—Good morning, angels.
—Good morning, Harry—le responden al unisono.
Las tres guerreras de Gryffindor acababan de regresar a la torre, lograron entrar sin ser vista utilizando las mismas escaleras ocultas que habían usado para salir.
— ¿Les había comentado que me encantan sus trajes? —dice Harry bromeando.
—Ya te habías tardado en decirlo, de hecho estoy segura de que si nos vieras más personas también les encantarían nuestros trajes—dice Ginny, quejándose un poco porque nadie las había visto totalmente.
Acaba de salir el sol cuando las tres habían entrado a la sala de juntas, en donde se encuentran a Harry tomando una taza de café y leyendo el periódico ya vestido con ropa de calle, tan tranquilo como si no estuviera esperando los resultados de un ataque ordenado por el.
— ¿Todo salió como lo habían planeado? —les pregunta Harry, después haber servido tres tazas de té, para ayudarlas a tranquilizarse.
—Así es—contesta Hermione—, el problema es que ya nos estaban esperando.
— ¿Les tendieron alguna trampa? —interesado.
—No, lo que parece es que dejaron un grupo haciendo guardia, no era uno de defensa, solamente se trataba de reparar lo que sea que hiciéramos, no lo lograron pero disminuyeron nuestro impacto.
— ¿Saben quién es el responsable? ¿Malfoy o Tudor?
—Fue Malfoy, quien dirigía el ataque era Parkinson, todos saben que ella y Tudor se odian—comenta Ginny muy seria, siendo ella la que mas información tenia sobre esa casa.
—Tiene sentido a ella de todas maneas no le conviene que Malfoy parezca que sabe lo que hace—dice Harry refiriéndose a Tudor.
— ¿Qué quieres que hagamos ahora? —pregunta Hermione.
—Los dejaremos en paz unos días—dice después de pensarlo un momento—, si hacemos mucho lo mismo perderá el efecto que queremos, además no quiero que corran peligros mientras no estamos en el castillo.
— ¿Te parece un buen momento para salir del colegio? —dice Hermione.
—Recibí información inesperada, y no puedo aplazar este viaje. Así que haremos lo mismo que la ultima vez, tu Ginebra quiero que te encargues de coordinar la torre, como las cosas se están complicando cada vez mas lo mejor sería que no dejes que Ron se meta en problemas, lo vas a necesitar.
— ¿Cuánto tiempo van a estar fuera del colegio? —pregunta Ginny.
—Unos días, a lo sumo una semana, tengo que tomar varias decisiones y tengo que estar aquí para llevar las a cabo, no puedo retrasarme más.
—Es algo muy arriesgado, nuestros enemigos podrían aprovechar para atacar la torre—le recuerda Hermione.
—El truco debe de ser que nadie se entere que no estamos en la escuela, estoy seguro de que Tonks podría hacerse pasar por mi—dice Harry después de pensarlo un momento—, ¿no te queda multijugos?
—No mucha.
—No necesitan mucha, solamente la suficiente para que haga una aparición Ginny disfrazada de ti diariamente, incluso se podrían quedar un par de días en nuestra habitación.
La verdad era que Hermione no estaba tan preocupada por un posible ataque, pues sabía que el engaño tenía buenas posibilidades de funcionar, lo que realmente le preocupaba realmente era el viaje que ellos dos llevarían a cabo, por alguna razón sentía que ella tenía algo que ver en eso.
—Mientras que ustedes se cambian voy a ir a hablar con Ron. Hermione prepara tu maleta, yo ya tengo la mía.
Cuando Harry sale de la sala de juntas, las tres jóvenes se dedican a cambiar sus uniformes de batalla por sus ropas de diario, exceptuando Hermione que ya no se pone su uniforme escolar sino ropa adecuada para salir del colegio. La primera en quedar lista fue Amelia quien sintiendo que las otras dos querían decir algo sin que ella escuchara prefirió adelantarse y regresar a su habitación por sus libros para asistir a clases.
—Te voy a dejar esta botella de poción, no es mucha así que raciónala—le dice Hermione saliendo del laboratorio—, lo mejor es que no asistan a clases, los maestros tienen métodos para evitar las trampas en exámenes y esas cosas, no sé si Tonks tenga las mismas limitaciones que la poción, pero es mejor no correr riesgos innecesarios.
—Entiendo.
—Por lo demás ustedes sabrán que hacer, no es la primera vez que salimos del colegio—muy seria.
—Ya quítate esa mascara de hielo, Hermione, ambas sabemos que algo no va bien ¿Por qué no me lo cuentas?
—Porque no se qué está pasando.
— ¿Se pelearon o algo por el estilo? —preocupada.
—No, ayer todo estaba bien, o al menos eso sentía, pero desde esta mañana hay algo que no va bien.
—En todo caso, tienen una semana para solucionarlo.
#####
A penas era la segunda hora de clases cuando Harry y Hermione salieron del castillo en la motocicleta, gracias a los trucos que Harry le había aplicado pudieron salir de la escuela sin que nadie lo notara.
No fue hasta que se detuvieron en el pueblo de Hogsmeade a desayunar de camino a la capital, lugar donde cambiarían del mundo mágico al muggle.
— ¿Vas a continuar con la ley del hielo? —le pregunta Hermione mientras esperan que les traigan el desayuno.
— ¿De qué hablas?
—No quieras engañarme Harry, se que estas enojado conmigo.
—No estoy enojado, estoy preocupado.
