— ¿Cómo te encuentras padre?
—Perfectamente, es culpa de los doctores que no me dejan irme.
—Estoy segura de que así es.
Los dos sabían que no era nada más que una gran mentira, sobre todo por la cantidad de maquinas con las que lograban mantenerlo estable.
— ¿Cómo has estado, hija?
—Bien, yo no soy quien recibió dos tiros en el pecho.
—Pensaba que la sarcástica de la familia era tu hermana, tu siempre has sido tan amable como tu madre—le dice su padre— La verdad es que es una lástima que durante los últimos años solo nos podamos ver en momentos tan malos.
—Es mejor que nunca volver a vernos papá—recordando el dolor que sintió en la antigua realidad cuando se entero de la muerte de sus padres, después de que su plan de enviarlos a Australia después haberles borrado la memoria fallara, y fueran descubiertos, la verdad es que nunca supo si su avión fue derribado para asesinar a sus padres o si fue parte de la operación de aterrorizar a los muggles.
— ¿Cómo te enteraste?
—Julieth me escribió, fue una cuestión de pura suerte de que nos llegara su carta.
—No debió de preocuparte.
—Casi te mueres, claro que me voy a preocupar.
—No fue tan grave.
—Ya hable con tu doctor, claro que fue así de grave, además de que este hospital está lejos de ser adecuado, te trasladaremos al hospital San Mungo, en la capital mágica.
—Siento decir esto pero fue la falta de dinero lo que nos llevo a la situación en la que estamos.
—Ese no es problema, gano suficiente dinero como asistente de Lord Potter, no será ningún problema.
— ¿Asistente de Lord Potter? Creo que necesito que me pongas al corriente de lo que ha pasado con tu vida, porque hasta donde yo recordaba la última vez que hablamos tú estabas estudiando, no trabajando.
—Han pasado muchas cosas desde la última vez que nos vimos papá.
—Si tenias problemas debiste regresar a casa.
—Tl vez si, tal vez no, lo que importa es que me encuentro en una buena posición, con la cual los puedo ayudar, con Harry habíamos hablado de enviarte al hospital mágico, pero supongo que también podremos buscar otro lugar donde vivir, un lugar más tranquilo.
—Hermione ¿el es tu jefe o tu novio? —le pregunta su padre.
—Lo mejor será decirte la verdad—le dice después de pensar detenidamente que decirle—, y es que él es ambas cosas, y posiblemente más.
—Si no estuviera moribundo haría el coraje de mi vida.
—Eso no es cierto y los dos sabemos, pues tú entiendes como me siento, pues seguramente es lo mismo que sientes por mi madre.
—Si lo entiendo, solo que me sorprende que encontraras a alguien tan importante para ti tan pronto.
—Lo encontré cuando tenía once años, solo que tuvimos que crecer primero para formalizar lo que teníamos entre los dos.
— ¿Y el siente lo mismo por ti?
—Definitivamente, yo le pertenezco tanto como él me pertenece a mí.
En la sala del hospital en la que se encontraba internado el señor Granger solamente era permitido que entre una persona a visitarlo, por lo cual Harry invito al resto de la familia a comer al restaurante que se encuentra a lado del hospital, pues dicho lugar no contaba con una cafetería propia.
—Nunca tuvimos la oportunidad de agradecerle en persona lord Potter, la ayuda que nos dio durante nuestro secuestro—le dice la madre de Hermione.
—No es necesario señora Granger, pueden contar conmigo, además no es necesario que me digan Lord Potter, de hecho ese título aun es de mi abuelo, pueden decirme Harry simplemente.
—Supongo que tampoco tendremos que hacer reverencias ¿verdad? —dice la hermana con cierto tono de cinismo.
—La verdad es que no creo que me logre acostumbrar a un titulo tan rimbombante, la verdad es que solo lo uso en momentos muy necesarios.
—Su mundo parece ser un lugar bastante complicado—dice la señora Granger después de dedicarle una mirada de reprobación a su hija por el comentario que había hecho.
—Nadie se ha molestado en explicárnoslo—termina Julieth.
—Seguramente Hermione les puede dar una explicación mucho más profunda que la mía, pero voy a intentar explicarles. El mundo muggle y el mundo mágico conviven en el mismo espacio, es como si fueran dos planetas tierra, pero en algunos lugares ambos mundos se juntan, a estos lugares se les podría considerar portales, y gracias a ellos, la historia de ambos mundos se han entrelazado en más de una ocasión, cosa que ambos mundos niegan oficialmente. El ser humano surgió aquí en el mundo muggle, pero en algún momento de la edad de piedra los seres humanos se mesclaron con algunas criaturas parecidas a los humanos, el resultado fue lo que actualmente se llama mago o hechicero, las invasiones mágicas al mundo muggle dio como resultado que se volviera mesclar la sangre, ahora de magos con humanos—para el asombro de las dos mujeres, Harry con un simple movimiento de manos creo pequeños monos de azúcar con los cuales ejemplifica su explicación—, de este modo surge la gran división de la sangre, por un lado los magos de sangre pura y por otro los muggles nacidos, como Hermione.
