Antes que nada, una tremenda disculpa por la tardanza en actualizar esta historia, pero como solo me quedan dos semanas para exponer mi tesis, se imaginaran el estrés que me cargo. Dejando de lado mis traumas, les agradezco los comentarios que me han dejado, y como siempre, les digo que sigan dejando sus comentarios, pues el mejor modo de mejorar, y saber qué es lo que funciona y no funciona en la historia. Sin más por el momento los dejo con el nuevo capítulo.

Una pequeña fiesta.

Al ser principios de diciembre, el clima en realidad era gélido en los terrenos del colegio, pero dentro de la mayor parte del castillo la temperatura es bastante agradable. Acaba de anochecer y cierta parte del colegio se prepara para el que algunos llaman el evento del año, el baile organizado por la casa de Slytherin, solo los más importantes del colegio habían sido invitados, todos los hijos de las familias nobles estarían presentes, fuera de los nobles serian pocos los que asistirían, entre ellos estaban Luna Lovegood, de quien se había extendido la noticia de que sería proclamada como nueva líder de la casa de Ravenclaw.

Entre los invitados más importantes de la fiesta se encontraba Harry Potter, único heredero para el titulo de Lord Potter, eran pocas las familias que se le podrían comparar, en la escuela solamente se le podría comparar Draco Malfoy, primer heredero de la familia Malfoy, y actual líder de la casa de Slytherin, por lo tanto también organizador de esta fiesta.

Durante el día, Harry y Hermione habían ocupado su tiempo preparándose para el próximo viaje, desde que habían llegado a esa realidad, no habían abandonado el colegio por un periodo de tiempo tan largo como este, así que tuvieron que arreglar algunas cosas. En la habitación que en otro tiempo ambos habían compartido, se encontraba Harry esperando que Hermione saliera de su habitación privada, en la cual él no había entrado nunca. El ya estaba listo, había escogido un traje oscuro muy elegante, mucho más acorde a la antigua personalidad que él había suplantado, que a sus gustos actuales, pero sabía bien diferenciar una situación en la que usar pantalones de mezclilla está demás, además de que por esta noche lo que busca no es resaltar sino observar.

Es posible que otra persona se hubiera acostumbrado a vivir con Hermione, pero el no, y esto se hizo patente aquella noche cuando la vio salir de su habitación, con su cabello recogido de un modo muy elegante, que le daba un aspecto muy luminoso a su rostro, por su parte su vestido esta especialmente diseñado para robar el aliento, aunque de hecho tuviera la falda mucho más larga, en comparación con las que usaba de diario, el escote era muy diferente, pues el vestido iniciaba a penas encima de su pecho, pero no había nada que lo uniera, pues se abría en línea recta como una flecha, hasta dejar al descubierto su ombligo, además la tela color verde oscuro la cubría como si fuera una segunda piel, en conjunto se podía decir que tenía una apariencia muy agradable para Harry.

— ¿Cómo me veo? —curiosamente un poco nerviosa.

—No tengo palabras, y eso es lo más elocuente que puedo decir—impresionado.

—Gracias—sonriendo.

— ¿Cómo es que…?

—Con un hechizo—refiriéndose a como se quedaba el vestido en su lugar—, la verdad es que quien diseño el vestido debió estar consciente de las leyes físicas que lo vuelven imposible sin cables.

—Un genio sin lugar dudas ¿Por qué no nos vamos?

—Vámonos—un poco ansiosa.

— ¿No quieres una capa?

—Al contrario, tengo mucho calor en las piernas.

—Lo había olvidado—recordando sus dificultades para cubrir sus piernas.

—Yo no—de pronto un poco más seria.

Intentando cambiar de tema de conversación, le comenta que Neville le había dicho que en un último momento Luna había recibido una invitación para la fiesta, y que ella lo había invitado a ir, ambos rieron recordando lo que había sucedido hace algunos años en el baile que se llevo a cabo durante el torneo de los tres magos.

El baile se llevaría a cabo en el gran comedor, del cual habían sido retiradas las grandes mesas de las casas, dejando solo pequeñas mesas alrededor, para dar espacio para la pista de baile, una orquesta toca en uno de los rincones del gran salón. La puerta de entrada era custodiada por Crabbe y Goyle, quienes vestidos de trajes, tenían un gran parecido con matones de la mafia, solo que en lugar de ser guardaespaldas de Al Capone, eran guardaespaldas de Malfoy.

—Siempre me e preguntado cómo es que aprueban los cursos—le comenta Hermione con vos baja, no necesita acercarse pues viene sujetada del brazo de Harry.

—Supongo que Malfoy lo arregla, además de que con que se sepan defender es más que suficiente para su estilo de vida.

—Tal vez.

Buena cantidad de los invitados ya habían llegado a la fiesta antes que ellos, algunos los conocían y a otros no, cuando recién llegaron fueron a saludar a Susan Bones, quien no parecía estar muy contenta por estar en ese lugar.

—La verdad es que nunca me han gustado las fiestas de los Slytherin, pero mis padres no permitirían que faltara.

— ¿En serio? —dice Harry.

—Sí, actualmente quien tiene el titulo de lord de mi familia, es mi tía, la hermana mayor de mi hermano, como ella nunca ha tenido hijos, piensan que en cualquier momento heredara el titulo, por lo cual quiere que me relacione con otros nobles.

Eso era algo que ellos no sabían, por lo que decidieron que también necesitarían información sobre todas las familias nobles, y no solo las más importantes.

La mayoría de los presentes provenían de la casa de Slytherin, pero también había de las otras tres casas. No fueron pocos los que durante la noche se acercaron a hablar con Harry, interesados desde su sorpresiva candidatura, hasta su opinión sobre los acontecimientos actuales.

—A sido extraño ¿no te parece? —le dice Harry a Hermione, cuando cansados de platicas aburridas, deciden bailar un poco.

