— ¿Qué es lo que quiere que hagamos? —le pregunta Ginny a Hermione, al día siguiente de la pelea de extracción de la casa de Slytherin.
—En pocas palabras, crear caos—le explica.
Ambas estudiantes se encontraban hablando en el comedor del colegio, un poco alejadas de sus demás compañeros.
—Eso no es muy especifico, además, yo opino que teniendo a mi hermano no hay mucho que necesite mi ayuda.
—No es lo mismo, de hecho esto sería como pago por el juguete que te di—recordándole la herramienta espía que le había regalado.
—Entiendo.
—Por otra parte, lo que buscamos es un efecto muy diferente que el que causa tu hermano al destruir todo lo que tiene en frente. Necesito que crees una identidad diferente para nosotras, algo que aunque se relacione con nuestra casa no pueda haber pruebas que especifique exactamente quién es.
—Es algo bastante complicado lo que me estas pidiendo.
—Tienes más imaginación que yo, y definitivamente eres mejor con la aguja y las telas, además debes tomar en cuenta a Amelia, se la voy a pedir prestada a Ron.
—Un grupo muy ecléctico, ¿Por qué nos eligió a nosotras tres? En lo personal me parece una idea bastante mala.
—Un modo muy desagradable de decirlo—le dice más seria—, me lo encargo a mi, soy yo quien elegí a las dos, porque considero que podemos funcionar muy bien como equipo, si realmente no quieres participar, no te voy a obligar a ayudarme—fingiendo un inicio de llanto.
—No es para tanto, claro que te voy a ayudar—intentando enmendarse—, te aseguro que para final de semana ya tendré algo preparado.
—Eso espero—recuperada rápidamente.
—Si serás…
— ¿Cómo vas con la maestra? —le pregunta, cambiando de tema.
Su respuesta fue una sonrisa soñadora.
—Esa sonrisa tuya dice mucho.
—La verdad es que no es fácil, empezamos de un modo confuso.
— ¿Confuso?
—Demasiado alcohol, luego seguimos peor, ella estuvo a punto de renunciar al colegio, pero al final creo que arreglamos nuestros problemas, o al menos los primeros.
— ¿Y a ti como te fue?
—Mejor que cualquier expectativa que pudiera haber tenido, pero me parece que tendremos que dejar esta plática para luego.
— ¿Por qué?
Hermione no alcanza a dar una respuesta pues son interrumpidas por una de las profesoras, una de las más jóvenes, pero que estaba vistiéndose un modo más similar a McGonagall que a alguien de su edad.
—Buenos días señoritas, tuve una cancelación en la siguiente hora de clase, le pregunto señorita Weasley si aun quiere esa clase extra que me había pedido—le pregunta muy seria la profesora Tonks, aunque con su mirada expresara todo lo contrario, pues aunque lo intentara no podía ocultar la alegría que sentía. Aunque el engaño era totalmente innecesario, pues seguramente Hermione y Harry eran los únicos que conocían la situación aparte de ellas dos.
—Claro que si profesora, discúlpame Hermione, realmente necesito mis "clases extras", nos vemos luego, luego te llevo unos bocetos—se despide rápidamente de su amiga—, podemos irnos profesora.
—No te preocupes, luego terminamos de hablar—le dice sonriendo. Aunque en el fondo aun no estaba totalmente segura de si realmente fuera correcta aquella relación.
El si era correcta o no su relación era lo último que le preocupaba
—Espero que esto no sea parte de otro ataque de moralidad de tu parte—le dijo cuando después de entrar al despacho de la profesora, esta sierra la puerta.
—No, claro que no—le contesta reflejando un poco de nerviosismo, por las palabras hirientes que le había dicho—, no hemos tenido ninguna oportunidad de hablar desde la fiesta.
—La verdad es que durante la fiesta no hablamos mucho, casi se podría decir que abusaste de mi—Ginny no pudo evitar sentir cierto placer por el pequeño gesto de susto que vio en su "profesora" —, creo que hablar no nos lleva a nada bueno.
—Yo, no sé como disculparme, realmente me siento muy mal por lo que te dije.
—No lo dije para que te sintieras mal, solo para que intentes resarcirme—le dice con su sonrisa mas coqueta.
—En ese caso creo que puedo mejorar un poco esta situación.
