Nota de autor: Hola banda, lo primero que quiero decir es agradecer sus comentarios, la verdad es que si los tomo en cuenta, lo segundo es sobre el asunto de el posible harem de Harry, la verdad es que a la mayoría no les gusto la idea, yo aun no estoy seguro, pues de todas maneras para eso aun falta tiempo. Ya sin más espero que les agrade este capítulo.

Cambio de escena.

El día de regreso a clases resulta casi igual de caótico que el primer día de clases, se sigue necesitando todo un día para que todos los alumnos lleguen al colegio, por cualquiera de los métodos existentes en el mundo mágico, incluida se encuentra una motocicleta recientemente renovada para que logre volar y volverse invisible.

—Sigo de acuerdo con Sirius, resulta realmente ostentoso—le dice Hermione al bajarse de la motocicleta.

—Tengo derecho de darme al menos un lujo—restándole importancia, sin apagar la motocicleta—, mejor adelántate, tengo que ir a guardar esto, Ginebra debe estar vuelta loca con todo el reingreso, espero que Ron ya haya vuelto necesito que inicie una revisión entera a la torre, díselo si lo vez.

— ¿Para variar, voy a hacer tu trabajo? —le dice bromeando.

—Solo un rato—sonriendo.

—Este bien, yo me encargo—se voltea resignada para dirigirse a la entrada. A penas se dio la vuelta cuando sintió una nalgada, cuando voltea solo alcanza a ver a Harry marchase en la motocicleta. Mientras subía por las escaleras de la entrada no pudo evitar preguntarse si ese método de despedida se convertiría en algo usual en su relación, pues la verdad es que nunca había sido tan "confianzudo", durante un rato continuo pensando sobre que tanto le agradaba esa nueva actitud.

Harry se encontraba de muy buen humor esa mañana, de hecho lo estaba desde que había quedado claro la relación que ahora Hermione y el, ahora tenían.

La entrada a la que se dirigía se encontraba en la zona posterior del castillo, muy cercas de la torre de Gryffindor, eran en realidad unos establos que ahora utilizaban de bodega, en la que se guardan las carrosas de la casa y ahora también su motocicleta, desde la entrada se podía ver la bodega de los Hufflepoff, la verdad es que donde se encontraban las otras dos. Esta bodega en particular tiene una puerta oculta que protege la entrada a un pasillo que conduce directamente hasta el último piso de la torre. Cuando está casi listo para subir por el túnel, se da cuenta de que alguien lo está observando desde la entrada.

—Luna ¿Qué estás haciendo aquí? —sorprendido.

—Viendo tu juguete nuevo—le dice Luna, esperando afuera del lugar, pues sin el permiso de Harry le era imposible entrar, vistiendo un enorme abrigo que parecía bastante adecuado para una expedición al ártico, de hecho tubo cierta cantidad de dificultad para ver su rostro.

—Bonito abrigo.

—Soy humana, Harry, el hecho de que Hermione sea un yeti disfrazado de chica de playboy y pueda estar semidesnuda en la nieve, no quiere decir que las demás no sintamos frio—explica con simpleza.

— ¿Yeti disfrazado? —sin terminar de comprender—. Bueno eso no importa, pero dime, ¿querías algo?

— ¿Querer? Pues me gustaría un hipogrifo, un gigante y un dragón—le dice como si fuera una niña pidiéndoselo a santa Claus.

—Jajajaja eres única Luna—dice Harry, riendo con sinceridad.

—Eso espero, sería muy perturbador para mi, encontrarme conmigo misma. Pero hablando de otras cosas, he venido a hablar contigo sobre lo que han estado haciendo en la torre.

—La remodelamos, les he traído una muestra de lo mucho que el mundo muggle tiene para ofrecer al mundo mágico.

—Me dejas en mala posición.

—Eso no lo sabemos, si sale mal solo quedare yo en ridículo y si sale bien yo te voy a respaldar.

—Me parece bien, ¿puedo ver la re decoración?

—Seguro ¿me acompañas?

— ¿Estás seguro de enseñarme esta entrada?

—De todas maneras solo yo puedo abrirla, digamos que es una muestra de buena fe.

—Por cierto—mientras suben— ¿realmente no me puedes dar un gigante?

La sala común de la torre de Gryffindor era un caos, exactamente como ella se esperaba que fuera, de mismo modo volvió a tener razón al ver como Ginebra gritaba bastante histérica que pusieran orden con los baúles de equipaje, parecía un pequeño general que daba órdenes en medio de una batalla. La presencia de un enorme televisor en medio de una de las paredes de la sala común hacia que todos se distrajeran, lo que provoco varios accidentes con el equipaje.

—Relájate Ginny, haces mas desorden que el que hacen ellos.

—Hermione, no te había visto—intentando recuperar el aliento.

—Alejemos de la entrada, y que ellos se las arreglen un rato ¿te parece?

—Si—bastante deseosa de dejar de hacer lo que hacía.

Ambas suben hasta el segundo piso, donde se sientan en una de las mesas pegadas al barandal, donde podían ver toda la sala común.

— ¿Cómo resulto todo durante la remodelación? —le pregunta Hermione.

—Un fastidio, cometí el error de contarle a mi padre sobre todo esto, no dejo de escribirme un mínimo de dos veces al dia para preguntarme sobre las cosas que habían traído a la torre.

— ¿Todo funciona?