— ¿De qué?
—Aller llego esta carta, quiero que la leas, y me digas que tan al tanto estabas de esto y si lo estabas porque no me lo habías dicho.
Lord Potter.
No sé si esta carta llegara a sus manos, pero deseo que así sea pues es mi ultima esperanza. Usted no sabe quién soy, pero yo lo he visto al menos en un par de ocasiones, mi nombre es Juliet Granger, y soy hermana menor de su compañera de estudios Hermione Granger. Usted debe de recordarnos del incidente en el cual nuestros padres fueron secuestrados por terrorista mágicos.
Mis padres nunca me han hablado de los detalles de su secuestro, solamente me explicaron que Hermione no podría regresar a casa, pues entraría a una especie de programa de protección a testigos.
Comprendo la importancia de la discreción en un caso como este, pero las medidas de seguridad me han impedido comunicarme con mi hermana, ni a ella con nosotros. Debido a esto nos ha sido imposible comunicarle el grave estado de salud de nuestro padre, quien se encuentra internado en el hospital en este momento. Los doctores no saben si será capaz de recuperarse, por todo esto, le pido y le ruego que contacte con ella, mis padres y yo la necesitamos.
Atte.
Juliet Granger.
La palidez del rostro de la chica fue la respuesta más elocuente al respecto de que ella de hecho desconocía lo que estaba pasando con su familia.
—Primero debemos ir a tu casa, tenemos que informarnos sobre el estado de tu padre, si es posible lo trasladaremos a San Mungo—le dice Harry tomándole de la mano, intentando consolarla.
—Ya pase por esto una vez, no quiero volver a perderlos—francamente asustada.
—Haremos todo lo posible, pero antes quiero saber porque "ella" no te dijo nada.
—Intentare que "ella" hable contigo—aun alterada por la noticia.
Fue algo de lo más extraño lo que vio Harry, si los demás comensales hubieran estado más atentos podrían haber notado los cambios que sucedieron en la joven, su postura cambio instantáneamente, su espalda parresia que tenía una varilla de metal forzando la columna, con las manos en las rodillas y con el rostro bajo, como si fuera una estudiante esperando el castigo del director, pero seguramente el cambio más grande fue el de su expresión, pues parecía que había envejecido algunos años en un solo segundo, le recordó mucho a su antigua realidad.
—Buenos días, mi señor—hablo con una voz inexpresiva.
—Buenos días Hermione.
—Disculpe mi señor, quisiera pedirle que seamos breves, pues es demasiado agotador para mí estar despierta.
—No te preocupes, solo quiero saber la razón por la que no le dijiste sobre tu familia.
—El antiguo usted me prohibió comunicarme con ellos, desconozco cuál sea el estado de mi padre—preocupada.
— ¿También fue un juramento?
—No, solo una orden, con que usted la levante será más que suficiente mi señor.
—Estas evadiendo mi pregunta, contéstame.
—Por dos razones la primera es la vergüenza que vieran en lo que me convertí y la segunda y más importante es por su seguridad, entre menos relación tengan conmigo es más seguro para ellos, nunca quise que les volviera suceder lo mismo.
—No te preocupes, yo me encargare de que tus padres estén lo más seguros posible.
—Ella confía en ti, mi señor, en lo personal casi resulta irrelevante sus juramentos, solo me queda esperar lo mejor.
La mesera que les trajo sus desayunos miro extrañada a Hermione cuando regreso a retomar su nuevo cuerpo.
—No te enojes con ella, le ha tocado vivir cosas difíciles.
—También a nosotros y no terminamos con el síndrome de Mirtle la llorona, pero de todas maneras no soy yo el del problema, eres tu quien la tiene que soportar todos los días, de hecho quien está viviendo las consecuencias eres tú.
—La verdad es que duerme durante semanas, no tengo idea de a dónde se va, además de que aunque no estoy de acuerdo con que me haya engañado, lo hizo por proteger a nuestra familia.
—Está bien, me disculpo por haberlo tomado como lo tome, pero será mejor que terminemos pronto, tenemos muchas cosas que hacer hoy.
—Era de suponer que enviaría a alguien a visitarlo.
—Potter aun es muy débil como para que lo busque la Zarina.
—Ella siempre ha sido muy previsora, supongo que no quiere dejar ningún cabo suelto.
La realidad era que los dos hombres que estaban hablando se encontraban a muchos kilómetros de distancia, solo gracias a la red flu podían hablar y verse como si estuvieran en la misma habitación. Uno era el antiguo director del colegio Hogwarts y actual primer ministro de la unión europea de magos Albus Dumbledore, el otro era el actual director del mismo colegio y antiguamente mano derecha de Lord Dumbledore y partidario del lord oscuro.
— ¿Ya instalaste el nuevo espejo? —le pregunta Dumbledore desde su oficina en la capital del país.
—Ya está colocado, la verdad es que en un solo día me he dado cuenta de cosas bastante interesantes pero aun no lo que estoy buscando, no he tenido suerte con Potter.
—Solo espero que sea suficiente para que seamos capases de entrar a su mente de nuevo, es demasiado peligroso como para que esté totalmente libre.
—Yo también lo creo—dijo Snape, aunque la verdad era que no se sentía cómodo espiando la mente de los alumnos—, en cuanto tenga los resultados se los comunicare.
— ¿McGonagall ya no ha dado problemas? —pregunta Dumbledore.
