La ciudad de Beijing era la metrópolis muggle más pujante del momento, además del centro económico más importante de Asia, y muchos decían que en el futuro sería el más importante del mundo, esto obviamente no había sido bien visto por el gobierno japonés, pero eso no importaría mucho ese día, pero si a las próximas consecuencias.
La zarina Anastasia se había trasladado a la embajada rusa en China un par de días antes de que la inestabilidad en la magia llegara a su límite. Durante su estancia tuvo mucho trabajo que hacer, la negociación con el ala mágica del gobierno chino, había sido una de las cosas más exasperantes que había tenido que hacer en su vida y considerando que había gobernado una de las naciones más grandes del mundo, era mucho decir. Fueron varios días de negociaciones, ella bien sabía que tenía que ser paciente, pies el gobierno era muy susceptible ante cualquier signo de intervención extranjera, sobre todo viniendo de Rusia o desde Japón, y ella les estaba pidiendo que dejaran que obraran a libre voluntad los dos hechiceros omegas de esas dos mismas naciones.
Le explicaron de diferentes maneras que ellos podían solucionar cualquier problema que se presentara, además agregaron que no tenían ningún tipo de evidencia que mostrara la existencia de dicha emergencia. Estuvo a punto de recordarles que se necesitaba ser un hechicero omega para poder percibirlo, pero eso los hubiera llevado de nuevo a la discusión de que China no tenía ningún hechicero omega. Anastasia sabía que China había hecho experimentos para desarrollar magos omegas de manera artificial, aunque el auge de estos experimentos había sido durante la época comunista, actualmente estaban reviviendo esos mismo experimentos.
Cuando al fin logro terminar la negociación, sus movimientos estarían tan limitados, que tendría que tener una escolta de veinte aurores, pero con el emperador sería diferente, pues solo se le permitirá entrar unas cuantas horas al territorio continental, y seria cuidadosamente vigilado por los cincuenta hechiceros más poderosos de China. Anastasia no sabía si serian suficientes para controlar a un hechicero de su magnitud de un omega con la experiencia del emperador, pero si se empeñaba en romper definitivamente la tregua, ella misma tendría que ir a detenerlo y así por fin podrían ponerle a fin a su antigua rivalidad, y así poder saber cuál de los dos hechiceros era el más poderoso de oriente. Si el emperador asistía, era casi imposible que intentara pelear contra su escolta, pues bien sabia que ella estaba presente y no se arriesgaría a perderlo todo en una cuestión de lanzar una moneda, en contraparte ella había preferido por fin acabar con todo de una vez.
Al igual que en Inglaterra, en China el punto culminante de la inestabilidad fue en una de las ciudades más pobladas del país, en su misma capital. Anastasia fue la primera en llegar a la cima del edificio más alto d la ciudad. La noche tenía el cielo cerrado y estaba cállenlo la lluvia más intensa del año, a pesar de lo inclemente del clima, la zarina se mantenía de pie sin darle la mas mínima importancia.
Cuando al fin llega su viejo rival, lo hace a su muy particular manera, lo hace sentado en lo que parecía ser una gran caja de oro, custodiado por cuatro samuráis con armaduras completas, solo se podía ver la silueta del emperador a través de las cortinas del palanquín.
— ¿Tan tímido como siempre?-le pregunta ella con sarcasmo.
—Eres demasiado insignificante para posar tu mirada en mí—con una voz que no se podía identificar su procedencia.
—Lo que posare será mi pie en tu trasero cuando llegue el momento.
—Cuando llegue el momento, te encerrare en mis calabozos, hasta que supliques por la muerte.
Ella hablaba en ruso y él en japonés, ambos conocían bien el idioma de su contrario, pero ambos negaron la cortesía de hablar en el idioma del otro. Continuaron insultándose y amenazándose como si realmente estuvieran dispuestos a iniciar la tercera guerra mundial en ese instante. Hasta que por fin la brecha entre ambos mundos se rompió. Al igual que en Inglaterra, lo hiso en un lugar habitado por poderosas criaturas mágicas, en esta ocasión fue un pueblo de gigantes de montaña.
En el mundo mágico existían diez tipos diferentes de gigantes, y los que se aparecieron en la capital chica era n de los más primitivos y salvajes. La destrucción que hiciera en la ciudad fue enorme y lo hubiera sido más si no fuera porque solamente estaban presentes durante algunos momentos, de manera intermitente.
—Acabemos con esto de una buena vez—dice Anastasia.
El báculo de la zarina tenía como efigie el águila de dos cabezas, antiguo símbolo que había representado a su país y a su familia por siglos, con dicho instrumento era capaz de realizar hazañas que solo podían imaginar los hechiceros comunes. Por su parte el emperador no poseía un instrumento de esa índole, él se limito a levantar las palmas de sus manos, de las cuales salen dos rayos de luz, los cuales colisionan con el rayo que Anastasia también había creado. Cuando la luz se une sale disparada hacia el cielo, lo cual ilumina la noche, tal despliegue de magia dura solamente un par de minutos, pero gracias a él, la magia recupera su estabilidad, aunque esto solo funcionaria por algún tiempo.
El primero en marcharse fue el emperador, quien se vio envuelto en un vendaval antes de desaparecer junto con su escolta. Anastasia había tenido planeado permanecer otro par de días, pero al final decidió hacer como su rival y regresar a su país en ese momento, aprovechando la confusión. Además ella se daba cuenta de que mientras permaneciera en el lugar, estaría desviando la atención y los recursos, que estarían mejor aprovechados en solucionar la crisis que había surgido en la ciudad.
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Las instalaciones para la experimentación con sujetos mágicos, era un edificio enorme, que se encontraba en la costa Británica, había sido construida en una pequeña isla del mar del norte, algo muy similar a como era Azkaban en el mundo mágico, puede que desde fuera pareciera una base militar normal, pero por debajo se extendía varios niveles. Al igual que la prisión mágica, era un lugar casi inexpugnable, los embravecidos mares eran una gran defensa, sin olvidar los numerosos sistemas de seguridad instalados en el edificio. Un lugar perfecto para la experimentación con humanos y con otras criaturas, experimentos que si se dieran a la opinión pública, la horrorizaría tanto como los campos de concentración Nazi o en la Unidad 731 de Japón, cuyos crímenes aun se guardaban en parte como alto secreto.
Los residentes de la instalación la consideraban el infierno en la tierra. Los primeros dos pisos eran dedicados para las habitaciones de los empleados y los laboratorios, luego continuaban los pisos dedicados a los especímenes que habían creado en el lugar, mientras que en los últimos pisos se encontraban los especímenes atrapados, los cuales se consideraban de más alto riesgo.
