El recorrido de regreso de Harry y de Hermione fue mucho más cómodo para ambos, pues con una mente más tranquila se sentían más preparados para regresar a la escuela.

—Le dije a mi padre, que tenemos una relación—le dice Hermione fingiendo normalidad mientras entraban a la puerta secreta de la torre de Gryffindor.

—Y yo se lo comente a tu madre y hermana, aunque no fui del todo claro con ellas.

—Yo tampoco fui claro con él, no me puedo imaginar explicándole a mis padres que soy tu esclava y uso un cinturón de castidad—con sarcasmo.

—Eso hubiera sido un tanto incomodo, pero de todas maneras les puedes decir otras cosas, como que eres mi amiga, mi novia y algún día mi esposa.

— ¿Esposa? —Deteniéndose a mitad de las escaleras—, ¿es petición u orden?

—Es deseo, opción y oportunidad, deseo porque es lo que quiero y pienso que tu quieres, opción porque te puedes negar y oportunidad, porque estoy aprovechando la segunda oportunidad que nos dio la vida.

—Creo que ahora si me convenciste—abrasándolo.

— ¿Tenias alguna duda?

—Nunca, pero me gusta escucharlo de ti.

A pesar de que vivían juntos, no siempre tenían tiempo como para compartir un momento así, o tal vez fuera que ninguno de los dos se sentía cómodo demostrando sus emociones, debido a todas las dificultades que les había tocado vivir al paso del tiempo.

Cuando llegan al último piso de la torre se encuentran con Ginny y Tonks, quienes conversan con seriedad en la sala de juntas.

— ¿Qué sucede? —pregunta Harry, sin saludar.

—Tenemos problemas, Harry—contesta Ginny—, anoche Luna sufrió un intento de asesinato, si no hubiera sido porque la acompañaba Cho, probablemente no hubiera sobrevivido.

— ¿Ya saben quién es el responsable?

—No, aparentemente ni siquiera fue una persona, este es un dibujo de lo que ellas recuerdan las ataco—les dice Tonks, mientras que Ginny le muestra los dibujos que tenían extendidos en la mesa de billar.

—No es ningún animal que yo reconozca—dice Hermione, después de analizar el dibujo con detenimiento—parece una pantera o un jaguar, pero sus extremidades son demasiado largas, y tampoco estoy segura con las proporciones.

—Sea lo que sea a mostrado ser muy peligrosa—dice Ginny—, derrotar a Cho no es cualquier cosa y por lo que ella me explico, solamente estuvo jugando con ellas.

— ¿Cómo se encuentran las dos? —pregunta Harry.

—Ya se recuperaron, aparte del susto no hubieron secuelas.

—Muy bien, tenemos muchas cosas que hacer, lo primero es que Neville se traslade a la torre de Ravenclaw, entre él y Cho la podrán protegerla bien.

—No sé si recibirá bien que tú le envíes protección.

—Tiene que comprender que ella es una pieza clave de nuestra organización, no podemos dejar nada a la suerte. Además que con lo frecuente con lo que él la visita, no creo que sea mucha diferencia.

—Supongo.

—Ginebra, quiero que busques a tu hermano, dile que ponga su gente a revisar la torre y la de Luna también, luego que venga verme, mientras quisiera que tu Tonks investigaras con los maestros, quiero saber si esta preocupados, sobre todo deberías preguntarle a McGonagall, quiero ver si tendremos problemas con ellos.

—Me encargare de eso—dice Tonks.

—En nuestra ausencia, no tuvieron mucha oportunidad de continuar con sus misiones, así que me temo que tendrán que redoblar esfuerzos, quiero saber todas las novedades del castillo, entre Ginebra y tu Hermione quiero que se encarguen de eso, yo mientras estaré en el laboratorio, tengo algunas cosas que terminar.

—Nos encargaremos—dice Hermione.

—Quiero que todos se preparen y tengan listos sus informes para mañana en la noche, nos hemos distanciado mucho y quiero que todos de nuevo recuperemos el camino. Una cosa más, organicen un informe sobre nuestros compañeros de torre a los que tenemos vigilados.

—Está bien, tenemos muchas que hacer—dice Ginny.

Ginny y Tonks habían estado muy nerviosas esperando la llegada de Harry y Hermione, pues ambas se sentían un poco culpables por lo que había pasado, pues si no hubieran estado "distraídas" probablemente hubieran podido hacer algo más. La primera en irse fue Tonks, quien le da un beso rápido a Ginny antes de salir por la puerta secreta, para recuperar su apariencia y fingir que está regresando al castillo, luego Harry se encierra en su laboratorio, mientras que Ginebra espera a Hermione, quien había ido a vestirse con su uniforme escolar.

Después de unos minutos las dos bajan a la sala común, en donde las cosas no parecen estar muy tranquilas, lo suficientemente tranquilas como para encontrar a Ron haciendo tarea, algo casi menos común que los eclipses. Fue gracioso para ambas la reacción de Ron.

—No queríamos distraerte de tus tareas—dice Hermione.

—Si me ven con un libro en las manos, distráiganme, lo que sea, atacar el infierno, pelear con trolls, cazar quimeras, lo que quieras—levantándose y dejando sus libros olvidados, antes de irse a trabajar en su misión.

—En ocasiones me pregunto cómo logra pasar los exámenes—dice Ginny.

—Los exámenes son su especialidad, sobre todo los prácticos, es de los que estudia y aprende todo el último día.

