Nota del autor: Hola compañeros, es bueno regresar después de todo este rato, les traigo un nuevo capítulo, con algo de mas acción de lo que normalmente hay, pues a final de cuentas es el fin del año escolar. Por alguna razón me costó mucho trabajo terminarlo, pero creo que no quedo mal. Espero que el próximo no tarde tanto tiempo en acabarlo.
En este capítulo hago un pequeño homenaje a un anime que termine de verlo hace poco, hace mucho que no veía ninguno pero este me agrado bastante.
Como siempre les agradezco sus comentarios y espero que me comenten lo que les pareció el capitulo, y cualquier idea también será bien recibida. Sin nada más que contarles les dejo con el nuevo capítulo.
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Tudor Estaba al borde de sufrir un ataque de apoplejía por el estrés que estaba sufriendo en ese momento. Se habían reunido a la mañana siguiente de la pelea que habían tenido los Gryffindors fuera de la casa de Hufflepuff.
—A duras penas logramos escapar—le contaba Tudor a Bulstrode—, por poco nos encierran los maestros cuando iniciaron el sistema de defensa de los dormitorios.
— ¿Entonces tu no organizaste ese ataque? —sorprendida.
—Claro que no, eso fue una locura, son esos estúpidos mercenarios que contrate, unos cuantos se desesperaron de esperar y decidieron tomar parte del botín para ellos
— ¿Qué vamos a hacer?
—Pues atacar, hoy mismo tomaremos el castillo.
—Por fin—sonriendo macabramente.
— ¿Cómo termino lo de ayer?
—Difícilmente nos podría haber salido mejor, en lo personal, solo pensé que llevarían a cabo un mal ataque y que luego Potter sacara a Granger de la jugada para protegerla. No pensé que realmente triunfaran.
— ¿La capturaron? —sinceramente sorprendida.
—Obsérvala por ti misma—dice sonriendo malvadamente.
Entrando en la sala del trono de Tudor, ven a Hermione, quien encerrada en su jaula a la medida, colgaba del techo por una cadena de la zona de la cabeza.
—Realmente impresionante —acercándose—, con ella ya tengo a los juguetes de los bastardos más grandes del colegio.
—Una buena colección, sin lugar a dudas, ¿y ella que será? ¿Trono? ¿Mesa? ¿O tal vez un pilar?
—No es una decisión simple—después de pensarlo un momento—, pero de momento no tengo tiempo para eso, tenemos que diseñar nuestra estrategia para hoy.
Para dicha labor, Tudor crea una especie de maqueta de todo el castillo, en una extensión de más o menos un metro cuadrado
—Ese estúpido ataque restara fuerza al factor sorpresa, nuestra ventaja es que ellos aun no saben cuanta gente tenemos fuera del castillo, ni siquiera se imaginan que fue una cantidad mínima.
— ¿Tu qué opinas Zabini? —le preguntan al respecto del ataque.
—Pienso que nuestra verdadera perdida fue la puerta de Hufflepuff, hubiera sido el modo más simple para que entraran todos, pero ahora estará mucho mas vigilado, incluso por los profesores—después de pensarlo un momento—, además no podemos utilizar la puesta de nuestra casa, mucho menos ahora que tú tienes el liderazgo de la casa, eso nos daría muy mala imagen. De hecho creo que solo nos queda un opción—señalando una entrada en específico del castillo.
—Interesante—dice Tudor.
—Así matamos dos pájaros de un tiro—convencido.
—Que así sea,
La organización de Tudor era solida pero burda, sería casi imposible para alguien como Ginebra infiltrar a alguien dentro de ese grupo, su líder los manejaba con verdadero puño de hierro, el problema era que no se podía decir que fuera una forma muy flexible a la hora de los imprevistos. Ese día demostrara no ser el mejor modo de organizar a las personas, pues por más que el líder tenga una gran visión, no puede estar en todos lados al mismo tiempo, y Tudor estaba lejos de lograr algo así.
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Después de la pelea a las afueras de la casa de los Hufflepuff, Ron y Harry solo pudieron dormir un par de horas, y eso en los sillones de la sala común, ese corto periodo de tiempo que pudieron descansar se debió a que los siguientes planes de Harry lo llevarían a cabo durante las últimas horas de la madrugada.
— ¿Estás listo? —le pregunta Harry a Ron.
—Puedo durar tantos días sin dormir como tu—siguiéndolo afuera del castillo.
—Eso me alegra, puede que necesite que me saques de un tremendo problema en unos momentos.
— ¿Y por qué no me dejas hacerlo a mi?
—Porque yo corro mucho más rápido que tu, rojo.
El plan de Harry no era demasiado complicado en realidad, era una simple maniobra de vigilancia, y Ron solo estaría ayudándolo como apoyo extra si las cosas se torcían. El simplemente utilizaría su capa de invisibilidad para buscar la base de sus enemigos en el bosque prohibido. El preferiría hacerlo con una escoba voladora, pero eso no era la mejor opción, pues quería escuchar y estar cercas de ellos para medir precisamente las fuerzas enemigas, sin contar el hecho de que las capa invisibles pierden mucha habilidad cuando se utilizan en las escobas voladoras, lo mejor era caminar y correr cuando fuera necesario.
—En este plan, un montón de cosas pueden salir mal—le recuerda Ron, cuando su amigo quedo invisible.
—Esos son mis planes favoritos, rojo—antes de irse.
Mientras se internaba dentro del bosque, estuvo recordando su primera visita a aquel bosque, durante el su castigo de su primer año escolar, cuando conoció a los centauros y se habia encontrado con Voldemort. Ahora que vagaba solo por el bosque, se daba cuenta de que hasta el bosque se veía mucho más amenazador que antes, de algún modo lograba que se viera aun mas peligro que en su antigua realidad. Esa comparación lo hacia preguntarse sobre Voldemort, pues dadas las circunstancias, no le sorprendería que fuera a aun más peligroso que antes de que cambiara de realidad, las posibilidades eran casi infinitas.
Durante su silencioso trayecto recorrió una buena parte del bosque, no por extensión sino por profundidad, de antemano había planeado un puñado de zonas en las cuales se podría ocultar cierta cantidad de tropas, no fue sino hasta el tercer punto que había deducido que por fin los encontró. Y lo que encontró no le gusto para nada, aparentemente habían estado llegando poco a poco y su campamento había crecido irregularmente, eran menos de cien criaturas, y se les veía realmente enfadadas, por desgracia no se pudo enterar realmente que era lo que les tenía tan enfadados, pues no estaban hablando el idioma humano, sino que se comunicaban en sus propias lenguas antiguas, pero por el mero sonido y pronunciación, Harry se daba cuenta de lo caldeada de la situación.
Lo que vio fue suficiente como para confirmar sus peores sospechas, lo que se le venía era una verdadera desgracia si no se preparaba bien. Del mismo modo en que llego, regreso al territorio del colegio, en donde Ron lo esperaba haciendo una zanja en el suelo de dar tantas vueltas.
—Pareces una gallina vieja, rojo—le dice Harry burlándose, apareciendo de pronto detrás de él.
—Si algo te pasara, Hermione me convertiría en un rábano, y no creo que me quede bien.
—Seguramente lo haría—de acuerdo con el—, pero este no es el momento para eso, Ron.
— ¿Tan mal están las cosas? —le pregunta alarmado, mientras regresan al castillo.
—Así es, al menos el doble de lo que había previsto.
—Y se te olvida otra cosa.
— ¿Qué? —le pregunta Harry.
—Va a llover.
—Supongo que para que una buena batalla lo sea, tenía que ser con mal clima.
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Aunque en u principio, la intención de Harry de Ron había sido la de buscar al antiguo líder de Hufflepuff, el descubrimiento de nueva y alarmante información había hecho que esa quedara en un definitivo segundo plano. Curiosamente fue Hermione quien encontró a dicho líder, quien poco después de la llegada Tudor a la casa de las serpientes, el también hiso su aparición en las catacumbas, algo que no dejo de perturbar a los Slytherin presentes, quienes obviamente apreciaban mucho su privacidad.
—Noche interesante ¿no les parece? —dice Diggory casi como burla.
— ¿Noche interesante? —le reta Tudor, levantando la vista de la carta que estaba escribiendo, sentada en su trono—, fue una tremenda estupidez, ahora no nos quedan más opciones que atacar ahora.
—Eso no es tan malo, de todas maneras nuestra gente ya esta aburrida, ¿y qué diferencia hay de todas maneras entre hoy y dentro de tres días? —quitándole importancia.
—Que ahora ya saben lo que voy a hacer.
—Eso no es cierto—interviene Zabini.
— ¿A que se refieren? —interesada.
—Es obvio que el director y Potter sospechan de ti, de hecho deben estar muy convencidos de que estas detrás de todo, pero su problema y nuestra ventaja es que no tienen ninguna prueba fehaciente de que tú seas la culpable. Si seguimos con nuestro plan, para mañana temprano seremos los héroes del castillo.
—Que así sea—determina Tudor.
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En el nido de las bird of prey, habían descansado las otras tres miembros de la organización, aunque durante la noche se habían organizado para que alguna estuviera despierta vigilando la alarma que les había dado Hermione para que la fueran a rescatar, y vigilando la imagen que la libélula les proporcionaban, pero durante la noche no tuvieron nada relevante que reportar. La que le toco la ultima guardia fue a Ginebra, quien aprovechando que ya no dormiría esa noche, preparo los respectivos equipos, incluido el de la reina blanca, algo que seguramente terminaría necesitando.
— ¿Alguna novedad? —le pregunta Amelia al despertar.
—Ninguna, solamente que llego Tudor, y lo único que ha hecho es estar de mal humor, pasó algo que ella no había planeado, pero no he sacado nada en concreto aun.
—Entonces empezare a preparar el desayuno.
Para levantar la menor cantidad de sospechas, Tonks salió del nido, para ir a la sala de profesores, pues ya no tenía que dar ninguna clase, al menos no durante unos días, solo tendría que calificar algunos trabajos y aplicar un último examen, pero aun así no era buena idea que los profesores notaran tanto su ausencia.
— ¿Realmente es necesario que sean tan sexis nuestros trajes? —le pregunta Amelia después de ver en lo que había estado trabajando su compañera.
— ¿Aun te causa conflicto eso? —En realidad sorprendida—, pensaba que a estas alturas ya te abrías acostumbrado.
—No afecta mi rendimiento, pero debes admitir que son todo menos cómodos, se terminan metiendo en partes que no deberían meterse en los momentos en los que menos deberían de hacerlo—ella siempre había sido muy pudorosa, incluso se ponía roja por solo hablar de este tipo de cosas.
—He experimentado con telas muggles, dan curiosos efectos con mi magia.
—Yo soy muggle nacida, tú no sabes en qué tipo de ropa usan esas telas los muggles—refiriéndose a los disfraces que se pueden encontrar en una sex shop, aunque no se atrevía a explicarlo de esa manera.
—Sí, algo así me explico Hermione, y también tiene su razón de ser, cuando ella me encargo que creara los disfraces de este grupo, se me ocurrió buscar algún modo de que las personas no recordaran mucho sobre nuestros rostros, pudimos usar más caras, pero aun así habría retratos hablados bien hechos, pero con nuestros disfraces, lo único que recuerdan son nuestros físicos, y eso es mucho más difícil de encontrar por comparación.
—Supongo que tiene su lógica, yo soy peleadora no publicista.
—No te preocupes por eso, si sigues con nosotras terminaras dándote cuenta automáticamente de ese tipo de cosas.
—Oye Ginny, ¿ese de ahí no estaba antes con Malfoy? —mirando descuidadamente la imagen que se proyectaba en la pared, pudieron ver claramente a Zabini.
—Seguramente fue él quien acompaño a Bulstrode a recoger a Hermione, ayer no lo había notado bien—dice después de pensarlo un poco.
—Yo nunca he hablado con él, pero lo recuerdo de una de las fotos que teníamos allá arriba—refiriéndose a las que habían juntado de las otras organizaciones—pero si mal no recuerdo, el estaba con Malfoy.
—Supongo que encontró alguien mejor a quien servir, yo si lo conozco y es una rata comparada con otras ratas, ni siquiera en su casa lo aprecian mucho, pero es alguien demasiado útil como para que lo ignores.
Gracias a la vigilancia que estaban llevando a cabo, se pudieron enterar de los próximos planes de Tudor.
— ¿Pelearemos con el grueso de las fuerzas? —le pregunta Amelia después de ver los planes que tenia Tudor para aquella noche.
