Los primeros en llegar a las tierras de los Potters, fueron los veteranos de las antiguas campañas de Charlus Potter, que en general formaban un grupo de ancianos exenticos, pero que a final de cuentas eran leales y sabían hacer lo necesario, o eso es lo que esperaba Lelio. Lo bueno es que la mayoría no había llegado solos, sino que habían traído con ellos a hijos o incluso nietos. Al final habían juntado un grupo de casi cien personas, quienes armadas irregularmente vigilaban al grupo que había llegado al lado del mundo mágico. Si bien casi todos ellos eran muggles, estaban bien enterados de la existencia de ambos mundos. No fue sino hasta dos días después de su llegada que Harry y sus compañeros llegaron a aquellas tierras.

—Reuní a cien personas—le explica Lelio después de saludar, mientras caminan al interior de la mansión—, puede que sean esclavos desnutridos, pero siguen siendo tres mil personas, y podía ser peligroso.

—Hiciste bien, Lelio, de hecho me parece que si necesitaban trabajo, ya lo han conseguido, realmente los voy a necesitar un tiempo.

Ninguno de los compañeros de Harry sabia a ciencia cierta qué es lo que el joven estaba planeando, ni mucho menos como lo iba a lograr, por eso se mantenían un poco apartados, escuchando con atención lo que estaba haciendo.

—Levantaron su campamento alrededor del lago—le explica Lelio mientras atravesaban el portal que había dentro de la mansión, se trataba de aquella puerta por la que una vez Hermione había intentado pasar, pero que se lo había impedido un fuerte choque eléctrico—, utilizaron sus barcazas para crear algunas estructuras básicas.

— ¿De que se alimentan? —le pregunta Harry.

—De la pesca básicamente, no se han atrevido a internarse en el bosque para cazar ni para cortar árboles, obviamente se los prohibían en el lugar del que provinieran, cualquiera que fuera ese lugar.

—Las tierras de Lord Malfoy, muy al norte, colindan con las tierras del lord oscuro.

—En lugar horrible—les comenta Pansy, quien hasta el momento había guardado silencio—, nieva la mayor parte del año, necesitan una asombrosa cantidad de esclavos para poder sacarles provecho a aquellas tierras.

—Supongo que por eso, desprenderse de esta cantidad de esclavos no fue demasiado para ellos. Lelio ¿sabes si tienen algún líder? —le pregunta observando con atención el campamento de los esclavos.

—Algunos ancianos, forman una especie de consejo, los respetan mucho.

— ¿Qué idioma hablan? —dice Harry.

—Por lo que pude averiguar, todos hablan el idioma antiguo, pero han intentado aprender la lengua común, seguramente la mitad de ellos lo hablan con fluidez, los demás lo entenderán.

—Yo no hablo el idioma antiguo, ¿tu lo hablas, Lelio?

—No—un poco avergonzado—, nunca me di el tiempo de aprenderlo.

—Necesito un intérprete de confianza, quiero hablar con sus ancianos, pero primero necesito alguien que entienda bien su lengua.

—No se me ocurre nada—encogiendo los hombros.

—Tengo una idea—dice Hermione.

—No me digas que tú lo hablas.

—Yo no tengo todas las respuestas. Pero recuerdo que durante tu ceremonia, buena parte fue hablada en el idioma antiguo.

—Hermione, yo solo lo memorice, realmente no soy capaz de hablarlo.

—A lo que me refiero, es que durante la ceremonia, Pansy la tradujo para mí.

—Eso no lo sabía, ¿estás lista para ayudarme con esto, Pansy? —voltea a ver a su nueva prometida.

—Estoy lista, mi señor.

Era un poco embarazoso que las chicas le llamaran así en público, y si bien por lo regular Hermione solo lo hacía en ocasiones oficiales, Pansy aun estaba poco acostumbrada al modo relajado de Harry de llevar las cosas. Estuvo a punto de decirle que "con un si es suficiente", pero lo último que quería era reprenderla en público.

—Entonces, que alguien por favor lleve nuestras cosas a las habitaciones, iremos a hablar directamente con ellos.

Al final quien se encargo de llevar los equipajes a las habitaciones, fue la esposa de Lelio. Mientras que los demás mantienen sus posiciones en las ruinas de la antigua ciudad que alguna vez había sido gobernada por los Potter durante la edad media.

—Pansy, los lideres, seguramente hablan la lengua común, pero quiero que estés atenta a cualquier cosa que digan en su lengua, para que me la traduzcas, así que no te alejes—le dice al oído mientras caminaban.

Harry no sabía cómo es que lo habían reconocido, pero mientras entraban al campamento todos se empezaron a hincar a su paso, por la expresión de sorpresa en el rostro de Lelio, supo que esto solo lo habían hecho con él.

—Que vengan los ancianos a hablar conmigo—les ordena.

La verdad es que Harry estaba lejos de sentirse cómodo dando ese tipo de órdenes, pero entendió que eso es lo que esperaban de él, y de momento tendría que cumplir con su papel. Cuando los ve llegar, le sorprende que aun se pudieran mover, era casi como ver tres cadáveres moviéndose, de lo delgados y cansados que se veían.

—Hermione, coloca un lugar en el cual podamos hablar—ordena con un tono ausente.

La chica sabía que su novio no estaba pasando un buen momento, el realmente odiaba comportarse de esa manera, pues iba en contra de todos los ideales que tenia, pero la única ayuda que le podía dar en esos momentos era cumplir su propio papel. El papel del liderazgo implicaba una soledad que no podía evitar. Para la reunión invoca una mesa de madera redonda de buen tamaño, además de algunas sillas del mismo material, obviamente la que usaría Harry era más ostentosa que las demás, otra cosa que no le gusto para nada al joven, pero que comprendió como algo necesario. Para terminar convoco una carpa sin paredes, para que los cubriera del sol, la cual era de color rojo oscuro y dorado los detalles, pero en lugar del escudo de Gryffindor, tenía el escudo del águila imperial.

—Siéntense—les dice de tono seco, después de sentarse en su "trono", mientras que sus prometidas permanecían de pie atrás de él, una de cada lado.

—Si mi señor—contestaron los tres ansíanos, bastante nerviosos por lo extraño de la situación.

—Saben quién soy ¿verdad?

—Usted es Lord Potter, gobernante de estas tierras.

—Así es, y ustedes y su pueblo fueron comprados a Lord Malfoy hace poco, y por eso estamos aquí.

Las preguntas que les empezó a hacer eran totalmente irrelevantes, pues en realidad lo que le interesaba era sondear sus mentes. Cada vez se estaba volviendo mejor en esa arte, lo que hacía casi imposible que alguien notara que para él era como leer un libro abierto.

— ¿Saben cómo llegaron al mundo mágico? —les pregunta, mientras continuaba su estudio a sus mentes.

—Nuestros antepasados provienen de diferentes partes del mundo muggle—hablando con la jerga de los magos—, pero me parece que los más antiguos llegaron durante una invasión en el mundo muggle, provenían de las tierras del norte, para conquistar las islas británicas, pero de algún modo se perdieron y llegaron al mundo mágico.

Por la información que pudo obtener de sus mentes, comprendió que sus antepasados habían sido vikingos, habían formado parte de una flota que casi había conquistado todo el norte de Europa, tal vez si no se hubieran perdido en el mundo mágico, hubieran conseguido su objetivo. Pero obviamente todo eso había quedado en el olvido, después de siglos de esclavitud ya no quedaba casi nada de aquellos guerreros. Aunque no todos eran vikingos, también había una buena cantidad que provenía del norte de África y de Europa oriental. Mientras él se concentraba en su labor leyendo sus mentes, el confiaba en que sus compañeras se encargaran de otras labores de observación, Hermione sería capaz de obtener información de las expresiones faciales de los presentes, mientras que Pansy escucharía con atención los murmullos que podían oírse de las personas que se encontrabas alrededor, y que él no podía comprender.

—Quiero que preparen un informe detallado, quiero saber cuántos hombres, mujeres y niños hay, nombres y los oficios respectivos que dominen. Lelio, asigna a algunos que los ayuden a redactar el documento.

—Me encargare—le contesta.

—Como se darán cuenta, mis tierras necesitan personas que la trabajen, lleva un par de siglos sin que nadie sembré nada, asique es lo más probable que vallan a hacer, pero aun no lo tengo muy claro, sobre todo porque no se dé que son capases, por eso necesito esa información. Espero que en un par de días me entreguen el informe, pero de todas maneras no creo que vaya a regresar sino hasta dentro de una semana más o menos, mientras tanto, no quiero que se acerquen a las ruinas, estoy seguro que una semana de descanso no les va a caer mal. Para comer pueden cazar en el bosque, pronto les daremos una mejor ayuda.

El lenguaje corporal de Harry mostraba cierto autoritarismo a las personas que estuvieron durante la reunión, la cual fácilmente había durado una hora. Cuando regresaron al mundo muggle, la mayor parte de la gente que Lelio había contratado seguía en el mundo mágico, empezando a organizar a aquella pequeña ciudad que estaba surgiendo al rededor de aquel lago.

— ¿Tenemos algún doctor? —pregunta Harry a Lelio.

—Algunos, y si hace falta podemos conseguir más.

—Bien, que preparen una instalación medica, quiero que empiecen a revisar a las personas, no quiero que se desencadene una epidemia. Que preparen una lista de todos los medicamentos que vallan a necesitar, y que se los den a Hermione para que les dé con que pagar.

— ¿De qué cuenta quieres que lo page? —le pregunta Hermione.

—Del tesoro que decomisamos a Tudor.

—Me encargare.

—Harry, ¿Qué piensas hacer con ellos? —por fin Lelio formula la pregunta que llevaba tiempo pensando, seguramente desde el momento en que los había visto llegar a aquel lugar.

—La verdad es que no lo sé—con sinceridad—, ahora hagan lo que les he dicho, yo estaré en mi oficina, y a menos que algo se esté quemando, no quiero que nadie me interrumpa—con tono seco.

Hermione nunca lo había visto dar órdenes tan cortantes a nadie, ni siquiera a ella, duro un buen rato dando instrucciones especificas a las personas que Lelio había contratado, también a sus amigos que los habían acompañado a aquel lugar.

Sus amigos veían como le caía el peso del mundo en los hombros del joven. Ese no era el momento adecuado para que hablaran con él, estaba demasiado enfadado y hasta decepcionado consigo mismo como para comportarse de manera civilizada.

—A mi no me dijo que hacer—les dice Ron a sus compañeras después de que ven a Harry entrar a su oficina.

—Creo que tardara unos días en tranquilizarse—dice Hermione, ya cuando se habían quedado los tres solos—, pues seguiremos más o menos como en la escuela, yo me encargare del dinero y tú te encargaras de que nadie lo mate. Las defensas de la casa son impresionantes, pero yo no soy la experta, esta es tu especialidad, así que porque no la revisas.

—Yo mientras ayudare con las traducciones—dice Pansy.

—Me parece bien. De momento nuestro jefe no necesita que lo molestemos con cosas que nosotros solos podemos arreglar, así que pongámonos a trabajar.

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La auror Tonks había pasado momentos muy difíciles durante su entrenamiento, y durante las misiones que había cumplido, había tenido que probar su valor y sus capacidades, pero se necesitaba una especie de valor muy particular para lo que estaba por hacer. Por suerte no estaba sola sino que a su lado estaba la joven que le había robado el corazón durante el último año, aunque no pudo evitar recordar que si no la hubiera conocido no estaría metida en aquel problema.

— ¿Revaluando nuestra relación? —le pregunta Ginebra, con media sonrisa.

—No, solo recapitulando mi vida, antes de enfrentar nuestro destino.

—No seas tan dramática.

— ¿No eras tú la que quería escapar por la ventana de mi cuarto, cuando mi madre nos descubrió?

—No son las mismas circunstancias—recordando como las había encontrado la señora Tonks.

Ginebra había hablado con su padre antes de regresar a casa, durante la conversación le había explicado que quería darles una noticia a el y a su madre, que era muy importante, pero que no quería que hubiera nadie más presente. Quería darles la noticia primero a sus padres, luego hablaría con sus hermanos.

—Hace años que no te veía Ninfadora—dice el señor Weasley después de saludar a ambas jóvenes.

—Prefiero que me llamen Tonks—con una gran sonrisa ocultaba la ira irracional que la embriagaba cada vez que alguien la llamaba por su nombre de pila.