—En realidad, mientras lo logre, no es asunto nuestro el cómo—sentencia Ginebra, mientras que envía los libros de su hermano a su habitación con un movimiento complicado de su varita—, de todas maneras tenemos cosas que hacer…

Ginebra fue interrumpida por una lechuza que había entrado por una de las ventanas y se había acercado a ellas.

—Creo que es para ti—dice Ginny después de ser mordida por el ave al intentar tomar la carta.

Hermione no reconocía ni al ave ni a la letra, y realmente le sorprendió al leer la carta, saber quien le había enviado la carta.

— ¿Quién es, Hermione?

—Pansy Parkinson—muy seria.

— ¿Qué es lo que quiere la víbora?

— ¿Ella estuvo involucrada en tu problema con los Slytherin? —le pregunta sin contestar.

— ¿Parkinson? No, ella y Tudor no se toleran, de hecho a Parkinson la conozco muy poco.

—Eso pensaba—pensativa.

— ¿Por qué te escribe Parkinson? ¿Qué tanto la conoces?

—Coincidimos en varias ocasiones, la verdad es que nunca me pareció mala chica, solo que a tenido mala suerte.

— ¿Y qué es lo que quiere? — un poco cansada de que Hermione no contestara sus preguntas, pues a final de cuentas su trabajo era la recolección de información, y pensaba que no le debió de ocultar información como esa.

—Pide que nos encontremos.

—Lo mejor será que te acompañe, o tal vez las tres birds of prey podríamos organizarlo.

—No, si lo hacemos ella no se presentara, y lo que me interesa es hablar con ella, creo que puedo sacar un gran provecho de esto.

— ¿Estás segura? —sin estar convencida.

—Sí, no pienso arriesgar esta oportunidad. No te preocupes Ginny, se cuidarme sola.

Ginny se quedo preocupada por lo que su amiga estaba haciendo, pues sentía que ella no se estaba dando cuenta de lo peligroso que se estaba convirtiendo el colegio.

Las cosas habían empeorado de golpe, Susan Bones no entendía como habían cambiado las cosas en tan poco tiempo, y más aun en su casa, pues de las cuatro siempre era la más tranquila.

En su vida había varios problemas, por suerte había obtenido una prórroga para el asunto de su matrimonio, pues su tía había intercedido por ella, con lo cual había pensado que podría terminar tranquilamente su año escolar, pero sus planes habían cambiado, y por alguien que ella nunca había esperado.

El líder de la casa, Diggory, quien además de todo era uno de sus amigos mas antiguos.

Gracias a la amistad que mantenía con estudiantes de Ravenclaw y de Gryffindor, se había dado cuenta que lo que sucedía era básicamente exclusivo de su casa, pues las otras dos tenían sus propios problemas pero no a esos niveles.

Cuando entro a la sala común casi cae al suelo pero alcanza a sujetarse en la pared luego de resbalar en lo que estaba segura era un charco de vomito, sobre todo porque había un estudiante dormido en el suelo quien parecía ser el responsable de la suciedad.

Aunque era medio día, la sala común ya había fiesta, eran alrededor de veinte estudiantes, de diferentes años, quienes probablemente llevan días sin ir a ninguna clase, Susan sabía que aunque en ese momento se podría considerar tranquila la situación, cuando callera la noche estaría mucho mas movido. En esos momento se sentía indecisa sobre lo que tendría que hacer, lo más simple y seguro para ella seria pedirle a Luna asilo, y esperar a que acabaran las elecciones para que el nuevo líder del colegio resuelva los problemas, por otro lado lo más difícil pero tal vez lo correcto, seria intentar poner orden en la casa.

Mientras intentaba ir a la habitación de Diggory, tuvo que rechazar los intentos de algunos compañeros de convencerla que participara en el concurso de camisetas mojadas de aquella noche, cuando por fin se dieron cuenta de que no iban a lograr convencerla, se alejaron insultándola de un modo muy poco discreto, y a ella preguntándose a si misma en que momento la casa de los trabajadores y decididos se había convertido en la versión mágica de "Girls gone wild".

El epicentro del problema era probablemente el mismo líder Diggory, quien de un día para otro había cambiado totalmente, había dejado de salir del castillo, e incluso cuando salía de la casa lo hacía solo de noche. Después de tocar insistentemente la puerta por fin es abierta, pero no por quien esperaba, sino por una joven de cabello negro y largo y piel muy pálida, lo que la sorprendió es que abriera la puerta totalmente desnuda y mas que apenada por eso parecía orgullosa de estarlo.

— ¿Qué quieres? —le pregunta la joven, aparentemente enfadada por ser interrumpida.

—Estoy buscando a Diggory—recuperando la compostura.

—El esta "ocupado" —con una sonrisa sarcástica.

—Dile que soy Susan Bones, tengo que hablar con él—con decisión.

—No te preocupes, querida, yo me encargo de esto.

Susan se asusto un poco al escuchar la vos de su antiguo amigo, pues no lo había escuchado acercarse, fue como si se hubiera aparecido. Aunque seguía siendo el mismo, había varias diferencias que no podía dejar de notar, pues antes siempre había tenido una apariencia saludable, pero ahora tenía la piel mucho mas pálida que antes y por alguna razón parecía que estaba usando maquillaje lo cual le daba un aspecto curioso a sus ojos, lo que agradecía era que al menos hubiera tenido la decencia de ponerse unos pantalones para hablar con ella.

