El tiempo fue el problema que tubo Pansy aquel año, su apoyo a Malfoy había sido prematuro, la agresividad de Tudor la había tomado por sorpresa y sus acciones para cambiar de bando habían sido tardías. Después de haber sorprendido a Bulstrode y a Tudor con el tesoro decidió poner sus cartas con Potter, le había llevado el libro que había escrito con la información que había reunido de la casa de Slytherin, incluido el mapa que había creado con la ubicación del tesoro de Tudor, y probablemente el único mapa confiable del total de las laberínticas catacumbas del castillo. Era muy peligroso para ella conservarlo, y si lo escondía no le serviría de nada si algo le pasaba, en su opinión había hecho lo más seguro. Pero su error de juicio fue considerar que Tudor no la tenía en la mira especialmente a ella, y pensar que tendría tiempo para cambiar de casa de un modo disimulado y haciendo un operativo importante para ganar las elecciones escolares, pero eso no podría ser de ningún modo posible.

Fue relativamente poco el tiempo que paso después de que Pansy lograra deshacerse de su disfraz utilizado en la casa de Gryffindor, cuando vio por primera vez la famosa bestia que había atacado a Lovegood. No se había dado cuenta que el hecho de que hubiera buscado privacidad para que nadie la viera vestirse con su uniforme, le salió el tiro por la culata, pues se volvió un blanco mucho más fácil en las afueras del castillo.

Se mostro bastante hábil a la hora de defenderse de la bestia metálica, pero sus escudos mágicos demostraron la misma inutilidad que los que había utilizado Lovegood, aparentemente esa piel podía traspasar casi cualquier tipo de magia, haciendo que sus hechizos más poderosos solamente sirvieran para disminuir el daño.

Sabía que su única posibilidad era intentar escapar de ese lugar y llegar al menos a los comedores, donde no se atreverían a seguirla. Corriendo lo más rápido que podía, no podía adelantar a la bestia, la cual con grandes saltos la hacía cambiar de dirección lo que la hacía parecer dentro del juego del gato y el ratón. Solamente tuvo una oportunidad para lograr escapar, logro erigir un muro de tierra con el cual detener a la bestia, pero ella sabía que no podría lograr escapar, así que en lugar de intentar escapar utiliza su patronus para enviar un mensaje a Hermione Granger, no era para pedir ayuda sino para entregar un simple mensaje, que la "buscara en el libro", refiriéndose al libro que ella había dado a Harry.

—Quédate quieta de una buena vez, preciosa—dice Bulstrode burlonamente. La bestia por fin la había alcanzado y depositaba sus patas delanteras en la espalda de Pansy, quien había quedado bocabajo comiendo un poco de tierra.

—Maldita seas cara de perro—le reprocha con el apodo con el que todos la llamaban, pero que nadie se atrevía a usar en su cara.

—Te aseguro que una temporada en el trono de Tudor te hará cambiar de actitud, muñeca—riendo malvadamente mientras utilizaba un hechizo para amarrar a Pansy, un hechizo que usualmente invocaba sogas, en el caso de Bulstrode eran cadenas.

—Escapare tarde que temprano, cara de perro, y tendré mi venganza.

—Eres solo un juguete, querida, una muñeca de adorno, como tu hay cientos, y te aseguro que disfrutare destrozando el poco espíritu que te quede, voy a hacer que me beses los pies y me supliques mi perdón—sonriendo.

Pansy no podía hablar ni moverse, lo único que lograba era tener miedo y llorar en silencio, pues sabía que Bulstrode tenía razón, seguramente resistiría pero tarde que temprano su voluntad caería y no habría nada más para ella, si su mensaje no había llegado a Hermione, o si ella había decidido que era más una amenaza que una aliada, estaría perdida, por eso no podía más que llorar, e intentar orar para poder lograr el mejor fin posible

Harry se durmió temprano esa noche, después de darle a Hermione una copia de las notas que Parkinson le había entregado, pues ahora ella sería la encargada de todo el asunto de Malfoy, eso incluía a Parkinson. Ella no tenía sueño o al menos estaba demasiado nerviosa por lo que se avecinaba, así que había intentado tomar un baño para intentar calmarse, algo que no había terminado de funcionar. Se vistió con sus exiguas vestimentas de seda y encaje que a estas alturas apenas notaba, para sentarse en su escritorio a revisar las notas de Parkinson, estaba tan concentrada en su trabajo que ni siquiera noto la niebla plateada que se escurrió entre una ventana entreabierta.

La llegada del "patronus" de Parkinson a Hermione la tomo por sorpresa, no pudo identificar al animal del que estaba formado, no es porque fuera débil y no hubiera tenido forma, sino que había horas desde que había sido invocado antes de que la encontrara, probablemente había tardado tanto por las defensas de la torre, las cuales desde el día anterior se habían multiplicado, además de que cuando habían estado en reunión, se habían vuelto prácticamente incontables.

El mensaje de Parkinson fue casi totalmente ininteligible, un par de palabras, con lo que se perdió casi totalmente el mensaje, la única que le resulto importante fue la de "búscame".

Eso no le gusto para nada, no quería pensar que había pasado para que Parkinson le enviara ese mensaje, lo que hacía que tuviera mucho menos tiempo del que pensaba, que ya era poco. Esto hacia muy relativo su trabajo de esa noche, pues había estado revisando los datos que tenia para sopesar la fiabilidad de la joven, y hasta el momento todo indicaba que sus actitudes eran verdaderas, lo cual hacia más importante encontrar a la joven. Incluso había pensado en como seria su disfraz.

— ¿Quién fue la necia sin cerebro e incompetente que se le ocurrió organizar esta reunión tan temprano? —dice Luna en la sala de guerra que había organizado en su propia torre, mientras sujetaba una gran taza de café en las manos, vistiendo su piyama de lana

—Te recuerdo que esa fuiste tú—le contesta Cho, quien era la única que parecía estar totalmente despierta, vistiendo su uniforme sin macula, y revisaba los mapas que tenían de las casas de Hufflepuff y de Ravenclaw.

— ¿Y ella es la chica mas lista del colegio? —pregunta Susan bromeando, les era un poco extraño verla con una corbata azul en lugar que amarilla.

—Mis neuronas son muy listas pero están un poco dormidas, ¿Por qué no empezamos de una vez? Unas ideas de cómo hacer lo que nos encargaron seria genial.

—Nuestro objetivo es Diggory—dice Cho con simpleza—, lo sacamos del castillo, entra en caos la casa y conseguimos a alguien que pueda solucionarlo desde dentro.

—No vamos a matar a Cedric—dicen Luna y Susan al unisonó.

—Ustedes fueron las que lo sugirieron, yo solo pensaba en capturarlo e interrogarlo, si resulta no ser él lo entregaremos a las autoridades.

—Tienes razón—dice Luna—, en realidad tampoco me gusta mucho este plan, pero no tenemos muchas opciones, y esto es lo más directo.

—Parece como si Weasley estuviera dirigiendo nuestra planificación, la sutileza de un hacha de guerra—se queja Susan.

—Ni me lo recuerdes—dice Cho.

—Actuaremos con la iniciativa de un Gryffindor pero con la planificación de Ravenclaw—dice Luna.

Solamente a sus dos compañeros y a su novio no les sorprendía los cambios que tenía Luna, como en esos momentos, cuando cambia en un instante de somnolienta a totalmente alerta, la mayoría se quedaba solamente con la imagen que normalmente daba de despistada, cuando en realidad siempre está atenta a todo en todo momento.

—Por lo que sabemos—dice Bones—Diggory ha dejado de asistir a clases, y cuando sale de la casa lo hace con una gran escolta, no será nada fácil.

—Eso nos lo dificulta—dice Luna—, pero no demasiado, solo tenemos que tender una buena trampa, para lo cual será necesario que pongamos en activo a cualquier tejón que nos queda ayudar, aunque los tengamos que sobornar. Cuando lo tengamos listo prepararemos un golpe, rápido y conciso, no cometeremos ningún error.

—Suena interesante—dice Cho.

— ¿Cuál es nuestro plan, Harry? —le pregunta Ron.

—Tengo un par de ideas—le contesta lacónicamente.

