Acción en el nido de las águilas.
Harry se ha convertido en un verdadero maestro en aprender las lecciones por las malas, algunas buenas otras malas, está en particular había empezado muy bien, besar a una chica guapa siempre era agradable, pero tuvo que aprender que a esta muchacha en particular no la debe de molestar cuando está trabajando en el laboratorio, no por que se pueda enojar, sino probablemente lo contrario, que pase que se olvide completamente de lo que está haciendo en ese momento, y que de hecho lo que estaba haciendo pudiera en realidad ser algo peligroso y potencialmente explosivo, como exactamente fue el caso.
—Estoy experimentando con un nuevo sistema de defensa, supongo que funciona—cuando ambos se levantan de debajo de algunos escombros, creados principalmente por las mesas de trabajo, sin poder evitar sentirse contenta por su éxito.
—Ese es un modo muy positivo de ver la situación—irónico, acudiéndose el polvo de la cabeza.
—Hablando de otras cosas, y no es que me queje, pero ¿Qué paso, porque me besaste? —le pregunta directamente.
—Un beso no es difícil de entender.
—Dadas nuestras circunstancias, creo que merezco una explicación.
—Desde que teníamos once años, nos hemos dedicado en cuerpo y alma a pelear contra las fuerzas oscuras, y no se tu pero yo he estado pensando que tal vez es hora de dedicarnos a tener una vida aparte de nuestro trabajo.
— ¿Y por eso me besaste? ¿Para diversificar tus actividades?
—No, yo pienso que esta oportunidad puede ser muy buena para los dos.
— ¿Y tu inesperado cambio de opinión no estará relacionado con el hecho de que me veo como tus más oscuros deseos quieren que me vea? —sin dejar de ocultar su escepticismo.
—No me quejo, pero quiero dejar claro, que aunque hubiéramos llegado a este lugar, como nos veíamos antes, me seguirías gustando igual.
— ¿Qué es lo que quieres?
—Una oportunidad.
—Déjame pensarlo—empezando a recoger los restos de sus experimentos, dejando a Harry bastante confundido, y sin darse cuenta que ella estaba aun mas confundida que el. Considerando que había rechazado algo que había esperado por años.
Luna estaba nerviosa.
La tranquilidad que habían tenido en la escuela era extraña considerando el año que habían estado teniendo. Las elecciones serian al final del año escolar, lo que dejaba al colegio sin un líder durante todo un año, y no habría nuevas elecciones hasta que el ganador terminara su educación mágica, sea cual sea la cantidad de años que le falten por terminar la escuela, por eso los periodos no eran regulares, pues había habido ganadores incluso desde su quinto año como estudiantes y salir hasta terminar el noveno grado.
Habían empezado cinco candidatos, ella se había salido de la contienda bastante temprano, para unirse con otro candidato. Después la etapa de Fudge, quien sin importarle que apenas estuviera empezando el año había atacado con todo, ahora que se acercaban las vacaciones de invierno había perdido su impulso y en apariencia estaba manteniendo un bajo perfil. Por lo que su amiga Ginny había averiguado los Slytherin habían estado reservando sus fuerzas para su pelea interna y la externa seria hasta que se iniciara la segunda parte del año, ósea regresando de vacaciones, por lo tanto, se podría resumir la situación actual como si solo quedaran tres candidatos, bien Fudge aun estaba latente, se encontraba bastante gastado.
—No debes de confiarte—la reprende su amiga Cho, con su característico tono neutro—sobre todo porque vivimos en la misma torre.
—Hay que estar listas.
Ambas jóvenes se encontraban terminando sus deberes escolares en la sala común de su casa, aunque conversaban sobre las elecciones estaban lo suficientemente concentradas en sus tareas como para que ninguna de las dos se dieran cuenta de la lechuza que se acercaba hacia ellas, una lechuza curiosamente diminuta que cargaba a duras penas un gran ramo de flores, el cual logro depositar en medio de la mesa.
—Otro gesto cursi de tu león—dice Cho con sarcasmo.
—Ese nombre solamente lo usamos en privado ¿entendiste? —apenada.
—Estoy convencida, sobre todo no pienso repetir tu nombre.
