Nota del autor: Como siempre lo primero es agradecer lo comentarios que me dejan, siempre es agradable recibirlos. Me retrase más de lo esperado con este capítulo, pero espero que les guste.
Entre las responsabilidades que tenían los líderes de las cuatro casas de Hogwarts, era revisar el progreso académico y estado medico de sus estudiantes, así que ese día, Harry se encontraba leyendo los informes que le habían enviado los maestros y la doctora del colegio, cada mes recibía uno y la verdad es que no había gran diferencia que las anteriores, accidentes, enfermedades e infecciones, todo en un nivel manejable y escaso, así que no había habido ningún problema, y por parte de lo académico incluso había habido un incremento en el promedio general, por suerte este mes tendría que llamarle la atención a pocos estudiantes.
—Cuando te quedas callada enfrente de mí, es como si estuvieras gritando, la verdad es que si hablaras me distraería menos—le dice Harry un tanto cansado de que Hermione no le hablara.
Se habían retirado a sus habitaciones desde hacía casi una hora, Harry se vistió con pijama y se había puesto a terminar su trabajo en la cama, y por alguna razón que él no entendía Hermione había permanecido caminando en la habitación, aun vestida con su uniforme y no parecía dispuesta a ni siquiera a hablar.
—Si algo estoy haciendo mal, mejor suéltalo de una vez, lo más importante es que podamos confiar el uno en el otro—continua Harry enviando sus papeles a su laboratorio con un simple hechizo.
— ¿Confías en mi?
—Con mi vida, cosa que he hecho más veces de las que yo puedo recordar.
—Hoy estuve platicando un par de horas con Pansy Parkinson.
—Eso no me lo esperaba—dice Harry con franqueza—, nunca hubiera pensado que ustedes dos fueran amigas, antes me hubiera imaginado que querías remodelar todo el castillo.
—Tan bien a mi me sorprendió, cuando ella me escribió pensé que seria un especie de trampa.
— ¿Qué es lo que buscaba?
—Quiere cambiar de bando—escuetamente.
—Lo dices como si te hubiera pedido la hora—sonriendo—, si lo que dice es cierto estaríamos dándole un golpe muy fuerte a los Slytherin, solamente Malfoy no se da cuenta de la importancia que tiene Parkinson en su propia organización.
—En realidad nos ofreció un muy buen trato, nos pide protección para ella y su familia, y ella nos correspondería con todo el poder de su familia.
—Suena interesante su oferta, no me sorprende que se quiera librar de Malfoy—sopesando sus opciones.
—Podría estar escondiendo algo.
—Eso es lo más probable, tendremos que vigilarla, aunque sea una trampa lo mejor será seguirle la corriente.
— ¿Qué quieres que haga?
—Dile que aceptamos su oferta, tal vez nos dé información falsa, aun así nos podría ser muy útil, le podríamos pasar información falsa.
—Se lo comunicare.
—Cuando acabe el año decidiremos qué hacer, si fue sincera la ayudaremos.
—Me parece buen plan—termina Hermione, diciendo mucho más en su frase, que solamente las palabras.
El colegio tenía una simple capa de tranquilidad que a duras penas servía para que los profesores no tomaran todo el castillo por la fuerza. Esto se debía a las mismas leyes que regían el castillo.
Fue mil años antes cuando los cuatro fundadores del colegio dieron un gran paso para lograr la paz en el mundo mágico, pues desde que había surgido la historia de la comunidad mágica, los grandes señores hechiceros habían combatido unos contra otros por el dominio total. Cuando fue creada la zona de tolerancia para los mestizos, nacidos muggles e incluso cierta cantidad de muggles, se decidió que todos los hijos de cualquier zona que procediera, fueran educados en el castillo de Hogwarts, bajo la protección de los cuatro fundadores, quienes eran reconocidos por su neutralidad, fueron ellos a los que se les ocurrió crear el puesto de líder de las cuatro casas, un puesto que no pudiera ser perpetuo para nadie, de tal modo que ninguna facción durara mucho tiempo controlando la escuela, en contraposición se creó el consejo de maestros, liderado por un director que duraría un periodo según le fuera posible, dicha organización solamente tendría poder en lo académico y en la disciplina dentro de las zonas destinadas a las clases, mientras que lo demás quedaba a responsabilidad de los alumnos, solamente si había algún tipo de intervención externa al castillo, los maestros no podían intervenir, y aun menos en las elecciones. De este modo desearon que el gobierno no pudiera interferir directamente en el colegio, un gobierno que de hecho no había cambiado gran cosa desde entonces, el cual estaba basado en una sistema de congreso, en el cual se reunían todos los nobles y personas con el suficiente poder para ganarse un puesto, en un principio fue formada solamente por gobernantes de cierta cantidad de tierras, donde ellos mismos eran la ley y el orden, actualmente se incluían más nobles, quienes aunque no tuvieran tierras que gobernar tenían voz y voto en el congreso, lugar donde se decidían los lineamientos generales que gobernaban toda Gran Bretaña (país que en el mundo mágico era mucho más grande de lo siento un horrible agujero en el estomago que era en el mundo muggle), el máximo puesto que existía era el de primer ministro, elegido dentro del mismo congreso, puesto por el que se han peleado incluso guerras, actualmente el ministro era Lord Dumbledore, después de una pelea contra el lord oscuro, en la cual muchos murieron, incluido Lord y Lady Potter.
La profesora McGonagall se encontraba pensando seriamente en las leyes que regían su mundo, leyes que ella misma durante sus años de juventud había ayudado a proteger. En ocasiones le sorprendía a si misma lo mucho que había vivido, la mayoría de su generación ya se había retirado o incluso fallecido, el problema era que ella aun no estaba lista para el retiro, ni mucho menos, aun tenía muchas ideas y planes que realizar, su mente nunc había estado mejor, pero su cuerpo era el que ya no podía responder como ella quería, recodaba perfectamente cómo podía hacer las cosas durante la gran guerra, peleo en el frente, cara a cara con el enemigo, pero ahora no podía ni siquiera recorrer todo el castillo sin sentir que se moría, claro que nunca lo demostraría en frente de ningún estudiante, si solo pudiera recuperarse por unos diez años podría mejorar muchas cosas.
—Buenos días, director Snape—saludo McGonagall, al entrar al despacho.
—Buenos días profesora McGonagall, agradezco que haya venido tan pronto, tenemos algo que discutir sobre uno de los estudiantes.
— ¿De quién se trata? —empezando a preocuparse.
—De Hermione Granger—al escuchar esto, la profesora sintió un horrible agujero en el estomago.
Su capa invisible era barata, en el mejor de los casos, aun funcionaba a duras penas gracias a sus hechizos que le aplicaba con regularidad, pero aun así tenía que hacer un esfuerzo para no ser descubierta cuando utilizaba su capa. Esa era una de sus herramientas más básicas a la hora de llevar a cabo su trabajo para su hasta el momento dueño Draco Malfoy. Aunque no solamente la utilizaba para eso, sino también para sus propias investigaciones, con las cuales había logrado elaborar su estrategia para cambiar de casa y de alianzas. En esos momentos, Pansy se encontraba inmersa en la investigación más importante que había tenido hasta el momento en el castillo.