—Sí, sobre todo porque algunos de ellos, han escrito amenazándote, para intentar congraciarse con Malfoy.

—Un poco hipócrita de su parte.

—También se podría decir que prudente, la verdad es que tu antigua personalidad no resaltaba pos su amabilidad con los que lo enojaba, además de que aunque tú no los recuerdes, ello si recuerdan tu antiguo comportamiento, supongo que piensan que tu estrategia de estar en contra de Malfoy es solo una estrategia política, y que después puedan llegar a un acuerdo contigo.

—Creo que se van a desilusionar.

—Sí, pero nosotros debemos de decidir el momento en el que se enteren.

El no sabía como había terminado en ese lugar, bueno, en realidad si lo sabía, su padre le había dicho que tenía que asistir a aquella fiesta, a pesar de que su familia era contraria a la facción de los Malfoy, era mejor mantener las buenas relaciones.

La verdad es que se sentía ridículo, el apenas era de primer año, sin lugar a dudas era el más joven de toda la reunión, lo cual se veía intensificado por el hecho de ser bastante pequeño en comparación con sus compañeros de año. Su padre le había explicado que era algo de familia, que en unos años crecería bastante, lo consolaba, pero no terminaba de solucionar su problema.

Durante la noche había notado algunas miradas calculadoras sobre él, estaba seguro que lo estaban midiendo, calculando y valorado. La persona que más lo ponía nervioso era sin lugar a dudas el actual líder de su torre, las historias que había escuchado sobre el hacía que se sintiera reticente a siquiera a hablar con él, algo que también su padre le había dicho que hiciera, aunque no le había dicho cuando, así que lo seguía posponiendo.

La política estudiantil no lo entusiasmaba mucho, de hecho ningún tipo de política, pero era lo que toda su familia esperaba de él. Lo que él prefería era pasar su tiempo dibujando, y la verdad es que era bastante bueno, todas las personas que habían visto sus dibujos siempre terminaban elogiándolo. Aunque aun nadie había visto su mejor retrato, no sabía porque había decidido mantenerlo oculto de sus compañeros, pero así lo había hecho, sabía que era peligroso dibujar a quien había dibujado pero eso no le importaba, Lo que le preocupaba era su modelo.

—Joven Lord, no pensé que usted viniera a esta reunión—escucha el heredero al título de los Prewett, que le hablan.

Si aquella joven volvía a sorprenderlo de la misma manera terminaría colgado del techo. El vestido color oscuro le sentaba realmente bien a Pansy.

—Mi padre me obligo a venir, dice que se vería mal que yo no asistiera.

—Y tiene razón, tu familia casi siempre a sido neutral, te conviene no insultar al próximo lord Malfoy—a simple vista igual de seria que siempre, aunque él pudo ver más allá de su rostro de hielo.

¿Tan mal te trata?

Tal vez fuera porque en realidad aun era un niño, pero no tubo ningún problema para decir lo que pensaba, algo que seguramente pocos se atreverían a decir.

—No sé de lo que me estas hablando—aunque quería mantener la compostura, su rostro se había puesto rojo.

—Aunque siga siendo un niño, me doy cuenta de cómo funcionan las cosas entre nuestras familias, me doy cuenta del tipo de trato que hubo entre tu familia y la familia Malfoy,

—Que pase una buena noche, joven lord—la falta de malicia en el niño la hacia sentir extraña, y nerviosa por el hecho de que el conociera, al menos en parte, la situación en la que estaba viviendo. Intentando recuperar la compostura se despide sin mirarlo a los ojos.

—Si necesitas ayuda, pídela—fue lo único que le djo antes de perderla de vista, estaba bastante seguro que si lo había escuchado.

En general no fue una mala noche en realidad, o al menos hasta el momento, además de bailar y de tomar algunas bebidas pudieron hablar un rato también con Neville y Luna, quienes resaltaban bastante, sobre todo por el vestido amarillo chillón que usaba Luna. Ya muy entrada la noche, las parejas fueron dejando el salón, cuando solo quedaban pocas parejas, por fin se encontraron los que poseían los títulos de nobleza más importantes, o al menos los que los heredarían.

—Buenas noches, Lord Potter—lo saluda Malfoy sin apenas mostrar emoción alguna.

—Buenas noches, Lord Malfoy, debo decir que ha sido una fiesta muy agradable.

—Muy amable de tu parte decirlo, muy civilizado, dadas las circunstancias.

—No hay necesidad de pelear en estos momentos, aun tenemos medio año para pelear.

—Tienes razón. Aun nos queda medio año, dime ¿ya resolviste el problema de de Ravenclaw?

—Así es, tuve problemas con Fudge, pero ahora está casi resuelto, ¿Cómo te ha ido con Tudor?

—Sofía siempre ha sido difícil, y tú lo sabes, el que anunciaran nuestro matrimonio no lo tomo muy bien.

—Su ambición—dice Harry, ocultando que esta adivinando.

—Sí, hay personas que no aprenden cómo funciona el mundo.

—Supongo.

—Ella quiere demostrar que esta al mismo nivel de mi familia, que ridículo, debería agradecer que su familia tiene la suficiente posición como para que ella sea mi esposa.

Tal vez fuera por el alcohol que había ingerido Malfoy, pero parecía que aquella noche estaba bastante deseoso de hablar con alguien. Siguieron platicando siendo solo escuchados por Hermione y Pansy. Las demás personas habían terminado por irse del lugar, dejando solo a ellos cuatro en el salón.

—Le pudo ir mucho peor, tú me entiendes.

—Claro—sin mostrar emoción, esperando que su rival siguiera hablando. Por un momento se permitió recordar que en alguna ocasión Hermione le había dicho que ambos habían sido amigos tiempo atrás, tal vez fuera eso lo que lo hacía hablar.