—No es asunto tuyo—aun mas roja de lo que estaba, intentando dejar eso en paz coge la tarjeta de las flores, se sorprendió al ver la frase— Para Cho Chang, la chica más guapa y las mejores piernas del colegio, atte. El rojo.
Luna se sorprendió de la gran cantidad de groserías y maldiciones que conocía su amiga.
—No me habías hablado de tu admirador—le dijo cuando por fin se le habían acabado el repertorio de insultos y se limitaba a bufar de un modo muy similar al de un toro.
— ¿Cómo? Si ni siquiera sé quién es.
— ¿Estás segura?
—Si supiera quién es iría a romperle el cuello en este instante por sus atrevimiento—aun bastante enfadada.
—No veo por qué, "las mejores piernas del colegio" me parece algo muy romántico.
—Solo tú podrías pensar algo así.
—Pero las flores son muy bonitas.
— ¿Para qué quiero yo unas flores si se puede saber?
—Para tu tumba, traidora—escuchan que alguien habla cerca de ellas.
La persona que había intervenido en la conversación era nada más y nada menos que el líder de la torre de Ravenclaw.
—Fudge, me sorprende no haberme dado cuenta del aire podrido que te rodea cuando te acercaste—le dice con sarcasmo Cho.
—Por que no le pones un bozal a tu perra de pelea, Lovegood—dice Fudge con verdadero veneno.
— ¿Qué es lo que deseas? —pregunta Luna, intentando zanjar la discusión entre Fudge y Cho.
—Tengo una pregunta, ¿Qué es lo que hiso que se unieran a Potter?
—El que él estuviera dispuesto a negociar fue algo que ayudo mucho, por no decir el hecho de que tu eres un perdedor y el no—le dice Luna, como si estuviera hablando de una de sus criaturas fantástica.
El comentario de Luna lo ofendió bastante, pero no lo exteriorizo, pero ella se pudo dar cuenta que la mirada de su enemigo se había convertido en una mirada asesina.
—Lloraras y te lamentaras por tu traición, maldita loca—le dice con el mayor desprecio que pudo reunir.
La breve conversación con el líder de la casa, las dejo a ambas bastante confundidas, sin saber a ciencia cierta cuál era la razón por la que se había llevado a cabo ese breve dialogo.
—Eso fuer raro—dice Luna muy seria—, algo que viniendo de mi resulta un tanto preocupante.
—Estoy de acuerdo, ese tipo es muy extraño, solo vino a amenazarnos. Sin un objetivo ni nada que se le parezca, posiblemente solamente quiere que sintamos miedo de él.
— Pero la verdad es que si estamos encerradas con el lobo—recapacita Luna.
—Un modo de verlo, el otro es que el lobo esta encerrado con nosotras.
Como me gusta la cerveza.
Ese era el pensamiento que no podía Ron alejar de su mente. Pero en ese momento se estaba encargando de hacer una de sus responsabilidades más importantes, y a pesar de que no lo parecía el era realmente bueno en lo que hacía, incluso revisar las defensas de la torre lo hacia minuciosamente, que es lo que se encuentra haciendo en ese momento. En realidad se toma muy en serio sus responsabilidades.
Entre las cosas que él se encargaba era el entrenamiento de las fuerzas de ataque y defensa de la casa, sus compañeros de cuarto siempre han sido sus mejores elementos, ya lo habían comprobado, pero si quería seguir avanzando tiene que mejorar su propia rama en la organización.
El segundo pensamiento que no dejaba de llegar a su mente, era el recuerdo que tenía en su mente de la chica que le gusta, la verdad es que no había hablado mucho con ella, pero eso no era algo que lo fuera a detener así de fácil, le acababa de mandar un ramo de flores, esperaba que le gustaran, eran las mejores que pudo encontrar, las había comprado el día anterior durante su visita a la ciudad, las había conservado intactas gracias a la magia.