—Si, la profesora de estudios muggles vino ayer junto con McGonagall para revisar todo, de hecho se quedaron viendo una película, fue de lo más ridículo ver a McGonagall sorprendida por la película.

—Me imagino ¿Qué has visto hasta ahora? ¿Cómo se lo están tomando?

—Los nacidos de familias muggles y los mestizos están bastante contentos, los sangre pura creo que aun no saben que pensar.

—Me dijo Harry que esta noche les va a explicar todo sobre la remodelación, entonces veremos cómo se lo toman.

—Sí, va a ser necesario que hable con todos. Pero hablando de él, ¿Cómo les fue de vacaciones?

La sonrisa algo tonta de su amiga fue toda la información que necesitaba la pelirroja.

— ¿Así de bien? —le pregunta Ginny

—Sí, ya resolvimos el problema que teníamos.

— ¿En serio?

— ¿Por qué la desconfianza Ginebra?

—Escuche unos rumores, de que había un compromiso entre Potter y Bones.

—No había previsto que eso trascendiera, el padre de Susan hablo con Lord Black el tutor de Harry.

— ¿Entonces es cierto? —preocupada por su amiga.

—Harry rompió las negociaciones.

—Por la sonrisa de satisfacción que traes me das a entender que tú fuiste la razón para que se rompieran las negociaciones.

—No negare que me siento alagada. Aunque voy a estar vigilando más de cerca a Susan, no sé cómo se lo habrá tomado ella, pero estoy segura que su familia no va a perdonar tan fácilmente un desplante como este—pocas personas habían llegado a conocer a la castaña como para saber que estaba ocultando información, algo la estaba preocupando al respecto.

—Averiguare lo que pueda, y esperare hasta que me quieras decir lo que no me has dicho.

—En ocasiones sabes demasiado—le dice con sarcasmo.

—Se me paga para estar alerta.

—Tal vez luego te cuente mejor dime ¿a ti como te fue? —cambiando de tema.

—No tan bien como a ti—de pronto cambiando el tono de voz a uno que reflejaba la tristeza que estaba sintiendo.

— ¿Qué sucedió? —preocupada.

—Malinterprete una amistad—con pesadumbre—, éramos amigas, pero yo quería mas de ella, pero ella no estuvo de acuerdo.

—Lo siento mucho Ginny.

—De nuevo me precipite y arruine todo.

—Sabes algo, tal vez ando muy optimista, pero te recomiendo que intentes hablar una vez más, para que al menos tú sepas que lo intentaste.

Ginebra le iba a decir algo más, pero fueron interrumpidas por Ron, quien acababa de llegar al colegio, por su rostro apesadumbrado se veía que no le entusiasmaba demasiado regresar a clases.

—Ron parece que en lugar de venir a la escuela te dirigieras al cadalso, ya quita esa cara—le dice su hermana, ocultando la tristeza que sentía.

—Es que no dormí lo suficiente—se defiende Ron.

—El que tengas el tamaño de un oso, no quiere decir que tu también tengas que invernar—le dice Hermione bromeando con su viejo amigo.

Cuando ella le estaba explicando que tenía que revisar toda la torre, vieron como desde la escalera principal aparecían Harry y Luna.

—Estas muy lejos de tu nido, Luna—le dice Ginny después de saludarlos.

—Una visita de cortesía de una torre a otra—dice con simpleza, mientras Ron se seguía lamentando por su suerte.

—Tus lamentaciones son realmente exageradas—lo regaña Hermione.

—No soy el único al que no le gusta regresar a clases—se defiende.

—Saben algo, creo que tengo lo necesario para mejorar el humor de todos—dice Harry, con una sonrisa misteriosa en el rostro.

— ¿Qué estas planeando? —pregunta Luna.

— ¿Qué les parece una reunión en la orilla del lago?

—Harry, te tenemos que recordar que esta helando afuera del castillo—se queja Ginebra.

—Que poca fe tienes Ginny, tenemos a penas el tiempo justo para lograrlo, quiero que tu vallas a hablar con los elfos domésticos, son los que más rápido pueden conseguir todo lo necesario, Luna puede avisar a la gente de su torre, Hermione puede reunir a la banda de la escuela, estoy seguro que la mayoría ya estarán por aquí, y tu Ron te pondrás a revisar la torre, ya después nos encargaremos de hacerlo más a fondo. ¿Están de acuerdo?

—Vamos a tener alcohol y música para convertirnos en paletas de hielo—dice Luna.

—Ya les dije que no se preocupen por eso, yo me encargo.

Con algo de reticencia todos fueron a hacer lo que les había encargado Harry, intrigados por lo que estaba planeando hacer.

Cambio de escena

La casa de Hufflepoff era muy diferente a las otras tres casas, lo primero es que en realidad no hay ningún tipo de clave ni nada por el estilo para poder entrar, a pesar de los años que habían pasado desde la muerte de su fundadora y de todas las elecciones que habían ocurrido, (algunas más violentas que otras) seguían apostando por la buena voluntad de las personas, confiando totalmente en que todos los problemas se pueden arreglar hablando.

Desde hace un par de años el líder de la casa es Diggory, quien está por terminar sus estudios en el colegio, tiene una de las mejores notas en su especialización, y además de haber sido un gran líder para su casa, se esperaba un gran futuro para él en el campo de la medimagia.

