Nota del autor: Estoy de regreso con este nuevo capítulo, lo primero sería una disculpa por la tardanza, creo que es la vez que más tiempo me he tardado, y espero que no se repita. Espero que continúen leyendo esta historia y dejando sus comentarios. Hasta la próxima.
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Tudor estaba mucho más nerviosa de lo que había estado en los últimos tiempos, y esto se debía a que tenía una reunión con nadie más que con el director del colegio. Ella nunca se había sentido cómoda con él, la primera vez que lo había visto fue incluso antes de entrar al colegio, en una ocasión que había visitado a su padre en la casa que tenían en la capital. Aquella reunión no había dado ningún buen resultado, pues el director salió con la misma opinión que con la que llego, que su padre era un radical conservador, y su padre también conservo la misma opinión del director, de que era un moderado asqueroso y traidor de la sangre pura. Ahora se encontraba esperando para que le permitieran entrar al despacho del director, con una idea muy vaga de lo que se trataría la reunión y al mismo tiempo preocupado por lo que pasaría en las catacumbas, pues en esos momentos estaba anocheciendo y lo más probable era que recibieran otro ataque en cualquier momento y debería estar ahí para controlarlo en persona, pues ahora como verdadera líder de las serpientes tenía otras responsabilidades y no podía confiar en que Draco no intentara llevar a cabo un contragolpe en cualquier momento.
Cuando escucha la estatua que oculta la entrada del despacho, regresa a la realidad, era la profesora McGonagall quien había bajado las escaleras, y la mirada de profunda desaprobación no se hiso esperar. En los planes de la joven ya consideraba a la profesora una de sus enemigos más importantes, pero ahora también la tenía en su lista de personas que seguramente sufrirían fatales accidentes.
—Señorita Tudor, tome haciendo—dice el director cuando vio entrar a su alumna, el seguía sentado detrás de su gran escritorio.
—Muchas gracias—le contesta ocultado casi perfectamente el desprecio que sentía por el director.
—Me he enterado de lo que ha pasado en las catacumbas.
—No es más que la simple competencia de política escolar—contesta con algo de altanería.
—Lo que he escuchado me dice que las cosas van un poco mas allá de una simple política escolar.
— ¿Mi futuro esposo se ha quejado?
—No, el no haría algo así, y eso tú lo sabes.
—El orgullo del que pierde es algo que no podría importarme menos.
—Pensaba que en tus circunstancias estarías mucho más preocupada por la opinión del joven Malfoy
—Mis circunstancias mejoran rápidamente—refiriéndose a su matrimonio—, con la victoria aquí en el castillo, mi contrato matrimonial será muy diferente al que Draco piensa que tendremos.
—Pensé que lo cancelarias.
—No veo ninguna razón para hacer algo así—continua hablando con tranquilidad—, mi familia tiene dinero pero si quiero crecer también necesito el nombre adecuado, y Sophia Malfoy suene muy bien, lo único que necesitaba era anular a mi esposo.
Lo que el director estaba escuchando no era para nada algo que el no supiera de antemano, lo que si estaba pasando era que su preocupación por el hijo de su viejo amigo estaba creciendo, no había logrado convencerlo de que saliera del castillo, algo que si bien no hubiera resuelto su situación, podría haber evitado perder el respeto de su propia familia, El mismo se daba cuenta de que si al final realmente ganaba ella, la historia de Draco habría casi terminado, pues seguramente después de que diera a luz a algún heredero, y entonces su esposo terminaría falleciendo en circunstancias extrañas, la madre de Zabini seguramente le podría dar un montón de métodos para lograrlo sin tener mayor problema.
—No tiene ningún caso que continuemos hablando de estas trivialidades—dice el director algo arto de la conversación.
—Lo siento señor director pero yo en ningún momento he comprendido de que se trata esta reunión—dice con una sonrisa sarcástica.
—Te hice venir para recordarte lo importante de mantener las apariencias.
—Se mantener las apariencias—asegura Tudor.
—No quiero muertos—directamente.
—Yo no controlo toda la elección, solo una parte de ella.
—Tampoco quiero gente desaparecida—ignorando su defensa.
—Quiero que la señorita Parkinson aparezca—le dice enfadado.
—Yo no la tengo debajo de la capa, si es lo que piensa, mejor búsquela en los pantalones de Malfoy o de alguno de los profesores, todos sabemos de su poca moral.
—No estamos hablando de una prostituta cualquiera, sino una de las estudiantes de este colegio, el cual quieres dirigir, sin tomar en cuenta de que es una de los miembros de tu casa.
—Es una esclava, que me importa lo que le suceda—sacando a relucir sus verdaderas convicciones y prejuicios.
—Puedes pensar lo que quieras de los demás estudiantes, pero tienes un deber que cumplir.
— ¿Se lo ha dicho a los demás líderes?
—Es tu casa la que tiene ya tres estudiantes desaparecidas, mientras que las otras tres solamente uno, comprenderás porque te mande llamar a ti.
—Esto no es justo, no se me puede acusar a mí de la violencia que hay en el colegio, cuando es Potter quien no nos deja ni respirar—enfadada.
—El modo en el que superviso las elecciones no es asunto tuyo.
—Cuando saque a Malfoy del juego usted simplemente cambio de caballo, ahora es Potter, porque usted no es más que un traidor a la sangre pura y al gran Lord Oscuro, así que no me venga con regaños estúpidos.
Tudor se dio cuenta de que se había equivocado aun antes de terminar la frase, su natural mal carácter sumando al estrés que había estado viviendo había hecho que terminara desahogándose en el lugar y con la persona menos adecuada. Esto se confirmo cuando salió volando de la silla en la que estaba sentada, ni siquiera tuvo oportunidad de tomar su varita para intentar escudarse, a duras penas logro mantener el sentido después del golpe que sufrió al estrellarse en la pared.
—Niña estúpida.
—Lo siento mucho señor director—le intenta decir con tono suplicante, algo medianamente fingido, pues esta era una de las pocas veces en las que había sentido realmente miedo—, hable sin pensar, perdóneme, no lo volveré a hacer.
—Largo de aquí Tudor, y recuerda que quiero que todos aparezcan de nuevo, no pienso permitir más desmanes.
En la política del mundo mágico, el poder mágico era importante pero no indispensable, mientras se tuviera el apellido correcto eso era algo que pasaba a segundo lugar, en el caso de Tudor, ella poseía ambas cosas, aunque ciertamente no estaba a nivel del director Snape, era en su apellido en lo que ella lo superaba muy fácilmente, pero de momento ella no podía h hacer mas que tragarse la humillación y limpiarse la sangre que le había salido de la boca por haberse mordido la lengua en la caída.
—Esto no ha terminado aquí—piensa para sí misma, sobre todo porque su lengua comenzaba a hincharse—, nunca olvidare esta humillación, aunque pasen los años me vengare.
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Infiltrarse dentro de la casa de las serpientes fue relativamente sencillo, el problema inicio al intentar bajar a las catacumbas, pues casi toda la casa estaba en pie de guerra.
—Esto no me gusta—dice Ginebra, después de que entre todas dejaron inconsciente a una pequeña patrulla que vigilaba una de las entradas obstruidas.