Su nombre era Amelia Smith, su padre era policía, sus dos hermanos mayores habían entrado a la academia de policía, su madre era ama de casa, una bruja que había nacido en una familia de magos de clase bastante baja. Su vida había transcurrido viviendo en ambos mundos, desde pequeña había visto la opulencia en la que vivían algunos magos, su madre siempre se sintió mal al respecto, ella por su parte no comprendía tal sentimiento de su parte, ella era como su padre, lo cual la termino alejando de su madre. Su familia vivía del sueldo de un policía honesto, lo cual hacia que tuvieran que vivir un tanto apretados, su madre parecía resentida por el trabajo de su esposo muggle, pero ella se encontraba orgullosa de ser hija de un hombre recto como su padre, quien nunca en su vida había recibido ningún soborno, ni había estado relacionado en ningún hecho de corrupción, tal vez fuera por eso que nunca había subido de puesto en la policía.
Dejando aparte la relación con sus padres, se puede hablar de varias cosas sobre ella, como el hecho de que si no fuera bruja (como sus dos hermanos) ella misma también terminaría convirtiéndose en policía, pero la verdad es que era una bruja, pero aun así se parecía demasiado a su padre, y ella quería seguir la tradición familiar de servicio al país. Este lugar era diferente, aquí existen los aurores, y ella quería convertirse en uno, por encima de los guardias comunes, pero desde hace tiempo comprendió (gracias a sus profesores) que para lograr convertirse en auror necesita el apoyo de algún noble, o alguno de los senadores (que por lo regular eran lo mismo, pero no siempre), nunca renunciaría a sus principios pero tendría que entrar en alguna de las organizaciones de los nobles, para su suerte en la escuela había varios que estaban esperando acceder a un título de nobleza, la mayoría eran petulantes vanidosos que a duras penas sabían de qué lado se usaba la varita, eran dos los que se levantaban por encima de los demás, Malfoy y Potter, el primero nunca aceptaría a una mestiza como ella (lo cual lo desacreditaba totalmente, pues aunque ella fuera una sangre pura, no entraría a su organización por nada del mundo), y por otra parte estaba Potter, que si bien nunca manifestó ese racismo, antes de que iniciara ese año nunca había mostrado ninguna señal de lo contrario. Fue gracias a uno de los más allegados a Potter que ella había decidido intentar entrar a esa organización, al haber crecido con un policía tenia ciertos conocimientos de seguridad, así que a diferencia de los demás pudo apreciar lo minucioso que era en su trabajo en la torre, ella estaba predispuesta a tener una buena opinión sobre alguien que hace bien su trabajo. Gracias a él, ella y sus amigos habían mejorado grandemente en sus clases, era un profesor exigente pero a la vez comprendía las limitaciones y necesidades de cada uno.
Ella se sentía segura con respecto a sus capacidades, no tenía la siega lealtad hacia Potter pero esta convencida que demostraría de lo que era capaz, y si él estaba dispuesto a utilizar los servicios de ella en su organización, entonces cooperaria, pero si le pedían cambiar alguno de sus principios renunciaría tajantemente.
Curiosamente fue ella la primera que vio entra a una pequeña lechuza entrar por una de las ventanas, ella sabía bien que solamente unas pocas lechuzas podían entrar y salir de la torre, pues los demás tenían que recibir sus cartas en el comedor, esa lechuza era de Weasley, siempre le sorprendió que alguien con la apariencia de camorrista tuviera una lechuza tan tierna. Dejo un momento su libro de defensa un momento para observar a la curiosa lechuza.
—Mas te vale que si le hallas entregado mi encargo—le dice "el rojo" como en ocasiones le decían a Ron a la pequeña lechuza.
Cuando estaba regresando a su lectura, escucho que Ron la llamaba.
—Vámonos Amelia, es hora de entrar en acción.
A penas le dio tiempo para recoger su varita, la sala común en ese momento se encontraba casi sola, pues era hora de clases y los que estaban ninguno formaba parte directamente de la organización de la casa. Aun no sabía si era buena suerte o no, pero se encontraron con Neville en la salida de la torre.
— ¿Qué demonios está pasando, Ron? —pregunta Neville, mientras los tres corren a través de pasillo extrañamente solos.
—Nos confiamos, Neville, eso es lo que paso—enojado.
Neville se preocupo grandemente cuando nota que el lugar al que se dirigen, no es otro más que la torre de Ravenclaw. Una de las amigas más cercanas a Luna (que no eran muchas) los estaban esperando en la puerta de entrada a la torre.