El tiempo apremiaba, por eso habían decidido empezar temprano aquel día, Ron y Harry se habían reunido en la sala común de la casa de Gryffindor, la casa se encontraba totalmente vacía, pues todos los estudiantes habían ido a clases, era la costumbre que la mayoría de los estudiantes dejaran todo el trabajo escolar para e final de año, por lo cual la asistencia a clases crecía a su máxima capacidad, dejando casi todo el castillo en solitario, lo cual daba sus propias ventajas y desventajas para la contienda.

— ¿Y Hermione? —pregunta Ron.

—Fue a buscar a tu hermana, creo que durante unos días no las veremos mucho, ya sabes como son, se toman muy en serio su trabajo—asegura Harry.

— ¿Qué rayos estás haciendo?

Desde la llegada de Ron, Harry no había dejado de trabajar en lo que estaba haciendo, con su varita mágica había creado tres diferentes carteles Uno rojo y otro azul, cada uno con vote por Potter-Lovegood, el tercero con un león y un águila.

—Un poco de campaña muggle, ya tuve suficiente de que los votos los ganemos solamente con miedo y violencia.

—Tú eres quien paga—dándole la razón.

—En ese caso, ayúdame a multiplicarlos.

En realidad no era papel, era un hechizo que desaparecería al final del año escolar, gracias a que se encontraban solos los pasillos no fueron interrumpidos durante el tiempo en que estuvieron pegando carteles.

— ¿Realmente lo vamos a hacer nosotros solos? —cansado.

—Eres un llorón Ron—se burla—, nuestros recursos son limitados, y de momento son más útiles para Hermione y para Luna, nosotros nos lo podemos arreglar solos, pero para esto debes entender que esto es mucho más complicado de lo que parece, no solamente se trata de publicidad.

— ¿De qué se trata?

—Estoy golpeando el avispero con estos letreros, nos pondremos en el ojo del huracán, de ese modo las muchachas podrán actuar con más libertad.

—Pero nosotros vamos tras Tudor—dice Ron confundido—, no sería contraproducente.

—Solo a simple vista, pero no es así, al agitar al avispero, Malfoy y Diggory saltaran pero Tudor no nos atacara a nosotros, lo más probable es que ataque a Malfoy, de tal modo la tendremos en nuestra mira.

—Regreso a mi pregunta ¿lo haremos nosotros solos?

— ¿Miedo?

—Nunca, pero a pesar de las apariencias no soy un idiota.

—No te preocupes Ron, tengo algunos ases bajo la manga, además de que estas olvidando que tengo las fuerzas de dos casas, el hecho de que no las quiera alrededor mío no indica que no las vaya a usar.

—Mientras sepas lo que estás haciendo—se rinde Ron prefiriendo continuar colgando carteles.

—Aun tenemos algo más que pegar—dice Harry.

— ¿Ya habías hecho algo así? —siguiéndolo

—La verdad es que no, pero esto es muy típico de las campañas muggles.

—El mundo muggle y el mundo mágico son muy diferentes—señala Ron.

—Solo hasta cierto punto, las personas siguen siendo casi iguales, lo que cambia es las estructuras, en el mundo muggle ganas unas elecciones si eres el que más personas acepta, en este mundo ganas si eres el único sobreviviente de la campaña, creo que sería bueno llegar a un punto intermedio.

— ¿Qué es lo que nos queda por hacer?

—Pues todo, de hecho tengo una buena idea de cómo empezar.

Después de colocar todos los anuncios que habían creado en las paredes del colegio, Harry emprendió un tipo de campaña diferente, algo que en realidad muy pocos candidatos habían hecho y mucho menos necesitado. Fue en el comedor donde se encontró a un pequeño grupo de alumnos de Ravenclaw.

—Mi nombre es Harry Potter, y soy candidato a líder de Hogwarts—los saluda cordialmente con un apretón de manos a cada uno— ¿Qué les parece si conversamos un rato?

—Lord Potter, no creo que exista alguien en el castillo que no lo conozca—contesta un tanto apenado el mayor de ellos.

—Es posible, pero creo que muy pocas personas saben lo que estoy haciendo.

— ¿Buscar poder? —pregunta una joven con apariencia astuta.

—Yo no vengo a decir que soy un santo ni mucho menos, pero no podemos simplificar lo que estoy haciendo, estoy buscando llevar al castillo a una nueva era.

— ¿Palabras grandes para el heredero de una de las familias de sangre pura más antigua—pregunta la misma joven.

Según pasaba la conversación otros alumnos se acercaron a escuchar la conversación que tenia Harry con sus compañeros de estudios, eran alumnos de las cuatro casas.

—Mi pasado me da sustento pero no marca mi destino—explica Harry, con la suficiente potencia en la voz como para que todos lo escuchen—, todos en Gryffindor pueden decir que he intentado modernizar la torre de los leones.

—Así es—dice un Gryffindor, que estaba presente.

— ¿Piensa modernizar todo el castillo?—pregunta un Hufflepuff.

—Yo no les puedo ni quiero obligarlos a ver el mundo como yo lo veo, pero quiero que todo el colegio tenga la posibilidad de escoger, teniendo la suficiente información sobre el tema, cuando gane, modernizare las zonas comunes y según se prefiera lo hare dentro de las casas, del mismo modo en el que trabajamos Lovegood y yo dentro de Ravenclaw.

— ¿Esto es lo que mando hacer Lord Dumbledore? —pregunta un alumno, con un tono de no entender nada.

—Esta es una campaña separada de las intenciones Lord Dumbledore, yo creo al igual que los fundadores, los cuatro incluidos, de que lo mejor para el castillo es mantenerse independiente, y libre de las influencias políticas del exterior.

— ¿Nos está diciendo que Lord Dumbledore no quiere influir en el castillo?

—Lo que quiero decir es que si yo gano mantendré el colegio como un lugar neutral—continua explicando Harry.

Así continuo contestando preguntas durante algunos minutos más, para después ir y presentarse con algunos otros estudiantes. Siendo acompañado por Ron, incluso pasaron y pidieron oportunidad a algunos profesores para hablar unos minutos para hablar con los grupos. Si los alumnos lo encontraban sorprendente era mucho más para los profesores, sobre todo para los maestros que tenían más tiempo en el castillo, pues al último que se le había ocurrido hacer algo así fue a Lilian Evans.

Durante varias horas paso haciendo proselitismo persona a persona y de grupo en grupo, mientras Ron mantenía su papel de guardaespaldas vigilando cualquier posible ataque de los enemigos de las otras casas, en realidad no hubo ningún ataque, pero vio cosas que lo intrigaron y preocuparon, pues después de algunas platicas se dio cuenta de que había gente siguiéndolos, eran buenos en lo que hacían, pero él era un gran observador, en un principio pensó que los vigilaban para atacarlos, pero pronto cambio de opinión pues parecía que estaban más interesados en la estrategia que estaba implementado.

—Disculpe Lord Potter, espero no ser muy irrespetuosa pero quiero saber sobre los rumores de que usted es un mago nivel omega—la pregunta la realizo una joven Ravenclaw de octavo grado con apariencia digna de una bibliotecaria.

La pregunta realizada por la muchacha fue escuchada por un pequeño grupo alrededor de cinco personas, de las cuales solamente ella y Harry entendieron la pregunta realizada.

—La gran mayoría de los magos estudian y entrenan toda la vida las artes mágicas, y nunca logran llegar a esa categoría, una que por cierto hace muchos años que no se usan, debo decir que mi intención es continuar aprendiendo y creciendo en las artes mágicas, pero yo no puedo ni quiero predecir el futuro, así que no te puedo dar una respuesta concisa, lo único que puedo decir es que siempre doy todo de mi cuando hago algo.

—Algunos dicen que ya no deberían existir mas de ellos, que es peligroso—le contesta la joven.

—Cada quien existe por una razón, y mientras no rompa las leyes que nos rigen a todos, no se le puede discriminar por su nivel en la magia

Ron nunca había escuchado aquel término, pero tubo la claridad necesaria para poder descubrir que era algo importante, o que al menos lo era para Harry, así que decidió esperar a que terminaran los discursos cortos y mini ruedas de prensa, antes de hablar al respecto.

No habían siquiera desayunado así que a esa hora tenían el apetito suficiente como para comerse una res. Prefiriendo un lugar con menos publico de parte del alumnado van a las cocinas en donde los elfos domésticos los dejan comer en medio de los ingredientes que utilizarían para la cena.

— ¿Qué carajos en un mago nivel omega? —le pregunta Ron a Harry.

— ¿Estabas poniendo atención? —le pregunta Harry.

