Derechos de autor: EL MANGA, EL ANIME Y LOS PERSONAJES DE ESTA SON DE RUMIKO TAKAHASHI (y algunos inventados XD). LA HISTORIA ES DE MI AUTORÍA
ESTE FIC ES PARA MAYORES DE 18, CONTIENE LENGUAJE INAPROPIADO, ESCENAS CON GRADO DE VIOLENCIA MODERADO A ALTO, ASÍ COMO UNO QUE OTRO LEMON.
- blablabla -= diálogo en voz alta
"blabla" = pensamiento del personaje
-x-x-x-x = cambio de escena
Capítulo 8:
Akane se encontraba en la habitación oscura que habilitó en su departamento para revelar sus fotografías. El día anterior le había tocado trabajar y el cliente quería ver el producto para el lunes, por lo que desde temprano ese viernes estaba metida en esa pieza. Fue entonces que recordó que aún no había revelado los rollos que usó con la salida de su vecino, por lo que comenzó con el primero que utilizó. Estaba revisando los negativos, rememorando ese día cuando una furtiva sonrisa apareció en su rostro, pues todas las emociones vividas en aquel entonces traían calidez a su corazón. El sonido de su celular avisando que un mensaje había llegado la devolvió a la realidad, salió de la habitación y se dirigió a su dormitorio.
Al abrir el mensaje nuevamente aparecía la sonrisa en su cara.
*Hola, ¿cómo estás?. Quería saber si estas disponible
mañana para que almorcemos, necesito hablar contigo.
R.S.*
El trenzudo estaba nervioso, a pesar que se habían dado sus números telefónicos hace casi 3 semanas, era primera vez que le escribía. Se revolvió su pelo bruscamente, "¿nervioso?, ¿y por qué?" le cuestionaba su mente… ¿es que acaso Ryoga tenía razón?, "no, ese cerdo desorientado está equivocado" se dijo. Su corazón se detuvo cuando la vibración de su aparato telefónico replicó en su escritorio.
*Hola! Todo bien por acá, ¿y tú?
Pucha, no puedo mañana, tengo planes con Taro.
¿Desayunamos juntos el lunes?
A.T.*
La peliazul esperó y esperó una respuesta que nunca llegó. Al principio pensó que quizás su amigo estaba ocupado en el trabajo y por eso no le respondió, pero cuando estaba por marcharse al pub supuso que quizás se había enojado. "No creo que haya sido porque le dije que no" pensaba mientras bajaba las escaleras, en su mente nunca se imaginó que el trenzudo lanzó el celular molesto al leer el mensaje. Los celos lo carcomían, la conversación con Ryoga le había abierto los ojos: definitivamente sentía cosas por la ojiavellana, no solo era deseo… se estaba encariñando de ella de una manera desconcertante. Frustrado decidió dirigirse al dojo donde solía entrenar con su antiguo maestro, no sabía cómo ese viejo seguía vivo… quizás había hecho algún pacto con el diablo, pues el muy maldito tenía la energía de cualquier joven a pesar de sus años (que podría jurar que serían pasado los 100). Mientras se cambiaba de ropa, el sonido de su celular lo distrajo de sus pensamientos, contestando sin revisar de quién se trataba.
- Aló – dijo un tanto molesto
- Lo siento, ¿llamo en un mal momento? – preguntó dulcemente la peliazul
- Akane – exclamó sorprendido
- Solo quería saber si estabas bien, como no me contestaste – respondió un poco cohibida
- Lo que pasa es que estuve en reuniones todo el día y ahora me preparaba para entrenar – "mentiroso, no le contestaste por celos" su mente le recriminó
- Nunca me dijiste de qué es lo que querías hablar, ¿es muy urgente?... podrías ir al pub hoy y ahí conversamos –
-No puedo, me juntaré con U-chan hoy – dijo sin pensar
- ¿U… chan? – preguntó confundida, Fideos instantáneos pensó
- Ukyo, es mi amiga –
Su cerebro hizo rápidamente la asociación, esa chica era la otra con la que su vecino tenía una relación - Ya veo… ¿amiga como Shampoo? – Ella no lo notó, pero su tono molesto delató los celos que se formaban dentro de su corazón. Menos mal que no la podían ver, pues su ceño fruncido asustaría hasta el mismísimo diablo.
