El primer día de ¿clases?
Nota: pues nada importante, solo agradecerles a los que me han dejado comentarios sobre la historia, y que espero continúen dejando sus comentarios, para saber su opinión sobre la trama, la ortografía y demás aspectos.
En el antiguo castillo de Hogwarts, cada casa tiene sus propios dominios, Gryffindor y Ravenclaw tienen altas torres, la de los valientes está constituida desde sus sótanos destinados para los gimnasios, la primera planta para la sala común en una de sus paredes el gran retrato de su fundador, el segundo para la biblioteca y los demás para los dormitorios un piso por grado, estando el ultimo destinado para el líder de la casa. La de los sabios tiene varias cosas en similitud con la de los valientes, pues también en los sótanos están los gimnasios, y en la primera planta se encuentra la sala común, con la estatua de su bella fundadora, en esta torre los dormitorios tienen menos espacio, pues son varios los pisos destinados para la gran biblioteca, que en varios aspectos superaba a la biblioteca de la misma escuela. Todos podrían pensar que en esa torre lo único que le interesa a los alumnos son los estudios, pero están lejos de la verdad, pues el gusto por las intrigas era algo demasiado afianzado en su tradición que era casi inseparable. En esta casa había surgido una división, una tan grande como para que hubiera dos candidatos para la presidencia de la escuela, uno el líder de la casa y otra, una líder inconforme con el modo en que se estaban haciendo las cosas. Para desgracia de esta última, ella no gozaba de un piso entero para su uso personal, como la tenía el líder de su casa, así que sin tener un lugar en donde reunirse con sus compañeros, se reunieron en una de las aulas cercanas a la torre, y que rara vez era usado de otra cosa que no fuera bodega. En el viejo salón acomodaron las viejas bancas para que aparentara estar repleta de muebles viejos, ocultando un buen espacio donde estaban reunidas, varias alumnas.
— ¿Estás segura de lo que estamos haciendo? —pregunta una hermosa joven con rasgos orientales, llamada Cho Chang.
—Lo estoy, tú sabes lo que se avecina, será una guerra por el dominio de la escuela y por el poder que implica—cansada pero decidida, le dice la rubia Luna Lovegood—, los jefes de las casas pelearan y todos los demás terminaremos en medio.
—La verdad Luna es que no podemos ganar las elecciones—le dice una muchacha con rasgos hindús, cuyo nombre es Padma Patil—, ni siquiera contamos con el apoyo de nuestra casa.
—Podemos conseguir algo de apoyo de mi casa—le dice Susan Bones—, pero deben entender que la mayoría no querrán involucrarse.
— ¿Nadie estaría dispuesto a ayudarnos?
—Sí, pero no creo que sus votos sean los suficientes para hacernos ganar.
—Eso lo entiendo Susan, y lo acepto, los votos no son mi primera preocupación—le dice Luna—, mi primera preocupación será la protección de los estudiantes de los primeros años, y de todos los que no se quieran inmiscuir en la competencia.
—Si ese es el objetivo ¿Por qué te alistaste como candidata? —le pregunta Cho.
—Porque si no lo hago así solamente me ignoraran, de este modo me tendrán que tomar en cuenta.
—Te estás poniendo deliberadamente en el ojo del huracán —le señala Padma.
—Alguien tiene que hacerlo.
—Para eso están los líderes de las casas.
—A ninguno le interesa, hubiera pensado que Potter sería un buen candidato pero ustedes han visto lo que hace, no, definitivamente yo lo hare—les dice muy decidida, pero casi inmediatamente muestra una expresión de duda—, ¿ustedes me ayudaran?
—Cuenta conmigo Luna—le dice Cho, mientras las otras dos refrendan su apoyo con algún gesto.