—De vez en cuando tengo buenos momentos, pero eso no es lo importante, lo que quiero saber es que es un mago omega y porque solo una comelibros dentro de un grupo de comelibros lo puede saber.

—Si Cho te escucha hablar así de su casa te hará cosas muy poco agradables—dice Harry bromeando.

—No tengo nada en contra de ellos, pero tú me entiendes, nadie sabe de que estaban hablando.

—Está bien, te lo explicare, se trata de una vieja clasificación de hechiceros, la verdad es que hace un par de generaciones que había quedado en el olvido, si te soy sincero no lo tengo del todo claro, pues no tengo tanto tiempo libre como para investigarlo a fondo, pero intentare explicártelo, el nivel más bajo que tiene esta escala es la clase Zeta—coloca un pequeña uva en la mesa—, ellos son como los squibs, la mayoría vive como muggle y ni siquiera se dan cuenta de que tienen verdadera magia y por lo regular tiene incluso deformaciones, son como los típicos fenómenos de feria muggle.

—Entiendo.

—Enseguida vienen los Delta, ellos viven en el mundo mágico, pero también los hay en el mundo muggle, son aquellos que a duras penas manifiestan magia—lo dice poniendo una nuez un poco más grande que la uva en línea recta—, eran los hechiceros que trabajan para los antiguos reyes muggles, que para alguien que no sepa nada las chispas que lanzan con sus varitas son sorprendentes, pero que dentro del mundo mágico por lo regular son los que trabajan en limpieza, conserjes y mantenimiento de bajo nivel.

—Conozco algunos así, son buena gente.

—Yo no digo que lo sean, esto es solamente poder mágico, son personas que no pueden depender su poder mágico para subsistir, por eso se les da tan bien la vida en el mundo muggle.

—Suena razonable.

—Después de los Delta vienen los Gamma, se podría decir que son el mago promedio, la mayor parte de los magos que encuentres en el mundo mágico entraran dentro de esta categoría, tienen una buena cantidad de poder mágico y pueden trabajar en la mayoría de las corrientes de estudio mágica—lo explica colocando una mandarina a lado de la nuez.

— ¿Yo entro dentro de esa categoría?

— ¿Cómo quieres que lo sepa?, no tengo un medidor de poder mágico, aunque tal vez debería de conseguirme uno—mas para sí mismo que para Ron, pensando en cómo inventar un aparato que midiera la magia—, pero de todas maneras eso es irrelevante para ti Ron, aunque tuvieras el poder de un Delta derrotarías al promedio de magos fácilmente e incluso más altos.

—Gracias.

—Luego vienen los Beta—colocando una manzana—, aquí se encuentran los aurores y los medimagos, gente con poder y altos conocimientos, creo que con el tiempo ese será tu categoría, pero quien sabe.

—Todo depende del poder con el que nacemos.

—Ni al caso, el poder ayuda pero sin el conocimiento y la práctica no es nada, lo que nos lleva a los Alpha, aquí están los magos más poderosos, por encima de los aurores, supongo que dentro estarían gente como McGonagall y Ojoloco Moody—ahora coloca media hogaza de pan.

— ¿Y dónde quedaron los Omega? —pregunta Ron, comiendo lo demás del pan con algo de mermelada.

—Si tuviera una sandia de buen tamaño esa serian los Omega, estos son como Lord Dumbledore y el lord oscuro, son extraordinariamente extraños, y su poder va mas allá de la magia, dicen que tienen el poder para alterar la verdadera naturaleza de la realidad misma, y si entendiste lo que acabo de decir ya estás por encima de lo que yo estuve la primera vez que lo leí.

— ¿Entonces es posible que en realidad seas tan poderoso? —algo incrédulo.

— ¿El que un pájaro sea pájaro dice que pueda volar?

—No me vengas con eso Harry, no estamos para filosofías.

—Siempre es un buen momento para la filosofía, pero de todas maneras la verdad es que no lo sé, mi abuelo tenía ese poder y mi padre no vivió lo suficiente como para descubrirlo y yo soy un tipo bastante normal, dentro de lo razonable obviamente.

—Eres uno de los tipos más raros que conozco Harry—riendo.

—Nunca he intentado ocultarlo.

—Pero supongo que lo utilizaras, ¿no es así?

—Según sea necesario, aquí en el colegio no me sirve de casi nada, creo que será cuando salgamos del castillo y entremos en el senado cuando realmente sea útil.

Claro que el también se había enterado de lo que estaba haciendo Diggory con los Hufflepuff, aunque ese era solo uno de sus problemas, de los cuales ese no era el más urgente, al menos de momento. El primero de ellos era que estaba solo, el nunca despertaba solo, ya fuera por que estuviera acompañado por alguna de sus compañeras de clases o por su mascota Pansy, quien de hecho no tenia siquiera una habitación, así que cuando no dormía con él, solo podía dormir en algún sillón de la habitación o de la sala común, pero ese día no había estado en ningún lado, y no había acudido a su llamado. En lugar de ese tipo de compañía, lo único que encontró fue alrededor de cinco lechuzas, dentro del colegio no era un medio de comunicación tan común, pero de todas maneras le sorprendió un poco recibirlas, sobre todo porque era Parkinson quien se dedicaba a recibir y clasificar su correspondencia, era muy raro que él en persona tuviera contacto con una lechuza, fue aun peor cuando leyó las cartas que había recibido, todas eran renuncias de parte de sus colaboradores, esto no podía ser casualidad, algo estaba pasando y el no se estaba dando cuenta. Ese fue solo el primero de muchos problemas, el siguiente fue que nadie estaba en su puesto, era como si todos hubieran decidido tomarse el día libre en su propia organización, los únicos que encontró fue a sus dos guardaespaldas más leales, Craibe y Goyle.

— ¿Qué está sucediendo? —les pregunta Draco.

—No lo sabemos.

—Creemos que hay un problema con los horarios.

Con un problema así de simple llevo a la torre a una mañana totalmente caótica, y la razón fue muy evidente para él, y de hecho para casi toda la torre, Parkinson había desaparecido, y sin ella la organización de Malfoy se caía a pedazos. En una comparación con la organización de Potter, se evidencio la diferencia e ineficiencia de la de Malfoy, pues esta estaba diseñada de modo que todo salía de la autoridad de Draco, mientras que Parkinson tenía que afinar todos los detalles por sí misma, mientras que en Gryffindor estaba estructurado para que cada quien llevara a cabo su tarea independientemente, de tal modo que si alguien desapareciera, incluida Hermione, la maquinaria pudiera seguir funcionando.

Duro toda la maña organizando a sus compañeros que aun trabajan para él, aunque no tenía ni la menor idea de cómo se les pagaba, ni cuántos eran exactamente, de todas esas cosas se ocupaba Parkinson, así que de hecho a medio día era prioritario encontrarla.

— ¿Una mañana difícil? —le pregunta Zabini cuando se encuentran en medio de uno de los pasillos del colegio. Su sonrisa sarcástica molesta a Malfoy más que nunca, cosa que ya era mucho decir.

—Ocupada no difícil—contesta sin inmutarse, Draco sabia perfectamente que el era uno de sus aliados más importantes, pero también reconocía que era uno de sus enemigos potenciales más peligrosos.

—Todos dicen que Parkinson a desaparecido ¿es cierto? —le dice Zabini, mientras continúan caminando.

—Está desaparecida, he puesto gente a buscarla—contesta.

—Tenemos que hablar seriamente de algunas cosas Draco—dejando atrás su expresión burlesca, fingiendo sincera preocupación—, creo que las cosas son mucho peor de lo que parecen, y no se cuanto tiempo lo podremos ocultar a las otras tres casas.

— ¿De qué estás hablando?

—Desde hace semanas que la gente de Tudor me han estado amenazando—miente sin dar ninguna señal que pudiera identificar Malfoy—, y por lo que he visto los últimos días sus amenazas no eran las exageraciones que yo creí, pues al menos la mitad de la gente que teníamos con nosotros de nuestra casa ahora la siguen a ella—exagerando al máximo la verdad, pues no habían conseguido tanta gente como aseguraba.

—Dime algo que no sepa—exagera Malfoy, el ya había averiguado que su gente había disminuido, era algo de lo que Parkinson ya lo había advertido pero él no había creído, ahora se daba cuenta de que había ignorado la verdadera situación de su casa.

—Tudor quiere hablar contigo Draco, como tu amigo te tengo que aconsejar que es lo mejor que puedes hacer es que hables con ella.