—Entonces que sea Tonks, y dime como están tus padres.

—Muy bien, señor Weasley.

—No veo a tu padre desde que se retiro, supongo que se encontrara descansando.

—Así es, recuperando el tiempo con mi madre.

—Me alegra escuchar eso.

El señor Weasley vio rápidamente lo nerviosas que se encontraban las dos jóvenes, e intentaba con algo de plática trivial lograr que se sintieran mas cómodas, pero no lo estaba logrando muy bien que digamos.

— ¿Cómo han pasado sus vacaciones? —les pregunta la señora Weasley, después de servirles te en la sala.

—Han sido unos días muy agradables—le contesta su hija.

—Me alegro.

—Debo decir que la amistad de ambas me sorprendió—dice la señora Weasley sonriendo—, ni siquiera sabia que se conocieran.

—Nos habíamos visto cuando visitaba a Charlie, pero no nos habíamos hecho amigas sino hasta que volvimos a coincidir en el colegio.

—La vida da muchas vueltas—dice el señor Weasley, con sabiduría.

—No sabes cuánto—dice Ginny casi de modo automático, de lo cual rápidamente se arrepintió—, bueno de todas maneras, quise hablar con ustedes sin que estuvieran mis hermanos presentes porque quiero decirles algo muy importante para mí.

—Somos tus padres, Ginny, puedes decirnos lo que sea—preocupado.

—No sabes lo mucho que me agrada escuchar eso—le dice francamente agradecida—, primeramente les quiero decir que no es algo malo, sino todo lo contrario seguramente, el problema es que a muchas personas les puede parecer algo muy problemático.

—No te preocupes.

—Bueno, lo primero que tengo que decir es que estoy enamorada—les dice de golpe.

—Eso me parece muy bien—dice su madre, sin terminar de entender el secretismo de su hija—, ¿te corresponde?

—Ciertamente.

El señor Weasley estaba uniendo los puntos de lo que su hija estaba hablando, y empezó a comprender que es lo que estaba pasando, y le empezó a preocupar, porque su esposa no estaba entendiendo y ciertamente no se lo tomaría tan bien.

—Me alegro mucho por ti, querida, ¿nos lo presentaras pronto?

—Mucho antes de que lo esperas.

— ¿Vendrá hoy? —sin entender.

—No tiene ningún caso que siga dando vueltas. Les presento a mi novia, Ninfadora Tonks—resuelta.

La primera reacción de la señora Weasley fue una pequeña sonrisa, como si no creyera lo que había escuchado, pero al ver lo firme de la mirada de su hija se dio cuenta que no era ningún tipo de broma mala, sino que estaba muy convencida de lo que estaba diciendo. Su segunda reacción fue desvanecerse en el sillón, cayendo desmayada, fue gracias a su esposo que no termino en el suelo. Con ayuda de las muchachas la recuestan en uno de los sillones.

—Por Dios, Ginebra, no pudiste darle la noticia un poco mas suavemente—le reprende su padre.

—Lo hice lo mas suavemente que pude, debería de haber visto como se entero la señora Tonks—mientras busca un remedio para ayudar a su madre.

—No quiero saberlo.

— ¿Cómo crees que se lo tome cuando despierte?

—No te preocupes. Pero mejor salgan un poco, yo hablare con ella, luego saldré a buscarlas.

—Esperaremos afuera.

Las dos se veían nerviosas, pero era Ginebra quien parecía que en cualquier momento rompería en lágrimas, el señor Weasley y Tonks, sabían lo mucho que importaba su familia para ella, por eso su padre había preferido que salieran, porque cualquier cosa que dijera su esposa en un momento de arrebatamiento le dolería como un hierro candente.

— ¿Cómo te sientes, Molly? —le pregunta Arthur a su esposa cuando logro que recuperara el conocimiento.

—No lo sé, no sé qué pensar—sin poder salir de su sorpresa—, eso es lo último que me imagine.

—Eso no es cierto, ambos vimos las señales, solo que nunca fue el momento adecuado para hablar al respecto.

—Supongo que yo nunca me quise dar cuenta—recordando muchas cosas de su hija, que había preferido ignorar, se toma su tiempo para pensar con detalle sobre lo que estaba viviendo—, es muy difícil para una madre darse cuenta que su única hija, nunca tendrá hijos.

— ¿No crees que es un poco precipitado pensar eso?

—Nuestra hija es lesbiana—le recuerda.

—Lo sé, pero sentenciarlo así de pronto me parece un poco exagerado.

— ¿Crees que un día se levante y diga que es heterosexual? —con un poco de sarcasmo.

—Yo no lo sé, pero lo que si se es que esta muy decidida, y que la veo mucho mas entera de lo que la había visto durante los últimos dos años.

—Tienes razón.

—Además, tal vez nunca lleve un niño en el vientre, pero no es el único modo en el cual surgen las familias, tal vez puedan adoptar a un hijo, que definitivamente seria nuestro nieto. Aunque tal vez nos estamos adelantando un poco

—Tienes razón—recapacitando—, a ti siempre se te ha dado bien juzgar a las personas ¿Qué opinas de Tonks?

—Parece buena chica.

—Es varios años mayor que Ginny.

—Y yo soy varios años mayor que tú—le recuerda su esposo.

—Pero tú no fuiste mi maestro.

—Ciertamente, lo mejor sería hablar con ellas ¿no crees?

—Ciertamente.

—Solo no te vuelvas a desmayar ¿de acuerdo?

Cuando Arthur salió a buscar a las jóvenes, se dio cuenta de lo afectada que estaba su hija, pues tenía los ojos hinchados de aguantar el llanto, y ella casi nunca lloraba.

—Quisiera decir algo antes—interviene Tonks—, estoy segura que la noticia que les acabamos de dar es difícil de aceptar, pero quiero que sepan que realmente quiero a su hija, pueden pensar que somos muy jóvenes para decirlo con mucha convicción, pero para nosotras esta relación es realmente importante.

—Nos preocupa que tú hayas sido su profesora—le dice la señora Weasley.

—Solo fui su alumna un par de semanas, cuando vimos que existía la posibilidad de ser más que amigas, me cambie de clase, pues eso solo complicaría nuestra relación—se defiende Ginebra.

—Muy prudente de su parte—contesta su madre.

—Miren chicas, deben comprender que esto es complicado para nosotros—tal vez exagerando un poco, pues en realidad el se veía bastante relajado al respecto—, supongo que tardaremos un poco en hacernos a la idea, pero debes de saber que si así eres feliz, los dos te apoyaremos—de nuevo tal vez exagerando, pues su esposa no se veía del todo convencida.

Ambas jóvenes se veían mucho más relajadas ahora que ya se había roto el hielo, y que parecía que la mayoría de los problemas habían sido saldados.

— ¿Tus hermanos ya saben? —le pregunta Arthur

—Solo Ron, la vedad es que no se lo tomo muy bien, pero al final comprendió lo importante que es Tonks para mí.

—Estoy seguro que los demás se lo tomaran mejor, ¿y tus padres, Tonks? ¿Ya lo saben?

—Se los dijimos hace unos días.

—Pronto iremos a visitarlos, hace mucho que no veo a tu padre, fuimos muy buenos amigos.

—Eso le encantaría.

—En ese caso, bienvenida—dice antes de darle un gran abraso a la chica de pelo rosado.

Ginebra no podía estar más conmovida, el abraso de su padre a Tonks sello con broche de oro la reunión. Aparentemente su padre había visto el lado amable de todo, como era costumbre en el, en lugar de pensar que estaba perdiendo una hija, para él era recibir otra hija en la familia. La pelirroja sabía que su novia sabría cómo ganarse a su próxima familia política, seguramente la terminarían apreciando tanto como a Fleur.

—Cuando Bill trajo a Fleur, y cuando Fred trajo a Angelina, las recibimos con fiesta—dice la señora Weasley—, a ti te la debemos, pero pronto la haremos.

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La vida de Harry había estado tan plagada de sorpresas desde que había cumplido los once años, que las cosas que a otros les parecería extrañas, para el eran simplemente parte de otro día de trabajo. El había estado trabajando con la gente que su mayordomo había contratado para encargarse de todos los siervos que habían llegado a sus tierras. Esto realmente lo había trastornado, lo que el menos había querido en su vida era ser un tirano, pero ahora sus propios errores lo habían convertido en uno, por esto había decidido encerrarse en su oficina para pensar con tranquilidad que hacer con todas esas personas que ahora le pertenecían.

—Por fin nos conocemos Harry Potter—dice una niña de unos diez años que se encontraba sentada en su escritorio.

—Me parece que tú estás en ventaja, pues yo no sé quién eres—le contesta mientras se sienta en la cilla principal, puede que pareciera que estaba totalmente relajado, pero estaba alerta para cualquier peligro.

—Soy Layla Miller, y se cosas—se presenta.

—Muy interesante.

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La vida de Sophia Tudor se había torcido de una manera que ella no se había imaginado. En sus sueños se había visto a si misma convirtiéndose en una temible mortifago, se imaginaba como una nueva Lady Bellatrix, ella sentía que tenía el poder y el talento adecuado para llegar lejos. Pero la verdad es que había perdido, se había endeudado mucho más allá de lo que ella podía pagar. Su familia no había aprobado en ningún momento su campaña en Hogwarts, por eso se había encontrado en la necesidad de pedir prestado el dinero necesario para ganar las elecciones, incluso para comprar la lealtad de un ejército mercenario. En un principio fue el respeto a su apellido el cual le permitió que le fuera prestado el dinero, pero sus peticiones fueron subiendo y subiendo, fue entonces cuando los mortifagos respaldaron su deuda, al punto que al final compraron su deuda a los usureros con los que ella había estado tratando en un principio. Cuando ella se entero de que los mortifagos estaban respaldando su campaña, su orgullo creció hasta las nubes, pronto comprendió que los mortifagos no confiaban en su chico dorado, Draco Malfoy, ella misma se había dado cuenta que no tenía el talento suficiente para la misión que le habían encargado, seguramente era debido a que había crecido lejos de los dominios del lord oscuro. Pero ella había sido criada y entrenada en los dominios de los verdaderos hechiceros, por eso dominaba magia que él nunca comprendería. Aunque todo esto ahora importaba poco, pues al perder las elecciones no tuvo ningún modo de pagar todo el dinero que debía, y aun peor no solo le debía el dinero al mismísimo lord oscuro, sino que había fracaso en la misión que ella había jurado que lograría.

El castigo fue un verdadero infierno, pero había sobrevivido, fueron muchas las sesiones de crusios y de otras torturas, pero ese no era el castigo que ella mas había temido, pues fue dejada en manos de algunos de los monstruos que habían logrado escapar de la batalla de Hogwarts, quienes por dos días al menos, la utilizaron para satisfacer su propia lujuria, la ironía radicaba que ella había secuestrado a varias compañeras para una labor similar, y al final había sido ella la que termino en sus garras, por suerte no quedo embarazada de alguno de ellos. Pero casi un mes de estos castigos, fue asignada a otra nueva tarea. Aparentemente pensaron que si continuaban moriría, pero ellos no sabían su verdadera fuerza, aunque fingía que habían roto su mente, ella se mantenía consiente y con la visión clara. Al final la habían limpiado y sanado, para ser enviada al harem del señor oscuro, aunque no como concubina ni nada parecido, sino como una simple sirvienta.

El lord oscuro tenia al menos cincuenta esposas e innumerables concubinas, las cuales se reunían en los jardines de su castillo, un lugar tan hermoso como podía imaginar la mente humana, en donde dedicaban su vida a su propio ocio, mientras esperaban la llamada de su esposo y señor, había mujeres de todas las familias que lo seguían, incluso había un par de hermanas de Draco. Aunque en esos momentos ella hubiera dado todo por al menos ser una de las concubinas, aun no se rendía, tenía una ambición que no conocía ningún límite. Las esposas del lord, conspiraban entre ellas para beneficiar a sus propios hijos, pues mientras el lord no designara un heredero, continuarían matándose entre ellos, algo que en apariencia le divertía mucho a lord Voldemort.

Todas las mujeres del harem despreciaban a las sirvientas, las trataban despóticamente, pero esto era en muchos casos una fachada, todo esto lo hacían sobre todo cuando había otras esposas presentes, pero cuando no lo estaban, utilizaban a sus sirvientas como espías y negociadoras con el exterior del harem. Gracias a la astucia de Sophia, pronto se volvió un engranaje indispensable para esa política interna. Incluso empezó a generar una especie de negocio basado en el tráfico de cosas prohibidas del exterior al interior del castillo, con esto pronto dejo de hacer las labores más desagradables y se dedico a comprar y vender información entre las esposas.

