Capítulo Ocho
Lo que tú me pidas
Chicago
Los días pasaron sin novedad en Lakewood, Candy cuidando de su familia sin descanso y Neil cuidando el embarazo de Candy a cada hora.
-Neil, ¿Qué te parece si comenzamos las lecciones de manejo esta tarde? –Candy ya quería ponerle las manos encima al auto.
-No creo que sea prudente niña, recuerda que sufres de presión alta y no quiero que nada te altere, -él sólo pensaba en las palabras de Albert, Archie y George cuando le dijeron lo obtusa que era ella para aprender a conducir.
-No veo en que pueda afectarme el aprender a conducir, además recuerda que fui enfermera y muy buena, así que no tienes excusa, -él quedó sin argumentos.
-Está bien, prepara todo para un día de campo más tarde con los niños. Iremos a la carretera vieja, allí no hay tráfico y es un buen lugar para pasar un rato agradable en familia, hoy no desayunaré con ustedes debo estar temprano en la oficina, -se despidió de ella y salió de la casa.
Ella se levantó y fue al cuarto de los niños.
-Buenos días dormilones, vamos, arriba, -dijo corriendo la gruesa cortina que cubría la ventana, dejando entrar los rayos del sol.
-Mami hoy es sábado, hoy podemos dormir hasta tarde, -Noah se cubrió completamente con la manta.
-Si tesoro, pero más tarde iremos de día de campo con papá y quiero tener todo listo para salir lo más pronto posible y tú, caballerito, necesitas un corte de pelo.
Él, al escuchar las palabras día de campo, saltó fuera de la cama, presto a hacer lo que su madre le indicara. Marion por su parte no había despertado aun, pero de eso se encargó su hermano.
-Niña, despierta, vamos de día de campo con papá y mamá, -la niña tenía un sueño más pesado que el de un oso- Marion, ponte de pie, te vamos a dejar, todos estamos listos, -él la movía insistentemente pero ella sólo cambiaba de posición.
Ambos, madre e hijo, optaron por dejarla dormir un rato más mientras ellos se alistaban para ir al centro. Cuando ya estaban casi listos, despertó Marion y al enterarse de los planes de la familia corrió y estuvo lista de inmediato.
-Marión, ¿Por qué no dejaste que Betina te vistiera?, -Preguntó Candy al ver el atuendo desastroso de su hija.
-Mami, es que Tina tarda mucho preparando el baño y sé que una dama debe ir siempre bien presentable en cualquier situación, pero ahora no tengo tiempo que perder, si vamos al pueblo, podemos comprar unas cuantas cosas que me hacen falta. Pienso heredarle todo lo que tengo ahora a mi hermanita, porque estoy segura que será una niña, -cuando ella empezaba, no paraba de hablar.
-Está bien, Marion, pero descansa la lengua un momento ¿sí?
-Si, mami, pero recuerda…
-¡Ay ya cállate, niña!, si sigues hablando no saldremos nunca de aquí, -Noah era el único que podía hacerla callar.
Candy sólo sonrió y salieron rumbo al centro del pueblo. Allí Marion se dio vida comprando todo lo que "hacía falta", Noah recibió un necesario corte de pelo y Candy aprovechó para comprar zapatos y ropa cómoda nueva como para ir al campo.
Todo estaba listo para salir, no almorzaron en la casa, pues decidieron hacerlo al aire libre. Llevaron mucha comida, frutas y dulces. Todo sería perfecto.
Salieron de la casa y entraron en el auto de Candy que sería conducido por Neil, pero para sorpresa de todos, él en el lugar de salir por el portón de las rosas, se adentró en la propiedad por el patio trasero.
-¿A dónde vamos Neil? –Candy nunca había estado en ese camino.
-Ya verás, este es un atajo que sólo Elisa y yo conocemos.
Candy poco a poco fue reconociendo el lugar y se dio cuenta que se encontraban cerca de la presa donde viera a Archie por primera vez.
-¡Ey! yo he estado aquí y déjame decirte que tu hermana y tú no son los únicos que conocen este lugar. De hecho Archie, Anthony, Stear y yo también lo conocíamos, aquí conocí a su tío Archie, -dijo ella dirigiéndose a los niños.