Aunque Tonks era una adulta hecha y derecha, de hecho una profesionista preparada y dispuesta para su trabajo, pero cuando se encuentra con aquella adolecente, casi una niña, ella misma se convertía en una colegiala enamorada. Llegando a límites insospechados, cosas que nunca antes le habían pasado, un día se descubrió a si misma escribiendo el nombre de Ginebra en unos exámenes que estaba calificando, tuvo que decirle a su alumno que había perdido su examen. Besarse en medio de un salón de clases, en el cual se tenían que comportar como maestra y alumna le daba un toque de peligro que les encantaba a ambas, sobre todo cuando Ginny la impulso un poco para que se sentara en la silla atrás de su escritorio.
—Es hora de mi examen, ¿no lo cree profesora? —le dice mientras desabrocha su corbata.
—Así es señorita Weasley—le contesta jugando—más le vale esforzarse, debe saber que soy muy severa.
Al desabrochar su blusa obtuvo un sobre pasa las expectativas, calificación que mejoro pronto al seguir el curo de los acontecimientos, se olvidaron pronto de las calificaciones cuando Ginny se sentó en las piernas de Tonks rodeándola con las suyas.
—Disculpe profesora, tiene un momento…—ambas escucharon que alguien decía fuera del salón.
Ginny a duras penas tuvo tiempo de esconderse debajo del escritorio, antes de que un grupo de alumnos de sexto grado entraran al salón.
—Oiga maestra, tenemos un problema con la tarea que nos encargo…
Tonks estaba totalmente convencida de que si le pusieran atención durante su clase no tendrían ningún problema con su tarea, y seguramente si dejaran de hacer bromas estúpidas les hubiera podido resolver su duda en unos pocos minutos, pero eso era demasiado fácil para ella, tenía que complicarse todo. Lo primero fue que al ver que sus compañeros de estudios no se iban del lugar, Ginny empezó a aburrirse por estar debajo del escritorio, y no se le ocurrió otra cosa con la cual jugar que con las piernas de su novia y maestra, y realizando ciertos juegos dentro de las mismas, a Tonks le hubiera encantado todo eso, pero definitivamente no era el mejor momento para esto.
—Mire maestra, lo que olvidaron en la clase—dice uno de ellos con tono burlón.
—Por Merlín…
Lo que el joven había encontrado, para horror de la maestra, era nada más y nada menos que el sostén de la joven que tiene escondida debajo de su escritorio.
—Jajaja, lo peor es que es tan pequeño que ha de ser una de las chicas de los primeros años, pero que precocidad—continua bromeando.
Esa broma no le gusto para nada a Ginny, que por la indignación se levanto como resorte golpeándose la cabeza con el escritorio.
— ¿Qué fue ese ruido?
—Un calambre—dice con una sonrisa nerviosa— ¿Entendieron, lo que les explique?
—Si profesora, en realidad no era complicado—le dice el único que probablemente estaba interesado en su clase.
Cuando los jóvenes salen del salón, Tonks da un suspiro de alivio, más relajada por que el peligro había pasado. Para desgracia de ambas, la profesora estaba tan deseosa de que se fueran del salón, que no noto que se habían llevado la prenda que había levantado la polémica.
—Pero que hijos de la fregada—dice Ginny enojadísima— ¿niña de primero?, que saben ellos, si ni siquiera han de haber visto una chida desnuda en su vida.
—Ya tranquilízate, mi amor—regresándole su blusa, a la chica que en apariencia había olvidado que solo estaba vistiendo la falda del uniforme—, tú sabes cómo son los chicos a esa edad, no te lo tomes en serio, seguro solo jugaran un rato con él y lo tiraran en algún lado, nadie lo identificara contigo.
—Claro que no, pues nadie pensara que alguien de mi generación utilizaría uno de ese tamaño—resentida.
—No te lo tomes tan a pecho—sin querer pone el dedo en la llaga.
— ¡Tonks! —le regaña.
—Perdón, le estas dando demasiada importancia a algo que en realidad no la tiene, aun estas creciendo, solamente te desarrollaste tarde, en un par de años mejoraran.
— ¿Te gusta cómo me veo? —posiblemente esa era la primera vez que Tonks la veía vulnerable.
—Eres preciosa, así como eres, y me seguirás gustando pase lo que pase—le dice con sinceridad.
—Eres la mejor—abrasándola.