— ¿En qué te puedo ayudar? —dice Diggory sonriendo burlonamente.

—No te burles Cedric, esto es asunto serio, la casa es un caos, tienes que hacer algo para resolverlo.

—Creo Susan, que estas muy estresada, porque no pasas con nosotros y te diviertes un rato—acariciándole el rostro.

— ¿Estás loco Cedric? —enfadada se libera del toque de Cedric con un manotazo—, si no reaccionas ahora perderás todo lo que has ganado.

— ¿Me estas amenazando? —sin perder la sonrisa.

—Intento hacerte entrar en razón, la casa te necesita, y no sé ni quiero saber lo que haces en lugar de hacer tu trabajo.

—La casa está viviendo una nueva era y te recomiendo que la disfrutes.

—Esto está mal, y tú lo sabes, solo espero que para cuando recuperes la conciencia no sea demasiado tarde—le dice al borde de las lagrimas antes de marcharse.

— ¿Crees que se convierta en un problema? —escucha Diggory de dentro de la habitación.

Cuando Cedric cierra la puerta se acerca a una enorme cama que habían convocado en medio de la habitación, en la cual había varios estudiantes, quien le había preguntado no era nadie más que Sophia Tudor, quien había estado abrasando a la joven que había abierto la puerta.

—No lo creo, la casa es casi mía, ella es simplemente una paria—regresando a sus nuevos pasatiempos.

—No te pago tanto dinero como para que no te preocupes por ese tipo de cosas—le dice Tudor empezando a enfadarse.

—No te preocupes querida—le dice sonriendo—, de todas maneras nos estamos divirtiendo mucho, ¿no te parece?

—La diversión no tiene nada que ver en esto—lo enfrenta cara a cara, totalmente desnuda—, yo te di la apariencia que tienes, el trabajo es lo primero, tenemos que controlar todas fugas de nuestras organizaciones.

—Si quieres hablar de trabajo, quieres que te recuerde que aun falta que me pagues la mayor parte del acuerdo.

Los presentes sintieron temor al ver como los ojos de Diggory se tornaban rojos, exceptuando a Tudor, quien parecía más cansada que asustada por el acto de ira del joven.

—Necesitas mucho más que eso para asustarme, yo conozco a verdaderos, no simples imitaciones como tú, así que déjate de espectáculos, cuando el castillo este en mis manos ustedes tendrán su dinero.

— ¿Solamente dinero? —cambiando rápidamente de ánimo, a uno mucho mas juguetón.

—No te preocupes, brilloso, te tendré unos regalos extras, pero recuerda que no puedes dejar ningún cabo suelto—le dice con la misma actitud que el.

—Yo nunca dejo cabos sueltos.

—Me sorprendió mucho recibir tu carta, Parkinson.

—Preferí no arriesgarme acercándome a tu torre, en los tiempos que estamos pasando las precauciones son necesarias—asegura Pansy

Las dos jóvenes eran en apariencia bastante parecidas, ya fuera en ropa o en físico eran bastante similares, mas aun ahora que usaban uniforme, ropas que parecían comprada en la misma tienda, siendo una comparación famosa en el colegio debido a la posición que tenían con respecto a los líderes de las casas de Gryffindor y Slytherin, tal vez fueran esas las cosas que hacían que ambas sintieran cierta cercanía la una con la otra. Después de recibir la misiva de Pansy, se habían reunido en el gran comedor, lugar que se encontraba muy solo a esa hora.

—Estoy de acuerdo contigo—concuerda Hermione.

—Como te darás cuenta he venido sola—asegura la morena.

—Lo comprobé y debo decir que yo también vine sola.

—Aunque sea algo muy rebuscado lo que hemos hecho para la reunión, creo que ambas podemos hablar civilizadamente, ¿no te parece?

—Así es, hace tiempo lo hacíamos sin necesidad de todo esto—dice Hermione.

—Hablas como si las "fiestas" hubieran sido hace mucho tiempo.

—Para mí es como si hubiera sido en otra vida

—Se te nota.

— ¿Por qué lo dices? —un poco preocupada.

—Todos dicen que somos muy parecidas y seguramente era cierto hasta que entramos a este año escolar.

— ¿Te parece?

—Estoy segura, se te ve alegre y más viva que nunca.

—Te lo agradezco, pero no crees que es mejor que vayamos al grano—cambiando de tema.

—Ambas hemos pasado más o menos lo mismo desde que llegamos a este colegio, nunca hemos tenido tiempo de hablar sobre nuestras vidas fuera del castillo.

—Tal vez hubiera sido agradable tener tiempo, pero no entiendo a que te diriges.

—Es difícil de explicar, pero lo mejor será iniciar con lo más difícil. Quiero cambiar de bando.

— ¿A qué te refieres? —sorprendida.

—La situación con Malfoy se ha vuelto intolerable, quiero dejarle.

—Entonces déjalo.

—Para una persona como yo es un poco más complicado que eso.

—Las dos sabemos cómo es el, solo déjalo.

—Yo soy la punta del iceberg. El futuro de toda mi familia depende de mi relación con otra familia.

—Entiendo.

—En realidad creo que esto va mas allá de lo que te estás imaginando Hermione. Tu eres nacida-muggle, sin ofender, solo quiero señalar un hecho. Lo que quiero es ofrecerte un trato.

—Te escucho.