Sus únicas labores de limpieza y que no podía abandonar fueron las de la habitación de la "muerte escarlata". Ninguna de las esposa se atrevía a hablarle, mucho menos a molestarla, pues era sabido que en alguna ocasión había matado a alguien que la contrariará. Las demás se jugaban el deber de limpiar sus habitaciones, obviamente la perdedora era la elegida. Por eso se gano muchos favores al ofrecerse como voluntaria para esa labor.

Las habitaciones de la mortal guerrera se encontraban estratégicamente cerca de la habitación del lord oscuro, no porque ella compartiera el lecho con el, sino porque ella era su guardaespaldas personal.

Solo el lord oscuro conocía su rostro, para todos los demás solo existía su mortal armadura, claro que existían muchos mitos alrededor de ella, muchos eran de la idea de que tenia horribles cicatrices en todo el cuerpo y que por eso se ocultaba detrás de esa armadura de cuerpo completo, pero también existían lo que decían que no era una humana, sino algún tipo de demonio que Lord Voldemort había encerrado en aquella armadura. Pero Sophia estaba a punto de averiguar el secreto detrás de aquella mascara. Lo que había hecho que ella buscara ese puesto de trabajo, era la enorme curiosidad que había surgido en ella desde el viaje que había hecho después de ser capturada.

La verdad era que el trabajo en esas habitaciones era poco, a diferencia de las demás esposas, ella tenía una decoración bastante espartana, sin casi ningún adorno ni mueble, incluso las cortinas habían desaparecido en algún momento. Tampoco tenía que lavarle la ropa, pues para su sorpresa ella no tenia ningún tipo de ropa, sus únicas posesiones eran armas, en las paredes y en estantes, tenia acomodadas, diversos tipos de espadas, hachas y lanzas, en un armario muy sencillo guardaba cuatro o cinco capas oscuras de diferentes tipos de piel, que usaba para pasar desapercibida entre la población. Ni siquiera tenía una cama en donde dormía, aparentemente descansaba colgándose a ella misma de unos ganchos en la pared.

La misteriosa mujer desaparecía continuamente, en misiones ordenadas por Lord Voldemort. En una de sus ausenticas una de las esposas la llamo a su habitación, lo cual era bastante extraño, pues i lo que hubiera querido era algún artículo o averiguar si ella conocía el secreto de alguna de sus enemigas, hubiera enviado a una sirvienta a hablar con ella, no hubiera pedido que hablara con ella en persona. Cuando entra a la habitación reconoce a la mujer, era la hermana de uno de los generales de Voldemort, una mujer que seguramente debería de ronde ya los cuarenta años, pero que aun se conservaba como si tuviera veinticinco, con una belleza impresionante que a duras penas ocultaba con algunas sedas semitransparentes de color rojo sangre.

—Eres la hija de los Tudor ¿verdad? —le dice con un tono neutral, mientras se reclinaba en su cama.

—Fue exiliada de la familia.

—Lo sé, en el harem todo se termina sabiendo. También escuche que eres la ayudante personal de la muerte escarlata.

Eso era estirar la verdad demasiado, y claro que ella había iniciado el rumor, había dejado caer en alguna reunión de sirvientas que la asesina le tenía el aprecio de una madre a una hija, algo muy difícil, considerando que podía contar con una mano el número de veces que han hablado. Con ese simple movimiento se había asegurado su propia seguridad, pues seguramente nadie se arriesgaría a preguntarle para que la desmintiera.

—Me siento honrada de servir a la mano derecha del lord oscuro—con u tono servil muy estudiado.

—Supongo que ella miro algo en ti. Pero no importa, debes de saber que la relación entre las esposas y ella nunca a sido muy buena ¿verdad?

—Lo comprendo.

—Mis fuentes de información que ella acaba de terminar su misión, y de que seguramente llegara para esta noche. Su última misión fue arreglar un problema con un general rebelde, el cual por razones que no son asunto tuyo era un viejo enemigo de mi familia, de hecho en lo personal disfruto mucho de saber que ahora está muerto.

—Supongo que ella estará feliz de escuchar que la complació.

—No tanto como atravesarme con una de sus espadas—seguramente más para ella misma—, pero no es para eso que te he llamado, quiero que le lleves este regalo de mi parte, como una muestra de respeto de mi parte.

Con un gesto con la mano, hace que una de sus sirvientas se acerque a Sophia, en sus manos sostenía un hermoso estoque, con la empuñadura de oro. Era un regalo realmente soberbio. Seguramente en su intención estaba buscar algún tipo de alianza con la mujer de la armadura, no creía que fuera algo posible, pero era un buen intento.

—Un regalo soberbio—con sinceridad.

—Tan costosa, como el odio que le tenía aquel hombre, dile que al menos en mi, tiene una posible amiga.

—Le hare llegar su mensaje—inclinándose en una reverencia.

Moviéndose rápidamente por los pasillos del harem, Sophia llega a las habitaciones más alejadas, en donde se dispone a preparar todo para la llegada de la misteriosa mujer. A lado de la habitación principal se encontraba colocada una pequeña piscina, en la cual fluía agua caliente continuamente, Sophia no tenía idea si se quitaba la armadura para bañarse, pero de todas maneras sabia que lo hacía pues era una de las pocas tareas que le había dicho que siempre tuviera listo antes de su llegada. Luego de dejar todo preparado, baja a las cocinas para buscarle comida, pues aunque era cerca de la media noche, seguramente llegaría hambrienta. Había tenido que convencer a los cocineros que cocinaran un estofado de carne, además que le consiguieran una jarra de cerveza de raíz. En la opinión de Sophia, la asesina, tenía gustos de comida de hombre, pero tampoco era algo que le importara, lo que en realidad quería era ser aceptada por la mujer, su favor valía mucho en el harem.

Sin fijarse mucho entra de nueva a las habitaciones y prepara una mesa para server la cena. Estaba pensando un poco, en la abertura de la máscara que le permitía alimentarse sin quitarse el casco. Cuando había terminado, escucha el murmullo del agua, aparentemente la mujer había regresado durante su ausencia, estuvo a punto de entrar al baño cuando la vio de pie, inmóvil recargada contra una de las paredes. El susto que sintió casi hace que se saliera de su propia piel, inmediatamente hace una reverencia que casi la tira al suelo, pero pronto vio que la mujer no reaccionaba. Con una curiosidad que tal vez la metiera en un problema, alza la mirada para verla a los ojos, pero no vio nada mas que oscuridad, la armadura estaba vacía, acercándose, nota que lo que había pensado era un penacho de adorno debía de ser su verdadero cabello, pues había un orifico por el cual debía de salir.

Sophia tuvo que pensar rápido, seguramente lo más seguro para su persona era salir inmediatamente de la habitación y regresar al cuarto que compartía con las demás criadas, pero si quería sobresalir sobre el montón, tenía que tomar riesgos. Toma su decisión y una gran toalla, para entrar al cuarto de baño, en el cual había una gran nube de vapor, que dificultaba la mirada. Cuando se acerca puede ver a la mujer que la había secuestrado. Se dio cuenta que todos los mitos que había escuchado, eran falsos. La armadura que usaba casi perpetuamente, mostraba que era una mujer con curvas voluptuosas, pero no fue sino hasta que la vio desnuda que su piel era casi impoluta, blanca como la leche, y lo que antes había pensado era un penacho de adorno, ahora se mostraba como una larga cabellera roja sangre, no podía saber si era natural o si alguna magia la había vuelto de ese color, pero ciertamente pudo ver que todo el vello de su cuerpo era de ese color. El último detalle que le quedo en la mente fue el de sus ojos, era como un par de esmeraldas. Si no se hubiera quedado viéndola, se hubiera dado cuenta de que la mujer había movido su brazo derecho para encontrar un estoque que mantenía escondido a lado de su enorme bañera. Ni siquiera alcanzo a parpadear cuando ya tenía la punta de la espada a un par de centímetros de su corazón. Pero Sophia realmente tenía una mente fría, después de todo lo que había tenido que hacer para sobrevivir, la punta de una espada no la iba a asustar, ignorando el peligro que estaba pasando, simplemente extendió la toalla que mantenía en sus manos y comenzó a secar el cuerpo de la mujer que la estaba amenazando de muerte.

— ¿Qué es lo que te propones? —le pregunta de tono frio, curiosamente sonaba casi como si continuara usando su armadura.

—Solo hago mi trabajo—quitándole importancia.

—Nunca te ordene que lo hicieras—le reprende.

—No es necesario. Es mi trabajo.

Debía ser una poderosa hechicera, pero Sophia no la pudo identificar, aunque era experta en los rasgos definitorios de las diferentes familias de sangre pura, le fue imposible conectarla con alguna familia antigua, lo que no comprendía es que el Lord oscuro pudiera confiar en una mujer que no fuera sangre pura. Aunque sus ojos le recordaban algo, pero no podía recordar a quien.

Si jugaba bien sus cartas, tal vez lograría convencerla de que la convirtiera en su aprendiz, ese no había sido su primer objetivo para su futuro, pero convertirse en una asesina de elite parecía algo realmente impresionante para ella en ese momento.

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Entre las labores inherentes del puesto que Hermione ocupaba en la organización que Harry había fundado, había algunas que simplemente encontraba desagradables, y seguramente la menos le gustaba era la de tratar con los duendes del banco, ciertamente eran los banqueros más eficientes del mundo, seguramente mágico y muggle, pero en el trato con las personas eran realmente desagradables, crueles y sarcásticos, además estaban sus miradas lujuriosas, que si bien eran desagradables en humanos, en duendes eran intolerables. Recientemente había tenido que tratar con ellos, por las compras de comida que había tenido que hacer, por los siervos que habían llegado a las tierras de lord Potter, lo malo es que no podía planear nada a futuro, pues Harry aun no había explicado su plan, si es que tenía algún plan, hasta el momento llevaba tres días casi enclaustrado en su despacho, por lo que sabía le habían llevado la comida dentro, pero inmediatamente despedía al servicio. El nunca se había comportado de esa manera y ella realmente estaba preocupada por él.

Al amanecer del cuarto día, Hermione se sintió bastante vacía al darse cuenta que de nuevo había dormido sola. Cuando escucha que alguien toca la puerta del dormitorio principal salta de la cama, esperando que se tratara de Harry, pero en lugar de eso se encontró con Pansy, quien estaba vistiendo un corto vestido veraniego, de color claro.

— ¿Sigue sin regresar? —le pregunta Pansy, al entrar a la habitación.

—Ni su sombra, Ron asegura que no ha salido y que se encuentra bien, pero se niega a recibir a nadie—die Hermione.

— ¿Hace esto a menudo?

— ¿Aislarse? Nunca lo había hecho.

—Tenemos que hacer algo—le dice Pansy.

—Nosotras no podemos ir en contra de sus órdenes, fue un juramento inquebrantable.

—Los juramentos inquebrantables son muy literales, Hermione, fue a Ron a quien le dijo nadie entrara, y él le puede desobedecer tanto como quiera, nosotras no estamos estrictamente prohibidas.

El razonamiento de Pansy era apegado a la ley, claro que era un simple galimatías, pero como ella había dicho, los juramentos irrompibles eran realmente literales, por eso ella había tenido que hacer tantos con Harry. Después de alistarse decide que es hora de actuar, mientras de se dirigían al despacho principal de una de las habitaciones de huéspedes sale alguien que no se habían esperado. Se trataba de Luna Lovegood, quien salió en camisón largo, y debajo de un brazo una cobija blanca y debajo del otro un oso de peluche. Lo más curios sin lugar a dudas era su larga melena rubia, que con lo despeinada le daba la apariencia de un león.

—Buenos días, Hermione. Buenos días, Pansy—les dice al verlas, antes de colocarse la cobija encima y empezar a pasear como si fuera un fantasma.

— ¿Ella era Lovegood, la líder de Ravenclaw? —le pregunto Pansy a su compañera, luego de que Luna diera vuelta por una esquina.

—En toda su gloria, ¿sabes desde cuando esta aquí?

—Ni siquiera sabía estaba aquí. ¿Es idea mía o esto está degenerando? —pregunta Pansy.