Desde semanas antes, había estado vigilando detenidamente los movimientos de Tudor, pues la verdad no había echado en saco roto las amenazas que le habían dedicado, pues sabía que era capaz de cumplirlas y de muchas cosas peores, por eso su investigación, además de que su investigación sobre Malfoy estaba mucho más adelantada. En esos momentos se encontraba siguiendo sigilosamente a Tudor y a Bulstrode
—No me gusta—escucha decir a Bulstrode.
—No tiene porque gustarte, eres mi encargada de seguridad y necesito seguridad en este momento
—Lo que no me gusta es que n me espliques que es lo que está pasando.
—Vamos a recibir un paquete, es de parte de mis socios fuera del castillo.
—Nuestros misteriosos benefactores, ¿por fin me presentaras? —realmente intrigada.
—Solamente a quienes vengan a dejarlo, de ahí en más si descubres y entiendes lo que está pasando es cosa tuya yo no voy a enseñarte—a Pansy ese tipo de comentarios entre ellas no le sorprendía, pues sabía perfectamente que ninguna de las dos confiaba en lo más mínimo en la otra.
—Se cuidarme sola.
— ¿Trajiste a tu bestia? —ese detalle no lo terminaba de entender, en más de una ocasión había escuchado que se referían a una bestia pero ella no comprendía de que se trataba.
—Está en las sombreas, es mejor que nadie la vea—contesta Bulstrode, con una sonrisa malvada que causo cierto miedo en Parkinson.
Era obvio para la espía que algo gordo se estaba gestando, pues estaban abandonando los territorios del colegio, lejos de los jardines y lejos del lago, ni siquiera dentro de la parte del bosque prohibido que pertenece al colegio. El miedo que sentía por estar en esa zona era mucho más razonable de lo que ella hubiera querido tal vez fuera por eso que sujetaba con tanta fuerza su varita debajo de su gran capa.
—Por fin llegas joven Tudor.
Pansy no supo si Bulstrode reconoció a la persona que había saludado a su jefa, pero a ciencia cierta ella si sabía exactamente quién era. Se trataba de uno de los antiguos compañeros de su padre, era el señor Craibe, padre de uno de los guardaespaldas de Malfoy, los que lo acompañaban solo los conocía de vista y seguramente tenían el mismo mal origen que el. Todos ellos habían trabajo directamente para su padre, antes de que el muriera y ellos robaran casi todas las pertenencias de su familia. Pero regresando a ese bosque, el gigantesco señor Craibe y sus ayudantes habían llegado en caballos y una carreta la cual solamente contenía un gran cofre.
— ¿Trajeron mi encargo? —pregunta Tudor sin amilanarse ni un poco.
—Directo de las cámaras acorazadas del lord oscuro—le dice sonriendo mostrando sus dientes torcidos, mientras abría el gran cofre, dentro el cual para gran impresión de Parkinson y Bulstrode estaba repleto de monedas de oro.
—Aparentemente es suficiente—sin tomárselo muy enserio.
—En ocasiones el lord oscuro gasta más que esto en un solo día, pero eso no influye en que todos sepamos el verdadero valor de lo que te estamos entregando, sobre todo conocemos lo que te pasara si fallas.
—Soy consciente de eso.
—Estuvimos preparando a otro candidato desde hace años, abandonarlo y que resulte un fracaso te dejara en muy mal lugar.
—Tú, yo, incluso su padre, sabemos que Draco es un fracaso, no tiene el mas mínimo futuro en la política.
—Si no lo supiéramos no estaríamos teniendo esta conversación —con una sonrisa cruel.
Las tres jóvenes que se encontraban hay tenían diferentes opiniones al respecto de lo que estaba pasando. Primeramente Tudor, quien estaba deleitada al saber que por fin tenia los suficientes fondos para tomar el castillo y sobretodo se empezaba a regocijar por poder humillar públicamente a Malfoy y de paso también a Potter, por otro lado estaba Bulstrode, quien estaba confundida entre tener miedo y estar totalmente pletórica, por la magnitud de lo que se avecinaba y la sed de sangre que sentía, pues a pesar de las dudas que había tenido Tudor sobre ella, Bulstrode si había reconocido a los hombres que habían ido a entregarle el cofre. La joven espía por su lado tenía una visión mucho más global de lo que estaba pasando, pues pensaba que Tudor solamente había visto como sus influencias crecían dentro de la ala de sangre pura del parlamento, lo que Tudor no veía era que ella también estaba siendo utilizada, solo que ella era una candidata de guerra, una ultra conservadora amante de la guerra, quien en comparación hacia ver a Malfoy como alguien demasiado razonable con las otras clases de sangre, para ella eso mostraba que se estaban preparándose para una ofensiva radical en un futuro cercano.
Después de haber recibido el cofre, Tudor y Bulstrode suben a la carreta para regresar al castillo, por lo difícil del camino y el mismo peso del cargamento el paso fue lento lo cual permitió a Pansy seguirlas con cierta facilidad.
— ¿Para qué es este dinero?
—Es el pago total de los mercenarios que he contratado.
—Es mucho para tan pocos mercenarios.
—Eso es porque sus verdaderos pesos pesados no han llegado aún al castillo, cuando estén dentro tomare el colegio, paralizarse las comunicaciones y si es necesario eliminare algunos maestros, forzare las elecciones y me nombrare líder, ya tengo cinco historias totalmente factibles para justificar lo que ocurra, además de que varios funcionarios de la educación me apoyaran, sin mencionar que el puesto me brinda inmunidad.
A cada momento se acercaban mas al colegio y Pansy sabía que tarde que temprano no podría continuar siguiéndolas así que utilizo uno de sus hechizos que era su especialidad, con su varita marco una pequeña P que desapareció al instante en la tapa del cofre, la cual servía para poder seguir el rastro de dicho cofre incluso después de algunos meses, el problema fue que al estar concentrada haciendo su hechizo descuido sus pasos y termino cayendo al suelo, con su pie atrapado en un agujero de conejo. Si no se le hubiera escapado una grosería al sentir que se raspaba una rodilla, probablemente las otras dos jóvenes hubieran pensado que se trataba de alguno de los muchos animales del bosque, pero al escucharla se levantan rápidamente para intentar hechizarla, pero gracias a sus buenos reflejos y su capa invisible logra escapar, con el miedo a ser capturada no se detiene para nada al correr de regreso al castillo.
— ¿Quién carajos era? —pregunta Bulstrode, quien alumbraba con su varita frenéticamente los arboles intentando encontrar a la espía.
—Me hago una idea—subiendo de nuevo a la carreta.
— ¿La vamos a dejar ir?
—No tenemos tiempo de seguirla, de todas maneras no creo que sirva de mucho ir dando tumbos por todo el bosque, lo mejor es que terminemos de hacer lo que estamos haciendo, guardar el cofre es mucho más importante.
—Tenemos que averiguar de quien se trata.
—En realidad tengo unas sospechas muy buenas.
— ¿De quién se trata? —pregunta interesada.