—Además de que tienes mucho atractivo en otras partes del cuerpo—sonriendo.
Ginny sonrió pícaramente, ella tenía razón, pocos podían no voltear a verla cuando se marchaba.
—Lo mejor es que te marches, pronto iniciara la clase—mientras su novia se termina vestir.
—Tienes razón, por cierto, hablando de clase, creo que necesitamos hablar al respecto.
—Espero que no quieras que mejore tu calificación—le dice bromeando.
—En parte si es eso, la verdad es que creo que lo mejor es que me cambie de clase.
— ¿Por qué? —sorprendida.
—Mira voy a ser sincera, aun que no lo parezca, yo me tomo muy en serio esta relación, y estoy segura que tarde que temprano tendríamos un problema por ser maestra y alumna, cualquier tipo de relación tiene sus propios problemas, como para que necesitemos sumarle las que tendríamos por esta situación.
—Tienes razón—antes no había pensado en eso, pero la verdad es que tenía mucho sentido también para ella—, me alegra que te lo tomes tan enserio.
Para despedirse Ginny vuelve a besar a su profesora, solo que este beso fue mas de ternura que de pasión. Estaba por irse, cuando ve en el escritorio algo que había estado oculto por unos papiros pero que con el escándalo que habían montado había quedado al descubierto.
— ¿Qué es esto?
—No estoy del todo segura, se los decomise a unos alumnos de Hufflepoff, se los quite por leerlos durante clase, no me los ha pedido, así que ahí se quedaron, ya ni siquiera los recordaba—le explica mientras la joven los hojea.
— ¿Me los puedes prestar? Te los regreso luego.
—Claro—un poco confundida—, ¿para que los quieres?
—Tengo que ganarme mi salario—viéndolos detenidamente—, pero creo que te va a agradar.
Cambio de escena.
El simbolismo es importante, y Cedric lo sabía, así que no le extraño que el lugar de la reunión con su contraparte de Gryffindor se llevara a cabo en su propia casa. Después de la reparación de su hermana pudo darse cuenta de lo que estuvo a punto de perder, de hecho sus padres estaban contemplando la posibilidad de cambiarla de colegio, el aun no sabía cuál era la mejor opción. Para la reunión de aquella noche su única escolta seria su compañera de casa Bones, quien el sabia que trabajaba para Lovegood, lo cual hacia que indirectamente trabajara para Potter.
Ellos no eran amigos, ni siquiera aliados, así que no le sorprendió que les tuvieran que tapar el rostro para que no supiera el camino de entrada para la torre de los leones. Para la reunión se habían quedado de ver en uno de los jardines cercanos de su propia casa, los estaban esperando los hermanos Weasley y Neville, tal vez por cortesía Potter había colocados a los que más conocía de su organización para que fueran quienes lo buscaran.
No supo nada sobre el camino que recorrió para llegar a aquel lugar, supuso que lo llevaron por un camino indirecto pues caminaron un tiempo demasiado largo, considerando la distancia entre ambas casas.
—Bienvenido Cedric.
—Buenas noches, Potter—le dice intentando ser amable.
No lo había conocido mucho, solamente en algunas ocasiones en que sus padres visitaban la casa de lord Black, días en los cuales aun siendo niños ya mostraba un carácter totalmente intratable y durante sus años de estudiantes no había visto ninguna señal que indicara algún cambio en el. De hecho se había imaginado que se encontrarían en algún tipo de sala de trono, con el sentado en un gran trono dorado, la verdad que se encontró fue diferente. El lugar estaba oscuro, seguramente con la intención de verse más amenazador, pensó, había algunos muebles de piel, de color oscuro, en uno de los cuales se sentó Ron y en otro el mismo. Potter estaba sentado atrás de un gran escritorio de madera, bastante elegante al igual que su ropa, a lado de él estaba Granger de pie, como si montara guardia un paso atrás de él.
—Yo creo en las leyes y en las reglas, mi familia me crio así, al igual que a mi hermana, pero estas mismas nos fallaron a mí y a mi hermana, quien ha sufrido algo que nadie debería de sufrir. Acudí a las leyes de los aurores y a las reglas del director. Cuando nada de esto funciono, mi amiga Susan me dijo "acude con Lord Potter" "el tendrá resultados".
— ¿Por qué no acudiste a mi antes que todo?
