Derechos de autor: EL MANGA, EL ANIME Y LOS PERSONAJES DE ESTA SON DE RUMIKO TAKAHASHI (y algunos inventados XD). LA HISTORIA ES DE MI AUTORÍA

ESTE FIC ES PARA MAYORES DE 18, CONTIENE LENGUAJE INAPROPIADO, ESCENAS CON GRADO DE VIOLENCIA MODERADO A ALTO, ASÍ COMO UNO QUE OTRO LEMON.

- blablabla -= diálogo en voz alta

"blabla" = pensamiento del personaje

-x-x-x-x = cambio de escena

Capítulo 6:

- Disculpa el atraso, hubo un accidente en el camino y el autobús se tuvo que desviar – informaba Akari mientras tomaba asiento frente a su amigo.

- Me hubieras mandado un mensaje, sabes que me preocupo si se retrasan – respondió con su voz grave

- Shinno, eres muy dulce, pero apenas fueron 10 minutos – le comentó entre risitas.

Cuando la camarera se retiró para ir a preparar su pedido, el ojiazul decidió colocar un tema aparte al que realmente los convocaba, para que cuando lo hablaran, nadie los interrumpiera.

- Ha pesar de que las noches están más heladas, se nota un aumento del público los viernes y sábados –

- Cierto, con Akane a penas dimos a vasto anoche – respondía Akari mientras asentía con su cabeza

- Por lo mismo, quiero pedirle a Daisuke que nos comience a apoyar esos dos días. ¿Qué te parece? –

- Creo que sería lo mejor, porque quedé muerta anoche –

- Disculpen, acá les traigo su pedido – informaba la camarera mientras colocaba las tazas frente a cada comensal, así como los pedazos de pastel que cada uno había solicitado.

- ¿Crees que Akane se oponga? – preguntó un tanto preocupado por la reacción de su amiga

- Hmmm… puede ser que lo tome a mal, ya sabes cómo se pone cuando creen que le cuestionan su capacidad – tomó un sorbo de su té – Déjame ser yo la que se lo plantee, así verá que es por un tema de que realmente necesitamos más manos y no por desconfianza –

- Me parece, así nos evitaremos conflictos – luego de dar un sorbo a su café, Shinnosuke exhaló como si hubiese retenido el aire debido al tema que tocarían ahora – Bien, dime Akari… ¿qué querías hablar de Taro? –

Ella lo miró serio, dejó la taza sobre la mesa sin soltarla con ambas manos… también era algo complicado, sobre todo porque se trataban de sospechas y nada concreto.

- Creo que Taro le está haciendo algo a Akane – dijo luego de pensar bien cómo expresar sus ideas, aunque se percató que no había sido la correcta, pues la cara de Shinnosuke se deformó en una de rabia.

- ¡¿Acaso ese maldito se atrevió a tocarla?! – casi gritaba colérico el ojiazul

- No no no – se apuró en negar la castaña acompañando con el movimiento de sus manos – No le ha hecho nada de esa manera… -

- Me asustaste Akari… - dejó salir el aire contenido - entonces, ¿qué crees que le está haciendo? –

- Pues… no sé bien cómo explicarlo… pero ella está… distinta –

- ¿Cómo distinta?, ¿a qué te refieres? –

- No sé… distinta, ya sabes… siento que se está dejando manipular por él –

- ¿Manipular?, ¿cómo? – aunque Shinno tenía el mismo presentimiento, quería saber detalles que quizás él pudiera desconocer.

- Por ejemplo, últimamente Akane se ha comprado ropa que la hace ver estupenda, te juro que no habría hombre que le quitara los ojos de encima… pero cada vez que se la muestra primero a Taro, jamás la termina usando. Siempre que le pregunto tiene una excusa: que no es cómoda, que el clima, que cambió de opinión, que no funcionaba el cierre… ¡y yo sé que son puras mentiras! – exclamaba frustrada la castaña.

