Para un licántropo siempre era complicado mantener una línea clara del tiempo que pasaba transformado, incluso no fue sino hasta que se creó la pócima matalobos que pudo estar consiente en esos momentos, aunque después de regresar a su forma normal tuviera problemas para saber qué cosa sucedió antes que otra, lo recordaba todo pero no el orden. Incluso ahora que puede controlarse había pasado noches con su esposa, aunque el le hubiera prohibido acercársele, cuando está en ese estado, el no se controla del todo bien, incluso muchas veces la había poseído en ese estado, algo de lo que ella lejos de quejarse le había agradado, pero el no estaba del todo seguro, pues seguía pensando que era peligroso.
Pero ahora no era tiempo para añorar a su mujer, (era extraño como cuando era un lobo se volvía mas posesivo), acababa de llegar a un mundo diferente, fue un instante el momento que tarde de cambiar de un mundo a otro, era obvio que había algún tipo de maldición que hacía que cualquier criatura mágica, cambiara instantáneamente de mundo, en mi caso al convertirme en hombre lobo me gane un boleto de ida.
El lugar, era extraño, no era como la diferencia que había en otros países entre ambos mundos, era como si hubiera llegado a un mundo totalmente diferente, el cielo no era azul, sino de un color rojo, un tono que al paso de las horas no cambio, era como si todo ese mundo estuviera en la penumbra.
Fueron solo unas horas las que duro su transformación, al perder su forma también fue como si su magia fuera robada.
En ese momento se dio cuenta que estaba en un buen problema, pues en su interior sabía que no podría valerse mucho de su magia, pues tendría que guardar la que le quedaba para regresar, así que no podía estar desperdiciándola.
Había una poderosa magia en el ambiente, si no hubiera sido por sus barreras mentales, habría perdido toda la magia y posiblemente su capacidad de razonar.
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A pesar del siempre tranquilo carácter de Luna, en cuanto vio el estado de sus compañeras se puso a trabajar con premura y profesionalismo, retiro los vendajes que se habían malamente colocado y se puso a soldar huesos rotos, cuando se dio satisfecha de las heridas internas, se dispuso a curar las heridas externas, para las cuales uso valsamos que traía en su mochila, cuando vio que las heridas se serraban las mando a bañarse, para lo cual les dio también cierta poción que al combinarla con los jabones ayudaba a sanar los cuerpo heridos. Al salir de las duchas las cuatro habían retomado su apariencia habitual (Tonks tenía la apariencia que utilizaba cuando se disfrazaba de estudiante, para que no la reconociera Luna), las cuatro vestían gruesas batas de baño con los colores de Gryffindor, que las cubrían hasta os tobillos, exceptuando la de Hermione, que ni siquiera en esos momentos podía olvidarse del protocolo con el que vivía, su bata le dejaba descubiertas la totalidad de sus piernas y una buena porción de su pecho, aunque sus compañeras lo notaron, prefirieron no señalarlo.
—Porque no me dicen de una vez que les paso.
—Ganamos, eso paso—le contesta Ginebra, ya recostada en su cama—, aunque todos nuestros huesos digan lo contrario.
—Se veían peor de lo que estaban, saldado el problema de sus huesos rotos, lo demás es cosa fácil—les explica Luna—, una buena noche de reposo y unas cuantas pócimas más y estarán como nuevas.
—Te agradecemos tu ayuda Luna—le dice Hermione—, la verdad es que aunque nuestra misión tuvo éxito, pagamos un precio alto. Pero primero cuéntanos que a pasado en la superficie, estamos muy preocupadas, pues vimos a los Slytherin marchar fuera de sus territorios.
—Y sí que lo hicieron—contesta Luna, sentada en la misma cama en la que reposa acostada Amelia—Malfoy reunió a todos los que lo apoyaban y debo decir que eran más de los que hubiéramos esperado, marcharon orgullosos hasta la torre de los Gryffindors, pero los espías que Ginny había entrenado ya habían dado la voz de alarma, así que el mismo Potter ya lo estaba esperando fuera de su torre, al frente de todos sus hombres.
—Es un necio, el ya no se puede arriesgar tanto—interviene Hermione, quien escuchaba atentamente el relato de su amiga.
—Tal vez tengas razón, pero el valor de ser el primero en entrar al combate y el último en salir es algo que le dio más valor a sus compañeros, que no pudieron hacer menos que lo que había hecho su líder. Pero regresando a lo que les explicaba, antes de que los Slytherin llegaran al territorio de los leones, mi compañera Cho también fue informada de lo que estaba pasando y no tardo en reunir un grupo de mi propia casa, incluida yo misma, que fuimos a prestar ayuda a nuestros compañeros. Siguiendo el plan que Potter había diseñado, esperamos hasta que se nos fue dada la señal para atacar, cuando nos unimos a la batalla pudimos entre todos dar cuenta de nuestros enemigos, y así alzarnos con la victoria.
—Tienes un modo curioso de contar las cosas ¿lo sabías? —le dice Ginny con humor.
—Me gustan los cuentos, no me puedo resistir.
— ¿Hubo muchos heridos? —pregunta Hermione regresando a la conversación.
—No hubieron muerto, lo cual agradezco, pero ciertamente hubieron muchos heridos, sobretodo Slytherin, Cuando venia hacia aquí Cho, Neville y Ron estaban organizando todo para llevarlos a la enfermería.
—Una gran victoria entonces—dice Amelia.
—Ciertamente—le contesta Luna— Considerando esa cara de angustia que pones Hermione, te diré que Harry salió casi ileso, y la última vez que lo vi iba a hablar con los profesores, así que no me sorprendería que se diera una vuelta por aquí de un momento a otro.
Ya más tranquilas después de escuchar que todo seguía a pedir de boca en el colegio, se dispusieron a poner al corriente a Luna de los acontecimientos en las catacumbas.