— ¿Tu eres un sangre pura?
—Oficialmente si, aunque es un poco complicado, pues mi madre, también era nacida muggle como Hermione. Con el tiempo se decidió llevar a cabo una división mas definitiva de ambos mundos, de un lado los muggles y del otro los magos y las criaturas mágicas, por eso en su mundo dejaron de existir los hombres lobos, vampiros y dragones, pero continuaron naciendo magos en este mundo, por lo que se llevo a cabo lo que se llama una zona de tolerancia, en donde cualquier tipo de criatura pudiera convivir.
— ¿Funciono?
—Más o menos, los sangre pura y la mayoría de las criaturas mágicas se separaron y profundizaron mas en el mundo mágico, dejando las antiguas tierras a los sangre muggle y a los conciliadores, lugar en donde se sitúa el gobierno actual e incluso el colegio. Los problemas volvieron a surgir cuando los partidarios del antiguo orden han intentado volver a conquistar lo que perdieron.
—Durante nuestro secuestro escuchamos algunas cosas de una nueva guerra.
—No me sorprende, los tiempos son cada vez más difíciles en ambos mundos, asi que tarde que temprano estallara una nueva guerra.
— ¿Qué tuvieron que ver mis padres en sus guerras? —pregunta la joven con verdadero enojo.
—Fueron secuestrados para llegar a mí a través de Hermione, fueron detenidos y logramos liberarlos. A pesar de la magia no puedo hacer nada para cambiar el pasado, lo que puedo es cambiar lo que está pasando en este momento.
— ¿De qué está hablando?
—Cuando nos enteramos del estado de la salud del Sr. Granger, decidimos que lo mejor sería trasladarlo a un hospital mágico, pero considerando todos los problemas que les han conllevado el secuestro, tal vez sería mejor que también ustedes se trasladaran, como un programa de protección de testigos.
— ¿Nos quieres sacar del país? —pregunta desconfiada Julieth.
—Para nada, de hecho lo más seguro es que vivieran más cerca del mundo mágico, un pueblo pequeño y tranquilo, donde sería más fácil el contacto con Hermione.
—Es algo sorpresivo.
—Lo sé, pero dadas las circunstancias, pienso que sería lo mejor para ustedes.
—No nos puede pedir que dejemos toda nuestra vida atrás.
—Yo no los quiero aislar, ni nada por el estilo, ustedes podrían continuar con sus relaciones, solo se trasladaran a otra ciudad, una muy pequeña, seguramente podemos arreglar algún consultorio dental, para que continuaran trabajando y tu Julieth podrías asistir a la escuela local.
—Es tentador—dice la señora, sobre todo recordando los problemas que habían vivido los últimos años, la verdad era que no tenían mucho que perder.
—Y supongo que el pago por el favor seria Hermione—se queja Julieth.
La señora Granger a pesar de las circunstancias se había dado cuenta de que la relación entre su hija y aquel joven no era precisamente la de amigos, pero había preferido no preguntar nada hasta que ellos se lo explicaran, pero no había considerado la costumbre de su hija menor de no callarse nada.
—No me avergüenza y no puedo ni quiero negar que amo a su hija, pero ella no entra dentro del trato, esto es algo de mí para ustedes.
—Creo que hay cosas que tenemos que hablar sobre el traslado.
####
Esto era lo más parecido a una cita que había conseguido Ron de Cho, de hecho lo encontraba mucho más entretenido que ir a un museo o a la biblioteca, cosas que había temido cuando empezó a interesarse en ella. Pero probablemente estaban haciendo lo mas contrario a lo que se había imaginado, se encontraban en una actividad muy física, que incluía mucho contacto físico y sudor.
—Ríndete muñeca, no me puedes ganar—dice Ron.
—No tan rápido rojo.
Ron la estaba sujetando en un medio candado con el cual la estaba asfixiando, pero gracias a la flexibilidad y agilidad de la joven, logra elevar sus piernas con ayuda de una de las cuerdas del ring donde estaban entrenando para atrapar la cabeza de Ron, con la sorpresa del movimiento Ron afloja el agarre, con lo cual ella balancea su cuerpo para sujetándolo del cuello con las pantorrillas derribarlo.
—Esta vez sí estoy enojado—dice Ron al levantarse.
—Pruébalo con tus acciones—le contesta Cho con altanería.
El ataque frontal de Ron fue algo demasiado predecible para Cho, quien lo detiene con una patada directa al rostro, el problema de Cho era que no sospecho que ese movimiento fuera una trampa de Ron, quien fingiendo caer por la patada, realiza una barrida para derribarla, a continuación la sujeta de los tobillos, los sujeta debajo de sus brazos para después girarse y girarla a ella, dejándola boca abajo y a él casi sentado sobre ella, haciendo una gran presión en las rodillas de la joven.
