábamos el desenlace de la contienda. Los chicos sacaron lo mismo tres veces hasta que finalmente…

—¡En tu cara, SeeMore! —Festejó Mamooth haciendo un baile triunfal. Como Kyd no podía ponerse de pie, Angel se acercó hasta el gigante y voló para alzar sostener su brazo a modo de festejo mientras Billy entonaba "We are the Champions" desafinadamente y a los gritos, pero con mucha pasión.

—¡NO HAY TIEMPO PARA PERDEDOOOORES PORQUE SOMOS CAMPEOOONEEEEES…!

—¿Interrumpimos algo?

La voz de Dick hizo que aquella disparatada escena se frenara de golpe. Los chicos se quedaron estáticos, como si se hubieran congelado y yo reí nerviosamente por lo bajo para ocultar la vergüenza ajena que sentía en ese momento.

—Eeeeh… No, para nada, oficial. —Se apresuró a responder Billy, mientras carraspeaba para aclararse la garganta.

—A mi me pareció escuchar un gran solo de un tenor. —Soltó Raven, dirigiéndole a Billy una sonrisa maligna. Él se sonrojó tanto, que su piel se camuflaba con su cabello.

—Bueno, si no estamos interrumpiendo nada, entonces…

Pero las palabras del líder se vieron interrumpidas por Garfield que empezó a aplaudir lentamente. A sus palmas se acoplaron pronto Starfire, Raven, Victor y Abeja. Finalmente Dick también se sumó y se oyeron desde el fondo un par de aplausos más de algunos Titanes que aún no habían logrado entrar a la habitación. Yo intercambié miradas confusas con mis amigos, que seguían paralizados observando toda la escena sin poder creerlo.

—Gracias por salvar nuestras vidas. —Dijo Dick, cuando los aplausos se fueron apagando.

Los Titanes avanzaron y vi como Donna entraba última a la habitación, cerrando tras de sí; pero antes de que pudiera terminar de hacerlo, la puerta volvió a abrirse y Wally entró atropelladamente. Desvié la mirada para evitar verlos juntos de nuevo, ya suficiente dolorida me sentía.

—¡Estoy tan feliz de que todos estén a salvo! —Celebró Starfire, volando hacia los chicos y envolviéndolos en un fuerte abrazo. —¡Han sido muy valientes!

—Cuando quieras, nena. —Contestó Billy galantemente.

—Todo eso fue realmente impresionante. —Comentó Victor paseando su mirada por todos nosotros y esbozando una sonrisa cargada de orgullo.

—Fue una verdadera demostración —Siguió Abeja.

—No fue nada. —Repuso Mamooth, sonriendo con suficiencia mientras lustraba vendados nudillos en su pecho.

—Sí, estamos acostumbrados. —Continuó Gizmo, desviando la mirada e intentando ocultar el rubor que se había instalado en sus mejillas por recibir tantos halagos.

—Fue casi algo de aficionados. —Opinó Billy, apoyándose en una de las camas y trastabillándose un poco. Se acomodó con rapidez, procurando que nadie notara su torpeza.

—Nada que no hubiéramos hecho antes. Siempre es un placer ayudar. —Culminó SeeMore, sacando pecho mientras pasaba su brazo sobre el hombro de Brenda.

—Naturalmente. —Acoté yo, sumándome al arrebato de soberbia.

—Estaban cagados de miedo. — Sentenció Brenda harta de tanta fanfarronería.

—¡Brenda! —Protestamos todos al unísono.

Ella se encogió de hombros mientras los Titanes reían por lo bajo.

—¿Qué? No sabía que era un secreto.

—Sea como sea, lo importante es que salvaron nuestras vidas y logramos encarcelar a la mayoría de los alumnos que estaban siendo parte de esta nueva Colmena —Explicó Dick, quitándole importancia a nuestro desaire.

—¿Y Rouge? —Pregunté.

—No hay señales de ella —Me respondió Raven. —. No pude percibir ninguna energía que indicara vida entre los escombros.