—A penas logramos mantener una de las puertas abiertas—les dijo muy nerviosa, mientras los guía por una pequeña entrada alterna.
¿Qué está pasando? —´pregunta Neville muy nervioso.
—Fudge cerró la torre, aprovechando que la mayoría de los estudiantes están en clases. Quiere vengarse de Luna.
¿Dónde está Luna?
—Escondida.
El pasadizo era pequeño, y bastante abandonado, el cual los condujo hasta lo que pensaron que era una biblioteca, pero resulto ser el segundo piso de la sala común de la torre, la casa de Gryffindor también tiene su propia biblioteca, pero la de esta torre es mucho más amplia. Entre los grandes libreros, pudieron ver a varios de los hombres de Fudge destrozando la torre.
—Síganme—dijo la joven.
Apenas se alejaron de la puerta, esta se cerró por sí misma, y les fue imposible volver a abrirla.
—Luna hiso un hechizó para mantenerla abierta, pero los hechizos de la torre son mucho más fuertes.
Encontraron a Luna y a Cho escondidas en una pequeña sala de estudio, Cho se encontraba realmente furiosa por no haber entrado en acción aun. Neville supo que tanto estaba asustada su novia cuando lo abraso como si hubiera temido no volver a verlo.
¿Solo vinieron ustedes tres? —pregunto Cho enfadada.
—En realidad pensé que solo vendrías tu Ron, considerando que la mayoría tienen exámenes hoy, realmente agradezco que hayan venido mas.
¿Por qué no escaparon? —pregunto Neville, sin poder ocultar su enfado.
—Por que a pesar de que ya no lo sea, fui una candidata—contesta Luna, enojada por la actitud de su novio—, no pienso dejar que un idiota petulante me pisotee solamente porque quiere, no solamente los Gryffindor son valientes para tu información.
—Está bien, es tu decisión—contesta Neville, sin querer pelear mas con ella—, solo no me pidas que no me preocupe.
—No es momento para este tipo de cosas—interviene Cho enojada por ver las miradas que se daban aquella pareja—, tenemos trabajo que hacer, necesitamos un plan, sobre todo porque ya no tardan en encontrarnos.
Ella tenía razón, pues los demás también empezaron a escuchar las voces de las personas que los estaban buscando.
—Seguramente se tratan de los que hablo Ginny durante la reunión—dijo Luna, refiriéndose a los maestros que estaban cooperando con Fudge.
Amelia de pronto sintió algo de miedo por no saber realmente en lo que se había metido, fue muy obvio para ella en ese momento que los líderes de la organización tenían más información que ella, lo cual era lógico pues apenas empezaba en la organización, pero no dejaba de ser preocupante para ella. Esta era la primera vez que entraba en una operación tan difícil como esa, por lo regular había participado con grupos más grandes y espacio más abierto, pero ahora apenas eran seis contra muchos más.
—No te enojes tanto Cho—le dice Ron, con su aire confiado de siempre—, ya tenemos un plan para este tipo de ocasiones.
—A si ¿Cuál? —pregunta.
—Darles con todo.
Ella no entendió realmente el significado de lo que dijo su mentor hasta que lo vio en acción. Sin apenas pensarlo Ron salió del pequeño cuarto para subirse a uno de los libreros, había tres filas de cuatro libreros paralelos a la pared donde estaban los cuartos de estudio. A penas e hiso ruido para subirse al librero, así que los que los buscaban no se dieron cuenta, de lo que si se dieron cuenta fue que los libreros se les venían encima, pues Ron había apoyado las piernas en la pared para empujar el pesado mueble, logrando hacer un efecto domino, con el cual logra alcanzar al menos a dos de los enemigos.