— ¡Me rindo! ¡Me rindo! —grita Cho.
Después de soltarla la ayuda a levantarse, disculpándose en el proceso.
—Lo siento mucho, muñeca, me emocione y me deje llevar, perdóname—realmente arrepentido.
—No es culpa tuya rojo, fui yo la que te pidió un entrenamiento extremo, me hubiera ofendido realmente si te hubieras limitado. De todas maneras tu ganaste, te toca escoger.
En lo pactado para la pelea, habían acordado que el ganador escogería un castigo para el perdedor.
—Solo una cosa chiquita, quiero que levantes tus brazos enfrente de ti, con las manos y los codos juntos.
— ¿Así? —sin entender.
—Sí, ahora quiero que toques tu ombligo con tus codos—sonriendo.
Para entender lo que Ron había pedido se tiene que describir un poco la situación, pues ambos se encontraban arriba del ring de entrenamiento en el gimnasio de Gryffindor, en el cual habían estado entrenando arduamente, mientras que Ron vestía su acostumbrado pants y playera de su equipo de quidditch, ella vestía unas mallas ajustadas a las piernas, y un top que dejaba al descubierto su abdomen y con un escote curiosamente pronunciado, todo del color de su casa. Considerando su escote y la posición recientemente adquirida por la chica, le dio una gran vista de los atributos a Ron.
—Eres un idiota—le dice cuando por fin se da cuenta de la broma de Ron.
Tal vez fuera por la distracción o por la velocidad de Cho, pero ni siquiera se movió para esquivar la patada alta que le dio de lleno.
—Nos vemos mañana para nuestro entrenamiento—le dice Cho antes ir a las regaderas para bañarse, pasando por encima del recientemente derribado Ron.
####
Desde que Luna se había convertido en la líder de la casa de Ravenclaw, había recibido cosas buenas y malas, entre las cosas buenas se encontraban que ya nadie se atrevía a llamarla lunática o al menos no en su cara (su poder en la escuela no era nada despreciable y como principal aliada de Potter aun mas), además de que podía invitar a otros estudiantes que no pertenecían a su casa, la persona que mas acudía era su novio Neville, quien mas de una noche había dormido en el ultimo piso de aquella torre, casi parecía que había cambiado de casa, por otro lado, lo malo era el trabajo extra que había obtenido al administrar la torre, tenía que atender montones de quejas, desde diferencias entre estudiantes a problemas realmente serios. Pero una de las quejas más extrañas que había recibido hasta el momento fue curiosamente realizada por su jefa de seguridad, quien acababa de regresar de su entrenamiento en casa de los Gryffindor. Luna por su parte acababa de regresar a la torre después de terminar con una reunión con los prefectos del colegio después de terminadas las clases, aparentemente solamente ella no sabía que no era necesario para una líder de casa asistir, sino que era suficiente enviar a un representante, algo que los otros tres líderes habían hecho. Se encontraba realmente cansada y un poco nefasta después de un día particularmente duro.
—La verdad es que es sorprendente Cho, y mira que los Ravenclaw tendemos a ser muy quejosos, pero quejarse de las estatuas, ¿no te parece demasiado? —le dice Luna cuando se encuentra con su amiga en la entrada de la torre.
—No me hiciste caso con lo de la lista de los mejores senos del colegio, debes al menos ver la estatua a la que me refiero—le dice aguantando la indignación que sentía.
—Está bien, vamos a verla—dándose por vencida.
La verdad era que Luna quería mucho a su amiga, pues desde que había entrado al colegio, ella se había encargado de cuidarla, y ahora que ella se había convertido en líder nunca se le había ocurrido abandonarla, con los años, al igual que toda amistad, se había dado cuenta de algunas de las idiosincrasias de Cho, entre ellas estaba el hecho de que era bastante mojigata, seguramente usaba las faldas más largas del colegio y era una de las pocas alumnas que abrochaba todos los botones de su blusa y usaba nudo doble Wilson bien ajustado con la corbata, lo que le hacía preguntarse cómo había llegado a la mencionada encuesta, tal vez los vestidores no eran tan privados como ella creía, tendría que revisarlos. Sin olvidar su gran apego a las normas, la buscadora de Ravenclaw era bastante neurótica para la mayoría de las cosas, pero cuando Luna vio la estatua de la que se estaba quejando se dio cuenta de que en esta ocasión no estaba exagerando.
—Esto no me lo esperaba—dice Luna.
—Te lo dije.
— ¿Pero a quien se le ocurre que un águila es un buen sustituto de la ropa? —admirando la estatua con detenimiento.
—Regañe a unos alumnos de segundo año que estaban jugando con la estatua, ya te imaginaras con que partes de la estatua estaban jugando—con indignación.
—Algo no podemos negar Cho, el escultor es tremendamente preciso a la hora de la fisionomía femenina, es como si fuera real.
