Nota del autor: Aquí de nuevo con otro capítulo, esperando que les guste y que dejen sus comentarios, en este no hay mucha acción, pero en el próximo creo que si la va a haber.

Se ven raros los números y letras para separar las escenas, pero es que por lo regular se mueve el texto y se junta y si pongo líneas se borran, así que lo dejo de ese modo.

Disfruten el capitulo.

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Cuando ella se despertó, se sintió un poco desilusionada por despertar sola, pero ella sabía que durante lo que quedaba de año escolar serian escasos los momentos en los que podrían pasar un rato juntos sin que los molestaran, incluso lo más probable es que siguiera durmiendo con sus compañeras en el escondite. Cuando se levanta de la cama se dio cuenta de que era ya muy pasado el medio día y que seguramente hacia horas que Harry se había ido. Después de levantarse decide tomarse un largo baño caliente para desentumirse, sobre todo sus brazos.

Durante el baño estuvo pensando en su trabajo, en lo que tenía que hacer antes de que terminara el periodo escolar y las teorías que tenia sobre el prisionero que habían tomado el día anterior, eran varias y bastante contradictorias entre sí. Cuando salió del baño estos pensamientos quedaron rezagados, pues vio tirado en el suelo su cinturón de castidad. Era muy diferente a los que se suponía se habían usado en la edad media, era hermoso a su modo, estilizado y con un diseño muy complicado, y en lugar de burdo acero estaba hecho de platino puro, recordaba que para su fabricación se fundieron buenas joyas y que había uno de repuesto guardado en algún lado. Cuando regreso a la realidad se dio cuenta que se había quedado paralizada en medio de la habitación, rápidamente se coloco su prisión particular y termino de vestirse. Ya vestida con su uniforme escolar, lanza su patronus para comunicarse con Luna, pues quería que la acompañara en la revisión de las posesiones de Tudor y Bulstrode.

Cuando baja al escondite se encuentra con Ginny, quien vestida también de uniforme escolar se encuentra reparando los disfraces sentada en una de las camas.

— ¿Tu también despertaste sola? —le pregunta Ginebra, sin dejar de coser.

—Supongo que en ese sentido no hay mucha diferencia entre hombres y mujeres, pero siendo lo que hago es agradecer que tuviéramos oportunidad de tener una noche libre.

—Yo también—sonriendo.

— ¿Y Amelia?

—Esa chica me hace sentir una anciana, se levanto a primera hora y se fue al gimnasio, dijo que no quiere malograr su entrenamiento, no es humano tener tanta energía.

—Nos estamos volviendo perezosas, ese es el problema, y encuentro admirable su sentido de responsabilidad.

—Tú eres la niña exploradora, pero cambiando de tema, ¿qué haces por aquí?

—Espero a Luna.

—Yo también quiero jugar, esa cosa me da tanta curiosidad como a ustedes, aunque me sorprende que pidieras ayuda a Luna.

—Es una gran mente—le dice examinando lo mal que habían quedado los uniformes—, tal vez no siempre nos hemos llevado bien, pero creo que nos respetamos mutuamente.

—Ambas son mis amigas, y creo que se llevarían mejor si convivieran un poco.

— ¿Quieres que se nos una?

—No lo creo, este no es el tipo de cosas en los que se siente cómoda, pero podemos involucrarla mas, nos podría ayudar a coordinarnos.

— ¿Y qué piensas de Cho? —le pregunta Hermione.

— ¿La has visto pelear? Es una maldita maquina, es casi como mi hermano, solo que menos fea, hasta tengo ideas para su disfraz.

—Mantenla en mente, no quiero que seamos muchas, pero de todas maneras, no siempre podremos estar todas presentes, y quiero tener personas de reserva por si acaso.

—Es por frases como esas que tienes pocas amistades, a veces le das miedo a las personas.

— ¿Y tú no tienes miedo?, podría estar loca y ser la causa de que se acabara el mundo.

—Tal vez un poco loca, pero creo que en el fondo no eres tan mala.

Eran pocos los momentos que compartían así de simples, una mera platica intrascendental, pero que ambas disfrutaban, ojala tuvieran más tiempo para gastar con las personas que apreciaban.

Luna las encontró hablando aun en el escondite, estaba ansiosa por empezar el trabajo, se había preparado con sus mejores instrumentos de estudio, pues no sabía exactamente qué era lo que iba a necesitar.

Cuando estuvieron las tres subieron de nuevo a la torre de Gryffindor, mas específicamente a los laboratorios que usaban Harry y Hermione, el cual se amplio del mismo modo en que se amplía a causa de las necesidades la sala de menesteres, la diferencia radica que no da muebles ni nada por el estilo, solo tamaño.

En la sala aun se encontraba la bestia metálica, sujeta al suelo, con una gran cantidad de cadenas que hacía imposible que se moviera, incluso un gran bozal que impedía que abriera la boca.

— ¿Qué les parece si empezamos con esto? —les dice Hermione, señalando una mesa en la cual habían colocado todas las posesiones que tenían Tudor y Bulstrode durante la pelea.

—Solo una pregunta—dice Luna, sujetando la que seguramente era la falda de Tudor— ¿las dejaron desnudas?

—No fue idea mía—se defendió Hermione.

—Curiosamente fue idea de Amelia, cuando nuestra líder dijo que tomáramos sus cosas, ella fue radical a la hora de cumplirlo, creo que estaba muy enfadada por algo que le dijo Bulstrode.

—Supongo que no sería algo agradable, pero yo no encuentro nada raro en la ropa—dice Luna examinándola con unos lentes que saco de su mochila, unos lentes que tenían tres cristales de cada lado, los cuales podía ir acomodando según las necesidades, y que ayudaba a darle una apariencia curiosa—la tela del uniforme de Tudor es de mayor calidad que la de Bulstrode, no porque la de Bulstrode sea tela barata, sino que la de Tudor es demasiado cara para un simple uniforme, incluso su ropa interior está hecha de seda de hada, ni siquiera es legal conseguirla, no se diga en esas cantidades.

—Es ilegal aquí, pero no en los dominios del señor tenebroso—explica Ginny—Tudor siempre se sintió muy ufana de vivir como una "verdadera hechicera".

—Usar ropa estúpidamente cara no te vuelve una mejor hechicera—dice Hermione, queriendo pasar a otra cosa, sin querer pensar en el precio de su propia ropa—, además tenemos una buena cantidad de dinero, no se para que quiere tener tanto con ella dentro del castillo, además de algo de maquillaje, supongo que era de Tudor.

—Ciertamente Bulstrode no parece de las que use mucho maquillaje—dice Luna.

—Creo que las conozco un poco más que la mayoría, y el problema con Bulstrode no es que le guste vestirse de hombre, sino que no le gusta nada, sobre todo nada que sea lindo. No puedo decir que sea hetero o homosexual, es que no le gusta ninguno, lo único que disfruta es maltratar a las personas, si ha maltratado a más mujeres que hombres es solo porque hemos sido presas más fáciles para ella, no porque nos prefiera

—Lo que realmente me intriga es esto—dice Luna tomando lo que hasta el momento había pasado por ser un simple collar.

—Se lo quitamos a Bulstrode, pero no sé que es—dice Ginny.

—Creo que encontramos algo importante—dice Hermione al tomarlo en sus manos—está hecho del mismo material que el de nuestro prisionero.

La bestia estaba consciente de nuevo, lo cual probaba que no había muerto, se había mantenida tranquila hasta el momento, pero usando vio el collar empezó a agitarse ferozmente contra las cadenas que la apresaban.

—Creo que le da miedo—dice Luna.

Las demás estaban de acuerdo, y más lo estuvieron al ver como Hermione presionaba con fuerza el collar, y al mismo tiempo la bestia hacía gestos de estar sufriendo dolor.

—Parece que con este collar la mantenía controlada—dice Hermione, dejando de aplastar inmediatamente el medallón.

Fue Luna quien noto lo que desencadenaría a largo plazo eventos muy importantes en el colegio, la marca que había en la frente del animal metálico. Con la expresión mas inocente y tranquila toma el medallón de manos de su compañera y se acerca al animal, el cual al ver esto se tranquiliza inmediatamente.

—Ahora lo veo muy claro, no sé cómo no me di cuenta antes, les dice a sus compañeras.

— ¿De qué?

—A m me gustan mucho los animales.

—Eso ya lo sabemos—dice Hermione un tan desesperada—, pero que tiene que ver con esto.

—Sus proporciones, sus extremidades son demasiado largas como para ser felino, y su tronco muy pequeño como para ser un equino, y su modo de andar es muy extraño como para ser de un primate.

—Es una especie diferente—dice Ginebra—, hay muchísimas criaturas además de las que mencionaste.

—Ya lo sé, y en eso radica el engaño, pienso que es un primate, al cual se le obliga a tener extremidades largas casi como de equino y mantener movimientos felinos.

—Sigo sin entender.

—Creo que esto lo explicara, aunque tal vez preferiría estar equivocada.

La criatura temblaba casi imperceptiblemente hasta que Luna coloca el talismán en la ranura de la cabeza metálica. Hermione alcanzo a Luna para alejarla de la bestia al ver como la criatura rompía las cadenas, pero lo que realmente las sorprendió fue que no se estaba intentando liberar sino que se estaba abriendo, como si fuera el capullo de un insecto, creció en tamaño al doble al menos hacia los lados, abriéndose en varias ranuras, pero lo que más las impacto fue su contenido, pues había una joven que seguramente tenía más o menos la edad de ellas.

