Nota del autor: de nuevo con otro capítulo, el cual espero que disfruten. En este capítulo quise ser más conciso y terminar con la aventura de ese año, pero aun así no logre terminar y termine dividiéndolo en dos. En el próximo capítulo continuare con lo que sucede fuera del castillo, pero antes quiero terminar con lo que suceden el colegio.

Como siempre agradezco sus comentarios y espero que sigan dejándome sus comentarios para intentar mejorar el fic.

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Al día siguiente de la publicación de las críticas de Tudor contra Potter, hubo un día muy tranquilo, muy parecido a la paz antes de la tormenta. Tal vez se debía a que los Gryffindors y Ravenclaws habían estado patrullando el castillo, o al menos las zonas más importantes de él.

Durante la noche, iniciaron las patrullas, un tanto desorganizadas pero presentes, a diferencia de la mañana siguiente, en la cual se establecieron puntos de vigilancia, lugares críticos que servían para emboscadas y puntos de vigilancia, solamente expertos como Ron y Cho los podrían diferenciar de cualquier otro lugar del colegio.

No tuvieron en realidad mayores problemas durante aquel primer día de guardia, además de que esperaban que en los próximos días recibieran más ayuda, pues las clases estaban terminando. Para el fin de semana por fin tendrían un equipo completo. Sin darse cuenta que casi a l mismo tiempo sus enemigos también tendrían todas sus fuerzas reunidas para más o menos esos días.

Aunque Ginebra había estado pasando mucho tiempo las últimas semanas cooperando con Hermione en su grupo de las birds of prey, no había descuidado tanto su propio grupo. Fue su propia organización la que se dio cuenta de lo que estaba pasando, esperaba que con el asunto de las estatuas reaccionaran los Slytherin, pero fue obvio para ellos que no habían sido exactamente ellos.

—Tiene sentido—le dice Harry, mientras caminaba con Ginebra seguidos por un par de compañeros a cierta distancia.

—Eran dos facciones en Slytherin, la de Malfoy y la de Tudor—le contesta Ginebra—los secuestros supongo que funcionan en ambos grupos, pero algo me dice que no es algo en lo que hayan cooperado entre ambos.

—Tienes razón, Malfoy no tiene esa imaginación, todo concuerda con la información que tenemos—en sus manos tenía el informe por escrito que había redactado Ginebra para él.

— ¿Realmente están así de mal las finanzas de Tudor? —le pregunta Harry.

—Según lo que pude averiguar de algunos miembros del grupo de Malfoy, el que se desintegro, es que el mismo día en que Tudor dio el golpe de estado dentro de la casa, que el en persona escondió el dinero de la casa, para que Tudor no lo aprovechara, suponemos que ella ya contaba con ese dinero, ha tenido que pagar muchas lealtades para poder hacerse con las catacumbas—comenta Ginebra.

—Según nuestras modelos, todo tiene sentido—desde el día anterior le habían dado el nombre código de modelos, a las chicas que habían rescatado de Tudor.

—Me parece que las cosas se calentaron demasiado—dice Ginebra—, incluso Diggory dejo de lado sus bacanales, se están preparando para algo grande.

—Nuestras patrullas están para cuidar los miembros pasivos de nuestras casas, pero tenemos ciertas cabezas visibles, que seguramente serán sus objetivos.

— ¿Qué quieres que hagamos?

—Lo más seguro seria evitar las salidas de la torre lo máximo posible, pero no podemos mostrar una imagen de debilidad en estos momentos, a los miembros más visibles de mi grupo, como tú, Neville, Luna, les va a tocar aumentar la protección, aunque tengamos que reducir nuestros vigilantes.

—Hermione nos presta unos escudos invisibles para protegernos, tal vez nos pueda dar algunos.

—Eso ayudara, sin lugar a dudas, y ay lo he visto, quisiera dárselo a todo nuestro grupo, pero no creo que sea seguro, sacar nuestros secretos así como así, por el momento solo a los más cercanos.

Ginebra se sintió un poco más tranquila, al ver la decisión de Harry, pues también a ella le parecía peligroso dar cosas así como así, no era prudente que esa tecnología llegar a Tudor en esos días, en el futuro tal vez pero por ahora, situación aun era muy inestable, por ese tipo de decisiones se daba cuenta que el líder de esa organización, sabía hacer su trabajo mucho mejor de lo que aparentaba.

— ¿Cuánto tiempo, crees que nos quede? —dice Harry.

—Cuatro días a lo sumo.

— ¿Y los profesores?

—Según Tonks, los profesores más importantes, se han estado reuniendo, pero como ella es una novata no la han dejado entrar a sus reuniones, pero aun así se ha enterado que piensan intervenir si las cosas se les salen de control. El problema es que no ha podido averiguar a favor de quien se van a decantar.

—Del ganador seguramente, pero de todas maneras tengo votos dentro.

—No entiendo.

—Dentro de los cuatro más importantes, el más seguro es Slughorn, el votara por mí, Sproud votara según quien gane a ella no se le puede corromper, Flitwick es casi igual que ella, pero seguramente votara por mí, o mejor dicho por Luna, el problema es McGonagall, aunque quiere a Hermione como una hija, a mi no me soporta—a final de cuentas el aun no sabe, que McGonagall ya sabe quiénes son ellos dos en realidad.

—Eso tal vez nos sea útil, le diré a Tonks que intente convencer a McGonagall.

—Eso no nos hará daño.

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Se había pasado de confiada, eso era evidente para ella misma y también para sus compañeros más cercanos, solamente Bulstrode y Zabini estaban lo suficientemente cercas a ella como para saberlo. Ella había permitido que Zabini pusiera el dedo en la llaga de las chicas desaparecidas, después de todo el cuidado que había tenido para que nadie importante notara sus ausencia, luego de que hubiera hechizado a sus compañeras de cuarto para que no reportaran sus desaparición, incluso para que no pensaran en eso, y ahora estaban desaparecidas.

—Secuestramos a mas, qué importancia tiene que hayamos perdido exactamente a esas cuatro—dice Bulstrode con simpleza.

—Idiotas, ¿es que no se dan cuenta de lo que está pasando? —dice ella, casi sufriendo un ataque de nervios.

Ella se había hecho con el control de la casa de las serpientes por si sola, no había necesitado a ese par de inútiles para lograrlo, y no los necesitaría para tomar el castillo. Aunque era obvio que no dejaría de usarlos solamente por eso, pero ellos no influirían en sus decisiones en lo que se avecinaba. Dejándolos solos en la sala común de Slytherin ella se dirigió a buscar otro de sus aliados, al líder de Hufflepuff.

El también se había dado cuenta del clima que había en el castillo, y se encontraba escondido dentro de su propia casa. Si no hubiera sido porque las defensas de esa casa eran las menos fuertes, Tudor no se habría podido escabullir, hasta la habitación privada de Diggory, lugar en el cual había pasado más de una noche, no podía negar que se había divertido enormemente en ese lugar, pero ese no era el momento para pensar en ese tipo de cosas.

En la habitación no encontró a Diggory, sino a cuatro personas durmiendo en la enorme cama que había en medio de la sala, donde antes había cuatro camas ahora cuatro estudiantes, ahora solo había esa enorme en la cual Diggory disfrutaba de sus perversiones particulares, en las cuales ella misma había participado más de una vez. Dormían en ella, tres mujeres y un hombre, no reconoció a ninguno de ellos de sus visitas anteriores, parecía que además del sexo, habían abusado de diferentes sustancias.

—No pensé que vendrías tan pronto—escucho decir detrás de ella, fingió no haberse asustado lo mejor que pudo.

—No tengo porque esconderme de nadie—le contesta ella con simpleza.

—Después de que perdiste la mitad de nuestro pago, pensé que estarías nerviosa—le dice Diggory con una sonrisa macabra.

—Eso es irrelevante—dice ella.

— ¿Irrelevante?, después de lo mucho que batallamos para escogerlas, una de cada casa para completar el circulo de la escuela.

—Jóvenes fértiles son lo que sobran en el colegio, escogeremos más, y recapturaremos a las que se nos fugaron, no hemos perdido nada en realidad.

—En ese caso creo que tendrás que convencerme—dice el sonriendo, coloca ambas manos en los hombros, aplicando mas fuerza de la necesaria la hace bajar hasta quedar de rodillas enfrente de él— La magia no se limita a la que se puede hacer con una barita o con las pócimas, también existe magia en nuestras acciones, como cuando salvas la vida a alguien, o cuando la matas, cuando creas una cruz con las cuatro casas, o como en este instante, cuando una hechicera como tu se arrodilla enfrente de un verdadero dueño de magia como yo.

