Un día después de año nuevo tendrían que regresar al colegio, pero antes tenían que asistir a la fiesta que organizaba Lord Black, habían faltado a la fiesta de navidad, pero faltar a las dos reuniones sería demasiado, eso le había dicho Sirius en la carta que les envió, quejándose de su inasistencia. Con las vacaciones por terminar, Harry había querido acabar lo mas rápidamente con el trabajo pendiente, para disfrutar de un par de días de descanso. Estaba terminando de guardar los documentos que le habían enviado los gemelos Weasley sobre la apertura de la clínica de belleza, la cual sería abierta el mismo día del regreso a clases, tal vez lo correcto sería que el asistiera a la inauguración, pero había decidido mantener en secreto su posesión de esa empresa, era mejor no resaltar ninguna sospecha, no quería que lo tuvieran vigilado constantemente, era mejor que pensaran que era solamente un adolecente que malgastaba la fortuna familiar. Harry continuo trabajando en su despacho hasta que Hermione se presenta en la oficina con toda la intención de sacarlo de aquella habitación, definitivamente lo logra sacar de concentración vistiendo un micro vestido de tela elástica color blanco, al igual que las medias y el ligero que se podían apreciar fácilmente al caminar
—El blanco te queda realmente bien—le dice cuando la ve en la entrada.
—Es bueno saberlo.
— ¿Realmente no tienes frio? —le pregunta, Harry, quien a pesar del fuego de la chimenea que calentaba la gran oficina, usaba una sudadera de sierre al frente y con el escudo de Gryffindor en la espalda.
—Necesitaría estar desnuda en medio de la nieve para sentir frio, lo malo es que en una situación como esa, aunque yo no sintiera el frio podría tener hipotermia, es más un efecto secundario que algo que tu antigua personalidad hubiera buscado lograr.
—Interesante, dime ¿a qué se debe tu agradable visita?
—Vengo a reportar mis resultados—dice cuando entra en el despacho, lugar en el que no había entrado durante su estadía en aquella casa, curioseando las fotos que había en la pared del despacho, se encontró con una foto que le llamo mucho la atención.
—Esto reafirma mis sospechas—hablando para sí, muy concentrada.
—Por favor Hermione, antes de que salgas corriendo a la biblioteca, explícame lo que estas pensando—después reconociendo la expresión en el rostro de la chica.
—Muy gracioso—sarcástica—, pero la verdad es que en la biblioteca ya investigue suficiente, solo que si hubiera visto esta foto antes me hubiera facilitado mucho mi trabajo, ¿sabes quienes son los que salen en la foto?
Con curiosidad se acerca hacia donde ella está observando la foto, viendo por encima del hombro de la chica, reconoce a uno de los hombres.
—Por una foto que me enseño Lelio, reconozco a mi abuelo, pero al gordo y al flaco no los reconozco.
En medio de la foto se encontraba un hombre grueso y de baja estatura, vestido con traje oscuro de tres piezas, y con lo que parecía ser un puro encendido en una mano, de lado izquierdo un hombre con uniforme militar, Harry no pudo distinguir el rango por la ropa, de lado derecho se encontraba quien sabia fue su abuelo, con quien guardaba cierto parecido, no tanto como con su padre, pero aun así pudo ver más de un rasgo muy similar, debía de tener alrededor de treinta años cuando fue tomada la fotografía.
—Supongo que cuando eras niño, tu mejor clase no era la historia ¿verdad?
—Ni en lo más mínimo, ¿Por qué?
—El gordo y el flaco, son Churchill y Eisenhower.
—Saltémonos la parte en la que te digo que no entiendo de lo que hablas, y en la que tú te enfadas con migo por no entender, y nos pasamos a la parte en la me explicar realmente lo que quieres decir.
—Churchill fue el primer ministro de Gran Bretaña durante la segunda guerra mundial, y Einsenhower por su parte fue el general de todas las fuerzas aliadas.
—Me parece que se nos esta yendo una información importante—dice Harry, luego de pensarlo—, en la antigua realidad mi familia fue importante, pero definitivamente no tanto, para salir en estas fotos definitivamente tuvo que haber tenido un papel importante, y por su uniforme me parece que ese papel fue dentro del ejército—lo ultimo lo dice señalando otra foto.
—Creo que llego la hora de enseñarte lo que he encontrado—le dice Hermione un poco indecisa.
Con mucha curiosidad la sigue a la biblioteca.
—Si habías descubierto algo, ¿por qué no me lo habías dicho?