A continuación pudo ver como corrió por encima de los muebles derribados, hasta llegar al barandal que rodea el primer piso de la sala común, para subirse casi sin pensarlo y arrojarse encima de uno de sus enemigos. Amelia y Cho se recuperaron de la sorpresa lo suficientemente rápido para ir a enfrentarse con los enemigos que aun quedaban en pie en el segundo piso. Cho desenfundo su varita a una velocidad realmente impresionante, en opinión de Amelia, ella por su parte utilizó uno de los trucos que había aprendido de Ron, en lugar de mandar un hechizo directamente y que sea fácilmente neutralizado, lanzó un hechizo al suelo, el cual hiso que hubiera una explosión en el suelo, pero ella lo había modificado a su modo, pues era una explosión muy controlada que levantaba una nube de polvo muy densa, lo cual le permitía acercarse sin ser vista, acercándose rápidamente pudo colocar una poderosa patada en la entrepierna del falso estudiante, ya derribado lo amarro y tomo su varita. Para su desgracia no había visto a otra enemiga, quien se acercaba apuntándola con la varita, lo que la atacante no vio, fue que Cho había derrotado a su rival y se acercaba a atacarla, la tomo de la mano con la que sujetaba la varita, al mismo tiempo que le conectaba una poderosa patada en el costado, Amelia estaba segura de haber escuchado como se rompían al menos dos costillas, al Cho soltarla, la Gryffindor la deja inconsciente con un hechizo.
—Hay que ir a ayudar a Weasley—le indica Cho.
Seguramente Ron nunca admitiría que necesitaba ayuda, pero en el interior agradecido que por fin llegaran Cho y Amelia (aunque ellas hayan preferido un modo de bajar al primer piso mucho más ortodoxo que el de él). Ambas jóvenes se dieron cuenta que la resistencia de Ron simplemente no era normal, ni mínimamente humana, pues las maldiciones cortantes no le hacían el mas mínimo daño, y que otras que seguramente le hubieran roto los huesos le hacían lo que el viento. Ron es el que menos usa la varita mágica, prefiriendo atacar con su cuerpo, acababa de levantar a uno de sus enemigos para después arrojarlo a otros dos, que por la sorpresa no se movieron. Luna y su amiga lanzaban maldiciones desde el segundo piso, ayudando a la pelea, mientras que Neville las dejo y se unió a la batalla en el primer piso. A pesar de todo, la diferencia numérica los apoyaba a ellos, eran cerca de veinte, mientras que Luna y sus aliados apenas seis, y tarde que temprano los reducirían.
De pronto las puertas y las ventanas de la torre se abren de golpe, al mismo tiempo que Ron destrozaba una silla al golpearla contra uno de los enemigos, el director, la subdirectora y algunos otros profesores entraron a la torre, Ron se quedo solo con el respaldo de la silla en las manos.
—Se puede saber qué demonios están haciendo—dice el director Snape, con un tono frio como el hielo, la subdirectora parecía haberse quedado muda de la impresión.
A Amelia casi se le cae el mundo en ese momento, se imagino en ese momento siendo expulsada de la escuela. Si la llegada de los profesores le sorprendió, lo que sucedió después la dejo sin habla, nunca sabría que le paso por la cabeza a Fudge para que lanzara un hechizo al director, el cual con un simple movimiento de varita lo detuvo en el aire, para después dejar inconsciente a Fudge.
—Joven Fudge, queda oficialmente expulsado de Hogwarts—dice el director.
Sin decir nada más, el director eleva al inconsciente Fudge y se lo lleva de la torre, dejando a la subdirectora para que arregle la situación. Entonces alguien utiliza un gran cantidad de polvos peruanos para crear una obscuridad absoluta en la torre, cuando por fin la subdirectora se libra de ellos con su magia solo quedan en la torre Luna y sus aliados.
—Esto era algo de esperarse—dice la profesora para sí misma—, ustedes seis me acompañaran a mi despacho, y de una vez por todas deje esa silla en su lugar señor Weasley.
La profesora los dejo en su despacho durante casi hora y media, lo cual les permitió pensar largamente a los seis en los castigos que la profesora les podría infligir, cuando por fin regreso venia acompañada por Harry y Hermione.
— ¿Está de acuerdo en esto, señor Potter? —le pregunta McGonagall, con toda la neutralidad que podía tener.
—Sí, solo no quiero que ninguno de ellos reciba ninguna represalia de parte de la escuela.
—Yo me encargare de eso.