Ginny y Hermione levantaron sus varitas, preparadas para cualquier contingencia, pero Luna se acerco rápidamente a la joven, intentándola sacar de aquella extraña armadura. Vio horrorizada que el hocico del animal estaba conectado a la boca de la joven atreves un extraño artilugio como si fueran frenos odontológicos, eso explicaba porque no había intentado hablar, pues al mantener el hocico serrado con cadenas también la habían dejado muda, las cuatro extr4emidades parecían de la misma longitud, porque sus manos estaban encerradas en una especie de tubos con forma de zarpas, cuando las saco de ese contenedor no las podía mover. Lo que realmente la horrorizo y le causo arcadas fue el artilugio que habían utilizado para que llevara a cabo las necesidades fisiológicas igual que un animal, con un gesto apenado en el rostro intento del modo más gentil que pudo sacar dichos artilugios del cuerpo de la joven, para luego intentar que se le levantara.

— ¿La conoces? —le pregunta Ginny acercándose a ayudarlas.

—Si la conozco, es una Slytherin.

—Si es una de las suyas, ¿Por qué le hicieron esto? —dice Hermione, quien había convocado una cobija para cubrir a la joven.

—Su familia la vendió a los Bulstrode—explica escuetamente.

—Tenemos que hacer algo con ella, y algo muy pronto—dice Hermione.

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Estaba de mucho mejor humor después de haber pasado la noche divirtiéndose con Parkinson, lo suficiente como para que a la mañana siguiente saliera a cabalgar con su nueva montura, sentía la necesidad de limpiar su mente con algo de ejercicio, y la equitación era uno de sus favoritos. Se estaba divirtiendo mucho en el bosque prohibido, o al menos en la zona norte, en la cual no había centauros, quienes vivían en la zona oeste.

Su nueva centaura, tenía una fuerza sorprendente y corría a una velocidad sorprendente, tenia gracia y agilidad, aunque aun tenia problemas para controlarla. Los implementos para cabalgaran eran muy similares que con cualquier caballo, una silla de montar, riendas, fusta, bocado, incluso una gran pluma en la frente de la chica como adorno, sus brazos los tenia amarrados en la espalda con esposas de acero, que parecían ser permanente.

Era temprano y esperaba que llegaran sus compañeros mas cercanos (mas no más confiables), a quienes había citado cercas del lago, para decirles las nuevas instrucciones, cuando ella llega al punto de reunión, ambos ya la estaban esperando. Bulstrode ya estaba al tanto de la montura de su jefa, pero Zabini no tenía idea, y se sorprendió mucho al verla, pero intento ocultarlo lo más rápidamente posible.

—Buenos días, Bulstrode, Zabini, me alegra que ya estén aquí—les dice bajando de su montura.

—Estas de mucho mejor humor—señala Bulstrode—me sorprende dadas las circunstancias.

—Invocar a mi antepasado siempre me hace sentir mejor—dice ella secándose el sudor de la frente.

—Debo decir que nuestras reuniones, si bien no siempre son agradables, siempre son interesantes—observando detenidamente el rostro de la centauro.

—Si trabajas mucho tal vez puedas comprarte una así en unos años—le dice sujetando las riendas.

—Incluso el peto se ve costoso—examinándolo.

—Todo de primera calidad.

La parte humana de la centaura solamente estaba cubierta por una especie de corsé o peto de metal bruñido, era más adorno que una verdadera protección y servía para mantener sujetos los brazos de la chica en la espalda, la corona que formaba las riendas y sujetaba la pluma estaba hecha del mismo metal. Si no fuera por su parte equina, se podría pasar por una simple estudiante de sexto o séptimo año del colegio.

— ¿Hablaste con tu gente fuera del colegio? —le pregunta Bulstrode, regresando al tema que realmente le interesaba.

—Claro que si, están ansiosos, pero como soy quien les paga harán lo que yo diga.

El problema radicaba en que Zabini se dio cuenta que ella no estaba tan segura como quería aparentar, y eso le dio algo de miedo, pues ciertamente creía en ella pero se daba cuenta que estaba perdiendo cierta claridad en sus acciones, y tendría que ser él, quien terminara la labor en el castillo. Era esa misma crueldad inherente en ella que en ocasiones lo volvía loco, lo que podía causar su desgracia, por suerte para sus compañeras el ya estaba planeando una solución.

—Estarán listos para el día marcado—les dice Tudor.

—Creo que falta algo para nuestro plan—dice Zabini.

—Capturaremos a nuestros enemigos y tomaremos el castillo a la fuerza, ¿Qué más necesitas? —dice Bulstrode.

—Creo que podemos usar un poco de la estrategia de Potter.

—Estás loco si piensas que me voy a poner a hablar con las personas y rogándoles que voten por mí.

—Claro que no—asegura el—, tengo una idea mejor, pero necesito que Potter y Weasley salgan del castillo, con una hora podre desencadenar lo que planeo, luego ellos no lo podrán detener.

— ¿Qué necesitas? —le pregunta Tudor bastante interesada.

—Ya lo tenemos todo, solo tenemos que revivir un poco nuestra operación de la dama de hierro.

—No juegues con eso, son parte del pago para esta gente, no se puede jugar con ellos—le dice más seria.

—Eso lo sé, pero no pienso deshacernos de ese material, sino simplemente utilizarlo un poco, quiero dar un ejemplo.

—Es el cuello de los tres el que está en peligro—dice Bulstrode—, te lo recuerdo

—Y yo no lo olvido.

—Si estás seguro, hazlo, todo lo que estamos viendo en el colegio, no es mas que una simple practica de lo que vamos a hacer en el futuro en el congreso, que esto sea otro experimento, si resulta lo volveremos a usar en el futuro.

—No sé en el futuro, pero estoy convencido que ahora nos funcionara—termina de decir Zabini.

Una de las características que tenia Harry y que lo hacía ser un buen líder, era que aunque lo llegaran a sorprender, se recuperaba rápidamente, ese día le toco tener una sorpresa, una desagradable por cierto.

—Lord Potter, se le informa que Lady Tudor quiere concertar una reunión con usted en un terreno neutral.

El mensajero era un Slytherin de primer o segundo año, seguramente lo habían enviado, pensando que no se atreverían a hacerle daño a un alumno de los primeros años, quienes normalmente son respetados. Lo que ni Harry ni Ron vieron ni comprendieron es que ese mensaje no venía de parte de Tudor sino de Zabini.

—Ella pide que sea en los jardines del colegio, a lado de la estatua de Belgarath el hechicero—continua diciendo el chico, refiriéndose a una estatua que comúnmente se usaba como punto de reunión, incluso había varias mesas y sillas para los que preferían comer fuera, durante los pocos días en los que había un buen clima en aquel lugar.

—Dile que en dos horas nos vemos en ese lugar—le contesta Harry después de pensarlo un momento.

Varios escucharon sobre la reunión y ciertamente se extrañaron, pero el que más se extraño fue Ron, quien había estado a lado de Harry.

—Esto no me gusta, Harry—le dice Ron, mientras se encaminaban hacia la torre de Gryffindor.

—A mi tampoco Ron, pero no tengo otra opción mas que ir i ver que quiere.

—Puede ser una trampa.

— ¿Puede? —Dice con sarcasmo—, claro que es una trampa.

—Necesitamos traer más gente.

—Ni hablar, solo iremos tu y yo.

—Es peligroso.

—Ciertamente lo es—dice Harry—, pero no del modo que crees rojo, pues entre los dos podemos solucionar la mayoría de los problemas de un ataque directo, y por la ubicación no creo que se atreva, pues de todas maneras es un lugar demasiado abierto y publico.

—No me gusta mucho la idea.

—No te preocupes, se lo que hago.

— ¿Por qué siempre alguien dice algo así antes de que todo empiece a ir mal? —dice lamentándose un poco.

Ninguno de los dos vestía el uniforme escolar, pues ninguno iba a asistir a clases, y porque simplemente estaban descansando, pero para aquella reunión decidieron ir primero a vestirse con el uniforme, siendo a final de cuentas una reunión entre dos líderes del colegio.

— ¿Qué puede querer? —le pregunta Ron, mientras caminaban a hacia los jardines.

—Lo más probable es que quiera negociar algo, supongo que después del desastre del ataque que llevaron a cabo el interior de su casa debe de ser un tanto caótico.

—Eso ni tú te lo crees.

—Pues no, pero no deja de ser posible.

Algo estaba pasando, y ninguno de los dos se dio cuenta cabalmente de lo que era, veían a algunos pocos alumnos caminando rápidamente por los pasillos, buscando a otros y dando información. Solo se dieron cuenta que iban aumentando en número las persona que estaban corriendo por los pasillos. No de un modo que hubieran usado si estuvieran siendo perseguidos, sino como si tuvieran mucha prisa. La mayoría eran Slytherin, pero pronto estuvieron algunos Ravenclaws.

—Esto no está bien—asegura Ron.

—Claro que no—dice Harry, antes de levantar su varita e invocar su patronus, el cual se marcha velozmente—, le envié un mensaje a Ginebra, quiero que se ponga investigar que está pasando.

El sistema de responsabilidades intercaladas, le había dado buenos resultados, hasta el momento, pero ese día, parecía que las cosas no le estaban resultando del todo bien, pues ese día en especifico, su delegada de información se encontraba ocupada, e iniciaría su labor demasiado tarde como para evitar lo que estaban haciendo.