—Era mujer, joven, seguramente una estudiante, por la altura y estas cosas podrían ser muchas cosas, pero lo mejor será pensar en la peor de las situaciones, pues hay algunas personas que dentro del castillo que quisieran tener información sobre nosotras—dice mientras medita sobre lo que está pasando— los primeros nombres que vienen a mi mente son Granger, Parkinson o Chang, supongo que podría ser alguien mas pero no lo veo muy posible, me parece que Chang es más alta como para ser nuestra espía, pero podría estar equivocada, por otra parte Granger nuca a sido tan discreta, me parece que nuestra ganadora es Parkinson.
—Acabemos con las tres.
—Tarde que temprano lo hare, pero no es el momento, a estas alturas Chang y Granger no saldrán de sus torres sin una gran escolta, pero de momento coincide que nuestra amenaza prioritaria y la que tiene menos protección es la misma, quiero que para mañana en la noche la tengas en mi trono ¿de acuerdo?
—Así lo hare—con la sonrisa más cruel que pudo mostrar, algo que en realidad no le costó el menor esfuerzo.
Sin darse cuenta, las dos jóvenes llevan su cuantioso tesoro al mejor escondite que habían podido conseguir, al mismo tiempo que la marca de seguimiento que había creado Pansy.
Durante esa misma mañana, pero en otro lugar del castillo, la joven que era objeto del análisis de ambos profesores se encontraba muy preocupada por otras cosas muy diferentes a las que interesaban a los adultos. Había llegado a primera hora a la enfermaría del colegio, hora en la que solamente se encontraba despierta la doctora Madame Pomfrey, quien estaba haciendo inventario de sus medicamentos, aprovechando que no tenía ningún paciente que hubiera pasado la noche en la enfermería.
—Espero no molestarla—se disculpa Hermione.
—No se preocupe señorita Granger, estoy aquí para ayudarlos, prefiero que vengan a cualquier hora, a que esperen y sea muy tarde—muy tranquila le contesta, serrando sus vitrinas de los medicamentos—, ¿por qué no me dices lo que te pasa?
—Necesito un examen físico.
— ¿Te has sentido mal últimamente?
—No, pero he tenido algunas transformaciones un tanto drásticas, y quisiera comprobar que todo vaya bien—dice Hermione, sin mentir pero tampoco diciendo toda la verdad.
—Está bien—dejando sus demás preguntas para después—, pasa detrás del biombo para que te cambies la ropa por una bata.
Las famosas batas de papel que se usan en los hospitales muggles también eran utilizadas en la enfermería de Hogwarts.
El examen médico seria total, empezando con la vista, los oídos, las amígdalas, etc.
— ¿Me puede decir por que le faltan dos costillas? —un tanto indignada, tal vez por la inconsciencia de los jóvenes.
—Fue solamente una operación estética, ¿cree que resulto bien?
—Tan bien como se podría esperar, supongo que incluso mejor, pues no veo ningún daño, pero eso no significa que estuviera bien que lo hiciera, hay razones importantes por las cual tenemos cierto número de costillas y el que quisiera tener una cintura mas pequeña no compensa el peligro. Debería estar agradecida de que no tenga mayores problemas.
—La verdad es que estoy agradecida.
—Aun no termino su examen, pero la verdad es que esta en una gran condición física, si me dice que es lo que te preocupa podríamos ir mucho más rápido.
—Es algo un poco más abajo—sonrojándose.
— ¿Crees que estas embarazada? —sabiendo que cada año era más común que sucediera en el colegio, aunque no aprobaba este crecimiento, ella no las juzgaba ni las acusaba, pues ya había perdido a una estudiante cuando ella había intentado abortar con magia.
—No estoy embarazada, de hecho creo que es mejor ser sincera, quiero saber si me es posible embarazarme— decidiendo sincerarse.
Eso era algo que ella no se esperaba, pero con todas las sorpresas que había tenido en ese trabajo ni siquiera se noto su sorpresa.
— ¿No te parece que eres demasiado joven como para preocuparte por algo así?
—Mi situación no es normal ¿me puede ayudar?
—No lo comprendo, pero si quieres lo hare.
—Solo es que tengo un pequeño problema, espero que no haga imposible el examen.
Hermione se había esperado un escándalo de parte de la doctora cuando viera la única prenda que le fue imposible quitarse, pero dicho escándalo se limito a una simple ceja alzada.
—Esto es nuevo debo de admitirlo.
—Preferiría que nadie se enterara de esto—refiriéndose a su cinturón de castidad.
—No te preocupes, lo que me digas aquí, aquí se queda, pero debo decir que no es ni de lejos lo peor que he visto en este consultorio, aparentemente los jóvenes son los que tienen una imaginación más extrema, ¿te lo pusieron tus padres?
—No, me lo puso mi novio.
—Un chico celoso.
—Es complicado.
—De todas maneras no creo que sea demasiado problema.
El instrumental médico de la doctora era del mejor que se podía conseguir, pero aun así no lograba una imagen tan clara como la que Harry había logrado simplemente para observar los resultados de uno de sus experimentos, lo cual le hiso pensar que tenían una nueva patente entre manos, la cual a demás e dar un buen beneficio a la medicina, también se los daría económicamente.
—Esto no me gusta—dice la doctora empezando a preocuparse.
— ¿Qué sucede?
—Yo no soy ninguna especialista, pero esto no me gusta—después de que Hermione regresara de vestirse de nuevo.
— ¿Tiene un diagnostico?
—No lo tengo, como te dije no soy una especialista, te daré la dirección de una antigua amiga, quien es la mejor en estos casos, para que la visites cuando termine el año escolar.
— ¿Ha visto otros casos como este?
—No aquí en el colegio, pero cuando hacia mi residencia vi un caso parecido, por lo regular sucede en hechiceras con cierta cantidad de poder mágico, no se sabe a ciencia cierta a que se deba, que al desarrollar tanto poder, algunos órganos tengan dificultad para crecer adecuadamente, en tu caso el útero.
— ¿Sucede a menudo?
—La verdad es que no, pero los casos son por lo regular conocidos, Rowena Ravenclaw a de ser el caso más conocido.
—Eso no está escrito en la historia de Hogwarts.
—Claro que no lo está, pero ella misma escribió un tratado sobre esta enfermedad, utilizándose a sí misma como objeto de estudio, es un tanto perturbador si me lo preguntas.
— ¿Ella se recupero?
—Pues sí, aunque no totalmente, y su caso aunque fue originado por el mismo mal se manifestó en sus pulmones, ella misma escribió que tal vez fuera por esta enfermedad que se volviera una erudita, pues al no poder llevar a cabo muchas actividades físicas se encerraba en la biblioteca a estudiar.
—Es una historia que está muy lejos de ser reconfortante—sonriendo con tristeza.
—Supongo que no, y lo siento—disculpándose—, pero es mejor que conozcas mas sobre esta enfermedad, en tu caso no hay nada que señale que interfiera con tu vida diaria como en el caso de Ravenclaw, en cuanto a tu capacidad reproductiva, mi recomendación seria que no esperes quedarte embarazada en este momento pues si lo lograras seria peligroso para tu salud, sería mucho mejor que esperaras a ver a la especialista que te recomiendo.
—La iré a ver lo más pronto posible.
—Tu problema se encuentra en recesión, así que no debes preocuparte tanto por esto, no quiero que empieces a experimentar por tu cuenta, se que erres muy lista y por eso te lo digo, no quisiera que empeoraras la situación.
—Cuando empezamos le comente que había sufrido algunas transformaciones algo extremas, ¿usted cree que eso haya empeorado mi problema?