Ranma se quedó perplejo, no porque lo hubieran descubierto en su facha de disfrutar de la buena vida (como lo llamaba él), sino porque al parecer no era el único que estaba sintiendo algo más por el otro. La sonrisa que se formó en su cara podía ser percibida hasta por la propia Akane del otro lado, quién se enojó aún más.
- Obvio, ¿por qué preguntas?... ¿acaso estas celosa? – consultó con aires de suficiencia
- ¿Celosa?... no me hagas reír Ranma, te recuerdo que tengo novio – replicó furiosa
- Jajajaja – como amaba provocarla – es a ti a quién no se le tiene que olvidar – dijo burlón - ¿lo amas? –
Aquella pregunta la dejó descolocada, no la veía venir – Yo… yo…- por alguna extraña razón, por más que quería decir que sí, que estaba casi segura que Taro era el amor de su vida, las palabras se rehusaban a salir de su boca.
- Que bueno que lo tengas claro – él también se sorprendió ante la nula respuesta de la chica, su corazón dio saltos de felicidad ante esto… ¿es que acaso la estaba conquistando?. "Ella no es cualquier chica, Saotome… no puedes jugar con ella, es especial… no es para una noche y ya, no es para sacarse las ganas… sal de ahí, tú no eres así" le recriminaba su mente incansablemente – Te dejo, que estés bien Akane – musitó socarronamente para luego cortar sin esperar la respuesta.
Ella se quedó estática en el peldaño de la escalera… lo que acababa de ocurrir le había permitido darse cuenta de que su corazón estaba albergando sentimientos por el trenzudo… "¿pero cómo?, si apenas lo conozco hace unas 3 semanas" se preguntaba, "no… no le puedo hacer esto a Taro, él me ama, él me ayudó cuando más lo necesité y no me dejó sola. No puedo arriesgar todo por Ranma… No Akane" se dijo para luego darse un par de leves golpes en sus mejillas con sus manos "Él es tu amigo y nada más, mentalízate… además, él jamás posaría los ojos en ti", y con este último pensamiento, siguió su camino triste por saber que no era lo suficientemente atractiva para aquel joven que últimamente le sacaba más de un suspiro.
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Ese sábado Akane despertó más tarde de lo usual, el motivo no era lo agotada que había quedado de la noche anterior en el trabajo ni la hora a la que se acostó, sino que se permitió descansar hasta que su cuerpo lo decidiera pues quería estar radiante ese día. No fue a entrenar, en cambio se dio un baño de tina con sales minerales. Sí, ese sábado debía y sería perfecto… "el tiempo pasa volando" pensó cuando comenzó a recordar como conoció a Taro, cuando se dieron su primer beso y cuando él le pidió oficialmente ser novios… "¿cómo no amarlo?" se cuestionó al rememorar cada detalle que él había tenido para con ella.
Salió del baño envuelta en su toalla, mientras que con otra iba secando suavemente su cabello. Se acercó a su ropero para sacar aquel vestido amarillo pastel que se compró el otro día en compañía de Akari. Se decidió por ese no solo por como le quedaba, sino porque no era tan escotado ni tan corto. Últimamente Taro le recriminaba que compraba ropa con el fin de lucirla para otros hombres, por lo que no quería que siguiera pensando eso. De mangas hasta el codo, el escote era cuadrado permitiendo ver solo el inicio de su busto, se ajustaba a su torso de una manera sutil con una caída campana. Sonrío al sacar la ropa interior que compró a juego para ese día: mismo tono, con encajes y algunas transparencias… definitivamente su novio no podría resistirse ante tal tentación.
Su mente decidió jugar con ella, pues al imaginarse la reacción que tendría el hombre que ama, unos ojos azules rodeados de un pelo azabache fueron los que se adueñaron de la película y no aquellos grises acompañados de mechas castañas. Sacudió su cabeza de lado a lado sacando aquella imagen de su cabeza… "¿qué me pasa?" se cuestionó con culpa, ¿por qué el universo jugaba con ella?, ¿por qué provocaba aquellas emociones por aquel espécimen de la humanidad si ella amaba a su novio?, ¿qué acaso los dioses o lo que fuera que comandara el todo estaba aburrido y encontraba divertido cruzar sus caminos sabiendo lo imposible que sería?, ¿por qué ahora, por qué no antes cuando estaba soltera?, además… ¿por qué tenía que ser mujeriego y ella estar enamorada?, quizás si él no tuviese esa faceta y ella estuviera soltera o no amara a Taro como lo hacía se arriesgaría a intentarlo, a pesar de tener el temor de ser rechazada… pero no, las cosas no eran así, solo quedaba resignarse ante esta mala jugada que le hacía pasar el destino.