—Tuvimos suerte de que no te hayan puesto un cencerro, amigo —Puntualizó Wally, dándole una amigable palmada en el hombro a Kyd. Yo le dediqué una sonrisa a mi amigo y gesticulé un mudo "gracias". —. De no ser por él, no estarías aquí. Se metió en las cocheras sin hacer ruido y cuando todo explotó, abrió un portal y salvó tu vida.

—Y luego tú la llevaste al hospital. —Terminó Brenda, señalando a Wally.

Recién ahí me animé a verlo de frente y vi al pelirrojo desviar la mirada mientras se ruborizaba.

—Que no haya señales de vida no quiere decir que Rouge haya muerto —Continué, volviéndome a Dick. Él asintió con un gesto de la cabeza.

—Lo sabemos, Jinx. Pero no debes preocuparte por eso ahora. —Se apresuró a aclarar Starfire, acercándose a mi cama y posando su mano en mi hombro. —Ahora debes descansar.

—Todos deben hacerlo —Señaló Abeja, con un sesgo de severidad en su tono. —. Ya han hecho más que suficiente.

—Equipo, si me disculpan, quisiera un momento a solas con ellos. —Pidió el líder, volviéndose al resto de la Unidad.

Todos obedecieron sin replicar, incluso Wally, que tardó unos instantes en avanzar y procuró salir último de la habitación. Una vez que la puerta se cerró, Dick se volvió a nosotros. Sus ojos frenaron en Brenda y antes de que preguntara, me apresuré a aclarar:

—Ella es una de nosotros.

—De acuerdo. Primero que nada, debo pedirles una disculpa…

—¿Por las palizas que nos dimos cuándo éramos jóvenes?—Inquirió Billy.

—Eso pasó hace años, amigo. Está en el pasado. —Lo atajó Mamooth.

Dick alzó una ceja, confundido.

—No, estaba hablando de otra cosa.

—Ah, en ese caso, no me voy a disculpar por ese calzón chino —Repuso el gigante, cruzándose de brazos recelosamente. Lo fulminé con la mirada. —¿Qué? Fue un gran calzón chino.

—Ya lo creo, Mamooth— Concedió Dick decidido a aplacar mis broncas para evitar que me diera una embolia. —. Pero no estoy hablando de eso, aunque sí tiene que ver con su pasado como criminales. —Buscó en su bolsillo y sacó el bendito pen drive con el que Madame Rouge había querido extorsionarme. —Me parece que esto les pertenece.

—¿Qué es eso, oficial? Yo jamás había visto esa memoria ni su contenido ni he avalado la violación de una base de datos federales.

Todos pusimos los ojos en blanco ante la paupérrima defensa de Billy y Dick esbozó una sonrisa de lado.

—Billy, él ya sabe que esos son nuestros antecedentes.

—¿Cuáles antecedentes?

—No hagas que me ponga de pie y te golpee arruinando la mano que me quedó sana —Lo amenacé para cortar con la cháchara.

—Tengo entendido que por esto terminaron involucrados en todo el asunto de Rouge —Continuó Dick, retomando la conversación. —y por eso quería pedirles disculpas. Especialmente a ti, Jinx.

—¿A mí?

—Ni yo ni la Unidad pretendíamos extorsionarte con esto —Explicó. —. Simplemente fue una situación que se salió de control. Yo sospechaba que estabas en peligro desde hace mucho tiempo y sabía que declinarías cualquier invitación a ser parte de la Unidad que pudiera hacerte. Cometí el error de no decirte lo que sabía o mejor dicho, lo que creía que sabía y presioné a Wally con la excusa de los antecedentes para mantenerte cerca y terminó generando exactamente lo contrario. —Yo no podía dar crédito a lo que estaba oyendo. Todo ese tiempo habían querido cuidarme aunque ya no era una de ellos. — Lo lamento mucho. Yo solo quería protegerte.

—Ah claro, y a nosotros que nos pise un tren. —Protestó Billy, cruzándose de brazos. SeeMore le dio un codazo para que se callara.