—Porque estaba enojada contigo—con simpleza—, y cuando nos contentamos, estábamos ocupados en cosas más interesantes que ver fotos viejas.
Cuando llegan, le enseña un gran libro, que posiblemente se encontrara entre los más antiguos de la biblioteca.
—Mientras investigaba, debo decir que mis resultados fueron bastante desafortunados, no es como la mansión Black que tiene magia en diferentes objetos, aquí no encontré nada por el estilo, es como si la magia saliera del suelo mismo, esto me llevo a la idea de que tu familia y la Black no tienen el mismo origen, por lo que encontré en los libros, este lugar es muy mágico, tanto como para ser un portal entre ambos mundos, el mágico y el muggle, del lado mágico se encuentra el pueblo y la mina, del lado mágico solo hay campiña, terreno para granjas que hace mucho fueron abandonadas. Pero eso no es lo importante, a lo que me refiero es que este lugar no es más que una manifestación de tu propia familia. Mira, en este libro de heráldica se muestra como tu familia ha fluctuado entre ambos mundos.
— ¿Por qué ese librero es diferente? —le pregunta Harry, interrumpiéndola.
—Todos se ven iguales—desconcertada por la interrupción y por el comentario.
—No para mí.
Uno de los libreros se veía diferente para él, al escuchar que Hermione no notaba nada diferente, se dio cuenta de que había algo de magia inmiscuida en esto, el librero para el tenia una apariencia mucho menos solida, o más bien como transparente, detrás del cual pudo ver claramente unas escaleras. Cuando lo agarra de un lado siente que no pesa casi nada, y sin ningún problema lo mueve dejándolo a la mitad.
—Intenta moverlo Hermione.
Un tanto confundida lo intenta mover, esta vez sin ningún éxito, pues por mas esfuerzo que hiso no lo logro mover ni un milímetro.
— ¿De qué se trata esto? —aun utilizando todas sus fuerzas, antes de por fin rendirse.
—Algún tipo de defensa que me reconoce, supongo que por mi familia.
Al quedar totalmente abierta la entrada, literalmente por arte de magia se encienden las antorchas que cuelgan en los muros iluminando el camino hacia un sótano, estando compuesta por una escalera de piedra similar a las paredes.
— ¿Alguna teoría? —pregunta Harry.
—Tengo algunas ideas, pero la verdad es que no estoy segura, esta mansión tiene varios secretos, y estos solo pueden ser resueltos por alguien que pertenece a la familia.
—A veces creo que guardas secretos solo porque sabes que me desesperan—bajando por las escaleras.
—Tampoco es que yo tenga todas las respuesta—fingiéndose ofendida.
Considerando que no sabían realmente lo que podría haber en aquel sótano, ambos bajan con varita en mano. Cuando llegan al final de las escaleras, se encuentran con una habitación larga y de gran tamaño, que no encajaba para nada con la mansión que se encuentra en la superficie.
—Griego, no más bien romano, si definitivamente romano—dice Hermione para sí misma, observando la estructura del lugar.
A lo largo de la gran habitación se encontraban situadas estatuas de tamaño natural, algunas de cuerpo entero y otros solamente bustos, ambos pudieron ver cómo a pesar del tiempo había rasgos muy similares en Harry, de personas que habían vivido siglos antes de su nacimiento. En frente de cada estatua se encontraban lo que parecían ser armas y reliquias que seguramente habían pertenecido a cada uno de ellos.
—En la biblioteca, había encontrado un libro de heráldica—explica Hermione—, el cual estaba abierto en la pagina donde describía tu árbol genealógico. El titulo de lord que posees procede de la época de la invasión romana a Britania, como en ese tiempo le llamaban a Inglaterra. De algún modo que aun no descubro, uno de tus antepasados, quien seguramente tenía la misión de pacificar la isla, logro entrar al mundo mágico junto con sus legiones.
Aunque la explicación de Hermione era bastante precisa, se veía que las estatuas que había en la larga habitación iniciaban de mucho antes de aquella invasión romana.
—El modo en que entraron al mundo mágico, también fue una innovación que trajeron sus antepasados—escucharon que alguien les decía a sus espaldas
A pesar de lo preparados que podían estar, no pudieron evitar dar un pequeño salto en donde se encontraban. La persona que los había interrumpido era el viejo Lelio, quien seguramente al ver la puerta de la biblioteca abierta había bajado a investigar.
—No había entrado a este lugar desde, que su abuelo se lo mostro a su padre—dice el viejo con nostalgia—, yo no puedo abrir la puerta pero por orden de su abuelo debía enseñarle la entrada para que usted pudiera entrar, cuando tomara para si su titulo de Lord, pero supongo que ahora ya no tiene caso esperar más.