—No puedo ver el lado positivo de que se le pueda hacer un examen ginecológico a la estatua, pero eso no es lo peor, el caso es que hay otras tres estatuas parecidas, una por cada casa.
—Supongo que se trata de toda la colección.
—Sí.
Luna no sabía que tanto era curiosidad y cuanto morbo lo que la impulso a ir a observar las otras estatuas. Un águila, un tejón, un león y una serpiente, los animales protectores y representantes de las cuatro casas, ridiculizados de una manera impresionante, en opinión de Luna, esto debería de ser un mensaje, probablemente contra los cuatro líderes de casas, lo cual dejaba muy pocas posibilidades.
—Fudge o Tudor—le dice Luna a Cho mientras intentan cubrir una de las estatuas, lo cual no fu posible por algún hechizo que la protegía—, uno de ellos debe de ser, uno por perder su casa y la otra por no conseguirla.
—El estilo es de Fudge, siempre fue un pervertido, pero la magia que las protege es bastante complicada como para que el lo hubiera hecho—contesta Cho.
—Eso no importa mucho Cho, Fudge fue expulsado, así que si esto es algo orquestado por él desde fuera del colegio, es otra persona el que lo está haciendo.
—No podemos ocultarla ni moverla—rindiéndose de intentarlo, después de un suspiro le dice algo sobre lo que estaba pensando desde que estaban buscando las estatuas—, hay algo que no termino de entender Luna.
— ¿Qué cosa?
—La ubicación, ¿Por qué en estos pasillos?, casi nadie los usa, si querían dar un verdadero impacto porque no en un lugar más concurrido.
—Si ese fuera el caso temo que este "vandalismo" solo fuera un experimento, un inicio de algo más grande.
— ¿Qué hacemos?
—Por hoy no podemos hacer nada, a estas horas los maestros ya se retiraron a su torre, mañana temprano tenemos que hablar con Potter y probablemente también con Diggory, esto es obviamente un insulto contra los líderes de las casas.
— ¿Qué crees que busquen lograr con esto?
—No lo sé Cho, pero tengo el presentimiento que no es nada bueno.
En buscar, encontrar e inspeccionar las cuatro estatuas habían perdido más tiempo del que habían esperado, así que para cuando se dispusieron a regresar, el castillo se encontraba bastante solitario. Fue poco antes de llegar a la torre cuando se encontraron con la criatura ms extraña que habían visto en el castillo, se trataba de una especie de felino con patas muy largas, de altura les llegaba casi a la cintura, bastante delgado y con un temible rostro que mostraba unos grandes colmillos, lo más extraño era que no fuera exactamente un animal, pues estaba construido totalmente de metal, el cual aparentemente podía cambiar de color para camuflajearse con las paredes.
—Quédate detrás de mí, Luna—le ordena Cho.
Si no hubiera sido por los rápidos reflejos de Cho, el ataque de la bestia probablemente pudiera haber sido mortal, pues a pesar del escudo que logro invocar la bestia logro dar un zarpazo en el brazo de Luna, la profundidad de las heridas dio testimonio de lo filoso que eran esas garras.
La especialidad de Cho, eran los hechizos defensivos, lo cual fue fundamental para ambas para lograr sobrevivir esa noche, pues aunque para el segundo ataque, Cho había logrado levantar mejores defensas, la bestia metálica logro alcanzarla ahora a ella en el costado, pues había cubierto con su propio cuerpo a la herida Luna. La bestia aprovechaba la longitud del pasillo para atacar con envestidas como si fuera una especie de toro con garras, para el cuarto ataque, Cho sabía que tenía que hacer algo para lograr hacerle algo de daño al animal metálico, utilizando algunos de los hechizos que aprendió de su propio padre, creo una especie de armadura corporal invisible, la cual duraría poco tiempo dependiendo de la fuerza del ataque, la velocidad del atacante hacia muy difícil utilizar un ataque mágico, por lo cual decidió esperar hasta el último momento para atacar, pero no con magia sino con su propio cuerpo, plantándose con fuerza logra por menos de un segundo detener el avance del animal deteniéndolo al agacharse usando la fuerza de sus hombros y brazos, momento que utiliza para pasar su brazo derecho por encima del cuello del animal y su propia cabeza debajo de una de las patas delanteras, utilizando casi todos los músculos de su cuerpo recupera la verticalidad para con el mismo impulso que tenía el animal aplicar una especie de suplex alemán modificado, con el cual azoto a la bestia en el suelo con gran fuerza. Probablemente sin el escudo que había utilizado Cho, hubiera perdido la cabeza en ese ataque, ella no sabía si podría volver a hacer algo así, pero por suerte no tuvo que averiguarlo, pues por alguna razón que ninguna de las dos comprendió, cuando se encontraban mas heridas, la bestia se retiro por una de las ventanas para perderse en la noche.
—Hay que ir a la enfermería—dice Cho, ayudando a Luna a levantarse.