—Como cuando me entregaron a Parkinson—le causo gracia al ver que ella lo estaba escuchando— ¿lo recuerdas?, su familia estaba han desesperada por protección que regalo a una de sus hijas a mi padre, quien me la termino regalando, que ridículo pasar de una familia menor a ser solo una mascota, —rio de modo bastante desagradable, no vio la mirada asesina de los otros tres.

—Como olvidarlo—sin demostrar el asco que sentía por él.

—Recuerdo que ese tiempo discutíamos mucho sobre qué hacer con los muggles—esto era algo que Harry no sabía, Hermione por su parte si lo sabía, y lo demostraba con la expresión en su rostro, parecía que en cualquier momento atacaría a Malfoy—, yo afirmaba que debíamos eliminar a todos los muggles, de algún modo rápido y definitivo, tu por otro lado decías que solamente debían ser eliminados los mas rebeldes y utilizar a los demás como esclavos, yo te dije que sería imposible controlarlos, pero tú nunca admites una derrota ¿verdad Potter? Fue entonces cuando me demostraste lo obedientes que pueden llegar a ser, me enseñaste el resultado del entrenamiento de tu mascota, sorprendente.

Entonces hace algo de lo que se terminaría arrepintiendo, pues como si intentara acentuar sus palabras toma el rostro de Hermione. Antes de que Harry tuviera tiempo para maldecir a Malfoy, ella se le adelanto con un movimiento que había practicado con Ron, en el que utiliza la fuerza de su oponente en su contra, sujeta con ambas manos, la mano con la que la había tocado Malfoy, al mismo tiempo deja caer su cuerpo y levanta una de sus piernas, haciendo que se traje varias pulgadas de tacón, dejándolo inconsciente.

—Si salen por la puerta de los profesores, tardaran mas pero no se encontraran con sus guardaespaldas—les dice Pansy, al mismo tiempo que se hace un moretón en el rostro (sin dolor, solo apariencia).

—Gracias Parkinson—dice Hermione muy seria.

—Gracias a ti Granger, el se lo merece—aunque rara vez expresaba algún sentimiento, no pudo negar el gusto que le había causado ver caer a Malfoy.

—Grita cuando nos vallamos—le dice Harry, antes de partir.

—Así lo hare lord Potter.

Cuando salen por la puerta que se encuentra detrás de la mesa de los profesores, escuchan el grito agudo de auxilio de Parkinson.

Prefiriendo correr el menor peligro, ambos se dirigen lo más rápido posible de regreso a la torre Gryffindor, tal vez no había sido lo más prudente ir a aquel baile sin ningún refuerzo cerca.

Todo el camino ambos se mantuvieron en silencio, así continuaron hasta que en la habitación de Harry, este abre el candado de Hermione, algo que siempre termina poniendo algo nervioso a Harry, pero que en esta es por una razón diferente.

— ¿Tu lo sabías?

—Sí.

— ¿Por qué no me lo dijiste?

—Tú no lo hiciste, y el que lo hiso esta pago sus culpas al desaparecer de la realidad, tú no tienes por qué cargar con la culpa de alguien más.

—Pero aun así yo pude hacerlo.

—Tú mismo me dijiste que lo que importa es lo que hacemos y no lo que somos. El tubo una vida diferente a la tuya, y tu vida te llevo a ser el hombre al que he seguido todos estos años, y la vida que él vivió lo llevo a ser el tipo más desagradable que he conocido.

—Pero…

—Harry, yo no te culpo de nada, de hecho ella tampoco—refiriéndose a su antigua personalidad, que aun vivía en ella—, si eso no es suficiente para ti, pues no se que mas hacer, lo siento mucho Harry, pero yo no puedo pelear contra tus propios demonios—le termino diciendo antes de entrar ella a su habitación y serrar la puerta detrás de ella.

—Harry Potter, a veces puedes ser un idiota—se dijo a sí mismo en voz alta.

Había tenido una pesadilla, o más bien un recuerdo que antes no conocía, ella sabía que en realidad nunca había pasado nada entre Malfoy y ella (con lo posesivo que era el antiguo Harry, hubiera sido imposible), lo que recordó fue una de las más grandes humillaciones que había sufrido en una de las reuniones de esos dos "nobles". Ambos estaban bastante alcoholizados cuando se les había ocurrido aquel estúpido juego, hicieron que ella y Parkinson se sentaran una a lado de la otra en dos sillas diferentes, ambas con las manos amarradas en la espalda, el juego consistía en quien lograba meter más monedas desde cierta distancia en el escote de la joven del contrario, Malfoy en Hermione y Harry en Parkinson, a pesar de lo alterados que ambos estaban por el alcohol ingerido, ambas terminaron con varias monedas entre la ropa, al final ambos terminaron olvidando el juego, pero ellas dos no. La verdad es que ella en realidad nunca había vivido algo así, esto le sucedió a otra persona, pero cada vez que adquiría uno de estos recuerdos comprendía porque había preferido unirse a ella, supuso que moralmente no tenía muchas fuerzas para continuar, pero lo que no comprendía como era su antigua personalidad seguía queriéndolo, a pesar de todo.

Muy mal modo de iniciar las vacaciones, esa era la opinión que tenia Hermione cuando despierta al día siguiente, era muy temprano pues querían salir en el carruaje y no el tren. En general había pasado una muy buena noche con Harry, pero había tenido sus momentos realmente negativos, lo primero era el calor que se había tenido que aguantar para usar su vestido, después obviamente la pela que habían tenido con Malfoy, pero lo peor sin lugar a dudas había sido la discusión con Harry. Porque no se daba cuenta que no se lo había dicho por que ella lo quería en verdad. Realmente odiaba pelear con él, esta discusión no había pasado a mayores, pero de todas maneras se sentía mal, sobre todo que esto hacia que se distanciaran un poco más. Cuando él le pidió una oportunidad para ver que salía de una relación de ellos dos, ella casi se pone bailar de la felicidad, pero se contuvo por instinto de supervivencia, ella lo quería y deseaba que él la quisiera, no solo porque de un momento a otro se le ocurrió la idea de estar con ella. Sé que jaba de que el no sabía definir sus sentimientos, pero esa misma recriminación se la había a ella misma, pues también llegaba a contradecirse, desde que habían llegado lo había intentado seducir, y ante su propia frustración no había funcionado, incluso recordó el vergonzoso encuentro cuando él se había quedado dormido, y ahora que por fin parecía realmente interesado, ella le huía.

