Sigo con la bruja perlada y vi esto por face, me pareció buena idea participar con algo de mi cosecha (l) Ya veremos si la semana que viene me animo a otro :3


Advertencias: OOC, posible muerte de personaje a futuro.

Disclaimer: Kishimoto.


La importancia de ser tú

Suspiró una vez más. Por más que se mirase al espejo, el reflejo no iba a cambiar. Continuaría siendo la misma mirada triste, la misma boca fruncida y lo mismo que le causaba dolor.

A su espalda, presintió a la única persona que confiaba sus puntos más delicados. Cuando le besó la coronilla, casi sonrió. Él le devolvió una mirada oscura.

—¿Por qué suspiras? —preguntó. Siempre directo.

Ella se llevó una mano hasta las puntas. Las atrapó entre sus dedos.

—Mi cabello —explicó—. Está horrible. De nuevo tengo el cabello corto. Con lo que me costó tenerlo largo y lo costoso que fue mantenerlo sano.

Sasuke la observó detenidamente.

—¿Y?

Hinata enrojeció, volviéndose para mirarle directamente y no a su reflejo. Antes que pudiera hablar, él la besó, acallándola.

—Si es por el dinero, tienes de sobra para gastar en productos caros para que vuelva a ser fuerte como antes. Si es por el tiempo, el cabello crece si te alimentas bien y tú lo haces. Y si es por verte más dulce o más femenina, eso me importa un pimiento.

—¡Sasuke! —regañó sorprendida.

—Hinata —nombró a su vez—. Aunque llevaras un tiburón en la cabeza. Tú eres tú. Eso es lo más importante. Además…

Pasó toscamente su mano por su nuca, enredando sus dedos en sus cortos cabellos. Hinata parpadeó sorprendida de que aquel gesto se sintiera más maravilloso y más obsceno incluso que cuando él solía aferrar sus cabellos mientras hacían el amor.

—Es sexy —zanjó.

Le besó el cuello, con su dedo oscilando por su nuca todavía hasta su cuello.

—Y puedo ver los lunares que siempre escondes —gruñó.

Hinata levantó las manos tan deprisa, que el bote de pastillas que había dejado a un lado mientras se observaba, resbaló hasta sus pies.

—Oh, no —masculló.

Él se agachó con una paciencia que no sabía muchas veces de dónde era capaz de sacarla. Recogió el bote y lo puso en su mano.

—¿Las has tomado?

—Claro que sí —aseguró avergonzada—. Quiero dejar de tomarlas, pero no quiero morirme. Aún no —confesó. Acarició su mejilla, la tensión de su quijada y enredó sus dedos entre sus cabellos, ahora largos, recogidos en una coleta.

Desde que Hinata comenzó a perder cabello a causa de la quimioterapia, Sasuke empezó a dejárselo crecer. Primero, para fingir que era él el que dejaba rastros de cabello en el desagüe, después, con la promesa de cortárselo cuando ella quedara completamente calva a causa del medicamento. Se haría una peluca con su cabello, aseguraba. Le importaba bien poco que cualquiera pudiera burlarse de él por llevar el cabello más largo de lo que estaban acostumbrados a él.

La llenaba de orgullo y ternura.

—Te quiero —murmuró tímida.

Él la besó. No necesitaba expresarlo con palabras porque ella ya lo sabía. Le había visto llorar a escondidas con los papeles de su médico en la mano. Le entrega el mayor tiempo de su vida. Entregaría hasta la mitad de su vida de poder.

Eso era tan cruel como maravilloso.

Y lo amaba. Con locura.

Ahora, sólo quedaba mirar a la muerte de cara y decirle claramente:

—No, tú no ganas.


Fin

Para el #SasuHinaDoodleWeek

1 de febrero del 2020

¡Gracias por leer!


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