—Tal vez, pero esa no es nuestra prioridad, lo nuestro es rescatar a Hermione.
El siguiente dato que consiguieron también las sorprendió, pues ver la llega del líder de Hufflepuff fue algo que no esperaban, y mucho menos con la actitud que tenia.
—Las cosas se nos están complicando—dice Ginebra, caminando en círculos, dentro de la habitación.
—Me parece que están pasando más cosas en el castillo de las que nos estamos dando cuenta—dice Amelia.
—Eso es obvio, este castillo tiene más secretos que rocas, lo único que podemos hacer es informar a Harry, estoy convencida de que el sabrá mejor que hacer con esta información—le dice antes de lanzar su patronus.
—Todo terminara hoy ¿verdad?
—Hoy o a lo mucho mañana, pero yo no lo veo como un fin, Amelia, sino como un paso más. Lo bueno es que por fin las cosas nos están saliendo bien a nosotros.
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Harry estaba bastante preocupado, y tenía razones para estarlo. La información que había recibido de parte de Ginny, lo habían alertado aun mas con las cosas que el ya de por si sabía, después de su intrusión en el bosque prohibido durante la madrugada.
—Esperaba que no tuviéramos que usarlos antes de salir del colegio, pero supongo que no todo nos puede salir como esperábamos.
Aunque Harry estaba hablando con Ron, como en muchas otras ocasiones, parecía que se hablaba mas a si mismo que a su compañero, esa era una de las excentricidades que su amigo prefería simplemente ignorar, por el bien de la amistad.
Ambos se encontraban hablando en el laboratorio de Harry, y en realidad Ron no estaba muy cómodo en ese lugar, pues sentía que estaban perdiendo tiempo valioso.
— ¿Qué estamos haciendo aquí? —le pregunta Ron, un tanto ansioso.
—Algunos maestros dicen que soy un genio, pero que desperdicio mi talento, mientras que también existe un consenso general de que de hecho Hermione si es una genio, por eso tenemos cierta cantidad de tecnología, que nuestros rivales no tienen, la mayoría están siendo comercializados gracias a tus hermanos fuera del colegio.
— ¿Fred y George? supongo que si lo que buscas es sacar una ganancia, son los mejores socios que pudiste encontrar.
—En eso tienes razón, pero hasta el momento solo hemos comercializado cosas de la salud, nada peligroso, hemos preferido guardar las cosas mas importantes para después, cuando estemos mejor preparados, pero no pensamos que las cosas se pusieran tan peligrosas.
— ¿Sacaras algunas armas secretas?
—Solo un par, no podemos pasarnos, pero ciertamente no quiero correr demasiados riesgos. No Quiero que los profesores se den cuenta de lo que realmente guardo que en el laboratorio, pero ciertamente no pienso perder a ninguno de nuestros compañeros.
—Supongo que tiene sentido, cuando se es fuerte se tiene que aparentar debilidad y cuando se tiene una posición débil se tiene que mostrar lo contrario.
—Comparado con la ultima arma que te di, esto es subir el juego a un nivel diferente—dice Harry, sacando dos pequeñas cajas de madera de lo que parecía ser una caja fuerte empotrada en la pared.
Ron no dejo de notar que había varias cajas de diferentes tamaños dentro de la caja fuerte, e incluso alcanzo a ver que dentro de la misma caja fuerte había otra caja fuerte, no pudo evitar preguntarse que es lo que guardaría en esa segunda caja fuerte. Era seguramente algo valioso y tal vez peligroso, le entusiasmaba mucho ver el día en que Harry sacara todos esos secretos, será un momento emocionante.
—Son solo los prototipos, son ese tipo de cosas que igual y no tienen otro uso próximo, pero que por ahora nos pueden ser muy útiles—primero abre la caja mas grande, la cual contiene lo que aprecian ser un par de guantes de box de metal con picos en los nudillos y decorado con curiosas runas mágicas, los cuales le cubrían los ante brazos.
—Se ven muy impresionantes, ¿pero que hacen?
—Absorben tu propia magia—le explica, después de ver como se los colocara correctamente—, me base en el diseño básico de las baritas mágicas, serás capas de hacer hechizos sencillos además de que podrás aumentar tu fuerza con la misma magia.
Como experimento, Ron dio un fuerte golpe a a pared, el cual normalmente solo hubiera ocasionado ruido, pero que esta ocasión hiso un agujero en la misma, por la cual ambos fueron capases de asomarse.
—Ahora entiendes porque no los quería usar, pero no tenemos más opciones más que usarlos.
— ¿Tienes otro par? —le pregunta Ron.
—No, son los únicos.
— ¿Tu qué vas a usar?
—Estos son una versión más adelantada—le dice mostrándole la otra caja, la cual tenía unos guantes que parecían ser de tela blanca, simplemente decorados con unas runas mágicas—, pero se necesita más poder para utilizarlos.
Utilizando el mismo agujero que Ron había creado, pudo desencadenar el poder de sus propios guantes, con los cuales al tronar simplemente los dedos salieron flamas que pudieron haber destruido fácilmente la habitación.
— ¿Y dices que yo soy peligroso? —se burla Ron.
—Solo estamos tomando las medidas necesarias.
Ron se sentía más tranquilo al ver el nuevo arsenal con el que contaban, pero curiosamente se dio cuenta de que su compañero se veía más intranquilo que antes.
— ¿Qué sucede Harry?, tienes cara como si se les hubieras dado los guantes a Tudor y compañía.
—No es eso, es que algo me preocupa, es como si cada vez que saco algo nuevo, ellos también subieran otro nivel.
—Uno pega, otro responde así hasta que uno termina en el suelo, yo no le veo una gran complicación.
—Supongo, solo quisiera que tuviéramos más tiempo para prepararnos.
—Yo también.
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El director del colegio de Hogwarts se encontraba esperando en su despacho, y esperaba simplemente lo inevitable.
Ese despacho no lo usaba como la mayoría de los otros directores lo habían hecho, pues nunca antes se había colgado la pintura de un director reiterado del colegio y que aun continuara vivo. Nunca se había hecho para que no se alterara la cadena de mando y hubieran profesores que aun siguieran al anterior director. Esta regla solamente se ha roto con el anterior director, pintura con la cual dicho hombre podía mirar perpetuamente por encima del hombro del nuevo director. Pero ahora eso no importaba mucho, pues dicho retrato está cubierto por una gran tela negra.
—Un tanto melodramático, no cree Severus—le comenta la subdirectora.
—De algún modo debo de iniciar mi vida, y tomando posesión de mi oficina me parece un buen modo de hacerlo, Minerva.
—El se dará cuenta—le recuerda McGonagall, refiriéndose a Dumbledore.
—Eso espero, es hora de que se dé cuenta de que el colegio ya no es su castillo privado, ni los alumnos su ejército.
—Sigo sin estar de acuerdo en el modo en que lo está organizando.
—No debería de preocuparse por algo así, sobre todo con lo que se nos aproxima, próximamente el exilio del lord tenebroso perderá su poder, y tendremos que estar preparados—le comenta el director.
—Por eso lo estoy ayudando, estos jóvenes necesitan estar preparados para lo que viene, aunque no por eso me gusta.
—Según mis informes, hoy atacaran mis antiguos estudiantes.
— ¿El joven Malfoy? —le pregunta McGonagall.
—Por lo que me he enterado continua encerrado en sus habitaciones, supongo que es lo mejor que puede hacer en estos momentos.
— ¿Entonces la señorita Tudor?
—Eso parece.
—Odio hablar mal de los alumnos, pero ella no está lo suficientemente sana como para vivir en comunidad, es cruel y despiadada, y si no fuera tan lista como lo es, ya estaría en Azkaban.
—Eso no lo negare, ojala hubiéramos podido preparar un mejor candidato, pero ya no importa, Potter será el ganador—sentencia Snape.
—Es la única opción que queda, tal vez no la mejor, pero al menos es razonable, y bastante resistente.
— ¿A sabido algo del joven Diggory? —le pregunta cambiando un poco de tema de conversación.
—Aun no aparece, ya me puse en contacto con su familia, pero ellos tampoco saben nada.
— ¿Y su hermana?
—Se encuentra a salvo en la torre de Ravenclaw, fue un movimiento muy inteligente de parte de Potter sacarla de en medio, hubiera sido un rehén ideal.
—Nadie duda del talento del joven Potter.
— ¿Aun sigue enfadado por el asunto con James Potter?
—Los viejos hábitos son los más difíciles de abandonar, supongo que siempre tendré que vivir con el sentimiento de culpa, pero tengo que seguir adelante, la vida no me esperara mas.
—Ese es un buen cambio de actitud. ¿Entonces estamos de acuerdo? ¿Qué gane Potter?
—No hay más candidatos, y el colegio necesita un líder.
— ¿Qué haremos con las fuerzas de Tudor?
—Nada, esta será la prueba de fuego de la organización que creó el joven Potter.
— ¿Y los demás estudiantes?
—Aislare los dormitorios, como lo hice con los Hufflepuff, no dejare que hayan mas heridos de los necesarios.
—Eso me tranquiliza—con sinceridad—, tendré algo preparado por si las cosas se salen de control. Pero de todas maneras aun hay dos cosas que me preocupan.
— ¿Qué?
— ¿Y si Tudor gana la batalla?
—Entonces se habrá perdido el castillo, y la señorita Tudor será encumbrada como una de las sangre limpia más importante de su generación, mientras que Potter y su gente tendrían que abandonar el castillo.
— ¿Y si los alumnos eligen a Tudor?
—Eso sería aun peor, pues nos indicaría que la siguiente generación realmente apoya los ideales del lord tenebroso. En ese caso creo que incluso nosotros los profesores estaríamos en problemas.
—Para bien o para mal, hoy tendremos resultados.
—Así es.
—Preparare algo, por si acaso—dice McGonagall—, no me da ninguna confianza lo que se esconde en el bosque prohibido.
—No debemos intervenir.
—Ya hay alguien interviniendo, solo igualare un poco el juego.
—Como prefiera, yo me encargare de los demás estudiantes, y esperemos que las cosas salgan lo mejor posible.
—Está apostando todo en una sola mano.
—Siempre es así.
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Mientras los Gryffindors se preparaban para la batalla, los Slytherin se encontraban ocupados en los mismos menesteres, se les podía ver a los combatientes reunidos en la sala común de las serpientes. Los estudiantes que no participarían habían decidido esconderse en sus habitaciones, aunque en realidad en esa casa serian solo los de los grados bajos, pues ciertamente Tudor no les daría el privilegio de no participar a muchos, a final de cuentas estaba poniendo todo en el asador.
Los que ya habían combatido contra los Gryffindors se encontraban bastante nerviosos e intentaban dar algunas indicaciones a sus compañeros. Eran bastantes los que intentaban practicar algunos hechizos y recordar algunos otros, pero también los había que estaban desempolvando viejas armas que durante décadas habían estado mas como objetos decorativos que como otra cosa. Dentro de ellos habían verdaderos fanáticos de la sangre pura, que ellos pensaban, al final les daría la victoria, los que no estaban tan seguros al respecto, se sentían reconfortados por su gran numero, sobre todo porque se había extendido el rumor de un fuerte contingente de refuerzos que se encontraban fuera del castillo, además de que esperaban bastantes refuerzos de parte de los Hufflepuff, sin olvidar el hecho de que los Gryffindors eran la tercera casa en cantidad de estudiantes (la mas abundante eran los Hufflepuff, seguidos por los Slytherin, y dejando a los Ravenclaw en último lugar). Estaban realmente influenciados por su nueva líder, había dejado una huella muy profunda en ellos, aunque la lealtad no era un rasgo característico ni necesario para un Slytherin, admiraban a aquellos que no se detenían por nada para alcanzar sus objetivos, ese era un rasgo que respetaban en sus líderes, y era algo que Tudor tenía en abundancia.
Era Zabini quien se encargaba de la preparación de las fuerzas de su casa, era obvio que se sentiría mucho más cómodo si estuviera siendo cuidado por los guardaespaldas de Malfoy, pero a final de cuentas él no era el líder de la casa sino un negociador. El no era u guerrero, y sabia que no pelearía en la primera línea, pero debía estar preparado para el combate. Lo que lo mantenía intranquilo en ese momento era su antiguo jefe y amigo, Draco no había parecido, y no sabía que era lo que estaba planeando. El sabía que Malfoy no estaba muerto ni mucho menos, pero tampoco estaba loco, esperaría su momento para atacar, sería su trabajo no bajar la guardia y estar preparado para anular cualquier plan que tuviera.