Todos, incluso Neil se asombraron ante esta afirmación.
-Bajemos un momento, por favor, -pidió Candy a su esposo, él estacionó el auto y salieron a disfrutar del paisaje antes de continuar el recorrido.
-Papi, no sabía que había un río detrás de la casa, -Noah estaba muy entusiasmado.
-No está exactamente detrás de la casa, campeón, llegamos rápido porque veníamos en auto, pero a pie está un poco lejos.
-Marion esto es magnífico, podemos venir aquí cuando queramos y también… -No había terminado de hablar cuando fue interrumpido por sus padres.
-¡Noah!, -dijeron al mismo tiempo, entonces habló Neil.
-Hijo, ustedes no pueden venir aquí sin alguno de nosotros. Está absolutamente prohibido venir aquí si tu madre, yo o algún otro adulto no te acompaña, y eso va para ti también, Marion, este lugar es muy peligroso para niños pequeños como ustedes.
-Pero ya no soy un niño pequeño, ya tengo ocho años, papá, -el niño estaba molesto.
-Noah, tu padre tiene razón y será mejor que no lo contradigas si no quieres ganarte un castigo, ahora será mejor que sigamos nuestro camino, ya quiero aprender a conducir mi carrito coquetón, -Neil apoyó la decisión de su esposa y subieron al auto .
Llegaron a un sitio desconocido por Candy, era solitario, pero muy hermoso. Los grandes árboles que crecían al lado de la carretera otorgaban una fresca sombra, donde ellos se cobijaron. Neil y Noah improvisaron una suerte de escoba para apartar las hojas caídas, mientras que Candy y Marión bajaban las cosas del auto. Las chicas dispusieron todo para almorzar y así lo hicieron. Noah había heredado el apetito de su madre y como ella, repitió de todo lo que le sirvieron ante la mirada asombrada de su Neil y Marion.
-No entiendo cómo puedes comer así y mantenerte delgada, -Neil acariciaba los cabellos de ella mientras la cabeza de la mujer reposaba en sus piernas.
-Recuerda que ahora como por dos, -dijo ella posando una mano sobre su vientre plano.
-No me vengas con eso. Cuando no estás encinta comes por cuatro, -ambos soltaron una carcajada.
-Papi, ¿Noah y yo podemos salir a explorar?, -Marion fungió de delegada, pues su hermano seguía un tanto molesto.
-Sí, pero no se alejen mucho y manténganse lejos de la carretera.
-Pero por aquí no pasa ningún auto, -dijo Noah a lo lejos.
-Hijo, aunque esta sea una vía solitaria, siempre puede haber alguien que como nosotros venga por aquí. Cuando escuchen un silbido vengan de inmediato, -Candy habló aun con el estómago repleto.
-Está bien, mami, -aceptaron los niños.
-Candy, yo no sé silbar, -él se sonrojó.
-Tú no, pero yo sí, -se puso los meñiques en la boca y emitió un fuerte silbido. Los niños, que no han avanzado veinte pasos, empezaron a protestar.
-Eso fue una práctica hijos, pueden seguir, pero no se alejen mucho.
Los esposos quedaron aparentemente solos y él se acostó al lado de ella. Empezaron a besarse dulcemente, pero a medida que trascurrieron los minutos los besos se hicieron más intensos. Neil se acomodó entre las piernas de Candy, mientras ella lo rodeaba por la cintura. Estaban muy excitados, él acariciaba sus senos, que a pesar de que se encontraba a penas al principio del embarazo, ya estaban un poco más grandes. No dejaban de tocarse, hasta que recordaron a sus hijos y supieron que había pasado un poco de tiempo desde que se fueron. Ella lanzó un silbido y con alivio, los vio aparecer con los brazos llenos de hojas de diversas formas.
-Esto lo continuamos en la casa, -dijo Neil al oído de Candy. Las hormonas de la mujer estaban alborotadas al mil por ciento y afirmó silenciosamente mientras lo veía con ardor.
-Mami, mira lo que encontramos por allá atrás, -dijo Marion señalando hacia unos arbustos.