—Le estas dando demasiadas vueltas a algo realmente simple—dice ella desabrochando el pantalón de Diggory.

—Magos—le dice de modo peyorativo—me sorprende que realmente puedan usar la magia. De todas maneras tienes mejores habilidades con tu boca que conjurar hechizos.

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Durante los últimos días de exámenes los profesores estaban muy apurados terminando el trabajo con sus estudiantes, la profesora McGonagall estaba incluida entre ellos, pero aun así tenia otros pendientes extras. Al finalizar el año tendría que tomarse unas vacaciones, a su edad ya no podía pasar ese tipo de situaciones.

Ella siempre fue una persona realmente organizada, así que pudo darse tiempo para hablar con una de sus estudiantes, una con la que tenía una conversación pendiente desde días antes.

—Señorita Granger, le parece bien que hablemos mientras caminamos por el castillo—le dice ella tranquilamente.

—Está bien, será un gusto acompañarla profesora.

La patrulla más cercana de Gryffindor, que hasta el momento había estado cuidando a Hermione, regreso a seguir con su recorrido, pues ella les dio la señal, de que se encontraba a salvo. A final de cuentas ellos tampoco hubieran pensado que alguien la atacara estando acompañada por la profesora McGonagall, a final de cuentas era una protección más eficaz que la que ellos le podían dar.

—Se ve cansada, profesora McGonagall—le dice Hermione.

—Estoy cansada, esa es la diferencia, aunque usted también se ve cansada señorita Granger—le dice ella—, pero la quería ver para hablar de algunas cosas.

— ¿Ya decidió si estoy loca o digo la verdad?

—Nunca pensé que me dijera mentiras.

—Pero pensó que pude haber sido engañada.

—No negare que pasara por mi mente, pero las pruebas indican que está en lo cierto—asegura la profesora—aunque aun no comprendo del todo como es que funciona.

—Nosotros tampoco, profesora, pero aquí estamos, si le soy sincera, creo que le hice creer a Harry que estaba mucho más segura de lo que en realidad estaba, claro que tenía una buena teoría, pero al final de cuentas nunca se había hecho, o al menos no encontré ninguna información de que siquiera se le hubiera ocurrido algo así.

—El asunto de las tres reliquias me inquieta un poco.

—No me sorprende, también a mi me preocupa, pues desconocemos el paradero de dos de ellas.

— ¿No estaban con ustedes cuando llegaron?

—No, y creo que se debe a que en esta realidad el nunca las ha ganado, por eso están con sus dueños actuales.

— ¿Sabe quien las tiene?

—Meras suposiciones, si Harry se quedo con la capa, pienso que seguramente la varita regreso con Lord Dumbledore y la piedra para el Lord oscuro, supongo que es el mejor seguro de que no se vuelva hacer, pues alguien que quisiera hacerlo tendría que vena tres de los hechiceros más poderosos de nuestro tiempo.

—En eso estoy de acuerdo, utilizaron un poder que seguramente nadie debería de usar nunca, pudieron haber destruido toda la realidad.

—Estábamos desesperados.

—No puedo imaginar todo lo que pasaron, pero aun así, tenemos que llegar al razonamiento de que hay poderes que no se pueden usar, aun cuando se posean.

—Yo estoy de acuerdo con usted profesora, espero que la tranquilice el que nosotros ya no tenemos ese poder, y aunque lo tuviéramos no lo volveríamos a usar, le dimos a un cuervo en una noche sin estrellas, una suerte como esa no se da dos veces.

—Eso espero, solo quisiera preguntarte algo ¿con quién estoy hablando en estos momentos?

—Con ambas al mismo tiempo, ninguna de nosotras desaparecimos solamente nos unimos, el espejo dio una imagen muy clara al respecto—le contesta Hermione, comprendiendo las dudas.

— ¿Que fue de mi en tu realidad? —le pregunta la profesora, seguramente era la primera pregunta personal que le hacía desde que se había enterado de lo que estaba pasando con ella y con Harry.

—Falleció, fue durante el último día en que el colegio resistió como fuerte contra las fuerzas del Lord oscuro, usted, el profesor Snape y algunos otros hechiceros le dieron tiempo a escapar a parte de los estudiantes, pero el ya era demasiado fuerte para ese entonces, y tomo el castillo.

—Al menos fallecí peleando.

—Así fue, pero espero, no, estoy convencida que en esta nueva realidad las cosas serán diferentes—dijo Hermione con vehemencia.

—La que tu llamas una nueva realidad, para mi es mi única realidad, pero por lo que me explicas y lo que yo he visto, lo único que lograron es más tiempo para pelear—ella era consciente de que el poder del Lord oscuro crecía día a día, metiéndose en cualquier resquicio que quedara.

—Estaremos preparados, profesora, hemos aprendido mucho y vamos creciendo rápidamente, por eso quisiera pedirle que nos ayudara—llegando a un tema que tenía pendiente desde hace tiempo.

—Eso depende de lo que quieran de mí,

—Nosotros no, el mundo mágico.

—Esas son simples galimatías, Hermione—le dice la profesora, ya perdiendo algunas formalidades.

—El mundo mágico está formado de un modo piramidal profesora, una persona solo puede proteger a las personas que están con él, mas aun si estas están a su cargo, si alguien quiere proteger al mundo mágico y a sus personas, tiene que estar en la cima—le dice con verdadera convicción—, nosotros vimos un mundo corromperse y caerse a pedazos, intentando pelear contra todo y contra todos, ahora lo haremos de modo diferente, llegaremos a la cima y desde ahí pelearemos contra el lord oscuro.

— ¿Héroe o villano? Supongo que solo la historia lo dirá.

En eso ella también había pensando, estaban arriesgando todo en una jugada, una que no era totalmente segura. Ella lo conocía mucho mejor que casi cualquier otra persona, y no conocía a nadie mejor para ese tipo de cargo, además de que lo traía en la sangre a final de cuentas, descendía de verdaderos emperadores romanos, aunque eres argumento no creía que fuera valido para la profesora, pues aunque estaba emparentado con gente como Cornelio Scipion y Julio Cesar, también lo estaba con Nerón, el emperador loco.

— ¿Puede confiar en nosotros? —a final de cuentas, eso era lo único importante.

—Confió en ti, mas no ciegamente, mientras que con Potter…

—El es un buen hombre.

—El ya engaño a una de ustedes—le dice—, como sabes que no se volverá como el Potter de esta realidad.

—No hay modo de hacerlo, solo nuestras acciones muestran lo que somos.

—Tienes razón.

—Aun falta tiempo para que el lord oscuro siquiera nos note, y estamos usando eso a nuestro favor, para crecer y prepararnos, lo que nosotros quisiéramos de usted, es que no se nos enfrente este año, déjenos mostrarle de lo que somos capases, mientras que a largo plazo podremos llegar a una colaboración más importante.

—Suena muy razonable, de todas maneras no pienso intervenir en las elecciones, solo las pienso delimitar. A largo plazo, pues ya desdiremos.

Mientras seguían caminando por el colegio, guardan silencio durante un corto periodo de tiempo.

—Nosotras dos—refiriéndose a ambas Hermione, le dice ella con sinceridad—, sentimos respeto y aprecio por usted, en ambas realidades de hecho, y quisiéramos tener su aprobación, quermes decirle que no la vamos a decepcionar.

Tal vez dejándose llevar un poco por sus emociones ambas mujeres se abrasan, mostrando una especie de cariño que por lo regular ocultaban.

—Yo también las aprecio—tal ver fuera alérgica a la palabra "quiero", pero no fue necesario, pues con la mirada lo decía todo.

— ¿Nos dará una oportunidad para convencerla? —le pregunta Hermione, también conmovida.

—Está bien, no te preocupes por mí.

Ambas tenían trabajo que hacer, pero habían tenido buenos resultados de aquella conversación, así que estaba lejos de haber sido tiempo perdido. Ya se habían despedido, cuando Hermione recordó que tenía algo para la profesora.

— ¿Qué sucede?

—Solo un regalo—le dice con una sonrisa, al entregarle una pequeña tarjeta dorada—, hace poco abrimos una especie de clínica con un par de hermanos Weasley, esta tarjeta es para un tratamiento especial, aun es nuevo, pero estoy segura de que la ayudara.

Si se hubiera tratado de otra alumna se hubiera enfadado, pues habría sentido que se estaba burlando de ella por su avanzada edad, pero sabía que este no era el caso, y aunque hiriera su orgullo, tenía que aceptar la realidad.