—En realidad me gustaría que me explicaras que es este lugar.
—Vuestra familia es una de las más antiguas que se puedan encontrar en todo el mundo, incluso más antigua de lo que la señorita Hermione descubrió. Aunque el nombre de su familia a cambiado muchas veces la cadena de sangre aun se conserva, desde los tiempos del gran general Africanus, uno de sus antepasados, —le explica mientras señala una de las estatuas más antiguas, — desciende de una familia que estuvo emparentada de algún modo u otro con la mayoría de los grandes generales romanos, incluidos Mario y Julio Cesar.
La verdad es que ambos realmente estaban sorprendidos ante las revelaciones que estaban escuchando, una sorpresa que no dejaba de ser satisfactoria para el viejo Lelio.
—Vuestro antepasado Cayo Cneo Augusto, fue uno de los generales enviados desde Roma para pacificar la isla de Britania—les explica después de haberles señalado la estatua del personaje del que les estaba hablando—, el había escuchado hablar mucho sobre los extraños poderes que poseían los druidas de la isla, todos siempre habían subestimado el poder de esos ocultistas, pero no Cneo, cuando se entero de que seria enviado a esa misión, se dirigió a los antiguos templos Elenicos, una nación en desgracia, opacada por la cultura romana, sus sabios eran vendidos como esclavos para ser asistentes y educadores para las clases altas romanas, en la ciudad de Atenas encontró lo que estaba buscando, llego a un acuerdo con la suma sacerdotisa de la diosa Atena, o Minerva como la llamaban los romanos, ella le dio la solución a su problema, junto a sus mejores discípulos para que lo acompañara a la isla, el grupo iría bajo la protección directa del general. Ya preparado con el contingente de sacerdotes y sacerdotisas guio a sus dos legiones a pelear contra los britanos y los poderosos druidas. Las tropas que ya estaban situadas en la isla se quedaron a combatir a las rebeliones corrientes, mientras que Cneo se interno en el mundo mágico, fue la más poderosas de las sacerdotisas quien abrió el portal para que entraran las tropas, la misma que con el tiempo se terminaría casando con el general, los druidas se sorprendieron pero aun así los siguieron subestimando, para cuando se dieron cuenta que estos legionarios no venían solos, ya era demasiado tarde para ellos, pues utilizando artes desconocidas para ellos, los dejaron sin modo de pelear contra los invasores, acosados desde ambos mundos casi fueron exterminados, ellos y sus esclavos muggles, estaban a punto de rendirse, claro que antes estaban sacrificando a sus esclavos, por alguna razón que se escapa a mi comprensión, el poderoso general decidió dares la oportunidad de hacer un tratado con los romanos, algo que prestos se dispusieron a aceptar, con tal de salvar sus vidas.
—Pero ese tratado no duro—dijo Harry.
—No demasiado, después de la firma del tratado que les dio una paz temporal, el grupo de discípulos de Minerva que había apoyado al general tuvo que regresar al continente, exceptuando claro está a la esposa de Cneo, quien dio a luz a su primer antepasado con poderes mágicos. Cuando ambos fallecieron la situación se volvió mas complicada para sus hijos, quienes sin el gran poder de las legiones fueron perdiendo influencia, hasta la retirada definitiva de los ejércitos romanos de la isla, siguieron manteniendo una relativa posición de poder en ambos mundos, entonces se retiraron definitivamente del mundo muggle y con excepción de este lugar, claro que en ese entonces tenía otra apariencia.
—En el colegio no enseñaron una versión diferente de la historia—interviene Hermione, quien seguía realmente sorprendida.
—Lo cual tiene mucho sentido, si se comprende que las grandes familias de sangre limpia actuales, como los Malfoy, los Dumbledore y los Black, descienden directamente de aquellos druidas que sobrevivieron a la guerra contra los romanos. Incluso la fortaleza donde se encuentra el lord oscuro desterrado fue el lugar donde los druidas fueron sitiados por los romanos.
—Esta es mucha información—dice Harry.
—Con todo respeto, esto no es información, es su herencia, muy por encima del dinero que heredara, es la experiencia y las vivencias recolectadas generación tras generación de grandes guerreros y generales. Aun falta lo más importante por mostrarle—les dice dirigiéndose al fondo de la habitación, donde se encontraba el gran estandarte, con el agila imperial brillando por la luz de las antorchas.