El no tiene una habitación aparte como los otros tres líderes, el sigue viviendo con sus compañeros de año, pero si cuenta con una oficina, donde se encarga de realizar su trabajo como líder de la casa. A diferencia de la gran mayoría de sus compañeros él había permanecido en el colegio durante las vacaciones. En ese momento se encontraba sentado detrás de su escritorio escuchando atentamente a una de sus mejores amigas llamada Susan Bones, quien acababa de llegar al colegio muy temprano esa misma mañana.

—Luna está dispuesta a ayudarnos, pero al menos deberías de hablar con Potter, puede que de momento las cosas fuera del colegio estén en espera, pero aquí a dentro van a ser unos meses muy difíciles.

—Hablar con Potter—dice apesadumbrado, mas para sí que para ella.

— ¿Qué te sucede? Sé que no quieres verte inmiscuido en las elecciones, pero una visita de cortesía no te haría daño, el orgullo no te va a dar nada bueno—preocupada por el aspecto de su amigo, quien en apariencia llevaba varios días sin dormir.

— ¿Orgullo? No, no es eso lo que me pasa, es que estoy desesperado.

— ¿Qué sucede? —sinceramente preocupada.

—Mi hermana desapareció.

— ¿Ya lo reportaste a los aurores? —dice angustiada, recordando a Emili, una alumna de segundo año.

—Sí, la van a buscar fuera del colegio, sospechan que fue secuestrada igual que todas esas desapariciones que ha habido.

—Pero tú no crees que haya sido eso.

—La verdad es que no, lo primero es que las desapariciones han sido siempre de hijos de familia muggles, pero sobre todo, lo que realmente pienso es que ella continua en el colegio, pues esas desapariciones nunca sucedieron ni siquiera cerca del colegio, cuando se los señale, me dijeron que tal vez ella había salido del colegio, pero ella no iba ir a casa por las vacaciones, se iba a quedar a hacerme compañía. Tú la conoces, ella no habría ido a ningún lado sin avisarme antes. Estoy cien por ciento seguro de que sigue en el castillo.

— ¿Y el director?

—A él no le interesa, nunca va a admitir que el colegio se le está saliendo de las manos y aunque lo hiciera, el primer ministro no dejaría que esto saliera a la luz, mucho menos con las elecciones en la escuela.

—Sí, lo sé, según los resultados de estas elecciones dependerá mucho las próximas elecciones de primer ministro.

—Ya no se qué hacer, el director fue mi última esperanza.

—Tienes que hablar con Potter.

—Tú no lo conoces como yo lo conozco— hundiéndose un poco más en el asiento.

—Tal vez no, pero estoy bastante segura que al menos es más razonable que Malfoy o Tudor, si llegas a un acuerdo con el pondrá todo el castillo de cabeza para encontrarla.

— ¿Un acuerdo?

—El está desesperado por votos, ofréceselos y te traerá la cabeza del culpable

—Hacer un trato con el diablo—con indecisión.

—Si estas tan seguro de que no salió del colegio, es tu mejor opción.

—Lo voy a pensar.

—Que sea rápido.

Cambio de Escena

Su objetivo de estar escondida debajo de la cama durante los días que quedaban de las vacaciones, no había dado resultado, esa misma tarde el hambre la había vencido y había tenido que salir al comedor.

Esa vos que vivía en su cabeza llamada conciencia, y que su vos se parecía borrosamente a la de su madre, le recordaba con cierta periodicidad que podía marcharse del castillo en cualquier momento y enviar luego una carta de disculpa, pero algo se lo había impedido, rogaba que no fueran las mariposas que sentía en el estomago cada vez que se encontraba con aquella adolecente en los pasillos o en el comedor (a pesar del casi titánico tamaño del castillo, no paraban de encontrarse entre sí). Fueron muchas las ocasiones en las que ambas desearon hablar una con la otra, pero ninguna había reunido el valor suficiente para lograrlo.

Aunque físicamente Ginebra se estaba encargando del trabajo que le había encargado Harry, su mente se había reavivado con el consejo rápido que le había dado su amiga, pero aun así tenía miedo de hacerlo. Fue hasta después de que dejo resuelto el asunto con los elfos domésticos que se encontró con una situación que la colocaría entre la espada y la pared.

Para salir de la zona de las cocinas tuvo que atravesar la zona de los dormitorios de los maestros, tal vez fuera la gran suerte que tiene para encontrarse con la ladrona de sus suspiros, como acto reflejo se esconde detrás de una estatua.

—Solo le estoy haciendo daño—angustiada.

— ¿En serio piensas renunciar? —le pregunta la maestra Johanson del departamento de aritmancia muy amiga de Tonks desde sus tiempos de estudiantes, y que acababa de regresar de vacaciones.

—No tengo más opciones—apesadumbrada.

—Enamorarse de un estudiante no es algo tan malo, o al menos a tu edad no lo es—le dice con simpleza.

— ¿Cómo lo supiste? —sorprendida.

—Solo estaba adivinando—ahora la sorprendida era ella—, dime al menos que no es "tan" menor—reconsiderando su comentario.

—Claro que no es "tan" menor —un tanto indignada—, de hecho pronto sera legal, pero es que no entiendes, yo soy la adulta, su maestra, esto está muy mal, probablemente nunca se recupere de esto—al borde de las lágrimas.

—Antes de maestra o de adulta, eres persona, así que no te exijas tanto—le habla intentando tranquilizarla— Voy a hablar directamente Tonks, porque te veo realmente afectada, nos conocemos desde que teníamos diez años, y te conozco lo suficiente para saber que los que tienes es que estas enamorada, pero que no te quieres dar cuenta.