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La profesora Tonks estaba un poco cansada ese día, no tanto por su trabajo, sino por el estrés que había estado viviendo los últimos días en el colegio, ella había tenido muchas misiones como auror, y siempre le sucedía algo parecido antes de que se concretaran las cosas. El hecho de que al ser una profesora novata le hubieran puesto mayormente a trabajar con los primeros años (exceptuando el grupo en el que había estado Ginebra y otro de cuarto año), tampoco ayudaba a que se sintiera mejor. Acababa de atender el último grupo que tenía ese día y lo único que quería en ese momento, era ir a cenar con su novia e irse a dormir, pero sabía que seguramente estaba ocupada, ojala pudieran verse un momento antes de dormir. Aun encontraba raro pensar que tenía novia, pero de alguna manera le parecía correcto, aunque en realidad no era muy importante, lo único que era relevante es que estaba enamorada.

Ahora se encontraba recogiendo un poco su aula, reuniendo algunos sobrantes de los materiales escolares, intentando alcanzar el otro lado de su propio escritorio sin dar la vuelta, se inclina recostándose un poco en su escritorio, cuando siente y escucha que recibe una fuerte nalgada por sorpresa, que la hace brincar como gato nervioso. La hubiera arrancado la cabeza con la varita si no hubiera visto que se trata de Ginny.

—Acabo de perder un año de vida con ese susto, nunca sorprendas a un auror—le regaña Tonks.

—No te enfades conmigo, es que me encanta hacerlo—con una sonrisa picara.

—Y a mí no es que me desagrade, pero el problema es que me asustes, tengo los nervios como cuerdas de guitarra. Quisiera ver cómo te tomarías que te pusiera sobre mis rodillas y te azotar como niña chiquita.

—Suena divertido, cambiar de posición me parece divertido—dice con picardía

—Eres una pervertida, Ginny.

—Y eso te encanta, pero por desgracia este no es el momento para hablar de estas cosas—le dice dejando de bromear al respecto.

— ¿Qué sucede?

—Estoy metida en un pequeño problema, y necesito de tus habilidades.

Extrañada pro lo criptica que estaba siendo Ginebra, la sigue hasta un pequeño armario de empieza que se encontraba un piso más abajo que el aula en la que había estado trabajando. Para su sorpresa se encontró con un Gryffindor inconsciente y amarrado en suelo del armario.

— ¿Qué carajos hiciste, Ginebra? —le dice serrando de golpe la puerta.

—Tuve un pequeño problema.

— ¿A eso le dices "pequeño problema"? —Se le empezaban a saltar las venas— ¿Lo mataste?

—Claro que no—para alivio de Tonks—, solo lo arroje por las escaleras—otra vez Tonks estaba punto de ponerse a gritar.

— ¿Lo arrojaste por las escaleras? —refrenando su histeria.

—Solo un poquito—encogiendo los hombros.

—Como puedes arrojar a una persona por las escaleras "solo un poquito"

—Me puse un poco nerviosa, y tuve que improvisar en la marcha—se explica—, nunca había secuestrado a alguien.

— ¿Y porque lo tenias que secuestrar? —poco a poco mas exasperada.

—Es un traidor, lo intercepte antes de que fuera a una reunión.

—Ginny, si me explicas toda la situación de una vez por todas será mucho mas fácil, y mejor para mi salud—cansada de sacar respuestas tan poco satisfactorias.

El trabajo de Ginebra era precisamente ocultar información, por eso tal vez inconscientemente tenía dificultades para decir todo lo que sabía, pero se dio cuenta que tenía que pelear con ese rasgo de su propia personalidad, ya fuera en su trabajo o en su vida privada.

—A principio de año, cuando Potter decidió presentar su candidatura, fue algo que nos sorprendió a la mayoría, pues todos pensábamos que el apoyaría a Malfoy y que juntos aplastarían a Fudge. Obviamente que los sangre limpia estaban muy contestos con esto, pero cuando Potter se rebeló contra las expectativas, empezaron a recibir cartas amenazantes, incluso algunas envenenadas. Fue entonces cuando me encomendaron mi primer tarea en la nueva organización del círculo interno, tuve que investigar de quien se trataba, para mi sorpresa encontré que había algunos Gryffindors entre ellos. Siguiendo las instrucciones de Hermione y de Harry, monte una vigilancia en contra de ellos, mis compañeras casi se han dedicado a eso exclusivamente, gracias a eso me entere que estaban planeando algo grande y que hoy mismo se reunirían.

—Entiendo tu plan, por un lado podríamos solamente ir a detenerlos, pero nos sería mucho más útil si entramos a la junta y vemos para quien trabajan—pensándolo detenidamente.

—Somos una gran pareja, tenemos ideas parecidas—sonriendo— ¿me ayudas?

—Secuestraste a un alumno, Ginebra, si no te ayudo terminaras arrestada. Pero primero tenemos que saber qué hacer con él.

—Por eso vine por ayuda.

—Se me ocurre algo ¿el te vio?

—No, ni siquiera se esperaba un ataque.

—Llévalo a la enfermería—le empieza a explicar, mientras transformaba su ropa por el uniforme de u estudiante de Gryffindor—, solo di que lo encontraste debajo de unas escaleras, creerán que sufrió un accidente, mientras yo iré a la reunión.

—Está bien, te seguiré con la libélula—nombre que le había dado al artefacto que le había regalado Hermione para ayudarla a espiar—, solo puedes ponerte el audífono para escucharme, el micrófono lo notarían.

—Antes de irte, dime todos los datos que sepas de el—le dice ella—, necesito saber algunas cosas para poder pasarme por el.

No tenían mucho tiempo para hablar, pues habían perdido la mayoría hablando de cualquier cosa menos de lo que correspondía, de hecho lo mejor fue que Ginny le dio un informe por escrito, corto pero conciso, que le habían entregado sus compañeras sobre aquel sujeto, al cual ella estaba haciendo flotar con su varita mágica.

Los datos que tenía en esa tarjeta no eran muchos, pero le serian muy útiles, la tuvo que memorizar durante el trayecto de aquel armario hasta el punto de reunión, que resulto estar en la torre de astronomía.

—Steve, llegas tarde—fue lo primero que escucho al entrar al lugar.

Su sorpresa fue enorme al darse cuenta de que quien la había reprendido era nadie más que Bulstrode en persona. En la habitación había varios pupitres formados en círculo, los cuales solamente uno quedaba vacio, en el cual ella se sienta.

—Perdón, me tarde un poco más de lo que esperaba.

—Eso no importa—dice ella, con expresión cansada—, tenemos cosas que hablar.

—Está bien.

— ¿Para qué nos reunieron hoy? —pregunta uno de los presentes.

—Porque es hora de que se dejen de palabras y tomen acciones más frontales—les dice sin poder ocultar el desprecio que sentía hacia ellos.

—Todos pertenecemos a familias importantes Bulstrode, no nos puedes hablar así.

—Yo les hablo como mejor me parezca. Ustedes no son más que un ridículo grupo de niños mimados sin gota de valor, pero ahora es hora de que hagan algo por nuestra causa.

—Nosotros permaneceremos neutrales—le contesto una estudiante de Ravenclaw.

— Eso no va a ser así, ustedes están con nosotros, así de fácil.

—No tenemos porque escuchar tus tonterías Bulstrode—le dijo otro estudiante antes de levantarse, dispuesto a irse de aquel lugar.

—Yo que tu no lo haría—le dice Bulstrode con una sonrisa torcida— ¿eres de Gryffindor, no es así?

—Sí, ¿y eso qué? —le contesta aun de pie.

—Crees realmente que Potter los trata bien cuando se entere de lo que han estado haciendo.

—No tiene ninguna prueba.

—Tal vez el no, pero yo sí.

Era obvio para Tonks que Bulstrode había preparado todo un espectáculo para mantenerlos controlados, pues la forma en que estaban acomodados no había sido una coincidencia, sino que tenía el objetivo de dejar un espacio vacío en medio de todos del cual pudieran tener una visión clara.

Tonks conocía el hechizo que uso Bulstrode, no era muy complicado pero si muy espectacular, invoco grandes flamas en medio del circulo, pero esto solo fue el primer paso, pues en dichas flamas se proyectaron imágenes las cuales mostraban los momentos en los que enviaban las amenazas, y mucho más importante varias conversaciones entre ellos, incluido el joven al que ella había estado suplantando.

—Esas son palabras muy fuertes—escucha Tonks por el audífono, seguramente Ginny ya los estaba vigilando con su libélula, aunque no sabía en donde estaba—, en eso tiene razón Bulstrode, si ganamos y Potter se entera de estas cosas, perderán algo más que sus privilegios.