-Están muy lindas esas hojas, bebé, cuando estemos en casa haremos un bonito álbum con ellas.
-SIIIII, -dijeron los niños.
-Ahora será mejor que empecemos con las lecciones, Candy, todavía falta mucho para que anochezca, pero dados tus precedentes al tratar de aprender, será mejor que iniciemos de inmediato, -él aun estaba un poco renuente a enseñarle.
-Neil, prométeme algo, -pidió ella con ojos tristes y suplicantes.
-Lo que quieras, amor, sabes que sólo existo para cumplir con lo que tú me pidas, -dijo mientras la abrazaba.
-Prométeme que no me gritarás, cuando alguien me grita mientras estoy aprendiendo, me pongo muy nerviosa y hago todo mal, -seguía con ojos suplicantes.
-Te lo prometo, mi vida, yo sería incapaz de gritarte, seré el mejor maestro que jamás hayas tenido.
-Gracias Neil, -se dieron un tierno beso.
-Niños por favor no se alejen de aquí, manténganse en un lugar donde los podamos ver y no salgan a la carretera.
-Si, papi, -quedaron de acuerdo.
Media hora más tarde.
-¡Frena. Freeeeeeeeenaaaaaaa! ¡Por Dios Santo! Candy no puede ser que seas tan brutaaaaaa, No sueltes el volante, nos vas a mataaaaaaar-Neil chillaba como loco mientras Candy derramaba gruesos lagrimones.
-Prometiste no gritarme, ¿Por qué todos me gritan?, hasta George me gritóooooooo, -Candy lloraba a moco suelto.
-IMAGÍNATE, HASTA GEORGE TE GRITÓ, ÉL QUE NO GRITARÍA AUNQUE LO ESTUVIERAN MATANDO, -él seguía histérico.
-YA DEJA DE GRITARME NEIIIIIIIL. No puedes gritarle a una mujer embarazada
Él respiró profundo y cerró los ojos. Pudo calmarse un poco.
-A ver, ponlo en marcha suavemente, eso es, acelera un poco… Candy… CANDYYYY FRENAAAAA, -volvió a gritar- cuando veas que hay una curva, debes reducir la velocidad y sobretodo GIRAR EL VOLANTE.
-Si sigues gritando así, me iré a casa caminando y esta noche dormirás en el suelo, Neil Leagan, -Candy en realidad era un poco tapada para aprender a conducir, pero nunca lo reconocería ante nadie.
-Llegarás a casa de cualquier forma, menos conduciendo un auto, -él empezó a reír contagiándola también a ella.
-Será mejor que continuemos con la lección el próximo fin de semana, ¿Te parece? –Neil Aceptó gustoso.
Bajaron del auto y jugaron un rato con los niños, que escuchaban con gracia como su mamá regañaba a Neil por ser tan mal instructor de manejo. Llegaron a casa poco antes de que anocheciera. Cenaron juntos y cuando los niños estaban ya dormidos en sus respectivas camas, los adultos reiniciaron lo que dejaron pendiente bajo la sombra de aquel árbol.
-¡Ey, niña! ¿Ya te dormiste?, -la voz de Neil se escuchaba muy cansada.
-Aun no, pero estoy a punto.
-Recuerda que dentro de un mes es el cumpleaños de la tía abuela. Hace unos días me encontré con Nella y me dijo que habría una reunión en su casa, creo que dentro de poco llegará la invitación.
-Sí, la semana que viene iré a comprar el regalo, pero por ahora déjame dormir.
Ambos se dejaron vencer por el sueño y el cansancio y se quedaron profundamente dormidos. Ignorantes de lo que se les venía encima.
Nueva York
Después de la conversación que sostuviera con Terry, Jean Pierre había decidido hacer las paces con Susana.
****************************** Flash Back***************** *************
-¿De verdad estas enamorado de mi?
- Y Si así Fuera ¿Qué ?, -Jean Pierre lo miró con deseo.
Se miraron seriamente y no pudieron soportar las carcajadas que tenían retenidas en el pecho y se dieron un fuerte abrazo.