—No todos sus antepasados fueron guerreros, pero los que los fueron guiaron a sus tropas bajo este estandarte, me conto su abuelo que fue forjada con el oro de las coronas de los reyes de los países conquistados por las primeras legiones, aunque me pareció que él en realidad no lo creía, pero aun así siempre respeto esta insignia—justo enfrente del estandarte se encontraba un enorme libro depositado en una especie de pedestal, por su apariencia podían ver que era bastante viejo.
— ¿Y este libro? —Pregunta Hermione, lo abre para encontrar las hojas en blanco— ¿Por qué esta en blanco?
—No está en blanco—interviene Harry intrigado.
—Para la señorita Granger y para mí se encuentra en blanco, de hecho si lo intentáramos mover nos seria totalmente imposible, al igual que no nos es posible leerlo, pues solo alguien de la familia lo puede hacer, ya sea por nacimiento o por alianza.
— ¿Alianza?
—Matrimonio, o adopción, su abuela y su madre fueron capases de leerlo. Este libro es la verdadera herencia, su bisabuelo lo creo para reunir todos los escritos de sus antepasados, mi padre estuvo presente siendo apenas un niño, una vez me conto que su bisabuelo se encerró casi un mes para crear todas las protecciones necesarias, además de lograr traducir los textos más antiguos, que en ese entonces era necesario una habitación a parte para guardarlos.
— ¿Aunque aun no tenga el rango de Lord, ya lo puedo mover de aquí?
—Esto trasciende a las leyes actuales, aunque por su edad aun no estaba preparado para recibirlo, usted es el dueño de todo esto desde que su abuelo falleció.
—Entonces lo llevare conmigo.
—Su padre no tuvo oportunidad de escribir nada en el, pero los últimos capítulos los escribió su abuelo antes de morir, aunque desconozco que es lo que contenga, le recomiendo personalmente que los revise. —Intentando relajar un poco el ambiente sombrío, el viejo dice—, quien sabe tal vez hasta salgo yo, ojala que no diga nada de mis momentos más vergonzosos.
—No te preocupes, si encuentro algo vergonzoso, te aseguro que te lo diré en el momento menos oportuno.
La sonrisa macabra de Harry les dio a entender de que realmente era lo que iba a hacer.
—Lelio, hace un rato, encontramos en el despacho de Harry, unas fotos de su abuelo con los líderes del bando aliado de la segunda guerra mundial, ¿usted que sabe de eso?
—Supongo que eso tampoco lo enseñan bien en Hogwarts, estoy seguro de que lo que yo les puedo decir de aquella guerra no es nada, comparado con lo que su abuelo escribió sobre ella. El famoso duelo de Lord Dumbledore con el Lord oscuro de aquel tiempo, no fue más impresionante que los que Lord Potter llevo a cabo contra la sociedad de Tule.
Reconocía esa mirada y probablemente no había nada que odiara mas.
—Esto fue un error—dijo Tonks tartamudeando un poco.
—Tranquilízate…—dice Ginny intentando calmarla.
— ¡No me toques! —le grita casi histérica.
Aun era muy temprano en la torre de los Gryffindor, a penas se empezaba a iluminar la sala común en la que habían acampado Ginny y Tonks. La primera en despertar fue la pelirroja, la cual había consumido menos alcohol que su compañera, cuando despierta no pueda más que mirar enternecida a la chica con la que había compartido una de las mejores noches de su corta vida. Cuando la despertó con una gran sonrisa en su rostro la expresión de que recibió en cambio fue totalmente en su contra.
—Fue una locura.
—No te lo negare—dice Ginny sonriendo—, una extraordinariamente agradable.
—No, tú estás loca—dejando de lado el tartamudeo, le dice enojada mientras busca su ropa—, yo no soy ni lesbiana ni pedófila.
— ¿Pedófila…?—se pregunta, impresionada por la actitud que tenia la otra chica—, la verdad es que yo no estoy de acuerdo con lo que dices—intentando relajar un poco el ambiente, a pesar de lo que le había dolido el comentario de Tonks.
—Yo me voy de aquí—le dijo a Ginny, callándose varios insultos que se le ocurrían, pero que con una sola y última mirada se los dio a entender sin pronunciar palabra. Era muy poco probable que le hubiera podido doler más de lo que le había dolido con solo un par de gestos.
La despedirían, sus padres nunca le volverían hablar, no aun peor, seguramente terminaría encarcelada, y un dementor terminaría por violarla. Ese era el tipo de pensamientos que tenia Tonks mientras corría a su despacho y habitación, lo peor era que tenía una imaginación horriblemente grafica, se veía a sí misma encadenada y siendo acusada por violación de una alumna.
