Derechos de autor: EL MANGA, EL ANIME Y LOS PERSONAJES DE ESTA SON DE RUMIKO TAKAHASHI (y algunos inventados XD). LA HISTORIA ES DE MI AUTORÍA

ESTE FIC ES PARA MAYORES DE 18, CONTIENE LENGUAJE INAPROPIADO, ESCENAS CON GRADO DE VIOLENCIA MODERADO A ALTO, ASÍ COMO UNO QUE OTRO LEMON.

- blablabla -= diálogo en voz alta

"blabla" = pensamiento del personaje

-x-x-x-x = cambio de escena

Capítulo 3:

Definitivamente su despertar el día después de juntarse con Shampoo era antes de tiempo e incómodo, su cuerpo no se sentía relajado como uno esperaría después de una noche de pasión, nunca se explicaba la razón de esto, pero ya estaba acostumbrado. Vio la hora en su reloj, "6:23 am… ¡maldita sea!"… sí, odiaba perder tiempo para seguir durmiendo. Resignado a que no volvería a conciliar el sueño, decidió levantarse y vestirse para salir a trotar un rato en aquel parque cercano a su hogar, por lo que fue al baño para realizar su rutina matutina.

Akane amaba trotar temprano, ver como el sol lentamente se iba adueñando de las calles y el aire corría de manera tan sutil que la hacía sentir que acariciaba su rostro, era algo que le producía un placer difícil de comprender para otros. No importaba a qué hora se había acostado, a lo más se atrasaba al levantarse, pero eran contadas ocasiones en las que no había cumplido con esta costumbre que tenía desde que era una adolescente. En parte, por esta razón había escogido arrendar aquel apartamento, pues el edificio quedaba a dos cuadras de ese hermoso parque que, además, estaba lleno de cerezos.

Como todas las mañanas, estaba realizando su trote de 20 minutos hasta que la alarma en su reloj la alertó del tiempo transcurrido. Se acercó a la ya reconocida explanada que utilizaba para entrenar artes marciales. Detuvo la música de su ipod y lo guardó, dejó junto a un árbol su banano, su toalla de mano y su botella de agua, para luego realizar los estiramientos previos al entrenamiento. Cuando sintió que su cuerpo estaba preparado para su rutina, comenzó con una continuidad de movimientos propia de una kata, lanzando con fuerza sus puños o sus patadas a un enemigo imaginario.

Ranma no le gustaba colocar música para ejercitarse, te dificulta la verdadera concentración le habría dicho su padre cuando le enseñaba de pequeño… para él le hacía sentido, pues al final, no servía de nada ser fuerte o rápido sino se lograba controlar los pensamientos al momento de luchar. Por ello fue que se sorprendió al escuchar los gritos de una mujer a esas horas en el parque. Al principio detuvo su marcha, tratando de percibir la urgencia que éstos podrían acarrear (claro, como buen hombre macho alfa, pensó que se trataba de una "damisela en peligro"), pero pronto se pudo percatar que no se trataba de lo que él pensaba, sino que era la expresión de una fémina mientras realizaba algún deporte de combate. Raudamente se dirigió hacia donde el sonido provenía para poder visualizar un esbelto cuerpo realizando una kata archi conocida por él.

Se fue acercando sigilosamente a la vista de cualquier persona, pero al parecer ella no lo pudo sentir. En verdad él había tratado de ocultar su aura lo suficiente para no ser percibido por aquella hermosa joven que cada vez lo tenía más y más intrigado. Algo había en ella que lo provocaba de una manera que no lograba comprender. Deseaba tenerla cerca, pero a la vez quería volver a molestarla… su rostro de enojo lo encontraba bastante provocativo, aunque no podía negar que su sonrisa era embriagante.

- La estás haciendo mal – le comentó desde su espalda, lo suficientemente cerca para que su boca quedara a centímetros de su oreja.

Akane, que estaba tan concentrada en vencer a su oponente imaginario, no percibió a su interlocutor por lo que dio un salto por el susto, para rápidamente girarse colocándose en una postura defensiva mientras sus ojos se posaban en su nuevo vecino.