—Pero yo…—el color rojo fue tal que incluso su cabello se empezó a ver afectado.

—No me quieras engañar, tu miedo a volver a fracasar está haciendo que por miedo alejes a una persona, a la que obviamente quieres. Recupérate, levántate de la auto compasión, si realmente te consideras una adulta tienes que afrontar tus problemas, no solamente escapar, si continuas huyendo así, nunca serás capas de amar a alguien.

—Tienes razón—tal vez avergonzada por el regaño, pero más probablemente por el hecho de que su amiga tenía razón.

—Es muy simple Tonks, tienes dos opciones, la primera es que vallas con el director y renuncies, te vas y te escondes en casa de tus padres, la segunda es que crezcas de una vez y arregles tu problema con tu estudiante, para bien o para mal, pero los asuntos del corazón no los puedes dejar sin que estén aclarados, sino el arrepentimiento te perseguirá toda la vida—le explica con todo el dramatismo que pudo reunir.

—Eres una buena amiga.

—Somos buenas amigas, pero esto lo tienes que hacer sola—le dice antes de marcharse a su salón de clases, para empezar a preparar su trabajo del día siguiente.

Ambas mujeres se quedaron pensando detenidamente lo que habían escuchado, pues incluso Ginebra, que en realidad no había participado de la conversación, sintió que lo que había dicho era casi directamente para ella. Además de la alegría que sintió al enterarse de qué tipo de sentimientos tenía la profesora hacia ella.

— ¿Ginny? —le dice Tonks a la adolecente, quien se había distraído y descuidado su escondite.

—Creo que necesitamos hablar—reuniendo valor.

—Si—le contesta, después de tomar la apariencia de estudiante, la que usaba para infiltrarse normalmente.

— ¿Te avergüenzas?

—No, pero prefiero que no nos interrumpan.

—No sé por dónde empezar.

—Entonces empezare yo, lo primero que quiero es disculparme contigo, tengo que decir que mi actitud solo empeoro la situación.

—Me heriste

—No supe cómo reaccionar, me dio miedo, siempre mis relaciones han salido tan mal que simplemente no podía esperar nada mejor. Me fui porque sentí que si me quedaba ambas saldríamos lastimadas.

—Creo que mi voto cuenta para una decisión así ¿no crees?

—Así es, pero en ese momento no lo considere así—hablando sinceramente—, te considere una niña, y que toda la decisión era mía.

—Yo tampoco hice nada para dejar el lugar de niña, solo presione hasta que llegamos al límite, luego deje que todo se resolviera por sí mismo, obviamente no funciono.

—Supongo que podemos seguir disculpándonos una con la otra todo el día, pero hay algo más importante en este momento.

—Sí, el ¿Qué vamos a hacer de ahora en adelante?

Cambio de escena.

Los primeros en llegar a la ladera del lago fueron los músicos de la banda de la escuela, acompañados por Hermione, todos ellos vestidos con grandes abrigos y cargando sus instrumentos con magia. Todos tenían una expresión muy escéptica, ninguno esperaba realmente que lograran hacer algo aquel día. Cuál fue su sorpresa, cuando al acercarse pueden ver a Harry de pie al lado del lago, en contra de la lógica solo estaba vistiendo pantalón de mezclilla y una playera. Sin darse cuenta, cuando caminan hacia el atraviesan una línea en el piso que parecía haber sido hecha con una vara, lo que los dejo realmente sorprendidos fue que al atravesarla sintieron como subía inmediatamente la temperatura, a una muy parecida a la que habría en medio verano.

— ¿Cómo lograste esto? —le pregunta Hermione después de que dejaran a los músicos prepararse.

—Es uno de mis proyectos más avanzados.

— ¿Realmente lograste modificar el clima? —sorprendida.

—No, dudo que siquiera Dumbledore tenga el suficiente poder como para estar jugando con el clima, esto es solo una burbuja atmosférica, es un clima más pequeño dependiente del que existe en el exterior, incluso manejar un clima pequeño es complicado.

—Estoy segura de que lo es, ¿planeas darle otro uso?

—No por el momento, aunque ya puedo usar este proyecto, no hay suficiente seguridad como para empezar a vender pequeñas atmosferas a cualquiera.

—Pero aun así te permites presumirlo a todo el colegio.

—Tengo una reputación de mago oscuro que tengo que cuidar—restándole importancia.

La verdad es que crear una fiesta como esa no era demasiado difícil, fue como crear una avalancha de nieve, un impulso al inicio, en este caso constituido por la temperatura y la música, las personas se encargarían de lo demás. Después de que llegaran Hermione y los músicos, empezaron a llegar los demás, parecía que cada miembro del equipo se había encargado de hacer su trabajo.

Todos estaban en realidad muy sorprendidos, pero cuando se dieron cuenta que tenían un pequeño verano solo para ellos, no faltaron los que prefirieron buscar sus trajes de baño y jugar un poco en el agua.

—Esta ha sido una de tus mejores ideas—felicita Ron a Harry cuando se encuentran en la fiesta.

—Me alegra que te guste—le dice mientras caminan supervisando un hechizo que había hecho Hermione, el cual convertía las bebidas alcohólicas en cerveza de mantequilla en cuanto uno de los alumnos menores la tocaba— a final de cuentas fue tu idea.

—Dime Harry, ¿Qué es lo que sigue? —cambiando de tema.

— ¿De qué?

—Dudo mucho que me hayas enviado a revisar las defensas solamente por gusto, además de que todos sabemos que la segunda mitad del año de elecciones es el más complicado.