Tal vez la preparación más extrema para la batalla era la de Sophia Tudor en persona, no porque tuviera algún arma especial para utilizar, sino por la magia que estaba invocando para la pelea y los métodos necesarios para usarla.
—Lujuriosa, lasciva, infame, escandalosa—dice Tudor mientras camina tranquilamente alrededor de la jaula que encierra a Hermione—, esas son las primeras palabras que se me ocurren cuando te miro a ti o a Parkinson. Por que a final de cuentas es para lo único que sirven, juguetes para viejos pervertidos, aunque no las culpo por serlo, a final de cuentas mi madre, también es una "mascota" como ustedes, y si yo no hubiera matado a uno de mis hermanos y robado su herencia tal vez hubiera terminado como ustedes, un simple animal.
Hermione estaba totalmente despierta y alerta escuchando detenidamente lo que Tudor estaba diciendo, le sorprendió la declaración de Tudor, aunque ya había escuchado rumores al respecto, el que ella lo aceptara así como así le impresionaba. Ahora le quedaba un poco más claro la actitud que mostraba contra ellas, aparentemente el ser hija de una concubina la había afectado grandemente. Pero por encima de eso estaba el asunto del hermano de Tudor, en qué tipo de familia había crecido, para que tuviera que matar a uno de sus hermanos para poder sobresalir. Tendrían que investigar mas a fondo ese posible asesinato, aunque era obvio que no podrían conseguir mucha información concreta debido a la zona en la que sabia Tudor había crecido.
A duras penas se podría considerar que Tudor estuviera vestida, solamente portaba una especie de vestido blanco, de una tela tan delgada que parecía casi transparente, y de un corte que hacía difícil que no quedara desnuda de un momento a otro.
La Gryffindor reconocía parte de la magia que su enemiga estaba utilizando, era magia negra muy antigua, aunque no terminaba de entenderla pues ella nunca la había practicado. Intentaba hablar pero la misma jaula impedía que moviera siquiera la mandíbula lo suficiente como para generar ningún dialogo.
— ¿Alguna vez escuchaste la leyenda de Bloody Mary? —sin esperar realmente una respuesta—, los muggles se asustan unos a otros contando una extraña historia con espejos, pero en origen hubo una verdadera María la sangrienta, de hecho es mi antepasada, la reina María Tudor, hija de Enrique VIII, dejo tal huella de miedo en los muggles y los nacidos muggle que la convirtieron en una leyenda.
Claro que ella sabia quienes habían sido los Tudors en el mundo muggle, pero desconocía de quien descendía precisamente, suponía que el asunto de la crueldad lo tenia de abolengo.
Mientras hablaba, se encontraba realmente inmersa en su preparación, en una pequeña mesa había colocado una buena cantidad de cuchillos de diferentes tamaños y formas, para inquietud de Hermione, Sophia toma uno de los cuchillos y corta uno de sus brazos.
—En una sensación muy intensa—le dice casi sin inmutarse por el dolor—, este hechizo es complicado y exige mucha magia, aunque me avergüence tengo que admitir que no tengo tanto poder, pero como soy muy previsora aun las tengo a ustedes dos.
El vestido blanco de Tudor se estaba tiñendo poco a poco de sangre, adquiriendo una apariencia bastante tenebrosa. Sin darle importancia su propia herida se acerca a su propio trono, cuando al fin lo descubre de la tela roja con la que lo había cubierto, Hermione por fin entiende porque no habían podido encontrar a Pansy durante su última misión.
—Un invento muy práctico ¿no te parece? —Dice Tudor casi como si pudiera leer el pensamiento de Hermione—, pero dejando de lado lo divertido de la situación, debo decir que será muy útil.
A pesar de que el rostro de Pansy estaba totalmente cubierto, Hermione la pudo reconocer, ya fuera por presentimiento o por descarte, esa era la única pieza que le faltaba para los objetivos que tenía en esa misión, pues si alguien sabía en donde estaba el tesoro de la casa de Slytherin era Pansy. Cuando empezó a pensar que las cosas se habían salido de sus manos fue cuando Tudor empezó a cortar las piernas de Pansy, largas líneas a través de la cadera y los muslos. A pesar de la mordaza podían escuchar los gritos ininteligibles, de verdadero dolor y miedo.
—Se tiene que tener mucho cuidado, para no desperdiciarla—dice al mismo tiempo que recoge la sangre y la extiende en su vestido—, esta es la segunda vez que utilizo esta magia, pero para momentos desesperados, medidas desesperadas.
Para mayor angustia de Hermione, se dio cuenta que a ella también le tocaría ayudar con una ración de su propia sangre.
—Ella es una sangre limpia, pero tú eres una sangre sucia, pero como de hecho estoy invocando a una muggle, no creo que le afecte mucho tal diferencia.
Fue la espalda de Hermione el objetivo de Tudor, gracias al extraño diseño de la jaula pudo hacer varios cortes a través de la blusa. A pesar del dolor que estaba sintiendo lo último que haría sería demostrar que estaba sufriendo, así que en realidad ni siquiera intento moverse aun cuando sentía el filo del cuchillo cortar su piel.
Con tudor detrás de ella, Hermione se concentro viendo a las otras dos personas que estaban en la sala. Bulstrode tenía una mirada de placer que la hacía verse mas enferma de lo que ya era, seguramente estaba pensando cuando le tocaría su turno para hacerlas sufrir a ambas. La otra persona que las miraba, era el líder de los Hufflepuff, ella no lo había vuelto a ver desde que había visitado la casa de los leones, su cambio solo lo había visto en fotografías y escuchado diferentes descripciones, pero eso no era suficiente para describirlo correctamente, era como ver a un muerto caminar, seguía teniendo la misma apariencia de antes, pero de algún modo había cambiado totalmente, como si le hubieran robado la vida, y hasta cierto punto la razón.
El cambio que había sufrido Sophia era impresionante, normalmente tiene una altura a duras penas superior al metro sesenta, pero poco a poco había alcanzado el metro ochenta, entre la sangre de las tres jóvenes había logrado teñir todo su vestido de color rojo sangre literalmente, su cabello normalmente negro también se había teñido parcialmente de rojo, y sus ojos se habían vuelto totalmente negros, pero lo peor es la sensación que se sentía, de una gran magia oscura desencadenada en aquella catacumba. No fue sino hasta que se alejaba que pudo ver una figura atrás de Tudor, aparentemente había logrado invocar a su antepasada
— ¿Cómo te encuentras? —le pregunta Bulstrode cuando ve que el ritual por fin a terminado.
—Poderosa, es una sensación imposible de describir.
Hermione se sentía todo lo contrario, pues peleaba contra la sensación de perder el sentido.
—Nos están esperando.
— ¿Y nuestros compañeros del bosque?
—Están tomando sus posiciones.
—Atacaremos al anochecer.
Respirando profundamente, Tudor se calma y logra que el extraño brillo que desprendía su cuerpo se extinguiera. Su vestido se seco y se termino de teñir de rojo, dándole una apariencia más presentable, aunque aún seguía teniendo su gran altura.
—Me dejaras jugar un rato con ellas—le pregunta Diggory juguetonamente.
— ¿No vendrás con nosotros? —sin darle realmente mucha importancia.
—Soy un negociador, no un guerrero—socarronamente.
—Si así lo prefieres, no me importa, mientras que el ejército funcione.
—No te preocupes te seguirán a la batalla. —sonriendo
Fue obvio para Hermione que Bulstrode no estaba para nada de acuerdo con que las cedieran a ambas a otra persona. Seguramente ya se las había prometido a Bulstrode, pero ahora que había entrado en transe ese tipo de cosas habían dejado de interesarle.
—Bulstrode, salgamos a ver si el ejército ya está listo—le dice Tudor, ignorando totalmente la expresión de enfado de su compañera.
—Como tu digas—ocultando lo mejor que pudo su enojo.
—No te lo tomes tan a pecho, de todas maneras vas a encontrar con quien desquitarte en unos momentos—le dice Diggory sin que apenas les preste atención Tudor.
—Esto no se quedara así, perro. —contesta casi en un murmuro-
—Claro que no, tu vas a ir a pelear y yo a pasar un gran momento.
Tudor los escuchaba, de hecho era capaz de escuchar sus corazones latiendo, el problema es que estaba más interesada en desgarrar sus gargantas que en el significado de la conversación. Solo el hecho de que se aproximaba la oportunidad de desquitar su ira contenida, la hacía poder controlarse y no matar a sus compañeros.
Seguida por Bulstrode, subieron hasta la sala común de su casa, en donde los miembros de la casa seguían preparándose para la batalla. Eran ruidosos y fanfarrones, confiados de que después de esa noche el castillo seria dominado por los Slytherin. Fue evidente para todos, que había pasado algo a su líder, era extraordinariamente difícil ocultar la altura que había ganado. Pero esto lejos de preocuparlos, los motivo aun más, pues pensaron que era una señal del poder que había buscado para derrotar a los Gryffindors.
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La preparación de los Gryffindors fue muy diferente a la de los Slytherin, los leones realmente disfrutaban con la expectativa de una batalla, era como si lo tuvieran en su sangre. Seguramente nadie sabría diferenciar en que punto terminaba el valor e iniciaba una extraña patología, pero eso no importaba en ese momento, pues por fin había llegado el día que habían estado esperando todo el año.
Mientras que los Slytherin se dejaban llevar por la apariencia de las armas, los Gryffindor preferían la utilidad y practicidad de las mismas. Lejos de usar grandes armas medievales como las serpientes, cada uno usaba lo que mejor les venía, incluso había algunos que le pusieron clavos a la punta de los zapatos. Los leones estaban bien organizados y preparados, Ron los había preparado bien durante todo el año, y el antiguo líder había dejado buenas bases. Los que eran mejores en hechizos preparaban sus mejores conjuros para la batalla, mientras lo que preferían hacerlo cuerpo a cuerpo hechizaban sus armas y sus defensas.
— ¿Ya estamos listos? —le pregunta Harry.
—Esperando tus indicaciones.
—Nosotros bajaremos primero, quiero que tengamos las mejores posiciones—dice Harry—, da la orden de avanzar.
Harry y Ron estaban preparados con sus guantes, de tela para Harry y de metal los de Ron. Rojo vestía el pantalón del uniforme, playera negra y botas militares, mientras que Harry tenía una extraña combinación, pues aunque usaba la camisa y el pantalón del uniforme, calzaba zapatos deportivos, y una funda debajo de uno de sus brazos, como el que usaban los policías, en lugar de guardar un arma guardaba su varita mágica.
Los alumnos que no formaban parte del ejército de Gryffindor ayudaban a sus compañeros a preparase y cuando los vieron salir de la torre empezaron a entonar el himno de la escuela a todo pulmón, Lo que hace que los combatientes se entusiasmen más de lo que ya estaban. Marchaban ordenadamente en tres filas detrás de Harry y Ron quienes los encabezaban. Cuando estuvieron lo suficientemente lejos como para que ya no escucharan a sus compañeros llegaron a la entrada principal del castillo, en donde ya los estaba esperando un grupo de estudiantes
—Me alegra que hayan decidido unírsenos—dice Harry sonriendo.
—A final de cuentas en todos esos carteles que colgaron también está mi nombre—el contesta Luna con su tono tranquilo de siempre.
— ¿Son todos? —pregunta Ron.
—Mi casa se ha inclinado mas al conservadurismo de lo que hubiéramos pensado—dice Cho.
—De hecho pensaba que serian menos—dice Ron socarronamente.
—No te preocupes por eso Rojo—le contesta Cho—por lo que calculamos aun tenderemos más de dos para cada uno de nosotros.
—Lo suficiente como para que sea una noche divertida—dice Harry.
Se Les veía bien preparados para la batalla de esa noche, estaban listos para lo que se avecinaba, aunque se notaba la diferencia entre ellos y sus compañeros de Gryffindor, tal vez les faltaba ese brillo de entusiasmo en las miradas. Luna parecía lista para asistir a clases en un día normal, con su uniforme del día a día, incluso llevaba el cabello suelto como acostumbraba, por su parte Cho se veía bastante curiosa pues a pesar que no hacía calor vestía una larga capa negra que la cubría del cuello a los pies sin dejar ver nada, su largo cabello lo llevaba trenzado para que no le estorbara en la batalla.
El grupo de Luna se dividirá en dos, el más numeroso seria guiado por Cho y pelearía junto a los Gryffindors directamente. Mientras que el segundo grupo, permanecería con Luna, y serian los encargados de la logística y el apoyo médico.