—Debieron adivinar que lo de derribar las entradas no era nada mas que un truco de nuestra parte, seguramente tienen vigiladas todas las que conocen—recordándoles que aun ellas controlaban una que ni siquiera las serpientes conocían—, tenemos que bajar lo más posible, no quiero que sepan de donde vienen los ataques.
Los primeros pisos fueron un trabajo muy tenso, pero al bajar fueron encontrando menos resistencia, era obvio que no esperarían un ataque desde debajo de las catacumbas. Bajaron hasta que dejaron de escuchar el ruido de los estudiantes, era uno de los últimos pisos que se encontraban marcados en el mapa que habían hecho a base de los escritos de Pansy, según la información ese era territorio de Tudor. Para recuperarse entraron a una de las habitaciones la cual resulto ser una especie de sala de trono cubierto con una gran tela color rojo sangre.
—Sin lugar a dudas este es el macabro gusto de Tudor —dice Ginny poniendo más atención a su espía que realmente a la sala, solo Tonks noto la ira contenida en sus palabras—, no me sorprendería que realmente la hubiera teñido con sangre humana—refiriéndose a la tela que cubría su trono.
— ¿Cómo están? —pregunta Hermione, intentando ignorar lo macabro del lugar.
—Creo que estamos bien—después de fijarse en el estado de sus compañeras le contesta Tonks—, no podemos quedarnos mucho o nos descubrirán.
—Entonces lo que sigue…—empieza a decir Hermione pero es interrumpida.
—Ya encontré a Malfoy—les dice Ginebra, cortando la frase de Hermione, concentrada en su visor.
— ¿En donde esta? —le pregunta Hermione.
—Acaba de llegar a la sala común, está acompañado por sus dos gorilas, por eso no nos hemos topado con ellos.
— ¿Qué dice? —pregunta Amelia
—Nada importante, solo le grita a las personas que ve adelante, parece que le va dar un aneurisma si no se tranquiliza.
— ¿Esta Pansy con ellos?
—No, no la e visto en ningún lado, eso no es normal
—Tienes razón, ella es la que en realidad se encarga de la coordinación de la organización de Malfoy.
—Mejor para nosotros—dice Amelia.
—Pero no es así ¿verdad?—interpretando el rostro preocupado de Hermione.
—Estábamos en negociaciones para que ella cambiara de bando, pero no la hemos vuelto a ver, estoy preocupada de que la hayan descubierto, los Slytherin pueden ser muy crueles con los traidores.
—Tengo una idea—dice Tonks, levantando la mano.
—Miren paso de maestra a alumna—bromea Ginebra.
—No es el momento Scarlet—la silencia Hermione, quien se mostraba bastante tensa por la situación— ¿Que sugieres Mystique?
—Dividámonos, si la tenemos que buscar no podemos continuar con el plan original, si hacemos dos grupos uno puede dedicarse a buscarla y el otro continuar con los objetivos originales.
—Tienes razón, esperaba encontrarla en medio de la acción, pero la situación ha cambiado—ella conocía por su propia experiencia que los planes solo se mantenían firmes hasta que se entraba en el campo—, tu y Scarlet tendrán que buscarla, no quiero imaginarla encadenada en un calabozo. Yo soy la más conocida entre las serpientes, así que me encargare de llamar la atención, Marvel me apoyara.
—No hay ninguna seguridad de que la encontremos—le dice Ginebra.
—Tienes razón, es posible que la hayan sacado del castillo, pero no es muy probable, lo más seguro es que la tenga Tudor y definitivamente la va a tener a mano para usarla como rehén, creo que lo más probable es que este aquí, búsquenla en los territorios de Tudor, es nuestra mejor opción. Scarlet, recupera a tu espía, quiero que graves toda la información que sea posible, para que cuando salgamos la podamos revisar con mucho más cuidado.
Las cuatro jóvenes solo permanecieron lo suficiente como para que el pequeño espía de Ginebra regresara, ninguna de las cuatro llego a escuchar un suave murmullo que se escuchaba en la gran habitación. Fueron solo unos minutos, los suficientes para terminar de especificar los planes.
—No creo que tengamos ningún resultado—dice Tonks después de que Hermione y Amelia se fueran.
—Te comprendo, pero también comprendo a White Queen, ella no soportaría perder a alguien—concentrada en grabar todo lo posible, incluido el cuarto en el que se habían reunido—, haremos todo lo posible en el tiempo que tenemos y así al menos descartaremos cierta cantidad de espacio.
Mientras en las catacumbas más profundas era totalmente silencio, en lo pisos superiores de las mismas era todo lo contrario, pues Hermione en esos momentos estaba haciendo que se les callera en cielo encima a los Slytherin.
— ¿No estás exagerando? —le pregunta Amelia en un momento que se pudieron acercar.
—No siempre tengo oportunidad de desquitarme así, y de todas maneras deberían agradecer que me enviaran a mí y no al rojo—refiriéndose a Ron.
Ambas corrían velozmente a través de los pasillos, lanzando hechizos a diestra y siniestra, protegiéndose de algunos hechizos ocasionales. Era una situación de estrés, y en esas situaciones Amelia tenia la tendencia de preguntarse cosas extrañas, como en que estaba pensando Ginebra cuando estaba diseñando los disfraces, sobre todo al ponerle tacones.
—Concéntrate Ms. Marvel—gritando sobre el ruido creado por las maldiciones.
—Perdón.
—Estamos haciendo el trabajo de cuatro, no cometamos errores—cuando se acerca—, tenemos que darles el máximo tiempo posible.
El truco de la estrategia era no enzarzarse en combate uno a uno, era solo atacar por sorpresa y correr rápidamente, protegiéndose con los artilugios que habían creado Harry y Hermione. Utilizando a su favor la infraestructura de la casa de las serpientes, estuvieron dando vueltas a la sala común, bajando y subiendo en los primeros pisos. Los magos de la casa eran muy buenos pero no estaban bien organizados y mientras no intentaran acercarse a donde estaba el grueso de las fuerzas de Malfoy, todo se mantenía en cierto riesgo calibrado.
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La entrevista había sido todo un éxito, obviamente había sido dirigida para los Gryffindors y los Ravenclaws, pero curiosamente obtuvieron resultados que no habían previsto, pues a Harry nunca se le hubiera ocurrido que la profesora Sprout, jefa de la cátedra de herbologia, tenía entre sus posesiones un televisor y que lo llevara a la sala de reuniones de los profesores.
En la torre de profesores existen dormitorios para los profesores que viven en el castillo, hay otros que se trasladan por medios mágicos desde sus casas, incluido un tercer grupo los cuales son acompañados por sus parejas, quienes también pueden salir todos los días del castillo, además de las habitaciones (que mas bien eran departamentos de diferentes tamaños), tenían todo lo necesario para vivir y trabajar sin mayores problemas. Cuentan con una gran sala de reuniones y otra mas pequeña en la que se reunían solamente los maestros con mayor tiempo en el castillo. En dicha sala se encontraban conversando los líderes de las diferentes cátedras.
—Tiene el mismo talento que tenía su madre a la hora de hablar y convencer—dice el líder de pociones Slughorn.