Durante la historia del laboratorio, habían existido una infinidad de intentos de fuga, pero exitosamente solo alguien lo había logrado, una niña criada dentro de la misma instalación, un experimento que hasta el momento habían logrado replicar, pero que había sido un gran éxito en sí mismo, aunque habían fallado a la hora de controlarla, desde dicha fuga, la seguridad del lugar había aumentado exponencialmente, además habían traído mas gente para la vigilancia y para los laboratorios.
"El laboratorio" era gobernado con puño de hierro por el Dr. White, nadie sabía cuál era su verdadero nombre, y nadie se había atrevido a investigarlo a fondo. Todo alrededor de la organización era un gran misterio, del cual los empleados solo conocían una pequeña parte. Durante décadas habían sido protegidos por gente muy poderosa, de más de un país, los cuales también los financiaban. Aparentemente tenían un flujo de dinero casi inacabable, el cual provenía de muchas partes diferentes, un poco presupuesto oculto de cada país lo hacía casi imperceptible para todos los gobiernos que los financiaban, además estaban los servicios que estaban en posición de ofrecer. Rentaban o vendían a guerreros con cualidades muy especiales, sus dones eran muchos y muy variados, desde súper fuerza a invisibilidad, sin olvidar la intangibilidad y la habilidad de respirar bajo el agua.
Durante los años en los cuales habían trabajado en la contención de sujetos mágicos, habían aprendido numerosas cosas sobre ellos, con diversa variedad de fines, el primordial había sido aprender a controlarlos, en un principio hubieron algunas fugas, pero con el tiempo habían ido aprendiendo como hacer su trabajo, durante los últimos diez años solamente había existido una fuga, y ni siquiera se había tratado de un hechicero que ellos mismo hubieran capturado, sino uno de los que habían criado dentro de las instalaciones. Últimamente se habían adquirido a algunos de los especímenes más poderosos que habían encontrado en toda su historia, pero hasta el momento no habían tenido grandes problemas.
Para ponerse al corriente entre las tres personas más importantes dentro del lugar, se habían reunido en la oficina del director, quien con su usual tono indiferente escuchaba a sus dos subalternos más importantes.
—Presenten su informe-ordena el doctor en jefe del lugar.
—Hemos mejorado las celdas de los nuevos internos, además de que hemos colocado los collares controladores que diseño la doctora a todos, la verdad es que están dando estupendos resultados en su comportamiento.
—Además informo que los collares fueron mejorados, les colocamos inhibidores de magia, no son perfectos pero fueron un salto en el diseño.
—Pensar que fue para controlar a los sujeto Anastasia y Simbad que obtuvimos estos nuevos avances, debemos valorar los resultados que nos dan las dificultades. Por cierto ¿Cómo siguen los avances en la transformación animal?
—Según lo esperado—contesta la doctora—, quebrar su voluntad ha sido muy difícil, pero por fin la estamos controlando, nos ha dado información sobre su habilidad para la transformación humana, y esperamos que cuando iniciemos con la reproducción, tengamos mejores resultados.
— ¿Y los dos nuevos sujetos?
—Uno de ellos ha permanecido en la enfermería—le contesta el jefe de los guardias—, según el informe solamente tiene agotamiento extremo, nada contagioso, se le están dando concentrados de vitaminas y nutrientes para sanarlo.
— ¿Con que cantidad de poder cuenta?
—Eso es lo más extraño—dice la doctora—, nuestros indicadores muestran medidas contradictorias con el sujeto nuevo, en los de cantidad de magia, muestra que a duras penas tiene algo de poder mágico, a penas como para levantar una pluma, mientras que en otros medidores su poder se escapa de la escala, no creo que sea peligroso, pero necesitaremos estudiarlo mas.
—El otro sujeto, el pelirrojo, es muy peligroso, seguramente incluso más que Anastasia—se queja el jefe de los guardias-, ya envió a una docena de mis mejores hombres a la enfermería, no ha matado a nadie de milagro. Se necesita una extraordinaria cantidad de electricidad para someterlo, hace dos días lo vi romper unas esposas con sus propias fuerzas. Además de que los golpes no parecen afectarle como a otras personas, casi diría que sus huesos son irrompibles.
—Un sujeto muy interesante—asegura el doctor en jefe—, si lográsemos sintetizar el proceso que le dio ese don tan particular, se podría crear un ejército invencible.
— ¿Ya se inicio el interrogatorio? —pregunta la doctora.
—No ha sido fácil hacerlo—se defiende el jefe de seguridad—el pelirrojo se ha pasado la mayor cantidad de tiempo inconsciente, mientras que el otro está enfermo.
—Yo me ofrezco a encabezarlo-se ofrece la doctora.
—Los dos se encargaran de interrogarlos, no tengo tiempo para que compitan, nuestro benefactor vendrá pronto, y tenemos que entregar los mejores resultados.
En toda la instalación solo su jefe estaba en contacto con sus "benefactores", ni siquiera ellos dos, sus subalternos más importantes sabían realmente quien estaba detrás del casi infinito dinero que tenían a su disposición. No sabían quiénes eran, ni que buscaban, ni siquiera porque los habían fundado, pero ahora tampoco sabían porque habían salido de su mutismo.
— ¿Los veremos? —pregunta el jefe de seguridad.
—Ellos insisten en inspeccionar toda la instalación, y como se han de imaginar no son gente que admita ningún error, y que no nos conviene de ninguna manera decepcionarlos.
Ambos sabían cuando habían admitido ese trabajo, que si su operación era descubierta, en el mejor de los casos irían a prisión de por vida, eran delincuentes y no se engañaban al respecto, y cuando alguien está fuera de la ley pierden la protección de la misma. Sus jefes obviamente tampoco eran personas honestas, si no hacían bien su trabajo, simplemente los remplazarían por otros
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El siguiente amanecer después de la reparación del tejido de la magia, el mundo despertó en el caos, todas las cadenas de noticias del mundo reportaban los extraños acontecimientos en diferentes partes del mundo, dragones, gigantes y demás criaturas míticas, habían atacado grandes ciudades alrededor del mundo, hasta que grandes torres de luz en el mismo centro de los acontecimientos, con lo cual los extraños acontecimientos cesaron.
Las reparaciones costarían millones, y se contaban por cientos los heridos, por suerte no había víctimas fatales hasta el momento. Los gobiernos no sabían que responder ante la opinión pública, seguramente tenían más preguntas que respuestas.