Según los planes que había robado Ginebra, toda la acción tendría que ver con la entrada principal del colegio. Si lograban controlarla tendrían el control de las comunicaciones del colegio, podrían impedir la entrada y salida de cualquiera, incluidos los profesores (con algunas excepciones, por las entradas secretas), pero también controlarían la entrada del perímetro de los terrenos del colegio.
En respuesta a la estrategia de Tudor, Harry decide tomar los terrenos exteriores del castillo y fortificarse, de tal modo que les fuera imposible tomar el castillo antes de deshacerse de ellos. No solo era correcto estratégicamente sino que Tudor no toleraría una afrenta como esa. El castillo era demasiado grande como para que ellos mismos lo usaran como fortaleza además de que los Slytherin también estaban dentro y eso le quitaba mucho de su efectividad.
Cuando llegaron a las afueras del colegio, Harry se encargo de crear las defensas, usando el mismo método que había utilizado en la batalla de Hufflepuff, creo dos anillos de seguridad, utilizando la mejor estructura, según el libro de su familia, a final de cuentas la habían estado utilizando desde tiempos de Julio Cesar y por algo había funcionado tanto tiempo. Del mismo modo utilizando lo aprendido de sus antepasados, sabía que las posiciones altas son lo mejor, el gran terreno fuera del castillo no era del todo plano sino que estaba compuesto de terreno irregular, interrumpido por pequeñas cuestas, de las cuales Harry escoge la más alta, por suerte esto trabajo en a su favor, pues se encontraba en el mejor lugar para interrumpir el camino de la entrada principal. Al crear las dos barreras, quedaron de tal modo que la barrera interna quedara en un terreno más alto. Esto era estupendo para ellos, pues dentro del círculo más pequeño sería utilizado por los mejores lanzadores de hechizos, dándoles así una mejor posición para atacar sin dañar a sus compañeros. Mientras que los que atacarían de cercas estarían defendiendo la barrera exterior.
—Una figura curiosa—le dice Luna a Harry.
—Lo sé, pero no te preocupes es lo mejor para una posición defensiva—le dice Harry, mientras sigue supervisando los hechizos colocados por sus compañeros.
—Esto es un sin sentido Harry—mucho más aguda de lo que aparentaba normalmente.
— ¿Por qué dices eso? —contento por ver que Luna si veía más allá de lo evidente.
—Nos estamos preparando para una batalla, y de una manera bastante buena debo decir, pero estoy bastante convencida de que los profesores nos están viendo, y de hecho no me sorprendería que hubiera algún representante del ministerio observando todo esto, ¿Por qué no intervienen? ¿Por qué nos dejan hacer esto? Es una locura—lo suficientemente bajo para que solo Harry la escuchara.
—Si vigilas bien, te darás cuenta de que también hay un representante del lord oscuro vigilando el colegio.
—No puede ser—sorprendida.
—Pero así es. Debes comprender que todo esto es política, en su expresión mas salvaje si quieres, pero política al fin y al cabo.
— ¿Dónde queda la democracia, Harry?
—En los que nos esperan dentro del castillo, en nosotros, incluso en nuestros enemigos, si queremos que exista realmente la democracia, no podemos dejar que se nos imponga por la fuerza las ideas antiguas.
— ¿Y nosotros no les estamos imponiendo nuestro modo de ver al mundo a otros? —le rebate Luna.
—No soy un tirano, Luna, y creo que mis acciones lo han demostrado, pero he visto lo que las ideas antiguas del lord oscuro le pueden hacer al mundo, y no pienso dejar que regresen.
—Yo también he leído la historia—sin entender que el realmente lo había visto en persona—, y por eso estoy aquí junto a mis compañeros. Solo quiero estar segura de que no estoy trabajando para un nuevo lord oscuro.
—Entonces no te alejes demasiado, en futuro sucederán grandes cosas, entonces sabrás lo que soy realmente.
En el círculo externo se encontraban Ron y Cho revisando que sus compañeros estuvieran bien preparados para la lucha, sobre todo a los Ravenclaws, algo que Cho ciertamente no se lo tomo muy bien.
—Yo misma les entrene, saben hacer su trabajo, Rojo.
—No es para ofenderte, solo quiero saber si sus defensas están bien preparadas, Harry quiere la menor cantidad de daño.
—Entonces terminemos rápido—un tanto exasperada.
— ¿Por qué siempre tienes que estar enojada? —pregunta más retorica que otra cosa, sin esperar ninguna respuesta.
—No estoy enojada siempre—mas enojada.
Las cosas estaban degenerando rápidamente, pero en un verdadero movimiento maestro, a Ron se le ocurrió como salir de ese atolladero con Cho, sacando de su bolsillo la herramienta que le habían regalado para otra batalla.
—Mira Cho, tengo algo para ti.
Ron había aprendido que no todas las chicas son iguales, y que las chicas que le gustan a él, son mucho menos normales que la mayoría. Cuando Ron le explica el funcionamiento de su regalo, realmente se entusiasmo.
—Tu realmente sabes lo que me gusta—sin sacar sus brazos de debajo de su capa, se para de puntas y le besa en la boca.
Para cuando empezó a anochecer las defensas que crearon los integrantes de la alianza Gryffindor-Ravenclaw ya estaba lista. Para ellos sería una espera larga, aunque en realidad fue más una impresión que ellos tendrían que una cantidad real de tiempo.
Desde la barrera exterior, Ron, Harry y Cho vieron como el sol terminaba de ocultarse en el horizonte. Como estaban del lado más cercano al bosque vieron como las criaturas mágicas salían del bosque. De pronto casi cualquier preparación parecía pequeña ante las criaturas que salieron de entre los árboles.
—Se ven muy malos—dice Ron, burlándose.
—Supongo que sí—concuerda Harry—, pero la verdad es que nosotros tampoco somos unos inocentes estudiantes.
—Ciertamente—con una sonrisa macabra.
— ¿Por qué no les das la bienvenida, Ron?
—Está bien.
Con un movimiento ágil Ron salta la barrera, ya en el suelo levanta una roca de casi el tamaño de su cabeza con su mano izquierda, como si fuera una pelota la hace elevarse enfrente de él, para luego descarga un puñetazo con todas sus fuerzas, gracias a los guantes que Harry le había regalado, la piedra sale despedida como si fuera una bala de cañón, en el trayecto cambia de forma y se convierte en una flecha de roca de gran tamaño, con la cual logra derribar a uno de los trol de la montaña más grande del ejército. Lo cual logra dos cosas, intimidar un tanto a los invasores y entusiasmar a los defensores, que empezaron a gritar entusiasmados.
—Eso les dará en que pensar—les dice Ron cuando regresa, a dentro de las defensas.
—Un buen inicio Ron—lo felicita Harry—un buen modo de improvisar.
—Se me acababa de ocurrir—encogiendo los hombros.
—Prepárense todos—les grita Harry a todos—, es hora de demostrarles de una vez por todas de quien es el castillo.
Todos empezaron a gritar y agitar sus varitas y armas, pero en el lugar en donde estaban ellos tres fue Cho quien llamo la atención de los que estaban alrededor, pues se desprendió de su capa, mostrando que vestía su ropa deportiva, top y shorts de los colores de su casa, que dejaban poco a la imaginación, alguien muy observador hubiera notado que tenia ambas manos vendadas como boxeador y que codos y rodillas estaban cubiertas con protectores.
—Impresionante ¿no lo crees? —le dice Ron a Harry, sin que nadie más lo escuche.
—Sigue siendo la número tres, yo tengo a la uno.
—No siempre podemos estar de acuerdo, mi amigo—quitándole importancia.
4retert
Diggory se regodeaba, o al menos el que decía ser Diggory lo hacía. Tenía una fuerte cantidad de dinero guardado, se había pasado un año de miedo realmente, había disfrutado de todos los vicios que el mundo mágico podía ofrecer, y serraría con broche de oro con ese par de chicas, para el día siguiente podría regresar al mundo realmente mágico a disfrutar de su triunfo, y lo mejor es que el no tendría que ensuciarse las manos en casi ningún momento.
Primero quería empezar con la chica que estaba encerrada en el trono. Era una v verdadera tentación. El conocía a los Malfoy, y comprendía perfectamente porque Tudor les había quitado esa posesión, con lo orgullosos que eran no soportarían perder algo así, aunque no valiera tanto, era el símbolo lo que importaba, y el sabia perfectamente lo que realmente importaban los símbolos en la magia. El que fuera una chica preciosa solo era un punto extra.
El que no necesitara una varita mágica para abrir los candados que serraban la silla, fue otro factor que le ayudo a Hermione a saber que ese de ahí no era Diggory, y que seguramente tampoco era del todo humano.
Cuando termino de abrir los candados, fue sorprendido por Pansy, quien salta casi con la agilidad de un gato intentando escapar. Era obvio que estaba realmente afectada por todo lo que le había tocado vivir desde que había sido capturada, casi como si estuviera escapando de su ataúd, intenta salir de la habitación completamente desnuda y con las piernas aun sangrando. Pero el ya se lo esperaba y moviéndose inhumanamente rápido la intercepto antes de llegar a la puerta.
—Lo siento preciosa, pero aun no te puedes ir de aquí.
Pansy había visto tiempos mejores, tenía el cabello desgreñado y había bajado de peso, además el gesto enloquecido del rostro no le ayudaba, aun así era difícil opacar a una chica así. Parecía a punto de atacar a Diggory a mordidas, cuando de pronto se congela en su sitio, la mirada del joven había hecho que entrara en una especie de transe.
—Buena chica—viendo como se queda de pie frente de él.
Habían pocas criaturas capases de hacer algo así, de ahí en más fue como unir los puntos para Hermione, para comprender que era lo que estaba pasando, no había muchas criaturas que disfrutaran de un modo tan perverso de las relaciones inter especies, de las especies que se le ocurrían solo había una que aceptaría hacerse pasar por un mago.
El supuesto Diggory se detuvo unos minutos disfrutando del cuerpo de Pansy, quien como si de una estatua se tratase no reacciono ante ningún tipo de toque.
—Quédate quita un momento quería, aun quiero hacer algo mas—con una sonrisa perversa.
Por encima del hombro de Pansy miraba como un cazador a la otra chica que se encontraba aun en su jaula. Quien lo miraba sin inmutarse.
—Tu mente es poderosa—le dice después de un instante al darse cuenta que no terminaba de caer en su hechizo—, aunque la verdad es que ella ya estaba muy ablandada—refiriéndose a Pansy—, no te preocupes, caerás tarde que temprano.
Como un gato jugando con un ratón, el único candado que abre es el que sujeta la boca de la joven.
— ¿Tu eres una Gryffindor, verdad? —empezando a romper el resto de su ropa, pues la espalda ya estaba rota.
— ¿Y que si lo soy? —sin inmutarse.
—Mera curiosidad, ¿perteneces a Lord Potter?
—Lo soy, y eso tampoco es asunto tuyo.
—Las concubinas de los más nobles del colegio Hogwarts, que divertido, creo que se las quitara a Tudor, será muy divertido conservarlas.
—Nunca.
—Ya veremos.
— ¿Qué eres? —le pregunta Hermione, intentando concentrarse.
— ¿Así que te diste cuenta? —le contesta ya sin importarle las apariencias.
—Claro que si, ¿Qué eres?
—Soy una leyenda, soy el señor de la noche, y maestro de los muertos—como gesto melodramático le muestra los colmillos, que cresen a su voluntad.
— ¿Vampiro? —incrédula.
El como respuesta solamente sonríe malévolamente, pero había algo que no terminaba de funcionar en ese pensamiento, pues no entraba en su anterior razonamiento, estaba cerca pero había algo raro.
A pesar de su aparente lucidez, había necesitado toda su fuerza para resistir el poder mágico de la mirada de Diggory, fue gracias a que eran dos la que vivían en el mismo cuerpo que podían resistir a medias él control mental que estaban sufriendo.
—Me perteneces.
—Nunca.
Estaba a punto de perder, cuando empezó a escuchar en su mente la voz de su contraparte de aquella realidad.
—No podemos perder—escucha a la recién despierta Hermione.
—Es fácil decirlo—le contesta con cierto sarcasmo.
—Tengo un plan, déjame hacerme cargo a mí.
— ¿Estás segura? —sabiendo perfectamente que su compañera no podía hacerse cargo del cuerpo por mucho tiempo, pues corría el riesgo de desaparecer completamente.
—No te preocupes, estoy lista.
Pasando a un segundo plano en su propio cuerpo, pudo ver lo que ocurría como si le pasara a otra persona.