Tonks no le podía contestar, pero estaba de acuerdo.

—Creo que no debiste decir eso de la mascota de tu líder—dice Bulstrode burlándose de una Gryffindor que había estado hablando de Granger—, o será que envidias su posición.

—No digas ridiculeces.

—Sigue sin gustarme tu tono, supongo que es porque no se les ha ocurrido que esto no solo funcionara aquí en el colegio. Todos ustedes quieren dedicarse a la política después del colegio, y quisiera saber cómo se las ingeniaran para conseguir votos cuando se den cuenta que los herederos de las familias allegadas a Lord Dumbledore, tengan este tipo de opinión sobre los sangre sucia.

Tonks y Ginny se daban cuenta de que en realidad Bulstrode los tenía en la palma de su mano, los había manipulado para que sacaran sus prejuicios más profundos, y ahora tenía evidencia suficiente para destruirles cualquier tipo de carrera política. Por un momento estuvo dudando de que hacer, pero pronto se le ocurrió un plan.

— ¿Qué es lo que quieres que hagamos? —pregunta Tonks, fingiendo la voz lo mejor que se le ocurrió.

—Esa es una mejor actitud—dice Bulstrode sonriendo—, así es mucho más fácil trabajar.

—Tengo un futuro en riesgo—dice Tonks.

—Si tú lo dices, yo no sé hasta qué punto llegaran insectos como ustedes, pero por ahora hay algo que ustedes pueden hacer por mí.

Tonks pudo escuchar a Ginny maldecir por la sorpresa al ver lo que ahora proyectaba las flamas, pues se trataba de Hermione y de Luna, quienes se veía estaban platicando en ese momento.

—Después del fiasco de la invasión de Malfoy contra los Gryffindors, no podemos acercarnos a la torre, pero tenemos muchas cuentas pendientes con el bastardo de Potter, quiero que la saquen de la torre y me la entreguen.

—Eso será muy peligroso—dice la chica Gryffindors—, por no decir que un suicidio.

—Es su carrera la que arriesgan—con simpleza

—Nos encargaremos—dice Tonks.

—Esa es la actitud.

Los presentes se sorprendieron mucho por la actitud de su compañero, pero se alegraron de que hubiera uno que tomara la iniciativa, para no tener que hacerlo ellos, aunque seguramente tendrían que cooperar.

—Dora, espero que tengas un buen plan, porque acabas de decir que vas a secuestrar a una de nuestras compañeras.

Claro que no iba a decirle ninguna respuesta pero con su libélula la vio sonreír, del modo perverso que solo ella le conocía.

Según los datos que recibió de la televisora mágica, Harry se dio cuenta de que la entrevista y el comercial habían sido un éxito. Según las personas a las que habían preguntado, encontraban muy interesante y estaban deseosos de conocer mas. Harry tenia varias ideas para ampliar el tema, pues quería que también se hicieran reportajes sobre el senado. Pero de momento no estaba pensando precisamente en eso sino que estaba pensando en su pareja, con quien compartía un momento bastantes intentos en la biblioteca, y que en cualquier momento se les podía escapar de las manos.

Ambos era personas totalmente comprometidas con sus objetivos, pues pensaban realmente que estaban en lo correcto y que si no triunfaban ellos, ganarían sus enemigos quienes llevarían al mundo al precipicio, pero se tiende a olvidar que también son un par de jóvenes que tienen poco tiempo de haber descubierto que estaban enamorados y que tenían bastante necesidad de demostrar su aprecio, de diferentes modo pero en momentos el modo físico es uno de los más acuciantes, en ese momento se estaban ocupando en eso precisamente. Hermione estaba presa entre un gran librero y de Harry, y ambos parecían estar intentando devorarse mutuamente. Alguno que otro estudiante los vio en ese lugar, pero avergonzados se habían retirado.

Harry había desabrochado la blusa de su novia, y apretaba con cierta fuerza los senos aun cubiertos por un sostén de color negro, mientras que Hermione estaba metiendo su mano dentro del pantalón del él mientras no dejaba de suspirar cada vez que separaban sus bocas. Hubieran continuado otro rato si no hubiera sido porque unos chicos de primero tiraron unos libros, quienes al darse cuenta que habían sido descubiertos salieron corriendo, a lo lejos pudieron escuchar "es negro, es negro" mientras reían alegremente. Cuando los ven se separan rápidamente intentando recomponer su apariencia

—Una cosa es que me vista como actriz porno, y otra muy distinta que me convierta en una—dice ella abrochándose su blusa, intentando ignorar que se había puesto tan roja como los colores de su corbata.

—No te lo tomes tan enserio—dice el riendo mientras acomoda su propia ropa.

—Cara dura—dice ella enfadada.

—Preciosa.

—Necio.

—Guapa.

—Inconsciente—dice ella ya menos enfadada, decidiendo seguirle el juego.

—Hermosa—continua intentando quitarle el enfado.

—Te quiero, aunque sigues siendo un cara dura—dice ella abrasándolo.

—Yo también te quiero, pequeña, aunque creo que será mejor dejar de hacer esto en público.

—Definitivamente—dice ella—, por desgracia aun no puedo regresar a nuestra habitación.

—Lo sé, yo tampoco estoy durmiendo mucho que digamos—sentándose en una silla cercana.

—Te extraño—con una expresión tierna en el rostro, que muy rara vez mostraba, incluso ante él.

—Yo también, en ocasiones pienso que sería mejor ser personas normales.

—Yo también—sentándose enfrente de él, y dando su mano para que el la sujetara—pero ya vimos lo que sucede si llegamos a fallar.

—Ciertamente, pero que te parece esto—ocurriéndosele una buena idea—, cuando terminemos el año, nos vamos un fin de semana a alguna isla tropical, descansamos y pasamos unos días juntos, solo tú y yo.

—Me parece una gran idea—sonriendo.

—Pero creo que tenemos que ganar unas elecciones primero. Hoy temprano me llegaron los datos que recogieron en la televisora, deberías revisarlos.

Esa era una de las razones por las que se habían reunido, pero se habían olvidado de los pendientes que tenían.

—Tienes mucha facilidad de palabra—le dice Hermione cuando termino de leer datos que había recibido de Harry—, supongo que Luna tendrá que mejorar, pero también es buena, la gente confía en ella.

—Incluso recibí una carta del periódico el profeta, pidiéndome una entrevista, nunca han cubierto este tipo de elecciones, pero ahora se dan cuenta de que le interesa a las personas, pues a final de cuentas se trata de la seguridad de sus hijos, con esto cumplo mi objetivo de poner a las elecciones en el ojo del huracán.

—Tienes razón, pero yo no termino de creer que sea tan importante—dice Hermione.

—Cada quien hace su tarea de un modo diferente—dice el riendo.

—No podemos distraernos de nuestra misión—le recuerda.

— ¿Ya tienes listo a tu equipo? —le pregunta Harry.

—Nos golpearon bastante en la última misión, pero gracias a Luna nos recuperamos rápidamente. Ya reparamos nuestros trajes, de hecho le di varias mejoras.

—Eso me alegra, pues a ustedes por lo regular les va tocar pelear en las peores condiciones y difícilmente les podremos dar apoyo.

— ¿Y tu ejército?

—Muy bien, tuvimos varios heridos durante la pelea contra los Slytherin, y tuvieron que pasar un par de días en la enfermería, perdieron algunas clases, pero convencí a los profesores de que les disculparan las faltas. Las patrullas están funcionando correctamente, no he querido sacar a ninguno de sus clases, para guardar la oportunidad por si es necesario.

—Eso tiene sentido.

— ¿Ya hablaste con McGonagall? —le pregunta siguiendo con otro tema.

—Pues sí.

— ¿Pues si? —esa no es una respuesta normal en ti.

—Es que tuve algunos problemas con ella.

— ¿Qué paso? —intrigado.

—Le dije quienes somos en realidad.

Después de un momento de mudes por la impresión, Harry se suelta riendo.

— ¿Y cómo lograste que no te enviara a San Mungo? —riendo.

—No es gracioso, en realidad pensé que lo iba a hacer, pero ella ya sabía que algo raro nos había pasado, tiene un espejo con el cual pudo ver lo que en realidad somos.

—Tal vez tengamos que destruirlo—dice el—no es seguro que más gente tenga esa información.

—Creo que podemos confiar en ella—la defiende.

—Yo también, creo que debería de hablar con ella.

—No creo que sea buena idea, Harry.

— ¿Por qué?