- ¡¿Pero qué te pasa maldito imbécil?! – le reclamó molesta colocando una mano en su pecho al reconocer al hombre, tratando de calmar a su acelerado corazón después de tamaña sorpresa.

- Buenos días para ti también – respondió con una sonrisa burlona en su rostro – Veo que además de marimacho eres torpe – vio como el ceño de la chica de fruncía – estás haciendo mal esa kata –

- ¿Y a ti quién te pidió la opinión sobre lo que yo haga? –

"Maldita sea que se ve sexy cuando se enoja", sin percatarse, el joven Saotome colocaba una sonrisa cargada de lujuria, lo que no pasó desapercibido por la mujer frente a él.

- ¿Qué estás pensando maldito pervertido? – le preguntó molesta. Esa frase lo descolocó, no solo porque él no se consideraba como tal, sino también porque había sido descubierto en sus pensamientos.

- ¡Hey!, yo no soy ningún pervertido. Y para que te quede claro, mis fantasías sexuales están muy lejos de tenerte en ellas como protagonista… a mí me gustan las MUJERES – recalcó con su voz – no las marimachos poco femeninas como tú – "Que bien mientes Saotome" se autofelicitó mentalmente, pues no podía negar que una parte de él había mirado con deseo a aquella joven.

Akane no era una mujer que se dejara apabullar por nadie, desde niña su padre y sus hermanas le habían enseñado eso, por lo que cuando ocurrió aquella tragedia se comprometió a cumplir a cabalidad con cada promesa realizada… incluyendo la que le hizo a su hermana Nabiki No te dejes pisotear por nadie Akane, cuando no tienen como enfrentarte intentarán disminuirte psicológicamente, así que tú resiste… sí, ella quería resistir, pero por alguna razón las palabras de aquel guapo muchacho… "¿guapo?", se reprendió al darse cuenta de que su mente iba para otro lado… lo que él había opinado de ella la hizo sentir mal, pero no se permitiría mostrarle a él lo que había logrado. Lo que ella no sabía era que sus ojos almendrados reflejaban intensamente sus emociones, el brillo de lucha que había tenido hasta hace un instante desapareció, provocando en el trenzudo una culpabilidad propia luego de haber hablado sin pensarlo antes. "Maldita bocaza la mía" se reprendió el ojiazul.

- El parque es enorme, ¿por qué no te vas a molestar a otro lado? – le dijo furiosa mientras se giraba para quedar de espaldas a él y así no demostrar sus emociones.

- Yo… - musitó tratando de disculparse, cosa que no era muy fácil para él.

- ¿Sabes?, no te preocupes… me largo yo, ya me quitaste toda la concentración que tenía – se acercó al árbol para recoger sus pertenencias, luego se fue a toda prisa corriendo.

- ¡Akane! – alcanzó a gritar el trenzudo antes de ver que ella desaparecía entre los árboles del parque. Pateó el suelo molesto, reconoció que la había cagado, pero algo dentro de él se ponía a la defensiva cuando estaba frente a ella y los insultos era la mejor manera de no demostrar el tobogán de emociones que le provocaba. Negó con la cabeza y continuó trotando, definitivamente no había sido una buena mañana.

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- Amor, ¿me puedes alcanzar esa bolsa de ahí por favor? – solicitó Akane asomándose desde la puerta del baño a su novio, un joven de pelo castaño y ojos grises.

- ¿Está? – preguntó

- Sí, esa – el joven acercó lo solicitado a su novia, no sin antes robarle un apasionado beso - ¡Ya!, que llegaré tarde – lo frenó para entrarse y cerrar la puerta del baño tras de sí.

A los 10 minutos salió la joven con su pelo trenzado cayendo por sobre su hombro izquierdo aún húmedo por la ducha que se había dado, lucía una blusa rosa pastel que le quedaba levemente suelta, pero que permitía admirar su silueta. Caminó por el ancho de la habitación mientras modelaba sus pantalones nuevos, unos leggins de francas verticales negras y blancas, las cuales remarcaban sus hermosas piernas y su torneado trasero.

