Un dia de descanso

El irregular horario al que se veían obligados los estudiantes que participan en los grupos inmiscuidos en las elecciones, hacen que se vean presionados para recuperar sus estudios en los momentos libres, por lo que días libres como los que estaban viviendo los resabian con tremenda gratitud. Además de que siendo días en los que por lo regular tampoco están en el colegio la mayoría de los líderes, se respira un aire de tranquilidad que no se ven comúnmente.

Ginebra se consideraba a sí misma una alumna realmente brillante, aunque sabía que sus promedios en las clases no podían alcanzar a su amiga Hermione se las ingeniaba para poder mantener al día sus deberes escolares y sus deberes como "espía". Así que sin mucho trabajo que hace pudo disfrutar de descanso y como buena hermana el placer de burlarse un rato de su hermano Ron quien parecía meditar muy seriamente entre hacer la tarea o mejor arrojarse por la ventana del último piso.

Bastante satisfecha de haberse burlado de su hermano, decide salir de la torre para poder ir al estadio para practicar un poco con su escoba, un modelo muy antiguo de hecho, de entre sus hermanos era la que tenia la peor escoba una que había sido propiedad de su hermano Charley, quien se la regalo cuando tubo dinero para poder comprarse una mejor para él, Pero ahora con su trabajo para la casa de Gryffindor recibe cierta cantidad de dinero el cual ha estado juntando para comprarse una nueva escoba. En el estadio había varios estudiantes que habían tenido la misma idea que ella, la mayoría eran de primero o de segundo grado, pues normalmente no tienen oportunidad de usar el campo, siempre le ha parecido extraño como es que en los primeros años les importa tan poco la diferencia de las casas, le era agradable verlos así, aunque sabía que pronto no podrían seguir asiéndolo, como ella misma había experimentado en persona, prefiriendo dejar de pensar en cosas tristes se pone a practicar tiros libres en los aros, no era lo mismo que un juego de verdad, pero realizar sus propias estrategias la entretenía y relajaba.

—Si somos dos sería mucho más divertido ¿no lo crees?

Ginebra no se había dado cuenta la llegada de otra estudiante hasta que esta atrapo uno de sus tiros. Era la misteriosa rubia que la había acompañado el día de la batalla en la puerta de Slytherin. Desde aquel día la había buscado pero no había encontrado ni rastro de ella, lo cual había aumentado la curiosidad que sentía por aquella chica, de algo estaba segura y era que no estaba enfrente de una simple estudiante, pues de alguien más hubiera encontrado cualquier información.

—Es agradable volver a verte—dice Ginebra cuando recupera la pelota

—Lo mismo opino—desde su escoba.

—Mi nombre es Ginebra ¿Cuál es tu nombre? —le dice amablemente.

—Digamos que soy una amiga—le dice sonriendo.

Le causo algo de gracia el que ella quisiera ocultar su identidad, sobre todo porque le bastó un par de sonrisas para desenmascararse, pero seguía tremendamente intrigada por el método que utilizaba para disfrazarse.

—Este es un lugar un tanto incomodo para platicar ¿no te parece? —le dice Ginebra.

—Me parece bien, tenemos varias cosas de que hablar.

Ambas bajaron a las gradas donde podían hablar sin que hubiera gente cerca que las escuchara.

— ¿Por qué no hablas tu primero? —le pregunta Ginebra.

—Se que trabajas para Harry Potter.

—No es ningún secreto, sobre todo considerando mi procedencia.

—Tienes razón, por eso he venido a hablar contigo, quiero entrar a la banda.

—Sería difícil, considerando tu afán de guardar secretos.

—Necesito hablar con él.

—Puedo ayudarte, pero necesito que cooperes conmigo.

—Te puedo conseguir los nombres de los que ayudaron Fudge en la última batalla.

—Podemos llegar a un acuerdo.