— ¿Qué tengo que pagar? ¿No importa lo que sea?—le pregunta como respuesta.
— ¿Qué quieres de mi?
—Justicia.
—Eso yo no te lo puedo dar.
—Te daré lo que me pidas.
Harry hablaba pausadamente, con vos profunda, como sopesando cuidadosamente cada frase que se decía. Diggory no sabía que pensar al respecto, solo que se ponía cada vez mas nervioso.
—Tú nunca me habías pedido ayuda ni consejo antes. Nos conocemos desde casi toda la vida, pero ya no recuerdo la última vez que me visitaste para simplemente charlar, pero hablemos claro, tú nunca has querido mi amistad, te asusta tener relación con nosotros.
—No quería correr ningún peligro.
—Lo entiendo, tu paraíso era América, tenías tu negocio, la policía vela tu sueño y no necesitabas un amigo como yo. Pero ahora vienes a mi "Lord Potter pido justicia", solo envías a alguien a hablar conmigo, como si yo fuera un mercenario.
— ¿Que tengo que pagar?
En un gesto tal vez demasiado dramático, Harry se levanta y sopesa lo que Diggory le había dicho observando un momento por la ventana, hasta que después se acerca a Cedric.
—Diggory, Diggory, ¿qué he hecho para que me trates con tan poco respeto?, ni siquiera me llamas por mi nombre, si hubieras acudido a mí como amigo, entonces ahora mismo no estaríamos hablando sino que aquellos que lastimaron a tu hermana estarían sufriendo, si acaso un hombre honesto como tu tuviera enemigos, ellos mismos serian mis enemigos, y entonces si te temerían.
—Harry, por favor…
—Bien, aparte de tu apoyo debo decirte, que algún día, y tal vez ese día nunca llegue, te llamare para algún servicio—le contesta un momento después.
—Entiendo—recuperando la compostura.
—Neville te puede enseñar la salida.
Cuando Neville los ayuda a volver a ponerse sus mascaras los escolta fuera de la torre, para que puedan regresar a su propia casa. Mientras tanto en la sala de juntas las cosas están volviendo a la normalidad, el escritorio volvió a convertirse en mesa de villar, y los adornos y fotografías regresaron a las paredes, y la ropa oscura y elegante de Harry vuelve a ser un pantalón de mezclilla y un jersey de fútbol americano.
—Francamente Harry, un día descubres que eres descendiente de romanos y al otro te crees Don Corleone—dice Hermione bromeando.
—No pude resistirme a la tentación—aun fingiendo un poco la voz.
—Deja de bromear, y dinos que hacer.
—Ron, quiero que tú te encargues de esto, además dile a Neville que te ayude, la verdad es que el no está haciendo mucho, nada exagerado, pero quiero que parezca que estamos haciendo algo.
— ¿No te estás contradiciendo Harry? —le pregunta Ron—, primero me dijiste que no querías hacer algo visible.
—No me contradigo, solo soy flexible, además de que de hecho es parte de una estrategia, claro que aún faltan algunas cosas.
— ¿Yo que hago? —pregunta Ginny.
—Sin Fudge en la escuela, quiero que te concentres en Slytherin, lo que sea que Ron y Neville encuentren, te servirá de algo.
— ¿Algo para los demás? —pregunta Hermione, quien había escrito las nuevas indicaciones en su carpeta.
—No, solo recuerda encargarte del grupo b.
—Ya trabajo en eso—cruzando mirada con Ginebra.
Cambio de escena.
—Tú eres la principal aprendiz de mi hermano, además de que has participado en algunas juntas del circulo interno, aunque formalmente no seas parte de él.
—Es que no soy la única a la que le enseña tu hermano.
—No eres la única pero si la mejor—le explica Ginebra a Amelia—, por eso te toca entrar en misiones mas especializadas que cuidar la torre, mira si no quieres participar estoy segura que puedo convencer a Hermione de que no participes.
—No, claro que no, la verdad es que si quiero participar, la verdad es que la experiencia práctica como esta seria invaluable—le explica con sinceridad—, solo es que temo arruinar la misión.
—No te preocupes por eso—intentando reconfortarla—, mientras hagamos nuestras partes todo saldrá bien.