Esa era la peor parte, la había violado, desconocía cuantas mujeres habían violado a otra pero ciertamente eso era lo que había pasado, había embriagado a una alumna y después había abusado de ella. Aunque se dijera a ella misma que ella también había cooperado, no podía olvidar que ella era la adulta a final de cuentas, debió de haberse sabido controlar, pero no había sido así, para su sonrojo ambas habían disfrutado ampliamente la una de la otra, en varias ocasiones durante toda la noche. Había intentado achacar la culpa a la adolecente, pero el enojo que había expresado con ella estaba más dirigida a ella misma que a su compañera, que ella sentía en realidad no había tenido ninguna culpa de lo que había pasado.
No tenía ninguna otra opción, tendría que renunciar a su empleo y pedir disculpas, aunque conociendo al actual director del colegio, no podía esperar ningún tipo de piedad de su parte.
—Despierte de una buena vez señorita Tonks.
Quien la estaba reprendiendo era la profesora McGonagall. Después de haber hecho el recorrido desde la torre de Gryffindor a su habitación vestida a medias, se había bañado y a vestido lo mas sobriamente posible, incluso su cabello había dejado sus colores más comunes, como rosa o de rubia, ahora era totalmente negro muy opaco casi sin vida, como si dejara entrever la gran culpa que sentía en ese momento, solo se había detenido unos minutos para redactar una corta carta de renuncia, tendría que expresarle sus motivos en persona. Se había dirigido directamente al despacho del director, aunque dijo varis veces la contraseña que le habían dado para entrar al despacho del director, la estatua no se había movido en lo más mínimo.
—El director esta fuera del colegio, si hubiera prestado atención a la última junta de maestros lo sabrías.
Eso era exactamente lo que necesitaba, ser regañada por su antigua maestra.
— ¿Sabe a qué hora regresara? —le pregunta tragándose la vergüenza del regaño.
— ¿Hora?, señorita Tonks, el director no regresara hasta que se terminen las vacaciones.
Casi se le cayó el mundo hasta los pies, primer acto de contrición que intenta y su verdugo se fue de vacaciones, se necesitaba una suerte muy especial para que algo así sucediera.
—Si no me equivoco—con expresión de que obviamente no se equivocaba—, a esta hora usted debería de estar llevando a cabo su ronda de vigilancia.
—Sí, profesora.
—La seguridad de los alumnos debe de ser nuestra prioridad.
Otro balde de agua fría para la joven profesora, que sintió que se estaba empequeñeciendo frente a la subdirectora, algo que era imposible incluso para una metamorfa como ella. Tendría que esperar escondida en su habitación e incluso tal vez debajo de su propia cama, hasta que regresara el director.
—Tengo enemigos más cercanos.
—Tus enemigos se volverán mucho más poderosos si unen fuerzas con los enemigos de tus aliados.
Se encontraban en la gran oficina del primer ministro de magia de Gran Bretaña, las dos personas que se encuentran hablando son dos de los magos más poderosos del mundo, ya sea en poder político como en poder mágico. Como muestra de estatus, heredado por sus estirpes ambos portan báculos, muy pocos magos podían usarlos, en el mundo entero no existen siquiera cien de estos, por si mismo no tienen ningún tipo de poder especial, es cuando el hechicero introduce su varita mágica al báculo que este puede ser usado, en este caso uno de ellos porta un fénix en la punta y el otro un águila con dos cabezas.
El dueño del lugar no puede ser otro que Albus Dumbledore, cuyo poder a mantenido a ralla al lord oscuro durante los últimos años, además de haber sido uno de los personajes centrales durante la última guerra mundial. Su interlocutor es una mujer que seguramente tiene casi la misma edad que Dumbledore, su otrora cabellos rubio ahora era totalmente blanco y enmarcaba su rostro cayendo laciamente casi hasta su cintura, de joven había poseído una belleza impresionante, pero ahora la edad había hecho gran mella en ella, pero no en su determinación, pues a pesar haber sobrepasado el siglo de vida se mantenía de pie totalmente recta, usando su báculo no para caminar ni para sostenerse sino símbolo de su posición.
—Estamos lejos de estar como estuvimos durante la gran guerra.
—Por ahora—le contesta la mujer, que aunque hablaba perfecto ingles, poseía un marcado acento ruso—, sigo opinando lo mismo que la última vez, debimos haber ejecutado al emperador cuando tuvimos la oportunidad.
—Eso ya está fuera de contexto, Anastasia.