—Ella sigue pensando que eres un bastardo desalmado, solo que aun no lo sacas a la superficie.

—Eso es muy directo, pero supongo que era inevitable.

—Harry, aun hay algo de lo que tenemos que hablar—mucho más seria que antes.

La expresión de seriedad en el rostro de Hermione, Harry se daba cuenta de que ese asunto era algo de importancia cardinal para ella. Era obvio que no había perdido esa maldita costumbre de no decirle las cosas que la preocupan, por lo regular prefiere guardarse sus problemas para ella, y para cuando por fin se los dice a él, es o porque ya los resolvió o porque las cosas se han vuelto demasiado peligrosas. Pero por desgracia en ese momento no llegaría a enterarse de lo que le estaba preocupando tanto pues antes de que ella le pudiera explicar, alguien los interrumpe.

—Te lo dije, eran ellos—dice Ginebra con una sonrisa picara en el rostro.

—Tenías razón.

— ¿De qué están hablando? —pregunta Harry cuando las escucha.

—Los estábamos buscando, cuando nos encontramos con unos chicos que hablaban de cierto espectáculo, y de un sostén negro—se burla.

—Esto me va a seguir un buen tiempo—se lamenta Hermione, sujetándose la cabeza.

—Definitivamente—concuerda Ginebra.

—Podríamos seguir discutiendo sobre la ropa interior de Hermione, pero tenemos cosas que decirles—dice Tonks, quien volvía a usar su apariencia de estudiante.

—Dinos…

—Harry tenemos problemas—ahora es Ron quien llega intempestivamente a ese lugar.

— ¿Qué pasa? —pregunta Harry.

—Nuestros visitantes de fuera del castillo están dando problemas—le contesta.

—Tenemos que encargarnos—dice Harry, después de pensarlo un momento, y voltea para hablar con Hermione—, dejaremos para después nuestra conversación, ¿creen que puedan hacerse cargo de eso—refiriéndose al asunto de Tonks y Ginny.

—Nos encargaremos—dice Hermione.

Fue un beso rápido en los labios el modo en que se despidieron Harry y Hermione, de todas maneras mucho mas alegres después de haber pasado unos momentos juntos.

—Creo que llegamos en muy mal momento—dice Tonks después de que Harry y Ron se fueran.

—Pudo haber sido peor—dice ella—pudieron haber llegado cuando los niños nos estaban espiando, pequeños pervertidos.

—Para mañana dirán que hicieron todo el Kama Sutra en la biblioteca—dice Ginny—, ya sabes cómo son los rumores.

—Ni me lo recuerdes—lamentándose—, pero dejando eso, ¿Qué información tienen? —les pregunta.

—Nos infiltramos en una reunión que organizo Bulstrode.

—Este lugar, ya fue comprobado que no es seguro para ningún tipo de conversación, vámonos al nido.

El nido resultaba mucho más seguro y privado, para ese tipo de conversación, ahora Hermione se preguntaba porque no lo habían utilizado en primer lugar para hablar con Harry, así se hubieran ahorrado un montón de rumores.

—El plan es evidente ¿no lo creen? —dice Hermione después de escuchar los pormenores de la reunión.

—No me gusta—dice Ginny muy seria—, te estarías metiendo a la boca del lobo.

—Resulta muy peligro pero sigue siendo la mejor opción—dice Tonks.

—Tú no la apoyes—se queja Ginebra.

—De este modo podre averiguar la información que nos falta y si tienen mas prisioneros los podre encontrar, es una oportunidad demasiado buena. ¿Para cuándo planearon el secuestro?

—Hoy mismo, a media noche.

—Por suerte tengo precisamente algo nuevo para esta misión—dice Hermione, ignorando las quejas de Ginebra.

De entre las cosas que había traído la joven desde su laboratorio al nido, tenia lo que parecía ser una pequeña capsula y un pequeño cristal.

— ¿Qué es eso? —pregunta Tonks.

—Un rastreador, me tragare esta capsula, de ese modo no me lo podrán quitar, y con el cristal podrán buscarme para rescatarme. ¿Te hace sentir mejor eso?—le pregunta a Ginny.

—No demasiado—con sinceridad—, tú sabes como son, te podría pasar cualquier cosa.

—Se cuidarme sola, y de todas maneras, no creo que me hagan nada, si me quieren es para darle presión a Harry, y si estoy muerta sería contraproducente para ellas.

— ¿Y por qué no se lo decimos primero a él? —refiriéndose a Harry.

—Porque si se lo sugerimos me encerrara en una jaula y pondrá dragones al rededor—sin exagerar mucho.

— ¿Mejor pedir perdón que pedir permiso? —se burla Tonks.

—Deben guardar silencio sobre esto, si él se entera derrumbara el castillo para buscarme, pero si se entera cuando ya hallamos acabado, solo me regañara a mí.

—Creo que en personas como tu, los castigos dejan de tener sentido—dice Ginebra rindiéndose—, a veces parece que haces lo posible para ponerte en ese tipo de situaciones.

—Si no lo hago tiende a olvidarse un poco de mi—bromeando con su amiga.

— Nos queda poco tiempo—interviene Tonks—, tenemos que prepararnos, no tenemos tiempo para discutir si Hermione será azotada o no—también ella bromeando.

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Ron y Harry se dirigían rápidamente hacia las afueras del colegio, en donde algunos de sus compañeros ya los estaban esperando. Durante el camino, Ron empezó a explicarle la situación.

—Oye Harry, ¿los rumores son ciertos?

— ¿Cuál? —preocupado.

—Que tú y Hermione estaban…

—Deja de decir eso—lo interrumpe—, no es momento para estar hablando de eso. Mejor explícame la situación.

—Invadieron la casa de Hufflepuff, en un principio pensamos que habían roto os muros del castillo, pero no fue así, aparentemente alguien los dejo entrar, por la puerta privada de la casa.

En la puerta principal del colegio, ya los estaba esperando Cho y otros cinco compañeros.

— ¿Cómo siguen las cosas Cho? —Harry le pide una actualización.

—Aun no sabemos qué están haciendo adentro de la casa, pensamos que no son los suficientes como para intentar abrirse paso por el interior del castillo, pero aun así dejamos un par de vigilantes fuera de la puerta de Hufflepuff, decidimos permanecer en la salida trasera—explica Cho de modo expedito.

—Bien hecho, ¿somos todos los que pudieron reunir?

—Hay otros ocho escondidos en los alrededores, los dispersamos para poder maniobrar—continua Cho.

— ¿Cuánto tiempo llevan dentro?

—Pensamos que hace casi una hora, justo al anochecer.

—Está bien, ¿tenemos información del interior?

—Poca—dice Ron—, sabemos que la mayoría de los estudiantes se encerraron en sus habitaciones, pero no sabemos que as estará pasando.

—No somos ni la mitad de los que necesitamos para invadir una casa, tendremos que comportarnos a la defensiva.

A diferencia de lo que habían hecho otros líderes de las casas, el sabia cuando atacar y cuando no, y si bien en ese momento las cosas se estaban precipitando, el tenia que permanecer con la mente clara y fija en el objetivos.

Esto no era un ataque en forma, si hubieran querido tomar el castillo abrían coordinado más ataques, probablemente las cosas se le estaban saliendo de control a Tudor, probablemente esto los volvería más peligrosos que antes. Como preparación para lo que les esperaba esa noche, crearon una especie de defensa a unos metros lejos de la puerta. Harry se encargo de hacer crecer una especie de enredadera que al unirse con otras crean una barrera de madera de al menos un metro de alto y más o menos medio metro de grosor, a la cual luego agregaron varios hechizos para endurecerla y sujetarla más firmemente al suelo.

— ¿No deberíamos de reportar esto a los profesores? —pregunta Cho.

—Estoy bastante seguro de que ellos ya saben lo que está pasando, seguramente ellos son los que encerraron a los alumnos, pero más allá no pueden intervenir gran cosa, solo lo harían si Diggory pide auxilio formalmente, pero si él está cooperando con ellos no creo que lo haga—explica Harry.

—Hace que me sienta una rata de laboratorio—dice Ron empezando a ponerse nervioso.

—Digamos que todo esto no es más que un enorme examen, cuando salgamos del castillo no vamos a tener una red de protección como la tenemos ahora.

— ¿De qué hablan? —interviene Cho, quien había perdido un poco el hilo de la conversación.

— ¿No se lo has dicho? —le pregunta Harry a Ron.

—No hemos tenido tiempo—le dice con simpleza.

—Ni creo que lo tengamos pronto—dice Harry—, pero creo que sería buena para el grupo.