- Akari… ¿qué estás pensando? -preguntó sin tapujos

- Creo que le pone problemas para vestirse como quiere… como si fuera su dueño. Sin contar el tema de la fotografía – le recordó, pues ese había sido tema de conversación entre ellos hace casi un año y medio atrás - Tengo miedo Shinno – confesó aguantando la pena que su voz no se molestaba en ocultar – tengo miedo que ese imbécil la esté manipulando. Nunca me gustó, desde que Akane me lo presentó me dio mala espina… yo se lo dije, pero ella me pidió que le diera una oportunidad. Pero estoy segura Shinno, su mirada me lo dice… esos ojos no reflejan otra cosa que no sea maldad. A mí no me engaña, pone carita de niño bueno, pero yo no me la trago… No Shinno, conmigo no. Incluso podría apostar a que el hijo de puta la engaña, eso de que su trabajo le demanda tanto tiempo no se la compro… y tengo miedo de que esto termine mal para Akane – las palabras salieron de su boca como si llevasen demasiado tiempo siendo guardadas a presión. Al finalizar respiró profundo tratando de calmarse, el temor que sentía porque ese idiota le hiciera algo malo a su amiga era tan real que hacía que su piel se erizara de solo pensar en las posibles consecuencias si esa relación continuaba.

Shinno la miraba con la desolación reflejada en sus ojos, él se había dado cuenta que su mejor amiga estaba presentando algunos cambios, muy leves quizás, pero que eran una clara señal de la influencia que estaba ejerciendo la relación con ese malnacido. A él tampoco le había agradado el tipejo ese cuando la peliazul se lo presentó, el muy "machito alfa" le dio un fuerte apretón de manos, así como le lanzó una mirada de odio cuando la chica le comentó que era como su hermano. Sí, él como hombre entendía la necesidad de "marcar territorio", pero esa mirada era posesiva… podría jurar que trató de fulminarlo con sus ojos.

- Yo también me había dado cuenta Akari – confesó bajando su mirada – Y también tengo miedo, pero cada vez que intenté decirle a Akane que ese idiota no era para ella, se enojaba y dejaba de escucharme… sinceramente, no sé qué puedo hacer yo – musitó cabizbajo, le dolía ver que no eran solo suposiciones suyas. Una parte de su corazón rogaba que fueran royos de él, que en verdad su amor por ella le hacía ver cosas que no pasaban... porque eso significaría que su amiga no estaba con un tóxico. Pero Akari le había demostrado que su temor era justificado y ahora no sabía que podía hacer para evitar que las cosas escalaran.

El silencio reinó en esa mesa por algunos minutos, cada castaño tenía la mirada perdida, cargada de preocupación y de miedo. Sus sospechas habían sido casi confirmadas, por lo que la frustración era parte de sus mentes… la única solución visible sería conversar con su amiga, el problema es que ella era orgullosa y testadura, veían poco probable que asumiera la realidad de la situación.

- ¿Qué haremos? – preguntó acongojada Akari

- No lo sé – respondió un triste Shinnosuke. Ambos amigos quedaron con un sabor amargo luego de esa conversación, solo habían podido confirmar sus sospechas… pero no lograron establecer un margen de acción para hacer entrar en razón a la peliazul.

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Akane no podía más de felicidad, aquel lugar era hermoso, todo en él era una bella postal que se encargó de retratar con su cámara. Luego de que Ranma le demostrara que a esa altura la profundidad del río no superaba de sus rodillas, se animó a cruzar junto con él para sacar más fotos… no podía creer que un lugar así pudiese existir. Se sintió agradecida, su corazón latía de felicidad a más no poder.

- Si tú estas siempre sacando fotos, ¿quién te las saca a ti? – le preguntó en un momento el trenzudo

- Antes lo hacía Nabiki, ahora… uso esto – le contestó melancólica para después sacar de su bolso un pequeño trípode junto a un obturador inalámbrico, acompañándolo con una sonrisa que claramente era falsa. Él solo enarcó la ceja como respuesta y el tema no fue vuelto a tratar.

Cuando volvieron a cruzar el lecho del río, se acercaron hasta donde estaban sus mochilas aún apoyadas en aquel árbol.

- Será mejor que comamos algo antes de que continuemos –

"¿Comamos?, ¿continuemos?" repitió mentalmente Akane… "¡comida!" cuando esta palabra invadió sus pensamientos, golpeó su palma derecha contra su frente, "con los nervios de elegir un traje de baño olvidé por completo prepararme algo", sus labios hacían un pequeño puchero en protesta por tamaño descuido.

- No te preocupes, no iba a permitir que nos envenenaras así que traje unos sandwichs – informaba burlonamente Ranma mientras le alzaba un paquete con la comida dentro además de colocar una manta en el piso para que se sentaran sobre ella.