—Solo se limita dar sus clases, al final se rindió de intentar quitarme el cargo—Snape prefirió no comentarle sobre el acuerdo al que había llegado con ella para lograr la estabilidad en la escuela.
—Fue una buena suboficial durante el tiempo de las guerras, pero en tiempos de paz, no tiene capacidad de entender la política, por eso he preferido que permanezca en el colegio. Una cosa más Severus, tienes que tener cuidado pues por lo que me he enterado hay más personas interesadas en el colegio, en estos meses que quedan del año escolar debes reforzar la vigilancia.
—Lo tendré en cuenta.
En opinión del director, probablemente su predecesor era uno de los hechiceros más poderosos del mundo, y no solo por su posición sino por sus profundos conocimientos en la magia, seguramente no había más de unos diez hechiceros en el mundo entero que se le pudieran comparar, incluido el Lord oscuro. Pero ahora algo había cambiado desde antes de que iniciara el año escolar, sus grandes poderes habían estado fluctuando, hasta que de pronto su poder había disminuido, algo de lo que solo muy pocas personas se había dado cuenta, seguramente solo sus familiares más cercanos, pero ese no era el peor de los problemas, la verdadera contrariedad era la paranoia que estaba viviendo el anciano, si no fuera por esta podría fingir sin mayor problema que todo estaba bien, pero no lo había hecho así, ahora veía peligros y conspiraciones contra él en todos lados.
Después de haber estando pensando en el silencio y oscuridad de su oficina, decide volver a utilizar su chimenea para comunicarse con alguien más, con alguien que nunca hubiera pensando que llegaría a volver a hablar.
—Black tenemos que hablar—le dice a su chimenea después haber arrojado los polvos al fuego.
####
—Conseguí que me dieran unos días, convencí al jefe de Slytherin de que tenia que salir del castillo y de que estaba lo suficientemente adelantada con el programa como para que no afectara a los alumnos.
— ¿Por qué al jefe de Slytherin?
—Porque es alguien que mi familia conoce, además de que no me imagino a McGonagall dándome permiso.
Ginny y Tonks hablaban en el piso donde vivían Harry y Hermione. Ambas se habían escondido hay después de que Tonks consiguiera el permiso de abandonar el castillo, y de haber fingido su partida, después sin ser vistas habían subido por la entrada secreta.
— ¿Te puedes transformar en hombre? —le pregunta Ginny, mientras esculca en la ropa del joven.
—No totalmente, ni cómodamente, no sé si otros metamorfos mas poderosos lo logren, pero yo no puedo, solo puedo alterar un poco mi esqueleto, ni tampoco mis órganos, así que lo que voy a hacer es imitar su rostro y voz, en cuanto el cuerpo creceré todo lo posible y reduciré mis senos y mis caderas todo lo posible, utilizando su uniforme no creo que nadie se dé cuenta—revisando una túnica.
—Yo solamente tengo un poco de multijugos, no quiero llamar la atención comprando más. Dos horas diarias hasta el lunes, además de otras dos de emergencia. Tenemos la ropa de ambos, así que no creo que tengamos mayor problema.
—Nunca me había hecho pasar por alguien durante un tiempo tan constante.
—No te preocupes, durante la noche no será necesario, es mas exijo que durante las noches recuperes tu figura femenina.
Tonks la vio con expresión de no estar entendiendo.
—Desde la noche de navidad no hemos tenido a penas tiempo de estar juntas sin que nadie nos moleste, te aseguro que no estoy dispuesta a perder la oportunidad de estar contigo durante una semana entera en un piso entero para nosotras.
—Yo tampoco—dice sonriendo.
####
Pansy y su equipo había sido encontrado a la mañana siguiente por algunos estudiantes de Hufflepoff, quienes se encargaron de llevarlos a la enfermería, en donde la doctora Madame Pompfrey se encargo de ellos, con ayuda de un tres elfos domésticos, los cuales habían sido trasladados de las cocinas a la enfermería por petición de la doctora, sabedora de que probablemente durante los meses que se avecinaban necesitaría mucha ayuda.
Lo primero que vio Pansy al despertar fue el rostro de Draco, lo cual en lugar de tranquilizarla le dio un susto de muerte.
— ¿Quién fue? —fue lo único que le pregunto, cuando noto que estaba despertando.
—No lo sé.
A duras penas había acabado de decir esa frase cuando sintió el dolor que le causa la bofetada que le dio en ese momento Draco.
—Perdiste e hiciste el ridículo, y por ende me humillaste a mí, si no estuviéramos aquí y no tuviera cosas más importantes que hacer, te castigaría como te mereces.
Ella sabía que algo así ocurriría si perdía una vez más, de hecho había tenido miedo de que realmente tuviera tiempo de tomar venganza contra ella pues sabía que su ultimo castigo, el que había recibido después de que fuera golpeado por Granger no sería nada comparado con el que recibiría.
Lo que en realidad no se esperaba era que cuando se volviera a acostar en la cama notara la presencia de alguien más aparte de los demás pacientes (su equipo y los pacientes regulares).
—Si hay algo que me agrade de ti es que conoces perfectamente tu lugar.