- ¿Y?, ¿te gusta mi nueva adquisición? – preguntó coquetamente frente a su desnudo novio. Éste enarcó una ceja en señal de molestia.

- ¿Y tú planeas ir con eso a trabajar a ese pub de mala muerte? – esa reacción no era la que precisamente se había imaginado la peliazul cuando compró esos pantalones.

- Amor, no es un pub de mala muerte… no seas así – le dijo en un tono conciliador - ¿te gustaron o no? – se giró lentamente en el puesto, tratando de verse provocativa.

- Si quieres que una manga de borrachos se pajee en el baño pensando en ti… - respondió cortante

- ¡Taro!, no me digas eso que me da asco – replicó la chica negando con su cabeza la imagen mental que se le había producido al escuchar esas palabras.

- Es la verdad, no sé cómo decirte que te vistes demasiado provocativa para otros… a veces creo que intentas conseguirte un ligue de una noche para serme infiel – desvió su mirada, entre molesto y haciéndose el sentido.

- Amor… no digas eso, sabes que solo quiero que tú me veas – se acercó para acariciarle su rostro y forzarlo a mirarla – Oye… mírame – le solicitó dulcemente. Cuando el chico hizo lo solicitado, volvió a hablarle – lo compré con Akari pensando en que te gustaría, pero si quieres me cambio. Pero por favor no pienses que intento atraer la mirada de otros, el único que me importa eres tú – finalizó pasando sus brazos por alrededor del cuello de su amado.

- ¿Segura? – le cuestionó, ella le respondió dándole un tierno y suave beso.

- Es casi la hora, deja cambiarme para que nos vayamos, ¿bueno? – él asintió, la peliazul tomó un jeans de su closet y se cambió mientras que él se vestía dándole la espalda. Le costó ocultar su sonrisa de satisfacción, había logrado su cometido.

Pronto el celular del castaño sonó informando que un mensaje de texto había llegado, su cita de esa noche le informaba que ya estaba en el hotel acordado de la manera más simple 612, es decir, lo esperaba en la habitación con ese número.

- ¿Todo bien? – preguntó Akane

- Sí amor, solo que es de la empresa. Tendré que ir a la oficina, hay unos problemas con los balances –

- ¿Otra vez? – cuestionó desanimada, esperaba que al terminar su turno dormiría con su novio, pero siempre que recibía estos mensajes él se pasaba casi la noche en vela en su trabajo.

- Lo siento amor – le dijo mientras se acercaba a ella para tomarla de la cintura y depositar un casto beso en sus labios - otra noche dormiremos juntos, ¿bueno? – ella asintió ante la promesa de cumplir su deseo en un futuro.

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- Pero Akane, ¿y qué pasó con esos pantalones tan bellos que te compraste hoy? – preguntó sorprendida la mesera del segundo turno.

- Es que… es que … - guardó silencio, no quería decir el real motivo del porqué al final no los estaba usando si en eso habían quedado con su amiga.

- ¿Acaso Taro te puso problemas? – inquirió la castaña, llevaba un tiempo sospechando ya las conductas del novio de su amiga.

- ¡¿Qué?!, no, para nada – informó apuradamente – solo que no creí que era propio para el trabajo, no eran muy cómodos… ¿se entiende? –

- Akane, son leggins… obviamente son cómodos – trató de hacerle ver que su mentira no tenía lógica.

- Ya basta Akari, en la mesa 10 te están llamando – cortó rápidamente la conversación, la aludida comprendió la intención de la encargada del local, aumentando sus sospechas. "Tendré que hablar con Shinnosuke, quizás él sepa algo… o quizás sean solo ideas mías" pensaba mientras se dirigía hacia donde se le era requerida.

La noche estaba tranquila, era un martes por lo que ese día el local cerraría temprano… muy pocas veces bajaban las cortinas después de las 23:30 en días laborales, solo ocasiones especiales los obligaba a quedarse hasta más tarde. Ya cerca de las 22:50 el local estaba vacío y en la calle no se avistaba ningún alma. El dueño de aquel pub salió de su oficina para dirigirse a la barra.