—Es extraño, yo nunca pensé que tuviera ni gota de carisma—comenta Flitwick—, hasta el año pasado a nadie le simpatizaba, solo le temían o le adulaban.
—Yo no te niego eso, pero esto es algo muy extraño—dice de nuevo Slughorn—, cualquiera puede aprender un par de líneas floridas, pero el carisma es algo que solamente se posee, no se puede aprender.
—En lo personal lo que me sorprende es toda su estrategia—interviene Sinistra—, lo consideraba más apegado a la tradición, esto me parece un estilo muggle, tu eres la experta Charity ¿qué opinas?
—Está sacando lo mejor del mundo muggle, o al menos en mi opinión, se está manejando como si fuera un candidato muggle, es muy impresionante.
—Las elecciones se muestran mucho más complicadas de lo que hubiéramos pensado—comenta Pomfrey—, ¿saben si Minerva asistirá a esta reunión?
—Tal vez este peleando de nuevo con el director—bromea Slughorn.
—Ambos tienen reuniones hoy, aunque de todas maneras el director no estaba invitado a esta reunión—de parte de Filius.
—Podemos empezar sin Minerva—dice Slughorn—, tenemos cosas importes que discutir sobre el futuro del castillo.
— ¿Intervendremos en las elecciones? —pregunta Sinistra, un tanto nerviosa, tal vez pro que ella y la profesora Vector eran las mas jóvenes de aquel grupo.
—No es lo normal, y ni siquiera está bien que los profesores intervengan las elecciones—se queja Filius.
—Eso lo sabemos todos Filius—dice Horace—, el problema es que al menos la mitad de los profesores nuevos ya lo hicieron.
— ¿Opinan que ya se salió de control el castillo? —pregunta Vector preocupada.
—No, según lo que sabemos nuestros compañeros educadores se encuentran en espera, aparentemente siguen ordenes de alguno de los lideres de Slytherin—dice la profesora Sproud.
—Malfoy o Tudor—comenta Slughorn—, ninguno de los dos jóvenes se caracterizan por tener una mente tranquila.
—Eso hace que Potter y Lovegood tengan más problemas—dice Filius.
—Por lo que sabemos a ellos solo los apoya la profesora Tonks—comenta Sinistra—, aunque la verdad es que ella es mejor que la mayoría de los otros profesores, sigue siendo solo una.
—Sobrina de Lord Black, seguramente la enviaron para vigilar a Potter, pero aparentemente se volvió más leal a Potter que a alguien fuera del castillo—comenta Slughorn, demostrando que los profesores del castillo estaban muchísimo más enterados de la situación del castillo, muy por encima de las expectativas de cualquiera de los candidatos.
—Compañeros, lo importante no es discutir sobre las alianzas, sino fijar la postura que vamos a tomar—interrumpe Filius.
—Apoyemos a Potter—dice simplemente Slughorn.
—Creo que tu opinión se ve afectada por tu futuro financiero—se queja Filius.
—No negare que me importan mis negocios Filius, pero compara lo que pasa si gana el o gana Malfoy o incluso Tudor—con simpleza.
—El último líder fue un seguidor de Lord Dumbledore, ahora corremos el peligro de que gane un seguidor del Lord tenebroso o una seguidora recalcitrante del Lord Tenebroso—les recuerda Sproud, refiriéndose a Malfoy y a Tudor.
—Resulta muy interesante, pero olvidan que sigue siendo ilegal que nosotros participemos—les recuerda Filius.
—Eres muy conservador—le dice Pomfrey—, lo que yo propongo que hagamos es que sigamos vigilando, en estos días estoy segura de que sucederá algo grande, queda poco para el día de las elecciones y sacaran todas sus reservas, opino que hagamos rondas nocturnas y nos mantengamos en contacto, si algo sucede mucho más allá de los límites razonables intervendremos, al menos para sacar de en medio a los chicos de los primeros años, no quiero que los pisen por quedarse en medio de ambos bandos.
Cayó la noche mientras aun estaban conversando, algo que no era raro que les pasara en los días que no tenían mucho trabajo, incluso le encargaron a un par de elfos domésticos que les llevaran la cena hasta aquella sala.
—Creo que nosotras nos retiramos—dice Vector, cuando ella y Sinistra se levantan, en su opinión la reunión ya estaba degenerando en una mera discusión política, sobre todo porque a Slughorn y a Filius se les estaba subiendo el whisky de fuego.
—No se preocupen, de hoy no sacaremos nada en claro—les dice Sprout quien parecía estar en similar estado que sus dos colegas.
Sinistra estaba abriendo la puerta cuando casi choca con la profesora Minerva, quien llegaba sin aliento a la reunión.
— ¿Se encuentra bien, Minerva?—le pregunta Sinistra.
—Eso no importa—quitándole importancia al hecho de que parecía que se estaba desarmando—, colegas, parece que se nos a acabado el tiempo.
— ¿De que estás hablando, Minerva? —le pregunta Slughorn totalmente alerta, demostrando que no estaba tan borracho como quería aparentar.
—La batalla ya empezó.
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Estaba harta, realmente había llegado a su límite, el enfrentamiento que había tenido con el director Snape fue una humillación tal para ella, que había decidido adelantar sus planes unos cuantos días, al menos la parte que involucraba a Malfoy y a Potter.
Cuando se acercaba a los sótanos se encontró con Bulstrode, quien parecía nerviosa o tal vez emocionada, era probable que nunca terminara de entenderla.
— ¿Qué pasa Bulstrode?
—Están dentro—le dice crípticamente.
—Así que las rameras de Potter decidieron entrar a nuestros territorios, ¿Cómo va el combate?
—Se escondieron, la gente de Malfoy las está buscando, pero no han dado con ellas.
—Ni creo que las encuentren, nuestra casa es demasiado grande, pero eso no tiene ninguna importancia, de hecho me sirven más de lo que hubiera pensado—sonriendo tenebrosamente.
— ¿Qué estas planeando?
—Solo hacer nuestro trabajo.
— ¿Traigo a nuestra gente? —refiriéndose a los Hufflepuff y el ejército secreto que la esperaba a las afueras del castillo.
—Claro que no, ellos solo participaran en la ultima fase del plan, ahora lo que necesitamos es eliminar a los estorbos.
Tal como Tudor se lo esperaba, encontró a Malfoy casi histérico en la sala común. Para ella esto era como si la providencia le marcara el camino.
—Este no es el momento, Tudor—le dice al verla, pues realmente lo último que necesitaba era discutir con ella—por si no lo notas estamos bajo ataque.
—Tengo información importante—le dice al sacar un mechón de cabello de su bolsillo—, supongo que lo reconoces
— ¿Parkinson? —La verdad es que poco le había importado que desapareciera, pero el hecho de que alguien la robara le ofendía tremendamente— ¿tú la tienes?
—Claro que no—totalmente seria, a pesar de estar mintiendo descaradamente—, lo recibí hace un par de horas, me lo envió Potter, por alguna razón el pensó que me importaría que el la secuestrara, pero pensé que a ti te afectaría un poco mas.