En la mansión Potter, la notica también llego esa mañana, la primera en enterarse fue Cho, quien se había levantado un tanto melancólica al despertar sola por primera vez desde que había empezado a dormir con Ron, era un sentimiento extraño para ella, y lo encontraba un tanto difícil de procesar. Al despertar sintió un tanto insólito la sensación del cinturón de castidad aprisionándola, pero al contrario de lo que se hubiera imaginado, la hiso sentir bien, como si estuviera más unida al hombre que quería, casi encontró reconfortante no poder quitárselo. Mientras se alistaba muy temprano encendió el televisor del dormitorio, ella aun no estaba muy acostumbrada a ese tipo de artilugios muggles, pero si quería continuar con Ron, estaba convencida que lo mejor era conocer lo que le gustaba, y una de esas cosas era la televisión. Cuando vio la imagen de dragones en Londres, se sobresalto, pero recordó lo que Ron y Luna le habían explicado sobre las películas, y pensó que se trataba de eso, pero según iba escuchando al comentarista, se dio cuenta de que se trataba de un noticiero y de que realmente había ocurrido, ahora si realmente preocupada empezó a cambiar de canal, y se dio cuenta que en casi todos los canales estaban hablando de lo mismo. A duras penas se dio tiempo de ponerse un pantalón de mezclilla y una camiseta blanca antes de salir corriendo a despertar a los demás. Fue golpeando puertas hasta que todos los que dormían en la mansión despertaron, se terminaron reuniendo en la sala de descanso en donde había un enrome televisor. La mayoría de los canales seguían reportando los eventos de la noche anterior, de los cuales las mejores imágenes eran las de Londres, por alguna razón , un helicóptero de un canal de noticias, había estado volando cercas del epicentro, nombre que se le había dado a los lugares donde habían salido las torres de luz, por eso tenían una buena imagen de las personas que se habían reunido en el techo del edificio, no se alcanzaban a ver los rostros pero los que los conocían seguramente los podrían reconocer. La imagen se termino, cuando un enorme dragón empezó a perseguir al helicóptero y tuvieron que huir.
—Harry nos había dicho que iban a hacer algo peligroso—comento Pansy—, pero sobre todo algo importante.
—El problema es que no sabremos exactamente qué fue lo que sucedió sino hasta que regresen—dice Neville—, ¿no hubiera sido mejor que llevara una escolta más grande?
—No hubiera sido practico, un grupo grande hubiera delatado su posición, además de que por lo que se puede ver cada uno de los presentes solo tenían una sola escolta, tal vez fuera algún tipo de protocolo—dice Cho, un tanto enfadada—, además de que Ron es suficiente escolta para la mayoría de ocasiones.
Hasta el momento la mayoría había dado su opinión al respecto, incluso cuando llegaron Lelio y su esposa, la mujer tuvo un desmayo, mientras que su esposo se puso a hacer llamadas telefónicas, a todos los responsables dentro de los negocios de la familia en el mundo muggle, en medio del caos, la única persona que no había hablado era Hermione, quien se encontraba sentada mirando el televisor.
Para sorpresa del grupo, la persona que tomo el cargo de la pequeña organización mágica fue Luna.
—Harry y Ron son bastante capases de cuidarse ellos solos—les dijo, antes de que se iniciara una pelea entre Neville y Cho—, lo que menos debemos hacer ahora es entrar en pánico, Harry fue muy claro cuando le dio estructura a la organización, para que pudiera seguir funcionando aun cuando el no estuviera viéndonos trabajar, cada uno de nosotros tiene sus propias tareas, así que debemos realizarlas. Además tenemos que organizarnos para reunir información, los muggles podrían hacer algo estúpido y arruinar el plan que tiene Harry, cualquiera que ese sea.
— ¿Actuaremos así como si nada? —se queja Pansy.
—Claro que no, solo que tendremos que adaptar nuestras prioridades. Ginebra deberá continuar investigando a Diggory, mientras que yo tendré que delegar en mi gente la organización del inicio del nuevo año escolar, eso de momento no es prioritario. Pero el asunto de la gente que nos está vigilando es definitivamente prioritario, Hermione tendrás que volverte más agresiva al respecto, debemos averiguar si ellos no saben algo de lo que está pasando. Pansy, tu tendrás que encargarte de la oficina de Harry, sus socios de negocios no se pueden enterar de que esta desaparecido. Mientras que tu Cho, tendrás que tomar el lugar de Ron, la mansión debería de ser más segura que nunca ahora mismo, además deberías revisar de nuevo a los objetivos claves, no podemos perder a nadie en estos momentos.
Luna casi nunca demostraba ese tipo de dotes de liderazgo, pero Cho y Neville sabían de lo que la chica era capaz en momentos de emergencia, era como si normalmente estuviera adormecida pero que de repente despertara y funcionara a toda su capacidad.
—Cuando Harry me ofreció el puesto, me dio la indicación de que lo urgente no debe de desplazar lo importante.
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La mañana había iniciado para Minerva McGonagall, como iniciaban las mañanas desde que había recuperado su salud, se había levantado antes del amanecer y se había vestido con ropa deportiva, con el escudo del colegio en la espalda, era ropa muggle que no se acostumbraba en el mundo mágico cuando era joven, y que de mayor nunca había usado, pero que ahora encontraba muy cómoda para el deporte. Media hora de pesas y otra media para trotar alrededor del castillo, estaba recuperando la condición física que tenía cuando era soldado durante la segunda guerra mundial.
Durante aquella terrible guerra, se había ganado un sobre nombre muy particular, todos la conocían como la teniente Minerva "Checkmate" McGonagall, y eso se debía a su gran habilidad en transformaciones, había conseguido metales mágicos, que ella había convertido en temibles guerreros, basados en la estructura del ajedrez, un juego que por cierto siempre le había apasionado. Dos juegos de dieciséis piezas que habían ayudado a detener a los alemanes en las Ardenas, y en el norte de África, ella en persona había ayudado a el general Montgomery a detener a Rommel "el zorro del desierto" en su avance, además de que sus piezas habían ayudado a tomar las playas de Normandía durante el día D, ella y un grupo de hechiceros enviados por Lord Dumbledore habían viajado en escobas mágicas junto con los aerotransportados. Se habían reunido en tierra con la gente de lord Potter en tierra ese temible día. Durante esos días, las cosas fueras mucho más complicadas de lo que deberían haber sido, los muggles por su lado habían estado razonablemente organizados, mientras que los muggles del eje eran contradictorios, pero en el bando mágico era lo contrario, los hechiceros del eje, eran un solo cuerpo totalitario, mientras que el de los aliados eran un conjuntos de señores de la guerra que pelaban sin coordinación y continuamente compitiendo entre sí. Lord Dumbledore, el antiguo, había fomentado la rivalidad entre Albus y Charlus, si Potter no hubiera sido tan intermitente, viajando de un frente al otro (occidental, oriental e incluso en el frente del pacifico), se hubiera vuelto mas importante que Dumbledore, pero sus habilidades políticas no habían estado al nivel de sus habilidades en la guerra.