—La vida de un sangre pura como lo son Potter o Malfoy e incluso yo, es muy complicada, tenemos leyes que nos rigen de un modo diferente. Lo único que importa es el poder mágico y político. Aunque mi familia tubo cierto preeminencia en el pasado, actualmente a casi desaparecido, nos han reducido a simples sirvientes, y desde que mi padre falleció fue aun peor. Las alianzas son obviamente básicas para nuestra sociedad, y yo fui vendida para formar una especie de alianza.

—Por Dios.

—Lo que te conté es la parte buena Hermione, lo malo es que el futuro de mi familia se ve muy negro, pues los Malfoy no piensan respetar su parte del trato. El dia en que Draco y Tudor se casen, yo terminare fuera de todo. Creo que podemos llegar a una solución.

—Te podemos ayudar, pero creo que exageras en lo que podemos hacer nosotros.

—No te quiero ofender, pero creo que estas siendo algo ingenua.

— ¿Ingenua?

—Te metiste con sangre pura, y deberías de analizar tu futuro, pues donde yo estoy tu estarás.

—Me estas amenazando—seria de pronto.

—Nada más lejos de mi intención, lo que quiero es que te des cuenta de toda la situación y de lo similar que de ambas. Por un lado Malfoy heredara el poder de todo un clan. Por otro lado se encuentra Lord Potter, quien se encuentra solo, la lógica indica que pronto deberá de tener algunos herederos, y varias familias vasallas le vendrían estupendamente.

—Creo que entiendo a lo que refieres.

—No creo que lo entiendas en su totalidad todavía lo que estoy ofreciendo y buscando. Pues no solo puede haber una alianza entre mi familia y Lord Potter, sino también una entre nosotras dos.

— ¿A qué te refieres?

—Tarde que temprano el tendrá más esposas, lo quiera el o no, si quiere obtener poder lo tendrá que hacer.

Hermione había llegado a la misma conclusión desde más o menos año nuevo, y sabía que Harry se había negado cuando Lord Black se lo había planteado, pero también sabía la importancia de lo que estaba sucediendo, sus sentimientos estaban confrontados con la razón.

—Lo que te pido es que me apoyes para ser segunda esposa y yo te apoyare para ser la primera. Tú no estás acostumbrada a las costumbres dentro de las familias antiguas, es un proceso complicado y con muchas reglas, te las explicare, pero la primera que creo que debes entender es que si tu y yo obtenemos los dos primeros lugares, serias tu quien elegiría si hay mas y si es así quien sería la adecuada.

—Tenemos que hablarlo.

—Sí, lo que estamos planeando va mucho más allá de este castillo, probablemente crearemos la base para un nuevo poder en el mundo mágico.

— ¿Qué planeas, Harry? —le pregunta Ron.

—Ganar unas elecciones.

En ese momento se encontraban en el laboratorio de Harry, y aparentemente Ron quería distraer a Harry para que lo deje en paz, pues en ese momento se sentía una especie de conejillo de indias, algo que desde cualquier punto de vista era.

—Ya no te muevas Ron, o esto tardara más de lo necesario—Harry había creado con un hechizo una especia de imagen en tercera dimensión, la cual estaba sentada alado de Ron, parecían un par de gemelos, la diferencia era que la imagen era transparente con lo cual podía estudiar el interior del cuerpo de Ron.

—Es perturbador, ni siquiera sabía que tenía tantas cosas dentro de mi cuerpo.

—Si no te comportas te dejare con menos cosas y te aseguro que todas son necesarias—perversamente.

— ¿Y cómo carajos estoy?

—Mucho mejor de lo que esperaba, asimilaste totalmente la poción que te di, eres casi como un tanque humano.

— ¿Sera permanente?

—Más o menos, creo que lo seguirás asimilando, si surgen problemas tal vez podría darte un refuerzo, pero solamente en una situación extrema.

—Es posible que la necesitemos, si me enfrento a la bestia que ataco a Cho y Luna podría estar en problemas.

—Yo no lo creo, los efectos por el momento son muy fuertes. Por otro lado dime ¿Cómo se encuentran las dos?

—Luna esta mas enojada que asustada, y Cho se encuentra muy ofendida, por haber tenido que escapar.

—Sería un gran problema si Luna decidiera abandonar el castillo, pero creo que es mucho mas ruda de lo que parece—sonriendo.

—El apoyo de Cho es básico para Luna, ¿no has pensado en darle una dosis de tu poción?

—No estoy del todo seguro. Esta poción es uno de mis secretos más importantes y aun no estoy seguro si puedo contar con Cho al mismo nivel que tu y Hermione.

— ¿Entonces no lo vas a utilizar con nadie más?

—Claro que si, el problema es que aun no es perfecta, aun está en fase de prueba, además de que es asquerosamente cara, en otras palabras dos problemas que tengo que resolver antes de que pueda usarlo en un nivel mayor.

—Por suerte el dinero no es mi departamento—con sinceridad.

—Yo también lo agradezco—riendo.

—Oye, hablando de otras cosas, ¿Por qué no vamos a la casa de Hufflepoff esta noche?

— ¿Eso para qué?

—Supongo que has estado muy ocupado como para escuchar ese tipo de cosas, pero por debajo de tu nivel, todos sabemos que los tejones están teniendo algunas de las fiestas más locas que ha visto nunca el colegio.

— ¿Los Hufflepoff? —un tanto incrédulo.

—Aunque no lo creas, yo ya fui y son sorprendentes.

—Con lo puritano que es Diggory, me sorprende que permita esas cosas.