Acabadas las compras y asuntos que había querido Harry realizar en la ciudad aun tenían varias horas antes de la cita para cenar que tenían en la casa de Lord Black, pero aun Hermione tenía varios asuntos pendientes, pero para sus pendientes tenían que ir hasta una ciudad muggle, por lo cual fueron a un establecimiento especializado en trasladores, donde consiguieron una bota que lo llevara hasta una pequeña ciudad, apareciendo dentro de uno de sus callejones.

— ¿No crees que nos roben nuestras cosas? —le pregunta Harry a Hermione.

—No te preocupes, esos carruajes no pueden ser robados.

—Bien, ahora porque no me dices ¿Qué estamos buscando? —le pregunta Harry

—Yo también tengo mis propios proyectos, no eres el único que está usando el poder de dos cerebros para inventar nuevas maneras de ganar esta guerra.

—A veces subestimo tu propia iniciativa—disculpándose—, creo que a veces estamos tanto tiempo juntos que olvido que tu también tienes tu vida separada de la mía.

—No es para tanto—un tanto incomoda—, también es mi culpa por que siempre me concentró en lo que hacemos juntos que termino guardándome mis cosas.

En días con trabajo la relación entre ambos era simple, como la tenían desde antes, como dos partes que se complementan, pero cuando no lo están no saben realmente como reaccionar, pues su relación era tan diferente a la que tenían antes de llevar a cabo aquel ritual, que a pesar del tiempo que había pasado, no terminaban de amoldarse completamente

— ¿Cómo eran ellos? —le pregunta de pronto Harry mientras caminaban por la ciudad.

—Es difícil de explicar, te he contado como era su relación, pero sus sentimientos eran bastante complicados, pues a pesar de todo estoy segura de que la antigua Hermione lo amaba, y ella estaba segura de que el también la amaba en el fondo, lo que no se es que tanto pudo confiar en su percepción.

Intentando distraerse, pasearon por la calle principal de la ciudad, donde la joven aprovecho para comprar algo de ropa, conservando su estilo de vestir. Después de entrar a varias tiendas, a Harry le sorprende que vayan a una tienda bastante extraña, pues lejos de las vistosas tiendas que habían visitado esta no tenia anuncios y las ventanas estaban cubiertas con barrotes.

— ¿Armas? —le pregunta Harry, mientas observa los estantes.

—Desde la antigua guerra tuve la idea de que deberíamos usar este tipo de armas, no son tan flexibles como una varita, pero por lejos son mucho más precisas, además de que tengo ideas para hacerles modificaciones con magia, necesito material para experimentar comprar lo necesario para mis experimentos solamente.

El encargado de la tienda era un tipo que superaba los dos metros de altura y con brazos que probablemente podían cargar y disparar una bazuca en cada una, tenía una expresión en el rostro de no saber realmente que hacer con su cliente.

— ¿Está usted loca?

—Claro que no, imagine que simplemente soy una cliente especial.

—Seguro—con el rostro extrañamente relajado.

—Gracias Harry—volteando a verlo.

—No hay problema, en realidad no tenemos tanto tiempo que perder—aun sujetando la varita, con la que confundió la mente del dueño de la tienda.

—Muy bien, hay que encontrar maletas para llevarnos lo que necesito.

Los dos salieron de la tienda cargando cada uno dos grandes maletas camuflageadas, las cuales les hubiera sido imposible cargar si no las hubieran hechizado para disminuir su peso. Harry pensó en salir sin pagar de la tienda, pero a pesar de la situación Hermione prefirió dejar una buena cantidad de oro con a que era más que suficiente para pagar lo que se llevaban.

—No pienso robar.

—Yo no he dicho nada, solo estaba pensando que a pesar de todo el tiempo que hemos pasado juntos, aun no te conozco totalmente.

—Mi señor—le dice bromeando—, dudo mucho que haya alguna parte de mi que no hayas visto.

—No me refiero a eso—le contesta algo apenado.

