Derechos de autor: EL MANGA, EL ANIME Y LOS PERSONAJES DE ESTA SON DE RUMIKO TAKAHASHI (y algunos inventados XD). LA HISTORIA ES DE MI AUTORÍA
ESTE FIC ES PARA MAYORES DE 18, CONTIENE LENGUAJE INAPROPIADO, ESCENAS CON GRADO DE VIOLENCIA MODERADO A ALTO, ASÍ COMO UNO QUE OTRO LEMON.
- blablabla -= diálogo en voz alta
"blabla" = pensamiento del personaje
-x-x-x-x = cambio de escena
Capítulo 10:
- ¡Dime de quién es esa ropa Akane! – volvió a exigirle sin soltar su agarre - ¡Dime quién fue el bastardo que se metió con mi mujer porque lo mataré! – declaró furibundo Taro
- ¡Del señor Hashiro! – gritó a la vez que las lágrimas brotaban de sus ojos.
Cuando su novio escuchó eso quedó perplejo, era imposible que ese viejo se hubiera acostado con la peliazul, con suerte respiraba el metiche decrépito. La soltó casi al instante, con la intención de comprender qué estaba pasando.
- Habla – le dijo frío
- Llegué empapada, no tenía llaves – comenzó su relato entre sollozos, a pesar que quería alejarse para buscar algún lugar para sentirse "a salvo", su cuerpo preso del pánico no se movió. Acunó su adolorido antebrazo en su pecho, ocultándolo con su mano derecha como si pudiera protegerlo – le pedí al sr. Hashiro que me prestara el teléfono para llamar al administrador – otro sollozo – Me pasó esta ropa de su hijo menor para que me cambiara, pero los pantalones se me caían… por eso me pasó unos bóxers – trataba de explicar aterrada, si Taro se enteraba de la existencia de Ranma era capaz de ir a matarlo en ese instante – si no me crees, podemos ir a preguntarle – sabía que era una apuesta muy alta, pero su pareja odiaba a su vecino, era casi imposible que aceptara tal propuesta… o eso rogaba con todo su ser la peliazul.
Su novio pareció dudarlo un poco, pero su cerebro le recordó que hasta hace unos meses atrás el viejo tuvo al vago de su hijo menor conviviendo con él, por lo que era probable que lo contado por aquella frágil mujer que estaba frente a él fuera verdad.
- Amor, lo siento… lo siento – exclamaba suplicante el castaño a la vez que la abrazaba – por favor, perdóname… ¡pero entiéndeme!, te vi durmiendo en el sillón semidesnuda con la ropa de otro 'hombre… ¡es tu culpa que pensara lo peor! – le "aclaró" para luego tomar entre sus manos el fino rostro de ella, la besó de una manera forzosa y posesiva, su lengua interrumpió en su cavidad sin pedir permiso ni menos esperar autorización – Amor, háblame por favor – solicitó cuando se separó levemente.
- Discúlpame, no me di cuenta cuando me dormí acá – la voz apenas salió de su boca, a pesar de que el miedo y el asombro seguían presentes en su cuerpo, se sintió culpable por mentirle a su novio… además, casi se dejó abrazar por el trenzudo de una forma en que los novios lo hacen. Quizás Taro tenía razón en estar molesto, ella se había comportado de una manera reprochable, bajó su mirada en señal de arrepentimiento – No sabía si vendrías, me preparé un té y me dormí – complementó su explicación tratando de calmar su llanto.
- Está bien amor, te perdono – la abrazó conciliadoramente – Oye – la llamó para que levantara la vista con un tono de voz dulce y cariñoso, totalmente distante al utilizado hace unos minutos atrás - ¿Quieres que te dé tu sorpresa por nuestro aniversario? –
Akane abrió los ojos sorprendida… con todo lo sucedido claramente se le había olvidado lo importante de ese día – Sí, por favor – musitó tímida, el miedo se rehusaba abandonar su cuerpo, aunque ya no estaba tan tensa como antes.
- Bebé – musitó melosamente acariciando el rostro borrando todo rastro del llanto – cada día te amo más y te necesito como no te lo imaginas… ¿quieres venirte a vivir conmigo? – preguntó mientras extendía un pequeño llavero con forma de candado y una única llave colgando de él – me harías el hombre más feliz si aceptas – complementó su propuesta.