En los jardines se encontraron con las dos jóvenes que bien podían ser sus rivales más peligrosas durante aquel año. Tudor se encontraba sentada en una de las mesas que había alrededor de la estatua, con una tranquilidad que los dejar un poco sorprendidos, se encontraba solamente acompañada por Bulstrode, quien se encontraba de pie un poco más atrás. La mayoría pensaba que Bulstrode era solamente la guardaespaldas de Tudor, en lugar de ser su principal consejera y ejecutora, ella misma alentaba tal creencia para que no la consideraran tan importante y poder sorprender a sus enemigos, algo que había hecho varias veces el año pasado en la pelea por hacerse con el liderazgo de la casa de Slytherin.

Tudor estaba esperando tranquilamente en su asiento a que se acercara su rival, se encontraba muy arreglada y maquillada con un curioso tono verde, un color extraño en el mundo muggle a la hora del maquillaje pero dentro del colegio muy común en la casa de Slytherin, incluso en los labios.

—Tiempo sin vernos, Potter—lo saluda ella.

—Creo que la última vez que hablamos en persona terminamos peleando en las escaleras—le dice al sentarse enfrente de su interlocutora, mientras que Ron permanecía de pie en una posición similar a la de Bulstrode.

—Esa noche no termino como yo esperaba ciertamente.

—Todo el año no ha sido como lo planeamos al principio del año—asegura Harry—, ni para ti ni para mí, no se diga para Fudge o Malfoy.

—Ahora solo quedamos nosotros dos—asegura Tudor—aunque tu robaste a Ravenclaw—lo acusa veladamente.

—Y tú te llevaste a los Hufflepuff—demostrándole que sus planes no lo habían sorprendido tanto.

—Creo que hasta el momento estamos en un empate técnico.

—Es un modo de verlo.

—Nos vamos a enfrentar, y eso es irremediable.

—En eso podemos estar de acuerdo—dice Harry—, preferiría que no ocurriera, pero no pienso perder.

—Yo tampoco—asegura ella—, pero pienso que podríamos poner ciertas reglas ¿Qué te parece?

—Si te interesa, estoy dispuesto a negociar.

Los dos sabían que cualquier tipo de reglas que establecieran entre los dos, las romperían inmediatamente, la diferencia es que Tudor tenía un plan que se estaba llevan a cabo durante aquella reunión, mientras que Harry solo se frustraba mas al ver como se daban rodeos a temas casi irrelevantes. No fue sino hasta casi la hora y media de negociaciones que llegaron a lo más interesante de la conversación..

—Tu grupo especial se llevo algunas de nuestras pertenencias, quisiera que nos las regresaran.

—Es imposible para mí reconocer la existencia de un equipo así.

— ¿Aunque este conformado por Granger y Weasley? —sonriendo misteriosamente.

—Eso es irrelevante, solo tengo tu palabra, y si intentaras atacarlas a ellas, creo que tendría que responder.

—Supongo que es lógico—sin cambiar de expresión—, el problema es que el prisionero que tomaron, me resulto muy costoso conseguirlo y lo quiero de vuelta.

—No debiste de perderlo.

—Supongo que cuando terminemos las elecciones, tendremos más cosas con las cuales negociar.

—Tal vez, pero ciertamente ha sido una conversación muy interesante—dice Harry.

—Llevamos más de una hora y media negociando y no hemos llegado a ningún tipo de acuerdo ¿te parece interesante?

—Tú fuiste la que pidió esta reunión, aun sabiendo que no había manera posible en la cual pudiéramos estar de acuerdo en nada, yo por mi parte buscaba saber qué es lo que buscabas.

—Supongo que solamente avisarte que voy a aplastarte, a menos que te rindas en este momento. No volveré a ofrecerte una salida—le dice mucho más seria que durante toda la conversación.

—Estás en tu derecho de intentarlo Sophia, pero de ahí a que lo logres, falta mucho—dice levantándose—, fue un placer hablar contigo.

—También para mí, solo recuerda que quiero recuperar lo que me pertenece.

—Te estaremos esperando.

Con una última mirada amenazadora para Bulstrode, Ron siguió a Harry al interior del colegio.

—Supongo que le dimos suficiente tiempo a Zabini—le dice Tudor a Bulstrode, cuando sus enemigos estuvieron suficientemente lejos.

—Pensaba que a la media hora intentarían atacarnos—dice Bulstrode.

—Claro que no iba a pasar, y nunca dejarían ver que en realidad no saben lo que está pasando.

—Fue todo el tiempo que le pudimos conseguir a Zabini.

—Y espero que sea suficiente.

Aunque ciertamente Tudor había ganado ese combate verbal, pero el se había dado cuenta de que las cosas estaban marchando mal, y lo bueno de eso es que es posible revertir la situación

—Yo no entendí nada—dice Ron, bastante enfadado.

—Solo quería restregarme en la cara que sabe más de lo que quiere decirme.

— ¿Y para eso nos tubo ahí afuera tanto tiempo?

—No, nos quería fuera del colegio, pero no se para que, cualquier cosa necesita más de un par de horas

Estaban por llegar ala torre de Gryffindor, cuando se encontraron con Cho, quien venía muy agitada por a verlos alcanzado corriendo.

— ¿Qué sucede, preciosa? —la saluda Ron zalamería.

—No es el momento para eso, Rojo—le dice un tanto cortantemente— ¿ya se enteraron de esto? —les dice al darles lo que parecía ser un cartel.

No era un mensaje complicado, era solamente cuatro fotografías con movimientos, Harry las identifico inmediatamente, pues eran las mismas fotografías que había recibido esa mañana de parte de los profesores.

—"¿Por qué Lord Potter no ha hecho nada?" —le Ron la frase escrita debajo de las fotografías, mientras que arriba de las mismas decía "¿En donde están? — ¿Qué carajos es esto?

—Parece que Tudor aprendió la lección sobre la publicidad—dice Harry, sin saber que quien realmente lo había entendido era Zabini y no ella—Ahora entiendo porque nos sacaron del colegio.

— ¿Nos acusan de haberlas secuestrado? —pregunta Cho muy preocupada.

—No, solo de ser indiferentes, pero supongo que en unos días pensaran que si fui yo quien las yo—muy serio—. Nos sorprendieron, y todo lo que hemos hecho no la a sorprendido a ella

— ¿Qué hacemos ahora? —Pregunta Ron—, buscamos todos estos papeles.

—Es no tiene ningún caso, lo único que lograríamos es darle más credibilidad, ahora lo único que podemos hacer es encontrarlas lo más pronto posible.

Cuando se acercaban a la torre, se encontraron con Ginebra, quien venía con algunos carteles parecidos al de Cho.

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Cuando lograron sacar a la joven de dicha armadura, Hermione se dio cuenta que tendrían que mantener todo esto en secreto y que tenía que informarle a Harry inmediatamente lo que estaba pasando. Pero antes de enviar su mensaje, llego el patronus del joven que le dio indicaciones a Ginebra de que buscara algo de información.

—Marie necesita descansar—dice Luna, después ayudarla a recostarse en una pequeña cama—Harry querrá interrogarla, pero no podrá hacerlo hasta que despierte, que valla primero Ginebra a investigar y luego se lo informamos.

—Me parece bien, adelante Ginny.

Toda la experiencia había sido bastante perturbadora, y mientras esperaban la llegada de sus compañeros, decidieron dejar dormir a la chica y revisar la armadura que había estado vistiendo hasta hace unos momentos.

— ¿Quién pudo hacer esto? —pregunta Luna.

—No lo sé, la llave la portaba Bulstrode, pero eso no es decisivo—dice Hermione.

—Tú siempre has pensado que las cosas que yo cuento son invenciones mías ¿verdad?

Algo extrañada Hermione le contesta.

—Siempre he sido muy escéptica, pero nunca te he considerado una mentirosa ni he dicho nada por el estilo.

—No te estoy reclamando sino señalando algo evidente, para decirte algo que es posible que sea difícil de creer. Todo lo que yo he dicho y parecen locuras, lo he leído de la biblioteca de la familia de mi madre, quienes provienen de una antigua estirpe de eruditos.

—Eso explica tu intelecto.

—Aunque eran sangre limpia nunca desarrollaron ningún poder económico o militar, por eso ya nadie los recuerda, pero pudieron reunir una gran cantidad de libros antiguos sobre conocimientos ya olvidados, los libros más interesantes son los anteriores a la división del mundo mágico, cuando crearon la zona de tolerancia.

—La censura termino con la mayoría de esos libros—asombrada de que aun existieran esos libros.

—Sí, pero nosotros escondimos nuestra biblioteca.

Los Potter también tenían una biblioteca similar, solo que ellos no se enfocaron la biología y las ciencias naturales como la familia de la madre de Luna, sino que ellos se enfocaban en la historia y la política, además Hermione también sabia de la existencia del libro de los Potter (aunque ella aun era incapaz de leerlo), aunque dudaba mucho que hubiera descripción de animales fantásticos en ese libro.

—Desde la muerte de mi madre, mi padre solo me dejaba ver los libros mas benignos, pero desde hace un par de años empecé a leer libros más oscuros, en los cuales describían cosas que hubiera preferido no conocer, hablaban de objetos creados por los mismos magos los cuales podían sacar la miga de las personas con algún fin especifico.

—No comprendo—dice Hermione.

—Sacrificaban a personas para que sus objetos obtuvieran poderes mágicos y poder controlarlos a voluntad, yo prefería no creer que realmente existieran, pero ahora me doy cuenta de que suceden cosas que no comprendemos en este mundo.

— ¿Te imaginas a un ejército entero de maquinas como esta?

—No solamente lo usaban para esto, eran cosas realmente perversas, adornos, e incluso pilares de casas.

—Escuche los rumores de que Bulstrode y Tudor provienen de fuera de la zona de tolerancia—dice Hermione—, temo que esto es solo una pequeña muestra de lo que se nos vendrá en el futuro.