—En ese caso tendremos que buscar a otros que se nos unan, sobre todo si son buenos duelistas—les dice Luna, a muchos les podría sorprender la capacidad de liderazgo de la joven, pero es que nadie la había conocido en un momento en el que ella fuera tan necesitada por los demás—, Fudge ha estado contratando duelistas con el dinero de su papá, Malfoy tiene a esos dos gorilas que no se le despegan y a otros que lo seguirán de su propia casa, Potter tiene a Weasley y sus golpeadores, y todos sabemos lo mucho que les gusta hacer explotar cosas, mientras que Tudor aun no ha descubierto nada, pero de todas maneras no confío en ella.
—Entonces hay que ponernos a trabajar—termina Susan.
Cuando la reunión fue terminada, cada una de las integrantes del equipo se dirigió a sus propios deberes, con la consigna en mente de buscar ayuda para lograr superar la tormenta que se avecinaba. Cuando Luna se quedo sola, pudo relajarse un poco, su rostro pudo recuperar la expresión soñadora que tanto la caracterizaba.
—Esos ojos soñadores tuyos, hacen que me enamore de ti cada día mas—escucha que le dicen desde uno de los pasillos.
—Y cuando yo me enamore de ti, tú no te ocultabas entre las sombras Neville—le dice con un tono seco.
—Siempre te ha gustado esta parte del colegio, supuse que si esperaba lo suficiente aparecerías—le dice saliendo de entre las sombras.
—Son tiempos difíciles—le dice Luna—, y ahora tu y yo estamos en diferentes bandos, así que no deberías estar confraternizando con el enemigo ¿no crees?
—Eso tu lo decidiste Luna, no yo.
—Tu lealtad es hacia tu casa, por juramento, tu familia a sido uno de los pilares de esa casa durante generaciones, yo nunca te pediría que traicionaras algo tan importante para mí.
—Yo te seguiría.
—Lo sé, pero tú no eres un traidor, me gusta cómo eres—le dice tranquilamente.
—Tu estas traicionando a tu casa.
—No, no lo estoy haciendo, yo nunca le prometí nada a nadie, tampoco mi familia lo ha hecho, además mi casa no es tan simple como la tuya, no quiero ser ofensiva, pero ustedes a veces son muy elementales
—Preferimos "sinceros".
—Entonces "sinceras", mientras que mi casa es bastante más compleja, nos encantan las intrigas y las polémicas, nos aburriríamos mucho si fuéramos tan unidos como ustedes los Gryffindor.
—No creo que te lanzaras porque busques divertirte con una intriga, te conozco bien y sé que tampoco el poder es lo que buscas.
—Cuando los grandes pelean somos los pequeños los que terminamos sufriendo las consecuencias Neville.
—Debí suponer que era algo así.
—No me voy a detener, si es lo que estas pensando.
—Te quiero por lo que eres, y lo que eres tiene que ver mucho con lo que haces, asi que intentar cambiarte no es algo que este en mis propósitos.
— ¿Y que está en tus propósitos?
—Convencerte que no estás sola, comprendo el temor que tienes sobre la posibilidad de que personas que no tienen nada que ver salgan heridas, de hecho podemos ayudarles.
— ¿De qué hablas? —curiosa.
—Tú eres una líder moral Luna, no sería difícil que convencieras gente para que te ayude, pero no tienen técnica, ni coordinación.
—No es un modo agradable de decirlo.
—Lo siento, pero realmente me preocupa esto. Déjame decirte aunque sea una oferta, Harry va a pelear por la escuela, pero también le preocupa lo mismo que a ti, qué te parece si hacemos una alianza, tu no peleas contra nosotros, y nosotros te apoyamos en tus operaciones.
—Es una buena oferta, el problema es que yo no confío en el.
—Pero puedes confiar en mí, yo garantizó que este tratado se cumplirá.
—Necesitáremos hablar a profundidad sobre esto, tendremos que especificar nuestras responsabilidades, para no terminar inmiscuyéndonos el uno con el otro.
—Yo le puedo llevar tu contrapropuesta, que te parece si la hacemos de una vez, ahora no tengo nada que hacer.