—El arresto de Angel fue el detonante para que me diera cuenta de que había un infiltrado en la Unidad, pero era imposible detectarlo. Por eso obré como lo hice. Debes saber que Wally no tenía idea de esto. No podía decírselo porque él es muy…

—Impulsivo. —Finalicé yo y Dick asintió con un gesto de la cabeza, dándome la razón.

—Así es, y temí que fuera a…

—Querer aislarme para protegerme y que yo me enojara y me fuera sola.

Dick se quedó sin palabras y parpadeó, mientras me observaba sorprendido. Me encogí de hombros.

—No puedes culparte por pensar en eso, Dick, porque es exactamente lo que habría hecho. —Concedí.

—Pero aún así debí hablar contigo. —Insistió él.

Billy fingió que le daba un ataque de tos mientras decía:

—Y con nosotros.

SeeMore volvió a darle un codazo.

—Debí decirte la verdad y por eso también me disculpo, Jinx. —Lanzó un hondo suspiro antes de continuar y se revolvió un poco el cabello. —Pensé que podría arreglármelas solo sin poner en riesgo a nadie, pero no fue así.

—Supongo que en eso nos parecemos. —Admití, para intentar una tregua. Dick me sonrió aliviado.

—Quiero que sepan que es absolutamente imposible que se abra una causa en su contra por estos antecedentes —Dijo él, volviéndose al resto y mostrando el pen drive. —. Son delitos menores y prescribieron. Aunque entiendo que no es exactamente por eso por los que ustedes quisieron quitarlos de la base de datos...—Hizo una pausa aguardando una respuesta, pero ninguno de nosotros dijo nada. —Y por eso, ustedes son quienes deben decidir qué hacer con esto. Les pertenece.

Y le entregó el pen drive a Mamooth que lo tomó vacilante con su enorme mano.

—Creí que borrar delitos de una base de datos policial era un delito federal. —Acusé, recordando las palabras de Wally. Dick se volvió a mí, sonriéndome de lado.

—La ley no siempre da soluciones justas. Por suerte, saber eso, es el primer paso para transformarla. —Terció él. —Si cambias la forma de ver las cosas, las cosas cambian de forma. —Terminó, guiñándome un ojo. — Ahora los dejaré descansar.

Y tras saludar con un ademán de la mano, giró sobre sus talones para marcharse. Cuando tenía una mano en el picaporte, le grité:

—¡Dick! —Él se volvió a mí, con la mirada expectante. —Quería pedirte un último favor.

—Lo que quieras.

Esbocé una sonrisa cínica mientras mis ojos brillaban con la poca energía que había logrado juntar y pronuncié:

—Nunca más vuelvas a intentar salvar mi vida.

Él me devolvió la sonrisa mientras mis amigos asentían con un gesto de la cabeza.

—Dalo por hecho.

Y salió cerrando tras de sí. Mamooth se dejó caer en la cama que estaba al lado de la mía, sentándose junto a Gizmo. Seguía con la mano extendida y los ojos clavados en el pequeño pen drive.

—¿Qué vamos a hacer con esto?

—No lo sé, pero no vamos a dárselo a Gizmo de nuevo. —Advirtió Billy, mirando al chaparrito de reojo.

—¡Oye! Yo no fui quien trajo una extraña a vivir con nosotros a casa.

—Yo no tengo la culpa de ser un pobre niño traumado, carente de afecto que busca aprobación por la ausencia de una figura materna clara, ¿de acuerdo? —Rebatió Billy.

Puse los ojos en blanco por enésima vez en el día.

—A mí no me importa lo que hagan con eso. —Dije, haciendo que todas las miradas se posaran en mí. —Y a ustedes tampoco debería importarles. Quizá estemos marcados de por vida, pero quedó claro que podemos hacer muchas cosas a pesar de esa marca. O gracias a ella.

Los chicos me sonrieron.