—Ni se te ocurra, no voy a dejar que nos humillen—le contesta muy seria—, regresemos a la torre, que Patil nos ayude a curarnos, entre las dos podremos hacerlo, cuando estemos mejor quiero que alertes a Potter, esto no es una simple estatua indecorosa, no puede esperar.
####
La verdad es que el aviso de Luna, no pudo haber sido más inoportuno, primero porque la encargada no se encontraba en la habitación, y segundo porque aunque Tonks se encontraba presente, le era imposible contestar al mensaje.
—Potter, contesta, nos acaban de atacar, la escuela está en peligro—escucha Tonks la vos de Cho que provenía de la chimenea.
Tonks no podía hablar, ni podía ver y mucho menos podía moverse, lo peor del asunto era que posiblemente era culpa suya, pues a final de cuentas fue su idea investigar un poco más a fondo en el laboratorio de Harry y Hermione, y también fue su idea ver que guardaban en la caja debajo de una de las mesas, aunque hasta hay llegaron sus ideas, pues lo que siguió fue idea de Ginny (aunque ella no presento ninguna resistencia), ¿Cómo pudo haberse imaginado que tendrían escondidos implementos dignos de un calabozo de tortura?, su primera impresión fue de susto, imaginándose a Harry torturando a sus enemigos, hasta que vio a Ginny sonriendo pícaramente revisando los objetos.
—No tengas miedo Tonks, esto definitivamente no es lo que parece.
— ¿Qué mas podría ser? —preocupada.
—Juguetes
—Juguetes para torturar personas.
—Hasta donde se solo han sido usados con Hermione, aunque ella nunca me había contado donde los guardaban.
—No entiendo—sujetando lo que parecía ser una pinza.
—Esa en específico te aseguro que no es para colgar la ropa.
—Tú los has visto usándolas—totalmente sonrojada y sorprendida.
—Una vez los sorprendí usando esas mismas pinzas, cuando le pregunte a Hermione, me explico lo que pasaba y me dijo que dolía mucho menos de lo que parecía, pero la verdad no estoy tan convencida.
—Nunca me lo hubiera esperado.
— ¿Lo intentamos? —con una sonrisa picara.
— ¿Intentarlo? —nerviosa.
—Estoy segura de que nos la pasaremos genial—termino por sentenciar.
Regresando a su posición actual, la verdad es que hasta el momento se había estado divirtiendo grandemente, nunca se hubiera imaginando que la barrera que dividía el dolor del placer fuera tan pequeña en ella (aunque la verdad es que Ginny no le había hecho nada realmente doloroso, de todas maneras), pero ahora realmente estaba en un problema, pues no tenia modo de comunicarle a Ginny que la necesitaban en la torre de Ravenclaw.
— ¿Te aburriste mucho, mi amor? —le pregunta Ginny al entrar a la habitación, sabiendo perfectamente que le era imposible contestar a Tonks, quien continuaba colgando del techo, sujetada por sus muñecas—, encontré el chocolate liquido que me pediste, dudo que si supieran para que lo queremos, los elfos fueran tan generosos, además traje algo de miel y fruta fresca, pero eso lo dejaremos para luego, por ahora tengo algunas ideas que pienso usar en ti, mi indefensa novia.
La torre de Gryffindor es grande, e incluye a muchas personas en su interior, y al igual que la organización del líder de la torre, incluye pequeñas organizaciones, con el objetivo de que si una de estas fallara hubiera otra lista para responder, y esa noche se comprobó que el sistema que Harry había diseñado, si funcionaba.
— ¿Qué sucedió Luna?
—Nos atacaron, Neville, eso fue lo que paso.
Fue la misma Luna quien al no encontrar a Harry recordó su espejo con el que se comunicaba con su novio, quien por suerte no tenía el sueño muy profundo y despertó rápido al escuchar la vos de la chica, su problema inicio cuando tuvo que levantar a sus compañeros, fue Ron quien logro despertar a sus compañeros de cuarto, esto después de escuchar que Cho estaba herida.
— ¿Ya es tu novia? —le pregunto Neville mientras se dirigían a la torre de Ravenclaw.
—Ya casi, me falta cualquier cosa.
Cuando llegan a la torre, solamente Ron y Neville suben al último piso de la torre, donde se encuentran con Luna, Cho y un par de compañeras, las cuales ya habían terminado de curar a Luna y estaban ahora limpiando las heridas de Cho, quien solamente estaba cubierta por su falda y su brasier, algo que logra hacer que Ron no escuche casi nada de la conversación.
—Mas te vale que empieces a mirar hacia mí, o realmente tendremos problemas—le asegura Luna a Neville quien inconscientemente estaba mirando lo mismo que Ron.
—Tienes razón—recuperándose de la sorpresa—de todas maneras no es a eso a lo que hemos venido. ¿Quién las ataco?
—Esta vez no es un quien si no un qué.
Si no hubiera sido por las heridas que comprobaban la veracidad de la historia, Neville hubiera pensando que se trataba de otra de las criaturas fantásticas en las que solo ella creía que existían.