- ¡Ooooye! – fue el reclamo de la peliazul ante la frase dicha por su acompañante, para luego tomar de mala gana la comida y sentarse – Esta… pasable – dijo luego de un mordisco, no le daría el gusto de decirle que estaban ricos.

- Jajajaja… sabes que están exquisitos – replicó entre mascadas el trenzudo.

Disfrutaron en silencio, sus estómagos agradecían por aquella merienda que llegó en el momento preciso, de lo contrario, el concierto de reclamos hubiera resonado en sus cuerpos. Ranma se levantó con toda la intención de continuar con aquel viaje, cuando el sonido de un celular invadió la tranquilidad del bosque.

- Disculpa – musitó Akane mientras se levantaba de su lugar. Al verificar en la pequeña pantalla quien llamaba, abrió el celular feliz de contestar – Aló, ¡hola amor! – exclamó alegre, dándole la espalda al trenzudo – Todo bien, ¿y tú?... vaya, ¿harta pega entonces?... pucha amor… ¿yo? Emmm me vine al parque a sacar unas cuantas fotos – a pesar de que el azabache aparentaba no estar escuchando, se sorprendió cuando la peliazul mintió a su novio al decir que estaba en un parque, eso no se lo esperaba. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la voz de la joven comenzó a disminuir, a la vez que la tristeza se adueñaba de ella, como si estuviese siendo regañada – Amor yo… lo sé, pero… no, no es eso… sí, entiendo… pero… yo… - definitivamente el imbécil al otro lado del teléfono no la dejaba hablar, lo cual le estaba molestando de sobremanera al ojiazul – Sí, yo… - un suspiro de resignación escapó de los labios de la chica – Los lugares y las personas no venden, los productos sí – repitió aquella frase que tanto odiaba – Lo sé amor, lo siento – "¿por qué mierda se disculpa?" se preguntaba un furioso Ranma, no podía creer que el pelafustán fuera capaz de causarle ese daño, "¿en qué le influye que ella en su tiempo libre haga lo que ama?"; si fuera por él, aquella frase se la metería por donde no llega la luz del sol al cuerpo del mequetrefe ese – También te amo, adiós – cortó una cabizbaja Akane.

Se quedó de espalda al trenzudo parada mirando sus pies, le dolía que su novio se encargara de tirar por el suelo una de sus pasiones, aunque entendía que lo hacía porque la amaba y quería su bienestar, no comprendía qué tenía de malo darse un gusto de vez en cuando. Inhaló profundo tratando de calmar su lastimado corazón, sentía las ganas de llorar luchando por apoderarse de sus ojos, por lo que exhaló todo el dolor para evitarlo. Repitió la acción un par de veces antes de girarse con una sonrisa falsa para mirar a su acompañante.

- Dijiste que teníamos que continuar, ¿a qué te referías? – preguntó forzándose para que su voz no sonara entrecortada.

- ¿Estás bien? – preguntó el ojiazul preocupado, por más que tratara de ocultarlo, definitivamente la chica no estaba bien después de la llamada.

- Sí, claro… ¿por qué no lo estaría? – preguntó haciéndose la lesa

- Bueno, porque… -

- No digas tonterías – lo interrumpió – Ahora dime, ¿por qué dijiste que teníamos que continuar? –

Ranma tomó aire, negó con su cabeza mientras pensaba que si ella no quería hablar, debía respetarlo, total… él tampoco era muy bueno cuando se trataba de expresar sus emociones.

- Aún no hemos visitado el lugar por el que te dije trajeras traje de baño… dejé lo mejor para el final – guiñó un ojo tratando de amenizar el ambiente.

Cuando Akane escuchó la mención del bañador no pudo evitar que sus mejillas se tornaran de un tono carmesí, había olvidado por completo que lo había traído. Cuando se percató que su vecino comenzaba a guardar las cosas en la mochila, ella repitió el proceso dejando su cámara afuera.

- Será mejor que la guardes, el camino es un poco complicado y podría romperse si te caes… como eres media torpe – explicó con tono burlón. La respuesta de la chica lo hizo reír a carcajadas, pues ella le sacó la lengua en un gesto tan infantil que no se lo esperaba.

Se trasladaron hacia el norte entre el bosque, de manera paralela al río. Más de una vez Akane tropezó, cayendo sobre sus rodillas y manos, lo que provocada una carcajada bien animada por parte de Ranma, además de la palabra "Torpe" saliendo de su boca, lo que derivaba en el ceño fruncido y un mohín de labios por parte de su compañera.