—No, mejor después, ahora vamos a estar muy ocupados.
— ¿En serio? —sin entender
—O si, muy ocupados—le dice mientras lo arrastra al salón donde había tenido la reunión con sus amigas, con una intención muy lejana a la de hablar—, las reconciliaciones son muy agradables.
Cuando ella se veía en el espejo no podía creerse que estaba haciendo lo que estaba haciendo, a final de cuenta sus años de estudiantes no habían sido lo suficientemente buenos como para pensar que ahora como maestra todo iría mejor. Si no hubiera sido porque se lo pidió su tío Sirius no hubiera aceptado esta misión. Aunque no podía negar que las elecciones siempre son muy emocionantes y peor aún ahora, que el ambiente estaba tan pesado con la creciente influencia de Lord Voldemort tenía en toda Inglaterra.
—Mi ahijado le falta mucha experiencia—le había dicho su tío—, es vanidoso y bastante ególatra, pero realmente tengo mucha esperanza puesta en el, así que te agradecería realmente si lo vigilaras un poco.
Obviamente era una misión con mas de un propósito, pues no solamente tenía que vigilarlo, sino también reportar los pormenores de las elecciones. Además estaba segura de que su tío había tenido otra razón mas para enviarla a ella, pues si bien su habilidad de cambiar forma la ponía en la lista de las mejores espías, había otros mejores a los cuales recurrir, su tío se había dado cuenta de lo que había pasado en su vida. El no dijo nada al respecto pero cuando dijo que necesitaba nuevos aires se dio cuenta de lo que el sabia.
—Bueno, no es que él estuviera demasiado lejos, como es que me fui a enamorar de su mejor amigo, un hombre casado.
El mejor amigo de su tío era el misterioso Remus Lupin, quien seguramente sabia mas de espionaje el mismo James Bond, en la academia de aurores el era una leyenda, asi que cuando su tío se lo presento no pudo evitar quedar prendada de él, y cuando el mismo Ojoloco Moody la recomendó para que trabajara con el, pensó que era una oportunidad de oro, se imaginó que si demostraba todo lo que podía hacer, el se fijaría en ella, y ciertamente se fijo en ella, la tomo como su protegida y discípula, aprendiendo cosas que nunca hubiera imaginado, pero ella quería mas. Todo iba bien hasta que después de una pequeña misión en Escocia, su tío los invito a una cena a su casa, durante las misiones ella siempre había intentado algún tipo de acercamiento mas cercano pero fue imposible, ella pensaba que era a causa de su profesionalismo de hierro que tenia, una de las razones por la que más le gustaba, pero estaba segura que aquella noche sería diferente, más relajado el ambiente seguramente se prestaría para un acercamiento mas intimo, y si no había otra opción lo emborracharía. Para tan delicada operación se había preparado con gran esmero, ese día tendría la apariencia mas despampanante posible, muy al estilo de esas películas viejas de detectives que a él tanto le gustaban, complementado con un vestido rojo que le quedaba espectacular. Cuando llego a la mansión fue recibida por una gran cantidad de halagos de parte de su tío y de su tía, quien curiosamente era menor que ella, aun no llegaba su objetivo, así que tuvo tiempo para tomar una copa de vino para darse un poco de valor, cuando volvió a sonar la puerta principal, pudo ver la entrada del objeto de sus deseos, n su opinión se veía impresionante con ese traje negro tan elegante. Pero no venia solo, durante un momento no entendió realmente lo que estaba pasando, se pregunto quién era aquella mujer tan bella.
—Querida, no había tenido oportunidad de presentarte a mi aprendiz, es muy talentosa, se llama Tonks.
—Es un gusto conocerte—le dijo la mujer—, me alegra que le hagas compañía a este viejo lobo, le hace bien tener un estudiante.