—Las últimas elecciones fueron muy pacificas.

—Sí, pero estas no serán iguales.

—Está bien, si, lo admito, provocaremos algunas peleas.

—Tú sabes que estoy contigo.

—No, tu no, no quiero que las personas se den cuenta de que yo voy a romper la tregua, si alguien te ve, sería demasiado evidente de que soy yo, tu te encargaras de la defensa.

—No me gusta, pero lo entiendo.

—No te preocupes, tendrás suficiente acción, cuando los convenzamos de pelear en el lugar y momento que yo quiera podrás tomar la iniciativa, así que por ahora distráete, además creo que tienes algo en lo que ocuparte en este momento.

— ¿De qué? —sin entender.

—De eso que viene caminando atrás de Luna.

En el borde de la burbuja se encontraba un grupo de Ravenclaw, que seguían con cierta desconfiada a Luna y su segunda al mando y guardaespaldas Cho Chang.

—Buena suerte—le dice Harry.

—Creo que voy a necesitarla—contesta Ron al ver la expresión enfadada de la chica.

—La verdad es que va a necesitarla—dice Hermione, después de que Ron se marcha.

Como si hubiera estado esperando a que se separaran, Hermione se acerca a Harry.

— ¿Tú crees?

—Sí. Cuando me encargaste que buscara información sobre los cambios—le dice, después asegurarse de que no los estaban escuchando—, me encontré con algunos cambios muy curiosos, entre ellos el de la vida de tu ex novia, en nuestra antigua realidad su padre era un empresario en el mundo muggle, con bastante dinero, lo que termino dándole una personalidad un tanto caprichosa, pero supongo que era parte de su encanto—con sarcasmo.

—No me molestes.

—Pero en cambio, la Cho en la que nuestro amigo se a mostrado tan interesado tubo una crianza muy diferente, dado que ahora se crio bajo la estricta mirada de un padre militar de un rango bastante alto. Muy severo y por lo que averigüe un experto en el combate sin armas. Supongo que una educación mucho más estricta le dio esa personalidad neurótica que tanto muestra.

— ¿Detecto un poco de celos en tu investigación? —abrasándola por la cintura.

—No seas vanidoso—contenta por estar donde estaba—, era obvio que tenía que verificar a las personas que estuvieron cerca de nosotros, incluidas nuestras ex parejas.

— ¿Qué hay de tu lado?

—Pues en esta realidad nunca llegue a conocer a Krum, y tampoco tuve nada que ver con Ron…—de lo cual se mostraba bastante aliviada, mientras habla se queda observando el otro lado de la burbuja, la parte que estaba en el bosque, mas específicamente a cierta pareja que alcanzo a reconocer.

— ¿Qué sucede? —soltándola.

— ¿Quieres ver uno de esos cambios de los que estábamos hablando? —con una sonrisa misteriosa.

—Claro.

—Tal vez esto te baje un poco el autoestima, pero será mejor que te enteres de una vez.

Del modo más silencioso posible se acercan a los lindes del bosque, ambos se escondieron detrás de uno de los arboles.

—Ver a una pareja besuquearse no parece la gran…—se queda mudo al ver quiénes eran las dos personas que estaban disfrutando de su mutua compañía, una muy cercana por cierto.

Eran dos chicas con uniforme del colegio, una pelirroja y una rubia.

— ¿Esa es Ginebra? —sorprendido.

—Sí, la verdad dudo mucho que el cambio de posibilidades bastará para cambiar la orientación sexual de una persona tan profundamente.

— ¿Quieres decir que ella antes ya…?

—En esta realidad tubo una educación más libre, donde seguramente tuvo oportunidad de explorar partes de sus sentimientos que antes no tuvo el momento para hacerlo.

— ¿Quién es ella?

—La profesora Tonks, claro que esta disfrazada, es algo por demás poco profesional, por no decir éticamente reprobable, pero la verdad es que ambas han sufrido bastante, se merecen una a la otra.

—Ahora que miro bien, no parece una imagen tan desagradable—sonriendo socarronamente.

—Hombres—poniendo los ojos en blanco.

— ¿Y tú nunca…?—le pregunta Harry cuando se alejan de regreso a la fiesta.

— ¿Con otra chica?, en la antigua realidad no, pero en esta en un par de ocasiones, Malfoy y tu nos obligaron a Pansy y a mí a besarnos, pero nada más—con más tranquilidad de la que en realidad sentía.

—Otra imagen que no resulta del todo desagradable—bromeando.

—Harry… —cualquier enojo surgido por el comentario del chico, fue borrado por un beso.

Cambio de escena

Muchos Hufflepoff se integraron pronto a la fiesta que estaban teniendo los Gryffindor, de entre los cuales resaltaba Susan Bones, sobre todo por el gesto serio que mostraba en el rostro, en contraposición de la alegría que había en el lugar.