—Tudor y Bulstrode—dice Luna—, son malvadas y crueles aun comparadas con personas malvadas y crueles, según los rumores que he escuchado, la delegación de senadores de los sangre pura, le enviaron una carta de apoyo a Tudor, aunque no parezca mucho, entre los Slytherin eso es muy significativo, muestra que Tudor desplazo a Malfoy como su representante en el colegio.
—Tendremos que tener mucho más cuidado de ahora en adelante.
—Yo sé que es malvada desde hace mucho—dice Ginny.
—Se te hará justicia Ginny—le asegura Hermione—, esto ya se salió de control, hasta donde sabemos ya a cometido crímenes mayores, pero tendremos que buscar evidencias solidas.
—Lo que trajimos será muy útil—dice Tonks.
— ¿Qué trajeron? —pregunta Luna.
—Tomamos las pertenencias que traían Tudor y Bulstrode, además de que tomamos un prisionero.
— ¿Prisionero? ¿A quién?
—La bestia metálica que las atacaron a Cho y a ti.
— ¿La capturaron? —muy sorprendida—,no puedo imaginarme como.
—Espero que me ayudes para llevar a cabo una autopsia.
—Te ayudare.
Cuando acordaron como llevarían a cabo el trabajo con la bestia, escuchan que la puerta se abre.
— ¿Interrumpo la "noche de chicas"?
Era Harry quien había llegado, y por su semblante parecía que había obtenido lo que quiera. Había viajado por el túnel que conectaba su piso con aquel escondite.
—Solo les contaba como habíamos luchado contra mil Slytherin—le dice Luna totalmente seria—una batalla digna de canciones y poemas.
—Pero te falla descaradamente tu capacidad de contar Luna, pues yo al menos consideraría que habían dos mil guerreros entre nuestros enemigos—continuando la broma de Luna.
—Tienes toda la razón, el problema era que quería aparentar humildad ante nuestras compañeras, solo eso, y que no quedaran tan impresionadas ante nuestras hazañas.
—Es que cuando se vuelven lideres de una casa, se les inunda el cerebro de fantasías—dice Ginny.
—Solo nos divertimos un poco—dice Luna—, supuse que terminarías viniendo aquí, pero pensé que lo harías mas tarde.
—Termine pronto, y debo decir que ya no aguantaba a Neville, debiste decirle a donde ibas.
—En ocasiones me sobreprotege, pero esta noche creo que me gustaría que me protegiera, por alguna razón lo estoy extrañando mucho, así que me retiro. Si se sienten mal de nuevo infórmenme, sobre todo ustedes tres—señalando a Tonks, Ginny y Amelia—, pienso que van a estar bien, pero prefiero ver como se despiertan mañana.
Luna sale del escondite por la puerta secreta en uno de los pasillos para asi regresar con aquel que la espera. Cuando se cierra la puerta Harry también se dispone a marchar a su propia torre.
—Yo también me retiro—se levanta de su silla, casi ignorando la expresión de decepción que pone Hermione—, a, pero ahora recuerdo que venía buscando algo que les había prestado.
— ¿Qué cosa? —pregunta extrañada Tonks, aunque Ginny ya tenía una sonrisa en el rostro pues sabía de algo que le pertenecía, y que estaba con ellas.
Sin apenas dificultad Harry levanta a Hermione en sus brazos, algo sorprendido ella se sujeta de su cuello.
—La necesito de vuelta, luego se las presto, pero sigue siendo mía—les dice Harry.
—Te comprendo—le contesta Ginny, quien casi involuntariamente había tomado la mano de Tonks—, más allá de lo que piensas.
—Eso espero. Que pasen buena noche.
Amelia de pronto se sintió bastante incómoda, pues se daba cuenta que sus dos compañeras preferirían tener la habitación para ellas solas, intentando darles al menos algo de privacidad sierra las cortinas que rodean su cama y se pone a dormir lo más pronto posible, algo fácil considerando lo cansada que se sentía
—Nos recomendaron quedarnos en cama Ginny—le recuerda Tonks, cuando ve a su chica entrar en su cama y con su varita serrar las cortinas.
—Y yo sigo las indicaciones de mi doctora, solo que no especifico en cama debo de permanecer—con una sonrisa picara lanza un hechizo que hace que nadie afuera de la cortina las escuche— y necesito que me ayudes con las pomadas.
—No te preocupes besare tus heridas para que se curen mas rápido—le dice antes de besarla.
Los perdedores de ese día, sanaban sus heridas, los triunfadores celebraban, y durante esa noche no fueron pocas las parejas que decidieron pasar un momento privado.
Habían sido días de mucho trabajo y venían días de aun más trabajo, así que querían disfrutar de lo que quedaba de aquella noche para ellos solos, y por suerte tenía todo el último piso para usarlo.
—Hace tiempo que no podíamos pasar un momento a solas—le dijo Hermione cuando entraron a la habitación que compartían.
—Teníamos trabajo que hacer, y no nos era posible pasar mucho tiempo juntos al menos hasta que se acabe el año, pero por hoy podemos olvidarlo—bajándola en medio de la habitación.
La iluminación era tenue y por el gran domo del techo se podía ver el cielo estrellado. Ambos se encontraban deseosos de lo que iba pasar esa noche, pero a la vez un tanto nerviosos, algo que pronto desaparecería.
Se tomaron un momento para simplemente besarse, son con calma y con cariño, pero ambos sabia, que esa noche les esperaban muchas más cosas, habían estado muy ocupados los últimos días, y después del peligro que habían vivido los dos, sentían en la sangre la necesidad de estar juntos.
Ella lo deseaba, al igual que él, pero aun faltaba tiempo para que lo consumaran, primero tenían que cumplir con su papel, algo que les encantaba por cierto. Ella se mantenía de pie y el caminaba lentamente a su alrededor, examinándola detenidamente, para ella esa mirada era como si la atravesara totalmente. Recordó como hace unos momentos sintió tristeza al pensar que volvería a pasar otra noche sola, pero cuando él la levanto, recordó que era suya, de su propiedad y lo feliz que era por eso.