Cuando el ruido de una cascada se hizo más fuerte, desviaron su camino hacia el lecho del río. La peliazul parecía una niña a punto de recibir un regalo de navidad, pues trataba de avanzar lo más rápido posible hacia la fuente del sonido. Está demás decir que al llegar retrató cada centímetro del hermoso lugar con su cámara fotográfica. Ranma solo se dedicaba a verla, por alguna extraña razón no quería perderse ninguno de los gestos de su vecina, tenía que asumirlo… esta chica lo tenía embobado sin hacer un esfuerzo por lograrlo, lo que para su ego fue sorprendente, "primera vez" pensaba pues las mujeres constantemente trataban de llamar su atención, aunque él no lo quisiera, "obvio, ¿quién puede resistirse al encanto Saotome?" se recordó.

- Bien, si ya estás lista, debemos continuar – le informó luego de varios minutos detenidos en ese lugar

- ¿Aún hay más por ver? – preguntó sorprendida

- Créeme, dejé lo mejor para el final – repitió con una sonrisa ladina en su rostro. La cara de sorpresa y felicidad que puso la chica solo provocó que su pecho se hinchara. Se sentía orgulloso de ser él quien generara tal alegría en ella, que esa sonrisa fuera dedicada solo a él era un nuevo placer que acababa de descubrir.

Debido a que lo que restaba de camino era en una pendiente, el trenzudo ofreció su mano como apoyo, lo cual fue rechazado en un principio por la joven de ojos avellanas, pero que terminó aceptando luego de resbalarse un par de veces. Así estuvieron por unos 15 o 20 minutos, él iba un par de pasos más adelante, pero en ningún momento se soltaron, lo cual fue agradecido por la chica, de lo contrario, hubiera besado el suelo más de una vez. Además, la peliazul iba disfrutando de la panorámica que el bien trabajado y formado trasero del chico le propinaba… "soy una pervertida" se repitió en más de una ocasión por no despegar sus ojos de aquella parte del cuerpo de su vecino.

La vista que tenían al llegar a la cima era impresionante, solo se podía divisar el hermoso bosque florecido que era interrumpido solamente por el bello caudal del río. No se divisaban cables de electricidad ni casas ni edificios. Akane no podía creer que tal mágico lugar existiera, retrató un par de fotos cuando el azabache la interrumpió.

- Vamos, después sacas más fotos… valdrá la pena esperar – guiñó un ojo al finalizar.

Sin pensarlo, la peliazul lo siguió unos metros más. Llegaron a un punto en que el lecho del río se enanchaba lo suficiente pero sin aumentar la velocidad de sus aguas… parecía que la calma del lugar influía hasta en el torrente, si no fuera por la cascada, Akane podría jurar que eso era una laguna.

- Ahí hay unos arbustos, te puedes cambiar allá – informó Ranma mientras dejaba sus cosas a unos metros de la orilla.

- ¿Nos…. Nos vamos a meter al río? – preguntó temerosa

- Confía en mí, no te arrepentirás… ahora, ve y cámbiate – la chica asintió y se giró, pero su andar se detuvo cuando volvió a escuchar esa voz grave – Y no te preocupes, no te espiaré… no eres mi tipo – concluyó disfrutando ver como la mujer se iba hecha una furia hacia los matorrales.

Cuando ella salió envuelta en una toalla, fue el turno del trenzudo en ir a cambiarse. Por un momento pensó en hacerle una broma, pero decidió callar. Ella se veía tan tierna, pues sus mejillas estaban sonrojadas y su rostro era similar al de una niña enfrentándose a gente nueva. Rápidamente se colocó su traje de baño y salió de los arbustos con su torso desnudo, lo cual provocó que su compañera se girara desviando la mirada hacia el río, había logrado su cometido: que se incomodara. Él sabía que su cuerpo era digno de los dioses, puesto que diariamente entrenaba y eso era un atrayente para las féminas. Sonrió de lado al percatarse de la reacción de la peliazul, pero claramente se hizo el desentendido. Ella aún seguía envuelta en la toalla, privándolo de disfrutar de una vista que deseaba hace mucho.