Era obvio que él estaba implicado, seguramente en cuanto vio problemas fue a pedir ayuda a Tudor, lo vendió sin importarle nada. De nuevo malinterpreto lo que estaba pasando, pero de todas maneras a fines prácticos la traición era lo importante.

—Así que mi futura esposa quiere verme—dice riendo—, suena muy interesante.

Se daba cuenta que todo esto era por la tremenda ambición de su futura esposa, tal vez podría llegar a un acuerdo, cuando terminara el año hablaría con su padre y la desaparecerían definitivamente, pero de momento no tenía otra opción, tendría que hablar con ella. La verdad es que no la podría despreciar más de lo que lo hacía más o menos al mismo nivel se encontraba Zabini, tendría que aplastarlos a ambos, así que se tendría que tragar la humillación de ir y ser el invitado dentro de su misma casa.

—Así es ella, obviamente no vendrá a verte a ti, quiere que tu vayas para que quede claro que ella es la que manda—dice Zabini—, la convencí de que si cedía y llevábamos acabo la reunión en las catacumbas, sin ningún tipo de público sería más fácil que aceptaras.

—Que generosa—aunque lo oculto totalmente, sintió alivio por librarse de una humillación en público.

El no era ningún novato en lo que hacía, así que se dio cuenta de las posibles trampas que aun podía haber para el de parte de su prometida, colocaría unos cuantos leales a él cercas de las catacumbas, e iría acompañado por sus dos guardaespaldas.

Draco acordó la hora de la reunión y su ubicación con Zabini, para tener el suficiente tiempo para poder prepararlo todo para su seguridad, tendría que irse con pies de plomo para poder salir con el menor daño posible, era obvio para el que su situación no era la mejor, pero no podía permitir perderlo todo en una sola negociación.

La oficina del líder de Slytherin se encontraba cerca de la sala común, o al menos al mismo nivel, pues tenía el mismo techo de cristal que permitía ver el fondo del gran lago, para los estudiantes de las demás casas probablemente podría llegar a ser tenebroso, pero para ellos era algo tan familiar como ver el azul del cielo, eran las profundas catacumbas las que incluso a las serpientes les podían poner los pelos de punta, no se diga a los demás estudiantes. Existían leyendas dentro de la casa de Slytherin sobre estudiantes que habían descendido tanto que no habían logrado conseguir salir nunca a la superficie, era una relación ambivalente de amor y odio la que sentían hacia aquellas catacumbas, pues no solo tenían ese constante temor sino también tenían la ventaja de tener una zona enorme en la cual podían ocultar casi cualquier tipo de actividad. En momentos como ese, Malfoy hubiera deseado ser un Ravenclaw.

Nadie sabía exactamente para que se usaba todo ese espacio cuando los cuatro fundadores aun vivían, tal vez era algún sistema de seguridad para esconderse en caso de ataque o tal vez fuera un intento de colegio aun más antiguo, lo que lo volvía mas perturbador era encontrar de vez en cuando cámaras de tortura y calabozos, de los cuales no existe ningún tipo de registro en la historia del colegio.

Como se lo habían esperado, la zona en que se llevaría a cabo la reunión seria por debajo de los niveles conocidos de la casa, un gran salón, tal vez en algún tiempo había sido almacén para provisiones o armamentos, el caso era que tenía casi la mitad del tamaño del gran comedor, y que había sido arreglado para la ocasión con grandes estandartes verde-plata en las paredes y un gran escudo en el fondo, en medio solo había una pequeña escalinata de unos tres escalones, para dar más importancia y visibilidad a Tudor, quien estaba sentada en una especie de trono, el cual estaba cubierto casi en su totalidad por una tela de seda verde, mientras que ella vestía un largo vestido digno de una gran fiesta de color rojo sangre.

—Un gusto volver a verte querido—lo saluda Sophia Tudor desde su trono—, aunque en situaciones muy diferentes.

—La última vez que hablamos fue cuando defendimos la casa del ataque de los Ravenclaw.

—Ciertamente, pero fue mucho más importante cuando ganaste la casa el año pasado.

—Nunca olvidaras que yo gane.

—Nunca aceptare la derrota.

—Supongo—termina Draco.

—Creo que debemos hablar de la nueva situación de la casa.

— ¿Quieres volver a hacer elecciones?

— ¿Elecciones? ¿Quién las necesita?, ahora mando yo y pronto lo hare en todo el colegio.

—No si yo te detengo.

—Lo siento mucho querido, pero no tienes elección al respecto.

—Pediste que viniera solo para burlarte de mí—dice Malfoy.

—Al contrario, lo que quiero es que te unas a nosotros, es hora de que los sangre pura como nosotros mostremos un frente unido contra Potter—sin perder la sonrisa ni el tono encantador que estaba utilizando durante toda la conversación.

— ¿Piensas que eres mucho mejor líder que yo?

Draco se mantenía como piedra enfrente del trono, solamente sus dos guardaespaldas mostraban la incomodidad que estaban sintiendo con la plática, ellos le eran ciegamente leales, y querían romperle el cuello a la persona que estaba encabezando el golpe de estado que estaba sucediendo en ese instante.

—Te he arrebatado el control de la casa, la mayor parte de la gente que te seguía ahora me sigue a mí, creo que eso resulta significativo.

— ¿Parkinson también cambio de bando? —eso era algo que había querido preguntar desde casi el principio de la conversación.

— ¿Parkinson, bromeas?, ella me sacaría los ojos si tuviera la oportunidad, ¿es que no te das cuenta de nada, querido?

— ¿La mataste?

—Claro que no, yo no me ensuciaría con alguien de su nivel, y eso lo sabes muy bien, pero aun así no creo que este bien.

— ¿De qué estás hablando?

—Pienso que esta secuestrada.

— ¿Secuestrada?

—Mis espías son mucho más eficientes que los tuyos querido, tengo informes de que fue atacada por Weasley—le miente descaradamente, de un modo tal que Draco no pudo interpretar como mentira.

—Weasley no actuaria sin permiso de Potter—dice Draco para sí.

—Eso es más que obvio—sonriendo.

— ¿Qué estas proponiendo?

—Que tu y yo juntos tomemos el castillo, yo tendré el castillo y tu continuaras como líder de la casa, creo que es lo mejor que puedes alcanzar, lo primero que haremos será expulsar a nuestros rivales del colegio ¿Qué te parece? —Tudor se levanta de su trono y se acerca a Draco y le extiende su mano derecha, como propuesta de convenio.

—Me agrada la alianza, pero hay cosas importantes que discutir y negociar.

—Estoy de acuerdo, pero creo que lo primero es terminar con nuestros enemigos ¿no te parece, querido?

—Actuemos primero, y luego dividiremos nuestras ganancias.

Sierran ese primer acuerdo con un apretón de manos. Draco había estado deseando abandonar el lugar con todas sus fuerzas, tal vez se debiera a esto la dificultad que sintió para no correr cuando dio media vuelta para salir del gran salón.

—Creo que resulto mucho mejor de lo que esperábamos—dice Bulstrode saliendo de detrás de uno de los estandartes.

—Incluso me sorprendió a mi lo dócil que se comporto—asegura Zabini saliendo de otro de los estandartes.

—Definitivamente, de hecho no me puedo imaginar cómo es que el pudo ganar las elecciones—dice sonriendo con suficiencia.

—Lo de culpar a Potter de la desaparición de Parkinson fue una muy buena idea—señala Zabini.

—Era básico para mi plan, si Parkinson aun estuviera respaldándolo no tendría el poder suficiente como para anularlo, y el hecho de que lo convenciera para que atacara a Gryffindor, se inmolara sin remedio.

— ¿Esperas que Potter mate a Malfoy? —le pregunta Bulstrode.

—En el mejor de los casos se matarían el uno al otro, pero no creo que tengamos tanta suerte, pero lo que si espero es que se ensucien políticamente lo suficiente como para que se anulen sus influencias, al menos las de Draco, lo de Potter solo sería un bono extra.

—Uno que sería muy grande—señala Bulstrode.

— ¿Y tú qué opinas, Pansy? —dice Tudor con el mismo tono encantador que había usado con Draco.