—Potter, Rojo ¿podrían dejar de hablar de mí como si no estuviera aquí? —dice Cho con una buena dosis de sarcasmo.

—Tampoco es que sea un secreto de estado Cho—dice Harry—, es obvio que si estoy haciendo todo esto en el castillo no es para simplemente detenerme cuando terminemos la escuela, tengo proyectos para el mundo mágico que te sorprenderían.

— ¿Y me quieres en tu grupo?

—Así es, seremos un pequeño grupo de personas bien preparadas. Estas elecciones no solo son para ver quien tiene el liderazgo del colegio sino para encontrar verdaderos talentos.

—Eso tampoco me hace sentir cómoda.

—Ahora no tenemos tiempo para hablar a fondo, pero considéralo, pago muy bien y vamos a hacer cosas buenas e importantes para el mundo mágico, entraremos en los libros de historia.

— ¿Y Luna?

—Todos tenemos tareas diferentes Cho, cundo sea el momento hablare con ella.

Hubieran seguido discutiendo sobre ese asunto si no fuera porque en la entrada que estaban vigilando había movimientos, aparentemente los que habían entrado a la casa de Hufflepuff habían decidido que era hora de partir. Pero ciertamente no lo estaban haciendo con las manos bacías.

Como Harry se había imaginado no se trataba de un ataque a gran escala, era más probable que se tratara de un grupo de desertores. El grupo estaba compuesto por cuatro duendes guerreros, tres orcos y un trol. Todos cargaban grandes costales con lo que parecía ser cualquier objeto que pudieron sacar del castillo, de hecho llevaban una buena fortuna a modo de saqueo, incluso un par de los orcos llevaban a dos alumnas inconscientes.

— ¡Por Gryffindor! —fue el grito de guerra utilizado por Harry cuando dio la orden de atacar.

Los soldados de Harry se habían acercado a la barrera que este había creado, y protegiéndose con esta todos lanzaron sus hechizos. La piel de esas criaturas mágicas las hacía bastante resistentes a la magia, pero aun así la tenían que usar para disminuir su fuerza y poder enfrentarse a ellos de manera cercana. Los invasores fueron sorprendidos por el ataque de los Gryffindors, y terminaron soltando sus tesoros al suelo, para tomar sus armas y empezar a defenderse, pero para cuando lo lograron, dos orcos ya habían caído y el trol estaba muy confundido por la magia y utilizaba su gran masa erráticamente.

La mayor parte de combatientes permanecerían protegidos con las defensas, mientras que Harry, Cho y Ron decidieron traspasar sus propias defensas para seguir peleando de modo cercano con esas criaturas. Rojo se dirigió a pelear directamente con el trol, con su martillo sujetado con ambas manos. Mientras que a Harry y a Cho les toco pelear con los otros enemigos. El primero en golpear fue Harry, quien utilizando precisamente su propia barrera como una especie de trampolín, con suficiente fuerza como para dar una vuelta entera hacia atrás antes de caer con todo su peso encima de dos duendes. Cho por su parte también utilizo la barrera para impulsarse, pero en lugar de usar su peso para golpear directamente utiliza ambas piernas para hacer una especie de amarre con los pies a la cabeza de una de las criaturas de mayos estatura, desdoblando su cuerpo cuelga todo su peso del cuello, instintivamente el intenta sujetarla por las piernas, pero esto solo ayuda a su balanceo, cuando tiene la suficiente energía cinética lo suelta, haciendo que fuera de cabeza hacia otro de sus compañeros y que ella callera simplemente de espaldas con poco daño.

—Gran movimiento—la felicita Harry.

—He estado practicado con Rojo.

—Se nota.

Los duendes guerreros son más grandes que sus parientes, los duendes banqueros, con una altura parecida a la del humano promedio, aunque seguían teniendo la misma apariencia huesuda de ellos, pero tenían una fuerza realmente impresionante, tenían sus cuerpos cubiertos por extrañas armaduras, las cuales eran las que habían resistido principalmente los hechizos que les habían lanzado.

—Ustedes, sáquenlos de en medio.

Harry grito la orden para que un par de los suyos, sacaran del lugar de la batalla, a los prisioneros que habían tomado las criaturas de dentro de la casa de Hufflepuff. Casi lo lograban cuando uno de los orcos taclea con todas sus fuerzas a uno de ellos, haciéndolo estrellarse con la barrera. Lo hubieran matado si Harry no hubiera intervenido, sin apenas detenerse después de una corta carrera se eleva para conectar una patada con ambos pies en la criatura, con la suficiente fuerza como para dejarlo fuera de combate.

—Sáquenlos y prepárense para terminar con esto—les ordena Harry.

A pesar de las defensas que Harry había creado, la posición que tenían, no les favorecía, pues la misma irregularidad del territorio los hacía estar en un territorio por debajo de la entrada de Hufflepuff, lo cual le daba cierta ventaja al grupo atacante. Ya habían caído la mitad de criaturas inconscientes en el suelo. Pero el problema seguía siendo el trol, el cual era bastante más grande que el que derrotaron el su primer año, los cuernos que tenía en la cabeza les mostraba la jerarquía que debería de tener dentro de su especie. La mayoría de hechiceros intentaban derrotar al trol con sus hechizos, pero con su masa los desviaba como si estuvieran atacándolo con simples pelotas. Ron estaba combatiendo martillo contra masa, pero sabía que si no hubiera sido por sus compañeros, seguramente le hubieran arrancado la cabeza.

— ¡Rojo, cambiemos! —le grita Harry.

Las cosas se le estaban saliendo de las manos, no había calculado que hubiera uno con una resistencia tan impresionante como la de ese enorme trol, pero a él ya se le había ocurrido un modo de derrotarlo, por eso pidió el cambio con Ron, quien al entrar en el combate con los duendes que quedaban, derribo a uno de ellos con una fuerte tacleada y termino con su martillo con el siguiente. Harry tuvo que improvisar su movimiento, utilizando de nuevo la barrera, se impulsa lo suficiente como para lograr llegar al cuello de la bestia, sentado en los hombros y sujetándolo por los cuernos, como si lo intentara cabalgar. Entonces empezó a conjurar el poder que a penas había empezado a comprender, no se diga a usar, usar solo sus manos no era el modo mas preciso, pero a esa distancia era imposible fallar. Concentrándose a pesar de la situación, busco en su interior uno de los poderes más básicos de la naturaleza, pero a la vez uno de los más destructivos, y que de todas maneras ya existe en los cuerpos vivos, la electricidad. En un principio parecía que la bestia intentaba resistirse, pero solo fue un momento, pues como el sabia, entre más grande era el cuerpo era más débil a la electricidad. Se estaba divirtiendo, la verdad es que la adrenalina realmente estaba funcionando, incluso no pudo evitar la tentación crear con magia un sombrero vaquero y agitarlo como si estuviera en medio de un rodeo. Cuando al fin lo derribo se dio cuenta que sus compañeros al fin habían terminado con los demás, y que lo miraban bastante impresionados, probablemente por su actitud y por el poder que manifestó.

Los vítores de parte de sus compañeros fueron interrumpidos de pronto por la presencia del director del colegio, quien venía acompañado por otros dos hombres, que ellos no pudieron reconocer.

—Muy impresionante señor Potter—dice el director con su típica actitud de superioridad—, parece que está teniendo una noche interesante.

—Es un modo de decirlo—colocándose el sombrero que había invocado, a pesar que no quedaba nada bien con su uniforme.

— ¿Es que no puede pasar un año sin que se meta en problemas, señor Potter?

—Yo no busco problemas, son ellos los que me buscan a mí.

—Eso es lo que usted dice, pero luego de que arma su desastre, son otros los que terminan levantando sus escombros.

—Tal vez si otras personas decidieran hacer su trabajo, yo no tendría que inmiscuirme tanto—le dice con verdadero sarcasmo.

—Deje de decir tonterías, señor Potter, y deje que los adultos se encarguen de esto.

Podía ser que ambos comprendieran que estaban del mismo lado, pero definitivamente eso no los hacía amigos, ni nada parecido.

— ¿Qué hacemos Harry? —le pregunta Ron, mientras que el director y los hombres que lo acompañaban, preparan a los prisioneros para trasladarlos.

—No podemos hacer gran cosa, el es el director del colegio y está en sus manos la seguridad de los estudiantes—dice Harry bastante enfadado—, maldito bastardo.

—Y lo peor es que nos está robando el crédito—dice Cho igualmente enfadada.