—Ese bastardo—dice lleno de ira, aunque por un momento dudo sobre lo que Tudor le decía, termino por creerle porque a Tudor no le sirve de nada Parkinson, mientras que Potter seguramente esta mucho más interesado en su antigua mascota.
—El ataque de hoy no es más que otro intento para humillarnos, en esto estamos juntos—le dice continuando con su manipulación.
—Seguramente es una distracción.
—Atacar su torre sería algo que realmente le dolería.
—Dividiremos nuestras fuerzas—asevera Malfoy, como si fuera realmente él quien estuviera tomando las decisiones—, tú te quedaras para seguir buscando a las infiltradas, mientras yo tomare el grueso de las tropas y los atacare directamente.
—Yo quiero atacar—fingiendo que él estaba obrando fuera de sus designios.
—Tú te quedas.
Bulstrode y Tudor tuvieron dificultades para no reírse cuando vieron la actitud que estaba tomando Draco, era como un cordero para el sacrificio, o peor aun uno que se sacrifica por a si mismo.
— ¿Qué haremos nosotras mientras? —le pregunta Bulstrode mientras observa como Draco reúne a su gente.
—Es hora de que saques de nuevo a tu bestia, tenemos unos pajaritos que casar—con una sonrisa.
Eso hiso que Bulstrode se emocionara realmente, pues por fin tendría algo nuevo que casar.
Mientras Draco se organizaba, Tudor se acerca disimuladamente a Zabini, quien la mira como si se estuviera volviendo loca.
—No podemos hablar en este momento—le dice sin apenas mover los labios.
—Eso no importa—retirándole importancia—, Draco está muy ocupado como para que lo note.
— ¿Qué te propones? —le dice ocultando la preocupación que sentía.
—Solamente estoy adelantando un poco los planes—sonriendo pícaramente—, no te descuides.
— ¿De qué hablas?
—Que te vayas con Draco.
— ¿Estás loca? Lo van a aplastar.
—Eso no es culpa mía, además de que no es totalmente seguro, de hecho creo que la pelea estará muy nivelada.
De eso el también se estaba dando cuenta, pues poco a poco las personas parecían que se estaban multiplicando, sobre todo porque también había un grupo nutrido de Ravenclaws mesclado con Hufflepuff en menor cantidad.
—Draco no tiene ninguna experiencia en dirigir un ataque de este estilo, necesitara tu ayuda, consíguele un regalo a Bulstrode.
Para Tudor el resultado de la batalla era realmente irrelevante, si uno de ellos caía ella ganaba, si caían ambos ganaba más y le daba tiempo para actuar libremente en las catacumbas, quería desquitar su frustración con los esbirros de Potter.
Zabini dudo un poco en que era lo mejor para él, pero decidió que lo más seguro seria salir con la gente de Malfoy y buscar un lugar en donde esconderse hasta que se tranquilizara todo.
Tudor no le prestó mucha atención a la organización de Draco, ni siquiera cuando salió por la puerta principal. Solo salió de su concentración cuando vio llegar a la bestia metálica.
— ¿Me llamo, ama? —pronuncia la bestia con su vos metálica, inclinándose ante Bulstrode.
—Es hora de que rastrees a las espías que están dentro de las catacumbas.
—Si mi ama.
—No te limites, las quiero vivas o muertas—sonriendo macabramente.
—Hoy nos divertiremos mucho.
La poderosa bestia metálica se puso a rastrear los olores, un trabajo complicado debido al gran movimiento que había estado sucediendo en la casa.
—Esas mujerzuelas no deben estar lejos, estaban rodeando la sala común, intentando mermar nuestras fuerzas—comenta Tudor.
—Lo mejor será que no nos alejemos de aquí…
—Por aquí, amas—las interrumpe la bestia.
De un modo muy sincronizado, ambas hechiceras lanzan sus hechizos explosivos más poderosos. Para Hermione y Amelia fue algo que las sorprendió bastante, pues sus hechizos de ocultamiento deberían de haberlas mantenido a salvo un poco más.
Las dos jóvenes invasoras se habían extrañado mucho con el cambio de la situación, pues de pronto vieron como los defensores de las catacumbas desaparecieron de pronto, por precaución no los siguieron pues pensaban que podían caer en alguna trampa. Decidieron esperar un poco y utilizar su camuflaje para acercarse lentamente a través de un pasillo pequeño, esto fue un error pues el tamaño del túnel mejoro el efecto de los hechizos de sus atacantes, por un momento ambas pensaron que habían caído en una trampa, fue hasta que se despejo un poco la nube de polvo que pudieron ver que en la sala común solo habían quedado dos estudiantes y la bestia que había atacado a Luna y Cho, aunque los dibujos que habían hecho de la bestia eran muy exactos, era imposible que una hoja de papel representara cabalmente una aparición de esa magnitud. Las maldiciones explosivas no les habían causado gran daño a ninguna de las dos, pues los campos de fuerza de los brazaletes que ocultaban debajo de sus guantes habían absorbido la mayor parte del impacto, el daño que recibieron fue de los bloques de la pared que les cayeron encima, Amelia por su parte fue muy golpeada y probablemente tenia fracturado su brazo izquierdo, no recibió tantos golpes pero hizo que callera al suelo, mientras que Hermione recibió mas daño, siendo que ella iba adelante le cayeron encima la mayor parte de los bloques, uno de los primeros le cayó en la cabeza, lo que hizo que callera al suelo y que los demás le golpearan el cuerpo dejándola semi sepultada, imposibilitando que moviera las piernas.
—Esto si que no me lo puedo creer—dice Tudor realmente sorprendida—es nada más y nada menos que la ramera de Potter, debo decir que te queda el rubio—bromeando macabramente.
La expresión en el rostro de Tudor era de verdadero placer, aun mas cuando a la semi inconsciente reina blanca sujeta de su cabellera con la fuerza suficiente como para levantarla un poco.
—Ella es mía—dice Tudor—, si te quieres quedar con las demás no tengo problema, pero ella y Parkinson adornaran mi oficina de ahora en adelante.
La reina blanca no terminaba de recuperar el conocimiento, la única que estaba escuchando completamente era Amelia, quien estaba sintiendo verdadero miedo ante el nuevo cambio de situación.
— ¿Y tu quien eres? —le pregunta Bulstrode cuando se acerca a la segunda combatiente.
—Soy Ms. Marvel—con miedo de revelar su verdadera identidad.
— ¿Ms Marvel? Qué curioso nombre, estoy segura que cuando sientas el tacto de mi látigo te mostraras mucho más complaciente—riendo macabramente. Las palabras de Bulstrode fueron remarcadas con un apretón en uno de los pechos de Amelia—, me gustan de este tamaño.
La situación era muy apremiante, y Amelia era la única de las dos que estaba en mediana posibilidad de hacer algo, fue un momento extraño, pero agradeció tremendamente que Ginebra le hubiera colocado tacones al disfraz, pues sacando fuerzas de flaqueza, se apoyo en su brazo ileso para dar una vuelta entera para patear una capsula en el cinturón de Hermione, la cual estallo y las envolvió a las cuatro en una nube oscura. Dicha nube era imposible de dispersar con un hechizo simple. Con su maño derecha recupero su varita con la cual le fue posible mover el cuerpo de su compañera inconsciente.