—No corresponde a ninguna criatura que conozca, pero lo que más me extraña es lo que me dices de su piel ¿estás segura de que no se trataban de escamas?
—Estoy segura de que era metal, si no me crees te enseño mis heridas.
—No es eso Luna, solo quiero obtener la mayor información posible.
—Lo sé, pero creo que será mejor ir a ver si encontramos alguna pista—dice Luna.
—Nosotros iremos, ustedes dos ya vieron mucha acción por hoy.
— ¿Piensas que solo nos quedaremos aquí sin hacer nada? —indignada.
—Sería lo mejor, pero de hecho creo que deben hacer otra cosa, entre los que nos acompañaron esta Seamus, el es realmente bueno dibujando, hare que suba para que haga dibujos de la criatura. La verdad es que no creo que encontremos mucho, pero quiero que tengamos una imagen clara para poder buscarla mejor mañana.
—Está bien, pero prométeme que tendrán cuidado.
—Te prometo que lo tendremos.
Como había vaticinado Neville, les fue imposible encontrar a la bestia esa noche, encontraron el rastro donde se había roto la ventana y había escapado, seguramente hacia el bosque prohibido. Según la petición de Luna, terminaron por arreglar los destrozos hechos por la bestia en los pasillos, para que así nadie se diera cuenta de que había ocurrido una batalla en aquel lugar.
— ¿Tu qué opinas Ron?, esto es tu especialidad—le pregunta Neville, cuando iban de regreso a la torre de Ravenclaw.
—No me gusta para nada, según el tamaño que nos describieron no debería de pesar tanto, pero las huellas que dejo, y los golpes que dio diría que tiene casi la fuerza de un trol, y i a eso le sumamos la piel metálica, hace que sea un peligro que debemos considerar.
—Tenemos que hablar con Harry de esto.
—Hoy ya no tiene caso, Porque no te quedas con Luna esta noche, yo regresare a Gryffindor,
—Está bien, pero recuerda que tenemos que mantener todo esto en secreto.
####
La ciudad capital de la Gran Bretaña mágica tiene muchos contrastes, desde los barrios en los que convivían algunos de los magos tenebrosos más reconocidos, hasta los barrios enteramente de nacidos muggles, en otro lado las suntuosas mansiones de los sangre pura con más abolengo. En uno de los barrios más tranquilos de la ciudad, de casas grandes pero pegadas y discretas, muy al estilo Ingles, se lleva a cabo una reunión que en apariencia es totalmente inofensiva, pero que en realidad tiene una importancia cardinal.
—Remus, eres un coronel, estoy convencido de que podrías comprar una casa mucho mejor que esta.
—Si sigues hablando así de mi casa no te daré de comer, perro callejero—le contesta la señora Lupin, quien estaba sirviendo la comida.
—Nos gusta nuestra casa Sirius, además de que a pesar de mi cargo, mi trabajo exige cierta discreción.
La casa era muy discreta pero muy bien cuidada, el interior no era tan elegante como la mansión Black, pero era muy hogareña, la cual solamente era habitada por el matrimonio Lupin, quienes a pesar de su deseo, hasta el momento les había sido imposible tener hijos, algo que frustraba y aliviaba al mismo tiempo a Remus. Los tres se encontraban en el comedor y se disponían a comer.
— ¿No va a venir Severus? —le pregunta Lupin.
—Creo que le avergüenza que lo vean con nosotros—bromea—, la verdad es que no es seguro que salga del castillo por el momento, dice que las cosas se están poniendo difíciles en el colegio.
—La verdad es que me alegra no estar en sus zapatos—dice Lupin.
— ¿Y no va a venir tu esposa Sirius?—le dice con sarcasmo la Sra. Lupin—, o la dejaste en la guardería.
—Es mejor que ella no se entere de estas cosas—dejando pasar el sarcasmo.
—Supongo que le regalas muñecas para que se mantenga tranquila y no se meta en tus negocios.
—Mi querida amiga, te aprecio como si fueras una hermana, pero debes entender que con quien me case y con quien no, está muy lejos de ser asunto tuyo.
—Dejen de discutir de una buena vez—les dice Lupin, sabiendo que si continuaban con lo mismo terminarían perdiendo toda la tarde en una pelea sin sentidos—, tenemos cosas más importantes que discutir.
—Tienes razón—dice su esposa.
—Tú dijiste que habías escuchado algo importante, ¿Por qué no empezamos de una vez? —dice Sirius.
— ¿Les suena conocido la organización Odessa?
— ¿No es una ciudad? —pregunta Sirius.
—Sí pero eso no es a lo que me refiero, se trata de un mito del mundo muggle.
— ¿Por qué sería importante para nosotros sus mitos?
—Porque aparentemente es mas verdadero de lo que parece, y porque ellos no tienen idea de la magnitud de algunas cosas que suceden en el mundo.
