Hola aquí el otro capitulo.
-Aclaración: las memorias estás en letra cursiva
La historia y los personajes pertenecen a Riichiro Inagaki y Boichi, esta historia es solo para entretener sin fines de lucro
CAPÍTULO 4
-"al fin recuerdo algo"- pensó sin poder evitar derramar una lágrima. Y como si se tratara de un cortometraje, aquella memoria llegó a su mente
-o-
Una fresca corriente de aire matutina empujo ligeramente las cortinas, para así filtrarse en la habitación donde una rubia dormía plácidamente, quien al sentir un ligero toque en su mejilla fue abriendo sus ojos de apoco, para así enfocarlos gradualmente en alguien que está sentado justo al lado de ella.
Al percatarse que la había despertado, retiró su mano -Perdón, no quería despertarte- se disculpó en un tono de voz muy bajo, casi un susurro
Ella lejos de estar molesta solo le sonrió -Está bien, de todas formas ya era hora de despertar- dijo mientras estiraba un poco sus brazos por encima de su cabeza – Además ya me acostumbre a que me veas mientras duermo... no creas que no lo he notado- sonrió pícaramente, viendo un ligero sonrojo en sus mejillas a la vez que bufaba y se daba la vuelta "ofendido" al verse descubierto. Siendo inevitable así que la chica soltara una pequeña risa.
Senku al ya no querer decir nada que lo delatara más, se limitó a cambiarse de ropa
-¿Te vas tan pronto?- cuestionó mientras tallaba sus ojos con el dorso de su mano, para ahuyentar totalmente el sueño
-Así es Leona, entre más rápido termine de diseñar los planos, más rápido podremos empezar las adaptaciones estructurales de cañería y alumbrado en la aldea; así los aldeanos tendrán mayor comodidad y así más ganas de trabajar en proyectos más grandes- mencionó diabólicamente, a lo cual la chica ya estaba más que acostumbrada
Con un gran rugido proveniente de la panza de ella decidió que ya era hora de levantarse también
-Desayunemos algo primero- él asintió sin decir más
Se paró cubriendo su desnudes sabiendo perfectamente a qué se debía eso, situación que le provocó la aparición de un tenue sonrojo, el cual noto el científico quien sonrió de medio lado
-¿Recordaste algo importante Leona?- cuestionó con picardía, lo cual hizo que su sonrojo acrecentara
-Na..nada en particular- dijo sin más vistiéndose lo más rápido que pudo, siendo observada atentamente por el chico
-Kohaku-
-¿Ahora qué?- contestó con brusquedad pensando que seguiría con algo que les recordara lo que hicieron la noche pasada.
Lejos de retomar ese tema él se limitó a preguntar dubitativo -¿has cambiado de actividad física?-
-No, ¿por qué?- levantó la mirada hacia él cuando al fin terminó de ponerse sus sandalias
-Te ves… un poco- dudo un poco sobre si decirlo o no rascando incómodamente su nuca
-Un tanto qué…- alzo una de sus cejas como si lo retará a decir la palabra que ella ya intuía- vamos dilo, me veo un poco… gorda- sentenció esperando que él lo confirme
Senku sintiendo un aura escalofriante, trato de decir lo siguiente de tal manera en que ella lo entendiera
-No no no- se apresuró a decir mientras agitaba sus manos en señal de negación- solo digo que te ves diferente de alguna manera, lo que no significa que te veas mal- trato de arreglar
-Lo dejaré pasar por está vez- dijo seriamente en señal de advertencia, dejando aliviado al científico; pero la verdad ella también se había percatado de eso, de alguna manera se sentía diferente "Tal vez he disminuido mi ritmo de entrenamiento… hoy daré el doble" pensó animandose así misma
Mientras ella se arreglaba el cabello Senku se adelantó a la cocina, cuando ella lo alcanzó vio que él ya había preparado el desayuno
-Prepare omelette, tu favorito…-suspiro pesadamente- a manera de disculpa por lo de hace rato- La chica por su parte agradeció con la mirada el tan encantador gesto.