—Quítate la bata—le ordena
—Sí, mi señor—recuperando ese modo de hablar que a estas alturas solo usaba en la intimidad.
No dudo un instante, desabrocho el cinturón que hacia permanecer en su lugar a su exigua prenda, dejándola solamente vestida con su cinturón de castidad. Ella misma ni siquiera notaba que estaba parada de puntillas, pues aun estando descalza, tenía problemas para mantener una posición diferente, pues además de la incomodidad, este era el único modo en el que podía mantener un correcto equilibrio.
— ¿Cómo te sientes?
—Expectante, mi señor
—Eso espero, pero no sé si lo estas suficientemente.
— ¿Te incomoda?
—Físicamente es como si no trajera nada, cuando estoy ocupada ni siquiera recuerdo que lo traigo puesto
— ¿Y cuando no estás ocupada?
—Entonces recuerdo lo que significa y lo que es.
Sin hacer a penas ruido Harry se acerca por atrás y la abrasa por la cintura, cuando la besa en el cuello, siente como tiembla entre sus manos.
—Explícate—subiendo sus manos por su abdomen para llegar a sus pechos.
—El cinturón simboliza que te pertenece mi fidelidad, mi cuerpo e incluso mi placer.
— ¿Sientes placer? —en medio de las caricias un pellizco en ambos pezones, lo que lejos de hacerla enojar la hiso dar un suspiro de placer.
—Claro que lo siento, pero si no me quitas mi cinturón me es imposible tener un orgasmo, es parte de su maldición—en momentos como aquel, ella tenía la tendencia de hablar mucho más claro y conciso, con palabras que era probable que en el día normal nunca utilizaría—, bloquea mi sistema nervioso.
—Nuestras antiguas personalidades sabían divertirse.
—Nosotros también—el masaje que estaba recibiendo le hacía difícil pensar, pues el sabia precisamente lo que estaba haciendo, tocando concienzudamente la zona erógena favorita de la chica.
—Aquí eres muy sensible—le dice al oído.
—Eso ya lo sabe mi señor.
—Así que aunque siguiera haciendo esto toda la noche, tu no podrías tener un orgasmo.
—Creo que mucho antes me volvería loca—en un arrebato se voltea y lo abrasa por el cuello para besarlo en la boca.
—No debí de haber hecho eso—se disculpa después de un momento, aunque era obvio que era lo último que sentía, pero quería seguir jugando.
—Ciertamente, y ahora tendrás que ser castigada por tu falta de respeto—sonriendo con complicidad.
Ella ni siquiera noto el momento en el cual el movió su mano derecha para lanzar un pequeño hechizo, con el cual convoco un largo listón escarlata el cual se enredo en los brazos de la joven, juntándolos en la espalda, dicha cuerda hacía imposible que moviera sus brazos pero no causaba ningún dolor, su objetivo era doble, inmovilizarla y mostrar aun más sus atributos.
—No le creí a mi antigua personalidad cuando me explicaba lo que sentía—dice Hermione, apoyando su cabeza en el pecho del joven—, pero ahora es muy diferente.
— ¿Eres feliz?
—Completamente, mi señor—con sinceridad.
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Después del ataque que habían sufrido la Zarina Anastasia y su nieta (una de las menos conocidas dentro de la política mágica rusa), nerviosismo había atacado fuertemente a la población mágica, pues si se habían atrevido a atacar a la gran protectora del hemisferio oriental, nadie estaba a salvo. Pronto las autoridades dieron un comunicado en el que explicaban que había sido un hecho aislado de alguien desequilibrado, a muchos los tranquilizo, pero estuvo lejos de ser suficiente, solo cuando se doblo la cantidad de húsares que patrullaban las calles de las ciudades mágicas se logro calmar a la población. Pero aun así ahora había muchas más personas alertas a lo que pasaba en las islas que formaban Japón, las cuales en el mundo mágico eran más grandes que en el muggle, al igual que las que formaban gran Bretaña.
El promedio de vida en el mundo mágico es más alto que en el mundo muggle, debido a los avances médicos de la primera, por esto había muchas más personas que recordaran en carne propia los atroces acontecimientos que sucedieron durante las guerras que habían acontecido en el último siglo. No querían volver a pelear contra un nuevo lord oscuro occidental, ni tampoco con el emperador, ambos poderosos enemigos, los cuales seguramente llevaban años preparándose para pelear por el mundo otra vez. Definitivamente no era raro que la población estuviera nerviosa, pues consideraban que mientras la poderosa Anastasia permaneciera en su trono nadie se atrevería a atacar de nuevo a Rusia, fue un golpe muy duro para ellos aceptar que en cualquier momento podían encontrarse enfrente de una nueva guerra.
Fue en esta difícil atmosfera que la Zarina Anastasia decidió plantar una semilla en otro continente.
—Mi querida nieta—le dijo antes de dejarla partir—, es hora de que dejes este país.
—Estás segura de que quieres que me vaya, quiero ayudarte.
—Por fortuna tengo más hijas y nietas de las que hubiera podido imaginarme cuando tenía tu edad, y un nieto que aunque aun es un niño, se está entrenando para ser el próximo Zar de todas las Rucias, puedes irte sin preocuparte por mí.
Ambas se encontraban en la estación de trenes de San Petersburgo. La Zarina rara vez abandonaba el mundo mágico, pero sabía que era mucho más seguro viajar por ese mundo, que por el mágico, ninguna se sentiría cómoda usando un avión muggle, así que haría el viaje en tren a pesar de lo largo que seria. La ventaja de una despedida en el mundo muggle para ellas dos, es que no eran reconocidas, las personas no veían a una de las hechiceras más poderosas de los últimos tiempos sino simplemente a una anciana que despide a su nieta en la estación.
—El problema abuela, es que aun no comprendo que es lo que quieres que haga.