—Oh, claro que degenera, y eso que no nos has visto en nuestros peores momentos. Pero primero tenemos que poner a nuestro maestro de ceremonias de pie.

La decisión de Hermione creció al ver el caos que había en la casa, sobre todo en el piso inferior, donde gente entraba y salía sin mucho orden, y esto la estresaba, ella un poco maniática del orden, y un caos como el que reinaba en la casa, la ponía de muy mal humor. Como se habían imaginado, en la puerta de la oficina ya se encontraba Ron, montando guardia.

— ¿Ya despertó? —le pregunta Hermione, sin siquiera saludar.

—Creo que ni siquiera a dormido, realmente me preocupa, ¿vienen a hablar con él?

—Si, ¿nos dejaras pasar?

—Mi deber es protegerlo, pero me parece que ahora hay que protegerlo de él mismo, y en eso yo no puedo ayudarlo.

—Por cierto ¿sabías que Luna esta aquí?

—Si, llego hace unos tres días, la encontré en los jardines, me dijo que estaba buscando no se qué criatura, en realidad no quise preguntarle como había llegado aquí. Entonces empezó a hablar de todas las criaturas que habitan casas tan antiguas como estas, incluidos los fantasmas, entonces le explique que aquí no había fantasmas.

—Empiezo a entender.

—Luego hablo de que quería un trabajo de verano, y no sé como una cosa nos llevo a la otra, y al final termino trabajando como nuestro fantasma. La verdad es que se toma su responsabilidad muy en serio—con una honestidad, que les hiso preguntarse sobre la salud mental de su amigo.

—Nos la encontramos hace un momento, es muy buena fantasma—dice Pansy, totalmente seria, pero Hermione sabía que era parte de su sentido del humor.

—Ya lo resolveremos después—sentencia Hermione—, de momento tenemos un asunto que resolver.

Las puertas que guardaban el gran despacho, estaban fabricadas de madera antigua y pesada. El interior era tal como Hermione lo recordaba, con muchas fotografías y libros, además de montones de papeles, todo lo referente a los negocios muggles de la familia. Lo que les sorprendió fue que en el lugar no había nadie.

— ¿Se fue por la ventana? —pregunta Pansy.

—No, ese no es su estilo—mirando con atención el lugar.

Justo como ella había pensado, luego de examinar las paredes encontró una puerta oculta.

—En esta casa hay túneles ocultos en todos lados. Ni siquiera Harry los conoce todos.

Como se imagino, el túnel las llevo a la biblioteca familiar, en donde se encontraba la puerta a la cámara familiar.

—Esto será un problema, no podemos entrar.

— ¿Por qué no?

—Porque aunque somos sus prometidas, no somos de la familia aun, y solo los Potter pueden abrir la entrada.

Al final terminaron desayunando en la biblioteca, no se les ocurría ningún modo de comunicarse con el, no fue sino hasta el medio día en el que sin previo aviso la puerta que bajaba a la antigua casa se abrió. Pensaron que Harry iba a salir, pero nadie lo hiso, ambas sentían cierta aprensión a bajar, pero ambas sentían un compromiso tan grande hacia el hombre que las esperaba abajo. Mientras bajaban por los escalones de piedra ambas pudieron sentir un poder mágico que acedia. Normalmente ninguna de las dos eran capases de sentir físicamente la magia, debía de ser un poder sorprendente como para que lo estuvieran experimentando de esa manera. Cuando llegan a la gran cámara, pueden ver todas las antiguas reliquias que se guardaban en ese lugar, cualquier museo del mundo pagaría millones por algunos de esos objetos. La imagen que se encontraron en el centro del lugar era muy curiosa, Harry se encontraba sentado en posición de loto en el suelo, enfrente de el se encontraba el enorme libro familiar, en línea recta se encontraba el estandarte del águila imperial, el mismo que habían usado Escipion, Cesar, incluso Mario, todo era alumbrado por dos grandes hogueras, el lugar estaba hirviendo por el fuego, pero más aun por el poder mágico que el dueño de la casa estaba reuniendo.

El hombre se encontraba vistiendo solamente con pantalones y tenía los músculos duros como si estuviera en medio de un combate, pero lo más impresionante era que la magia era visible, como ondas de color rojo que emanaban de su cuerpo. Seguramente fue el sonido característico de los tacones en la roca.

— ¿Cuánto tiempo a pasado? —les pregunta con voz de ultratumba.

—Cinco días—le contesta Hermione.

—Tarde cinco días en lograrlo—levantándose—, Lord Dumbledore o la Zarina Anastasia hubieran tardado horas, me falta un camino muy largo de recorrer.

— ¿De qué habla, mi señor? —le pregunta Pansy, preocupada por el modo en el que Harry hablaba.

—De la comparación del poder, y de lo difícil de la tarea que debe ser hecha—como si a duras penas las notara.

—Mi señor, necesitamos que se concentre, la casa está en caos, tienes que poner orden—dice Hermione, bastante angustiada.

—Tengo la mente clara, Hermione, solo tenía que prepararme. Ya estoy preparado.

— ¿Tienes un plan?

—Tengo una visión.

En lugar de vestirse con sus ropas normales, se viste con una coraza romana, además de una capa escarlata, primero guarda una espada en su cintura y en sus manos toma su báculo, antes de salir levanta el enrome libro familiar y lo coloca en su lugar.

—Hermione, recoge mi estandarte—ordena.

—Si, mi señor.

El recorrido que llevaron a cabo fue muy extraño para ellos. Aunque el poder mágico ya no era visible, era casi palpable en la atmosfera, en algún momento también se les unió Ron, y Lelio, de pronto eran un grupo bastante nutrido, todos los presentes de la casa terminaron uniéndoseles, incluida Luna, quien ya se había cambiado, aunque seguía usando su sabana como capa. Cuando atraviesan el portal interior de la casa, llegan a los grandes campos de su propiedad, entonces da la orden de que los ciervos se acerquen. Cuando al fin llegan, los ancianos los encabezan. y se arrodillan enfrente del lord.

—Un gusto verlo de nuevo, nuestro señor.

—También me agrada verlos, ancianos.

—En que le podemos servir, nuestro señor.

—Llevan cientos de años siendo esclavos ¿verdad?

—Así es.

—Provienen de los cuatro puntos cardinales, diferentes países y diferentes orígenes—les dice con suficiente fuerza, mientras que su propio poder mágico se encargaba de que todos los presentes lo escucharan, como si les hablara especialmente a ellos—, pero con el tiempo han generado vínculos como hierro, son un pueblo.

—Somos siervos.

—Solo si así quieren seguir siéndolo, les estoy ofreciendo una opción, quiero que me sean leales.

—Somos sus siervos, nuestro señor.

—Lo son, pero quiero que se conviertan en mis ciudadanos. Serán un país y yo su rey, tendrán un nombre y un objetivo. Recuperaran su honor y su libertad.

Gracias a su poder mental, pudo darse cuenta, de que su discurso estaba teniendo el efecto deseado. Llevaban siglos oprimidos, pero aun así en su sangre existía el anhelo de ser algo más, querían convertirse en un verdadero pueblo.

—Es usted muy generoso, nuestro señor, ¿me permitiría preguntarle algo?

—Adelante.

— ¿Cómo podríamos pagarle?

—Yo les daré tierras y una ciudad, ustedes me corresponderán con su lealtad y un ejército.

— ¿Un ejército? —sorprendido.

—Una legión, los mas bravos y mejor preparados, les daré armas que harán temer a cualquiera que se les enfrente.

Continuo hablando durante otros quince minutos, enloqueció a la multitud, lo ovacionaron como el nuevo rey en el que se había convertido, el rey de unos vagabundos, de algunos miles claro está.

—Ahora les mostrare el vínculo que hay entre ustedes y su nuevo rey.

Entonces Harry toma de manos de su prometida el estandarte de su familia. En la derecha su estandarte y en la izquierda su báculo. Entonces se acerca en solitario a las ruinas, dejándolos a todos de pie a la expectativa. Primero clavo su estandarte en el mismo centro de las ruinas, luego toma entre ambas manos su báculo y lo alza, entonces de un instante a otro Harry desata todo su poder, el poder de un verdadero hechicero omega. Las piedras del suelo empezaron a levantarse y la vegetación desapareció. Tardo solo minutos, pero en el lugar donde antes habían estado simples ruinas, ahora se erigía una ciudad entera, de piedra y madera, las calles empedradas tenían iluminación, parecía una ciudad perdida en el tiempo, con rasgos de diferentes momentos, el mundo moderno fusionado con la antigua Roma.

Todos guardaron un silencio reverente mientras todo esto sucedía, pero cuando por fin la luz que rodeo la ciudad se apago, fue aun más ovacionado que antes. La gente realmente se había vuelto loca, corearon su nombre, como un pueblo corearía a su máximo líder, a su héroe, y a su rey. El último detalle fue levantar lo que parecía ser una torre de luz, que rodeaba al estandarte, la cual se debía de elevar unos veinte metros seguramente, y que de noche se debería de ver espectacular. En el exacto lugar donde se encontraba la casa en el mundo muggle, ahora en el mundo mágico se erigía un edificio del mismo tamaño pero con el estilo de construcción de toda la ciudad.

—Lelio, se que lo que más quisieras es retirarte, pero ahora te necesito más que antes—le dice cuando se hacer a donde él se encontraba aun de pie.

—El retiro está sobrevalorado, unos cuantos años más de trabajo me caerán bien, no sabría ni qué hacer con tanto tiempo libre.

—Entonces que empiecen con el reparto de viviendas, hay espacio de sobra, espero que para fin de año ya se puedan auto gobernar. Pero por ahora hay que continuar trabajando con ellos.

—Tenemos gente de sobra. No te preocupes, me encargare de todo, ve y tomate un descanso.

—Ciertamente lo necesito.

Antes de regresar al mundo muggle, dieron un último paseo por la ciudad, durante el cual, pudieron ver el entusiasmo de las personas, era como si les hubieran regresado el espíritu. Cuando atravesaron el portal que ahora conectaba dos casas, solo era acompañado por sus dos prometidas y por Ron y Luna.

—Rojo, tú y Luna, se pueden encargar de reunir al círculo interno, necesito que estén aquí para mañana.

—Nos encargaremos—contesta Ron.

—Te vez genial de fantasma—le dice Harry a Luna.

—Gracias—sin mostrar ningún tipo de sorpresa.

Se movía sin prisa y no había mostrado ningún signo de debilidad, pero por alguna razón, sus dos prometidas sabían que se estaba manteniendo de pie por puro milagro. Cuando al fin llegan al dormitorio principal ambas lo ayudan a quitarse la armadura, cuando al final la acomodan en una silla, Harry se derrumba en la gran cama.

—Siento como si el cuerpo me pesara una tonelada—recostándose.

—Después de lo que hiciste, me sorprende que tengas energía como para que tu corazón siga latiendo—le dice Pansy — ¿De dónde saco el poder para invocar una ciudad entera, mi señor?

—Tuve que meditar durante unos días enteros para poder reunirlo, realmente no fue tan difícil como aparenta, pero me sería imposible hacerlo todos los días.

—No intentes disminuir lo que acabas de hacer, creaste de la nada una ciudad entera.

—Claro que no, convertí rocas y madera en una ciudad, es algo muy diferente.

—Por Dios, Harry, no puedes arriesgar tu vida de esa manera—le reprende Hermione.

—Sinceramente espero no tener que volver a hacerlo.

— ¿Cómo te sientes?

—Cansado. Y aunque no lo parezca, las extrañe. Vengan y recuéstense conmigo un rato.

A Pansy nunca se le hubiera ocurrido que les pidiera eso, durante el tiempo en el que había pertenecido a Malfoy, había hecho una cantidad de cosas humillantes y desagradables de las cuales ni siquiera le gustaba acordarse, pero el simple gusto de recostarse a su lado era algo que nunca se les había ocurrido. Ella se recostó del lado izquierdo del joven, recostando su cabeza en su brazo. Mientras tanto Hermione tenía emociones encontradas, la cercanía física con Harry era una de las cosas que más disfrutaba, pero nunca lo había hecho con Pansy presente, era obvio que no sería nada de naturaleza sexual, sino de simple cariño, cuando se recostó del lado derecho todas sus dudas desaparecieron. El se sintió reconfortado, como si absorbiera poco a poco la energía necesaria para recuperarse, sus músculos se relajaban, descansando lo equivalente a varias noches de sueño, mientras que ellas que si bien tenían cuerpos sanos y fuertes, sintieron una gran paz interna, y una seguridad de que nada les podía pasar, que nadie se atrevería a causarles el menor daño. Con esas sensaciones, los tres jóvenes se sumergieron en un profundo sueño. Al menos durante unas horas descansarían.