—Tu voluntad es mía.
—Yo no tengo voluntad—le contesta Hermione.
La Hermione mas fuerte entendió por fin el plan de su compañera, ella se dejo atrapar para poder hacer el cambio luego, pues seguramente el no la soltaría sin antes haber derrotado su mente, y era imposible fingir ese tipo de control. Era un truco que solamente podría usar una persona con una mente tan particular como la de ella. Casi regresa a tomar el control del cuerpo del entusiasmo que sintió cuando vio que Diggory empezó a abrir los candados de la jaula.
Era humillante el trato que le estaba dando Diggory a su cuerpo, pero tenía que soportarlo hasta el último momento. Pues esa maldita jaula se abría en partes, y el estaba aprovechando cada candado para "examinarla" detenidamente. Cuando al fin libero sus pies, pudieron hacer de nuevo el cambio de personalidades, se sintió aliviada al ver que su compañera estaba bien y que regresaba a su sueño, lo último que escucho de ella fue un chiste bastante vulgar sobre la irrigación sanguínea y la fisionomía masculina que la hiso reír mentalmente.
—Levántate y sirve a tu amo—le dice Diggory.
—Yo sirvo a mi amo, pero ese no eres tu—le dice al recuperar su cuerpo.
Realmente Diggory se sorprendió negativamente al ver que la chica que él sabía había estado en su control se había liberado, algo que nunca le había pasado. Más aun al ver que la chica se convertía en cristal, no se diga cuando recibió un fuerte derechazo en el rostro que lo hace tambalearse.
—Es hora de que caigas, bastardo—le dice Hermione.
Su ropa no era más que jirones, pero en ese momento no le podía importar menos, no estaba furiosa, si no lo que le seguía, ese bastardo había secuestrado y abusado de más de una alumna, incluidas ella y Parkinson, aunque a ellas no había alcanzado a violarlas, había estado muy cerca. Pero no solo era eso, estaba asqueada de todo lo que habían hecho ellos, incluidos Tudor y Bulstrode, que hacían ver a Malfoy como el tipo más razonable del colegio. Pero ahora no se limitaría, ni se contendría, era hora de limpiar la escuela.
Sin ver que ya no se encontraban solos, continúo peleando con Diggory, quien si bien era bastante más rápido que ella, su fuerza no era suficiente para romper el diamante del que estaba compuesta la joven. A diferencia de ella, el si sentía el daño, y los errores el lo pagaría muy caro, en cierto momento bajo su defensa y recibió un fuerte rodillazo en el estomago, el cual le saca todo el aire y hace que se incline un poco, momento que ella aprovecha para usar una de las técnicas que le había enseñado Ron, con un fuerte salto se eleva quedando horizontal al suelo y sujeta fuertemente el cuello de su rival, el gran peso que adquiría al convertirse en diamante hace que ambos se estrellen en el suelo, aunque la mayor parte del daño se la lleva el.
—Así que te consideras una leyenda, este ya no es el tiempo de criaturas como tu—le dice totalmente furiosa, mientras que camina a su alrededor.
— ¿Quién demonios eres tú?
—Para ti, soy la asesina de leyendas.
Esas breves frases no fueron dichas así de fácil, sino que ella se dedico a dar una fuerte patada en cada articulación de las extremidades, cada vez que rompía una articulación se producía un extraño ruido de cristal rompiéndose.
Parecía que la pelea había terminado, pero no era así, de algún modo Diggory se levanta velozmente que ella casi no lo logra ver, con una gran velocidad el la golpea por la espalda y la derriba, desde el suelo logra ver que está moviendo las piernas y los brazos de un modo extraño, casi con doble articulación. A pesar del cansancio y francamente del dolor, ella también se prepara para el segundo round.
Sin que Hermione pudiera hacer nada, otra vez logra ponerse detrás de ella, pero esta vez en lugar de intentar golpearla enreda sus brazos piernas en los de ella para inmovilizarla, pero de nuevo comete otro error fatal, pues intenta morder el cuello de la joven, logrando únicamente romperse los dientes y los colmillos, el dolor causado por esto logra desconcentrarlo lo suficiente como para que ella lograra liberar su brazo, con el cual consigue asirse de nuevo de su cuello para lograr levantarlo por encima de ella, utilizando una especie de efecto látigo con su propio cuerpo, iniciando por las piernas pasando por el abdomen y la espalda, para terminar con los brazos, azotando el cuerpo de sus enemigo en la mesa que había utilizado Tudor para colocar sus cuchillo, dejándolo bocarriba resoplando por el daño sufrido, pero aun así ella no había tenido suficiente, tenía un último movimiento que hacer. Primero voltea a Diggory, quien seguía bastante desorientado, y de nuevo tomándolo del cuello debajo de su brazo derecho, lo jala hasta dejarlo solo con las piernas en la mesa, luego se deja caer hacia atrás, estrellándole la cabeza en el suelo, produciendo de nuevo un ruido de romperse, pero mucho más fuere que antes.
Estaba a punto de continuar, cuando sorpresivamente siente que la detienen, para su sorpresa se trataba de Ginebra, quien estaba disfrazada de la Scarlet Wish
—Es suficiente, hermana—Hermione nunca le había escuchado un tono tan duro a su amiga, y probablemente fue eso lo que realmente la detuvo de continuar.
—Tardaste demasiado—le dijo intentando tranquilizarse.
—Ya había llegado, pero parecías muy entretenida, pero creo que ya fue suficiente.
—Eso espero.
Diggory continuaba inconsciente cuando llegaron Tonks y Amelia, ambas también con sus disfraces. Las cuatro se acercan a donde se encontraba Diggory aun inconsciente.
— ¿Qué es eso? —pregunta Ginebra, cuando voltean el cuerpo.
Para su sorpresa el rostro del joven se había roto, se habían caído grandes pedazos, dejando al descubierto el rostro de un monstruo desconocido.
—Es un Ghoul, empezaron siendo transformaciones fallidas de muggles a vampiros, pero luego los vampiros los usaron como sirvientes, supongo que este es uno extraordinariamente viejo para tener tanta independencia.
Tan abstraídas estaban que cuando escucharon un ruido atrás de ellas, casi las hacen saltar a las cuatro, pero no fue nada peligroso sino que se trataba de Pansy, quien acababa de recuperar la conciencia después del transe vivido. Dejándolo detrás al Ghoul se acercan a ayudar a su compañera-
— ¿Cómo estás? —le pregunta Hermione, mientras que Ginebra la cubre con su propia capa.
—Mejor, ahora que ya no estoy en esa cosa—dice refiriéndose al trono, aun con las manos temblando—pero definitivamente necesito unas vacaciones. Realmente necesito salir de aquí.
—No te preocupes—le dice Ginebra, quien comprendía bastante bien lo que había vivido Pansy—, te sacaremos de aquí.
Para sorpresa de ellas Tonks saca velozmente su varita y lanza un hechizo, pero su magia se estrella contra una de las paredes.
—Maldita sea—dice Tonks mientras corre al cascaron de Diggory.
—Que sucede?
—La criatura escapo—se queja.
—Supongo que ira con el ejército que esta fuera del castillo—les dice Pansy.
—Estoy de acuerdo—dice Hermione, después de pensarlo un momento—, recojamos las jaulas y los restos de Diggory, llevemos todo al nido.
Sus compañeras se dedicaron a buscar todo lo que fuera útil de la habitación, mientras que Hermione y Pansy se alejan a un rincón de la habitación, en donde Hermione se cambia con su traje de White Queen, luego reparo los jirones que eran su uniforme y se lo cedió a su compañera, quien de hecho era de su misma talla.
—Gracias por buscarme—le dice Pansy.
—Nuestro grupo no deja a nadie atrás.
4ewre
Las criaturas mágicas que se habían congregado fuera del castillo, estaban deseosas de tomar esa maldita fortaleza improvisada, pero aparentemente tenían un general que sabía lo que hacía, o al menos tenían una buena noción.
Empezó atacando con una primera oleada para probar la resistencia de las defensas de los estudiantes, la cual fue detenida casi totalmente por los que lanzaban sus hechizos desde el segundo anillo.
— ¿Algún herido? —pregunta Harry—después de que hicieron que retrocedieran sus enemigos.
—No—le contesta Cho, quien aun sujetaba su varita en la mano—, muy pocos llegaron al anillo externo y los derrotamos con magia.
—Están jugando con nosotros—les dice Ron.
—Ciertamente—dice Harry—, solo nos probaron, querían ver si salíamos corriendo después del primer ataque
— ¿Qué hacemos? —pregunta Cho.
—Esperar, esto apenas está empezando.
No tuvieron que esperar más de unos minutos para que llegaran por fin los refuerzos de Slytherin, un grupo al menos tan numeroso como el que estaba en el campo del colegio esperándolos.
—Como si no tuviéramos suficientes problemas—se queja Cho, después de que llegaran al otro lado de la fortaleza.
—Los números no nos están ayudando—les dice Luna, que había bajado al anillo externo.
—Aproximadamente tres a uno, aunque los del bosque posiblemente valgan más de uno por su poder—pensativamente les contesta Harry—¸ será una noche muy larga.
—Ya me estoy hartando—dice Ron rascándose la cabeza.
—Déjame pensar un momento—dice Harry.
Mientras los Slytherin y sus aliados tomaban sus posiciones con el castillo a sus espaldas, los del bosque esperaban lejos del alcance de los Gryffindor. Desde las posiciones defensivas pudieron ver como se comunicaban con mensajeros entre ambos grupos.
—Tengo un plan—les informa Harry.
—Eso nos alegra—le dice Luna—, te vez como un hombre con un plan—bromeando.
—No molestes Luna, que a ti te va tocar dirigir la fortaleza un rato.
— ¿Qué planeas?
—Buscar algo de pelea—encogiendo los hombros.
Harry tardo unos minutos en explicar su plan a algunos de sus compañeros. Sería una estrategia arriesgada, tenían que mantener dividido a sus enemigos, pues sabían que podían con cualquiera de los dos, pero si ambos atacaban al mismo tiempo, se verían en muchos problemas.
Luna utiliza su especialidad, que son los hechizos ilusorios, logrando ocultar a Ron, Cho y otros diez alumnos, los cuales salieron de las defensas Gryffindor para intentar rodear al grupo del bosque a través de los arboles. Mientras tanto Harry y tres Ravenclaw y cuatro Gryffindor salen abiertamente a encontrarse con los Slytherin, dejando a Luna a cargo de las defensas.
Mientras que los del bosque tenían buena idea de lo que hacían, era obvio que Tudor, aunque fuera poderosa y una política de miedo, pero no era una general, si lo hubiera sido hubiera creado algún tipo de base u organizado alguna defensa, pero ella simplemente se había quedado de pie delante de su gente, como si fuera el mascaron de un barco.
Tudor dio la orden de avanzar. Su intención era obviamente aplastar a Harry y sus compañeros, pues un pequeño grupo como ese no era nada comparado con su número de soldados, luego entre ambos grupos terminarían con la ridícula defensa de los Gryffindor en medio del campo. Esta decisión creó cierta incredulidad en algunos de sus compañeros, pues pensaban que Potter venia a negociar, y a final de cuentas eran Slytherin, preferían mil veces negociar que ir a la guerra. Pero la orden había sido dada, así que avanzaron.
— ¿Está seguro de esto? —le pregunta una alumna de Ravenclaw de ultimo grado.
—En lo razonable, si ven que caigo regresen a las defensas e infórmenle a Luna.
El gesto de Harry fue un tanto melodramático, pero dadas las circunstancias, tal vez era el mejor lugar para hacerlo. El se sitúa enfrente de sus compañeros, quienes un metro detrás de el se quedan en fila, levantando su varita. Harry mantiene su varita guardada en su funda, y levanta su brazo derecho y truena los dedos. Lejos de solo ser un simple gesto, surgen grandes flamas, ahora con el brazo izquierdo hace que dicho fuego se divida en dos y quedara en una línea horizontal serrándole el camino a los Slytherin. Los atacantes se detuvieron impresionados por las enormes flamas, las cuales no disminuían. Tudor harta de eso ordena el ataque con magia, pero no funciona, del otro lado la mitad del grupo que acompañaba a Harry se esforzaban tremendamente en lanzar hechizos protectores a las flamas, para así mantener aislado a los Slytherin, entre las flamas y los muros del castillo. Sus compañeros dividieron, para poder mantener los escudos que crearon en medio de las flamas más tiempo, pues cuando se cansara un grupo, el otro pudiera entrar en acción, solamente era Harry quien mantenía las flamas en funcionando.
