Ginebra ni siquiera recordaba del bono extra que Hermione le había prometido durante el año escolar. Lo cual no era raro dado los acontecimientos que había vivido durante los últimos días. Fue muy agradable la reunión con su familia, sobre todo con sus padres, quienes en un principio les era imposible creer lo que había pasado.
— ¿Líder de Gryffindor? —dijo su madre incrédula.
—De hecho la primer lideresa que tiene Gryffindor en toda la historia según McGonagall—les comenta Ginebra.
Los señores Weasley estaban más que impresionados con los resultados del año escolar de sus dos hijos. Pero esa era una noticia que sin lugar a dudas no se esperaban. La familia termino improvisando una gran reunión al día siguiente que llegaron los jóvenes a casa, todos los hermanos se reunieron pera felicitar a la menor. Fue una reunión por demás agradable para toda la familia, pues en pocas ocasiones podían reunirse todos, como cuando todos los niños eran chicos, e incluso en ese tiempo era complicado, por el agotador trabajo del señor Weasley, además de la gran diferencia de edades que había entre el mayor y la menos, pues aun era muy pequeña cuando los mayores iniciaron el colegio. Claro que existían grandes diferencias con el pasado, pues algunas personas se habían agregado a la familia, la primera fue Fleur Delacour, ahora Fleur Weasley, la esposa del hijo mayor, además también estaba presente Angelina que era novia y prometida de uno de los hermanos gemelos, los señores Weasley sabían que pronto también llegarían parejas para sus demás hijos, sin olvidar que pronto iniciaría otra generación, pues Fleur ya se encontraba embarazada de su primer hijo.
Ginebra no quiso hablar sobre las otras revelaciones que quería decirle a sus padres, simplemente no era el momento adecuado para revelarles sobre su lesbianismo, quería disfrutar de esa noche en familia, aunque también le hubiera gustado que estuviera Tonks con ella y que fuera parte de su familia, pues ella ya la sentía de esa manera, a pesa del poco tiempo que llevaba con ella y de los problemas que conllevaba su relación.
—Te llego una carta Ginny—le dijo Ron cuando ella baja a desayunar al día siguiente, sus demás hermanos aun no se despertaban, mientras que su padre se había ido a la oficina y su madre
Cuando Ron se sentaba en la mesa parecía que el espacio se reducía, o al menos en comparación hacia que todo lo demás empequeñeciera, a ella le gustaba mucho verlo a esas horas, porque era cuando más se parecía al niño larguirucho con el que había crecido, en piyama, con el pelo todo despeinado y con cara de sueño. A final de cuantas era el hermano más cercano de edad a ella y con el que más había convivido, le gustaba mucho ver que en realidad no había cambiado tanto.
— ¿Te caíste de la cama, Rojo? —tomando la carta.
—Me despertaron, fue la lechuza de Cho, puede ser muy persistente—molesto.
—Cho también es bastante persistente—en realidad a ella nunca le había caído muy bien, pero seguramente ninguna novia de su hermano le caería bien.
—No me molestes, que yo no critico tus gustos—se defiende Ron.
—Rojo, casi te dio algo cuando te enteraste de mis gustos—le dice burlonamente.
— ¿Se lo vas a decir a nuestros padres?—le pregunta interesado.
—Claro que se los voy a decir, solo quiero que pase este asunto de lideresa.
—Supongo que tiene sentido ¿Qué dice la carta por cierto? —levantando la cabeza de su plato de cereal, el cual era su ultimo lato después de panques, huevos, tocino y algo más que Ginebra no pudo identificar.
—Una invitación de Hermione, me invita a pasar unos días al Spa que tienen, de hecho Harry también te invita a ti. Supongo que la perspectiva de pasar unos días hay le aburriría un poco.
—Por mi genial ¿no es el mismo lugar del que se asociaron los gemelos?
—Así es.
—Escuche que es muy caro, de hecho asquerosamente caro, ellos mismos nos lo dijeron, y son capases de cobrarnos más aun si nos ven hay.
—Eso lo sé—con una sonrisa maliciosa—, pero olvidas que nosotros vamos patrocinados por los dueños del lugar.
—No le digamos a los gemelos, quiero ver la cara que ponen cuando vean que nos atenderán gratis—dice Ron.
— ¿Realmente te interesa una mascarilla, Rojo?
—No, pero supongo que Harry tendrá algún plan.
Cuando recién Ron y Ginebra habían entrado al colegio, la situación económica de la familia era muy difícil, pero aunque había pasado pocos años, la situación había avanzado tremendamente. Aunque aún seguían viviendo en le vieja granja, ya no tenían problemas para terminar la quincena, habían logrado de reparar todos los desperfectos de la madriguera e incluso podían tomar vacaciones con cierta frecuencia. Incluso el señor Weasley estaba pensando ahora en el retiro, pues incluso sus hijos menores se mostraban cada vez más independientes, sobre todo económicamente hablando.
Entre los extraños y escasos lujos que habían tenido el señor Weasley, eran una extraña colección de objetos muggles, entre los cuales había tres automóviles, los cuales no valían nada en el mundo mágico, por lo cual nunca los había vendido. Eran su pasatiempo, cuando los consiguió no eran más que pedazos de basura que no funcionaban, fue gracias a él y a la esporádica ayuda de sus hijos que logro que funcionaran de nuevo, el vehículo que el usaba para ir al trabajo era un Ford anglia, el cual sus hijos gemelos tenían la tendencia de robar durante las noches, o al menos lo hacían hace unos años, pues ahora tenían recursos como para comprar uno para ellos, su tesoro era también de la marca Ford, fue el mas difícil de reparar pues era particularmente antiguo, con el tiempo se entero que era un modelo T y que había sido el primer auto creado en serie, lo que él nunca supo es que si lo hubiera llevado al mundo muggle hubiera obtenido una pequeña fortuna por él. Curiosamente ese día el que sería usado era el más extraño de los tres, y el más grande era un viejo modelo de la marca Volkswagen de los años cincuenta, también conocido como simplemente Combi (N.A: me parece que se le dan diferentes nombres en otros lugares de Latinoamérica, pero ese es el modo con el que se le conoce en la parte de México en la que vivo). Este ultimo vehículo era normalmente usado por Ron, o al menos durante los últimos veranos el lo usaba, pues la señora Weasley lo último que quería era usar uno de esos artefactos.
Para llegar a la ciudad capital, tenían que hacer casi una hora de camino, o al menos eso hubiera sido si no le hubieran implementado algunos hechizos para transportarse más rápidamente. Los demás hermanos Weasley habían partido la noche anterior a sus respectivos hogares, quedando en la casa familiar solamente los dos hijos menores, quienes tenían nuevos planes para los siguientes días de sus vacaciones.
—Esta bien—les dijo su madre, después de que le informaran de sus planes—, si lo quieren hacer, pero recuerden que el precio de ese lugar es tremendamente alto, tenemos muy buenas fuentes de eso.
—Lo sabemos—le contesta Ron—, de todas maneras lo paga Harry.
—Eso no me gusta mucho, no quiero que piensen que nuestra familia solo le interesa obtener provecho de nuestras amistades—dice la señora Weasley, demostrando su incomodidad.
—Nunca lo haríamos—asegura Ginebra—, lo aceptamos porque no les va a costar nada, a final de cuentas es el dueño.
—Esta bien, solo les recuerdo que la ciudad capital no es el colegio, deben de tener mucho más cuidado.
Ambos jóvenes sabían que su madre tenía razón, aunque hubieran pasado varios meses sin salir del castillo, aun así se enteraban de lo que ocurría en otros lugares, como si no fuera peligrosa de por si la ciudad capital. A final de cuantas eran más bien pocas las veces que habían visitado la urbe mágica, ellos habían crecido en una granja en una situación más bien difícil, así que no era raro que estuvieran más bien emocionados por pasar unos días en la capital.
El viaje fue agradable para los dos hermanos, atravesando los caminos primero de tierra y luego empedrados cuando se acercaron a la ciudad. Los caminos tenían un estilo muy parecido a los que tuvo el imperio romano, en esa parte del mundo aun se mantenían en uso y bien conservados, como una especie de recuerdo a su pasado, de un modo muy irónico se admiraba a los que los habían conquistado hace ya varios siglos, ninguno de los dos hermanos sabia que habían sido los antepasados de Harry los que dirigieron dicha conquista. Seguramente los mantenían así como una contrapropuestas a la influencia muggle que existía tan fuertemente en las ciudades y pueblos, aunque claro se debía de comprender que dicha influencia era de hace al menos un siglo. Las construcciones en la ciudad tenían una fuerte influencia barroca victoriana de la Europa muggle antigua, parecía que Sherlock Holmes podía pasar caminando por cualquiera de las calles acompañado por su amigo el doctor Watson, parecía casi surrealista ver como atravesaba las calles el vehículo de los Weasley a lado de lujosos carruajes y carrosas impulsadas por caballos, y demás criaturas mágicas parecidas. La mayoría de las personas miraron con cierta desaprobación el vehículo verde limón, sobre todo cuando entraban a las zonas mas pudientes económicamente hablando, cosa que no sucedía en las más pobres, la cúspide de esto fue cuando llegaron a las instalaciones de la clínica Potter-Weasley, en donde no quisieron permitirles el ingreso. Los vigilantes de la entrada trasera (por donde entraban los vehículos, ya fueran de caballos o de motor de combustión interna), se estaban mostrando lo suficientemente impertinentes como para merecer un buen golpe de parte de Ron, lo cual hubiera hecho si no hubiera sido interrumpido por Harry en persona.
— ¿Qué está pasando aquí? —pregunta Harry acercándose a la entrada.
—Lord Potter, le estaba explicando al señor que no puede entrar si no tiene cita previa—le quiere explicar cuando ve a su jefe.
—No se preocupen esos detalles, ellos son mis invitados personales, así que por favor lleven sus maletas a las mejores habitaciones que queden.
Por la expresión del encargado de la entrada se daban cuenta que para nada les gusta la realidad, pero a final de cuentas ellos no tienen ninguna opción para prohibir esa entrada. Después de que Ron estacionara su vehículo a lado de un carruaje bastante lujoso, les indica cuales son las maletas que deben de subir, las cuales no son muchas ni grandes tampoco, pues solo permanecerían un par de días o tres a lo mucho. Antes de que el grupo conformado por Potter y los Weasley, el edificio era un hotel de mediano tamaño, pero que durante los últimos años había caído en el descuido por sus administradores, fue gracias a ello que lo pudieron adquirir a un precio realmente bueno y que luego fue modificado y mejorado para las necesidades de la nueva clínica que habían instalado durante el último año, ahora se mostraba un edificio moderno y en un verdadero apogeo.