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En una semana de trabajo, la casa de Potter había adquirido una rutina con la cual habían logrado una mejor eficiencia en el trabajo, la distribución de las viviendas fue sencilla, después de lo cual continuaron a la distribución del trabajo, lo cual no fue muy complicado gracias a la lista que habían preparado con los oficios que conocían, solo era un inicio pero prometían mucho. En cuanto al ejército, aun era demasiado pronto, aunque lo que si hubo inmediatamente fueron un montón de voluntarios, hombres y mujeres se ofrecieron inmediatamente para entrar a la legión, pero aun faltaba preparar muchas cosas antes de empezar con el entrenamiento.

A pesar del mucho trabajo que tenían, también se dieron el tiempo suficiente como para pasear por la ciudad muggle en la que estaba la casa de los Potter, la pizzería local se había vuelto un centro de reunión para el grupo de jóvenes. Ese día en particular se habían reunido Harry y Luna, quienes no habían tenido oportunidad de hablar a solas desde que se habían reunido.

— ¿Dónde está Hermione? —le pregunta al sentarse enfrente de él.

—En casa de sus padres—seriamente—, casi tuve que obligarla a ir, sino lo hubiera hecho es capaz de irse sin siquiera ir a visitarlos.

— ¿No se lleva bien con sus padres?

—Los quiere mucho, pero por alguna razón, ella siente que los a decepcionado.

— ¿Decepcionarlos? Ella tiene uno de los mejores promedios de la escuela, y ahora es la tesorera de un Lord, lo que significa que supervisa el movimiento de millones de galeones ¿Qué esperan de ella?—sorprendida.

—Es una chica complicada—encogiendo los hombros—, hago lo que puedo pero no puedo solucionar la vida de las personas, ni siquiera la de ella.

—Eso no impedirá que lo intentes ¿verdad?

—Ciertamente.

En ese momento fueron interrumpidos por el mesero, quien les traía la comida.

—Quiero hablarte obre algo, Luna.

—Me regañaras porque no logro asustar a nadie—totalmente sincera.

—Luna, eres el fantasma más amistoso desde Gasparin (Gasper), no asustas ni a los gatos.

— ¿Esa es tu calificación sobre mi trabajo?

—Mira Luna, eres totalmente bienvenida a mi casa. Te aprecio como si fueras mi hermana pequeña, y si lo que quieres es pasearte con una cobija en la cabeza yo no tengo ningún problema con eso. Lo que me preocupa es que lo que estás haciendo es esconderte. —con sinceridad.

— ¿Supiste lo de Neville y yo? —dejando de un lado las bromas.

—Lo que sé es que en cada reunión que Neville está presente te pones esa cobija en la cabeza.

—Nunca me había enamorado, y el viene y me enamora para que al final me diga que su abuela le consiguió una prometida—indignada.

—Ahora lo comprendo.

— ¿Tu lo sabías? ¿Qué me engañaba?

—Cuando salimos de vacaciones Ron y yo vimos a Neville paseando con otra chica—le confiesa.

—Me pudieron haber advertido.

—Querías que te dijera que lo habíamos visto con otra chica, sabes bien que ese era un método peor de que enteraras.

—Lo entiendo, es solo que me duele.

—Luna, ¿quiero saber si serás capaz de trabajar con él?, si no es así, dímelo, y arreglare todo para que se vean lo menos posible.

— ¿Para qué me quieres, Harry? —con un temblor en la voz.

—No entiendo tu pregunta—confundido.

—No tengo dinero, ni una familia que me respalde, no soy noble, y la mayoría de las personas cree que estoy loca, hay días en los que yo misma creo que estoy loca. Comprendo porque fui útil en el colegio, pero ahora para que me quieres contigo. No quiero un puesto de trabajo solo porque soy tu amiga.

—Eres un poco dura contigo misma ¿no lo crees?

—Mientras que si pones a Neville en el otro lado de la balanza, el es exactamente lo que necesitas, en unos años tendrá voto en el congreso como tú, tiene el respaldo de su nombre y una buena cantidad de dinero. No veo como te puedes arriesgar a perderlo, manteniéndome aquí.

—Neville es mi aliado, uno extraordinariamente valioso ciertamente, cuando entremos de lleno al congreso, su voto será decisivo y hará a mi facción más poderosa—le explica Harry—, pero no creas en ningún momento que tú vales menos que el para mí.

—Ahora soy yo la que no entiendo.

— ¿Sabes cómo está conformado el congreso?

—Cincuenta Lores, y cincuenta comunes por elección popular, y el jefe del congreso, que tienen la capacidad de decidir en los empates.

—A resumidas cuentas así es—asintiendo.

— ¿Eso que tiene que ver?

—Tu me dijiste que no tienes ninguna ventaja por sobre otras personas, pues yo te contradeciré, tienes la mejor mente del colegio, y un corazón más grande que tú misma. Dices que las personas piensan que estás loca, pero yo cuando te veo, veo a una chica piadosa y comprensiva, con un carisma natural que no todos tienen, y una seguridad en ti misma con la cual podrías entrar cantando al gran salón. Ciertamente eres excéntrica, pero eso no creo que sea malo, cuando llegue el momento tendremos quien te enseñe a dar discursos y a debatir en público. En tres o cuatro años, quiero que te lances al congreso, yo te apoyare y te protegeré, pero tú tendrás que ganarte el puesto.

Luna ponía una expresión de Bambi cuando se sorprendía que era casi necesario darle una palmada en la cabeza, pero en esta ocasión no era para menos. Ella como congresista, era algo que nunca se hubiera imaginado, había pensado que seguiría como consejera de Harry u otra cosa, pero esto era demasiado.

— ¿Yo? —impresionada.

—Así es.

—Nunca me habías dicho nada al respeto.

—Porque antes no era para nada posible, estábamos quebrados y parecía imposible que ganáramos la elección en el colegio, hubiera sido demasiado precipitado hablar al respecto, cuando salimos del colegio, empecé a pensar en la posibilidad, y la había descartado.

— ¿Por qué pensaste que me casaría con Neville?

—Exactamente, hubiera intentado impulsar tu carrera en el ministerio de salud, pero pensaba que era un desperdicio de talento.

—No soy tan buena.

—Lo eres, te falta lustre, al demonio, a mí también me falta mucho lustre, pero yo no tengo que ganar ninguna elección. Para cuando llegue el momento, se que estarás lista—intentando animarla.

— ¿Por qué no lanzas a Hermione o a Pansy?

—Tú sabes porque no puedo.

—Porque un noble no puede colocar a su esposa en uno de los lugares de los congresistas comunes. Por eso no me lo habías ofrecido antes.

—Piénsalo detenidamente.

— ¿Y Ron y Ginny?

—Hable con Rojo, y el tiene sus propios planes, y la verdad es que no me lo puedo imaginar en el congreso, espero lograr que cambie de opinión en el futuro, en cuanto Ginebra, aun no lo sé.

—De momento solo soy yo—recapacitando.

—Las decisiones más importantes de la historia se han tomado en los lugares más extraños, los franceses iniciaron su revolución desde una cancha de tenis, tu candidatura al congreso fue ofrecida en una pizzería. En lo personal creo que te esperan grandes cosas, pero para eso quiero que saques la cabeza del suelo y tomes tu lugar como mi segunda.

—El corazón me seguirá doliendo, pero mi mente y mi espíritu estarán dispuestos.

—Encontraras a alguien genial en el futuro, te lo aseguro.

— ¿Así arreglan las cosas los hombres cuando se enteran que a un amigo le rompieron el corazón? —pregunta de mejor humor.

—Si fueras un hombre, te llevaría a un bar, nos emborracharíamos y luego iríamos a otro bar, pero ahora de desnudistas, y luego me empezaría a burlar de él, hasta que se pusiera a trabajar en su campaña al congreso.

— ¿Un poco de terapia de choque?

—Algo así. ¿Qué te parece esto? Tú y yo nos vamos a un bar que vi a un par de manzanas de aquí, y vemos cuantos tragos tardamos en caernos al suelo.

—Seria agradable. ¿No habrá desnudistas? —bromeando

—Mientras prometas no decirle nada a mis prometidas te pagara un privado—bromeando—, solo por seguridad, ya sabes, no quiero despertar con un cuchillo en la barriga—eso era imposible, pero Luna no tenía la necesidad de saberlo.

—Dejémoslo para mi cumpleaños.

Durante la tarde terminaron viendo a los demás miembros del círculo interno, pero al final fueron ellos dos lo que fueron solos a aquel bar. Jugaron al billar y bebieron como si no hubiera un mañana, ambos terminaron vomitando en algún momento, aun así en términos generales fue una gran noche para ambos.

—Solo quiero hacer una petición—dice Luna mientras ambos se tambaleaban de regreso a la mansión.

— ¿Qué quieres? —igual que ella.

— ¿Puedo conservar mi disfraz de fantasma?

—Seguro, puedes disfrazarte de lo que se te dé la gana—haciendo una promesa que tenía una gran probabilidad de regresar en su contra.

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El despertar del día siguiente no fue ni de lejos tan agradable como solían ser sus mañanas. El problema con Harry, era que como no tenía la costumbre de beber y cuando lo hacia se excedía, tenía unas resacas extraordinariamente fuertes. Por suerte su novia por lo regular tenia cierta cantidad de remedios médicos para cualquier emergencia.

— ¿Es el mismo de la ultima vez? —le pregunta Harry al recibir la pequeña botella de la chica, quien acababa de salir del baño.

—Se que es desagradable, pero mucho más eficiente.

La medicina era brutal, atravesó todo el malestar en un minuto, pero después de eso todo había acabado, aunque tuvo que volver a vomitar, por suerte ya se encontraba en el baño. Luego tomo un baño caliente lo cual lo hiso sentir bastante mejor. Luego salió y se vistió con unos pantalones de mezclilla azul y una camiseta blanca, sobre la cual se puso una camisa de cuadros abierta, parecía un tipo de lo más simple y sencillo, para nada alguien con las responsabilidades que él tenía. Cuando salió del vestidor no termino de salir cuando Hermione se colgó de su cuello para besarlo.

—No creas que me estoy quejando ni nada por el estilo—cuando al fin se separan—, pero normalmente no eres tan expresiva.

—Me gusto mucho lo que hiciste por Luna.

—Es una gran chica, creo que le esperan grandes cosas.

—Tengo una duda. ¿No consideraste que Luna entrara a tu harem?

—Si lo considere, pero no me pareció buena idea. —mientras caminaban hacia el despacho principal.

— ¿Por qué?

— ¿Tu porque eres parte de mi harem?

—Porque te quiero.

— ¿Por qué Pansy entro al harem?

—Porque quiso vivir una vida más plena.

—Mientras que Luna entraría por despecho a su relación con Neville. Esa no me parece una buena razón.

—Tiene sentido. Como sea que haya sido, hoy se le vio más animada.

Cuando llegan al despacho, Pansy ya estaba en el lugar, aparentemente había estado enviando algunas cartas por correo lechuza. Desde que le habían comentado que tal vez Pansy hiciera un buen trabajo había empezado a integrarla al trabajo y para su sorpresa estaba manifestando un toque virtuoso a la hora de la organización. Ella por su parte se sentía cómoda en su nuevo trabajo, sobre todo entusiasmada por lo que pronosticaba el futuro. Lo que más le había sorprendido, es que cuando Harry le había propuesto el puesto de asistente fue que le asigno un salario, ella era de su propiedad y no tenía ninguna necesidad de pagarle, lo que más le sorprendió fue que a Hermione también le pagaban.

—Una cosa es que sean mis prometidas y otra que sean mis empleadas, no voy a exagerar diciendo que separaremos nuestra vida personal del trabajo, pues Hermione y yo hemos pasado muy buenos momentos e la oficina—le explico cuando le pregunto cuál era la razón de su salario, era obvio que Hermione hubiera preferido que se guardara algunas de esas anécdotas, lo demostraba por el color escarlata en el rostro—¸ pero cuando estamos trabajando, no quiero que me sigan la corriente solo porque si, deben de considerar los pros y los contras y confrontarme si parece que estoy tomando la decisión equivocada. Cuando yo no las este mirando ustedes tendrán que tomar la iniciativa, y tener la responsabilidad sobre sus decisiones. Esas son algunas de las razones por las que deben recibir un salario, porque son personas autónomas, e independientes de mi. Cada uno tiene su propia vida, separada de los demás y ninguno debe de sacrificarla por nuestro matrimonio.