Amelia pudo ver el rostro de los recién llegados, Harry por su parte no demostraba ningún tipo de emoción, Hermione por su parte no podía ocultar su gran enojo, curiosamente una expresión muy parecida a la de la profesora. Cuando escucha que no habrá ninguna represalia contra ellos se pudo relajar por primera vez desde que Ron casi la arranca de la torre de Gryffindor. Los seis sentían una atmósfera pesada cuando los siguen a la torre de los leones, seguramente si no habían recibido ningún castigo de parte de la escuela lo recibirían del líder de la casa. Durante el camino, la amiga de Luna, de la cual ella no conocía su nombre aprovecha un descuido para irse, Amelia no pudo evitar preguntarse si no hubiera sido buena idea para ella marcharse también. Ella nunca había subido al último piso de la torre, y lo último que se esperaba al entrar a una de las habitaciones de aquel piso era encontrarse con una curiosa replica de un bar de música country.
—Ahora sí que la vimos cerca—dice Harry, cambian de expresión, a una mucho más relajada, Hermione se había retirado hacia una venta, desde donde parecía que su humor no había mejorado en lo más mínimo.
—Bastante, por mera curiosidad ¿no estás enfadado? —prefiere preguntarle directamente.
—No exactamente, me hubiera gustado ser informado de esto, pero entiendo que no siempre se puede, además de que si no hubieran hecho tantos destrozos lo hubiera agradecido—volteando a ver a Ron directamente, pareció encogerse de la vergüenza—, lo que hicieron fue algo imprudente pero creo que puede ser beneficioso.
—Bueno, es que no parecían muy contentos.
—Yo no tengo ningún problema, pero igual deberían disculparse con Hermione, a ella no le gusta que cambien sus planes—la susodicha solo hiso un gesto ofendido.
—No entiendo.
—Para poder sacarlos de problemas le prometí a McGonagall que nos encargaríamos de todos los gastos de reparación, eso altero su presupuesto.
Aunque parecía que Harry no hablaba en serio, tuvieron que explicarle la razón por la que pelearon en medio de la sala común de Ravenclaw, antes de que los perdonara. Amelia estaba curiosa aun, de cuál era el modo en el que Harry pensaba sacarle provecho a la situación.
—Disculpe ¿puedo hacer una pregunta? —dijo Amelia, los demás parecía que habían olvidado su presencia, todos excepto Harry, que parecía esperar que ella hablara.
—Amelia Smith, si no me equivoco.
—Si, mucho gusto.
— ¿Cuál es tu pregunta?
— ¿Cómo planea sacar provecho a la situación?
—En esta habitación nos reunimos, lo que yo llamo el circulo interno, a pesar de su apariencia en este lugar hacemos nuestros planes, esta perfectamente equipado para evitar el espionaje, y ni Cho ni tu son parte del circulo interno—por lo que escuchaba, Amelia se imagino siendo expulsada de ese piso—, pero la verdad es que Ron a hablado muy bien de ti, de hecho pensaba invitarte para la próxima reunión, pero supongo que si nos adelantamos no importa demasiado, dime ¿quieres formar parte del circulo interno?
Ella estaba confundida pero prefirió contestar lo más sinceramente posible.
—Cada quien pelea por una causa, la mía es la de proteger a los que no pueden protegerse, mi familia lo ha hecho por generaciones, y no soy yo quien va a cambiar la tradición, si tu causa es justa yo peleare a tu lado.
—Una buena respuesta, bueno, me estoy desviando de lo importante, ¿Qué como le voy a sacar provecho?, aquí hay dos personas saldrán con una buena ganancia, por mi parte tendrá buena publicidad por repara la torre de Ravenclaw, la segunda persona seria Luna, de lo cual yo también espero beneficiarme, al ser Fudge expulsado de la escuela, Ravenclaw se queda sin líder, Hermione convenció a McGonagall, que la mejor persona para reemplazarlo seria Luna, y si ella acepta ser líder de la torre, espero recibir bastantes votos por parte de ellos, ¿tú qué dices Luna? ¿Estás lista para subir el nivel?
—Ciertamente.
—Habla con la subdirectora, deberás quedarte unos días durante las vacaciones para que puedan hacer el cambio de jefe de la casa.
—Hablare con ella.
—Regresando contigo Amelia, aun te falta una prueba.
— ¿Prueba? —preocupada.
—Sí, ¿sabes jugar billar?