—No funciona así, esta enfermedad es de origen totalmente mágico, así que cualquier cambio físico seria irrelevante, aunque te convirtieras en un animal no alteraría el proceso, ya pude estudiar un caso con una animaga, y eso no afecto su estado.
— ¿Como un animago?, no me dirá que ella…—sorprendida.
—La profesora McGonagall ha hablado muy bien de ti desde que entraste al colegio, algo que desde que la conozco nunca había hecho con otra alumna, por eso mismo te confiare esto, lo cual espero que tampoco salga de este consultorio, y porque pienso que habla con ella de esto te podría ayudar. Cuando yo había empezado mi residencia, trate el caso de la profesora McGonagall, que en ese entonces aun no era profesora sino una oficial del ejército mágico, Teniente McGonagall si mal no recuerdo, ambos casos son muy parecidos, sus órganos reproductivos habían sido dañados por su propio poder mágico, el cual ya desde entonces demostraba ser bastante poderoso.
Hermione no se había dado cuenta de que fuera más poderosa que antes, pero ahora que analizaba con más detenimiento se daba cuenta de que no era así, desde que se había unido con su contraparte de esa realidad, todos sus hechizos eran más efectivos y se cansaban mucho menos que antes al usar una gran cantidad de magia, sin olvidar los conocimientos extras que había adquirido. No es que ella por si fuera más poderosa sino que al mezclarse no había sumado el poder de ambas.
Eran los jardines alrededor del senado donde se llevaban a cabo muchos de los tratos más importantes que se daban en la política, y este seria seguramente uno de ellos, pues el indulgente senador Black se estaba reuniendo con la progresista senadora Bones, una de las más personas con mas influencia dentro del senado de la gran Bretaña mágica.
La senadora Bones tendría cerca de cincuenta años, y su cabello antiguamente rubio ahora tenía largas franjas blancas, aunque mostraba sus años no había perdido ni ápice de su presencia, seguía manteniendo su autoridad que quedaba manifiesta con solo levantarse, algo que su altura superior al metro ochenta acentuaba aun mas. La verdadera opinión que tenia sobre Sirius Black era que le agradaba, por su buen humor y probablemente por su apariencia, su cinismo ante el congreso la hacía reírse siempre, además de que por lo regular el la había apoyado en sus propuestas de ley. Cuando recibió el mensaje de que Lord Black se quería reunir con ella le sorprendió mucho, pues aunque ella le debía muchos favores, el nunca le había pedido ninguno, además el nunca había presentado ninguna reforma ni propuestas de ley, le daba curiosidad saber que era lo que quería con ella, después de todo el apoyo que el le había dado en las votaciones lo lógico sería que ella y su facción lo apoyara, el problema era que no sabía que tipo de plan tendría, y temía que fuera algún tipo de excentricidad como abrir una cantina en medio del congreso con camareras que le sirvieran cervezas durante las votaciones.
Lo que si había en los jardines del congreso, era una especie de cafetería y mesas en diferentes lados, los meseros vagaban por los jardines utilizando magia para aparecer inmediatamente los pedidos. En una de las mesas más escondidas la senadora encontró a Lord Black, quien la esperaba tomando un expreso y con lentes obscuros, como si simplemente se estuviera relajando.
—Buenos días joven Black—lo saluda.
—Siempre es un placer verla senadora—con su alegría habitual.
—Me sorprendió mucho que me pidieras esta reunión.
—Siempre es un placer pasar un rato con la senadora más hermosa que ha visto este edificio durante los últimos cien años.
—Sera que ahora te has aburrido de la niña con la que te casaste y prefieres una mujer que podría ser tu madre—después reír un poco.
— ¿Cuándo se olvidaran de las bromas sobre mi esposa?
—Cuando pueda votar, supongo—sonriendo, antes de pedir un café a un mesero que había pasado cerca—. Creo que es hora de que hablemos sobre el asunto que nos atañe.
—Me parece bien.
— ¿Qué es? ¿Una ley? ¿Una reforma? ¿O algún presupuesto? —la verdad es que muy interesada en lo que aquel loco se le podría ocurrir.
—No es eso, es algo sobre una nueva organización que se está creando.
— ¿Organización?
— ¿Recuerda al coronel Lupin?
—Lo recuerdo, es el encargado de inteligencia, ¿también está dentro?
—Sí, también el director Snape de Hogwarts.
—La educación y el ejército, y supongo que tu y yo tendríamos cubierto el congreso, el problema radica en que todavía no entiendo de que se trata esto.
—Queremos organizar a los moderados.
— ¿Me consideras una moderada? —sinceramente sorprendida.
—No en tu política, eres una reformista como ninguna otra, a lo que me refiero es que eres la más poderosa de los senadores que no están enlistado con Lord Dumbledore ni con Lord Voldemort.
—Tienes razón, ambos líderes de facciones me han intentado enlistar en sus líneas pero sigo siendo agente libre.
—La guerra está muy próxima—le suelta de pronto.
— ¿Ahora eres profeta?
—No lo soy, pero te aseguro que puedo conseguir algún profeta que reafirme lo que estoy diciendo, pero estoy totalmente convencido de que te abras dado cuenta de lo que está pasando, el congreso se está volviendo cada vez más radical, en unos meses cualquier proyecto será totalmente imposible se llevar a cabo, y tu sabes tan bien como yo que esto no pronostica nada bueno.
— ¿Me quieres enlistar en la famosa orden del fénix de Dumbledore?
—Nada más diferente, lo que quiero es que lo evitemos, que formemos una facción con el suficiente poder para retrasar o impedir la guerra que se avecina.
—Se me ocurren algunos nombres, de personas que nos podrían ayudar.
La congresista no estaba totalmente convencida de lo que Black le estaba ofreciendo, pero le parecía una oportunidad que no podía desperdiciar, formar una facción la pondría en el ojo del huracán, para bien y para mal, podría hacer cosas que nunca había tenido oportunidad de hacer, además de que lo que había dicho Black era importante, pues ella también se había dado cuenta de lo que estaba pasando, y definitivamente no era nada bueno. El problema que tenia Black y que no se había dado cuenta del el, era que Bones era demasiado lista, una veterana de innumerables batallas en el congreso, y no podía ser fácilmente engañada, y sabía perfectamente que Black le estaba ocultando información, de hecho sabía que era información crucial para toda la operación, algo que seguramente estaban metido los militares y el castillo de Hogwarts, por el momento la congresista apoyaría a Black en lo que estaba planeando, esto porque confiaba en el joven y pensaba que sus motivos eran honestos, solo que no estaba listo para comunicárselo a ella, mientras tanto ella investigaría y se prepararía para lo que ocurriera.
Solamente fue un puñado de hechiceros en todo el mundo los que sintieron lo que sucedió aquella noche, y los que lo entendieron cabalmente fueron aun menos, entre ellos fue el más joven del selecto grupo.
Fue como una larga pesadilla, en la que veía como los mismos hilos que conformaban la realidad se desgarraban. Fue un cambio que fue casi imperceptible, pero a la vez de un modo tan profundo que hacía imposible que el mundo siguiera siendo el mismo.