Minerva no había dejado de pensar en esos antiguos tiempos, desde que había tenido que sacar su antiguo juego de ajedrez para ayudar a defender el colegio, algo que parecía ser un signo premonitorio de los tiempos que estaban por venir, tal vez por eso se estaba entrenando tan duro.
Cuando regreso a su dormitorio en la torre de los maestros, se encontró con algo que no pensó volvería a ver, se trataba de un fénix, era Fawkes, uno de los pocos que existía en todo el mundo, el cual le entrego una carta. Ella sabía muy bien que esto solo lo hacía con los mensajes más importantes. A diferencia de otro tiempo, no se trataba de una orden tajante, sino todo lo contrario era una petición de que lo visitara.
Era algo extraño, sobre todo por lo que había pasado con anterioridad, su relación con su antiguo líder debía de estar en su peor momento en esos instantes. Se lo pensó durante esa mañana, no sabía qué hacer al respecto. No fue sino hasta que recibió una lechuza de sus aliados que supo qué hacer. Había sido escrita por Lord Black, en dicha carta describía, a grandes rasgos el caos que prevalecía en el mundo muggle, aparentemente había ocurrido hacia unos días, y aun la notica no había llegado a los periódicos mágicos, los únicos que lo sabían, se habían enterado por el único canal televisivo mágico. Cuando los upo se traslado a la torre de los Gryffindor, en donde pudo ver el noticiero y obtener más información de lo que realmente estaba pasando. Cuando vio las imágenes de la torre de luz, supo que tendría que ir a visitar a los Dumbledore.
A media tarde se alisto, se visto con uno de los vestidos que había comprado en compañía de su antigua amiga Ariana, era de color café oscuro, largo y con un escote pronunciado, tuvo intención de demostrar su nueva apariencia, por una cuestión de auto estima y orgullo de mujer a la vez. Pero eso no la volvería descuidada, mantendría su varita a la mano, y en varias partes de su vestido tenía algunas de sus piezas de ajedrez listas para la pelea. Ella sabía que no era rival para Dumbledore, pero solo un puñado de aurores podrían enfrentarse a ella sin temer, e incluso su antiguo líder tendría dificultades para derrotarla, su muerte la vendería muy cara.
La antigua mansión Dumbledore, era una de las contracciones más impresionantes de toda la capital mágica, como había sido la tradición, el lugar había pasado a ser la propiedad del hijo mayor, por eso, a pesar de que eran tres hermanos, era Albus el dueño de casi todas las propiedades de la familia. En la mansión siempre había un gran grupo de personas, desde ayudantes a secretarios, incluidos congresistas y sus propios equipos de trabajo, era como un lugar de trabajo extra. Pero ese día estaba vacía, solamente se encontraban las personas que servían a la casa.
— ¿De qué se trata? —le pregunta Minerva a Ariana, quien le había abierto la puerta de la mansión.
—Las cosas están muy mal, Minerva, sino sabes que él no te hubiera pedido venir, es demasiado orgulloso.
—-¿Tiene que ver con lo de los dragones de Londres?
—Definitivamente.
Para la sorpresa de Minerva, no se dirigieron al despacho del Lord o a sus propias habitaciones, sino a una cámara a la cual nunca había entrado, y que hasta donde sabia solo entraba Albus.
— ¿Sabes que es este lugar? —le pregunta Ariana.
—No, recuerdo cuando el mismo la construyo, pero nunca me permitió entrar, ni nunca me dijo de que se trataba.
—Yo me entere hace más o menos un año, se trata de una cámara de recuperación, no estoy muy segura de cómo es que funciona, pero sé que lo ayuda a recuperarse y a controlar mejor su poder.
—Lord Dumbledore es uno de los hechiceros más poderosos de la historia, ¿para que necesitaría algo así?
—Mi hermano no está bien. Su salud está decayendo.
— ¿Qué dicen los medi-magos?
—Se rehúsa a ver a ningún sanador, tu lo conoces, el piensa que es el ser humano más inteligente que existe, no entra en su comprensión que exista alguien que sepa más que él. Tienes que intentar convencerlo, a mi no me está haciendo caso.
—Lo intentare.
Lord Dumbledore debía de tener alrededor de cien años, aunque por su vitalidad rara vez lo aparentaba, pero en esta ocasión Minerva pensó que parecía aun más viejo, sentado en lo que a todas luces era un trono de piedra, parecía casi una momia de lo delgado que se encontraba.
—Que te ha pasado Albus.
—Estoy pagando por mi propia estupidez Minerva, nada más.
— ¿De qué estás hablando?
—Por mi falta de paciencia aumente mi poder sin pensar en las consecuencias, y ahora en el ocaso de mi vida, se me está cobrando la factura.
—Desde que te conozco eres uno de los hechiceros más poderosos del mundo, muchos dicen que tanto como Merlín.
—Pude llegar a serlo, pero no fue así, una persona tan culta como tú, debe estar familiarizada con la escala de magia.
—Claro que si, y se bien que eres un omega.
—Lo que te voy a decir solo lo sabemos los omegas, Minerva, pero quiero que tu lo sepas.
— ¿Por qué a mí?
—Porque a final de cuentas eres la única persona realmente imparcial que conozco, y lo que hiciste en el colegio fue el ejemplo perfecto.
—Y por eso me dejaste de lado—le reclama con enfado.
—Tú nunca tuviste ambición política.
—Sabes bien que no es a lo que me refiero.
—Si tu problema es la dirección del colegio,, sigo pensando que Severus fue la opción idónea.
—Carajo, Albus, te estoy preguntando porque nunca me pudiste amar.
La conversación se había desviado de rumbo, era obvio que Albus no quería hablar sobre eso, pero Minerva por su parte, no había dejado de pensar al respecto desde que había salido de la clínica en la que la habían rejuvenecido, y si bien no había sido su intención ese día exigir una respuesta directa, sus sentimiento brotaron sin ningún control.
—No te amo, Minerva, siento decírtelo, pero haberte mentido hubiera sido mucho peor. Políticamente hablando hubiera sido un gran movimiento casarme contigo, pero eso solo hubiera arruinado nuestras vidas, odio tener que ser así de franco, pero los dos sabemos que nadie nos puede obligar a amar a quien no amamos.
—Tienes razón—tranquilizándose—, creo que lo único que no podre perdonar es que no me lo dijeras hace cuarenta años.
—Lo sé.
—Lo mejor será que regresemos al trabajo Albus, el tema sobre nuestros sentimientos ya está muy agotado— tragándose el llanto que estuvo por brotar—, ¿Qué me estabas diciendo sobre los omegas?