Cuando sus enemigas lograron salir de la nube oscura, sus presas ya habían salido de la sala común para adentrarse de nuevo en las catacumbas para buscar a sus compañeras. Irónicamente Tudor solo sonrió.
—Es más divertido cuando las presas se defienden, Bulstrode, esta casería será más divertida así—verdaderamente entusiasmada.
Mientras Amelia corría por los pasillos, se preocupaba por su compañera, pues no había recuperado el conocimiento, aunque ciertamente tal vez fuera mejor, pues seguramente tenía ambas piernas rotas y le sería imposible caminar ya no se diga escapar, aunque ella misma no estuviera en muy buen estado pues su brazo izquierdo estaba inutilizado. Su esperanza era encontrar a Tonks y Ginebra, por desgracia no llegaron lo suficientemente lejos, pues de pronto por un pasillo perpendicular las intercepto la temible bestia metálica. La cual se lanzo velozmente hacia la reina blanca a la cual derribo de nuevo saliendo del campo en el que Amelia la había estado moviendo.
—Lo siento mucho, pero no les puedo permitir marcharse de este lugar—les dijo la bestia con su voz metálica, de algún modo a Amelia le parecía que decía la verdad.
Por la sorpresa del ataque, ella ni siquiera pudo crear ninguna defensa para defender a su compañera, fue hasta el segundo momento que lanzo su hechizo ofensivo, uno que no tuvo ningún resultado, pues solo se resbalo como agua en la piel metálica. No fue sino hasta que recibió tres hechizos al mismo tiempo que por fin se alejo de su compañera caída, los otros dos hechizos fueron de parte de Tonks y Ginebra que por fin las habían encontrado.
— ¿Qué paso? —le pregunta Ginebra al acercarse a sus compañeras heridas.
—Nos emboscaron, a esa bestia la magia normal no le hace daño—le explica Amelia.
—Ten esto—le dice Ginebra al darle una pequeña pastilla, que era un simple sedante para que pudiera seguir peleando a pesar del dolor del brazo roto.
Apenas tomo la pastilla tuvo que defenderse de un hechizo que venía de uno de los pasillos, pues por fin las habían alcanzado de nuevo. Si hubieran sido simplemente, las dos Slytherin contra las Bird of Prey no hubieran tenido ningún problema para reducir a las serpientes, pero con la bestia del lado de Tudor y Bulstrode, y ellas con Hermione inconsciente las cosas estaban en contra de las Gryffindors.
A duras penas podían defenderse entre las tres, con sus mejores hechizos de defensas lograban mantener a raya a sus enemigas.
—Esto está muy divertido—dice Tudor entre carcajadas.
—Sierra la boca, maldita—le reclama Ginebra.
—No te había reconocido Ginny—dice Bulstrode sorprendida—, así que ahora sirves a otro amo.
—Yo nunca fui tuya, perra—le contesta Ginny, empezando a perder la compostura.
—Siento disentir, fuiste mía de varias y divertidas formas querida, y creo que es hora de que regreses a donde perteneces.
Tonks casi sintió el mismo dolor que había sentido Ginny al escuchar esas palabras, la pareja de jóvenes peleo con aun mas furia espoleadas por la actitud de Tudor, pero sus defensas estaban disminuyendo rápidamente y era cuestión de tiempo para que la barrera callera totalmente.
Fue el sonido de un cristal al romperse el que se escucho cuando la bestia rompió la última barrera con un poderoso zarpazo. Tonks se adelanto un paso por delante de Ginebra y logro defenderla con su propio cuerpo, el problema era que casi pierde su brazo derecho por una mordida.
El ataque de la bestia fue lo primero que pudo ver Hermione al despertar.
Durante su última revisión con Harry para revisar el resultado de los experimentos en su cuerpo, le dio una pequeña botella de cristal con lo que parecía agua, se lo dio para un momento de peligro, y si ese no era un momento de peligro, entonces era que había perdido totalmente la perspectiva. Rompió con la boca el precinto del frasco y bebió de un trago su contenido. Bulstrode intento detenerla, pues solo ella había notado que había recuperado el sentido, pero Amelia alcanzo a desviar el hechizo.
—Que carajos es eso—dice Tudor
Era probable que Hermione fuera la mas sorprendida por el cambio que ella misma había sufrido, aunque dicha transformación no había implicado ningún tipo de dolor si que fue sorprendente. Todo su cuerpo se había convertido en lo que parecía cristal, era idéntica solo que parcialmente transparente, cualquier tipo de herida o magulladura se curaron, dejándole una cubierta totalmente lisa.
— ¿Para qué convertirte en cristal, estúpida? —se burla Tudor.
—No soy de cristal, soy diamante puro—saliendo de su sorpresa.
—Cristal o diamante, te romperé como una nuez—dice Tudor—, mátala.
Hermione se sentía totalmente recuperada, y hubiera podido evitar el ataque de la bestia con un poderoso hechizo, el problema era que su magia no funcionaba, su varita se había vuelto una simple pieza de madera. Soltando su varita pudo detener la cabeza de la bestia y aprovechando el impulso propio de su atacante cayo hacia atrás y utilizo sus piernas para patear el tronco del animal arrojándolo de este modo un par de metros hacia atrás.
—Aves, yo me encargo de la bestia, ustedes de esas dos—les indica Hermione.
Tonks retrocedió un poco para vendar mágicamente su brazo, eso no lo sanaría, pero al menos dejaría de sangrar y de dañarse por el movimiento, pues quedo amarrado a su pecho. Sin el peligro de ser atacadas por la temible bestia la pelea di un vuelco muy grande, pues ahora eran Tudor y Bulstrode las que estaban a la defensiva. Ambas notaron el problema en el que se habían metido, como no habían querido que nadie mas viera a una de sus armas secretas, no habían pedido ningún tipo de refuerzos.
Mientras que esta pelea se llevaba a cabo con veloces hechizos, la reina blanca aprovechaba el entrenamiento que había recibido de Ron en pelea de cuerpo a cuerpo, la bestia era muy fuerte y su piel metálica resultaba casi inexpugnable, pero no tenia ningún tipo de técnica, eran simples zarpazos y mordidas sin ton ni son. Mientras que Hermione peleaba a base de candados con sus brazos y piernas. La primera en caer fue Tudor, quien en un descuido no pudo esquivar un hechizo de Ginebra y cayo al suelo sufriendo varios cortes en cuerpo. Esto desencadeno la victoria de las Aves, pues con Tudor en el suelo entre Tonks y Amelia pudieron derrotar a Bulstrode.
Después de encadenar a las dos Slytherin (y de curar un poco las heridas de Tudor para que no se desangrara,) quisieron ayudar a su compañera, pero en realidad no podían hacer gran cosa puesto que su magia era inútil con la piel de la bestia. Lo que si parecía muy efectivo eran los golpes que Hermione descargaba en la cabeza del animal, con sus piernas la mantenía en el suelo y con su brazo izquierdo lo sujetaba de la cabeza imposibilitando que contraatacara. Aunque el diamante de la piel de la chica se estrellaba contra el metal de la de la bestia, no le hacia ninguna abolladura, pero la cabeza empezaba a perder forma. Hermione no la soltó hasta que termino de sentir los estertores.