Se supone que Einstein dijo "Dios no juega a los dados con el universo", "sí, claro… cómo no" pensó molesta Akane, pues estaba convencida de que lo que le ocurría era debido a algo similar. Lo peor de todo es que, desde que tuvo aquella magnífica salida con la reencarnación de algún dios griego, comenzó a cuestionar varias actitudes y cosas que hacía su novio, así como desear que él hiciese lo que su vecino hacía. "¿Por qué no me apoya?, ¿por qué no le gusta cómo me visto?, ¿por qué me hace sentir pequeña, insignificante?, ¿por qué no me mira como él lo hace?" eran las constantes dudas que surgían en su corazón desde aquel día.
Su humor fue cambiando a medida que estos pensamientos invadieron su mente… al darse cuenta, se auto-sermonió
- Vamos Akane, déjate de tonterías… no estás en la escuela. Eres una mujer adulta y amas a Taro – se decía en voz alta mientras se miraba en el espejo de cuerpo entero que tenía en su habitación. Cualquiera que la viera diría que trataba de autoconvencerse de aquellas afirmaciones, quizás esa era la intención, más que mal… su novio la amaba y era perfecto para ella, "¿cierto?".
El día transcurrió con bastante normalidad, almorzó algo liviano para evitar cualquier inconveniente estomacal. Si fuese por ella, desde temprano estaría compartiendo y celebrando tamaño acontecimiento con su novio, pero él le dijo que debía trabajar hasta media tarde, por lo que saldrían a cenar juntos. Ya cerca de la hora terminó de arreglarse, con un maquillaje ligero muy natural Solo las chicas desesperadas por meter a un hombre en su cama usan colores llamativos había sido el comentario de Taro cuando un día probó con una sombra de ojos lila y un labial de un tono un poco más fuerte del normal que usaba. No quería ser criticada nuevamente, por lo que tenía bien guardado todo su set de maquillaje que podría crear aquella idea equivocada en otros.
Cuando recibió el llamado de su novio informando que estaba cerca, se colocó sus botines café así como su chaqueta de cuero del mismo tono. No importaba que el tiempo informaba que llovería, ellos andarían en auto y, por esta vez, se aguantaría el frío. Quería verse bonita y sexy, nada de excesos de ropa que opacaran el atuendo que pulcramente se había dedicado en perfeccionar.
Ya en el auto se saludaron con un apasionado beso, lo cual encendió el ambiente. Cuando aquellos ojos grises la recorrieron de pies a cabeza, su cuerpo tembló ante la expectación del veredicto.
- Te ves bien – dijo sin mayor emoción mientras arrancaba el motor de su auto
- Gracias – respondió cabizbaja la peliazul… esa era una de las tantas cosas que no entendía, ¿para qué se arregló tanto si para él solo estaba "bien"? - ¿A dónde vamos? – consultó tratando de obviar su reciente reacción.
- A un restaurant nuevo que se inauguró a las afueras de la ciudad –
- ¿Ahí me darás mi sorpresa? – preguntó ansiosa
- Sí – fue la escueta respuesta que obtuvo.
Akane no comprendía la pena que sentía, pero… ¿por qué Taro no le dijo feliz aniversario?, ¿por qué era tan frío con ella luego de aquel beso?, "¿acaso hice algo mal?"… las dudas resurgían en su mente invadiendo cada rincón de su ser. El sonido de su celular la sacó de sus pensamientos, recién ahí se dio cuenta que la lluvia había comenzado con fuerza. Cuando lo abrió, se percató de que el mensaje recibido era de su mejor amigo.
- ¿Quién es? – preguntó fríamente sin despegar la vista del camino
- Shinno – respondió con una sonrisa en su rostro – quedó de contarme… -
No alcanzó a terminar aquella frase, pues el auto se detuvo bruscamente. Alcanzó a colocar la mano que tenía libre sobre la guantera para sostenerse. Miró sorprendida y asustada a su novio, creyendo que quizás había ocurrido un desperfecto mecánico. Lo que pasó después jamás lo imaginó.
- ¡Te he dicho que no tolero que hables con él! – gritó furibundo Taro, a la vez que golpeaba con ambas manos el volante.
- Pero… - apenas le salió la voz para contestar.