—Yo también pienso igual, y me estremezco de solo imaginármelo.

—No te preocupes, estaremos preparados—dice Hermione

Era obvio que aun no estaban listos, pero tenían buenas bases, los mejores inventos de Harry y de ella aun no estaban terminados, y Hermione sabía que el muchacho tenia al menos uno que escondía de ella y que tenía que ser muy bueno para manejar ese secretismo.

— ¿Piensas que seguiremos juntos? —le pregunta Luna.

—Aun falta lo más importante para terminar las elecciones, cuando se acaben seguiremos a algo mucho más grande, si estas interesada en continuar con nosotros deberías de preguntarle a Harry, y presentar un objetivo que tú misma quieras conseguir, posiblemente lograrían llegar a un acuerdo.

—"Algo mucho más grande", eso no es muy preciso que digamos.

—Lo sé, por eso te digo que hables con él, primero, pues aunque se parte de lo que se aproxima, no lo conozco totalmente.

Casi dos horas después de que Ginebra se fuera de con ellas, la "visitante" despertó muy confundida, sin terminar de saber que había pasado. Coincidentemente, Harry y los hermanos Weasley entraron con rostros imperturbables a las habitaciones del último piso de la torre de Gryffindor, la joven al verlos entrar sintió miedo y lo mostro en su expresión.

—Lord Potter, pido ser devuelta a la torre de profesores, como terreno neutral—le dice intentando mostrar más valor del que realmente sentía.

—Tu nombre es Marie ¿cierto? —ignorándola.

—Sí, y soy alumna de Slytherin y el que me retengas aquí es algo ilegal, pido que se le informe al profesor Slughorn de todo esto—estaba aun más nerviosa.

—No quiero tener que recordarte que hay al menos dos ataques a alumnas del colegio, en los cuales estuvieron cercas de morir, y tú pareces ser la única culpable, mi deber seria entregarte a los aurores.

Ella también lo había mirado desde ese punto de vista, pero no había querido admitirlo.

—Pero…—como si lo estuviera meditando detenidamente—la señorita Lovegood, me a pedido que hable primero contigo, aparentemente puede que exista algo en lo que podamos cooperar.

Ella ni siquiera había notado que estaba presente la joven Ravenclaw, sintió un poco de esperanza, pues sus familias eran amigas, y si lograba ponerse en contacto con Susan Bones, podrían llegar a algún tipo de negociación.

—Tú fuiste una víctima Marie—le dice Luna—si nos explicas que está pasando te podremos ayudar.

Harry aun no era un experto en legeremancia, pero la podía hacer de un modo bastante discreto, y pudo ver sin problemas el miedo que sentía la joven prisionera, y de la culpa que sentía por lo que había hecho.

—Primero explícanos que es esa cosa—refiriéndose a la armadura animal.

Con un hechizo, Hermione invoco algunas sillas para lo recién llegados, alrededor de la cama en la que descansaba Marie.

—Es de propiedad de Bulstrode, al igual que yo.

— ¿Eres propiedad de Bulstrode? —pregunta Luna interrumpiéndola.

—Pequeña Luna, es que has estado ciega, no has visto que los sangre pura son mas poderosos cada año—le dice sonriéndole con una profunda tristeza—, los conservadores se vuelven mucho más conservadores que antes, y no hay nada que los pueda detener, las leyes no se aplican igual para las familias antiguas que para los demás. Mi familia siempre a sido de parte de los moderados, ni liberal ni conservador, por eso mismo fue atacada por una familia como la de Bulstrode.

— ¿Cómo los atacaron? —pregunta Harry, sin terminar de entender.

—Hay muchos tipos de guerras, y la que mejor se les da es la del dinero, cuando mi familia estuvo ahogada de deudas, me compraron, pero no creas que fue por mí, fue solamente para poner un ejemplo, humillando a mi familia, mostrándoles a los demás lo que les depara. Como yo hay muchos ejemplos, simplemente pueden recordar a Pansy y su familia

—También quisiéramos saber de ella—interviene Hermione

—Creo que hay muchas cosas que nos podrías decir—dice Harry muy serio, como si tuviera prisa—, pero no tengo tanto tiempo, tengo unas horribles sospechas y quiero saber si puedes completar la información que tengo, luego podrás seguir hablando con ellas

Desde que Harry había entrado a la habitación, Hermione lo había notado extraño, se veía preocupado y un tanto nervioso, como si algo terrible estuviera pasando, pero por alguna razón solo se él se había dado cuenta.

— ¿Tudor le robo el dinero de la casa a Malfoy—pregunta Harry, ante la extrañadas miradas de sus compañeros.

—No, Malfoy cuida demasiado el dinero, lo tendrían que matarlo para quitárselo—le contesta después de un momento para pensar detenidamente su respuesta.

— ¿De dónde saca Tudor el dinero? —continuando con su interrogatorio.

—Recibe dinero de fuera del colegio—comprendiendo un poco, pero sin terminar de ver toda la imagen de lo que pasaba—, he visto que recibió un tesoro en el bosque del colegio.

— ¿Eran todos humanos? —pregunta.

—Habían humanos, pero también algunos duendes, y otras cosas que no pude reconocer.

— ¿Usaban mascaras blancas.

—Sí.

— ¿Y los duendes mascaras de hierro?

—No, ellos tenían el rostro descubierto.

— ¿Se hincaron frente a ella? —mientras escuchaban el interrogatorio Luna y Hermione se sentían preocupadas por el comportamiento del joven.

—No, hablaban como si estuvieran llevado algún tipo de negocio.

— ¿Había criaturas más grandes que los duendes?

—Sí, pero no se que son.

— ¿Entraron al castillo?

—Escuche que querían entrar, pero no sé si lo lograron.

— ¿Has visto a Diggory con Tudor? —continuando con la serie de preguntas y respuestas rápidas.

—Una vez peleamos contra ellos, pero luego se aliaron, no se que paso entre ellos, ni a que se deba.

— ¿Cómo fue esa pelea?

—Bulstrode y algunos escoltas y yo misma atacamos a Diggory y su grupo, me toco a mí encargarme de separarlo de su gente, pero fue Bulstrode quien se encargo de vencerlo.

— ¿Salías y entrabas de esa armadura? —pregunto Harry, cambiando bruscamente de tema.

—No, desde que Bulstrode me metió en ella, es totalmente imposible escapar de ella.

— ¿Tudor secuestro a las alumnas desaparecidas?

—No sé a quienes se refiere exactamente, pero se que al menos secuestraron a cinco compañeras.

— ¿Sabes en donde están?

—No lo sé, aunque yo ayude a capturarlas, no se que hicieron con ellas, solo que Tudor se refería a una operación de la doncella de hierro.

— ¿Sabes de algún asesinato?

—No, pero sí de violaciones, secuestros y torturas—casi imperceptiblemente dio una rápida mirada a Ginebra.

—Comprendo—diciéndolo mas para si, que para sus compañeros—desde que vi la armadura supe que había pasado, pero quería ver si no estaba equivocado.

— ¿Usted sabe donde están? —le pregunta la joven prisionera.

—Si lo sé—incluso Ron se sorprendió por esa declaración—, espero que no te moleste que haya usado la legeremancia para ver lo que sabes, pero aun así, necesitamos que digas todo lo que sepas sobre Tudor y Bulstrode.

—Lord Potter, yo no soy ninguna inocente, aunque me obligaron a atacar a personas, pero eso no me quita tanta culpa. En lo personal pienso que ellas ya ganaron, pero ustedes me liberaron y salvaron mi vida, y para pagarles les voy a ayudar en todo lo que pueda.

El podía ver que decía la verdad, pero ciertamente no tenía el tiempo para continuar con eso, tendría que delegar ese trabajo.

—Hermione, Luna, ustedes encárguense de esto por favor, y consíganle algo de ropa, creo que por su propia seguridad debería permanecer aquí en la torre, luego veremos cómo solucionar tu problema.

—Nosotras nos encargamos—dice Hermione.

—Luna, me voy a llevar a Cho, espero que no te moleste.

—No hay problema, ¿pero porque tanto apuro, Harry? —confundida.

—Nos toca trabajar a marcha forzada, eso es todo—la intenta tranquilizar.

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La torre de Gryffindor estaba extendida a su máxima expresión, al igual que muchos edificios mágicos, puede tener habitaciones extras, según las necesidades, y en el colegio de Hogwarts, esta particularidad la tenían sobre todo las habitaciones de los profesores principales, las de los líderes de las casas y la del líder del colegio. Las de Gryffindor se habían tenido que extender para dar espacio a los laboratorios, la sala de reuniones, y la entrada al nido de las birds of prey, y otra más en la cual habían llevado a cabo la exanimación de la bestia metálica, además en la cual habían acomodado una cama para que descansara la joven prisionera.

—Esto ya parece medio repetitivo, pero lo bueno es que ahora no soy el único, te aseguro que en esa habitación, nadie entendió nada de lo que está pasando—dice Ron, cuando salieron de la torre, acompañados por Cho, quien tenía una expresión parecida a la de Ron.

—Rojo nunca a tenido muchas luces—dice Cho, con su sentido del humor caustico—, pero lo peor es que nos estas preocupando. Dejaste a Luna y a Granger muy preocupadas.

—Tienes razón —recapacitando un poco, pero sin dejar de caminar—, es que esas horas perdidas con Tudor me frustraron, nos están ganando la partida del día, pero pienso que es hora de contrarrestarlo.

— ¿Descubriste en donde tienen a los rehenes? —le pregunta Ron.

—Más o menos—dice Harry—, todos los movimientos de las Slytherin han sido muy raros, y no los entendí hasta que vi aquella armadura.