—Hermione Granger, a veces eres una idiota—se dijo a sí misma, cuando se levanta de su cama.

Cuando se sienta en su cama se da cuenta de que hay algo fuera de lugar, a lado de su cama se encuentra con un desayuno que tiene una muy buena apariencia, además de una pequeña nota escrita a mano.

"Perdón por lo de ayer. Tu sabes que siempre confiare en ti y que si necesitas hablar, yo estoy aquí para ayudarte y apoyarte" —lee Hermione, no pudo evitar emocionarse por el gesto de Harry. —"Tendremos un viaje muy movido, te recomiendo que te prepares" —la segunda frase le pareció realmente extraña, pero conociéndolo podría ser casi cualquier cosa, así que advertida prefirió dejar de lado el vestido que pensaba usar y tomo ropa mas de acción un mínimo pantalón de mezclilla (pantalón por qué no se me ocurre otra palabra para describirlo, porque en realidad no cubría nada de las piernas, incluso deja muy atrás a los pantalones que usa Lara Croft) un top negro y encima una gabardina de gamuza café abierta que le llegaba casi hasta los tobillos.

Bastante animada baja a la sala común, donde ya estaba en movimiento todas las personas que salían del colegio para vacaciones. Del circulo interno, solamente se quedaría Ginebra en la torre Gryffindor, ella sería la encargada durante la ausencia de los demás, aunque en realidad no esperaban que sucediera nada por las pocas personas que se quedarían, era mejor dejar a alguien de guardia, además de que en realidad ella tenía intención de quedarse en el colegio de todas maneras.

— ¿Cómo va todo, Ginny? —le dice Hermione cuando baja de las escaleras con su mochila al hombro (donde lleva su equipaje reducido con magia).

—Bien, casi todas la torre quedara sola, ahora estoy organizando a los que saldrán en el tren.

—Realmente siento mucho que no puedas ir a tu casa Ginny.

—Ya no sigas con eso Hermione, ya te dije que tenía planes para quedarme, además de que así hago horas extras.

—No lo olvidare—riendo—, ¿por cierto no has visto a Harry?

—No, pero Ron me dijo que salió por la puerta de atrás de la torre, la que sale de su piso.

—Entonces lo alcanzare.

—Oye Hermione—le dice antes de que se fuera—, buena suerte con lo de ustedes, aprovecha las vacaciones—le recomienda.

—Lo recordare, y tu también deberías hacerlo.

—Lo recordare, ¿me dejaste lo que te pedí? —le pregunta como de pasada.

—Claro que si, pero ten cuidado.

Ginebra solo le giña un ojo como respuesta antes de ir a poner orden entre un grupo de alumnos de primero.

Un tanto emocionada por el viaje sale del castillo para buscar a Harry, a quien encontró en cerca de la puerta del colegio.

—Esto tiene que ser una broma—le dice cuando lo encuentra.

—No lo es.

—Te das cuenta de lo que simboliza esto.

—Sí, aparte de ser mi nuevo medio de transporte, simboliza una bofetada directa a los conservacionistas de la comunidad mágica. Por qué no lo consideras así ¿podríamos ir en el carruaje todo e camino, o podemos hacerlo en esto, en la mitad de tiempo?

La razón de la discusión era una motocicleta Harley Davidson Night Rod Special, una hermosa maquina color negro con partes cromadas. El se encontraba vestido bastante de acuerdo con su motocicleta, incluida la chamarra de piel de color negro, con el logro de la marca de la maquina en la espalda.

—Un regalo de Sirius, él las colecciona, pero ya no se atreve a usarlas en el mundo mágico, o al menos es lo que le dice a su esposa.

— ¿Esto es lo que me habías estado ocultando?

—Sí y no, curiosa—le dice Harry—, en mi laboratorio guardo algunas cosas que aun no están listas, como esta moto, algunas útiles y otras meramente porque me gustan.

—Como la moto—sarcástica.

—Sí.

—Creo que te guardarías secretos a ti mismo si pudieras—dice resignandose—, pero supongo que si estás seguro, yo no tengo problema.

—Además vuela.

—Sí, cuando salgamos de la ciudad volaremos, llegaremos muy rápido.

Qué más podía hacer ella, pues en realidad le agradaba mucho la apariencia que le daba la chamarra de piel, así que sujeto su mochila a la motocicleta y subió atrás de él. No emprendieron el vuelo hasta haber dejado muy atrás el castillo del colegio, lejos de las miradas de los estudiantes.

Luna estaba realmente nerviosa esa mañana, la torre llevaba toda la semana sin un verdadero liderazgo, pero la verdad es que eran Ravenclaw y no necesitaban gran cosa para comportarse como era debido. Pero este día se encontraría con los profesores para hacer oficial que ella seria la nueva líder de la torre.

Le había escrito una carta a su padre, quien había ido al colegio para felicitarla en persona. El comprendió que estas vacaciones no iría a casa (algo que siempre ha hecho), supo que él no estaba muy contento por su decisión, pero la apoyo de todas maneras. Desde que su madre había fallecido solo habían sido ellos dos en la casa, y ahora casi solo era él, ella en realidad deseaba que su padre encontrara a alguien con quien compartir su vida, se lo merecía, en realidad el no debería de tener mayor problema con que se diera cuenta de lo mucho que lo quería la fotógrafa del periódico, al final de cuentas decidió decírselo en la cara a su padre, tal vez así entraría en razón, su padre se fue muy confundido del colegio.