—Incluso a nosotros nos sorprendió lo mucho que creció esto—les asegura Harry, mientras les enseña todo el lugar—, en un principio era solamente la clínica, pero pronto sus hermanos vieron que también era un buen negocio tener unas habitaciones y dar toda la experiencia de vacaciones a las personas. La verdad es que a mí no se me había ocurrido, fue una idea que nos está generando mucho dinero.
—Muy impresionante—dice Ginebra—, creo que deberíamos decirle a los gemelos que re decoren la casa.
—De hecho ya se ofrecieron—le comenta Ron—, pero nuestros padres se negaron, dicen que está bien que les ayudemos pero no que gasten tanto dinero.
— ¿No han pensado en mudarse a la ciudad? —Les pegunta Harry—, estarían más cercas de sus hijos mayores y lejos de los peligros de las criaturas mágicas renegadas.
—No lo sé—le contesta Ron—, sería un gran cambio, pero en realidad no creo que les guste mucho vivir en la ciudad.
— ¿O al mundo muggle?
—Eso sin lugar a dudas le encantaría a mi padre—dice Ginny—, pero mi madre no creo que este tan de acuerdo.
—Deberían preguntarles, los padres de Hermione se mudaron cerca de mi casa en el mundo muggle, es un buen lugar para vivir.
—Se lo comentaremos—dice Ron.
Mientras les describía el funcionamiento de todo el lugar, llegan a la zona de la clínica, en donde se encuentran con Hermione, quien se encontraba examinando unas listas sobre tratamientos.
— ¿Ni siquiera en vacaciones dejas de trabajar? —le pregunta Ginny a modo de saludo.
—Nunca dije que estuviera en descanso—le contesta Hermione—, solo que tenemos unos días en los cuales nos podemos relajar.
—Espero que se la pasen bien—les dice Harry.
— ¿Ya te vas? —le pregunta Ron bastante extrañado.
— ¿Me voy? —le dice con sarcasmo—, nos vamos, esta zona no te interesara gran cosa, y tenemos buffet todo el día.
—Siempre listo—dice bromeando.
Claro que a Ron no le interesaba mucho entrar a la clínica, estaba muy satisfecho con su propia apariencia y no se le ocurría nada que quisiera cambiar, no es que él fuera una persona totalmente ególatra y se considerara perfecto, ni nada por el estilo, solo que no le interesaba lo suficiente. Prefería por mucho ir a comer, a final de cuentas a penas tres horas antes había desayunado y su estomago ya le reclamaba que lo había descuidado.
— ¿Cómo se te ocurrió que nos reuniéramos aquí? —le pregunto Ron mientras s servía un tremendo plato de comida.
—No fue idea mía, fue de Hermione, de todas maneras pensaba venir a la capital, pero dentro de unas cuantas semanas, creo que es mejor así.
—Por lo regular tiene buenas ideas.
—Así es.
— ¿Y qué vamos a hacer? —pregunta Ron.
—De momento en el mundo mágico tengo dos negocios diferentes, el primero es este lugar, y está en buenas manos, además dejare que Hermione lo revise más minuciosamente. Tu y yo iremos al otro negocio, el del canal televisivo, el cual por desgracia no genera tanto dinero, tenemos que revisar que están haciendo.
—Me parece bien, la última vez que fuimos a hablar con ellos parecían un poco indecisos, tal vez sea buena idea recordarles que no son totalmente independientes.
—Me agrada tu espíritu. Pero todo esto no es nada comparado con lo que nos queda por hacer, tendremos que ir al congreso.
—Ahora comprendo porque me llamaste—dice Ron de pronto más serio—, me imagino que a más de uno no le entusiasmara la idea de que entres al congreso, es posible que alguien quisiera impedirlo de una manera radical.
—Es algo posible, he tomado algunas medidas para que piensen que aun no me decido por ninguna facción, para evitar estar en el ojo del huracán antes de que estemos listos, pero uno nunca sabe, no pienso correr riesgos innecesarios.
—Esto va a ser muy diferente de aquí en adelante ¿verdad? —comenta Ron.
—Lo que vivimos en la escuela no fue más que una prueba, nos sirvió para conocer muchas cosas, por ejemplo que personas eran capases de hacer el trabajo y quienes no, vimos cuales eran nuestros puntos más débiles, los cuales podemos mejorar de ahora en adelante.
—Solo espero que para cuando nos llegue el momento, estemos listos.
—No te preocupes Rojo, lo vamos a estar.
Para ir a la televisora, Harry duda un poco en la imagen que quería dar, durante un momento pensó en volver a la apariencia de sangre pura, pero eso pronto lo desecho, ya la había estado usando en varias ocasiones durante los últimos tiempo, y no quería que se acostumbraran a ella, lo mejor era siempre mostrarse impredecible, por lo cual le dijo a Ron que lo mejor era que se vistieran de la manera más muggle posible, como pantalones de mezclilla y camisetas, incluso el medio de transporte tenía que indicar el mensaje adecuado, pues en lugar de usar uno de los carruajes disponibles irían en la camioneta de Ron.
—Vi que modificaste la motocicleta—le comenta Ron mientras conducía.
—Le añadí sidecar, además de un compartimento mágico oculto para el equipaje, a final de cuentas mi familia está creciendo.
— ¿Y cómo llevas ese asunto?
—Tan bien como se puede, cualquiera hubiera pensado que es un sueño hecho realidad vivir con ellas dos, y no lo negare es genial, pero también es una tremenda tención constante.
— ¿Entonces ya te acostaste con Pansy? —le pregunta Ron, con la sutileza de un pastelazo en la cara.
—Aun no, y no tengo idea de cómo lo voy a solucionar.
—Pues mira que pensaba que tenias experiencia en ese tipo de asuntos.
—No te burles Rojo, que es mucho más difícil de lo que parece, no me puedo mover gran cosa, o termino arruinando la vida de los tres—Harry prefería evitar pensar que tenia la sospecha de que aun faltaban otras dos esposas—, si dijera algo a favor de solo una de ellas la otra se enojaría y se convertiría en un problema.
—Creo que lo estas complicando más de lo necesario.
—Lo tomo tan complicado como es, realmente amo a Hermione, y aunque a penas estoy conociendo a Pansy, lo último que quiero es lastimar a ninguna de las dos. Creo que tome la decisión muy a la ligera.
—Es ridículo Harry, si yo fuera otro, te rompería la cara por malagradecido con la vida.
—Oye que no me estoy quejando, solo que las cosas no son tan fáciles como parecían en un principio, solo eso.
—Y creo que las cosas están por complicarse—le dice Ron, de pronto mirando atentamente por el espejo retrovisor.
— ¿Qué pasa? —le pregunta Harry con curiosidad.
—Creo que vi algo—le comenta mientras da vuelta a la izquierda para regresar y dar vuelta a una de las plazas que se encuentran en el centro de la ciudad capital.
— ¿Un enemigo? —le pregunta llevando inconscientemente su mano a su varita mágica.
—No.
—Ahora que te pasa porque tan críptico.
—Si es verdad lo que vi sería realmente difícil, y si no es cierto seria algo muy vergonzoso.
Ambos podrían ser considerados como los espías mas torpes del mundo, al menos para esa misión, pues se movían en el vehículo menos discreto que pudieran haberse imaginado, a final de cuentas no habían planeado hacer un seguimiento.
— ¿Neville? —dice Harry bastante intrigado al verlo acompañado por una muchacha.
—Es difícil de confundir.
—Ahora entiendo el problema, porque esa chica no es Luna—le dice comprendiendo la preocupación de su amigo.
Por alguna razón encontraban la escena un tanto extraña, tal vez fuera porque era realmente extraño verlo sin la compañía de Luna, sobre todo por la actitud que tenían ambos en ese momento. Para poder hacer un mejor trabajo de espía, Harry y Ron se bajan del vehículo, de esta manera pudieron acercarse sin ser vistos. Se estaban comportando con mucha desconfianza, pero ambos tenían el presentimiento que era necesario. Ninguno de los dos pudo identificar a la joven, por lo que podían apreciar seguramente tendría unos quince años, bastante linda con una cabellera larga de color negro y unos rasgos clásicos.
No era que fuera raro verlo acompañado, podía ser una amiga o una pariente, pero había algo en la actitud de ambos que les había llamado la atención. Después de unos minutos de persecución, obtuvieron resultados, no los que ellos hubieran querido, pero conclusivos a final de cuentas. La prueba que vieron fue un beso bastante intenso entre Neville y la joven misteriosa.
— ¿Qué hacemos? —pregunta Ron.
—Irnos—le contesta antes de regresar a la camioneta de Ron.
Habían logrado no ser vistos por Neville, y su suerte les alcanzo para que cuando se fueron tampoco fueran vistos, ahora retomaron el rumbo para ir a la televisora que era parcialmente pertenencia de Harry.
—Pregunto de Nuevo ¿Qué vamos a hacer? —mientras manejaba.
—No podemos hacer gran cosa—le contesta Harry—, ¿quieres ir a decirle a Luna que su novio la engaña?
—Tienes razón, es lo último que quiero hacer, pero aun así esto no está bien, ciertamente Neville es nuestro amigo, pero Luna también.
—Lo sé, es una gran chica y yo también la aprecio. Además de que no podemos olvidar que ahora es la segunda al mando del colegio, si yo renunciara ella seria la líder, además de que espero que en el futuro ella también me siga.
— ¿Lo vamos a decidir por quien es mas valioso para los planes?
—Claro que no, yo no pienso correr a ninguno de los dos, ellos mismos tendrán que lidiar con sus problemas, son dos asuntos muy diferentes. El problema que tenemos es si decirles o no que lo sabemos, porque tarde que temprano se va a saber, y el hecho que nosotros lo supiéramos y no dijéramos nada solo hará que todo empeore.