— ¿Por qué quiso que yo los acompañara? —le pregunta Cho.

—Necesito más espacio y en mi torre ya no cabe ni un alma.

— ¿Y quieres usar la nuestra como bodega?

—Hay un poco de eso.

Cuando vieron al lugar a donde los llevaba Harry, ellos también pudieron unir las piezas sueltas de información para comprender al menos en parte la idea general de lo que pasaba.

— ¿Cómo lo hacemos? —pregunta Ron.

—Traje mi capa invisible—dice Harry—, nosotros las iremos rodeando, será raro, pero no quiero que nos vean moviéndolas por todo el castillo.

—Tendremos que usar magia los tres para moverlas—dice Cho—, entre Luna y yo intentamos moverlas pero no pudimos ni una pulgada, nos toca hacerlo entre los tres y no va a ser para nada fácil, los hechizos que les pusieron para que no fuera posible moverlas son muy efectivos.

Lo que se proponían mover no eran sino las estatuas de las cuales Cho se había estado quejando tanto. La primera que movieron fue la de Ravenclaw, la cual era la más cercana, a pesar de eso fue algo tremendamente difícil. Mientras la trasladaban, Harry se dio cuenta porque no habían podido moverla, pues al no poder quitar las maldiciones tenían que hacerlo de otro modo, lanzaron hechizos hacia ellos mismos, los cuales los conectaron de modo directo, lo cual hacia que no tuvieran necesidad de tocar la estatua cargando el peso como si fueran sus propios cuerpos los que pesaran varias veces más, con eso se dio cuenta de que había hecho la elección correcta de compañeros para la misión, pues su nuevo cuerpo era bastante fuerte y con una gran resistencia, mientras que Ron tenía una fuerza casi sobrehumana y por ultimo Cho, quien a pesar de su apariencia tenía una fuerza sorprendente debido a su estudio de las artes marciales.

—Rojo, porque no te callas de una maldita vez—dice Cho, cansada de escuchar maldecir contantemente a su compañero-amigo-novio, o algo indefinido.

—Si tu madre te escuchara hablar así, te castigaría de aquí hasta el día del juicio—riendo forzadamente.

Mientras llevaban la segunda estatua, su plática disminuyo, pues tenían dificultad para mantener el aire, aunque intentaban fingir que solamente caminaban por el castillo en una curiosa formación, de repente gestos de esfuerzo los traicionaban, por suerte para ellos cuando tuvieron que mover la tercera habían mucho menos alumnos. Con la cuarta estatua estaban bastante cansados, los tres estaban sudando copiosamente, y no tenían tiempo para descansar, para entonces Ron y Harry dejaron buena parte de sus uniformes en la bodega donde habían guardado tres de las estatuas y siguieron trabajando solo en pantalón y la playera de debajo de la camisa, Cho no estaba mucho mejor, pero apenas accedió a quitarse la corbata, a pesar de que la blusa estaba casi empapada de sudor.

—Nos vemos ridículos—dice Cho, mientras transportaban la cuarta estatua, la cual era la de Slytherin, y la más alejada por cierto—, es como si el aire nos pesara una tonelada, si nos ven van a creer que estamos jugando a los zombis.

—No estamos tan mal—dice Ron burlándose—, tú te ves muy sexi con la blusa transparente.

—En ocasiones, eres exasperante, Rojo—dice muy seria, intentando pensar en otra cosa, la verdad aunque normalmente se hubiera sonrojado, a estas alturas no podía hacerlo más por el esfuerzo.

—Así es el mundo, Rojo, mientras ella se ve sexi, nosotros solo nos vemos sudados—dice Harry, siguiendo con la broma, pues prefería pensar en eso, mejor que en el dolor que sentía en los músculos.

—No es para tanto, chicos, que esos bíceps no se ven nada mal—bromeando.

—Te lo agradecemos profundamente—sonriendo con dificultad.

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Fueron casi dos meses, los que paso Remus Lupin en el mundo mágico en Sudamérica, y para cuando regreso al mundo muggle, había adelgazado casi quince kilos y parecía casi cien años más viejo de lo que era (ya de por si tomando en cuenta el desgaste natural de ser un hombre lobo). Su zona de llegada fue a dos ciudades de distancia de donde se encontraba el cuartel que había preparado su esposa y su gente.

A penas llego al mundo muggle se empezó a sentirse mejor, la magia estaba regresando poco a poco a su cuerpo, lo cual lo estaba fortaleciendo, era casi como recuperar sus extremidades, Casi tardo medio día en recuperar la suficiente magia como para trasladarse de nuevo al viejo hotel en el que se habían hospedado cuando llegaron, en donde se informo sobre la dirección de las bodegas que había comprado su esposa para el negocio.

El guardia de la entrada no lo pudo reconocer inmediatamente, pero por mera coincidencia su esposa se encontraba llegando poco después de él, quien ni siquiera tuvo necesidad de verlo de frente, soltando lo que traía en las manos casi lo taclea de lo efusivo que fue el abraso.

—Viejo lobo, ¿qué te paso?, ¿dónde estabas?, ¿cuándo volviste?, ¿como estas?, ¿Por qué vistes así?—le pregunta casi gritando sin soltarlo.

—Si solo me haces dos o tres preguntas al mismo tiempo, creo que seré capas de contestarte—le dice con una media sonrisa al menos

Fue bien recibido entre sus antiguos compañeros, y su esposa no lo soltó hasta que subieron al departamento que había preparado arriba de la bodega y se sentaron en los sillones de la sala, ellos dos y tres compañeros. Remus los conocía desde que eran cadetes de la academia, y los consideraba mas como amigos que como subalternos, eran dos hombres y una mujer, los otros tres estaban descansando ese día.

— ¿Cómo le fue, Jefe? —le preguntaron.

—Sobreviví lo cual es algo que en varios momentos pensé que no lograría—le dice recostándose un poco en el sillón a lado de su esposa.

— ¿Qué encontraste? —le pregunta su esposa.

—Una temible pesadilla, eso fue lo que encontré, pensé que encontraríamos unos cuantos hechiceros fanáticos, pero eso no es así.

— ¿Los Thule, el lord oscuro, el emperador? —le pregunta uno de ellos, muy delgado y con lentes.

—Es posible que se tratara de los Thule, al menos en un principio, pero ahora no se quien los lidera—dice el.

—Nosotros encontramos una especie de conspiración para cerrar el mundo mágico de esta zona—dice la señora Lupin.

—Eso yo lo puedo confirmar, la verdad es que si eres una criatura mágica no es difícil entrar, el problema es a la hora de salir, eso es muy difícil.

— ¿Qué hay del otro lado?

—Pueblos, ciudades, pero como ninguna que yo hubiera visto antes, la mayoría son muggles, pero no como los que viven aquí, están más cercas de ser simples marionetas que seres pensantes, todos son un gran ejército, viven simplemente para pelear. Por lo que pude averiguar cada año escogen una población para desaparecerla y así entrenar al ejército.

—Supongo que tiene sentido, según las ideas que sostenían los Thule y sus compañeros muggles, los nazis— recapacita la señora Lupin.

—Así es, por la decoración y por los uniformes, eso y obviamente las esvásticas y las bandas de SS vigilando constantemente todo lo que pasa.

— ¿Qué tienen que ver las criaturas mágicas? —le pregunta la señora Lupin—¿Por qué las quieren desaparecer?

—En lo personal me suena muy raro, si ellos buscan poder mágico, ¿Por qué eliminar fuentes de poder? —se queja la otra mujer.

—Es que yo en ningún momento dije que eliminaran a las criaturas mágicas—dice Lupin más serio que antes—, sino todo lo contrario, reunieron a todas las criaturas en su mundo para construir un ejército, Si los humanos y sus magos son la infantería y sus oficiales, las criaturas son su artillería pesada. Gigantes, centauros, manticoras, orcos, incluso dragones, y todo lo que pueden imaginarse.

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Cuando Harry, Ron y Cho terminaron de trasladar las cuatro estatuas, los tres terminaros tirados en el suelo por el cansancio que sentían, fue a Ron quien se le ocurrió usar su varita para lanzar agua hacia el techo para que les cayera una especie de lluvia refrescante.

—Gracias Rojo—dice Cho, disfrutando del agua.

—Te lo digo Cho, el muchacho puede ser muy útil—dice Harry bromeando.

—Yo no lo niego.

— ¿Se les olvida que estoy presente? —reniega Ron por la broma.

Cuando se sintieron un poco mejor, Harry lanza su patronus para enviar un mensaje, aunque era un modo eficiente de enviar información, Harry se estaba cansando de ese modo y empezaba a pensar en buscar alguno más moderno.

— ¿Qué haces? —le pregunta Cho.

—Envié a Neville a hacer el trabajo de Ron.

— ¿Por qué? —pregunta Ron.

—Porque estas ocupado, y no puedo esperar para que se haga.

— ¿Y de que se trata? —dice Ron.

—Pues nos toca adaptarnos simplemente, si Tudor me está acusando de que no estoy usando mi autoridad para buscar a las estudiantes desaparecidas, pues vamos a aprovechar esta nueva autoridad que tengo. Le toca a Neville organizar patrullas por el colegio, sirve para darles más tranquilidad a los estudiantes y para tomar posiciones para lo que se nos viene.

—No van a ser suficiente—dice Ron, quien a final de cuentas era el experto en seguridad.

—Estoy de acuerdo con Rojo, el colegio es muy grande.

—Dejaremos que Neville se organice por hoy, pero en la noche quiero que lo revisen y veamos en que podemos mejorarlo. Pero por ahora tenemos que resolver el problema que tenemos entre manos.