Ella era una estudiante muy dedicada a sus deberes, nunca antes había manifestado ningún tipo de interés en la política estudiantil, pero este año fue diferente, tuvo que abandonar su neutralidad, la cual por cierto le había acarreado ciertos problemas con su familia. Su primera inclusión en este tipo de asuntos fue cuando su amiga Luna, le planteo el problema surgido por las elecciones, para que colaborara con ella para crear un grupo que defendiera a los estudiantes. Ella había estado de acuerdo, pero los planes se fueron complicando poco a poco, pues al iniciar el curso el novio de su amiga, Neville, hablo con ella para iniciar el dialogo con el líder de su casa (sobre todo porque había grandes probabilidades de que ella se volviera líder de la casa de Hufflepoff, pues este era el último año de Diggory en la escuela), así se vio convertida en la embajadora de tres casas al mismo, un cargo que se suponía tenia Neville, pero que ella complementaba desde afuera de la torre Gryffindor. Cuando se empezaba a acostumbrar a sus nuevos deberes, recibió la noticia de que debía conseguir casarse con Potter, aunque en realidad ella no tenia novio no le gusto para nada que le intentaran imponer a alguien, sobre todo porque ella conocía los motivos que impulsaban a su padre para realizar un contrato como ese. Y ahora, todo empeoraba, una de sus compañeras de casa había desaparecido, una niña a la que había tenido la oportunidad de conocer desde antes de entrar a la escuela pues al ser hermana menor de Diggory, y siendo sus ambas familias tan cercanas, esto no resultaba raro, ahora tenía que solucionar el problema, para lograrlo tenía que recurrir a su renuente seudo prometido, como deseaba que se acabara ese año de una buena vez por todas.

—Ayúdame a encontrar a Potter—le dice Susan a Neville, a quien encuentra platicando con varios Ravenclaw, incluida su novia.

— ¿Piensas convencerlo para que se case contigo? —bromea con ella.

— ¿Es que todo el colegio se entero de esto? —se pregunta a si misma renegando—, claro que no, es un asunto de trabajo, uno de esos trabajo que es mejor que nadie más se entere—le dice hablando lo suficientemente bajo como para que solo él le escuche.

Entre ambos fue más fácil localizar al líder de Gryffindor.

—Perdón por la interrupción—dice Neville al acercarse a donde Harry y Hermione se encontraban, quienes parecía solo estaban concentrados el uno en el otro.

—No importa Neville—le dice Harry, regresando a la realidad.

—Yo solo vine para que rompieran el hielo, no es por nada, pero no creo que vallan a haber muchas fiestas como estas, así que si me disculpan, me retiro—dice antes de irse, sin dejar de notar la mirada asesina de Hermione.

— ¿Qué sucede Susan? —le pregunta Harry.

—Es un asunto delicado, la hermana de Cedric desapareció.

El asunto tenía más importancia de la que se habían esperado, y al escuchar los detalles de la situación, estuvieron de acuerdo con la teoría que tenia Cedric.

—Sacar a alguien del colegio en contra de su voluntad es algo demasiado complicado, como para que nadie se hubiera dado cuenta, lo más probable es que continúe aquí en el colegio.

— ¿Nos vas ayudar?

—Lo voy a hacer, pero Diggory tiene que darse cuenta que esto no será fácil, ni para él ni para mí.

—El se da cuenta.

—Y que al final espero de el más que un simple gracias—le dice directamente.

—También lo sabe.

—Si su hermana esta en el colegio yo la encontrare, tu dile que cuando esto acabe tenemos que hablar, y esta vez sin intermediarios.

—Se lo diré.

—También comunícale que se como cobrar lo que se me debe.

Cambio de escena.

—Esto va a ser peligroso—dice Hermione, después de que Susan se marcha.

—Si, por lo regular nuestras vidas tienen buena dotación de peligro, pero creo que alguien por fin ha ido demasiado lejos,—le dice muy serio—llama al círculo interno, no me importa si están ocupados, hazlo del modo más discreto, que los demás se queden hasta que se acabe la fiesta.

—Ahora me encargo.

Alguien los estaba usando, y ambos lo sabían, pero definitivamente no podían dejar que algo le pasara a un inocente. Era un movimiento realmente bueno, pues de hecho estaban manipulando a alguien para que este lo manipulara a él, dudaba mucho que Diggory supiera realmente lo que estaba pasando, lo más probable es que tomaran a su hermana para iniciar algún tipo de plan, pero ninguno se daba cuenta realmente de cual era el objetivo de aquella estratagema. Aunque estuviera dentro de sus planes tomar iniciativa durante esta nueva etapa, ese no era el momento que él tenía planeado. Es lo que estaba pensando mientras se dirigía al laboratorio que compartía con Hermione.

Un rato después se reencontró con su gente, ellos lo estaban esperando en el salón de juntas, por la cara que tenían supo que Hermione ya les había explicado lo que estaba pasando.

—Esto no lo teníamos planeado, pero tenemos que adaptarnos a lo que sucede en cada momento. Este trabajo es muy importante.

— ¿Qué hacemos? —pregunta Luna, genuinamente preocupada.

—Diggory, tiene razón—les dice Harry— su hermana aun está en la escuela.

— ¿Cómo lo sabes? —pregunta Cho, aunque todos tenían expresión de estárselo preguntando.

—Tengo métodos para ubicar a las personas en el colegio, no es un método perfecto pero me da una idea cercana al lugar en el que se encuentra

— ¿Entonces sabes en donde esta? —pregunta Ron.

—No con exactitud, prepárense para entrar en acción, escóndanse en los salones cercanos a la casa de las serpientes, solo lleven a pocas personas, las menos posibles y que sean de entera confianza, en una hora empezaremos.

—Estaremos preparados.

—Seremos dos grupos, Yo llevare al primer grupo, nosotros entraremos, tu Luna te toca el segundo, con tu gente y la que lleve Neville, nos cuidaran las espaldas, lo último que quiero es una confrontación abierta en la entrada de la casa de Slytherin.