—Una cosa es la escuela, pero ¿es que ni en vacaciones podemos mantenernos fuera de problemas?—se queja Ron
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Mientras Ron y Harry abandonan el hotel-clínica de la sociedad Potter-Weasley, Hermione y Ginebra entran a la zona de la clínica, la cual impresiono mucho a Ginny, pues no se esperaba que fuera un lugar tan lujoso como lo era, en realdad se sentía un tanto intimidada. Intentando tranquilizarse le pregunta sobre sus compañeras faltantes.
—Tonks dijo que vendría, pero aun no llega, mientras Amelia me contesto que prefiere regresar a su hogar, y como ella vive en el mundo muggle no es algo tan fácil de hacer.
—Supongo que tiene razón, además de que tampoco es un viaje barato.
—Creo que los que nacimos en el mundo muggle sentimos una mayor añoranza por nuestros hogares.
—Aunque tu casi nunca regresas a tu casa.
—Bien sabes cuales son las razones por las que evito mi casa, prefiero no tener que dar tantas explicaciones.
— ¿Por tu apariencia o por el que tengan dos hijas viviendo en el mismo cuerpo? —le dice con simpleza
La impresión que Hermione se llevo por el comentario de su amiga fue suficiente como para que terminara resbalando y cayendo pesadamente en el suelo. Al mismo tiempo asustada e intentando ocultar la carcajada, Ginebra ayuda a su amiga a levantarse.
—Pensaba que ya sabias que yo lo sabía.
— ¿Cómo iba a saber que tu pensabas que sabía que tu sabias?
—Pensé que Harry te había avisado para que supieras que yo sabía lo que tu sabias.
—Por Merlín Ginebra, esto está degenerando. Primero dime que es lo que sabes de nuestro pasado—cansada de darle tantas vueltas.
—Supongo que todo, Harry nos dio una "inyección" de información a Ron y a mi—le explica Ginebra—, no se me ocurre otra manera de decirlo, nos envió la información directamente a la cabeza.
—Nunca lo he visto hacerlo, pero comprendo más o menos como lo hace. Entonces ¿ya sabes todo lo de la otra realidad? —indecisa.
—El fin del mundo, la guerra perdida, Ron muerto, y yo desaparecida. Y mi noviazgo con Harry—lo último lo dice con un estremecimiento.
—Te ves muy tranquila con todo este asunto—dice Hermione aun recuperándose de la impresión.
—No te negare que me impresiono mucho cuando me entere, pero con el paso de los días me termine acostumbrado. Aunque en ratos aun ciento que fue solo un sueño extraño.
—Supongo que ahora te das cuenta de la importancia de las cosas que estamos haciendo. Incluido el asunto de Pansy.
—Sigue sin gustarme, pero es asunto de ustedes tres. Comprendo que políticamente la necesiten, solo me extraña tu actitud.
—Nunca he pretendido ser una persona normal Ginny, ¿y cómo te sientes? ¿Estás lista para decidir qué hacer contigo?
Ginebra vio en la expresión de su amiga, que de momento ya no quería hablar sobre asuntos de tanta importancia. Ella la conocía lo suficiente como para saber que era mejor para su relación dejarla de momento, después hablarían a mayor profundidad, pero lo mejor para eso era hacerlo con tiempo, no tenía ningún caso forzarla, pues solo haría que se serrara en banda.
—Tengo algunas ideas pero no sé cómo funciona.
—Normalmente se encargaría una enfermería, pero por ser tú, me encargare yo.
La sala en la que se llevaban a cabo las operaciones estaba bien iluminadas, y estaba tan limpio como un quirófano, en la habitación se encontraban veinte sarcófagos, o al menos eso parecían, de los cuales dieciséis estaban solos y abiertos, estos tenían la misma forma, que debían de ser unitalla, incluso alguien del tamaño de Ron cabria sin problema, las otras cuatro eran muy diferentes, pues tenían forma de mujer, a Ginebra le recordaba mucho a las estatuas que habían servido como prisión a sus compañeras en el castillo.
—A penas terminamos de instalar estas cámaras. Antes se tenía que hacer una persona a la vez, y el procedimiento podía tardar casi una semana. Ahora dura solo unas cuantas horas, a lo sumo un día.
— ¿Sabes quienes están dentro? —le pregunta Ginebra.
—Una es Pansy, las otras tres son algunas señoras de bastante dinero. ¿Me creerías si te dijera que la tercera de izquierda a derecha, pesaba originalmente más de cien kilos?
—Imposible.
—No, mira—le dice sacando su varita mágica para lanzar un pequeño hechizo al sarcófago con forma humana, del cual emerge una pequeña imagen en la cual muestran la imagen desnuda original de la persona y a su derecha la imagen final. Además de algunas mediciones, como el pulso de corazón y otros signos vitales, había un cronometro, que indicaba que ya había sobrepasado las doce horas, y que aun le faltaban al menos un par mas.
—Estas convirtiendo a una señora de mediana edad con problema de sobrepeso, en una modelo de veinte años—sorprendida.
—Sorprendente ¿verdad? E impresionantemente caro.
— ¿Cuánto dura?
—Aun no lo sabemos con precisión, pensamos que envejecerá a la mitad de la velocidad normal, pero en realidad no estamos seguros.
—Por lo que comprendo, tu eres la piedra roseta de este asunto ¿verdad?
—Así es—sin comprender.
— ¿Tu envejeces?
—Hasta el momento no he cambiado absolutamente nada, seguramente tengo la misma cantidad cabellos en la cabeza que el día en que Harry me convirtió en esto, no sé cuanto durara, tengo tantas pociones en el cuerpo que lo hace imposible de saber. Pero no te preocupes, lo que hacemos aquí es totalmente seguro.
—Creo que deberías ir a un medico—francamente preocupada.
—No te preocupes ya tengo una cita, con una doctora que me recomendó la profesora McGonagall—irónicamente no le había contado nada al respecto, pero le había dado una buena solución la cita con el médico— Para empezar con tu tratamiento, necesitamos una imagen tuya.
Fue un hechizo muy sencillo en comparación con toda la magia que se estaba usando en ese lugar, el que uso Hermione para proyectar una imagen desnuda de su amiga encima de uno de los sarcófagos.
— ¿Es necesario que este desnuda? —le reclama con buen humor.
—A menos que quieras que modifiquemos tu ropa, si. Dime ¿Qué quieres?
— ¿Qué se puede hacer?
—Cambio de complexión, de raza, color de cabello, depilación permanente, etc. ¿Quieres ser asiática un tiempo?
—Aumento de pecho—instantáneamente.
— ¿Qué tamaño? —sabiendo que ese era uno de sus complejos mas marcados.
—Grandes.
—Doble D como yo, D como Pansy, ¿o como Cho?
—Como Cho—después de considerarlo un momento, pues a final de cuentas con su tamaño se hubiera visto ridícula—, además de eso, supongo que una afinación a fondo.
—Comprendo—con buen humor, mientras hace las modificaciones necesarias en la imagen, para que Ginebra pudiera hacerse una buena idea— ¿Qué te parece así?
—Estupendo—impresionada—, ¿también tardare quince horas?
—Esto es algo simple en comparación de otros casos, para esta noche ya estarás lista, a tiempo para la cena.
— ¿Y Pansy?
—Si empiezas ahora, terminarían casi al mismo tiempo—después de pensarlo un momento—, su transformación es más complicada.
—Supongo que lo averiguare cuando salgamos—sin darle mucha importancia—, hay que hacerlo de una—con un acento que Hermione no pudo identificar.
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Luego de la sorpresa que se habían llevado Harry y Ron con respecto de su amigo Neville, habían decidido continuar con el trabajo que tenían para ese día. Sin imaginarse que terminarían haciendo un trabajo doble, en dicha reunión.
Al igual que la última vez que habían visitado la televisora, las personas los atendían con presteza pero a la vez con miedo, como si esperaran que si no les servían como ellos esperaban los asesinarían en el acto. A Harry en realidad no le gustaba mucho esa situación pero comprendía muy bien que le era mucho más útil, sobre todo porque nunca podrían mantener la boca serrada y los rumores se estaban esparciendo rápidamente. La única persona que se mostraba con naturalidad en la televisora era la misma periodista que se había encargado de llevar a cabo el reportaje de las elecciones, quien de hecho se mostraba muy ufana por lo que ella llamaba una "relación cercana" con Lord Potter, de hecho termino siendo ella la que dirigió la reunión con los jóvenes para entregar los estados de cuenta de la empresa, la única persona que parecía cómoda en la reunión aparte de la periodista, era la encargada de las finanzas, no por su propia personalidad sino porque aparentemente no estaba muy acostumbrada al contacto humano.
—Antes de que usted invirtiera su capital en nuestra empresa, estuvimos al borde de la quiebra—le comenta la periodista, que con tan poco personal, no era raro que tuvieran que doblar más de un puesto—, mi compañera les explicara mejor, Lord Potter.
—No hay necesidad de que me hablen así, díganme Harry simplemente, tenemos trabajo que hacer y los títulos no nos van a ayudar—con un tono tan amigable que podía dar miedo.
—Claro que si Harry—contesta la reportera, recuperándose instantáneamente.
—Como les explico mi compañera, nuestras ganancias eran nulas, y nuestros acreedores nos estaban persiguiendo—con mas sinceridad de la que a sus compañeros les hubiera gustado—, estuvimos a punto de ser envergados, pero gracias a su capital pudimos cubrir nuestras deudas, e incluso pudimos crecer en infraestructura. Pero aun así nuestras ganancias seguían siendo escasas, no fue sino hasta que llevamos a cabo el primer reportaje del colegio que nuestros anunciadores empezaron a crecer, lo cual por fin nos dio ganancias reales, pero aún estamos lejos de estar firmemente establecidos.
—Nunca espere buenas ganancias—les dice mientras observa someramente algunas graficas—, pero aun así esperaba un poco más de lo logrado hasta el momento.
—Realmente no sé cómo explicarle sobre esto—avergonzada.
—No las culpo, ni nada parecido, a final de cuentas aunque no cumpliera mi expectativa económica, cubrieron con creses la principal razón por la que me asocie con ustedes, lo más importante es la promoción de nuestros mensajes, y en eso estoy muy orgulloso de ustedes.