—Aparentemente él es el que organiza todo eso, además dicen que es él quien puso las estatuas de las chicas Hogwarts.

— ¿Las chicas Hogwarts? ¿Qué carajos es eso?

—Lo siento mucho Harry, pero creo que deberías de regañar a mi hermana, mira que te faltan muchos datos.

—Definitivamente tengo que recordarle a Ginebra por que le pago. ¿Pero dime de una vez que son las chicas Hogwarts?

—Son unas estatuas realmente geniales, es como tener a cuatro chicas desnudas en los pasillos todo el día, son realmente buenas.

— ¿Y el las puso?

—Ni idea, es solo algo que se dice.

Cuando la plática rondaba a las estatuas indecentes del castillo es interrumpida por Hermione quien llegaba bastante después de la hora en la que se suponía que debía de regresar. Harry se dio cuenta de que había algo que la preocupaba pero no parecía muy dispuesta a hablar al respecto.

—Esto es muy raro—dice Hermione al ver a los dos Ron.

—Ni que lo digas—dice Ron, mientras mueve sus brazos, lo cual su copia imita perfectamente.

— ¿Qué están haciendo? —pregunta Hermione.

—Reviso uno de mis experimentos—dice Harry mientras anota lo que probablemente eran los resultados del estudio que estaba realizando.

—Con que no termine en un gran frasco de conserva me conformo—dice Ron cuando su copia desaparece, después de lo cual se vuelve a poner su camisa.

—Lastima, apenas había conseguido un frasco de tu tamaño—terminando sus anotaciones.

—Mejor me voy antes de que cambien de opinión—recogiendo sus cosas.

—Te encargo que hables con tu hermana, ojala que así esté preparada para cuando yo hable con ella—le dice Harry pues en verdad no quería regañar a Ginebra.

—Yo me encargo, y no olvides lo esta noche, te aseguro que será divertido—antes de irse.

— ¿De qué habla? —pregunta Hermione.

—Me invito a una fiesta—sin darle importancia.

— ¿Qué necesitas de mi?

—Por ahora lo mismo que con Ron, quiero medir los efectos de mi poción en tu cuerpo.

Ahora fue el turno de Hermione de sentarse en la mesa de exanimación, y también su sentimiento de aprensión cuando Harry creó una copia de ella totalmente transparente. Lo que realmente le sorprendió fue que ella no tenía ninguna idea de cómo hacer una copia como aquella, la verdad es que en muchas ocasiones sentía curiosidad de saber exactamente cuántas habilidades le ocultaba.

— ¿Cómo me encuentro?

—Para mi te encuentras perfecta, pero dejando de lado el aspecto personal, hay algunas cosas que me preocupan—mirando fijamente el interior de la chica.

— ¿Cómo que te preocupan? —dejando ver que eso también la preocuparía a ella.

—No te angusties, creo que podemos resolverlo, el problema es que tu cuerpo no lo está aceptando tan bien como lo hubiera esperado, los efectos se perdieron antes de lo que hubiera esperado, aunque creo que ya se estabilizaron—pensativo.

— ¿Eso como me deja?

—Yo en tu lugar no intentaría detener ninguna bala, pero aun así tienes más resistencia de una persona normal. Tengo un par de ideas que podrían funcionar, tal vez incluso mejor de lo que funciona mi poción original.

—En ocasiones olvido que en el fondo eres una especie de científico loco—riendo—, por otra parte, que sucede con lo de la fiesta que dijo Ron ¿iremos?

—Quisiera pero no creo que tengamos tiempo—un tanto preocupado.

— ¿Qué tienes?

—Me preocupa un poco lo que está haciendo Diggory, eso no entra dentro de su carácter.

—Nosotros conocimos a un Diggory diferente, supongo que en esta realidad su lado oscuro tiene mas fuerza—la verdad es que ella no le estaba dando casi ninguna importancia, pues se encontraba analizando algunas cosas en su reflejo artificial, cosas que seguramente Harry había pasado por alto, pues solo podrían haber sido descubiertas por alguien que lo buscara.

— ¿Algo te preocupa? —le pregunta Harry.

—No es nada—le mintió.

—Libérame por favor.

—No lo creo, la verdad es que me resulta mucho mas conveniente tu forma actual.

—Pero tú lo prometiste.

—Eso es irrelevante—riendo.

La conversación que se estaba llevando a cabo en una de las catacumbas más profundas del castillo, y difícilmente podría volverse más extraña. Una de ellas era Bulstrode, quien con su sonrisa sardónica demostraba lo mucho que se estaba divirtiendo con aquella situación, mientras que la otra no era nada más que la temible bestia que había atacado a la líder de Ravenclaw y su guardaespaldas, sumado a esto la actitud de la bestia metálica no podía ser más extraña pues actuaba con miedo, casi como un perro faldero a los pies de Bulstrode.

— ¿Cuándo me liberaras? —casi suplicando, dice la bestia, con una postura aun más baja.

—Aun es muy pronto mi quería mascota—por alguna razón a Bulstrode no parece sorprenderle en lo más mínimo que la bestia hablara con voz de mujer, y que esta tuviera un fuerte tono metálico tampoco parecía relevante.

— ¿Qué quieres que haga?

—Nuestro plan continúa, con la loca de Ravenclaw y su esbirro asiática asustadas como un par de ratones cumplimos nuestro primer objetivo— dice pensativamente, se había sentado en un sillón cómodo y acariciaba la cabeza de su bestia con poco interés—, tenemos una lista larga, pero creo que fue un buen inicio.