—Si llegas tarde, se enfadaran contigo

Quien la saco de sus pensamientos, era su amiga Cho, quien vestía su uniforme de un modo impecable como todos los días, en realidad Luna no entendía por qué lo hacía, pero ese día no se podía decir nada pues ella también se había vestido con su uniforme perfectamente acomodado, como marcan los cánones, la escuela daba mucha libertad al respecto, pero ese día quería dar una impresión seria y responsable ante los profesores.

Neville se había ofrecido a quedarse en las vacaciones a hacerle compañía (y otras cosas), algo que a ella le hubiera encantado, pero eso no hubiera dado buena imagen frente a los maestros, no eran pocos los que estaban enfadados con el poder que había adquirido Potter en la escuela, aunque ella era parte de la organización de la organización de Harry, no era necesario restregárselos en la cara a los maestros.

Primero se dirigieron al despacho del director, en donde ya las estaba esperando en la puerta el profesor Flitwick, el representante de los Ravenclaw, ya dentro del despacho estaban las profesoras McGonagall y Sprout, además del profesor Slughorn, y el mismo director Snape.

—Señorita Lovegood, después de las desafortunadas acciones del señor Fudge, este fue expulsado de esta escuela—dice muy serio el director—, al ser el líder de la torre de Ravenclaw, este puesto queda libre, como sabrá la decisión de nombrar a los lideres es una que se toma entre el consejo de los profesores y el líder de los estudiantes, como en este año no hay líder, la decisión la hemos tomado nosotros ¿ha entendido lo que he dicho?

—Sí, señor director—un poco intimidada.

—Como líder de casa, tendrá algunas responsabilidades, manejar el presupuesto de la torre, la administración de los permisos de los alumnos, además de impulsar el estudio en los estudiantes, y el mantenimiento de la misma torre ¿está usted de acuerdo? —dice la subdirectora McGonagall.

—Lo estoy profesora.

— ¿Está dispuesta a tomar esta responsabilidad? —pregunta el director.

—Sí, estoy dispuesta y preparada para hacerlo—lo más segura que pudo.

—En ese caso que así sea.

El director toma su varita para hacer un complicado movimiento encima de Luna, después el profesor Flitwick también hace un movimiento indescifrable para ella.

—Con esto, podrá abrir y serrar todas las entradas de la torre, incluida la del último piso, que pasa a ser su habitación personal—le explica McGonagall—será decisión suya a quien darle autoridad en la torre.

A continuación los cuatro profesores la felicitaron por su nuevo puesto, además le dieron algunos consejos para sus nuevas responsabilidades, el profesor Slughorn le dijo que podía visitarlo cuando quisiera, para hablar de negocios, ella no entendió a que se refería pero de todas maneras le dijo que sí. Ya fuera del despacho, su amiga Cho, dejo de lado su casi eterna seriedad para abrasarla con fuerza, incluso logro levantarla.

—Cho, necesito mis costillas.

—Claro, solo me gano la emoción—bajándola (hay que considerar que en comparación con Luna, Cho es bastante alta)

—No te preocupes yo también estoy contenta.

En lo torre solo habían quedado alrededor de quince personas, pero aparte de unos pocos las reacciones fueron bastantes tibias. Pero aun así, lo que realmente en ese momento lo que Luna quería era subir a su nuevo piso, acompañada por Cho sube las escaleras, que si no hubiera sido por el hechizo que le lanzaron los profesores le hubiera sido imposible subir, ya dentro del piso se encontró con la habitación que ahora usaría, muy elegante decorada con los colores de la casa, como niña chiquita no puede evitar ponerse a saltar en la gran cama.

— ¿Qué opinas Cho? —le dice cuando por fin se deja caer en la cama, cansada de saltar y de reír.

—Pues me parece que estas avanzando, ahora podrás hacer más cosas por los estudiantes.

—Además de que ahora podre recibir visitas de Neville.

—Cierto—con una actitud desaprobadora.

—Dime Cho ¿me seguirás ayudando?

—Sabes que sí.

— ¿Te gusta el puesto de jefa de seguridad?

—Me parece adecuado.

El vuelo fue algo bastante extremo, sobre todo porque a ella en realidad nunca le había gustado volar, pero él sentía que era un error de parte de la naturaleza no haber nacido con alas, por consideración hacia ella, aterrizo la motocicleta cuando estuvieron cerca de territorio muggle, además de que necesitaban detenerse para poder orientar y usar su mapa, algo realmente difícil de hacer volando. Hermione no recordaba el camino, porque la única vez que había estado en ese lugar, había llegado por traslador.

Estaban cerca eso lo sabían, pero no sabían exactamente como llegar, así que entraron a un muy pequeña ciudad, al norte de la capital del país, un pueblo bastante pintoresco.

Se dirigieron a la gasolinera local (la motocicleta casi no necesita gasolina, por la magia, pero era una buena escusa para ir a un lugar donde los pudieran orientar. Los atendió un hombre algunos años más grande que ellos, que se quedo bastante impresionado al ver a Hermione, de hecho no pudo hablar algo mínimamente coherente, hasta que llego una señora de edad avanzada que parecía ser la madre de él, sobre todo por el modo en que lo mando a atender a otro cliente.

—A sí que andan perdidos—les dice con un tono que indicaba que lo que menos quería era tenerlos hay.

—Así es, estamos buscando la mansión Potter, ¿sabe donde se encuentra?

—Claro que se, en este condado todos saben en donde está la mansión Potter, pero que es lo que buscan ustedes en ese lugar, si no fuera por la mina que tienen el pueblo habría desaparecido. ¿Pero por que buscas ese lugar? Si buscas trabajo deberías ir a las oficinas en el pueblo—pensando que era alguien buscando trabajo en época de crisis.

—El es Harry James Potter, único heredero de la familia Potter—le dice Hermione, enfadada por la actitud de la señora.

En realidad le desagrado su actitud, seguramente lo único que se imagino de ellos dos es que eran algún tipo de delincuentes (algo que ella pensó un tanto estúpido al ver la motocicleta en la que viajaban).