La peliazul creyó que estaba soñando… ¿o es que acaso todo lo anterior fue parte de una pesadilla y ahora estaba despierta?, ¿en qué dimensión paralela estaba viviendo que su novio pasaba de ser dulce y cariñoso a un ente furibundo y temible?. Su cerebro aún estaba paralizado por lo que recién había ocurrido, su corazón le rogaba correr a los brazos de Ranma, con él se sentía protegida y en paz… se reprendió por estar pensando en el trenzudo en un momento tan importante como éste. Quizás no era mala idea aceptar, eso le serviría para afianzar su relación… quizás la pequeña lejanía que se había posado entre ellos por la dedicación de Taro a su trabajo, el cual no era compatible con el de ella era responsable de lo que estaba ocurriendo... esto de que él fuese el heredero de la joyería multinacional más grande de Japón le demandaba demasiado tiempo. Tratando de convencerse sobre esta última teoría, inhaló profundo.
- Sí – respondió en un suave murmullo – Me iré a vivir contigo –
El castaño sonrió de oreja a oreja, había esperado por esto desde que la conoció, pero ella siempre le daba a entender que no estaba lista. Últimamente la sentía más distante, hace un tiempo suponía que había conocido a alguien, por lo que le encargó a su mano derecha y mejor amigo Ryu que la vigilara. Fue grande su sorpresa cuando se enteró que casi todas las mañana llevaba entrenando con un joven que, al parecer, vivía en el mismo edificio que ella y que se veían bastante "amistosos" como se le informó. Por eso cuando la vio vestida así se descontroló, asumió lo peor… y no tenía la culpa, ella era la que andaba coqueteando con quien fuera el que se creía deportista. Por eso tomó la decisión de invitarla a vivir con él, la alejaría de ese tipo y de Shinnosuke, que no lo soportaba ni en pintura. Aún no tenía claro cómo lo lograría con este último, pero ya había obtenido un gran logro. Sabía que tendría que ordenar bien sus juntas con sus amantes, pero Akane era lo suficientemente ingenua para sospechar de él.
Debido a que su ego estaba lastimado por haberla imaginado en los brazos de otro, su cuerpo le exigió que debía "marcar su territorio" para dejarle en claro que ella era de él y de nadie más. La besó con desesperación y deseo, sus manos comenzaron a recorrer el pequeño cuerpo que tenía frente a ella ignorando como su novia lo llamaba para tratar de bajar el calor en el ambiente. Agarró con las dos manos la polera que ella traía puesta y la desgarró para su completa satisfacción, mientras la peliazul quedaba boquiabierta por la reciente acción de su novio… "¿qué le diré ahora a Ranma?", no se esperaba que repitiera la acción con los bóxers, ahora tendría que pensar una buena mentira para decirle al azabache del porqué no podría devolverle su ropa.
Taro la agarró de los muslos para subirla, la ojimiel instintivamente cruzó sus piernas en la cadera de él. Fueron hasta la habitación sin separarse, el castaño devoraba sus labios como si en cualquier momento se fueran a desvanecer. La dejó en la cama para luego desvestirse por completo, del bolsillo de su pantalón sacó su billetera, dentro tenía los condones… caliente, pero no tonto era la frase que usaba Ryu cada vez que pasaban a la farmacia a comprarlos. Se colocó uno y la penetró sin miramientos, sin juegos previos, sin esperar a ver si ella estaba realmente lista para él. La escuchó gemir, aunque no estaba seguro si fue de dolor o de placer… no le importó, en ese momento solo estaba preocupado de satisfacer su necesidad de ella y de dejar en claro que no era de nadie más. Sus embestidas eran fuertes, profundas y rápidas, quería asegurarse que en cada una no quedara dudas de que ese cuerpo le pertenecía… no le dijo palabras de amor ni promesas de un futuro mejor, solo leves gemidos salían de su boca. Terminó para caer recostado sobre aquel frágil y pequeño cuerpo, ella no estuvo ni cerca del climax, pero eso a él pareció ser irrelevante. Cuando su respiración se calmó, salió para dirigirse al baño, al volver se recostó para dedicarle un simple "Te amo" y dormirse dándole la espalda… Akane hizo lo mismo, colocándose en posición fetal y luchando porque las lágrimas no salieran de sus ojos, en ese momento se sentía tan utilizada. No comprendía que estaba ocurriendo, pero rogaba con todo su ser que las cosas cambiaran ahora que vivirían juntos… porque ellos se amaban, "¿cierto?".