Pansy se dio cuenta de que era bastante sincero en lo que él le había dicho, pues había podido visitar a su familia cuando esta se mudo a la nueva casa, o las veces que Hermione salía de la mansión para visitar a su familia, era obvio que Harry llevaba las cosas de una manera muy diferente a como lo hubiera hecho Draco en su lugar. No es como si ella se la pasara comparándolos a ambos, de hecho cada día lo hacía menos, cada vez parecía más lejana la vida que había tenido con los Malfoy. El punto de inflexión fue seguramente la noche que durmió con Harry y Hermione, simplemente se habían acostado y se habían abrasado, pero por alguna razón había sido la primera noche en la que dormía de corrido desde que Lord Malfoy la había violado.

—Pansy tu siempre tan madrugadora—la saluda Harry al entrar al despacho.

—Es casi medio día, mi señor—a pesar del sarcasmo, lo hacía con todo el respeto posible—, creo que es usted el que perdió la noción del tiempo.

—Pensaba que el jefe podía llegar a la hora que prefería—bromeando, para después sentarse detrás del escritorio, en el asiento principal.

En su escritorio tenia los mas resientes informes de la nueva ciudad, además de los informes sobre los negocios en el mundo mágico, los gemelos Weasley le habían enviado los resultados de las pruebas de los nuevos productos, además el canal mágico le había enviado la transcripción del reportaje sobre el extremismo mágico. Mientras los leía, observaba a las dos jóvenes, quienes fingían enfocarse en su trabajo, pero era obvio que no podían concentrarse.

—No necesito leerles la mente para saber que me quieren preguntar algo, ¿Por qué no preguntan de una buena vez?

—Creo que es mejor que yo salga para que hablan los dos—dice Pansy levantándose.

—No, quédate—le dice Harry, señalando su propio escritorio, para que se sentara en el—, se lo que les preocupa y me parece que a los tres nos concierne.

—Harry, hace unos días te proclamaste rey, y te vitorearon como si fueras Alejandro Magno en persona, debes de comprender que sintamos curiosidad sobre lo que estás haciendo—le dice Hermione.

Era bastante lógico que ambas se sintieran inseguras, quien sabe cuántas cosas se les hubiera imaginado.

—En los libros de historia no vienen muchas cosas sobre lo que los lores hemos hecho a través de la historia—volteando su silla hacia una de las ventanas atrás de él, mientras que ellas se sientan cerca—, en la antigüedad, todos los lores eran reyes de sus tierras.

—También fue así en el mundo muggle, los nobles gobernaban pequeñas partes de territorio. Muy al estilo feudal.

—Así es, al final en el mundo mágico, había casi cien terratenientes, los cuales se unieron en diferentes ligas. Para resumir, cuando se fundó el congreso, existían cincuenta terratenientes, los cuales juraron lealtad al congreso, con la consigna de tener voto vitalicio en el mismo. Pero en ningún momento se suspendió el derecho de gobernar sobre sus territorios.

—Entonces tu ya eras rey, pero no tenias a quien gobernar, por eso no había sido para nada relevante—dice Hermione, empezando a entender.

—Ya lo van entendiendo, pero déjenme mostrarles esto—dice Harry mientras con su varita mágica para cerrar las cortinas y proyectar sobre su superficie un mapa—, como se podrán dar cuenta, la Bretaña mágica es mucho más grande que la muggle, casi una segunda Europa, que se extiende desde el norte del continente hasta el polo norte, la zona del centro y del sur, como bien saben son las tierras del congreso, las cuales se le conoce como zona neutral comúnmente, esta la capital, el congreso, el colegio de Hogwarts y las demás ciudades—pinta de color azul la zona—, en ambos extremos de la isla están las tierras de los lores, algunos tienen más otros menos, como podrán ver, mis tierras son de un buen tamaño—colocando de color verde sus tierras—, si vamos más al norte encontraremos las de lord Malfoy, las cuales son más grandes que las mías.

— ¿Cuántos territorios están habitados? —pregunta Hermione.

—Pocos, en realidad se dividen en dos, unos como los de Malfoy que están habitados por ciervos y esclavos muggles, mientras que otros como los de los Longbottom, que tienen un acuerdo con las criaturas mágicas para que pudieran vivir ahí.

—Al norte se encuentra el muro ¿verdad? —interviene Pansy muy seria, pues ella había estado ahí, y prefería no pensar en esa experiencia.

—Así es, el muro del norte, donde se divide las tierras comunes y la zona de exclusión—mientras marcaba con su varita una línea negra que dividía el país—, esta zona enorme es dirigida por Lord Voldemort, hace siglos que se creó el muro para separar las tierras del sur de los magos, de las criaturas más violentas y peligrosas. Durante el último siglo el lord oscuro conquisto ese territorio, y lo dirige con puño de hierro.

—Es un territorio enorme—dice Hermione, con una nota de temor en la voz.

—Lo es, y su ejército crese con cada año que pasa, no ha conquistado el sur porque el congreso lo exilio, después del asesinato de mis padres—era la primera vez que hablaba sobre la muerte de sus padres, pero por el modo en que lo dijo, les quedo claro a ambas que no era el momento de hablar al respecto—, el muro del norte es vigilado por lord Dumbledore, mientras que en Asia existe el muro de oriente, el cual detiene al emperador de Japón, dicho ,muro es vigilado por la Zarina Anastasia.

— ¿Cuánto tiempo crees que tardaran en invadir de nuevo? —pregunta Pansy.

—Tres, cuatro años—encogiendo los hombros.

— ¿Esperas que un grupo de refugiados, se oponga a las hordas del lord oscuro? —le pregunta Hermione, empezando a angustiarse.

—Estarán listos. Pronto tendré listo la primera serie de armamento, y podrán empezar a entrenar con él. Sé que será difícil, pero si hacemos lo necesario, estaremos preparados.

— ¿Cómo sabes que faltan tres o cuatro años? —pregunta Hermione.

—Eso es un tanto más complicado de explicar. Son muchas cosas, lo primero es que políticamente, para ese entonces se tendrá que volver a votar sobre el exilio en el congreso y les recuerdo que la ultima vez, hubo empate, fue el voto de Lord Dumbledore el que lo decidió todo, lo segundo es que los hechiceros omega tenemos ciertas capacidades de percibir la magia, aun no soy un experto ni nada, pero puedo sentir que aun falta tiempo, según la Zarina Anastasia, quien es mucho mas experta que yo, también piensa que falta ese periodo de tiempo. Y por lo que he escuchado, Lord Dumbledore también a expresado lo mismo a sus mas cercanos. La tercer cosa es que lord Malfoy también se está tomando ese periodo de tiempo, el también se prepara. Y por último, también tengo información de una fuente de lo más inesperada, una joven vino a verme hace unos días, se llama Layla Miller, y me confirmo lo que ya sabía.

— ¿Quién es ella? —pregunta Pansy.

—Una muy curiosa fuente de información.

—He escuchado extraños rumores sobre ella, aparentemente mi familia la acogió en su casa. No sé si sea de fiar.

—De momento lo es—les asegura Harry.

Mientras seguían conversando escucharon que alguien llamaba a la puerta, las chicas les pareció extraño, pero Harry parecía que lo había estado esperando.

—Pasa Layla.

La jovencita entro como si la hubieran estado esperando, como acostumbraba estaba usando una minifalda de mezclilla y una camiseta blanca.

— ¿Quién eres tú? —pregunta Hermione.

—Soy Layla Miller, y se cosas.

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Hermione estaba a punto de sufrir una aneurisma, su instinto sobre protector le indicaba que estaban cometiendo un error al dejar que aquella niña pudiera entrar así como así en la oficina principal.

— ¿Le dijiste que viniera? —le pregunta a Harry al oído.

—No, pero supuse que ella sabría que hablábamos sobre ella—sin darle importancia.

—Hay muchas cosas que nosotras no sabemos—interviene Pansy—, y creo que es necesario que nos lo expliquen.

—Ciertamente, y creo que solo hay una manera de hacerlo rápidamente. Conectare nuestras mentes.

— ¿Qué? —preguntan Pansy y Layla.

—Nos llevara a una proyección psíquica, sacara nuestras conciencias de nuestras mentes y las proyectara en un plano aparte.

— ¿Qué? —volvieron a preguntar ambas.

—No tiene caso explicárselos, es mas sencillo que lo vean, solo les pido que no se resistan, pues les podría doler.

La joven y la niña estuvieron a punto de expresar alguna resistencia, cuando ya era bastante tarde, pues Harry reunió su poder mental, ninguna de las tres tubo siquiera la oportunidad de resistirse. De pronto se vieron a sí mismas en un lugar totalmente blanco, solo cuando se concentraron se dieron cuenta que era un prado, muy similar al que había fuera de la casa. Lo que realmente sorprendió (y de hecho las hiso gritar un poco) a las tres es que se encontraban totalmente desnudas.

—Si se calman y se concentran, podrán imaginarse ropa—dice Harry, quien vestía las mismas ropas que fuera, solo que de color blanco.

Siguiendo sus indicaciones, las tres intentan imaginarse a si misma vistiendo ropa, lo cual surtió efecto casi inmediatamente. Hermione y Pansy terminan vestidas de vestidos largos muy elegantes de color blanco, mientras que la pequeña Layla sigue usando su misma, ropa solo que de color blanco como Harry. En ocasiones la mente funciona de una manera muy extraña, cuando Harry había hecho lo mismo con Ron y Ginny, la joven había manifestado un cuerpo mas voluptuoso que el que en realidad tenia, pero en cambio Hermione creó una imagen de sí misma mucho mas "pudorosa", algo mucho mas cercano a lo que hubiera sido en cualquiera de los dos mundo si hubiera tenido una vida normal. Harry se dio cuenta de eso, pero prefirió no hacer ningún comentario, pues sabía que era un tema delicado para la joven.

—Bienvenidas a mi mundo—dice Harry jovial.

— ¿Así es como miras el mundo, mi señor? —pregunta Pansy.

— ¿Te gusta?

—Es hermoso, pero tal vez idílico.

—Siempre he sido partidario de que si se hace algo se hace bien.

— ¿Aprenden hacer esto en el colegio? —pregunta Layla impresionada.

— ¿Algo que no sabes, Layla? —pregunta Harry bromeando.

—Dije que se cosas, no que lo sepa todo—de pronto la niña se quedo en silencio, con una expresión concentrada—, ya no puedo hacerlo—empezando a sonar asustada.

—Como sospeche, cuando dejaste tu cuerpo, dejaste tu poder atrás.

—Lo ciento Harry, pero yo sigo sin entender de que están hablando—se queja Hermione.

—Mira Layla, lo que voy a hacer no te va a gustar, pero es necesario, ellas son las personas de mi entera confianza, pero necesito que sepan lo que yo se sobre ti.

— ¿Cómo pudiste averiguar algo de mí? —mucho menos confiada en si misma.

—Mira pequeña, por ni un momento debes de pensar que iba a dejar entrar a alguien a mi casa sin saber que era de confianza.

El proceso que entonces inicio solo lo había hecho en una ocasión, se trataba de insertar información directamente en otras mentes, esperaba hacerlo de manera más sutil que la última vez.

El compendio de información que le dio a sus dos compañeras estaba constituido por la información que le había sacado a la niña, sobre el hecho de ser la única persona aparte de Harry y Hermione que recuerda la existencia de la otra posibilidad. No fue como si copiara y pegara la mente de la niña en la de las demás, sino que simplemente les informaba los puntos más relevantes, vieron las diferencias que existieron entre ambos mundos para ella.