— ¿Está muerta? —le pregunta Amelia, mientras la ayuda a separarse del animal.
—No lo sé, ni siquiera sé que tan viva estuvo, no se diga ahora.
— ¿Cómo te sientes? —le pregunta Tonks
—Bien, la verdad es que no me siento diferente—tocando sus brazos de diamante.
— ¿Realmente estas hecha de diamante?
—Supongo que ahora soy mi propia mejor amiga—dice con un poco de humor- no me mires así, no te voy a dar mis uñas para hacerte un anillo.
— ¿Así te vas a quedar?
—Espero que no—dice antes de sacar otro pequeño frasco, esta vez de color negro, el cual al beberlo le regreso su aspecto normal.
— ¿Qué hacemos con ellas?—pregunta Tonks, sin alcanzar a ocultar la ira que sentía hacia las dos caídas.
—Nada, de momento no podemos hacer que paguen sus crímenes, pues nosotras tampoco deberíamos estar aquí, quítenles cualquier cosa que nos pueda ser de utilidad, cualquier nota, joya, incluso traigan la ropa, no sabemos que podamos obtener de ello, luego amárrenlas, las dejaremos aquí.
Mientras sus compañeras hacían lo que les había encargado, la líder se dispuso a preparar a la bestia, creo gruesas cadenas con las cuales enredo las patas y la cabeza de la misma, no quería que cuando despertara tuviera que volver a pelear con ella, pues no sabía si el resultado volvería a ser el mismo.
— ¿Nos la vamos a llevar?—pregunta Amelia un tanto preocupada.
—Definitivamente, no sé lo que estén haciendo los Slytherin pero no podemos hacer nada al respecto, a duras penas estamos de pie, tenemos que ir y recuperarnos, y esta bestia es la parte principal de nuestro botín, tenemos que averiguar como la hicieron, no quiero salir mañana y encontrar cinco iguales.
— ¿Y Parkinson?—pregunta Ginebra.
—Si no la pudimos encontrar, tendremos que intentarlo otra vez, pero no sobreviviremos si los Slytherin regresan antes de que nos hayamos ido, tendremos que recuperarnos.
El temor de lo que estuviera pasando fuera de las catacumbas fue lo que sintieron las jóvenes mientras regresaban a su escondite, hubieran querido ir a ayudar pero sabían bien que si lo hacían se convertirían más en una carga que en una ayuda debido al estado en el que se encontraban.
Los pasillo estaban desiertos, lo cual agradecieron, y pudieron llegar a su escondite sin ningún tipo de problema, ya dentro Hermione subió por las escaleras que conectaban el nido para poder dejar a su prisionera en el laboratorio, su preocupación subió mas al ver que Harry no estaba.
Al regresar vio como entre sus tres compañeras se dispensaban atención médica, el problema era que ninguna tenía aquella especialidad, así que aunque estaban mejorando, Hermione decidió enviar su Patronus a Luna para que ella misma viniera a ayudarlas.
— ¿Le revelaste nuestro escondite?—sorprendida.
—No tengo muchas opciones, y es en la mejor que podemos confiar, muchos médicos quisieran saber todo lo que ella sabe, y de las que saben guardar un secreto.
Aquel día seria seguramente uno de los más activos que hubo durante toda aquella campaña, el primero fue cuando los Slytherin aplastaron a los Ravenclaw, el segundo fue cuando las serpientes quisieron hacer lo mismo con los leones.
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Fuera de la casa de las serpientes, nadie esperaba un ataque con tal fuerza ese día, pero el rumor de que habían empezado a marchar hacia la torre de Gryffindor corrió muy rápido, la red de informantes que había creado Ginebra fue la primera que le hiso llegar el mensaje a Harry y a Ron, quienes aunque sorprendidos estaban bien preparados.
—Esto no me gusta- le comenta Harry mientras preparaban a las personas, algunos de los cuales tuvieron que dejar sus clases.
—No veo porque, yo pienso que será divertido-flexionando sus grandes brazos a modo de calentamiento.
—No me refiero a eso, quiero saber que es lo que hiso que cambiara de parecer de pronto.
—No sé qué decirte.
— ¿Tú qué harías en mi lugar?
—Usar la técnica que a pasado de generación en generación en los Weasley, atacando de frente y sin rendirme-realmente entusiasmado.
—Supongo que es un modo de hacerlo
Fue un Slytherin el primero que dio el aviso, el cual le llego a un Ravenclaw y luego a un Gryffindor, ese fue el modo en que se enteraron del próximo ataque dese el momento en el que Draco empezó a llamar a todas sus fuerzas, fue gracias a esto que fue posible que todos los leones que combatirían llegaran, incluido un buen grupo de Ravenclaws, que eran guiados por Cho.
—Nos acabamos de enterar, acabábamos de terminar una misión de parte de Luna, y pensamos que podríamos ayudar, no creí que fuéramos a llegar a tiempo—les dijo Cho al encontrarse con ellos.
—No te preocupes creo que hay para todos- comenta Ron.
—Eso espero, rojo.
— ¿Vendrá Luna? —le pregunta Harry.
—No si Neville la ve primero-dice Cho—, Luna es una gran hechicera, pero los duelos no son exactamente lo que mejor se le da así que intentara detenerla.
—Pero si ella ya dirigió un ataque por su cuenta—le dice Harry.
—Fue diferente, en ningún momento esperamos que ella peleara en primera línea.
—Si viene no le digas nada Cho, pero mantengámosla en la reserva, puede que no sea la mejor duelista, pero sin lugar a duda es la mejor curando, la necesitaremos.
Cuando al fin todos los Slytherin estuvieron reunidos en sus catacumbas, iniciaron su marcha, esta vez no fue como cuando lo hicieron los Ravenclaws, en esta ocasión marchaban en silencio y ordenadamente, se habían preparado para algo así todo el año. Sabían que eran buenos en lo que hacían, el problema era que no confiaban que su líder supiera bien que es lo que estaba haciendo, se le veía furioso e inestable, se daban cuenta que había ordenado el ataque en un momento de gran ira, solo deseaban que esa misma ira fuera suficiente como para poder vencer en la batalla que se aproximaba.
La entrada de Gryffindor era muy diferente a la entrada de Slytherin, lo primero era obviamente que tenía muchos menos pasajes, para llegar se tuvieron que acercar por un solo pasillo, amplio y sin las escaleras y puertas secretas de las cuales se habían servido los Slytherin para defenderse en el primer ataque.
Lo que más sorprendió a los Slytherin fue que al llegar se encontraran con un grupo de Gryffindors perfectamente formados enfrente de la entrada principal, en una especie de cuña en cuya punta se encontraban Harry y Ron, quien sujetaba su multi arma en las manos, en estos momentos convertida en un martillo de construcción. Como si se tratara de un enfrentamiento entre ejércitos antiguos ambos líderes se acercan al punto medio entre los dos grupos.
— ¿Qué es lo que quieres Draco? —le pregunta Harry muy serio.
—Sabes a lo que he venido, tú me robaste algo que me pertenece y la quiero de vuelta.