—Los omegas nacemos igual que los demás hechiceros, sin un poder sobresaliente en nosotros, pero a diferencia de los demás hechiceros, podemos esforzarnos mas allá de nuestros límites, hacemos proezas que nos agotan completamente.
—No veo cual es la ventaja en eso.
—La ventaja es que nuestro poder crese como si fuera un globo, cada vez que nos esforzamos de esa manera, nos quedamos sin poder pero nuestro globo de poder no se desinfla, y para cuando nos recuperamos somos mucho más fuertes que antes.
— ¿Sin límites?
—Así es, después de cada combate nos volvemos más fuertes.
— ¿Cuándo te recuperes, serás aun más poderoso? —pregunta impresionada.
—No exactamente, si hubiera sido más paciente tal vez, pero este es el camino que elegí.
— ¿Qué fue lo que te paso?
—Hace mucho tiempo, nacimos dos omegas en Inglaterra, algo extraordinariamente extraño, que hubieran dos hechiceros así en el mismo país y al mismo tiempo, había sucedido en muy pocas ocasiones, así que nadie debía de sorprenderse de que hubiéramos competido en todo desde el día en que nos conocimos. Aunque la diferencia entre ambos fue muy clara, mientras que él uso nuestra rivalidad para crecer, yo me amargué, y me llene de rencor, debo decir que no es una parte de mi vida de la cual me sienta orgulloso, pero es parte de la misma y no la puedo negar.
—Todos aprendemos de nuestros errores Albus, no deberías atormentarte por una rivalidad de hace tanto tiempo.
—El problema es que es ahora que pago las consecuencias, en ese tiempo intente superarlo a cualquier costo, intente aumentar mi poder de manera artificial, por eso reuní gran cantidad de objetos mágicos, pero sin lugar a dudas el más poderoso que encontré y al mismo tiempo el más dañino fue la varita de sauco.
— ¿Realmente existe? —sorprendida.
—Claro que existe, y ahora se encuentra en las catacumbas mas profundas de Gringotts. Para un hechicero normal, tal varita lo convertiría en un digno rival para un omega, pero para nosotros, resulta fatal, pues altera nuestro sistema de aumento de poder.
— ¿Eso es lo que te está matando?
—Son los años los que me están matando. La varita impide que me recupere, eso es todo—riendo con cierta tristeza.
—El hombre del que hablabas era…
—Charlus Potter.
—Siempre pensé que eran amigos.
—Lo fuimos, pero solo cuando envejecimos, y el tiempo nos trajo la sabiduría.
—Y ahora su nieto, heredo su titulo, su báculo y su extraordinario don ¿verdad?
—Así es, mientras que yo nunca tuve hijos y por consiguiente tampoco nietos. Cuando muera, mi título pasara a mi hermano, y luego a sus hijos, los cuales por desgracia, ninguno ha manifestado el don de los omega.
— ¿Por qué me estas contando todo esto, Albus?
—Cuando yo muera, solo Harry quedara para oponerse a Voldemort.
—El también es un omega ¿verdad?
—Así es, y si bien eso no lo hace invencible, lo mejor sería que otro omega se le enfrentara. Harry tiene el don, es joven y tiene sus valores bien colocados, pero le falta la sabiduría que traen los años. No tiene a su abuelo para instruirlo, ni siquiera a sus padres para guiarlo. Necesito que entregues tu vida de nuevo Minerva, necesito que le sirvas a él como me serviste a mí.
—No sé que decir.
—Tienes que aceptar y jurarle lealtad, servirle en cuerpo y mente.
—Me pides demasiado.
—Te pido todo, pero no por un simple capricho mío, sino porque el futuro está en la balanza.
—Albus ¿Qué son exactamente los hechiceros omega?
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Harry durmió un par de días antes de poder recuperar el conocimiento, y cuando lo hiso volvió a despertar en una enfermería, algo que ya era costumbre en su vida, pero a diferencia de lo que ocurría normalmente, no se trataba del colegio, sino de un lugar totalmente desconocido, y no solo eso, sino que tenía los pies y las manos esposadas inmovilizándolo totalmente, además de que tenía un grueso collar en el cuello, el cual aunque no podía ver, supo que era de algún tipo de metal. La verdad es que todas esas medidas de seguridad eran bastante innecesarias pues no tenía la energía suficiente ni siquiera para sentarse.
La primera persona en darse cuenta de que había despertado fue una enfermera de mediana edad, la cual salió inmediatamente del cuarto, como si hubiera visto un fantasma. El cuarto era pequeño y sin casi ningún mueble, con las paredes blancas y con un vidrio en una de las paredes.
—Buenas tardes, señor—escucha Harry, seguramente desde alguna bocina escondida, al ver lo que hasta el momento había sido un espejo, ve otra habitación, desde la cual un grupo de personas con batas blancas lo observan detenidamente.
— ¿Nos puede decir su nombre? —dice lo que parecía ser una doctora.
—Dado que soy su prisionero, supongo que me presentare primero, mi nombre es Harry Potter. ¿Con quién estoy hablando?
—Soy la doctora Heart.
— ¿Me puede decir porque se me detiene?
— Se le detiene en calidad de objeto de observación y de experimentación.
— ¿Eso es legal?
—Marginalmente ilegal, como los de su especie no existen legalmente en nuestro mundo, se les puede catalogar como enemigos capturados, así que cualquier derecho que tuvieran en el lugar de donde provienen queda cancelado. Además de que no podemos catalogarles como humanos así que tampoco entran en jurisdicción de los derechos humanos.
—Comprendo ¿y me puede des ir que es lo que llevo en el cuello?
—Es uno de mis propios diseños, implante control por electrochoques, rastreador GPS, y sobre todo un inhibidor de magia. Sabemos bien que sin sus varitas son casi humanos, pero con esto inhibimos lo que ustedes llaman brotes mágicos.
—Comprendo.
Lo que Harry también comprendió es que aparentemente sus captores nunca se habían encontrado con un hechicero con habilidades de legeremancia, sin contar que seguramente él era uno de los más poderosos que existía en el mundo mágico. Normalmente era un don que usaba poco, por el contexto moral poco claro que implicaba su utilización, pero dada las circunstancias pensó que era momento de sacarle el mayor provecho.
—Mi compañero, el pelirrojo, ¿supongo que también está aquí?
—Así es, lo tenemos en nuestras celdas de máxima seguridad, debo admitir que es muy difícil de controlar.
—Dígaselo a su madre, no tiene idea del tiempo que tardo en convencerlo de que la ropa es obligatoria—riendo.