La señora se fijo bien en el rostro de Harry, si su memoria y su atención fueran lo que eran hace años, hubiera reconocido el gran parecido que tenía ese joven con el antiguo dueño de la mansión Potter, y de paso de la fuente principal de ingresos de la ciudad, seguramente sería su nieto, ella misma había escuchado los rumores de que el nieto del antiguo señor, se encontraba estudiando en el extranjero y que cuando creciera regresaría para retomar su herencia, una historia un tanto exentica y un poco ridícula pero que llevaban algunos años contándosela unos a otros en el pueblo.

—Sigan la carretera, como a cinco kilómetros al norte está la entrada, en realidad no hay pierde—algo impresionada por darse cuenta de quién era el joven.

—Muchas gracias—antes de volver a subir a la motocicleta.

Alegres por darse cuenta de lo poco que falta para llegar a su destino, continúan el camino que les había indicado aquella señora. Hasta llegar a la que Hermione reconoció como la mansión Potter. Grande y magnifica, hecha en piedra se mostraba más parecida a una pequeña fortaleza que a una casa. Cuando se acercaron, el portón se abrió automáticamente, abriéndoles camino. Atravesaron un gran jardín, el cual se encontraba opaco por la estación invernal. Cuando llega a la puerta de la gran mansión se encuentra con un hombre de talle ancho, y el pelo muy canoso además de la piel muy morena por una vida de trabajo a la intemperie, traía puesto un abrigo para cubrirse del frio.

—Señor Lelio, que gusto volver a verlo—lo saluda Hermione afectuosamente, el hombre se tardo un momento en reconocerla, pues ya poco se parecía a la tímida joven que los había visitado en alguna ocasión.

—Señorita Hermione, un gusto volver a verla—confundido un poco por la apariencia de la joven— Señor Potter, sea bienvenido de nuevo a la mansión—le dice con un tono formal a Harry.

— ¿Es que me fui tanto tiempo como para que olvides mi nombre? —le dice bromeando.

—Claro que no Harry—más relajado al ver el tono de la conversación que quería Harry—, esta sigue siendo su casa.

Mientras se saludaban, se acerco una mujer de una edad no tan avanzada como la de aquel señor, pero que ya mostraba bastantes canas en su otrora cabellera negra. El modo en que lo abraso, le recordó mucho a Harry, la señora Weasley.

—Por fin regresas Harry, has estado demasiado tiempo fuera.

—Estuve ocupado—le dice, quitándole importancia, cuando por fin lo suelta—pero es bueno volver.

—Claro que has estado ocupado—dice la mujer que por cierto se llama Gaena—, líder de los Gryffindor y futuro presidente del colegio, justo como su padre, en paz descanse.

—Lord Black nos escribió contándonos las noticias, por alguna razón nos pareció como si algo hubiera cambiado, por eso preparamos la casa de nuevo para recibirlo.

Les sorprendió un poco la intuición del viejo, pero prefirieron no demostrarlo.

—Pero que es lo que estamos haciendo—dice Gaena—, los mantenemos esperando fuera de la casa, siendo que seguramente lo que desean es descansar un poco de su viaje.

—Claro—dice Harry—, pero después necesito discutir unas cosas.

— ¿Tan pronto se hará cargo de los negocios muggles? —dice Lelio con curiosidad.

—Solo en parte, de momento estoy muy ocupado en la escuela.

—Por supuesto, no se preocupe, que le parece si después de la comida le enseño como esta todo.

—Me parece bien.

Ahora él era mayor de edad, por lo cual era tiempo que tomara el control de su propia casa, por lo cual en lugar de dirigirse a su antigua habitación, toma la habitación principal. La que habían usado sus abuelos, pues sus padres nunca habían tomado posesión de aquel lugar. A Hermione le dieron otra habitación, bastante cercana, aquellos amables guardianes no parecían dispuestos a dejarlos aun compartir habitación. Ambos entran a sus respectivas habitaciones para desempacar, si bien es cierto que cada uno solo habían traído una mochila, pero en ellas habían metido una gran cantidad de cosas para aquellas vacaciones, incluidos algunos de los experimentos que estaban terminando.

—Yo no les agrado ¿te diste cuenta? —dice Hermione, cuando después de un rato entra a la nueva habitación de Harry.

—Solo no te reconoció—le dijo refiriéndose a Lelio.

—Si pero su esposa, ni siquiera me dirigió la palabra—un poco afectada.

—Es como la señora que nos dio las indicaciones para llegar a aquí, en ese caso nos juzgaron a los dos y ahora solo a ti, no podemos estarnos preocupando siempre por lo que piensan sobre nosotros, lo que hacemos es lo que consideramos que es lo correcto y que nos juzguen por nuestras acciones.

—Tienes razón—dejando atrás este asunto— Entonces ¿Cuáles son los planes? —le pregunta Hermione.

—Primero quiero estudiar sobre los negocios que tiene mi familia en el mundo muggle, no sé cómo estarán funcionando, si no me agrada tendremos que hacernos cargo nosotros, espero que pueda arreglar para que no tengamos que inmiscuirnos por ahora, al final lo tendremos que hacer pero ahora no tenemos tiempo.

—Tienes razón, en este momento no podemos abarcar tanto, hay que concentrarnos en el mundo mágico por ahora.

—Si yo me voy a encargar de esto, quisiera que mientras tanto tú te encargues de investigar esta casa.

— ¿La casa?

—Sí, ¿recuerdas cuando limpiamos la antigua casa de Sirius?

—Claro que lo recuerdo, estuvimos casi todas las vacaciones trabajando.

—Cuantas cosas descubrimos en esa casa, y considerando que esta casa es al menos tan antigua como la mansión Black, es casi seguro que habrá cosas interesantes que ver.

—Está bien, yo me encargo.