—No tengo idea de lo que estás hablando.
Ninguno de los dos había alzado la voz lo suficiente como para que alguien más los escuchara.
—Tu ambición no tiene límites, Potter, pero porque robarla, eso no lo entiendo, te la hubiera vendido, o en su momento te la hubiera regalado, pero el insulto de robármela no lo puedo tolerar.
—Estas delirando, Draco, pero si lo que quieres es pelear te aseguro que quedaras satisfecho, no dirás que no te di la oportunidad de irte.
—Que así sea.
Dejando de lado el protocolo el que dio el primer golpe fue Harry, quien tomando la iniciativa da un fuerte derechazo directo al rostro de su rival, casi rompiéndole la mandíbula. A los Slytherin les tomo por sorpresa, pero pronto Draco da la indicación de atacar (a señas de cualquier manera), intentaron alcanzar a Harry pero este ya se había reincorporado a sus filas.
Los Slytherin marcharon en bloque, o al menos lo intentaron, pues debido a su gran numero, perdieron la formación y atacaron de diferentes modos, unos se dispusieron a pelear de cercas con contrincante en particular, otros intentaron pelear a distancia, el problema inicio realmente cuando los grupos extras de Malfoy intentaron unirse a la pelea, ellos debían de haber esperado, pero en un momento el segundo al mando del grupo, Zabini desapareció por uno de los pasillos, ante la duda atacaron, lo cual empujo a sus propios compañeros hacia el frente, impidiendo que pudieran atacar de lejos y que los que peleaban de cercas, perdieran el espacio para hacerlo.
De pronto la situación pareció decantarse para los Slytherin y sus aliados, pues los Gryffindor empezaron a retroceder por el peso del gran numero de atacantes, al estar ellos a espaldas con la pared, no parecía que tuvieran mas opción que extender su line, quedando ahora en una cuña invertida, en dicha punta continuaban peleando Harry y Ron, mientras que Draco había sido devorado por la misma multitud que el había comandado.
—Pelean bien estas serpientes—dice Ron, después derribar a un Ravenclaw de gran tamaño con un golpe de su masa a las rodillas del atacante—, no pensé que duraran tanto, pero ya me canse de hacer el ridículo.
—Todo es parte de un plan, le contesta Harry.
—Y lo entiendo, pero se están burlando de nosotros.
—No te preocupes, cuando ganemos dejara de importar sus burlas. Es hora de que llames a los refuerzos.
Más alegre que hace unos momentos Ron levanta su gran mazo, del cual hace salir chispas rojas y doradas, los colores de su casa, las cuales sirvieron de señal para que los refuerzos salieran de su escondite.
Era un grupo pequeño, pero eran los mejores de Gryffindor y los mejores dentro de la organización oficial de Ravenclaw y eran comandados por Cho, quien parecía ansiosa por entrar en combate.
Tal vez fue en ese momento que se dieron cuenta de que habían caído en una trampa, y que incluso habían cooperado con ella. Aunque los Slytherin habían superado en número a los Gryffindor, con la ayuda de la gente de Luna se ponían casi en igual número, aunque los atacantes seguían siendo unos pocos más que los defensores, pero los números habían dejado de ser algo que les ayudara, sino que ahora era un lastre. Pues el repliegue que habían efectuado los Gryffindors lejos de ser una victoria para las serpientes fue algo que los condeno, al hacer que extendieran la línea les permitió empezar a rodearlos poco a poco y al momento en que llegaron los refuerzos, cerraron un círculo alrededor de ellos, quienes ahora intentaban defenderse de ataques por todos los flancos al mismo tiempo. El caos que esto causo en sus filas fue tremendo, chocaban entre ellos e incluso sus hechizos caían en sus propios aliados, aunque entre todos lograron crear defensas que alentaban su caída, eran solamente darle más tiempo a su agonía, pues el campo de sus hechizos se reducía poco a poco y caían uno por uno.
De pronto una de las partes del circulo donde menos fuerza de aplicaba cedió por un momento, esto de debió a que los enormes guardaespaldas de Malfoy arrojaron con su gran fuerza a los que intentaron frenar su paso. Parecía que los hechizos que les lanzaban eran poco útiles contra ellos dos. Entre ambos cargaban a su líder, quien había quedado inconsciente en algún momento de la batalla. Por desgracia de esto no se enteraron ni Harry ni Cho, para que pudieran enviar gente a seguirlos, así que internándose en el colegio pudieron escapar.
La pelea continua hasta que uno de los Slytherin empezó a gritar que se rendía, a lo que pronto los pocos compañeros que le quedaban empezaron a gritar lo mismo. Los Gryffindor se detuvieron por orden de Harry.
—Arrojen las varitas y sus armas en este instante—les ordena, a lo cual los Slytherin pronto obedecen.
— ¿Qué hacemos ahora? —pregunta Ron.
—Limpiar el desastre, tenemos que enviarlos a todos a la enfermería, luego cobrare a la casa de Slytherin todos los daños causados.
— ¿Qué sucederá con Malfoy? —le pregunta Cho, quien se acababa de acercar a ellos.
—Tal vez lo expulsen, no lo sé, pero de todas maneras dejo de ser importante, este día perdió su casa y su posibilidad de ganar.
— ¿Entonces ya ganamos? —Pregunta Ron—, Malfoy era el mas poderoso de los rivales y el favorito a final de cuentas.
—Fue el favorito, pero aun así estas equivocado mi amigo, aun falta la peor parte, aunque es solo un presentimiento tengo toda la seguridad de que mi verdadero rival en esta batalla no fue Malfoy sino Tudor.
—No será mayor problema.
—Eso espero, pero por las dudas quiero que alguien envié un mensaje a Hermione, quiero saber cómo les fue a ellas.
—Les enviare mi Patronus—dice Cho—, me parece que Luna esta con ellas, cuando termino la pelea recibió uno, no sé si era el de Ginebra o el de Hermione, pero partió rápidamente a su encuentro. También me preocupa que estén bien.
—Hazlo así, aquí aun queda mucho trabajo que hacer, Ron, busca a Neville para que los ayude a reorganizar el lugar, yo tengo que ir a hablar con los profesores.
—Porque siempre te escapas cuando hay trabajo que hacer—se queja Ron a medio de broma.
—Es la ventaja de ser líder, viejo rojo—le dice sonriendo, más relajado después de la victoria.