El buen humor con el que se lo estaba tomando todo Harry, estaba llamando mucho la atención a los doctores y ellos tenían la intención de escribirlo en sus informes. Lo que ellos obviamente no sabían es que las mentes humanas para alguien con el poder de Harry, era como arcilla para esculpir. Desde el momento en el que él lo había decidido eran ellos sus prisioneros. Aunque en sus mentes seguían con el interrogatorio, la verdad es que habían entrado a la habitación y se encontraban desatando a Harry en ese momento.
—Mantendremos esto en secreto, pero quiero que trasladen a mi compañero a la enfermería, también que alguien me traiga un televisor, y comida en buenas cantidades, sobre todo carne roja—les dice directamente a sus mentes.
—Quiero ver como el sujeto de pruebas reacciona con estímulos de nuestro mundo como un televisor, además deberíamos traer al otro sujeto de investigación, veamos cómo interactúan entre ambos, además debemos proporcionar una dieta en base a proteínas para su recuperación—indica la doctora como si todo eso hubiera sido idea suya.
Aun no tenía fuerzas para escapar del lugar, además de que aun no quería hacerlo, debía investigar a fondo todo lo que estaba pasando en esos laboratorios. Según lo que pudo averiguar algo importante iba a pasar, aparentemente los verdaderos dueños del lugar vendrían de visita y él quería conocerlos.
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No todas las personas son capases de tomar buenas decisiones en momentos de presión, y Hermione estaba a punto de descubrir por las malas, que el liderazgo tiene sus problemas, y que tendrá que pagar las consecuencias.
Desde la desaparición de Harry y Ron, las cosas estuvieron relativamente tranquilas. Luna coordino muy bien el funcionamiento de las cosas, y los consejeros siguieron haciendo su trabajo. El problema fue cuando Luna le pido a Hermione que la acompañara al centro muggle de Londres, ambas fueron acompañadas por Neville. Como habían esperado el edificio en el cual había acontecido la torre de luz, estaba acordonada por policías, seguramente investigarían hasta el cansancio, y seguramente no encontrarían nada, no seguramente los sistemas muggles de recogida de evidencia no encontrarían ningún rasgo mágico, pero eso no impedía que lo intentaran.
—Encontré las motocicletas que faltaban—les dice Neville—, estaban en el estacionamiento, por lo que me dijeron los vigilantes, llegaron y ya no regresaron por ellas.
Eso no era buena señal, pues indicaba que no habían tenido tiempo de recuperarlas, o que no habían estado en condiciones de hacerlo, pero ninguno de los tres quiso decirlo.
—Estamos en un problema-dice Neville—, no podemos ir a preguntarle a la policía sobre lo que ocurrió en la azotea, sin que nos pregunten si nosotros sabemos quién estaba ahí.
—Podríamos poner un reporte de desaparecido—dice Luna.
—Es nuestra mejor opción, aunque temo que también levante ciertas sospechas, sobre todo si investigan un poco y se dan cuenta que en realidad ni Harry ni Ron tienen ningún tipo de pasado comprobable en el mundo muggle, ni siquiera sé si tengan actas de nacimiento.
Mientras Neville y Luna continuaban discutiendo sobre lo que tenían que hacer, Hermione continuaba con la mente ausente, era como si nada le interesara, pero fue un pequeño detalle el que la hiso regresar a la realidad, o al menos a una realidad.
Había tanta gente revisando la zona del centro de la ciudad, sin olvidar a todos los mirones que fueron a ver que averiguaban, que la coordinación no era uno de los factores predominantes, los policías locales ignoraban a los federales y demás, pero Hermione reconoció algunos rostros, eran personas que habían estado vigilando la mansión.
Enfadada como se encontraba, ni siquiera se tomo el tiempo de despedirse de sus amigos.
—Ginebra, necesito que dejes de hacer lo que sea que estés haciendo—le habla por celular mientras viaja de regreso a la mansión.
—Este no es un buen momento Hermione-le contesta.
—Esto es prioritario, saca los trajes de las birds of prey ¿tienes listo el de Pansy?
—Desde fin de año, pero…
—Voy a la mansión, espero que tengas todo listo—seria, no estaba de humor para ningún tipo de sutileza.
Para Ginebra ese realmente no era un buen momento, pero por suerte pudo comunicarse con Tonks para que la cubriera, lo cual no era completamente un buen movimiento, pues si la dejaban atrás dejaban de contar con el elemento más fuerte del grupo, pero no podía dejar la vigilancia de Diggory, alguien tenía que quedarse y continuar el trabajo.
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Después de los acontecimiento de Londres, el grupo de investigación enviado por los Estados Unidos estaba totalmente alterado, la lideresa del grupo la coronel Harper, había recibido una reprimenda tan fuerte como si fuera una simple soldado raso, y lo peor es que había sido de más de un jefe, desde el jefe de inteligencia hasta el mismo presidente. En lo referente a su trabajo había sido uno de sus peores días.
— ¿Noticias desde el Vaticano? —le pregunta la coronel a su consultor después de salir de una sala especialmente preparada para realizar llamadas seguras.
—Ninguna buena, enviaras a un grupo de investigación a Inglaterra, es el único punto bajo nuestra jurisdicción, pero seguramente intentaran enviar a alguien a los otros lugares.
—Esto altero completamente el estatus quo, hay espías matándose entre sí en todo el mundo—se queja ella—.Rusos, Chinos, Israelitas, Iranís, hasta los canadienses. Nadie sabe de quién fue la culpa, y todos se acusan mutuamente, esta por demás decir que a mi gobierno es el que más acusan.
—El consejo de cardenales también tiene esa teoría, de que es culpa de este grupo el que los mágicos nos hayan atacado.
—Lo que me faltaba—se queja.
Tenia que entregar resultados, sus jefes la estaban presionando. Ella ya tenía un plan preparado para un avance mucho más directo, pero hasta el momento no lo había querido usar, pues ella sabía bien que en su trabajo tenía que saber en qué momento actuar, y que cuando las cosas se apresuraban las cosas salían peor.
—Sé que les había dicho que dejaríamos esto para después, pero se nos está acabando el tiempo—les dice cuando se reúne con su equipo—, tomaremos la mansión Potter, para la operación usaremos armamento no letal, como ya lo habíamos discutido lo que buscamos es información, así que necesitamos que todos sean capases de hablar.
— ¿Los trasladaremos a Guantánamo?-pregunta uno de ellos.
—No creo que sea necesario, los llevaremos al portaviones, no los podemos retener en suelo Británico, pero en aguas internacionales podremos interrogarlos a profundidad.
Según la vigilancia que le habían puesto a la mansión, no habían introducido ninguna cantidad importante de armas, pero si habían metido una gran cantidad de cajas y materias primas, sea lo que sea debían de estar preparado algo importante. Sabían que en el interior había casi cincuenta personas, y que por suerte no habían niños pequeños pero si algunos adolecentes.