La escuela se encuentra en completo caos, el que las vacaciones estén a solo unos pocos días de iniciar hace que por lo regular los estudiantes alboroten más de lo normal, sumado a los últimos acontecimientos dentro de la casa de los Ravenclaw, los profesores han tenido problemas para terminar el curso escolar antes de las vacaciones invernarles.
Aprovechando el aire festivo de la escuela, Ginebra y Tonks intentan hacer un primer acercamiento a la casa de los Slytherin. El primer paso del plan fue el de distraer a alguna Slytherin, de esto se encargaron las dos amigas de Ginny, quienes confundieron a una alumna de primero con un simple hechizo, para que no recordara en donde había estado (en realidad no le hicieron nada malo, la llevaron a jugar un rato a los jardines, solo la hechizaron para que no recordara con quien lo había hecho). Tonks utilizo sus habilidades para convertirse en una perfecta copia de la niña, con esta nueva apariencia, estaba segura que no tendría ningún problema para entrar a la casa de las serpientes. Rara vez rejuvenecía tanto como esta vez, pero parecía divertido ser una niña de nuevo.
—Estas orejas extensibles, son las más nuevas que tienen mis hermanos, su longitud no tiene límites y tienen un hechizó especial para que adquiera el color de las paredes—le explico Ginebra, antes de salir a cumplir su misión. Dentro de todas las misiones en las que había participado esta era una de las menos peligrosas, pero no estaba dispuesta a fallar, no estaba dispuesta a perder su buena racha.
De esta misión saco muy poco provecho en realidad.
Lo primero sería que logro entrar exitosamente a la casa. Le sorprendió lo grande que es a pesar de estar bajo tierra, se trago su propia expresión de sorpresa al ver el impresionante techo de la sala común, pues este se encontraba bajo el lago, y dicho techo era solamente cristal, lo que daba una apariencia única.
Lo malo es que hasta hay llegaron sus triunfos, pues cuando busco su equipo vio que este se había convertido en arena. Había caído como si en realidad si tuviera once años, tendría que replegarse para volver a intentarlo.
—Hazte a un lado—escucha que alguien le ordena atrás de ella.
Continuando con papel de niña tímida se hace a un lado para dejarlo pasar. Para su sorpresa, la persona que la quito de su camino no era nadie más que Bulstrode, le sorprendía el aspecto de hombre que tenia. Por lo que le había explicado Ginebra, ella era la mano derecha de Tudor, así que aprovechando la posibilidad la siguió. Se dirigieron a las escaleras para bajar un piso. Por lo que pudo apreciar Tonks, la casa de Slytherin no tenia tantos pisos como las torres, pero tenía una gran extensión horizontal, en uno de los pasillo vio como una joven de posiblemente el ultimo año estaba esperando a Bulstrode, por la actitud de ambas pareciera que Bulstrode es la mayor. Para espiarlas no entra en el pasillo, sino que prefiere quedarse atrás de una estatua para poder escuchar la plática. El que nadie más estuviera cerca, le indicaba a Tonks que posiblemente habían escogido ese lugar para discutir sobre algo que no querían que nadie escuchara.
¿Ya lo acabaste? —hablándole como si ni siquiera fuera humana.
—Si señorita Bulstrode, sus tareas ya están listas—le contesta con miedo, entregándole algunos papeles.
—Mas te vale, Marie, o quieres que te castigue de nuevo—le dice engrosando su ya de por si ronca vos, al mismo tiempo que la sujeta con una de sus enormes manos del rostro.
Aunque Marie parecía que lo que menos quería era estar en ese lugar, no podía moverse de miedo, aunque no podía ocultar el asco que sentía al ser besada por Bulstrode. Con su pequeña cámara fotográfica, tomo fotos de todo lo sucedido. Como era obvio que la situación tenia de todo menos romance decidió intervenir para distraerlas, usando su varita crea casi una veintena de ratas, las cuales corren directamente hacia Bulstrode, aprovechando la distracción Marie corre del lugar, por miedo, principalmente hacia Bulstrode y otro tanto hacia las ratas. Tonks, sabía que las ratas solo durarían unos pocos minutos, así que prefirió también emprender la retirada.