—Quiero que te imagines un gran roble, el más grande que hayas visto en tu vida, ese gran árbol, aunque no suene muy modesto de mi parte, me representaría a mí, mientras que mis hijas y nietos, serian semillas que dejo caer de mis ramas, mi hijas son arboles fuertes y resistentes, que pudieron crecer seguros a lado mío, pero pequeños a final de cuentas, pues no pudieron recibir mas luz del sol porque yo la acaparaba toda, y ahora la mayoría de mis nietas están por el mismo camino, pero yo creo que tú tienes el potencial de ir más lejos, aunque llegues a un territorio más difícil y estés lejos de mi protección, como cuando una semilla se prende al ala de un ave y viaja kilómetros para asentarse en un lugar nuevo y fértil.
—Creo recordar que no es exactamente así como los pájaros trasladas las semillas.
—Lo sé, niña lista, pero no creo que te hubiera gustado la comparación.
—Supongo que lo del pájaro también es un simbolismo.
—Si piensas que fue una especie de símbolo fálico Freudiano, estas equivocada, pero si piensas que me refería al joven Potter, estarías en lo correcto.
—Me pone nerviosa—sincerándose—las veces que he hablado con él me pone nerviosa.
—Lo sé, olvidas que si bien el don de la profecía no está entre mis habilidades, puedo ver atisbos del futuro, como si fueran los caminos en los cuales las personas caminaran, y vi que el tuyo entre los de todas mis nietas se alejaba del mío, y se entrelazaba con el de la familia Potter, ¿Qué cómo será?, pues no lo sé, pero pienso que si no vas y lo averiguas por ti misma te vas a arrepentir toda la vida
—Te has vuelto la versión extraña de abuela de Pocahontas—dice bromeando.
—Ya sabía yo que no debería dejarte ver esas caricaturas muggles—dice riendo.
—Está bien, comprendo lo que me dices, y lo hare, solo quiero decir que te voy a extrañar.
—No te preocupes pequeña, los lasos familiares no se rompen tan fácilmente.
Cuando ya estaba abordando el tren, Anastasia detiene a su nieta para entregarle una carta.
—Dásela a Potter, es una presentación, el sabrá lo que se trata cuando la lea.
—Pero…
—No la vallas a leer.
Claro que no lo haría, a pesar de que durante todo el viaje estaría ardiendo en deseos de hacerlo.
El viaje seria largo, y sería mucho más larga su estancia, pues si las cosas salían como predecía su abuela, serian pocas las veces que volvería a pisar suelo ruso. Su equipaje contenía casi todas sus pertenencias, que a pesar de su situación económica, no eran tanto como se pudiera esperar, al abrir su baúl se podía entrar a lo que parecería ser un cuarto pequeño en la que estaban todas sus pertenencias cuidadosamente acomodadas. Lo único que no se había atrevido a ocultar con magia era su preciado sable, estaba hecho de una aleación de acero con plata y al menos otros cinco metales en menor cantidad, era una extraña combinación, lo mejor que se había logrado intentando imitar el metal que utilizaban los duendes en sus armas, era prácticamente irrompible y no perdía su filo, y contra las criaturas malignas surtía un temible efecto por la plata que contenía, además de ser una gran arma, era una posesión heredada de su padre, quien había fallecido años antes junto a su madre en un accidente. A pesar de su poder no tenia apariencia de tal, pues se veía como un simple sable de caballería, tal vez un poco más largo de lo normal, solo al desenvainarlo se podía ver lo luminosa que era su hoja, como si fuera un espejo. Claro que no lo llevaba prendido a su cinturón, como ella hubiera preferido, sino que lo guardaba en un estuche de madera rectangular, que podía pasar como uno que guardara un instrumento musical.
Sería un largo viaje, fueron varios días, en los que tuvo que cruzar toda Europa, cuando llegara a Francia tomaría un barco y llegaría a Inglaterra, donde volvería a viajar a través de medios mágicos, lo que ella no sabía es que cuando cruzo la frontera de Polonia, empezaron a seguirla, personas en el mismo tren y personas desde el aire.
Si hubieran sido hechiceros los que la seguían, ella se hubiera dado cuenta inmediatamente de que era vigilada, pero los artefactos muggles se escapaban de su comprensión, así que aunque hubiera visto las amaras instaladas en su compartimento, le hubiera sido totalmente imposible interpretarlas correctamente. Para ella sería un viaje tranquilo, al menos durante un tiempo.
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Eran parte de una sociedad secreta, la cual dirigía a todas las demás sociedades secretas, las cuales dominaban, países, bancos, ejércitos, y casi cualquier autoridad humana, a ese tipo de nivel trabajaban las personas que se habían reunido esa noche en los bosques del sur de Alemania. Un lugar que consideraban sagrado por la fuerza mágica que emanaba, aunque ninguno de ellos tenía ningún tipo de poder mágico, podían sentir la magia en sus cuerpos.
Esta organización no representaba a ningún, país, aunque sus miembros formaban parte de diferentes gobiernos alrededor del mundo. Su sala de reunión había cambiado mucho a lo largo de la historia, desde un pequeño templo pagano construido con unas cuantas piedras, pasando por un templo griego y luego por uno romano, siendo también un castillo medieval, hasta la actualidad, en la cual sigue teniendo la apariencia de castillo, pero en su interior está equipado con tecnología que hacia quedar mal a la que usaban el pentágono americano.
Eran nueve los que se encontraban sentados alrededor de la mesa, esperando en penumbra a iniciar la reunión.
—Sean bienvenidos, hermanos—saluda el que sería probablemente el anfitrión, un hombre de unos cuarenta años, de cabello castaño oscuro y veteado de gris en las sienes, con un físico de soldado veterano.
—Hace años que no nos reuníamos—dice un hombre totalmente calvo y de gran volumen, más no gran altura—, me sorprendí mucho al escuchar que nos volveríamos a reunir.
—Sobre todo después del desastre que sufrimos durante la última guerra—dice un tercero, un hombre de origen asiático.