—Quizá lo mejor sería dejarlo en el mecánico y darle una mirada de vez en cuando. —Sugirió SeeMore, en alusión a nuestra guarida subterránea. Todos estuvimos de acuerdo.

—Creo que es una buena opción, hasta que pase suficiente tiempo para que podamos bromear con ello. —Sentenció Billy. —Por cierto, ¿esa morena que entró al final era Donna?

—Ya tenías que cagarla —Musité entre dientes, fulminándolo con la mirada.

—Al menos no soy yo el que está hablando de caca. —Se defendió él encogiéndose de hombros.

—Sí, era ella.

—Tú eres más linda. —Señaló Mamooth con cierto recelo, mientras el resto asentía con un gesto de la cabeza.

—¡Mamooth, no se trata de eso! —Protesté. —Igual ya lo sabía.

Y tras lograr que los chicos soltasen una carcajada por mi pequeña acotación, la puerta volvió a abrirse y Wally entró nuevamente solo. Se lo veía más aliviado y sospeché que habría aprovechado la pausa para comer algo, porque su cara tenía un poco más de color y sus ojos se veían más descansados. Tenía la camisa arrugada y con las mangas arremangadas. Se notaba que había tratado de alisarla con las manos, sacándola de adentro del pantalón y se había aflojado el nudo de la corbata. Vaciló unos instantes antes de avanzar y paseó su vista de los chicos a mí intermitentemente. Me di cuenta de que probablemente quería que hablemos a solas, así que crucé miradas con SeeMore y él captó el mensaje enseguida.

—Oigan, ¿ya vieron el patio frente a la cafetería del hospital? Es hermoso. Y afuera hace un día bellísimo. ¿por qué no vamos a tomar un poco de aire?—Sugirió el cíclope. Billy y Mamooth captaron la indirecta enseguida y se mostraron de acuerdo con la propuesta.

—¿Estás bromeando? Parece que lloverá en cualquier momento. —Protestó Gizmo, pero Mamooth decidió que la democracia terminaba ahí y lo cargó contra su voluntad para llevarlo fuera de la habitación. Recién cuando cerraron la puerta tras de sí, Wally corrió la silla que estaba en la esquina de la habitación y se sentó a mi lado.

—¿Cómo te sientes?

—Bueno… Le pateé el trasero a la tipa que era mi ejemplo a seguir en la adolescencia, Dick Grayson me reconoció que se equivocó en algo y sobreviví a una explosión de puro milagro. Yo diría que ya cubrí la cuota de emociones para todo el año. —Resumí y Wally dejó salir una carcajada.

—Tomaré eso como que estás bien.

Nos quedamos mirándonos un segundo en silencio y entonces recordé el beso que nos habíamos dado en la pelea.

—Escucha, Wally, yo… Siento lo del beso. —Me apresuré a decir. Él frunció el ceño, confundido. —O sea, no es que lamente haberte besado, bueno, en realidad sí porque… Tú estás con Donna y… Creí que iba a morir y no quería… Fue algo estúpido. Lo siento. No volverá a ocurrir.

Wally lanzó un suspiro mientras negaba con la cabeza y se mordía el labio.

—Jinx…

—Ya sé que yo te dije que no quería ser más parte de eso y sigue siendo así... —Continué, sin poder parar de hablar.

—Jinx...

—Y por eso quería disculparme. En serio. No volverá a pasar. Entenderé si estás enojado.

—Jinx…

—Y te juro que…

—¿Vas a dejarme hablar? —Me cortó él, posando suavemente su dedo sobre mis labios. Lo miré mientras asentía con la cabeza derrotada. —Jinx, hace un tiempo que intento decirte algo y no he podido porque no sabía cómo hacerlo porque no quiero que te sientas culpable y porque sentí que te había lastimado demasiado y que necesitabas espacio.

—Ya te dije que no me pusiste en ningún lugar donde no haya querido estar.