Con un gesto un tanto melodramático, Tudor levanta la tela que había estado cubriendo su trono y la arroja al aire, el mencionado trono le llamo fuertemente la atención a Zabini pues el nunca había visto algo parecido. Era una estructura metálica de color negro, estaba compuesta por líneas que le daba una apariencia de red, pero eso no era lo que le había llamado la atención a Zabini sino lo que formaba el asiento, parecía la estatua metálica, de una mujer, que en posición fetal formaba con la zona posterior de sus piernas el asiento y el respaldo, su cuerpo era sujetado por líneas rectas a la estructura general de la silla.

—Lo siento, olvide que no puedes hablar, pero al menos quiero ver tu expresión—dice Tudor acercándose a la zona trasera de su trono, donde se encontraba la cabeza de la figura, la cual no tenia rostro solo lo que parecía ser una pequeña perilla, con la cual Sophia pudo abrir una pequeña ventana.

Zabini se impresiono mucho cuando se abrió la compuerta descubriendo el lloroso rostro de Pansy, o al menos parte de él, pues solo había descubierto de debajo de la nariz hasta la mitad de la frente.

—Supongo que con esto podrás olvidar cualquier esperanza de algún tipo de rescate, ¿no crees? —Sonriendo amigablemente—En lo personal prefiero como quedas como mueble, pero no sé si te conservare, la vieja idea de regalarte a un trol me sigue pareciendo una buena idea, pero en realidad tengo suficiente como para decidirlo luego, no queremos precipitarnos ¿verdad?

—Pareces alterado Zabini, ¿es que nunca habías visto algo así? —pregunta Bulstrode con verdadero deleite,

—Había escuchado hablar de cosas así, e incluso lo e leído, pero nunca lo había visto directamente—asegura Zabini, recuperando la compostura.

—Esa es una de las razones por las cuales nos diferenciamos Zabini—explica Tudor—, tu, Draco e incluso mi silla nueva, nacieron y se criaron en la zona de tolerancia, pero Bulstrode y yo crecimos en el verdadero mundo mágico, junto con los gigantes y dragones, donde los muggles no son más que esclavos casi animales en muchos casos, y los sangre sucia son a duras penas mejores.

— ¿Los usan como muebles? —pregunta Zabini.

—En algunos casos—asegura Bulstrode—, si se trata de alguien con magia como en este caso, el mueble adquiere ciertas características mágicas, se vuelve beneficioso para la salud y otros atributos.

—No solamente como muebles sino también como medio de transporte e incluso en la alimentación, he visto lo que los orcos le hacen a una esclava fugada, es un espectáculo que hace parecer esto un simple juego de niños—asegura Tudor.

— ¿Eso es lo que le paso a Bera? —pregunta Bulstrode burlándose.

—Zabini no sabe quien era Bera, déjame contarte que ella fue mi mascota antes de entrar al colegio, era una muggle que mi padre me compro en un mercado, era muy bonita y me divirtió mucho tenerla, desde entonces el precio de los esclavos había bajado mucho porque ahora hay muchos, creo que ahora incluso costaría menos.

— ¿Intento escapar? —pregunta Zabini.

— ¿Bera? Claro que no, pero al final de cuentas con el tiempo todos los juguetes aburren y de todas maneras no la podría traer al colegio, así que idee una forma de que pareciera que escapaba, pero la verdad es que había hecho que se perdiera, cuando la atraparon, le mostré mi estatus al líder de jauría y me permitieron ver lo que le hacían, fue muy educativo.

Fue en ese momento de que Zabini se dio cuenta de con quien se había aliado, por fue claro como el agua para él, que ellas no estaban mintiendo, ni siquiera exagerando, y tenía mucha razón con que Draco era diferente, lo había visto hacer cosas desagradables, pero no estaban ni siquiera de cerca, lo peor sería que el mismo se estaba regocijando, no en la macabra historia que seguía escuchando, pues ellas dos tenían muchas anécdotas, se regocijaba porque por fin había encontrado a alguien que no tenía ningún tipo de limite moral ni barrera que le impidiera llegar a su destino. Zabini sentía miedo y satisfacción al mismo tiempo, pues se daba cuenta que daría todo de sí para llevarla a la cima.

Hermione se había reunido con Ginny desde temprano ese día para afinar los detalles de lo que necesitarían para emprender su labor, incluidas todas las miembros de las birds of prey y su nueva adquisición. Hermione y Ginny habían ido a buscar a la profesora Tonks después de la primera clase, acababan de salir los estudiantes de la clase, cuando ellas entran, parecía que había estado esperando la llegada de las dos jóvenes.

—Necesitamos tu ayuda—dice Ginebra.

— ¿quieren que espié a alguien? —pregunta Tonks.

—Queremos que tengas un papel mas frontal—dice Ginny.

— ¿Quieres que ayude a su grupo fantasma? —pregunta Tonks, la verdad era que desde que había escuchado los rumores de los ataques que habían sufrido los Slytherin y la leyenda que habían creado, se había dado cuenta de que ellas estaban metidas en eso, desde entonces había deseado mucho unírseles, pero no había querido obligarlas a meterla por compromiso.

—Queremos que te unas a nuestro grupo—interviene Hermione—, queremos que seas una ave de caza.

—Después de tanto tiempo, apenas se les ocurre invitarme a su club—dice Tonks, mostrándose un tanto dolida.

—Si no quieres no tienes porque…—empieza a decir Hermione.

—Si quiero, claro que quiero entrar—la interrumpe Tonks—, estoy lista para la misión.

—Nuestro ataque iniciara esta noche—dice Hermione, alegre por tener un problema menos.

— ¿Cuál será mi nombre clave? —pregunta con la emoción de una persona mucho más joven.

—Y un traje también—dice Ginny igual de entusiasmada, sobretodo porque ya lo había creado, pero como Hermione no había invitado a Tonks, nunca se lo dio—Cuando nos reunamos te daré el tuyo y también te diremos tu nombre clave.

— ¿Qué vamos a hacer hoy? —pregunta Tonks.

—Atacar—sentencia Hermione.

Encontrar a Amelia no fue ningún problema, pues se encontraba practicando en el gimnasio de la torre de Gryffindor, se encontraba levantando pesas en ese momento.

—Necesitamos la ayuda de Ms. Marvel—le dice Hermione.

— ¿Seguiremos usando los trajes? —dice Amelia, recordando lo escaso de tela de su traje.

—Tu traje es el que menos enseña Amelia, no se porque te quejas tanto—le dice Ginebra.

—Ya dejen de discutir—interviene Hermione—, lo importante es que esta noche empieza algo grande, y quiero saber si estas disponible.

—Lo estoy, ya presente mis trabajos y exámenes, solo espero mis resultados, ya me esperaba que las cosas se pusieran feas al final del año. ¿Vamos a hacer lo mismo que la última vez?

—No exactamente, será más grande, más abundante y sobre todo mucho más conciso y efectivo.

— ¿Vamos a tomar el colegio? —pregunta Amelia.

—No, aunque no siempre lo parezcamos, nosotros somos los buenos, lo que vamos a hacer es pelear con los enemigos de personas como tú y yo Amelia, de personas que piensan que por no haber nacido de una vieja familia, deberíamos ser sus esclavos.

—Ustedes saben que estoy dentro.

—Gracias Amelia.

Con sus compañeras preparándose solo quedaban hacer sus propios preparativos, así que subieron al laboratorio de Hermione.

—Ginny, necesito que me hagas otro favor.

—Claro.

—Quiero que además de preparar el traje de Tonks, también me prepares otro traje, que sea igual, solo que sea de color negro.

— ¿Para que necesitas otro? —le pregunta Ginny.

—Solo es por si acaso, es posible que tengamos otro miembro.

— ¿Quién?

—Aun es muy prematuro.

—Tus medidas no dejan muchas posibilidades—casi segura de quien se trataba.

—Es irrelevante de todas maneras.

—Entonces me pondré a trabajar—yendo de nuevo a la habitación de Hermione, o mejor dicho armario para tomar sus materias primas—, podría hacer un diseño diferente para ella.

—Modifícalo si quieres, pero quiero que exista relación entre ambos.

—Como prefieras.

Mientras Ginny se encargaba de esas cosas, Hermione también tenía otras que hacer, y la más difícil era sin lugar a dudas la planeación, para la que necesitaba primera mente un mapa, y como seguramente el único mapa veras de las catacumbas del colegio estaba en la tumba de Salazar Slytherin, tendría que hacerlo ella con la información que tenia, la cual era muy buena pues tenía en sus manos una copia de toda la información que había recolectado de su propia casa, con tinta mágica y su propia varita mágica creo en un gran rollo de papel todas las entradas de las catacumbas y todo lo que pudo de los primeros pisos, pero ni siquiera ella conocía el fondo del castillo.