— ¿Y lo dices tu? Quien siquiera quiso ensuciarse las manos—le reclama una mujer de color, muy alta de poco menos de cuarenta años.
—Ninguno pensó en ayudarme a liberar a mi emperador—le contesta sin alterarse, pero se notaba que estaba furioso.
—Señores, no es hora para sacar viejas rencillas.
— ¿Para qué nos reuniste aquí? —pregunta
—Durante la última gran guerra, y las consecuentes hemos sufrido muchas pérdidas, perdimos a cuatro de nuestros hermanos.
—Y entre todos devoramos lo que quedo de ellos—dijo el gordo, riendo—, si lo que quieres es impulsarnos por venganza no creo que te este funcionando.
—No me refiero a eso, hermano, me es imposible imaginar que no hayan leído las mismas señales que he leído yo, el tiempo ha llegado de que avancemos de nuevo.
—Claro que lo sabemos—le contesta una segunda mujer, mucho más joven, de cabello rojo—, lo que no sabemos es si debemos seguirte como te seguimos la última vez.
—Les recuerdo que si no hubiera sido por mi todos hubiéramos muerto.
—Claro que lo recordamos—le contesta la mujer morena—, si no nadie hubiera venido.
—Pero queremos pruebas de que esta vez será diferente—le dice el asiático.
— ¿Pruebas? —Sonriendo sarcásticamente—, claro que les daré pruebas. Les enseñare lo que he estado preparando durante las últimas décadas, desde antes de la segunda guerra mundial, lo que usamos durante esa guerra fueron solo experimentos.
— ¿Por qué no apoyaste el ultimo levantamiento?
— ¿Y desperdiciar mis recursos de nuevo a la mitad?, no compañeros, tenía que esperar el momento adecuado, y ese momento ha llegado.
En una gran pantalla en la sala, se proyecta la imagen de un gran territorio, en el cual pueden ver, el nuevo ejército que se había creado para la próxima gran guerra. Lo que sintieron los presentes, era difícil de describir, pues sintieron a partes iguales regocijo y sincero terror por lo que se avecinaba
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No era la falta de confianza lo que le atenazaba el corazón, pues confiaba en el totalmente. Había conocido a su esposo Remus, cuando ambos eran estudiantes, fueron buenos tiempos, antes de que iniciara la guerra contra el lord oscuro, en la cual junto a sus compañeros de colegio habían participado.
En ese tiempo pensaban que podrían comerse el mundo a mordidas, después de que lograron que James se volviera el líder del castillo, se inmiscuyeron en la guerra, pues tuvieron que proteger el castillo de Hogwarts de las invasiones mortifagas, luego cuando salieron, se le enfrentaron mas abiertamente, con magia, acero y palabra, pero al final las cosas no salieron como hubieran deseado. Se volvieron demasiado protagonistas de la situación, sin darse cuenta que no estaban en lo absoluto preparados, pensaron que la protección de Lord Potter y Lord Dumbledore sería suficiente, pero no lo fue, cuando al fin habían acorralado al lord oscuro en el mismo senado, después de verdaderas batallas políticas y reales, con asesinatos y desapariciones, por fin pensaron que estaba perdido, el exilio se había logrado, el y sus huestes no podrían regresar a la zona de exclusión, pero antes decidió dejar un recuerdo para Lord Potter y Dumbledore, asesinando a James y Lily Potter, lo cual termino por destruir al viejo lord, sin el cual el poder del gobierno se reducía casi a la mitad.
Recordó cómo se fue extinguiendo la vida del viejo Potter, solo el que su nieto hubiera sobrevivido lo mantuvo vivo unos años, pero las enfermedades y el cansancio fueron demasiado para el, y termino falleciendo
Pero ahora seguían peleando la misma guerra, una menos evidente pero también mucho más peligrosa.
Siguiendo las indicaciones de su esposo, había creado una empresa de recursos mágicos, la cual deba buenos beneficios, pero que a final de cuentas no era nada más que una tapadera para una organización que pudiera reunir información. Lo cual sea dicho, fue algo tremendamente difícil de lograr. Revisando todo lo que pudieron encontrar en registros escritos sobre los magos de esa parte del mundo, pudieron ver que existían grandes lagunas, como si hubieran querido olvidar algo de la historia.
Al transcurrir los días obtuvieron sus primeros logros, pudieron ponerse en contracto con algunas familias mágicas nativas del continente. Fueron difíciles de encontrar, pero la gente que había venido a ayudarla, eran buenos buscando personas. Se tuvieron que introducir en lo denso de la selva.
Era un pequeño pueblo que había permanecido en aquel lugar durante incontables generaciones, viviendo de la naturaleza y de la magia, prosperaron mientras mantuvieron el secretismo de su ciudad. Una ciudad en lo alto de una montaña, construida totalmente de piedra, en la cual podían seguir viviendo tranquilamente, estudiando y mejorando.
Fue difícil de llegar hasta ahí, pero aun así ella quiso conocerlos en persona, pues deseaba comprender lo que había pasado en esa parte del continente. Lograron acordar una reunión con el líder de la ciudad, quien era un hombre de largo cabello blanco y gran edad.
—Hace casi ochenta años que no viene un mago europeo a nuestra ciudad, señora Lupin—le dice el anciano después de que ambos se sentaran en un gran jardín, rodeados por un par de sus acompañantes y demás miembros importantes de la ciudadela—me alegra que alguien como usted haya venido.
—Es un lugar precioso, me sorprende que no este atestado de magos y muggles.
—Joven señora, eso se debe a que si no fuera porque le brindamos nuestra invitación nunca encontraría nuestra ciudad.
— ¿Realmente son capases de ocultar toda una ciudad? —sorprendida.
—Si no fuéramos capases, no hubiéramos extinguido hace siglos, aunque en estos tiempos quedan pocas ciudades como estas—entristeciendo—, te contare la historia que vimos nosotros en este continente.