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Akane quiso aprovechar que ese martes Daisuke había pedido el día libre para citar a sus mejores amigos media hora antes de que abrieran el pub, así podría contarles la buena noticia y celebrar juntos la nueva etapa que estaba comenzando.
- Buenas tardes – dijo alegremente la peliazul al momento que entraba al local, ambos castaños estaban ya esperándola. Cuando se acercó para darles un abrazo y un beso en señal de saludo, notó que sus caras estaban más serias que de costumbre lo que la alertó que algo ocurría - ¿Pasa algo? – preguntó a la vez que se sacaba la chaqueta y el chaleco que llevaba puesto, "que nunca deje de hacer calor acá adentro" pensó.
- Eso mismo queríamos preguntarte nosotros a ti – respondió con un deje de preocupación Akari
- No entiendo – la miró confundida - ¿lo dices porque los cité más temprano? –
- No, lo dice por lo que pasó el sábado – esta vez Shinnosuke fue el que habló.
- ¿El sábado?, ¿qué pasó el sábado? – cuestionó haciéndose la desentendida, su corazón latía a mil temiendo que sus amigos se enteraran de lo que había pasado con Taro… "¿qué acaso alguno me vio?" se preguntó mentalmente.
- No te hagas la tonta Akane, sabemos que llegaste empapada al departamento de Ranma – la encaró Akari.
La peliazul abrió sus ojos sorprendida ante aquella declaración, no encontraba cómo era posible que ellos supieran de eso si no conversaban. Tomó asiento por la sorpresa tratando de comprender el rumbo que estaba tomando todo.
- ¿Co… cómo supieron? – preguntó nerviosa
- Eso no importa – el castaño nuevamente hablaba. Iba a continuar cuando el cerebro de la ojimiel ató los cabos sueltos, haciendo que ella lo interrumpiera.
- ¡Ryoga! – exclamó casi en un grito - ¿Estás saliendo con Ryoga? – preguntó entusiasmada ante la idea. Sabía que ellos se estaban acercando, pero no imaginó que a ese nivel.
Akari asintió con una gran sonrisa en su rostro – Sí, el sábado me pidió ser su novia – respondió emocionada, a la vez que Akane le tendía su mano para agarrar la de su amiga y apretarla en señal de apoyo.
- ¡Estoy tan feliz por ti! – dijo la peliazul – Pero ¡cuéntame!, ¿cómo fue todo? –
Un carraspeo proveniente del único hombre presente en el lugar las sacó de su conversación.
- Ese no es el punto – dirigió una mirada de reproche hacia la otra castaña por desviarse de lo importante
- Es cierto – volvió a serenarse Akari – Será mejor que nos cuentes qué pasó Akane – dijo seria
- No fue nada – habló sorprendida que su voz sonara más tranquila de lo que realmente estaba. Nunca se le había dado bien el mentir y ahora sus amigos, que la conocían mejor que nadie, podrían descubrirla si no sonaba lo más segura posible – Iba camino a juntarme con Taro cuando me avisó que estaba atrasado en el trabajo, en eso un tipo me robó la cartera, me caí por el tirón que me dio, se puso a llover y no tenía mis llaves, eso fue todo – explicó resumidamente la mentira que le había dicho al azabache rogando a todos los dioses que no la pillaran.
- ¿Te robaron? – preguntó dudoso Shinnosuke
- Sí –
- ¿Y cómo es que tienes tu celular si estaba en la cartera? – a pesar de que trató de "pillar" a su amiga, ella había previsto esta situación cuando su novio le devolvió sus cosas el domingo en la mañana.
- Taro estaba en la oficina cuando lo llamó un tipo diciendo que encontró mis cosas tiradas en la calle, supongo que el ladrón las tiró o las perdió – se levantó de hombros aparentando desconocimiento – Así que se juntaron y le entregaron todo –
- ¿Y eso? – preguntó Akari señalando el antebrazo izquierdo de su amiga, el cual estaba cuidadosamente vendado desde la muñeca hasta el codo.