El mapa le había quedado muy bien, y hoy se concentrarían en las entradas que marcaba su mapa, antes ella solamente conocía una y se preguntaba si en la antigua realidad siquiera existían todos esos pasadizos, algo probablemente imposible considerando el cambio de tamaño del nuevo castillo. Durante los primeros meses del castillo, había dedicado su tiempo libre a la creación de diversos objetos, que a diferencia de los creados por Harry tenían un objetivo mucho más preciso.

Las cuatro se reunieron en una pequeña bodega cercana a la torre de los profesores, en la que solamente había viejos libros de texto que habían quedado descontinuados tiempo atrás, pero que no podían ser tirados, al menos por costumbre.

— ¿Cuántas habitaciones tiene el castillo? —le pregunta Amelia a Ginny, siendo ellas las primeras en llegar.

—Ni la más mínima idea, mientras sigamos encontrando lugares privados y escondidos no me quejare, lo único que me pregunto es que si en algún momento el castillo se utilizo a toda capacidad.

—Durante la existencia del colegio, el record de asistencia fue casi al principio, luego cayó durante los siguientes siglos, hasta que de nuevo empezó a subir y de nuevo nos estamos acercando al máximo de asistencia—Hermione acababa de entrar a la habitación y por costumbre contesto una pregunta que posiblemente era retorica.

— ¿Cómo puede ser tan silenciosa con esos sancos? —pregunta Ginebra

—Soy buena en lo que hago, pero de todas maneras ya deja de hacer comentarios sobre mi ropa, son solo zapatos, ni que fueran cascabeles—concentrada en colocar las bolsas que cargaba en una mesa medianamente destartalada. Ginebra ríe, sobre todo porque le gusta mucho poner en evidencia a su amiga y no piensa dejar de hacerlo, además de que le gustaba aun mas hacerlo cuando estaba Amelia presente, porque sabía que Hermione la ponía nerviosa.

La última en llegar fue Tonks, quien se atraso unos minutos con algunos de sus estudiantes.

—Perdón por la tardanza—se disculpa.

—No te preocupes—le contesta Hermione—, aun falta un rato para que anochezca que será la hora en la que atacaremos, antes tengo algunas cosas para ustedes—les muestra algunos brazaletes— estas nos van a ayudar cada quien usara uno en cada brazo, cuando se activan crean un campo de fuerza a nuestro alrededor es invisible y no afecta a todas las cosas solo a los ataques y cualquier cosa que nos ataque, no es invencible, pero nos mantendrá seguras más tiempo así que no se confíen.

— ¿Vamos a seguir usando polvos peruanos? —pregunta Amelia tomando sus brazaletes.

—Mejore el sistema, nuestros mismos campos de fuerza hacen difícil que seamos identificadas y además tengo esto—les muestra una pequeña pistola plateada—, esta dispara niebla y además tengo cargas de luz, por si necesitamos más métodos de huida. Además de algunas trampas extras que tengo para las entradas. Solo recuerden que brazaletes van debajo de los guates.

Era una de las curiosidades de Ginny, a los cuatro trajes le puso guantes largos, que a final de cuantas eran solo un adorno, ahora resultaba un poco mas practico, pues Hermione no quería que se enterara nadie de la tecnología que estaba utilizando.

— ¿Azul? —le pregunta Tonks a Ginny.

—Me gusta el azul, es un disfraz muy sexi ¿no te parece?

—Eso no es fácil de negar.

El traje de Tonks era muy sencillo en comparación con los de las demás era una especie de vestido blanco largo de color blanco, sin mangas y que se sujeta de su cuello sin ningún tipo de escote, tan pegado a la piel que parecía que se podía transparentar, en ambos lados del cuerpo se abre desde el fin de la cintura, dejando totalmente descubiertas sus piernas, el traje se completaba con notas y gantes largos, ambos también de color blanco. El asando del color azul no era precisamente de la ropa, sino de la piel, pues Tonks había adquirido un tono totalmente azul por petición de Ginny, además de que tenía el cabello en ese momento largo, lacio y de un color rojo fuego.

—Les presento a Mystique—la presenta Ginny.

—Un buen nombre—dice Amelia terminando de acomodar su antifaz.

—No olviden que mientras vestimos estos trajes, debemos hablarnos por nuestros nombres claves, no es necesario gritar, pues nuestros mismos campos de fuerzas nos ayudaran a comunicarnos—les dice Hermione ya totalmente vestida de la reina blanca—. Antes de irnos quiero que vean este mapa—extendiendo el rollo de papel en el que lo había creado.

—Pensé que no existían mapas de las catacumbas—asegura Amelia, aun algo incomoda por su uniforme y el de sus compañeras.

—Lo más parecido que he encontrado es este que yo misma cree con ayuda de una espía Slytherin—les explica—aquí tengo marcadas las entradas que tiene, estos serán nuestro primer objetivo, estos son objetivos que entorpecerá el funcionamiento de toda la casa de las serpientes, quiero que pongamos a Malfoy contra las cuerdas.

La antigua alineación era de Hermione en la delantera y sus compañeras protegiéndola, ahora la modificarían pues serian Hermione y Tonks las que fueran en la delantera, y aunque continuaran en un solo grupo estarían divididas en dos subgrupos, la castaña protegida por Amelia y la chica de piel azul cubierta por Ginebra.

Eran casi veinte puertas las que salían de las catacumbas algunas se usaban mas que otras y aparentemente otras hacía ya tiempo olvidadas. Era imposible saber si no habían otras más ocultas, pero con la información que tenían era suficiente para atacar. En las primeras tres no había ninguna resistencia, solamente derrumbaron las paredes y el techo con poderosos hechizos, mientras la piedra caía, Hermione arroja en cada derrumbe una pequeña pelota dorada.

— ¿Qué son esas cosas, Reina blanca? —le pregunta Tonks.

—Unas pequeñas trampas, harán mucho mas difícil reparas esas entradas y me permitirá pasar a mi sin ningún problema— a pesar del éxito que habían tenido hasta el momento se mantenían alerta, pues sabían que estaban en territorio totalmente controlados por los Slytherin.

Ellas no sabían en ese momento de los conflictos internos que estaba viviendo la casa de las serpientes, pero si se dieron cuenta de que algo no funcionaba normalmente, pues era obvio para ellas que los Slytherin tenían y debían defender su casa. No fue sino hasta la quinta entrada que se encontraron con resistencia. Tonks y Hermione se apresuraron al combate y los sorprendieron, junto con el respaldo de sus compañeras derrotaron a los seis estudiantes, los cuales parecían mas confundidos que otra cosa.

—Eso fue fácil—dice Ginebra muy alegre.

—Demasiado, Scarlet—dice Tonks.

—Definitivamente—dice Hermione pensativamente—, estos son de cuarto año a los sumo, no son de los que Parkinson organizó, creo que es gente de Tudor, a ella no le importa sacrificar a sus compañeros.

Antes de derrumbar el techo de la entrada quitaron los cuerpos de sus compañeros de estudios ahora inconscientes, los dejaron para que mas tarde los encuentren sus compañeros de casa. Al continuar con las demás entradas, se encontraron con defensas más o menos similares, aparentemente desde que se había extendido la noticia de que estaban atacando las catacumbas, las serpientes habían colocado defensas en las diversas entradas, barreras mágicas y físicas, lo más raro fue cuando iban alrededor de la mitad de las entradas cuando se encontraron dos grupos al mismo tiempo, uno de los cuales demostró tener tan bajo nivel como los anteriores, mientras que el otro demostró buena coordinación entre si, lo más extraño fue cuando el grupo más mediocre empezó a atacar de igual modo a los experimentados.

—Quiero a esos desarmados, necesito algunas respuestas—dijo Hermione a sus compañeras, por el mismo ruido de la batalla, los Slytherin no escucharon nada.

El mismo ruido que ocasionaban con los hechizos y las peleas hacía que la gran mayoría de estudiantes se alejaran del lugar lo más rápido posible, del mismo modo se puede decir de la actitud de los profesores, pues por su misma neutralidad no podían involucrarse en sucesos como aquellos.

Cuando el grupo de novatos caen inconscientes en el suelo, la pela con los experimentados fue más sencilla, pues aun confundidos por la pelea a dos bandos, dejaron inconscientes a tres y a otros dos los apresan con cadenas mágicas.