- ¡Pero nada!, ¡deja de ser una suelta que se anda arrastrando por cualquier hombre que le habla! – Akane abrió los ojos de par en par, no podía creer lo que estaba escuchando. No alcanzó a reaccionar cuando él le quitó de sus manos el celular para tirarlo a los asientos de atrás, para luego repetir la acción con su cartera – Bájate – le exclamó fríamente.
- Taro, cálmate – trató de conciliar la peliazul
- ¡Bájate de mi auto! – gritó a la par que se cruzaba por el cuerpo de la joven para abrirle la puerta. Se devolvió a su puesto para luego soltarle el cinturón y comenzar a empujarla.
- ¡Taro para!, ¡mis cosas! – gritaba asustada, mientras luchaba contra los brazos de su novio que no frenaban su fuerza para sacarla del vehículo. Apenas pudo poner sus manos sobre el pavimento para evitar golpearse aún más debido a la caída. Su novio, el hombre que supuestamente la amaba y con el que cumplía 3 años de noviazgo, acababa de empujarla fuera del auto para él mismo cerrar la puerta y marcharse a toda velocidad de ahí.
La lluvia comenzó a empaparla con rapidez, pero su cerebro aún no lograba procesar lo recientemente ocurrido. Se levantó como pudo, sus rodillas sangraban levemente por las heridas que se produjeron al rozar bruscamente el pavimento, las medias que estaba utilizando no mermaron nada el golpe. Miró sus manos, un par de rasguños se dibujaban ardientes en sus palmas… sus lágrimas no eran visibles, pues el agua que escurría de su pelo las ocultaba perfectamente, se quedó de pie bajo la lluvia debido al shock de lo que sucedió. Al tiempo después, observó en donde se encontraba, decidió esperar bajo un pequeño techo que se asomaba de un local cerrado por si su novio volvía por ella… pero al transcurrir 10 eternos minutos su cuerpo le rogaba volver a su hogar para buscar calor. El viento helado calaba hasta sus huesos, por lo que comenzó a caminar en dirección a su departamento. A pesar de ser sábado en la tarde, la lluvia era tan intensa que casi no se cruzó con gente en su andar. ¿Qué fue todo eso?, ¿acaso estaba soñando?... sí, eso debía ser, "estoy teniendo una pesadilla" se dijo a sí misma, porque… ¿desde cuándo Taro actuaba de esa forma?, no solo la insultó, sino que la sacó a la fuerza del auto y todo por leer un mensaje de texto de su mejor amigo.
Luego de caminar por más de 20 minutos bajo esa intensa lluvia que más se asimilaba a un diluvio, llegó hasta las puertas de su edificio. Sus piernas apenas daban un paso tras otro, pues el frío era tan intenso que se reflejaba en la palidez de la piel de la chica, así como en sus labios de un tono azulado. Agradecía que la entrada principal estuviese junta (consenso en el que habían llegado hace unos años los habitantes de ahí para los días de lluvia, y así empatizar con quienes venían desprotegidos del agua), porque fue en ese momento que se percató que no tenía sus cosas, y por ende, sus llaves para ingresar a su departamento. Tampoco tenía su teléfono para llamar al cerrajero a que viniera a abrirle. Con pesadez subió los escalones rogando no encontrarse con sus vecinos cotillas, no tenía ánimo de responder el interrogatorio que le harían al verla así. Pensando en una rápida solución, llegó hasta la puerta del 302 tiritando. Antes de golpear repasó en su mente lo que diría para evitar contar lo que había ocurrido. Es que realmente ni ella estaba segura, aún se negaba a creer el desenlace de aquel día… que se supone sería perfecto y lleno de celebraciones.
Ranma se encontraba disfrutando de una cerveza mientras veía por enésima vez su película favorita de acción sentado en el sofá de su living. Definitivamente la saga "Duro de matar" le encantaba, no solo por las escenas de peleas y persecuciones, sino que también por el humor negro del protagonista. Tomó un puñado de papas fritas para metérselas en su boca cuando un par de suaves golpes retumbaron en su puerta. Dudó por un instante, muy pocas personas sabían que vivía ahí, no esperaba a nadie y el sonido fue muy leve, quizás se confundió. Cuando lo volvió a escuchar, dejó la cerveza en la pequeña mesa de centro para luego dirigirse a la puerta. Al abrir, quedó perplejo ante la imagen que tenía frente a él: su dulce tormento estaba empapada al punto de generar una pequeña posa de agua a sus pies, estaba pálida como nunca, sus labios azules tiritaban a la par de todo su cuerpo.