- Vamos, no te vas a bañar con la toalla puesta, ¿o sí? -preguntó burlonamente

- ¿Bañar?, ¿nos vamos a meter al río? – volvió a preguntar con un dejo de temor en su voz

- Al río no, a las aguas termales – le respondió como si fuera lo más obvio del mundo

- ¿Aguas termales?, pero acá no hay aguas termales… solo está el río –

- Mira mejor -

La peliazul frunció levemente el ceño para luego comenzar a recorrer todo su entorno con la vista, buscó y buscó con la mirada las famosas aguas termales, incluso miró hacia el bosque tras ella, pero nada… no lograba verlas.

- ¿Me estas tomando el pelo? – preguntó molesta

- Jajajaja, ¿en verdad no las ves?... están frente a ti – dijo con tono burlón

- Solo está el río – respondió como si el tonto fuera él

- Mira bien – la incitó otra vez

Akane no solía perder la paciencia tan fácilmente, o sea, sabía que era "mecha corta", pero con él solía tener menos tolerancia que con cualquiera. Una vez más dirigió su vista hacia el tranquilo caudal del río… no, no lograba ver nada parecido a aguas termales.

- Fíjate en la orilla – escuchó la voz grave tras ella… y allí estaban. Justo a un costado de donde terminaba el río, entre las piedras que conformaban la "playa" había dos pozas que se llenaban con el agua del caudal, pero desde ese espacio salía vapor… tal como las aguas termales.

- No puede ser – exclamó sorprendida – pero… ¿cómo? –

- No tengo la explicación lógica, solo sé que a un costado del río el agua se calienta lo suficiente… es lo mejor, ¿no lo crees? –

Akane no cabía en su asombro, era algo demasiado increíble y maravilloso como para que fuera verdad. Mientras seguía "pegada", su bien trabajado vecino pasó por su lado, dejó la toalla a un costado de una de las pozas y se metió. Al estar en contacto con el agua, dejó salir un "ahhh" que sonrojó a la peliazul, por lo que rápidamente se sacó la toalla y se acercó a la que quedaba vacía. Con temor se fue metiendo lentamente… no se percató que esta pequeña acción junto a su ajustado bikini que calzaba perfectamente a su bien torneado cuerpo causó que el trenzudo tapara con ambas manos aquella parte de su cuerpo que decidió despertar ante tal tormento… "Esto es una tortura… ¿qué acaso no se da cuenta de lo que provoca?... maldita sea que se ve sexy" su mente no paraba de maldecir ante la situación que estaba viviendo, la cara de placer que ella colocaba solo intensificaba su deseo de como fuera poder tocar esa nívea piel y recorrerla con sus labios hasta aprendérsela de memoria.

Ranma no lograba comprender qué era lo que tenía esa chica que producía ese sin fin de emociones en él, jamás había deseado tanto a una mujer como le pasaba con ella, nunca se había excitado con algo tan simple como verla meterse al agua o pegarle una patada a alguien… no, lo que le estaba pasando no era normal. Además, había algo en ella que le provocaban ganas de tenerla cerca, pero no lo podía explicar. Esa fue la razón por la que le pidió ducharse en su casa, la abuela Daimonji le había ofrecido amablemente su ayuda, pero él la desistió informando que ya había hablado con otro inquilino.

Ahora sin haberlo pensado, terminó invitándola a SU lugar favorito, el cual era un secreto hasta para su mejor amigo y estaba sufriendo de ver a semejante diosa que se había atrevido a romper todos sus esquemas… ¿es que acaso el Gran Ranma Saotome estaba sintiendo algo además de deseo por su vecina?... "no, eso no puede ser" se frenó mentalmente, apenas la conocía, ¿cómo podría sentir algo?. Su cabeza comenzó a buscar desesperadamente alguna respuesta lógica ante esta situación desconocida, pero al ver que todos sus pensamientos terminaban asociados a cierto músculo en su pecho responsable de sus locos latidos, su instinto de defensa se activó creyendo que el sonrojo de sus mejillas sería asociado por la peliazul a sus sentimientos y no al calor que producía el agua termal, por lo que rápidamente salió de su poza, se acercó a la de su vecina, la tomó en brazos y antes que ella pudiese reaccionar, la lanzó al río (que a esa altura, era tan profunda como una piscina profesional después del primer metro que estaban al borde, los cuales no superaban las pantorrillas del chico).