Aquella casa solamente era utilizada cuando Harry estaba de visita, pues en realidad los dos guardianes viven en otra casa dentro de los mismos terrenos de la mansión Potter, una casa bastante agradable, pero no con la magnificencia de la mansión.

Tendrían todas las vacaciones invernales para dedicarse a sus objetivos, pero no por eso podían perder el tiempo. Dejando de lado sus ropas de viaje se visten para comer junto con los guardianes de la casa, ella por su parte se había vestido con una falda negra, de las que ella usa normalmente, y una blusa de cuello de tortuga, con la que él estaba seguro que se sentía asfixiada, el por su parte seguía con pantalón de mezclilla, solo que en lugar de chamarra de motociclista usaba una sudadera con gorro, que en el pecho traía escrito Hogwarts, y en la espalda el escudo de la escuela. El matrimonio vio extraño como vestían ambos, pues ellos estaban acostumbrados a ver al joven vistiendo de modo muy elegante todo el día, y cuidando su apariencia como si fuera lo más importante en su vida, ambos pensaron que por fin el niño al que habían visto crecer estaba madurando, dejando ver su verdadera personalidad. El inicio de la comida fue un poco complicada, pues no sabían ciertamente donde sentarse cada quien, como ahora Harry era mayor de edad le tocaba ahora ya sentarse en la cabecera de la mesa, lugar que desde que su abuelo había fallecido nadie había ocupado, junto a él se sentó Hermione, y los dos guardianes parecían tener intención de dejarlos comer a ellos solos, pero Harry les pidió que comieran con ellos, lo cual los hiso sentir extraños pero felices de compartir con ellos algo tan sencillo como la mesa. Ellos no habían perdido la esperanza de ver a Harry dejando atrás esa actitud que había tenido durante su estancia en el colegio.

Terminada la comida, Harry y Lelio se dirigen al que fue el despacho de su abuelo, y que ahora se convertiría en suyo, era una gran habitación con una pared completamente hecha de cristal, enfrente de ella se encontraba un gran escritorio de caoba y atrás una gran silla, todo se encontraba muy limpio y pulcro.

—Cuando su abuelo falleció, yo mismo limpie este lugar, esperando que un día usted lo use.

—Yo era muy pequeño en ese entonces, casi no recuerdo nada.

—Yo lo recuerdo como si hubiera sido ayer. La primera en partir fue Lady Potter, su abuela, un derrame cerebral, sorpresivo, ninguno se lo esperaba, siempre había tenido una buena salud, unos pocos años después, sucedió el horrible incidente donde sus padres fallecieron, entonces fue su abuelo quien se hiso cargo de usted, casi durante un año, pero el sufrimiento que había vivido su abuelo había sido demasiado, una mañana yo mismo fui a despertarlo, pero había fallecido durante la noche—lo explica con verdadero dolor expresado en el rostro—, después del funeral de su abuelo, usted se fue a vivir con Lord Black, la familia de vuestra madre no quiso saber nada del asunto.

—Sí, los conozco—sin pensar que posiblemente en esta realidad nunca se hubieran visto.

—Eso yo no lo sabía, desconocía que se hubieran conocido.

—Eso en realidad no importa, porqué no empezamos con el trabajo—sentándose atrás del escritorio.

—Mire estos son los estados de las cuentas grandes de la familia Potter en el mundo muggle—le dice mientras saca unos papeles de dentro de un maletín.

—El negocio principal es sin duda la minería, da muy buenos réditos cada año, la mina que se encuentra es completamente propiedad de su familia, pero también es dueño en parte de otras alrededor del mundo, pero sin lugar a duda la que resulta más importante para sus finanzas es la que se encuentra cerca.

— ¿Quién se encarga de esto?

—De la administración, soy yo quien se encarga, manejo algunas de las cuentas menores para el pago de salarios y el cuidado general de la mina, por su parte es Lord Black quien se encarga del cuidado de las cuentas grandes, donde yo mismo deposito las ganancias que genera la mina, como puede ver en los estado de cuenta, su padrino nunca a tocado las cuentas, y si usted lo desea también puede encargar una auditoría para verificar las cuentas de las que yo me encargo.

—No creo que sea necesario—le dice Harry, pero por dentro sabe que tarde que temprano lo hará, no puede confiar ciegamente en las personas, pero primero tiene que hacer muchas cosas, no puede estar entrando en conflicto con todas las personas. Además de que en realidad no quería hacerlo sentir mal.

Durante algunas horas, Lelio le explico a Harry el funcionamiento de la empresa familiar, una empresa que le explico Lelio había pertenecido a su familia durante muchas generaciones, durante tanto tiempo, habían tenido buenos años y malos también, pero que aun así continuaba funcionando, y que en el testamento de su abuelo, había especificado que era Harry quien él quería que continuara con la tradición.

—Fue mi abuelo el primero que entro a trabajar para la familia Potter—le explica Lelio, después de mucho trabajo se habían sentado en unos sillones que había en la gran oficina—, después mi padre y por ultimo yo, si hubiéramos podido tener hijos mi esposa y yo, seguramente un hijo mío heredaría mi puesto, pero eso no ha sido posible, pero aun así espero poder retirarme pronto.

—Yo aun necesito que te encargues de esto, al menos hasta que yo termine la escuela.

—No te preocupes Harry, en mi familia vivimos muchos años, yo me encargare de cuidar este lugar, pero tampoco exageres también merezco descansar—bromeando con Harry.

—Lo recordare—riendo.

—Aun tenemos algo que discutir Harry—después de un breve momento de silencio, Lelio le se lo dice muy serio.

—Que sucede.

—De esto seguramente Lord Black hablara con usted tarde que temprano, pero lo mejor es que lo mantenga en mente desde ahora.

—Me estas preocupando Lelio.

—No es mi intención, pero realmente puede llegar a ser importante, como ustedes debe saber, ya está muy próximo que su padrino le entregue el titulo de Lord Potter, el cual le pertenece por derecho, es la costumbre que cuando adquiere el titulo, si usted aun no está casado, debe al menos anunciar su compromiso.