Aunque en apariencia Ginny pareciera más joven que su compañera, era ella quien intentaba tranquilizarla. La verdad es que no la conocía mucho, pero no había podido dejarla en el estado de nerviosismo en el que se había quedado después de su charla con Hermione, en la cual le había dado cierta información sobre los pables que tenia.
Ginebra no sabía exactamente que le había dicho su amiga a aquella chica, pero fue obvio para ella que la había afectado. Si no conociera a Hermione desde su primer año como estudiante, se habría enojado con ella, pero como la conocía se daba cuenta, que no es que ella sea antipática o sociopatica, sino que simplemente no sabía tratar a las personas, y menos aun a alguien que acaba de conocer, desde que la conocía había sido tímida, obsesionada con los estudios pues pensaba que solamente eso tenía valor en ella, pero luego cambio, la adolescencia la había tratado extraordinariamente, dejando atrás a la niña con el pelo encrespado convirtiéndola en el sex-simbol que ahora era, pero en el interior sigue teniendo el mismo problema de no lograr relacionarse exitosamente con otras personas, Ginny pensaba que ojala más personas se dieran cuenta de lo que estaba oculto bajo aquella apariencia.
— ¿Eres buena con la magia para la ropa? —le pregunta Ginny.
—No es mi especialidad, pero los conozco—confundida.
—Entre más tiempo pases con mi hermano, tu especialidad se irá volviendo romper cosas—con cierta resignación—. Aunque estos hechizos parezcan inútiles, te pueden sacar de un aprieto. Te voy a enseñar algunos trucos, además de que necesito saber tus medidas.
— ¿Ya sabes que vamos a usar? —intrigada.
—Ya los tengo en mente, solo nos falta hacerlos.
Como a final de cuentas todo esto era secreto, lo mejor era que trabajaran en el último piso, pero para entrar necesitaron permiso de Harry, a quien encontraron discutiendo con el equipo de quidditch. Quienes a pesar de lo temprano que era, parecía que tenían un humor muy malo.
— ¿Quieren subir? —les pregunta Harry alejándose un poco del grupo, por su expresión notaron que no estaba disfrutando para nada aquella discusión.
—Si, Hermione a de estar encerrada en el laboratorio, y no creo que nos escuche si nos ponemos a gritarle desde aquí para que nos abra.
—Tienen razón, de hecho mejor las acompaño, lo que sea con tal de que me dejen en paz durante unos momentos.
— ¿Qué sucede? —le pregunta Ginny, mientras se dirigen a las escaleras.
—Estos cerebros de escobas, quieren un gimnasio aparte para ellos, además de escobas nuevas para todos, incluida la banca. Piensan que el oro me está lloviendo.
—Siempre se están quejando de que no tienen dinero—dice Ginny.
— ¿Puedo hacer una sugerencia? —dice Amelia, levantando una mano.
—Si puedes, y no es necesario que levantes la mano—le dice Harry.
—Si yo estuviera en su lugar, haría una oferta razonable, negaría de plano el gimnasio y ofrecería solo escobas a los titulares.
—Ya se las hice y no die buenos resultados, voy a terminar teniendo que sacar al equipo del torneo.
—No creo que sea necesario, cuando haga la oferta saque definitivamente del equipo a la estrella, y suba a uno de los remplazos y siga así hasta que la oferta hecha les parezca maravillosa. Es mejor tener un equipo mediano, bien motivado, que uno muy bueno que se sienta demasiado importante como para jugar.
Los tres se detuvieron a la mitad de las escaleras, y las miradas fijas de Harry y Ginny puso nerviosa a Amelia.
—Solo era una sugerencia, perdón si los ofendí—muy apenada.
—Así es como piensa un líder—se burla Ginny de Harry.
—Tienes razón, he estado muy ocupado que ni siquiera se me ocurrió. Con razón Ron piensa que tiene talento—dice Harry después de un momento—, ¿vas ayudar en la misión que le di a Hermione?
—Si, a eso nos dirigimos.
—Me parece bien, yo también creo que tiene talento—les dice después de dejarlas en la puerta de su piso, para regresar y solucionar su problema con el equipo.
Pasando la puerta de entrada, se llega a un pasillo en el cual están varias puertas una era la de la sala d de juntas, otra del dormitorio, otra del laboratorio y otras dos que no sabían que eran, aunque la verdad es que ellas solamente habían entrado a la sala de juntas.