Sofía Tudor, la prometida de su dueño. Ella provenía de una de las familias más poderosas de toda Gran Bretaña, de hecho ser rumoraba que estaba emparentada con la monarquía muggle, ese mismo parentesco volvía problemática sus situación pues aunque tenían un poder inmenso no eran totalmente aceptados por los sangre limpia más extremistas, debido a esto ella no había alcanzado el liderazgo de la casa de las serpientes en lugar de Malfoy. Físicamente no era muy sobresaliente, era alta y de cabello negro, con un cuerpo tal vez demasiado delgado, lo cual aunada al gesto astuto que estaba casi perpetuamente en su rostro le daba una apariencia muy parecida a la de una serpiente, si bien no podía ser clasificada como fea, en comparación con Pansy era complicado que atrajera miradas, en opinión de Parkinson esa era parte de las razones por las que la odiaba, aunque seguramente la más importante era la más simple, lo oscuro del alma de Tudor.
— ¿Qué quieres Tudor? —le pregunta sentándose de nuevo en la cama.
— ¿Te parece que ese es un buen modo de hablarle a tu próxima ama?
—Aun no lo eres—sin inmutarse.
—Eso carece de importancia, no eres mi tipo.
—Lo sé, tu prefieres a las pelirrojas.
Sophia intento hacer lo mismo que había hecho Malfoy y abofetear a Pansy, pero en esta ocasión, ella no estaba obligada a permitirlo así que en el aire sujeto con fuerza la muñeca de su atacante, con una gran fuerza en opinión de Tudor. Hubieran empezado una pelea campal en medio de la enfermería si no hubiera entrado la doctora lo que las obligo a tranquilizarse, al menos en apariencia.
—No importa, cuando me case con Malfoy te dejare unos meses con Bulstrode, para ver si aprendes comportarte, luego te venderé a algún prostíbulo para goblins, seguramente obtendré algún dinero por ti.
— ¿Solo viniste sin a amenazarme?—ocultando perfectamente el miedo que sentía, pues sabía que Tudor era perfectamente capaz de hacer lo que le acababa de decir, y de que seguramente lo cumpliría.
—De hecho no, a lo que vine fue a ver cómo le mentías a ese idiota y como se lo creía—le dice simplemente sonriendo antes de irse.
Eso había sido algo que definitivamente ella no se había esperado. El comportamiento de Draco como siempre, había sido predecible, pero el de Tudor no, las amenazas habían sido totalmente sinceras, pero ella sabía que no se podía esperar nada mejor de su enemiga, pero ella había ido a decirle que sabía que ella sabia quienes eran los atacantes, la duda era si Tudor sabía que era Granger quien encabezaba ese grupo, en su opinión era poco probable pero sin duda alguna sabia que Potter era el que estaba atrás de todo.
####
En la antigua realidad Hermione había crecido en una de las partes de Londres más tranquilas, en un suburbio de casas grandes y patios del mismo tamaño, donde las personas no sentían siquiera la necesidad de serrar las puertas con llave durante la noche, y los niños podían jugar sin ninguna preocupación en las calles.
Pero en esta realidad no solo ese barrio sino toda la ciudad, no podría ser mas diferente, parecía como si la ciudad estuviera en guerra, estaba sobre poblada y empobrecida. Ahora el antiguo barrio estaba compuesto por pequeñas casas empalmadas una con otra, con gruesos barandales en las ventanas, en las esquinas había pandilleros, vendedores de drogas y prostitutas.
— ¿Qué le paso a la ciudad? —se pregunta Hermione cuando llegaron a su antigua casa, la cual era totalmente irreconocible, solo lograron llegar a aquel lugar gracias al hecho de que no habían cambiado el nombre de las calles ni sus números de las casas.
—No lo sé, supongo que si intercambiamos una realidad desastrosa con una nueva, no todo podía ser arreglado, aparentemente ganamos tiempo, pero de todas maneras el mundo se está yendo al mismo lado donde estaba.
— ¿Entonces no sirvió de nada?
—No, nada será igual, solo que será realmente difícil lograrlo.
Antes de tocar la puerta Harry lanza dos hechizos, uno para que nadie se interesara en robar su motocicleta y otro para Hermione.
— ¿Eso para que fue? —le pregunta Hermione confundida.
—No me quieras engañar, sigues preocupada por tu apariencia con tus padres, aunque lo ocultes, mira que eres experta en eso, además de que es bastante simple, no puede engañar a los magos ni nadie que vea tu verdadera apariencia, solo hace que las personas no noten ninguna diferencia.
—Muchas gracias—con sinceridad. Si bien había estado tan concentrada en la salud de su padre, que casi había olvidado ese asunto, este acto le recodo que ella no estaba sola.
Ignorando las miradas suspicaces que les lanzaban las personas los dos se dirigieron a la puerta, después de tocar la puerta esperaron unos momentos en lo que ambos sabían eran inspeccionados por alguien a través de la mirilla de la puerta, después escucharon el ruido de los seguros de la puerta que eran abiertos.
Cuando vivían en la antigua realidad, Hermione había sido hija única, aunque ella siempre había querido tener más hermanos, sus padres nunca habían logrado tener más hijos, pero en esta realidad tubo una hermana un par de años menor que ella. La chica le había explicado a Harry que a diferencia de su madre y su tía, su hermana nunca había manifestado una envidia tan marcada, y el hecho de ella ser una hechicera y su hermana no, nunca había afectado su relación. La mejor muestra de esto fue cuando la puerta se abre de golpe y sale casi volando una joven casi idéntica a su amiga cuando estaba más o menos en cuarto año de Hogwarts.
Ambas lloraron al abrasarse, algo que se incremento cuando una mujer se les une, por las pocas ocasiones en las que la había visto, Harry reconoció a la madre de Hermione, con unas grandes ojeras y rostro cansado, que mostraba los difíciles tiempos que estaban viviendo en aquella casa.