En un principio Harry no fue capaz de entender lo que estaba pasando, al despertar pendo y deseo que todo hubiera sido un simple sueño. Al levantarse se dio cuenta de que había dormido algunas horas de mas, y de que desde hacia tiempo se encontraba solo en su cama, en el lugar que normalmente ocupaba Hermione solo encontró una nota que ella había escrito en la que le explicaba que tenía que hacer algunas cosas temprano. El hecho de que se hubiera quedado dormido le hiso pensar que el sueño que había tenido era mucho mas que solo eso, la confirmación llego unos minutos después, cuando por una de las ventanas entra una lechuza, la cual resultaba aun mas blanca que su antigua lechuza, de la cual retiro una corta nota de papel con bordes dorados, en la cual solo había tres palabras.
"¿Te diste cuenta?" —fue lo único que pudo leer.
No fue complicado para el entender de que se trataba, pues la nota venia con un sello de cera con el escudo de el águila de dos cabezas de la casa real rusa, con un hechizo poco conocido se dio cuenta de que dicho escudo tenía algo oculto, fue un simple impulso el que lo llevo a resolver el misterio de dicha misiva. Primero tuvo que encender la chimenea de la habitación y luego arrojar la carta y el sello a las llamas, sirvió para hacer una especie de llamada, con las chimeneas en lugar de teléfonos, la persona quien le respondió no fue nadie más que la bella joven que había conocido hace un tiempo, una de las nietas de la zarina Anastasia.
— ¿Te diste cuenta? —le pregunta con un fuerte asentó ruso, que hacia aun mas difícil confundirla con alguien más.
—Claro que me di cuenta—dice Harry, un tanto enfadado por no entender lo que estaba pasando—, fue como un maldito terremoto en la magia.
—Impresionante, yo no sentí nada—le dice con sinceridad pero con la tranquilidad de alguien que está acostumbrada a convivir con personas más poderosas que ella—mi abuela en persona vino a despertarme, a mi y al menos a cinco de mis primas…
— ¿Cinco primas? —un poco impresionado.
—Mi abuela tubo nueve hijas, de las cuales ocho tuvieron más de cinco hijas, en realidad seis de nosotras no somos muchas, pero el punto que quiero marcar es que hasta donde yo sé, la única que se dio cuenta de lo que paso en la magia fue mi abuela, además de que las seis a las que se nos encomendó hacer esa pregunta a personas que ella mantiene en su mente, solamente tú te diste cuenta—de modo profesional.
—No sé si sentirme honrado o preocupado porque tu abuela me vigile.
—No sea ridículo, mi abuela está demasiado ocupada gobernando a uno de los países más grandes del mundo como para que ella le este vigilando, es a nosotras, sus nietas más jóvenes a quienes nos encarga estar al pendiente de los nuevos talentos que surgen en el mundo mágico.
—Eso suena muy vago.
—Esto no es para lo que nos hemos comunicado, pero dado las circunstancias creo que sería mejor explicarme. A mi abuela le gusta ser previsora, probablemente por eso lleva gobernando mi patria durante mucho más tiempo que la mayoría de los Zares, por lo regular se la ingenia para estar un par de pasos por delante de sus enemigos, y entre sus cálculos se encuentra los magos que tienen la posibilidad de convertirse en un hechicero categoría omega, tu abuelo lo era, y por eso quería saber si realmente tienes sus capacidades, nuestras demás posibilidades quedaron descartadas esta noche.
—Supongo que era algo de esperarse.
—Anteriormente yo solamente te investigaba, para saber más profundamente tus habilidades, de ahora en adelante me convierto en tu enlace con el trono de mi abuela, no te puedo dar línea directa con ella, pero conserva el escudo que te envié, conviértelo en algún metal, para que puedas seguir usándolo de ahora en adelante.
—Así lo hare, pero aun tenemos algo de lo que hablar, ¿quiero saber que está pasando?
—Yo no estoy del todo enterada, pues creo que de hecho nadie lo está, pero mi abuela me dio cierta información que quiere que conozcas, ella te informa y te recomienda que debes de seguir lo que la magia te indica, pues es la misma magia la que está en problemas, si ella se debilita le pide a sus hijos, que somos nosotros que la ayudemos a mantener el equilibrio del mundo.
— ¿Es un rasgo familiar ser tan críptico?
—No en mi caso, pero yo no tengo más información, pero debe entender que ella sobrevivió y peleo dos guerras mundiales y la guerra fría, en ambos mundos, ella vive con la mentalidad de la KGB.
—Comprendo, y gracias por la información.
—Si consigo nueva información me comunicare, y si necesitas algo ya sabes cómo comunicarte conmigo.
Si no estuviera metido en el problema en el que se encontraba, probablemente se encontraría arrancándose el cabello para entender que era lo que quería realmente la Zarina Anastasia, pero por ahora era un misterio meramente secundario.
Tendría que priorizar sus asuntos, para poder trabajar se dirigió a su laboratorio, en realidad prefería ponerse a trabajar en su motocicleta, pero tendría que esperar un poco más, probablemente armaría una desde cero, pero lo mejor sería esperar hasta que al menos termine el año escolar. Por ahora probaría una de sus adquisiciones mas nuevas, una que de hecho esperaba poder mejorar lo antes posible, abrió un maletín de color negro del cual salieron lo que parecían ser hojas de papel creadas de luz pálida, en todas esas páginas tenia los resultados de sus propios experimentos y los de su antigua personalidad, a esas alturas había eliminado todo el papel y todos los escritos que había encontrado en la torre, siendo ahora todo más seguro contra el espionaje, pues solamente él podía abrir aquel maletín.
Mientras revisaba y actualizaba sus datos pensaban en el sueño que había tenido la noche anterior, como había visto la barrera que dividía el mundo de los muggles y de los magos se rompía y desgarraba en diferentes lugares, no tardarían más de un par de años para que los muggles invadan el mundo de los magos, o al revés, además de que la segunda barrera también se había visto afectada, era posible que si esa caía del mismo modo, el castillo del colegio seria aplastando entre gigantes y demás criaturas mucho más terribles.
Esto era algo que él había pensado que podía suceder, pero no antes de veinte años y mucho menos de un modo tan dramático, por suerte para él, de hecho estaba preparado para lo que se venía, o al menos es lo que esperaba, el punto de todo era encontrar la razón por la que las barreras se estaban debilitando. Según entendía este problema provenía del mismo origen de la magia, el cual era la vida, por eso no había magia en la luna o en Marte, solo donde hay vida hay magia.
—Oye Harry, alguien te busca—escucha que le hablan atrás de su puerta.
—Pasa Ron—sin darle mucha importancia, pues se encontraba revisando el porcentaje de aprobación que tenía en Gryffindor y Ravenclaw después con respecto a la aplicación electrónica que él había traído.
— ¿Qué sucede Ron?
—Detuve a una persona que merodeaba la torre.
— ¿Quién?
—No lo sé, no era un espía, es alguien que intenta todo lo posible comunicarse contigo, oculto su identidad pero se encontraba lo suficientemente a la luz como para darnos presión, creo que deberías dedicarle un momento—le explica Ron, sin entender realmente lo que Harry estaba haciendo y de hecho sin darle gran importancia—, creo que viene de Slytherin, seguramente alguien que quiere negociar.