Necesitarían un par de días para trasladar al equipo hasta el lugar indicado, además de todo el equipo que necesitaban para que las autoridades locales los notaran y mucho menos las nacionales.
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El verdadero entrenamiento de Sophia Tudor inicio después de que el Lord oscuro se marchara al frente del polo norte. Lord Voldemort había decidido dejar a su mano derecha en su fortaleza, como responsable de mantener la lealtad de sus súbditos en el sur. Era la prueba viviente del destino que le esperaba a los traidores.
Para el entrenamiento la saco de los dormitorios de las sirvientes y la traslado a su propia habitación.
—Si quieres ser una asesina de magos como yo, tendrás que dejar de lado tu magia y entrenar tu cuerpo. Mi armadura, aísla mi poder mágico y lo regresa a mi cuerpo, por eso puedo moverme más rápido que los demás y me da una fuerza que pocos tienen, pero la técnica la tuve que aprender por mi cuenta.
— ¿Nunca utiliza la magia? —pregunta sorprendida.
—Como dije mi armadura me aísla completamente, pero ella me da un hechizo especial, con el cual puedo trasladar mis armas desde el arsenal hasta mis manos.
—Pero yo no tengo una armadura así.
—Aprende bien lo que voy a enseñarte, demuestra que eres más que las otras criadas y yo intercederé frente al lord por ti, tal vez acceda a fabricar una para ti.
La idea de portar una armadura fabricada por el lord oscuro era como un sueño para ella, pero se daba cuenta que no sería tan sencillo como solo desearlo.
El entrenamiento inicio tan intenso como se había imaginado. Las primeras horas eran de teoría, tenía que aprender leyendo sobre las técnicas de combate de libros que tenia la mujer, luego cuando ella regresaba de sus labores diarias la instruía en la práctica y se daba cuenta si no había estudiado con verdadera dedicación. Puede que la mujer se comportara con mas gentileza de la que ella se hubiera imaginado, pero en el entrenamiento era totalmente implacable, y si bien ella usaba palos de madera para entrenarla no hacia menos dolorosos los golpes que sufría por sus errores. Tal vez fuera duro, pero daba buenos resultados, en poco tiempo había aprendido las bases del combate con armas.
Espada, hacha, y lanza, eran los tres grandes grupos que tendría que aprender, con una y con dos manos. Aunque había dejado de servir en el harem, ella tendría que seguir trabajando dentro de la fortaleza.
— ¿El museo?
—Es un lugar donde aprenderás un poco más sobre la historia del lord oscuro, te servirá.
No le interesaba mucho andar quitándole el polvo a un montón de reliquias, pero en su situación tampoco podía quejarse demasiado. La verdad fue que era mucho más interesante de lo que se hubiera imaginado al principio. El museo era un enorme salón, el cual estaba lleno de repisas con objetos mágicos y reliquias de todo el mundo, desde cosas muy sencillas, como el diario del lord oscuro de sus días de estudiante, hasta reliquias verdaderas de los fundadores del colegio de Hogwarts.
Tardo varios días en terminar de revisar a conciencia el museo, y en más de una ocasión tuvo que resistir el deseo de robar alguno de esos objetos.
Fue después de un día particularmente duro de entrenamiento en el cual, Sophia encontró el objeto que cambiaría su vida. Se encontraba hastiada y pensando en cómo librarse de su maestra cuando encontró un objeto olvidado en el museo, se trataba de una esfera de cristal del tamaño de una pelota de beisbol, cuyo interior contenía algo que no pudo definir mejor que un fantasma. Se encontraba tan cansada que en un momento de descuido la soltó de sus manos cayendo ruidosamente al suelo, por suerte para ella no se había roto, pero si se había cuarteado, entonces entro en pánico, sin su varita no tenía ninguna posibilidad de repararla, sin olvidar que en realidad no sabía si era posible repararla, lo único que se le ocurrió fue regresarla a su lugar con la cuarteadura hacia abajo para que no se viera, eran pocas personas las que entraban al museo así que era poco probable que alguien lo notara, pero aun así era un enorme riesgo.
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Cuando Tonks seso su trabajo diario como auror para el ministerio, pensó que terminaría oxidándose, y que las misiones esporádicas que encontrara no serian suficiente para mantenerla en forma, pero pronto descubrió que trabajar para un Lord no era trabajo fácil.
Fue curiosa la sensación que experimento al pasar de ser la novata a la miembro veterano del grupo. Claro que con la inclusión de Lelio y la señora Parkinson en el grupo de concejeros, ella dejaba de ser la de mayor edad, pero en el campo de trabajo era la que tenía más experiencia. Con quien mas había trabajado era con Ginebra, quien además de ser su compañera era su novia, de la cual estaba locamente enamorada, lo cual por suerte no había entorpecido su trabajo. Le gustaba su nuevo trabajo, tenía que hacer uso de todos los trucos que aprendió en la academia para hacerlo de la manera más segura posible.
La última misión en la que había estado trabajando era la vigilancia sobre otro estudiante de Hogwarts, el futuro lord Diggory. Desde la mitad del año escolar había dado un giro de ciento ochenta grados a su personalidad, pasó de ser un baluarte de valores a alguien que disfrutaba y promovía todo tipo de desenfrenos y adicciones. El expediente que ella misma había ayudado a redactar sobre él, contenía toda la información que habían conseguido durante el último año escolar, además de lo que habían visto después del rescate de Hermione y Pansy, habían pensado que alguien lo había sustituido pero no habían encontrado al verdadero, pero cuando este había reaparecido días después parecía que el problema se había saldado, pero esto no había sido así.
Lo primero que hicieron Ginny y ella fue verificar que realmente fuera él, lo cual no había sido precisamente barato, habían logrado conseguir unos cabellos de él y los llevaron a un laboratorio muggle donde los compararon con la hermana menor del muchacho. Ese era un truco que había aprendido del coronel Lupin, quien sabía muy bien cómo sacarle provecho a las tecnologías muggles. Dichos exámenes demostraron que era realmente él. Entonces continuaron con la teoría de que fuera lo que fuera que le hubieran hecho Tudor y su gente, lo había trastornado de manera profunda.
Al principio empezaron a trabajar desde casa de los señores Tonks, pero algo paso de repente, los padres de Cedric decidieron expulsarlo de casa, hasta el momento seguían sin saber que fue lo que hiso como para que sus padres tomaran una medida tan extrema, pero se había mudado a la zona mas corrupta de la capital, Esto solo acrecentó las sospechas que tenían sobre él. Para continuar con la investigación decidió tomar un centro de vigilancia cercano al lugar donde él vivía. Rento una pequeña habitación en un viejo edificio de departamentos, un lugar lleno de traficantes y prostitutas. Ella tenía métodos para volver mucho más seguro el lugar que había rentado, defensas nivel auror a final de cuentas, con las cuales creó un pequeño centro e observación muy seguro.