Tardaron más de media hora en terminar de lanzar todos los hechizos que conocían, pero no parecía que hubieran tenido ningún avance, la cubierta permanecía totalmente brillosa.

—Yo no conseguí nada—dice Ron.

—Yo tampoco.

—Yo encontré el candado, pero necesitaría años para encontrar la combinación—dice Cho, quien tenía mucha experiencia rompiendo encantamientos.

Al escuchar lo que decía Cho, se le ocurrió como resolver el problema, pues si no se podía por las buenas se podía por las malas.

—Mira Cho, quiero que me enseñes la cerradura yo me encargo del resto—dice Harry.

— ¿Estás seguro? —sin estar muy convencida.

—No te preocupes.

La primera estatua con la que estaban trabajando era la de Hufflepuff. Con un hechizo muy complicado logra hacer visible numerosas cadenas que rodean a la estatua, eran poderosas tal vez demasiado.

—Ron, quiero que las intentes romper con las manos—dice Harry, dejándose llevar por sus propios instintos.

—Seguro—totalmente inseguro.

Era obvio que la fuerza de Ron únicamente, no sería suficiente, pero Harry ya había pensado en todo un plan, era hora de sacarle provecho a eso de ser un omega. Utilizando a Ron como si fuera un instrumento mágico, desencadeno su poder interno, sin siquiera usar su varita mágica.

Era Obvio que para ser un mago omega no era necesario los libros, sino comprender internamente su propio poder, pues cuando lo desencadeno comprendió muchas cosas de las cuales hasta el momento estaba totalmente ignorante, vio el origen de las cadenas y de las maldiciones que cubrían las estatuas, aunque él no había podido invocarlas como lo había hecho Cho, era un problema de técnica no de poder, pues pudo ver y comprender que en comparación con el de ella, con el de Ron incluso con el que creo las estatuas, su magia era mucho más poderosa.

—Eso fue impresionante—dijo Ron, cuando rompió las cadenas con sus manos—, supongo que así se siente ser una varita mágica.

— ¿Pero como lograron romperlas? —pregunta Cho.

—Pues aquí el joven Potter que me agarro de tijeras humanas—dice Ron bromeando.

Mientras hablaban, el material metálico que cubría la estatua se empezaba a derretir poco a poco, dejando al descubierto a una joven de cabello castaño. Cuando al fin el material cayó al suelo, la joven permanecía en esa posición por una especie de estructura de cables que la sujetaba en esa posición, como una jaula hecha a la medida, la joven estaba efectivamente totalmente desnuda, exceptuando una máscara de porcelana, que había hecho más difícil identificar a aquellas estatuas con las estudiantes desaparecidas, pues tenían el rostro idéntico.

— ¿Esta viva? —pregunta Ron

—Sí, solo esta inconsciente—dice Cho, quien revisaba el pulso de la prisionera—su rostro coincide con la Hufflepuff desaparecida, ahora falta sacarla de esa jaula.

Eso no fue ningún problema pues solo tenía un candado, pero uno si ningún tipo de magia, pues seguramente no esperaban que pudieran quitar la cubierta mágica. Luego de romper el candado Ron la levanta sin ningún problema y la coloca en una cama que invoca Cho.

—Invoca otras tres—le dice Harry—, y revisa con más detenimiento su salud, mientras nosotros continuamos con las demás.

—No te preocupes, yo me encargo.

Harry se dio cuenta de que con un poco de práctica se le hacía mucho más fácil invocar su poder mágico, y que romper los candados no era tan complicado como parecía en un principio, al menos para él. De otra cosa que se dio cuenta es que descubrió un secreto que lo tenía un poco preocupado hasta el momento, pues el nunca hubiera pensado que Tudor o Bulstrode tuvieran tanto poder como para hacer ese tipo de maldiciones, pero ahora se daba cuenta de que, las maldiciones provenían del mismo material, ellas seguramente solamente lo habían activado, seguramente les había costado caro comprarlo en el mercado negro.

Tal vez fuera por culpa de sus prejuicios o simple azar pero dejaron al ultimo la estatua de Slytherin, en donde encontraron a la segunda estudiante de esa casa desaparecida. Ese fue un día con grandes sobresaltos, pues aunque tuvieron verdaderas complicaciones, lograron un avance impresionante, pues ahora que Tudor no tenia esos rehenes la ponía contra las cuerdas, claro que aun estaba lejos de estar vencida. Ahora tendría que decidir qué hacer con ellas.

— ¿Cómo están? —le pregunta Harry a Cho, después de que terminaron con el trabajo con las cuatro jóvenes.

—Casi no hay desgaste físico, ese material hace aislante con la magia, gracias a lo cual se regresa y mantiene el cuerpo medianamente sano, lo que realmente me preocupa es su estado mental, debe ser un trauma muy grande lo que han vivido—dice con tono profesional, que ciertamente está sustentado con sus conocimientos.

—Cuando despierten, creo que yo me puedo encargar de ayudarlas a superarlo—dice Harry, quien tenía buenos conocimientos de legeremancia, los cuales quería experimentar con el poder que estaba surgiendo en el, aunque antes de hacerlo, quería hablar con su contacto en Rusia, para mayor seguridad.

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Mientras esto ocurría en la casa de Ravenclaw, en la casa de Gryffindor las cosas seguían su curso. Neville había organizado rápidamente a los Gryffindors para que se hiciera presente su estatus en el colegio, al menos durante unos días no sería mucho problema, lo bueno es que no faltaba mucho para que se acabara el año escolar y por fin se eligiera un nuevo líder del castillo. El problema para Neville fue encontrar gente que no tuviera clases en esos momentos, pues estaban por aplicarse los últimos exámenes para el final del año, pero aun así logro coordinar varias patrullas. Pero en la cima de la torre de los leones las cosas se estaban desarrollando de un modo diferente, pues ahora con la colaboración de la Slytherin, se preparaban para el golpe del día siguiente.

—Ahora que Tudor ya no te tiene, va a sentir la presión y va adelantar sus planes—dice Hermione— ¿Cuál creen que sea su más grande debilidad?

—El dinero—dijeron ambas.

—Eso no es algo que nos sirva demasiado.

—Yo no creo eso—dice Marie—se que tienen un tesoro escondido en el castillo, no es el dinero del colegio sino que es dinero que recibió del mismo lord oscuro, o al menos es lo que ella dice y presume.

— ¿Dinero para qué?

—Para mantener a los mercenarios, que quiere contratar.

— ¿Cómo y cuándo te enteraste de eso? —pregunta Ginebra, un tanto desconfiada.

—Creo que es parte de su carácter, cuando me metieron a esa armadura, realmente empezaron a pensar en mí como una mascota, y no tenían ningún conflicto en hablar en mi presencia, además de que yo las escolte cuando recibieron ese dinero. Además de que fue el día en el que capturamos a Parkinson.

Hermione ya sabía que seguramente ella había participado en el secuestro de Pansy, lo cual hacia que le callera cada vez peor, aunque comprendía que ciertamente no tenía ninguna opción, por alguna razón no le terminaba de agradar, aunque la verdad era que ella nunca había sido muy amigable, incluso en su antigua realidad había tenido pocas amistades. Ahora lo importante no era si le agradaba o no la prisionera, sino coordinar las últimas acciones de aquel año tan difícil.

—Por ahora lo mejor es que permanezcas aquí—le dice Hermione—, al menos hasta que encontremos otro lugar más seguro, no creo que puedas regresar a la casa de Slytherin este año o al menos hasta que se calmen las cosas.

—Está bien, prometo que no saldré—dice Marie, quien seguía sentada en la cama que le habían convocado.

— ¿Te puedes quedar con ella? —le pregunta Hermione a Luna.

—No hay problema, si hay algún problema tal vez podamos mover todo a mi propia torre—contesta Luna—, me comunicare con Cho.

—Me parece bien, Ginny, tu y yo tenemos cosas que hacer.

Antes de salir, Hermione invoca la armadura con su varita para llevar a su taller privado, ninguna de la presentes le dijo nada, al menos hasta que ella y Ginebra entran al taller.

— ¿Para qué trajiste esa cosa? —le pregunta Ginny, con algo de aprensión.

—En este momento no tengo tiempo, pero luego quiero examinarla con más cuidado, tiene algunas características que me interesan.

—Supongo que tiene lógica—después de un momento en silencio, Ginebra decide preguntar— ¿Confías en ella?

—No sé donde terminan mis prejuicios y donde empieza la verdeara precaución, la verdad es que es una chica que le toco pasar cosas horribles, y solo intento sobrevivir, pero al mismo tiempo, casi mata a Luna y Cho, secuestro a Pansy, y de paso casi me arranca la cabeza a mí.

—Separada de es armadura no es una gran amenaza.

—Lo sé, y aunque suene raro si no la dejo que se valla no es por que piense que nos puede hacer daño, sino que puede desencadenar cosas que no podamos controlar, por el momento es mejor que permanezca aquí, o con Luna al menos.

—Tienes razón, y cambiando de tema ¿Qué hacemos ahora?

—Quiero que traigas los uniformes para que termines de repararlos, mientras yo reparo los brazaletes y nuestras herramientas, esta madrugada nos toca otro operativo.

Ginebra no tardo mucho en regresar al laboratorio con las cosas que había dejado abandonadas en el nido, aunque era poca la tela que conformaba dichos disfraces, era curioso lo laborioso que era repararlos totalmente, sobre todo porque Ginebra intentaba mejorarlos cada vez que los reparaba, tejía leves hechizos en la tela y experimentaba con diferentes tipos de tela. En esta ocasión serian aun mejores pues incluirían desde un principio las mejoras que había creado Hermione, los campos de fuerza estarían mucho mas definidos hacia ellas y los campos con los que se camuflageaban serian más realistas y mucho más difíciles de identificar.