—Pero eso no quita que yo podría haber manejado mejor las cosas. Así que, en primer lugar quería disculparme contigo por eso. Y en segundo lugar, y no quiero que te sientas culpable por esto porque no tuviste nada que ver—aclaró enfáticamente viéndome con seriedad. —, Donna y yo no estamos más juntos.

Él aguardó a mi reacción, pero yo me había quedado sin palabras. Definitivamente no esperaba ese desenlace y no sabía bien cómo sentirme al respecto. Ante mi silencio, Wally continuó.

—Y antes de que digas algo, no, no tuviste nada que ver. Donna y yo simplemente… Nos queremos de otra manera. —Se encogió de hombros. —Siempre ha sido así. Creo que nos confundimos, nos engañó la nostalgia y todo lo compartido… No sé. El asunto es que ya no somos pareja.

—Oh.—Fue lo único que me salió decir, porque no podía salir de la sorpresa.

—Y la razón por la que tardé tanto en decírtelo es porque… No quería volver a invadirte. Quería que estés bien, aunque fuera sin mí. Pero entonces atacaron a Cheshire y supe que corrías peligro y sentí que...—Hizo una pausa antes de continuar y desvió la mirada unos instante. —Que podía perderte. Y entonces lo tuve claro. Quería estar contigo. Pero seguías distante y extraña y… bueno. Henos aquí.

Abrí la boca para contestar, pero la puerta de abrió de golpe y vi a Garfield entrar a toda velocidad.

—Vamos a comprar café y rosquillas, ¿vienes? —Preguntó el verde y entonces noté que estaba empezando a amanecer. Wally hizo una mueca de disgusto, molesto por la interrupción y se volvió hacia mí. Sentí que ya había tenido demasiadas emociones por una noche y quería tiempo para reponerme, así que acaricié su mano con suavidad y le dije:

—Ve.

—Pero…

—Ya encontraremos un mejor momento para hablar de esto. —Apremié, presa del aturdimiento. Sentía una mezcla de alivio y dolor por todo lo que había pasado. Me alegraba saber que Wally quería estar conmigo, pero necesitaba recomponerme antes de tomar cualquier decisión.

Él entendió el peso de mis palabras y decidió no insistir. Se puso de pie con calma, apretó mi mano suavemente y me liberó de su agarre para salir tras el verde.

Él entendió el peso de mis palabras y decidió no insistir. Se puso de pie con calma, apretó mi mano suavemente y me liberó de su agarre para salir tras el verde.

Recién cuando escuché que la puerta se cerraba me permití lanzar un suspiro que pronto se transformó en un llanto desconsolado e imparable. Las lágrimas me salían a raudales mientras sentía como la tensión abandonaba mis músculos y un montón de pensamientos se cruzaban en mi cabeza. Pensé en la tirada de cartas del día anterior y me pregunté si eso era la justicia. Esa sensación de alivio mezclada con desazón. Una parte de mí deseaba salir corriendo a abrazar y besar a Wally para pedirle que nunca se marchara mientras que otra quería quedarse hundida en esa cama para siempre, segura y lejos de toda esa vida de conflictos y decisiones difíciles.

Los minutos fueron pasando y logré calmarme. Algunas lágrimas seguían saliendo de mis ojos sin poder impedirlo, pero sentía como todo se iba disipando. Y entonces sentí un nudo en el estómago y caí en la cuenta de todo lo que había pasado. De las cosas que había tenido que pasar. De lo que habíamos logrado.

Había sobrevivido.

Abracé mi cuerpo con calma, cuidando de no lastimar mi mano entablillada ni resentir las costillas fracturadas. Solté un suspiro y sentí el sabor salado del llanto que trazaba mis mejillas.

Al final siempre me habían cuidado.

Al final sí me habían aceptado, aunque no era uno de ellos.

Y al final yo si era alguien más allá de mi marca.

O gracias a ella.

Mi respiración fue volviéndose más lenta y sentí mis párpados pesar nuevamente. Decidí no resistirme a los brazos de Morfeo que venían a abrazarme sin ningún disimulo y volví a dormirme con una sensación de libertad que llevaba demasiado tiempo sin experimentar.