- ¿Qué… qué te pasó? – preguntó desconcertado
- Lo… lo… si..ento – alcanzó a articular entre los espasmos que causaba su cuerpo buscando generar calor para contrarrestar el frío – ¿me… me prestas el… teléfono… por.. favor? – en ningún momento lo miró, moría de vergüenza y de pena por lo que provocó que ella estuviera en esas condiciones.
El azabache se quedó mirándola para detallar que sus rodillas estaban con heridas, se imaginó lo peor… ¿dónde estaba el estúpido de su novio que no pudo protegerla de lo que fuera que le haya pasado?, ¿por qué él no había estado ahí para cuidarla?. Con la intención de reconfortarla posó su mano por sobre su mejilla para hacer que lo mirara, pero al sentir lo helada que estaba se asustó… si no entraba en calor pronto ella podría enfermar gravemente. Sin pensarlo, como era característico en él, la cargó de manera nupcial, con su pie cerró la puerta y la llevó hasta su baño. Ella se dejó hacer, cosa que lo sorprendió… ella era todo menos sumisa, solo la había visto así cuando casi se ahoga en el río… "¿qué te pasó Akane?" se preguntó al sentirla tan frágil. Cuando la soltó para dar el agua, las piernas de ella flaquearon, por lo que rápidamente alcanzó a agarrarla de la cintura.
- Yo… lo… siento – murmuró cohibida aferrándose a los brazos de su vecino.
Él negó con su cabeza – No te preocupes – se sacó las pantuflas para ingresar a la tina sin soltarla – Afírmate de mí – le solicitó.
Ella se giró quedando frente a frente para luego agarrarse de la polera del chico, él dejó una mano en esa pequeña espalda mientras daba el agua caliente. Un leve gemido salió de aquellos tentadores labios al sentir el contacto tan contrastante entre el líquido caliente y su cuerpo frío, él la sujetó con ambas manos de manera firme atrayéndola hacia sí para evitar que cayera, pues sus piernas tiritaban de una manera sorprendente. Lo que pasó después lo pilló desprevenido, la peliazul afianzó fuertemente su agarre para comenzar a llorar desconsoladamente, él solo atinó a acariciar suavemente su cabeza sin decirle nada, comprendió que fuese lo que fuese que hubiera vivido, la había dañado y requería sacarlo de su cuerpo. Pasaron varios minutos antes de que comenzara a calmarse, él espero paciente hasta que la fuerza y el calor fue volviendo nuevamente a ese pequeño y frágil cuerpo.
- ¿Mejor? – preguntó suavemente separándose un poco para observarla.
Ella levantó su rostro, sus ojos miel estaban rojos de tantas lágrimas e hicieron contacto con los zafiros de su vecino – Sí, gracias – le dedicó una sonrisa cargada de agradecimiento. Mantuvieron el contacto visual por lo que pareció ser una eternidad, sus corazones parecían competir por cuál latía más rápido. Sin pensarlo, Akane lo rodeó con sus brazos afirmando su mejilla sobre el torso del trenzudo, afianzando el abrazo en el que habían estado todo ese tiempo – Gracias, Ranma – musitó suavemente, él la correspondió tratando de traspasarle todo el cariño que sentía… pero la ropa mojada invitaba a que las cosas subieran de tono y él no podía fallarle en ese instante, por lo que decidió separarse, cortar el agua y luego salir de la tina.
- Iré a buscar otra toalla y ropa para que te puedas secar – le informaba dándole la espalda – Emmm, ¿Akane? –
- ¿Sí? –
- Sé que soy exquisito, pero ¿te podrías girar para sacarme la ropa y así no mojar mi departamento?… ¿o quieres verme desnudo pervertida? – guiñó un ojo burlonamente intentando subirle el ánimo.
- Idiota – musitó girándose y cruzándose de brazos con una leve sonrisa en su rostro.
- No vayas a mirar, sé que la tentación es grande, pero resiste – sus oídos disfrutaron de la melodiosa risita que provenía de su vecina. Se sacó todo evitando desviar sus ojos ante aquella diosa que estaba en su baño… ¿qué había hecho en su vida para que los dioses lo castigaran así?, el vestido resaltaba cada una de sus curvas y él estaba desnudo a pasos de ella y no podía tocarla. "Agggggg" gruñó para sus adentros, se envolvió con la toalla y salió. A los minutos volvió con ropa además de un juego de toallas para el cuerpo y el pelo de su tormento.