No fue hasta que entraron a la casa y la puerta serrada con todos sus seguros, que pudieron hablar.
—Cuando envié la carta, no sabía que esperar, ni siquiera sabía si el ave era la adecuada—les comenta la hermana de Hermione.
—Si nos llego—le contesto Harry—, si hubiéramos sabido antes que había problemas hubiéramos venido antes.
—Madre, ¿Qué está pasando? —por fin pregunta Hermione.
—Tu padre está muy mal, está en el hospital.
—El siempre tuvo una muy buena salud.
—La buena salud solo dura hasta que alguien le mete dos tiros en el pecho—dice la hermana de Hermione, con ira contenida.
— ¿Le dispararon?
—Sí, pero tengo que explicarte todo lo que sucedió—dijo Jane muy seria—, antes todo iba bien, entre tu padre y yo podíamos trabajar nuestro consultorio y vivíamos de lo que nos daba, pero con la crisis todo era cada vez más difícil, incluso cuando empezamos a pagar a los delincuentes para que no pasara nada, pudimos seguir adelante, pero cuando nos secuestraron las cosas empeoraron, cuando regresamos las cuentas se habían multiplicado y yo tuve que pasar una temporada en el hospital por mis heridas, eso empeoro las cosas, y tu padre tuvo que pedir dinero prestado, el problema fue que se lo pidió a la personas menos indicadas, luego las personas a las que les habíamos pagado para nuestra seguridad fueron las mismas que destrozaron nuestro consultorio, tu sabes lo mucho que cuesta todo nuestro instrumental. Así, con deudas y sin un modo para pagar, vendimos lo que teníamos pero no fue suficiente, fue entonces cuando las amenazas dejaron de ser solo eso, ventanas rotas fue lo primero, hasta que al final perdieron la paciencia y le dispararon a tu padre—su modo de hablar era casi mecánico, casi como si estuviera hablando de lo que había visto en el periódico, pero quienes la estaban escuchando se dieron cuenta de que hablaba de ese modo para lograr mantener la compostura, algo que a duras penas lograba.
—Quiero ir a verlo—dice Hermione.
—El también desea verte.
####
Bulstrode era una joven estudiante de Slytherin, con una mala reputación que definitivamente no hacia justicia a su verdadera naturaleza cruel y un corazón sin ningún tipo de bondad. De eso era totalmente consiente su jefa y se aprovechaba de esto, utilizándola para que llevara a cabo lo que casi ninguno de sus aliados haría.
Claro que como digna Slytherin tenía su propia agenda, para su propio beneficio, ya fuera económico o personal. En estos momentos se encuentra caminando por las catacumbas de la casa de las serpientes, abstraída totalmente en sus pensamientos, recordando el placer que había sentido al llevar a cabo el inicio de la encomienda de Tudor, como poco a poco había creado esas hermosas estatuas, las cuales sínicamente había ubicado en diferentes lados del colegio, eso era algo que su jefa no le había dicho, pero había sido algo irresistible para ella.
— ¿Cómo te sientes?
—Un cambio agradable, ¿te gusta mi nueva apariencia?
—Demasiado pálido para que parecieras normal, pero mientras no salgas al sol, nadie lo notara.
—No te preocupes tanto.
—No te confíes, si sales al sol y tu piel empieza a brillar, ten por seguro que no saldrás vivo de este castillo—muy seria, dando a entender, que si algo salía mal, seria ella la primera en enfundar su varita para silenciarlo.
Las catacumbas del castillo era una zona que en realidad nadie conocía en su totalidad, y había una gran cantidad de secretos que tal vez nunca sean revelados, pero uno de ellos fue escuchado por alguien que no debía escucharlo, a pesar del gran tamaño de Bulstrode era capaz de pasar desapercibida en la oscuridad de aquellos pasillo, cuando escucho las voces pudo identificar a ambas personas, uno era su propia líder Sofía Tudor, y la otra persona, a pesar de su incredulidad no era nadie más que el líder de la casa de Hufflepoff.
—Supongo que las cosas están mejorando para ti—dice Diggory.
—Con mi gente aquí en Slytherin, y con tu apoyo desde Hufflepoff, estoy en mejor posición que cuando empecé, claro que aún faltan muchas cosas por hacer.
Fue un pequeño descuido, lo que hiso que Tudor y Diggory escucharan los pasos de Bulstrode, dándose cuenta de que no estaban solos, y que los había escuchado una de las personas más peligrosas que conocía.
— ¿Que estas buscando Bulstrode? —le pregunta agresivamente cuando noto la presencia de su compañera.
—Venia a informarte de unos curiosos rumores que nos dijeron nuestros espías en Gryffindor, lo que no esperaba era encontrarme con él aquí.
—No es asunto tuyo las personas con las que hablo o no.
—Tienes razón con quien hablas no es asunto mío, pero lo que sí es asunto mío es el resultado de las elecciones, pues tanto tu como yo estamos apostando mucho en esta competencia.
—Entonces, permíteme presentarte a nuestro nuevo aliado—le dice con sarcasmo— el señor Diggory.
—Bueno señoritas, si no me necesitan más, me marcho tengo mucho trabajo que hacer, querida Sofía, infórmame si necesitas algo más de mi—les dice a las dos antes de irse de las catacumbas de la casa de las serpientes. Algo que definitivamente sorprendió a Bulstrode, pues si la mayoría de los alumnos de Slytherin no se atrevían a descender tanto en los sótanos, otro alumno que nunca había entrado a aquel lugar le debía de ser imposible salir de ahí.