El aviso que habían recibido del futuro lord Malfoy solo confirmaba cosas que ya sabían. Entre Ginebra y Tonks lograron un buen sistema para sus investigaciones, la zona de la ciudad era demasiado peligrosa, y más aun si descubrían que ella tenía un certificado como auror. Así que lo mejor era salir con buena supervisión. Para poderse infiltrar exitosamente en los círculos que ahora Diggory acostumbraba, una mescla entre hechicera oscura y una prostituta a su rostro le dio ciertos rasgos similares a los de su tía Bellatrix, para verse más amenazante.
El lugar donde tenían que investigar a Diggory era uno muy misterioso, conocido como las catacumbas, una versión alternativa de la ciudad capital, lugar en donde casi cualquier delito era permitido. Los aurores nunca bajaban solos, lo cual las llevo a tener una fuerte discusión entre ambas. No había sido fácil y seguramente había sido la primera discusión que habían tenido desde que habían iniciado formalmente su relación, pero en esto se había mostrado inflexible, Ginebra no bajaría hasta que estuviera lista, y aun no lo estaba, lo que haría sería ayudar a Tonks con asesoramiento, utilizando el vehículo espía podría ayudarla a moverse con más seguridad, además de que continuarían en comunicación constante, así también la pelirroja sería capaz de ver todo lo que había bajo el suelo de la capital.
En las catacumbas había de todo, prostíbulos, casinos, cantinas y coliseos. La investigación se tenía que llevar a cabo con cuidado y calma, pues la fama que se estaba ganando Diggory demostraba que podía llegar a ser muy peligroso, así que no era como simplemente ir y preguntar sobre el directamente, así que se tenía que hacer con mucho cuidado, el problema era que el tiempo corrían y se les estaba acabando, pronto tendrían que regresar al castillo, y no sabían si el chico regresaría al colegio, entonces sería mucho más difícil seguirle la pista.
Si hubieran tenido un grupo de trabajo más grande seguramente hubieran avanzando a una mejor velocidad, pero siendo solo ellas dos tuvieron que ocupar más tiempo que el que hubieran deseado. El día en que dieron un verdadero avance en su investigación, fue muy particular, pues ella hubiera preferido no bajar a las catacumbas, debido a que lo tendría que hacer sin ningún tipo de apoyo, debido a que Ginebra había tenido que regresar de emergencia a la mansión.
Tonks se proponía a pasar algunas horas transcribiendo todas las notas que habían escrito para poder resumirlo todo en un verdadero informe, cuando recibió una llamada por red flu de uno de sus informantes, quien le avisaba de algo que iba ocurrir en uno de los lugares más profundos, al cual ella nunca había llegado siquiera a acercarse. Para su investigación había fingido ser una empresaria con muy poca moral, interesada en expandirse en nuevos mercados. Según la nota que había recibido, el lugar en donde encontraría a Diggory era uno donde más dinero se movía debajo de la ciudad. Lo cual los llevaba a uno de los misterios que rodeaba a Diggory pues seguían sin saber de donde estaba sacando el dinero necesario para su nuevo estilo de vida, por más que ahora se dedicara a negocios ilícitos, de alguna manera debió de iniciar.
Las peleas ilegales abundaban en las catacumbas, pero en el ultimo nivel se encontraba el verdadero coliseo. Decía la leyenda que en la antigüedad había sido el centro de la ciudad capital, construido durante el dominio romano, pero que con el tiempo se había vuelto ilegal y lo habían trasladado con magia hacia el subterráneo, hay quien decir que había sido el primer edificio importante dentro de las catacumbas. Cuando por fin llega al coliseo se da cuenta que las peleas de gladiadores eran seguramente solo un negocio secundario.
—Son esclavos…—dice de manera casi imperceptible, pero rápidamente recupera la compostura.
Había de todo, desde humanos muggles, a hechiceros, orcos y trolls, sirenas y nereidas. La gente que estaba alrededor, hablaba en diferentes idiomas, por lo que supuso que se trataba de una operación internacional. Para averiguar mas entro al mercado, en donde tenían las jaulas unas encima de otras. Se sentía totalmente asqueada por lo que estaba observando, pero tuvo que mantenerse en su papel, incluso se acerco a examinar algunas jaulas.
—Una nueva compradora, permítame darle la bienvenida.
Ni siquiera se había dado cuenta de en qué momento Diggory se le había acercado tanto como para hablar con ella, de hecho ni siquiera había estado segura que estuviera presente.
— ¿Tu das las bienvenidas? —dice interpretando su papel.
—Soy un negociante, y siempre estoy al pendiente de nuevas oportunidades, así que dígame ¿compra o vende?
— ¿No eres un poco joven para este negocio?
—Puede que sea el más nuevo en el negocio, pero soy el que tiene la mejor mercancía y el que hace los mejores tratos.
Tonks tuvo que inventarse otra historia para justificar su presencia, le dijo que era la dueña de un burdel y que estaba buscando nuevas "atracciones". Lo cual aparentemente fue bastante creíble, pues según Diggory ese era uno de los motivos más populares de venta y compra. Después de ciertas negociaciones que estaban destinadas a fracasar o al menos a alargarse varios días más, Tonks permaneció un rato más solo que ahora dentro del coliseo, observando algunos combates. No es que estuviera particularmente interesada en alargar su visita, pero tenía que continuar con su papel.
Hasta donde ella sabía su fachada había funcionado, pues si la hubieran descubierto seguramente ella hubiera terminado en una jaula.
Por lo que pudo ver, el joven se veía mucho más humano que la imagen que tenía cuando estaba en el colegio, lo cual concordaba con los exámenes que habían hecho para confirmar su identidad, pero había algo en él que a ella no le había gustado, algo que no lo hacía verse normal, una mirada de locura que pocas veces había visto.
Tonks aun temblaba un poco al momento de regresar a la habitación segura que tenían preparada para la investigación. Lo que en un principio había sido una simple operación de vigilancia había crecido a algo fuera de lo que ella podía manejar Consultaría primero con Lord Potter, pero sabía que era casi inevitable que tendrían que informar a las autoridades.
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NOTA DEL AUTOR: lo primero sería una mega disculpa por el retraso del capítulo, primero me fui de vacaciones y luego no tenía ni idea de cómo seguir la historia, pero ya lo tengo más claro, así que espero no volver a tardarme tanto. Este capítulo es un golpe al status quo del mundo mágico. Espero que continúen siguiendo esta historia y como siempre les encargo que dejen sus comentarios, quejas y dudas.