—Lo sé, pero tienes razón, supongo que puedo llegar a ser complicada, y mira que tu no te quedas atrás, durante la guerra hicimos cosas de las que no me siento particularmente orgullosa, mucho peores que robar una tienda, pero aun así siempre hubo una razón, yo me hubiera negado si hubiera visto otra salida para no hacerlo, pero en esta ocasión si la había podía simplemente pagar, sé que si dejara de preocuparme por buscar una mejor salida abría perdido la última línea que nos divide a nosotros de nuestros enemigos.

—Tú lo tienes mucho más claro que yo.

—Entre los dos, lo seguiremos asiendo como siempre lo hemos hecho cuidando el uno del otro, para bien y para mal.

El paseo que tuvieron en aquella pequeña ciudad de personas no mágicas fue muy agradable para ambos jóvenes, cuando empezó a anochecer tomaron de nuevo el trasladar para regresar a la ciudad capital de la Inglaterra mágica.

El mundo mágico y el mundo humano conviven en el mismo lugar, pero aun así no son pocos los magos que nunca han salido del mundo mágico para entrar al humano durante toda su vida. Hay puntos en común entre ambos mundos, por lo regular los bosques y las montañas.

Ambos jóvenes sintieron que fue más un viaje en el tiempo que de distancia cuando regresaron al mundo mágico, como si hubieran regresado unos cuantos siglos hacia el pasado.

Recuperado el carruaje, que habían dejado en el establecimiento donde habían conseguido el traslador, en cuyos establos habían sido cuidados sus invisibles corceles.

—Creo que sigo sin acostumbrarme a ver gente que recuerdo que ha muerto, viviendo como si nada—le comenta Hermione a Harry, mientras viajan rumbo a la casa de Sirius.

—Son sorpresas agradables, cuando vi a Ron vivo no sabía siquiera que pensar.

—No solo el, la profesora McGonagall o el profesor Snape, los dos los vimos morir cuando los dementores invadieron el castillo.

—Remus, cuando lo traicionaron los hombres lobo, aunque en esa ocasión no estuvimos presentes.

—Los gemelos Weasley cuando los mortifagos incendiaron el callejón.

—Después de eso los señores Weasley renunciaron a la lucha, acompañados por Ginebra abandonaron Inglaterra, nunca supe que fue de ellos.

—Yo tampoco.

—Esta vez será diferente—asegura Harry—, esta vez estaremos preparados

Durante el camino no pudieron dejar de notar que según avanzaban, las casas se encontraban mas distanciadas, eran más grande y con un mayor lujo, seguramente eran propiedades de las familias mágicas más poderosas, Harry se pregunto si su familia tubo una cerca de ese lugar, incluso había la posibilidad que en ese lugar hubieran sido asesinados.

La propiedad de los Black era simplemente sorprendente, seguramente las estatuas que marcaban el camino desde la entrada hasta la puerta principal valían más que todo el antiguo número 12. Seguramente con magia la dorada entrada hacia los jardines se abrieron como si los reconocieran, dejándolos pasar hasta la entrada, donde esperaban algunos empleados para encargarse del carruaje, no reconocieron a ninguno pero gracias a los hechizos de Hermione era seguro dejar toda su carga en el carruaje. Cuando se llevan el carruaje a las caballerizas, la gran puerta principal se abre permitiéndoles ver al matrimonio Black. El antiguo Sirius Black fue un ex presidiario, cansado y mermado por los años, alegre cuando uno lo veía, y triste cuando él no se daba cuenta que era observado, ahora se le veía muy diferente, le recordaba mas al héroe de la portada de una novela romántica, con camisa a medio abrochar y el cabello largo ondeado por el viento, sintió deseos de reír, por otra parte la que supuso que era la esposa de Sirius, le impresiono primeramente por su juventud, pues si bien su padrino estaba bien conservado, no podía negar sus años, mientras que su esposa casi podría ser su hija, rubia y con ojos azules parecía aun más pequeña con su poca estatura a lado de su esposo.