— ¿El conoce mucho las catacumbas?
—Sabe lo suficiente—le contesta Tudor, sin querer explicar mas.
—No me agrada, no creo que debamos confiar en él.
—Nunca dije que confiara en el, pero de todas maneras sigue sin ser asunto tuyo, mejor explícame cual es el rumor que escucharon nuestros espías.
—Es sobre Potter—recordando su motivo de ir a buscarla.
— ¿Qué está haciendo?
—Nada.
— ¿Para eso me interrumpiste? —casi incrédula por su propio enojo.
—Todavía aun no lo explico totalmente, nuestros espías nos informan que Potter y Granger a duras penas salen de su torre.
—No es un secreto que son un par de pervertidos, todos nos podemos imaginar que es lo que están haciendo.
—No parece ser eso, no salen juntos, y cuando salen se ven nerviosos y no actúan como siempre.
—Tal vez signifique algo—pensativa—, si nuestros informantes tienen razón, seguramente implica que Potter está planeando algo grande, si ese es el caso lo mejor es que no nos mesclemos en el problema, filtremos la información a Malfoy y que el se encargue del problema, y si al final de cuentas no es nada, que sea él quien agote a su gente haciéndola vigilar a la nada.
—Yo me encargare.
— ¿Cómo vas con el iron maiden?
—Una de cada casa—le contesta con una sonrisa perversa, que mostraba su personalidad sádica—, aun no se han dado cuenta.
—Te divierte demasiado esas cosas
—Cada quien tiene sus pasatiempos, además no creo que tengas derecho de criticarme, a final de cuentas tú te reservaste la silla, por cierto ¿ya elegiste?
—Sí, lo había pensado pero definitivamente tengo mi objetivo definido.
####
Prepararse para sus apariciones era un poco complicado para ambas y necesitaban cierto tipo de preparación, sobre todo para Ginny, pues después de la primera transformación había aprendido de mala manera la diferencia que existe entre su taya de ropa y la de su amiga, lo cual le enseño que primero debía de cambiarse y luego transformarse. Mientras que Tonks tenía ciertas dificultades para representar su papel, pues no había tendió que fingir ser hombre desde que era una niña y aun entonces era solamente por juego, pero ahora, aunque a simple vista sería imposible diferenciarla de Harry era a la hora de los movimientos en los que tiene problemas, pues intentando fingir el modo de caminar de pasos amplios parecía que tenía algún problema de hemorroides, algo de lo que Ginny no dejo de burlarse todo el día.
Aunque es un periodo de tiempo corto, lo que al día pasan ambas disfrazadas, habían vivido una experiencia muy diferente, pues aunque nadie se había dado cuenta, se habían dado su primer beso en público en medio de uno de los pasillos más concurridos del colegio.
—Me duele todo—dice Ginny después de arrojarse a la enorme cama de Harry y Hermione, mientras que su cabello empezaba recuperar su color natural y su cuerpo recuperaba su tamaño.
—No exageres—recuperando su apariencia de cabello rosa.
—Caminar con esos sancos que mi amiga llama zapatos es complicadísimo, no sé cómo puede concentrarse en otra cosa que no sea mantener el equilibrio al caminar. Antes me gustaba como caminaba, con la espalda recta, caminando en una línea muy delgada y moviendo mucho las caderas, Hermione me va deber un gran favor después de esto.
— ¿Un gran favor? —terminando de cambiarse la ropa.
—No te pongas celosa, mi amor.
—Dime, ¿Alguna vez te sentiste atraída por ella? —pregunta cuando se acuesta a su lado.
—Eso es complicado de explicar, siendo objetivas no podemos negar que es una de las más bellas de la escuela, pero debes entender que ella fue mi primer amiga en el colegio y entonces ni ella se veía así, ni yo me hubiera fijado en otra chica.
— ¿Te gustaba un chico?
—Creo que olvidas que te estoy hablando de cuando yo tenía 11 años, en ese entonces yo aun no sabía qué era lo que realmente me gustaba, solo era una niña y pensaba que la vida era como los cuentos de fantasía en el cual me encontraría con un príncipe con el cual sería feliz para siempre.
— ¿Te lastimaron? —al escuchar el tono triste con el que estaba hablando Ginny, Tonks se le acerca más para poder abrasarla y reconfortarla.
—Tú ya me contaste tu pasado, supongo que ahora es tiempo de que yo te cuente el mío, debo decirte que el mío es más corto y no tiene misiones de espionaje, pero aun así tengo algunas cosas que contar. Debes entender que yo me crie en una pequeña granja en el borde de tolerancia de los sangre pura, aparte de mis hermanos casi no había conocido a alguien de mi edad y ellos siempre me segregaron por ser niña, fui feliz siendo educada en mi casa, pero quería salir de la granja y conocer a más personas, ver otros lugares, fue entonces cuando entre al colegio, pocas veces antes había visto tantas personas juntas, pero al menos esperaba continuar con mi mejor y única amiga, Luna.
—No sabía que se conocían desde pequeñas.