La verdad es que los tres tenían una apariencia lamentable, Harry tenía bastante desgarrada la camisa, mientras que Ron de hecho ya no la tenía, ahora solo tenía el pantalón del uniforme, mientras que Cho también tenía varias rasgaduras en la blusa, dejando un pecho al descubierto solo cubierto con el sostén, probablemente el estado de la ropa era lo de menos, pues ciertamente el lodo que tenían encima y las heridas en el cuerpo eran lo que realmente les daba esa apariencia lamentable.

—Por esta noche, creo que ya acabamos, ya nos podemos retirar ¿todos pueden caminar?—les dice a sus compañeros combatientes.

—Creo que todos estamos bien, jefe—le dice Seamus Finnigan—, los que peor están son los rehenes.

—Acompáñenlas a la enfermería, y háganse revisar ustedes mismos por la enfermera, no quiero malas sorpresas. Pueden irse a descansar.

—Nos encargaremos, jefe—antes de acompañar a sus compañeros

Los tres que estaban más dañados no podían irse todavía, pero no estaban para nada presentables, del mismo modo que Harry había traído su sombrero, invoco tres sudaderas de diferentes tamaños, dos rojas con el escudo de Gryffindor y una azul con el de Ravenclaw. Cho fue la encargada de, con su varita limpiarlos y vendar algunas heridas, todo el proceso no habrá tardado más de tres o cuatro minutos.

—Te lo dije Harry, se merecen estar en la lista—le dice Ron bromeando, señalándole con la cabeza a Cho.

—Supongo que sí, pero no la número uno—entendiendo a lo que se refería.

—Muchachos, ¿se dan cuenta de que de hecho si entiendo de lo que están hablando? —a pesar de su gesto de enfado, tenía el rostro bastante rojo.

—No es nuestra intención ofenderte, todo lo contrario, un mero alago para tus…atributos—dice Harry bromeando.

— ¿Granger sabe que es la número uno? —después de subir el cierre de su sudadera hasta el cuello.

—En comparación, tú te lo estas tomando realmente bien—le dice él.

—Este no es el momento ni el lugar, para tomar represalias contra Rojo—dice ella con simpleza.

—Eso me imaginaba—riendo.

—Esta conversación ya no me está gustando—se queja Ron.

—De eso estoy segura—dice Cho.

La entrada trasera de la casa de Hufflepuff, se encontraba al descubierto a diferencia de las entradas de las otras tres casas, como la de Gryffindor que estaba en los establos. Otra diferencia era que esta entrada la usaban comúnmente los estudiantes, mientras que las otras tres eran exclusivas para pocas personas escogidas por los líderes de las casas. Por eso es que no tuvieron ningún problema para preparar la emboscada.

Las curaciones de Cho fueron a lo sumo dilatorias y sobre todo para evitar infecciones, pero aun así tendrían que ir pronto a buscar ayuda médica más preparada. Pero primero tenían que terminar de ver que ocurría con esa casa.

—Pensándolo mejor, no creo que esto nos dañe tanto—dice Harry—, la verdad es que ya mucha gente se entero de lo que realmente paso y si damos los rumores correctos podremos sacarle mucho provecho.

—Tiene sentido—le dice Ron, mientras entran a la casa de Hufflepuff, siguiendo al director.

—El problema es saber quien se encargara ahora del liderazgo de esta casa, después de esto Diggory ya no puede seguir en su puesto.

— ¿Cómo cuando expulsaron a Fudge? —pregunta Ron.

—En esa ocasión, negocie con el director y los cuatro profesores, como resultado le dieron el liderazgo a Luna, el problema es que ahora, el director acaparo la situación y no creo que permita que obtenga otra casa, seguramente va querer poner alguien de con los suyos, para mantener algo de equilibrio.

—Pero fuimos nosotros quien vencimos realmente—se queja Cho.

—Y nos encargaremos de que todos se enteren de eso.

Los hombres que habían acompañado al director se encargaron de sacar a las criaturas mágicas que habían atacado el castillo. Por la insignia que tenían en la ropa supieron que eran militares, y seguramente los estaban llevando a la guarnición mas cercana, pero el director entro al castillo para inspeccionar el resultado. Cuando Harry y sus compañeros entran, se dan cuenta de la destrucción que sufrió el lugar, los muebles estaban volcados y los tapices de las paredes desgarrados, aparentemente habían sacado hasta puertas enteras para quitar las chapas, Según lo que podían ver, la mayoría de los estudiantes estaban bien, habían alcanzado a esconderse en las habitaciones, seguramente los prisioneros que habían tomado serian rezagados que no alcanzaron a llegar antes de que se cerraran.

— ¿Cree que podamos ayudar a las reparaciones de la casa? —le pregunta Harry al director.

— ¿Quiere obtener otra casa, señor Potter? —fingiendo que no le prestaba mucha atención.

—No negare que tengo intereses, como cualquier líder de casa, pero ellos fueron en un tiempo nuestros aliados, quisiera ayudar en la transición de líder—le dice intentando sonar lo más razonable posible.

—Los Hufflepuff se pueden cuidar solos señor Potter.

—A mi no me lo parece—contesta Harry—, lo que sucedió hoy lo demuestra, señor director.

—Tiene razón señor Potter, pero por este año ya no tiene caso que busquemos otro líder—después de recapacitarlo durante un momento—, por el tiempo que nos queda así lo dejaremos, a final de cuentas solo serán unos pocos días.

La expresión en el rostro del director le indico que la conversación había acabado, y se tuvo que tragar su frustración. Antes de salir de la casa, Harry fue a buscar a Cho y a Ron, quienes habían ido a hacer algunas preguntas a los alumnos.

—No tenemos nada más que hacer aquí, el juego sigue empatado, supongo que es lo mejor que podíamos obtener, dadas las circunstancias—les dice después de salir al pasillo dentro del castillo, saliendo por la puerta principal.

— ¿Te dijo el director, quien será el nuevo líder de Hufflepuff? —le pregunta Cho.

—Para nada, de hecho ni siquiera va a haber un nuevo líder para Hufflepuff.

— ¿Es que no se da cuenta de lo que está pasando? —se queja Cho.

—Por eso mismo lo hace, no quiere meter a otra persona, otro candidato a estas alturas sería muy problemático, pero esto deja a Hufflepuff como el perfecto campo de batalla—dice pensativamente.

—Tenemos que tomar posiciones—dice Ron—, convencerlos de que nos apoyen, no podemos perder más territorio.

El razonamiento de Ron era bastante cierto, el problema era que los Hufflepuff no confiaban en él, la afiliación de ellos con los Slytherin era mucho más de política que de realidad, los habían convencido con fiestas y con dinero, seguramente ahora regresarían a la normalidad, pero nada de esto aseguraba que lo apoyaran a él, cuando vio a Cho se le ocurrió el mejor modo de solucionar su problema.

—Esto le va a tocar a Luna, ella tiene más fama de diplomática que yo.

—Yo se lo diré.

—No tenemos tiempo, Cho, mañana sería demasiado tarde, creo que por esta noche ninguno va a dormir mucho que digamos. Ni a mí ni a Ron nos deben ver de nuevo adentro de esa casa, se deben encargar tu, Luna y Neville.

Con un gento un tanto descuidado, lanza dos veces su propio patronus, para enviar dos mensajes, hasta el momento sigue siendo el mejor método de enviar mensajes dentro del colegio.

—Ron y yo intentaremos averiguar donde carajos esta Diggory—dice muy serio.

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Mientras la batalla de Hufflepuff sucedía, mas cosas pasaban en el interior del castillos de Hogwarts, esta aventura era de las birds of prey. Quienes estaban realizando una operación en la que no estaban del todo de acuerdo, pero que de todas maneras tenían que llevar a cabo.

—Sigo sin estar de acuerdo—dice Ginebra.

—Tenemos prisa—dice Hermione.

—Ojala pudiéramos organizarlo mejor—dice Amelia, quien tampoco estaba del todo de acuerdo con el plan. Ella fue el único refuerzo que acepto Hermione para que se enteraran de la misión.

— ¿Te llevaras los protectores? —le pregunta Ginny, sosteniendo los brazaletes.

—Sospecharían de eso, de todas maneras tengo una arma secreta—le dice enseñándole una pequeña capsula, la cual con un pequeño hechizo pega a su paladar.

— ¿Es la que usaste para convertirte en diamante? —le pregunta Ginny.

—Así es, espero no tener que necesitarla, pero es mucho mas aseguro llevarla.

Entonces llega Tonks, quien había ido a verse con los que le iban a ayudar a secuestrar a Hermione.

—Ya está listo—les asegura—te vamos a emboscar en la biblioteca de la torre de Gryffindor.