En ese momento se dio cuenta de que ella en realidad nunca tuvo ninguna oportunidad, cuando Remus la veía a ella, la veía con aprecio e incluso un poco de cariño, pero cuando veía a su esposa la veía con amor sino es que con devoción. Debió rendirse en ese momento, pero no, tenía que tener esa vena necia tan clásica de la familia Black, pero eso era incluso demasiado humillante para recordarlo.
—Profesora Tonks, si lo que buscas es un instructivo de cómo dar clases, en ese espejo no la encontraras.
Se había quedado sentada enfrente de su tocador recordando su horrible vida sentimental, pero no tenía tiempo para eso pues desde ese día daría clases de defensa contra las artes oscuras. La que la había sacado de su ensoñación no era nadie más que la profesora Alina Johansson, una de las profesoras encargada del área de aritmancia, ella era todo lo que Tonks no era, según su propia opinión, era elegante, distinguida, siempre sabia que decir, no se tropezaba nunca, y tenía un en apariencia cerebro ilimitado para poder almacenar conocimiento sobre cualquier cosa, increíblemente eran muy buenas amigas, desde cuando ambas eran estudiantes, ella se había casado con un funcionario del ministerio con un buen puesto, de hecho ella no vivía en el castillo, sino que tenía que aparecerse en una área especialmente indicada para ello.
—Claro que no, solo que me distraje por un momento.
—Espero que no te pase en clase, porque sino los alumnos te devoraran.
—No creo que sean tan malos—dice intentando relajarse a si misma.
— ¿No? ¿Quieres que te recuerde como éramos nosotras como estudiantes? —burlándose un poco de su amiga.
— ¿Crees que si me escondo debajo de mi cama, nadie me encuentre?
—Supongo que yo te podría traer algo de comida de vez en cuando—sin siquiera mostrar una sonrisa.
— ¿Cómo demonios me metí en esto? —queriendo llorar.
Mala pregunta, pues regresaba a pensar en su corazón roto, lo cual la llevaba a el modo en que llego a la escuela y termina con el problema de dar clases.
—Maldito circulo vicioso.
— ¿Qué?
—No importa, es que estoy nerviosa.
—Levanta el ánimo, es un nuevo inicio, te aseguro que cuando te acostumbres no será tan difícil.
Muy poco convencida decidió hacerle caso a su amiga, quien apenas seria su tercer año siendo maestra. Para el primer día de clases había decidido vestirse de un modo mas serio que el que usualmente vestía, no tenía la seriedad de McGonagall pero tampoco parecía salida de un concierto de rock.
Recolectar información, esa era su misión, bueno no es que fuera algo nuevo para ella, pero ahora tenía un aire de formalidad que le daba una nueva perspectiva a todo el asunto. Tal vez ese carácter curioso suyo se desarrollo a tal grado debido a la convivencia con todos sus hermanos, el sentimiento de segregación hacia que siempre quisiera saber todo lo que estaban haciendo, y cuando entro a la escuela esa afición no cambio sino tal vez todo lo contrario, pues ahora tenía a más personas a las cuales espiar, lo cual había tenido buenos y malos resultados, como cuando pudo espiar a Harry y Hermione.
— ¿Cómo puede haber gente tan enferma? —se dice a sí misma, aun impresionada, pero aceptando las particularidades de aquella relación.
De todas maneras su vida amorosa tampoco era del todo normal, pero pensar en esto solo la deprimía, necesitaba ponerse a trabajar, para mantener su mente ocupada. Sus amigas irían a ver qué sucedía en Hufflepuff, mientras ella buscaría a uno de sus contactos en Ravenclaw, le costaría unos cuantos besos, pero con pretexto de llegar a la primera clase no tardarían mucho, y siendo sincera no era particularmente desagradable.
—Lleva más de un año reuniendo gente—le dice el muchacho mientras intenta recuperar el aliento en un pasillo solitario—, esta dispuesto a ganar las elecciones por cualquier método posible.
— ¿Realmente piensa que le puede ganar a Malfoy y a Potter?