—Oye Hermione, ¿estás ocupada? —le pregunta Ginny, desde la puerta del laboratorio, la cual había estado abierta desde antes de su llegada.
—Si—muy concentrada en un experimento que estaba llevan a cabo—, ¿se te ofrecía algo?
—Ya tengo los diseños, pero necesito tus medidas, y algunas telas.
—Ahora estoy ocupada, que te parece si buscas lo que necesites en mi armario, estoy segura de que encontraras algo.
—Me parece genial—realmente contenta.
—Solo no exageres—le dice al recapacitar de dejar libre a su amiga en su armario—, tengo mucha, pero no te la puedo dar toda.
Cuando la dejaron trabajar de nuevo, entraron a otra de las puertas, la mas grande de todas.
— ¿Por qué estas tan emocionada, Ginebra? —le pregunta Amelia.
—Porque nunca me ha dejado entrar a su armario, el cual por lo que me dijo, es muy grande—muy contenta—, por cierto, me puedes decir Ginny.
Probablemente por no perder el buen ambiente que había surgido entre ambas, Amelia se resistió al impulso de burlarse aunque sea un poco de la actitud que tenia Ginebra con respecto de la ropa.
Para llegar a su objetivo primero entraron a la habitación principal, el cual tiene un tamaño un poco más grande que un cuarto normal pero en lugar de ser para mínimo cuatro, este es solo para uno (o dos en esta generación). Siguiendo lo que Hermione le había contado sobre su habitación, atravesaron la habitación principal para entrar a lo que parecía ser el armario del mismo, en donde por una buena temporada también había existido una cama para la sub-jefa de la casa.
— ¿No tiene ropa normal? —le pregunta Amelia a Ginny.
— ¿Quién? ¿Hermione? Claro que no, o al menos no desde hace un par de años—le explica mientras revisa entre sus cosas—, lo que no entiendo es ¿Dónde compra sus zapatos? —sosteniendo en sus manos unas botas particularmente altas, observándolas con cierta extrañeza.
Amelia no estaba muy segura pero por su crianza muggle las atribuyo su origen a tiendas de "juguetes para adultos", por no hablar de muchas de las prendas que estaban colgadas que seguramente provenían del mismo lugar, pero de nuevo prefirió no decir nada.
— ¿Para qué quiere que le haga disfraces? Tiene, de enfermera, mucama, coneja de play boy, y de cosas que no reconozco—le dice poniendo más atención a la ropa—, de hecho creo que prefiero no saber que son, pero ciertamente es una tela muy original.
Se llevaron todo lo necesario para trabajar en la sala de juntas, donde tendrían más espacio para trabajar.
Cambio de escena.
El asunto de la invasión que habían sufrido los Slytherin de mano de los Gryffindors, había sido silenciado rápidamente, y se había manejado solamente como mero rumor, sobre todo por no perder la reputación de inexpugnable que tenía la casa de las serpientes.
— ¿Estás seguro de esto, Draco?
—Definitivamente, no pienso ponerme al nivel de las otras casas, nuestros problemas los resolvemos nosotros.
La pelea había sido tremendamente complicada para lograr el liderazgo de la casa de Slytherin, pero el título de nobleza de su familia fue la diferencia que lo llevo al puesto que ahora tenía. Con todos los deberes que esto conllevaba, la más importante era que los muros de la casa se mantuvieran.
La misma naturaleza de los integrantes de la casa hacia muy complicada la convivencia entre ellos, gastaba la mitad de su tiempo protegiéndose de sus adversarios internos, que solo le queda la mitad del tiempo para realizar sus deberes como líder y la guerra con las otras casas, no podía estar mas agradecido de que los Ravenclaw se hallan inmolado, ahora solamente había una pelele para dirigir esa torre.
—Necesitamos tomar la iniciativa—le dice Zabini.
—Claro que la vamos a tomar, pero tendrá que ser a nuestro modo, no al de el—dice refiriéndose a Harry.