—Quisiera oírla—realmente deseosa de escuchar lo que el anciano tenía que decir.
—Espero no aburrirte con algo de la historia de nuestro continente, pero lo mejor es que comprendas nuestro pasado para que logres entender nuestro presente. Como debes de saber los humanos no surgimos en este continente, cuando empezamos a abandonar el primer continente, fuimos llegando a diferentes tierras.
—Incluyendo Europa.
—Así es, con el tiempo fuimos conociendo a las criaturas mágicas que vagaban libremente por el mundo que conocíamos, la mayoría sintieron temor, o empezaron a adorarlos como dioses, mientras que otros quisieron aprender más, ellos fueron a final de cuentas nuestros antepasados, que se mesclaron con criaturas mágicas de tal modo que crearon una tercer especie.
—Nosotros también conocemos esa historia.
—Lo sé, pero aquí es donde se dividen un poco todos los continentes. Cuando nos separamos de los demás humanos nos embarcamos a conocer el mundo mágico, mientras que otros lugares quisieron serrar las puertas y controlar ambos mundos, nosotros hicimos todo lo posible para que las puertas fueran más grandes y se terminaran por fusionar ambos mundos. Casi lo logramos, pero al mundo muggle no le sentó bien, ni tampoco al mágico, pues el culto a las criaturas mas oscuras se incremento y surgieron rituales prohibidos en los cuales se sacrificaban a seres humanos, verdaderamente horrorizados nos auto exiliamos a nuestras ciudades, las cuales vagaban entre ambos mundos, vigilando que las criaturas mas oscuras dejaran en paz a los seres sin magia. Fueron muchas las expediciones que fueron llegando a nuestro continente, con mayor y menor éxito, mucho se establecieron y se mesclaron, otros regresaron, unos murieron, pero al final por fin llegaron en gran cantidad, fueron miles los barcos que fueron llegando en unos años, hasta que terminaron por conquistar a la población muggle, por nuestros votos de exilio no los pudimos ayudar, pues de todas maneras estábamos ocupados con otro tipo de invasiones. El tiempo paso, y también llegaron muchos magos y hechiceros de otros lados del mundo, cuando los vimos los reconocimos, y supimos que también seguirían nuestro camino. Les permitimos atravesar el límite entre ambos mundos, lugar en donde prosperaron y crearon ciudades similares a las que dejaron en sus hogares.
— ¿Qué fue de ellos?
—Eso es mucho más reciente, Durante décadas nuestras ciudades siguieron vagando entre ambos mundos, pero entonces surgieron las grandes guerras de la magia.
La señora Lupin se encontraba asombrada de lo mucho que estaba hablando el anciano. Sentía sentimientos muy encontrados, Pues aunque había sido recibida como huésped de honor, y tratada a cuerpo de rey, sentía una fuerte desconfianza, era como si las cosas le estuvieran saliendo demasiado bien.
—Mientras el mundo estuvo ocupado con conflictos lejos de estos lugares, aquí, surgieron grandes fuerzas que se expandieron rápidamente. Expulsando a los hechiceros fuera del mundo mágico, y cerrando la mayoría de las puertas. Desde entonces, este grupo oscuro controla el mundo mágico en esta zona, aunque no interfieren en lo más mínimo con el mundo muggle.
—Esto es precisamente lo que quisiera conocer más a fondo.
—Por desgracia solo te puedo dar información muy vaga, pues nosotros decidimos ocultar más aun nuestras ciudades. Nosotros somos una fuerza neutral.
No le estaban mintiendo, pero ella sabía que no le decían todo lo que sabían. Sus instintos le decían que no eran sus enemigos, pero que tampoco los podía contar entre sus aliados.
—Lo comprendo, sabio señor, pero quisiera conocer algunas cosas precisas ¿Cómo porque no hay criaturas mágicas?, hemos buscando pero no encontramos nada.
—En un principio fue culpa nuestra, prohibimos la entrada de las criaturas más grandes, pero aun así había muchas que convivían amablemente con los muggles.
—Nosotros también lo hicimos, por eso los muggles aun recuerdan a los unicornios y a los dragones.
—Pero aquí, durante los últimos cien años, todos desaparecieron, duendes, hadas, incluso los hombres lobo desaparecieron.
— ¿Usted sabe quién es mi esposo? —deseosa de información.
—Lo sabemos, vimos desde nuestros muros, como una poderosa maldición lo arranco del suelo convertido en un gran lobo.
— ¿Qué ha sido de él?
—No debe preocuparse por él, nuestros adivinos lo vieron regresar, no tendrá que esperar mucho tiempo por él.
No quiso explicarle mas sobre Remus, pero pudo preguntar sobre porque no habían encontrado más información.
—No lo recuerdan, esa es la razón, el grupo que posee el mundo mágico en este lugar llevo a cabo una poderosa maldición, que les impide recordar que hace cien años vivían en otro mundo.
—Ese tipo de maldición es muy difícil de hacer, incluso solo con muggles, no se diga con hechiceros.
—Supongo que eso les ayudara a entender la magnitud del poder al que se están enfrentando.
— ¿De quién se trata?
—Sigue siendo el mismo enemigo, con el que se ha peleado durante años.
Ella tenía cientos de preguntas que deseaba realizar, pero no tuvo ninguna oportunidad de hacerlas, pues de pronto de las manos del anciano líder, salió una gran luz, que los segó por unos momentos al grupo de visitantes. Cuando al fin logran recuperar la vista, se dan cuenta de que están sentados en el suelo de la bodega que había comprando para el negocio.
— ¿Realmente estuvimos ahí, jefa?
—Ciertamente estuvimos en algún lado, pero exactamente que era ese lugar, no estoy segura.
— ¿Realmente estará bien el coronel Lupin?—escucha que le preguntan.
—Eso espero—todavía muy confundida por la experiencia que había vivido—, pero por ahora nosotros tenemos mucho trabajo que hacer. Porque yo no recuerdo haber sido invitada a esa ciudad, y tengo un muy vago recuerdo de cómo fue que llegamos hay.