Estaban discutiendo sobre el futuro del canal, cuando por fin se presenta el jefe del canal. No es que él fuera el dueño, pues la porción que aun poseían ellos, que era el cuarenta y nueve por ciento, estaba dividida entre los miembros más antiguos. Pero el se había colocado como cabeza visible de la empresa, aunque al final todo lo decidían en consejo. Se le veía en ese momento bastante nervioso, y como su comportamiento normal era estar nervioso, era mucho decir. El había decidido no presentarse a la reunión, debido a los nervios que le daban reunirse con Harry y Ron, tal vez no había sido la mejor decisión del consejo nombrarlo como representante, pero seguramente tenía otras cualidades clave para el puesto.
—Tenemos una visita inesperada, Lord Potter.
— ¿De quién se trata? —intrigado.
—Es Madame Bones—nervioso por la situación.
Harry no estaba listo para reunión de ese nivel, pero la diferencia entre un líder exitoso y otro que no lo era, es la cualidad de adaptarse a lo inesperado, y Harry definitivamente tenia esa habilidad.
— ¿Ya había venido? —le pregunta Harry.
—No, ni siquiera nos habíamos comunicado con ella.
— ¿Tienen un lugar en donde podamos reunirnos con ella en privado? —les pregunta Harry.
Para la inesperada reunión, disponen la misma sala en la que se encontraban en ese momento reunidos, pues era la más grande, y de hecho la más presentable, pues los demás cuartos, o estaban saturados por aparatos, o por los objetos personales de ellos. Para la reunión solo permanecen Harry y Ron, mientras los demás tendrían que esperar ansiosamente a ver cuál era el resultado de dicha reunión.
—Madame Bones, un gusto en conocerla—le dice Harry después de las respectivas presentaciones.
—Yo también tenía deseos de conocerlo Lord Potter, aunque ciertamente no esperaba encontrarlo hoy.
—Lo mismo pienso, aunque nuestra presencia no es nada extraña, pues poseo buena parte de la compañía desde hace unos meses.
—Entonces supongo que estoy hablando con la persona que quería hablar—después de pensarlo un momento.
—Le ayudare en lo que pueda, Madame Bones—con estudiada cortesía.
—Los resultados de las elecciones escolares de este año nos ha sorprendido a todos, usted y yo comprendemos la importancia simbólica que tiene su victoria, pero hay otras cosas que debemos considerar, y lo que hoy me importa es como has proyectado tus resultados en la opinión pública. Normalmente los periódicos, y sobre todo el Profeta, son los únicos que transmiten información, pero ahora tiene en sus manos un nuevo medio que según e investigado crecerá exponencialmente en los próximos años.
—Me alegra su fe y sus comentarios, nosotros también estamos convencidos que pronto empezara a crecer, sobre todo porque poco a poco más familias en el mundo mágico adquieren televisores.
—La tecnología aun tiene fallos, pero seguramente pronto lo solucionaran. Pero regresando al tema que me trajo a este lugar, es que lo mejor será que hagan cobertura del congreso, no estoy hablando de solamente un reportaje, sino información periódica y fidedigna del modo en que dirigimos a la Bretaña mágica.
Era una idea realmente buena, el mismo Harry ya había pensado en algo similar, pero en sus cálculos tendría que empezar hasta que el mismo se integrara completamente al congreso, pero de este modo, podría adelantar meses enteros de trabajo, el problema era averiguar las intenciones de Madame Bones.
—Me parece muy bien, y creo que los encargados del canal estarán más que contentos con tener más trabajo, sobre todo porque podrían tener acceso a más personas para investigar y entrevistar. Pero comprenderá que intrigué que es lo que está buscando con todo esto.
—Claro que comprendo su posición Lord Potter. Tal vez usted no l crea, pero lo que quiero es que elevemos el nivel del debate.
—No comprendo.
—Desde la antigüedad, han sido pequeños grupos de personas las que toman las decisiones que rigen la vida de las mayorías, lo cual supongo que tiene un sentido práctico, pero las clases dirigentes no siempre toman buenas decisiones.
—Usted y yo formamos parte de esa clase—le recuerda Harry.
—Claro que sí, pero usted ya se debió de dar cuanta que el único modo de que nos mantengamos honestos, es que nuestros movimientos sean vigilados por la población, y creo que ustedes han dado con el mejor modo de hacerlo.
—Estoy de acuerdo, las palabras escritas en un periódico funcionan bien, pero solo hasta cierto nivel, de ahora en adelante deben de haber nuevos medios.
Harry no se atrevía a usar su legeremancia con Madama Bones, porque estaba seguro que una hechicera de su nivel notaria si empezaba a buscar en su cerebro, pero aun así logro captar una aura de honestidad en su comportamiento, no era información concluyente pero era lo suficiente para dar un paso adelante y empezar a confiar en ella, al menos en ese asunto y solo de momento.
—Usted tiene muchos puntos de razón en lo que me ha dicho, además un negocio de los mejores, en el cual todos salimos ganando—obviamente no se estaba refiriendo inmediatamente a ganancias económicas—, yo puedo convencer a los demás socios, mientras que mantengamos control sobre lo que se transmite.
—Me parece bien, pero yo pediría que se comprometieran a contrato de veracidad—sin saber que Harry no solo era el socio mayoritario, sino que aunque todos votaran en su contra, el seguía ganando.
—Le pediré a los abogados que redacten un contrato para eso, se lo enviaremos a su oficina.
—Se lo agradecería—para ser la primera reunión habían tenido un buen avance, y no quería arruinarlo intentando abarcar más en un primer momento, a final de cuantas era demasiado experimentada como para cometer ese error de novata.
— ¿Qué le parece una visita guiada por las instalaciones?
—Me gustaría mucho, quiero saber más de la tecnología que están usando.
Había sido ella una de los congresistas más importantes que habían logrado que se volviera legal la transmisión de televisión en el mundo mágico. Harry se había enterado de eso durante la primera negociación que habían tenido con los fundadores del canal, este era un detalle que le intrigaba mucho a Harry, y prefiriendo tener una opinión prefirió preguntarlo directamente, mientras veían como se transmitía un noticiero en vivo.
—Supongo que fue una falta de fe, cuando apoyamos esa enmienda entro en uno de los mil conflictos que hemos tenido con los representantes del lord oscuro. Me avergüenza mucho decir que a duras penas entendí de lo que se trataba, pensé que solo era otro medio de comunicación entre los muggles, no me di cuenta cabalmente de su valor hasta que vi las transmisiones desde el colegio.
Según continuaba conversando con la congresista, Harry se daba cuenta que esa mujer podía ser una de las aliadas más importantes y una de las enemigas con formidables, lo mejor para su propósito era buscar la mayor información sobre ella, para poder tenerla en la mira de la mejor manera posible, incluso si lograban aliarse, lo mejor era no confiarse. Mientras continuaban el recorrido, se encuentran con un tema de conversación muy diferente.
—Mi hermano menor me comento que ofreció a una de sus hijas, como esposa para el heredero de los Potter—un tanto rimbombante, seguramente porque ni ella sabía muy bien cómo abordar el tema.
—Lo ha estado negociando con mi padrino, Lord Black—Harry no sabía si ambos se conocían—, conmigo él nunca ha hablado.
— ¿Y mi sobrina?
—Ya hablamos al respecto y me pidió que dado el caso, rechazara el acuerdo—Harry sabía que estaba estirando la verdad al borde de la mentira, pero le parecía el mejor modo de zanjar el tema—, y me parece que lo mejor es respetar su decisión.
—Los rumores dicen que está formando un harem, ¿son ciertos? —le pregunta interesada en la respuesta.
—Usted comprenderá que mi situación es precaria, estoy en peligro de que se extinga mi clan, aun no me he casado con nadie, ya tengo ciertas compañeras que estarían de acuerdo en formar parte de mi familia.
—Comprendo la situación en la que se encuentra, pero debe de darse cuenta que su imagen tendrá problemas con la opinión pública.
—Lo sé, y tendré que contrarrestarla de algún modo, pero aun así mi situación lo amerita.
Claro que ella misma se daba cuenta, que en comparación con los Malfoy por ejemplo, quien además de un heredero, también tenían montones de primos y medíos hermanos, por lo que ella sabía, la primer esposa de Lord Malfoy solo había tenido un hijo, el heredero, pero tenía al menos una docena de remplazos listos para tomar su lugar, además de otras cuantas hijas que servirían para completar alianzas con otras familias. Seguramente el mayor problema que se le ocurría era saber cuáles serian las elecciones que tomaría el joven Potter.
— ¿Me diría cuales son los orígenes de las jóvenes?
Harry sopeso la posibilidad de negarse a contestar la pregunta, pero comprendió que era información que tarde que temprano se esparciría, y que si la decía ahora incluso ganaría cierta confianza con la congresista.
—Si todo sigue según lo planeado, mi primera esposa, sería una nacida muggle, mientras que la segunda seria una sangre pura.
Fue obvio para la congresista, el simbolismo que encerraba esa decisión, y se daba cuenta que el joven tenía cierto olfato político para ese tipo de decisiones, y que si seguía por ese camino, seguramente se convertiría en alguien muy importante en el gobierno.
— ¿Solo serán ellas dos?
—No lo sé, como se imaginara me estoy moviendo con pies de plomo en esta situación, no quiero estropearlo tomando una decisión impulsiva.
Ella misma había intentado impulsar una ley que prohibiera la poligamia para toda la población, pero sus intentos habían sido infructuosos. Si bien era una práctica que había estado olvidada durante los últimos tiempos, había regresado con cierta fuerza durante las últimas décadas, sobre todo en las clases más altas, los empresarios, políticos y altos militares. Tendría que mantenerse cerca de aquel joven, para saber lo que haría en el futuro, además de que quería echar un ojo a las jóvenes de las que le había hablado, aunque su sobrina no estuviera entre ellas, quería comprobar que lo hicieran de manera voluntaria, pues el único logro que había obtenido durante su legislación con respecto de los matrimonios, fue una ley en contra de los matrimonios forzosos. Aunque ella sabía muy bien, que aun se hacía en las familias nobles, ella no se rendiría en su propósito. Su poder político no había sido suficiente como para poder prohibir la compra venta de las jóvenes sangre pura, en las antiguas familias, esperaba que en los próximos años poder dar un fuerte golpe a esas barbáricas tradiciones.
Mientras continuaban la visita guiada a las instalaciones, Harry recuerda otro asunto, uno bastante protocolario, y seguramente no con mucha importancia, pero dentro de la política, los protocolos y las formas son medulares. Había pensado poco en ese asunto, pero definitivamente no dejaría pasar una oportunidad como la que se le estaba presentando en ese momento.