Ambos Slytherin se encontraban caminando de regreso a su casa, después de haber cenado en el comedor de la escuela, además estaban acompañados por Crabbe y Goyle, quienes de hecho no cuentan mucho en cuestión de la plática, ambos jóvenes caminaban atrás de ellos mientras aun comían. Pero que mas podía hacer Malfoy, a pesar de las apariencias ese era todo su equipo, aunque para las operaciones tenía más gente (la suficiente para rivalizar con el ejército de Gryffindor, e incluso mas), cuando era cuestión de planeación todo recaía en ellos cuatro, aunque también estaba Parkinson, pero desde hace tiempo que ya no contaba como integrante de grupo, sino solo como herramienta, cuando se presento para líder de la casa, su grupo era mucho más grande, incluida Tudor, su reacia e intratable prometida, las traiciones fueron mermando su poder como líder, algo que nunca admitiría frente a los demás, de hecho se esforzaba todo lo posible para que las grietas de su casa no se notaran. Pero él no era ningún ingenuo, como su padre aseguraba, sabía que tarde o temprano habría una nueva traición contra él, sus guardaespaldas eran demasiado estúpidos como para hacerlo, y Zabini le debía demasiado, tendría que estar preparado.
— ¿Y tu padre, Draco?
—Mi padre es un problema aparte.
—El no piensa soportar ningún fracaso.
Ambos sabían que de hecho Draco no se refería a su propio padre.
—Tienes razón.
—Zabini, quiero que te encargues de descubrir que es lo que los leones se robaron de los sótanos.
— ¿Lo que robaron?
—Tu estuviste hay, así que no creo que no hallas visto que se llevaban una caja. Eso no fue un ataque, ni nada por el estilo, ambos conocemos a Potter y ese no es su modo de actuar, quiero saber exactamente a que se metió a la casa y si vale tanto para él, por qué yo no lo estoy intentando recuperar—le dice, le dice tal vez enfadado con Zabini, o con el mismo, o con ambos.
Si no hubieran estado cenando los cuatro hubieran recibido el ataque justo enfrente de ellos, pero la verdad es que a duras penas alcanzaron a ver el final del ataque en la entrada de su casa. A diferencia del ataque que había encabezado Fudge, este no había tenido la intención de conquistar la casa de las serpientes, sino solamente la destrucción y la confusión. Aunque lograron lanzar algunos hechizos a los atacantes, para cuando estuvieron en mejor posición, estos ya habían desaparecido, lo único que supieron de los atacantes era que habían sido tres, una de blanco, una de rojo y otra de negro.
Durante toda la noche, se la paso corriendo con su gente atrás de los avisos que recibía, todo los ataques sucedían a la gente que lo apoyaba (por alguna u otra razón), además de las otras facciones de su propia casa e incluso a alguna de Ravenclaw. Cuando al fin regresaron a la casa de Slytherin, después de una hora de haber seguido meros rumores, pues los ataques habían cesado mucho antes.
— ¿Qué sabemos? —pregunta Malfoy.
—Fueron golpes muy específicos—le explica Pansy—, sabían en donde golpearnos, no tenemos casi heridos, pero materialmente hablando esto nos daño grandemente, aun no tengo cuantificado el costo de las reparaciones.
—Eso no es lo que me interesa, ¿quiero saber quiénes son?
—Nadie las pudo identificar—le explica Zabini—, según los testimonios, son tres mujeres vestidas de modo extraño, una de blanco una de rojo y una de negro, aparentemente la de blanco es la líder.
— ¿Por qué nadie las puede ver venir?
—Nadie sabe, pero sospecho que deben de estar utilizando algún tipo de maldición de confusión o para segar a las víctimas.
—Así que es posible que esa ridícula descripción que tenemos, ni siquiera sea real, sino algo que les implantaron—dice Malfoy para sí.
—Si me permites decirlo, esta estrategia apesta a Potter—le dice Zabini.
—Lo sé, lo más probable es que se trate de Weasley y sus matones, y estén usando algún tipo de ilusión para no ser identificados. El problema radica en que tengo demasiados enemigos, cualquiera puede organizar algo así, para que pierda la paciencia y me enfrente con Potter directamente.
— ¿Qué quieres que hagamos?
—Quiero que pongas a alguien a seguir al gorila de Potter—refiriéndose a Ron—, conociéndolo lo volverán a intentar, y quiero saber exactamente de quien se trata.
—Me encargare de eso.
Cambio de escena.