—Muy bien, yo estoy lista—dice Hermione y voltea a preguntarle a Ginny— ¿tienes el cristal para buscarme?

—Lo tengo preparado, cuando lo actives te buscaremos.

—Entonces vámonos—termina Hermione.

Ginny y Amelia permanecerían en nido, pero las seguirían con la libélula, para esto, la pelirroja modifico sus lentes para que la imagen se pudiera proyectar en una pared, y pudieran escuchar lo que se decía. Con ese aparato pudieron ver como sus dos compañeras se alejan de donde estaban, y cuando se separan deciden seguir a Hermione, para estar atentas de lo que ocurría. Intentando relajarse un poco se dieron cuenta de que entre las habilidades que tiene Hermione, la actuación no era una de ellas.

—Si estuviera mas tiesa, no podría caminar—dice Ginny, sonriendo.

—Mira Ginny, ya llegaron—interrumpe Amelia, al ver que había tres estudiantes acercándosele.

El taque fue raído y efectivo, aunque con cierto toque ridículo, pues Ginny y Amelia, se dieron cuenta de que si Hermione hubiera querido difícilmente la hubieran vencido con esa facilidad, por no decir que sería muy difícil encontrarla en un lugar tan solitario, seguramente si estuvieran más experimentados, se hubieran dado cuenta de eso. Fueron tres hechizos aturdidores los que le dieron de lleno en la espalda, entonces Tonks quien se encontraba disfrazada, saca un extraño artilugio de su bolsillo.

—Esto me lo entrego Bulstrode, piensa que es demasiado peligrosa como para transportarla con normalidad—les dice mientras usando su varita la hace crecer hasta tener el tamaño de Hermione, cuando tubo ese tamaño, se dieron cuenta de lo que era realmente se trataba, era una jaula con forma humana.

—Tiene toda la finta de ser de Bulstrode—dice otro de los jóvenes.

—Ayúdenme a meterla—dice Tonks sin presentar ninguna emoción aparente.

Las bisagras hacían que se abriera hacia un lado, entre Tonks y la tercer miembro del grupo la meten forzadamente a la jaula, cuando Tonks cierra el candado ven como la jaula empieza a reducirse hasta el tamaño exacto de Hermione, imposibilitando que se moviera en lo más mínimo, dicho instrumento estaba formando de lo que parecían ser cables rugidos, exceptuando una placa que le cubría la boca, con otro pequeño candado para que no pudiera hablar.

—La gran ramera de Gryffindor—dice la joven que ayudo a meterla a la jaula—, lo único que ha hecho es humillar a nuestra casa.

Tonks se daba cuenta de que eran un pequeño grupo realmente lamentable, por eso Bulstrode los trataba con tanto desdén. Si hubieran intentado realmente secuestrar a Hermione, serian ellos los que estuvieran encerrados.

—Pero está muy buena ¿no es así? —dice Tonks, forzando el tono más desagradable de voz.

—Definitivamente—dice el otro, manoseando descaradamente el inconsciente cuerpo de la chica.

Tonks quería maldecirlo, pero no quería arruinar su disfraz, por suerte quien intervino fu la joven que los acompañaba, quien lanza un hechizo a la jaula para que se elevara alrededor de un metro del suelo.

—No tenemos tiempo para esas estupideces—les regaña—, si la siguen tocando les puede dar algo.

Se aproximaba la hora de la entrega, y querían deshacerse de ella lo más pronto posible, entre más tiempo pasara corrían mas riesgo de que los atraparan con ella y entonces todo estaría perdido. Gracias a la libélula, Ginny y Amelia los siguieron atreves de los oscuros pasillos.

—Hay algo que no me gusta de todo esto—dice Amelia.

—A mi no me gusta nada de lo que está pasando—le contesta Ginny.

— ¿Por qué no organizo un ataque frontal? Con más gente que el de la ultima vez, podríamos usar las entradas escondidas—preocupada por no entender del todo la situación.

—Porque eso no es lo que está buscando, lo que ella busca no es vencer, su misión es buscar información, hay algo extraño en Tudor que no hemos podido averiguar.

—Pero está arriesgando su vida, ¿y para qué? ¿Para que su novio se vuelva líder del colegio? —sin comprender.

—Debes entender que ella le es completamente leal—aprovechando que en ese momento no estaba pasando gran cosa en la imagen, Ginny decide explicar las cosas un poco más a fondo—, y no bromeo, si él le dijera que fuera a la luna, ella iría.

—Creo que todos estamos locos.

—El mundo es el que nos ha hecho así.

— ¿No te parece extraño que los sigamos? —le pregunta Amelia.

—El problema es que aun no vez la imagen completa.

— ¿A qué te refieres?

— ¿Realmente crees que esto es solo por el castillo?, esto va para largo, el mundo entero si es necesario.

—Sigo sin estar convencida.

—Su avaricia no tiene límites—con respecto a Harry—, y quiero ver a donde llevara al mundo cuando llegue a la cima.

—Pero…

—El mundo se está cayendo a pedazos, y su visión del mundo en lo personal me agrada, tal vez deberías escucharlo antes de juzgarlo—dice Ginny interrumpiendo la conversación—, mira ya llegaron

Llevaron a cabo la entrega en la zona de Slytherin, Bulstrode y Zabini ya los estaban esperando, Tonks se dio cuenta de lo idiotas que eran sus compañeros, pues ni siquiera se les ocurrió pedir a cambio las pruebas con las que los habían estado, simplemente eran personas que no estaban listas para jugar a ese nivel. No tenía ningún caso seguirlos a ellos, así que continúan detrás del cuerpo de Hermione.

— ¿Qué van a hacer con ellos? —le pregunta Zabini, cuando entran a su casa.

—No lo sé, valen menos de lo que ellos siquiera se imaginan, supongo que les sacare dinero, ya veré que se me ocurre—sin darle mucha importancia—, si te soy sincera ni siquiera los recordaba, fue una mera coincidencia que se nos ocurriera algo así, aunque a la larga estamos sacando una buena ganancia, le estamos quitando a Potter su juguete favorito.

—Parece un buen inicio para nuestro ataque ¿no crees?

—Tal vez, pero primero tiene que regresar Tudor, para que continuemos con nuestro golpe de estado.

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Esa noche sucedieron varias cosas al mismo tiempo, por un lado la batalla afuera de la casa de los Hufflepuff y la otra el secuestro de Hermione, aunque ninguno de ambos grupos se dio cuenta de lo que hacia el otro, solo hubo un pequeño grupo de personas que se enteraron de ambos acontecimientos aun siendo de noche.

—Minerva, usted no está de acuerdo conmigo ¿verdad? —le pregunta el director a la subdirectora del colegio.

—Considero que está arriesgando a los estudiantes demasiado, Severus—le contesta McGonagall.

—Yo no soy quien creó estas circunstancias, Minerva, intento que se den cuenta de lo que les espera el futuro fuera del castillo, tal vez con esto comprendan que es mejor que no se inmiscuyan en la política.

—Esa es una opción, otra es que sus mentes impresionables, queden mas afectadas de lo que ya están, además no es como si tuvieran todo bajo control como quisiéramos.

— ¿Aun me culpa por lo de las chicas secuestradas?

—Que otra opinión podría tener al respecto, Severus, nunca debimos permitir que algo así ocurriera.

—Lo dice como si lo hubiéramos podido evitar.

—Cuando nos enteramos de la desaparición, debimos sacar a todos los estudiantes y hacer una búsqueda en el castillo, en lugar de eso tuvo que ser el joven Potter quien las encontrara.

—Si lo hubiéramos hecho así, seguramente esas jóvenes aun estarían encerradas.

—Tiene razón, Severus, ¿te das cuenta de que estamos desobedeciendo todas las instrucciones que nos dio Lord Dumbledore?

—Me doy cuenta, pensé que usted se sentiría mucho mas incomoda con esa idea.

—Soy muy vieja, la verdad es que con la edad me he dado cuenta de cosas que cuando joven nunca me quise dar cuenta. Entre esas cosas, me di cuenta de que las palabras de Lord Dumbledore no son leyes.

—Me alegra escuchar eso. ¿Pero tampoco aprueba lo que estoy haciendo?

—A estas alturas ya no sigo a nadie ciegamente.

—Aun así tenemos el mismo objetivo—dice el director.

—Mi objetivo es el bienestar de los estudiantes.

—El mío también, pero yo confió en ellos.

— ¿Confianza?

—A esta generación les tocara vivir cosas impresionantes, y creo que debemos darle la oportunidad de demostrar su verdadera valía.

—Espero que estemos haciendo lo correcto, señor director.