—Es que escucho la melodiosa voz de la temible Bulstrode.

La persona que interrumpe tan curiosa conversación no fue nadie más que Zabini, un tipo corrupto y traidor, aun dentro de los estándares de los Slytherin. La mala fama que le precedía hacia razonable la expresión de aprensión de la joven al ver que Zabini ahora conocía uno de sus secretos más importantes.

—Una mascota digna de su dueña, no te parece—dice el joven con una sonrisa sardónica.

—No es asunto tuyo Zabini—levantándose.

—No soy tu enemigo, Bulstrode, de hecho hasta donde recuerdo todos somos aliados.

—Que eso se lo crea Malfoy, no me vengas con eso.

—No vengo para pelear Bulstrode, solo venia a discutir lo que estamos haciendo.

— ¿Tienes algo que proponer, Zabini? —cambiando de actitud.

— ¿Traicionar a nuestros "poderosos" lideres? No Bulstrode, aun es demasiado pronto como para algo así.

— ¿Entonces qué quieres?

—Decirte de lo que me he enterado.

— ¿Qué cosa?

—Sobre el juguete de Malfoy—todos sabían que ese era el "nombre código" de Pansy.

— ¿Qué ha hecho? —para nadie era secreto, que Bulstrode se moría porque Parkinson perdiera la protección de Malfoy, la quería para ella.

—Hoy se reunió durante un par de horas con Hermione Granger, la mano derecha del enemigo número uno de Lord Malfoy.

— ¿De qué hablaron?

—No tengo idea—con simpleza—, ambas son buenas a la hora de mantener sus conversaciones en privado, pero supongo que podríamos imaginarnos que está pasando, con su mera reunión.

— ¿Crees que Potter y Malfoy llegaron a un acuerdo? —empezando a preocuparse.

—Es muy posible, desde un principio me pareció extraña su pelea, no te pareció extraña su discusión a principios de año, además de que si fueran tan enemigos como aseguran, ¿Por qué no han peleado entre los dos?

— ¿Qué propones?

—Por un lado tenemos la alianza entre Tudor y Diggory, y por el otro a Potter, Malfoy y Lovegood, todo parece que escogimos el lado equivocado.

—Estamos cercas del final, pero esto aun no se acaba, esos tres no saben ni la mitad de las cosas que están pasando en el castillo y aun podemos hacer más cosas, aunque nos quede poco tiempo—después de pensarlo detenidamente.

—Aparentemente eres tú la que tiene una nueva idea—seguramente más o menos la misma que se le había ocurrido a el cuándo se entero de esa reunión, pero había hecho todo lo posible para que fuera Bulstrode la que lo propusiera.

—La alianza entre ellos tres no está hecha de hierro, ni siquiera cercas, ni siquiera Potter y Malfoy pueden hablar libremente el uno con el otro, tienen que recurrir a aquellas dos para cualquier negociación.

—Solo nos queda una opción—encaminándola.

—A Tudor le encantara mi plan, si hay alguien que las odia es ella, definitivamente no se opondrá a que las "desaparezca", ya las tenía en mi lista solo tendré que subir un poco la intensidad. Primero debo de ir por Parkinson, los dejare un poco para qué empiecen a imaginarse que está pasando, luego seguiré con Granger, y si eso no basta para sumir este castillo en el caos, le prenderé fuego a todo el maldito lugar.

—Amen—dijo Zabini, realmente alegre, pues había conseguido lo que había ido a buscar, alguien que llevara a cabo el trabajo sucio, y más importante aún, alguien totalmente desechable.

La "bestia" fue la que se dio cuenta de la manipulación que había sufrido Bulstrode, algo que la preocupaba terriblemente, pues no podía permitir que algo le pasara a su carcelera, pues nadie más podría liberarla de su prisión.

— ¿Quería hablar conmigo, director?

—Así es señor Malfoy, creo que tenemos algunas cosas que discutir.

El gran despecho del director, había pasado de generación en generación desde que los fundadores crearon el colegio, los cuatro fundadores se habían rolado ese despacho, uno cada año, hasta que se retiraron y nombraron a un director fijo, así inicio la historia de los directores, los cuales habían sido de diferentes filosofías y diferentes grados de talento. El nombramiento del director actual había sido bastante polémico, pues muchos recordaban el apoyo que le habían brindado al lord oscuro en sus intentos por tomar el poder en toda Bretaña, y luego se había vuelto la mano derecha de Lord Dumbledore, otro que no levantaba todas las simpatías entre la población, y aun más polémica cuando paso por encima a la profesora McGonagall, alguien que tenía más experiencia en la educación y una fama de neutralidad legendaria.

Pero ahora esos problemas estaban lejos de la mente del director, ahora lo que le preocupaba era intentar salvar a uno de sus estudiantes, lo que hacía más difícil la situación era que intentaba salvarlo de sí mismo.

—Me sorprendió un poco que me llamara para que viniera a verlo—le dice Draco al directo, empezando a tantear el terreno de la conversación.

—Usted siempre fue un buen estudiante en mis clases, no debería de sorprenderle.

—Hasta donde recuerdo, usted nos indico que no podía dar ningún favoritismo por ninguno de los candidatos.

—No lo muestro. Pero aun asi siendo sincero durante este año no existe conversación a estos niveles que no tengan algo que ver con las elecciones electorales.

—Es inevitable, ambos sabemos las leyes de esta competencia, y su nombre no es democracia.