—No se si se a enterado Madame Bones, pero durante los próximos días, tomare posesión de mi título y deberé ser admitido en el congreso, seguramente lo haremos todo el mismo día.
—Lord Black me lo había comentado.
—Por costumbre debo de ser acompañado por algunos congresistas, ¿quisiera saber si usted estaría dispuesta a acompañarme?
—Es un verdadero honor que me lo pida—la verdad es que ella no se lo había esperado, era una ceremonia pequeña, pero bastante importante, que era minuciosamente examinada por los demás—, supongo que también nos acompañara Lord Black.
—Es mi último familiar con vida, no me sentiría seguro si él no me acompañara, pero aparte de él no hay nadie más, por eso se lo pido a usted.
—Usualmente son tres los que acompañan al nuevo lord.
—Pienso escribirle al profesor Slughorn, se que él no tiene un lugar en el senado, pero es una figura pública con la suficiente relevancia como para funcionar.
—Una curiosa selección, pero creo que va a funcionar, la mayoría del congreso le debe al menos un favor, muchos estarán contestos por tu decisión, sobre todo personas que no lo estarán porque Lord Black y yo te acompañemos.
—Soy el nuevo, y no pienso enfrascarme en guerras innecesarias.
Ese tipo de comentarios eran los que hacía que las personas que hablaran con él se fueran confundidas con respecto a la opinión que tenían sobre él. Para una mente menos aguda que la de ella, hubiera pasado por una persona indecisa o incluso ambiciosa, pero ella veía que era una simple cortina de humo, era una persona mucho mas astuta y nada de lo que decía era simplemente al azar, de lo que aun no estaba tan segura era cual de todas las caras posibles fuera la verdadera. Era descendiente de algunas de las personas que mas había respetado, como lo habían sido el antiguo Lord Potter, además de ser hijo del siempre progresista James Potter, pero él se había criado casi solo, yendo de una casa a otra, sin una buena supervisión. Lo que tendría que hacer era permanecer cerca para poder ver como se desarrollaba cuando adquiriera experiencia en lo que es un verdadero gobierno, los juegos escolares habían terminado.
—Es una estrategia muy prudente—concuerda con el.
—No pienso entrar al congreso con la lanza en ristre, tengo objetivos muy claros para el gobierno, y si bien creo que voy a terminar enfrentándome a mas de una de las facciones ya existentes, no pienso buscar peleas innecesarias.
— ¿Qué le parece si hablamos de sus planes? —con curiosidad.
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Fue la señora Granger la que decidió hacer algo al respecto con Layla Miller, ella simplemente no podía aceptar que la niña viviera en el bosque. Inicio poco a poco con el acercamiento a la pequeña. Ella ya sabía que su hija la había adoptado como una especie de hermana menor, así que intento poco a poco que pasara al menos algunas noches en la casa que les había ofrecido el jefe de su hija.
El acercamiento con el señor Granger había sido mucho más directo, pues el había insistido en querer saber quiénes eran los padres de la pequeña y en donde vivían. Al ver que esto solamente servía para alejarla, así que le pidió que dejara de interrogarla, que cuando estuviera lista ella misma les diría que es lo que le había pasado.
—No me gusta, es peligroso para ella y para nosotros.
—Tengo un buen presentimiento—le contesto s mujer.
—Como prefieras, pero solo hasta que inicie el próximo curso escolar, para entonces debemos de haber averiguado de donde proviene—sabiendo que casi nunca le habían fallado esos presentimientos a su esposa, de hecho no podía recordar una sola ocasión en la cual le fallaran.
—Es una buena chica, no te arrepentirás.
—Lo que no entiendo es porque te llamo tanto la atención.
—Creo que por Julieth. Nuestras dos hijas son muy diferentes, Hermione siempre a sido muy independiente, incluso cuando se fue al colegio, y solo regresaba unos meses al año estaba convertida en una persona diferente, mientras que nuestra Julieth siempre a quería tener personas a las cuales cuidar.
Una de las cualidades que más admiraba de su esposa era la capacidad de ver la imagen completa de las cosas. El siempre había sido un hombre centrado y práctico, que había empezado a trabajar mucho antes de haber terminado sus estudios, no tenia tiempo como para distraerse en las cosas que él no podía ver. Mientras que ella, aunque olvidaba continuamente los detalles más específicos y prácticos, podía ver a simple vista la naturaleza de las personas. Fue esa misma capacidad la que había hecho que terminaran en ese lugar, lo cual hasta el momento parecía ser la mejor decisión que hubieran podido tomar. El lugar era muy tranquilo, a diferencia de Londres que durante los últimos años se había convertido en una ciudad con una sobre población asombrosa, muy por encima de la capacidad de la misma, lo cual había creado un ambiente de violencia que no había tenido desde los tiempos de la antigüedad. De hecho encontrar pequeños pueblos como en el que estaban viviendo en esos momentos era cada vez más difícil, era como si fuera protegido del caos del mundo moderno.
—El que sepa cosas, no quiere decir que lo entienda todo—le dice Layla a Julieth durante la noche, mientras terminaban de ver un noticiero. Algo que no era muy del gusto de la más pequeña pero que la mayor rara vez se perdía—, ¿Por qué las cosas están como están?
—No es fácil de explicar—intentando encontrar la explicación más simple, pero a la vez lo suficientemente completa—, cuando mis padres eran jóvenes en todo el mundo vivían aproximadamente unos siete mil millones de personas, pero ahora ya hemos superado los diez mil millones.
—Comprendo.
—Según algunos expertos el límite que tiene nuestro planeta son los catorce mil—le dice con un aire de erudición que compartía con su hermana mayor.
—Comprendo.
— ¿Ustedes los magos también tienen este problema?
— ¿Crees que soy una maga?—le contesta con otra pregunta, aunque no era necesario pues ella sabia cosas.
—No es algo difícil de adivinar ¿no crees? Sobre todo después del tour que me diste por el portal al mundo mágico.
—En ningún momento he intentado ocultar mi conexión con el mundo mágico.
— ¿Entonces si eres una maga?
—No lo sé.
—La chica que sabe cosas, no sabe que es—en tono de broma, por la frase que siempre usaba cuando se presentaba.
—No sé si tenga la suficiente magia como para volverme una hechicera, no todos lo logramos, y eso tú lo sabes.
Claro que ella lo sabía, no había habido necesidad de que se lo explicaran, su mera observación había sido suficiente para entender más o menos como funcionaba la magia, al menos en los nacido muggles (un nombre que había escuchado de su propia hermana, cuando le intentaba explicar cómo era su colegio). Por lo que había averiguado existía un pequeño porcentaje, que tenían cierta cantidad de poder mágico, pero que no era suficiente como para convertirse en un hechicero, ella tenía la fuerte sospecha que ella misma formaba parte de ese pequeño grupo. La primera que había mostrado poderes mágicos había sido su hermana, desde que eran pequeñas Julieth había notado que sucedían cosas extrañas alrededor de su hermana, las cosas se caían o se rompían cuando se enfadaba, o la luz eléctrica sufría sobre cargas cuando se reía a carcajadas. Pero eso no pasaba con ella.
Cuando cumplió once años ella también espero recibir una carta del colegio de hechiceros, su decepción al no recibir dicha misiva la tuvo deprimida casi todo el año. Pero gracias a la comprensión de sus padres y porque no decirlo, también a su fuerza interna, logro superar el problema con un renovado gusto por la vida. Pero aun así se dio cuenta que ella tampoco era totalmente muggle, no es que pudiera hacer algo, sino que podía ver cosas que los demás no podían, de ese modo había podido averiguar cuál era el ave que sería capaz de llevar una carta hasta el mundo mágico. En realidad ella no le había dado mucha importancia a dicho don, pero desde que había llegado a aquel pueblo había regresado con más fuerza que la que tenía antes. Después de haber sabido como diferenciar de un ave normal con otra que fuera capaz de llevar una carta al mundo mágico, lo que realmente le impresiono fue cuando vio a su hermana y a su novio. Fueron imágenes vagas, pero estaba segura de que si los volverá a ver le sería mucho más claro. Era como ver de esas imágenes de holograma que a veces ponen en las libretas, a él era como si en momentos se sobrepusieran dos imágenes, la del joven bien parecido que había conocido, y la de un vagabundo al borde de la muerte, mientras que la de su hermana era aun más complicada pues eran tres imágenes, la de una mujer con el cabello arrancado a jirones y en los huesos, y la de una joven normal, con ropa bastante conservadora, dicha imagen era la que sus padres habían podido ver, pero también había una tercera, la cual era una versión para adultos de la misma, como si se hubiera vestido en una tienda XXX. Julieth no terminaba de comprender como era que esto funcionaba, pero continuaba aprendiendo poco a poco. Fue gracias a este curioso don que pudo ver que su pequeña amiga Layla Miller no era como las demás niñas. Como si su comportamiento no hubiera sido suficiente.
Layla por su parte se encontraba con emociones encontradas por la situación que estaba viviendo. El lado positivo es que había conocido a los Granger, lo más parecido a una familia que nunca hubiera tenido. Pero a la vez se sentía bastante culpable porque sabía que los había manipulado, se había colocado en el lugar y el momento indicado para poder ser aceptada. Ella se consideraba una buena persona, pero le había tocado hacer cosas muy malas, y sentía que su alma se estaba perdiendo poco a poco, como si el hecho que lo hubiera hecho en defensa propia estuviera dejando de protegerla. Cuando escapo del lugar en el que la habían criado en esta realidad, tuvo la necesidad de tomar tres vidas, eran personas sin ningún sentimiento que la habían maltratado y usado desde que tenía memoria, pero eso no quitaba que fueran personas. Y hace solo unos días había vuelto a matar, a uno de los hombres que habían enviado a buscarla. No había sido hasta horas después que se dio cuenta cabalmente lo que había hecho, mato a otra persona que ni siquiera había tenido oportunidad de defenderse. Claro que comprendía que si no lo hubiera hecho, ella ahora mismo estaría siendo lobotomizada, mientras que los Granger hubieran sido asesinados para no dejar cabos sueltos que pudieran empezar a hacer preguntas incomodas.
Ni siquiera Layla comprendía cabalmente sus poderes, pues nunca había explorado sus propios límites, debido a que temía con lo que se podría encontrar.