- Oye Akane, ¿qué te parece que dejemos ir a Akari para que no se vaya tan tarde y nos quedamos los dos atendiendo el local?, no creo que llegue alguien más – ofreció amablemente.

Su amiga secundó su idea asintiendo con la cabeza, por lo que informó a su mesera lo cual ella agradeció. Cuando la chica estaba por irse, se acercó a su jefe y sutilmente le susurró en su oído

- Necesito que nos juntemos a hablar… es sobre Taro - informó para luego despedirse de ambos.

Akane miró con ojos pícaros al ojiazul.

- ¿Qué se traen ustedes dos? – preguntó deseando de corazón que sus mejores amigos estuvieran en una relación amorosa secreta.

- Nada, no te hagas falsas ilusiones – cortó de raíz el castaño – solo me dijo que quiere hablar sobre platas – mintió, pero no podía decir la verdad. Cuando escuchó decir el nombre del novio de su mejor amiga (y amor secreto) supo que no era algo bueno, por lo que trató de indagar por su cuenta – Akane, ¿cómo van las cosas con Taro? –

- Todo bien – ella sonrió al responder – las cosas han ido de maravilla en verdad, aunque a veces creo que es un poco inseguro.

- ¿Inseguro? – cuestionó el ojiazul, "ese imbécil lo que menos tiene es de inseguro" pensó para sí.

- Sí, a veces cree que le quiero ser infiel, pero le aclaro al tiro que solo lo amo a él – su mirada estaba perdida en el ventanal que daba hacia la calle.

- Entiendo – musitó un tanto pensativo – ¿Te ha dicho algo más? – trató de averiguar

- ¿Qué me tendría que decir? – cuestionó ella confundida.

- No, nada… solo preguntaba – respondió con una sonrisa falsa. No le gustaba aquella relación, y al igual que Akari, sospechaba que ese mal nacido estaba jugando sucio en esa relación.

- A todo esto, Shinno – interrumpió sus pensamientos Akane – a que no te imaginas a quién conocí en el edificio–

- ¿Al mujeriego? –

- ¿Mujeriego? – preguntó confundida

- Al nuevo inquilino, el de los nombres de fideos instantáneos y … - no alcanzó a terminar

- ¡Cierto! – dijo mientras golpeaba su mano derecha en puño contra la palma abierta de la izquierda – se me había olvidado eso jajajajaja – otra vez ambos reían a carcajadas ante tal descripción del sr. Hashiro – Pero sí, lo conocí… y tú también lo conoces – dijo mirando a su amigo.

- ¿Yo? – replicó incrédulo ante aquella afirmación

- Sí, se llama… ¿cómo era? – hizo como si tratara de recordar su nombre, siendo que lo tenía pero es que grabadísimo en su cabeza - ¡Ah sí!, Ranma Saotome –

- ¿En serio? – se largó a reír, ahora sí que su teoría que el del consejo era él y no el tal Mousse quedaba confirmada – Definitivamente tendré que averiguar los verdaderos nombres – se planteó como un desafío.

- Por favor – dijo entre risas la peliazul – Necesito saber qué clase de nombres son esos – y dicho eso, nuevas carcajadas inundaron el vacío local.

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Akane se encontraba un poco desanimada. A pesar de haber realizado su rutina deportiva, para luego darse un exquisito baño relajante con sales, su ánimo no la acompañaba. Se supone que ese domingo, siendo EL día en que podía disfrutar con su novio sin que sus trabajos se interpusieran, él le canceló la tarde anterior informando que debía viajar fuera de la ciudad por problemas en su empresa. Ella no le recriminó por dos motivos: no era primera vez que esto ocurría, y en parte, ya se estaba acostumbrando; la otra era porque se sentía mal por él, pues se encargó de decirle muchas veces que siempre esperaba ese día para disfrutarlo con ella, y que odiaba tener que cancelarle. Sí, la peliazul no podía quejarse de tener un mal novio, pues la amaba y no se cansaba de decírselo.