Solo atinó a reír mientras ella alcanzaba a gritar de la sorpresa, su estómago comenzaba a doler de tantas carcajadas, así como las lágrimas se escabullían de sus ojos nublando su vista. Pero a medida que el tiempo pasaba, su rostro fue dejando de lado la algarabía para pasar a una de preocupación al darse cuenta que la chica en todo este tiempo no había salido. Sin meditarlo, se lanzó de un piquero para verla en las profundidades luchando desesperadamente por salir a flote. Con sus fuertes brazos la atrajo a su cuerpo y juntos salieron a la superficie, nadó jalando el ligero cuerpo mientras ella tosía en su desesperación por recuperar el oxígeno. Cuando llegaron al terreno en que podía apoyar sus pies, la tomó en estilo nupcial para salir y luego sentarse con ella aún entre sus brazos en la orilla.

- ¡Pero tonta!, ¿cómo no me dices que no sabes nadar? – la retó sin soltarla, el susto que sintió al verla hundirse en las profundidades del río fue más de lo que creía soportar. Pero ella no respondió ni le rebatió, solo seguía acurrucada fuertemente en su pecho mientras sollozaba y tiritaba. Ranma no sabía si esto último era por frío o por el susto, temiendo que se pudiese enfermar, se levantó con ella aún en sus brazos y se metió a una de las pozas. Ella sollozó más fuerte, pero él se acomodó dejándola en su regazo, para luego comenzar a mecerse hacia adelante y atrás mientras acariciaba suavemente su pelo.

- Shhhh… ya pasó, ya pasó – acompañaba cada tanto con esas palabras sus gestos. Lentamente la tensión del frágil cuerpo pegado a él comenzaba a desaparecer, para también ir deteniendo las lágrimas que caían por las mejillas. No se percató cuando la peliazul se quedó dormida en su regazo, aún acunada por sus brazos. Decidió no moverse, se sentía culpable por el susto que le hizo pasar… además, un extraño sentimiento de protección nació en lo profundo de su corazón. "No te preocupes Akane, no dejaré que te pase algo, yo siempre te protegeré" prometió a la par que atraía más su cuerpo al de él, no sabía por qué, pero necesitó hacer esa promesa silenciosa…

Continuará…


Hola hola a todos! ¿cómo estuvo su fin de semana?

Bueno, quiero agradecerles a todos quienes me dejan sus reviews, sus opiniones o teorías sobre esta historia… de verdad que me sacan una sonrisa cuando los leo!, así que los invito a seguir haciéndolo jajajajaja. También gracias a quienes agregaron esta historia a sus follows o a favorites, mil gracias por el apoyo!

Antes de comentar este cap, solo quiero aclarar dos cosas sobre esta historia: 1) sí, he ido dejando pequeñas "pistas" sobre distintas situaciones que ocurrirán en el futuro (si no se han percatado, les recomiendo leer de nuevo 😉 ), soy una persona detallista y les dejé migajas de pan en el camino jajajaja. 2) Akane lleva un buuuuen tiempo con Taro, por lo que no es llegar y meterse con nuestro dios griego, para quienes quieren verlos juntos… tendrán que tener paciencia, eso no quita que veamos cada vez más acercamientos. Pero entiéndanme, ella está enamorada y no es llegar y tirar una relación por la borda por alguien que recién conoció.

Con respecto a este capítulo: espero de corazón que les haya gustado. Al principio vemos a Shinno y Akari full preocupados, ¿sus temores serán certeros o solo exageran?. Luego tenemos a nuestra parejita en ese hermoso lugar de ensueños, todo bien hasta que llama el tóxico. Nuevamente vemos la bandera roja: si tu pareja no te apoya, no te motiva a cumplir tus sueños y los pisotea a cada instante… AHÍ NO ES (la excusa de que lo hace porque te quiere/ama/preocupas son puros blablá para manipular).

En relación a la descripción de las pozas de agua termal… sé que en mi país hay unas así (casi literalmente, aunque el cause del río es bastante movido), peeeero no recuerdo el nombre del lugar, solo lo recuerdo porque lo vi en un programa (gracias Pancho Saavedra y "Lugares que hablan").

Ya al final vemos como Ranma, por destartalado mete las patas y casi se ahoga nuestra querida Akane… no sé ustedes, pero morí de amor cuando visualicé tenerlos a los dos con él arrullándola para calmarla.

Ya el próximo cap acabará esta salida… ¿alguna idea de lo que se viene?, también podremos ver qué ocurre después… acepto teorías.

Discúlpenme por no responderles sus reviews, estoy full pega (de hecho, tuve que venir a un colegio a realizar una evaluación presencial), prometo que el otro cap sí o sí se los contesto. Que tengan una excelente semana!