- ¿Esto? – inconscientemente lo acunó en su pecho, tal como lo hizo el sábado cuando al fin fue liberada del brutal agarre de su novio – Sabes lo torpe que soy, me quise dar un baño relajante, pero cuando me estaba metiendo me resbalé y me azoté con el borde de la tina – suspiró botando toda la tensión que le producía mentir, sintió sobre sí los ojos escrutiñadores de los castaños sobre ella.
- Yaaa… ¿y tú quieres que te creamos eso? – preguntó molesto Shinnosuke, quien se encontraba parado afirmado en la barra, cerca de las mesas de las chicas.
- No veo por qué no lo harían, es la verdad – dijo firmemente la peliazul - ¿Terminaron con su interrogatorio?, me gustaría contarles una noticia que me tiene emocionada y feliz – su tono de voz desafiante advertía que no quería seguir con el tema.
Akari suspiró, su amiga era tan testaruda que mantendría la mentira a pesar de que era claro para ellos – Dinos Akane – su tono fue conciliador - ¿Qué te tiene tan alegre? –
- ¡Taro me invitó a que me fuera a vivir con él! – exclamó emocionada… pero lentamente su rostro fue cambiando al ver las muecas de disgusto que aparecía en la cara de sus amigos.
- ¿No le habrás dicho que sí? – el tono molesto de Shinno rompió el silencio que se posó entre ellos durante unos minutos.
- Claro que le dije que sí – le respondió esperando que cambiara su actitud
- Akane… - la llamó Akari para que la mirara – Akane tú sabes que nosotros te queremos demasiado, por favor… no te vayas a vivir con él, es… peligroso – la castaña trató de agarrar la mano de su amiga, pero ella la arrebató para posarla sobre sus piernas, a la vez que bajaba la vista.
- Él no es para ti Akane, él no te hace bien – dijo serio el ojiazul.
Los castaños se miraron en una muda expresión de desesperación, estaban seguros de que lo del sábado era responsabilidad del idiota de Taro, por lo que temían lo que llegase a pasar si terminaban viviendo juntos. La voz de la peliazul, la cual sonaba más ronca de lo normal, los hizo volver sus ojos hacia ella.
- Taro tenía razón – dijo en un leve murmullo que apenas fue escuchado por los amigos. Levantó su vista, esta vez la rabia y frustración se reflejaban en sus almendradas orbes – Me advirtió que ustedes no estarían de acuerdo, que tratarían de hacerme cambiar de opinión – negó con la cabeza – y yo como tonta los defendí… pero él tiene razón, ustedes no quieren mi felicidad –
- Akane, no es eso… es que ese tipo… - el castaño fue interrumpido
- ¡Ya cállate!, ¡cállense los dos! – se levantó enojada – Creí que me apoyarían, que estarían feliz por mí. Saben lo que significa Taro para mí, todo lo que me apoyó con la tragedia de mi familia… ¡hasta terminó de pagar mi carrera para que yo pudiera cumplir mis sueños!... ¡NO TIENEN DERECHO A DECIR QUE ÉL NO ME HACE BIEN! – tomó su chaleco y su chaqueta para caminar hacia la salida.
- ¡Akane! – la llamó Shinnosuke – ¡Abriremos en unos minutos! – apostó por su sentido de responsabilidad para que se quedara y así hablar más tarde, cuando los ánimos se calmaran.
- ¡RENUNCIO!, ¡NO QUIERO VOLVER A SABER DE USTEDES NUNCA MÁS! – gritó con demasiada rabia antes de retirarse sin mirar atrás.
Akari no podía creer lo que había ocurrido recién… ¿es que acaso hicieron mal en hablar con ella?, solo querían protegerla… cuando Ryoga le contó sobre el estado en que llegó al departamento de Ranma, ni ella ni Shinnosuke dudaron que su amiga mentía, que algo había pasado con Taro, pero su mente imaginaba demasiados escenarios posibles, por eso quisieron aprovechar de conversar con ella cuando los citó ese día… ninguno pensó que reaccionaría así, ni menos que les contara que se iría a vivir con él. El miedo que inundó a la castaña la hizo levantarse para abrazar desesperada al ojiazul, a la vez que las lágrimas salían y salían sin parar de sus orbes.