-Terry, tú debes saber muy bien que yo a Susana la quiero mucho, ella es mi mejor amiga.
-Eso lo sé muy bien Jean Pierre, tu amistad ha sido de gran ayuda para mí y más aun para Susana. Ella también te quiere muchísimo, tanto que hasta llegué a estar celoso, -Terry hablaba nostálgicamente.
-Recuerdo esos tiempos y no sabes cómo me divertí viéndote rabiar, pero afortunadamente entraste en razón. Yo también tengo mucho que agradecerles amigo. Si no hubiera sido por ustedes, nunca habría podido abrir este restaurant. Lo que ustedes hicieron no lo hace cualquiera, pero ya sabes que es sólo un préstamo.
-Por favor, Jean Pierre, olvida eso ya. Pero ya sabes que las veces que venga a comer, tendrán que ser gratis y por supuesto quiero ser atendido por el propio dueño, -el actor sentía mucho cariño por aquel hombre que tanto lo ayudó en su matrimonio con Susana.
-Dalo por hecho, amigo, pero ahora si me permites, debo seguir en la cocina, pero tal vez el fin de semana, pase por tu casa a visitar a mi querida amiga, -dijo mientras hacía gestos graciosos y simulaba ahorcar una servilleta.
-Ella te recibirá con los brazos abiertos, pero por favor ten paciencia con ella.
-No te preocupes, Terry, sabré contener mis ganas de matarla. –Se despidieron y Terry salió del restaurant rumbo al teatro.
**************************** FIN FLASH BACK ****************** *************
-¡Buenas tardes, Señora Morris !, -saludó el francés cuando abrieron la perta.
-¡Buenas tardes, señor Doubront que gusto verlo por aquí!
-Vine a ver a la señora Grandchester, ¿El señor está?
-Sí, están en la habitación, pase adelante por favor. –La señora invitó al hombre y se alegró de que hubiera venido.
Cuando estaban frente a la habitación principal, la mujer llamó a la puerta y anunció la visita del francés.
-Hágalo pasar, Señora Morris, -Terry que se encontraba acostado al lado de su esposa, se puso de pie para recibir al invitado.
-¡Jean Pierre, querido amigo, que placer recibir tu visita!
-¡Hola, Terrence! Vine a visitar a la loquita de tu esposa, lamentablemente la quiero mucho y no puedo pasar mucho tiempo sin verla, -Hablaba mientras estrechaba la mano de Terry y miraba fijamente a Susana, quien inmediatamente en que Doubront entró a la habitación, sentió deseos enormes de llorar y no lo ocultó.
-Jean Pierre, -dijo mientras extendía los brazos invitando al amigo a unirse en una tregua. Terry los dejó a solas y bajó a la cocina.
-Susana, discúlpame por haber reaccionado así, no debí haberte insultado.
-No amigo, discúlpame tú a mí, fui yo quien no debí meterme en tu vida privada. Si eres homosexual o no, yo te quiero por quien eres, -estaba arrepentida.
-Primero debemos aclarar que no soy gay y segundo gracias por quererme tanto. Sé que te preocupas por mí y eso te lo agradezco, -ambos estaban llorando.
-Te extrañé, -dijeron al mismo tiempo y se volvieron abrazar.
Terry entró en la habitación y encontró la conmovedora escena.
-Bueno, es suficiente de abrazos, pero déjenme comunicarles que tengo mucha hambre y la comida esta lista, ¿Jean Pierre te quedas a almorzar?
-Por supuesto, salí de casa sin comer ya decir verdad me gusta más la comida americana que la comida francesa.
-Pero si sirves comida francesa en tu restaurant, -intervino Susana.
-Eso no quiere decir que yo como lo que vendo, además, la Señora Morris cocina mejor que yo.
-Tienes razón, -dijo Terry y todos apoyaron la moción con una sonora carcajada.
Cuando la mesa plegable, fue retirada de la habitación y el trió de amigos estaba esperando unas tazas de café ofrecidas por la Señora Morris. Terry preguntó…
-Jean Pierre, ¿tus padres aun viven?, -fue notorio el cambio en el semblante del hombre.