—Tiene puestas muchas esperanzas en que ellos dos se destruyan mutuamente.
— ¿A pesar de los rumores de una alianza entre ellos dos?
—El nunca lo creyó, en su opinión no puede concebir que ninguno renuncie al poder en pos de otro. Pero de todas formas a juntado a mucha gente, de las cuatro casas, incluso algunos de los nuevos maestros, no se cuales, me parece que solamente él lo sabe.
— ¿No te parece demasiado?
—Desde que su padre dejo de ser primer ministro, su familia está buscando cualquier triunfo posible, imagínate la fama que obtendrá al ganarle a dos de las familias mágicas más antiguas, su padre esta apoyándolo en todo lo que puede, aunque supongo que a los demás también lo están haciendo, pero en este caso es demasiado, el grifo de dinero lo tiene totalmente abierto.
—Un momento ¿dijiste cuatro casas?
—Sí, incluyendo la tuya.
—Quiero nombres—le dice de pronto seria.
—Eso no lo sé.
Le costó unos cuantos minutos de besos sacarle la promesa para conseguir la lista. Mientras lo ve alejarse se toma unos momentos para reacomodar su ropa y su cabello, no podía quitarse de la mente la posibilidad de que tuvieran traidores en su propia casa, era indispensable poner las manos encima de aquella lista, pero aunque lo hiciera no había seguridad sobre si serán los únicos, lo primero era conseguir confiar en los más cercanos.
Con esa nueva información se reunió con sus amigas, para ir a sus clases. La primera clase se trataba de defensa contra las artes oscuras, una de sus favoritas. En este año le tocaría tomar la clase con la nueva profesora, una profesora realmente joven, su informante le había contado sobre los maestros infiltrados que había en la escuela, no pudo evitar pensar en la posibilidad de que de hecho ella fuera una de ellos.
El inicio de la clase no fue precisamente bueno, la maestra estaba realmente nerviosa por ser su primer día, tal vez fuera por sus nervios pero su cabello empezó a cambiar de color sin que ella en apariencia se diera cuenta.
—Maestra, ¿Qué le pasa a su cabello? —no resistió la curiosidad de preguntarle.
—Solo pensé que la clase se estaba poniendo un tanto aburrida ¿Qué opinan? —les dice bromeando, al darse cuenta de lo que estaba pasando.
—Es impresionante—le dice Ginebra con sinceridad.
—Gracias—sonriendo.
La sonrisa de los mil galeones, o al menos fue lo que opino Ginebra, después de la demostración de magia por parte de la profesora, pareció que tomo confianza, la suficiente para realizar una clase bastante entretenida y por demás interesante. Cuando la clase termino, Ginebra decidió quedarse un poco a platicar con la nueva maestra.
—Tú debes de ser la pequeña Ginny Weasley, ¿no es así?
—Si soy yo, ¿ya nos conocíamos? —le pregunta muy curiosa.
—Sí, pero tú eras una niña entonces, nos conocimos una vez que fui a visitar a tu hermano Charley, fuimos muy amigos cuando éramos estudiantes.
—Ahora te recuerdo, pero en ese entonces tenias el cabello color rosa—recordando a la amiga de su hermano.
—Aun lo llevo así de vez en cuando, pero para dar clases no es muy apropiado.
—Sí, sería un poco extraños, pero de todas maneras quiero decirte que tu clase fue muy interesante.
— ¿Enserio? —mas entusiasmada.
—Sí, será un año muy entretenido en su clase.
—Eso espero
Cuando ambas se separaron cada una se quedo pensando en la otra, mientras que Tonks pensaba en lo agradable que era tener una amiga entre sus estudiantes, mientras que Ginebra deseaba con todas sus fuerzas que esa maestra no fuera de los infiltrados que había mandado el antiguo primer ministro.