—Como yo lo veo, Lord Voldemort llego tarde, cuando peleamos contra la sociedad Tule, el fue un gran aliado, pero era demasiado joven y sin ningún título, sin lugar a dudas si él hubiera tenido el poder que tiene ahora, el hubiera tomado el poder de la sociedad de Tule, y hubieran sido invencibles.
—Pienso lo mismo, pero lo que pudo ser sigue siendo irrelevante.
—No se llevo a cabo una tercera guerra mundial contra este lord oscuro, porque cometió la imprudencia de dividir sus fuerzas antes de asegurar su posición en este país, su expedición a medio oriente fue su perdición.
—Nunca comprenderemos realmente cual era intención última de aquella acción.
—Voy a decirlo directamente Albus, tarde que temprano, el lord oscuro de Britania se liberara de su exilio.
—Yo no estoy de acuerdo con eso—mostrándose algo ofendido por la acusación.
—Sucederá, puedes decir todo lo que quieras, pero sucederá, desde hace mucho que recupero los restos de la sociedad Tule, y cuando esto suceda, y los japoneses se den cuenta de que sus viejos aliados están retomando poder, intentaran conquistar de nuevo toda Asia, y mi familia no los podrá detener.
—Si los Romanov tienen problemas para mantener controlados al emperador y sus esclavos, siempre contaran con nuestro respaldo.
—No te confíes Albus—un poco resignada por la necedad de su antiguo amigo—, recuerda lo que sucedió con mi familia, como se debilito tanto como para que los muggles nos extirparan de su mundo.
— ¿No has pensado en solucionar ese problema?
—Sí, pero he decidido que nuestro lugar es en el mundo mágico, los muggles acabaron con casi toda mi familia, pero la verdad es que todo fue culpa de mis antepasados, no se puede ocultar que llevaron a cabo verdaderos estragos en mi querida Rusia y en su gente. Lo mejor para nosotros y mi país es que permanezcamos en el mundo mágico, desde el cual podemos funcionar mejor.
El resultado de la junta fue bastante decepcionante para Anastasia, en ocasiones le sorprendía la gran importancia que recaía en los hombros del gobernante de un país que cabria fácilmente varias veces en el suyo, pero así era el mundo.
Como dignataria de un gobierno extranjero, le ofrecieron una escolta de los mejores aurores del ministerio, pero ella prefirió rechazarla y quedarse solamente con su escolta persona, una de esas personas era una de sus numerosas nietas, una de las pocas personas en las que confiaba totalmente.
— ¿Cómo resulto la reunión, abuela? —le pregunta en ruso, cuando se alejan del edificio de gobierno.
—El problema es mayor de lo que esperaba—hablando en el mismo idioma que su nieta—, Lord Dumbledore no restira una batalla con el lord Oscuro.
— ¿Se ha debilitado?
—No, el problema es que no piensa h hacer nada para impedir su retorno, su confianza y orgullo serán las causas de su caída.
— ¿No nos ayudaran?
—No, aunque en realidad nunca pensé que lo fuera a hacer. —Dice después de pensarlo un poco— Por algo estamos en Inglaterra, todo se iniciara en este lugar, el emperador no se arriesgara a romper su prisión hasta que un nuevo lord oscuro tome el poder en Europa.
—Tenemos que impedirlo.
—No, mi niña, no creo que sea posible detenerlo, en un año o diez se iniciara de nuevo la guerra, lo que tenemos que hacer es prepararnos.
— ¿Cuál es el siguiente paso?
—Tenemos suerte de que en Gran Bretaña están algunos de los Lord más poderosos del mundo mágico. —Después de unos momentos en silencio, dice con cierta lamentación— Ojala Charles aun estuviera vivo, todo sería mucho más fácil con el de nuestro lado.
— ¿Quién era él?
—Un gran amigo mío, fue un poderoso hechicero, uno de los pilares para la victoria durante la última gran guerra, falleció hace años, seguramente si hubiera desarrollado mas su vena política, ahora el tendría el puesto de Lord Dumbledore, pero el fallecimiento de su único hijo lo dejo destrozado—la joven mujer conocía a su abuela mucho mejor que incluso varias de sus tías, entre muchos círculos se le reconocía como una verdadera reina de hielo, sobre todo por lo inexpresivo de su rostro, era por eso mismo que la impresiono bastante ver la mirada de tristeza al hablar de ese antiguo Lord.
— ¿Se extinguió su estirpe?
—Aun los sobrevive su nieto, esa será tu primer misión en Inglaterra, quiero que lo investigues, averigua que tan útil podría resultar como aliado.