-No lo sé, -fue la sincera respuesta.
-¿Es que no has mantenido comunicación con Francia desde que llegaste a América?, -volvió a preguntar el actor.
-No, no lo he hecho, -Susana se mantuvo al margen de esta conversación por temor a que Jean Pierre pensara que se estaba entrometiendo nuevamente en su vida y pensaba con cierta incomodidad ¿Cómo había pasado tanto tiempo de amistad con ese hombre y no saber nada de su pasado ?, pero Terry, resultó más curioso de lo que cualquiera se pudiera imaginar y como tal volvió a interrogar…
-¿No dejaste acaso familia en tu país?, - Los ojos de Doubront se humedecieron y el Grandchester optó por dejar el tema.
-Lo siento, amigo, no fue mi intención traer malos recuerdos, -se apenó.
-No te preocupes, Terry, no son malos recuerdos, sólo un poco dolorosos, ya con el tiempo les contaré de mi vida en Francia, -él no pudo evitar que una lágrima escapara de sus ojos, la cual limpió con estoicismo y cambió la conversación.
-¿Y cuando exactamente nacerá el ratoncito Grandchester?
-Jean Pierre, te he dicho cientos de veces que no lo llames así, -Susana hizo un puchero.
-Está bien, ¿Cuándo exactamente nacerá el bebé Grandchester?, -dijo poniendo los ojos en blanco.
-Acabamos de cumplir los seis meses sin ningún contratiempo Gracias a Dios, por lo tanto debe nacer para finales de octubre, -Terry habló con mucha propiedad.
-¿Han pensado en algún nombre?, Jean Pierre me parece muy hermoso y Pierina no estaría mal si es una niña.
-¿Qué te parece francés desquiciado?, -ambos voltearon a ver a Susana.
-Susana, el hecho de que Jean Pierre esté delirando en que le pondremos su nombre a nuestro hijo o hija, no quiere decir que este desquiciado, sólo está un poco loco, -dijo Terry en tono bromista.
-¿Es que aquí en América no se acostumbra a ponerle el nombre del padrino al recién nacido?, -su cara era de total inocencia.
-No y no creo que en ninguna parte del mundo esa sea una costumbre, -Susana había descubierto su juego- además nadie te ha dicho que serás el padrino de nuestro hijo.
-Pues entonces no me quedará más remedio que raptarlo y bautizarlo yo solo, porque este ratoncito, -dijo señalando el vientre de la mujer- será mi ahijado aunque sus padres no quieran.
-Si es por las buenas entonces sí, -dijo Terry sonriendo. Desde hace mucho tiempo, habían decidido que Jean Pierre sería el padrino del bebé, mientras que la madrina Karen Klaise.
Doubront se despidió de los Grandchester casi a las seis de la tarde y salió sin rumbo cierto, no tenía la más mínima intención de regresar a ese departamento vació, por eso decidió caminar un rato para tratar de despejar la mente de los recuerdos que lo estaban asfixiando. Por más que intentaba no pensar en ello, no lograba sacar esas imágenes de la cabeza. Caminó y caminó durante horas y creyó que estaba lejos del sitio donde vivía, pero al darse cuenta de que había caminado prácticamente en círculo, decidió por fin ir a descansar, total, no había logrado su cometido que era, no pensar en lo que dejó en Francia.
Chicago
- Annie, te pido que actuemos con calma, no quiero que esto se convierta en un escándalo que termine por dañarnos a nosotros también, -Archie estaba preocupado por lo que harían.
Si, será así que me libre de una vez por todas de la presencia de Candy en mi vida, lamentablemente tendré que arruinar un momento tan especial para la familia Andley, pero el fin justifica los medios, al final de todo, ellos me lo agradecerán. Annie estaba sumida en sus maquinaciones, mientras peinaba su cabello frente al espejo.
-Annie, ¿me estás escuchando?, -preguntó él al ver que su mujer no le estaba prestando atención.
-Sí, cariño, haré lo que tú me pidas, no te preocupes, -respondió ella y dejó escapar una hipócrita sonrisa.
Continuara…
Recuerda dejar respuesta para la australiana.