— ¿Qué haces en este lugar? —le había preguntado Julieth.
—Espero.
— ¿Qué?
—Pues espero a Harry Potter.
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Cuando las personas terminaban el tratamiento en la clínica de los Potter-Weasley, eran llevados por alguna enfermera a habitaciones privadas aun dentro de los capullos o sarcófagos, en dichas habitaciones se les dejaba solas para que cuando despertaran inspeccionaran a fondo la transformación de su cuerpo. Como eran llevadas a las habitaciones de hotel en las que se habían registrado, tenían a su disposición las ropas que el paciente hubiera preparado con anterioridad para su nueva apariencia. Dichas habitaciones también contaban con un espejo de cuerpo entero, en el cual pudieran observar el cambio. Todo esto se hacía para que el cambio sea lo menos traumático posible. Aunque en realidad habían hecho pocos cambios totales de cuerpo, sobre todo por lo costoso que resultaba, descubrieron que era mejor que tuvieran algunas horas a solas para conocer sus nuevos cuerpos, y acostumbrarse a ellos.
Ginebra y Pansy despertaron casi al mismo tiempo, ambas habitaciones se encontraban en el último piso, en donde estaban las mejores habitaciones del hotel. Cuando Ginny salió de su sarcófago, se sintió tremendamente desorientada, no comprendía cuanto tiempo había pasado desde que había entrado a esa cosa, sabía que habían sido horas, pero para ella podrían haber pasado días o solo unos minutos, no había soñado, pues le habían administrado una poción para no soñar, eso evitaría el estrés durante el confinamiento. Después de dar unos cuantos pasos, se dio cuenta que estaba en una habitación y que alguien había subido su equipaje. No fue sino hasta que se encontró con el gran espejo que se dio cuenta que estaba desnuda, por un momento pensó que era otra persona, pero pronto se reconoció. Su cabello se había alargado y se veía mucho mas brilloso que nunca, parecía que acababa de salir de un salón de belleza, su cuerpo también había cambiado. No es como si antes hubiera sido fea, sino que ahora los desperfectos que ella consideraba tener ahora habían desaparecido, la figura de niño escuálido había quedado en el pasado, ahora tenía curvas en los lugares adecuados, nada exagerado sino de un modo armonioso que le había encantado. Ahora se daba cuenta que su ropa ya no le iba a quedar. Pero por suerte una de las enfermeras le había dejado un traje deportivo de su tamaño, de color gris oscuro, con el escudo de la empresa.
Mientras esto sucedía en la habitación de al lado, Pansy despertaba. Al igual que su vecina se sintió muy confundida, por un momento no supo en donde se encontraba, hasta que recordó la operación que había tenido. En comparación con Ginebra, ella tardo menos tiempo en tranquilizarse y ver en lo que se había convertido, pero la impresión fue más grande, al igual que los cambios. Curiosamente lo primero que noto es que se mantenía caminando en las puntas de los pies y que si intentaba caminar normalmente sentía una gran incomodidad, luego de entender a que se debía se observo a si misma en el espejo en la pared. A pesar de ser una persona muy poco expresiva esta vez ciertamente mostro sorpresa, de su cuerpo había desaparecido todo rastro de bello corporal (obviamente exceptuando su cabello, cejas y pestañas). Esos no fueron los únicos cambios que había tenido, los más dramáticos eran que habían desaparecido todas sus cicatrices. Mientras había sido propiedad de los Malfoys, había sufrido numerosos castigos físicos, normalmente Draco procuraba castigarla en zonas que cubría su ropa, para evitar preguntas incomodas, debido a esto había terminado con una buena colección de cicatrices y quemaduras, pero estas provenían de su cautiverio con Sophia Tudor. En cambio ahora tenía una piel completamente lisa.
Durante su cautiverio y posterior cambio de casa, casi la totalidad de sus pertenencias habían desaparecido de su antigua habitación. Durante el caos que hubo durante las elecciones, algunos alumnos aprovecharon para el pillaje en las demás habitaciones, así que ella se había quedado solamente con algunas posesiones personales sin valor económico, y un par de uniformes, todo lo demás había desaparecido. Antes de entrar a la sala de operaciones, había discutido de eso con Harry y Hermione.
—No puedes seguir con el uniforme—le dijo Harry cuando llegaron al hotel—, además de que tendrás que cambiarlos por unos de Gryffindor. Necesitas comprar cosas nuevas.
—No es necesario, escribiré a mi casa para que me envíen ropa—le contesta ecuánimemente.
—Aunque lo hicieras, tendrías que reemplazar tarde que temprano la ropa que perdiste en el colegio. Tómalo como un regalo de bienvenida a este bando.
—No quiero molestar—apenada.
—No siempre tenemos tiempo como para preocuparnos por este tipo de cosas. Yo tengo que quedarme con los gemelos, pero ustedes dos pueden ocuparse de comprar ropa.
—Yo ya tengo mucha—le dice Hermione—, pero ¿en serio nos vas a dar carta verde para poder gastar? —con sonrisa picara.
—Dentro de lo razonable—sonriendo—, de todas maneras tu eres mucho mas ahorradora que yo Hermione.
Cuando ambas se quedaron solas, salieron del hotel a la zona comercial, que a final de cuentas estaba muy cercas (esa había sido una de las razones por las que habían escogido ese lugar para el hotel y la clínica).Pero pronto Pansy se rindió de encontrar lo que estaba buscando.
— ¿No te gusta nada? —intrigada.
—No es eso, es que aquí no venden ropa como la tuya.
—Creo que no entiendo.
—Sabes muy bien a que me refiero.
—Claro que si, pero no se porque quieres ropa como la mía.
—Por la misma razón que uso un cinturón de castidad—con el volumen adecuado para que solo ella la escuchara—, si no lo hacemos así, esto no va a funcionar, tenemos que jugar bajo las mismas reglas.
—Si estás segura de esto, adelante, solo no digas que no te lo advertí.
La ropa que ella usaba llegaba al mundo mágico a través de contrabando desde el mundo muggle. Irónicamente se vendía en la zona donde se podían comprar las pociones oscuras. Era extraño como ese tipo de moda muggle se estaba extendiendo entre las hechiceras nocturnas.
En todo esto se encontraba meditando Pansy, mientras veía su nueva ropa. Cualquier cosa que se pusiera seria estrenada. La ropa interior que había escogido era de color negro y tan pequeña que resultaba ridícula. Por vestido usaría un pequeño tubo de tela color verde oscuro, algo muy Slytherin de su parte, ropa que complementaba con medias de red color negro y unos zapatos tan altos que en otro momento le hubieran parecido imposibles de usar, pero que ahora encontraba extrañamente cómodos. Ella no estaba muy segura de cómo lograría pasear por la calle con esas ropas, pero tampoco estaba dispuesta a echarse para atrás. La primera persona que se encontró al salir de su habitación fue curiosamente su compañera de operaciones, aunque ella no estaba enterada de que procedimientos había tenido la joven Weasley.
—Creo que no estoy adecuadamente vestida para la reunión—dice Ginny, con media sonrisa.
—No sabía que ya estabas aquí, Weasley—le dijo Pansy al reconocerla—, veo que ya pasaste por el "proceso", te ves realmente bien—en su tono serio característico.
—Gracias Parkinson, pero creo que en comparación, mis cambios son apenas mínimos—viéndola detenidamente.
— ¿Me veo muy diferente? —de pronto insegura.
—Se ve que eres tú, pero si estas muy diferente.
— ¿Le gustare? —seguramente la pregunta era más para sí misma que para su compañera.
—Si tiene sangre en las venas, estoy segura de que si—sin poder ocultar su desaprobación.
Ginebra está profundamente en contra de todo el asunto de la poligamia. De hecho estaba en contra también del modo en el que Harry había tomado posesión de Parkinson. Claro que desde que había recibido la información que Harry le había dado de la "otra" realidad, comprendía con mucha más cabalidad sus acciones, pero seguía sin gustarle.
—Tú no estás de acuerdo con lo que estamos haciendo—le dice Parkinson, mientras se dirigen al restaurante.
—Yo no soy quien para juzgarlos, Parkinson.
—Pero aun así no te gusta.
—Me ofende que las hijas sangre pura podamos ser vendidas como si nada—sacando por fin el problema que no había querido admitir.
—En comparación, las nacidas muggles, como Hermione, están mucho más protegidas por la ley que nosotras las sangres limpias. ¿Te han intentado comprar?
—Hasta donde sé, no, pero algunos de mis parientes le han recomendado a mi padre que vendiéndome podría salir de sus problemas económicos—enfadada— ¿Has escuchado como se casaron mis padres? —le pregunta de pronto.
—Rumores, me parece que tu padre la gano en algún tipo de competencia—intentando recordar—, ella proviene de una familia noble.
—Así es, fue poco después de que fallecieran mis abuelos, entonces el título de nobleza se lo dividieron entre mis dos tíos gemelos. Ellos eran amigos de mi padre, y en una noche que estaban jugando a las cartas terminaron apostando a mi madre.
—Comprendo porque te enfada todo este asunto, Weasley. ¿Alguna vez te a contado cómo se siente por eso? —expresando empatía.
—Muy poco—de pronto avergonzada por la actitud que estaba tomando—, la verdad es que estoy torciendo un poco la realidad, supongo que todos lo hacemos cuando estamos enfadados. Pues no te he mencionado que mis padres ya estaban enamorados, pero como mi padre no tenía ni un galeón encima no podía pedirles la mano a mis tíos. Quienes terminaron planeando todo para que el la ganara.
—Una historia muy romántica, no deberías olvidar ese contexto.
—No lo olvido, solo comprendo que mis padres tuvieron la suerte de ser la aguja dentro del pajar, solo una en un millón tienen la suerte que ellos tuvieron.
Claro que Parkinson lo comprendía, ella misma había conocido un lado muy oscuro cuando había sido posesión de los Malfoy, por eso comprendía la diferencia cardinal que tenía su nueva realidad.
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Después de las reuniones que habían tenido Harry y Ron ese día, regresaron al hotel ya de noche. Aunque Ron tenía desconfianza sobre las bebidas que pudieran servir, Harry le aseguro que eran muy buenas. Cuando aun estaban pidiendo la cena, llega Hermione, quien había estado hablando con los encargados de los tratamientos, sobre las reglas de seguridad en las operaciones.
— ¿Cómo les fue? —les pregunta sentándose a lado de Harry.