Se vistió con una polera sin mangas amarilla que le cubría un poco más abajo de su cintura complementando su tenida con una falda de tiro alto color azulino que le llegaba hasta la mitad de sus muslos y cubriendo sus pies con calcetines del mismo tono que su polera. Luego de secarse el pelo, tomó un colet para hacerse su tan amada cola de caballo alta, porque aunque le gustaba que su cabello le llegara hasta la mitad de su espalda, se sentía más cómoda llevándolo amarrado de alguna manera. Había decidido trabajar en la pequeña sala oscura que había adaptado en la habitación pequeña de su departamento.

Su sueño siempre fue dedicarse a las artes marciales, pero su padre le había insistido que debía sacar una carrera profesional. Sorprendió a todos cuando se inscribió para Fotografía en la universidad, pues había sido su hobbie oculto durante toda su adolescencia. Usaba a escondidas la cámara de su hermana Nabiki, compraba los rollos con sus ahorros y se dedicaba a retratar lugares y personas que resultaban intrigante para ella. Desde que se tituló ha estado realizando trabajos esporádicos, pequeños proyectos que no le demandaban más de dos días a la semana. Por esta razón tuvo que aceptar trabajar como bartender en el pub de su mejor amigo cubriendo el segundo turno de martes a sábado, pues era el que daba más propinas, con lo que ganaba combinando ambos trabajos le permitía subsistir lo justo y necesario. No se podía dar gustos, aunque poseía aquella herencia que mejoraría su estándar de vida, aún dolía y se negaba a usarla.

Se sobresaltó al escuchar el timbre, lo que la sacó de sus pensamientos. Mientras se desplazaba por el pasillo pensando con qué chisme llegaría su vecino de enfrente esta vez, llegó hasta la puerta de su departamento, con una mano giró el pomo mientras que con la otra tomaba una punta de la toalla para pasársela por las puntas de su húmedo cabello. Su cara no pudo ocultar la sorpresa al ver a su inesperado vecino parado frente a ella.

- Buenos días – saluda un incómodo Ranma mientras se rascaba su nuca con su mano derecha. Vestía su buzo negro con un cortaviento celeste que no lograba ocultar lo sudado que estaba, sin contar con lo brillosa que se veía su piel por la misma razón.

- Buenos días – respondió Akane un tanto dudosa de lo que estaba ocurriendo. El azabache se quedó pasmado ante la bella imagen que tenía frente a él, no podía negar que ver a la chica con su pelo recogido le daba una grata visión de su cuello y parte de sus clavículas, lo produjo que sus pensamientos fueran un tanto impuros - ¿Necesitas algo? – preguntó incómoda la peliazul luego de un instante en que el silencio se apoderó de la conversación, sacando de su ensoñación a su interlocutor.

- Ah, sí… disculpa – puso una cara de inocencia como quien pilla a un niño haciendo maldades, lo que para Akane fue un tanto sexy – Lo que pasa es que deben hacer arreglos en mi departamento y no me acordé que hoy me cortarían el gas hasta el martes en la tarde… y bueno yo… - sus mejillas mostraron un tenue color rojo, la vergüenza se acercaba a pasos agigantados – hoy salí a trotar y bueno… - "maldita sea que cuesta" pensó molesto – quería saber si tú… bueno, si te molesta lo entenderé, pero… -

- ¿Quieres ducharte acá? – preguntó tratando de adivinar lo que el joven frente a ella no lograba expresar.

- Sí… eso – suspiró profundamente, vaya que le costaba hablar con esa mujer – y… - ahora sí que sus mejillas estaban rojas - ¿mañana y el martes? – preguntó con un dejo de timidez que la peliazul no pudo evitar verlo con aquellos hermosos ojos almendrados de una manera cálida, pues le pareció que la forma en que él le pedía aquel pequeño favor lo hacía de la manera más tierna posible… casi podría jurar que un adolescente actuaría de la misma manera – Te pagaré, lo juro - trató de complementar su solicitud.

- No te preocupes, no hay problema. Dúchate y después coordinamos los horarios para los otros días, ¿te parece? – él asintió agradecido.