— ¿Cuál es nuestro nuevo objetivo? —pregunta Ginebra, mientras le añade una cubierta anti fuego a su propia capa.

—Nuestro objetivo es encontrar a Pansy.

— ¿Otra vez?

—Sí.

— ¿Por qué estas tan interesada en ella? —pregunta con verdadera sinceridad.

—Ella me pidió ayuda, incluso el día que la secuestraron me intento enviar un mensaje, además de que tengo unos planes muy importantes para ella—dice Hermione—, además de que por alguna razón me agrada.

— ¿Y tienes idea de donde esta?

—Esa información me la acaba de dar Marie, y también esa armadura me ayudo—dice Hermione con gesto muy serio.

— ¿De qué estás hablando? —sin terminar de entender.

La expresión que tenia Ginny en el rostro, seguramente era una que ella misma había puesto cada vez que Harry, pasaba de conocer unos cuantos hechos a tener una teoría completa, en muchos casos descabellados, pero por lo regular correcta, ahora se daba cuenta de lo exasperante que era la incredulidad con la que reaccionaban los demás.

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Ella nunca había bailado, y mucho menos en una situación como esa. Aunque Iliana sabía que tenía una buena coordinación, que había adquirido por sus clases de esgrima y de equitación, pero nunca por ningún tipo de baile. Era por eso que se daba cuenta de que estaba soñando, pero era demasiado real para serlo, estaba mucho mas cercas de ser una visión, tal vez una profecía, ella misma tenía ese don, pero casi nunca lo había usado conscientemente, solo en sueños como en esa ocasión, el detalle era que nunca se había equivocado y eso le dio una impresión enorme, entre deseo y miedo, tal vez mas deseo que otra cosa.

Era un castillo, pero no como los de los caballeros sino uno de un verdadero califa salido de las mil y una noche, y no era una sala de trono sino posiblemente la sala de un harem.

Pero Iliana no estaba bailando sola, alrededor de ella estaban varias jóvenes en la misma labor. Las ropas de todas no era la que acostumbraban a usar, o al menos en su caso no lo era, pues no es que estuviera precisamente vestida, pues solamente tenían sedas semitransparentes de diferentes colores y joyas para sujetarlas y adornar sus cuerpos, la danza de los siete velos ya eran muy pocos velos.

Estaban llevando a cabo una danza coordinada y muy complicada, que harían que la Matahari se muriera de envidia de ellas. No las conocía, pero a una de ellas la reconoce después de un momento, era una castaña de cuerpo voluptuoso y sedas blancas, era la asistente de Lord Potter. Además de ellas dos, estaban una joven de cabello negro, la cuarta era una joven de color pero con la particularidad de tener el cabello blanco, todas ellas tenían más o menos la misma edad, pero había otra dos que tenían algunos años menos, la más joven era una chica de cabello rubio oscuro y un curioso collar en el cuello, la otra tenía un par de años mas pero igualmente joven, con un cabello larguísimo y dorado, de un tono que hacía poco probable que fuera totalmente humana.

Era obvio que las dos más jóvenes a penas estaban aprendiendo sobre aquella exótica danza, pero las mayores se estaban comportando como verdaderas concubinas, y ella estaba contenta de serlo. Pero aun había otra persona presente en aquella habitación. Sentado encima de muchos cojines se encontraba un hombre de cabello negro y ojos verdes, al cual rápidamente identifico como el joven Lord Potter. Quien disfrutaba del baile que le estaban ofreciendo tan alegremente las jóvenes. Era un poco de competencia y de cooperación al mismo tiempo entre ellas, pues todas estaban buscando la atención del único espectador de dicho espectáculo. Fue una simple mirada con la cual la llamo a ella, y la hico estremecerse por la expectativa.

Una sacudida particularmente fuerte la hiso despertar dentro de su pequeño camarote. Tardo un momento en darse cuenta de que no se encontraba metida en las mil y una noches, sino en un tren que atravesaba Europa, Fue mayor su sorpresa al darse cuenta que tenía el camisón casi en el cuello y que tenía el cuerpo cubierto de sudor. En comparación, la ropa que tenia con la que usaba en su visión, era digna de su abuela.

El viaje estaba siendo realmente aburrido para la enviada de la Zarina a Inglaterra, había recorrido incontables veces todo el tren, a esas alturas ya se había arrepentido de haber escogido aquel medio de transportes, incluso hubiera preferido volar en uno de esos artefactos muggles, ese día en especifico decidió quedarse y leer uno de sus libros, estaba muy concentrada cuando de pronto nota algo extraño en la ventana, era el reflejo de un rostro, solo tardo un momento en reconocer dicho rostro.

— ¿Lord Potter?

—Iliana, tiempo sin vernos.

—Que sorpresa—dice con una especie de risa nerviosa, pues no estaba precisamente presentable en esos momentos, e intentaba recomponerse un poco—me alegra volver a verlo.

Todo era culpa de la locura de su abuela, desde que le había dicho que debería ir y casarse con él, hasta había terminado soñando con el, y ahora se aparecía de pronto en la ventana de su camerino

—El placer es mío, sin lugar a dudas—le dice el sonriendo.

—Se le ve cansado, Lord Potter—notando el gesto de Harry.

—Pues yo la veo realmente hermosa como siempre.

—Se lo agradezco, Lord Potter, pero quisiera saber si se siente bien—prefiriendo ignorar el piropo, aunque le había agradado escucharlo.

—Nada irremediable, simplemente estoy con mucho trabajo—dice el, sonriendo socarronamente—, me quedan un par de días complicados.

—Se ve diferente, ¿ya empezó a usar sus poderes?

—Los había utilizado muy poco, pero solo inconscientemente, solo hoy los invoque por mi propia decisión.

—Eso tiene sentido—tomando uno de sus libros—, según lo que he investigado, eso es normal en los hechiceros omega, las primeras veces que desencadenan su poder sus cuerpos resienten el uso de ese poder, pero según dice pronto el cuerpo se acostumbra, Lord Potter.

—Eso me alegra, pero no te parece que ya viene siendo hora de dejar atrás eso de "lord Potter", porque no empiezas a llamarme Harry, como todos

—Entonces te llamare Harry.

Seguramente cualquiera que hubiera pasado por esa zona de los camarones hubiera pensado que las voces del interior eran simplemente de la joven hablando por celular con su novio pues estuvieron hablando fácilmente media hora sin llegar a ningún tema importante, simplemente platicando de frivolidades, seguramente para alejar sus mentes de las situaciones que ambos estaban viviendo. Después de toda esa platica, llegaron por fin al tema que originalmente había hecho que la llamara con aquel metal que Iliana le había enviado para comunicarse con ella.

—Cada omega tiene poderes diferentes y si los desencadena, en realidad hay muy pocas cosas que pudieran ser imposibles, en el campo de la legeremancia, hay protecciones naturales que hace imposible para la mayoría de las personas crear o borrar recuerdos, no se diga ya la personalidad, se necesitan pociones muy raras y eso solo para separar los recuerdos de los sentimientos, es aquí en donde entrar tu poder, pues con eso es capaz de romper las barreras.

— ¿Crees que sea seguro?

—Si lo logra, no habrá peligro, y si no, las mismas defensas mentales les protegerán—dice ella, después de pensarlo un momento.

—Lo voy a hacer.

Eran pocas las veces en las que habían hablado, pero aun así se despidieron como si se tratara de un par de viejos amigos. Ni ella ni Harry comprendían porque se comportaban de esa manera, pero tampoco le dieron demasiada importancia.

Después de despedirse se quedo unos momentos pensando en el sueño que había tenido y en las sensaciones que estaba experimentando. Tal vez si no hubiera estado pensando en su propio futuro, hubiera podido estar más atenta, y no hubiera sido posible que recibiera un dardo tranquilizante en el cuello, pero la verdad es que era poco probable pues los que le dispararon realmente sabían lo que hacían. En cuestión de minutos su camarote quedo limpio de sus pertenencias, pues un grupo de cuatro hombres vestidos de negreo y con pasamontañas, uno la levanto con una maniobra de bombero y los otros tres recogieron todas las pertenencias, con la misma eficacia subieron arriba del tren en donde estaba siguiéndolos un helicóptero, el cual los recogió con facilidad. Nadie en el tren se dio cuenta del secuestro.

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Harry se encontraba más tranquilo con respecto a lo que iba a intentar, pues era algo que no había intentado antes. Durante los últimos años de la guerra en su antigua realidad, había estudiado a profundidad la legeremancia y la oclumancia, así que conocía a fondo la mente humana, pero ahora lo intentaría con mucho más poder que antes.

Como Cho había pensado, las cuatro jóvenes estaban muy alteradas, al despertar tuvieron que inmovilizarlas de nuevo con magia, para que no se hicieran daño, después de todo el tiempo que habían pasado enterradas vivas era lo último que ellos querían hacerles pero por su propio bien fue necesario.

— ¿Estás seguro de lo que vas a hacer?—le pregunta Ron cuando deposito enfrente de Harry a la estudiante Ravenclaw, quien fue a la ultima que atraparon.

—Conozco el procedimiento, y ya me dieron confirmación de que es seguro, así que me toca. De hecho también existen pociones que logran hacer algo parecido—recordando que Ginebra había tomado una de ellas—, pero lo que busco es algo mas profundo.