—Ya sabemos que eres muy listo y que sabes más que nosotros—dice su esposa con sarcasmo—, porque no nos saltamos toda la parte en la que nos pones en evidencia y vamos al meollo del asunto, claro que lo digo con todo el amor del mundo.
—Está bien, intentare ser concreto. Hace poco el primer ministro, Lord Dumbledore, me encomendó investigar el proyecto Odessa, el cual se trata de una organización creada por los Nazis al final de la segunda guerra mundial, con el propósito de lograr que los altos mandos lograran escapar de los ejércitos aliados.
—Sigo sin entender porque resulta importante lo que hayan hecho unos tipos que lo más seguro es que ya estén muertos a estas alturas—interrumpe Sirius.
—Si me dejaras de interrumpir sería mucho más fácil, Sirius, pero contestando a tu pregunta, lo que resulta relevante es que todo eso no fue más que una tapadera para algo mas importante. Detrás de toda la maquinaria nazi se encontraba una organización de hechiceros oscuros, llamada sociedad de Thule, quienes aseguraban ser hechiceros nivel omega, algo que está comprobado solo de ellos era.
— ¿Qué es un hechicero nivel omega? —esta vez interrumpiendo por verdadera curiosidad.
—Se refiere a una vieja clasificación de los magos, en realidad ya muy pocas personas la conocen, pero sigue siendo válida—esta vez contesta la Sra. Lupin—, los hechiceros omega son muy escasos, e incluso durante generaciones enteras no hay ninguno, son aquellos que tienen un conocimiento sobre la magia que va mas allá de cualquier limite, son los más poderosos que existen.
— ¿Actualmente existen? —sorprendido.
—Sí, Lord Dumbledore, Lord Voldemort y alguno que otro en otros países, debiste poder más atención a las clases de historia en el colegio, no solamente dormir.
—De hecho nosotros hemos convivido mucho con uno de ellos, cuando aún vivía Charlus Potter también era un omega.
—Entonces…
—Sirius, aunque el tema sea interesante, no estamos aquí para recordarte las clases de historia—dice Lupin, un tanto cansado de las interrupciones—, regresando al tema, estos hechiceros de la sociedad de Thule decidieron usar a Odesa para escapar con sus secretos mágicos, nadie sabe exactamente de que se trata pero puede ser algo realmente peligroso.
—Tenemos que enviar a alguien a investigar—dice Sirius.
—De hecho pienso ir yo mismo—dice Lupin—, tengo la pista de uno de los mas importantes, Josef Mengele, los muggle lo tienen muy bien documentado o al menos tienen muchas teorías, pero creo que con ciertos hechizos tendré mucha más suerte.
— ¿Por qué empezar ahora con esta búsqueda? —Pregunta su esposa—, si se conoce todo esto des de hace tiempo, ¿Por qué nadie los busco antes?
—Si fueron buscado, pero solamente historiadores, curiosos y personas con ganas de venganza pero no con los recursos necesarios, no tengo idea porque Dumbledore lo postergo tanto, pero a penas ayer me encomendó esta tarea, sospecho que piensa que Voldemort también los está buscando.
— ¿Y cuál es el plan? —pregunta Sirius.
—Desconozco cuales son las intenciones de Dumbledore, el ya de por si es poderoso, no sé porque quiera más poder, pero sin importar cuál sea la razón, lo mejor es que encuentre todos los rastros posibles, según lo que encuentre podremos decidir que hacer, ya sea entregárselo, ocultar o destruirlo si llegara a ser el caso. Mientras tanto Severus debería continuar en el colegio, es muy importante que se mantenga la paz en el castillo.
— ¿Y yo que hago? —pregunta Sirius.
—Cambiarle los pañales a tu esposa—bromea de nuevo la Sra. Lupin.
—Creo que tú te vienes conmigo querida, no quiero regresar y descubrir que se ahorcaron el uno al otro—resignado—, tu misión Sirius, es que hablas con Madame Bones, quiero que le pases algunas indirectas sobre nuestra organización, ella es una pieza clave en el gobierno, nos ayudaría mucho que nos apoyara.
—Yo me encargo—muy confiado.
Mientras terminaban de especificar los últimos detalles de los planes, Sirius no pudo evitar cierta retrospección sobre su propia vida. Todo esto le recordaba los tiempos en que James Potter aun vivía, siempre planeando y llevando a cabo operaciones de este tipo, si el no hubiera fallecido seguramente hubieran continuado, pero cuando sucedió, el ya no sintió ningún deseo de continuar con esas cosas, era realmente refrescante regresar a la acción.
###
El traslado del señor Granger del hospital muggle al hospital mágico fue muy sencilla en realidad, pues después de llevar a cabo los tramites, se presentaron un grupo de sanadores especializados para transportar el paciente por medio de un traslador especialmente diseñado para casos como ese. Después de lo cual regresaron a casa de los Granger, aunque ellas hubieran preferido acompañarlo, tenían que preparar las cosas para el cambio de casa. Julieth no estaba del todo convencida de esto, pero era de las personas que pensaba siempre primero en su familia y se daba cuenta que esto era lo mejor para ellos.