Hasta el momento Layla era la única falla que habían encontrado sobre el ritual que habían hecho con el cambio de las realidades. Fue un hechizo de tanta magnitud que era imposible que no hubiera habido al menos un fallo, y en apariencia el fallo se había resumido en esa niña, la cual había adquirido un extraño poder, el poder de ver todas las posibilidades, un poder que en ocasiones la abrumaba y que requería una gran cantidad de nutrientes para su cerebro, usualmente azúcar. Vieron a la niña que había crecido con su familia en el antiguo mundo, creciendo en medio de la guerra, atemorizada por el crecimiento de poder del Lord oscuro, ella era hija de muggles, pero eso ya no tenia importancia, pues para ese tiempo los magos ya habían declarado la guerra contra los muggles, fue en ese tiempo cuando se llevo a cabo el ritual, el cual la envió a una vida aun mas difícil, en la cual había sido separada de su familia para ser parte de un experimento secreto del gobierno, lo más difícil para la niña fue además de su nuevo poder, coexistían dos conciencias con todos sus recuerdos. Todo esto les sirvió para validar la información que estaban obteniendo.

Aprovechando la ocasión, Harry no solo les mostro lo referente a la niña, sino que a Pansy también le coloco en su mente todo lo referente a lo que el sabia de ella en la antigua realidad. En otras palabras, Harry resumió lo que hubiera sido horas de conversación en unos pocos minutos. Cuando al fin las tres regresaron a sus cuerpos, se sintieron realmente extrañas, incluso durante un momento dudaron haber regresado al cuerpo adecuado, pero solo fue un momento, el problema era que se habían acostumbrado a sus avatares mentales.

—Sabia que esto iba a pasar, pero no había pensado que sería tan perturbador—dice Layla, sujetándose la cabeza.

—Ahora comprendo porque eres la niña de diez años más extraña que conozco.

—Creo que aquí, yo soy la que salió mas sorprendida—dice Pansy—, como carajos lo lograron—era la primera vez que los demás veían a Pansy perder los estribos.

—Así que por fin logro que la impertérrita Pansy se sorpresa de algo—dice Harry.

—Al cuerno con eso, mí señor—aun sin lograr controlarse.

—Tenias que saberlo, Pansy, seguro que pude hacerlo con más tacto, pero lo hecho, hecho esta.

—Se sale de toda proporción todo lo que ahora se.

—Cuando dije que nuestra misión era importante, no exageraba.

—Lo comprendo.

— ¿Ya te sientes mejor?—sujetándola por los hombros para tranquilizarla.

—No te preocupes, mi señor, solo necesito pensar un rato.

—Muy bien ¿y tu Hermione, como estas?

—Enfadada, quiero ir y despellejar vivos a los que le hicieron eso a la niña—les dice Hermione.

—Todo a su momento, por ahora toca ver que se hará con esta niña, ¿no creen?

—Yo sé cuidar de mi misma—se queja.

—Por eso vives como una vagabunda, sin número de seguro social ni ningún tipo de certificado, legalmente ni siquiera existes, además de que si me equivoco, ya recibiste o recibirás una carta de Hogwarts.

—Llegara pasado mañana.

—Además te recuerdo que fuiste tú quien vino a buscarme, no buscaste a Dumbledore ni a Voldemort, sino a mí, bien sabes que por mas precoz que seas si quieres una oportunidad de sobrevivir a lo que se aproxima necesitas estar bajo mi protección.

— ¿Quieres que sea tu profetisa privada?

—Así es, puede que llegue a ser exigente pero pago bien, y doy seguro medico y prestaciones, además de que tu educación iría de mi cuenta, tu por tu parte tendrías que entrar a mi organización cuando tengas edad y desde este momento empezar a darme cualquier aviso importante.

—Puedo predecir las cosas que sucederán inmediatamente, cosas a un mayor periodo de tiempo es al azar.

—Te conseguiremos ayuda para que perfecciones tu don, que dices ¿aceptas?

—Solo otra condición.

—Te escucho.

—Quinta.

— ¿Quinta qué?

—Quiero ser tu quinta esposa—con aplomo.

Los tres presentes no se habían esperado esa propuesta, sobre todo viniendo de una niña que aun tenía diez años.

— ¿No crees que te estás adelantando un poco a los acontecimientos?, sobre todo considerando el hecho de que yo sigo soltero.

—Yo no veo el tiempo como lo ven las demás personas, y si te habías preguntado el porqué acudí a ti en lugar de a los otros hechiceros que mencionaste, es porque por alguna razón la mayoría de las visiones que tengo están alrededor de ti. Sé que pronto te casaras con ellas dos, y que no falta tanto para que encuentres otras dos. Así que quiero asegurar el quinto lugar para mí, y así decido este asunto antes de meterme en problemas por las hormonas de la adolescencia.

—Muy prudente de tu parte—dice Pansy sin mostrar que se estaba riendo pro dentro.

—Se que de momento no parezco gran cosa, pero para cuando sea mayor de edad seré bastante bella.

—Ese no es el punto, pero gracias por considerarlo, me parece un buen trato, en el que los dos salimos ganando—dice Harry—, pero te ofrezco otro trato, esperaremos hasta que como tú dices encuentre a la tres y la cuatro, si entonces aun seguimos pensando que es un buen trato, harás tu juramento inquebrantable.

—Está bien. Ahora me voy, la señora Granger acaba de sacar un pastel de su horno, y lo quiero ir a probar—les dice antes de salir con la misma convicción con la que había entrado.

—Esta ha sido una de las conversaciones mas bizarras en la que he participado—dice Hermione, sentándose en una silla.

—Fue rara, pero no entraría en mis peores diez—dice Harry, quitándole importancia—, además tengo una última prueba que hacer.

Del mismo modo en el que les había enseñado antes, hace visibles los hilos que salían de los cuellos de las chicas y llegaban a su mano derecha, pero que ahora había otro, que continuaba oscuro, pero por cómo pudieron ver por la ventana llegaba hasta el cuello de la niña.

—Solo faltan dos ¿verdad? —dice Hermione, cuando desaparecen los hilos, l que no pudo dejar de notar es que el hilo de Pansy ahora brillaba más que la última vez que lo había visto.

—De momento eso parece, pero no creo que esto sea tan estable como parece, no hay manera que se nos pudiera obligar a permanecer juntos, pero encuentro que es lo mejor que podemos hacer.

—Yo también pienso que tienes razón—dice Hermione—, solo que me preocupa la niña, creo que es buena y que necesita ayuda, pero también creo que no es estable, deberíamos buscarle ayuda, y no solo para que le enseñen a manejar su don, sino ayuda médica, su mente no puede soportar tanta información. Algún sanador especializado en la mente. Los tres sabemos que la niña a manato en al menos dos ocasiones.

—Tu y yo lo hemos hecho muchas más veces, y también se que lo hiso en defensa propia ¿tú qué opinas Pansy?

—Aun es una niña, por más que se intente comportar como adulta, sigue siendo una niña, podemos ayudarla, y evitar que se pierda en su propia oscuridad.

—Tienes toda la razón, ambas la tienen, de hecho quiero que tu Hermione te encargues de buscar a algún especialistas, además de que tú y tu equipo investigues al grupo que le hiso eso a la niña. Ella te puede dar información, pero dudo que sepa mucho en realidad. Esto me parece que será la primera misión de las birds of prey fuera del colegio.

—Empezare a trabajar con Ginebra, inmediatamente.

—Yo seguiré teniendo mucho trabajo con este nuevo país, al menos hasta que puedan organizarse, por eso dejare la escuela casi totalmente a Luna, pues tendré que estar viniendo aquí continuamente, tal vez todos los fines de semana, lo más seguro es que al menos durante un año a duras penas asista a clases. Tendré que reorganizar todo de nuevo.

—No deberías de abarcar mas allá de lo que puedes—le dice Hermione, empezando a preocuparse.

—Ya sabes que siempre estoy buscando a personas con talento, mientras voy trabajando voy colocando a las personas, no te preocupes, se lo que hago.

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La primera reunión de las birds of prey fue en un pequeño restaurante del pueblo, en el cual servían una de las comidas con más grasa que se pudiera encontrar en el país, pero también de la mas deliciosa. Los únicos miembros del grupo que se encontraban en el lugar eran Hermione y Ginebra, cada una de las cuales estaba comiendo un desayuno que hubiera hecho engordar a cualquiera que las hubiera visto siquiera.

—No tienes idea de lo mucho que te envidiaba, el que pudieras comer sin engorda—le dice Ginebra.

—Fue mera serendipia, Ginny, no era nuestro objetivo, pero por accidente descubrimos que después del sello mágico que ponemos para fijar el tratamiento, es imposible cambiar la apariencia, lo cual incluye engordar.

—Sigan así, y contaran el dinero con una pala.

—Ese es más o menos el plan.

—Supongo que fundar un país es muy caro, así que dime, ¿ahora me tocara llamarte reina? —le pregunta Ginny a Hermione.

Por la expresión que Hermione puso, era obvio que no había llegado a la conclusión de que si Harry se convertía en rey, ella tarde que temprano se convertiría en reina. Y como siempre que algo la sorprendía termino rompiendo algo, en esta ocasión se trato de una botella de refresco del restaurante en el que estaban desayunando.

—Ni siquiera lo habías notado ¿verdad? —continua Ginny bromeando.

Mientras Ginny continuaba divirtiéndose, una mesera y la castaña intentaban secar el desastre que había ocasionado.

— ¿Es que no puedo escuchar una noticia sin hacer el ridículo? —se queja al cielo.

—Serás la reina mas patosa que hayan encontrado—dice cuando la mesera estuvo lo suficientemente lejos como para no escucharlas.

—Como es que Harry siempre me mete en problemas—se sigue quejando.

—Harás un gran papel.

—Sera un desastre.

—Sera algo histórico.

—Sera un desastre histórico—empezando a golpear la cabeza en la mesa.

—Te preocupas demasiado, su majestad—bromeando.

—Gracias por tu comprensión, amiga—dice con sarcasmo.

—Creo que en esto, saldrás ganando con el asunto de no ser su única esposa, al menos no serás la única reina.

—Ese no es mucho consuelo.

—No te preocupes tanto, es natural que se te haya olvidado ese detalle, a final de cuentas, son demasiadas cosas sucediendo al mismo tiempo.

—Tienes razón.

—Tienen que decidir un montón de cosas. Como que religión van a tener.

— ¿Religión?

—Si, que van a ser, ni si quiera el círculo interno tiene la misma religión, Ron y yo somos católicos y Tonks es luterana.

—Harry es anglicano y yo soy agnóstica—dice Hermione—, no tengo idea de que sea Luna. Mientras que Neville creo que también es anglicano. Además de que no estamos tomando en cuenta la religión que ellos tengan, sin olvidar la posibilidad de que tengan un montón de religiones diferentes. No tengo ni la menor idea de cómo hará Harry para decidir sobre todas estas cosas.

—Ser el líder nunca es un trabajo sencillo, puede que parezca que se la pasa sin hacer nada, pero tener que tomar todas esas decisiones, no ha de ser fácil, en lo personal no envidio su puesto.

—Se a lo que te refieres, yo tampoco quisiera estar en sus zapatos, solo intento ser de la mayor ayuda, pues cuando el comete errores son vidas las que se pierden. Hay demasiados puntos complicados desde un punto de vista de la moral, en lo personal no sabría ni siquiera como empezar.

— ¿Realmente crees que Harry sea capaz de hacerlo? Sin que se vuelva loco, quiero decir—pregunta Ginny.

—El es un humano y puede equivocarse como cualquier otro, pero por lo regular pues confiar en él para que haga lo correcto.

—Porque no dejamos esto en paz, y me dices cual es nuestra siguiente misión, para empezar a prepararme.

—Tenemos dos cosas, muy importantes, la primera es encontrar ayuda para Layla.

— ¿La pequeña profetisa de la que me hablaste?

—Si, en lo personal me agrada pero necesita ayuda.

—Eso no será complicado, el problema es que si ella ya sabe el futuro, entonces debe de saber lo que planeamos.

—No exactamente, puede ver con toda claridad lo que sucederá dentro de unos minutos, mientras que lo más lejano solo tiene visiones. También tengo que encontrar quien le enseñe a controlar su talento.

—Tampoco parece muy complicado.

—Genial, porque será tu tarea.

— ¿Para que abrí la boca? —dándose cuenta de lo que acababa de hacer.

—Ofrecerte. Cuando termines, me ayudaras a la verdadera misión.

— ¿Cuál es?

—Tenemos algunas sospechas de que existe una organización de origen muggle, que se ha dedicado a secuestrar hechiceros y hacer experimentos con ellos.

— ¿Es eso posible?

—Ha sucedido en el pasado, y aparentemente ha vuelto a pasar, todo indica que la pequeña fue criada en una instalación de dicha organización.