De momento el frente más activo era el otro. Cuando el ejército de las criaturas mágicas su líder dio la orden del ataque total, pues pensaban que estaban quemando a sus aliados, y si querían ayudarlos primero tendrían que tomar el fuerte de Gryffindor. Pero para lograrlo tuvieron que abrirse campo entre un intrincado diseño de muros mágicos, los cuales tuvieron que ir rompiendo uno por uno a punta de magia y de armas
Los Gryffindors se estaban defendiendo bien, pero eran bastantes, los duendes guerreros, con sus armas que destruían la magia eran particularmente efectivos contra las defensas que creaban los hechiceros, los orcos los apoyaban y los trolls avanzaron por las orillas de la formación, rodeando de tal manera las fortificaciones, fue un truco muy bueno, pues los duendes habían dado grandes escudos para que los portaran los orcos y que de ese modo pudieran proteger a los enormes trols, como si de la artillería pesada se tratara, pues al ser lentos y grandes eran particularmente débiles a los ataques a larga distancia que estaban usando los Gryffindors, esto lo hacían para que se acercaran lo suficiente para que su enorme fuerza pudiera ejercer su máximo efecto.
— ¿Qué hacemos Luna? —le pregunta Seamus, quien le había informado de que estaban a punto de atacar por la espalda a Harry y sus compañeros.
—No podemos hacer nada, si les enviamos mas gente, caerá la fortaleza—dice Luna después de lanzar su patronus—, mas allá que este aviso no les podemos ofrecer gran cosa. Asegurémonos de seguir aquí para cuando regresen, que tengan un lugar a donde regresar.
—De acuerdo.
El mensaje de Luna llego a duras penas a tiempo, permitiendo a Harry utilizar más flamas para defenderse de los Trolls, mientras que ls dos grupos que lo acompañaban lo apoyaban.
—Prepárense para regresar compañeros, no podremos ganar aquí—les grito Harry—, abriré un camino y correremos lo más rápido posible, yo iré detrás de ustedes.
Se estaban preparando para hacer una carrera rápida de regreso a la fortificación, cuando alguno extraños refuerzos. Parecían estatuas de cobre que se movían extraordinariamente ágil,(sobre todo considerando que eran estatuas de cobre), fue un tremendo Deya vu para Harry, quien pronto las reconoció, había dos torres, dos alfiles, dos caballeros, un grupo de peones y un rey y una reina, eran las piezas de ajedrez de McGonagall, con las que se había enfrentado durante su primer año en el colegio.
— ¿Qué son esas cosas?
—Aliados—les dice Harry, antes de apuntar a uno de los dos grupos que lo apoyaban—, ustedes vayan a ayudarlos.
Con este nuevo apoyo las cosas podrían por fin dar un giro a favor de los Gryffindors, las piezas de ajedrez contra los trolls, Harry y su grupo reteniendo a duras penas a los Slytherin y el grueso de las fuerzas contra el resto de las criaturas mágicas. El punto de no regreso fue cuando Ron y su grupo atacaron por la espalda a los duendes y sus demás aliados.
El primer daño que sintieron los duendes fue el de las flechas de piedra de Ron, pero en comparación con el daño que ocasiono cuando llego a la retaguardia fue impresionante. En algún momento de la lucha Ron termino perdiendo su playera y continuaba pelando mostrando el poder de sus músculos. Con la cantidad de enemigos renuncio al uso de sus llaves, y continuo aplicando un combate basado en el boxeo (uno de los cinco tipos de combate que dominaba), el cual se maximizaba con ayuda de sus guantes, pues aumentaban su fuerza e impedían que sufriera daño en las manos y antebrazos, además de que se apoyaba con la magia de transformación para destruir armaduras y lanzar proyectiles de piedra, además creaba otras formas para impedir el paso a sus enemigos y ayudarse en el combate. Ron intimidaba, pero Cho probablemente daba más miedo, o al menos estaba al mismo nivel. Ella había convertido la herramienta que le había dado Ron en dos bastones de madera muy simples, pero que en sus manos demostraban ser perversamente efectivos, se movía velozmente golpeando y cubriéndose, si no fuera por su modo de gritar, similar el de una Banshee seguramente no la verían siquiera acercarse. En un momento que se acercaron, Ron se dio cuenta que las protecciones que tenia la chica en sus articulaciones no solo eran eso, pues cuando las doblaba sobresalían cuchillos, con los cuales sus codazos y rodillazos se volvían muchísimo mas contundentes, Rojo decidió que tendría que tener mucho cuidado con sus trucos secretos.
Las cosas realmente se les torcieron al ejército del bosque, pues cuando perdieron su formación, los Gryffindor pudieron flanquear los flancos, utilizando para ello las defensas que había creado Harry, para que desde ahí los lanzadores de hechizos detuvieran su envestida principal, mientras que los "golpeadores" atacaran por los lados y Ron y su grupo aumentaban el caos en el centro del grupo.
El grupo del bosque estaba a punto de terminar de caer cuando, el muro de fuego de Harry se derrumbo, o al menos parte del muro. Quien lo había logrado no era nadie más que Sophia Tudor en persona, debido a la sorpresa no pudo defenderse del ataque, pero lo que más le sorprendió fue que venía montada en centauro más humana que nunca había visto, sin siquiera darse cuenta había sido herido en el pecho con un corte largo, la chica sujetaba con una sola mano las riendas de su centauro al mismo tiempo que en ambas sostenía largos cuchillos.
—Es hora de que tu y yo terminemos esto—le dice Tudor, con una vos que parecía venir de ultratumba.
Claro que Harry se dio cuenta de lo que había pasado, o al menos tenía una idea muy cercana, el lo había visto en la gran guerra, estaba siendo poseída por algún espíritu, y en esa ocasión las cosas no habían salido bien, era magia muy peligrosa, solo puede ser usada algunas veces, según el talento del hechicero, pues tarde que temprano cometería un error y el espíritu terminaría carcomiendo su cuerpo, aunque debía de admitir que antes no había visto una transformación tan impresionante, pero alguien tenía que saber que tenía que ver para darse cuenta, pues cuando alguien usaba ese hechizo de deformaba su cuerpo, convirtiéndose en verdaderos monstruos, mientras que ella había crecido pero permaneciendo completamente humana, tal vez incluso más bella que antes, debía de admitir que Tudor debía de ser realmente talentosa para lograr mantener controlada ese tipo de magia.
En ese momento se perdió cualquier tipo de estrategia en los tres ejércitos que había en las afueras del colegio, era una tremenda confusión de golpes y hechizos por todos lados, el primer anillo de las defensas de los Gryffindor había caído y se peleaba por cualquier lado. Si Luna no hubiera reaccionado con suficiente velocidad, Ron le hubiera roto la cara de una patada, pero por suerte pudo aguantarse lo suficiente para salir ilesa.
—Perdón por el susto, Luna—le dice Ron después de levantarla por debajo de los brazos como si fuera una niña pequeña.
—Lo bueno es que soy tu amiga, si no quiero saber cómo me saludarías—le dice después de levantarse, Ron tuvo que tragarse la risa al ver que su amiga parecía literalmente un león, su cabello se había encrespado un poco chamuscado, le recordaba la máscara de león que había usado una vez para algún partido.
— ¿Qué paso?
—Fueron los Slytherin, destruyeron nuestro primer anillo de protección, por eso los duendes que quedaban avanzaron.
— ¿Vamos ganando?
—No tengo idea, pero en realidad no creo que nadie este ganando—le dice Luna, hablando con más profundidad de lo que podía decir en momentos tan complicados.
— ¿Sabes donde esta Harry?
—Lo último que vi fue que estaba peleando contra Tudor cerca del lago.
—Intentare encontrarlo para reagruparnos—dice Ron.
—Aquí intentaremos lo mismo—le contesta Luna—nos encontraremos en medio del campo.
—De acuerdo, intentaremos reunirnos aquí.
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Los profesores del colegio habían decidido intervenir en el desastre que estaba sucediendo afuera del colegio, pero fue el director en persona quien se los prohibió tajantemente, llegando al extremo de también cerrar la torre de los profesores, al igual que las otras casas. Pero contraviniendo su propia orden el mismo se dirigió al bosque prohibido.
Pero él no estaba solo, habían varias personas en el bosque, estaba utilizando magia para no ser descubiertos, pero el había pasado suficientes años como espía para reconocer las huellas que dejaban, debía haber observadores del lord oscuro y de lord Dumbledore, además tal vez había de otros gobiernos.
Si a eso le agregamos que también había salido la profesora McGonagall, esto se estaba volviendo más un espectáculo que algo real. Se termino por decidir a acercarse a su compañera de trabajo.
—Un trabajo sorprendente, Minerva—le dice al ver su trabajo de transformación con el cual había creado un pequeño ejército de estatuas.
—No sacaba mis viejas piezas de ajedrez desde la última guerra, pensé que nunca las volvería a necesitar.
—Claro que la recuerdo la teniente primero Minerva "Checkmate" McGonagall, sus piezas eran verdaderamente temidas en el campo de batalla.
—Y durante las últimas décadas han estado acumulando polvo en un viejo armario—le dice después de enviarlas al campo de batalla.
— ¿Te has encontrado con alguien más—prefiriendo pasar de largo una discusión sobre su intervención.
—Vi a algunos viejos compañeros de armas, fieles a lord Dumbledore, pero no creí conveniente ir a saludarlos, a los demás no los identifique y la verdad no considere prudente ir a interrogarlos.
—Tiene razón, continuare vigilando el bosque, no quiero que nada escape.
—Yo continuare vigilando la batalla—termina McGonagall.
El director se permitió ir un poco más profundamente al bosque, se alejo bastante de donde dejo a la subdirectora del colegio, había alguien que no debía de estar ahí, su magia estaba por encima de un simple observador, se le helaba la sangre solamente al acercarse. El era de los pocos hechiceros que podían sentir la presencia de otros magos, aunque solo podía hacer con lo que tenían cierta cantidad de poder, lo cual lo preocupaba pues era una presencia poderosa. Era una habilidad muy útil la cual le había ayudado a sobrevivir en contra de algunos poderosos hechiceros, descubriéndolos antes de que lo pudieran atacar por sorpresa. No sentía una presencia así desde las reuniones de los mortifagos más poderosos (entre los cuales había estado el mismo). Llegando a la orilla del bosque tocando al límite del lago, se encontró con alguien que ni siquiera le interesaba esconder su presencia. Algo que le sorprendió fue ver a sus pies a un par de duendes muertos.
—Director Snape ¿me equivoco? —escucho que le preguntaban.
—Lo soy, quien lo pregunta.
—Me dicen Escarlata.
Era un idiota, era obvio que estaba envejeciendo, debió de haberla identificado solamente verla, era la mano derecha de Lord Voldemort, aunque él nunca la había visto en persona, había escuchado suficientes descripciones como para haberse dado cuenta. Resultaba obvio que era una mujer, aunque no tenía ni un centímetro de piel al descubierto, estaba cubierta de pies a cabeza por una armadura negra con algún detalle rojo, estaba tan justa a su figura que mostraba ostentosamente sus curvas femeninas, el único rasgo que salía de su armadura era su cabello, como una especie de penacho en la nuca, de la cual salía una larga cola de caballo de color rojo la cual seguramente le daba el apodo de Escarlata. Su arma era una especie de florete muy largo, el cual a pesar de su apariencia delicada, si hacía caso a los rumores era un arma fatal en todas las ocasiones
—El famoso traidor—dice ella, con su voz metálica.
—Y tú eres quien ahora ocupa mi antiguo lugar ¿verdad?
—Mano derecha y asesina personal del que no debe ser nombrado.
— ¿A qué has venido?
—A limpiar este desastre, nuestros candidatos se han vuelto inadecuados, y no permitiremos ningún ridículo que manche nuestro nombre.
Seguramente si el director no hubiera reaccionado con la suficiente velocidad habría muerto aquella noche, fue un imperceptible pero poderoso hechizo de protección el que evito que muriera por una estocada que lo termino por atravesar completamente. No es que fuera simplemente ágil, sino que ni siquiera la vio moverse, simplemente en un momento estaba de pie a unos metros enfrente de él y luego se había movido en un movimiento limpio de esgrima atravesándolo completamente.
Su hechizo lo estaba curando y lo mantendría vivo, y si fuera otra persona podría haber contra atacado, pero el sabía que era algo totalmente imprudente, esa armadura era de un material especial, metal negro de las minas del norte, inmune totalmente a la magia, si ella hubiera descubierto que estaba vivo lo abría terminado.