- Iré a preparar té mientras te vistes – le informó
- Gracias –
Él negó con la cabeza, dispuesto a salir se detuvo en el marco de la puerta - ¿no quieres que te ayude? – preguntó coqueto
- ¡Ya vete! – le dijo entre risas la peliazul.
Ranma cerró la puerta tras de sí, apoyó su espalda contra ésta para soltar un suspiro… que difícil se le hacía controlarse teniéndola cerca. Ya no podía negar que le gustaba, que si ella lo aceptaba, dejaría de ver a cualquier otra mujer que no fuera la peliazul. "Pero tiene novio" le recordó tristemente su mente. Frustrado ante la mala suerte que le jugaba el destino, se dirigió a la cocina para poner agua a hervir. Maldijo su suerte, para luego maldecir a quién se hubiera atrevido a dañarla. No dejaría que se fuera de ese departamento sin que le dijera lo que pasó, él se encargaría de hacerle pagar a quién fuera… "como que me llamo Ranma Saotome" le prometió en secreto.
Continuará…
Hola a todos! Mil gracias si aún siguen leyendo esta historia, gracias por su apoyo y por sus reviews, no solo me alegran sino que me motivan a seguir escribiendo.
Bueno, con respecto a este cap… ya estamos viendo qué ha provocado nuestro dios griego en Akane, todas las confusiones y emociones que siente desde que tuvieron esa magnífica salida. Por otra parte, Taro comienza a tomar más protagonismo en la historia, cada vez sabremos más de él (incluso lo que piensa). Los acercamientos entre nuestra pareja preferida son cada vez más seguidos e intensos, lo cual hace que ambos vayan tomando decisiones importantes…¿serán las correctas?
Está más que claro que aquí la bandera roja es obvia: NADIE puede tratarte de esa manera, con ese nivel de violencia. Y me refiero tanto a la física como a la psicológica. Si te insulta, te menosprecia, te denigra, te apabulla tu espíritu…. como decimos aquí en Chile, "Amiga, ahí no es", y MENOS si empieza a utilizar la violencia para imponer su punto de vista.
Nuevamente agradezco a quienes me han dejado sus reviews, como el fin de año está algo pesado, de verdad que han sido el motor para que siga escribiendo, por lo que les agradecería que lo siguieran haciendo, además, así puedo conocer su opinión sobre el cap.
Alexandraaa4: me alegro que hayas disfrutado el cap anterior. Y tenías razón, nuestra Akane ya comenzó a comparar a Taro con Ranma, ¿será suficiente para dejarlo o con lo testaruda que es necesitará de algo "más contundente"?. Con respecto a las fotos, aún no las ha visto, solo el primer rollo y es de puros paisajes… pero solo diré, esas fotos tomadas por Ranma serán importantes en una parte de esta historia, pero no diré cuál 😉
Benani0125: que rico saber que te reíste en el cap anterior, siempre trato de darle su toque para que sean más alegres, aunque a veces no se pueda por lo que ocurre en éste. Al igual que le dije a Alexandraaa4, Akane solo reveló el primer rollo… pero las fotos tomadas por Ranma están en el último que usó, ya veremos más adelante el efecto que tienen en nuestra historia 😉
Sweetsimphony30: aunque no me lo creas, el cap anterior tiene la misma extensión que la mayoría, son casi 4000 palabras jajajaja, por lo que asumo que si se te hizo corto fue porque lo disfrutaste y la lectura se te hizo amena. Me alegra saber que lo disfrutaste y que te moriste de la risa con la conversación del par de amigos, ¡esa era la idea jajajaja!. Ya empezamos a ver más de Taro, ¿qué opinas? (el próx cap conoceremos un poco más de lo que él piensa). Gracias por tus palabras, me motivan mucho a seguir… y como decimos acá, "con too sino pa ke" en este fin de año.
Miss SF: solo gracias por hacerme reír y apoyarme, el resto ya está todo conversado 😉
Niomei: que rico haberte sorprendido con el despertar de Akane, creo que hasta yo me sorprendí cuando lo imaginé, porque la reacción lógica era mandarlo a volar de un golpe jajajaja. Ya vamos viendo el día del aniversario, peeeeero aún queda, veremos qué provoca en nuestros protagonistas.
Nuevamente gracias por leer, dejarme un review, agregar a sus follows y/o favorites. Les deseo una muy buena semana… nos leemos el otro lunes!