— ¿Qué está sucediendo? —le pregunta Hermione al que parecía ser el líder del grupo. El campo de fuerza que usaban no afectaba en una situación como esa, pero hacia que los rasgos fueran difíciles de memorizar, a lo mucho que podrían saber de ella era el color de cabello, pero aunque la conocieran desde hace años no la podría reconocer.

—Ustedes atacaron nuestra casa—contesta, intentando escapar.

—Eso es obvio, pero ¿porque pelearon entre ustedes? —le pregunta de nuevo Hermione.

—Tenemos que movernos rápido, reina blanca—le recuerda Amelia.

—Contesta.

—No lo sé, la casa esta vuelta loca ha habido peleas dentro de las catacumbas.

— ¿Dónde están Malfoy y Parkinson?

—Malfoy está dentro y nadie encuentra a Parkinson—las lealtades del joven parecían estar en un difícil momento, por lo cual no era raro que contestara tan fácilmente a las preguntas de Hermione.

—Ustedes son el grupo de Parkinson.

—Ella nos entreno, si es a lo que te refieres.

—No podemos quedarnos más tiempo—dice Tonks, recordándole que la estrategia que tenían se basaba en la movilidad de su pequeño grupo.

—Nosotros tenemos nuestro propio programa—dice Hermione—, si encuentran a Parkinson díganle que la reina blanca la busca.

— ¿Es una amenaza?

—Ella sabe a lo que me refiero, y por tu propio bien y de tus compañeros no te mestas mas en esta guerra.

La preocupación sobre Pansy creció por lo poco que le había sacado a sus prisioneros.

—Eso nos está tomando más tiempo de lo esperado—dice Tonks.

—Lo sé, pero quiero que continuemos, dejaremos la puerta principal para el final—dice Hermione.

— ¿Atacaremos la puerta principal? —pregunta Amelia, recordando el resultado de la invasión de Ravenclaw a Slytherin.

—Es casi imposible para nosotras tomar esa puerta, solo haremos un simulacro.

La verdad era que Tonks tenía razón, la pelea en las puertas les había quitado más tiempo del que tenían planeado, y cada puerta resultaba mas complicada, si continuaban como hasta el momento tendrían problemas muy pronto.

Cuando llegaron a las últimas puertas, las cuatro ya estaban bastante agotadas, y sus escudos necesitaban recargarse pues cada vez los hechizos los cruzaban con más facilidad, les faltaban cuatro cuando se encontraron con la defensa más difícil, pues ahí se encontraban Goyle y Craibe. Sus hechizos no eran muy buenos ni abundantes, pero tenían compañeros que compensaban esa debilidad, lo que los hacía realmente peligroso, era su gran tamaño y fuerza, además de que poseían una piel que no parecía responder a los hechizos como los demás, era como si fueran en parte dragón o algún tipo de criatura mágica.

Goyle se acerco lo suficiente a Hermione, quien al estar atacando a otros dos estudiantes no se pudo defender, el joven con su gran fuerza la toma del cuello y la levanto con bastante facilidad, para luego arrojarla hacia sus compañeras como si de una muñeca de trapo se tratara.

Con alguna dificultad, Amelia y Ginebra levantan una poderosa barrera, con la cual defenderse. Fueron tres movimientos clave, la barrera, la pistola de luz de Hermione y algunas granadas de un material parecido a la telaraña que cayeron desde uno de los puentes de escaleras que había un par de pisos por arriba del lugar.

— ¿Qué carajos eran esas cosas? —pregunta Tonks mientras corría ayudando a Hermione a caminar.

—Bombas pegajosas—le contesta—, son unas tonterías que Harry le compro a los gemelos, las cuales modifico para que funcionaran en una pelea.

— ¿Entonces el anda por aquí? —pregunta Amelia.

—Seguramente.

La verdad era que si, pues después de un par de pasillos se encontraron con Harry, quien las estaba esperando tranquilamente recargado en una pared.

— ¿Cómo les fue?

— ¿Te parece un buen lugar para hablar de eso? —pregunta Ginebra.

—Hablando de lugares tengo algo que enseñarles—empezaban a escucharse los pasos de los Slytherin que las buscaban.

Justo enfrente de donde estaba Harry, se encontraba la estatua de una gárgola, la cual con un hechizo se parte por la mitad y deja ver unas escaleras. Aun Estaban subiendo las escaleras cuando se serró la estatua, y los Slytherin estuvieron a punto de descubrir la entrada a ese pasadizo.

Cuando llegan al final de las escaleras, se encuentran con una pequeña sala circular, la mitad de la cual tenía por pared solamente cristal, por esa razón se dieron cuenta que se encontraban en uno de los últimos pisos de una de las torres del colegio, desde la cual se podía ver la gran inmensidad del bosque prohibido. El cual estaba escasamente decorado con un par de mesas largar, cuatro camas y un par de gabinetes.

— ¿Dónde estamos? —pregunta Amelia.

—Justo donde nadie se atrevería a buscarnos—dice Harry, ayudando a Hermione a sentarse en una de las camas.

— ¿A qué te refieres? —le pregunta Hermione mientras se revisa sus costillas, las cuales por suerte ninguna estaba rota.

—Tengo en mi poder un viejo mapa, creación de mi padre, en el cual están algunos de los secretos mejor guardados del colegio, exceptuando las catacumbas obviamente, y este es uno de los más olvidados. Nos encontramos en la misma torre de los profesores.

—Eso está prohibido—dice Hermione.

—Si no me equivoco fue creada para la segunda familia de un director de hace unos doscientos años, este no es el peor uso que se le a dado a esta sala.

En uno de los gabinetes habían vendas y medicamentos, en el segundo comida y en el tercero algo de ropa. Del primero Tonks toma lo necesario para curar las heridas propias y de sus compañeras, siendo ella la más experimentada en el asunto medico.

—Gracias por la ayuda—dice Ginebra, quitándose su capa y su corona.

—No se puede tomar el castillo en un solo día ni siquiera una sola de las casas, por eso pensé que necesitarían un poco de ayuda. Cuando Ron y yo terminamos lo que íbamos a hacer hoy vinimos a preparar este lugar, llevaba décadas si no es que siglos abandonado, por eso pensé que seria perfecto para ustedes, además de que le prepare un túnel extra que va directamente a los gimnasios de Gryffindor, seguramente solamente lo necesitaran un par de semanas, pero de todas maneras será un nido muy útil—les dice Harry.

Se habían extralimitado, y las cuatro se habían dado cuenta del peligro que habían corrido aquella noche, habían acabado con un numero impresionante de enemigos pero no habían sabido en que momento retirarse y ese había sido su error, tendrían que estar mucho mejor preparadas al día siguiente. Lo bueno era que también tenían una ventaja extra, pues con su nuevo nido tenían la posibilidad de moverse mucho más fácilmente entre los territorios de los Slytherin y tener una ruta de escape segura para ellas, donde podrían descansar y cambiar de identidad sin problemas.

Julieth percibía la magia, desde que era una niña se dio cuenta de que la magia existía. Una vez había tomado la varita de su hermana pero no logro hacer nada con ella, pero de todas maneras ella podía ver y escuchar cosas que los demás no podían, en ocasiones incluso cosas que ni siquiera Hermione podía darse cuenta. Era probable que se debiera al mismo escepticismo que tenía su hermana por naturaleza, pero el caso era que el lugar donde ahora vivía tenía magia.

Los pastos eran más verdes y el cielo mas azul que en cualquier lugar en el que hubiera estado, y había visto pequeñas criaturas corriendo por el bosque que había al sur del pueblo.

Solo tenían un par de días en el pueblo, pero el humor de su madre había mejorado tremendamente, sobre todo con la notica que habían recibido de que su padre regresaría al día siguiente del hospital, aparentemente la medicina mágica era realmente efectiva.

La casa que tenían era un lugar muy acogedor y las personas muy amables, sobre todo cuando se enteraron que el mismísimo Lord Potter las había enviado a vivir ahí. Eso era algo que le sorprendía mucho, la opinión que tenían las personas de aquel lord, todos hablaban de lo generoso que había sido el antiguo Lord, y que el nuevo continuaba con el mismo estilo de su abuelo, pero ella hasta el momento no tenía una idea clara de que opinar de él.

Fue el mismo día en el que llegaría su padre, cuando conoció a la persona más extraña que conocería en toda su vida.

— ¿Quién eres?