—Estimado Harry, me alegro de volver a verte—saludo Sirius, intentando ocultar cierto nerviosismo.

Harry sabía que la primera impresión no se olvida, esta estaba lejos de serlo, pero debido a la larga separación supo instintivamente que estaba frente a una oportunidad única para acortar las negociaciones para reformar un lazo con el único familiar que había considerado como tal, tendría que arriesgarse.

—Fue mucho tiempo—le dice Harry, quien rompiendo el ambiente de nerviosismo que imperaba abrasa con fuerza a Sirius, quien en principio no supo cómo reaccionar, hasta que dándose cuenta de lo que estaba pasando reacciona dándole unas palmadas en la espalda a Harry igual que el.

— ¿Sin rencores Harry? —le pregunta cuando se separan.

—Yo no ¿y tú?

—Tampoco.

El comedor de la mansión Black estaba diseñado para grandes banquetes de alta sociedad, era extraño verlo con solo cuatro personas y aun más cuando los cuatro se encuentran sentados en una de las esquinas, riendo y comiendo como si fueran amigos de toda la vida. Recordaron el tiempo de estudiante de la joven esposa, algunos de los cuales curiosamente compartió con los más jóvenes, a pesar de la diferencia de edad Sirius conserva un alma de adolecente, que hacía que con sus bromas pareciera ser el menor del grupo. Acabada la cena continuaron con un botella de whisky de fuego, lo cual achispo el ánimo de los cuatro, en un momento de descuido de parte de Harry y Hermione la esposa de Sirius estaba colgada del cuello de su esposo con la clara intención de comerle la boca, algo a lo que su esposo, por cierto, no se quejaba en lo absoluto.

—No es que no sea agradable vuestra compañía—intenta decir Sirius—, pero tenemos cosas que hacer, importantes, en la habitación, espero que comprendan.

—Ellos comprenden.

Ambos jóvenes rieron al ver la complicidad que existía entre aquella pareja. Los dos se encontraban afectados por el alcohol, algo que el elfo domestico que los guio a su habitación noto, pero no menciono nada.

—Fue una gran idea venir ¿no te parece? —le pregunta Harry a Hermione, de quien venía casi colgado para no perder el equilibrio.

—Si Harry, la verdad es que el cambio de la realidad le favoreció tremendamente a Sirius—le contesta mientras entran a la habitación, donde ayuda a su amigo a sentarse en la cama.

—Todos salimos ganando.

—Supongo. Harry, quiero que me contestes algo con absoluta sinceridad. ¿Lo harías?

—Lo que quieras—le contesta, aunque parecía mas interesado en los reflejos de la ventana.

—Tú podrías tener esto, una esposa y una casa, y sobre todo una vida tranquila y sin mayor problema ¿estás seguro de arriesgarte encabezando otra guerra?

—Creo que le estas dando demasiado valor a una vida tranquila—quien en apariencia había recuperado todas sus capacidades—, debes entender que yo nunca pensé que llegaría vivir los dieciocho años ¿No es una locura? Cada día me miro al espejo y digo ¿Qué? ¿Sigues aquí? ¡Vaya! E incluso hoy. Me levantado esta mañana, ¿Sabes? Y el sol brillaba y todo era maravilloso y pensé… Este va a ser un día genial, así que más te vale disfrutarlo… Porque puede que mañana no estés.

—Pero…

—Yo solo quiero una cosa, vivir sin límites y sin arrepentimientos, sea mucho o sea poco pero esa es mi regla de vida.

—Eres alguien especial.