—Yo tampoco lo recuerdo, Jefa.
—Cero que estuvieron jugando con nuestras mentes, ahora me doy cuenta de que no actuamos normalmente, fue como si nos guiaran para que recibiéramos solo la información que nos querían dar.
— ¿Cree que sea falsa?
—No, solo que no está completa, lo cual tampoco se puede considerar como una verdad correcta. El problema es que hemos estado buscando en lugares equivocados, quiero que busquen todo sobre las antiguas civilizaciones del continente, antes del descubrimiento y la colonización. Creo que son ellos los que tienen la respuesta a lo que estamos buscando.
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Cuando Tudor y Bulstrode recuperaron el conocimiento se dieron cuenta que habían sido totalmente derrotadas. Fueron despertadas por el ruido que hicieron los primeros Slytherin que regresaron a las catacumbas, quienes se sorprendieron tremendamente al ver a ambas colgando del techo, cada una de una cadena enredada en sus cuatro extremidades, como si fueran ganado, las dos totalmente desnudas.
Ninguna de las dos nunca había sufrido humillación tal, aunque fueron bajadas rápidamente, fueron vistas por bastantes estudiantes. Las dos habían infligido torturas y demás cosas atroces, a más de una persona, pero ellas lo encontraban natural en su modo de ver el mundo, pero ahora que les había tocado vivir una humillación, muy pequeña en comparación, les hiso hervir en furia vengativa. Es común en su tipo de personalidad el agrandar las ofensas a niveles insospechados.
Tuvieron que regresar desnudas a sus habitaciones, para conseguir ropa, era obvio que nadie las iba a ayudar en un momento como ese. Todos disfrutaron viendo su humillación, y porque no decirlo también hubieron muchos que disfrutaron viendo a Tudor desnuda.
Después de vestirse descendieron hasta la sala en la que acostumbraban reunirse, la misma en la que había dado su golpe maestro contra Malfoy y en la cual aun reposaba Parkinson, en su prisión personal.
—Esto cambia las reglas totalmente—dice Tudor al sentarse en su trono.
—Definitivamente—quien caminaba repetidamente, casi haciendo una franja en el suelo.
—Pensaba dejar esto para los últimos dos días de clases, pero lo adelantaremos, si las amenazas y el miedo no funciono con ellos, que se den cuenta de lo que soy capaz realmente.
— ¿Qué quieres que hagamos?
—Llama a mi ejército del bosque, atacaremos este fin de semana, y que se prepare nuestro Diggory, es hora que deje de divertirse con las alumnas.
—Me encargare.
—Este año fue largo y divertido, pero es hora de que terminemos de una vez por todas.
— ¿Qué hacemos con las rameras de Potter? —llena de ira.
—Ellas son asunto prioritario, sobre todo Weasley y Granger, les enseñare personalmente, que ellas no son más que animales frente a nosotros. Tenemos algunos espías en la casa de los leones, es hora de que hagan algo más que enviarnos información inútil.
— ¿Crees que sean capases de secuestrarlas? —algo incrédula.
—Claro que no, pero si son listos, nos ayudaran a meter a algunos de los nuestros para que hagan el trabajo.
—Sera peligroso, literalmente entrar a la boca del león.
—Que lo haga Diggory, se que está ansioso deponer sus manos encima a algunas Gryffindors, pero que recuerde que Granger es mía.
—Creo que le agradara la misión.
—Eso no me importa, tiene un contrato conmigo, yo le di la forma y el lugar que tiene ahora, es lo mínimo que puede hacer por mí.
— ¿Y el antiguo Diggory?
— ¿Lo quieres para ti?
—Sería divertido—encogiendo los hombros.
—No te lo puedo dar, es valioso, un sangre pura de familia antigua, no al nivel de los Malfoy, pero al final de cuentas valioso, pienso negociar.
—De todas maneras no es mi tipo.
Mientras continuaban hablando, recibieron un mensaje, pero esta vez no por los medios acostumbrados de algún tipo de ave, sino una especie de roedor, el cual se desvaneció después de haber entregado su mensaje.
— ¿Buenas noticias? —le pregunta después de ver como sonreía perversamente su jefa.
—Nada importante, solo es de parte del campamento—refiriéndose a la gente que había contratado y que se mantenían en el bosque escondidos—, solo para decirme que ya tienen mi nueva montura.
— ¿Nueva montura?
—Si, en esta zona no son fácil de encontrar ya entrenadas, así que me la trajeron desde el verdadero mundo mágico.
— ¿Qué es?
—Una centauro pura sangre, he visto a su padre pelear en el coliseo, es impresionante, aun es muy joven, pero ya esta entrenada, y debo agregar que no resulto nada barata.
— ¿No crees que estas gastando mucho dinero?, yo sé cuánto cuesta un lujo así.
—No seas ridícula, yo gasto según lo que yo valgo, eso es todo, además cuando tengamos el castillo, el premio que me dará el lord oscuro será mucho más grande que el tesoro que tenemos escondido.
—Como prefieras—quitándole importancia, a final de cuentas no era su dinero el que estaba gastando.
—Esta noche iremos a verla, quiero saber que no me están vendiendo una yegua mesclada como las que hay en estos bosques.
— ¿Que hacemos mientras tanto?
—Ve por mis juguetes, quiero jugar un rato con Pansy— ya de un mejor humor.
La chica-silla escucho toda la conversación, y sintió verdadero terror, al escucha que vendrían a por ella de nuevo. Ese mismo día había sentido la esperanza de ser liberada, pero pronto su ese sentimiento fue desechado al darse cuenta que no tenían idea de donde estaba, y que era casi imposible que la fueran a buscar de nuevo al mismo lugar.
—Quiero entrenar mi hechizo más poderoso—dice cruelmente, antes de que saliera su compañera de la sala.