—Así lo haremos.

—Ginebra, Ron, ustedes esperen un momento más.

El par de hermanos se vieron preguntándose con la mirada, lo que estaba pasando.

—Nosotros nos vamos a llevar la parte más peligrosa de la operación—les explica Harry—, entre menos seamos, más discreto lo vamos a hacer lo cual será más seguro, pero aun así es peligroso, el objetivo es entrar y salir, si hay pelea lo vamos a hacer lo más rápido posible, al menos hasta llegar a la línea de Luna, entonces podríamos hacer algo mas eficaz. Dejando de un lado las recomendaciones, tenemos algunos juguetes que nos van a ser muy útiles—dice sonriendo, cuando saca una especie de navaja suiza de su bolsillo—Este es para ti Ron, como es un prototipo, este es el único que tengo.

— ¿Qué voy a hacer con esto? ¿Se los arrojo? —con sarcasmo.

—Presiona el interruptor de la navaja y veras lo que obtendrás.

Se sorprendió grandemente cuando la pequeña navaja se transformo en un gran mazo de construcción.

—Sorprendente.

—Síguelo presionando, hasta que encuentres lo que prefieres.

Según fue presionando, el instrumento se fue transformando, primero en un bat de quidditch, luego en uno más grande de baseball, incluso una simple barra de hierro, hasta que por fin regreso a su forma original.

—Un regalo realmente regio—con cara de niño en navidad.

—Pronto espero tener más con otras especialidades.

—Yo por mi parte tengo otra cosa—dice Hermione, trayendo con ella una caja de madera, al abrirla les muestra lo que parece ser una snitch, que cuando la saca de ella se convierte en un pequeño pájaro dorado que fácilmente cabe en la palma de la mano, a lado de donde cola al pájaro coloca unos lentes oscuros—, este es mi prototipo, te había prometido una herramienta para espiar, pues esto es lo mejor que encontraras.

— ¿Qué hace? —pregunta Ginebra.

—Lo muggles le podrían decir cámara espía, pero este sistema es mágico, y también más avanzado, solo que un poco mas grande. Con estos lentes podrás escuchar y observar donde sea que se encuentre el pájaro.

—Sorprendente.

—También se utilizan los lentes para controlarlos.

—Vamos bien equipados—dice Ginebra.

—Aun falta algo—asegura Harry.

Cambio de escena.

Según el plan que había ideado Harry, todos se habían colocado en sus posiciones, ocultos de cualquiera que nos los estuviera buscando con gran deteniendo. En un pasillo cercano a la entrada de Slytherin se encontraban Harry, Hermione, Ron, Ginebra y Amelia. Se encontraban esperando a que diera la hora que habían planeado para el ataque.

—Pudiste traer a Tonks—le dice Ginebra a Harry, haciendo platica, para bajar la tención.

—La profesora no es la persona más discreta que se pueda encontrar, además, me agrada que tenga una razón extra para venir a buscarnos si algo sale mal.

La sonrisa burlona de Harry iso comprender a Ginebra que sabía sobre lo de ella con la profesora, haciendo que se sonrojara tanto que casi brillaba.

—Oye Harry, ¿el método que usaste para encontrar a la niña, es el mapa del merodeador? —le pregunta Hermione cuando los otros tres empezaron a hablar sobre los detalles de la misión.

—Sí, pero este no es tan bueno como el antiguo, no sé si se deba a que el castillo es más grande o porque en esta ocasión mi padre y sus amigos estuvieron más ocupados en otras cosas, o tal vez la conjunción de ambas, la verdad es que me gustaría saber con mas exactitud en donde esta o si esta sola, pero nos la tendremos que ingeniar sin el mapa.

— ¿Por qué nunca es fácil para nosotros?—se queja Hermione.

—Nos toco vivir tiempo extraordinarios Hermione, hubiera sido muy aburrido vivir en otro momento—le contesta.

El momento que estuvieron esperando era cuando los prefectos dieran la última ronda por las afueras de la casa de Slytherin, el primer plan era atacarlos desde la distancia para poder entrar por la puerta principal, pero fue una idea de Ginebra la que con los recursos de Hermione lograrían tener más éxito. Lo primero que hicieron fue arrojar bombas de polvos peruanos, Ginny tenía una buena dotación de estas con las cuales iría cubriendo todo el camino, esta sería su estrategia para pelear lo menos posible, estaban convencidos que funcionaria pues hasta el momento solo se conocía un método para ver en aquella oscuridad, los lentes que había creado Hermione basándose en los de Jack, (los cuales solamente tenían ella y Harry), los demás usaban los modelos que ella había creado, que si bien no eran tan buenos, eran bastante avanzados. Esta estrategia la complementaba Ginny con su cámara espía la cual enviaba adelante de ellos para lograr avisar a sus compañeros cualquier problema que se fueran a encontrar.

—Bajemos a los sótanos—ordena Harry.

En el primer piso solo encontraron a tres estudiantes los cuales sin siquiera darse cuenta fueron dejados inconscientes con hechizos.

Por la hora que habían elegido, no había personas en los pasillos. Tal vez fuera el hecho de que todo le estaba saliendo demasiado bien, pero Harry estaba bastante convencido de que estaba metido en una trampa.