Muy contenta llevo el primer bocado a su boca muy gustosa pues Senku, pese a que no cocinaba muy seguido, debía admitir que era un muy buen cocinero
Sin embargo, por extraño que parezca, unas terribles náuseas la invadieron haciéndola correr al baño a devolver ese bocado
Senku un poco alarmado decidió probar un poco, pues nada ganaba con seguirla ya que eso podría incomodarla. Al meditar un poco y sentir el sabor de la comida pudo concluir que no estaba echada a perder; así que con paso decidido se encaminó al baño donde una rubia se encontraba enjuagando su boca.
-Kohaku has tenido el periodo- decidió ser directo. La chica un poco confundía por la repentina pregunta proveniente de un muy serio científico, pasaron unos segundos antes de que ella también llegará a la misma conclusión del chico, después de todo ella no era tan ignorante acerca del tema
Tratando de hacer memoria y como si se tratase de una revelación contesto consternada -No lo he tenido este mes y ahora que lo recuerdo tampoco la tuve el mes pasado- y como si estuvieran sincronizados ambos llevaron una palma a su frente
-Nada ganamos en comprobar por otros medios lo que es evidente- contestó un poco irritado el joven
-Vamos a ser…- aún sin poder creerlo, le costó decirlo todo de corrido- padres
Ante esta última palabra Senku abrió los ojos mirando fijamente los de ella. Ambos reflejaban un sinfín de emociones pero la que más resaltaba era el miedo
Sin saber cómo reaccionar se quedaron ahí parados como estatuas , sin poder externar su sentir. Estaba de más decir que no lo esperaban, pues se habían cuidado tomando en cuenta los periodos de ella ya que aún no fabricaba alguna alternativa.
Completamente consternada se dirigió a paso lento a la salida sin ningún destino aparente, dejando al científico en la misma posición de letargo
Caminó un rato hasta adentrarse en el bosque
-Seré… madre- susurró para sí misma, con dificultad pues nunca creyó que podría ambas palabras en la misma frase para describir la situación en la que estaba
Pasó una semana y el ánimo de los dos no mejoró.
Senku por un lado apenas y le dirigía la palabra en el desayuno para después irse todo el día, e incluso toda la noche, a trabajar en el laboratorio. Y las noches que si llegaba se apartaba lo más lejos de ella en la noche, no es como si fueran muy cariñosos, pero estaba sintiendo mucho su rechazo.
Una mañana Kohaku se preparaba para ir a visitar a su hermana para darle la noticia y, de alguna manera, desahogarse un poco pues sentía una gran bruma de sentimientos en su interior.
Al colocarse el calzado he incorporarse se percató de la mira inexpresiva y fría de Senku, quien miraba fijamente su vientre con esa expresión gélida, lo cual la hizo temblar un poco a la vez que ponía ambas manos en su vientre instintivamente como si lo protegiera
Y justo cuando parecía que el científico iba a decir algo desistió y pasó por un lado de ella como si fuera un mueble más.
Se quedó ahí con ese sentimiento de vacío un rato hasta que, sin saber de dónde salió la fuerza, se levantó y con todas sus fuerzas le dio un puñetazo a la pared sumiéndose al instante, mientras un río de lágrimas de coraje resbalaban por sus mejillas; con poca delicadeza las retiró de su rostro para posteriormente salir de su cabaña dispuesta a dejar salir toda la ira que sentía.
Con la poca cordura que le quedaba evito pasar por algún sitio concurrido para evitar que alguien se le acerque con genuina preocupación y ella por el impulso descargue su furia sin quererlo.