—No te parece al menos un poco prematuro.

—No en realidad, el heredero de Lord Malfoy ya está comprometido, y aun está lejos el día en el que el tome posesión del título. Hace poco Lord Black me escribió diciendo que recibió una oferta de la familia Bones, ofreciendo a su hija en matrimonio para ti.

— ¿Susan Bones?

— ¿La conoce? —sorprendido.

—Si la conozco, va conmigo en el colegio, pero eso no es importante, yo no sabía que estaba pasando esto.

—Yo no puedo ni quiero decirle que es lo que debe hacer, pero aun así debo advertirlo sobre lo que está pasando, hay familias nobles que quieren entablar una alianza con la familia Potter.

—Entiendo pero dime ¿tú qué opinas?

—Lo que yo opino—se queda en silencio unos momentos, pensando la mejor respuesta—su vida sería más fácil si se casa con la hija de una familia importante, Bones, Dumbledore, cual sea, pero lo que a mí en realidad me importa es su felicidad no su comodidad, eso fue más o menos lo que le dijo su abuelo a su padre, cuando el decidió casarse con una chica de origen muggle.

—Mi madre.

—Sí. En las familias nobles como la vuestra no es raro que se casen con otras chicas nobles, pero que el mismo tiempo mantengan una relación aparte con una amante, claro que eso es algo que tu abuelo nunca aceptaría que sucediera en su hogar, por eso él dio permiso de que tu padre se casara con la mujer que amaba y no con la que él había escogido para él.

— ¿Por qué me dices estas cosas?

—Harry no soy tan viejo como para no ver lo que sucede aquí, quieres que crea que esa chica que trajiste abandona su familia solo para acompañarte como amiga.

—No sé qué decir.

—Lo que me digas a mi carece de importancia, lo que diga tu padrino tampoco importa, lo que importa es lo que decidas, puedes elegir cualquiera de las opciones, pero tu decisión debe venir realmente de dentro de ti, lo que realmente quieres no lo que te convenga, si tú la quieres quédate con ella, si no es así, déjala que siga su vida.

—Tienes razón, hay cosas que necesito decidir.

—Se que tomaras la mejor decisión.

Fue lo último que dijo en aquella conversación.

En el colegio si bien las actividades disminuyen, no por eso desaparecen.

En la casa de los leones, la autoridad es Ginebra, algo muy irónico en su opinión pues no hay mucho que supervisar. Pero prefería estar en ese lugar que en su casa, después de que su madre le había dicho que su hermano y su esposa pasarían con ellos las vacaciones, ella quería a todos sus hermanos, pero simplemente no podía soportar a su cuñada, con su apariencia de niña rica, y actitud condescendiente, simplemente no la aguantaba. Ella junto con sus hermanos habían crecido en un ambiente con grandes dificultades económicas, esa era una de las razones por las que todos luchan tanto por superarse, ella recordaba como su hermano mayor se había ido de la casa a buscar fortuna, solo con su titulo de Hogwarts y muchas ganas, durante meses recibieron postales de diferentes lados de Europa e incluso de África, se labro una reputación de aventurero, primero como destructor de maldiciones, y luego con lo aprendido, el mismo creo los sistemas de seguridad de bancos y empresas mágicas, más modernos que se pueden encontrar, en uno de esos trabajos conoció a la francesita que se terminaría convirtiéndose en su esposa. El se la merecía, pero no por eso le tenía que caer bien a ella.

Esa mañana ella había decidido ir a desayunar con sus amigas de Ravenclaw, personas que habían ganado relevancia en la escuela recientemente.

— ¿Cómo te sientes, siendo la nueva líder de Ravenclaw? —le pregunta Ginny a Luna.

—Pues hasta el momento muy cansada, — le responde Luna—, Fudge no había organizado nada, solamente se había dedicado a pelear contra toda la escuela, ahora nosotros tenemos que arreglar todo el desastre que dejo atrás de sí.

—Me lo puedo imaginar.

—Cuando regresen los demás estudiantes abra más cosas que hacer, pero realmente creo que podremos hacer un buen trabajo, lo primero será que los demás sepan que pueden contar conmigo.

—Te deseo la mejor de las suertes, se que lo lograras.

—Muchas gracias Ginny—el apoyo de las personas que quiere es realmente importante— ¿Y tu como sigues, con tu trabajo? —le pregunta Luna.

—Encontré nueva información, pero no suficiente.

—Intentar infíltrame a Slytherin no es algo que en lo personal me entusiasmaría—le comenta Susan Bones, quien conociendo el puesto de Ginny no le costó mucho adivinar cuál era el problema que tenía su amiga.

—Trabajo es trabajo.

—Ten cuidado.

—Si mal no recuerdo tu familia es mayor parte de Slytherin.

—Mis padres lo son, solo mi tía es Gryffindor y yo Hufflepoff, de ahí en más puras serpientes, te lo digo por experiencia, debes tener cuidado.

—Lo sé, conocí a Sofía y a Bulstrode, conozco sus métodos, pero tienes razón—reconsiderando la familia de Susan—, dime ¿conoces a una tal Marie, Slytherin de noveno me parece, amiga de Bulstrode?

—Sí, se quien es, pero te garantizó una cosa, no es amiga de Bulstrode—había palidecido ante la pregunta.

—Lo sé, me parece que hay algún tipo de chantaje, algo de lo que se es bastante capas.

—La familia de Marie tiene ascendencia de Ravenclaw, no se como ella quedo en Slytherin, es agradable, estoy segura de que si logras sacarla del problema que tiene con Bulstrode, te seria de gran ayuda.

La sugerencia que la había hecho Susan se asemejaba bastante a la idea que ella tenía para lo que iba a hacer. Tendrían que esperar hasta que se terminaran las vacaciones para continuar. No sería ella quien rompiera la tregua.