En la cima de la torre de los Gryffindor, se encuentra su líder trabajando en el diseño de su nueva invención, en esta ocasión se trataba de algo totalmente nuevo y no uno iniciado por la personalidad que él había suplantado, había dejado de un lado sus pociones y había sacado una mesa de trabajo con cierta inclinación en la cual podía dibujar sus planos de mejor modo. Para realizar el prototipo tendría que utilizar mucha tecnología muggle, para lo cual había pedido varios libros por sobre electrónica, pero pronto tendría que ir al mundo muggle para conseguir materiales. Este modo de trabajo lo alejaba un poco de lo que realmente le gustaba, pues desde que había llegado a ese mundo había descubierto lo mucho que le relajaba el trabajo manual, desde que había recibido su motocicleta siempre encontraba algo nuevo que hacerle, de hecho estaba en sus planes conseguir un auto para también experimentar en el, pero por ahora tenía muchas cosas que hacer y tena que realizarlas primero en papel, para ahorrar tiempo, inclusive contratando quien realizara sus prototipos, toda esa andanada de imaginación provenía del hecho de tener el doble de la capacidad humana, recibida del hecho de haberse fusionado con su contraparte. Estaba pensando en que día estaría bien para salir del colegio con el menor riesgo posible cuando por fin regresan a la torre su nuevo equipo de confrontación, cuando por fin las escucho entrar por una de las puertas secretas de la torre, dejando de lado su trabajo fue a buscarlas a la sala de juntas, en donde las encontró festejando con un curioso baile que en apariencia habían ensayado desde hace poco. El no las había visto, solamente había leído la nota que le había dejado su compañera de habitación sobre sus intenciones, durante un momento había estado tentado de enviarles ayuda pero el sabia que eso solamente les pondría en un mayor peligro, pues alteraría sus planes y evidenciaría cualquier truco que estuvieran usando.
—Debo de decir que esto es realmente impresionante—les dice sonriendo, después de un momento en el que tardo en identificarlas.
—Se agrádese el comentario—le contesta Ginny casi saltando del entusiasmo, aun con la adrenalina hasta el cuello—, fuimos la bomba.
—Me imagino—les dice Harry.
La verdad es que no era para menos, sus vestuarios eras más impresionantes, reveladores. La más modesta posiblemente fuera Amelia, quien vestía lo que aprecia ser un traje de baño de cuerpo completo que se abrochaba hasta el cuello de color negro, y un rayo amarillo en el pecho, acompañado por botas a media pierna y guantes largos, todo de una tela parecida al plástico, su disfraz era completado por un antifaz también negro y con el cabello teñido de rubio. Después estaba Ginebra, quien aunque había perdido el color rojo del cabello, convirtiéndose en castaña, lo había conservado en la ropa, había modificado el disfraz de coneja que había encontrado, lo complemento con botas, medias, guantes y una especie de tiara que le enmarcaba el rostro y una capa de tela delgada, todo en rojo. Por último estaba Hermione, quien al igual que Ginny no había utilizado mascara, su traje era enteramente blanco, y estaba constituido por la parte de debajo de un bikini, que lograba ocultar su cinturón de castidad, la otra parte de su vestimenta era bastante curiosa, pues era un corsé que se abrocha al frente dejando una clara línea que la dividía en dos, de esta prenda se desprende una capa larga que le rodea los brazos pero que continua dejando al descubierto sus hombros, su disfraz era complementado con el cambio de color de cabello a uno con un tono incluso parecido al de Malfoy.
—Te presento al equipo B, Birds of Prey—le dice Hermione, recuperando la calma después de que se le baja por fin la adrenalina.
Nota del autor:
Aquí de regreso con este nuevo capítulo, como siempre quiero agradecer los comentarios, y les doy la bienvenida a las personas que recién leen la historia. Pasando a otra cosa, debo decir que posiblemente este es el capitulo en el que me refiero a mas cosas fuera de los libros de Harry Potter, pues tomo una de las escenas más famosas del padrino, película de la cual soy fan, y además estoy tomando los disfraces de tres heroínas de Marvel, White queen, Scarlet Witch y Ms Marvel, (para quien no le hayan quedado claros, y le interese los pueden encontrar fácilmente en google) a lo cual debo decir que en realidad en Ginny y en Amelia no tienen mucha importancia, e incluso es probable que cambien con otras personajes, solo en Hermione tiene importancia, no tanto el traje si no el nombre, pues de hecho va ir recibiendo algunos sobre nombres que serán relevantes en la historia. Me habían pedido a una Hermione mas mala en la historia, si conocen al personaje de la reina blanca, creo que les gustara el cambio.