— ¿Realmente puede ser tan poderoso?
—Si tiene la mitad del poder latente que tuvo su abuelo, es esencial tenerlo de nuestro bando.
La fiesta en la mansión Black fue esplendida como la de todos los años, la que habían hecho la noche de navidad había sido más pequeña y para personas mucho mas cercanas, pero en esta ocasión estaban invitados las personas más importantes de la sociedad mágica de Inglaterra, o al menos de los sectores neutrales y de las ramas relacionadas con la familia Black
—Así que nuestra celebridad al fin a llegado—saluda Sirius a Harry, cuando llega a acompañado por Hermione a la mansión Black.
—Tu me conoces, siempre traigo algo entre manos—le contesta sonriendo sinceramente.
Los anfitriones se encontraban recibiendo a sus invitados, la gran mansión estaba decorada especialmente para la ocasión, por alguna razón Sirius se las había ingeniado para que su corbata estuviera colgada de un candelabro particularmente alto.
—Díganme lindas, podrían quedarse a recibir a las visitas—les dice Sirius a su esposa y a Hermione—necesito una charla con este muchacho.
—No te preocupes querido, nosotras nos encargaremos—le dice su esposa, quien sabia algo sobre la plática que iba a acontecer.
El rostro afable de Sirius le indicaba que no habría realmente ningún problema, pero cuando llegan al estudio de la mansión los está esperando Remus Lupin, quien tiene un semblante muy serio.
—Me alegro de volver a verte Harry.
—Por tu expresión no lo parece, pero de todas maneras yo también me alegro de volver a verte.
—Es preocupación solamente.
— ¿Sobre qué?
—Sobre ti Harry—interviene Sirius—de hecho los dos estamos preocupados.
—Se cuidarme solo.
—Eso lo sabemos—dice Lupin.
—Aunque el modo en el que has estado usando la motocicleta de tu padre, indique lo contrario—dice Sirius con sarcasmo.
—Que puedo decir.
—La verdad que no mucho, es tu decisión hacer lo que sea que quieras, pero debes estar consciente que con esos espectáculos te pones en la mira de personas muy peligrosas
—Lo sé, y quiero que sepan, que lo que hago no es solo porque si, todo tiene una razón un sentido.
—Pronto tomaras el titulo de tu familia, los Lords tenemos que tomar decisiones que las demás personas no pueden llegar a imaginarse—le explica Lord Black, verdaderamente afectado por lo que decía, como si aun no se acostumbrara a la situación en la que estaba viviendo.
—Y si tienes a las personas adecuadas a tu lado para ayudarte, es mucho más fácil—dice Lupin, Harry pensó que se habían puesto de acuerdo antes de hablar con el sobre esto.
El comentario de Lupin, lo ayudo a darse cuenta de que se trataba esa conversación, o al menos a qué punto querían llegar.
—Te estás haciendo rodear de personas que encontramos…
—Curiosas—dice Sirius intentando encontrar la palabra adecuada.
—Yo tengo peor reputación que toda mi gente.
—Los Weasley son una buena familia, pero sus hijos más jóvenes son harina de otro costal.
—Tú sabes que Hermione me agrada mucho, pero también te debes de dar cuenta que no ayuda en nada a tu imagen pública.
—Por eso estoy aliado con personas con mejores reputaciones que las nuestras.
—Lo mejor es que lo diga sin rodeos—dice Sirius, cansado de tanta palabrería—, un Lord necesita una esposa, ya a estas alturas tú ya deberías de tener a una prometida.
—Algo así me dijo Lelio.
—-Un hombre con mucho sentido común. Son varias las familias las que han propuesto a sus hijas, para un compromiso contigo, la primera entre ellas es la sobrina de Madame Bones, su titulo no tiene tanta tradición pero tiene un gran poder actualmente.
—La conozco.
—Podrías al menos hablar con ella.
—Creo que tengo que hablar claramente sobre esto, porque realmente no creo que lo volvamos a hablar. Con todo respeto tengo que decirles que se vallan al carajo, agradezco su preocupación pero la verdad es que este no es ni de cerca asunto suyo, yo me voy a casar con quien se me dé la gana, no con nadie más, y aunque mis padres estuvieran vivos, aun así ni ellos alterarían mi decisión—les dice casi gritando—, y lo vuelvo a repetir, esto lo digo con todo respeto.
Los dos hombres tenían una expresión de sorpresa en el rostro, impresionados por lo intempestivo de la reacción de Harry, duraron casi un minuto en silencio antes de soltarse riendo.