—Hermione me hablo sobre alguien que quiere unírsenos—recordando la conversación de la noche anterior—, tal vez tenga algo que ver con eso. En un rato iré a hablar con él o ella, pero antes quiero hablar algo contigo—le dice mientras guarda todos sus documentos.
— ¿Que sucede?
—Primero tomémonos una cerveza ¿Qué te parece?
—Seguro que si—realmente alegre.
Los días se estaban haciendo menos fríos que en los últimos meses, asi que salir al balcón del último piso de la torre no fue algo tan descabellado, mucho menos para dos personas que han vivido con ese clima toda su vida. Las cervezas Harry las transporto de la cocina con un hechizo sencillo.
— ¿Tienes algún problema, Harry?
—Muchos, pero en realidad no estoy de humor para ponerme a lloriquear en este momento.
—Me parece bien, yo tampoco quiero verte llorar.
—Ron, tu eres el jefe de seguridad de Gryffindor ¿no es así?
—Hasta esta mañana así es.
—Tengo planes, Ron, planes muy grandes.
—Ganar estas elecciones es algo grande, pero yo no diría que tan grande.
—Es que yo no hablo de estas elecciones, al terminar el año iremos por cosas mucho más grandes, quiero decirte que tendrás el mismo puesto en el futuro, pero en una organización mucho más grande.
—Suena interesante.
—Habrá más dinero pues entramos en las ligas mayores, pero seguiríamos más o menos con la misma organización, yo voy primero y Hermione y tu seguirían siendo mi gente de confianza, ella sería mi segunda como ahora y tu te encargarías de la seguridad.
— ¿Y mi hermana?
—Tú eres el primero con quien hablo sobre esto, Hermione sabe más o menos lo que planeo pero no le he dado indicaciones sobre lo que estoy preparando, pero estoy casi totalmente seguro de que ella le hará más o menos la misma propuesta a Ginny, que la que yo te estoy haciendo, probablemente se convertirá en su segunda.
—Me interesa realmente, pero quiero saber qué es lo que buscamos.
—Todo Ron, salud, comunicaciones, transportes, política, milicia, y cualquier otra cosa que se nos ocurra, todo en ambos mundos.
—Eso me suena a un plan para mí.
—Elabora una pequeña lista, tienes lo que le queda al año escolar, quiero que prepares tu equipo, pero para esto tiene que ser algo mucho más especifico, no necesitamos solamente rompe mandíbulas como hasta ahora, necesitas gente eficiente y con cerebro, la oferta no se las darás hasta fin de año.
—Violentos, eficientes y con cerebro, no hay muchos de esos, pero los encontrare.
—Por eso te dije que sería una lista corta—riendo—, a mí se me ocurren algunos nombres pero es tu equipo, así que escoges tu. Ahora es momento de ir a ver qué es lo que quieren de mí—refiriéndose al prisionero del que Ron le había hablado.
—Lo tengo en el sótano.
El sótano de la torre de Gryffindor era usado como gimnasio para toda la torre, pero también había algunas bodegas en la que se guardaban el quipo viejo de la torre, desde viejos muebles rotos o tapetes demasiado quemados y equipo deportivo en desuso, además de cualquier basura que se le ocurriera a los últimos diez líderes de la torre. Fue en esa bodega en la que Ron había improvisado un calabozo, aunque el verdadero fin práctico del asunto era que nadie lo viera, pues pensaba que en realidad no tenía el menor deseo de escapar.
—Supongo que ers tu quien quería hablar conmigo—le dice Harry al entrar al "calabozo".
—Así es, Lord Potter.
Ahora comprendía porque el desconcierto de Ron al hablarle de su prisionero, era pequeño, un poco más pequeño que Hermione de hecho, o eso parecía, pues solamente podía ver una gran capa que hacía imposible saber si era hombre, mujer o alguna criatura de otra especie, y su voz era metálica totalmente neutra.
—Un interesante disfraz.
—Dadas las circunstancias pienso que es necesario.
—Yo también—en realidad Harry sabía perfectamente de quien se trataba, pero solamente lo sabían Hermione y el, de hecho lo mejor sería que nadie se enterara todavía—es algo sabio de tu parte hacerlo así, pero lo que me intriga es porque viniste a verme, siendo que ya te comunicaste conmigo de otro modo.
—No podía esperar más, y me fue imposible encontrar a la reina blanca.
Esa fue una clase de clave para saber que en realidad se trataba de Pansy y no de otro espía, obviamente no era un sistema perfecto pero era todo lo que tenían, y aun no era momento como para que Ron y los compañeros que estaban cuidando la puerta del calabozo se enteraran que la mano derecha de Malfoy quería cambiar de bando.
—Quisiera primero hacerle una pregunta Lord Potter ¿me lo permite?
—Adelante.
—En nuestras platicas con la reina blanca se discutió sobre cierta unión importante, como resultado de esta alianza, quisiera saber si esta sería posible—gracias al hechizo que había utilizado para alterar su voz y que su rostro fuera imposible de ver pudo ocultar totalmente el verdadero nerviosismo que sentía hacia la cuestión que había preguntado.
—Así es, si todo resulta como esperamos que nuestra "unión" se consolide—sin darse cuenta de que no tenía una idea precisa de lo que estaba hablando.
—En ese caso quiero entregarle esto.
Ron era un tipo bastante observador en ocasiones tan misteriosas como aquella y solo necesito una rápida mirada en el momento en el que aquella persona le entrega un libro a Harry, solo vio la pálida mano de una mujer, joven en su opinión, y el esmalte color verde en las uñas fue un indicativo bastante evidente para él de que la chica era una Slytherin.
Harry solo dio una ojeada al libro antes de guardarlo dentro de su bolsillo, estaba lleno de notas hechas a mano, y pudo ver al menos una docena de mapas, supo al instante de que hay estaba escrita una cantidad de información sobre los Slytherin y todos sus miembros muy superior a la que abría podido juntar Ginebra y su gente en tres años seguidos.
—Estoy seguro que esto resultara muy útil para el problema que tenemos con este castillo.
—Eso espero, Lord Potter.
—Por ahora lo mejor sería que regreses con tu casa, lo mejor será levantar las menores sospechas posibles.
—Así lo hare.
—Ron, llévalo hasta los jardines o algún lugar lo suficientemente alejado para que se quite su disfraz y nadie sospeche.
—Conozco el lugar indicado.
—Encárgate de esto, no quiero que nadie se le acerque, es prioritario. Luego recuera que tenemos la reunión en la noche.
—Está bien.
—Con su permiso, Lord Potter—termina por decir Parkinson debajo de su capa, antes de acompañar a Ron.
Cuando Harry se queda solo en aquella bodega se queda por unos minutos dentro, solamente pensando, sopesando sus posibilidades y deseando que sus planes salgan al menos la mitad de lo que desea, pero ya poco importaban sus decisiones tomadas, las únicas que deben importarle son las que tiene que tomar, ahora se encontraba en la mitad del camino de unas elecciones que en la práctica significaban poco, pero que del modo simbólico y de relaciones públicas resultaba cardinal. En ese momento recordó solamente una frase, una en latín, pronunciada curiosamente por uno de sus antepasados, en el momento en el que él la utilizo fue mucho más dramática que el suyo, pero curiosamente la encontró muy apropiada.