La legeremancia era complicada, pero eso el ya lo comprendía bastante bien, pero esto era trabajar a otro nivel, pues cuando logro crear el enlace entre ambas mentes fue como si el mismo entrara a una habitación obscura, en la cual empezaron a aparecer lo que parecían ser televisores con imágenes de la vida estudiante en cuestión, con sus manos (dentro de sus mentes, porque físicamente estaban inmóviles) movía dichos televisores rápidamente, y con gesto experto. Eran recuerdos de una estudiante típica, así que prefirió concentrarse en lo que estaba buscando. Los últimos meses de vida de la chica habían sido francamente una pesadilla, había sido capturada por Bulstrode en persona, quien la tubo escondida en un calabozo de las catacumbas, acompañada por las otras chicas que terminaron como estatuas, vio el proceso con el cual las habían encerrado, lo mas difícil fue obviamente la obscuridad, en la cual había vivido todo ese tiempo. El truco estuvo en reacomodar los televisores para estabilizarla, rompiendo algunos de los monitores más terribles, y desconectando otros, no quería eliminar la información más que indispensable, al menos de momento, eso ya seria decisión de las jóvenes, pues tampoco quería abusar demasiado con ellas, esto era solo para que se estabilizaran. Era impresionante la facilidad con lo que había roto los recuerdos, poco a poco se estaba dando cuenta de que las cosas difíciles no tenían que ser grandes, y mucho menos las importantes, como lo es la mente humana, si hubiera contado con esos poderes en la antigua realidad, hubiera podido poder dar algo más de guerra contra Voldemort.

Cuando al fin termino con las cuatro, pudieron vestirse con vestidos sencillos, los cuales Cho había invocado.

—No sé cómo le podremos agradecer, Lord Potter—dice la chica Hufflepuff, con verdadero agradecimiento.

—No se preocupen por eso, es nuestro trabajo.

La verdad es que Harry se daba cuenta de que los comentarios que daban las jóvenes eran totalmente sinceros, seguramente porque el lazo mental aun no estaba del todo roto, lo cual era una ventaja que tendría en cuenta para futuros interrogatorios. Lo primero que quiso hablar fue sobre el futuro de las jóvenes, un mero detalle tal como el de borrarles la mente.

—Si no es una molestia tan grande—dijo la Ravenclaw, muy dubitativa—, son cosas que no quisiera recordar.

Las otras tres estuvieron de acuerdo, con eso, pues en realidad no eran cosas con las que quisieran seguir adelante.

—Antes de hacerlo, quisiera algunas respuestas—les dice Harry—, ¿Por qué las secuestraron? Esa vendría a ser la más importante.

—En realidad no es como si nos hubieran explicado que querían de nosotras—dijo la Slytherin—, pero escuchamos algunas conversaciones.

—Decían que éramos una especie de pago—explica la Gryffindor—hablaban como una especie de contrabando, para pagarle a alguien.

— ¿Los llegaron a ver? —pregunta Harry, comprendiendo algo que sus compañeros no veían.

—No, pero…—dijo la Hufflepuff.

— ¿Qué sucede? —le pregunta Cho.

—Explícales—le dice la Gryffindor tomándola de la mano.

—Cuando nos estaban encerrando, hubo alguien más, aunque ya me habían colocado mi mascara pude identificar la voz. Se trataba de Diggory—dice nerviosa, pues al final de cuentas, estaba diciendo que el líder de su casa había ayudado en su secuestro y posterior tortura.

Ninguno de los tres se esperaba eso, pues aunque consideraban a Diggory su enemigo, recordaban que una vez había sido su aliado, y no se les había ocurrido pensar que hubiera llegado a ese nivel.

— ¿Estás segura de que es Diggory? —le pregunta Cho, tal vez demasiado angustiada para gusto de Ron.

Harry también se había dado cuenta del gesto de enfado de Ron, y recordó que en su antigua realidad Cho lo había rechazado a el por estar con Diggory, no tenía idea de si había existido alguna relación entre ellos en esta nueva realidad, ni siquiera recordaba que su mejor amigo ahora salía con su ex-novia, lo cual era bastante raro.

—Tenemos que solucionar este problema—dice Harry

—Disculpen, pero ¿nosotros que hacemos ahora? —pregunta la Gryffindor.

—Nos llevaremos los restos de las estatuas a otro lugar, pero no creo que sea lo adecuado para ustedes, de hecho opino que deberían quedar aquí unos días, buscaremos sus baúles para enviárselos, además de que hoy mismo también rescatamos a otra estudiante y supongo que en este lugar también estará más cómoda. Seguramente podemos adaptarla para que puedan vivir aquí unos días.

—Está bien—dice la Slytherin—, realmente no creo estar lista para regresar a clases.

—En ese caso, creo que es hora de que olviden unas cuantas cosas.

— ¿No recordaremos nada? —pregunta la Ravenclaw.

—Solo los datos, será como si lo hubieran leído en algún libro—les dice con simpleza.

Con el enlace aun presente, le fue más fácil el trabajo, pero aun si comprendió varias leyes al respecto, pues la mente humana era algo muy complicado y si no lo hacía con cuidado podría llegar a romper todo y tendría que rehacer su mente.

Era un trabajo delicado y minucioso, pero con el poder suficiente era posible, aunque aplicaba la fuerza de un gigante tenía que usar la precisión de un cirujano. Para ser su primera vez haciendo algo así, le quedo extremadamente bien, aunque no fue sino hasta que las cuatro despertaron que pudieron comprobar que no había ningún tipo de daño.

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Los agentes sentían dificultad al intentar acercase a aquel pueblo, lo peor era que de hecho no había nada importante en ese lugar, pero uno de sus activos más importantes había desaparecido. Pero él no era un agente como todos los demás, a final de cuentas los demás la estaban buscando por diferentes países, ninguno hubiera pensado que permanecería en Inglaterra, pero él incluso había logrado localizar el pueblo en el que se escondía.

Su misión era muy clara, tenía que eliminar al activo, pues este ya se había contaminado, cuando uno de los experimentos probaba la vida exterior se consideraba un elemento dañado y debía ser eliminado, si fuera su responsabilidad y decisión, simplemente los encerraría y haría explotar todo el lugar, pero ahora ese pequeño fenómeno había escapado y tenía que ser eliminado.

Durante unos días había estado vigilando el pueblo, era un gran esfuerzo para solo un hombre, pero con esto aseguraba un asenso, por eso no le había dicho a nadie que la había encontrado, se tendría que encargar de capturarla, era por eso que había estado vigilando el pueblo. Ya llevaba algunos días llevando a cabo su vigilancia cuando por fin la localizo. Para localizarla siguió los datos que el archivo tenia sobre ella, pues era obvio que no estaba en una escuela, así que se guio por su alimentación como si fuera a la casería de un animal, pues esa niña tenía una alimentación muy particular, su súper mente necesitaba altas cantidades de glucosa y calorías, sin olvidar los carbohidratos, lo que en resumen eran caramelos y comida chatarra. Era un pueblo pequeño y había pocas tiendas, y solo en una habían visto a una niña comprando los suficientes dulces como para matar a alguien de un infarto.

Gracias a esto por fin la logro localizar, cuando la vio se encontraba acompañada de una adolecente de cabello castaño.

—No es sano que comas todo eso—le dijo la castaña—, te destrozaras el estomago, y no se digan tus dientes.

—Estoy bien.

—Te dará diabetes—continua.

—Mi cerebro quema demasiadas calorías—con simpleza.

Eso se adaptaba perfectamente al archivo, pues ese era el modo en el que la controlaban, solamente se le administraba dosis controladas de calorías, para que no pudiera usar su mente a toda capacidad, aun estaban investigando de donde había sacado los alimentos necesarios como para su fuga, o como había averiguado que los nutrientes que obtenía de las inyecciones que le administraba también lo podía obtener de la comida chatarra. Eso no importaba mucho pues lo averiguarían durante la autopsia.

La conversación entre las dos jóvenes le parecía totalmente intrascendental, seguramente el activo simplemente estaba intentando imitar el comportamiento humano.

—Mi madre quiere que vallas esta noche a cenar.

—Me gusta mucho la comida de tu madre—alegre le dice Layla, pero por la distancia, el cazador no podía escuchar la conversación de ambas, ni tampoco le interesaba.

—Pero aun así piensas comerte toda esa basura.

—Basura, pero deliciosa y necesaria, Pero por tu invitación, dejare de comerme este—le dice, enseñándole un chicle de bola, el cual deja caer en el suelo y baja rodando la banqueta.

Tal vez si el soldado, se hubiera dado cuenta de la importancia de ese gesto hubiera vivido más tiempo, pero la verdad es que nadie lo hubiera podido adivinar. Dicho dulce baja rodando hasta chocar con un pequeño gato callejero, el cual por el susto salta a la pared y choca con un desagüe de una tienda, dicho caño estaba clavado a la pared, pero por los clavos oxidados se cae hacia afuera chocando con los cables de la luz, al golpear dicho cable lo rompe y cae en la carretera, dicho cable causa que dos coches chocaran, por muy poco el cazador termina en medio de la carretera. Fue durante esos breves instantes después de salvarse de ese choque, que recordó el nombre clave con el cual se refería a ese activo "Butterfly effect", efecto mariposa, durante ese instante supo que había sido descubierto, y que ese atuendo de fontanero que traía puesto no la había engañado, la ironía de que fuera una camioneta de fontaneros la que lo aplastara en esa carambola fue algo digno de mención, que las personas que estuvieron envueltas en el accidente solamente hubieran salido totalmente ilesas, solamente un fallecimiento. Los peritos expertos que llegaron al pueblo, dijeron que había sido una en un millón. Llevándose a la tumba el secreto del paradero de la joven efecto mariposa.