—Los hechiceros hemos hecho cosas mucho peores a los muggles, el nuevo reino de tu novio es la muestra de ello. La verdad es que no se me ocurre como empezar una investigación de ese estilo.

—Layla me dio alguna información, pero será algo muy difícil. Tendremos mucho trabajo.

—Algo se nos ocurrirá.

Ginebra tenía otra pregunta que hacerle a su amiga, pero se sentía un tanto insegura de cómo hacerlo, al final se decide por la estrategia directa.

— ¿Fuiste con los médicos?

—Si, fui con unos antiguos amigos de la profesora McGonagall. Son lo más cercano a expertos que existe sobre mi enfermedad.

— ¿Cómo te fue?

—Su diagnostico es igual que el de la doctora del colegio.

—Lo siento.

—Su diagnostico fue el mismo, pero su opinión es diferente, me dieron suficiente medicamento para evitar que siga progresando mi enfermedad, y tienen esperanza de revertir el daño, pero en lo personal no quiero hacerme demasiadas ilusiones.

— ¿Ya se lo dijiste a Harry?

—No me he atrevido.

— ¿Realmente temes que te deje por qué no puedes tener hijos?, ambas sabemos que el no es así.

—Temo que tenga que hacerlo.

—Lo siento Hermione, pero cuando te pones así, eres intratable.

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En ocasiones Harry extrañaba su antigua realidad, cuando el solo era un guerrero, y su única responsabilidad era enfrentarse al enemigo que tenía enfrente de él, claro que luego recordaba cómo había terminado todo y se da cuenta que esta segunda oportunidad que se le ha concedido es algo invaluable. Ahora la mayor parte de su trabajo era trabajo de oficina, y de reuniones en las cuales tenía que convencer a personas de hacer lo que el quería que hicieran, un trabajo que no siempre era sencillo. Claro que podía recurrir a su poder mental, con el cual de hecho cada día estaba ganando mas habilidad, pero por lo regular evitaba usarlo, claro que les leía la mente para ver si eran de fiar, pero obligarlos a algo con su mente, era algo que odiaría hacer.

— ¿Usted los obligo, mi señor? —pregunto Pansy, mientras ambos trabajaban en el comedor.

— ¿A los "ciudadanos"? —era el nombre que habían decidido usar con la gente del nuevo reino, al menos hasta que encontraran un nuevo nombre—, los sondeé, esculque en sus mentes para saber cómo convencerlos, pero sobre todo para saber si eran las personas que yo necesitaba para lo que estaba planeando. Debes entender que la mente es muy complicada Pansy, ciertamente puedo hacerle cosas a una persona solo con la mente, pero a tres mil personas, es algo imposible.

—Tiene lógica.

— ¿Confías en mi? —dejando sus papeles en la mesa.

Ese era un detalle muy importante para él, no solo le importaba saber si las personas eran confiables, sino que también ellos confiaban en él, sobre todo alguien tan cercano como ella.

—Totalmente—le dice con seriedad, su sinceridad fue tan evidente que casi ni tuvo que meter la mano en su mente para comprobarlo.

Mientras continuaban conversando, escuchan que alguien toca la puerta, se trataba de Lelio, quien traía un montón de carpetas. Detrás de él, venían Luna y Neville, quienes aparentemente podían permanecer de nuevo en la misma habitación, al último entro Ron, quien traía una hielera bajo el brazo, Harry sospechaba que estaba llena de cervezas.

— ¿Lo trajiste todo? —le pregunta Harry a Lelio, después de que todos se sentaran en la mesa.

—Todo lo que pude encontrar, tengo la lista de peticiones de los ciudadanos, en realidad no piden gran cosa, y no solo me refiero a los ancianos, creo que necesitaran más tiempo para acostumbrarse.

—De momento será suficiente ¿y lo demás?

—Eso no fue complicado, todo estaba en internet, "la carta de los derechos del hombre", "carta constitutiva de los derechos humanos", "declaración de independencia de Estados Unidos", y montón mas que no recuerdo que no recuerdo, incluyendo discurso, de Mandela, Gandhi, Lincoln.

—Muchas gracias Lelio, a mi no se me da eso de las computadoras, y necesitaba todo ese material, espero no haberte quitado mucho tiempo.

—La verdad es que no, con el nuevo personal que tenemos, estamos avanzando rápidamente—antes de levantarse.

—Te lo agradezco, ahora solo te molestare, con que informes a la cocina que empiecen a preparar café y botana, luego seguramente pediremos pizzas.

—Seguro—antes de salir, mientras pensaba que en ocasiones el chico al que había ayudado a criar se comportaba como un verdadero exentico.

— ¿De qué se trata, Harry?—le pregunta Neville, bastante confundido.

—Todos ustedes estuvieron presentes cuando declare que había fundado un nuevo reino, pero la verdad es que solo coloque la primera piedra.

—La primera ciudad para ser mas precisos—interviene Luna.

—Y no negare que me siento orgulloso de mi creación, pero no es para eso que los cite hoy. Según los expertos, se necesitan tres cosas para crear un estado ¿saben cuáles son?

—Población—dice Luna.

—Un territorio—continua Neville.

— ¿Nadie más? Falta algo.

—Un gobierno—interviene Pansy.

—Exactamente, población, territorio y gobierno. Pero en lo personal creo que falta algo.

— ¿Dinero? —bromea Luna.

—Eso también ayuda, pero me refiero a algo que no se puede tocar, un símbolo, un espíritu, un concepto. En el futuro conseguiré que algunos especialistas en derecho constitucional redacten una constitución para el reino, pero por ahora quiero que me ayuden a redactar algo mucho más básico e inamovible.

—Los fundamentos del reino—dice Pansy.

—Exactamente, por eso le he pedido a Lelio que nos trajera estos documentos, los leeremos y veremos lo que han hecho a través de la historia, desde la revolución francesa hasta el fin del apartheid—mientras empezaba a repartir las carpetas al azar—, necesitamos el espíritu de los que abolieron la esclavitud y de aquellos que pensaron que el ser humano, solo por serlo debería de tener algunos derechos básicos e inamovibles.

—Cuando lo terminemos deberías de hacer un monumento en la ciudad, escribirla en piedra, tal vez colocar los nombres de todos los fundadores—dice Neville.

—Es muy buena idea—concuerda Harry—, pero primero tendremos que terminar esto. Son las nueve de la mañana, espero que para esta noche tengamos el primer borrador.

—Estamos a punto de redactar un pilar para un reino, crees que seamos lo suficientemente importantes—dice Pansy, un tanto insegura.

—Tendremos que serlo, a final de cuentas será la historia la que juzgue si estamos haciendo lo correcto o no.

La elección de sus compañeros no había sido al azar, Neville había crecido en una familia dedicada a la política y sabia todo lo que se debía saber sobre la política del mundo mágico, además de que poseía la capacidad de ver y comprender el punto de vista de otras personas. Luna tenía su inmenso intelecto, que no solo lo usaba para aprender sobre teoría mágica y de extrañas criaturas mágicas, sino que tenia la capacidad para analizar información altamente compleja, además de un genuino interés por las personas. Pansy por su parte no solo estaba hay como escriba, sino porque ella tenía un testimonio personal sobre lo que era que los poderosos anularan sus derechos, y eso sería algo invaluable. Seguramente a nadie se le hubiera ocurrido invitar a Ron a una reunión como esa, pero eso era porque no lo conocían como Harry lo hacía, el había crecido en el ambiente rural del mundo mágico, en donde su familia había tenido que ganarse la vida del modo duro, trabajando de sol a sol, y medrando por sus propios logros, el sabría como bajar las discusiones al terreno real, con una visión clara de lo que las personas trabajadoras necesitaban.

Con el paso de las horas se comprobó que la elección de empezar a pedir bebidas y comida desde temprano había sido una buena idea. Pues las horas empezaron a pasar rápidamente, mientras que los cincos leían y discutían sobre el material. Como Harry había pensado y deseado, cada uno tenía ideas propias, y si bien en algún momento dos o tres coincidían en algún punto, en el siguiente los equipos cambiaban totalmente. Para el anochecer, Luna estaba casi afónica y tenía el cabello encrespado de una manera bastante extraña, Pansy tenía una mirada extraña (de loca hubiera dicho Ron) seguramente por toda la cafeína que había consumido, mientras que Neville y Rojo habían estado a punto de resolver sus diferencias a puñetazos, Harry no estaba en mejores condiciones que sus compañeros.

— ¿Lo tienes todo, Pansy? —le pregunta Harry.

—Si, mi señor—mientras reunía todos sus apuntes que tenía repartidos en su parte de la mesa, la cual había cambiado en al menos cinco ocasiones durante el día.

— ¿Hemos terminado? —pregunta Luna, quien estaba sentada encima de la mesa.

—Felicidades señores, tenemos el primer borrador—los felicita Harry, mientras pateaba las sillas que Ron había acomodado para recostarse—, y a pesar de lo que pudimos llegar a pensar, todos sobrevivimos.

—Es bueno, creo que realmente valió la pena—dice Neville.

—Casi nos matamos por acabarlo, claro que es bueno—dice Ron, cuando se levanta del suelo.

—Mañana continuaremos después del desayuno, y espero que podamos enseñárselo a otras personas, veremos que tan bien les sienta. Dejemos todo aquí—refiriéndose a todos los documentos y seguramente a la basura que había quedado de todo lo comido—, por ahora nos caería bien un rato de sueño.

La mansión tenía suficientes habitaciones para el equipo de Harry, sin siquiera tener la necesidad de compartir habitación, claro que si Luna y Neville no hubieran roto hubieran podido compartir habitación, pero de momento, solo Harry y Hermione compartían habitación, pues Pansy ocupaba la siguiente.

—Hiciste un gran trabajo—le dice Harry a Pansy, cuando quedan en la puerta de la habitación de la chica.

—Hice lo que pude, mi señor, aunque creo que hubiera sido más útil si no hubiera discutido tanto con Neville—recargada en la puerta, claro que se estaba dando cuenta de lo cerca que Harry estaba de ella.

—Pequeña, estuviste a punto de intentar sacarle los ojos—acercándose un poco más, mientras que con su mano derecha acomodaba el cabello de la chica detrás de su oreja, lo que hiso que la joven se estremeciera.

—Me disculpare—volteando hacia arriba, nunca se había dado cuenta que él era más alto que ella, o al menos nunca le había dado importancia.

—El también te grito, así que están empatados.

La conversación empezó a perder sentido, en algún momento solo se miraban el uno al otro sin emitir palabra, hasta que por fin terminan uniéndose en un beso. Era la tercera ocasión en que se besaban, y Pansy estaba pensando que esperaba que se repitiera más seguido.

—Descansa, pequeña—le dice cuando se separa.

—Usted, también mi señor—antes de entrar a su habitación.

Harry no pensaba adelantar nada, iría paso a paso con Pansy, lo último que deseaba era que alguno saliera lastimado, en su opinión estaba por buen camino. Luego de ver que la chica entraba a su habitación, el se dirige a su propio dormitorio, en el cual Hermione lo esperaba despierta, leyendo un enorme libro antiguo sobre medicina mágica. A Harry le seguía impresionando cada vez que la veía vistiendo meras piezas de encaje en la habitación, a pesar de que simplemente estuviera leyendo.

— ¿Te gusto el beso? —le pregunta Harry.

—Muy agradable—dejando su libro en la mesita de noche—, pero espero algo mas cercano que solo un beso telepático.

— ¿Has sentido alguna otra sensación telepática? —acercándose.

—No, por lo visto solo funciona en ese tipo de situaciones—levantándose de la cama.

— ¿Cómo sigues con lo de serrar tu mente?

—Es bastante fácil, pero por un simple beso no pensé que fuera necesario.

—Lo que vamos a hacer, no será un simple beso—sacando de debajo de su playera, el collar en el cual tenía las dos llaves.

—Estoy más que contenta por cooperar.

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NOTA DEL AUTOR: Hola como están, aquí estoy de regreso con ustedes, trayendo otro capitulo. Espero les grade. En este capitulo intente ir mas rápido que antes, ojala no parezca muy compactado.

Ya se han perfilado casi todas las esposas de la historia, pero me falta una, aun no decido quien quedaría bien. ¿Alguna sugerencia?

Me permito hacer un auto comercial y pedir que se den una vuelta por mi otra historia "mirando a las estrellas".

Por último, y como siempre le agradezco sus comentarios y paciencia.