- ¿Qué haremos Shinno? – preguntaba desconsolada
- No lo sé, Akari… no lo sé – respondió con una frustración consumiendo su cuerpo – Trataré de llamarla mañana, tú trata en un par de días, ¿bueno? – propuso, conocía demasiado a su amiga como para esperar que se le pasara la rabia rápidamente. Desde lo profundo de su corazón rogó que dejara de ser tan testaruda y aceptara hablar con ellos, aunque algo en su interior le advertía que eso no pasaría.
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Ranma se removía inquieto en la silla de su oficina, en dos semanas su mundo se había puesto de cabeza y aún no lograba reconocer en qué momento fue que pasó. Luego de ese sábado en que su vecina llegó empapada a su departamento, todo se fue complicando para el trenzudo. Cuando la vio al lunes siguiente con una venda en su antebrazo, su sensación de intranquilidad y estado de alerta que lo inundó el fin de semana se reactivó como si nunca se hubiese apagado. Ella explicó vagamente sobre un percance en su baño, incitándolo a entrenar, pero su corazón se negó a creer dicha versión. Desde ahí todo fue una vorágine. Al par de días llegó furiosa al parque, alegando que ya no daba más con la gente cínica y falsa. Al finalizar le comentó que ya no viviría en el edificio, aunque mantendría el departamento sin arrendarlo… alegó que su decisión tenía motivos personales. Él no la cuestionó sobre esto último, aunque su corazón se apretó cuando supo que se iría a la casa de su novio… novio, ¡que manera de odiar ese término si no era dedicado a él!.
Recordaba que cuando poco a poco ella comenzó a faltar a su "cita" diaria, se preocupó por lo que se acercó al pub de Shinnosuke para hablar con él. Por Ryoga se había enterado de la discusión que tuvieron los amigos, pero ya había pasado casi una semana de aquel encontrón y el colmilludo no entregaba nuevos datos. Fue por el castaño que se enteró que la peliazul desapareció de la vida de todos, cambió de número telefónico (lo que le hizo sentido a Ranma, pues la había llamado y mandado mensajes sin respuesta alguna), no sabían dónde vivía el idiota de Taro y el sr. Hashiro les comentó que no había vuelto a su departamento, por lo que todas las notas deslizadas bajo la puerta deberían seguir allí.
En su frustración y desesperación terminó asumiendo lo que por tantas noches lo había desvelado… la amaba, amaba a Akane con cada fibra de su ser. Lo peor era esa sensación de protección que no lo abandonaba en ningún momento del día, su buen instinto trabajado arduamente como artista marcial en su juventud le insistía que ella estaba en peligro… ¿pero cómo ayudarla si no sabía dónde estaba?. Fue tal su desasosiego, que el día anterior terminó gritándole a Ukyo que amaba a la peliazul como nunca lo había hecho ni llegado a imaginar cuando ella insistió en saber qué le ocurría. Su amiga lloró desconsolada viendo como toda posibilidad de conquistarlo era eliminada, por lo que él decidió terminar con los "beneficios" que hasta ese instante ambos se entregaban.
- Veo que sigues inquieto – la voz de su colmilludo amigo lo sacó de sus atormentados pensamientos
- Ya no sé dónde más buscarla Ryoga – la desesperación en su voz reflejaba toda la tormenta que estaba dentro de él
- Tranquilo, ya aparecerá… no le pasó nada malo, solo está molesta con los chiquillos y por eso cortó todo contacto. Pero créeme, confío en que en cualquier momento volverán a verla – repitió lo mismo que le decía a Akari cada vez que tocaban el tema, trataba de ser lo más positivo posible, pero hasta él tenía la incertidumbre en su cuerpo. Botó todo el aire que tenía tratando de eliminar cualquier dejo de duda, tenía que ser fuerte por su amigo, por lo que con una falsa calma siguió hablando - ¿Mañana hablarás con Shampoo? –
- Sí, me pidió que nos juntáramos temprano para ver unos temas de su departamento y en la noche la acompañaré a la cena de la empresa donde trabaja. Después de eso terminaré con ella –
- ¿Estás seguro? –
- Sí – su mirada se desvió a algún punto de la oficina rebuscando en sus pensamientos – no dejo de ver y pensar en Akane, incluso cuando estoy con otra mujer, ella se adueñó de mi corazón y ya no quiero luchar contra eso – se sacudió el flequillo en una clara muestra de frustración – Traté de evitar que esto pasara, pero no hay caso – una sonrisa de resignación apareció en sus labios – Necesito estar solo para olvidarla, debo asumir que el pergenio ese – dijo despectivamente – es el que ella eligió –
Ryoga puso su mano sobre el hombro de su amigo en una silenciosa forma de hacerle saber que no estaba solo, que lo tenía a él para poder superar esta nueva y dolorosa experiencia que era el desamor.