—Alea iacta est—pronuncio solamente para sí mismo, una frase que seguramente volvería usar en otros momentos en su vida, para recordar que cuando toma una decisión no hay vuelta para atrás y tendría que vivir con sus decisiones, como cuando sus padres se habían enterado de la profecía que marco su vida, o como cuando la orden se reunió para pelear con un enemigo mucho más poderoso, sin dar un paso para atrás.
—Sean bienvenidos, a la reunión general del consejo de guerra—dice Harry bromeando.
Las expresiones de los presentes eran muy diferentes unas de otras, por un lado estaban Luna y Neville que parecían tener miedo de que Harry explotara en cualquier momento, por otro lado Hermione parecía que tenia el peso del mundo en los hombros, Ginny y Tonks habían estado murmurando en un rincón sobre algún tipo de castigo, pero Harry no alcanzo a escuchar, los que parecían más cómodos eran Ron y Cho, el pelirrojo ya había tomado un par de cervezas e intentaba convencer a la chica asiática que también se tomara alguna.
—Parece que nos hemos tomado un descanso los últimos días, pero ya es hora de que arreglemos el problema que tenemos entre manos, porque no empezamos poniéndonos al tanto de lo que está pasando en el castillo.
—Tenemos algunas cosas—dice Hermione—, primero creo que Luna debe informarte sobre Hufflepuff.
—No me gusta lo que está pasando con Hufflepuff, pero espero que lo arregles con Diggory, y no quiero un no por respuesta.
—Creo que entonces tendría que quedarme callada—dice bastante nerviosa.
— ¿Qué paso?
—Hufflepuff apoyara a Slytherin—le suelta de golpe.
A los demás y mucho peor a Harry le sentó esa noticia quien siguió manteniendo silencio.
—Tudor tiene a Diggory comiendo de su mano, y toda la casa la apoyara—continua Luna.
—De las cuatro casas la de Hufflepuff es la que tiene mas miembros—dice Hermione.
—Qué bueno que te lo he dicho en un lugar con testigos.
—Todos los presentes juraran que caíste por accidente por la ventana por la que te arrojare. ¿Se dan cuenta que en cuestión de votos, teníamos las elecciones casi aseguradas, con la triple alianza con Diggory y contigo, pero ahora con Slytherin de Malfoy, Hufflepuff de Tudor, Gryffindor conmigo, y con tu casa más dividida que nunca, tenemos toda la elección en el aire? —hablando cada vez más fuerte, y haciendo al mismo tiempo que Luna se fuera haciendo más pequeña.
—Puedo decir en mi defensa, que fueron más de una pregunta dentro de una, y que gramaticalmente está muy mal dicho.
—Aun estoy pensando sobre arrojarte por la ventana y tú te pones a criticar mi dramática.
—Perdón.
—Ahora nos estamos enfrentando con un triple empate—dice Harry más para el cielo que para los demás.
—Casi estamos como a inicio de año—dice Hermione—, probablemente hemos avanzado con unos diez votos extras.
—Supongo que eso es ver el lado bueno al extremo, pues seguimos empatados.
—Creo que tenemos más problemas que solamente las elecciones—interviene Ginebra, interviniendo un poco por su amiga.
— ¿Tu que tienes que decir, Ginebra? —le pregunta Harry.
—Tengo algunos datos importantes—dice Ginny, sacando un rollo de papel y un paquete de fotografías de su mochila— En algunas de las cosas que tengo que decir, Luna y la joven Diggory respaldaran lo que tengo. Según lo que tengo sobre el líder de Hufflepuff, su comportamiento cambio poco después del secuestro de su hermana, lo que conseguí de parte de mis informantes, es una serie de relatos en los cuales describen el cambio de carácter de Diggory, en un principio se mostro feliz y satisfecho de haber recuperado a su pariente, pero pronto empezó a cambiar, cambio su comportamiento normal, a uno casi paranoico, no le tomamos en cuenta pues teníamos cosas más importantes que hacer, pero creo que no debimos dejarlo pasar por alto.
Mientras Ginebra hablaba se levanta de su asiento para acercarse a una gran pizarra que habían conseguido para la reunión, según hablaba de las personas colocaba fotografías de cada uno de ellos en dicha pizarra, dichas imágenes le ayudaba a explicar de un mejor modo su información.
—Estos son algunos de los últimos datos coherentes que conseguí de mis informantes tejones, el punto cardinal del asunto, es que fue Tudor quien estuvo implicada en todo el asunto—cuando coloca las fotografías de Tudor y la de Bulstrode utiliza mas fuerza de la necesaria, aunque en su rostro no mostro ningún signo de enojo, la fuerza que utilizo no paso desapercibida para Tonks, pero ella también finge no darse cuenta para hablar con ella luego de un mejor modo— Siendo sincera me he tardado en darme cuenta de todo esto, lo cual se debió a que empezó a volverse bastante caótico, algunas teorías fueron extrañas y otras bastante razonables sobre todo la idea de que se había aliado secretamente con Malfoy, de hecho creo que fue una cortina de humo intencional para ocultar que Diggory estaba con Tudor, debo decir que nuestros problemas solo aumentan en este asunto, quiero que vean estas dos fotos.
Para lo cual muestra dos fotografías de Diggory, de algún modo, aunque eran la misma persona, no podían ser más diferentes, por un lado a un Diggory joven y vital, incluso deportista aficionado, en la otra parecía que la piel se había vuelto transparente y que por sus ojeras llevaba varios días sin dormir (algo que si se hacía caso a los rumores, era muy probable).
— ¿Tu qué opinas Tonks, crees que se trate de un metamorfomago? —pregunta Harry, considerándola una experta en camuflaje, algo que ciertamente era.
—No es un metamorfomago, aunque hay grados dentro de mi especie, lo primero que aprendemos es cambiar nuestro tono de piel, aunque fuera el más torpe metamorfo eso sería lo rimero que cambiaria, de paso este argumento también anula la posibilidad de que se trate una poción multijugos, una poción o funciona o no funciona, aunque fallara no habría dado ese efecto, de hecho una poción fallida seria mortal—con tono experto.
—Eso nos deja a las criaturas mágicas y algunos objetos antiguos—dice Hermione.
—Me parece que de eso te puedes encargar tu Luna, quiero que te apliques tu y tus mejores eruditos, como no tenemos tiempo quiero una lista de posibilidades en un par de días—dice Harry.
—Me encargare—dice Luna— ¿me estas sacando de las trincheras, Harry?
—Tenemos más de un frente de guerra Luna, solo quiero que te encargues de uno en el que eres mucho mejor.
—También se entrar en acción—se defiende.
—Lo sé, pero creo que estas intentando hacer todo al mismo tiempo, quiero que todos hagamos lo que mejor sabemos hacer. Debes de saber que te investigue a fondo antes de contactar contigo, se que tienes el IQ más alto de tu torre, alrededor de 185 si mal no recuerdo, algo que en Ravenclaw es muy respetado, de hecho creo que por eso te sigue la parte de tu torre que te sigue.
—Está bien, ya dije que me encargare—sonrojada, pues en realidad fuera de la torre nadie sabía ese dato de ella, e incluso en su torre era algo que la avergonzaba.