Hermione estaba impresionada por lo que decía Harry, el también había crecido mucho desde que se habían conocido en su primer año en el tren, pensando en eso entra al baño para cambiarse, entonces recapacita que esta sería la primera vez que compartirían cama, puede que sus cuerpos ya lo hubieran hecho, pero no sus mentes, que recordaban solamente ser amigos, aunque hacia ya mucho que para ella su amigo era mucho más que eso. Podía recordar su breve noviazgo con Ron, algo que fue mas incomodo que agradable, era como besar a un hermano, se sentía afortunada porque en esta realidad no había sucedido, así se salvaba de esas situaciones incomodas entre ellos dos. Antes había perdido el corazón del hombre que quiere en contra de su mejor amiga, pero esta vez sería diferente, estaba dispuesta a usar todas sus armas para conquistarlo, no pudo dejar de notar la ironía que fue el mismo quien le dio algunas de ellas. Esta noche sería una gran ofensiva de su parte, había traído poca ropa, de hecho había dejado lo mas sexi en el colegio, pero ella tenía una gran idea, pues todo eso ya la había usado, prefirió salir del baño totalmente desnuda exceptuando su cinturón de castidad, que ironía.

Totalmente en su papel, sale caminando con un paso cadencioso, casi como de serpiente. No pudo ocultar su decepción cuando vio que el objeto de su cuasi obsesión se encontraba durmiendo como un tronco en la cama.

—Harry, despierta—moviéndolo, casi abofeteándolo—, no puede ser, como puede ser que te durmieras—enfadada—, carajo, no abriste mi candado, quiero ir al baño—lo sigue intentando despertar, solo logra que empiece a roncar—, cuando lo intentas puedes ser un verdadero idiota—haciendo un pequeño berrinche.

En ese momento los ronquidos de Harry fueron acompañados por los gritos y suspiros del matrimonio anfitrión, cuyo dormitorio no estaba precisamente cerca de ese.

—Carajo, ¿por qué a mí?

Cuando por fin Harry despierta, se da cuenta que se durmió con la misma ropa con la que había llegado un día antes, tenia sed, quería vomitar y su cabeza quería explotar, todo al mismo tiempo.

—Me quiero morir—sin apenas abrir los ojos.

—No me cabe duda, pero para tu desgracia no será así—le comenta Hermione burlándose, de algún modo que el no entendía ella ya se había bañado y cambiado, dejando atrás su vestido rojo y usando una minifalda de mezclilla y un top negro.

— ¿Por qué no te estás muriendo como yo, y porque me estas gritando?

—Dos razones, la primera es que yo no tome tanto como tú la segunda es que yo tome este remedio que traje por si acaso—agitando una pequeña botella con un extraño liquido verde—, y lo otro, yo no estoy gritando, pero ciertamente te lo mereces.

— ¿De qué hablas? —levantándose.

—Nada importante, mejor toma el remedio, es un poco fuerte.

—No puedo sentirme peor.

Al tomar la poción sus oídos empezaron a echar vapor y su cara a ponerse roja, hasta que sale corriendo al baño a vomitar, todo bajo la burlesca mirada de Hermione, quien dijo sin que él la escuchara—estamos a mano—, momentos después Harry salió del baño bastante recompuesto.

—Me parece que te pasaste un poco con los ingredientes, pero tengo que admitir que es muy eficaz tu remedio.

—Iré a ver si alguien más necesita de mi remedio, para después ir a desayunar.

—Te alcanzo en el comedor, necesito bañarme.

Ya recompuesto se baña y se prepara para salir de la habitación, le pareció extraño encontrar solamente ropa muggle en los cajones, casi todo era nuevo, esa se suponía que era su habitación, cuando vivía en esa casa, seguramente Sirius la había cambiado por si las cosas se resolvían entre ellos dos, eligió unos pantalones de mezclilla y un jersey de futbol americano negro con amarillo. Cuando llego al comedor se encontró con Sirius quien se encontraba bastante recompuesto, seguramente por la poción de Hermione, las dos mujeres se encontraban ya sentadas platicando, por lo que pudo escuchar, le pregunto a Hermione si se sentía cómoda usando falda tan corta casi todo el tiempo.