Una nueva pista para sus investigaciones, quien demonios era esa tal Marie, y como es que había llegado a una situación así, acababa de encontrar el primer punto débil de la casa de las serpientes, así que a final de cuentas esa incursión no había sido un total fracaso.
El día antes de dejar el colegio por las vacaciones había llegado, la mayoría estaban organizando sus cosas para dejar el colegio.
—Necesitamos llevarnos, los proyectos que tenemos a un 90%—le dice Harry a Hermione.
—Lo sé, ya los empaque, solo espero que en la casa de Sirius no se den cuenta de lo que llevamos.
—Sobre eso, necesito hablar de algo contigo, me ha llegado cierta información nueva.
—Sabes bien que no me gustan las sorpresas Harry, ¿Qué planeas?
—No te enojes, lo que sucede es que hace unas horas me llego esta carta, de hecho necesito que la valides, creo que si es cierta seria bastante bueno.
— ¿Validar? —sin entender.
—Sí, tú sabes cómo funciona tu memoria antigua, necesitas que algo detone un recuerdo para que lo puedas conocer.
—Sí, así funciona, a lo largo del año he averiguado muchas cosas, pero aun me falta mucho por recordar.
—Esta carta me la escribió, un tal Lelio Soul.
—Cayo Lelio… ahora lo recuerdo, es el que cuida la casa de tus abuelos.
—Eso también lo dice la carta, lo que quiero saber es cuál es mi relación con esa casa.
—Pues es tuya—sin entender bien la pregunta—, aunque casa no es exactamente el modo correcto para llamarla, es mas algún tipo de hacienda, es en realidad muy antigua, se encuentra cerca de Londres.
— ¿Crees que podamos usarla durante las vacaciones?
—Mas que poder, creo que sería necesario. Es el hogar por excelencia de los Lord Potter, la casa de tus padres se encontraba en la ciudad, para estar más cerca del senado. Si quieres retomar el puesto de tu padre, como Lord Potter, deberíamos ir a esa casa, eso mostrara tu objetivo de tomar tu titulo.
—Entonces hacia hay iremos, ¿Qué sabes de él? —refiriéndose al guardián de la casa.
—Trabajaba para tu padre, de hecho me parece que incluso trabajo para tu abuelo, el se encargaba de cuidar a tu padre.
— ¿Cómo crees que nos reciban?
—Supongo que te recibirán bien, las temporadas que pasabas en casa de tus abuelos, al cuidado de Lelio y su esposa es seguramente lo único que hiso que no te convirtieran en un nuevo Lord Voldemort.
— ¿Lo conoces?
—A mi antiguo yo la llevaron a aquella casa, a penas estaban comensado la transformación, me parece que le avergonzaba lo que estaba haciendo, pues al estar en esa casa, no la toco durante la estadía. Por su parte ella fue bien recibida—sin estar dándole realmente mucha importancia
Ya decidido, Harry envió una carta a Sirius y otra al tal Lelio, para informarles de su decisión, un paso más para completar la nueva vida que estaba viviendo. El problema era que casi solamente él se estaba formando una nueva vida, absorbiendo la anterior, Hermione por su parte se estaba anulando poco a poco, tenía que solucionarlo, lo malo es que en realidad el solo contaba con una pequeña cantidad de información de ella, en comparación con la que ella tenía de él.
Esa noche aprendería cosas de su antigua personalidad, y de lo que significaba ser parte de la nobleza, que Hermione conocía, y que por alguna razón importantes para ella, no quiso que el conociera, hasta ahora.
Nota del autor: este capítulo y el anterior debieron ser solo uno, pero para no tardar tanto tiempo entre ambos capítulos, preferí dividirlos. Sobre la historia por fin se llego a la mitad del año escolar (aunque pareciera que paso más tiempo), a partir de ahora, se iniciaran cosas que en lo personal pienso que vas a ser interesantes, como la entrada de lleno de los Slytherin en la historia, en donde está la familia de Hermione, y se hablara del pasado de la familia Potter, la cual tendrá un origen bastante particular en mi opinión, espero que sigan leyendo la historia y encontrándola de su interés, cualquier crítica o comentario son bien recibidos, y gracias a los que me leen hasta ahora y han dejado sus valiosos comentarios.