El primer día de clases, fue un día muy largo para Harry, todo el día se la paso hablando con profesores, prefectos y estudiantes, unos en contra y otros a favor de lo que estaba haciendo. Se hubiera sentido totalmente perdido si no hubiera sido por Hermione se hubiera sentido totalmente perdido, antes de salir de la torre, dio varias indicaciones a Ron y a los demás.
—Tenemos que cambiar de estrategia—les dice Harry—, no quiero que salgamos, del mismo modo que salimos ayer, eso lo reservaremos para un momento mas formal, ahora solo vamos a clases, eso nos daría muy mala imagen, iremos Ron y Hermione, ustedes dos tienen las mismas clases que nosotros o al menos en salones muy cercanos, caminaran lejos de nosotros y solo nos acercáremos si algo pasa.
Algo desconcertados por el cambio de estrategia hicieron lo que Harry les había dicho. Asistir a las clases fue bastante interesante para Harry y Hermione, quienes aunque habían obtenido una tremenda cantidad de información, llevaban un buen tiempo sin ir a clases, curiosamente fue bastante relajante para ambos.
La clase con el profesor Slughorn fue bastante curiosa, una clase a la que solamente Harry y Hermione pudieron entrar, pues era de un curso bastante avanzado.
—Un año sin ustedes dos seria mucho mas aburrido—les dice a los, cuando se acerca a la mesa en la que están los dos sentados—, la inventiva del joven Potter es un don que rara vez he visto, claro exceptuando a tu madre y a nuestro director
—Es una clase con muchas aplicaciones—le dice Harry, probablemente antes no lo hubiera dicho con sinceridad, pero desde que esta descubriendo los conocimientos de su antigua personalidad, le está tomando aprecio a esta disciplina.
—Ya lo creo, espero que este año si me dejes participar en tus proyectos Harry, siempre son muy interesantes.
—Tengo algunos proyectos profesor, tal vez le interese alguno de ellos.
—Ya sabes dónde encontrarme—de buen humor.
Después de platicar con ellos continuo saludando a algunos de sus estudiantes más importantes, incluida la candidata independiente de la casa de Slytherin, quien curiosamente cuando cruzo la mirada con Harry, le sonrío de un modo bastante misterioso, para después describir la poción que tendrían que llevar a cabo aquel día.
— ¿Proyectos? —le pregunta Hermione mientras empiezan a trabajar en la poción.
—Sí, desde que desperté estoy recibiendo los conocimientos de mi "viejo amigo" —le dice, refiriéndose a su antigua personalidad—, tiene muchos conocimientos, que pienso que no le saco suficiente provecho.
— ¿Me tocara ser conejillo de indias otra vez?
—El que este recibiendo sus conocimientos, no quiere decir que me este convirtiendo el, no te voy a obligar a hacer nada, pero eso no quita que podrías estar muy implicada en esto, serias de gran utilidad.
— ¿De qué se trata? —confundida.
—Aun tengo algunas dudas, te lo comentare cuando tenga este plan más desarrollado.
Hermione se quedo con la duda, pero definitivamente debía ser algo importante, pues tenía la cara de un gato jugando con un ratón.
La clase, a pesar de que apneas era el primer día, fue bastante intensa, una poción complicada y que muy pocos lograron llevar a cabo correctamente, solamente fueron el equipo de Harry y Hermione, y el de Tudor y un joven con apariencia de su guardaespaldas. Cuando termino la selección de la mejor poción, la cual fue un empate, se dio por terminada la clase.
—Prepárate Hermione, creo que vamos a tener nuestro primer problema—le dijo sacando su varita.
Tal vez fuera por la tención con la que había vivido toda su vida, un sexto sentido heredado, o el tremendo colmillo que tenia por estar en peligro tantas veces, pero el caso es que para cuando fueron emboscados en una de las escaleras, aparte de la candidata Tudor, estaban su guardaespaldas y otros dos sujetos.
—Puede ser por las buenas o por las malas—les dice Tudor.
—A mi manera—sentencia Harry.