—Pásame el kétchup.

—¿Quién le pone kétchup a la pizza?

—Así la comen en New Jersey.

—Ah claro, ahora el bigote tiene más sentido todavía. Se ve que es la capital del mal gusto.

Solté una risa ante el ácido comentario de Billy mientras Gizmo lo fulminaba con la mirada. Mamooth se movió tanto que me hizo saltar sobre el sillón, haciendo que las carcajadas se convirtieran en quejidos por ese brusco movimiento.

—Lo siento. —Se excusó el gigante, acomodándome con suavidad. Hice un ademán de la mano para reducir la situación.

Estábamos en mi casa. Habían pasado pocos días de la explosión y habíamos montado una improvisada base ahí, para recuperarnos todos juntos. En ese momento estábamos esperando que Brenda y Angel volvieran con las pizzas mientras elegíamos qué capítulo de Rupaul ver. Habíamos acrodado ver algo repetido ya que la ansiedad de un estreno sería demasiado para todas las emociones que habíamos pasado. Además era obvio que Sasha Velour iba encaminada a la final y Gizmo aceptaría cualquier excusa para no admitir su inminente derrota en el Bingo de drags que hacíamos.

Me puse de pie para ir a buscar unas cervezas a la heladera y me encontré pensando una vez más en todo lo que había pasado. Pero ya no veía todo desde el manto de la incertidumbre y el desasosiego. Ahora me sentía autora material de mi propio camino. Había entendido que no tenía que esperar a que las cartas me dijeran que hacer o a qué atenerme. Miré desde atrás de la puerta de la heladera como mis amigos se reían a los gritos y sentí que quería que esa fuera la banda sonora de mi vida mientras pensaba en todas las cosas que había aprendido ese último tiempo.

De la mierda no te rescata un príncipe azul, te rescatan tus amigos. Inclusive cuando tú misma eres una mierda con ellos.

El amor es algo confuso y la gente no siempre nos quiere como lo imaginamos. Pero eso no significa que no sea real. A veces hay que dar un paso al costado y querer desde lejos.

No hay que preocuparnos tanto por hacer algo con lo que sentimos. Con aceptarlo y dejarlo salir es más que suficiente. Luego, eventualmente, todo se acomoda. O no, pero igual sobrevives.

No puedes desaparecer de la vida de las personas y pretender que te esperen hasta que decidas qué lugar vas a darles en su vida.

No te acostumbras al rechazo. Es parte de la vida. Hasta que un día te despiertas y recuerdas que eres un partidazo, inclusive para la persona menos esperada.

No eres tus errores.

No eres tu pasado.

No eres lo que la gente te dice que eres.

Eres lo que tienes el coraje de convertirte. Aunque te equivoques en el camino.

La vida es tomar decisiones de mierda y tener las agallas de aguantarlas, aunque eso signifique hacerlo a cara de perro más de una vez.

Si sobreviví a la final de la temporada 7 de Rupaul, puedo sobrevivir a cualquier cosa.

La sangría del Riotz deja una resaca del carajo. Y te da amnesia.

Las mudanzas son estresantes.

Desconfía de la gente a la que no le guste Rupaul y no crea en las segundas oportunidades. Y deje tangas sucias en tu baño.

No puedes arreglar tu vida en el último mes del año. Vas a arreglarla cuando te sientas listo. Y no, no hay un momento correcto para eso.

Todos estamos marcados de una forma u otra. Pero podemos hacer muchas cosas a pesar de esa marca.

No hay que apostar sobre no volver con ex novios. Lo más probable es que tus amigos tengan razón.

Ojo de loca no se equivoca.

La técnica de dripping es muy divertida de hacer.

Está bien revisar procesos. Siempre hay algo para aprender.

Si cambias la forma de ver las cosas, las cosas cambian de forma.

Y por último, el destino no se equivoca. Pero a veces hay que ayudarlo, yendo tras él.

Pero lo más importante de todo es que nada de esto es verdad.