—Carajo Harry, puede que te parezcas a tu padre, pero también tienes el carácter de tu madre—le dice Sirius con lagrimas de risa, después de soltar una gran carcajada.
—Supongo que ya no podemos elegir por ti—dice Lupin—, aunque creo que en realidad nunca lo hemos logrado.
—Creo que cuando aun no aprendía a hablar era bastante amable—dice Sirius burlándose de su ahijado.
— ¿En serio mi madre tenía mi mal carácter? —pregunta ya más relajado.
—Mal carácter es poco—dice Lupin de buen humor, mientras Sirius se levantaba y busca una foto enmarcada.
En la foto que le muestra, puede ver a sus padres cuando seguramente aun eran estudiantes de Hogwarts, su padre se veía muy elegante con su túnica de alta calidad, por su parte su madre no podía ser más diferente, le recordaba un poco a Luna, estrafalaria seria la palabra que usarían las personas en el mundo mágico, pero el pudo identificar su ropa como salida directamente de la contra cultura, parecía recién salida de una comuna hippie, con todo y guitarra decorada con flores.
—Pareja más conflictiva no pudo haber existido—dice Sirius—, tu padre representaba todo lo que tu madre desaprobaba, fue toda una revolución su propaganda socialista durante las elecciones de aquel entonces, cuando tu padre gano para ser líder del colegio y yo me quede como líder de Gryffindor, cuando el dejo el puesto.
— ¿Propaganda socialista?
—La mayoría de nosotros no teníamos idea de lo que nos estaba hablando, pero a ella parecía realmente divertirle, mira que intento revocar el cargo de tu padre, si no se hubieran enamorado se hubieran terminado ahorcando el uno al otro.
—Mira Harry, tu puedes decidir lo que prefieras—le explica Lupin, regresando al tema de conversación—, pero debes entender que se espera mucho de un Lord, políticamente hablando te encuentras en desventaja, si te comparamos con el hijo de Malfoy tu llevas las de perder, pues su titulo no ha dejado de trabajar, mientras que quien a cuidado el tuyo se ha mostrado por demás desdeñoso con el trabajo.
Sirius se queja por el comentario de su amigo.
—Además de que aunque hace cien años tu familia era abundante, ahora solo quedas tu—Sirius se pone pálido por lo directo que resulta Lupin—, no es algo agradable de decir, pero la verdad es que solo un heredero no es igual que un clan entero.
— ¿Quieres que me ponga a tener hijos como conejo? —le dice Harry, riendo un poco, intentando aligerar de nuevo la plática.
—Tú te criaste en la casa de tu abuelo y en casa de Sirius, ambos lugares con una tendencia pro-muggle, en realidad nunca tuviste mucho contacto con las familias antiguas. Por eso no te has dado cuenta de algunas de las costumbres más antiguas de los hechiceros, una de ellas que callo mayor mente en desuso durante la última o ultimas dos generaciones, aunque nunca desapareció, es la de que los jefes de las antiguas familias tenían varias esposas, una costumbre que por cierto está volviendo cada vez mas.
— ¿Estás seguro de lo que me estás diciendo? —ocultando la gran sorpresa que sentía, pues lo que le habían dicho, el solo lo había escuchado como un mero rumor, pensó para sí que las 5 o 10 familias antiguas eran extraordinariamente cerradas con las otras familias, realmente había sido muy ciego para no darse cuenta de que estas cosas realmente pasaban.
—Desde un principio consideramos que no aceptarías ligar a tu familia con otra a través del matrimonio—le dice Sirius—, pero esta es otra opción, este tipo de alianza es más débil, por diferentes razones. Pero te permite crear lasos, y a futuro asegurar la prevalencia de tu familia.
—A final de cuentas la decisión y las consecuencias son solo tuyas, nosotros te podemos ayudar, pero el futuro que está en peligro es el tuyo, no el nuestro—explica Lupin.
—Aún es pronto para que tomes una decisión absoluta—interviene Sirius—, solo queremos que lo tengas en mente, que lo consideres seriamente, hablaremos de nuevo de esto cuando acabe el año ¿Qué te parece?
—Está bien, ya veremos lo que pasa.
—Sí, mejor regresemos con los demás invitados.
Nota del autor:
Algo importante sobre la historia es la idea esta de que Harry tenga más de una esposa, fue algo que se me ocurrió de último momento. Aun no sé si la voy a seguir, por eso quiero preguntar qué opinan, y más aun quienes creen que serian estas esposas, pero debe quedar claro que estas tendrían que llevarse realmente bien entre sí. Espero sus opiniones.