—La última vez que lo usaste, casi mataste a Weasley—le recuerda Bulstrode.
Claro que lo recordaba, fue a penas el año pasado cuando su padre le enseño a hacer ese hechizo, y casi perdió el control de el, pues no era ni el momento ni el lugar para matarla, aunque ella misma lo hubiera disfrutado sabia que tendría que dar muchas explicaciones, pero ahora ya no tenía ese límite, se los habían ganado.
—Ahora soy más poderosa.
— ¿La vas a matar? —sin darle mucha importancia.
—Claro que no—riendo—eso vendrá luego, lo dejare para cuando estemos en casa.
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Faltaban unas cuantas semanas para el fin de curso, casi nada, y ninguno sabia que tenían los días contados, antes de que se desencadenara la última batalla del castillo, de hecho la mayoría pensaban que ya se habían acabado, que simplemente llegaría la última semana de elecciones y se votaría, pero aun faltaba lo más difícil por verse.
El circulo interno que formo Potter, aun estaba trabajando para terminar su labor, después de una noche y una mañana de merecido descanso y diversión, volvieron a sus labores.
El primero en despertar fue el mismo líder, quien al despertar se dio cuenta que aun abrasaba a su compañera, quien seguía durmiendo, con ambos brazos inmovilizados en su espalda.
—Creo que voy a hacer eso cada vez que tengas insomnio—dice para sí al ver que dormía mucho más tranquila que normalmente, a pesar de tener los brazos amarrados, con un movimiento de mano hace que las ligaduras que la sujetan la suelten y regresen a su lugar, curiosamente ella mantiene su postura. Antes de levantarse la abriga cuidadosamente para que siga descansando.
Cuando entra a la sala de reuniones se da cuenta de que le enviaron un sobre desde la enfermería del colegio, en el cual se encuentra un informe sobre los heridos de la última batalla, pero curiosamente venían datos extra que él no esperaba y que le preocuparon, para investigar más decidió ir por Ron. En pantalón de mezclilla y camiseta de los acereros baja a la sala común, la cual encuentra bastante sola, pues los estudiantes que podían, estaban dormidos, mientras lo que no podían, que por cierto eran mayoría, estaban en clases.
Tuvo que subir por las escaleras para buscar a su amigo y jefe de seguridad, quien aun estaba durmiendo tranquilamente.
—Oye pedazo de baquetón, no te pago para dormir—fue el amable modo que escogió Harry para despertar a su amigo
—Cuando quieres puedes ser muy…—el léxico de Ron no era algo que su madre aprobaría seguramente.
Después de la sarta de maldiciones que dijo Ron, y las burlas de Harry, pudieron salir y bajar al comedor para un desayuno muy tardío.
—Mientras tu desapareciste, yo termine de hacer el trabajo, por eso pienso que tengo el derecho de dormir un poco—se queja Ron, mientras desayuna lo que seguramente cinco personas juntas normalmente desayunarían.
—La mayor parte del trabajo lo hicieron Cho y Neville, y ya es medio día, así que no exageres, además de que tenemos cosas mas importantes que hacer, que dormir.
— ¿Qué pasa?
—Anoche, la doctora llevo a cabo un conteo mágico.
— ¿Qué es eso?
—Los principales profesores, tienen un hechizo que hace un conteo de todos los alumnos del colegio, no les dice si están bien ni donde están, solamente la cantidad.
—Me parece que tienen todo el derecho de hacer lo que se les de la gana, ¿Por qué nos tiene que importar?
—Porque resulta que estamos todos los alumnos.
—Qué gran problema—con sarcasmo.
—Es un problema, porque hasta donde se faltan varios estudiantes, lo cual no es del todo raro, pues cada año sucede que al menos un par de alumnos abandonan el colegio, pero ahora resulta que faltan seis alumnas.
— ¿Seis mujeres? ¿Ningún hombre? Eso es raro.
—Así es, yo no lo había tomado en cuenta, hasta que esta mañana recibí el informe, pues también me enviaron fotos y fichas de las seis desaparecidas, tres Slytherin, una Gryffindor, una Ravenclaw y una Hufflepuff—mientras lo dice coloca las fotos de archivo en la mesa en medio de los platos.
—Es raro, la chica Gryffindor dejo el castillo mucho antes de la desaparición de Parkinson, nosotros la vimos hace poco, ¿te acuerdas?
—Claro que la recuerdo, mientras que otra de las Slytherin era una de las fuentes de información de Luna entre las serpientes.
— ¿Por qué no nos dimos cuenta? —dice Ron extrañado.
—Yo fui a preguntar a las amigas de nuestra compañera, pero a penas la recuerdan, en ese momento pese que era una chica antisocial, pero ahora en contexto, creo que les alteraron la memoria. Supongo que algo parecido debió de pasar con las demás casas.
—Pero siguen en el castillo.
—Así es, no sé si le enviaron un informe similar a Luna o a Diggory, o si se darán cuenta, de momento solo quiero que lo manejemos nosotros.
— ¿Por qué?
—Porque habría temor, si siguen en el castillo, tenemos que encontrarlas.
—Pero ¿Por qué desaparecieron más Slytherin?
—Porque Malfoy no las buscaría, si hubieran desaparecido tres de con nosotros nos hubiéramos dado cuenta de algún modo, pero una no era algo muy raro.
—La pregunta es quien lo hiso.
—Estoy bastante seguro de quien fue, mi problema es en donde están.
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NOTA DEL AUTOR: Hola gente, aquí de nuevo con otro capítulo, más centrado a algunas cosas que pasan fuera del castillo, solo diciendo que lo que pasa fuera sucede también a lo largo del año, pero no va directamente pegado con lo que sucede en el castillo.
Otra cosa, en este capítulo puse una escena un poco mas subida de tono que normalmente, no estoy acostumbrado a escribirlas, así que pregunto si quedo bien, o quedo de mal gusto, porque quiero poner un poco más, y creo que más fuertes.
Espero sus comentarios.