Nada de esto es para siempre. Nada de esto es para todos.

Sin querer hundirme en más reflexiones, tomé las cervezas con las manos. El contacto con el metal helado con las yemas de mis dedos se sintió reconfortante porque me dio la pauta de que estaba viva. De que había pasado todo. De que había sobrevivido para contarlo. No llegué a sentarme al sillón nuevamente que escuché como sonaba el timbre, indicando que Brenda y Ángel habían vuelto.

Giré sobre mis talones, volviendo sobre mis pasos y abrí la puerta mientras decía:

—Espero que no se hayan olvidado de pedir con extra queso…

Y mis ojos se abrieron en un gesto de sorpresa al comprobar que no eran mis amigas, sino Wally, igual que hacía casi un año. Con su uniforme de policía y sosteniendo tímidamente una rosa en la mano.

—Hola, Jinx.

—Hola. —Logré balbucear.

—¿Es un mal momento? —Inquirió él, escuchando los gritos y las risotadas de fondo. —¿Interrumpo algo?

—Algo asi —Admití, volviéndome a ver a mis amigos por un instante. —¿Gustas pasar?

Wally permaneció unos segundos en el umbral, debatiéndose qué hacer hasta que se decidió a entrar. Dio unos pasos en el living, quedándose estático con la vista fija en mis amigos que lo ignoraban olímpicamente.

La familariedad de esa situación se me mezcló con mi reciente sensación de triunfo y supe que esta vez yo tenía el poder de que las cosas sean distintas. Le quité la rosa de las manos y sin darle tiempo a decir nada, le di un largo beso en los labios. Sentía que habíamos perdido mucho tiempo, entre tantas idas y vueltas, tantos desencuentros, tantas cosas dichas y sin decir. Y ahora que por fin estaba segura de algo, ya no quería esperar más.

—¡Vayan a un hotel! —Escuché que protestaba Gizmo.

Me separé de Wally y esbozando una sonrisa maligna, reproché:

—Oye, es mi casa. Agradece que te dejo quedarte con esa zarigüeya que traes a cuestas. Ni siquiera sé si va a arruinarme la alfombra.

—¡No es una zarigüeya! ¡Es un bigote!

Tomé la mano de Wally para guiarlo hasta el sillón con la certeza de que esa sería la última vez que tendría que hacerlo. Porque después de todo lo que habíamos pasado, ya no estábamos unidos solamente por nuestros dedos, nuestros labios o nuestras historias. Ahora que todo había pasado, sabía que estábamos unidos por el destino.

Un destino que yo había salido a buscar. Porque si algo había aprendido durante ese tiempo, es que el destino no hace visitas a domicilio.

Y tampoco se equivoca.

FIN


Por enésima vez ¡GRACIAS! Espero que el final sea de su agrado, particularmente es algo que me cuesta mucho hacer en todo lo que escribo jajajaja

Aprovecho para contarles que pueden leerme e (lo dejo así sino la página me lo borra) siguiéndome en lachicadelosbuenosdias . Me haría muy bien que fueran a darme su apoyo ahí.

Igualmente no crean que se librarán de mí tan fácilmente porque queda pendiente el BONUS TRACK, pero eso recién será en Enero. No me presionen que aún no está ni por la mitad jajajaja. Lo dividiré en dos partes porque necesito que esta historia siga teniendo capítulos en números pares pues obsesiones estúpidas. Me pueden dejar todas las preguntas que quieran y las respondo ahí, así lo hacemos el doble de especial (como si el Riotz existe, cómo se me ocurrieron determinadas cosas de la historia, porqué Abba está tan presente, etc, etc).

Y si son nuevos lectores y llegaron ahora ¡HOLA! Me gustaría que me dejen su opinión en un review aunque esto esté terminado. Respondo todos los que puedo por privado.

Les mando un abrazo, cuidense, mantenganse a salvo, quedense en casa que ya falta menos para volver a abrazarnos.

¡Gracias por todo!

Con cariño

Coockie