—Mucho mejor de lo esperado.
—Aunque no están produciendo dinero—comenta Ron.
— ¿Cómo que no produce dinero? —dice escandalizada. A final de cuentas ella era la encargada de las finanzas.
—Y me lo dice la que se gasto una fortuna en ropa hace apenas dos días—dice con sarcasmo.
—Es diferente, tienes dos prometidas que terminaran siendo tus esposas, deberías acostumbrarte a eso. Pero tener un negocio que no produce dinero es algo muy diferente.
—La razón por la que compre ese canal no fue por el dinero que generen. Aunque en unos años estoy seguro que me darán unas grandes ganancias que compensaran de lejos lo que ahora estoy gastando, pero no fue esa razón por la que lleve a cabo este negocio, sino porque quiero un buen medio para comunicar la información.
Harry termino necesitando casi media hora para convencer a la joven sobre sus propósitos y medios. Tiempo en el cual Ron había preferido concentrarse en cosas mucho más interesantes, como lo eran la comida y la bebida.
—Entonces será Madame Bones, quien te acompañara—dice Hermione.
—Ella es la única que a aceptado, también se lo he pedido a Sirius y al profesor Slughorn, pero ellos aun no me han contestado.
—Estoy segura de que aceptaran, les conviene hacerlo, pero me intriga tu decisión ¿Por qué no se lo pediste a Lady Longbottom?, ella también tiene voto.
—Si Neville ya hubiera tomado posesión de su titulo, sería diferente, pero ella tiene fama de ser una incondicional de Lord Dumbledore, y eso no es lo que estoy buscando.
—Además de que el rango de los Longbottom es muy bajo en comparación de los Bones, no se diga de los Potter y los Black.
La persona que había interrumpido la conversación había sido Pansy, quien acompañada por Ginebra, habían llegado al restaurante del hotel.
—Esa también es una razón válida, pero no fue la más importante para mi decisión—asegura Harry.
Aunque Harry no expreso ningún gesto ni aspaviento, su mirada se quedo fijamente puesta en Pansy, era obvio que estaba por demás asombrado por la nueva apariencia de la joven, y la verdad era que lo estaba a dos niveles muy diferentes, el primero y más obvio fue la atracción que sintió por Pansy, el no era un hombre de mucho arrebatos, pero en ese caso no pudo negarlo, el segundo nivel fue cierto enfado, pues se dio cuenta que entre sus dos prometidas había estado pasando cosas de las cueles él no estaba ni de lejos enterado, lo cual seguramente sería algo a lo que se debía acostumbrar pero que en este caso estaba teniendo resultados muy particulares. Tendría que hablar con ellas seriamente al respecto, no le estaba gustan la idea que él pensaba que Pansy estaba teniendo sobre él.
—Guau—dice Ron bastante impresionado—, se ven geniales, incluso lograron que Ginebra parezca una chica, realmente si que son buenos—dice bromeando.
Aunque todos rieron, Ginebra le dio un buen golpe en la cabeza a su hermano, pero de todas maneras estaba demasiado contenta con el resultado como para enfadarse realmente con Ron.
— ¿Cuánto tiempo permanecerán aquí? —les pregunta Ginny.
—Nosotros tenemos aun varias cosas que atender aquí—asegura Harry—¸en un par de días la ceremonia en el congreso, además de que quiero visitar a algunas personas, incluso quiero buscar una casa en la ciudad.
— ¿Para qué?
—Mi casa se encuentra en el mundo muggle, en un lugar más bien poco accesible, lo cual lo vuelve un lugar genial para seguridad y para descansar, pero es muy poco práctico si quiero ir al congreso. No voy a buscar algo grande ni nada por el estilo, sino algo cercano, en donde pueda tener reuniones en la ciudad.
—Creo que se podría llevar a cabo un portal que conectara ambos lugares—asegura Pansy—, eso lo volvería mucho mas practico.
— ¿Y ustedes? —Les pregunta Hermione—¿quieren quedarse unos días?
—Yo quiero ir a visitar a Cho—les dice Ron—, ella vive a las afueras de la ciudad, aparte de eso pienso vegetar el resto del verano.
—En lo personal, espero sacarle un poco más de provecho a mi verano que mi hermano—asegura Ginebra—, pero también tengo intención de buscar a Tonks.
—Si quieren se pueden quedar aquí—les asegura Harry—, aunque si nos vamos, sus hermanos no les darán los mismos privilegios.
—De eso estamos seguros, ese par no sueltan ni una moneda así como así, solo le dan a nuestros padres, creo que serian capases de cobrarnos todo lo anterior—les dice Ginebra.
—Entonces quédense a disfrutar un poco de la ciudad, además de lo que les aseguro puede ofrecerles este hotel.
La reunión fue agradable para ellos, pero después de un rato prefirieron irse a dormir, pero antes, Ron aun tenía una pregunta para Harry.
— ¿Qué vamos a hacer con lo de Neville? —sin que los demás los escucharan.
—No lo sé, no se me ocurre nada.
—Vamos, tú eres el de los planes inteligentes.
—Escucho ideas, esto es mucho más complicado que pelear por una torre—le dice Harry enfadado—, pensémoslo con cuidado Ron, esto no es para nada simple.
—Requerimos un gran plan, nuestros amigos nos necesitan.
—Lo sé, pero creo que esta es una de esas situaciones de escoger entre perder y perder.
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Al día siguiente los jóvenes Weasley salieron temprano del hotel. Aunque con diferentes direcciones. Ron tomo rumbo a buscar la casa de los Chang en su vehículo, mientras que Ginebra se fue en uno de los carruajes del hotel a casa de los Tonks, que se encontraba en una zona muy diferente de la ciudad. Pues mientras los Chang vivían en una de las zonas más opulentas, lejos del barullo de la ciudad, los Tonks tenían una pequeña casa en un barrio de trabajadores, mucho más cerca de sus centros de trabajo.
Mientras los Weasley se dirigen a buscar a sus respectivas parejas, Harry y sus dos prometidas se dirigen a casa de una de ellas. La antigua casa de los Parkinson había sido vendida para sustentar a la familia, después del fallecimiento de la cabeza de familia. Desde entonces habían estado viviendo en un departamento de renta. Pansy estaba temiendo que cuando Harry viera la pobreza del título que había adquirido prefiriera deshacerse de ella. Harry no tuvo necesidad de explorar la mente de la joven para darse cuenta de su inseguridad, tendría que hacer algo para corregir esa sensación de indefensión que estaba demostrando su compañera.
El viaje lo hicieron en la motocicleta de Harry, para disgusto de Hermione, pues nunca le han gustado ese tipo de vehículo.
—Esto no es practico—le aseguro Hermione al bajarse de la motocicleta, acomodando su corto vestido, ella había ido sentada de lado, atrás de Harry, mientras que Pansy viajo en el sidecar—ya somos tres, y tarde que temprano seremos más.
—Conseguiré un auto, no te preocupes—le asegura Harry, guardando los tres cascos—, de diferentes tamaños, pero esta seguirá siendo mi favorita.
—Hombres—exasperada.
Las bromas hacían que toda la situación fuera mucho más fácil para los tres, sobre todo para Pansy, que no estaba acostumbraba a una convivencia tan relajada como la que Harry y Hermione tenían normalmente. Incluso logro que durante unos pocos momentos olvidara su nerviosismo, por la que ella pensaba seria una minuciosa inspección a su familia, que seguramente terminaría en un rechazo inmediato, lo cual arrojaría a su familia al ojo del huracán.
El edificio en que se encontraba el departamento que habían conseguido los Parkinson ya había visto sus mejores tiempos unas cuantas décadas antes. Cuando los tres jóvenes llegan al último piso de dicho edificio son recibidos por la hermana menor de Pansy, quien vistiendo su mejor vestido se había encontrado esperando para escoltarlos al interior. La jovencita debía de tener unos diez años, probablemente el próximo año a ella le tocaría entrar al colegio. Se veía fácilmente que era hermana de Pansy, pues tenía un gran parecido con su hermana, la misma piel pálida y una larga cabellera negra como las plumas de un cuervo, se le podía ver igual de nerviosa que su hermana. Después de ser presentada los acompaña a la sala. Harry y Hermione se sorprendieron de lo bien decorado y conservado que se encontraba el lugar, era obvio que si bien su situación económica había cambiado totalmente, la señora Parkinson no estaba dispuesta a cambiar el modo en que vivía ella y su familia, aunque fuera en un lugar mucho pequeño. En la sala los estaban esperando la señora Parkinson y el hermano menor, quien debía de tener a lo sumo unos siete años. A Harry le llamo la atención lo parecidas que eran las tres mujeres, era como ver pasado, presente y futuro. Era obvio que la señora había sido tan bella como si hija, pero si bien aún conservaba su belleza tardía, los años en realidad no la habían tratado muy bien, seguramente más aun después de la muerte de su esposo, el estrés y el dolos le habían traído arrugas al rostro y canas a su cabellera, sin olvidar la enfermedad pulmonar que Pansy les había comentado padecía su madre, pero ese día en particular se encontraba de pie sin mostrar la mas mínima debilidad, no estaba dispuesta a pasar vergüenza enfrente del nuevo cabeza de familia, se había vestido con su vestido más elegante, el cual seguramente también había pasado su mejor tiempo.
—Es un honor conocerlo, lord Potter—le saluda haciendo una reverencia, casi como si estuviera conociendo a su rey.
—Un gusto conocerla señora Parkinson—con una inclinación de cabeza en respuesta a la reverencia de la mujer y del niño, quienes se levantaron rápidamente.
La señora Parkinson no sabia que pensar en esos momentos, pues los jóvenes que había recibido no eran para nada lo que ella había esperado. Seguramente se hubiera imaginado a Harry como otro Draco solo que con el cabello negro. Pero no había sido así, lejos de las elegantes ropas que se había esperado, y de la mirada arrogante que era típica en ese tipo de situaciones, se había encontrado con un joven vestido con ropa muggle muy sencilla y con la mirada de un hombre honesto. A los más jóvenes lo que más les había impresionado era la apariencia de su hermana, quien en un diminuto vestido negro se veía impresionante.
—Mi hija me había informado de su visita, mi señor, y he preparado un informe sobre las propiedades de los Parkinson—le contestas la señora Parkinson con un tono muy profesional, sentada enfrente de Harry, mientras que sus dos hijos menores permanecían de pie atrás de ella.