—Sí, su casa está relativamente cercas de la mía, te imaginaras que mi desilusión fue enorme al ver que terminábamos en diferentes casas fue enorme. Por todo lo que te he dicho comprenderás que era muy tímida con las otras personas, además de que el hecho de que todas mis cosas fueran de segunda mano e incluso de hombre no me ayudaba en lo más mínimo, fue entonces cuando conocí a Hermione y Harry, gracias a mi hermano Ron, debo decir que él me impresiono mucho, claro que yo ya sabía quién era él, era el próximo Lord Potter, una de las familias más importantes del mundo mágico, supongo que en mi mente un lord estaba mucho mas cercas que los demás en ser un príncipe azul, la verdad es que no tarde mucho en desilusionarme, la verdad es que creo que ninguno de los dos se entero de mi enamoramiento, pero lo bueno que saque de aquella experiencia fue la amistad con Hermione, quien se convirtió casi en la hermana que nunca había tenido, de hecho aun ni siquiera se me ocurría que a mí me gustaban las chicas.
— ¿Hasta cuándo te diste cuenta?
—Probablemente lo empecé a sospechas desde segundo año, pero no me di verdaderamente cuenta hasta tercero.
— ¿Qué sucedió?
—Conocí a Sofía.
— ¿La misma Sofía que es nuestra enemiga?
—La misma, pero créeme ni Harry ni tu ni casi nadie conoce los verdaderos limites que tiene ella, pero cuando yo la conocí no sabía eso. Desde primer año nos habíamos conocido, pues compartíamos la clase de pociones, pero no fue hasta segundo años cuando nos convertimos en amigas, debo decir que era casi hipnótico verla, pues era tan diferente a mí, hija de una de las familias más importantes, con cada movimiento y con cada palabra demostraba la clase con la que contaba. Me sentí tan orgullosa de que ella me escogiera como amiga, así fue como logre tener contacto con la casa de Slytherin. No sé cuando fue el momento en el que me enamore de ella, pero debió de ser en tercero o en cuarto, posiblemente si ella no hubiera tomado la iniciativa yo nunca me habría atrevido a confesarle mis sentimientos por temor a que ella me echara de su lado. Debo decir que durante un tiempo tuvimos una relación muy hermosa, pero…
Aunque Tonks no lo había notado, Ginny había estado a punto de romper en llanto, algo que ya no pudo resistir al sentir la fuerza de los sentimientos que la envergaban por los recuerdos.
—Te puedes detener, no debí de haberte preguntado—le dice Tonks.
— No te preocupes—recuperándose un poco, pero sin separarse de la profesora—. desde hace tiempo quería explicarte todo esto, pero nunca había tenido el valor de hacerlo y esto es porque no te e contado realmente el problema, pero quiero terminar de una vez y nunca volver a hablarlo, de hecho a nadie le he contado lo que voy a contarte, ni a mis padres ni a Hermione. Cuando inicie mi relación con ella, todo era maravilloso para mí, pero con los meses las cosas se volvieron extrañas, ella se volvió cada vez más exigente conmigo y me regañaba más seguido, debo decir que las bofetadas no fueron pocas, aunque suene ridículo todo eso no fue razón suficiente para que me separara de ella, No fue hasta el año pasado en el que empecé a perder la memoria, había días enteros de los cuales no guardaba ningún recuerdo, ilusamente lo único que se me ocurrió fue pedirle ayuda a ella, la maldita me aseguro que ella se encargaría de ayudarme.
—Pero no lo hizo.
—En esos días fue cuando se anuncio el compromiso entre Sofía y Malfoy, debo admitir que eso me rompió el corazón, y peor aún, me ignoro totalmente, simplemente me trataba como si nunca nos hubiéramos conocido, pero los huecos en mi memoria no se cesaron sino todo lo contrario, aumentaron. Como última opción se me ocurrió pedirle ayuda a Hermione, pero tampoco le quería decir lo que estaba pasando, por suerte accedió a ayudarme, me consiguió un pensadero, y una poción que si bien me ayudaba a recuperar algunos recuerdos, no podían permanecer más tiempos, así que no servirían como prueba de nada. Me escondí en un salón, y aguantando el miedo que tenia me dispuse a ver lo que realmente ocurría, dentro del pensadero pude ver como Sofía me había degradado, utilizando hechizos me controlaba totalmente, era magia muy oscura, la utilizaba, para que la complaciera, a ella y a cualquiera que ella quisiera, me utilizo como pago para conseguir favores e influencias, utilizándome casi logra ganar la dirección de su casa. Supongo que encontraban muy perverso que una Gryffindor se les entregara tan alegremente para el triunfo de una Slytherin y mas siendo una Weasley, hermana de sus antiguos enemigos. Después de perder las elecciones de Slytherin y de su compromiso con Malfoy, Sofía se arto de mi, y me regalo a Bulstrode, o más bien me intercambio por su apoyo, Sofía es malvada y cruel, pero Bulstrode es sádica y disfruta con el dolor ajeno.
—Tenemos que denunciarlas—le dice muy seria.
—No serviría de gran cosa, y tú lo sabes, son nobles y con recursos económicos, un conflicto directo con sus familias solamente arruinaría a la mía, como si no tuviéramos suficientes problemas.
—Pero lo que ellas te hicieron—totalmente furiosa—, es imperdonable.
—No lo recuerdo.
— ¿Eso no tiene nada que ver?
—Es central, lo que te cuento que me hicieron, yo no lo recuerdo, lo sé porque lo vi en el pensadero, pero es como si le hubiera pasado a otra persona.
— ¿Realmente lo quieres dejar así?
—Yo nunca dije eso, con el tiempo las voy a aplastar, pero aun no es el momento.