Sin ánimos de querer preocupar a su hermana, cambió de rumbo y se dirigió a un lugar donde había una persona dispuesta a escucharla
-Hola mamá- era tal su enojo que tenía la quijada un poco trabada- sabes, no… no tengo a quien recurrir, tú siempre me consolabas cuando lloraba cuando era pequeña y en verdad necesito de ti ahora- y como si las fuerzas se le acabaron en un instante cayó de rodillas ante la lápida de su madre, mientras algunas lágrimas y sollozos salían sin que ella lo quisiera -hace unos días me enteré de que seré madre- dijo acostándose de costado mirando directamente la lápida
-Sé por lo que he visto en las aldeanas que es un momento de felicidad… pero yo no me siento así, tengo miedo, incertidumbre y sobre todo mucho pánico…no sé si podré ser una buena madre- confesó ya dejando salir todas las lágrimas sin resistirse más- además de ello, pese a que el papá es el hombre que quiero, él me ha tratado muy indiferente y ha sido muy frío, la verdad no sé que pasa por su mente pero lo más seguro es que no quiera a este bebé- soltó sin más acariciando su vientre- por favor, necesito una señal de que todo estará bien…-
Mientras estuvo compartiendo su angustia con su madre la tarde llegó y con ella una fría brisa, la cual auguraba una tormenta próxima, lo cual hizo que se incorporara a la vez que limpiaba, está vez con cuidado, las lágrimas de su rostro, el cual estaba un poco rojo de tanto llorar.
Cuando estuvo lista de emprender su camino de regreso a su choza, pudo ver a lo lejos a Senku, gracias a su gran vista pudo notar que acercaba sin que él la notara; por un pequeño momento le surgió la esperanza de que él estuviera ahí para buscarla, la cual desapareció al verlo pasar de largo sin hacer señales de buscar a alguien.
Un poco decepcionada lo siguió con la mirada hasta que lo vio detenerse en la lápida del fundador Byakuya. Con mucho siguió se escondió para escuchar y para no ser vista
-Viejo, a pasado un tiempo desde que vine- lo escucho decir casi como un susurro -sabes que detesto los sentimentalismo pero creo que hoy me puedo tragar eso, pues me gustaría compartir algo contigo- con una pequeña pausa Senku soltó un suspiro- voy a ser padre, más bien Kohaku y yo seremos padres…y sé que si estuvieras aquí chillarías un par de cosas para incomodarme o tal vez te exaltarías por la noticia de que pronto serás abuelo o quizás harías ambas- sonrió con nostalgias -si te soy sincero tengo mucho miedo…
Esto último dejó congelada a Kohaku
-Todo lo que sé y he plasmado en este mundo de piedra fueron conocimientos que yo leí y aprendí, siendo alentado por ti- suspiro- pero este es un tema que desconozco totalmente, no sé cómo actuar, ni qué sentir, o si mis acciones serán suficientemente buenas para que mi bebé y Kohaku estén bien o por el contrario los llegaré a lastimar por error- dijo llevándose las manos a su cabeza con frustración- En verdad me gustaría que estuvieras aquí dándome ese tipo de consejos de padre…- con ternura removió algunas hojas secas que estaban en la lápida -sabes, pese a que no eres mi padre biológico debo admitir que asumiste muy bien ese papel 10 millones porciento seguro que así fue, incluso lo hacías ver tan fácil y mírame a mí ahora, aún no nace y ya tengo miedo de hacer algo mal…de alguna manera tengo que arreglar las cosas- susurro lo último para sí
Para ese momento Kohaku sintió como si un peso se le fuera de encima
"Parece ser que ambos tenemos miedos e inseguridades… después de todo esto es nuevo para ambos, tal vez solo necesitamos hablar" pensó mientras aún lo observa desde su escondite
-Bueno más vale que me dé prisa, Kohaku debe estar igual o peor que yo- medito lo terrible que debía ser para ella está incertidumbre, sus actitudes distantes y sus cambios hormonales- te prometo que cuando nazca el pequeño guerrero o la pequeña guerrera regresaré, junto con Kohaku, para que te conozca
Al dar la vuelta para retirarse abrió los ojos de sobre manera al ver a Kohaku parada justo enfrente