Era como un juego de ajedrez, cada uno tenía un tipo de movimiento y una obligación, todos eran importantes en igualdad, pues si faltaba una las demás no podían cumplir su misión. Los primeros eran los peones, todos eso buenos estudiantes y amigos que habían peleado hoy bajo su comando, luego estaban las torres, fuertes y desidias como lo eran Ron y Cho, que desprendían seguridad y fortaleza con su mera presencia, luego estaba los alfiles como Ginebra y sus compañeras, agiles y ligeras que hacían trabajos que pocas personas podrían hacer, los caballeros, personas con una presencia y autoridad que los anteriores no tenían o al menos que no explotaban, Luna era el mejor ejemplo era su caballero que dirigía un ataque en diferentes flancos y a su propia manera, en un momento peleando cuerpo a cuerpo, luego curando heridos y luego con su propia diplomacia, aun quedaban dos piezas más, la más cercana a él, su reina, su lealtad era total y su dedicación no tenia duda, lo mismo ayudaba con su gran mente que dirigiendo a un grupo de ataque rápido como lo eran sus aves, ella era su principal apoyo, ahora solo quedaba una piensa, la que el mismo representaba, el era el rey, la piensa con más peso y responsabilidad, su apoyo en una pelea como la que habían tenido era innecesaria, pero a el le gustaba estar al frente de los ataques, su verdadera responsabilidad y donde realmente aportaba su ayuda a la misión que tenían y por la que luchaban, era su palabra y su propio intelecto, su talento para negociar con sus enemigos y con sus superiores, el mismo con el que había sacado provecho en todas las oportunidades durante las elecciones, con el cual había conseguido que ninguno de los suyos fuera expulsado, y su intelecto con el cual había creado cosas asombrosas, muchas de las cuales ni siquiera Hermione tenía información total de ellas, aun no era momento de mostrárselas, pero ese momento se acercaba rápidamente. Pero él no era ególatra, ni orgulloso como lo fueron y son sus rivales, ya fuera la locura de Fudge, el orgullo de Malfoy o la megalomanía de Tudor, el no se consideraba mejor que sus compañeros, y no lo era, y probablemente por eso habían ganado hasta el momento, era un rey que peleaba y ayudaba al niel del peón, y esto no degradaba al rey, sino que impulsaba al peón. La principal debilidad de sus contrincantes y enemigos era olvidar el valor que tenía una sola persona, la gran ventaja que el obtenía al saber valora a sus compañeros. El comprendía que a pesar de ser la pieza del rey, seguía siendo una simple pieza en el tablero, con mas responsabilidades, pero no por encima de sus compañeros.
Recordando sus clases de historia en el mundo muggle, se le vino a la mente el lema de la revolución francesa, libertad igualdad y fraternidad, muchos muggles habían muerto por ideales parecidos, y dentro del mundo mágico esta pelea continua, y probablemente era este tipo de conceptos los que demostraban más importancia que la lucha entre los sangre limpia y los muggles nacidos. Seguramente es una lucha que viene en la sangre humana, y que surge siempre frente a la tiranía, desde los tiempos de Espartaco hasta la misma lucha que él está viviendo. La pelea seria larga seguramente sobrevivía mil a años a su propia muerte y a la del lord oscuro, para entonces serán otros, con palabras diferentes pero con conceptos similares los que continuaran la lucha.
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—Es muy interesante lo que me informa señor Potter—le dice la profesora McGonagall después de haber escuchado el relato de la lucha que había sucedido a las puertas de Gryffindor.
—Los daños materiales fueron en todo caso mínimos, pero aun así deben ser resarcidos por los atacantes.
— ¿Estarías dispuesto a pagar los desastres que han azotado a los Slytherin recientemente? —le pregunta McGonagall.
—Yo no he dirigido un ataque contra los Slytherin profesora—se defiende, cuidando cuidadosamente sus palabras.
—Eso es cierto, ¿usted qué opina profesor Slughorn? A final de cuentas usted es el encargado de Slytherin.
—Yo apelo a la conciliación profesora Minerva—contesta—, todos debemos ser consientes de que estamos e unas circunstancias muy especiales, estas elecciones no son como todas las anteriores, así que no se le puede echar la culpa a los estudiantes que exageran un poco su demostraciones de apoyo a sus propias casas.
—Creo que estas usando sutilezas para describir problemas mucho mas profundos—le dice Flitwick.
—Todos las usamos mi querido amigo, mi deber es cuidar los intereses de mi casa, y creo que tenemos varias cosas que negociar.
—Esta no es una negociación profesor—interviene McGonagall.
La reunión estaba llevándose a cabo en la torre de los profesores, en la cual solo asistieron los cuatro profesores representantes de las cuatro casas, el director también debería de haber asistido, pero le encargo a McGonagall dirigir la reunión Lo representantes de Ravenclaw, Gryffindor y Slytherin parecían dirigir la discusión, pues la profesora de Hufflepuff parecía poco interesada, desde hace un tiempo no participaba mucho en las reuniones de profesores.
—Claro que no es una negociación, pero se podría hacer una pequeña petición.
—Supongo que podemos hablar—dice Harry.
—Dentro de mi csa ha habido muchos problemas internos, me avergüenza admitirlo pero pienso que le es imposible al joven Malfoy controlarlos, pienso que es complicado culparlo de lo que está pasando.
— ¿Tiene usted a un culpable mejor? —pregunta Flitwick.
—No me refiero a eso, solo pienso que si el joven Malfoy, se encarga de todas las reparaciones y compensa a los Gryffindors, debería de continuar en la escuela y en su cargo. Así tendría mucha más legitimidad frente a sus compañeros y tendría mas autoridad para controlarlos. Debemos tener en cuenta que los ataques que han sufrido en las catacumbas, han puesto muy difícil la situación en esta casa.
— ¿Usted qué piensa de eso joven Potter? —le da la palabra McGonagall.
—Yo también estoy al tanto de lo que ha pasado en la casa de Slytherin—intentando ser lo menos preciso posible, para evitar algún error—, y pienso que la sugerencia del profesor es muy razonable, y yo estaría dispuesto a aceptarlo.
—En ese caso, profesor Slughorn, será su responsabilidad hablar con el joven Malfoy, que se de cuenta de la situación en la que se encuentra o que abandone el colegio estas últimas semanas, cualquiera de las dos es aceptable para nosotros—sentencia McGonagall al estilo de un juez.
—Nos mantendremos en contacto—le dice Harry al representante de Slytherin—, haremos el arreglo lo antes posible.
—No te preocupes, ya arreglados estos puntos ponernos de acuerdo será fácil lo demás.
—Joven Potter, en este momento le recuerdo que las elecciones aun no han terminado.
—Soy consciente de ello.
—El director hablo con la señorita Tudor, y ahora quiero decírtelo a ti, no queremos que estas cosas sigan pasando, somos consientes de todo lo que están apostando en esta contienda, pero debes recordar, mantenerlo en los límites razonables.
—Daré mi mejor esfuerzo, pero si pienso que mis compañeros están en peligro, obrare en consecuencia.
—Solo no des el primer golpe—dice la profesora.
—Comprendo, y espero cumplirlo.
Harry no podía quejarse de los resultados de la reunión, podía obtener una ganancia sustancial de parte de los Slytherin, además de que había logrado que Malfoy no fuera expulsado, aunque esto suene raro él no quería que lo expulsaran, además de que es mejor saber en donde están tus enemigos, hay algo más importante pues a final de cuentas si comparaban a Malfoy con Tudor era un moderado, Draco tenía muchos vicios, le gustaba la bebida y era un tanto pervertido, y propenso a la violencia, mientras que Tudor era una sádica total, enferma y maquiavélica, si lograba hacer que Malfoy realmente retomara el poder de su casa, por encima de Tudor, tendría todo el castillo asegurado, sobre todo porque ahora la permanencia de Malfoy en el colegio, dependía totalmente de él. Le sorprendía un poco que McGonagall no dejara salirse con la suya tan fácilmente.