Mientras Harry empieza a leer el informe los demás presentes guardaron un silencio bastante incomodo. La verdad era que Harry estaba prestando muy poca atención al informe, pues lo que realmente le interesaba era las personas que se encontraban en la sala.
Desde que Harry había llegado a aquella realidad su habilidad para la legeremancia había avanzado a pasos agigantados, controlaba habilidades que otro hechicero hubiera necesitado una vida entera para aprender, esa era su mayor habilidad como hechicero omega. En este tipo de situación esta habilidad le daba una gran ventaja. Pudo sondear sin que nadie se diera cuenta a los presentes, exceptuado a Hermione, pues el sabia que ella si se hubiera dado cuenta.
Con solo ver la expresión en el rostro de Harry, Hermione se daba cuenta que el joven estaba planeando algo, solo que hubiera preferido que le dijera antes sus intenciones. Pero en realidad sabía que seguramente no había tenido nada planeado sino que ahora mismo estaba improvisando.
Harry estaba muy satisfecho por lo que estaba viendo en las mentes de esa familia. En general eran buenas personas que les había tocado vivir tiempos difíciles. Pudo ver lo realmente mal que se sentía aquella mujer, y del esfuerzo que estaba haciendo para no demostrar su debilidad, era una mujer valiosa que pensaba que estaba haciendo lo último que podía para darles un futuro a sus hijos. Realmente sentía un compromiso de lealtad hacia Lord Potter, pero temía no tener nada con que pagar la protección que le habían ofrecido. Mientras que los niños sentían un inmenso amor por su madre, un sentimiento que todos compartían y que parecía indestructible, pero también sentían culpabilidad por lo que le había pasado a su hermana mayor y una gran impotencia por no poder ayudar por su corta edad. Además la joven hermana sentía cierto temor por terminar siendo ella misma vendida a algún viejo sangre pura.
—Veo que aun poseen varias propiedades, ¿Por qué viven aquí?
—Son propiedades agrícolas, no muy grandes, pero que producen buenos beneficios, la mayor parte han sido decomisadas para pagar tributo a los Malfoy, la pequeña cantidad que sobra solo nos permite vivir aquí. Pero como le digo, de todas maneras no producen mucho.
—Comprendo, ¿Cuánto tributo pagaban?
—El noventa por ciento del producto bruto.
— ¿Saben lo que he estado haciendo?
—Explorando nuestras mentes—contesta la señora Parkinson.
Aunque a Harry no le sorprendió que se hubiera dado cuenta a los demás les sorprendió el mismo hecho de que hubieran estado siendo examinados.
— ¿Lo noto?
—No, solo lo imagine.
—Me alegra, pues hubiera sido un tanto vergonzoso explicarlo.
—Lord Potter ¿Qué será de nosotros?
Los nervios por fin habían traicionado a la hermana menor de Pansy. Su madre realmente había querido preguntar sobre el teme pero realmente le atemorizaba mucho la respuesta que le pudiera dar el joven.
—Muy buena pregunta. ¿Anne, verdad? —claro que recordaba el nombre pero era parte del papel.
—Así es, mi señor.
—Primero quiero hacerles algunas preguntas. Dígame Lady Parkinson, ¿usted está de acuerdo con el trato con el que llegue con su hija.
—Si mi señor, estoy de acuerdo en formar parte de las líneas de los Potter.
— ¿Se da cuenta que estará cambiando totalmente de bando en el mundo mágico?
—Lo hago mi señor, aunque esos tiempo ya se han olvidado, nuestra familia dio grandes guerreros en el pasado, que sirvieron a grandes reyes, con valor y honor. La guerra no es algo que nos sea desconocido.
—Se que me está diciendo la verdad. En ese caso les diré que es lo que vamos a hacer. En cuanto a Pansy, ella permanecerá conmigo, según los títulos, como mi propiedad, y como mi segunda esposa.
—Eso es un honor—le contesto—, es un estatus mucho más alto que el hubiera alcanzado con los Malfoy.
—Supongo, pero eso no es exactamente lo que estoy explicando, aun no sé como llevaremos a cabo el asunto familiar, pero ya lo descubriremos en privado, lo que quiero explicarles es que permanecerá como mi aliada y será respetada como persona independiente no como mi esclava—les explica con sinceridad.
A Hermione se le torció un poco la boca en una sonrisa misteriosa, pero nadie la noto.
—En cuanto al tributo, será dividido, el veinte por ciento será depositado en mis cuentas, el cuarenta por ciento será depositado en un fideicomiso a nombre de sus hijos menores, el cual podrán recibir cuando sean mayores de edad. Mientras que el otro cuarenta podrá ser usado por ustedes para mantenerse.
—Eso es muy generoso, mi señor—dice la señora Parkinson muy impresionada.
—Usted debe ser internada hoy mismo en el hospital, su opinión no me interesa mucho en este asunto, quiero que se recupere. Cuando sepan en el hospital, que yo la estoy no creo que pongan ninguna objeción para que sus hijos menores permanezcan con usted.
— ¿Se me dará una misión? —intrigada por el empeño que le puso a su salud.
—De hecho si—con media sonrisa—, mi carrera política apenas está iniciando, y para sacarle el mayor provecho necesito un centro de reuniones aquí en la ciudad, un lugar en donde ofrecer cenas y fiestas para las personas con las que necesite negociar.
—Lo comprendo mi señor, yo misma he atendido reuniones de ese estilo, cuando mi esposo aun vivía.
—Lo sé, pero ni yo ni las jóvenes que me acompañan tendrán tiempo para atender un lugar así, usted sabe que se necesita un mantenimiento casi permanente para poder dar la impresión adecuada, y no solo eso necesito a una anfitriona de primer nivel, y creo que es el trabajo ideal para usted.
—Pero…
—Seamos sinceros, véame bien, yo tengo el refinamiento de una rebanada de pizza, mientras que usted, con todo el respeto que merece, es una dama de pies a cabeza. Pienso comprar un lugar en los próximos días, cuando usted se recupere podrá mudarse en compañía de sus hijos. Además pienso que sería una gran guardiana para el lugar, pues pienso colocar un portal que la comunique con mi propia casa.
—Seria un verdadero honor cumplir con su encomienda—volviendo al asunto de las reverencias, solo que ahora nerviosa por otro motivo, por el de la alegría.
—Mientras mantenga el lugar tan bien como este, no creo que tengamos problemas, de hecho creo que podríamos organizar para que tuviéramos nosotros un piso privado en esa casa, para que ustedes sientan que realmente es su casa—se levanta de su asiento para ayudar a la mujer a levantarse—, además mientras no esté nadie más presente, lo mejor es que me llame Harry, siento que cuando me llama "mi señor", o "lord Potter", mi abuelo saldrá de detrás de mi—de buen humor.
—Eso sería una gran falta de respeto.
—A mi no me importa, ustedes de ahora en adelante son mis aliados, y espero un día llamarlos mis amigos también. De ahora en adelante usted será una de las caras públicas de mi organización, espero mucho de usted.
—No lo defraudare, mi señor… digo Harry.
Pansy estaba que casi se elevaba del suelo del alivio y la alegría que estaba sintiendo, había estado sintiendo tanto pesar durante los últimos años, que parecía que hubiera perdido treinta kilos. Ni siquiera lo pensó, mucho menos medito, fue solo un impulso, pero uno muy intento y que provino de su lo más profundo de su ser, cuando se arrojo a los brazos de Harry y le robo un beso en la boca. Fue solo un instante, pero sintió una corriente eléctrica que atravesó todo su cuerpo, no fue sino hasta que se separo que se dio cuenta a cabalidad lo que había hecho, primero miro a Harry, luego a Hermione, y por último a su madre, los tres tenían expresiones diferentes. Harry demostraba primera un gran asombro, pues ciertamente no se lo esperaba, pero sabía que a él le había gustado, lo había sentido. Aunque había pensado que vería una gran ira en Hermione, lo que vio fue extrañeza, mientras tocaba sus propios labios, algo había sucedió, y era algo que ella no entendía. Por ultimo su madre, le dirigió una mirada esperanzada, Pansy sabía bien, que no era por ambición si no por un verdadero deseo de que fueran felices.
—Perdón, eso fue muy inapropiado—dice Pansy totalmente roja, intentando recuperar la compostura.
—Ya hablaremos después—dice Harry también regresando a la realidad—, aun falta hablar sobre ustedes dos—refiriéndose a los hermanos de Pansy—, lo primero es decirte a ti Anne, que no te voy a poner en venta, ni nada parecido a esas pesadillas que has tenido. El próximo año entraras al colegio, y espero que te esfuerces en tus estudios, cuando te gradúes veremos si obtienes un lugar en nuestra organización. Lo mismo para ti pequeño, tu vida no cambiara gran cosa, solo que ahora yo también revisare sus calificaciones, cuando crezcan ya decidirán sus propios futuros.
Lo más que la señora Parkinson había esperado obtener de dicha reunión, era no perder la protección de una gran familia como los Potter, y ya siendo muy optimista una reducción en su tributo. Pero ahora se encontraba yendo al mejor hospital de la ciudad, en donde seria atendida por los mejores medi-magos, además de que cuando se recuperara tendría una misión importante a la cual dedicarse, además de ser una en la que ella sabía que podía hacer un buen trabajo. Además no solo era eso, sino que también había asegurado la educación de sus hijos, incluso un buen trabajo cuando crecieran. Su hija mayor aun tendría muchos problemas, pero pudo ver por un instante, que la joven podría llegar a ser muy feliz, solo podía desear que tuvieran la suficiente lucidez como para darse cuenta que podían llegar muy lejos si se mantenían juntos. Ella misma daría todo de sí para ayudarles y protegerles, pero para la felicidad familiar solo podían hacerlo ellos.
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NOTA DEL AUTOR: aquí estoy de regreso con un nuevo capítulo, iniciando las cosas fuera del colegio, lo cual será más importante de ahora en adelante, que lo que sucede en el colegio. Me han preguntado que están haciendo Layla y la hermana de Hermione, pero aun falta un poco de tiempo para que tengan realmente importancia, pro desde este capítulo se va viendo un poco de lo que van a hacer.
Como siempre les agradezco mucho sus comentarios, y espero que me dejen sus comentarios, sugerencias y quejas también.