—Digamos que es la fuerza de la costumbre

—Señores, el señor Lupin acaba de llegar—los interrumpe un elfo domestico, quien precedía al recientemente anunciado.

—Tiempo sin vernos Lunático—lo saluda alegremente Sirius—siéntate, vamos a desayunar.

—Sería bueno, he salido muy temprano de mi casa y no he tenido oportunidad de desayunar—entones se da cuenta de la presencia de los jóvenes— ¿Harry? Es una verdadera sorpresa verte.

Lupin había cambiado, pero no tanto como lo habían hecho otros, se veía vestido con ropa de mucha mejor calidad, y se veía mas sano, pero aun así era fácil de ver sus cicatrices, era obvio que seguía siendo un licántropo.

Remus solamente había visto a Hermione una vez, durante la boda de Sirius, curiosamente la recordó inmediatamente.

—Hay buenas y malas noticias—dice Remus mientras desayunan.

— ¿Qué sucede?

—Es Lord Malfoy, entro en conflicto con algunas de las familias menores que controla.

—Cualquier división en el frente enemigo es una ventaja para nosotros, crees que podamos convencer a algunas de esas familias de que cambiaran de bando.

—Tal vez, les haremos una oferta y veremos qué pasa.

—Si eso pasa, se debilitaría el frente de Lord Voldemort.

—Estaban a punto desde lograr tener suficientes votos como para levantar el destierro de Lord Voldemort.

—Tienes razón, si no hubiera sido por la presión que llevo a cabo Dumbledore, hubiéramos regresado a tiempos muy oscuros.

—No te confíes Sirius, también tengo malas noticias, en los bosques cada día hay mas criaturas oscuras, incluso se atreven y salen a las ciudades, de hecho no solamente en las nuestras sino también en las muggles, tú te puedes imaginar quien es el culpable de esto.

—Claro que si, ese idiota, no se da cuenta de lo que puede suceder, una guerra entre magos y criaturas oscuras y para terminar con los muggles, eso nos podría llevar a la destrucción.

—Supongo que considera que tiene suficiente poder para controlar a las criaturas oscuras, y el control sobre los humanos y los magos es su gran ambición, supongo que una guerra le queda como anillo al dedo.

Harry y Hermione no habían entrado en la discusión, pero habían estado escuchando atentamente la plática obteniendo la mayor cantidad de información posible. Ambos comprendían que lo que sucedía fuera del castillo terminaba teniendo repercusiones en el colegio.

Casi a medio día, Sirius tenía que asistir al congreso al igual que Remus, así que Harry y Hermione decidieron que sería mejor regresar al colegio, había sido suficiente descanso y era hora de regresar a trabajar. Los tres fueron a despedir a los jóvenes en la entrada, ambos ya habían subido a su carruaje.

—Por cierto Harry—le comenta Sirius, sin que Remus los escuche—, en la escuela hay una nueva profesora, es pariente mío, paso tiempos difíciles hace poco, la envié para que se distrajera y echara un ojo en la escuela por si acaso, te puede ayudar, pero sobre todo te encargo que tu también la cuides un poco, es buena chica.

—Claro ¿Quién es? —aunque el ya casi estaba seguro de quien era.

—Se llama Tonks, bueno ese es su apellido, pero su nombre no importa.

—Está bien, me encargare.

—Te iba a dar un regalo para tu cumpleaños, pero bueno tu sabes, pasaron muchas cosas, te lo voy a enviar, es solo cierto recuerdo de cuando tu padre Remus y yo éramos jóvenes, por si la quieres conservar, si no solo regrésala, no hay ningún problema.

—No lo creo, pero está bien, nos vemos luego.

—Buen viaje, te queda genial el jersey por cierto.

Nota del autor: por si alguien lo noto, la frase que le dice Harry a Hermione, sobre cómo seguir adelante, la saque de una vieja película de James Dean, el rebelde sin causa, se la recomiendo a quien no la haya visto.