—Soy Layla Miller y se cosas.

Era una niña de unos once año más o menos, alta para su edad y flaca como un palo de escoba, Era rubia más o menos a los hombros, peinado en dos colas no muy bien hechas, los ojos de color verde, le recordaban un poco a Harry, por su ropa y apariencia parecía que vivía en la calle o en un orfanato, vestía una minifalda de mezclilla muy gastada, con medias a rallas negras y naranjas, una blusa blanca sin mangas y unos tenis negros, el único adorno que tenia era un collar muy grueso, que parecía más adecuado para una mascota que para una chica. Algo curioso era que llevaba una mochila en la espalda, pero no una de escuela sino una grande de campista, el toque lo daba una lámpara que colgaba de la mochila y una casa de campaña hasta arriba.

— ¿Qué cosas?

—Cosas, como que tu te llamas Julieth Granger—le dice con mucha tranquilidad.

—Supongo que en este mundo me tengo que acostumbrar a cosas como esta—atribuyéndoselo a la magia— ¿Qué estás haciendo aquí?

—Esperando.

— ¿A qué?

—La llegada de un pueblo entero.

— ¿Y para qué es esa mochila?

—Aun falta una temporada para que lleguen, pero no tengo otra cosa que hacer más que esperar—le contesta Layla— ¿Quieres ver a donde van a llegar?

Layla no era humana, o no como ninguno que ella conociera, tal vez fuera por eso o tal vez porque no quería que le pasara nada a una niña de diez años al meterse al bosque que prefirió acompañarla. No tuvieron que internarse mucho en bosque, para encontrar una vereda, era como si la niña conociera perfectamente el bosque, pues sabía exactamente por donde caminar. Después de un rato de caminar se llegaron a una saliente de piedra, desde donde pudieron ver la gran mansión Potter.

—Ahí es donde ahora vive tu hermana—le explica Layla.

— ¿No está en el colegio?

—Lo decía simbólicamente, ella es la reina blanca en el tablero del próximo rey.

—Me parece que solo estoy entendiendo la mitad de lo que me estás diciendo.

—Lo se

Lo que Layla también sabía era la ubicación de una línea en el suelo cercas de la mansión.

— ¿Qué es eso?

—Un portal, si atraviesas la línea llegas al mundo mágico.

Julieth era valiente y un tanto necia, si no fuera por eso tal vez no se hubiera atrevido a caminar encima de la línea y entrar a un mundo desconocido. Del otro lado era muy similar, pero pronto se dio cuenta de que era diferente, pues el lugar donde antes se encontraba la gran mansión ahora solo hay ruinas, pero no de una mansión, sino que parecía un pueblo antiguo, cuando se acercan al pueblo puede ver que se trata de granjas y casas que seguramente fueron abandonadas hace muchísimo tiempo. Era en el centro del pueblo donde se encontraron lo único que no parecía destruido, era una gran puerta de madera, la cual se encontraba en el centro sin nada alrededor.

— ¿Qué es eso?

—Un portal.

—Otro

—Este es un portal estable, y fue creado por los Potter hace siglos. El que nosotras cruzamos es un portal natural, se va serrar en un par de meses—bajando su mochila, parecía que se iba a poner a instalar su casa de campaña.

— ¿Vas a acampar aquí? —un tanto preocupada.

—Por unos días, voy a estar yendo al pueblo, pero por ahora no hay nadie que me de asilo, gracias por acompañarme, el camino es muy solitario.

—Lo mejor será que regrese, mi padre está por volver a casa.

—Nos volveremos a ver—a modo de despedida.

De regreso a su casa pro el mismo camino del bosque, se dio cuenta que la experiencia le recordaba mucho a aquella vez que le había enviado una lechuza a su hermana, se había dado cuenta de que entre todas las aves que había visto solo esa era capaz de llevar una carta a un lugar mágico. Toda la experiencia que había vivido esta a rebosar de magia, le tendría que pedir algunos libros a su hermana para saber qué era lo que le estaba pasando.

El primer día solo lo habían usado para observación, Luna mando que vigilaran todos los pasos del líder de los tejones. Lo reportes que recibió fueron muy claros, la casa había caído en total caos, era como si vivieran una especie de psicosis colectiva, parecía que habían olvidado que se encontraban en un colegio.

—Los estudiantes no van a ser ningún tipo de problema, no creo que vallan a defenderlo, pero se ha rodeado de algunos compañeros muy fieles a él, como una guardia privada, no creo que podamos comprarlos—va explicando Cho—, el les paga con otras estudiantes, de todas maneras, no me interesaría negociar con ellos, lo mejor sería que también salieran del colegio.

—Esta no es una cruzada moral—le dice Luna—, nuestro objetivo principal es su líder, pero estoy de acuerdo contigo, no podemos negociar con ellos, su comportamiento dejo de ser razonable desde hace tiempo, tenemos que considerarlo como enemigos.

—Yo también estoy de acuerdo—dice Bones—, su comportamiento es muy extraño y a varios ni siquiera los conozco, no tengo idea de donde salieron, temo que algunos ni siquiera sean estudiantes.

—Eso tiene sentido—dice Luna—, por lo que Ginebra me explico, Malfoy y Fudge se la ingeniaron para meter gente dentro de los maestros, para que trabajaran para ellos, supongo que es mucho más fácil meter estudiantes falsos.

— ¿Cómo va el plan? —pregunta Cho.

—Yo ya estoy lista, tarde toda la tarde en llevar a cabo mis hechizos, pero al fin están completos—con una sonrisa misteriosa.

Luna había escuchado detenidamente todos los informes que había recibido de la situación en el castillo. Escucho de viva voz la narración sobre los discursos que había estado dando Harry, eso le impresiono mucho, pues no tenia siquiera una idea de lo que iba a hacer, incluso le llevaron algunos de los carteles, los cuales le gustaron muchísimo, sobre todo porque se daba cuenta de que seguía estando en buen lugar en la opinión de los estudiantes, además de que no podía dejar de sentirse alagada por ver su apellido en carteles. No podía dejar de admirar la capacidad política de su compañero, con ese simple movimiento se había puesto por encima de cualquier candidato, una muestra de madures que incluso a gente del congreso lo impresionaría. Era con ese tipo de gestos que se daba cuenta de que la carrera de Harry solamente estaba empezando, quería ver como seria cuando se convirtiera en un político adulto. Claro que también estaba consciente de los ataques que habían sufrido los Slytherin, de algún modo Cho se había hecho con una fotografía de la líder del grupo terrorista, seguramente por medio de amenazas y fuerza bruta (cuando quería, la chica podía dar realmente miedo), en la fotografía se podía ver a la llamada reina blanca y la bruja escarlata, ambas usando sus sexis disfraces, el rostro mas claro era el de la reina blanca, pero era totalmente genérico, seguramente alterado por algún hechizo. Si no supiera que ese grupo era el de Hermione no las hubiera podido identificar aunque las tuviera frente a frente, pero sabiéndolo se da cuenta de que eran Hermione y Ginebra. La verdad es que había sido un movimiento realmente bueno dividirlo en tres partes, pues no se puede ganar a tres enemigos con una misma estrategia, no todo podían ser palabras, por eso existía el grupo de Hermione para hacer algo y luego negarlo.

Pero ahora había llegado su turno, seria la ultima en actuar, pero había necesitado un dia para poder colocar a su gente en lugares clave para poder observar a todos los movimientos de Diggory. Pero para el segundo día tenían una estrategia diferente, no era tan directa como la de Hermione, ni tampoco un juego maquiavélico como el de Harry.

—Empezaremos con el plan "espejo múltiple"—Luna da la orden de iniciar.

—A la orden—le contesta Cho.

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Nota del autor: Hola de nuevo, como siempre primero agradezco que sigan leyendo mi fic y les sigo encargando sus opiniones e ideas. En segundo lugar, toca hacer la presentación al personaje de Layla Miller, quien es un personaje del comic x-factor, del cual tome como molde para ponerla en este fic, cabe señalar que no es exactamente igual, pero que como me gustaba mucho ese personaje lo tomo como homenaje (nunca un plagio), su origen y futuro son muy diferentes, en este fic no existen mutantes ni nada por el estilo (al menos por el momento). Otra cosa que viene directamente de los comics, es la clasificación de los magos, de donde tome los nombres, pero yo hice las definiciones. Sin más solo espero que les haya gustado el capitulo, el cual por su longitud decidí dividirlo.