El no era ningún cobarde, pero se alegraba de no ser el objetivo de aquella asesina. Aunque seguramente seria de los pocos que podrían hacerle frente, pero se había confiado nunca había pensado que enviarían a alguien de su nivel a observar el colegio, si no hubiera sido así se hubiera acercado con mucho más cuidado y hubiera preparado magia efectiva contra ella, pero por ahora entendía que los mejor que podía hacer era retirarse y pelear otro día, si es que sobrevivía.
Tragándose la humillación tuvo que esperar hasta que se alejara para poder levantarse. Lo mejor sería que regresara al colegio para que lo curaran lo antes posible, pero eso no lo podía hacer, pues levantaría muchas sospechas. Una cosa era que algunos alumnos sufrieran algún hueso roto, pues era lo esperado durante las elecciones escolares, pero algo muy diferente era que el mismo director apareciera en el castillo medio muerto, los aurores tendrían que investigar, y eso sería contraproducente para sus planes. Tendría que arriesgarse y dirigirse al pueblo cercano a través del bosque, era arriesgado pero era el camino más corto, su herida no le permitía aparecerse, solamente podría acortar ciertos tramos de camino gracias a su magia, y esperaba que fueran suficientes.
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Pelear con un jinete y su montura es muy diferente que con alguien en el suelo, sobre todo porque intentaba lastimar ha la centauro lo menos posible, pero había otras dos cosas que estaban dificultando su pelea, la primera era que desde que habían quedado en medio de un montón de peleas diferentes no podía usar con libertad sus guantes por temor de quemar a sus compañeros, la segunda razón era que Tudor tenía varias habilidades muy curiosas, entre las que estaban que podía extender sus propios brazos, haciéndola mucho más efectiva.
Dejando de lado su control con el fuego, recurrió a su varita mágica con la cual intentaba ayudar a sus compañeros al mismo tiempo que se defendía de Tudor. En algún momento sin que se diera cuenta se vio separado de su escolta y rodeado por la escolta de su enemiga, eso lo metía en más problemas, hasta el momento en que por fin llegaron sus compañeros.
Para entrar al círculo en el cual se encontraba Harry, Cho unió ambos bastones (los cuales gracias a la magia no se habían roto), creando así un bastón largo con el cual pudo elevarse del suelo y así llegar al otro lado y sorprender a un Slytherin derribándolo con su nuevo bastón, para luego enfrentarse con el más alto entre ellos, el cual viendo lo menuda que era se confío un poco, lo suficiente para que ella lo golpeara con la punta del bastón en la boca del estomago, agachándose hacia adelante, ella entonces divide de nuevo su bastón y salta encima de él, sentándose en su espalda, para terminarlo se arroja hacia adelante enredando sus piernas en los brazos de él, dando una vuelta completa dejándolo a el inconsciente en el suelo.
Ron llego igual de contundente que su compañera, levantando a uno de sus enemigos por encima de su cabeza y arrojándolo contra otros dos que venían contra él.
—Salgamos de aquí—le dice Cho a Harry cuando por fin logra acercarse.
— ¿Cómo están los demás?
—Luna esta reagrupándonos en lo que queda del anillo interno.
—Que los demás regresen, tu y Ron quédense conmigo.
Los que habían acompañado a Cho y Ron, ayudaron a algunos compañeros que habían estado peleando a regresar al nuevo punto de reunión, solamente quedando ellos tres y otros dos Gryffindors que no se enteraron de la retirada.
—Ron, terminemos con esto de una buena vez.
Con solo un par de frases Harry le comunico el plan a su viejo amigo, se les había ocurrido cuando repartieron los dos pares de guantes, y requería bastante coordinación, solo dos personas que se conocían tanto como ellos dos lo podrían hacer correctamente. El que inicia es Ron creando sus flechas de piedra, en esta ocasión fueron al menos diez al mismo tiempo, pero más difícil aun, haciéndolas huecas, luego fue trabajo de Harry llenándolas de flamas, cuando cayeron alrededor de ellos, fueron explotando arrojando a todos sus enemigos a varios metros de distancia. Esto por fin derribo por fin a Tudor, pero se levanto casi instantáneamente, pero Harry ya la estaba esperando, de pie detrás de ella, la tomo por ambos brazos inmovilizándola, para después dar la vuelta quedando el enfrente y ella con la cabeza hacia abajo detenida por la espalda del joven, intentando terminara se deja caer al suela aplastándole la cabeza en el suelo.
Cuando pensaron que por fin tenían la victoria al alcance de la mano, sucedió algo que no se esperaban, y eso fue la llegada de Draco Malfoy acompañado por sus guardaespaldas, entre los dos magos gigantes levantaron a Harry del suelo y lo arrojaron encima de sus compañeros.
—Lárgate de aquí Potter, ella es mía—le grita Malfoy.
Esto sin lugar a dudas se salía de lo que tenía planeado, ni siquiera había considerado la posibilidad de que el antiguo líder de Slytherin decidiera intervenir en la batalla.
A duras penas podían ver, pues habían saliendo del centro de la batalla, estaban unidos hasta los tobillos en el fango de la orilla del lago, la gente de Tudor habían quedado inconscientes o se habían ido a pelear al centro del campo.
Si se les hubiera ocurrido que Malfoy intervendrían hubieran podido evitar lo que se venía, pues entonces también llegaron Bulstrode y Zabini, quien pudieron pelear con los guardaespaldas de de Malfoy, en un intento de rescatar a su líder caída.
Draco estaba enloquecido, y lanzaba todos los hechizos que se le venían a la mente al cuerpo de Tudor, quien intentaba infructuosamente levantarse y defenderse. Debido al ataque empezaba poco a poco a perder su transformación y empezaba a encogerse de nuevo. Entonces en un inesperadamente ágil movimiento, Bulstrode intento sacar a Tudor de la mira de Malfoy, lo cual hubiera funcionado con un duelista de menor nivel que Draco, quien hiso lo mas estúpido que pudo haber hecho.
Enfrente de varios Gryffindors, Malfoy lanzo uno de sus hechizos mas exclusivos, una vieja herencia familiar, "el veneno de la serpiente", lanzo una gran cantidad de liquido verde brilloso, el cual no era sino un acido mágico que mataría a su enemigo, el problema es que solo una pequeña cantidad cayó en Tudor, la peor parte se la llevo Bulstrode.
Los pocos presentes en ese rincón de los terrenos del colegio se sintieron asqueados de lo que termino pasando a Bulstrode, pudieron ver como la ropa y la piel se le fueron cayendo a pedazos y gritaba de dolor hasta perder el conocimiento, era obvio para ellos que terminaría muriendo en cualquier momento.
Esto se había salido de cualquier limite que se tuviera, y ellos se habían dado cuenta, Malfoy se encontraba paralizado de la impresión, eso era demasiado, había matado a una de sus compañeras de casa, y una noble lo cual empeoraba la situación. Fue Harry el que reacciono más rápido.
—Ron, Cho, llévense a todos de aquí, esto no ha terminado, cuando termine aquí los alcanzare con Luna—les ordena sin dar opción a quejas.
Parecía que Malfoy tenía la intención de obedecer a Potter o al menos quería poner la mayor cantidad de distancia lo más rápido posible.
—Tu no Draco, tú te quedas—le dice sujetándolo por el hombro, antes de quitarle la varita mágica.
Las heridas ocasionadas en las peleas entre los alumnos se curarían en unos días, incluso las más grabes, por otro lado lo que harían las criaturas serian capturados y entregados a las autoridades, pero por lo regular siempre se había dado una regla tacita de que lo que hacían entre los estudiantes se quedaba en el colegio, pero en este año, lo que habían hecho Tudor y Bulstrode y ahora Malfoy había quedado fuera de dicha regla.
Si no hubiera sido una situación de tal gravedad les hubiera dado risa ver como Cho se empujaba a los guardaespaldas de Malfoy, los arreaba con su bastón como si fuera ganado, al final solo quedaron los cuatro en ese rincón, alumbrados solamente por los hechizos del campo de batalla. Habían quedado tan lejos que podían escuchar los quejidos de dolor de Tudor.
—Tú sabes que no era mi intención matar a Bulstrode—le dice Malfoy cuando ve que Harry se agacha y busca el pulso de Bulstrode.
—Pero aun así la mataste—le dice secamente— y peor aun usaste el hechizo de tu familia, si tu estupidez no tuviera limites, lo hiciste enfrente de testigos, de los cuales solo dos están contigo mientras que los demás son mis aliados.
— ¿Me vas a denunciar?
—Lo pensare.
Malfoy por fin vio una rendija, pudo respirar profundamente para poder tranquilizarse, no seria barato obviamente, pero podía escaparse de Azkaban
—Salgan—da Harry la orden.
Para gran impresión de Malfoy, de entre las sombras salen dos de las bird of prey, la reina blanca y la bruja escarlata.
— ¿Ya terminaron? —les pregunta a las dos
—Ya casi, mi señor—le contesta la reina blanca.
—En poco amanecerá, tenemos que darnos prisa.
— ¿Qué es eso? —pregunta la bruja escarlata, muy impresionada al ver en lo que se había convertido Bulstrode.
—Es lo que queda de Bulstrode—le suelta Harry de golpe, dejándola paralizada.
Malfoy aun estaba impresionado por todo lo que había pasado, en contraposición Harry estaba totalmente alerta a lo que pasaba, no paso por alto que Ginny estaba a punto de sufrir un ataque de nervios y que Hermione a duras penas se mantenía de pie, en ese momento no tenía tiempo para verificar que es lo que estaban haciendo, pero tarde que temprano buscaría respuestas.
— ¿Cuánto tiempo nos han estado vigilando? —les pregunta Harry.
—Solo un momento, estábamos cerca y vine a investigar, mi señor—le explica Hermione—, no me había dado cuenta que mi compañera me había seguido.
—No hay problema, de hecho necesito que me hagan un favor—les dice Harry mientras lanza un hechizo hacia Bulstrode el cual la envuelve en una extraña membrana dejándola convertida en una especie de huevo de tamaño humano—, llévenla a mi laboratorio. A Tudor nosotros la llevaremos con los demás heridos.
Así lo hubieran hecho si no hubiera quedado una última interrupción esa noche, se trataba de la misma mujer que había atacado al director del colegio y hubiera atravesado a Harry con la misma facilidad si no hubiera sido porque Hermione había estado mirando por casualidad el lugar de donde atacaría aquella mujer, interponiendo su propio cuerpo pudo detener la estocada, para su gran impresión el poder del ataque fue tal que logro cuartear el su abdomen de diamante
Ni siquiera se molesto en hablar con ellos, solamente llego se hecho al hombro el cuerpo de Tudor y se detuvo un solo momento, mirando detenidamente a Harry, quien se preparo para otro ataque, pero este no llego, sino que simplemente se quedo quieta enfrente de él. Harry sintió algo muy extraño al verla, y no solo era la expresión de no entender que carajos estaba pasando, sino que sintió a verla conocido en otro momento, era una presencia familiar, pero le fue imposible identificarla. Ni siquiera alcanzaron a verla moverse pareció que simplemente desapareció del lugar en donde estaba de pie, solo Harry se dio cuenta que no es que desapareciera, sino que simplemente corría demasiado rápido.
— ¿Qué carajos fue eso? —pregunto Ginebra.
— ¿Es que no la conocen? —les grita Malfoy casi histérico, se veía aun mas pálido de lo que normalmente se veía.
—Ni la menor idea—dice Harry.
—Es la muerte escarlata—intentando tranquilizarse—, la mano derecha del lord oscuro, no tengo idea de porque no nos mato, pero deben sentirse afortunados muy pocos tienen ese privilegio.
— ¿Qué demonios hacia aquí? —pregunta Hermione.
—No lo sé, y de momento no tenemos tiempo para averiguarlo—ya no recordaba cuantas veces había dicho frases de ese estilo durante el año escolar, pero ya estaba arto de esa sensación de no dar abasto—, lo que me interesaría es saber porque vino por Tudor ¿para que la quiere? —pregunta para sí mismo.
— ¿Intentamos seguirla, mi señor? —pregunta Hermione.
—Ni hablar, tu a duras penas te mantienes de pie y no sabemos casi nada de ella, sería un suicidio perseguirla por el bosque prohibido. Ustedes continúen, lleven mi "paquete" a mi laboratorio y terminen lo que sea que estuvieran haciendo.
Hermione y Ginebra atienden a la orden de Harry y se disponen a seguir su camino, dejándolos a Malfoy y Potter solos.