—No debes ocultar tu inteligencia Luna—dice Harry antes de regresar la atención a Ginny— ¿Cómo sigue lo de la joven Diggory?, le prometí a ese dos caras o lo que sea en que se haya convertido que investigaríamos el secuestro de su hermana, la culpa no es de ella así que tenemos que terminarlo.
—No debiste irte de vacaciones—dice Ginebra como broma, lo que le sirvió para darse cuenta de la incomodidad que mostro Hermione.
—Fue un asunto privado—dice Harry zanjando el tema—, de todas maneras se lo encarga a Ron y a Neville y quiero saber cómo les fue.
Los dos Gryffindors se ven el uno al otro bastante confundidos como si fueran a encontrar una buena respuesta en el rostro de su compañero.
—Déjenme adivinar, trabajaron un par de días y luego lo olvidaron junto con sus demás tareas escolares ¿no es así?—los regaña Hermione.
—Esa sería una malinterpretación muy mal intencionada—intenta defenderse Neville.
— ¿Cómo lo definirías? —pregunta Hermione con una expresión en el rostro que logro hacer retroceder un poco a los dos jóvenes.
—Lo definiríamos como unos días intensos de trabajo, llenos de problemas y labores complicadas que resolvimos notablemente, después de los cuales reunimos información primordial que dimos a Ginebra, y luego priorizamos con nuestras otras actividades.
—En ese caso que nuestra encargada de información nos exponga lo que reunieron—interviene Harry, pues sabía que no saldría nada bueno si la discusión entre Hermione y Neville continuaba.
—Supongo que de nuevo tendré que resolver los problemas de mi hermano, eso le pasa por meterse en mi área—pasando por alto que al final de cuentas a ella le tocaba organizar toda la información— Regresando al trabajo, tengo algunas cosas importantes, tu plan de enviar a este par de arietes parece que dio un buen resultado, por lo que he logrado averiguar incluso Malfoy puso a gente a investigar el asunto, lo que en un principio también pareció ser una cortina de humo, fueron precisamente las acciones e Ron y de Neville lo que logro desencadenar a Zabini, quien es la clave en todo el asunto.
— ¿Alguien lo conoce? —pregunta Harry, viendo las fotografías que había obtenido Ginny con su cámara espía.
—Tuvimos un problema con él, hace un año—dice Luna, y Cho se acerca a la plática, interesada en lo que se estaba hablando—, es un mal bicho, y de los peores, ni siquiera los Slytherin lo soportan, es un espía nato, tuvo mucho que ver en la elección de Fudge, supongo que es una especie de mercenario, uno muy bueno en lo que hace por cierto.
— ¿Lo conocieron bien? —pregunta Hermione.
—Yo no hable con el—dice Luna—, yo no tenía suficiente importancia como para que le interesara tener contacto conmigo, pero Cho tuvo un acercamiento más físico—recordando con cierto humor esa ocasión.
— ¿Que sucedió?
—Fue por la famosa lista que tienen los baños de hombres, intento averiguar si el lugar que había ganado era bien merecido, yo le explique que no me gustaba que invadiera mi espacio personal, lo hice tal vez con demasiada fuera—dice Cho, regodeándose un poco con la golpiza que le propino a Zabini.
—En ese caso, sabemos que a nadie le agrada y que es un espía en venta al mejor postor, además de un tanto pervertido y que Cho lo puede golpear sin que él pueda defenderse, lo cual tampoco es que sea muy especifico—dice Hermione.
— ¿Ginny, tú tienes algún dato que falte? —le pregunta Harry.
—Así es, pero sigue siendo uno de los estudiantes más misteriosos del castillo, sabemos que el no proviene de una familia noble, de hecho no sabemos siquiera si es de ascendencia muggle o de sangre pura, lo que si logre averiguar es que es hijo de una especie de viuda negra a tenido seis esposos, cada uno murió dejándoles cuantiosas fortunas en metálico, así que aunque no tiene peso político sí que lo tiene económicamente. Pero regresando a lo que estábamos hablando, quiero decir que Zabini es la clave de algunos de nuestros problemas, pues según lo que averigüé fu el específicamente quien se encargo del secuestro de la joven Diggory.
— ¿Entonces fue Malfoy? —pregunta Harry muy poco convencido de eso.
—Al contrario, es un total engaño descarado, en el mejor de los casos, fue un movimiento que llevo a cabo para pedir algún tipo de rescate en privado.
—Pero tú no lo crees ¿verdad?
—No, estoy casi convencida de que se trata de la misma Tudor, según sus movimientos indican que Zabini está funcionando como doble espía para las dos organizaciones de las serpientes. Por lo que sabemos Zabini secuestro a Diggory para Tudor, de modo que pudiéramos culpar a Malfoy.
— ¿Cuál es el plan, Harry? —dice Ron un poco exasperado por toda la plática.
—Tenemos tres puntos clave—dice Harry levantándose, y ocupando el lugar de Ginebra—, el primer punto es anular las influencias de Malfoy, el esta sobrando de las elecciones, por nuestro bien e incluso el suyo, lo mejor será hacerlo salir, el segundo punto es Diggory, si aun esa en algún lugar del castillo quiero que lo encontremos, pero ya sea que lo recuperemos o no, lo quiero fuera de la jugada, y en tercer lugar, lo que aparenta ser lo más difícil, expulsar y si es posible arrestar a Tudor y a Bulstrode.
— ¿Arrestar? —pregunta Ginny muy sorprendida, y a la vez emocionada.
—Para nadie es secreto las practicas que han llevado a cabo, y si logro obtener suficientes pruebas el único castillo en el que entraran será Azkaban por una buena temporada.
—Como nos dividiremos—interviene Hermione.
—Me parece que tu dirigirás la operación contra Malfoy, tu eres quien ha estado al tanto del asunto de Parkinson, creo que se podrán hacer cargo, tú y tus birds of prey, supongo que le podrán hacer lugar a su nuevo miembro.
— ¿De quién se trata? —pregunta Luna.
—Es posible que un miembro clave de la organización de Malfoy cambie de bando, no es seguro, y es posible que sea una trampa, por eso quiero que su identidad siga siendo secreta.
—Entiendo.
—Nosotras nos encargaremos de Malfoy—termina Hermione, regresando al tema.
—Continuando, el asunto de Diggory quedara en tus manos Luna, con Bones y la hermana de Cedric en tu torre estas en una posición privilegiada.
— ¿Lo hare yo sola? —fallando en intentar ocultar el miedo que sentía.
—Tienes una mente de una verdadera primera línea, y quiero que ocupes tu verdadero lugar, además de que estas lejos de estar sola, de hecho creo que serás tu quien tenga más gente, Neville, Cho, Bones, son los primeros nombres que se me ocurren, pero cada uno cuenta con su propia gente, así que creo que estas mas que capacitada para patearle el trasero a Diggory o quien sea que sea fuera del castillo.
— ¿Nos dejaras hacer todo el trabajo a nosotros como siempre? —dice Ron bromeando.
—Deberías dejar de burlarte Ron, porque solo quedamos nosotros dos y a nosotros nos toca solucionar el problema con Tudor y Bulstrode.
— ¿Nosotros?
—No te preocupes será pan comido, si estos tres pequeños grupos triunfan, tendremos este castillo en la palma de la mano.