-Senku…quiero tener al bebé y quiero que tú estés ahí conmigo, no... más bien con nosotros- dijo abrazando su vientre, con la mirada hacia abajo- tengo miedo porque es algo nuevo para mí pero quiero intentarlo… a tu lado- y justo cuando iba a levantar la mirada sintió sus brazos rodearla y apegarla a él, lo cual la impresionó
-Lo sé Leona, lo sé, creo que ambos sentimos lo mismo y créeme quiero estar con ustedes… perdón por mis últimas acciones que tuve contigo- le susurro para después acunarse en el hueco de su cuello, robándole con ello un sonrojo a la chica a la vez que sentía su corazón latir a mil -Vamos a casa, sería malo que nos mojemos por la tormenta que seguro caerá dentro de poco-
Y sin más que decir ambos caminaron juntos de regreso
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Eso había ocurrido hace un par de meses atrás, pero esa memoria recuperada fue tan fresca que sintió que pasó hace unos instantes. Fue un lindo recuerdo que sin duda le robó una sonrisa genuina; sin poder salir aún de su escondite, siguió escuchando al científico
-La Leona y yo estábamos muy asustados el día que nació, no tienes una idea- sonrió con nostalgias- pero una vez lo tuvimos en los brazos fuimos las personas más felices de este mundo de piedra… aunque ella no lo recuerde así fue- suspiró profundamente
En eso estaba un poco equivocado pues a la mente de Kohaku pasaron una gran cantidad de recuerdos de esos meses de su embarazo cada achaque, malestar, preocupación, felicidad, momentos de ternura cuando Senku acariciaba su vientre abultado, impaciencia, curiosidades por saber a quién se parecería, la rodearon llenándola de felicidad y soltó un par de lágrimas ante el mejor recuerdo de esa época
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Las contracciones iniciaron en la madrugada y el alumbramiento llegó pasado el mediodía, entre gritos de dolor, preocupación y felicidad Kohaku pudo traer al mundo de piedra a un pequeño guerrero
A todo pulmón el recién nacido lloraba -felicidades, es un niño- anuncio la partera poniendo en sus brazos al pequeñín, Senku que en todo momento estuvo a su lado no pudo disimular la felicidad reflejada en sus ojos nublados por las lágrimas que no salían
Con mucha curiosidad ambos se asomaron y vieron al pequeñín que solo dejo ver un poco sus ojos carmín entre el lloriqueo, lo que sí era más que evidente era su cabellera rubia
-Bienvenido al mundo, pequeño guerrero- mencionó el nuevo padre quien era sujetado del pulgar por unos pequeños deditos. Escena que Kohaku guardó en su memoria
-bienvenido Kaoru-
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-Bueno, prometo venir más seguido viejo- Cuando Senku se dio la vuelta para retirarse se encontró a Kohaku frente a él sobresaltandolo un poco. La rubia por su lado se acercó a ellos, logrando con ello que el joven se mantuviera expectante a lo que ella fuera a hacer, después de todo no sabía que tan alterada seguía.
-Kaoru- alcanzó a decir antes de que ella tomara a su bebé en sus brazos -Mi pequeño Kaoru- sollozo con ternura mientras la abrazaba protectoramente contra su pecho a la vez que le dedicaba la mirada más amorosa que podría expresar en ese momento, siendo bien correspondida por el pequeño en sus brazos quien solo se removió a gusto.
Kohaku no pudo evitar derramar algunas lágrimas -Cómo pude olvidar a mi dulce bebé- tenerlo entre sus brazos era un sentimiento muy cálido, tanto como si dos piezas acaban de encajar correctamente.
Ante ello el científico suspiró aliviado sin poder evitar disimular una pequeña sonrisa -Veo que ya lo recuerdas, Leona-
Kohaku que hasta ahora se había perdido en su bebé lo miró directamente a los ojos, dándole una mirada de felicidad que de a poco paso a una de tristeza
-Senku, yo... aun no recuerdo nada...- hizo una pequeña pausa para darse valor y prosiguió- de nosotros, perdoname- finalizó abatida
Gracias por sus lindos comentarios, me alegra mucho leerlos