—Es un lugar muy bonito—les dice Hermione a su familia, mientras los cuatro empaquetan las cosas.
— ¿Has ido muchas veces? —le pregunta su madre.
—Algunas, es un lugar muy tranquilo, gran parte de la economía se basa en la minería.
—Somos dentistas no mineros, hija.
—No se preocupe por eso señora—le dice Harry—, habla anoche con el encargado de mi casa, el negocio dos plazas en el hospital local, pueden empezar tan pronto como sea posible.
—Cuando mi padre se entere se alegrara por eso—dice Julieth, por primera vez de acuerdo con lo que estaba haciendo Harry.
Casi habían terminado con el trabajo, querían dejar todo listo para el día siguiente, cuando vendría Lelio a recoger todas las cosas y llevarlos a una casa que habían encontrado por mucha suerte en la ciudad minera, cuando entra una lechuza apurada y con aspecto agotado a la habitación. Con presteza, Hermione coge la carta que portaba el ave.
—Tenemos un problema Harry—le dice muy angustiaba después de leerla, para a continuación darle la carta.
La carta era muy corta y concisa, estaba escrita por Ginny y pedía que regresaran lo más pronto posible, le explicaba brevemente el ataque que habían sufrido Luna y Cho, no habían logrado identificar al atacante, pero sabían que ser muy peligroso.
—Creo que tendremos que regresar antes de lo que esperábamos—le dice Harry a Hermione.
—Iré a preparar nuestras cosas.
— ¿Sucede algo malo?—pregunta la Sra. Granger.
—Nada que no hubiéramos pensado que pudiera ocurrir—exagera Harry
— ¿Entonces ya no nos vamos? —pregunta Julieth.
—No, la verdad es que no creo que sea seguro para ustedes quedarse aquí mas tiempo—las dos recordaron el ataque que había sufrido el señor Granger—lo malo será que no podremos acompañarlas como hubiéramos querido, Lelio vendrá por ustedes mañana a primera hora, hasta que llegue les recomendaría que no salieran de aquí, ni siquiera deberían abrir la puerta.
— ¿No crees que exageras? —pregunta Julieth.
—De hecho yo preferiría que hiciéramos algún hechizó para proteger la casa—interviene Hermione algo nerviosa por lo que estaba pasando.
Julieth estuvo a punto de decir algo en contra de la idea de de Hermione, pero no alcanzo a expresarla pues su madre se encargo de interrumpirla.
—No te preocupes por nosotras, si te hace sentir más tranquílalo puedes hacer, a final de cuentas solo será por un día, y lo que teníamos pendiente lo haremos por teléfono—le dice con tranquilidad.
Hermione no quería separarse de su familia, pero fue ella quien apuro más la partida, probablemente porque entre mas se entretuvieran mas difícil seria para ella separarse de su madre y de su hermana, lo que la consolaba era la esperanza de poder reiniciar su relación con toda su familia durante el verano, pues sería mucho más sencillo si vivían mas cercas.
Cuando por fin solo se fueron en casa la señora Granger y su hija menor, después de resistirlo lo más posible Julieth, le pregunta a su madre.
— ¿Cómo puedes estar de acuerdo con todo esto? —pregunta Julieth.
—No veo cual es el problema—con simpleza, continuando guardando las cosas de su esposo.
—Es obvio, Hermione vive con ese tipo, que ni siquiera conocemos, y llegan un día después de no saber nada de ella desde hace años y de pronto nos dicen que cambiemos de casa y de ciudad. Es casi surrealista.
—Si la vida te da limones, haces limonada.
—No es posible que te lo tomes tan tranquilamente.
—No es que me lo tome tranquilamente mi niña, pero la vida nos puso en una disyuntiva muy difícil e intento resolverlo lo mejor posible, solo el tiempo dirá si estoy en lo correcto, pero por el momento no se me ocurre ninguna otra idea.
— ¿Confías en él? —refiriéndose a Harry.
—Es difícil de decirlo, me da un buen presentimiento, pero lo que realmente me hace pensar bien de él, es que tu hermana confía en el.
— ¿Estás de acuerdo con lo de ellos dos?
—Hubiera preferido que las cosas se dieran de una manera diferente, que fueran al cine y que tuvieran un noviazgo normal, pero mientras sea feliz, yo también lo soy, y de algo estoy muy segura, ella es feliz con el—con la seguridad de una madre que conoce a sus hijas en profundidad.
—Si estás segura—rindiéndose.
###
Nota del autor: hola, como están, llevo un rato sin actualizar, pero ya está aquí el nuevo capítulo. Un gran agradecimiento a los que continúan leyendo esta historia y una bienvenida a los que empiezan a leerla, como siempre espero sus comentarios y sugerencias.