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Taro amaneció con el mejor ánimo del mundo ese sábado, su plan había salido mejor de lo esperado. No solo logró apartar a Akane del deportista ese que la acompañaba a entrenar cada mañana, ya que se aseguró después de varios intentos que se quedara con él en la cama "regaloneando". Tuvo que evitar esas dos semanas el dormir fuera de casa, pero había valido la pena. La guinda de la torta fue que el idiota de Shinnosuke y la odiosa de Akari se opusieron a que ellos vivieran juntos, tal como inteligentemente le advirtió a su novia, por lo que ella los mandó a volar y no han vuelto a tener comunicación. Todos los impedimentos para que la peliazul siguiera siendo suya y de nadie más habían sido eliminados del camino.
No dejó que la torpeza e incompetencia de Akane en la cocina lo enojara como tantas veces había ocurrido durante esos días. Más de una vez creyó que lo había intentado envenenar, pues la comida estaba asquerosa. Asumió que se le pasaba la mano cuando tiraba el plato y la zamarreaba un poco, pero era culpa de ella sacarlo de sus casillas de esa manera.
Decidió invitarla a almorzar a un restaurant que quedaba a tres cuadras de la casa, por lo que se irían caminando para aprovechar que el sol había decidido asomarse entre tantas nubes a pesar de estar en pleno invierno.
- ¡Akane vamos que me muero de hambre! – le gritó desde el primer piso asomado en la escalera
- ¡Ahí voy! – respondió coqueta
Al asomarse por los escalones, bajaba con un pantalón azul que permitía visualizar las curvas de sus piernas y con un hermoso chaleco rojo que hacía destacar su nívea piel. Un abrigo del mismo tono venía siendo cargado por uno de sus brazos, mientras que una bufanda de color marfil protegía su bello cuello. Fue recibida por su novio con un apasionado beso, demandante de su cuerpo y calor.
- Ya basta Taro – dijo entre risitas – vamos a almorzar –
- Nos podríamos quedar aquí – respondió con tono seductor
- Aunque quisiera después terminarás de malhumor. Además, recuerda que en la noche tenemos la cena de tu empresa –
- ¡Cierto! – fingió una cara de molesto – solo por eso te salvaste – dijo a la vez que la soltaba
La pareja caminaba feliz por la calle, Akane iba tomada del brazo izquierdo de su novio mientras él llevaba las manos dentro de sus bolsillos. Cuando sintió que el castaño se tensó, lo miró para darse cuenta que tenía la vista fija al frente a la vez que detenía su andar. Casi palideció cuando frente a ellos estaba una pareja que también se detuvieron al verlos, la voz de su novio provocó que su corazón se detuviera por un segundo.
- Shampoo – fue todo lo que salió de los labios de Taro, pero su tono denotaba la molestia en él.
Continuará…
Hola a todos y todas! Mil gracias por seguir leyendo esta historia, por compartirme sus opiniones y reacciones a cada capítulo. Como ya se los he dicho, me alegra mucho leerlos, logran sacarme de mi rutina laboral y del estrés propio de fin de año. Por favor sigan escribiendo sus reviews!