- Iré a buscar mis cosas a mi departamento, vengo enseguida – ahora fue el turno de ella para asentir con su cabeza.

Mientras su vecino desaparecía entre las escaleras, ella se daba ligeros golpes con sus manos en sus mejillas, pues por un segundo su mente decidió jugarle una mala pasada y le mostró la imagen de su inesperada visita desnudo en su ducha… y lo que visualizó fue un placer de los dioses. "Akane, tú tienes novio… no puedes pensar esas cosas con él" se recriminó mentalmente. Agradecía que el sr. Hashiro se llevara mal con Taro, pues así no le iría con la copucha… lo conocía, lo más probable es que estuviera asomado por la mirilla de su puerta tratando de escuchar todo para luego comentarlo con las otras señoras del edificio, las cuales también ignoraban a su novio.

Continuará…


Hola hola!

Gracias a quienes están leyendo esta historia, la cual es la segunda que me atrevo a publicar. Mil gracias por su apoyo!

Algo nada que ver, pero les cuento que estoy muy feliz… ayer fue un día histórico para mi país (Chile), por fin desaparecerá la constitución creada en dictadura, la cual solo perjudicaba a la mayoría y beneficiaba a unos pocos… así que mi desayuno de hoy fue más dulce y rico =D

Con respecto a este cap, bueno … ya vieron quién es la pareja de Akane… ¿qué opinan que sea Taro?, ¿lo pueden visualizar como un novio tóxico o no?... Cabe decir que la manipulación emocional es una de las primeras banderas rojas que deben ser consideradas y, por lo mismo, ponerle un freno. ¡No las permitan en sus relaciones! (ni amorosas, ni de amistades, ni familiares ni laborales). Nuestro trenzudo "tristemente" debe pedir la ducha donde su vecina, ¿buena o mala excusa para acercarse?, ¿qué creen que pasará en el otro cap?, ¿esa ducha llevará a algo más o no?... espero sus teorías con ansias!

Nuevamente gracias a quienes me dejan sus reviews… no saben como me alegra leerlos! Además, suele motivarme para redactar, así que por favor sigan haciéndolo… y si ven que la historia no les está gustando, no duden en decirme para evitar cometer errores!

Lo otro, comentarles que como "escritora" me ha sido super complejo retratar mis ideas en palabras… esto debido a que las escenas que imagino son cortísimas, a veces me digo "solo usaré un cap para esto" pero al redactarla se me alarga, pido disculpas por eso, pero siento que si no pongo los detalles del lugar y de lo que van sintiendo y/o pensando los personajes no logro reflejar lo que mi mente creó… ¿creen que estoy siendo muy detallista?, ¿debería ser más concreta en mis ideas?, ¿o alargar los cap?... leo sus opiniones, es muy importante que este proceso lo disfrutemos en conjunto. (si se preguntan por qué digo esto, es porque los cap 4, 5 y 6 me pasó esto, lo cual me tiene nerviosa… no quiero que sientan que estoy alargando o rellenando la historia)

Ahora, responderé sus comentarios:

Bianka Sherlin: gracias por tus palabras, espero este capítulo lo hayas disfrutado y te siga gustando la historia. Por favor, si algún día te das cuenta de que ya no te atrae tanto, me dices para ver en qué me estoy equivocando.

Benani0125: en un momento pensé en poner a Ryu, pero lo sentía demasiado "tosco" para la personalidad que requería de un novio tóxico, por eso me calzó más Taro… aunque quizás Ryu aparezca más adelante… o quizás no jijiji. Me alegro que te haya gustado el cap anterior, ¿qué te pareció este?

Guest: Don't worry, like you see in this cap, she already knows about Ranma and his other relationships. But, this doesn't meen she doesn't feel something for him, the right question is... what?

Patty: me alegró tanto ver que te super encantó como va la historia, dime… ¿qué te pareció este cap?, ¿te esperabas que Taro fuera la pareja?

Muchas gracias a todos por leer, nos leemos el otro lunes. Que tengan una buena semana!