De un modo realmente muy artificial, investigaron entre los pasillos del segundo sótano, hasta que llegaron a una habitación en la que escucharon el sollozo de una niña. Utilizando de nuevo los polvos peruanos entran a la habitación, en la cual solo se encuentran dos "guardias" cuidando a la prisionera, la cual tienen encerrada en una jaula que más bien parase diseñada para guardar algún tipo de mascota, pues apenas tiene espacio para mover la cabeza. Algo indignados por el trato que la niña había recibido, dejaron de lado las varitas para encargarse de los guardias de un modo más físico, Ron por su parte convirtió su nuevo juguete en un gran martillo de construcción, con el cual le quito y le rompió las manos a uno de ellos, quien a siegas lanzaba algunos hechizos sin ningún éxito, mientras que su compañero era derribado por Harry, quien utilizando su agilidad y velocidad no tiene problema para elevarse lo suficiente como para impactar una patada con ambos pies en el rostro, para luego terminarlo con un golpe seco a la cabeza con la trasera de la varita.

—Te estás volviendo muy amable Harry—le dice Ron.

—No tenemos tiempo para divertirnos, aun tenemos que salir de aquí.

Por seguridad de la prisionera decidieron trasladarla con todo y jaula, temiendo que si la abrían sin tener cuidad pudiera haber una trampa para lastimarla. Con eso en mente, Hermione la eleva con un hechizo y la amarra a si misma para que no se perdiera en la huida.

—Vámonos—les ordena Harry.

Cuando salieron al pasillo se encontraron con que en la entrada a las escaleras ya los estaban esperando, era un grupo de Slytherin comandados por uno de los hombres de confianza de Malfoy, Zabini.

—Por Lord Malfoy, no los dejes escapar—les ordeno, antes de ver como desaparecían dentro de una nube negra.

Aunque estaban bien situados, no pudieron lograr una defensa adecuada, pues aunque lanzaron muchos hechizos estos no estaban bien dirigidos y los que si fueron detenidos por Harry y Ginebra, mientras que Hermione protegía a la prisionera, y Ron por su parte había convertido de nuevo su navaja, ahora en un bat de baseball, con el cual dejo de ser una calamidad para sus oponentes para convertirse en un desastre natural, además que siendo acompañado por Amelia, quien aparentemente estaba aprendiendo bastante bien las instrucciones de su mentor. A duras penas Zabini logro dar la alarma a la casa. Lo cual es indicio que definitivamente tenían que salir de ahí.

A diferencia de esta primera barricada, los demás Slytherin no lograron coordinar nada contra ellos, solamente fueron enfrentándoles en pequeños grupos de dos o tres adormilados estudiantes. Para cuando en toda la casa se dieron cuenta de que habían sido invadidos, Harry y sus dos grupos ya habían dejado la zona, tomaron de broma el hecho de que ningún Slytherin pudo dormir aquella noche, preparándose para otro ataque que nunca llego.

—Sáquenme de aquí, por favor—les rogo la niña llorando, cuando ya se encontraban en el último piso de la torre Gryffindor. Posiblemente les había dicho muchas cosas más, pero Hermione había silenciado la jaula para que no se escuchara nada, para que nadie mas se diera cuenta de lo que en realidad llevaban en aquella caja. Algo que había preferido no comentar a Luna y los suyos.

—No te preocupes, estas entre amigos, pronto te sacaremos—la intenta reconfortar Luna, quien se veía alterada por la situación en la que habían encontrado a la niña.

Entre Cho y Hermione retiraron algunas maldiciones bastante desagradables que seguramente habían colocado para evitar algún intento de fuga, algo totalmente imposible considerando la total inmovilidad de la prisionera, a la cual seguramente habían tenido que meter inconsciente para lograr acomodarla. Cuando por fin se vio libre, se dejo caer en el regazo de Luna, llorando, ya fuera por la felicidad o por el miedo que había pasado, o ambas cosas. Luna era a la única que conocía de aquel extraño grupo.

—Luna ¿te puedes encargar de que llegue segura a la casa de su hermano?

— ¿No sería más seguro para ella que se quedara en mi torre, ya que fue secuestrada de la suya? Además de que esta mucho mas cerca.

—Si así lo prefieres, yo no tengo ningún problema, solo infórmenle a su hermano, no quiero que piense que fallamos en la misión.

—Así lo hare.

—Ron, lo mejor es que los acompañes, para mayor seguridad, tal vez den un contragolpe esta noche—sin creerlo realmente, pero prefiriendo evitar cualquier contingencia.

—Está bien—dice Ron, tal vez esperanzado de tener un poco mas de acción aquella noche, algo realmente muy difícil de que sucediera, como Harry sabia.

Cuando por fin todos se fueron a descansar lo que quedaba de aquella noche, se quedaron Harry y Hermione un poco más en aquella sala de juntas-Bar que tenían casi a alado de su habitación.

— ¿Qué crees que realmente sucedió Hermione? —le pregunta Harry, después haberse casi arrojado a uno de los sillones de cuero que tenían en aquel lugar.

—Me da muy mala espina. —le dice con sinceridad, de pie a lado de él—definitivamente querían que entráramos a la casa de Slytherin.

—Sí, pero ¿para qué? —se pregunta Harry—, si hubieran querido tendernos una emboscada, la hubieran preparado mejor.

—Lo más evidente seria pensar que Malfoy secuestro a la hermana para chantajearlo o al menos atemorizarlo.

—Sí, pero esa idea aun no me convence, aunque es algo que Malfoy haría, él es mucho más cuidadoso, es como si hubieran intentado hacer todo lo posible para que nosotros la liberáramos.

—La verdad es que no lo sé—igual de confundida que el.