—Ciertamente no lo es, y me alegra que tengas lo ojos lo suficientemente abiertos como para darte cuenta de la situación del año en el castillo. Eres listo Draco, por lo cual espero que también te hayas dado cuenta de que ya perdiste las elecciones.

—Falta mucho para algo así—dice Draco, intentando ocultar su enojo al escuchar eso.

—No voy a darle vueltas al asunto, por lo regular este tipo de elecciones son mera costumbre, un líder escoge a su sucesor y se acabo, se acaba en un par de días, pero ahora e tenido que expulsar a uno de los candidatos, uno de los más probables por cierto, y los que quedan están intentando matarse. Tengo que detenerlo de una buena vez—de algún modo logro transmitir su enfado a pesar que su tono de voz no se altero en lo más mínimo.

—Y me quiere utilizar como ariete—empezando a levantar la voz.

—Al contrario, quiero que te quites de en medio. Conozco a tus padres desde que nosotros estudiábamos, y no quiero que termines como pasto.

—No necesito que me cuide.

—Lo necesitas mucho más de lo que crees, y mucho más aun de lo que piensa tu padre. Te pidió algo razonablemente difícil, pero ahora todo se salió de los límites, y te van a aplastar y yo no voy a poder hacer nada.

—No me importa.

—Abandona las elecciones, adelanta tus exámenes finales y vete de vacaciones las últimas semanas del año escolar, nada complicado.

—Yo no soy ningún mediocre.

—Parece que escucho a tu padre hablar. No debes de comprometerte en algo como esto, no para intentar impresionar a tu padre, algo que te aseguro que no conseguirás.

—No tengo porque escuchar todo esto—levantándose de la silla.

—Eres un Slytherin no un Gryffindor, tienes que escuchar todos los puntos de vista. No te puedo obligar a retirarte, pero te lo puedo recomendar, aléjate por esta vez, reagrupa tus fuerzas y prepárate para la siguiente batalla.

No fue la elocuente respuesta de Draco, lo último que dijo antes de salir del despacho.

En realidad el director no había pensado que lograría tan fácilmente convencerlo, pero hubiera deseado que no se serrara de banda tan rápido. Lo que estaba haciendo tenía más de una fuente, la primera seria que de hecho, le tenía cierto respeto al padre del chico, al cual había conocido desde antes de que aprendiera a caminar, lo segundo era que le importaba lo que deparaba el futuro, no quería el joven desesperara y terminara matando a alguien y arruinando su vida del peor modo.

Además de que había obtenido un nuevo elemento a la crisis en el colegio. Con el espejo que había conseguido hacia poco y el cual le permitía ver más cosas que cualquiera, había logrado darse cuenta de algo que lo había perturbado y había elevado un poco más la presión de la situación. Gracias a una de las opciones del espejo podía revisar imágenes ya vistas, y después de haberse quedado de nuevo solo en su despacho decidió revisar de nuevo una de las imanes más extrañas que había visto en aquel objeto.

Había tenido el presentimiento extraño de que existía algo extraño con Potter y Granger, por desgracia o por suerte solamente había podido observar a Granger, y su imagen era realmente extraña, por un lado veía a la señorita Parkinson, quien se veía como cualquier otro día, mientras que Granger se veía muy diferente, pues de hecho había dos de ella, de un lado una con la misma apariencia que conocía pero con una expresión en rostro mas digno de una prostituta en decadencia y del otro a lo que parecía una vagabunda de casi cuarenta años pero con un gran animo en rostro, parecía una leona lista para el ataque. El era un hechicero realmente capacitado, muy por encima de la mayoría, de hecho según las antiguas clasificaciones, el era un hechicero nivel beta, solo debajo de los omega y casi igual que los alpha, y aun así no tenía ni la más mínima idea de cómo ocurría lo que estaba viendo en ese momento, no conocía magia que pudiera unir a dos personas, ni siquiera filosóficamente era posible que dos cuerpos ocuparan el mismo espacio. La implicación de la reunión de ambas (o las tres) jóvenes pasaba a un lejano segundo plano, lo primero seria investigar más sobre lo que era esa chica, y buscar una imagen mucho más clara de ella además de encontrar una del joven Potter.

Si encontraba que solamente era Granger la que tenía ese estado, se lo comunicaría a sus compañeros del grupo secreto y a su jefe Lord Dumbledore, pero por otro lado si encontraba que Potter tenía el mismo estado, tendría que pensarlo mucho mejor, entonces el grupo secreto del que formaba parte probablemente decidirían ocultarlo. Pero lo primero era averiguar qué sucedía, y para eso necesitaría ayuda, Black estaba totalmente fuera de la discusión, pues era bastante estúpido, por otro lado Lupin podría ser muy útil, pero el estaba a un océano de distancia, así que resultaba también inútil. Des de pensarlo detenidamente se dio cuenta que tenia la respuesta enfrente de si, la profesora McGonagall, era tan obvio que se sintió torpe por no pensarlo antes, ella se había alejado de Dumbledore y era irracionalmente leal al colegio, y en consecuencia a el mismo, además de eso tenía como ventaja el hecho de que sabía que la chica era la consentida de la profesora, casi la veía como a la hija que nunca había tenido, haría lo que fuera por ayudarle, si la convence de que estaba preocupado por ella, se pondría a trabajar inalcanzablemente para salvarla de lo que sea que le estuviera pasando.

—Esto definitivamente no es una buena idea—le decía Cho a Luna.