— ¿Ahora qué? —pregunta Malfoy.
—Desaparece, después de que tome el castillo hablaremos.
Malfoy seguía tan impresionado por todo lo que había pasado aquella noche que ni siquiera se le ocurrió intentar recuperar su varita mágica, lo cual seguramente también fue un fallo de juicio. Draco simplemente regreso corriendo al castillo, a esconderse dondequiera que hubiera estado escondido los últimos días.
Mientras tanto Harry se dispuso a regresar al campo de batalla. Las cosas estaban decayendo poco a poco, Los Slytherin y sus aliados se sintieron un tanto desanimados al ver que temible líder había desaparecido, la mayoría creyeron que simplemente se había escapado, que había visto una situación difícil y que había preferido dejarlos a ellos el resto de la batalla. Así que no era difícil imaginar que fueron muchos los que decidieron escapar, de todas. Por otro lado los Gryffindors se revitalizaron al tener de nuevo a su líder, quien con sus compañeros mas aguerridos terminaron con el grupo más duro de estudiantes, quien obviamente no eran lo que parecían ser, eran los maestros que había apoyado primero a Fudge y luego a los Slytherin, cuando fueron derrotados los demás estudiantes empezaron a rendirse.
Luego de que las piezas de ajedrez gigantes derrotaron a los trolls gigantes, crearon un perímetro para que ninguna de las criaturas mágicas escapara, quienes fueron cayendo poco a poco. Cuando al fin terminaron se retiraron tan misteriosamente como habían llegado al campo de batalla, seguramente solo Harry sabía a ciencia cierta la procedencia de dichos aliados, mientras que la mayoría seguramente pensarían que el mismo los había conseguido.
Para el amanecer la situación se había solventado totalmente, los perdedores regresaron cabizbajamente a sus habitaciones, mientras que los ganadores festejaban en el campo, vitorearon a sus paladines y a sus líderes. Pero dichos festejos decayeron rápidamente, estaban agotados y deseaban retirarse a descansar. Los que mejor se encontraban ayudaban al hospital que Luna había creado, del cual eran poco a poco trasladados por los elfos domésticos a la enfermería. Harry y Ron se encontraron a leónica Luna supervisando el trabajo de su hospital.
—Me estoy cayendo a pedazos—les confiesa Luna, con mas aspecto de loca que nunca—, quiero irme a la cama, si seguimos a este ritmo cargare una foto de mi cama.
—No te preocupes hoy dormirás como una piedra, y te prestare a Neville para que te acompañe—le dice Harry de buen humor, intentando que no se notara la risa que le daba la apariencia de su amiga.
—Eso me gustaría pero por desgracia quiso pelear mano a mano con un troll, fue de los primeros que se llevaron a la enfermería—le dice mucho más seria.
— ¿No quieres ir con él? —le pregunta Harry con tono de preocupación.
—Me muero por ir, pero no puedo hasta que termine con esto, en un par de horas intentare llevarle el desayuno, que seguramente será algún tipo de papilla desagradable.
—Eres un encanto Luna—dice Ron con sarcasmo.
— ¿Y Cho?, desde que se la robaron ya no la he vuelto a ver.
—La dejamos con los que vigilan a las criaturas mágicas, se le da de miedo eso de intimidar a los prisioneros—dice Harry.
— ¿Cómo es que convirtieron a una sensata Ravenclaw en una salvaje Gryffindor?
—Simplemente la chica de mis sueños—dice Ron riendo.
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Durante las últimas horas de aquella noche las birds of prey aun tenían trabajo que realizar, aunque quisieran ir a la batalla a apoyar a sus compañeros su deber también rea importante. Habían limpiado totalmente los cuartos que utilizaban Tudor y su gente, recabaron notas, cartas, pociones y objetos mágicos, como las jaulas en las que habían estado presas. Su líder y su nueva aliada estaban agotadas pero aun tenían que terminar su deber.
—Le puse un rastreador al tesoro de Tudor—les explica Parkinson ahora vestida con uniforme que pensó que nunca vestiría.
— ¿Quién se lo dio?
—Mortifagos, de medio rango si soy precisa—les explica sin cambiar de tono—, después de que consideraron a Malfoy inadecuado para ser líder del colegio, empezaron a patrocinar a Tudor, ella les pidió una fuerte cantidad de dinero para contratar un ejército de mercenarios, solo les pago el anticipo, por eso pusieron al que se disfrazaba de Diggory en el castillo, para tenerla vigilada.
—Pero si tenía el dinero ¿Por qué no les pago?—le pregunto Amelia.
—Porque ella tampoco confiaba en ellos, debo temer que simplemente se irían si les pagaba el dinero.
—Suena lógico—dice Hermione—, pero que tenían que ver las chicas que secuestraron, se supone que también eran parte del pago para los mercenarios.
—Es algo grotesco, pero lo mejor es que se los esplique. ¿Ustedes saben que es exactamente el profesor de encantamientos?
— ¿Un duende? —pregunta Ginebra.
—No, el es hijo de un duende y una hechicera, por eso es capaz de hacer magia como los humanos.
—Eso es grotesco—dice Amelia.
—No deberías de juzgar tan rápido, pues a final de cuentas es así como surgimos los magos, de la mescla de humanos normales con criaturas mágicas, y de hecho es mucho mas común de lo que parece.
Hermione pensaba que tenía razón, a final de cuentas ella misma conocía al menos a dos personas así, Hagrid que había nacido de una giganta y un mago, y Fleur, que era hija de un mago y una Veela.
—No es raro, pero hay algunos bastardeos que buscan hacer experimentos con hechiceros, una cosa es que voluntariamente se junten en pareja y otra muy diferente es lo que querían hacer con esas chicas. Las seleccionaron específicamente para que fueran capases de dar a luz a hijos de ellos. No cualquiera sobrevive a un experimento de ese estilo, por eso las seleccionaron con tanto cuidado.
— ¿No es demasiado difícil buscarlas en el colegio?—pregunta Hermione.
—Si, supongo que por eso accedieron cuando vieron la oportunidad, deben entender que no es tan fácil encontrar chicas como las que secuestraron, cuatro jóvenes fértiles capases de resistir el "proceso" y sangre pura, además del significado de que fuera una de cada casa, también les daba más valor.
— ¿Hubieran sobrevivido? —pregunta Amelia un tanto asustada.
—Si, se hubieran asegurado que sobrevivieran por varios alumbramientos hasta que hubieran envejecido o les fuera imposible tener más hijos.
—Toda la competencia ha sido mucho más importante y complicada de lo que os hubiéramos imaginado cuando inicio el año—les dice Hermione—, y creo que las cosas se volverán más complicadas en el futuro.
—Y peligrosas—dice Tonks.
—Tendremos que estar listas.
Mientras Pansy, Tonks y Amelia desenterraban el tesoro de Tudor, Hermione y Ginebra se acercaron al campo de batalla, en donde ayudaron a Harry a encargarse de un nuevo "paquete". Al regresar del encargo se encontraron con sus compañeras que ya habían acabado con su trabajo. Cuando llegan se dan cuenta que las cosas no están sucediendo como esperaban, pues Tonks y Amelia miran con mala cara a Pansy.
— ¿Qué sucede? —pregunta Hermione.
—Sello el cofre, ahora solo ella lo puede abrir—les explica Tonks.
Las recién llegadas comprendieron rápidamente la situación.
—Lo siento mucho Pansy—le dice Hermione—, pero no puedo dejar que lo conserves, es parte del botín de guerra de nuestra casa.
—Lo comprendo, pero es evidente que sin mi ayuda nunca lo hubieran encontrado, pido cierta consideración.
—Es razonable—asiente Hermione—, ¿qué es lo que necesitas?
—Quiero ser quien la que lo entregue a lord Potter.
Las demás las vieron bastante extrañadas, pues de hecho solamente Hermione comprendía cual era el segundo significado de lo que estaba diciendo.
—Esta bien, pero nosotras aun tenemos una conversación pendiente, nuestro futuro depende de ello.
—Estoy de acuerdo.
Estaba amaneciendo para cuando por fin pudieron regresar al nido, lugar en la que invocaron una cama extra para su nueva compañera, estaban agotadas y solo querían descansar, aunque solamente se quedarían Hermione y Pansy a dormir, pues fueron las que peor la han pasado. Para sanar de sus heridas utilizaron los mismos métodos que habían aprendido de Luna, pomadas y baños sanadores, cuando la ultima salió del baño las demás ya la estaban esperando sentadas en diferentes lados de la habitación.
— ¿Hemos tenido noticias? —les pregunta Hermione, secándose el cabello.
—Luna ya nos envió su patronus—le dice Ginebra, quien ya se había cambiado a su uniforme escolar como sus compañeras, exceptuando Pansy que vestía una bata de baño con los colores de Gryffindor.
— ¿Qué dijo?
—No mucho, la mayor parte eran gritos de euforia—dice Ginebra riendo—, es mi mejor amiga, pero cuando se emociona no puede ser muy clara.
—Dijo que habían conquistado el mundo o algo así—dice Pansy, demostrando un sentido del humor sarcástico que no le conocían.
Hermione envió su propio patronus a Harry para informarle sobre los resultados de la noche, aunque prefirió guardar el asunto de tesoro para después. Cuando llego la respuesta de Harry, se enteraron de lo que había pasado y de los problemas que habían resultado.
—Espero que Neville se mejore—dice Ginny después de ver como se desaparece el ciervo de Harry.
—El y todos nuestros compañeros—dice Hermione—, esta noche se llevaran a cabo las elecciones, tendremos que preparar algo para que desde la enfermería puedan votar.
—No te preocupes Hermione, nosotras nos encargaremos.
—Ahora solo quedan detalles—les dice—, son muchas cosas que hacer, pero tendremos algunos días para llevarlos a cabo.
—Ustedes dos a duras penas se mantienen en pie, iremos a ver en que podemos ayudar—dice Tonks.
—Harry y Luna tampoco estarán muy despiertos que digamos, así que lo mejor es que intenten que se vallan también a descansar, tienen que estar listos para esta noche.
—Lo intentaremos.
Después de haber descansado un poco y habiendo conseguido ropa limpia dejaron a Hermione y a Pansy solas en el nido.
—Están muy organizados—le alaga Pansy.
—Llevamos todo el año intentando formar una organización eficiente.
—Yo intente algo parecido, pero no tenía mucho con que trabajar, obedecían a Malfoy por conveniencia y miedo no porque creyeran en algún proyecto que él tuviera.
—Aquí llevamos las cosas de un modo diferente.
—Y por eso me he querido unir a ustedes, y dime ¿Qué pensaste al respecto de lo que hablamos? —le dice muy seria.
Claro que ella recordaba su última conversación, le había quitado el sueño más de una vez. Por un lado estaba más que de acuerdo en ayudarla, y sabia que tenerla de su lado era ganar a una importante aliada, dentro y fuera del colegio, pero por otro lado estaba el asunto de que ella pedía ser la segunda esposa del chico que ella quería como esposo. Su primer impulso era decir que ni hablar, que estaba loca por pedir eso, pero había algo que le impedía decírselo. Por un lado el punto de vista totalmente objetivo y práctico le indicaba que también era una buena idea, ella era posiblemente estéril y sabia que si querían realmente llegar lejos en este nuevo mundo mágico tenía que tener hijos, mientras que por el otro le dolía en el corazón la posibilidad de no poder tener hijos. Pero había un tercer factor a considerar y este era el más misterioso, pues había algo que la hacía considerarla mucho más seriamente, y esto era la magia con la que habían llegado a aquella realidad. Según el ritual que habían llevado a cabo, recibirían todo lo que necesitaban, y había llegado a pensar que la chica era una de las cosas que necesitaban. El problema era que su comprensión sobre la magia pura y sus señales era realmente limitado y podía estar equivocándose, si se lo explicaba a Harry, el seria capas de confirmarlo pues él podía ver la magia mucho más fácilmente que ella, pero entonces se evidenciaría por haberle estado ocultando información (a final de cuentas le era imposible mentirle, bajo pena de muerte), pero no decirle todo lo que sabía no era lo mismo, y esto realmente lametearía en problemas con él.
—Yo te recomendare Pansy, pero ser él quien lo decida.
—Es todo lo que pido.
—Harry es muy extraño, y si te acepta te enteraras de cosas que tal vez nunca quisiste saber y vivirás con reglas bastante extrañas, espero que no te arrepientas.
—Mientras tengamos un lugar los míos y yo, estaré bien—con sinceridad.
Eso te lo garantizo, el no deja a nadie atrás.