— ¿Por eso te uniste a Potter?
—Sí y no, aunque al principio tenía muchas dudas al respecto de él, la verdad es que se ha ganado mi confianza, pero no puedo ignorar que es el enemigo de mi enemigo y que deseo con todas mis fuerzas que las haga sufrir.
—Así será mi amor, así será—ya más tranquilas las dos.
—Lo sé.
— ¿Cómo lograste liberarte?
—De nuevo recurrí a Hermione, quien no me forzó a revelarle todo, pero supongo que ya se imaginaba lo que me estaba pasando, ella me enseño oclumancia, y varios hechizos para fortalecer mi mente.
—Ellas realmente van a sufrir por lo que te hicieron, eso te lo prometo.
####
Lo habían engañado, y no podía estar más furioso por esto. El ministro de magia le había ordenado cuidar de lord Potter, y ahora se daba cuenta de que este había abandonado en colegio.
—Se suponía que lo tenias que mantener vigilados—le acusa lord Black, quien había llegado al colegio de modo discreto, sin que nadie más se diera cuenta de su presencia.
—No me acuses de nada, que fuiste tú quien le envió una ayudante que pudiera tomar su apariencia—refiriéndose a Tonks.
—No tiene ningún sentido que los tres discutamos—interviene Lupin, quien había acompañado a Sirius—lo que tenemos que hacer es encontrar una solución, primero ¿Por qué no nos explicas como averiguaste que Harry no está en la escuela?
Como única respuesta el directo le tiende un espejo de mano, labrado en plata, el cual en lugar de reflejar el rostro de quien lo sostiene, muestra la puerta del gran comedor.
— ¿Qué es esto?
—El otro espejo, uno mucho más grande, lo tengo situado en el pasillo, con esto puedo vigilar a los alumnos, y sobre todo puedo ver los secretos que guardan, asi fue como descubrí que la "profesora" Tonks, en lugar de salir del colegio para visitar a sus padres como dijo que haría, se hace pasar por Potter.
— ¿Solo él falta? —pregunta Lupin, pasando el espejo a Sirius, quien miraba el objeto con curiosidad.
—No, por lo que se, su ayudante, la señorita Granger también ha salido del colegio, es la señorita Weasley quien se hace pasar por ella, aparentemente ella está usando poción multijugos.
El ambiente pesado que había en la habitación, fue roto por la risa de Lord Black, quien había estado jugando con el espejo, modificando las opciones que tenia para espiar, hasta que se entretuvo viendo a un grupo de alumnas de séptimo, con la diferencia de que las estaba viendo en ropa interior.
—Carajo Black, es que no te puedes comportar—le reprende Snape, quien después de recuperar su espejo lo regresa a la opción normal.
—Tú fuiste el que inicio con los juegos de espías—le dice Sirius.
—Señores, este momento no parece ser el indicado para discutir entre nosotros—interviene Lupin, antes de que todo se descontrole— Les recuerdo que nuestra alianza es demasiado resiente como para empezar con estos conflictos, si continuamos discutiendo por pequeñeces no llegaremos a nada.
—Lo que quiero saber es que es lo que él está buscando—dice Sirius refiriéndose a Snape.
—No es asunto tuyo perro—por su forma animaga.
—Los tres tenemos diferentes razones por las que estamos aquí—continua su mediación—, pero los tres debemos estar de acuerdo en algo, el mundo mágico está en crisis y las acciones de nuestro omnipotente líder no está siendo suficiente.
—Lo que yo no entiendo es ¿Qué tiene que ver Harry en todo esto? —interviene Sirius.
—Hasta hace poco, nada, mientras se comportaba como un inútil totalmente intrascendente, que seguramente se dilapidaría su fortuna en excentricidades a nadie le importaba en lo mas mínimo lo que hiciera, pero ahora a estado demostrando una ambición que nunca había mostrado, incluso la Zarina Anastasia a enviado a alguien a hablar con él.
— ¿Qué es lo que opina Dumbledore?
—Su plan era hacer que se uniera a su causa, su apellido le serviría para ganar mas legitimidad para su mandato, pero cada vez se está volviendo más inestable, las últimas instrucciones que me dio fue investigar a Potter a fondo.
— ¿Exactamente cuál es tu propuesta? —pregunta Lupin.
—Por un lado tenemos a los partidarios del señor tenebroso, del otro tenemos a los partidarios de Lord Dumbledore, y entre ellos los moderados, los cuales son cada vez menos, pues poco a poco se están yendo a los extremos, lo que propongo es que formemos una organización que alenté lo más posible lo inevitable.
— ¿Qué es lo inevitable?
—La guerra señores, la guerra, cuando los neutrales desaparezcan el lord oscuro iniciara su ofensiva de nuevo, y esta vez una simple votación en el senado no lo detendrá. Con Black en el senado, Lupin en el ministerio de inteligencia y conmigo aquí en el colegio, estamos en posición privilegiada para tomar nuestro lugar.
— ¿Y Potter?
—Que crezca, nosotros observaremos de lejos, y si las cosas siguen como van, le alisaremos un poco el camino, si en algún momento vemos que se tuerce lo detendremos y si no, lo ayudaremos.
—Parece un buen plan.
—Mientras tanto ¿Qué vamos a hacer para encontrarlo—dice Sirius, para regresar a su primer tema de conversación.
—Esperar, cuando aparezca de nuevo, averiguaremos que es lo que está pasando realmente—sentencia Snape.