—Tal vez no, pero no podemos acobardarnos porque perdimos una batalla de la guerra—fingiendo que se sentía más relajada de lo que estaba

Cho había insistido que fueran acompañadas por una escolta, algo que definitivamente no había logrado convencer a Luna, lo máximo que logro fue que dos compañeros las siguieran un tanto alejados de ellas.

Con el regreso de Potter al castillo había muchas cosas que hacer, recién había acabo de redactar sus notas para la reunión que tendrían el día siguiente, cuando recibió una petición de lo más extraña, era de Susan Bones, una de sus amigas más cercanas y una de las más importantes dentro de la casa de Hufflepoff, quería que se reunieran en la casa mencionada, para que ella pudiera ver lo que ocurría por sí misma. La verdad es que no había terminado de comprender de que se trataba todo el asunto, pero después del atentado que había sufrido no tenía más opción que demostrar que no le había afectado, al menos a los que se habían enterado del suceso, incluido Potter, por eso había insistido en que su única escolta visible fuera Cho, pero como tampoco era ninguna inconsciente había aceptado una escolta periférica.

Cuando se acercaban a la entrada de la casa de Hufflepoff, nada parecía fuera de lo común, exceptuando obviamente la obscena estatua que representaba a aquella casa, a la cual aun no terminaba de acostumbrarse. Pero todo cambio cuando entraron por la puerta principal, aparentemente a aquellas horas de la noche era la hora pico de la fiesta que se estaba llevando a cabo en la casa, una fiesta que en realidad les había sorprendido grandemente a ambas. La fiesta parecía estaba muy por encima de las que se organizaban al final de los cursos. La verdad era que Luna no era para nada una puritana, y posiblemente en unas circunstancias diferentes le hubiera gustado mucho ir a aquella fiesta, pero en el momento actual y las circunstancias que están viviendo no pueden ser así, tiene que sopesar todos los aspectos posibles, como el hecho de que todo esto se estaba saliendo de lo razonable.

—Supongo que la palabra adecuada sería bienvenidas, pero la verdad es que no estoy de humor para eso.

La persona que las había recibido era su contacto en la casa de Hufflepoff, Susan Bones acompañada por la hermana de Diggory, quien parecía querer ver todo a la vez, tal vez fuera por ser la única de primer año en la fiesta, quien no parecía para nada contenta por la situación, menos aun cuando una chica sin blusa paso corriendo riendo entre ellas, seguidas por otros tres jóvenes, con la misma cantidad de desnudes, el único gesto que llevo a cabo por lo que sucedió en ese momento fue taparle los ojos a la niña.

—Una situación interesante, ¿no te parece? —dice Luna con sarcasmo.

—Necesitamos un mejor lugar para hablar—dice Susan.

—Como prefieras—dice Luna antes de tomar un paquete de cervezas.

La biblioteca de la casa de Hufflepoff era más pequeña que las de las otras casas, pero aun así consiguieron un lugar en el cual poder hablar con un poco de privacidad, aunque no mucho silencio, fue Cho quien se encargo de hacer un hechizo para que nadie las espiara y se quedo haciendo guardia en la entrada.

—Esta casa es la que se siente mas cómoda recibiendo a los alumnos de las otras tres casas—dice Luna, después de abrir una cerveza para ella, solamente Cho quiso acompañarla con una—pero esto lo encuentro un poco exagerado.

—Me alegra que lo notes, pero de hecho no es para esto para lo que les pedí que nos reuniéramos.

—Soy tu amiga, me puedes pedir lo que quieras—con sinceridad.

—Quiero cambiar de casa, de hecho la joven Diggory y yo queremos irnos a Ravenclaw.

—Eso es muy irregular.

—Todos habíamos pensado, incluyéndome, de que esta casa seria terreno neutral, pero al contrario, mis cálculos indican que aquí será el centro del problema.

—Una fiesta salvaje no es para tanto.

— ¿Podrías ir a ayudar a Cho un momento? ¿No vaya a ser que la convenzan de hacer algo que no quiere hacer? —le dice sonriendo a la niña que la acompañaba.

—Claro.

— ¿Qué ha hecho Diggory? —pregunta Luna, entendiendo perfectamente que había sacado a la niña para que no escuchara lo que tenia de hablar sobre su hermano.

—Cedric ya no es Cedric.

— ¿De qué hablas?

—Lo conozco desde mucho antes de venir al colegio y te aseguro que no es el.

—Una impresión no es suficiente para nada.

—Sea el o no sea él, pasa a ser irrelevante, lo importante es que de hecho Cedric se ha aliado con los Slytherin.

—Eso cambia mucho la situación.

—Ya lo sé, por lo regular, cuando han existido alianzas entre las casas, los Hufflepoff nos aliamos con los Gryffindor, mientras que los Ravenclaw se alían con los Slytherin, pero en esta ocasión será al revés.

—Potter nos va a matar—sujetándose la cabeza con ambas manos—, a Neville y a mí nos colgaran del techo, ¿Cómo carajos perdimos a una cuarta parte del colegio?

—Tengo algunas fotografías y les puedo ayudarles a conseguir más pruebas, y podríamos recuperar la casa para fin de año, pero primero necesitamos que nos des refugio en tu casa.

—Preparen su equipaje, nos vamos ahora mismo si están listas.

—Ya lo tenemos preparado.

—Solo recuerden que las voy a usar como escudo humano si Potter empieza a arrojarme cosas—bromeando un poco.