Bueno, de este cap qué decir…. La primera escena, tal como se los comenté en el cap anterior, está basada en mi experiencia personal, casi literalmente todo (claro, con las modificaciones pertinentes a la historia). Así también la mentira que le dice Akane a sus amigos, aunque les sorprenda, eso fue lo que le dije a mi familia… y hasta el día de hoy no saben la verdad, supongo que no quiero que se sientan mal por no haberse dado cuenta que "don perfecto" era todo menos eso. En este cap conocimos un poco más de Taro, ¿qué les pareció?.
Quiero comentarles algo muy importante: por el colapso en mi pega, en la cantidad de informes que debo preparar, he podido avanzar muy poco en la escritura de los últimos dos cap (creo, a menos que me salga un tercero), por lo que tomé la decisión que el lunes 21 de diciembre será el último cap que subiré este año. Espero retomar las publicaciones el lunes 4 de enero, sólo si logro avanzar lo suficiente, de lo contrario, volveré sin falta el lunes 11 de enero. Espero me puedan entender, pero los últimos cap son los que me demandan más tiempo y no quiero hacerlo a la rápida. Espero que me sigan acompañando luego de ese break!
Antes de responder sus reviews, quiero agradecer a nivel general por la sororidad y apoyo hacia mi persona por lo relatado en el cap anterior. Gracias a cada una, como lo he dicho desde el principio, mi intención con esta historia es exponer algunas señales de bandera roja para evitar que alguien pase lo mismo (en cualquier tipo de relación!).
Benani0125: ya pudimos ver cuál fue lo que continuó en esa horrible escena… veo que te esperabas algo similar. Y sí, depende de los adultos dejar de educar a los hombres con la mentalidad de Taro.
Alexandraaa4: la manipulación que tiene Taro sobre Akane le permite hacerla cargar con la culpa de sus reacciones, justificando siempre su actuar con que ella lo provoca… un verdadero hijo de puta, no?. Gracias por tus palabras, saludos =)
Sweetsimphony30: pucha, trato de que los cap sean más largos, pero tengo súper claro en donde cortarlos, por lo que quizás pueda se hagan poquito, lo siento jajajajaja. Muchas gracias por tus palabras, la verdad es que me llegaron al corazón… como dice el dicho "Fray Gatica, predica pero no practica". Yo misma le digo eso a mis estudiantes, pero yo "aminoro" mi propia experiencia… gracias por recordarme que no hay o mayor o menor grado, violencia es violencia!. Gracias por el ánimo, este fin de año está del terror (como todo el año en verdad jajajajaja), pero le estamos poniendo el hombro. Te mando todo el ánimo del mundo y disfruta del eclipse solar!
Nao Saotome Malfoy: muchas gracias por tus palabras, uno tiende a aminorar sus propios logros, pero debo reconocer que me ha hecho sentido cada una de las cosas que escribiste. Saludos y nos leemos!
Miss SF: gracias por todo! El resto, todo dicho por PM
Akanita87: pucha, Ranma no lo hizo… pero es que quién sigue una corazonada a las tantas de la mañana? Y sí, aún queda mucha historia que contar… ya veremos en el otro cap qué pasará con Taro y sus odiadas reacciones. Gracias por tus palabras y apoyo, lo valoro muchísimo.
Niomei: sin intención de hacer spoiler, puede ser que tu teoría esté en lo correcto, poco a poco veremos qué tan acertada está 😉. Gracias por tus palabras y tu apoyo.
Jessie: Al inicio de la relación fue muy dulce, casi que "el hombre perfecto", pero poco a poco se ha ido mostrando como el hijo de puta que verdaderamente es. Cada vez queda menos para que puedan dar rienda suelta a su pasión jajajajajja
Luz Aurea Pliego Romero: Muchas gracias de cada una de tus palabras, no suelo sentirme "valiente" por haber salido de esa relación ni menos por contarla. Pero es algo que sí considero cuando es un tema tratado con mis estudiantes… es que uno no suele valorar sus propios logros, por lo que agradezco todo lo que escribiste.
AkaneNodokita: me alegró mucho saber que te ha gustado la historia y mi manera de narrar. Siento que soy una "escritora en proceso", sé que aún debo pulir muchos detalles, pero voy aprendiendo día a día. Gracias por tus palabras de apoyo! Saludos desde Chile.
Bueno, gracias nuevamente a todos. Que tengan una excelente semana! Nos leemos!
